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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

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"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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martes, mayo 24, 2022

Nuevos billetes: San Martín compra diez veces menos que el hornero.

Nuevos billetes: San Martín compra diez veces menos que el hornero.

El gobierno oficializó ayer el lanzamiento de los nuevos billetes en los que ya no habrá animales y regresarán los próceres. Por el efecto acumulativo de la inflación, el poder de compra de un billete de $1.000 donde dejará de estar en tradicional pájaro argentino y volverá a figurar el libertador se redujo casi diez veces entre 2016 y 2022.

Lo sabe cada vecina y vecino que acude todos los días al almacén, el supermercado o la verdulería: las cantidades que se adquieren con un billete de $1.000 son cada vez más chicas. El efecto acumulado de una inflación alta y sostenida durante una década y media, no hace más que derrumbar el poder de compra de la moneda. El papel que hasta ahora llevaba impreso el pajarito y que volverá a tener la imagen de San Martín, compra cada vez menos.

l poder adquisitivo del peso volvió a quedar a la vista esta semana ante la presentación de los nuevos billetes que tuvo lugar ayer.

El gobierno decidió dar marcha atrás con una decisión adoptada en octubre de 2016 por la gestión Macri, que había retirado a los próceres argentinos del papel moneda reemplazándolos por animales.

Tras el anuncio de ayer, los pesos volverán a exhibir la imagen algunas de las mujeres y los hombres más destacados de la historia argentina. En el billete de $100 seguirá Eva Duarte de Perón, con un diseño renovado. En el de $200 aparecerán Martín Miguel de Güemes y Juana Arzuduy y en el de $500 regresará Manuel Belgrano junto a María Remedios del Valle. En el de $1.000 en tanto, reaparecerá la figura de José de San Martín.

Precisamente en torno al billete de $1.000 gira una de las mayores polémicas, el cual seguirá siendo el papel de mayor denominación, lo que posterga la incorporación de un billete de $2.000 o de $5.000.
La decisión implica desconocer tácitamente la pérdida de valor que ha experimentado la moneda en los últimos años.

De $1.000. El billete de mayor denominación cada vez compra menos.

Según los registros de la Dirección de Estadística y Censos de la Provincia del Neuquén, la inflación acumulada entre diciembre de 2016 y abril de 2022 fue de 625%. Implica que a priori para obtener un poder de compra similar al momento en que el billete del hornero salió del nido, el nuevo papel con la cara de San Martín debiera nominarse al menos a $6.000.

No obstante al revisar algunos precios testigo que forman parte central de la canasta de consumo de los argentinos, la pérdida de valor del billete de $1.000 es todavía más pronunciada.

La tendencia se observa principalmente en los alimentos en los que el poder de compra del papel amarillo se redujo entre 8 y 10 veces.

«El billete es un instrumento de la política económica central e importantísima la moneda. Circula por nuestras manos diariamente. Es un gran instrumento para que todos los días recordemos quiénes hicieron la patria en la que vivieron».

Presidente Alberto Fernández en la presentación de los nuevos billetes.

El alcance los próceres a la hora de comprar.


El caso más paradigmático es el de la leche, un insumo básico en la alimentación, principalmente para la niñez. El precio del litro de leche de primera marca en diciembre de 2016 era de $12,90. Hoy la misma marca y presentación se consigue en góndola por $130. Significa que en 2016 el billete del hornero permitía comprar 77,5 litros de leche mientras que con el nuevo billete de San Martín solo se podrá comprar 7,7 litros. Diez veces menos.

Algo similar sucede con el precio del asado de tira. El kilo del asado costaba $116,8 en diciembre de 2016, mientras que hoy se consigue por $1.100. Significa que el hornero en 2016 compraba 8,5 Kg de asado, y en 2022 el billete de San Martín no alcanza siquiera a comprar un kilo (0,90 Kg).

Entre las verduras, el impacto se repite en un producto emblemático como el tomate. Para contemplar la estacionalidad debe compararse el precio en la misma época del año. Con esa salvedad, el precio del tomate redondo era de $30,9 en abril de 2017 y asciende en abril de 2022 a $285. Resulta así que el billete de $1.000 permitía comprar 44,4 Kg de tomate a principios de 2017 (poco más de dos cajones) y hoy solo sirve para llevar 3,5 Kg.

Esencial. La leche es un alimento básico en la niñez. Su precio aumentó 907% desde findes de 2016.

En otros rubros igualmente relevantes para la canasta de consumo media de los argentinos, la pérdida de valor del billete de $1.000 es igualmente ostensible.
El precio de la nafta super era de $18,45 en diciembre de 2016, mientras que hoy cotiza a $120. Significa que el billete del hornero permitía llenar el tanque a fines de 2016 (54,2 Lts) mientras que en 2022 el de San Martín solo compra 8,3 Lts.

Lo mismo sucede con el precio de los alquileres. El precio de alquilar un departamento de tres ambientes era de $11.200 en diciembre de 2016. El mismo inmueble hoy se ofrece por $79.700. Implica que pagar el alquiler requería poco más de 11 billetes con el hornero impreso a fines de 2016, mientras que hoy hacen falta casi 80 billetes con la cara de San Martín.

Dato 

9,94
Las veces que se redujo la capacidad de compra del billete de $1.000 a la hora de comprar asado desde diciembre de 2016. El precio del kilo en aquel entonces era de 116,82 mientras que hoy asciende a $1.100.
PUBLICADO EN DIARIO RÍO NEGRO.
https://www.rionegro.com.ar/economia/nuevos-billetes-san-martin-compra-diez-veces-menos-que-el-hornero-2313357/

miércoles, enero 05, 2022

El peso argentino fue la segunda moneda más devaluada del mundo en 2021.

 


El billete nacional cayó un 14,7% y solo fue superada por la lira turca, que sufrió una depresión del 94.5%.

El peso argentino fue la segunda moneda más devaluada del mundo en 2021, solo detrás de la lira turca.

Mientras que la moneda argentina se devaluó 14,7%, la turca sufrió una depreciación del 94,5%, de acuerdo con un informe elaborado por la empresa Bloomberg.

Otras dos monedas latinoamericanas -el peso chileno y el peso colombiano- siguieron a la argentina, con una devaluación del 11,1% y 10,6%, respectivamente.

También, el sol peruano, el won coreano y el bath tailandés se encuentran entre las monedas más devaluadas durante el año pasado.

A contramano, el dólar taiwanés, el renminbi (o yuan) chino y el dólar de Hong K fueron las que menos se devaluaron frente al dólar estadounidense en 2021.

Según el informe, todas las monedas importantes de América Latina perdieron valor el año pasado al compararlas con el dólar de Estados Unidos.

Es que, si bien las economías más débiles fueron las más afectadas por la inflación, muchos países de ingresos medios y altos depreciaron su moneda.

A esto se suma el panorama que plantea la pandemia, con cierre de frontera y restricciones, además de la volatilidad económica de los países.

En el caso del peso argentino, hubo otros factores que influyeron en su depreciación: la demora de un acuerdo con el FMI, las especulaciones sobre una devaluación mayor, la brecha cambiaria entre el dólar oficial y el paralelo, la inflación y el incremento de la deuda pública.

PUBLICADO EN DIARIO "LA PRENSA".

https://www.laprensa.com.ar/510844-El-peso-argentino-fue-la-segunda-moneda-mas-devaluada-del-mundo-en-2021.note.aspx

jueves, septiembre 23, 2021

Advierten sobre las monedas de un $1 con error: “No tienen valor, hay 56 millones”.

 

En Mercado Libre algunas se ofrecieron a 15.000 pesos, mientras que en otros sitios se pedían entre 2.000 y 9.000 pesos. Especialistas de Mendoza relativizan el valor de colección y destacan que hay, al menos, 56 millones de monedas con ese error en circulación.

Argentina es ese país que no deja de sorprender a los argentinos y a los extranjeros, a propios y extraños como quien dice. Y es que todos los días, de alguna u otra manera, se presenta nuevo episodio de alguna situación cotidiana que es digna de una buena serie, novela o -simplemente- de una imperdible anécdota. Uno de los episodios más recientes tiene que ver con la novedad relacionada a una serie de monedas de un peso que fueron acuñadas en 1995 en Inglaterra y que -a priori- se convirtieron en un tesoro para los coleccionistas. Y es que, por un error ortográfico, en la “impresión” de esta serie de metales puede leerse “Provingias del Río de la Plata” en lugar de “Provincias”. Es decir, en lugar de escribirse con “C”, como corresponde, se escribió con “G”.

Podría ser un mero error, pero en las últimas horas estas monedas llegaron a ofrecerse por un precio de 15.000 pesos cada una en la plataforma Mercado Libre. Con el agregado de que -según sostienen-, al tratarse de un elemento inédito y de una serie única e irrepetible, estas monedas de un peso que se acuñaron con este error ortográfico son de gran valor para coleccionistas y especialistas en numismática (estudio y coleccionismo de monedas, medallas, fichas y papel moneda). En tal sentido, en el sitio especializado Numismática ArgCollectibles también se ofrece un blíster completo con 10 de esas monedas por 50 dólares (cerca de 9.200 pesos al tipo de cambio no oficial). Y en plataformas como eBay, están a la venta por entre 6 dólares (1.104 pesos) y 12 dólares (2.208 pesos) cada una de ellas.

Sin embargo, y en medio de este furor, especialistas de la numismática de Mendoza destacaron que dichas monedas no tienen ningún valor en particular. Ni mucho menos el que se ha fijado en las distintas plataformas. “Es cierto que es un error en las monedas, pero es un error común. Y hay 56 millones de monedas que se acuñaron en esa serie y de esa misma moneda. Y si se suman las de otros años, hay -al menos- 10 millones más. Es muy común esa moneda”, destacó Silvina Masalles, quien -junto a su padre, Joaquín- son joyeros que han especializado en el coleccionismo de numismática y filatelia (billetes, monedas y estampillas).

“Fue un error en las monedas porque no se hicieron acá en Argentina y se acuñaron en Inglaterra. Pero no tiene ningún valor. Porque, además, es una moneda muy común, relativamente nueva y que está vigente”, agregó la más joven de la familia Masalles, quien -entre risas- definió a todo el furor y fenómeno que se he generado como “una tontera”.

“El día de hoy ha sido una locura, ha venido muchísima gente preguntando por estas monedas e intentando venderlas. Si me dicen de alguien que pague 15.000 pesos por una de esas monedas, que me avise y se la voy a vender. ¡Porque estoy llena de ellas!”, agregó con humor la mujer.

A HISTORIA.

En 1995, durante una de las presidencias de Carlos Menem, se encargó la acuñación de 56 millones de monedas de un peso a Inglaterra. Recién cuando el cargamento arribó al país se detectó el error. Y aunque hubo un reconocimiento oficial de la equivocación por parte de la Casa de la Moneda Inglesa, los metales entraron en circulación.

En la numismática nacional del siglo XX, sin dudas el error más emblemático es el de la moneda de un peso 1995 ProvinGias. El error ortográfico fue detectado a poco de salir las piezas a circulación, cuando una parte significativa de la partida ya había sido enviada a los bancos. Por unos días, la noticia copó los medios de comunicación debido a lo burdo del error y llegó a informarse erróneamente que el Gobierno iba a recambiar las monedas a un valor mayor al nominal para quienes las devolviesen a los bancos”, explicó oportunamente el especialista Ariel Dabbah en su libro “Errores de acuñación en la moneda nacional (1881-2016)”.

“En el año 2011, la economía adoleció el faltante de monedas en circulación y esto generó un incordio entre los ciudadanos que aún las requerían por ser el medio excluyente de pago en transportes públicos. Ante esta situación, el Banco Central, decidió poner en circulación el resto de la partida de aquellas monedas que aún se atesoraban en las bóvedas de la institución esperando destino de destrucción”, agregó.

PUBLICADO EN DIARIO "LOS ANDES".

https://www.losandes.com.ar/sociedad/advierten-sobre-las-monedas-de-un-1-con-error-no-tienen-valor-hay-56-millones/

miércoles, septiembre 22, 2021

Insólito: venden monedas argentinas hasta en 15 mil pesos gracias a esta característica. Ese detalle, imperceptible para el usuario que no presta atención, es algo muy valorado en el ambiente de la numismática y los coleccionistas.

 

Publicaciones en Mercado Libre y hasta en eBay, muestran el valor que alcanzaron algunas de las millones de monedas de un peso que se imprimieron con un error ortográfico, allá por 1995. Las ofertas llamaron la atención no sólo por lo anecdótico de aquella gestión del expresidente Carlos Menem, sino por el precio que alcanzaron hoy en día. Hasta 15 mil pesos y en otros casos, varios dólares por unidad.

Según publicó el sitio Infobae, "fueron acuñadas en el año 1995 en Inglaterra pero en su reverso en lugar de decir “Provincias del Río de La Plata” se puede leer “Provingias” con la letra ge en lugar de la ce". Ese detalle, imperceptible para el usuario que no presta atención, es algo muy valorado en el ambiente de la numismática y los coleccionistas.

Otro ejemplo de oferta, es el sitio especializado Numismática ArgCollectibles, donde se vende un blister completo con 10 de esas monedas por USD 50 (unos $9.200 al tipo de cambio no oficial). Y también hay en la plataforma eBay, con valores que van desde los USD 6 ($1.104) a los USD 12 ($2.208) por moneda. 

Cuando todo comenzó, "Menem encargó la acuñación de 56 millones de monedas de un peso a Inglaterra y las autoridades recién advirtieron el error cuando llegó el cargamento", según reconstruyeron. Si bien los británicos aceptaron el error, las monedas debían comenzar a circular.

En 2011, la falta de metal en la calle, aún usadas para el transporte, obligó a que el Banco Central hiciera circular lo que aún estaba guardado, tras el furcio. "A diferencia de los billetes, que una vez vencidos por la inflación son retirados de circulación" pierden su valor, eso no pasa con las monedas, que siguen presentes y "conservando su poder cancelatorio como dinero", se explicó.

PUBLICADO EN DIARIO "RÍO NEGRO".

https://www.rionegro.com.ar/insolito-venden-monedas-argentinas-hasta-en-15-mil-pesos-gracias-a-esta-caracteristica-1970639/

martes, abril 13, 2021

La primera moneda argentina cumple 208 años.

 

Por Luciano Pezzano*

Un martes 13 de abril, pero de 1813, la Asamblea General Constituyente de las Provincias Unidas del Río de la Plata –recordada por todos como la Asamblea del Año XIII, gracias a los textos escolares– aprobó una de las leyes más significativas en su camino hacia la consolidación del proceso iniciado en 1810: la ley de amonedación. Por primera vez, las Provincias Unidas tendrían moneda propia y dejarían de usar las que los reyes de España venían acuñando en diversas casas de moneda de todo el continente desde el siglo XVI.

El dictado de la ley no fue obra del capricho ni de la casualidad. En lo político, con la instalación de la Asamblea el 31 de enero de ese año, se había recuperado el fervor inicial de la Revolución. De hecho, su primera medida fue declararse “soberana”, lo que significaba que los gobiernos patrios ya no actuarían en nombre de Fernando VII como lo venían haciendo, sino como representantes del pueblo de las Provincias Unidas. En lo militar, los triunfos del Ejército del Norte al mando de Manuel Belgrano en Tucumán y Salta dejaron al Alto Perú a merced de los patriotas, pudiendo ocupar por segunda vez la Villa Imperial de Potosí y su portentosa Casa de Moneda, permitiendo así poder comenzar la acuñación.

Así, bajo la presidencia de Pedro José Agrelo, y por su propia iniciativa, la Asamblea ordenó la acuñación de monedas de oro y de plata, en los mismos valores, tamaño y peso que las monedas con el busto del rey que se acuñaban en la época –y que incluso se acuñaron bajo la primera ocupación patriota de Potosí en 1810-1811–. Las monedas de plata llevan en su anverso el sello de la Asamblea –nuestro actual Escudo Nacional– sin el sol, la leyenda “EN UNION Y LIBERTAD”, la fecha, el valor y la marca de ceca –que indica el lugar de acuñación, que en el caso de Potosí era un monograma de las letras PTS–, mientras que en el reverso vemos un sol radiante, con rostro y treinta y dos rayos –el mismo sol que aparece en nuestra Bandera Nacional–, con la leyenda “PROVINCIAS DEL RÍO DE LA PLATA”. Las monedas de oro difieren en el anverso, al llevar, al pie del sello, un trofeo compuesto por dos cañones, cuatro banderas y un tambor (la impronta del valor mayor en oro, 8 escudos o una onza puede verse reproducida en nuestras monedas bimetálicas de 1 peso, acuñadas entre 1994 y 2016). 

La acuñación de las monedas en Potosí estuvo marcada por la suerte de las armas y se prolongó por todo el tiempo que el ejército patriota pudo ocupar la Villa Imperial: desde el ingreso de la vanguardia en mayo –Belgrano entró en Potosí recién en junio– hasta unos días después de la derrota de Ayohuma en noviembre. En ese tiempo, se acuñaron más de un millón de monedas en cinco valores –la posible acuñación de un sexto valor se discute entre los investigadores–, conforme al sistema monetario español, aunque la inmensa mayoría correspondió al valor mayor de 8 reales o un peso, una moneda de unos 40 milímetros de diámetro y 27 gramos de peso. La emisión en oro fue muy reducida, y no ha llegado a nuestros días la cantidad de monedas acuñadas, sino solo el peso del oro, que era de poco más de 200 marcos castellanos, algo más de 46 kilogramos. Esto se refleja en la escasa cantidad de monedas conocidas: una veintena de onzas, dos piezas de 2 escudos y seis de 1 escudo, ignorándose aún si se acuñaron monedas de 4 escudos o media onza.

Pese a lo breve de esta emisión –que en 1815 se reiteraría con la tercera ocupación patriota de Potosí, aunque solamente en plata–, su importancia histórica es fundamental, no solo por ser las primeras monedas argentinas, sino también por marcar una clara ruptura con el régimen político imperante hasta ese momento: aunque mantuvo el sistema monetario español, no hay alusión alguna al rey –como sí sucedía en algunas amonedaciones insurgentes en el resto de América–, y su busto fue reemplazado por el emblema de la propia Asamblea, de un notable significado libertario, y las leyendas –en español, cuando las monedas coloniales las llevaban en latín– no solamente subrayan este significado, sino que además agregan el nombre del nuevo Estado –la “nueva y gloriosa Nación” de López y Planes, cuya Marcha Patriótica fue aprobada por la misma Asamblea menos de treinta días después que las monedas–, como una clara manifestación de esa soberanía de la cual la Asamblea se había declarado depositaria. 

Es que pocas demostraciones de soberanía son tan evidentes como la acuñación de moneda: lo era hace dos siglos y lo sigue siendo en la actualidad, cuando grupos independentistas realizan sus propias emisiones en busca de legitimación y reconocimiento. En la guerra por la independencia hispanoamericana, aunque varios movimientos revolucionarios ya habían acuñado monedas, ninguno logró hacerlo en prácticamente todos los valores del sistema monetario vigente, incluyendo el oro. Ese honor le cupo a las Provincias Unidas, un hecho poco conocido no solo entre el público sino también entre los investigadores.   

Tres años antes de la declaración formal de la independencia, las Provincias Unidas ya contaban con moneda propia, con símbolos propios y que no reconocían vínculo de dominación con potencia alguna. El camino que seguía no sería nada fácil, como la propia vida de las monedas lo demostró, pero esa es otra historia.

* Socio y ex presidente del Centro Filatélico y Numismático de San Francisco. Miembro Titular Fundador del Instituto Federal de Investigadores Numismáticos de la República Argentina. Vicepresidente de la Federación de Entidades Numismáticas y Medallísticas Argentinas.

Publicado en Diario "La Prensa", 12 de abril del 2021.

http://www.laprensa.com.ar/500946-La-primera-moneda-argentina-cumple-208-anos.note.aspx

sábado, noviembre 28, 2020

Alberdi, Alem, Juan B. Justo y De la Torre: definiciones de peso.


Alberdi, Alem, Juan B. Justo y De la Torre: definiciones de peso.

Pablo Benitez Jaccod*

En un artículo del 2019, el economista Roberto Cachanosky señaló que la inflación acumulada entre el periodo 1935-2018 fue de 256.711 billones por ciento, marcando una inflación promedio anual del 53,3%. Por ejemplo el peso actual, que comenzó a regir a partir de 1992, equivale a 10.000.000.000.000 de pesos moneda nacional de 1881, le hemos agregado 13 ceros a nuestra moneda. Observando esto, no es descabellado pensar si estamos en condiciones de tener moneda propia, situación que reflexionaba en 1848 el economista John Stuart Mill al expresar que: “Aún persiste, sin embargo, tanto barbarismo en las transacciones de las naciones más civilizadas, que casi todos los países independientes escogen afirmar su nacionalidad teniendo, para su propia inconveniencia y la de sus vecinos, una moneda peculiar propia”.

A pesar de esto, resulta bostezante oír expresiones que marcan el no aprendizaje de nuestra historia y de las experiencias internacionales sobre las causas de las hiperinflaciones e inflaciones altas. El mundo ha dejado atrás estas situaciones gracias a personas como Milton Friedman, quien dio en el punto central del problema cuando alertó que “La inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario”; sin embargo, en la Argentina la mayor parte de la clase dirigente rechaza esta concepción y sigue adhiriendo fuertemente a las ideas que han provocado la inflación del periodo 1935-2020.

Si observamos las declaraciones de referentes del gobierno de Alberto Fernández, encontramos expresiones como las de Mercedes Marcó del Pont que, en el 2012, en su defensa a la reforma de la Carta Orgánica del BCRA, expresó que es totalmente falso decir que la emisión para financiar al sector público sea inflacionaria. Esta última idea la expresa la actual vicejefa de Gabinete Cecilia Todesca. También se propone desde el gobierno “desdolarizar la economía”, ignorando que la gente elige al dólar porque el peso argentino no para de perder valor, una clara expectativa adaptativa de la gente que ha vivido lo que la inflación o hiperinflación hace sobre sus proyectos de vida, un acto de autodefensa de la ciudadanía.

La economista oficialista Fernanda Vallejos, sobre el mismo asunto, también aseveró que: “Un Estado como Argentina que crea la moneda que se utiliza en su economía no está limitado en términos financieros de ninguna forma. Todos los pesos que se quieran crear se pueden crear”, y en similar sentido un integrante de la CGT aliado del Gobierno recomendaba como medida reactivadora el “darle a la maquinita y después devaluamos”.

Ahora, este no fue siempre el pensamiento que prevaleció en la Argentina. Si indagamos en algunas de las ideas sobre la moneda, banca y las causas de la inflación que Juan Bautista Alberdi, Juan B. Justo, Leandro Alem y Lisandro de la Torre expresaron en su momento, asistimos a un pensamiento muy diferente.

Alberdi tenía muy en claro los peligros de la emisión de moneda irresponsable: “La emisión de papel moneda es un terrible medio de arruinar la libertad política, la moralidad de la industria y la hacienda del Estado. Mientras el gobierno tenga el poder de fabricar moneda con simples tiras de papel que nada prometen, ni obligan a reembolso alguno, el poder omnímodo vivirá inalterable como gusano roedor en el corazón de la Constitución”. A su vez explicaba la relación entre exceso de moneda e inflación: “Cada mercado necesita para sus cambios una cantidad de moneda determinada para la cantidad o número de sus cambios. La moneda no tiene valor real sino cuando es proporcionada a la necesidad que de ella tiene el mercado. Desde que excede esa necesidad pierde su valor”.

Por su parte los socialistas argentinos del siglo XIX como Juan B. Justo se expresaban en el mismo sentido, señalando que el envilecimiento de la moneda que provoca la inflación de precios es responsabilidad del gobierno. “La moneda es una inagotable fuente de recursos para estos gobernantes que, como los príncipes de la Edad Media, sistemáticamente la falsifican”. Señala que la inflación es un fenómeno estrictamente monetario. “Si por ignorancia, por delirio de progreso o por pillería, un gobierno emite papel en exceso, sobreviene la depreciación del billete”.

Si bien el Banco Central es posterior a Alberdi y a Leandro Alem, estos en pleno siglo XIX ya rechazaban la idea de un banco oficial que se sitúe por encima del mercado, ya que su temor era que esta institución termine por ser capturada por los gobiernos de turno y esto acabaría por destruir a la moneda.

Alberdi consideraba que el gobierno a través de un Banco Oficial podía financiarse a costa del empobrecimiento de la nación, ya que: “Puede forzar al país de su mando a que le preste todo el valor de su riqueza, por la emisión de ese empréstito forzoso que se llama papel moneda inconvertible”, y agregaba que “Poco le importa al gobierno que el billete valga la mitad de su valor nominal: le bastará que la prensa dé dos golpes en vez de uno, para tener el valor que necesita”, “ Su intención ha sido fomentar la prosperidad del país. Pero prosperidad exagerada y artificial, ha sido justamente el origen del mal”.

Leandro Alem en 1891 en su escrito “Bancos oficiales y emisionismo” expresaba idéntico temor: “Los bancos oficiales han sido el agente activo de la ruina de la fortuna pública y privada y de la depresión del carácter nacional. Constituye un peligro permanente, porque siempre será un medio político sujeto a la influencia de las pasiones partidistas” y consideraba que “Las leyes de curso forzoso, que alteren las obligaciones monetarias establecidas en los contratos, constituyen una propiedad, y esta ha sido declarada inviolable por la Constitución”.

Cuando 1935 se debatió la creación del BCRA, Juan B. Justo advirtió en el parlamento que con este Banco Central se “Va a seguir el gobierno enjugando el déficit de sus presupuestos con dinero de los bancos y seguirá esta situación por mucho tiempo, alejándose cada vez más la posibilidad de regularizar nuestra situación monetaria”. Lisandro de la Torre, del Partido Demócrata Progresista, señaló que “Este proyecto coloca al país encima de un barril de pólvora. Todo andará regularmente mientras no se encienda la mecha. Pero la mecha está ahí, a la vista y al alcance de cualquier gobierno inconsciente que quiera encenderla”. Sus advertencias y conocimientos, a pesar del tiempo en que fueron escritas, son ideas de futuro. Alejarnos de éstas provocó el “milagro del subdesarrollo monetario argentino”.

*Magíster en Economía Política, Fundación Progreso y Libertad.

Publicado en Diario "Río Negro", sábado 28 de noviembre del 2020.