GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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sábado, mayo 30, 2020

La leyenda del abrazo más profundo del mundo.

La leyenda del abrazo más profundo del mundo.

La geografía neuquina cuenta con una poderosa característica unificadora. Trazada con el espíritu de sus ríos que se entrelazan inspirando una de las leyendas más difundidas de la región. Compartimos la historia de un abrazo infinito.

Son dos gigantes que se encontraron para entrelazarse en un abrazo infinito, el río Neuquén y el Limay. Se trata de una de las leyendas más importantes, que determinó la cultura de los pueblos que habitan a orillas de sus cauces. Mientras permanecemos en casa cuidándonos, te invitamos a disfrutar de este profundo abrazo, ese que en tiempos de cuarentena falta y se añora.
Neuquén y Limay eran dos jóvenes amigos, hijos de dos importantes caciques de la región. Se divertían y salían a cazar juntos. Una tarde, mientras estaban en el bosque escucharon una dulce canción que provenía desde las orillas del Lago Huechulafquen, ubicado al pie del mítico Volcán Lanín.
Los jóvenes, atraídos por la melodía se dirigieron hacia el lugar y se encontraron con Raihué (flor nueva), una joven hermosa de grandes ojos marrones y cabello oscuro, cuyos encantos los cautivó al instante. Neuquén y Limay se enamoraron profundamente de Raihué y, dominados por la fiebre del amor, no pudieron evitar competir para seducirla y ser correspondidos por la muchacha.
Los celos fueron erosionando una entrañable amistad, la distancia se hacía cada día más evidente, con lo que sus padres preocupados consultaron a la Machi la causa de la enemistad de sus hijos. La sabiduría de la Machi es conocida en los pueblos mapuches por sus habilidades en predicción y sanación.
Tras sus consejos los Loncos preguntaron a Rahiué – “¿Qué es lo que más te gustaría tener?” – “Una caracola para escuchar el rumor del mar”, contestó la hermosa joven. Entonces los padres sentenciaron que el primero que vuelva con una caracola del mar sería digno de su amor. Así, con el poder de los dioses, Limay y Neuquén fueron convertidos en ríos para alcanzar el mar.
Limay partió tras la caracola desde el sur, cristalino y transparente desde el lago Nahuel Huapi, y Neuquén comenzó a abrirse paso desde el norte, arrastrando fuerzas minerales, correntoso, potente y audaz.
Mientras los jóvenes serpenteaban la geografía, y enterado de la situación, el espíritu del viento, envidioso, comenzó a susurrar al oído de la joven enamorada: “Neuquén y Limay nunca volverán” y la atormentó diciendo que “las estrellas fugaces que caen al mar son convertidas en hermosas mujeres que seducen a los hombres, llevándoselos al fondo del mar para siempre”.
Rahiué fue atrapada por sus pensamientos, hasta que finalmente la angustia y el dolor que le provocaba la idea de no volver a ver a los jóvenes se apoderó de ella y decidió terminar con su larga espera. Caminó hasta las orillas del lago, en donde había conocido a los jóvenes y extendiendo sus brazos al cielo ofreciendo su vida a cambio de la salvación de Neuquén y Limay.
Ngenechén escuchó sus plegarias, pero apiadándose de ella, no tomo su vida, sino que la convirtió en una hermosa flor.  Sus pies se transformaron en raíces que se hundieron en la tierra, y su boca se abrió en una flor roja que, aún hoy, de cara al cielo, espera el beso que jamás recibió.
El viento partió veloz a contarles la noticia a los jóvenes que corrían hacia el mar. Tras las feroces ráfagas ambos comprendieron que jamás volverían a ver a Raihué, entonces Limay y Neuquén dejaron atrás sus celos y torcieron sus cauces para encontrarse en el abrazo más profundo y eterno. En el encuentro se vistieron de “Negro”, en signo de dolor y luto, juntando así sus fuerzas para alcanzar el océano.
La confluencia es el símbolo de unión del pueblo neuquino, que se abraza siempre ante las tragedias para darse más fuerzas y alcanzar finalmente los grandes objetivos. Dicen que, en ocasiones, aparecen caracolas en cercanías a la hermosa flor roja. En ellas se oye el susurro del mar que le cuenta a Raihué que Limay y Neuquén aún la siguen amando.

martes, febrero 11, 2020

Historias. El hombre que vive solo en medio de la estepa patagónica.

Floriano no sabe que la catedral de Notre Dame se prendió fuego y mucho menos que las Torres Gemelas cayeron. Aquel día de septiembre estaba empecinado en mover un par de metros la tranquera para agrandar el corral de las chivas. Olga, su esposa, le daba una mano porque aún no sufría el primer síntoma del cáncer que la arrebataría de su lado.
Floriano no conoce los avatares de Messi ni del Papa; hace unos meses oyó algo de casualidad, antes de apagar la radio que solo prende para escuchar lo importante: los mensajes al poblador rural de Radio Nacional Esquel, a las ocho de la mañana, a las dos de la tarde, o la repetición de las cinco; escucha lo importante y luego apaga para ahorrar pilas.
Floriano, claro está, no sabe quiénes son Bolsonaro, Trump ni Maduro, tampoco sabe al detalle las cosas que pasaron con Macri. El día de la asunción, mientras el expresidente bailaba, Floriano pensaba en Olga y esperaba impasible que la brasa calentara la pava lo suficiente para el mate, al igual que el día anterior, y el viernes previo, y dos mil trescientas tardes y mañanas anteriores.
La pava sigue sobre la salamandra, un tanto más oscura por el mohín; han parido las chivas en el corral que agrandó; fluye el río Chico en cadencia menor, salvo cabreos irregulares en el caudal habitual: taciturno y triste. Vuelven los gorriones; el viento, nunca. El viento siempre está; acá, el viento son los gorriones que desafían en bandada, apoyándose sobre las ramas rugosas de un alerce estoico: "Vuelan bajo -sentencia Floriano-: viene frío".
La Estepa patagónica es viento y arbusto ralo; una pena gélida, el sabor repetido de la carne recalentada para el desayuno compuesto de mate, un trozo de pan y ese sabor del capón carneado hace dos días.
"En tiempos fríos quedamos incomunicados acá. Cuando perdemos algún animal o queremos hablar con un vecino hacemos un fuego, hacemos humo", dice Floriano. 
Floriano se alegra al recibirnos, aunque interrumpimos su cobijo. La confianza es básica, rudimentaria, pero suficiente para que abra la puerta del rancho -él lo llama así- y nos permita entrar. María Eugenia Hube, secretaria de la Comuna y coordinadora de Acción Social de Cushamen, le preguntó días atrás -al recorrer los parajes- si podría volver con amigos que "retratan la región y a sus pobladores para un documental". Y él accedió con la simple duda que representa no haber estado nunca delante de una cámara ni haber sido entrevistado.
Entrar es fácil: la hospitalidad es moneda corriente en la Patagonia. Pero entrar y ser habilitado para quedarse es otra cosa: acompañarlo temprano, apenas arranca; y ya terminando la jornada, al atardecer, mientras cierra la cortina y mete troncos gruesos para entibiar la casa. Floriano murmura, y es otra cosa: "Estos aguantan", dice y el rancho se apaga.

Contra molinos de viento.

Los entornos silenciosos agudizan la percepción auditiva o, al menos, es lo que nos sirve de excusa para entender cómo fue posible que Floriano supiera que andábamos en la zona ("unas leguas al sureste") sin habernos visto: escuchó un eco perdido de voces. Éramos nosotros al bajar de la camioneta, del otro lado del río, cuando extraviamos el sendero para llegar a su casa. Floriano escuchó y supo que seríamos tres o cuatro foráneos por la zona. Una capacidad extraordinaria que él, sin embargo, subestima: dice que no, que no escucha bien, que el molino no lo deja tranquilo, que ya no puede ni oír bien la radio porque chirría: "Ese aparato chirría molesto y hace interferencia".
La frustración de Floriano es tan comprensible como justa: el único y más fiable medio de comunicación en toda la región se ve afectado por un artilugio impuesto, costosísimo e inútil.
"El 70% de la población rural dispersa en Chubut no cuenta con energía eléctrica domiciliaria -explican técnicos provinciales-, y las posibilidades de interconexión a las redes eléctricas nacionales son escasas e impagables". Con ese trasfondo, el Ministerio de Energía y Minería de la Presidencia de la Nación firmó años atrás una iniciativa "de electrificación rural con utilización de fuentes renovables de generación", a la que denominaron Proyecto Permer (Proyecto de Energías Renovables en Mercados Rurales). La intención era resolver las necesidades de abastecimiento eléctrico a los pobladores rurales que carecían de ella por estar ubicados en zonas lejanas a los centros urbanos y/o de difícil acceso.
Con el Proyecto Permer y el aval del gobierno provincial se instalaron 1500 aerogeneradores Eolux de baja potencia en zonas rurales dispersas en Chubut. Pero el asesoramiento técnico, las revisiones y los arreglos de los aparatos fueron escasos o inexistentes. Los molinos dejaron de funcionar a los pocos meses; algunos, a las semanas, y quedaron como mojones de la ineficiencia y la corrupción.
La página web oficial del proyecto, jamás actualizada (tiene las secciones "Quiénes somos" y "Objetivos" en blanco, al igual que las áreas "Misión", "Visión" y "Valores", sucedidas por el anuncio "En construcción", que resume, categórico, la desidia), cuenta que el proyecto en Chubut "se desarrolló en dos comunidades rurales, Pocitos de Quichaura y Costa de Ñorquinco". En la actualidad, de los aerogeneradores Eolux instalados por la empresa Giacobone en Costa de Ñorquinco -donde visitamos la mayoría de las viviendas de la zona-, solo funcionaban dos.
El costo final de financiamiento del proyecto en la provincia fue de más de US$10 millones.

Resistencias.

Floriano suspira y el aire que nace en el abdomen infla el pulóver de lana, abre la solapa de la camisa y escapa sutil de su boca, el halo como un recuerdo que se funde con el humo de la leña que se quema y ya no sé si es su halo la nostalgia o la inquietud de tener que volver al pueblo el domingo -ese humo-. "Si me llevan, voy", dice sin convencerse. Hay elecciones nuevamente y le da igual: desde que la libreta de enrolamiento indicó el deber patrio, pasan colores y papeletas, pero la cosa cambia poco para el poblador rural.
Aquí, los habitantes resisten temperaturas mínimas de hasta 35 grados bajo cero a punta de ramitas, algunos troncos y bosta seca. 
Cushamen, el abasto regional, es también el pueblo en el que está su registro para los sufragios. En la comarca de la estepa, el acceso a servicios de educación, vivienda digna y salud es limitado. Los habitantes resisten temperaturas mínimas de hasta 35 grados bajo cero a punta de ramitas, algunos troncos y bosta seca. Los alambrados definen fronteras concretas y reducen cada vez más los espacios que antes desandaban para buscar leña o arriar sus animales sin obstáculos artificiales.
En Argentina, existen más de 600 conflictos de tierra: ocho millones de hectáreas en pugna. La Patagonia comprende ocho provincias. Con una superficie de 1.768.165 kilómetros cuadrados, abarca la mitad del país. Tiene potentísimos recursos energéticos y de subsuelo. Es una región de dimensiones extraordinarias, aunque posee la menor densidad poblacional del país: menos de tres personas por kilómetro cuadrado. Y sufre, además, un grave proceso de despoblación, que no es casual.
¿A quién le conviene que el campo se vacíe?
Al lado de la puerta cuelga un rebenque de cuero curtido por él mismo. Sobre un brazo del alerce, penden dos ollas chicas: una para la comida de los gatos grises; otra para el puchero del negro, su perro.
-Si usted no tiene un perro, ¿cómo le va a hacer? -dice Floriano, suponiendo lo lógico en su sentido común que nos desborda-: ¿cómo va a atajar a los animales?
Siempre acecha: la desesperación de perder los animales es insistente, terca, visceral. La angustia de que las chivas se hayan metido en campo ajeno. "Con tanto campo ajeno encima. Los corderos no. Los pocos corderos se quedan cerca de la casa. Son mansos nomás, pero así también les pega el frío. Aguantan menos. Las chivas resisten más, caminan más también. Se van campo adentro, y si entran en campo ajeno puede ser malo. Y si no hay animales, no hay comida, y usted sabe".
La desesperación en sus ojos cuando mira el corral vacío: es la segunda noche sin las chivas, que se metieron campo adentro y no han regresado. Floriano salió a campear, pero no las encontró y la tensión se hace lamento y pesadilla. La fragilidad en su expresión radical.

Los dueños.

Con las haciendas que poseen en el país, los Benetton suman más de 850.000 hectáreas: un territorio tan grande como Puerto Rico. A través de su Compañía Tierras Sud Argentino S.A., el Grupo Benetton es el mayor terrateniente de Argentina: tienen en su poder un territorio de casi 40 veces la superficie de la ciudad de Buenos Aires.
Benetton es el mayor terrateniente, pero no el único: otro es el magnate Joe Lewis, quien posee todas las tierras que rodean el Lago Escondido -al cual incluso le cambió el nombre-. Otros dueños de la Patagonia son el creador de la CNN, Ted Turner; los Suchard (de Nestlé); el inversionista húngaro George Soros; incluso Sylvester Stallone.
El proceso de desruralización que atraviesa el campo es preocupante. "El 70% de las localidades de Argentina son rurales y el 40% sufre crisis por despoblación", dice la geógrafa y socióloga Marcela Benítez, quien escribió su tesis doctoral sobre el tema. Hay diferentes factores que causan esta crisis: uno de los más serios es la concentración extrema en el acceso y control de la tierra y en el reparto de los beneficios de su explotación. Esta concentración provoca conflictos internos, desplazamientos y violaciones de derechos humanos.
Las comunidades de la zona se debaten entre el apoyo a magnates o la restitución del territorio. En Cushamen, por ejemplo, se oyen opiniones cruzadas: los que cuestionan a grupos que se oponen a las corporaciones y, por otro lado, los que no desean actos de violencia, pero tampoco están conformes con el comportamiento que tuvo el Estado hasta ahora: " Acá, Benetton ha hecho una arremetida ecológica con sus plantaciones de pino, que dejan la tierra improductiva y les dan acceso a las hidroeléctricas, a las petroleras y a la megaminería. Antes sobornaban a nuestros padres con alcohol y los explotaban pagándoles con vales; ahora pareciera que la única aspiración posible es que nos empleen en alguna estancia, nos regalen el celular, la tablet o una campera para que nos quedemos tranquilitos y callados, o nos vayamos".
Dice Daniel Loncón, werken (vocero o portavoz) mapuche de la Comunidad Pu Lof en Resistencia de Cushamen. Y quiere aclarar las cosas, especialmente cuando los vinculan con actos violentos en la zona. Loncón dice que su pueblo es muy diverso, y que sus líderes tuvieron "diferentes estrategias" a lo largo de la historia. "Siguen pasando muchas injusticias, no podemos salir a condenar alguna forma de lucha que adopte nuestro pueblo porque tenemos una historia de violación sistemática de nuestros derechos, de atropellos y de despojo. Además, el Estado está al servicio de los empresarios. Lo que quiero decir es que hay un aprovechamiento y el Estado le imprime esta lógica del enemigo interno para demonizar y justificar la represión. Nosotros venimos denunciando la militarización de nuestro territorio hace mucho tiempo, y eso pareciera que no es violencia. Los grupos especiales represivos se tapan la cabeza, pero la gente cuestiona las capuchas y las piedras".

Señales de humo.

-En tiempos fríos quedamos incomunicados acá. Cuando perdemos algún animal o queremos hablar con un vecino hacemos un fuego, hacemos humo. Si tenemos que hablar con un vecino, es la manera: con señas de humo. Uno se comunica así. Si vemos un fuego y el humo, decimos "allá anda un vecino", y tratamos de atracarlo (encontrarnos) y conversamos ahí de la vida nuestra y nos preguntamos si le falta un animal. Y así encontramos unos pocos. Acá hay que tener constancia para vivir con los animales y tener paciencia, porque si no tenés paciencia, no hacés nada. Nada nada. Sin constancia en el campo no somos nada.
-¿Siente soledad?
-Y sí, cómo que no se va a sentir, en la vida de uno, el sufrimiento que uno tiene, que ha tenido; hay un sufrimiento grande con todo lo que se pierde -dice Floriano y la mirada se le va hacia la mecedora-.
Pero es así nuestra vida acá, áspera, fría, sufrida. así es la vida nuestra -repite y se asoma a la puerta para echar un vistazo al corral. Si logró agrandarlo fue a fuerza de empeño, empecinamiento y empuje de sus manos y las de Olga. Y después de ella, gracias a su recuerdo, que aparece con la misma devoción que la sombra en la loma frente a la casa. Su ausencia reposa en la mecedora, y no se mueve.
Floriano ceba lento el último mate, sorbe con pausa y vuelve a hacerse eco:
-Así es la vida nuestra.

El documental.

El desvío es el documental dirigido por Pablo Tosco que retrata la vida de Floriano Rayel, y representa la fragilidad y la resistencia de los pobladores de la estepa patagónica.
El filme, que ya inició su recorrido por festivales del mundo y que se estrenará en salas de Argentina a mediados de 2020, es la nueva producción de Angular (espacioangular.org), una plataforma autogestiva de periodismo narrativo integrada por cronistas, fotoperiodistas, diseñadores y realizadores multimedia, con foco en la identidad y en la dignidad de las personas.
"Las historias que publicamos nacen en el encuentro -dicen desde el sitio Migue Roth, Bruno Grappa y Pablo Tosco, sus creadores-; creemos que esa es la mejor manera de lograr un material cuidado, honesto y que dignifique".
Por: Miguel Roth.
* Publicado en Diario "La Nación", 3 de febrero del 2020. Imágenes del mismo diario argentino. Fuente: Brando - Crédito: Miguel Roth.

sábado, agosto 03, 2019

Gauchos vs. veganos o la supremacía del ukelele. Los defensores del reino animal vuelven a la Rural para la conversión del “buen salvaje”.

Gauchos vs. veganos o la supremacía del ukelele.

Los defensores del reino animal vuelven a la Rural para la conversión del “buen salvaje”. Razones de una grieta cultural insondable.
Veganos versus gauchos “reloaded” se espera, este fin de semana en la Rural,  con más expectativa que la coincidente visita del Presidente Macri.
Es que el video viral de paisanos de a caballo echando de la arena a rebencazos a  manifestantes veganos resultó, después del mal rato, una acción efectiva. Las publicaciones web de los organizadores del escrache multiplicaron sus visitas y el día del escándalo la palabra veganismo se buscó en internet 5 veces más que lo habitual.
Con pancartas y videos, prometen redoblar la apuesta para denunciar el  sistema de explotación de los animales y, lógicamente, invitar a abstenerse de consumir cualquier tipo de productos de origen animal.
Después, los gauchos volverán a su asado con cuero, guitarra y bombo, y los veganos al tofu y el ukelele, que vaya a saber por qué es el instrumento que musicaliza las causas del neohippismo de clase media.
No es la primera vez que los veganos organizan una acción con impacto mediático aunque la contraofensiva gaucha de salvaje doma humana les potenció , esta vez, la visibilidad. El año pasado, por caso, cerraron una marcha atacando a piedrazos algunas parrillas de la avenida Corrientes que dejó un rastro memorable: esa pintada en el frente de la pizzería Guerrín, con la leyenda “Mozzarella = muerte”. A diferencia de la grieta política, en la que a un lado y otro del desencuentro se aspira a lo mismo por vías diferentes, la de gauchos versus veganos es una brecha cultural insondable.
Para la gente de campo sin distinción clasista, el ganado es producción y sustento, además de una sucesión de bifes; pero sobre todo, tradición. Hay un muy interesante documental de Mariano Cohen y Gastón Duprat, que se puede ver en plataformas on demand llamado “Todo sobre el asado”. En una escena se le pregunta a un gaucho: ¿Qué le diría a la gente que no come carne? Es el típico hombre de piel curtida, pañuelo al cuello y dedos deformados por el trabajo. La cara se le inmoviliza, queda tildado. Se genera un silencio raro para el ritmo audiovisual. Hasta que al fin responde: Nada. El veganismo es algo que no entra en su cosmovisión.
Los veganos son un fenómeno urbano. Sostenido por gente sensible que perdió la inocencia ante un corte de carne. Desde entonces aquel “juguito” de la infancia será para siempre un hilo de sangre. La convivencia con animales domesticados transforman ese vínculo y la empatía se encarga del resto.
El problema arranca cuando las elecciones personales sobre qué comer o cómo vestir se vuelven altruismo militante. Entonces el movimiento asume un rol ético que los lleva a planteamientos confusos.
La liberación animal implicaría, por ejemplo, dejar vivo al ganado mundial a su libre albedrío hasta que mueran de viejos. ¿Pastando dónde? ¿Quién los alimentaría? ¿en los campos improductivos de quién? Y en caso de que ese idealismo fuera posible,¿sería mejor para los seres humanos y su medioambiente un sistema puramente agrícola? Más sensato parece abogar por una industria que evite la crueldad en sus métodos de producción, con leyes que ya se están aplicando en Europa. Y que el gaucho y la chica del ukelele se tomen unos mates. Con bizcochitos.

lunes, julio 03, 2017

La Patagonia es un chancho que vuela Por Jorge Castañeda- escritor de Valcheta.

La Patagonia es un Macondo lato y estepario, un ámbito de monstruos gigantes, de endriagos, de aves plumíferas y grandes que teniendo alas no vuelan, de mangrullos amarronados de cuatro patas que gregarios ambulan de monte en monte con su relincho arisco.

Es el último confín caído de la mano del mundo donde la aventura y el asombro corren parejos. Donde el viento levanta las piedras y deforma la copa de los árboles a su arbitrio. La Patagonia es un chancho que vuela.

La Patagonia es una latitud de escoriales silentes bajo las lunas blancas y redondas; una soledad crecida en la altura azul de las mesetas; es el aroma acre del cloruro de sodio que enloquece los hollares de las bestias que habitan los bajos de todos los bajos. Gualicho errante. Misterios arcanos. La cruz del Sur donde nunca se arrutó el tesón de los pioneros.

La Patagonia es los carcomidos infolios que en noches febriles entre el escorbuto y la ansiedad escribiera Pigafetta sobre gigantes que bailaban; la ciudad mítica allende los Andes que buscaban los frailes; las manzanas silvestres del imperio de Sayhueque, la “piedra azul” pitonisa de los Curá, la bandera argentina que enarboló Casimiro; la búsqueda de Popper, el faro del fin del mundo, los ventisqueros, las rastrilladas donde las lanzas trazaron sobre la tierra el mapa de todas las gestas.

La Patagonia es el sol ardido sobre los fortines y la soldadesca, el espejo de los lagos, la altitud desmesurada de las araucarias; los volcanes irascibles, el mar inmenso y azul sobre la costa escarpada, los fondeaderos de mala muerte, las caletas olvidadas, el relevamiento minucioso de Basilio Villarino y Bermúdez, las notas detalladas del Perito Moreno; la Reina y el arcabuz del Padre Mascardi. La Patagonia es una flor en la espesura.

La Patagonia es el párrafo final de la novela “Sobre héroes y tumbas” de Ernesto Sábato, la soñada por Ezequiel Ramos Mexía y el geólogo norteamericano Bailey Willis, “la que piensa” como escribió Juan Benigar, la que poblada de plantas enanas esconde en los petroglifos un pasado legendario, la del volcán Domuyo que guarda en sus entrañas un tronco de oro dormitando entre los hielos eternos; la Patagonia se hace collón en las noches de luna llena y petrifica la debilidad de los timoratos.

La Patagonia es los fósiles de los grandes saurios, el bosque tropical que les daba sombra y alimento, las grandes palmeras con dátiles hechos piedra, las araucarias en rodajas petrificadas, los redondos y ponderables huevos de saurios que la habitaban, los dientes de sable del temerario tigre, el caparazón amedrentante del milodón. Lámpara encendida en las edades geológicas.

La Patagonia es un mandato de imperiosas urgencias, para nosotros y para nuestros hijos.

Mi querida tierra, mi lugar en el mundo.

Publicado en Diario "De la Costa" de Viedma, lunes 3 de julio de 2017.

domingo, abril 16, 2017

Un mágico laberinto en medio de la cordillera. El recorrido se hace entre cipreses de la variedad arizónica y macro carpa. La zona, además, ofrece otro tipo de excursiones.

En El Hoyo (a 15 km de El Bolsón por la Ruta 40), está la posibilidad de recorrer el laberinto Patagonia, donde el desafío es sortear los intrincados y atrapantes caminitos compuestos por 2.100 cipreses de la variedad arizónica y macro carpa, que forman un cerco vivo de 1.80 m de alto, 80 cm de espesor y 1.2 m de ancho.
En este complejo de 8 mil metros cuadrados vale “jugar, perderse, encontrarse o reírse no tiene un límite de edad. Adentro del laberinto somos todos iguales, sin preconceptos”, señala Doris Romera, su propietaria. “Yo digo que es como un reencuentro con el alma, la gente que sale de allí te dice ‘volví a ser niño’, y en realidad la conclusión es que se reencontró con su alma”, asegura.
En tanto, su esposo Claudio Levy anticipa que “como en la vida, la salida está y no hay que tener miedo a perderse”.
El lugar ya se ha convertido en uno de los principales atractivos de la región y queda en el paraje El Desemboque. Para llegar, desde la ruta hay que tomar el camino a la derecha del puente Salamín y transitar 3,5 km por la costa del río Epuyén. Está abierto todos los días, desde las 12 y hasta que oscurece. También es apto para personas con discapacidad o en sillas de ruedas.
El lugar cuenta además con una confitería (helados, licuados, frutas finas, productos regionales, aromáticos té y café, tortas, sandwiches, cervezas artesanales y comidas hechas con productos de su huerta orgánica), rodeada de 5 hectáreas de parque y bosques nativos, en lo alto de una loma y con una vista única, donde sobresale siempre el cerro Tres Picos.
Para completar la excursión, la propuesta es llegar hasta Puerto Patriada, una paradisíaca bahía sobre el lago Epuyén (a 14 km de El Hoyo). Allí se ofrece la alternativa de alquilar un kayak para remar un rato o de navegar a vela, recorriendo playas de arenas blancas, acantilados y ver un bosque sumergido a profundidades increíbles, además del avistaje de aves, silencio, paz y naturaleza.
A la vuelta, la visita indispensable es hasta los viñedos y bodega Patagonia Wines (entrar por Rincón Currumahuida). Allí el enólogo Darío González lo guiará por cada etapa del vino que elabora con las uvas que están alcanzando su madurez justa para esta fecha. Su orgullo es un merlot ahumado que surgió luego de que un incendio consumió parte de la viña.
En números
10%
de descuento a quienes visiten la localidad hasta julio. Las cuponeras están disponibles en el centro de informes, sobre Ruta 40.
$ 120
cuesta la entrada al laberinto (menores de 7 años no pagan).
Circuito cervecero con visitas guiadas
El valle de El Hoyo también ofrece un circuito cervecero artesanal y visitas guiadas a las chacras y establecimientos dedicados a la elaboración y producción de frutas finas, quesos y además verduras orgánicas.
Publicado en Diario "Río Negro", domingo 16 de abril de 2017.

lunes, julio 18, 2016

Conocé los cuatro nuevos sitios que la Unesco declaró como patrimonio mundial.

La Unesco designó cuatro nuevos sitios como Patrimonio Mundial.
Los mismos se encuentran en China, Irán, India y Micronesia.
1. Paisaje cultural de arte rupestre de Zuojiang Huashan (China). Posee que tiene ilustraciones que datan del siglo V a.C. al siglo II de nuestra era común.
Este paisaje es hasta ahora el único testimonio existente de esa cultura. Está situada en la frontera sudoriental de China.
2. Nalanda Mahavihara, en el noroeste de la India. Está integrado por vestigios arqueológicos de un gran monasterio. Allí se llevó a cabo una importante actividad religiosa y docente desde el siglo III a.C. hasta el siglo XIII de nuestra era.
3. Qanat, en Irán. Se trata de un conjunto de acueductos y sistemas de riego persas. Este sistema tradicional de gestión del agua todavía funciona y permite un reparto equitativo y sostenible del agua.
Los qanats aportan un testimonio excepcional de las tradiciones culturales y las civilizaciones de zonas desérticas de clima árido.
4. Nan Madol, Micronesia. Es un conjunto de 99 islotes que albergan vestigios de los palacios, templos, sepulturas y moradas de piedra que fueron construidos entre los siglos XIII y XVI.
Este monumento en particular fu inscrito también en la lista del patrimonio mundial en peligro, a causa de los peligros que pesan sobre el mismo.
Uno de ellos es el enlodamiento de las vías navegables, fenómeno que provoca el crecimiento descontrolado de manglares y debilita las construcciones.
Publicado en Diario "Río Negro", lunes 18 de julio de 2016.

domingo, noviembre 08, 2015

LAMENTABLE: Cruzan el río Cuyín Manzano como pueden para conectarse con el resto del mundo.

Hace veinte años que una correntada se llevó el puente en este paraje cercano a Villa Traful. Desde entonces varias familias cruzan a pie las aguas heladas para ir a la escuela, a la proveeduría o al médico. Historias de desamparo en la cordillera profunda.

En Cuyín Manzano, pobladores esperan desde hace 20 años que les construyan un puente
Durante un temporal el río creció y se lo llevó. Nunca más lo reconstruyeron y los pobladores viven a diario una odisea.
En la cordillera profunda, donde la vista se pierde y la existencia allí parece imposible, familias enteras resisten en soledad los embates del clima y el olvido de los gobernantes.
Cinco kilómetros más allá del paraje de Cuyín Manzano, dos familias esperan desde hace 20 años que el Estado reconstruya el puente que cruzaba el río Cuyín Manzano. A principios de los años 90, con un temporal el río creció, el agua bajó con fuerza y se lo llevó.
El incidente les cambió la vida por completo: desde entonces quedaron aislados. Para llevar forraje a los animales, comprar víveres, ir al médico o a la escuela, deben cruzar el río de a pie, a caballo o en verano cuando está bajo con algún vehículo. Cuando llueve o hay deshielo, el río viene caudaloso y pasan días sin poder cruzar.
"Con el tema de los deshielos se complica porque el río baja con mucha agua. En invierno si viene un temporal de lluvia o algo, se nos corta el paso. Tengo tres hijos en la escuela y hay veces que tengo que cruzarlos a caballo o directamente no pueden bajar", cuenta Segundo Chamorro, nacido y criado en el paraje. Su familia vive en el lugar desde hace más de 100 años. No por casualidad lleva el mismo nombre de aquel primer pionero que llegó a Cuyín Manzano y tuvo doce hijos, don Carlos Segundo Chamorro.
El resto del mundo
El resto del mundo queda al otro lado del río. La escuela se encuentra a cinco kilómetros: tres kilómetros hasta el río, y otros dos más hasta el pequeño poblado o paraje que lo conforman unas 50 familias.
Chamorro cuenta que cuando quedan aislados, la única alternativa es cruzar la cordillera por campos privados hasta la Ruta 237, en La Lipela. Son al menos dos horas y media a caballo.
"Algunas veces lo hemos hecho. Mi mujer perdió un embarazo y tuve que salir como pude para ver a un médico", agrega.
"Antes, cuando éramos pibes, había un puente que facilitaba las cosas. Era un puente para pasar un vehículo, de madera pero con cimientos de hormigón", cuenta.
En helicóptero
En una oportunidad, en medio de un temporal que los había dejado totalmente aislados, fueron evacuados y asistidos en helicóptero. "Yo hasta anduve una vez en helicóptero", relata a modo de anécdota.
Chamorro vive en una humilde casa junto a su mujer y sus tres hijos de cinco, siete y diez años. En una casa contigua, vive su madre de más de 70 y una hermana de él que es discapacitada. La familia tiene ovejas, algunas vacas, chivas y caballos. En temporada de caza Chamorro trabaja como guía baqueano, en verano hace cabalgatas para los turistas y el resto del año la familia vive de los animales. Usan garrafa para cocinar y tienen una pantalla solar desde hace dos años que les alcanza para tener luz y a lo sumo una radio prendida.
"Estamos acostumbrados", dice, pero no quiere resignarse. Junto con los Cornelio, otros vecinos que saben lo que es vivir "de este lado del río", reclamaron a Parques Nacionales, la Comisión de Fomento de Traful y el gobierno provincial la construcción del anhelado puente.
El pedido aún rebota por los pasillos de la burocracia estatal.
Sergio Cornelio tiene 29 años y vive solo en una antigua y precaria casita de piso de tierra y techo bajo. Como Chamorro, cuenta con un bagaje familiar que le da ese sentido de pertenencia a la tierra. La casa queda un poco más lejos que la de Chamorro, a unos 7 kilómetros de Cuyín.
"El dolor que se siente"
Cuando el tiempo y el río lo permiten, su madre, su hermana y su padrastro lo visitan y le llevan víveres. Tiene algunos animales, pero no mucho más que eso.
"Lástima que no se puede graficar el dolor que se siente al salir del agua, al punto de congelamiento". Así describe Luisa, la madre de Sergio, el cruce del río Cuyín cuando el nivel del agua está bajo y se puede cruzar caminando.
Luisa vive en Villa La Angostura pero viaja a Cuyín a llevar mercadería y visitar a su hijo. Está preocupada por la situación, pero alberga la esperanza de que alguien tome la decisión y construya el puente.
"Estamos luchando hace muchos años por un puente. Hemos ido a Parques personalmente y todavía estamos esperando. La pelotita corre de allá y para acá. De Parques a Provincia", comenta Eugenio Pillancar, pareja de Luisa.
"Si llovió, el río sube, sea invierno o verano, subió el río y no se puede cruzar. En el verano que es la mejor época el agua llega hasta la rodilla. No hay que esperar a que pase algo. Allá arriba no va ni un agente sanitario, Sergio estuvo tres semanas tirado enfermo y nadie lo pudo ir a ver", agrega.
"Para todos los políticos que han andado, Cuyín Manzano termina en la costa del río. Nunca nos llegó ayuda para los animales ni nada", señala Eugenio.
Pese a la implementación de programas, desembolso de subsidios y fondos para las áreas afectadas por la erupción del volcán Puyehue-cordón Caulle en el 2011, "de este lado del río" lo único que llegó es la ayuda de los voluntarios del Grupo de Rescate de Villa La Angostura que les llevaron agua.
Es el interior del interior, ese "margen del mundo" donde las campañas políticas no llegan, tampoco los políticos, ni siquiera las promesas que al menos sirven como punto de partida para un reclamo.
Igualmente, "de este lado del río" no pierden la esperanza de que, como alguna vez el agua se llevó el puente, otro día cambie su suerte y alguien decida reconstruirlo.
El paraje
Cuyín Manzano se ubica a unos 30 km de Villa Traful por la Ruta Provincial 65 y a 11 km de Confluencia por la Ruta 237.
Es un pequeño paraje inserto en un valle, a orillas del río homónimo. En lengua mapuche, significa "manzana arenosa".
En Cuyín funciona una escuela albergue y una Asociación de Fomento Rural. Viven pocas familias, la mayoría vinculadas a dos: los Chamorro y los Cornelio, las primeras familias pobladoras de la zona.
Los pobladores mantienen una economía de subsistencia, vinculada a la cría de animales, y desde hace algunos años principalmente en verano algunos se dedican a la actividad turística como guías baqueanos, cabalgatas, avistaje de cóndores y venta de artesanías mapuches. También el Parque Nacional Nahuel Huapi destinó tres cotos de caza de ciervo colorado que explota actualmente la AFR.
http://www.rionegro.com.ar/diario/cruzan-el-rio-cuyin-manzano-como-pueden-para-conectarse-con-el-resto-del-mundo-7996630-62202-nota_multifoto.aspx