GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

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"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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miércoles, noviembre 23, 2022

22/11/22 Fallece en España Pablo Milanés.

Pablo Milanés Arias había nacido en Bayamo (Cuba) el 24 de febrero de 1943 fue un cantautor y músico cubano, uno de los fundadores —junto a Silvio Rodríguez — de la Nueva Trova Cubana con muchas canciones de contenido político que hablaban de "las bondades" de la Revolución Cubana de Fidel Castro como modelo a imitar o luchar incluso "a punta de fusil".

Autor de clásicos como "Yolanda" (una canción romántica dedicada a su pareja Yolanda Benet con la cual tuvo tres hijas), "Yo no te pido", "Yo pisaré las calles nuevamente", "Los años mozos", "Cuba va", "Hoy la vi", "Pobre del cantor", "Hombre que vas creciendo", "Años", "Comienzo y final de una hermosa mañana", "Amo esta isla", entre otras. Y grabó por 1975 "Los versos sencillos" un homenaje a José Martí.

Como defensor de la Revolución cubana se caracterizó por mantener una posición de crítica pública a los errores que, a su juicio abogó, en una entrevista del 2010, por un cambio en Cuba, conservando a los Castro pero "con arreglos". En los últimos años vivió en España.

 En julio del 2021 publicaba en su página oficial de Facebook:  "Es irresponsable y absurdo culpar y reprimir a un pueblo que se ha sacrificado y lo ha dado todo durante décadas para sostener un régimen que al final lo que hace es encarcelarlo. Desde hace mucho tiempo, he venido expresando las injusticias y errores en la política y gobierno de mi país. En el año 1992 tuve la convicción de que definitivamente el sistema cubano había fracasado y lo denuncié. Ahora reitero mis pronunciamientos y confío en el pueblo cubano para buscar el mejor sistema posible de convivencia y prosperidad, con libertades plenas, sin represión y sin hambre".

 

Si alguna vez me siento derrotado

renuncio a ver el sol cada mañana

rezando el credo que me has enseñado

miro a tu cara y digo en la ventana:

Yolanda...eternamente Yolanda.

(Fragmento de Yolanda un clásico de Pablo Milanés).

 Pablo Milanés falleció en la madrugada del 22 de noviembre en Madrid, España.




sábado, julio 24, 2021

Declaraciones de Pablo Milanés sobre Cuba.

 

Es irresponsable y absurdo culpar y reprimir a un pueblo que se ha sacrificado y lo ha dado todo durante décadas para sostener un régimen que al final lo que hace es encarcelarlo. Desde hace mucho tiempo, he venido expresando las injusticias y errores en la política y gobierno de mi país. En el año 1992 tuve la convicción de que definitivamente el sistema cubano había fracasado y lo denuncié. Ahora reitero mis pronunciamientos y confío en el pueblo cubano para buscar el mejor sistema posible de convivencia y prosperidad, con libertades plenas, sin represión y sin hambre. Creo en los jóvenes, que con la ayuda de todos los cubanos, deben ser y serán el motor del cambio. A los 78 años seguiré expresando estas mismas opiniones mientras mi salud me lo permita.
Pablo Milanés.
24 de julio de 2021.
Fuente de información e imagen:
PABLO MILANÉS OFICIAL - Facebook.

jueves, julio 09, 2020

Mercedes Sosa: cumpleaños con el peso de su voz en busca del Día de la Cantora Nacional.

Mercedes Sosa: cumpleaños con el peso de su voz en busca del Día de la Cantora Nacional.

A 85 años de su nacimiento, el 9 de julio, desde la Fundación que lleva su nombre y junto a un grupo de artistas se propondrá como regalo instaurar el 31 de enero como el Día de la Cantora Nacional para recordar su debut en el Festival de Folclore de Cosquín en 1965.

Por Sergio Arboleya.

A 85 años del nacimiento de Mercedes Sosa, que se cumplirá el jueves 9, desde la Fundación que lleva su nombre y junto a un grupo de artistas se propondrá como regalo instaurar el 31 de enero como el Día de la Cantora Nacional para recordar su debut en el Festival de Folclore de Cosquín en 1965 como invitada de Jorge Cafrune.
Esa noche y contra todo protocolo, Cafrune aprovechó su popularidad y avisó: "Yo me voy a atrever, porque es un atrevimiento lo que voy a hacer ahora y voy a recibir un tirón de orejas de la comisión, pero qué le vamos a hacer. Siempre he sido galopeador contra el viento. Los voy a ofrecer el canto de una mujer purísima, que no ha tenido oportunidad de darlo. Aunque se arme bronca, voy a dejar con ustedes a una tucumana: Mercedes Sosa".

Y "La Negra", que ya era conocida por piezas como "La voz de la zafra" y "Canciones con fundamento" y resistida por razones políticas, hizo el resto entonando "Canción del derrumbe indio", de Fernando Figueredo Iramain, una pieza que integraba el incipiente Movimiento del Nuevo Cancionero.
Ese gesto del vocalista jujeño para con la intérprete tucumana no solamente introdujo a Mercedes para siempre en el universo de Cosquín sino que marcó una modalidad generosa y audaz que la propia Sosa adoptó como santo y seña en su descomunal camino artístico por escenarios y estudios de grabación del mundo.

Nacida el 9 de julio de 1935, se formó estéticamente dentro del Movimiento del Nuevo Cancionero, una corriente renovadora del folclore y socialmente comprometida surgida en la provincia de Mendoza y que compartió con Armando Tejada Gómez, su esposo Manuel Oscar Matus y Tito Francia.

Dueña de una voz impresionante, Sosa no abandonó jamás lo testimonial pero no se contentó con ir abrazando las vertientes folclóricas nativas sino que abrió el abanico sonoro y expresivo para sumar a su halo popular y exquisito a autores locales e internacionales de diversos estilos que hallaron un cauce en su mágica interpretación.

Ni la persecución política ni el exilio al que fue empujada en 1979 tras publicar "Serenata para la tierra de uno" y ser detenida en la ciudad de La Plata junto con todo el público que había ido a escucharla, y que la llevó a París primero y a radicarse en Madrid en 1980, detuvieron ese andar.

A su regreso en febrero de 1982 con una docena de recitales en el Teatro Ópera, convidó a León Gieco, Charly García, Rodolfo Mederos y Ariel Ramírez, y enseguida impulsó a los entonces no tan conocidos trovadores cubanos Silvio Rodríguez y Pablo Milanés y a incipientes creadores como Víctor Heredia, Teresa Parodi, Antonio Tarragó Ros, Raúl Carnota, Suna Rocha y Peteco Carabajal, entre más.

Pero, además, fue por otros colores musicales que abrazó con la misma calidad y entrega integrando a Luis Alberto Spinetta, Fito Páez, Pedro Aznar, Gustavo Santaolalla, Alejandro Lerner y David Lebón.
Y se enlazó con nuevas expresiones de la música nativa compartiendo con Liliana Herrero, Duende Garnica, Demi Carabajal, Jorge Fandermole, el dúo Orozco-Barrientos, Coqui Sosa, Marcelo Perea, Alberto Rojo, Franco Luciani, Motta Luna, Sebastián Garay, María Eugenia Fernández, Bruno Arias, Jesús Hidalgo y Bebe Ponti, por citar apenas a algunas.

Sosa falleció, a los 74 años, el 4 de octubre de 2009 a raíz de una disfunción renal, pero como dijo Liliana Herrero a Télam "Mercedes es de las que no se van y ella será tan eterna como Gardel y cada día cantará mejor".

"Ella poseía un timbre que producía un efecto inmediato, tenía una condición excepcional, era un llamado, un cobijo, un consuelo y una memoria de reivindicaciones del espíritu colectivo y también de una época. Era el espejo viviente que esa voz le ofrecía a millones de voces, se transformaba en justicia, en verdad, en memoria. Es el otro nombre que tienen los momentos fundamentales de una comunidad, de sus conflictos, de sus tragedias, de sus reencuentros, de sus luchas", destacó Herrero.

En un sentido similar, otra colega del canto, Suna Rocha, indicó a esta agencia que Sosa "era una especie de pachamama de carne y hueso con esa capacidad maravillosa de transmitir, de aglutinar, gracias a una voz única, que no se va a repetir".

También desde la interpretación Silvia Iriondo apuntó a Télam que "de la voz de Mercedes no se vuelve. Todo se hace bello en sus aires, el sonido de su voz reúne, es identidad, cultura, terruño. Todo un país canta en ella. Su canto social, profundo y combativo es referente distintivo y determinante en la canción de los pueblos americanos".


Otra cantante, Laura Albarracín, arriesgó que la de "La Negra" "es la voz que no se fue nunca": "La que apostó por la belleza, decir lo que se debe decir y cantar lo que se debe cantar. Es un orgullo pertenecer al mismo lugar que el de la madre voz, Mercedes Sosa, la madre patria".

Por su parte, la catamarqueña Nadia Larcher consignó a Télam que "Mercedes es nuestra matria libre. Sin ella, sin su voz, ¿Cuál sería el destino del canto? Celebramos a Mercedes. Celebramos su vida porque sigue cantando para nosotros aún después de la muerte, porque no pudieron callarla y ese es el legado más profundo de su voz latinoamericana. Nos seguirá pidiendo que cantemos, que cantemos para que nadie silencie la voz del pueblo".

"Me defino cantora por Mercedes ya que ella es un faro para mí. Siento que pude sentir cuán importante fue y es la misión de Mercedes como artista, mujer y argentina", apoyó la santafesina Patricia Gómez.
Publicado en Telam, jueves 9 de Julio del 2020.

domingo, noviembre 05, 2017

Viglietti, la voz que aún canta RICARDO PALLARES.

Viglietti, la voz que aún canta por RICARDO PALLARES.

Algunos pocos rasgos definen su personalidad: estudioso incansable de la música y el canto popular latinoamericanos, poeta que no dio lugar al lirismo al uso, conocedor profundo del potencial expresivo de la poesía, intérprete vibrante y enérgico de las aspiraciones colectivas, íntegro trabajador por la liberación del hombre, de los pueblos y las naciones, especialmente las de nuestro continente.
Era humilde, respetuoso y firme; de hablar sencillo y correcto, algo así como desde una caja de resonancia solidaria, en la que reafirmaba la lengua española, sin negar el conjunto de las lenguas originarias.
En realidad engrandeció las gestas de una larga lucha, tan despareja como empecinada, que sigue teniendo su meta en la libertad aunque ella esté en movimiento. Por eso fue un recopilador y juglar-trovador de las letras y del espíritu emancipador.
Viglietti permaneció leal a las causas populares y la militancia orgánica junto a quienes, siendo muchos, apenas eran –a veces–casi una mayoría. Pero no tuvo miedo de emplear palabras desmoronadas por los poderes hegemónicos, como algunas de las que aquí se dicen.
Entre sus letras hacía un lugar a las de los otros autores de su devoción, como por ejemplo: Violeta y Nicanor Parra, Mario Benedetti, Eduardo Galeano, Idea Vilariño, Washington Benavides, Atahualpa Yupanqui, Amalia de la Vega, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Los Olimareños, Larbanois-Carrero y Lucio Muniz.
Como cantautor, periodista y animador cultural fue celoso en la divulgación de lo diverso, de lo desconocido para nosotros mismos por causa de la división e incomunicación pertinaz entre los latinoamericanos. Quizá por esto su metáfora es sencilla –para que transparente la idea– y su lenguaje figurado es intenso y sugiere.
Durante mucho tiempo en sus audiciones radiales logró lo que vuelve a suceder, ahora definitivamente: que el “Tímpano” del aire y el tiempo –esta su empecinada forma de amor y de respeto por los otros menos favorecidos– se quede como forma artística del sonido y el ritmo, como cuestionamiento a la mala conciencia de los mandones.
En su obra hay una gesta que tiene entonación de ensueño o fervorosa utopía necesaria. Es para devolverle al sujeto latinoamericano todo lo que ha perdido y todo aquello en lo que resultó postergado.
Así en su canción “A desalambrar” (1969), por ejemplo, se habla de esa topografía del sentimiento que es capaz de renacer como la esperanza y la alegría. Una fuerza que canta y trasmite acerca de la necesidad humana de refundar los territorios que dan la vida. Los territorios geográficos, los espirituales, los del trabajo y la cultura, los de la patria Maciel, que –al decir de Benavides– pongan al corazón desvelado en su sitio.
Porque la radicalidad de su voz poética proclama que “esta tierra es de nosotros/y no del que tenga más”. Porque en él la solidaridad generosa es ejercicio y práctica de la igualdad.
La voz de Daniel Viglietti como poeta, varonil, dúctil y austera, postergó los caprichos del alma individual a favor de los desvelos del alma colectiva y así también dio voz a los chuecos que están por afuera del sistema.
No porque sí es uno de los integrantes de la llamada “promoción de los 60” del Uruguay del siglo pasado (entre otros cantautores, artistas, narradores, poetas y pensadores). Promoción que vivió los dolorosos antecedentes y la crisis profunda de la década siguiente, la de los 70, con su ciclo continental de dictaduras regresivas y asesinas.
Escuchémoslo, su voz canta, se va y se queda entre nosotros cautiva de la guitarra, alegre y combativa. Deja sus ideas y sus sones, el canto y la poesía, su verdad solidaria y fraterna de hombre que trabaja por la justicia y no desespera, simplemente comparte y espera.
“Escúchalo, escúchalo, su voz canta” (in memóriam de Daniel Viglietti, 1939-2017).
Publicado en Diario "Río Negro", 03/11/2017.-

ILUSTRACIÓN MUSICAL.
TEMAS INTERPRETADOS POR DANIEL VIGLIETTI.

sábado, mayo 17, 2014

UN 17 DE MAYO DE 2009 FALLECE EN SU CASA DE MONTEVIDEO (URUGUAY) MARIO BENEDETTI.

Pongo estos seis versos en mi botella al mar
con el secreto designio de que algún día
llegue a una playa casi desierta
y un niño la encuentre y la destape
y en lugar de versos extraiga piedritas
y socorros y alertas y caracolas.
Autor: Mario Benedetti.

MARIO BENEDETTI nació en 1920 en la localidad uruguaya de Paso de los Toros sus nombres eran: Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia siguiendo costumbres italianas.
Dijo Benedetti: "Yo me llamo Brenno, también mi padre y mi abuelo tenían ese nombre, tengo tíos que se llaman Brenno, en fin, este nombre parece ser nuestro distintivo, como la marca de fábrica".
Sus padres Brenno Benedetti  que era químico farmacéutico y enólogo y  su madre Matilde Farrugia. Mario Benedetti  ingresó en el Deutsche Schule de Montevideo, donde completó los seis años de Enseñanza Primaria y aprendió alemán.
Perteneció a la reconocida generación de autores del 45, nacida como un fenómeno político y cultural que pertenecieron Carlos Maggi, Manuel Flores Mora, Ángel Rama, Emir Rodríguez Monegal, Carlos Real de Azúa, Carlos Martínez Moreno, Mario Arregui, Mauricio Muller, José Pedro Díaz, Amanda Berenguer, Juan Carlos Onetti,  Ida Vitale, Idea Vilariño, Líber Falco, Carlos Brandy, María de Montserrat, Giselda Zani y Armonía Somers, entre otros.
Se formó como periodista junto a Carlos Quijano, en el semanario Marcha. Vivió en distintos países y padeció el exilio en la década del ´70 viviendo en la Argentina, Perú, Cuba y España.  Desde 1968 a 1971 dirigió el Centro de Investigaciones Literarias, de la Casa de las Américas, en La Habana, Cuba.
En su militancia política junto a miembros del Movimiento de Liberación Nacional - Tupamaros, fundó en 1971 el Movimiento de Independientes 26 de Marzo, una agrupación que pasó a formar parte de la coalición de izquierdas Frente Amplio desde sus orígenes. Benedetti fue representante del movimiento de liberación nacional en la Mesa Ejecutiva del Frente Amplio desde 1971 a 1973.
En 1973 a raíz del golpe militar del 27 de junio de ese año renunció a este último cargo  debió abandonar el país por razones políticas. Fue periodista en varios periódicos uruguayos  como "La Mañana", "El Diario" y "Tribuna Popular".
En 1985, con el restablecimiento de la democracia en su Uruguay  residió una parte del año en Montevideo y otra en Madrid.
Ha publicado más de 80 libros sus poemas fueron musicalizados por “El Nano” Joan Manuel Serrat (en 1985 Serrat grabará el disco “El sur también existe” donde musicaliza poemas de Benedetti), Alberto Favero  que popularizará la cantante argentina Nacha Guevara y también lo hacen Los Olimareños, Daniel Viglietti (El recital “A dos voces”, de canto y poesía de dos uruguayos:  Daniel Viglietti en canto y en recitados de Mario Benedetti  fue presentado en veinte ciudades de la Patria Grande y Europa); otros que cantaron sus versos fueron: Don Alfredo Zitarrosa, Pablo Milanés, Soledad Bravo, Adriana Varela, Numa Moraes, Tania Libertad, Marilina Ross, entre otros.

“Muerte. El día 17 de mayo de 2009 poco después de las 18:00, Benedetti muere en su casa de Montevideo, a los 88 años de edad.
El Palacio Legislativo fue designado como el sitio de su velatorio. En el marco de este hecho, el gobierno uruguayo decretó duelo nacional y dispuso que su velatorio se realizara con honores patrios en el "Salón de los Pasos Perdidos" del Palacio Legislativo desde las 9:00 del lunes 18 de mayo. Su cortejo fúnebre fue encabezado por integrantes de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay y la Central de Trabajadores (PIT - CNT) entre otras personalidades y amigos del escritor, y cientos de ciudadanos que acompañaron al mismo, quedando de manifiesto su fuerte arraigo popular. Fue sepultado en el Panteón Nacional del Cementerio Central de Montevideo” (Wikipedia)

“Aleluya. El tiempo pasa y yo sigo viviendo, con los dolores y las ausencias de siempre pero sigo viviendo. Con la suerte y la muerte a la vista, con las golondrinas y los buitres, con el alma en pena y la cordura casi loca, con las cenizas del olvido y el pan duro de las promesas. Pero sigo viviendo.
Aleluya. En alguna rara ocasión mi soledad se llena de prójimas y mis brazos abrazan y abrasan. Mi memoria viaja de noche en noche; mis jardines, de amanecer en amanecer.
De todos los puentes cruzo el más frágil: el que une tu desolación con mi consuelo, y mi consuelo con tu desolación, Acaricio los pinos antes de que en el próximo vendaval besen el suelo.
Aleluya. Cuando encuentre la verdad aún estaré a tiempo para llevar mi infancia conmigo y clavarla luego como un afiche en la pared de la cocina. Nos vamos para volver; volvemos para irnos de nuevo. El tiempo es un viaje de escalas infinitas donde aprendemos y enseñamos algo.
Aleluya. Piso tantos umbrales que los pies desnudos me arden. Desde esos umbrales imagino el infierno, pero de pronto recuerdo (aleluya x 2) que soy ateo, tanto de Dios como del diablo.

Vivir aquí, en los arrabales del universo, no está tan mal. Dos por tres vienen pájaros curiosos, con su experiencia del espacio, y acaban colgándose en un crepúsculo de árboles. Crecimos en un exilio de la esperanza, sin advertir que era un exilio de la nada” - Fragmento de Mario Benedetti.

"El Nano" Serrat y Mario Benedetti.

"¿Cosecha de la nada?"

Hay quienes imaginan el olvido
como un depósito desierto / una
cosecha de la nada y sin embargo
el olvido está lleno de memoria
 
hay rincones del odio por ejemplo
con un rostro treinta veces ardido
y treinta veces vuelto a renacer
como otro ave fénix del desahucio

hay arriates de asombro
con azahares sedientos de rocío
hay precarias lucernas del amor
donde se asoman cielos que fueron apagados
por la huesuda o por la indiferencia
y sin embargo siguen esperando
aunque nada ni nadie los desangre en voz alta

ni el desamparo ni el dolor se borran
y las lealtades y traiciones giran
como satélites del sacrificio
en el olvido encallan buenas y malas sombras

huesos de compasión 
sangre de ungüentos
resentimientos inmisericordes
ojos de exilio que besaron pechos
hay quienes imaginan el olvido
como un depósito desierto 
una cosecha de la nada y sin embargo
el olvido está lleno de memoria.



Y por último este pensamiento de Mario Benedetti: 
“Cuando el infierno son los otros, el paraíso no es uno mismo.” 

domingo, septiembre 08, 2013

El neuquino Naldo Labrín: Alegrías y nostalgias en el exilio.


Alegrías y nostalgias en el exilio.
Hace 36 años confluyeron en México artistas de toda América Latina. El maestro neuquino Naldo Labrín recuerda anécdotas y vivencias que se dispararon a partir de esta instantánea en blanco y negro.


Nota de Mario Cippitelli publicado en el diario "La Mañana de Neuquén", 8-9-2013.


Estas imágenes pertenecen a la nota publicada
por el Diario "La Mañana de Neuquén".

Todos lucían jóvenes y alegres, aunque algunos, con un dejo de nostalgia. El lugar, un camarín de la sala Netzahualcoyotl, del distrito Federal de México, durante las Jornadas de la Cultura Uruguaya en el Exilio, el 22 de agosto de 1977.

Lucho González, Lucio de Crescencio, Silvio Rodríguez, Amparo Ochoa, Pablo Milanés, Tania Libertad, Delfor Sombra, Alfredo Zitarrosa, el neuquino Naldo Labrín y Caíto Díaz sonrieron ante el pedido del fotógrafo. La instantánea quedó plasmada para el recuerdo.
En la década del 70 México era el país en el que confluían artistas de toda Latinoamérica que habían logrado escapar de las dictaduras militares.
El mundo ya había parido un cambio cultural en la música, la poesía y las expresiones artísticas. También había nacido y comenzaba a crecer el deseo de libertad. Buena parte de Latinoamérica, sin embargo, se desgarraba aún en ese parto doloroso, largo, interminable.
El encuentro de los músicos no fue casual. Todos los artistas se encontraban casi cotidianamente para compartir experiencias, buscar y darse contención cuando la tristeza y la nostalgia golpeaban con fuerza. Cantar y hacer música era una forma de desahogo, pero también, una manera de ganarse la vida.
Naldo Labrín había llegado a México en 1976. Su necesidad de cantar y tocar la guitarra y el piano lo empujaron a crear Sanampay, un grupo que enseguida comenzó a ganar popularidad entre el público mexicano. También colaboraba haciendo arreglos musicales para su amigo Alfredo Zitarrosa.
“Siempre nos juntábamos a comer o tomar algo para charlar”, dice Labrín 36 años después de aquella foto.
En esa época, Silvio Rodríguez y Pablo Milanés recién comenzaban a hacerse conocer. México sería el primer paso de una serie de giras que los harían famosos en América y el mundo. En México, los músicos cubanos actuaban con Sanampay en sus primeras presentaciones. “Primero cantábamos nosotros tres temas, luego yo le decía a la gente que les iba a presentar a dos excelentes trovadores cubanos. Ellos subían al escenario, cantaban dos o tres temas y luego seguíamos nosotros”, recuerda.
La peruana Tania Libertad había llegado a México ese año por primera vez para participar de las Jornadas de la Cultura Uruguaya. Con el tiempo estas tierras la adoptarían para siempre.
La mexicana Amparo Ochoa ya era reconocida en su país y era considerada la voz de las conquistas sociales y del folclore latinoamericano. La inigualable interpretación de la “Maldición de Malinche”, de Gabino Ochoa, la había catapultado en el género popular y le había dado un lugar de privilegio en el mundo de la canción.
Caíto Díaz era un marplatense que llegó a tierras mexicanas junto a Zitarrosa e inmediatamente integró el conjunto Sanampay. Con el tiempo se convertiría en un destacado intérprete de la música latina.
Delfor Sombra, un cantautor pampeano también se había sumado a Sanampay y a la legión de exiliados.
Labrín mira la foto y sonríe con emoción y nostalgia. Nota que Zitarrosa está despeinado, algo inusual en él porque era un tipo muy pulcro y formal en su aspecto. Es indudable que  el whisky pudo más que la resistencia de la gomina que siempre usaba. “Está chupado”, dice y se ríe.
Asegura que el uruguayo fue uno de los que más sufrió la imposibilidad de volver a su país. La angustia lo empujó a beber y a fumar de una manera increíble. “A él lo mató el exilio”, asegura Labrín. En efecto, seis años después de que Zitarrosa volvió a su tierra murió de un infarto.
Muchos de los encuentros se realizaban en la casa de Labrín. Y el menú era obligado: asado al estilo argentino. Eran reuniones que duraban todo el día. En México los llamaban “descarga”. “Vamos a hacer un descargo”, dice que decían. Indudablemente era una forma de aliviar tensiones, tocar la guitarra, escuchar canciones nuevas, hablar de la vida… reírse.
Otras reuniones se hacían en la casa de Julio Solorzano, un productor musical que fue el responsable de hacer conocer a Silvio Rodríguez y Pablo Milanés en toda Latinoamérica. “Hacía una pierna de cerdo al vodka y a la cerveza que era tremenda. Siempre nos juntábamos un grupo muy grande”, rememora. El ron con Coca Cola (cuba Libre) y el vino regaban y alegraban los banquetes.
“En esa confluencia de exiliados estábamos todos: argentinos, chilenos, uruguayos y los mexicanos, dueños de casa que siempre tuvieron una actitud de acompañamiento y hospitalidad enorme y los cubanos que venía de una revolución y con una visión completamente distinta de la sociedad”, dice Labrín, que recién volvió a la Argentina a fines de 1983.
Las Jornadas de la Cultura Uruguaya en el Exilio se realizaron a lo largo de siete días y constituyeron un espacio para la cultura popular, el debate y la reflexión al que asistieron músicos y artistas de toda América Latina, aunque la mayoría ya residía en México.
De aquellas jornadas nació el disco “El canto de un pueblo”, una grabación en vivo con interpretaciones de la mayoría de los músicos que asistieron al encuentro.
Los años en el exilio fueron difíciles, pero Labrín se adoptó rápidamente a México. “Es muy duro saber que no podés volver a tu tierra, pero cuando hay tanta calidez y tantos amigos se hace más llevadero”, reflexiona.
En aquellas tierras el neuquino conoció a mucha gente. Algunos muy famosos otros menos conocidos, pero todos uniformados por el destierro y la pasión por el arte y la cultura.
Durante esos ocho años se tejieron amistades que quedaron para toda la vida y se acumularon vivencias que ayudaron a sobrellevar la nostalgia.
Y se originaron anécdotas e historias como las que pueden surgir de una inspiración, una cena entre amigos, una canción, un poema. O simplemente de una foto en blanco y negro.
"Sanampay: Surge que como grupo en México en el año 1977. Editaron 10 CD en los que grabaron con Alfredo Zitarrosa el candombe "Volveremos", la milonga "Viene, viene" y la obra integral Guitarra Negra. Su director Naldo Labrín, fue arreglador y primer guitarra del cuarteto Zitarrosa desde 1977 hasta mediados de 1984. Esta nueva conformación está integrada por Claudia Lapresa, Marcelo Raimundi, Ricardo Munich, Julio Mangiameli, Damián Casanueve, Ariel Altieri y Naldo Labrín".