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| La histórica tapa de 1970. (Foto: archivo Atlántida). |
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| La histórica tapa de 1970. (Foto: archivo Atlántida). |
La pobreza en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) alcanzó a 868.000 personas en el tercer trimestre del 2024, unos 121.000 porteños menos que la medición previa pero 70.000 más que en el mismo periodo del 2023, según reveló el Instituto de Estadísticas y Censos de la Ciudad de Buenos Aires (IDECBA).
El dato, correspondiente al informe sobre las Condiciones de vida en el ámbito porteño, marca el segundo descenso consecutivo a nivel intertrimestral en la cantidad de pobres tras la salida de esa condición de 54.000 personas en el segundo trimestre del año pasado.
De esta manera, el trabajo reflejó que la pobreza se ubica en 22,1% de los hogares (299.000) y 28,1% de las personas (868.000), mientras que la indigencia alcanza al 7,3% de los hogares (99.000) y al 11,0% de las personas (341.000). En relación al último estrato mencionado, también hubo una merma en la cantidad por la salida de 76.000 porteños.
En la comparativa interanual se exhibió un incremento, ya que entre julio y septiembre de 2023 la pobreza ascendía hasta el 25,9% en CABA, de la cual un 10,1% correspondía a indigencia y el 15,8% restante estaba vinculado a la pobreza no indigente. Esto implica un aumento de 28.000 hogares y 70.000 personas en condición de pobreza, por lo que la reducción trimestral no alcanza para mejorar el nivel del año previo.
En este sentido, al igual que en la medición previa “la pobreza, y en particular la indigencia, alcanzan las incidencias más altas de la serie iniciada en 2015 para un tercer trimestre junto con las de 2020 en plena pandemia”.
En este marco, indicó que “dentro del conjunto de hogares y personas en situación de pobreza, los que están en situación extrema (indigencia) se incrementan, pasando a representar el 33,0% de los hogares y el 39,1% de las personas con carencias de ingresos”. Además, precisó que “el 33,0% de los hogares en situación de pobreza no tiene ingresos suficientes para costear una canasta básica de alimentos”.
En cuanto a la incidencia de este flagelo en los menores de edad, la medición del organismo porteño arrojó que “el 42,6% de los niños, niñas y adolescentes (0-17 años) residen en hogares en condición de pobreza (283.000 personas en ese grupo de edad)”, lo que representa un crecimiento respecto al dato de un año atrás, cuando alcanzaba al 41,0%, pero un descenso frente al 45,1% del segundo trimestre del 2024.
Entre los sectores que se ven más impactados por la pobreza están los hogares ubicados en la zona Sur (35,0%) y a los que tienen niños y niñas de menos de 14 años (35,6%). En tanto que especificó que “los hogares con presencia de adultos mayores que están en situación de pobreza se ubican en 16,7%, por debajo del valor para el total de población”.
En relación a la sustentación económica de las familias porteñas, el informe detalló que “el ingreso per cápita familiar de los hogares en condición de indigencia es de $88.571 y el de los que padecen pobreza no indigente, de $233.033”, por lo que calculó que “en promedio, se requeriría transferir $302.151 a cada hogar en situación de pobreza para que salga de esa condición" , señalando que “esa brecha de ingresos representa, siempre en promedio, el 36,7% de la canasta básica total”.
Al mismo tiempo, el análisis aportó que “el peso de los estratos no pobres se reduce en la comparación interanual, como contraparte del aumento de los estratos pobres". Además reveló que “dentro de este conjunto, se destaca la reducción en la participación de los sectores acomodados”.
En este aspecto, detalló que “unos 47.000 hogares y unas 101.000 personas de los sectores acomodados descienden en la pirámide de ingresos (una disminución de 3,5 pp. y 3,3 pp.) y su participación se reduce al mínimo histórico (8,1% de los hogares y 6,4% de la población)” y agregó que “también se reduce levemente el sector medio, que toca su porción mínima, junto con la de 2020 en pandemia”.
Publicado en LA PRENSA.
https://www.laprensa.com.ar/Mas-de-120000-personas-salieron-de-la-pobreza-en-CABA--554982.note.aspx
En 1960 Raúl se trasladó a la ciudad de La Plata a estudiar Ciencias Naturales, estuvo allí dos años y medio y regresó a nuestra ciudad. Hace algunos años hablamos con Raúl: nos contó que a fines de la década del 30 se organizaron las transmisiones radiales con tres estaciones de cabecera: radio El Mundo, radio Splendid y radio Belgrano. El destino quiso que se encontrara con Dante Morosani (Lombardo), que le propuso trabajar en la radio. Dante, con Juan Mantelli, organizaron un programa en el que los jóvenes hablaban de cultura. Se llamaba “Un impulso a las nobles inquietudes”.
En 1961, Raúl se incorporó como personal suplente a la radio. A partir de allí su carrera fue interminable: transmitió desde el Club Pacífico la visita del gran Atahualpa Yupanqui en 1964, por ejemplo. En Canal 7 entrevistó a Jorge Luis Borges, quien estuvo con el Dr. Gregorio Álvarez en los festejos del primer médico de la provincia del Neuquén en 1970, como lo podemos observar en la foto que acompaña el escrito. En diciembre de 1965 se inauguró el Canal 7 de Neuquén, y Raúl y Margarita Aguilar (hermana del recordado poeta Milton) fueron sus primeros locutores.
En 1976 recibió el Pehuén de Oro junto con Osvaldo Arabarco y Pepe Ramos Paz por el programa “Damas y Caballeros”. En el año 1965 se casó con María Elena Martinolich, una maestra jardinera nacida en Guardia Mitre (Río Negro). Con ella tuvo tres hijos, dos de ellos viviendo en el exterior, que les dieron varios nietos. Hoy lo volvemos a homenajear, ha partido a otra vida hace pocos días: su imborrable recuerdo quedó grabado en su familia, en el Neuquén, en los medios de locución.
Carta de Lectores de la historiadora neuquina Beatriz Chávez.
Publicado en Diario Río Negro.
Domingo 12 de enero del 2025.
Imagen de la misma publicación. A la izquierda el escritor Jorge Luis Borges, en el centro Raúl Valladares, conductor, periodista de Canal 7 de Neuquén y del programa en L.U.5 "Damas y Caballeros" y a la derecha el Dr. Gregorio Álvarez en los festejos del primer médico de la provincia del Neuquén en 1970.
Comenzado el año 1935, ya estaban en marcha los preparativos para la filmación de dos nuevas películas, que contaban con argumentos más sólidos. Gardel y su equipo habían tenido más tiempo para prepararlos y se encontraban ultimando detalles del primer film, que próximamente comenzaba a rodarse. El propio Gardel se lo cuenta en una carta a Defino: “La primera película se titula ‘El día que me quieras’; la segunda probablemente ‘Tango Bar’. Son absolutamente distintas. La primera muy dramática y la segunda cómico-policial con escenas de carreras, un viaje en alta mar y un tango-bar en Barcelona. El reparto vos lo conocés: yo, Rosita Moreno, De Rosas, Lusiardo. Como ves hay una gran diferencia con relación a las otras películas. Yo tengo la esperanza de que hagamos mejores películas, tenemos mejores interpretes y el director es un hombre joven, experimentado y al parecer con ganas de lucirse”.
Estas películas contaban con un mayor presupuesto, esto fue gracias al éxito de las dos primeras filmadas el año anterior; es así que actrices y actores importantes, tales como la reconocida actriz española Rosita Moreno y el actor argentino Tito Lusiardo, jerarquizaron el reparto y otorgaron al film un marco actoral superador.
Así como en el desarrollo de los guiones y la composición de las canciones, en “El día que me quieras” Gardel también exhibió un notable avance en la interpretación y se revelaron asombrosamente sus dotes de actor dramático. Los críticos y el propio Gardel coincidieron en que esta fue la mejor producción de su carrera cinematográfica. El cantor se refería a ella como “la película que quiero de todo corazón”.
Gardel y Le Pera se ocupaban no solo de la parte artística sino también de los temas financieros, administración de fondos y la contratación del reparto, donde uno de los grandes inconvenientes que tuvieron en Nueva York fue encontrar artistas que hablasen castellano, y es así que, en la búsqueda de actores para el film “El día que me quieras”, contrataron a Tito Lusiardo y al joven Astor Piazzolla, entre otros.
BROMISTA.
Pese a que Gardel ya era un reconocido artista internacional, podría decirse que nunca dejó de ser un “niño grande”, siempre humilde, generoso, optimista y muy bromista. Cualquiera podía transformarse en la “víctima” ocasional de alguna broma de Gardel y esta vez le tocó a Tito Lusiardo.
César “Tito” Lusiardo lo relató en una entrevista con lujo de detalles y la anécdota fue así: arribó al puerto de Nueva York el 9 de enero de 1935 para sumarse al reparto de las dos siguientes películas de Gardel.
Se había embarcado en Buenos Aires el 22 de diciembre del año anterior. El día de su llegada Gardel ya tenía bien planeada su broma. Lo fue a recibir al puerto junto a Alfredo Le Pera y Enrique de Rosas, y cuando desembarcó lo acompañaron en un taxi hasta su hotel.
Lusiardo había traído todas sus pertenencias en un único y gran baúl, que el chofer descargó del taxi y depositó en la vereda del hotel. Gardel se apresuró a invitarlo a cenar, mientras iniciaba la marcha a pie rumbo al restaurante. Tito lo detuvo, diciéndole que lo esperara un momento, pues iba a subir el baúl a la habitación.
Carlitos, haciendo gala de su faceta actoral, le dijo muy serio: “No te preocupes, déjalo ahí que está seguro. Aquí nadie roba nada”. Lusiardo, ante esta situación poco habitual, dudó un instante pero le hizo caso y se fueron todos a cenar. Cuando volvieron el baúl ya no estaba, consultó desesperado a la gente del hotel y le dijeron que no sabían nada. Gardel disfrutaba que todo marchaba según sus planes.
Finalmente, Lusiardo discutió acaloradamente con los empleados, pero nadie le dio una respuesta ni una solución. Asumió que se lo habían robado, y así, resignado y abrumado ante la pérdida, se fue a dormir. A la mañana siguiente, cuando se despertó, el baúl estaba a los pies de su cama. ¿Qué había pasado? Gardel había arreglado con el personal del hotel para que se lo escondieran en el sótano hasta el día siguiente.
Cuando se reencontró con el cantor le protestó por la broma, pero Gardel, riendo a carcajadas, le dijo: “Y, viejo, tenías que pagar el derecho de piso”.
EL PEQUEÑO ASTOR.
Las vueltas del destino hicieron que el pequeño Astor Piazzolla conociera a Gardel en 1934, unos meses después de su llegada a Nueva York, cuando su padre, admirador de Gardel, le hizo llegar a través de Astor una talla en madera: a partir de ahí Carlitos estableció una amistad cercana con la familia Piazzolla, que también se encontraba viviendo en Nueva York. Gardel había simpatizado rápidamente con Astor, que con tan solo tenía 13 años, estaba aprendido a tocar el bandoneón.
Gardel solía convocarlo para que lo acompañase a comprar ropa, ya que Astor dominaba el idioma inglés y Gardel no, y así le facilitaba la tarea.
- Pibe, quiero que actúes en una película que vamos a filmar- le dijo Gardel a Astor una tarde.
-¿Una película? ¿Y yo qué hago en una película? Astor se sintió desconcertado. Eran demasiadas cosas juntas. Estaba soñando.
-Se llama “El día que me quieras”, y quiero que hagas el papel del canillita.
-Y qué es eso?
-El que vende los diarios... el pibe de la calle. Como vos. Es el papel justito para un reo como vos.
Astor no supo qué decir. Finalmente, luego de conversar con don Vicente y doña Asunta, grabaron el disco y filmaron la película. Recibió como paga 25 dólares por el papel y conservó toda su vida una foto de la fugaz y casi imperceptible escena en la que apareció junto a Gardel y al actor Tito Lusiardo. Gardel le envió la foto donde Astor aparecía en la película con una dedicatoria a Vicente Piazzolla.
Astor tocó el bandoneón en una de las muchas ceremonias de despedida que se le hicieron al cantor. Gardel quería que Astor lo acompañara como asistente en la gira que iba a realizar próximamente por algunos países de Latinoamérica y el Caribe. Pero Vicente se plantó: el chico tenía apenas catorce años. Otro argentino, José Corpas Moreno, ocupó el lugar de Astor y, como consecuencia del fatal accidente de Medellín, fue también una de las víctimas fatales. Así son las terribles vueltas del destino: si Astor hubiera ido en ese viaje, como escribió después, “en vez de tocar el bandoneón, estaría tocando el arpa”.
Walter Santoro * Presidente de la Fundación Internacional Carlos Gardel.Publicado en LA PRENSA.
https://www.laprensa.com.ar/Como-se-gesto-El-dia-que-me-quieras-554854.note.aspx
Momento musical:
La vieja saga del caballero Parsifal está más vigente que nunca asociada al Fuerte Argentino, accidente geográfico cercano al balneario de Las Grutas.
Cuentan las viejas leyendas que en un viaje por mar, donde se cambiaron las constelaciones, Parsifal y sus caballero de la Orden del Temple llegaron al lugar donde hay una gran diferencia de mareas, para dar entrada y luego esconder en algún lugar ignoto de la Meseta de Somuncurá los tesoros del Templo del Rey Salomón, entre ellos el sagrado cáliz en el cual el señor Jesús bebió el vino en la Ultima Cena. O sea el Santo Grial que tantos libros y películas ha inspirado, desde “El código de Da Vinci” y las series de Indiana Jones, pasando por libros de investigación serios como “El misterio del Grial” de Julius Evola y René Guenón, entre otros.
El Fuerte Argentino es un lugar de misterios y atractivos y hasta uno puede encontrarse con un caballero templario de época.
Ahora bien, la pregunta importante ¿Es probable que el caballero Parsifal, inmortalizado en una obra de Richard Wagner sea inmortal y viva muy orondo en esos tiempos modernos, añorando un paso legendario?
El escritor de Las Grutas Doroteo Prieto en su ameno libro “Cuentos del Teo” dará su versión bajo el clásico título de “NON NOBIS, DOMINE, SED NOMINE TUO DA GLORIAM”.
Dice Teo: “Sobre la mesita que hay en la recepción descansa un folleto turístico con fotos de las Grutas. Mis ojos se solazan repasando siluetas femeninas tendidas al sol, niños barrenando las olas, rojizos atardeceres, la Segunda Bajada, Piedras Coloradas, el Sótano, la magia de las mareas…”
“Un shock indescriptible sacude mi cerebro; por las pupilas dilatadas me ingresa la imagen del Fuerte; la foto es como la imagen, “¡Muy fuerte!”. Vuelven a mí como en un sobrevuelo retazos de perdidas memorias, de ajados recuerdos, de vidas ya vividas y muertes repetidas….”
“Miro, y remiro el folleto; anduve por aquí, hace quizá mil años o algo así. Fui viento y fui estrellas, arena y soledad, enojo, silencio y carcajada, caricia y puñalada; la humanidad me llevó en sí como un ave maldita, como un sublime don, como un insigne costo y un pesado suplicio. Y yo llevé mi propia humanidad y la de oros…”
“Yo fui, estuve, muté, lloré y morí, sobreviví y volví, volví para vivir y otra vez morir, volví…”
“Aquella vez fue el asombro de los salvajes grandotes y sus lanzas con puntas de piedra rindiéndose estupefactos al acero de nuestras espadas. A ellos obligamos a construir unas inmensas dársenas de roca y tierra, construimos, construyeron, previendo nuevos ataques de nuestra flota”.
“Trajimos esa copa de luz, de vida, de deidad, de energía celestial, de sacrosanta magnificencia; yo mismo la escondí junto al bastón aquel y después nos extraviamos. Guardé de referencia las estrellas y su cruz en el cielo, las enormes mareas, la aridez, la sed y la certeza de aquellas increíbles vertientes de agua dulce brotando en plena bajamar… Reparamos, recuerdo, la nao en una de las dársenas del islote aquel”.
“Mis ojos sobrevuelan el golfo, el cielo igual de azul que hace mil años mira silencioso mientras una luna desteñida se aburre de tanta luz y yo insisto en mis recuerdos, miro y remiro ese islote aplastado que parece expulsado del mar, todo es aridez… He vuelto, pasó un milenio, todo está distinto, incluso yo que visto pantalón vaquero, remera y en mi nariz un “pears”… El islote es hoy un cerro o tal vez no lo es o quizá siempre fue cerro; las mareas enormes, la aridez, la sed, las vertientes de agua dulce brotando en bajamar y la Cruz, la vieja Cruz del Sur sigue estando en el cielo, aunque algo invertida; no estoy nada seguro pero las dársenas persisten (aunque algunos dudan de su factura) , insisto en mi recorrida, ahora a pié y en de ellas hallo un trozo de metal corroído, parece un clavo de mil años…”
“Y el viejo y fundamental latín vuelve a mí: “Non nobis. Domine, sed nomine tuo da gloriam” (“No a nosotros, Señor, sino a tu nombre sea dada la gloria”); vuelve a mí el lema bajo el cual dábamos la vida por defender los tesoros de la fe…”
El clavo corroído está en un bolsillo del pantalón, el pantalón en mis piernas y mis piernas descreídas y torpes me pasean, ahora, desganadas por el patio del Psiquiátrico. La enfermera gorda y pelirroja, con sonrisa de tedio y disgusto, me grita: ¡Miranda!; ¡Señor Miranda! ¡A su habitación que ya es horas de dormir! El nombre Miranda me suena familiar, pero me grito a mí mismo: “¡Parsifal, soy Parsifal!”
“¡Uh, ah, ¿y el clavo corroído? ¡No está! ¡No está, no está!”
“¡Miranda, a dormir! Me grita el grito gordo de la rubia gorda… Pero soy Parsifal, ¡Qué Miranda ni Miranda…!
“A pesar de todo, me iré a dormir, tal vez cuando despierte y si la marea es propicia, mi nao leve anclas…”
Texto: Jorge Castañeda Escritor – Valcheta.
Publicado en Mas Río Negro.
Liberalismo y libertarismo: dos enfoques sobre la libertad en el siglo XXI.
Tanto el liberalismo como el libertarismo valoran la
libertad individual, pero difieren profundamente en la manera en que entienden
el papel del Estado en la sociedad.
Por Bruno Álvarez.
Liberalismo y libertarismo: dos enfoques sobre la libertad
en el siglo XXI.
El liberalismo, y en su variante más extrema, el
libertarismo, han ganado popularidad en tiempos recientes. No hace mucho en
nuestro país, ser considerado liberal solía ser casi un insulto, pero hoy en
día estos términos se han puesto de moda. La prueba de ello es que muchos
jóvenes, que hasta hace poco desconocían su significado, no solo los pronuncian
con frecuencia, sino que incluso los profesan con cierto orgullo. Sin embargo,
a pesar de esta creciente popularidad, a menudo se observa cierta confusión
entre los conceptos, algo que merece ser aclarado. Este artículo intentará
hacerlo.
A lo largo de la historia, los términos “liberalismo” y
“libertarismo” han sido utilizados para describir distintas filosofías
políticas que abogan por la libertad individual, pero a menudo se confunden o
se utilizan de manera intercambiable. Sin embargo, aunque ambas corrientes
comparten una base común en su énfasis sobre la autonomía personal y los
derechos fundamentales, se distinguen por su enfoque sobre el rol del Estado y
su intervención en la sociedad.
El liberalismo es una corriente política que, en su forma
clásica, defiende la importancia de la libertad individual, los derechos
civiles y la democracia. Su origen se remonta a la Edad Moderna, con pensadores
como John Locke y Montesquieu, quienes abogaron por un gobierno limitado, pero
sin excluir la necesidad de que el Estado intervenga para garantizar el
bienestar general y el orden social. El liberalismo clásico resalta la
importancia de un mercado libre, pero también acepta ciertas intervenciones
gubernamentales para corregir desigualdades y proteger a los individuos de la
explotación o el abuso.
En su expresión contemporánea, el liberalismo ha evolucionado hacia una posición más activa en la intervención del Estado. Un ejemplo notable es el caso de los Estados Unidos, donde “liberal” se ha convertido en un término que describe a aquellos que apoyan políticas progresistas, como la intervención del gobierno en la economía para promover la justicia social, la igualdad de derechos y la protección del medio ambiente. Los liberales modernos sostienen que el gobierno debe jugar un papel importante en la provisión de bienes públicos, como la educación y la salud, y en la promoción de la justicia social mediante políticas redistributivas. Por esta razón, esta forma de liberalismo también apoya, como mencionábamos, la regulación del mercado para proteger los derechos laborales, el medio ambiente y la competencia.
Así, el liberalismo moderno busca equilibrar la libertad
individual con una justicia social que favorezca la igualdad de oportunidades.
En consecuencia, los defensores de esta corriente creen que el Estado puede y
debe intervenir para reducir las disparidades económicas y asegurar que los derechos
de las minorías sean respetados. A menudo se asocia con políticas de izquierda
en muchos países (aunque no necesariamente en el nuestro), dado su énfasis en
la igualdad social y económica.
Por otro lado, el libertarismo se presenta como una
corriente política más radical que también valora la libertad individual, pero
con una visión aún más estricta sobre el papel del Estado. El libertarismo
sostiene que el gobierno debe ser casi inexistente, con su única función
legítima limitada a proteger los derechos de los individuos: su vida, libertad
y propiedad. Cualquier intervención más allá de esto es vista como una invasión
ilegítima de la libertad individual.
La filosofía libertaria se apoya en gran medida en los
trabajos de filósofos como Murray Rothbard y Robert Nozick, quienes abogan por
una sociedad donde los mercados sean completamente libres y las personas tengan
la capacidad de tomar todas las decisiones económicas y sociales sin la
interferencia del Estado. Para los libertarios, el sistema de bienestar social,
las regulaciones del mercado, los impuestos progresivos y las leyes laborales
son ejemplos de intervenciones que violan la libertad individual.
En el marco libertario, la idea de una “sociedad sin Estado”
no significa caos, sino una organización social basada en acuerdos voluntarios
entre individuos y grupos, con una mínima, si no nula, intervención
gubernamental. Esto implica que los servicios como la educación, la salud y la
seguridad sean privatizados, y que los contratos entre individuos y empresas
sean la base de la convivencia social. En muchos sentidos, el libertarismo pone
el acento en la responsabilidad personal y la autonomía sobre cualquier forma
de ayuda estatal.
En resumen, tanto el liberalismo como el libertarismo
valoran la libertad individual, pero difieren profundamente en la manera en que
entienden el papel del Estado en la sociedad. El liberalismo moderno defiende
un gobierno activo que interviene para promover la igualdad social y la
justicia económica, mientras que el libertarismo busca reducir al mínimo esa
intervención, favoreciendo un sistema basado en la autonomía individual y la
libre elección. En ambos casos, el debate sigue siendo esencial para la
política contemporánea y la manera en que entendemos y buscamos alcanzar la libertad
en una sociedad moderna.
* El autor es licenciado en Recursos Humanos y Docente.
Publicado en Diario LOS ANDES.
8 de enero de 2025.
"Dánica Dorada, Dánica Dorada... era para untar, era para untar..." El jingle pegadizo se repitió durante generaciones y ubicó una margarina en boca de miles de argentinos.
Este martes, la histórica planta de Dánica en Lavallol, ubicada en la zona sur del Gran Buenos Aires, cerró sus puertas y notificó a aproximadamente 150 operarios sobre su despido, con un pago de indemnización reducido. Esta decisión sigue a la suspensión de actividades que la empresa había iniciado en octubre de 2023, cuando adelantó las vacaciones del personal y ofreció un plan de retiro voluntario. La confirmación del cierre fue realizada en las últimas horas, cuando comenzaron a enviarse los telegramas de despido.
En los mensajes enviados a los trabajadores, la empresa detalló que se aplicaba el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, que permite una indemnización reducida del 50% debido a la “gravísima situación económica”. En tanto, algunos operarios aún no tienen claridad sobre su futuro laboral, ya que la producción será trasladada al interior del país a través de la tercerización.
La planta de Lavallol, que había estado en funcionamiento desde 1939, dejó de producir tras diversos intentos fallidos por mantenerse competitiva. Entre los motivos del cierre, la empresa citó los altos costos laborales, particularmente el encuadre sindical, que consideraron fuera de la media de la industria. A esto se sumaron las dificultades logísticas y la caída en las ventas, en un contexto de recesión económica.
El anuncio fue recibido con rechazo por parte del Sindicato de Aceiteros y la Federación de Trabajadores Aceiteros, que interpusieron una solicitud ante el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires para garantizar las fuentes de empleo de los operarios.
Dánica, fundada en 1939 por un inmigrante danés, fue adquirida en 2011 por el grupo brasileño BRF y, en 2019, pasó a formar parte del Grupo Beltrán. A pesar del cierre de la planta, la compañía mantiene una planta productiva de aderezos en el Parque Industrial Ferreyra, en Córdoba.
Un jingle histórico.
La marca, famosa por su jingle publicitario, dejó una huella imborrable en generaciones de argentinos. El eslogan “Dánica Dorada, Dánica Dorada” se convirtió en un clásico, con la niña saltando la cuerda mientras repetía la frase, que fue emitida por primera vez en 1973. La imagen de la pequeña, con su soga, quedó grabada junto al logo de la margarina, haciendo de la marca un nombre conocido en los hogares del país.
La historia de Dánica comenzó en 1940, cuando la compañía comenzó a producir margarina en su planta de Lavallol, que en 1963 comenzó a producir la primera margarina vegetal bajo el nombre “Dánica”.
Publicado en LA PRENSA.