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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

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"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

martes, abril 16, 2024

Una oda a la torta frita.

 


Una oda a la torta frita.

Por Jorge Castañeda.

Que si es de origen alemán, que si llegó desde España... como sea, la torta frita está enraizada en la tradición, y sobre todo, en la costumbre que dice que cuando está nublado o llueve, hay que hacerlas.

Las tortas fritas son una delicia para el paladar. De simple elaboración son apropiadas para la merienda de la tarde acompañadas indefectiblemente con mate amargo.

Las hay de diferentes formas y espesor. Rectangulares, cuadradas o redondas. Gruesas y finas. Algunas con un agujerito al medio y otras con la característica pinchadura del tenedor. O sino bien infladas.
Cuando se están elaborando se cumple todo un ritual. Y el aroma que despiden al freírlas despierta el apetito de los más indiferentes.

Son infaltables loa días de lluvia y degustarlas es una fiesta. Se dice que “pese al surgimiento de nuevos manjares de la cocina dulce, esta preparación de la gastronomía rioplatense nunca pasa de moda y la tradición de prepararlas se sostiene en el tiempo. Es al día de hoy, que los días de lluvia, es muy común escuchar la típica frase: “Llueve, está para tortas fritas”.

Dicen que esta tradición se instaló durante la época de la colonia, ya que cuando llovía salían las mujeres a recoger esa agua que se suponía era más pura y limpia”.

Con respecto a su origen “hay quienes sostienen que esta sencilla preparación proviene de Alemania y se cree que llegó al Río de la Plata de la mano de inmigrantes españoles del sur, ya que tenía arraigo en la cocina andaluza. Los árabes le decían “sopaipilla” a esta torta, término que a su vez proviene del germano “suppa” y que significa pan mojado en líquido”. Ese mismo apelativo se les da en Chile, tal vez debido a la in migración alemana sobre todo en el sur del país.

Veamos algunos ingredientes (pueden variar): ½ Kilo de harina leudante – 1 cucharada sopera de grasa – Una cucharada de sal – Aceite de girasol – Un vaso de agua templada.


Y para la elaboración paso a paso: 1. Se coloca la harina en un recipiente en forma de corona para agregar en el centro la sal, la grasa o mantequilla y el agua templada. Se mezcla muy bien con una cuchara o con la ayuda de las manos hasta obtener una masa suave y homogénea. 2. Se envuelve la masa en un paño y se deja descansar aproximadamente 15-30 minutos fuera de la nevera. Se divide la masa de las totas fritas en bollos de igual tamaño y se estira cada uno de ellos con un palote hasta que quedan fin os. Se les puede hacer un hueco en el centro para que entre el aceite cuando frían y se cocinen mucho más rápido. O sino también pincharlas con un tenedor. 3. Se dejan las toras fritas sobre un paño mientras se coloca abundante aceite en una sartén. Cuando está caliente, se fríen las tortas de una a una cuidando de no quemarse hasta que se doren de ambos lados. Para ello, se deben darlas vuelta durante la cocción. Se retiran con una ´pinza y se dejan escurrir en papel absorbente para quitar el exceso de aceite”.

Sobre sus diferentes nombres digamos que para Argentina y Uruguay son “tortas fritas”; en Paraguay “pirecas”; en el Perú “cachangas”; en Chile y la Región de Cuyo “sopaipillas”. Me recuerdo que algún amigo trasandino me explicaba que algunas sopaipillas tenían el agregado de zapallo. En el viejo continente, en Alemania, por ejemplo, se las denomina “kreppel”.

Yo me atrevo a decir que “como las que hacía mi madre, ninguna”. Livianas, romboidales, sabrosas, exquisitas. ¿Tendrá algo que ver el remanido complejo de Edipo?

Lo cierto es que son ricas y sencillas. Infaltables en esas tardes lluviosas en las que alegran el tedio y la nostalgia. Y la mejor manera de levantarse de la siesta, esa costumbre tan nuestra.

Si acaso algún forastero visita Valcheta, mi pueblo, en la Panadería “El sueño” encontrará el manjar de las tortas fritas rellenas con jamón y queso. Una fiesta para el paladar y el buen gusto.

La canción las glosa de esta manera: “Es costumbre en el pago / cuando la lluvia lo invita / las criollas tortas fritas / mientras pasa el mal tiempo. / Se amasa con sentimiento / harina, grasa y sal muera / y después como dice la abuela / hay que comerlas calentitas. El aroma cuando se frita / ni bien llueve invade el barrio / antigua costumbre del pago / que hoy me pongo a recordar / guainita la quiero invitar / mientras pasa el temporal / venga que vamos a matear / está lindo pa las tortas fritas”.

Dadme una torta frita y cambiaré el mundo.

Publicado en Diario Río Negro.

https://www.rionegro.com.ar/cultura/una-oda-a-la-torta-frita-3516310/

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