GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...
...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

Mostrando las entradas con la etiqueta Joan Manuel Serrat.. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Joan Manuel Serrat.. Mostrar todas las entradas

domingo, diciembre 28, 2025

Marie-Anne Erize, “la montonera”, y Serrat.

 


Marie-Anne Erize, “la montonera”, y Serrat.
“Con esas manos de quererte tanto / pintaba en las paredes 'Luche y vuelve' / manchando de esperanzas y de cantos / las veredas de aquel 69”
Detrás de esta canción-homenaje a una militante de base de la izquierda peronista —“La montonera”—, compuesta y grabada a principios de los años 70 por Joan Manuel Serrat, se esconde una historia de interpretaciones ambiguas, que durante años la mantuvo envuelta en un velo de intriga.
El tema musical lo da a conocer en 1978 el Consejo Superior del Movimiento Peronista Montonero, previo al Mundial de Fútbol a jugarse ese año, a través de un flexidisco (formato que solía acompañar a las revistas) editado en México en una versión clandestina, y con el objetivo de que circulara en nuestro país.
Del lado A podía escucharse el análisis de coyuntura en la voz del poeta Juan Gelman, en aquel entonces secretario de Prensa de la organización. Se desmenuzaba la situación nacional en pleno gobierno militar, con instrucciones a seguir durante el Mundial a jugarse en la Argentina.
Del otro lado del disco figuraba la enigmática canción de Serrat. La letra retrata a una joven e idealista muchacha militante, que anima el regreso de Perón y luego es desaparecida en dictadura.
“Con esas manos de enjugar sudores / con esas manos de parir ternura / con esas manos / que volvieron la fe en la nueva primavera / bordaba la esperanza montonera”
Durante años se creyó que la protagonista aludida no era otra que Marie-Anne Erize Tisseau. Nacida en Espartillar, un pequeño pueblo del partido bonaerense de Saavedra, era hija de padres franceses que luego se establecieron en Wanda, un paraje en plena selva misionera. La joven se crio en esa provincia antes de recalar en Buenos Aires junto a su familia, donde alcanzó popularidad en nuestro país como modelo publicitaria a principios de la década del 70, con apenas veinte años. Fue tapa de la revista GENTE, realizó desfiles de alta costura, viajó por el mundo y ocupó el lugar de primera princesa en un concurso del semanario “Siete Días”.
Con su realidad convertida en un torbellino, debatiéndose en contradicciones que tanto la mortificaban, según varios testimonios, dejó el universo de las frivolidades —donde su belleza sobresalía por lo superlativa—, para abrazar definitivamente la militancia y la causa montonera. Pasó sin escalas de las pasarelas a transitar descalza el barro y las carencias extremas de la villa del Bajo Belgrano, cercana a su casa familiar. Allí fue maestra voluntaria en una escuelita villera. “Metida allí era una villera más; tenía un cariño especial con los chicos. Su trabajo allí era impresionante, la gente la amaba”, contó alguna vez Daniel Rabanal, su último compañero.
Luego militó en la Villa 31 de Retiro, donde caminó junto a Carlos Mugica. Como tantos jóvenes, desarrolló allí un fuerte trabajo social. Una baldosa colectiva en la parroquia Cristo Obrero, dentro de ese barrio, recuerda su paso generoso.
(…) Cómo quiere usted que no ande / de acá pa’allá / cargando la primavera / cayéndose y volviéndose a levantar / la montonera
Qué buen vasallo sería / si buen señor tuviera”
///
La muchacha conoció a Serrat en 1969 en Europa, con los ecos aún frescos del Mayo francés. También se vinculó con Paco de Lucía, Georges Moustaki, su ídolo desde la adolescencia, y Antonio Gades.
Marie-Anne pasó en Mendoza el tramo final de su intensa y agitada vida de apenas 24 años junto a su última pareja, Daniel Rabanal, militante de las FAR. En esa tierra cuyana trabajó en la línea aérea Austral, como un modo de cubrir las apariencias. De allí debió huir a la provincia de San Juan sin su novio, ya detenido, sabiendo que las fuerzas represivas le seguían los pasos.
El 15 de octubre de 1976, a plena luz del día, Marie-Anne o “Lucía”, o “Sofía”, como la conocían sus compañeros fue secuestrada al salir de una bicicletería ubicada en el centro de la capital. Cuatro hombres armados la introdujeron por la fuerza en el asiento trasero de un Ford Falcon. En el operativo, la joven perdió un zapato y sus anteojos. Se sabe que estuvo en el centro clandestino La Marquesita, una finca del Ejército, donde fue torturada y violada por sus captores, que se jactaban de haber abusado de “la francesita”. Su cuerpo jamás apareció.
///
Fue el propio cantautor catalán quien debió desmentir más de una vez que la canción fuera dedicada a la joven. En el libro La desaparecida de San Juan, publicado en 2012, su autor, el periodista francés Philippe Broussard reconstruyó la vida de la modelo y militante popular. El artista declaró para ese libro: “Ese tema tiene sus leyendas. Lo escribí sin dar a conocer de quién se trataba, para una muchacha de 20, 22 años, que murió en las cárceles de la dictadura. No he dicho nunca el nombre y no lo haré ahora, porque representa a todas las mujeres asesinadas. No sólo es una muchacha que muere. Es una muchacha que muere por una idea, por un pensamiento tan fuerte que, a pesar de no sentir admiración por quien la dirige, ella sigue peleando”, sostuvo, intentando poner fin a la controversia.
Serrat, quien supo dar muestras de apoyo al proceso revolucionario de la década del 70 en nuestro país (donando dinero para presos políticos, inclusive), llegó a cantar la canción en vivo. Su voz se reconoce en un video en internet, en medio de un recital en España: “A petición mía, y con todo el amor y la solidaridad que siento por el pueblo argentino, quisiera despedirme con una pequeña canción para ese castigado y olvidado pueblo”, alcanza a escucharse, antes de entonar los primeros acordes de La Montonera.
Tiempo más tarde impidió la difusión del tema, que nunca grabó en forma comercial, y que aún hoy sigue guardando cierto halo de misterio. No obstante, aparece en un fragmento del documental de David Coco Blaustein, “Cazadores de utopías”. Con guion de Ernesto Jauretche, el documental se estrenó en marzo de 1996 con motivo del 20° aniversario del golpe de 1976, donde desgrana la trayectoria de la organización Montoneros a través de entrevistas a quienes militaron en sus filas. Litto Nebbia le hizo arreglos en los teclados y otros instrumentos, a partir de un cassette que llegó a sus manos. En simultáneo, se grabó un CD con la banda sonora. Un artículo publicado en 2013 en el portal del diario español El País, reveló que cuando Serrat tomó conocimiento, según Nebbia, les exigió a los productores que destruyeran todas las copias. El reclamo se cumplió.
///
Su asesino:
El mayor (R) Jorge Antonio Olivera, represor a cargo del secuestro y desaparición de Marie-Anne, recibió en 2011 su condena a prisión perpetua, acusado por múltiples secuestros y desapariciones, en el primer juicio de lesa humanidad llevado adelante en San Juan. Dos años más tarde se fugó del Hospital Militar Central, en Buenos Aires. En 2017 lo hallaron escondido en el baúl de un auto en la casa de su familia, en San Isidro.
Hace un año Olivera, con prisión domiciliaria, festejó en su casona de Vicente López los 50 años de casado, sin avisarle al tribunal. Una súper fiesta con 60 invitados. Y un show musical a todo trapo a cargo de Palito Ortega, aquel muchacho que supo hacer jugosos negocios cinematográficos con sus películas vulgares, acríticas y pasatistas durante la última dictadura, a cambio de un generoso y explícito apoyo a la Junta Militar.
Hoy, sábado 27 de diciembre, Serrat cumple 82 años. Marie Anne tendría en la actualidad 73 años mientras su asesino duerme plácidamente la siesta sin culpas ni remordimientos.
Fuente Héctor Rodríguez
27 de diciembre de 2025
#MemoriaVerdadYJusticia
Héctor Rodríguez.

martes, marzo 25, 2025

Momento musical. LLEGAR A VIEJO. JOAN MANUEL SERRAT.


LLEGAR A VIEJO.

JOAN MANUEL SERRAT.

Si se llevasen el miedo
Y nos dejasen lo bailado
Para enfrentar el presente
Si se llegase entrenado
Y con ánimos suficientes
Y después de darlo todo
En justa correspondencia
Todo estuviese pagado
Y el carné de jubilado
Abriese todas las puertas
Quizá, llegar a viejo
Sería más llevadero
Más confortable
Más duradero
Si el ayer no se olvidase tan aprisa
Si tuviesen más cuidado en dónde pisan
Si se viviese entre amigos
Que, al menos, de vez en cuando
Pasasen una pelota
Si el cansancio y la derrota
No supiesen tan amargo
Si fuesen poniendo luces
En el camino, a medida
Que el corazón se acobarda
Y los ángeles de la guarda
Diesen señales de vida
Quizá, llegar a viejo
Sería más razonable
Más apacible
Más transitable
Ay, si la veteranía fuese un grado
Si no se llegase huérfano a ese trago
Si tuviese más ventajas
Y menos inconvenientes
Si el alma se apasionase
El cuerpo se alborotase
Y las piernas respondiesen
Y del pedazo de cielo
Reservado, para cuando
Toca entregar el equipo
Repartiesen anticipos
A los más necesitados
Quizá, llegar a viejo
Sería todo un progreso
Un buen remate
Un final con beso
En lugar de arrinconarlos en la historia
Convertidos en fantasmas con memoria
Si no estuviese tan oscuro
A la vuelta de la esquina
O simplemente, si todos
Entendiésemos que todos
Llevamos un viejo encima.


lunes, marzo 24, 2025

Joan Manuel Serrat y su amor por nuestra Argentina.


"Amo a la Argentina porque como dice mi madre, allí comí mucho tiempo. La he amado hasta cuando me apoyaban las itakas en el pecho, cuando tuve amenazas de bombas en el escenario, cuando amenazaban de muerte a los periodistas que recogían en sus diarios mis declaraciones. La he amado, la amo en cada uno de sus habitantes. Hasta en los que no me quieren. Salí a la calle, conocí mucha gente, compartí lo que estaba ocurriendo. Allí tengo amores, desamores y tantos amigos muertos. Una parte de mi mismo está enterrada en la Argentina. Un trocito de mi que mataban cada vez que me mataban un amigo. Un trozo mío por cada desaparecido. Hay que contarles sobre esos días terribles a los muchachos, porque los pueblos que pierden su memoria pierden la llave de su historia. Hay que contarles y recordar a nuestros muertos y entonces sí que no habrá más penas ni olvidos." Joan Manuel Serrat.

 Felipe Pigna (Página Oficial) - Facebook. 

lunes, noviembre 28, 2022

JOAN MANUEL SERRAT EN LA ARGENTINA 2022.

 

Un hasta siempre.

Joan Manuel Serrat está en Argentina con su gira “El vicio de cantar”. Se despide definitivamente de los escenarios.

El gallego de Barcelona. El más argentino de los españoles. El tipo al que se ha amado y odiado, muchas veces más por sus ideas que por su arte. El cantautor enorme que cambió el curso de las cosas. El amigo trasatlántico que se plantó en momentos difíciles. Se llama Joan Manuel Serrat. Es el hijo de un matrimonio entre un plomero anarquista catalán y un ama de casa zaragozana. Y aunque ha cantado y grabado muchísimo en la lengua de su Poble Sec natal, fue con el castellano que se hizo internacional y que se convirtió, también por acá, en uno de los artistas más significativos de la segunda parte del siglo pasado.

Serrat en Argentina está atravesado por miles de historias personales, de recuerdos, de canciones que no pueden ser mejor logradas, del mejor intérprete para un repertorio que habla del amor, de las injusticias, de la lucha de los pueblos y hasta de la ecología. Por cierto, no hay modo de que sea igualmente genial todo lo que hizo; sería una utopía. Pero es tan voluminoso lo del más alto vuelo, que pasará mucho tiempo para que volvamos a tener sobre los escenarios un cantante/ compositor/poeta de semejante envergadura.

Este tour tiene todos los condimentos necesarios para la emoción; inclusive la particularidad de que habrá pequeños cambios en cada uno. Por caso, nos tocó escuchar una interpretación de “Vendedor de yuyos” de Atahualpa Yupanqui que no se escuchará en todos. Pero, por supuesto, en la base de sus conciertos estarán siempre sus maravillosas “Mi niñez”, “Lucía”, “Señora”, “Penélope”, “Fiesta”, “Tu nombre me sabe a hierba”, “Mediterráneo”. Recordará cada noche la trágica historia de su abuelo con “El carrusel del Furo”. Homenajeará a su madre con la bilingüe “Cançó de bressol” y a su “Pare” con su imponente alegato ecologista en catalán. Tendrán sus momentos Miguel Hernández –“Las nanas de la cebolla”, “Para la libertad”- y Antonio Machado –“Cantares”-. Hablará con el público, un poco más que en otros recitales, y hará algunos graciosos pases de stand up. Lo acompañará un septeto comandado por su fiel Ricard Miralles y en el que no falta otro legendario, Josep Mas “Kutflas”. Hará un dúo con su violista Úrsula Amargós para “Es caprichoso el azar”. Y aunque se quejará de su calvicie y de que tiene “las rodillas hechas polvo”, se lo verá muy bien con sus 78 años y los golpes que ha atravesado su salud. Naturalmente, la voz no tiene la brillantez de etapas juveniles y algunas melodías han merecido cambios para evitar agudos antipáticos. Pero a quién puede importarle; ni a los ásperos críticos que nos dedicamos a eso. La emoción, la del público y la del propio artista, en este caso supera todo. No queda entonces otro modo de cerrar esta nota con un “gracias Nano, por todo; las puertas siempre estarán abiertas por aquí”.

Por RICARDO SALTON Periodista crítico de música. Para Diario Perfil.

sábado, noviembre 26, 2022

Día del Humorista en la Argentina.

 



Día del Humorista en la Argentina.

Roberto Alfredo Fontanarrosa (conocido como “El Negro” Fontanarrosa ) nació en Ciudad de Rosario “La cuna de la Bandera Argentina” creada por ese gran argentino que fuera el General Manuel Belgrano. Nace un 26 de noviembre de 1944. Y resultó ser “negro y canalla” que ganó fama en el mundo dibujando un Inodoro,  simpatizante de Rosario Central.

El 26 de noviembre se celebra en la Argentina el Día Nacional del Humorista, en conmemoración al nacimiento del escritor, dibujante y humorista gráfico rosarino Roberto Fontanarrosa.

Por el año 1973 dibuja en las revistas Hortensia y Satiricón y en el diario Clarín. Entre sus personajes más conocidos están el matón Boogie El Aceitoso y el gaucho Inodoro Pereyra y su perro Mendieta que cada comentario de Inodoro Pereyra, reflexionaba ¡que lo parió!.

El cantante catalán Joan Manuel Serrat, que fue su amigo y estuvo hace poco en la última gira despedida de escenarios, recordaba en varias ocasiones que caminar con él por la ciudad significaba detenerse a cada paso para saludar y conversar, principalmente, con desconocidos.

Su odio hacia Newell's Old Boys era tremendo y contaba  “siempre duermo hasta el mediodía. Mi esposa sólo me despertó dos veces en mi vida antes: la primera, el día del desembarco de las Malvinas. La segunda, para informarme del fichaje de Maradona por Newell's. No sabría decir qué fue peor".

En la década de los  años ´70 y ´80 se lo encontraba tomando un café en sus ratos libres en el bar “El Cairo” situado en Santa Fe y Sarmiento, de la Ciudad de Rosario, sentado a la emblemática “mesa de los galanes”, motivo de muchos de sus mejores cuentos.

En 2003 se le diagnosticó esclerosis lateral amiotrófica motivo por el cual desde el año comienza a trasladarse en una silla de ruedas.

El 18 de enero de 2007 anunció que dejaría de dibujar sus historietas, debido a que había perdido el completo control de su mano derecha a causa de la enfermedad. Desde entonces, Crist (Cristóbal Reinoso) se encargó de ilustrar sus chistes sueltos, mientras que Oscar Salas hacía lo mismo con sus historietas de Inodoro Pereyra pero siguió escribiendo los guiones de sus creaciones.

Un jueves 19 de julio de 2007 con solo a los 62 años, a las 3 de la tarde, se fue Fontanarrosa.

Desde hace años en la Argentina  nuestra y querida hay una campaña que la fecha del Día del Amigo que es el 20 de Julio (día de la llegada del hombre a la luna, en 1969, impulsada por el músico, odontólogo y profesor de psicología argentino Enrique Ernesto Febbraro.) se cambie por el 19 Julio. Una buena idea que así sea.

domingo, noviembre 20, 2022

Joan Manuel Serrat, una despedida hasta siempre.

 

El hombre se despide, saluda otra vez, intenta el imposible de devolver ese amor a cada rincón de un estadio repleto del que baja una catarata interminable. Serrat saluda. Serrat sonríe. Serrat mira a ese público argentino con el que tiene una relación larga e inquebrantable. Y se da vuelta y le indica a su banda que habrá que tocar otra más, y propone un experimento, "vamos, escojan ustedes una canción", dice, y sabe que es tarea imposible pero entre el griterío se decide por una.

Y canta "Pueblo blanco", y en el Movistar Arena no vuela una mosca. 

Los corazones vuelven a esponjarse, todo son callejas de polvo y piedra y la voz del Nano trayendo de nuevo al sacristán, al cura y al cabo, a los que quedaron cautivos del tiempo y sin embargo están acá. "He venido a despedirme en persona", dijo al comienzo, pero algunas despedidas pueden tener el sabor de un hasta siempre. Las canciones lo hacen posible. El mismo pidió no engancharse en la melancolía, disfrutar el momento. Y la multitud que participa de cinco shows a sala llena en Buenos Aires de El vicio de cantar, la gira despedida del artista catalán, no viene a cerrar un círculo aunque sepa que se trata de eso. Viene a recordarse y a recordarle que en el arte nada termina, que todo sigue, verso a verso.

Durante dos horas y media, entonces, Serrat recrea todos los hechizos. Su voz puede haber perdido algo de caudal -joder, ese hombre está al borde de los 79 años- pero conserva la afinación, la personalidad, la sutileza y la potencia del sentimiento aún en melodías cantadas miles de veces. Al comando de otro eterno, Ricardo Miralles, su banda propone exquisitez sin estridencias, el perfecto tapiz musical donde ir hilvanando las historias. Y Serrat las cuenta y las canta, y se reserva varios momentos del concierto para hablar de la despedida, y para hacer reír, y para decir que algunas de las cosas que se cuentan en sus canciones son mentira pero no, y que las emociones salvan a las canciones y que los personajes son eternos. Que la "Señora" sigue en sus 40 de muy buen llevar y él... bueno, ya no es aquel muchacho. Pero a nadie le importa.

A nadie le importa porque cuando Nano se sienta en una mesita de bar, y habla de sus personajes, y se larga con una versión descomunal del "Romance de Curro el Palmo", se borran todas las décadas. Para él y para todos, que vuelven a estar frente al Winco refugiándose en Serrat en tiempos oscuros, y esta noche lagrimean de la fila uno hasta las últimas butacas allá arriba. La lista de estos conciertos irá introduciendo modificaciones noche a noche, pero la médula del asunto no deja espacio a insatisfacciones: tras "El carrusel del Furo" y hablar de su abuelo asesinado por el franquismo, larga el combo demoledor de "Lucía" y "Señora". Promediando el show revive la historia del hombre enamorado de un maniquí, y "De cartón piedra" conmueve las paredes. "Algo personal" conserva su carga de catarsis contra los poderosos del mundo. Antes de la última tanda de canciones inoxidables, "Hoy puede ser un gran día" viene acompañado por un lúdico juego con Giocondas de toda clase en la pantalla, y el lagrimeo se vuelve sonrisa optimista, porque así pasa con Serrat.

La pantalla, por otra parte, es el único y eventual gesto hacia la supuesta obligación de estos tiempos, que dice que hay que utilizar toda tecnología disponible para hacer de cada show un gran espectáculo. Serrat no lo necesita: sale sencillamente vestido -saco, camisa y jeans-, con un telón rojo de fondo y una puesta de luces sin explosiones efectistas, y toma el micrófono y ejerce de crooner de la sensibilidad, de hombre convencido de que el encanto de esas melodías y el espesor de la poesía son suficientes para llenarlo todo. Su vínculo con el público argentino se construyó así y está intacto.

Y así se amontonan las canciones y su carga emocional. Las amables reflexiones amorosas de "No hago otra cosa que pensar en ti" y todo el dolor contenido en las "Nanas de la cebolla" de Miguel Hernández, el poeta perseguido con el que corona ese pasaje levantando al auditorio en "Para la libertad". La añeja apelación ecologista de "Pare" en catalán, antes de una andanada final  de clásicos y más clásicos que derrumban toda barrera emocional.

Porque Serrat arrancó uniendo puntas con un tema cercano en el tiempo como "Dale que dale" y un viejo recuerdo en "Mi niñez", pero a la hora de redondear una despedida perfecta saca a pasear los tanques. "Mediterráneo" une a todo el estadio en un coro general, y el cantante aprovecha y les propone a todos que canten, que canten sin miedo "aunque tratemos de conservar el tempo y la afinación", y "Aquellas pequeñas cosas" se vuelve ceremonia colectiva. Y para el primer, falso cierre, no puede faltar el recuerdo de Antonio Machado, y "Cantares" produce una apoteosis, brazos en alto con caminante no hay camino se hace camino al andar. 

Y parece que termina, la banda saluda, pero no va a ser tan fácil. El público quizá ya  aceptó la idea de que no habrá más Serrat en el escenario, pero hará lo posible por estirar lo más posible su última noche. Y se multiplican los cánticos y los pedidos de otra. Para señalizar su primer encantamiento con la música popular argentina, el cantor concede un tributo a Atahualpa Yupanqui con "Vendedor de yuyos", y de inmediato golpea fuerte con "Penélope", deja a todos con una mirada soñadora en el andén y propone su experimento y elige "Pueblo blanco" y entonces sí, con los latidos al galope, advierte que hay que bajar la cuesta, que arriba en la calle se acabó la fiesta. 

Lo dijo al anunciar esta última gira: en este 2022 Serrat clausura la fiesta del escenario, pero no su vínculo con la actividad artística. Y desde luego, no hay decisión personal que pueda diluir lo que ha pasado en todos estos años entre el artista y la Argentina. Porque dedicó su vida al vicio de cantar, y en el trámite contagió a miles y miles, que se desparraman por las calles de Villa Crespo todavía enjugándose los ojos, todavía cantando, todavía jóvenes por siempre. Como las canciones. Como Serrat.

De lo publicado en Página 12.

https://www.pagina12.com.ar/499465-joan-manuel-serrat-una-despedida-hasta-siempre

sábado, noviembre 12, 2022

Serrat y el país, cuarenta años después.

El país tiene seis veces más pobres que cuando el catalán vino por primera vez.

Por Sergio Suppo.

Aquella primavera llegó cuando era todavía invierno. Joan Manuel Serrat volvió a pisar los escenarios argentinos en junio de 1983.

Cuando cantó en Buenos Aires, Rosario y Córdoba, aquellos jóvenes de hace 40 años respiraron por primera vez la libertad que él cantaba en los poemas de Miguel Hernández.

"El público de Serrat ha crecido hasta acercarse a la jubilación sin dejar nunca de esperar que el país se sacara de encima esa inflación que un par de veces imaginó desterrada".

Se iba la dictadura, apenas había pasado un año de la derrota en Malvinas y una campaña electoral corría detrás de una misma esperanza con la reaparición de artistas prohibidos y los primeros regresos del exilio.

También había ausencias y un silencio espeso se disolvía de a poco. Los años de plomo empezaban a expresarse en palabras.

Nadie sabía, ni el mismo Serrat, que aquellos días de la primavera democrática abrirían un ciclo tan largo como el que se prepara para cumplir 40 años ininterrumpidos de Estado de derecho y libertades públicas.

Se iba la dictadura, apenas había pasado un año de la derrota en Malvinas y una campaña electoral corría detrás de una misma esperanza con la reaparición de artistas prohibidos y los primeros regresos del exilio.

También había ausencias y un silencio espeso se disolvía de a poco. Los años de plomo empezaban a expresarse en palabras.

Nadie sabía, ni el mismo Serrat, que aquellos días de la primavera democrática abrirían un ciclo tan largo como el que se prepara para cumplir 40 años ininterrumpidos de Estado de derecho y libertades públicas.

Serrat repasa su obra y abajo, una platea emocionada repasa toda una vida acompañada con esa música. Todos han cambiado. Los veinteañeros de la primera vez bordean los sesenta años en la última actuación.

También el país que volvía a pisar ha cambiado. La democracia sigue en pie, al cabo de 40 años, como saldo central de un período tan extendido. Pero aquellas esperanzas de un país mejor en libertad han chocado contra incontables obstáculos. Tantos, que mirado en perspectiva se advierte un retroceso inocultable.

Los gobiernos constitucionales no encontraron la forma de salir del camino de la decadencia económica, política y social. El ciclo descendente había empezado antes, cuando se agotó el modelo de sustitución de importaciones que había generado ocupación plena de la industria.

"Reunidos por última vez con Serrat, los argentinos que van a despedirlo olvidan por un momento que están divididos entre sí".

El público de Serrat ha crecido hasta acercarse a la jubilación sin dejar nunca de esperar que el país se sacara de encima esa inflación que un par de veces imaginó desterrada, pero que siempre regresó como un drama sin final.

Son los mismos argentinos que se hicieron especialistas en crisis, aprendieron a malvivir entre los aumentos de precios, los cortos ciclos de normalidad y los abruptos sacudones que derrumban toda la estantería económica.

Entre la aceptación y el rechazo a la corrupción hubo también una correlación permanente durante estas cuatro décadas en las que Serrat cantó que entre “estos tipos y yo hay algo personal”. Según sea la situación económica, crece o desciende la preocupación por los robos que durante distintos gobiernos se perpetraron desde la función pública.

Reunidos por última vez con Serrat, los argentinos que van a despedirlo olvidan por un momento que están divididos entre sí. Ni su pertenencia a una región que quiere dejar de ser España movió al cantante catalán de una conducta comprensiva y abarcativa.

Las únicas grietas que Serrat vino a mostrar son sus arrugas bien ganadas, a tono con los años que dejan ver en las caras sus espectadores. Durante tantos años de giras entre nosotros, de tanta familiaridad acumulada, nunca faltaron los que quisieron sumarlo a alguno de los bandos en pugna. Serrat también demostró sus artes de escapista de esas trampas.

Si en 1983 llegó a un país esperanzado a cantar su felicidad por haber vivido él mismo sus primeros años en democracia española, Serrat está ahora despidiéndose de una Argentina cansada de repetir errores que agravan sus dramas.

El país tiene hoy seis veces más pobres que cuando el Nano empezó sus giras y, como entonces, está entre las naciones con inflación más alta. Sus tasas de inseguridad han crecido, el narcotráfico floreció y se instaló en todo el país, y el miedo a ser víctima de un delito contra la propiedad no tiene antecedentes.

Los dirigentes políticos llaman la atención más por la intensidad de sus peleas que por la calidad de sus ideas. Y todo llega al paroxismo en estos mismos días con un gobierno que no es uno sino tres, negadas unas partes con las otras, sin rumbo ni vergüenza para asumir sus errores.

Serrat disimula como puede la realidad que visita y agradece tanto cariño alimentado durante décadas. Juguetea con la idea de la muerte en una maniobra que ofrece un giro sorpresivo al final.

Bien podría ser el mensaje que vino a dejar, así como hace 40 años le tocó anunciar que volvía la democracia. Habla de la muerte durante el show, pero al final, alerta con un mensaje que no podemos ignorar: “Lo que queda es el futuro, solo eso, lo que queda es el futuro”.

 

Serrat en el Estadio Mario Alberto Kempes. 

Por Sergio Suppo.

Imágenes pertenecen a la publicación del Diario La Nación, 11/11/2022.

PUBLICADO EN DIARIO LA NACIÓN.
11/11/2022.