GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

Mostrando las entradas con la etiqueta Jorge Newbery.. Mostrar todas las entradas
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sábado, septiembre 24, 2022

Vuelos por Juan Luis Gallardo.

 

Días pasados disfruté un programa de televisión que se difundió por el canal Encuentro. Referido el mismo a Jorge Newbery y, naturalmente, a los vuelos en globo. Pampero se llamaba el de Newbery.

Jorge Newbery era hijo de un ingeniero norteamericano que vino a instalar el alumbrado eléctrico en Buenos Aires. Jorge nació aquí y se destacó en varias disciplinas. Pues, además de piloto de aerostatos, fue uno de los introductores del boxeo en el país. Debido a esto último, el tango Corrientes y Esmeraldaalude a él en la estrofa que dice:­

"Amainaron guapos junto a tus ochavas­

cuando un cajetilla los calzó de cross''.­

El cajetilla era Newbery. Y ocurre que, cuando el gobierno militar que sobrevino después de la revolución de 1943, muy cuidadoso de la pulcritud del idioma que hablan los argentinos, el término cajetilla fue reemplazado por elegante.­

Newbery fue uno de los iniciadores de la práctica del boxeo en la Argentina. Creo que alumno de Lenevé, el maestro que legó a los pugilistas argentinos un estilo peculiar, elegante y efectivo.

De joven me gustaba boxear. Primero con los peones de la estancia que tenía mi padre entre las localidades bonaerenses de Pirovano y Daireaux. Más tarde lo hice en Buenos Aires y todavía recuerdo con orgullo cierta pelea que sostuve con un amigo, en la azotea de su casa, en la Avenida Alvear, aprovechando el feriado del 1º de Mayo. Gané esa pelea por KOT en el 2º round.

También boxearon mis hermanos mellizos, Luis Bernardo y Luis Esteban. Éste último sostuvo varios combates en el interior del país. Lo apelaban La Pantera Rubia de RufinoY concluyó su carrera cuando un ruso-alemán le metió un piña en la punta de la pera y a mi hermano se le vino la noche. Para subir al ring, usaba una bata de mujer que había sido de una tía nuestra, María Rosa Lezica Alvear de Pirovano.­

Fui yo un asiduo concurrente a las peleas del Luna Park, donde vi combatir a los mejores boxeadores de los años 60.

Y un peoncito del campo de mi padre, del cual soy íntimo amigo, se dedicó a pelear profesionalmente. Invitándome a verlo entrenarse en Vélez Sarsfield, donde me presentó a varios púgiles de la época. Los hermanos Lowell, un negro francés llamado Jean Joup y algunos más.­

Pero volvamos a los globos y a los vuelos. Los primeros aviones que vi de cerca formaban parte de una escuadrilla integrada por dos biplanos de motor radial y un monoplano de ala alta bautizado Ramón S. Castillo en honor del presidente que supo mantener neutral al país cuando la última guerra. Comandaba la escuadrilla un amigo de mi padre: Luis González Moreno.

De chico aprendí mucho sobre aviones, pues llegaban a casa las revistas Signal Der Adlergermanófilas.

Bueno, ya he excedido la extensión habitual de mis notas en La PrensaDe modo que, aunque se queden muchos temas en el tintero vinculados con el asunto, debo poner punto final a esta nota. ­

PUBLICADO EN DIARIO LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/520619-Vuelos.note.aspx

viernes, diciembre 25, 2020

25 de diciembre de 1907 se realiza la primera ascensión aerostática argentina a cargo del diplomático Aarón F. M. de Anchorena.


EFEMÉRIDES NEWBERIANAS.
El 25 de diciembre de 1907 se realiza la primera ascensión aerostática argentina a cargo del diplomático Aarón F. M. de Anchorena, acompañado por el Ingeniero Jorge A. Newbery. A bordo del globo "Pampero" unen el campo de la Sportiva, actual Campo Argentino de Polo de la ciudad de Buenos Aires, con la localidad de Conchillas (Uruguay) atravesando el Río de la Plata a una altura de 2000 mts. en 2 h. 5 min. de vuelo, iniciando la actividad aeronáutica argentina.


Fuente de información e imagen: 
Instituto Nacional Newberiano.

domingo, marzo 08, 2020

Ramón Bautista Ortega más conocido como "Palito" Ortega está de cumpleaños (Lules, provincia de Tucumán, 8 de marzo de 1941).

Cuadro de imágenes BLOG DE LA PATAGONIA.

Ramón Bautista Ortega nació en el ingenio Mercedes, de la ciudad de Lules, en la provincia de Tucumán, el 8 de marzo de 1941. Más conocido como Palito Ortega, es un cantautor, actor, productor discográfico, director de cine y político argentino.
Nacido en un hogar humilde, desde su juventud desempeñó diversas labores para colaborar con su numerosa familia. Desde la década de 1960 integró el grupo musical El Club del Clan, que tuvo una relevante repercusión y se mantuvo durante varios años.
En su trayectoria de más de cinco décadas, ha filmado 33 películas, de las cuales se destacan Los muchachos de mi barrio (1970), Mi primera novia (1966), La sonrisa de mamá (1972), El tío Disparate (1978) y ¡Qué linda es mi familia! (1980), entre otras. Como cantante se lució con sus interpretaciones de "La felicidad" y "Despeinada" teniendo más de 28 millones de discos vendidos.
En 1956, con tan solo 14 años, decidió trasladarse a la ciudad de Buenos Aires junto a un amigo para buscar trabajo. A pesar de que en su primer día residió en Plaza Retiro, después llevó a cabo diversas funciones como ser camarero, cadete, limpiador y vendedor de café.
Finalmente, mientras se desempeñaba como vendedor de café, ingresó con este mismo trabajo a Canal 7 y Radio Belgrano hasta que Carlos Ginés lo convocó para ser su ayudante. En 1957, en la ya mencionada emisora, conoció a Dino Ramos y Silvio Soldán (que participaban en la orquesta de Carlinhos).
Al cumplir los 20 años de edad se le presenta la primera oportunidad de grabar en una disquera importante (RCA), luego integró el éxito musical mas grande de la televisión Argentina el famoso “CLUB DEL CLAN”, desde ese programa se proyecta hacia todo el país, la figura de ese muchacho que por ser tan flaco lo llaman “PALITO”.
A fines de 1962 fue integrado al Club del Clan, transmitido por Canal 13, en donde su canción más popular fue "Despeinada", de Chico Novarro.  Para 1963 los integrantes del grupo más populares eran Palito Ortega y Violeta Rivas, quienes recibían importantes sumas de dinero. Luego, ellos junto a Johnny Tedesco, Chico Novarro, Lalo Fransen y Nicky Jones se trasladaron a Canal 9, dirigido por Alejandro Romay, para encabezar el ciclo Sábados continuados con la conducción de Antonio Carrizo.
El casamiento de
Evangelina y
"Palito" Ortega.
El lunes 27 de febrero de 1967, Ramón Ortega y Evangelina Salazar un breve noviazgo, se casaron en el Registro Civil de la calle Arcos al 1900. Oscar Sanders y Hugo Stabile (testigos del civil), secretario y representante del cantor, se encargaron de la organización de la guardia policial en el momento de la llegada de ambos. El momento fue presenciado por aproximadamente 2.000 personas.
Evangelina Salazar abandonó prácticamente su carrera artística en 1979 para dedicarse a la crianza de sus hijos y el mantenimiento de su vivienda. Ortega y Evangelina tuvo seis hijos: Martín, Julieta, Sebastián, Luis (nombre que le designó en honor a Luis Sandrini, ya que nació una semana después de su fallecimiento), Emanuel y Rosario. Palito Ortega y Evangelina Salazar celebraron sus bodas de oro en 2017. 
La pareja tuvo el privilegio de renovar sus votos matrimoniales ante la presencia del papa Francisco en el Vaticano.
En diciembre de 1980 se contactó con el abogado de Frank Sinatra, Edwin Peristein, con quien acordó una reunión para debatir la posibilidad de que arribase a Argentina el popular cantante estadounidense. El 11 de febrero de 1981, en el Caesars Palace de Lake Tahoe, Nevada, se firmó el contrato en el cual se establecía el montaje de seis presentaciones de Sinatra durante la primera quincena de agosto de 1981 en el Sheraton Hotel con cena-show y en el Teatro Luna Park a precios populares. Para el 14 de febrero la noticia era promocionada por todos los medios gráficos argentinos.
Finalmente se concretó el 2 de agosto de 1981, cuando llegó acompañado de su esposa en el vuelo 213 de la línea South African Airways. El 12 de agosto se retiró, viajando a San Pablo (Brasil) desde el aeropuerto Jorge Newbery.
En 1985 Ortega se radica con su esposa y sus hijos en Miami (Estados Unidos), prosiguiendo con sus negocios, alejado ya de la actuación. Al tiempo cuando deciden retornar a la Argentina. Entre 1991 y 1995 se desempeñó como Gobernador de la provincia de Tucumán, en 1998 fue designado como Secretario de Desarrollo Social de la Nación Argentina durante la presidencia de Carlos Saúl Menem y entre 1995 y 2000 fue Senador Nacional por la misma provincia. También como candidato a vicepresidente en las elecciones de 1999 acompañando en la fórmula a Eduardo Duhalde por Concertación Justicialista.
En su columna de opinión “Palito cumple años”, por Alfredo Leuco  manifiesta: “Decían muchos de mis compañeros de entonces que eran poco menos que la representación del imperialismo. León Gieco le compuso un panfleto que decía “Cantorcito a contramano” y un día en un estudio de radio me confesó que debía revisar esos conceptos por la generosidad y el corazón inmenso que Palito había demostrado al apostar todo a la recuperación de Charly García.
Palito puso todo. Su casa, su energía, sus contactos, su dinero, su contención y hasta su familia. Charly estaba perdido, al borde del precipicio y ahora llena teatros y recupera la sonrisa de ganarse el pan con el talento de su frente y de su oído absoluto”.
En la actualidad, continúa presentándose por diversos escenarios brindando conciertos.
Autor de canciones como Yo tengo fe, Vestida de novia, Prometimos no llorar, Un muchacho como yo, Perdón por ser como soy, Sabor a Nada, La felicidad, Bienvenido Amor, Despeinada, La Chevecha, Corazón Contento,  Vivir con alegría, Lo Mismo Que Usted, Muchacho Que Va Cantando, Viva la Vida, Se parece a mi mamá, Creo en Dios, entre otras.

"Siempre es bueno pensar en positivo. Si hoy estoy bien no hay nada más positivo que pensar que mañana voy a estar mejor que hoy decía "Palito" Ortega en una entrevista.

“Me instruí más en los rigores de la vida que en aquella escuela nocturna que interrumpí cuando a los quince años dejé Lules, mi pueblo natal tucumano. Cuando en el año 56 llegué a Buenos Aires, era común que a un provinciano caminando entre “petiteros” por Callao y Santa Fe le gritaran «cabecita negra». Pero ya había dentro de mí algo que desbarataba todo aquello que pudiera bajar el volumen de la música de mi fe. Transité con férrea voluntad el camino que mi corazón anhelaba”, reflexiona Palito Ortega en su primer libro de memorias de Editorial Planeta.

Datos sumistrados por Wikipedia – Web de palitoortegaoficial – Alfredo Leuco Radio Mitre - 

MOMENTO MUSICAL.



sábado, julio 27, 2019

27 de julio de 1964 se lanza un cohete Gamma-Centauro desde Puente del Inca.

EFEMERIDES NEWBERIANAS.
El 27 de julio de 1964 se lanza un cohete Gamma-Centauro desde Puente del Inca, transportando hasta los 35.000 metros de altitud carga útil telemétrica para medir la temperatura.


Fuente de información e imagen: Instituto Nacional Newberiano

lunes, octubre 15, 2018

15 de octubre de 1943:fallece en cumplimiento de un tema de vuelo el cadete dragoneante Raúl Guillermo Newton Solá


EFEMÉRIDES NEWBERIANAS.

El 15 de octubre de 1943 fallece en cumplimiento de un tema de vuelo el cadete dragoneante Raúl Guillermo Newton Solá. Mientras pilota un avión Ae. M. Oe. matrícula 53 colisiona con el Ae. M. Oe. matricula 45 pilotado por el cadete Napoleón Roque Brito, quien resulta ileso. Es el primer cadete muerto en un accidente de aviación en la EAM. 
Fuente de información e imagen: Instituto Nacional Newberiano.

viernes, abril 13, 2018

13 de abril de 1918: Luis Candelaria subió a su avión y encaró hacia las montañas. Fue el primero en cruzar a Chile en un aeroplano. La historia de aquella hazaña.

Hace 100 años, un intrépido piloto cruzaba la cordillera desde Zapala.

El 13 de abril de 1918 Luis Candelaria subió a su avión y encaró hacia las montañas. Fue el primero en cruzar a Chile en un aeroplano. La historia de aquella hazaña.

“Búsquenme en la cordillera”. La frase de Luis Candelaria antes de partir todavía sonaba en los oídos del mecánico Miguel Soriano cuando el Morane Saunier Parasol tomó vuelo en plena tarde zapalina y se perdió en el horizonte.
A lo lejos se convirtió en un punto y luego desapareció. Los que lo vieron despegar nunca imaginaron que aquella precaria aeronave piloteada por un teniente del ejército iba a camino a construir una de las mayores hazañas de la historia aeronáutica del país. Era 13 de abril de 1918.
Pasaron 100 años y en Zapala se celebra hoy el cruce de los Andes en aeroplano de un héroe cuyos restos descansan en esta ciudad, tal como el mismo pidió.
Los antecedentes, para quienes habían intentado el cruce no eran alentadores. Cuatro años antes Jorge Newbery se había matado en Mendoza mientras realizaba una exhibición previa a intentar la proeza. Candelaria no bajó los brazos pese a esa tragedia y comenzó a idear un plan para concretar lo que para entonces sonaba a fantasía: unir Argentina y Chile. La idea era partir desde Zapala, por aquella época un caserío cercano a la frontera pero con un dato clave: llegaban las vías del tren.
El militar, bajo total hermetismo y con la ayuda invaluable de algunos compañeros, comenzó a trabajar en la recuperación del Morane Saunier Parasol en el que se había matado Newbwery. Con el apoyo de tres mecánicos y un carpintero logró reconstruir la estructura del aeroplano.
Con el pretexto de hacer pruebas logró que autoricen su llegada a Zapala. El avión arribó en tren, desarmado. Una vez aquí, con la ayuda de los vecinos armó una pista en lo que hoy es Cháneton y la calle que lleva su nombre.
“Hizo dos tentativas, el 8 y el 10 de abril, para ver cómo se comportaba el aeroplano y visualizar por dónde podía encarar el cruce”, detalló Osvaldo Beroísa, quien junto al vecino Mario Argat realizaron la recopilación histórica de la hazaña. Los preparativos comenzaron en la madrugada del 13 de abril y a las 15:30 emprendió vuelo hacia Chile.
“Llevaba los tanques cargados para cuatro horas de vuelo (130 litros de nafta y 36 litros de aceite de ricino) y, además, “en el cajón trasero herramientas para las reparaciones más inmediatas, repuestos indispensables; gran cantidad de fósforos, un ‘Colt’ y cien tiros”, recordó el historiador Héctor Pérez Morando.
El vuelo demandó dos horas y media donde los módicos 80 HP del impulsor del monoplano de origen francés soportaron los vientos cordilleranos y lo elevaron hasta lo 4000 metros de altitud. La distancia al vecino país era de 230 kilómetros.
“Recibió algunas indicaciones de gente de Zapala, para que siga la traza del río Biobío en la zona del actual paso Pino Hachado, ya que seguramente encontraría un lugar para aterrizar cerca de Temuco. Pero se desvió unos 50 kilómetros hacia el sur y llegó a Cunco”. El aterrizaje no fue suave: la hélice se enredó en unos alambrados y provocó que el monoplano choque contra la tierra y se dé vuelta”, explicaron Argat y Beroisa. Con algún golpe, Candelaria ya era leyenda.
Publicado en Diario "Río Negro", 13/04/2018.

domingo, agosto 10, 2014

10 DE AGOSTO DE 1912: POR DECRETO DEL PRESIDENTE, ROQUE SÁENZ PEÑA SE CREA LA ESCUELA DE AVIACIÓN MILITAR EN EL PALOMAR.

En la presidencia del
Dr. Roque Sáenz Peña,
se creó la 

Escuela de Aviación Militar.
La historia de la Fuerza Aérea Argentina comienza con la creación de la Escuela Militar de Aviación el 10 de agosto de 1912 cuando a través de un decreto, del entonces Presidente de la Nación, Dr. Roque Sáenz Peña, se creó la Escuela de Aviación Militar, en terrenos de El Palomar, provincia de Buenos Aires considerada la primera fuerza aérea militar de América Latina.
Esta Escuela se instaló en un terreno que había pertenecido al Segundo Grupo de Artillería a Caballo y que el Aero Club Argentino cedió que llevaba el nombre de El Palomar.
Jorge Newbery y el Teniente Coronel Enrique Mosconi, luego director de YPF (en los mandatos presidenciales del caudillo Hipólito Yrigoyen y Marcelo Torcuato de Alvear), y  el Teniente Coronel M. J. López fueron los primeros directores de la Escuela Militar de Aviación, instalada en el Palomar de Caseros una ciudad ubicada en la zona oeste del Gran Buenos
Aires.
Y como le dicen que no había dinero para adquirir la primera flotilla de aviones ¿Qué hacen…? se conforma la “Comisión Central Recolectora de Fondos para la flotilla Aero Militar Argentina” , de la que es vicepresidente Newbery donde un millón y medio de postales alegóricas son adquiridas por el pueblo y cuando se busca la de los militares, el colaborador más activo es el patriota argentino Enrique Mosconi.
Varios oficiales militares del Ejército Argentino estuvieron entre los pioneros de la aviación argentina, entre ellos Jorge Alejandro Newbery, un oficial retirado de la Armada Argentina que junto al paraguayo Silvio Pettirossi, al peruano Jorge Chávez y al mexicano Alberto Braniff fue uno de los primeros aviadores iberoamericanos. Jorge Alejandro Newbery  es considerado como el artífice y fundador de la Aeronáutica Militar Argentina.
Dice Wikipedia “Los años de Newbery son años de una fe inconmovible en las posibilidades de Argentina cuando Rubén Darío escribía en su famoso Canto...: «¡Argentina tu día ha llegado!». Son los años en que aparecía el tango, cuando Nizhinski bailó en el Teatro Colón, cuando Buenos Aires inauguraba «el subte», cuando Guillermo Marconi llegaba ese país para realizar la primera comunicación radiotelefónica con Irlanda y Canadá, cuando los estancieros argentinos «tiraban manteca al techo» en París, y que comenzaban a aparecer los ídolos populares provenientes del deporte y del arte. Buenos Aires había dejado de ser la «Gran Aldea»  para convertirse en la «París de Sudamérica». Pocos personajes expresaron como Jorge Newbery ese momento de Argentina”.
Jorge Newbery fue un hombre muy activo que ocupó cargos en la Municipalidad de Buenos Aires. 
Practicó boxeo y esgrima, campeón sudamericano de florete, ganó la regata de "clinkers" en 1000 metros de distancia, fue también corredor de autos y maratonista. Hay un tango de Celedonio Flores "Corrientes y Esmeralda" dedicado a Newbery.

Amainaron guapos junto a tus ochavas
cuando un cajetilla los calzó de cross
y te dieron lustre las patotas bravas
allá por el año...novecientos dos....

domingo, marzo 02, 2014

1 de marzo de 1914: Hace un siglo, moría en en la Estancia Los Tamarindos de Mendoza Jorge Newbery precursor de la aviación en la Argentina.

Hace un siglo, moría en Mendoza Jorge Newbery.
Jorge Alejandro Newbery nació en Capital Federal el 29 de mayo de 1875. Su padre fue Ralph Newbery, odontólogo norteamericano, y su madre Dolores Malargie, argentina. Estudió el Bachillerato en la escuela escocesa San Andrés de Olivos, egresando en 1890. Viajó a estudiar a los Estados Unidos, donde se graduó de Ingeniero Electrónico en 1895, siendo discípulo de Édison. Ocupó cargos en la Municipalidad de Buenos Aires. Y trabajó como docente en la Escuela Industrial de la Nación.
A la vez practicaba boxeo y esgrima, y ganó primeros premios, fue campeón de lucha grecorromana, campeón sudamericano de florete, ganó la regata de "clinkers" en 1000 metros de distancia y batió récords de altura, de los que no hay marcas exactas por  fallas del barómetro a temperaturas de 15º bajo cero, también corredor de autos y maratonista. fue protagonista de numerosas peripecias y de variadas historias que fueron creando un mito. Tangos como "Corrientes y Esmeralda" y "De pura cepa" fueron dedicados a él. Era habitué del Jockey Club y del restaurante Palermo de Hansen.
En junio de 1908 tripuló el Globo "Pampero", fue el primer argentino en navegar uno. Ese Globo  cruzó tres repúblicas y  es símbolo del Club Atlético Huracán, del cual fue socio y el primer presidente honorario.
Fue el fundador del Aero Club de Villa Lugano, y el primer aviador militar del país, en 1912.
Fue esgrimista, boxeador, automovilista, pero su hazaña fue ser pionero de la aviación argentina.
Jorge Newbery había llegado a Mendoza para estudiar el primer cruce a la Cordillera en avión, el que había dejado en Buenos Aires. Ante un pedido de una dama, después de almorzar, de verlo volar, pidió el avión a su amigo Teodoro Fels, quien se lo ofreció, no sin antes indicarle un serio problema que tenía el ala del monoplano. Jorge Newbery subió a él invitando a Jiménez Lastra a que lo acompañara y comenzó a hacer cabriolas y demostraciones, y a las 18.40, en una riesgosa maniobra, el monoplano cayó violentamente. Y allí encontró la muerte, en la Estancia Los Tamarindos de Mendoza, el 1 de marzo de 1914. La noticia llegó esa noche de corso dominguero a Buenos Aires, provocando la angustia colectiva ante la muerte de un pionero.
http://www.redargentina.com/deportesargentinos/newbery.asp

lunes, marzo 22, 2010

GRANDES PASIONES ARGENTINAS. Regina Pacini; Marcelo Torcuato de Alvear: el dandy y la diva del canto.


Regina Pacini; Marcelo Torcuato de Alvear: el dandy y la diva del canto.

En 1907, el soltero más codiciado de la Argentina, Marcelo T. de Alvear, se casó con una soprano portuguesa consagrada, Regina Pacini, que dejó el bel canto para seguirlo en su destino de presidente de un país lejano. Hasta que murió, en 1965, ella llevaba todos los meses un enorme ramo de rosas a la tumba de su marido.


Mucha gente se acercó aquel sábado 29 de abril de 1907 a la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, construida en 1567 en el Chiado, el barrio céntrico de Lisboa, para ver de cerca una boda que prometía ser fastuosa. Se casaba Regina Pacini, la soprano ligera que era ídolo de los melómanos portugueses desde que, a los 17 años –casi dos décadas antes– había debutado en el Teatro Real de San Carlos, el coliseo operístico de Lisboa. Lo de Regina había sido debut y consagración: en la sala estaba la reina de Portugal, doña Amalia. Regina cantó La sonámbula, de Vincenzo Bellini, y el teatro se vino abajo. Del novio, en cambio, se sabía poco. Sólo que era un tal Alvear, millonario sudamericano. A las nueve en punto de la mañana se abrieron las puertas de la sacristía y una pareja avanzó hacia el altar. Pero, ante el desconcierto general, quienes aparecieron fueron... una criada y un agente de policía, rojos de vergüenza ante aquella multitud. ¿Qué había pasado? ¿Dónde estaban la prima donna y su novio potentado? 

Marcelo Torcuato de Alvear y Regina Pacini se habían casado a las siete de la mañana, cuando la iglesia estaba desierta. Con aquella ceremonia casi clandestina culminaba (o quizás empezaba) una historia de amor que iba a desafiar varios tabúes de la sociedad argentina.

Ella había sido llamada Regina por haber nacido el Día de Reyes de 1871. Vino al mundo en la rua de Loreto. Era hija de una andaluza, Felicia Quintero, y de un italiano, Pietro Pacini, director escénico del Real de San Carlos y autor de noventa óperas. A los dieciséis años tenía una voz de cristal. Su carrera fue imparable y conquistó todos los baluartes de la lírica: se rindieron al hechizo de su voz el Liceo de Barcelona, la Scala de Milán, la Opera de París. En el Covent Garden de Londres cantó Lucía de Lammermoor con Enrico Caruso. Aunque no fuera muy agraciada, quisieron casarse con ella millonarios y militares rusos, polacos, suecos. A todos les dijo que no, porque quería dedicarse a su carrera, y lo hizo.
El primer Alvear, bisabuelo de Marcelo Torcuato, había llegado a Buenos Aires en el siglo XVIII. Su abuelo, el general Carlos María de Alvear, era héroe de la independencia. Su padre, Torcuato de Alvear, había sido intendente de Buenos Aires durante la primera presidencia del general Julio A. Roca. Marcelo Torcuato, nacido en 1868, era un joven alegre, expansivo, dicharachero. Se recibió de abogado sin problemas. Era aficionado a las parrandas, a las coristas, al goce de la noche. Un auténtico "niño bien". Su fortuna era inmensa. No solamente la que le había legado su padre, sino la que había obtenido de su madre, Elvira Pacheco, hija del general rosista Angel Pacheco. El efectivo de Alvear a comienzos del siglo XX rondaba el millón de pesos. ¡Un millón de pesos del año 1900!
Todo llevaba a Alvear a convertirse en un político de la oligarquía. Sin embargo, en 1890, un grupo de amigos, estudiantes de clase alta, entre los que estaban Carlos Rodríguez Larreta, Angel Gallardo y Octavio Pico, disconformes con el mediocre gobierno del presidente Miguel Juárez Celman, participaron en la Revolución del Parque, que fue el bautismo de fuego de la naciente Unión Cívica Radical. En esas jornadas de lucha, Marcelo trató al fogoso tribuno Leandro N. Alem y a un político de la parroquia de Balvanera, dieciséis años mayor que Marcelo y que iba a ser importante en su vida: Hipólito Yrigoyen. Alvear quedó marcado por aquella algarada juvenil y, con esa lealtad que le reconocen hasta sus detractores, se convirtió en militante de la nueva causa, lo que le acarreó disgustos, e incluso cárcel.
1889. Uno de los primos de Marcelo (el melómano Diego de Alvear) había escuchado a Regina Pacini en el Solís de Montevideo y le elogió a Marcelo la voz maravillosa de la jovencísima soprano ligera portuguesa. Allí estaba Marcelo en su palco del Politeama. Alto, bien plantado (era un deportista cabal, de la estirpe de los Duggan o los Newbery), con unos bigotes mosqueteriles. ¿Qué sintió Marcelo cuando escuchó a Regina cantar El barbero de Sevilla? Debió de ser algo muy fuerte. Dicen que cada vez que él la escuchaba en un escenario, los ojos se le llenaban de lágrimas. Esa misma noche se enamoró perdidamente. Le mandó varias docenas de rosas rojas y blancas y una pulsera de oro y brillantes. Regina, acostumbrada a los desbordes de sus admiradores, le devolvió la pulsera y partió de regreso a Europa. Pero Marcelo no dejaría escapar esa presa. Para él, viajar a Europa era como ir al café de la esquina. Empezó a recorrer los mejores teatros de Madrid, París, Londres, Montecarlo, Budapest, Odessa, y llenaba los camarines de Regina Pacini con miles y miles de rosas rojas y blancas.

Prejuicios de clase
En las fiestas de las embajadas argentinas y en los salones de la aristocracia europea a los que ambos tenían acceso (él por su origen y ella por sus triunfos artísticos), Regina y Marcelo se fueron conociendo, quizás intimaron. En 1901, Regina volvió a Buenos Aires, esta vez para cantar en el teatro San Martín de la calle Esmeralda. En 1903, Marcelo, tras haberla seguido por medio mundo, se declaró y ella le dio el sí, pero puso como condición cantar cuatro años más.
Porque él, como no podía ser de otra manera en aquella época, le exigió que una vez casada dejara de cantar. Cuando finalmente se fijó fecha para la boda, la noticia consternó a la aristocracia argentina. ¡Aquella portuguesa fea y bajita había enganchado al soltero de oro, al mejor partido del país, por el que suspiraban las más bellas herederas, chicas de las familias Peña, Anchorena, Alzaga!
La resistencia sorda de la sociedad porteña a aceptar a la Pacini (extranjera y, lo que era entonces un pecado imperdonable, artista) afloró en su segunda visita, cuando ya Marcelo no ocultaba su amor. Días antes de la boda, quinientas personas de su clase social le enviaron un telegrama al novio pidiéndole que "recapacitara". Marcelo lo recibió durante la despedida de soltero, en París, y se deprimió mucho. La fiesta se convirtió en un velorio. También Felicia estuvo en contra de la boda porque no quería que su hija dejara de cantar. La tirantez entre suegra y yerno duró toda la vida.
La ceremonia secreta en Lisboa fue una bofetada a los prejuicios de clase. Debe pensarse lo que significaba la familia Alvear. Aunque don Torcuato y doña Elvira ya habían muerto, los hermanos de Marcelo (uno de ellos, Carlos, era entonces intendente de Buenos Aires), sus numerosos sobrinos, primos, tíos y tías conformaban la elite social de Buenos Aires, que quedaba así excluida de participar en una ceremonia de alto valor simbólico.
La noche de bodas transcurrió en el Royal Hotel, en Estoril, la ciudad del aire perfumado. La suite nupcial estaba llena de rosas y en el fonógrafo sonaba L’elisir d’amore cantado por Regina. El le hizo un regalo de bodas fabuloso: Coeur Volant, un castillo normando en Versailles, cerca de París. La pareja lo amuebló con refinamiento y lo habitó por largos años. La mejor habitación, con un piano y un atril, era como un teatro en miniatura. Desde entonces, ella cantaría para una sola persona: Marcelo. Los pocos discos que habían registrado su voz, la propia Regina los retiró de circulación. ¿Sacrificó ella su carrera? En todo caso, cantó profesionalmente durante veinte años, y si bien se retiró en su apogeo, tenía 36 años cuando se casó con un Alvear de 39.
Durante cuatro años no pisaron Buenos Aires. El regreso se produjo recién en 1911. Se encontraron con un medio hostil. Un incidente grave se produjo durante la fiesta de bodas de Elvirita de Alvear, en El Talar de Pacheco. Ninguna mujer le hablaba a Regina. Dicen que Marcelo, cuya fama de mujeriego siempre había sido amplia, le dijo a su esposa, indignado: "No te preocupés Regina, que a todas éstas yo les levanté las polleras". Que Alvear fuera así nunca le preocupó a Regina, porque sabía que siempre volvería con ella. Vivieron juntos durante 35 años. No tuvieron hijos, y ella lo acompañó, en las duras y en las maduras.
Fue el general Julio A. Roca quien rompió el cerco social cuando, en una recepción oficial, se acercó a Regina para conversar amablemente con ella. Desde entonces, la guerra contra la "advenediza" se atenuó.
En 1912, Marcelo fue elegido diputado. Su actuación no pasó de discreta. Era entonces muy mal orador (recién en su madurez adquirió la destreza y el gusto de hablar para multitudes). Cuando Hipólito Yrigoyen llegó a la presidencia, en 1916, nombró a Alvear ministro plenipotenciario en París. Secundado por Regina, su desempeño fue brillante: los principales políticos franceses –Raymond Poincaré, Georges Clemenceau– frecuentaban Coeur Volant. Cuando, en 1922, Yrigoyen designó sucesor –su palabra era orden para la convención radical–, el dedazo del Peludo recayó en Marcelo, algo que muchos no podían creer. Contaba Ramón Columba, taquígrafo parlamentario y caricaturista político, que la gente se decía: ¿Marcelo presidente? Y lanzaban una carcajada. ¿Por qué Yrigoyen eligió a Alvear como su sucesor? Es cierto que aquél tenía por Marcelo una debilidad personal, y apreciaba su energía y coraje, así como su inclaudicable optimismo. Los historiadores tienen diferentes explicaciones sobre el gesto de Yrigoyen, pero prevalece la idea de que quiso dejar en la Rosada a un hombre leal, y asegurarse de que, en 1928, al término de seis años, le devolviese el poder.
Marcelo parecía predestinado al éxito. Le tocó gobernar durante los años de bonanza que fueron de 1922 a 1928. La Argentina creció a buen ritmo y no hubo grandes conflictos. Fue la última década feliz de una Argentina opulenta. Presidió incontables inauguraciones, recepciones y fiestas. A su lado, Regina fue una primera dama discreta, que apoyó las actividades culturales con entusiasmo. Infaltable en las funciones del Colón, la pareja presidencial atravesó una época de fermentos creativos. Los jóvenes escritores apreciaban a un presidente que asistía a las lecturas poéticas en el Tortoni, frecuentado por vates vanguardistas como Jorge Luis Borges o comunistas como Raúl González Tuñón. En cuanto a Victoria Ocampo, con quien se dice que Marcelo tuvo un affaire, lo adoraba: lo definió como "un ser inverosímilmente perfecto".
Regina es recordada por una obra en la que se empeñó a fondo, con el pleno apoyo de su marido: la Casa del Teatro, inaugurada en 1938, un lugar para que los teatristas terminen con dignidad su vida. Hoy alberga a 46 pensionistas, incluida la viuda del mago Fu Man Chú.
¿Cuál fue el rol político de Regina? Es difícil decirlo, por el pudor y la discreción que la distinguían. Ella no creó un nuevo Marcelo, aunque la figura de Regina se agigantó durante los últimos diez años de Alvear, cuando la buena fortuna se trocó en infelicidad para el país y en duras pruebas para la pareja. Un biógrafo de Agustín P. Justo cuenta que este general, que fue el ministro de guerra de Alvear, había adquirido su chalet de la avenida Federico Lacroze, en Belgrano, para estar cerca de la que era entonces la residencia de los Alvear, y que frecuentaba cada día la casa del presidente para congraciarse con éste. La intuición de Regina le decía que había algo tortuoso en la sumisión de Justo, a quien no soportaba. En 1932, el gobierno surgido del golpe de Estado proscribió la candidatura de Alvear para favorecer a Justo. Ya en el gobierno, que ocupó de 1932 a 1938, Agustín P. Justo encarceló a Alvear en Martín García. Entonces afloró la fibra de Regina. Durante el terrible verano del ’33, que Marcelo pasó preso en un barracón de la isla, agobiado por los mosquitos y bañándose en una única canilla con otros centenares de detenidos políticos, Regina cruzó más de cincuenta veces el río en una barca, a veces desafiando furiosos oleajes, para llevar mudas, comida y aliento a su marido.
En 1938, los radicales proclamaron la fórmula Alvear-Mosca, y allí fue Marcelo, enhiesto aunque ya casi setentón, a recorrer el país como un principiante, hostilizado por las patotas conservadoras, la policía brava y algunos radicales yrigoyenistas que lo tachaban de traidor, mientras que ganaba la admiración de muchos argentinos por no claudicar en la lucha contra el fraude, ese flagelo que, finalmente, le birló el triunfo y consagró presidente a Roberto Ortiz. Alvear había perdido casi toda su fortuna, en parte por su vida de lujos y placeres, en parte porque la política se la había comido. Al morir, le quedaban Villa Regina, su residencia de Mar del Plata (hipotecada); Villa Elvira, en Don Torcuato (la hizo construir en 1942, la bautizó en recuerdo de su madre y sólo vivió allí quince días), un auto Buick ’41 y un capital de 150.000 pesos, cifra ya consumida por la inflación.
El 23 de marzo de 1942, Marcelo, fulminado por una crisis cardíaca, terminó sus días en Don Torcuato. A su lado, la mano en la mano, estaba Regina Pacini.
Ella lo sobrevivió largos años. Se refugió en Villa Elvira. Murió en 1965, a los 95 años. El día 23 de cada mes, Regina iba a la Recoleta y le llevaba a su marido un gran ramo de rosas blancas y rojas. Se sentaba en una sillita en el interior de la bóveda y pasaba largo rato allí. Sus labios se movían, las lágrimas le afloraban a los ojos como si hablara con Marcelo, como si pronunciara palabras de amor.


Extraído de LA NACION REVISTA.