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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.
LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.
“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).
“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.
miércoles, diciembre 31, 2025
LOS QUE FUERON NOTICIAS (algunos...). De enero a diciembre 2025. 1 a 8.
LOS QUE FUERON NOTICIAS (algunos...).
De enero a diciembre 2025.
martes, diciembre 30, 2025
Quino y Brigitte Bardot.
MANOLITO, GUILLE Y BRIGITTE BARDOT.
Ricardo “Chiqui” Pereyra. La huella de un cantor del sur en la historia del tango.
La huella de un cantor del sur en la historia del tango.
Nacido en 1951, Ricardo Daniel “Chiqui” Pereyra llevó la voz
de General Roca a lo más alto del tango argentino. A través de este recorrido
por nuestro archivo, honramos su legado desde sus primeras actuaciones locales
hasta su consagración nacional, rescatando la huella imborrable que dejó en
nuestra cultura.
Ricardo Daniel “Chiqui” Pereyra nació en General Roca el 26
de junio de 1951, ciudad que marcaría para siempre su identidad artística. En
sus comienzos, su voz de barítono, capaz de rozar registros graves, ya
anticipaba un estilo personal, construido desde el matiz y la expresividad. Con
el tiempo, esa búsqueda encontró su forma definitiva en el registro de bajo,
ampliando la profundidad de su decir tanguero. A esa evolución vocal se sumaron
una simpatía elegante y una forma sobria de comunicar, que lo convirtieron en
emblema del muchacho porteño sin renunciar nunca a su origen provincial.
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| Su nombre en la marquesina del Teatro Tabaris (Archivo Diario Río Negro). |
Su camino artístico comenzó en Roca junto a Los de Fisque
Menuco, grupo folklórico que en la década del setenta alcanzó reconocimiento
regional. Integró la formación junto a Hugo Villegas, Héctor “Sapo” Benítez,
Dagoberto Flores y Luis Mendoza, a los que luego se sumarían Rafael Araya y
Mario “El Gallego” Martínez, bajo la guía del maestro Armando Bombardieri y el
apoyo de colaboradores como Oscar Ambrós, José Garrot, Omar “Barrabás” Ruiz y
Ricardo La Sala.
En octubre de 1974, el grupo viajó a Buenos Aires junto a
Susana Furno y Remo Sgro Namuncurá para grabar temas destinados a un disco por
el Cincuentenario de Villa Regina, mientras la vida cotidiana alternaba entre
trabajos humildes y la música.
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| Actuación junto a la Agrupación Hueney en 1978 (Archivo Diario Río Negro). |
A fines de 1975, participó de la Agrupación Hueney, espacio
clave para el tango y el folclore regional, donde comenzó a destacarse como
cantor de tango. En paralelo, integró San Remo Musical, una orquesta de música
moderna junto a “Chiquito” Corradini, Wálter Gutiérrez, Héctor Berra, Armando Bombardieri
y el “Sapo” Benítez.
De Roca a los grandes escenarios.
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| Durante una de sus actuaciones en el club Deportivo Roca (Archivo Diario Río Negro). |
Ese mismo año, el sello CBS lo eligió para retomar la línea tanguera tras la muerte de Julio Sosa. Grabó su primer LP, Un corte y una quebrada, con la orquesta de Armando Pontier, presentado el 18 de noviembre de 1978 en un colmado Club del Progreso de Roca. Rechazó hacerlo en El Viejo Almacén, invitado por Edmundo Rivero: eligió cantar primero para su gente.
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| Numeroso público lo recibió en el Club del Progreso durante la presentación de su primer disco en 1978 (Archivo Diario Río Negro). |
El punto de inflexión llegó en 1978, cuando ganó un concurso
de nuevas voces en Roca ante una delegación de Grandes Valores del Tango,
encabezada por Silvio Soldán. El 14 de junio debutó en Canal 9 con “Siga el
corso”. La repercusión fue inmediata: fue retirado de la competencia y
contratado, iniciando una carrera profesional que se extendería casi quince
años en televisión y lo llevaría a escenarios emblemáticos como Caño 14,
Michelángelo, Laura, Café de los Angelitos y el Teatro Tabarís, además de presentaciones
en la Fiesta de la Vendimia, el Hotel Hermitage de Mar del Plata, Chile, Europa
y Oriente.
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Caravana de recepción por las calles de General Roca, en marzo de 1979 (Archivo Diario Río Negro). |
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| En 1979 fue recibido por el cura Schmidht, a su lado Oscar Ambrós (Archivo Diario Río Negro). |
Radicado en Buenos Aires desde abril de 1979, nunca dejó de
volver. En 1982 viajó a España, actuó en la película Toto Paniagua, rey de la
chatarra de Julio Saraceni y formó parte del elenco de la inédita Buenos Aires
Tango, con guion de Abel Santa Cruz. En 1995 recibió el Premio Konex como
Cantante masculino de tango. Entre 1996 y 1999 actuó en La noche con amigos
(ATC), grabó para Forever Music por invitación de Bebu Silvetti, y en 1998 Sony
Music editó Ricardo Chiqui Pereyra, 20 Grandes Éxitos. En 2003 publicó Viento
que vino del sur, con Mercedes Sosa y Lito Vitale como invitados.
El reconocimiento no borró el origen. Actuó en los casinos
de Neuquén y San Martín (2001), en el Auditorio Ciudad de las Artes de
Fundación Cultural Patagonia (abril de 2004) y en numerosas fiestas regionales,
como la Fiesta del Petróleo en Rincón de los Sauces (2009) y la Fiesta Nacional
de la Pera en Allen (enero de 2010). El 28 de agosto de 2010, en el 131º
aniversario de General Roca, fue distinguido como Vecino Destacado.
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| Durante otras de sus visitas a la zona, en la 1ª Fiesta Provincial del Ternero, en 1986 (Archivo Diario Río Negro). |
Desde entonces, su figura se consolidó como referente del
tango del sur argentino, alternando escenarios patagónicos y porteños y dejando
una marca personal: una manera sobria y profunda de decir el tango, con raíz
roquense y proyección nacional.
Por Edith Cabrera.
Publicado en Diario Río Negro.
29/12/2025.
Del archivo del Diario Río Negro.
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| Ricardo "Chiqui" Pereyra y "El Polaco" Goyeneche. |
Ricardo Chiqui Pereyra, exponente tanguero de orígenes roquenses.
06/10/2019.
Neuquén.
La danza popular del Río de la Plata es sin duda alguna el
tango que hizo su aparición alrededor de la sexta década del siglo XIX como lo
investigaron avezados estudiosos del lunfardo, Gobello y Olivieri. En sus
comienzos fue definida en compás de 2 x 4 hasta la segunda década del Siglo XX
y de 4 x 8 posteriormente.
Ya en la segunda década del siglo XX, Pascual Contursi
comenzó a escribir letras. El origen de este baile es discutido pero no su
forma de danzarlo porque es un baile de pareja enlazada. Numerosos cantantes y
músicos interpretaron e interpretan la danza que nos identifica – partiendo de
Carlos Gardel.
La Patagonia tiene un gran exponente: Ricardo Chiqui Pereyra
que nació el 26 de junio de 1951 en General Roca. Sus abuelos paternos fueron
Fermín Pereyra y Lucia Alcorta. Su padre, Juan Carlos Pereyra, nació en el Cuy
y su madre Rogelia Gómez en General Roca. Su abuela Eloísa, que según el relato
de la hermana de Chiqui había nacido en 1892, cuando llegó al Valle conoció al
general Julio A. Roca, lo vio pasar en una galera negra con ropa de gala y
recordaba que la saludó. Asimismo evocó que Eloísa era cocinera en una de las
antiguas fondas de la localidad; su abuelo materno era músico del Colegio San
Miguel de Stefenelli. El padre de Ricardo fue peón rural, y luego empleado de
Agua y Energía Eléctrica de la Nación y su mamá ama de casa.
Su abuela Eloísa, que según relata la hermana de Chiqui
había nacido en 1892, cuando llegó al Valle conoció al General Roca y recordaba
que la saludó.
De esa unión nacieron Delia Pereyra, “Kuki”, y Ricardo
Chiqui. Tuvieron otros hermanos de parte de padre ya fallecidos, Nélida y
Félix. Ricardo y su hermana, estudiaron en la escuela de la Colonia Rusa (hoy
Fátima) y la terminaron en Roca. Los primeros trabajos de Chiqui fueron de
cadete en distintas tiendas de la ciudad, galpones de fruta y antes de ser
cantor profesional en cabarets del valle, también fue ayudante de agrimensura.
Comenzó su carrera artística como cantante de folklore
formando conjuntos vocales en su ciudad natal. En 1978 se realizó en Roca una
selección de nuevas voces y esa oportunidad se convirtió en el pasaporte para
presentarse ante las cámaras de televisión. Llegó a Buenos Aires a los
veintisiete años como concursante del programa “Grandes Valores del Tango”.
La repercusión fue tal que los directivos del canal decidieron retirarlo de la competencia y otorgarle el rango de profesional, integró el elenco del programa donde permaneció cantando hasta 1992, y formó parte del programa “Botica de Tango” hasta 1988.
Paralelamente, comenzó con giras al interior y al
extranjero, se presentó en los más importantes escenarios. En 1996 fue elegido
por Bebu Silvetti (director y arreglador musical discográfico de figuras
internacionales) para grabar un CD que fue editado en el mismo año.
Simultáneamente se incorporó al programa televisivo “La
noche con Amigos” en Canal 7 donde estuvo hasta 1999. Filmó 2 películas y
participó como invitado en otros programas televisivos. Grabó 12 discos
acompañado por importantes maestros como Armando Pontier, Pascual Mamone,
Eduardo Corti, Omar Valente, entre otros. Su último trabajo, “Viento que vino
del Sur” cuenta con la participación de Mercedes Sosa y Lito Vitale.
Grabó 12 discos acompañado por importantes maestros como
Armando Pontier, Pascual Mamone, Eduardo Corti, Omar Valente, entre otros.
En 2007 recibió el Premio Santos Vega al mejor intérprete
masculino de tango. En abril del 2010 Sony Music reeditó sus éxitos en el CD
“Una Vida de Tangos”.
Realizó diversas giras por el interior del país y otros
países como España, Estados Unidos y especialmente Chile.
Es padre de María Paula y Ana Eliana, ambas, casadas y
radicadas Roca. Nietas /os Vera, Julia y Fabricio. En Bs As, las hijas de
Elena, su esposa, le dieron a Tomas y Luana (Natalia) y Lukas y Mayra (Laura).
En la foto lo vemos con el Polaco Goyeneche.
Ricardo Chiqui Pereyra, un gran artista del tango, recuerda
con cariño su Roca natal y no olvida sus orígenes. Continúa deleitándonos con
su particular voz.
Los dueños del sur: el origen de la mayor concentración económica de la Patagonia.

Una alianza familiar, millones de hectáreas y un modelo que marcó para siempre el destino de la Patagonia.
Los dueños del sur: el origen de la mayor concentración
económica de la Patagonia.
Cómo dos familias de inmigrantes europeos construyeron un
imperio de tierras, ganado y comercio que aún hoy define la economía de la
Patagonia.
Una alianza familiar.
Por décadas, el sur más austral de la Argentina fue
presentado como una tierra vacía, indómita y salvaje. Sin embargo, hacia fines
del siglo XIX, ese territorio extremo se convirtió en el escenario de una de
las mayores concentraciones de poder económico, territorial y comercial de
Sudamérica. Dos apellidos —Menéndez y Braun— no solo moldearon la economía del
sur argentino y chileno, sino que dejaron una huella profunda y contradictoria
en su historia social, política y humana. De esa alianza surgiría una empresa
que aún hoy forma parte de la vida cotidiana de millones de personas: La
Anónima.
A finales del siglo XIX, la Patagonia era una frontera
abierta. Para los Estados argentino y chileno, significaba soberanía por
consolidar; para los pueblos originarios, territorio ancestral; y para los
inmigrantes europeos, una oportunidad única. Lejos de los centros de poder de
Buenos Aires y Santiago, el sur ofrecía algo invaluable para los ojos del
capitalismo emergente: tierras casi ilimitadas, recursos naturales y ausencia
de regulaciones efectivas.
El comercio en la región dependía de pequeñas casas
mercantiles, del intercambio con pueblos originarios y de rutas marítimas
dominadas por aventureros, balleneros y navegantes como Luis Piedrabuena. Fue
en ese contexto donde dos inmigrantes europeos comenzaron un proceso que
transformaría radicalmente el destino económico del extremo sur.
El asturiano que entendió el sur.
José Menéndez Menéndez nació en Asturias, España, en 1846.
Como tantos europeos empujados por la pobreza y la falta de oportunidades,
emigró joven a América. Llegó a Buenos Aires alrededor de 1870, pero
rápidamente comprendió que el futuro no estaba en la ciudad puerto saturada,
sino más al sur, donde el Estado aún no había terminado de llegar.
En 1875 desembarcó en Punta Arenas, entonces una pequeña
colonia chilena en el Estrecho de Magallanes. Inicialmente trabajó realizando
cobranzas para una firma comercial vinculada a Luis Piedrabuena, figura clave
de la navegación patagónica. Sin embargo, Menéndez no tardó en independizarse.
Su talento no estaba en la administración ajena, sino en la lectura estratégica
del territorio.
A diferencia de otros comerciantes, Menéndez comprendió que
el verdadero negocio no era únicamente el intercambio de pieles, plumas o
productos traídos de Europa, sino la apropiación de la tierra y la producción
ganadera a gran escala, especialmente la oveja, cuyo auge estaba impulsado por
la demanda internacional de lana.
En 1879 fundó la estancia San Gregorio, importando ovejas
desde las Islas Malvinas, que ya habían demostrado la viabilidad del modelo
ovino. Ese fue el punto de partida de un proceso expansivo imparable. Década
tras década, Menéndez adquirió tierras mediante concesiones estatales, compras
directas y mecanismos legales poco transparentes, hasta conformar un verdadero
latifundio.
| Desde Punta Arenas hasta Tierra del Fuego, la trama de poder que unió ganadería, comercio y logística en la Patagonia. |
Hacia comienzos del siglo XX, se estimaba que José Menéndez
controlaba cerca de un millón de hectáreas en Argentina y Chile. Entre sus
estancias más emblemáticas se encontraban San Gregorio, María Behety y José
Menéndez, esta última en Tierra del Fuego, una de las explotaciones ovinas más
grandes del mundo. No por casualidad comenzó a ser conocido como “el Rey de la
Patagonia”.
La familia Braun: visión empresarial.
Mientras Menéndez consolidaba su imperio ganadero, otra
familia avanzaba en paralelo en el mundo del comercio y la logística: los
Braun. De origen europeo, Elías Braun se estableció en Punta Arenas y sentó las
bases de una firma comercial que pronto sería clave para el desarrollo
regional.
Su hijo, Mauricio Braun, emergió como una figura central de
la sociedad magallánica. Empresario moderno, con una mentalidad más
corporativa, Braun entendió que el comercio patagónico necesitaba algo más que
campos: necesitaba infraestructura, barcos, depósitos y redes de
abastecimiento.
Braun se convirtió en socio de la firma Braun &
Blanchard, dedicada al comercio marítimo, la importación y la exportación.
Desde Punta Arenas, controlaban rutas que conectaban el sur con Europa y el
resto de América, abasteciendo a estancias, pueblos y colonias en expansión.
A diferencia de Menéndez, cuya figura estaba asociada al
poder territorial, Braun representaba el capital comercial y logístico,
indispensable para cerrar el circuito económico.
La alianza de sangre.
El verdadero punto de inflexión no ocurrió en una estancia ni
en un puerto, sino en un salón familiar. En 1895, Mauricio Braun contrajo
matrimonio con Josefina Menéndez Behety, hija de José Menéndez. Aquella boda
fue mucho más que una unión sentimental: fue la fusión estratégica de las dos
mayores fortunas de la Patagonia.
Con ese matrimonio, se consolidó una red de poder económico
sin precedentes en el sur. Ganadería, comercio, transporte marítimo,
importaciones, exportaciones y abastecimiento local quedaron integrados bajo
una misma lógica familiar y empresarial. Además, la alianza trascendía las
fronteras nacionales, operando indistintamente en territorio argentino y
chileno.
La familia Braun Menéndez nació de la unión de dos de las
familias de pioneros más poderosas de la Patagonia: Mauricio Braun Hamburger y
José Menéndez Menéndez.
En una región donde el Estado era débil y distante, los
Menéndez y los Braun funcionaban como un verdadero poder paralelo: generaban
empleo, abastecían poblaciones, controlaban rutas y condicionaban decisiones
políticas locales.
El 10 de junio de 1908 marcó un antes y un después. Ese día,
en Punta Arenas, se constituyó formalmente la Sociedad Anónima Importadora y
Exportadora de la Patagonia, bajo el liderazgo de José Menéndez, Mauricio Braun
y Juan Blanchard.
La nueva empresa nació como una solución integral al modelo
económico patagónico. Controlaba:
-Estancias productoras de lana y carne.
-Frigoríficos para faena y conservación.
-Almacenes de ramos generales.
-Puertos y depósitos.
-Una flota propia de barcos mercantes.
El nombre legal era tan largo y formal que los pobladores
comenzaron a referirse a la firma de manera coloquial: “La Anónima”. Así, sin
estrategia de marketing ni estudios de mercado, nació una de las marcas más
perdurables de la Argentina.
La empresa llegó a operar una flota de hasta 50 buques,
muchos bautizados con nombres que comenzaban con la letra “A”, en homenaje a
Asturias, la tierra natal de Menéndez. Desde Comodoro Rivadavia hasta Río
Gallegos, desde Puerto Deseado hasta Punta Arenas, La Anónima se convirtió en
sinónimo de provisión y comercio.
Luces y sombras.
No puede negarse que el imperio Menéndez-Braun fue un motor
de modernización. Impulsó la industria frigorífica, desarrolló comunicaciones
marítimas y permitió el crecimiento de pueblos enteros. Sin embargo, ese
progreso tuvo un costo humano altísimo.
La expansión ganadera significó el cercamiento y apropiación
de tierras ancestrales, especialmente en Tierra del Fuego. El pueblo Selk’nam
fue desplazado, perseguido y exterminado en uno de los genocidios más
silenciados de la historia sudamericana. Estancieros, capataces y fuerzas
estatales participaron directa o indirectamente de ese proceso.
Asimismo, durante los años 1920 y 1921, las estancias de la empresa fueron escenario de las huelgas obreras conocidas como la Patagonia Rebelde. Las demandas laborales fueron respondidas con represión militar, dejando cientos de trabajadores fusilados. Aunque la responsabilidad fue compartida con el Estado, el nombre de La Anónima quedó asociado a esos hechos.
La concentración económica que nació en la Patagonia también quedó marcada por la matanza de trabajadores rurales durante las huelgas de 1920 y 1921.
Tras la muerte de José Menéndez en 1918, el control pasó a
sus herederos. Con el correr de las décadas, el modelo original comenzó a
mostrar fisuras. Las crisis económicas de mediados del siglo XX, los cambios en
el comercio internacional y la pérdida de rentabilidad obligaron a la empresa a
replegarse.
Durante las décadas de 1950 y 1960 se desmanteló la flota
naviera y se redujeron operaciones rurales. Sin embargo, la firma conservó su
presencia territorial a través de los almacenes.
El gran giro llegó en 1978, cuando Federico Braun, nieto de
Mauricio Braun, asumió el control y transformó esos antiguos almacenes en una
moderna cadena de supermercados. Así, La Anónima dejó de ser un gigante
ganadero para convertirse en un actor central del consumo masivo.
Un legado que sigue vigente.
Hoy, con más de 160 sucursales en casi 90 ciudades, La
Anónima sigue siendo una de las empresas más poderosas del interior argentino.
Su historia es inseparable de la Patagonia misma: una historia de audacia,
visión empresarial, concentración de poder, progreso económico y profundas
heridas sociales.
Entender el origen de los Menéndez y los Braun no es solo
revisar el pasado de una empresa, sino comprender cómo se construyó la economía
patagónica, entre el rigor del territorio, la ambición humana y las
contradicciones de un modelo que aún define el presente.
Fuente: "Menéndez, rey de la Patagonia", de José
Luis Alonso Marchante (2014), Archivos de La Anónima, Archivos oficiales de la
Provincia de Santa Cruz y aportes de la Redacción +P.
Publicado en Más Producción de La Mañana de Neuquén.
lunes, diciembre 29, 2025
EL ÚLTIMO ADIÓS AL CHIQUI PEREYRA: LA MÍSTICA DETRÁS DE SU PARTIDA.
Efectos del cientificidio: advierten que “está en riesgo la continuidad” del Instituto Balseiro.
Efectos del cientificidio: advierten que “está en riesgo la continuidad” del Instituto Balseiro.
Profesores e investigadores de la institución alertaron que la “pérdida acelerada de docentes experimentados” por el “creciente deterioro salarial––que hoy alcanza niveles pocas veces vistos en su historia–– está llevando a la posible desaparición de una institución reconocida internacionalmente que tanto ha entregado a la Argentina a lo largo de 70 años”.
El impacto del ataque a la ciencia por parte del gobierno de Javier Milei tiene implicancias en el presente y a futuro. Si la situación no se revierte, podría tener consecuencias tan drásticas como la desaparición del prestigioso Instituto Balseiro, que lleva siete décadas especializando físicos e ingenieros de la región.
Profesores e investigadores de la institución alertaron que la “pérdida acelerada de docentes experimentados” por el “creciente deterioro salarial––que hoy alcanza niveles pocas veces vistos en su historia–– está llevando a la posible desaparición de una institución reconocida internacionalmente que tanto ha entregado a la Argentina a lo largo de 70 años”.
Así lo expresaron quienes integran el Colegio de Profesores Permanentes del Instituto Balseiro en una carta dirigida –a principios de mes- a la Asociación Física Argentina. La enviaron con el objetivo de visibilizar “las serias dificultades que están afectando la reconocida capacidad” del emblemático instituto ubicado en Bariloche.
En su mensaje destacaron “la necesidad de medidas urgentes que permitan revertir esta situación”.
Un circuito que se resquebraja
El Instituto Balseiro fue creado durante la segunda presidencia de Juan Domingo Perón, en abril de 1955, en un gran predio de 46 hectáreas, a 9,5 kilómetros de la ciudad de San Carlos de Bariloche, sobre la ruta E. Bustillo que conecta a la ciudad con Llao Llao. Nació sobre la base de un convenio entre la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO), refrendado por el Gobierno Nacional.
En la actualidad se dictan allí cuatro carreras de grado: Licenciatura en Física, Ingeniería Nuclear, Ingeniería Mecánica e Ingeniería en Telecomunicaciones. En cuanto a los posgrados, la oferta es amplia: Carrera de Especialización en Aplicaciones Tecnológicas de la Energía Nuclear (CEATEN), Especialización en Física Médica Clínica, Maestría en Física, Maestría en Física Médica, Maestría en Ingeniería, Doctorado en Física, Doctorado en Ciencias de la Ingeniería, Doctorado en Ingeniería Nuclear y Doctorado en Investigación Interdisciplinaria Vinculada a Salud.
Según resumieron los docentes en su carta “cada año el IB forma aproximadamente 60 egresados de grado, 20 de especializaciones, 30 de maestrías y 20 egresados de doctorados. Una fracción significativa de estudiantes de maestría y doctorado se desempeña en el Instituto como Ayudante de Primera (AP) o Jefe de Trabajos Prácticos (JTP). Este esquema genera un recambio ‘natural’ de docentes: al graduarse, entre 15 y 20 personas por año dejan el IB por razones laborales o vocacionales. Esto representa una pérdida regular que varía entre el 6 y el 8% del plantel de AP y JTP––, la cual ha sido compensada históricamente por la incorporación anual de estudiantes de posgrado”. En problema –cientificidio mediante- es que ese circuito se está resquebrajando.
Atentado al futuro
Históricamente, quienes egresan del Instituto se vuelcan a proyectos nacionales e internacionales en el campo de la ciencia, la tecnología y la industria. Sobre todo, con aportes a las Ciencias Físicas y áreas de la tecnología nuclear, aeroespacial y de las telecomunicaciones. El fuerte de la institución está dado por la experiencia de quienes forman a las y los futuros expertos: quienes enseñan son por lo general a su vez investigadores y/o tecnólogos activos que trabajan en temas de avanzada. En un alto porcentaje, estos docentes se desempeñan en el Centro Atómico Bariloche (CAB) y tienen su cargo principal como personal de la CNEA, del CONICET o la UNCUYO.
La carta advierte que “en el momento actual el IB ha llegado a una situación crítica por la pérdida de docentes altamente capacitados, quienes se ven obligados a buscar otros horizontes, a causa de los muy bajos salarios que reciben como investigadores de la CNEA o del CONICET con lugar de trabajo en el CAB. Las causas identificadas por quienes se han desvinculado incluyen: salarios no competitivos que resultan insuficientes para cubrir alquiler, manutención familiar o servicios básicos; jubilaciones anticipadas motivadas por la incertidumbre respecto de cambios normativos; limitaciones institucionales para extender la actividad docente y restricciones presupuestarias”.
Esto implica que al recambio habitual de docentes –que permitía que la rueda siguiera girando- se suma el éxodo de profesores experimentados que no pueden ser reemplazados por pares de su mismo nivel: “La actual ola de desvinculaciones impacta de manera significativa en profesores con 15 o 25 años de experiencia, lo cual incluye a los adjuntos, asociados y personal cercano a la edad jubilatoria. Las primeras estimaciones disponibles indican que esta pérdida adicional eleva la salida anual total a niveles que se ubican entre el 10 y el 20% del plantel docente”.
Ese éxodo de docentes –sobre el que ya se advertía desde el año pasado- “compromete significativamente la capacidad del IB para sostener la docencia de grado en áreas críticas, la continuidad de líneas de investigación estratégicas, la tutoría de estudiantes de maestría y doctorado y la articulación con proyectos de la CNEA en áreas de alta relevancia y pertinencia tales como medicina nuclear, reactores, neutrónica, materiales, seguridad radiológica y tecnologías avanzadas”.
A esto se suma la disminución del ingreso a los posgrados ––en particular, a los doctorados–– que amenaza la reposición natural de formadores, “lo cual afecta directamente la capacidad académica del IB en las áreas de Ciencias Físicas y de Ingeniería. Paradójicamente muchos de los profesionales que dejan el CAB se suman a empresas y proyectos impulsados por el Gobierno Nacional, en muchos casos sin un compromiso de continuar apoyando las actividades del IB”.
El riesgo es claro: “si no se revierte la tendencia actual es inminente la disminución de la calidad de la enseñanza e incluso peligre la continuidad de las actividades regulares del Instituto, porque se va perdiendo hasta la capacidad de dictar cursos básicos. Además, en el corto y mediano plazo se afectará crucialmente la posición histórica del Instituto como generador de recursos humanos para la CNEA pues, como se sabe, la recuperación de tales capacidades insume décadas”.
Éxodo de científicos
Ante el 70 aniversario del instituto que hoy corree peligro, su exdirector Carlos Balseiro destacó días atrás que “es importante tener estos centros de conocimiento avanzado porque es lo único que nos va a permitir sentarnos en los foros de discusión que definen cuál va a ser el futuro del mundo y de nuestro país en particular”.
“Si no podemos acceder a esos foros simplemente vamos a ser espectadores y alguien va a decidir qué va a ser de nuestro futuro –lamentó- Para poder acceder a esas instancias tenemos que aportar algo. No vamos a poder hacer ciencia de primerísima calidad en todos los frentes del conocimiento, pero en biotecnología la Argentina se destaca, en tecnología nuclear se destaca, en algunas áreas de física también. Esas son las cosas que van a poder ayudarnos –si son bien manejadas- a avanzar hacia un país desarrollado. No existió nunca un país que haya podido desarrollarse, avanzar, sin apoyarse en la creación de conocimiento”.
Lo dijo en diálogo con El Destape Radio, y alertó que “los chicos se reciben y buscan nuevos horizontes y muchos están buscando terminando su formación doctoral en el exterior. Cuando eso pasa, es difícil recuperarlos después. Si uno pierde una generación de gente es un atraso de muchos años para la ciencia de nuestro país”.
Publicado en TIEMPO ARGENTINO.
domingo, diciembre 28, 2025
Fallece Brigitte Bardot, a los 91 años, el ícono del cine que abandonó su carrera para dedicarse a los derechos de los animales.
Bardot falleció en su famosa residencia, La Madrague, en
Saint-Tropez, al sur de Francia.
Brigitte Bardot, quien falleció este domingo a los 91 años terminó
con la sobria representación cinematográfica de la mujer de los años 50 del cine y pasó a personificar una nueva
era de liberación sexual instalando al
cine francés como referencia.
“La Fundación Brigitte Bardot anuncia con inmensa tristeza
el fallecimiento de su fundadora y presidenta, la señora Brigitte Bardot,
actriz y cantante mundialmente reconocida, que decidió abandonar su prestigiosa
carrera para dedicar su vida y su energía a la defensa de los animales y a su Fundación”,
indicó un comunicado.
Brigitte Anne-Marie Bardot nació en París el 28 de
septiembre de 1934.
A los 15 años un amigo de la familia la convenció de posar
para la portada de Elle, la revista femenina líder en Francia, y las
fotografías gustaron mucho.
Sus fotografías llamaron la atención del director de cine
Marc Allegret, quien encargó a su asistente, Roger Vadim, que la localizara.
Su trayectoria como actriz comenzó en 1952. Su primer éxito
fue al protagonizar “Y Dios creó a la mujer” dirigida por Roger Vadim en 1956.
El 21 de diciembre de 1952, a los dieciocho años de edad, se
casó con el director Roger Vadim. Se divorciaron en 1957.
En 1959 se casó con el productor Jacques Charrier. Con él
tuvo a su único hijo, Nicolas-Jacques.
También estuvo casada tres años con el millonario alemán,
heredero de una marca de autos, Gunter Sach, que la sedujo lanzando miles de
rosas desde una avioneta sobre su casa.
En 1992 contrajo matrimonio con el industrial vinculado con
la derecha francesa, Bernard d'Ormale.
Brigitte Bardot estaba considerada como un mito erótico y
sex-symbol de los años 1950 y 1960.
Su paso por el cine dejó dos escenas legendarias: un mambo
febril en un restaurante de Saint-Tropez ("Y Dios creó a la mujer",
1956) y un monólogo en el que enumeraba, desnuda, las diferentes partes de su
cuerpo, al comienzo de "El desprecio" (1963).
"Dejé todo porque estaba harta de ser bella todos los
días..." –declaró por 1973-.
De detestar ser símbolo sexual. Se retiró de la industria
del entretenimiento en 1973. Abandonó
tempranamente su exitosa carrera como actriz para dedicarse a la defensa de los
derechos de los animales, fundadora y presidenta de la fundación que lleva su
nombre. En 1986 creó la Fundación Brigitte Bardot para la protección de los
animales en peligro.
Los comentarios sobre el feminismo, defendiendo abiertamente
las ideas de la líder de extrema derecha francesa Marine Le Pen generaron
polémica, críticas al islam en Francia y ha sido multada cinco veces por
incitar al odio racial.
Durante la pandemia de la porquería del COVID-19, apoyó al movimiento antivacunas y se opuso a la política sanitaria de Emmanuel Macron.
Contracorriente, polémica, referente del cine francés fallece en los últimos días de este 2025 una mujer que dejó huella.
Sin pan y sin trabajo (1894) Ernesto Cárcova.
Ernesto Celedonio Emeterio de la Cárcova, nació el 3 de marzo de 1866 en Buenos Aires, donde a edad temprana comenzó sus estudios de pintura.
Era una familia acomodada de Buenos Aires. Sus padres
eran el dr. Tiburcio de la Cárcova, un juez federal vinculado al Partido
Autonomista Nacional, y Juana Aurelia de Arrotea, hija del rosista Manuel de
Arrotea.
Destacado pintor argentino de estilo realista y docente. Primer
director de la Academia de Bellas Artes de la Nación y fundador de la Escuela
Superior de Bellas Artes.
"Sin pan y sin trabajo" obra adquirida en 1906 por Eduardo Schiaffino, para el Museo de Bellas Artes, en donde se conserva en la actualidad.
Fue uno de los tempranos miembros del Partido Socialista y Legislador por la Ciudad de Buenos Aires en la Comisión de Obras Públicas.
Falleció en Buenos Aires el 28 de diciembre de 1927, a los 61 años.
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Sin pan y sin trabajo es el primer cuadro de tema obrero con
intención de crítica social en el arte argentino. Desde el momento de su
exhibición ha sido una pieza emblemática del arte nacional: comentado,
reproducido, citado y reapropiado por sucesivas generaciones de artistas,
historiadores y críticos hasta la actualidad. Fue pintado por Ernesto de la
Cárcova en Buenos Aires al regreso de su viaje de estudios en Turín y Roma,
donde había comenzado su ejecución antes de partir. Allí dejó al menos un boceto
en obsequio a Pío Collivadino, el artista argentino que a su llegada ocupó el
taller que De la Cárcova dejaba en la Via del Corso 12.
Había comenzado su formación europea en la Real Academia de Turín, donde fue admitido con una obra (Crisantemos) en la exposición de 1890. Luego había pasado a Roma, donde continuó su formación en los talleres de Antonio Mancini y Giacomo Grosso. Una obra suya (Cabeza de viejo) fue premiada con medalla de plata y adquirida en 1892 para la Galería Real de Turín; también obtuvo una medalla de oro en Milán en 1893 (1). Estos antecedentes hicieron que a su regreso, a los 28 años, fuera miembro del jurado del Ateneo, de modo que Sin pan y sin trabajo, celebrado como el gran acontecimiento artístico del Salón, quedó fuera de concurso.
El cuadro responde a un estilo naturalista y a una temática que tuvieron una importante presencia en los salones europeos de los años finales del siglo XIX: grandes pinturas resueltas en tonos sombríos que desplegaban escenas dramáticas de miseria y de los contemporáneos conflictos sociales urbanos. El espíritu crítico que sin duda alimentó aquellas composiciones naturalistas finiseculares se diluyó en los cuadros de salón, en el interés por figurar en grandes competencias con posiciones enfrentadas al arte académico más conservador. Sin embargo, Sin pan y sin trabajo no fue pintado para competir en un salón europeo: fue la obra con la que De la Cárcova se presentó al regreso en el segundo Salón del Ateneo en Buenos Aires, tras haberse afiliado al recién creado Centro Obrero Socialista (antecedente inmediato del Partido Socialista, fundado dos años después) (2). No había en Buenos Aires una tradición académica sino que el grupo de artistas del Ateneo procuraba dar sus primeros pasos. Por otra parte, a partir de la crisis de 1890, la inmensa afluencia de inmigrantes europeos que llegaban de Europa en busca de trabajo en Buenos Aires comenzaba a percibirse en forma conflictiva.
Hay algunos elementos de la composición y el tratamiento del tema que alejan a Sin pan y sin trabajo de las recetas naturalistas en favor de una mayor expresividad crítica, transformándolo en un cuadro de ideas: la posición inestable y el alargamiento de la espalda del obrero, la inclinación de la silla en que se apoya y de la mesa (que no responden a un esquema riguroso de perspectiva) generan tensión hacia el gesto de la mano que aparta la cortina y centra la atención sobre la escena que se desarrolla en la veduta del fondo. Allí puede verse un conflicto entre obreros y guardias a caballo, frente a una fábrica cerrada e inactiva. El plano inclinado de la mesa vacía, plenamente iluminado, presenta también un foco de interés en el que se destacan las herramientas, inútiles. La figura de la mujer con el niño en brazos, a la derecha de la composición, con un regazo extraordinariamente amplio y una expresión vacía en el rostro, funciona como contrafigura de la tensión dramática del obrero.
Los diarios de Buenos Aires destacaron el cuadro de De la Cárcova como la gran revelación del Salón de 1894. Se destaca entre ellos la extensa e intencionada nota de Roberto J. Payró (quien también se había afiliado ese año al Centro Obrero Socialista) en La Nación, donde el cuadro fue reproducido por Martín Malharro. Payró comentaba en forma dramática la escena para los lectores: “¡No quiero, no quiero que me quitéis el pan de mi esposa, el pan de mi hijo! ¡No hay derecho, asesinos, para hacer morir á esta inocente criatura, para hacer sufrir á esta pobre mujer! […] Pero él no sabe todavía. Se enfurece ante el efecto y no se da cuenta de la causa. Mañana, cuando la conozca, se hará un anarquista, y se vengará de sus furores injustos contra los compañeros de sufrimiento, con otros furores, mortíferos, que lo llevarán quién sabe á qué extremidades nefastas”.
Sin pan y sin trabajo formó parte del envío organizado por Eduardo Schiaffino para la Exposición Universal de Saint Louis en 1904, donde recibió también una amplia cobertura en los periódicos, fue reproducido en varias publicaciones y obtuvo un Gran Premio (la máxima distinción) en esa competencia.
No siguió De la Cárcova en la línea que abría con esta obra
(aunque sobre el final de su vida realizó algunos bocetos para una escena de
puerto) sino que cambió pronto de rumbo: aclaró su paleta y realizó algunos
desnudos simbolistas, retratos y varias notables naturalezas muertas. Tuvo
también una importante producción como medallista, pero sobre todo dedicó buena
parte de sus esfuerzos a la docencia y la gestión pública en diversos ámbitos
(fue concejal, miembro de la Academia y de la Comisión Nacional de Bellas
Artes, Patrono de Becarios en Europa, etc.). Fundó, en 1923, la Escuela Superior
de Bellas Artes que luego de su muerte llevó su nombre.
por Laura Malosetti Costa.
1— Estos datos surgen del informe realizado por la viuda del
artista para su legajo en la Academia Nacional de Bellas Artes (Expediente
letra D nº 37, año 1939), aunque no ha sido posible hallar la obra en la
Galleria d’Arte Moderna de Turín.
2— Jacinto Oddone, Historia del socialismo argentino. Buenos
Aires, Talleres Gráficos La Vanguardia, 1934, t. 1, p. 199-201.
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