GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

Mostrando las entradas con la etiqueta Ramón "Palito" Ortega.. Mostrar todas las entradas
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martes, diciembre 16, 2025

martes, junio 24, 2025

Carlos Gardel canta en francés, como se canta en Nápoles, en inglés y con rubias de Nueva York.

Carlos Gardel canta en francés, como se canta en Nápoles, en inglés y con rubias de Nueva York.

Carlos Gardel canta en francés. 
"Parlez moi d´amour" grabado el 9 de marzo de 1933.

Carlos Gardel - Como Se Canta en Nápoles. 



Carlitos Gardel canta en idioma inglés.
Carlos Gardel en ingles.

Carlos Gardel - LIVE - Rubias de New York (1934).



Fotos de internet. 
Videos mirar en Youtube.

Alfredo Le Pera, nació en  São Paulo, Brasil el 7 de junio de 1900.,

Era hijo de inmigrantes italianos que se mudaron a Buenos Aires.

Es conocido como letrista del cantante de tangos Carlos Gardel,  contribuyó al éxito de Gardel en el mundo.

Integraron el dúo en la composición de “Gardel y Le Pera”.

En nuestra Argentina, es de uso habitual, cuando se hace algo considerado “grandioso” fanfarronear  diciendo: “soy Gardel y Le Pera con sus guitarristas”.

En 1928 se involucró en la industria cinematográfica. Trabajó para Paramount Pictures y en 1932 el estudio organizó su trabajo con Carlos Gardel, en un momento en que la compañía buscaba formas de aumentar el atractivo internacional de Gardel.

Le Pera escribió los guiones de una serie de películas, entre ellas Melodía de Arrabal, Cuesta abajo, El Tango en Broadway,  El día que me quieras y Tango Bar, y también escribió las letras de tangos compuestos e interpretados por Gardel en estas películas. 

Se los considera “los inventores del vídeo-clips” que fuera potenciado con los años del grupo Los Beatles. 

El heredero universal de Carlos Gardel por la canción “El día que me quieras”  terminó de cobrar los derechos recién en el 2005: se trataba de Ramón Ortega, "Palito" a quien le fueran obsequiados por el compatriota del cantor, su amigo Irineo Leguisamo, quien la recibiera de los también uruguayos Francisco Canaro y José Razzano.

“Gardel y Le Pera” fue la suma de la voz de Carlos Gardel (que cada día canta mejor, llevado al cine) y los poemas y libretos de Le Pera que le dieron al tango una proyección nueva con los versos de Le Pera.

La letra está basada en un poema de Amado Nervo que Alfredo Le Pera modificó: “El día que me quieras  tendrá más luz que junio...” con un arreglo de la familia de Amado Nervo, dio la autorización para que se hiciera una canción con ella.

La canción "El día que me quieras” un clásico yá de Alfredo Le Pera y  de Carlos Gardel en 2013 formó parte del Salón de la Fama del Grammy, junto a otros hits y álbumes de artistas como Billy Joel, Frank Sinatra, Paul McCartney o Whitney Houston, según anunció la Academia Nacional de Artes y Ciencias de la Grabación.

Gardel y Le Pera estaban llegando al final de una gira promocional de la película El día que me quieras cuando, el lunes 24 de junio de 1935, el avión en el que despegaban del aeropuerto de Medellín, Colombia, se estrelló contra otro avión en la pista, muriendo ellos dos y la mayoría de los demás pasajeros a bordo, incluidos los otros músicos que viajaban con ellos.

jueves, mayo 15, 2025

14 de mayo de 1998: Fallece Frank Sinatra.

Frank Sinatra nació en un barrio de clase media de la ciudad de Hoboken (Nueva Jersey, Estados Unidos) el 12 de diciembre de 1915, en el seno de una familia de inmigrantes italianos.

La familia de su madre, Natalina Garavante, Dolly era originaria de Lumarzo, provincia de Génova, y la de su padre, Antonino Martino Sinatra Saglimbeni, provenía de Palermo, Sicilia.

"En 1934 un encuentro con el músico Carlos Gardel le cambiaría la vida para siempre; aunque la anécdota tiene numerosas variantes, no se ha podido comprobar y puede ser apócrifa: Al parecer, su esposa Nancy se acercó a hablarle después de un show, y le comentó que Sinatra era un excelente cantante, pero que andaba acompañado de malas influencias. Gardel se acercó a hablarle a Sinatra, y le comentó que él vivía la misma vida en Buenos Aires, y le advirtió que lo deje para dedicarse a la música. Así mismo, Gardel le sugirió que entrara al concurso Major Bowes Amateur Hour. Este concurso le ayudó a comenzar su carrera artística. Se presentó acompañando al trío Three Flashes, que para la ocasión se hicieron llamar Hoboken Four, y ganaron el primer premio, lo que les llevó a una gira patrocinada por el programa. No obstante, por desavenencias con el resto de sus compañeros, a los tres meses Sinatra abandonó la gira y regresó a casa. La misma anécdota quiere que Sinatra, tras su primer concierto en Argentina en 1981, se desplazó al barrio del Abasto y en una esquina musitó: “Thanks for helping me to live, Mr. Gardel” (Wikipedia).

Fue una de las figuras más influyentes del siglo XX: vendió más de 150 millones de discos y ganó un Óscar como actor.

Su carrera despegó en los años ´40 como ídolo de las adolescentes, en la década del ´50 con discos como In the Wee Small Hours (1955) y Songs for Swingin’ Lovers! (1956) que se consideran clásicos. 

Cerró su carrera con giras masivas hasta 1995, dejando clásicos como “My Way”, “Strangers in the Night” y “New York, New York”.

A Sinatra se le reconoce el haber sido el primer cantante que hace un uso consciente de los medios de amplificación del sonido con el objeto de situar su voz por encima del sonido de la orquesta.

SINATRA EN NUESTRA ARGENTINA.

El domingo 2 de agosto de 1981, momento en que aterrizó junto a su esposa Barbara en nuestro país, cada paso que dio "La Voz" acaparó la atención de toda la prensa y la farándula local, se convirtió en tema de conversación diaria de los argentinos


Brindó cuatro exclusivos shows en el Hotel Sheraton y dos recitales "populares" en el Luna Park. Sinatra brindó una exclusiva cena show el 5, 6, 7 y 8 de agosto en el Hotel Sheraton, en donde además de hospedó; y el 9 y 10 ofreció conciertos destinados a un público más popular en el Luna Park.

Sinatra en la Argentina fue posible gracias a las largas negociaciones del empresario Ricardo Finkel y al apoyo financiero de "Palito" Ortega que por nuestra economía argentina en los tiempos del proceso/dictadura no le fué bien.



Se destacó como actor, participó en más de cincuenta películas.

Es uno de los 33 artistas que ostenta tres estrellas en el Paseo de la Fama de Hollywood.

Fallece el 14 de mayo de 1998 en West Hollywood (California, Estados Unidos), a los 82 años, a consecuencia de un ataque al corazón.

viernes, agosto 18, 2023

Falleció Chico Novarro. Su último Round.

 

La noticia triste que causó conmoción este viernes 18 de agosto fue que murió Chico Novarro, a los 89 años, según confirmó su hijo, el actor y autor Pablo Novak, a través de las redes sociales.

Chico Novarro había nacido en Santa Fe, Argentina el 4 de septiembre de 1933 como Bernardo Mitnik -tal su nombre real-.

Era hijo del matrimonio de Albert Mitnik (zapatero proveniente de Ucrania) y Rosa Lerman, de origen judío-rumano quienes arribaron en 1923 a la Argentina que se radicó la familia en la provincia de Santa Fe, donde nacieron tres hijos más Samuel, Fanny y Bernardo Mitnik.

La salud de Chico asma, obliga a la familia a mudarse a Deán Funes, provincia de Córdoba, allí termina sus estudios secundarios

Escribió más de seiscientas canciones, obras de teatro y música para shows y películas.

Integró el elenco del Club del Clan (1962-1964), contratado por la discográfica RCA Victor donde empieza a cantar canciones propias que quedaron en el recuerdo. Las primeras de ellas fueron “El orangután”, “El camaleón”  un merenge dominicano-(Muñeca - A. Velazco) y la cumbia “Un sombrero de paja”, canciones que se han vuelto melodías populares. Con Palito Ortega componen juntos la canción “Despeinada”, que es  un éxito total en la voz de Ramón “Palito” Ortega, luego componen para Violeta Rivas y el tema “Que suerte” un tema positivo sí lo hay que logra Violeta Rivas el primer lugar del festival de la canción en Uruguay.

En 1965 escribió su primer tango, "Nuestro balance",  con el que ganó en el Festival del Parque del Plata en Uruguay. En 1969 grabó el disco Música para mirar a Chico, acompañado por el pianista y compositor Mike Ribas.

El tango lo inspira en composiciones de gran nivel como: “El último round”, “Cordón” “Nuestro balance”, “Milonga del raje”, “Sueño de cupé”, “Un sábado más” esto quedó inmortalizado por Chico Novarro en el Tango “Un sábado más”: “Total esta noche, minga de yirar, si hoy pelea Locche en el Luna Park.”, "Convencernos", entre otros.

Chico Novarro se ha destacado también en la composición y canto de boleros.

Otros temas: “Alba de olvido”, “Algo contigo”, “Balada del ventarrón”,  “Carta de un león a otro”, “Déjame ir”, “Mi negro volvé”, “Cómo”, “Canción para un encuentro”, “Amnesia”, entre otros.






domingo, enero 23, 2022

De tucumanos famosos por LUIS MARÍA BANDIERI.

 

Tucumanos famosos ha habido muchos. Así, al voleo: don Juan Bautista Alberdi, el general Roca, Palito Ortega. Nuestra provincia minúscula ha dado “luengo parto de varones” habituados a la fama. Y, por cierto, no olvido, también de grandes mujeres: Manuela Pedraza, la tucumanesa, heroína de la Reconquista, Lola Mora, que nos dejó su arte en la fuente de Las Nereidas, Mercedes Sosa, de voz inconfundible.

Me he de referir hoy  a dos tucumanos, uno real y otro imaginario. Hacia fines de 1919, en La Nueva Provincia de Bahía Blanca, el gran olvidado Arturo Cancela publicó una evocación de Cacambo, el criado de Cándido en el famoso cuento homónimo de Voltaire, como pretexto para tomar en solfa la creación de héroes nacionales imaginarios. Cacambo, cuarterón de mestizo y española, nacido en un Tucumán que Voltaire ubica como provincia de un Paraguay impreciso, había sido según el francés monaguillo, sacristán, marinero, monje, viajante, soldado y lacayo. Terminó esa vida de pluriempleo junto a su patrón, a Cunegunda, la esposa de éste, el doctor Pangloss y otros, cultivando la famosa quintita de Constantinopla.

Reproducido el artículo de Cancela en Tucumán -entonces aún se leía el diario con detenimiento y deleite- Guillermo Zalazar Altamira añadió por su parte que una compañía francesa, mientras construía un ferrocarril en la provincia, quiso honrar la memoria del cuarterón filósofo e impuso a una estación cercana a San Miguel su nombre. Como nadie por allí tenía la menor noticia acerca de la identidad del mestizo epónimo, cuando al tiempo el gobierno provincial adquirió la línea, en la creencia de que se trataba de un nombre quichua -el indigenismo no contaba mucho por entonces-, y quizás por la evocación excrementicia que la estación causara a la señora de algún gerente, lo cierto es que se cambió el letrero por el mucho más prosaico de Wenceslao Posse. Que así de ingratos solemos ser los hijos de esta tierra.

UN JOVEN ACICALADO.

Voy ahora al segundo tucumano famoso, esta vez de carne y hueso. Hace ya muchos años, reuniendo material para un trabajo sobre el Zogoibi de Larreta, tropecé con un artículo de Ortiz Echagüe (un periodista notorio de los 20) con información sobre un personaje llamado Gabriel de Iturri. Nacido hacia 1864, Iturri llegó a París a los quince años. Tenía diecinueve cuando Paul Groussac lo encuentra en la tertulia de Edmundo de Goncourt. Lo describe así:

“Hace su entrada un joven acicalado, afeitado, amaricado, luciendo un lunar velloso en la pintada mejilla y exhibiendo en su vestir el nauseabundo rebuscamiento de una chaqueta de negro terciopelo, chaleco blanco y ancha corbata punzó prendida con una sortija de brillantes”.

El entonces director de la Biblioteca Nacional, que no oculta su desprecio por el tucumano, apunta que su afeminamiento arrancaría de cuando, adolescente, interpretó el papel de Marcela en la obra del mismo nombre de Bretón de los Herreros: “la bordada saya de Marcela -se regodea Groussac, que hoy no pasaría airoso el escrutinio del INADI- quedóle como túnica de Neso, adherida a la carne, en adelante pecadora”. No contento con estos pormenores, informa oficiosamente que “el odioso muñeco” ejercía las funciones de “secretario íntimo” del conde Roberto de Montesquiou-Fezensac.

El conde de Montesquiou era uno de los “originales” celebrados por el gran mundo de la época, linajudo, elegante, autor de poemas más o menos decadentes y de impertinencias más o menos estudiadas, que tenían por escenario los salones mundanos que alguien describió como harenes para los hombres y haras para las mujeres. Montesquiou, personalmente, parece haberse hallado a mitad de camino entre ambos establecimientos. Marcel Proust se sirvió bastante de él para componer el barón Palamède de Charlus de En Busca del Tiempo Perdido. Este Charlus -papel que Delon interpretara en la pantalla- manifiesta en la ficción una cierta inclinación hacia los jovencitos y mantiene una liaison con su secretario y confidente, Jupien.

DONDE SE ADORA AL SOL.

La duquesa de Clermont-Tonnerre, muertos ambos, publicó un volumen “Proust y Montesquiou”, destinado a salvar al segundo del olvido obtenido gracias al éxito literario del primero. No faltan allí las referencias a Iturri. La duquesa instruye sobre su Tucumán natal, provincia, dice, “donde se adora el sol”. A mayor precisión geográfica, añade que es  “una ciudad situada en el corazón de la América del Sur, en esas  regiones donde, para distraerse, los hombres hacen batidas de loros entre bosques de naranjos, alimento favoritos de esos pájaros, y luego los asan en medio de una alfombra de flores multicolores, arrancando las orquídeas y las rosas que se enroscan en sus botas”.  Puede que Iturri le fantaseara así, o quizás la buena duquesa las armonizó por su cuenta, tomándola de la imaginaria descripción volteriana del Tucumán en “Cándido”, donde se comen loros, colibríes, monos asados y hasta un cóndor a la cacerola.

Montesquiou y su secretario vivían en Neuilly, en el Pabellón de las Musas, donde se celebraban las veladas literarias imperdibles para el tout Paris, organizadas por el argentino. En aquel tiempo de su gran celebridad mundana, Iturri -cuenta la duquesa- “era pálido y exhalaba un olor a cloroformo, síntoma de la diabetes, que debía arrebatarlo pronto. Pero sus ojos castaños, color de buen café, parecían dos llamas que ardían sin cesar y de las que su cuerpo maltrecho era la ceniza”. Montesquiou, sigue el relato, bromeaba sobre la enfermedad del tucumano:

Gabriel d’Iturri
toujours malade,
toujours guéri

Siempre enfermo, siempre curado. Pero un día de invierno de 1905, como en un tango, el tucumano no se repuso ya, y murió, a los cuarenta y un años. Montesquiou finó de la pena producida por la muerte de su secretario, diagnostica la duquesa. De todos modos, y a los fines del rigor cronológico, debe anotarse que el conde murió el 11 de diciembre de 1921, dieciseis años después de Iturri y once meses antes que Marcel Proust. De su devoción por Iturri queda un raro documento.

En el número especial dedicado por Caras y Caretas al Centenario (1910) hay una carta del conde, adornada con su retrato y, al costado, en medallón, la foto del ya fallecido Iturri. Montesquiou se excusa de opinar sobre el país y su futuro, pero la Argentina le evoca al tucumano que conociera en 1885 y que, desde entonces, no cesara “de prodigarme su fe en mis obras y su amistad y afección a mi persona, con ingenioso cuidado casi genial”. Dice haber recibido de él “el apoyo que mi familia me negó y la comprensión que me regateaban mis amigos”. Dice que, en reconocimiento, a su muerte le consagró un libro “del cual hice imprimir un reducido número de ejemplares, distribuidos entre escaso número de amigos cual conviene a una sincera conmemoración funeraria”. Como curiosidad, agrego que Lucio V. Mansilla también pasó por el Pabellón de las Musas, y el conde le dedicó un poema.

Proust intimó con Iturri, apenas seis años mayor. Puede discutirse si el personaje de Jupien está inspirado en el tucumano. Lo cierto es que nos ha dejado un retrato de Iturri en Pastiches y Mélanges. Proust, que era muy ducho en el pastiche, esto es, la imitación literaria (como lo fue también nuestro Conrado Nalé Roxlo), escribe aquí a la manera de Saint-Simon; luego de describir al conde, dice:
 

“Tenía habitualmente a su lado a un español cuyo nombre era Yturri (...) En un tiempo donde cada cual no mira sino a resaltar su propio mérito, Yturri tenía el don, en verdad bastante raro, de esforzarse en lo posible por exaltar los méritos del conde, ayudándolo en sus investigaciones, en sus contactos con libreros, atendiéndole la mesa, sin encontrar ninguna tarea fastidiosa mientras pudiera ahorrársela al otro, no siendo la suya otra cosa, puede decirse, que escuchar y transmitir como un eco lejano las observaciones de Montesquiou, como hacían aquellos discípulos que solían llevar con ellos los antiguos sofistas, cual surge de los escritos de Aristóteles y los diálogos de Platón. Este Yturri había conservado los modos ardientes de la gente de su tierra, que de cualquier cosa hacen un alboroto, por lo cual Montesquiou lo reprendía a menudo y chichoneándolo, a mayor placer de todos y el primero del propio Yturri quien, riendo, se disculpaba atribuyéndolo a la fogosidad de la raza, que se cuidaba de mantener, porque a todos agradaba. Era experto en antigüedades, por lo cual mucha gente acudía a consultarlo, trasladándose hasta el retiro de estos dos eremitas, situado, como ya he dicho, en Neuilly, cerca de la casa del duque de Orléans”.

Dejamos a Iturri, tucumano en Proust, con este retrato que evoca sus horas de gloria.

PUBLICADO EN DIARIO "LA PRENSA". 22/01/2022.

https://www.laprensa.com.ar/511485-De-tucumanos-famosos.note.aspx

lunes, marzo 08, 2021

Palito Ortega cumple 80 años: el changuito tucumano que torció su destino y vivió mil vidas en una vida.

 

Palito Ortega cumple 80 años: el changuito tucumano que torció su destino y vivió mil vidas en una vida.

Vivió una infancia marcada por las carencias pero a fuerza de carisma se convirtió en ídolo de multitudes. Perdió todo cuando trajo a Sinatra y volvió a empezar. Fue gobernador, candidato a vicepresidente y senador. Se convirtió en “hermano” de Charly García y formó una familia donde el amor convive con el talento.

¿Quién iba a predecir que ese pibe que a los 10 años limpiaba sepulturas en el cementerio de Tucumán y lustraba zapatos en la plaza Independencia se convertiría en ídolo de multitudes? ¿Quién podría vislumbrar que ese changuito de Lules que a los 16 se animó a mudarse a Buenos Aires solo con su guitarra y una valija sería cantante, gobernador y hasta candidato a vicepresidente? ¿Quién diría que ese joven que sobrevivía vendiendo café en Buenos Aires se convertiría en un fenómeno social de la música? ¿Quién se animaría a asegurar que ese cantor criticado por rockeros se convertiría en ángel salvador del rockero más admirado? ¿Quién diría que ese niño que creció sin su mamá sería el padre de seis hijos, todos talentosos pero sobre todo hermanos entrañables? Todas esas preguntas tienen un nombre por respuesta: Ramón “Palito” Ortega, el niño pobre, el artista récord, el político, el padre de familia, el hombre que hoy celebrará 80 años.

Finalmente, una tarde de domingo, cuando el sol empezaba a cerrar sus párpados, mi padre puso su mano sobre mi hombro. Me miró con esos ojos conocedores de la vida, y con voz pausada dijo: -Me duele que se vaya Hizo un silencio corto y prosiguió: -Pero me dolería mucho más si un día usted me hace sentir culpable de ser otro de los tantos muchachos que en este pueblo fueron malgastando sus vidas hasta quedarse sin futuro.

Como contó en su libro Autorretrato esas fueron las palabras con las que su padre Juan le dio permiso de irse de Tucumán a Buenos Aires cuando tenía 14 años.

¿Qué lleva a un padre a pedirle a su hijo que abandone su hogar y parta? La respuesta solo puede ser una: la desesperación. Ramón Ortega creció en la ciudad tucumana de Lules en el siglo pasado pero con la vida del medioevo. Los zafreros trabajaban en condiciones más bestiales que humanas. Tanto que cuando un hijo nacía se lo anotaba cuando se podía y no cuando se debía. Así pasó con Ramón Bautista que nació un 28 de febrero de 1941, pero recién fue anotado el 8 de marzo. Fue el segundo hijo de Juan, un zafrero y Nélida Rosario. El matrimonio tuvo siete hijos. Los hijos eran muchos y la miseria más. ¿Alguien será tan soberbio para juzgar a esos padres que el único tesoro que podían tener eran hijos?

El matrimonio no se llevaba bien y en un momento Nélida se marchó. Juan fue padre y madre, pero jamás habló mal de esa mujer. Ramón comprendió que había que ayudar en casa. No abandonó los juguetes que no tenía pero sí abandonó los juegos entre cañas de azúcar para trabajar de lustrabotas, pintar cruces y limpiar tumbas. Si algún tilingo se asombraba de su ocupación en el cementerio, solo respondía: “Es un trabajo honrado, ¿no? Fue bicicletero y vendedor de diarios. Alguna vez contó que cuando pasaba por la casa de esa mujer que era su madre pero que lo había abandonado, silenciaba su pregón. No quería que lo escuchara, pero sobre todo no quería revolver ese dolor que no te provoca infartos pero te rompe el corazón.

Una maestra se conmovió con ese changuito que dejaba la primaria para pasar de una patada a adulto y le enseñó por las noches. Ya es triste no tener infancia pero si le agregás la falta de escuela, además de injusto es inhumano. Los trabajos se alternaban. Fue bicicletero hasta que se le ocurrió vender cubanitos. Todos los viernes le pedía a su papá 10 pesos. Se iba al almacén, compraba cubanitos vacíos, dulce de leche, y los ofrecía en alguna cancha de fútbol. De alguna manera el domingo a la noche devolvía 20. Alguno dirá que era lo que hoy llamamos un “emprendedor”, para otros era un “busca” quizá solo era un chico que deseaba aliviar a su papá.

Fue entonces que decidió probar suerte en Buenos Aires. Su provincia le garantizaba presente pero él además necesitaba futuro. Se despidió de su padre con el corazón desgarrado y sin posibilidad de derramar una lágrima porque eran tiempos donde “los hombres no lloran”.

Llegó a Buenos Aires y apenas bajó del tren un hombre lo recibió con un abrazo infinito. Lo que parecía caricia de la vida fue cachetazo. Lo que parecía un hombre confundido resultó ser un ladrón infame que le quitó los magros pesos que traía y lo obligó a pasar la primera noche durmiendo en la plaza de Retiro.

La palabra derrota no estaba en su vida. Consiguió algunas changas hasta que alguien le ofreció trabajar en un bar a cambio de un sueldo malo y un sitio lúgubre para dormir: el sótano del local. Todas las noches, Ramón sentía que bajaba a una prisión. El dueño cerraba la tapa con candado. Solo se podía salir cuando, al otro día, la abría. El dueño argumentaba que era para evitar robos, quizá simplemente era maldad.

Del bar pasó a trabajar como vendedor ambulante de café. Decidió vender en las puertas de Canal 7 y Radio Belgrano. Fue entonces que el destino comenzó a torcerse o que él comenzó a torcer su destino. Carlos Ginés era uno de los astros más populares de la radio. Conducía el ciclo “Levántese contento” donde hacia todo tipo de ruidos para despertar al oyente. Convocó a ese cafetero al que notaba honrado, trabajador y que siempre silbaba con un notable oído.

Dos años después, en 1957, la Bandita de Carlinhos, un grupo que animaba fiestas lo contrató para cargar los instrumentos y armar la escenografía. Rodeado de músicos aprendió a tocar el güiro, la batería y perfeccionó lo que sabía de guitarra. Como millones de jóvenes de todo el mundo comenzó a soñar con ser ídolo como el ídolo de ese momento: Elvis Presley. Lo lograría.

Se independizó de Carlinhos y comenzó a actuar con el pseudónimo de Nery Nelson. Durante un tiempo vivió en Mendoza donde tuvo su espacio en radio y cantaba en un boliche. Con mucho esfuerzo logró grabar su primer disco, pero cuando pidió sus honorarios, le pagaron menos de la mitad de lo acordado.

Seguro de lo que quería se presentó en los estudios de RCA. Llovía. Ricardo Mejía, el gerente general de la discográfica vio a ese muchacho que esperaba su turno con la ropa humedecida pero la palabra “dignidad” emanando de esos ojos oscuros y le ofreció un coñac.

Llegó su turno. Cantó un rock’n’roll, “María”. Luego, “Sabor a nada”. La última se la hicieron repetir una, dos, tres veces. Le preguntaron por el autor, respondió que eran suyas. Cuando pensaba que escucharía el fatídico “lo llamaremos a la brevedad” (es decir, nunca), Mejía le anunció: “Flaco, lo felicito. Dese por artista de RCA Víctor”.

Faltaba elegir el nombre artístico. Mejía rechazó el Nery Nelson. Escribió “Ramón Bautista Ortega Saavedra” y comenzó a probar con distintas combinaciones. De pronto, miró al tucumano y le dijo: “Usted es tan flaco que parece un palito”. Escribió “Palito Saavedra”, probó con “Palito Ortega” y fue perfecto. Ese día nacía el artista que marcaría a varias generaciones de argentinos. Palito se dio cuenta ese día que salió de la pensión donde vivía y un hombre que pasaba en bicicleta silbaba “Dejala, dejala”. Lo siguió todo lo que pudo, no creyendo lo que pasaba pero creyendo lo que le pasaría.

En 1962, se integró al Club del clan. No destacaba por su físico, pero su cara triste de aquel que conoce el dolor de las partidas, se imponía. La gente amó a ese muchacho que, aunque tenía clavado un dolor en el alma, cantaba canciones optimistas. Quizá vieron en él, un poco lo que sentimos todos. Que la vida te da, pero te quita y que a veces lo único que te salva es cantar y seguir tirando.

La “academia” no acompañó a ese muchacho de afinación incierta, pero el público lo consagró. Con la canción “Despeinada” su fama cruzó las fronteras. Los éxitos no paran. Llega “Bienvenido amor”, “Media novia” y “Camelia”. También llegan cartas de sus admiradoras. Palito las lee y entre ellas encuentra una que le atraviesa el alma: es de su mamá. Le pide verlo. El hijo duda y manda a otra persona. Se encuentran un tiempo después en un bar. Vaya a saber qué se dijeron o no, pero quizá solo importó “la sonrisa de mamá”.

La figura del tucumano se replicaba en portadas de revistas, presentaciones, televisión, radio. Las chicas lo idolatran y las madres veían en ese joven el ideal de yerno: bueno, trabajador, el joven que se hizo a sí mismo. Lo comenzaron a llamar el Rey. Es cierto que su registro de voz no era maravilloso, pero desde entonces y hasta ahora ya sea para bailar, para divertirse o incluso para criticarlas, no hay argentino y casi latinoamericano que no pueda tararear una de sus creaciones. Alcanza un dato. “La felicidad” fue grabado en español, inglés, italiano, alemán, francés, holandés y sueco.

Para 1964 comenzó un noviazgo con la actriz Marta Gonzalez, pero al tiempo la relación se rompió. En 1965, mientras grababa “Mi primera novia” conoció a una joven actriz de rostro angelical, Evangelina Salazar. En la película no se casaba con ella, pero en la vida real lograrían un amor de esos que parecen ficción.

La joven se fue interesando poco a poco de ese joven serio. Se enamoraron. No fue fácil el noviazgo, no podían ir a ningún lado junto por el acoso de las fans y las giras eran frecuentes. Se casaron el 2 de marzo en la Abadía San Benito de Palermo. Era tanta la gente que deseaba verlos, que aunque la ceremonia se televisó, tuvo que intervenir la guarida de infantería y varias seccionales para mantener un poco el orden. Hubo avalanchas, desmayos y detenidos. Evangelina decidió dejar atrás su promisoria carrera de actriz para formar lo que ambos deseaban mucho más que famas y premios: una familia. Juntos fueron padres de Martín, Julieta, Sebastián, Emanuel, Luis y Rosario. Todos ligados al ambiente artístico, todos talentosos y sobre todo, hermanos que se aman y defienden.

Parecía que había alcanzado el cielo, pero entonces la vida volvió a llevarlo al infierno. En 1981 decidió traer a Frank Sinatra a la Argentina, una de las primeras leyendas de la música popular. El estadounidense iba a realizar dos recitales en el estadio Luna Park y cuatro espectáculos en el hotel Sheraton de Buenos Aires con el formato de cena-show y a mil dólares la entrada. Las entradas se vendieron, sin embargo Palito quedó en la ruina. No fue porque “el diablo metió la cola” sino el programa económico del dictador Roberto Viola. Ortega contrató a Sinatra el 11 febrero de 1981 cuando el dólar en Argentina cotizaba a 1.900 pesos, pero, al momento del recital, se disparó a más de 7.500 pesos. Es decir, una devaluación del 400%. En apenas una semana, el tucumano perdió más de dos millones de dólares.

Palito iba a cantar "Sabor a nada" con Sinatra. Sinatra estaba dispuesto a aprenderse la letra, pero el temor reverencial —sumado al estrés del momento— pudo más. "Yo dije ni loco. Si subo con Sinatra van a decir que me mando la parte", recuerda Palito. Hoy, a la distancia, lo señala como uno de los remordimientos (Prensa Penguin Random House)

Durante tres años recorrió el país y Latinoasmérica dando recitales para mejorar su economía. Hasta que decidió radicarse con sus hijos en Miami. Se sintió como ese muchacho tucumano que dejaba su tierra, pero ahora con la responsabilidad de una familia. Sin saber una palabra de inglés se instaló en Miami. Pensaba quedarse por seis meses pero se quedó por años. Hacia presentaciones para el público latino pero además fundó una productora que en pocos meses se convirtió en una de las más importantes.

En 1989, con el respaldo del entonces presidente Carlos Menem aceptó volver al país para postularse como gobernador de Tucumán y enfrentar al general asesino, Domingo Bussi. Con el voto de la gente y el respaldo de todos los sectores, el 21 de octubre de 1991 asumió como gobernador. En el 95 y sin lograr que se habilitara la reforma constitucional para su reelección, Palito se despidió de su provincia.

No se alejó de la política. Vendió su casa de Miami valuada en dos millones de dólares y se instaló definitivamente en la Argentina. En 1999 fue candidato a vicepresidente acompañando a Eduardo Duhalde, pero en la elección se impuso Fernando De la Rúa.

"Yo fui candidato con el doctor Duhalde, nos ganó el doctor De la Rúa y fue el presidente. Siempre digo que de haber ganado, yo hubiese trabajado en el área social y él en la gestión. Creo que lo que necesitamos los países es un buen administrador más que esa cosa pomposa del presidente. El país termina siendo una gran empresa y de acuerdo a la habilidad que tenga el presidente de turno se vende mejor el país y toda la parte económica funciona mejor" EM/JP

Asumió como senador de la nación, pero salpicado por el escándalo de las coimas por la Ley de Reforma Laboral renunció a su banca y se alejó para siempre de la política.

Volvió al mundo del espectáculo. Formó una productora, siguió haciendo presentaciones y componiendo. Se animó a todo. Reversionó “La Casa del Sol Naciente”. Una canción emblemática en el repertorio de la banda inglesa The Animals. El tema en sus líneas vocales y de teclados influye en la obra de The Doors. Es una canción dark que está en las antípodas de “La felicidad”. La versión de Palito musicalizó una de las escenas centrales de la película El Ángel (dirigida por su hijo, Luis).

Un día sin querer volvió a ocupar todos los titulares pero no como artista sino como hombre de bien. Charly García estaba en su peor momento de drogas. Palito era uno de los pocos autorizados en visitarlo en la clínica. Al llegar, una jueza buscaba un lugar par llevar al rockero. Charly se abrazó a Palito y solo le dijo “Demasiado dolor”. “Yo sabía que le dolía. Todo le dolía en el alma” contó alguna vez Palito sobre ese día. Y si alguien sabía lo que significa que te duela el alma es el tucumano por eso en ese mismo instante se lo llevó a su casa en Luján.

En ese lugar Charly empezó a sanar. Ortega le invitaba amigos como Pedro Aznar, Nito Mestre, León Gieco y sobre todo lo dejaba en su estudio y con su piano. Fueron momentos difíciles de pilotear. Días de charlas, noches de insomnios y una única tabla de salvación: la música. Y esos dos genios creativos que marcaron tanto a tantos y que muchas veían cómo rivales se transformaron en hermanos.

Hoy Ramón “Palito” Ortega cumple 80 años. Lo festejará rodeado de abrazos de hijos y nietos y acompañado por la mirada amorosa de Evangelina. Seguramente recibirá decenas de llamados y mensajes. Se sentirá querido y en su casa. Tendrá lo que queremos todos. Pero él lo tiene y lo tiene porque se lo merece.

PUBLICADO EN INFOBAE.
MOMENTO MUSICAL.




TRES ÍDOLOS POPULARES DE LA CANCIÓN: SANDRO (a la izquierda), RAMÓN "PALITO" ORTEGA (centro) y a la derecha LEONARDO FAVIO.

domingo, marzo 08, 2020

Ramón Bautista Ortega más conocido como "Palito" Ortega está de cumpleaños (Lules, provincia de Tucumán, 8 de marzo de 1941).

Cuadro de imágenes BLOG DE LA PATAGONIA.

Ramón Bautista Ortega nació en el ingenio Mercedes, de la ciudad de Lules, en la provincia de Tucumán, el 8 de marzo de 1941. Más conocido como Palito Ortega, es un cantautor, actor, productor discográfico, director de cine y político argentino.
Nacido en un hogar humilde, desde su juventud desempeñó diversas labores para colaborar con su numerosa familia. Desde la década de 1960 integró el grupo musical El Club del Clan, que tuvo una relevante repercusión y se mantuvo durante varios años.
En su trayectoria de más de cinco décadas, ha filmado 33 películas, de las cuales se destacan Los muchachos de mi barrio (1970), Mi primera novia (1966), La sonrisa de mamá (1972), El tío Disparate (1978) y ¡Qué linda es mi familia! (1980), entre otras. Como cantante se lució con sus interpretaciones de "La felicidad" y "Despeinada" teniendo más de 28 millones de discos vendidos.
En 1956, con tan solo 14 años, decidió trasladarse a la ciudad de Buenos Aires junto a un amigo para buscar trabajo. A pesar de que en su primer día residió en Plaza Retiro, después llevó a cabo diversas funciones como ser camarero, cadete, limpiador y vendedor de café.
Finalmente, mientras se desempeñaba como vendedor de café, ingresó con este mismo trabajo a Canal 7 y Radio Belgrano hasta que Carlos Ginés lo convocó para ser su ayudante. En 1957, en la ya mencionada emisora, conoció a Dino Ramos y Silvio Soldán (que participaban en la orquesta de Carlinhos).
Al cumplir los 20 años de edad se le presenta la primera oportunidad de grabar en una disquera importante (RCA), luego integró el éxito musical mas grande de la televisión Argentina el famoso “CLUB DEL CLAN”, desde ese programa se proyecta hacia todo el país, la figura de ese muchacho que por ser tan flaco lo llaman “PALITO”.
A fines de 1962 fue integrado al Club del Clan, transmitido por Canal 13, en donde su canción más popular fue "Despeinada", de Chico Novarro.  Para 1963 los integrantes del grupo más populares eran Palito Ortega y Violeta Rivas, quienes recibían importantes sumas de dinero. Luego, ellos junto a Johnny Tedesco, Chico Novarro, Lalo Fransen y Nicky Jones se trasladaron a Canal 9, dirigido por Alejandro Romay, para encabezar el ciclo Sábados continuados con la conducción de Antonio Carrizo.
El casamiento de
Evangelina y
"Palito" Ortega.
El lunes 27 de febrero de 1967, Ramón Ortega y Evangelina Salazar un breve noviazgo, se casaron en el Registro Civil de la calle Arcos al 1900. Oscar Sanders y Hugo Stabile (testigos del civil), secretario y representante del cantor, se encargaron de la organización de la guardia policial en el momento de la llegada de ambos. El momento fue presenciado por aproximadamente 2.000 personas.
Evangelina Salazar abandonó prácticamente su carrera artística en 1979 para dedicarse a la crianza de sus hijos y el mantenimiento de su vivienda. Ortega y Evangelina tuvo seis hijos: Martín, Julieta, Sebastián, Luis (nombre que le designó en honor a Luis Sandrini, ya que nació una semana después de su fallecimiento), Emanuel y Rosario. Palito Ortega y Evangelina Salazar celebraron sus bodas de oro en 2017. 
La pareja tuvo el privilegio de renovar sus votos matrimoniales ante la presencia del papa Francisco en el Vaticano.
En diciembre de 1980 se contactó con el abogado de Frank Sinatra, Edwin Peristein, con quien acordó una reunión para debatir la posibilidad de que arribase a Argentina el popular cantante estadounidense. El 11 de febrero de 1981, en el Caesars Palace de Lake Tahoe, Nevada, se firmó el contrato en el cual se establecía el montaje de seis presentaciones de Sinatra durante la primera quincena de agosto de 1981 en el Sheraton Hotel con cena-show y en el Teatro Luna Park a precios populares. Para el 14 de febrero la noticia era promocionada por todos los medios gráficos argentinos.
Finalmente se concretó el 2 de agosto de 1981, cuando llegó acompañado de su esposa en el vuelo 213 de la línea South African Airways. El 12 de agosto se retiró, viajando a San Pablo (Brasil) desde el aeropuerto Jorge Newbery.
En 1985 Ortega se radica con su esposa y sus hijos en Miami (Estados Unidos), prosiguiendo con sus negocios, alejado ya de la actuación. Al tiempo cuando deciden retornar a la Argentina. Entre 1991 y 1995 se desempeñó como Gobernador de la provincia de Tucumán, en 1998 fue designado como Secretario de Desarrollo Social de la Nación Argentina durante la presidencia de Carlos Saúl Menem y entre 1995 y 2000 fue Senador Nacional por la misma provincia. También como candidato a vicepresidente en las elecciones de 1999 acompañando en la fórmula a Eduardo Duhalde por Concertación Justicialista.
En su columna de opinión “Palito cumple años”, por Alfredo Leuco  manifiesta: “Decían muchos de mis compañeros de entonces que eran poco menos que la representación del imperialismo. León Gieco le compuso un panfleto que decía “Cantorcito a contramano” y un día en un estudio de radio me confesó que debía revisar esos conceptos por la generosidad y el corazón inmenso que Palito había demostrado al apostar todo a la recuperación de Charly García.
Palito puso todo. Su casa, su energía, sus contactos, su dinero, su contención y hasta su familia. Charly estaba perdido, al borde del precipicio y ahora llena teatros y recupera la sonrisa de ganarse el pan con el talento de su frente y de su oído absoluto”.
En la actualidad, continúa presentándose por diversos escenarios brindando conciertos.
Autor de canciones como Yo tengo fe, Vestida de novia, Prometimos no llorar, Un muchacho como yo, Perdón por ser como soy, Sabor a Nada, La felicidad, Bienvenido Amor, Despeinada, La Chevecha, Corazón Contento,  Vivir con alegría, Lo Mismo Que Usted, Muchacho Que Va Cantando, Viva la Vida, Se parece a mi mamá, Creo en Dios, entre otras.

"Siempre es bueno pensar en positivo. Si hoy estoy bien no hay nada más positivo que pensar que mañana voy a estar mejor que hoy decía "Palito" Ortega en una entrevista.

“Me instruí más en los rigores de la vida que en aquella escuela nocturna que interrumpí cuando a los quince años dejé Lules, mi pueblo natal tucumano. Cuando en el año 56 llegué a Buenos Aires, era común que a un provinciano caminando entre “petiteros” por Callao y Santa Fe le gritaran «cabecita negra». Pero ya había dentro de mí algo que desbarataba todo aquello que pudiera bajar el volumen de la música de mi fe. Transité con férrea voluntad el camino que mi corazón anhelaba”, reflexiona Palito Ortega en su primer libro de memorias de Editorial Planeta.

Datos sumistrados por Wikipedia – Web de palitoortegaoficial – Alfredo Leuco Radio Mitre - 

MOMENTO MUSICAL.



jueves, enero 12, 2017

Reapareció Charly García: cantó “Popotitos” junto a Palito Ortega. El material fue publicado anoche por el cineasta Sebastián Ortega en su cuenta de Instagram.

Charly García apareció tocando el bajo junto a Palito Ortega, que se hizo cargo de la guitarra, en una interpretación del clásico “Bony Moronie”, de Larry Williams, traducido al español como “Popotitos” por los mexicanos Los Teen Tops.
En el último año, el artista sólo se mostró como invitado en shows de otros músicos, caso David Lebón en La Trastienda o Bernard Fowler en The Roxy, entre otros, debido a las complicaciones que sufre desde hace más de un año por una operación en su cadera que le impide desplazarse con normalidad.
Sin embargo, el músico aprovechó este tiempo para continuar trabajando en su próximo disco de estudio, del que aún no pudo escucharse ningún adelanto.
A pesar de ello, una señal de alarma se prendió el mes pasado entre sus fans cuando debió ser hospitalizado en dos ocasiones, en el lapso de una semana, en el Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento, con un cuadro de deshidratación, provocado por la alta fiebre, aparentemente por una bacteria alojada en su cuerpo desde su operación.
La tranquilidad sobre el estado de salud del músico transmitida por su círculo íntimo, conformado por su novia Mercedes y su mánager José Palazzo, encontraron sustento a partir del video publicado anoche por el director de “El clan”.


Publicado en Diario "Río Negro", 12/01/2016.

viernes, diciembre 12, 2014

12 DE DICIEMBRE DE 1915: NACE “LA VOZ” FRANK SINATRA.

Francis Albert Sinatra Garaventa nació en el barrio humilde de Hoboken, en Nueva Jersey, el 12 de diciembre de 1915.
La familia de su madre, Natalie Della Garaventa, Dolly, era de origen genovés y la de su padre, Antonino Martino Sinatra (Anthony Martin Sinatra), provenía de Palermo, Sicilia. Antonino llegó el 21 de diciembre de 1903 a la ciudad de Nueva York, Frank Sinatra más de 1.300 canciones  poco reconocido o recordado como actor  donde participó en más de cincuenta películas, ganando 10 premios Grammy y también un Oscar.

En lo sentimental tuvo cuatro esposas e innumerables amantes.

Sinatra apodado “La Voz” y también  “The chairman of the board” (“El jefe del negocio”), por su lado oscuro, vinculado con la mafia y toda clase de negocios turbulentos.

Su madre, quien fue portavoz de distrito del Partido Demócrata y su padre era propietario de una taberna que atendía por la noche, ya que de día trabajaba como bombero.
Dolly dió a luz a su único hijo en un parto traumático.

Durante su infancia y adolescencia se caracteriza por ser fanfarrón y revoltoso, ayudado por su afición al boxeo y su afición por la música, que a los 9 ó 10 años lo llevó a cantar en la taberna de su padre.
Tuvo una vida de pandillero que le llevó a varios encontronazos con la policía y trabajó en diversos oficios, como camionero, repartidor de diarios  o cronista deportivo en un periódico, lo que le proporcionaba los ingresos suficientes para comprarse ropa y ahorrar para poder comprarse un coche.
Dice el relato que una noche de invierno de 1934, el muchacho venido de la barriada de Hoboken en la vecina Nueva Jersey, con apenas 18 años de edad, fue a verlo a Carlitos Gardel  entre los 1.300 espectadores que asistieron esa noche.
Cuando termina el programa se atreve cuentan que “el zorzal criollo” Gardel le pregunta a que se dedica y Sinatra calla, avergonzado. Nancy Barbato, que se convertiría en su mujer en 1938 que era su novia   de entonces le cuenta a Gardel que su novio está desperdiciando su talento ya que tiene una voz muy hermosa, y en vez de cultivarla anda todo el día con otros muchachos de dudoso vivir.
Dicen que Gardel le comenta: -”Mirá ragazzino, cuando yo tenía tu edad, andaba allá en Buenos Aires como vos andás ahora en Nueva York. Pasaba todo el día en compañía no muy recomendable cerca del mercado de Abasto, con sinvergüezas como los que vos frecuentás. Especialmente con unos malandrinos genoveses, los fratelli Traverso, cuyo padre tenía una fonda llamada O´Rondeman, que era una guarida de la Mano Negra, la Camorra y tutti cuanti. Lógicamente cada dos por tres me llevaban detenido. No te voy a decir que ahora soy un santo, pero el cantar no solo me dio fama y fortuna, también me apartó de ese ambiente donde solo me esperaba pudrirme en la cárcel o morir violentamente”.
-”Mister Gardel, ¿usted qué me aconseja que haga?”.
– “Por lo pronto ragazzino, aprovechá que estás aquí en la radio y anotate en un concurso de cantantes que creo que se llama “Major Bowes Amateur Hour”. Hacelo ragazzino que con probar nada se pierde”.
Sinatra le hizo caso. Dos años después se presentó al programa radiofónico Major Bowes Amateur Hours, acompañando al trío Three Flashes, que para la ocasión se hicieron llamar Hoboken Four y ganaron el primer premio.
Sinatra tuvo que utilizar sus dotes de autopropaganda para llamar la atención de críticos y espectadores, desarrollando la que se convertiría en una de sus características personales más relevantes como artista: su absoluta confianza en sí mismo y en su talento. A pesar del éxito popular, la orquesta tuvo problemas financieros y estuvo a punto de disolverse. Fueron meses duros para Sinatra y para su mujer, quien le seguía en la gira, aun estando ya embarazada.
Sinatra terminó por ser contratado por Tommy Dorsey, que buscaba un vocalista para sustituir a Jack Leonard.
Después grabó varias canciones más que fueron también grandes éxitos de ventas. En 1941 participó por primera vez en una película, Las Vegas nights, de Ralph Murphy, actuando junto con la orquesta de Dorsey.
En 1944 comienza su éxito como fenómeno radiofónico con el programa El show de Frank Sinatra que, en distintas emisoras.  Paralelamente, expresa su admiración y su apoyo a Franklin D. Roosevelt y realiza un generoso aporte al partido demócrata en el futuro  llegaría a ser buen amigo de los republicanos Reagan.
Sinatra peleó y se sacrificó económicamente para obtener un papel en la película de Fred Zinnemann De aquí a la eternidad. No sólo obtuvo el papel sino que además recibió un Óscar por él en 1954 en la categoría de mejor actor secundario. Además, la película fue un éxito en taquilla.
En agosto de 1955 fue portada de la revista Time, que afirmaba que "en la actualidad, es lo mejor del mundo del espectáculo... A punto de cumplir los cuarenta, ha encaminado una segunda carrera que promete ser incluso más brillante que la primera".
La llegada de Frank Sinatra a la Argentina.
Palito Ortega en diciembre de 1980 se contactó con el abogado de Frank Sinatra, Edwin Peristein, con quien acordó una reunión para debatir la posibilidad de que arribase a nuestra Argentina.
El 11 de febrero de 1981, en el Caesars Palace de Lake Taone, Nevada, se firmó el contrato en el cual se establecía el montaje de seis presentaciones de Sinatra durante la primera quincena de agosto de 1981 en el Sheraton Hotel con cena-show y en el Teatro Luna Park a precios populares. Para el 14 de febrero la noticia era promocionada por todos los medios gráficos argentinos.
Sinatra y Ramón "Palito" Ortega.
Los grandes problemas económicos que atravesaba Argentina por aquel entonces con una relevante deuda externa y un incremento considerable en el precio del dólar, dificultaron la llegada del cantante, que finalmente se concretó el 2 de agosto de 1981, cuando llegó acompañado de su esposa en el vuelo 213 de la línea South African Airways. El 12 de agosto se retiró, viajando a San Pablo (Brasil) desde el aeropuerto Jorge Newbery.
La decisión de traer a Frank Sinatra a Buenos Aires le provocó una gran cantidad de deudas a Ortega, quien se demoró cinco años en pagarlas.
Desde su llegada a la Argentina, Sinatra se había mantenido bastante esquivo para la prensa y había permanecido prácticamente recluido en las habitaciones del piso 23 del Sheraton Hotel.
En 1993 sería el año en que volvería a hallarse en lo más alto de las listas con su primer álbum en diez años, Duets, con trece canciones clásicas regrabadas a dúo con algunos de los cantantes más populares del momento, como Bono, del grupo U-2, Julio Iglesias o Liza Minnelli. El disco, para cuya grabación Sinatra nunca estuvo en el estudio con ninguno de sus compañeros, pues sus respectivas partes se grabaron por separado, fue un gran éxito y vendió millones de copias.

El 25 de febrero de 1995 ofreció el que sería su último concierto en el Desert Springs Resort and Spa del hotel Marriott, en una fiesta privada de unas mil doscientas personas celebrada el último día del torneo de golf Frank Sinatra Desert Classic.
Murió el 14 de mayo de 1998 en West Hollywood (California, EEUU), a los 82 años, a consecuencia de un ataque al corazón.