GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

martes, diciembre 26, 2023

Murió Remo Costanzo.

 


(ADN). – A los 90 años, en horas del medio día, falleció en Viedma, Remo José Costanzo, internado en el Sanatorio Austral desde la Nochebuena. Murió uno de los últimos políticos de raza de la provincia, íntimamente vinculado a la historia rionegrina y luego de recibiste de escribano en la Universidad Nacional de la Plata, regresó a Viedma, hijo de una tradicional familia de inmigrantes italianos. Su hermano Rómulo fue presidente del PJ provincial, muerto en un accidente doméstico cuando todo hacía presuponer que estaba destinado a un gran futuro político.

Remo fue un tenaz luchador, inteligente, controvertido y a veces cuestionado, inició su carrera política en el primer gobierno constitucional de Edgardo Castello, cuando fue Director de Minería, militando en la UCRI y luego en el MID.

Se afilió al Partido Justicialista en 1969. Rocco Margiotta, un viejo y reconocido peronista de Viedma, ya fallecido, siempre contaba que había afiliado a Remo, debajo de un frutal, en una chacra de Mario Franco, en Villa Regina.

Esta persistencia y convencimiento, con algo o mucho de tozudez, lo llevó a presentarse en tres oportunidades como candidato a gobernador en la provincia, perdiendo toda estas compulsas en manos de los radicales Horacio Massaccesi y Pablo Verani. Su historia es la historia del peronismo rionegrino.

Así fue candidato a gobernador por el PJ en 1987, 1995 y 1999 y senador nacional por Río Negro de 1989 al 2001, donde estuvo involucrado en el conocido caso Banelco, al aprobarse en el Senado la ley 25250 de Reforma Laboral, en el gobierno de Fernando de la Rua, donde fue sobreseído,

Nunca perdió esa vocación por la política y tampoco su lucidez y el afán de reunirse con amigos, discutir y en algunas ocasiones encabronarse.

Hubiera querido festejar sus 90 años, el 29 de noviembre pasado, con un encuentro de amigos y políticos, que él mismo estaba organizando.

Formó familia con Norma Gianni, y tuvo tres hijos Gustavo, Fernando y Silvina.

Publicado en ADN Río Negro.

https://www.adnrionegro.com.ar/2023/12/murio-remo-costanzo/

lunes, diciembre 25, 2023

El 25 de diciembre de 1991, el mundo vio por televisión cómo la bandera roja del Kremlin era reemplazada por la tricolor de la Federación Rusa.

 

El último día de la URSS y el nacimiento del mundo de hoy.

El 25 de diciembre de 1991, el mundo vio por televisión cómo la bandera roja del Kremlin era reemplazada por la tricolor de la Federación Rusa.

Poco antes de la Convención Republicana de 1980, un consultor le preguntó a Ronald Reagan para qué quería ser Presidente. El ex actor y ex gobernador de California respondió: “Para terminar la Guerra Fría”.

Reagan vería cumplidos sus deseos diez años más tarde, al término de sus dos periodos al frente de la Casa Blanca y cuando había transferido el poder a su vicepresidente George H. W. Bush.

La caída del Muro de Berlín y el derrumbe en dominó de los regímenes socialistas de Europa del Este en 1989 serían la antesala de la disolución de la Unión Soviética. Un hito fundamental que tuvo lugar hace exactamente tres décadas. Dando inicio a una reconfiguración del orden global que continúa proyectándose hasta nuestros días.

El 25 de diciembre de 1991, el mundo vio por la CNN cómo la bandera roja del Kremlin era reemplazada por la tricolor de la Federación Rusa. Un comunicado oficial informó que la Unión Soviética cesaba en su existencia como realidad geopolítica y como sujeto de derecho internacional.

Un punto simbólico que graficó el corolario de una cadena de acontecimientos que habían acelerado las tendencias centrífugas en el seno del imperio soviético. Acaso como una idea a la que le había llegado su hora. Sin que la voluntad de los hombres pudiera detenerla.

Como había quedado demostrado cuando fracasó el golpe de Estado de agosto lanzado por los sectores conservadores que buscaban impedir la disgregación del imperio y poner fin a la aventura de reformas lanzadas por Mikhail Gorbachov la década anterior.

Un putsch probablemente anacrónico que había acelerado los efectos contrarios a los pretendidos, actuando como un catalizador del desmantelamiento de la URSS. Una realidad que Brent Scowcroft -entonces asesor de Seguridad Nacional- puso en palabras cuando concluyó que “la era Gorbachov había terminado”. En tanto, el 15 de diciembre, el secretario de Defensa Dick Cheney había expresado que Washington había llegado a la conclusión de que el Ejército Rojo se estaba “desmoronando” al mismo ritmo que el resto de la sociedad de la antigua Unión Soviética.

Fue entonces cuando, tal vez apoderados por una dinámica en alguna medida imposible de controlar por las mismas élites gobernantes, las repúblicas soviéticas comenzaron a independizarse. Un proceso en el que las repúblicas del Báltico actuaron a la vanguardia. Y en el que el 8 de diciembre de 1991 se convertiría en una fecha fundamental. Cuando Yeltsin se reunió con sus pares de Bielorrusia y Ucrania para declarar la disolución de la Unión y la formación de la CIS (Commonwealth of Independent States).

Gorbachov, de pronto, pasó a presidir una cáscara vacía. Las decisiones de las repúblicas habían determinado que el imperio de Lenín pasara a ser una entelequia. Y la Federación Rusa se convirtió en el estado sucesor de la Unión Soviética, reconociéndosele el asiento permanente en el Consejo de Seguridad y el monopolio del arsenal nuclear.

Pero, como advirtió Zbigniew Brzezinski, “sin Ucrania, Rusia deja de ser un imperio”. Palabras con las que el ex asesor de Seguridad Nacional de la Administración Carter sintetizó en qué medida la independencia ucraniana había dejado desguarnecido al Kremlin. Una determinación que había sido implementada a pesar de las invocaciones del presidente Bush (padre) en su recordado Chicken Kiev Speech, cuando llamó a prevenir las tendencias “nacionalistas suicidas” y a mantener la lealtad a Gorbachov.

Moscú había sufrido una virtual amputación. La Federación Rusa contendría poco más de la mitad de la población de su antecesora. Más de cien millones de ciudadanos soviéticos pasaron a vivir en otro país. Pocos meses más tarde, se disolvería el Pacto de Varsovia. Imprimiendo en el liderazgo ruso lo que los politólogos denominan un síndrome de potencia disminuida y lo que los historiadores observaron como un golpe demoledor para la vocación imperial rusa, cuya última expresión histórica había sido la URSS. “Ucrania es a Rusia como Pensilvania para los Estados Unidos”, había explicado el legendario George F. Kennan. Quien advirtió tempranamente hasta qué punto la expansión de la OTAN hacia el Este sería un error catastrófico para los intereses de largo plazo de los Estados Unidos. Un extremo que se comprueba en estos días, a raíz del persistente conflicto entre Washington y Moscú por la situación en la frontera ucraniana y ante el creciente acercamiento entre Rusia y China.

Pero la pregunta que cabe hacerse es acaso si la Unión Soviética podría haber sobrevivido. O sí por el contrario podría haber colapsado años antes. Como de alguna manera planteó Andrei Amalrik en 1969 en su recordado ensayo “Will the Soviet Union survive 1984?”. En el que advirtió hasta qué punto las inconsistencias internas, las dificultades de la economía doméstica o un eventual conflicto militar directo con China estaban llamadas a hacer colapsar al experimento soviético.

Desde otra perspectiva es dable suponer que la Unión Soviética podría haber fenecido al menos dos décadas antes. De no haber mediado dos acontecimientos enormemente beneficiosos para los intereses de sus líderes. El primero tuvo lugar cuando se descubrieron enormes yacimientos en Siberia, a mediados de los años sesenta. Y el segundo se produjo después de la Guerra de Yom Kipur cuando los países árabes decretaron un embargo petrolero contra los países occidentales que habían ayudado a Israel, determinando que en pocas semanas el precio del barril se cuadruplicara.

Entonces, la fortuna había intervenido para beneficio de los jerarcas del gerontocrático Politburó de Brezhnev, quienes vieron cómo los petrodólares llenaban las arcas del Kremlin. Consolidando a una superpotencia que parecía rivalizar de igual a igual con los Estados Unidos. Los que atravesaban años de estanflación, el trauma del Watergate y -por primera vez en su historia- una derrota militar en el desastre de Vietnam.

Pero nada es para siempre. El destino jugaría una mala pasada a los arrogantes miembros del Politburó. De pronto, Moscú se había sobre-expandido. Habiendo lanzado un sinfín de ofensivas en el Tercer Mundo, creyendo que el futuro les pertenecería. Para encontrarse con el desastre de Afganistán, a donde marcharon en la Navidad de 1979 jamás imaginando el drama interminable que les esperaba.

Así como los setenta habían sido fatales para los EEUU y sus aliados de Europa Occidental, los ochenta serían una pesadilla para los soviéticos. Sobre todo a partir de la segunda mitad de esa década, cuando un pacto entre la Administración Reagan y el Rey Fahd derrumbó el precio del petróleo a partir de un incremento de la producción de crudo por parte del Reino de Arabia Saudita. Provocando una merma calamitosa en las finanzas del Kremlin, cuya economía mantenía una persistente dependencia de los recursos naturales. Generando una situación de agobio imperial toda vez que al mismo tiempo Reagan aumentaba el gasto militar, obligando a los rusos a hacer lo propio para conservar la equivalencia estratégica.

En definitiva, como explicó Henry Kissinger en Diplomacy (1994), la Unión Soviética no contaba con un aparato económico dinámico y capaz de dotarla de los recursos necesarios para desempeñar el rol global que sus líderes le habían asignado.

Una dificultad frente a la que Gorbachov nunca encontró una solución. A pesar de sus iniciativas de Perestroika(reforma) y Glasnost (apertura). Acaso el sistema comunista estaba intrínsecamente equivocado. Tal como Dmitry Volkogonov explicó en su obra The Rise and Fall of the Soviet Empire: Political Leaders from Lenin to Gorbachev (1998) que “(Gorbachov) quiso reestructurar todo sin tocar los fundamentos socialistas de la propiedad estatal, el rol de liderazgo del Partido y los objetivos del régimen comunista. No es difícil advertir que tales objetivos eran inalcanzables. Reestructurar todo y dejar intacto los fundamentos basados por Lenin era una imposibilidad lógica. El sistema comunista era imposible de reformar. Existía o no”.

Una realidad que determinaría que Gorbachov se convirtiera -como escribió Kissinger- en “un hombre atrapado en una pesadilla, que ve venir una catástrofe pero no puede desviarla ni apartarse de ella”. Para ser sucedido por Yeltsin. Quien reconoció que el comunismo había sido un “experimento’'... que tal vez debió ser practicado en un país mucho más pequeño”.

En los días que siguieron a la Navidad de 1991, Rusia viviría un período vertiginoso como tal vez ningún otro pueblo de su envergadura experimentó en tan poco tiempo en la historia reciente. De la noche a la mañana los controles de precios fueron derogados, disparando un violento salto inflacionario que pulverizó los ingresos y los ahorros de la población. Y Rusia se convirtió en el caso más extremo de la doctrina de shock que muchos promovían.

Yegor Gaidar, quien sería considerado como el “arquitecto” de las reformas económicas de la era Yeltsin describió la experiencia de tomar el control de la economía rusa en enero de 1992 como la de quien entra a la cabina de un avión a diez mil metros de altura y descubre que no hay nadie en los controles.

En un marco de gran convulsión social, el tipo de capitalismo que surgió en Rusia, a comienzos de los años 90, se parecía demasiado a la caricatura que el relato soviético había enseñado durante siete décadas a la población.

“Lo peor del comunismo fue lo que vino después”, sentenció el periodista polaco Adam Michnik.

*** PorMariano Caucino.

Publicado en INFOBAE.

Destado en color amarillo INFOBAE.

https://www.infobae.com/opinion/2021/12/26/el-ultimo-dia-de-la-urss-y-el-nacimiento-del-mundo-de-hoy/

domingo, diciembre 24, 2023

Se necesita urgente un Robin Hood moderno.

 

Estatua de Robin Hood en el Memorial de Nottingham. Wikipedia.

S
e necesita urgente 

un Robin Hood moderno.

El personaje de Walter Scott era un “forajido” que se alzó contra la voracidad fiscal de un sheriff despótico. En nuestros días también es imperioso condenar la barrabasada criminal de gravámenes que se superponen unos a otros, todos dirigidos a alimentar los caprichos irrefrenables de megalómanos que se apartan de los principios republicanos elementales.

* Por Alberto Benegas Lynch (h).

Primero digamos que el autor de uno de los relatos más populares es Walter Scott, nacido en Edimburgo -la tierra de Adam Smith- en 1771 y muerto en 1832. Es de gran interés estudiar las posiciones intelectuales de la época, por un lado lo que más tarde recogió el marxista polaco Georg Lukás y por otro la célebre Escuela Escocesa de la época liderada por el mencionado Smith cuyo primer libro fue sobre moral y secundado por Adam Ferguson y David Hume aunque un esqueleto conceptual preanunciado por las notables enseñanzas de Gershom Caramichael Francis Huthchinson y también prestó atención a las influencias de Bernard de Mandeville.

En todo caso, el escritor y poeta Scott pudo embeberse de las teorías del filósofo-economista Adam Smith, lo cual está consignado, entre otros, en el ensayo de Katherin Sutherland titulado “Ficcional Economics: Adam Smith,Walter Scott and the Nineteenth-Century Novel”.

Como es sabido, Robin Hood es una de las novelas más conocidas de Scott y trata de un fulano considerado “un forajido” que es la denominación que se le daba en la Inglaterra del siglo XIII a quienes se oponían y alzaban contra la prepotencia de la autoridad del momento. Este personaje y “su banda de ladrones” considerados así pues le sustraían dinero a los inmisericordes y abusadores que recaudaban asfixiantes impuestos a los habitantes por lo que se convirtió en un símbolo de libertad. Este experto arquero primero estuvo al servicio de Ricardo Corazón de León y al morir el rey se instala en Nottingham y se percata que era un pueblo destrozado por la voracidad fiscal dirigida por un sheriff despótico. Robin Hood se entrega con sus amigos a la lucha contra el espíritu totalitario y se convierte en un héroe para no solo los habitantes de esa ciudad sino a los ojos de muchas otras personas lo cual quedó grabado en la historia inglesa como un símbolo de respeto a los contribuyentes.

Recordemos que la extraordinaria Revolución Norteamericana comenzó con la sublevación por parte de colonos a los impuestos al té establecidos por Jorge III. Recordemos también que Juan Bautista Alberdi -el padre de nuestra Constitución- escribió en Sistema económico y rentístico de la Confederación Argentina según su Constitución de 1853 que “Después de ser máquinas del fisco español, hemos pasado a serlo del fisco nacional: he aquí toda la diferencia. Después de ser colonos de España, lo hemos sido de nuestros gobiernos patrios: siempre estados fiscales, siempre máquinas serviles de rentas.” Entonces se necesitan muchos Robin Hood simbólicos en el sentido de explicar y condenar la barrabasada criminal de gravámenes que se superponen unos a otros, todos dirigidos a alimentar los caprichos irrefrenables de megalómanos que se aparten de principios republicanos elementales. Estas explicaciones y condenas hechas con la necesaria contundencia harán que la politiquería sea sustituida por políticos que cumplan su misión de proteger y garantizar derechos de los gobernados y no conculcarlos como lamentablemente viene ocurriendo de un largo tiempo a esta parte.

Alberdi en la misma obra mencionada consignó que “La contribución indirecta […] es la más libre y voluntaria porque cada uno es dueño de pagarla o no, según que quiera o no consumir el producto en cuyo precio la paga […] Es impersonal por tanto más justa y menos vejatoria, gravita sobre el producto sin atender a la persona de quien es. Es más cómoda porque no exige las molestias […] pesquisas de libros y papeles que requiere la contribución directa […] por las violencias odiosas que trae consigo” y en conclusión “debe preferir el uso de las contribuciones indirectas todo país que se halle en el caso de brindar las autoridades de su nuevo régimen de libertad y progreso.”

En otros términos según el consejo alberdiano debieran abrogarse prácticamente todos los impuestos hoy vigentes por ser contrarios a la libertad y el progreso. En esa situación los llamados expertos fiscales podrían dedicarse a actividades útiles y abandonar su faena de traductores de galimantías y embrollos fiscales a sufridos contribuyentes que no entienden semejantes palurdos impositivos.

Una de las recomendaciones de Alberdi ha sido dejar de lado la progresividad y solo recurrir a la proporcionalidad, incluso si se adoptara un impuesto directo debiera ser “por tiempo determinado y proporcionalmente” y aplicado como facultad provincial. Como se ve nada de ello ocurre. El impuesto directo afecta directamente a la inversión con lo que extiende la pobreza.

En un plano más general, en el libro de Charles Adams titulado For Good and Evil the Impact of Taxes on the Course of Civilization se muestran muchas de las experiencias de los atropellos gubernamentales en materia tributaria en muy diversos lugares del globo desde la conocida inscripción de la Piedra Rosetta doscientos años antes de Cristo en Egipto por la revuelta fiscal ante Ptolomeo V. Se consigna en concordancia con el decimonónico Frederic Bastiat el significado del robo legal que es más dañino que el ilegal puesto que aquel cuenta con el apoyo de la fuerza.

Desde luego que todo este grave problema se resuelve si se comprende el fundamento de la sociedad libre cuyo centro remite a los sacrosantos derechos del individuo anteriores y superiores a la constitución de un gobierno. Tal como explica quien fue el tan aclamado profesor de Harvard Robert Nozick “no hay tal cosa como una entidad social que se traduce en sacrificios para su bien. Hay solo individuos, diferentes individuos con sus vidas individuales. Usar una de estas personas para el beneficio de otras se limita a eso: usar a unos para beneficio de otros. Nada más que eso […] Lo que sucede es que se daña a unos para beneficio de otros. Hablar de un bien social es una fachada para usar a otros.”

Antes hemos detallado los efectos perniciosos de la progresividad que ahora resumimos en cuatro capítulos básicos. Se hace tedioso tener que repetir pero el afán confiscatorio no solo no cesa sino que se hace más voraz.

Primero, es regresivo puesto que afecta de modo especialmente contundente a los más necesitados en sus salarios en términos reales puesto que los contribuyentes de jure se ven obligados a contraer sus inversiones lo cual contrae salarios. Segundo, altera las posiciones patrimoniales relativas ya que la tasa o alícuota aumenta a medida que aumenta el objeto imponible lo cual contradice la distribución de ingresos que previamente cada cual realizó en el supermercado y afines que naturalmente remite a una mala asignación de recursos que nuevamente incide negativamente sobre los salarios. Tercero, bloquea la movilidad social puesto que castiga progresivamente a los que vienen escalando desde la base patrimonial hasta agotar energías al tiempo que les cubre las espaldas a los que se encuentran en el vértice de la referida pirámide aunque ésta modifique su contorno. Y cuarto, se dice que debe buscarse la mayor eficiencia y sin embargo este impuesto la penaliza.

En resumen, la tradición liberal pone de manifiesto la imperiosa necesidad en esta instancia del proceso de evolución cultural de concebir al monopolio de la fuerza que denominamos gobierno como una institución al servicio de la gente y no para manipularla sino para respetarla y hacerla respetar en sus vidas, libertades y propiedades. La versión de los Robin Hood modernos debe fortalecerse a los efectos de impugnar atropellos en base a argumentaciones compatibles con la vida civilizada.

Publicado en INFOBAE.

https://www.infobae.com/opinion/2022/12/24/se-necesita-urgente-un-robin-hood-moderno/

sábado, diciembre 23, 2023

Cuando Argentina era la séptima potencia del mundo.

 

Cuando Argentina era la séptima potencia del mundo.

Argentinos en el subte | Foto:Cedoc.

Un libro del periodista norteamericano John Gunter, de 1941, describe a nuestro país como el más rico pero incomprensible.

La mayoría de los argentinos, supongo, escuchamos decir que hace muchísimos años la Argentina fue una potencia económica, la séptima del mundo, precisan algunos.

En el libro del escritor y periodista John Gunther, “Inside Latin America”, publicado en 1941, figura en el índice un capítulo titulado “The Argentine Complex” (El complejo argentino). Supuse que probablemente se refería a aquellos tiempos cuando creímos que íbamos a ser una potencia mundial. De hecho, el capítulo empieza de la siguiente manera: “Llegamos ahora a la Argentina. Aquí está el más rico estado de América Latina, el más progresista desde un punto de vista material. Es el menos 'americano' del hemisferio, porque en sus raíces, en sus instintos, en sus mercados ha sido ampliamente europeo; a veces parece una proyección de Europa. Es un país muy sensible a las afrontas y profundamente orgulloso de su misión que es ser el estado dominante de América Latina”.

Según Gunther, el complejo de superioridad del argentino era en realidad un complejo de inferioridad. Argentina se consideraba una válida competencia de los Estados Unidos para el liderazgo del hemisferio americano, pero ¿iba a ser capaz?

Casi inmediatamente después de esa introducción relata la broma de dos diplomáticos extranjeros. Uno le dice al otro refiriéndose a la Argentina. “Estuve aquí seis meses y no entiendo nada”. El otro, contesta: “Lo felicito, yo estuve acá tres años y recién ahora llegué a la misma conclusión”.

Para dar un contexto, Gunther nota lo siguiente: “Nunca vi un tránsito tan violentamente agitado. Los feos y agresivos colectivos se llaman 'matagente'... Sin embargo, no hay ni un semáforo en todo Buenos Aires, ni una luz roja, amarilla, o verde. La razón: los argentinos experimentaron con los semáforos y renunciaron a tenerlos porque nadie iba a obedecerlos. Se consideraban superiores a esos controles mecánicos”.

En la época en que el periodista visitó el país, el 70% de los argentinos vivía de la agricultura, y el 95 % de sus exportaciones eran productos agrícolas. La tierra era tan fecunda en algunas zonas que ni siquiera necesitaba fertilizantes, se plantaba y cosechaba trigo dos veces por año, lo que para un país como los Estados Unidos de inviernos generalmente gélidos, era una particularidad llamativa. Tampoco tenían problemas raciales y, con la falta de sensibilidad política de la época, Gunther concluyó, para explicar ese hecho, que los argentinos habíamos matado mayormente a nuestros indígenas que eran de todos modos nómades.

La oligarquía, según la mirada del periodista, era la más chic, la más sofisticada y la más intelectualmente cultivada que existía en cualquier país de los que había visitado. Sin embargo, uno de sus miembros, para explicar la decadencia de esa clase, aventuraba que la mayoría no tenía cerebro. No entendían ni advertían la situación del país en el que vivían, y tampoco les interesaba “devolver” a la sociedad lo que sus ventajas económicas les había permitido tener.

El periodista consideraba dos razones por las cuales el fascismo podría crecer de manera alarmante en Argentina. La primera: la insatisfacción entre los jóvenes que nunca habían visto la democracia funcionar eficientemente. La segunda: la influencia de los militares, entrenados en gran parte por alemanes.

Hay varios párrafos sobre la presencia alemana en la Argentina de esa época, a pesar de su neutralidad. Cuando se les preguntaba a los argentinos por qué no apoyaban con más convicción a los aliados, contestaban que era mejor no meterse, porque de todos modos era probable que Hitler ganara la guerra.

En cuanto a la situación política del momento se dividía entre conservadores y radicales. Un radical comentó que “nadie ha definido un radical exactamente. Son un poco como los radicales antes de Vichy en Francia, no tanto un partido sino un estado mental”. También había socialistas. Alfredo Palacios era el único senador de ese movimiento y se destacaba por su don oratorio. Otro socialista, Mario Bravo, hablaba francés perfectamente e insistía en que la Argentina debía ser un país feliz: no tenía problemas raciales, no tenía extranjeros no asimilados y tenía pocos habitantes, pero también observaba que una terrible desesperación afligía al país. Gunther opinó que “como todos los socialistas, Bravo es un optimista y cree que vendrán mejores épocas”.

Algunos, optimistas o no, dirán que aún hoy, año 2023, seguimos esperando.

Por Flaminia Ocampo. Escritora.

Publicado por Noticias Perfil.

https://noticias.perfil.com/noticias/cultura/cuando-argentina-era-la-septima-potencia-del-mundo.phtml

La frase del día: Enrique Santo Discépolo.

 


miércoles, diciembre 20, 2023

CONSUMOS DE AYER. PUBLICIDAD.

 UNA PUBLICIDAD DEL RECUERDO! NELLY OMAR HACIENDO EL COMERCIAL DE "APERITIVO PINERAL" decada del '40.

PINERAL. Elaborado en base a hierbas aromáticas, cáscaras de frutas y caramelo. Receta mágica que no se modifica desde 1864. Un aperitivo lleno de nuestra historia. En el 2016 el Grupo Cepas adquiere esta marca.

Nelly Omar forma parte de esa “etapa dorada del tango argentino” conformada por cantantes de la música popular argentina como Tita Merello, Azucena Maizani, Libertad Lamarque y Ada Falcón.

Nilda Elvira Vattuone, conocida como Nelly Omar nacida en Guaminí, al oeste de la provincia de Buenos Aires, zona agrícola y ganadera de grandes estancias el  10 de septiembre de 1911.

Nelly Omar es un nombre fundamental de la música popular argentina y forma parte de la memoria afectiva ligada al primer Peronismo.

En 1950, Nelly Omar graba un disco particular con dos obras dedicadas al peronismo la marcha canción "Es el Pueblo" y la milonga "La descamisada" con versos de Enrique Maroni y música de Antonio Helú y durante el mandato de Juan Domingo Perón, Nelly Omar participó de las más importantes celebraciones llevadas a cabo por el gobierno. Ella decía “Yo nunca fui política, participaba porque era peronista, de Perón y Evita” que le costó la prohibición total de sus actuaciones y sus discos luego de 1955 en los tiempo de la fusiladora. Así, optó por el exilio, primero a Montevideo y luego rumbo a Venezuela. Volvió a la Argentina durante la presidencia de Arturo Frondizi, pero progresivamente se fue alejando de la actividad.

En noviembre, celebró su cumpleaños en el Luna Park interpretó temas como el tango “Sur” de Homero Manzi y Troilo, “Amar y callar”, el vals criollo “Desde el alma” y “La descamisada”.

A partir de entonces, Nelly Omar se convirtió en la única persona de su edad en el mundo en llevar a cabo un recital de más de una hora.

Falleció el 20 de diciembre de 2013, a 102 años, a las 6:20 de la mañana en la clínica CEMIC de la ciudad de Buenos Aires por un paro cardiorespiratorio mientras dormía.

Aviso publicitario visto por internet sitio Si fuera como ayer.

domingo, diciembre 17, 2023

María Auxiliadora quiso que Don Bosco fundara a los salesianos con esta especial regla.

 

María Auxiliadora y Don Bosco | Crédito: ANS.

Cada 18 de diciembre se conmemora la fundación de los salesianos, quienes están entre las congregaciones religiosas más numerosas del mundo. Pero algo que poco se conoce es que María Auxiliadora se le apareció a Don Bosco para enseñarle una especial regla con la que hizo crecer el número de sus seguidores.

En 1854, San Juan Bosco le dijo a un grupo de jóvenes: “La Virgen quiere que fundemos una Sociedad. He decidido que nos llamaremos Salesianos. Pongámonos bajo la protección de San Francisco de Sales”.

Este deseo de la Virgen se concretó oficialmente el 18 de diciembre de 1859 en el oratorio italiano de Valdocco, en Turín. El santo se reunió con 17 muchachos, que tenían en promedio 20 años de edad.

En un pequeño cuaderno, que sirvió como acta de fundación, se escribieron los nombres de cada uno de ellos, entre los que estaban el futuro Beato Miguel Rúa y el primer cardenal salesiano Juan Cagliero, quien llegó a ser obispo de la Patagonia en Argentina. Pero nada de esto hubiera sido posible sin una aparición profética de María Auxiliadora.

En 1845, Don Bosco tuvo un sueño. El santo contó que se vio rodeado de una gran cantidad de jóvenes y que era ayudado por otros sacerdotes colaboradores. Sin embargo, estos presbíteros luego se iban y lo dejaban solo.

Es así que miró a la Virgen, quien le dijo: “¿Quieres saber cómo hacer para que no se te vayan más? Toma esta cinta y átasela a su cabeza”.

El santo narró que tomó con reverencia de la mano de la Virgen una cinta blanca, en la que estaba escrita la palabra “obediencia”. De inmediato Don Bosco se puso a atar la cabeza de algunos colaboradores con la tela y ellos empezaron a quedarse con él. “Así se constituyó la Sociedad Salesiana”, enfatizó el santo.

Don Bosco, además, indicó que vio muchas otras cosas que vendrían en el futuro, incluso dificultades. Pero también divisó casas, colegios, iglesias, patios, clérigos y sacerdotes. 

Los salesianos se iniciaron con 18 personas, incluido el santo, y a la muerte de Don Bosco (1888) eran 768. 

De acuerdo al Catholic-Hierarchy, web de datos y estadísticas del clero católico, actualmente son la segunda congregación masculina más numerosa de la Iglesia con 14,143 religiosos, luego de los jesuitas (14,439). 

Además, según la web oficial de los salesianos, están en 134 países de los 5 continentes y con miles de obras en el mundo.

¿Por qué la obediencia?

*** Publicado en ACI PRENSA.

https://www.aciprensa.com/noticias/102386/maria-auxiliadora-quiso-que-don-bosco-fundara-a-los-salesianos