GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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viernes, agosto 12, 2022

LA HISTORIA DE BERTA SZPINDLER DE BORENSZTEIN MERECE SER CONTADA.


LA HISTORIA DE BERTA SZPINDLER DE BORENSZTEIN MERECE SER CONTADA.

No sólo porque a ella le hubiera encantado leerla, sino también porque  las generaciones que durante décadas disfrutaron de Tato, siempre lo escucharon hablar de ella pero poco supieron sobre el verdadero rol que cumplió en esta historia. Berta nació en Buenos Aires en 1931 y fue la única hija de Isaac y María, un matrimonio de polacos judíos que llegaron a la Argentina escapando de la barbarie europea. Isaac era un hombre simple que peleó con la camiseta polaca en la Primera Guerra Mundial. María era hija de un industrial de Varsovia que fue asesinado en una revuelta obrera. Se conocieron, se casaron y dedicaron su vida a coser pieles y a criar a su única hija, Berta. Hasta el último día de sus vidas vivieron en un PH alquilado de la calle Guise, primer piso por escalera, tres piezas conectadas que daban a un pasillo descubierto, un baño y una cocina al fondo. O sea, eran polacos, judíos, peleteros y muy humildes. Esta es la historia de los Szpindler.  La de los Borensztein no es muy diferente.

Tato fue el hijo del medio de tres hermanos fruto del amor de Samuel y Sara, un matrimonio de judíos polacos que llegaron a la Argentina en los años 20 y que, curiosamente, también dedicaron su vida a coser y reparar pieles. O sea, también polacos, judíos, peleteros y muy humildes. Los Borensztein vivieron en distintas casas de inquilinato. Una de ellas fue el sótano de un edificio en la Avenida Córdoba, a la vuelta del templo de la calle Libertad.

Muchísimos años después, el local que incluía ese sótano fue alquilado por Alejo, el gran amigo de mi hermano Sebastián. En cuanto mi viejo se enteró me llevó a conocer aquel lugar que pasó a usarse como depósito. Bajamos la escalera y me dijo: ...“acá dormíamos con mi papá, mi mamá y mis hermanos”. Cuesta imaginar cómo hicieron Samuel y Sara, desde ese sótano, para que Abraham, el hijo mayor, se recibiera de ingeniero civil en la UBA y lograra ser uno de los más exitosos constructores de su época; el hijo del medio, Mauricio, se trasformara en Tato Bores, y el más chico, Enrique, llevara adelante emprendimientos de todo tipo. Justamente, uno de los primeros intentos comerciales de Enrique fue una disquería a la que ingresó a trabajar una joven de 21 años.

Así aparece Berta en escena. Cuando Tato pasó por al negocio de su hermano y la vió, acuñó la primera frase clave de este cuento familiar: *“Ojo a todos, prohibido enamorarse de la secretaria”*. Por supuesto, la prohibición no corrió para él. Así Tato y Berta se enamoraron. Eran los hijos mimados de dos matrimonios de polacos, judíos y peleteros. Mejor imposible. ¿Qué podía salir mal? Por ese entonces, Tato trabajaba en los teatros de revista haciéndole la segunda a grandes capocómicos de la época como Pepe Arias o Adolfo Stray.

Como se estilaba en aquellos años, pasado un tiempo, Tato fue a pedirle la mano de Berta a Don Isaac quien aceptó gustoso la propuesta y pronunció la segunda frase clave de esta historia: *“Me imagino que ahora usted se va a buscar un trabajo en serio, ¿no?”*. Don Isaac temía que Berta “terminara levantando la gamba en el Maipo”, frase que ella usó toda la vida para graficar los miedos de su padre. Tato no supo qué contestar y amagó aceptar la imposición porque estaba dispuesto a dejar todo por Berta. De hecho, siempre estuvo dispuesto a dejar todo por Berta. Pero fue ella la que, en el momento justo, metió la tercera frase clave de este relato: *“Jamás te voy a permitir que dejes tu carrera artística por mí”*. Cuando le notificaron a Don Isaac que la decisión de ambos era que Tato siguiera adelante con su carrera y con el noviazgo, estalló el conflicto. Como ocurriría con el peronismo un par de años más tarde, la pareja fue inmediatamente proscripta.

A partir de ese momento el noviazgo de Tato y Berta pasó a la clandestinidad. Sólo se veían en secreto. Pero como suele pasar en estos casos, se produjo una falla en el sistema de contraespionaje y Don Isaac se enteró de todo. Ardió Troya. Cuarta frase histórica: *“Tato, nos descubrieron… hago la valija, me voy y nos casamos ya mismo”* le dijo Berta, y abandonó a sus padres siendo hija única.

Sofía Bozán, una de las estrellas de la revista porteña (la llamaban “el alma del Maipo”), conocía a un juez que aceptó casarlos en 48 horas. Era habitual que las grandes mujeres de la revista tuvieran amigos muy importantes. Con la complicidad de los hermanos de Tato y de todo el elenco del Maipo, con Adolfo Stray a la cabeza, se organizó un casamiento en secreto.

Fue el 12 de mayo de 1954. De ahí en más todo fue lucha y trabajo. Don Isaac Szpindler nunca dio el brazo torcer. Ni siquiera cuando Berta en 1958, o sea cuatro años después de casada, quedó finalmente embarazada por primera vez. Aquel polaco terco murió sin reconocer el matrimonio ni volver a ver a su hija, pese a que Tato intentó sin éxito algunas negociaciones bilaterales. Pocos meses después de la muerte de Don Isaac nace el primer hijo de Tato y Berta que vengo a ser yo. Por eso mi segundo nombre es Isaac.

No hace falta explicar la tradición judía por la que me agregaron el nombre del recién fallecido ni las razones por las que suelo no usarlo.

Los felices Bores Szpindler y su crío ya vivían como duques en un apretado dos ambientes de la calle San Luis casi esquina Pueyrredón. Tato seguía dejando el alma sobre los escenarios de la revista porteña, secundando a otras figuras. Mi viejo siempre me contó que un día, mirando como mi mamá me sostenía en sus brazos, pronunció la quinta frase clave de esta historia: *“Berta, si no invento algo pronto, nos vamos a morir todos de hambre”*. Al toque renunció al Maipo, se llevó la peluca que más le gustaba, se compró un habano, un armazón de lentes sin cristales y en un instante mágico que nunca terminaremos de agradecer, inventó su personaje inmortal. Luego le agregaría el frac porque en aquellos años los presidentes y los ministros juraban vestidos de frac. Y dado que, tanto a los ministros como a los presidentes los rajaban cada dos minutos, Tato decía que “siempre había que andar vestido de frac porque nunca sabías en que momento te iban a llamar para asumir”.

El éxito en la televisión fue inmediato. En 1959 aparece el personaje y en 1960 debuta con su propio programa “Tato siempre en domingo”. El resto de la historia ya es conocida. Para cuando nacieron mis hermanos Sebastián y Marina, Tato ya era una estrella de la tele. Así fue hasta el final, en 1996. Lo importante de este cuento es entender que si no hubiera sido por el coraje de Berta, tal vez nunca hubiéramos tenido a Tato.

Tras la muerte de mi viejo, Berta se dedicó a disfrutar de sus hijos, nietos y amigos. Hasta hace sólo unos meses, era una elegante señora de 88 años que salía todas las noches, veía todas las películas y obras de teatro, viajaba y jugaba al bridge. Pero en los últimos dos meses, todas las calamidades se confabularon y este miércoles a la mañana su corazón no quiso más. Dicen los creyentes que por estas horas Tato y Berta han vuelto a estar juntos, vaya uno a saber en qué asombroso lugar del Universo. Ojalá.

Nunca tan oportuna la sexta frase clave con la que cerramos esta historia: *“Good Show, Berta”*. Gracias por la vida, Berta Szpindler de Borensztein (1931 – 2020).

Por Alejandro Borensztein.

https://www.clarin.com/opinion/berta_0_Z1c7nH0eL.html

Publicado en Diario Clarín, 15 de agosto del 2020.

Berta Szpindler se casó con el actor, humorista  y monologuista argentino Mauricio Borensztein el 12 de mayo de 1954 y estuvieron juntos durante 42 años, hasta el día de la muerte de Tato, que ocurrió el 11 de enero de 1996.

Fue famosa a pesar de su perfil bajo, gracias a todas las veces que Tato Bores, su marido, pronunciaba su nombre: Berta.Cuando Tato Bores decía al aire sus célebres monólogos en los que repasaba la actualidad política de la Argentina, solía meter bocadillos como "...y entonces le dije a Berta..."; "Estábamos con Berta y los chicos...".

Había nacido en Buenos Aires el 17 de septiembre de 1931. 

Falleció el 12 de agosto del 2020 a los 88 años.

domingo, junio 16, 2019

¿Y a vos qué peronista te tocó? por Alejandro Borensztein.

Ante los hechos que son de dominio público, creo que ha llegado el momento de que los argentinos borremos los archivos audiovisuales de toda la política nacional de los últimos 15 años. Videos, reportajes, tweets, declaraciones, fotos, discursos. Todo. De otro modo, nos vamos a pasar la vida chicaneándonos los unos a los otros sin poder salir del pantano en el que estamos.
En realidad, sería mejor ampliar el período a los últimos 20 años así también liquidamos los registros de Alberto Fernández como legislador por Acción Republicana, el partido de Domingo Cavallo (año 2000).
Pensándolo bien, mejor ampliémoslo a 25 años así borramos el recorrido completo de Pichetto y le dejamos el kilometraje en cero con el motor totalmente rectificado, listo para correr el nuevo rally.
Perdón, mejor cerremos en 30 años así, ya que estamos, borramos la imagen de Cristina y Néstor impulsando eufóricos la privatización de YPF en 1992 y apoyando a Menem cuando en 1990 el turco indultó a todos los militares del Proceso.
Yo creo que con 30 ya estamos cubiertos. Porque además, si borramos 30 años, también borramos las primeras transmisiones de Animal Planet en la Argentina con aquellas imágenes del Gato, todavía con bigotes, ronroneando alrededor de Menem y Neustadt.
Ojo. Cuando digo borrar todo, es todo. No vale guardarse un videíto de Massa diciendo que nunca nunca nunca jamás jamás jamás volvería al kirchnerismo y después usarlo para cargarlo cuando se saque la foto sonriendo con el upite suturado al lado de Cristina y Alberto. Tampoco vale quedarse con fotos de Pichetto votando Memorandums feos, ok?
Por favor, borremos todos juntos a la vez sin hacer trampas. No sea cosa que se arme un mercado negro con las obras completas de Alberto Fernández explicando que el gobierno de Cristina fue deplorable. Eso nunca pasó. Ya está. Borrón y cuenta nueva.
Reconozco que borrar la catarata de barbaridades que hizo y dijo Cristina Fernández a lo largo de su década ganada es una verdadera injusticia para figuras como, por ejemplo, Margarita Stolbizer que siempre tuvo una conducta intachable.
Lo lamento mucho por Margarita pero esta es la política que tenemos y disfrutamos en la Argentina. Si a Stolbizer no le gusta, que se vaya a vivir a Dinamarca donde se supone que la coherencia política, la honestidad intelectual y la ética son un valor. Acá no. Punto. A otra cosa.
Un pequeño detalle: al curriculum de Cristina le borramos todo menos el temita Nisman, ¿ok? Cada uno tiene su límite. El mío es ese.
Dicho esto vamos al punto. De los seis integrantes de las tres fórmulas principales hay cinco peronistas: Cristina, Alberto F, Lavagna, Urtubey y Pichetto. El único que no es peronista es Macri, pero tiene una condición que a los peronistas los desespera: es más hijo de puta que todos ellos juntos. Y una vez más se los acaba de demostrar.
Además de esto, el episodio de las candidaturas reveló algo muy importante. Veamos.
La gente común como usted y yo, amigo lector, nos hemos pasado la vida preguntándonos como es el poder real. ¿Quiénes son? ¿Dónde están? Imaginamos a personas poderosas en modernos rascacielos haciendo transacciones multimillonarias o a anónimas corporaciones manejando el negocio de las armas. Fantaseamos con búnkers antimisiles en islas secretas donde se definen estrategias globales. O logias oscuras que se reúnen en castillos para definir pactos inconfesables. Finalmente ahora sabemos que el poder no es nada de eso.
Esta semana entendimos que el poder real es un grupo de amigotes que se juntan en una quinta a comer un asado y después hacen un “pan y queso” para repartirse a los peronistas.
A unos les toca Pichetto, otros se llevan a Urtubey, por ahí colocan a algún Fernández (hay un montón, pero una sola con votos), Massa siempre está, Solá juega en todos los puestos. Al final es todo más básico y argento de lo que nos imaginábamos.
Por afuera de todo esto, también se inscribió un frente con José Luis Espert, otro con Gómez Centurión y uno de izquierda que es una de las grandes novedades de esta elección.
Después de tanto romperles las pelotas, finalmente la verdadera izquierda va toda unida en un solo Frente. Un milagro. Se juntaron el FIT de Nico del Caño, Bregman y Pitrola con el MST de Vilma Ripoll, Bodart y Celeste Fierro (los nombro a todos porque si no los nombro yo, no los nombra nadie).
Para los que quieren llenar el tanque de nafta con una izquierda que no venga adulterada con peronismo, esta es la oportunidad. Van con Del Caño a la cabeza a buscar un 5%. Yo hubiera puesto un candidato con un discurso más del tipo “controlemos que el capitalismo no destruya el medio ambiente” y menos “le vamos a tomar la fábrica a Rattazzi y nos vamos a quedar adentro hasta que aprenda a hablar en castellano”. En ese caso, podrían arañar un 10% y darle un disgusto al kirchnerismo. Allá ellos con su estrategia.
Mientras tanto, hoy tenemos nuevas elecciones provinciales.
En Formosa, Gildo Insfrán va por su séptimo mandato consecutivo, un verdadero ejemplo para la democracia (ejemplo de lo que no debería ocurrir, obviamente).
En San Luis tenemos el Show de los Rodriguez Saá, una telenovela protagonizada por dos hermanos que, en lugar de disputarse el corazón de una bella campesina, se disputan una provincia entera que gobiernan desde 1983 (otro ejemplo para la democracia mundial).
En Tierra del Fuego buscará la reelección la gobernadora Bertone, una kirchnerista que en su primer año de gestión se bancó durante meses una huelga general que le hizo el mismo kirchnerismo. Cosas raras que pasan con el frío.
Finalmente, la elección más atractiva está en Santa Fe donde el socialismo va a tratar de retener el título frente al peronismo que intentará arrebatarle la corona. La frutilla del postre kirchnerista sería conquistar la intendencia de Rosario donde el progresista Javkin es la única chance que les queda a los rosarinos para impedir que el kirchnerismo rompa la maldición y gane por primera vez en su historia una de las cuatro grandes ciudades del país. Nunca ganaron ni CABA ni Córdoba ni Rosario ni Mendoza.
Para lograr esto, la mejor runfla de operadores porteños peronistas contrató al publicista que nos vendió el inolvidable “dicen que soy aburrido” de De La Rua ‘99 y el “¡Vamos Menem!” de 2003. El tipo está tratando de convencer a los santafecinos en general y a los rosarinos en particular de que el kirchnerismo ya no tiene nada que ver con Báez, López, De Vido, Spolsky o Moreno y que ahora son puro Obama.
Volviendo al tema nacional, Massa se pasó al kirchnerismo diciendo que él estaba “para empujar el carro”. Caramba. Para eso hubieras empujado el carro de Lavagna, macho. Era más liviano y te podía llevar más lejos.
De todos modos, poniéndome en el lugar de Massa, entiendo que lo de Lavagna más que carro era un Carruaje Real trasladando a su Eminencia Reverendísima cubierto con una capa púrpura y una peluca con bucles plateados.
Supongo que de todo esto se hartó Pichetto y mirándose al espejo dijo: “Si la idea era armar un gran espacio alternativo republicano mejor me voy al único que queda”. Así se explica esta movida y de eso se trata lo que viene.
La mejor prueba de esto es que el kirchnerismo inscribió su espacio como “Frente para Todos”. O sea que ellos son “Todos”. Y si adentro están “todos” quiere decir que, para ellos, afuera no hay “nadie”. Hacía mucho que no veía algo tan claramente autoritario.
Ellos son todos. El resto son nadie. “Nadie, nada, nunca”, como el libro del inmenso Juan José Saer (1937-2005).
Eso es lo que vió Pichetto. Eso es lo que está en juego.
Publicado en Diario "Clarín", 15 de Junio de 2019.-

domingo, abril 16, 2017

Habla al país, Balcarce. Yo Balcarce, vengo a proponerles un sueño, pero esta vez es en serio. No como los truchos de la década pasada que vinieron a proponernos un sueño y nos dejaron una pesadilla.

Hola, soy Balcarce. El perro callejero de la Casa Rosada que ha sabido ganarse un lugar en el corazón grande de los argentinos y en la mesa chica del gobierno. No por méritos académicos sino porque, de todos los que circulan por acá, soy el que tiene más lleca.
Hoy domingo de Resurrección, quiero dirigirme a todos ustedes, argentinos y argentinas, perros y perras, felinos y felinas (digo felinos porque acá adentro está prohibido usar la palabra “gato”).
Nací en un baldío de la calle Antequera, en González Catán, a metros de un local del Partido Obrero (PO) donde me bautizaron con el nombre de “León” (por Trotski).
Milité junto a los compañeros del PO, pero como en los asados trotskistas no sobra nada tuve que abandonar la causa por razones de supervivencia. A la distancia, debo reconocer que los trostkos no pueden ni empezar a discutir con la gastronomía de Cambiemos.
Podría haberme mudado al kirchnerismo donde la abundancia de sus jerarcas me hubiera permitido morfar a voluntad. Pero soy un perro honesto y no entrego mis principios democráticos por un costillar de cordero patagónico mal habido.
Por eso en 2013 me sumé a la perrada del Frente Renovador en Tigre. Allí me bautizaron como “Trilenium” y pude comer como Dios manda.
En reconocimiento, ayudé a la epopeya electoral de Massa 2013 que salvó la Constitución Nacional y dejó al kirchnerismo sin reelección indefinida.
Pero luego algo raro pasó, se marearon, se desdibujaron, se cortaron los asados y me tuve que alejar en busca de otros huesos.
En mi derrotero por el conurbano bonaerense y guiado por mi olfato canino, recalé en la zona de Los Polvorines, más precisamente en la quinta de los Macri y ahí me quedé. Fundamentalmente porque se come fenómeno.
Así fue como llegué a la Casa Rosada, gracias a esta milagrosa carambola política. Igual que mi amo.
En enero de 2016 me agarraron “in fraganti” subido al sillón de Rivadavia, revisando los cajones del escritorio presidencial, desesperado, buscando aunque sea un miserable par de Criollitas.
Cuando los Granaderos estaban a punto de arrojarme a la Plaza desde el balcón del General, alguien descubrió que la imagen de un simple perro en el despacho presidencial era una gran idea comunicacional. A partir de ese momento mi vida cambió para siempre. No se si fue Durán Barba o Marcos Peña, pero vaya para ellos el eterno agradecimiento de este perro fiel.
Desde entonces, soy Balcarce. CUIT 23-2529877-1 (este gobierno me puso en blanco).
A fines del año pasado, y gracias a mi oportuna intervención en el tema del impuesto a las ganancias, me gané un lugar relevante en la estructura de decisión del gobierno.
Hoy patrullo los pasillos de la Casa Rosada, controlando que se tomen las medidas apropiadas y tratando de evitar que los funcionarios hagan barbaridades. Como ya se habrán dado cuenta, no siempre lo logro.
Mirando a la política desde abajo, como todo perro, he comprendido que oficialistas y opositores trabajan sobre las urgencias y postergan lo importante. En el fragor, terminamos quedándonos en el chiquitaje Tapia.
Este perro no ha llegado desde González Catán para arbitrar una paritaria o enredarse en una disputa parlamentaria. No he accedido al poder para participar del griterío político.
No pienso perder un minuto de mi perra vida discutiendo pavadas como la de esta semana con la convocatoria de Hernán Brienza y Gabriela Cerrutti a la guerra civil. ¿No hay nadie en el kirchnerismo que pueda medicar a esta gente? ¿Es necesario que la sociedad argentina pierda tiempo discutiendo semejante pelotudez? No cuenten conmigo.
Hoy, abril del año 2017 es momento de entrar al Siglo XXI. Con diecisiete años de atraso, pero más vale tarde que nunca.
Si no hay en la Argentina un estadista con la estatura política suficiente para iniciar esta movida, entonces será este noble perro del conurbano bonaerense quien la lidere.
Yo Balcarce, vengo a proponerles un sueño, pero esta vez es en serio. No como los truchos de la década pasada que vinieron a proponernos un sueño y nos dejaron una pesadilla.
Yo Balcarce, frente a todo el pueblo argentino, convoco formalmente a la constitución de una Comisión de Notables con el objetivo de definir 5 Políticas de Estado básicas para la Argentina 2030.
Para que cuando el futuro llegue no nos pase lo que nos pasa ahora con este presente pedorro que alguna vez, en algún tiempo pasado, fue un futuro que nadie se sentó a planificar.
La CONOBAL (COmisión de NOtables BALcarce) tendrá como misión definir las políticas de Estado sobre: educación, salud, matriz productiva y energética, justicia y relaciones exteriores. Cinco puntos para cambiar la Argentina. Habría muchos más, pero empecemos con estos.
Acordaremos estas propuestas en un documento y luego lo haremos firmar por todos los líderes políticos con representación parlamentaria. Será nuestro Pacto de la Moncloa. Buscaremos un lugar emblemático para la firma del acuerdo final y le pondremos el nombre. ¿Pacto del Llao Llao? Como lugar, es único. Habrá que ver que tarifa nos hacen.
Invito al siguiente grupo de personalidades ampliamente reconocidas que están fuera de la discusión política partidaria y, ojalá, dispuestos a pensar más allá de cualquier aspiración personal. Se que esta lista traerá muchas controversias. Es mi lista, pero si hace falta la podemos toquetear un poquito.
Son ellos: Santiago Kovadloff, Dante Caputo, Roberto Lavagna, Graciela Fernández Meijide, Eduardo Duhalde, Rodolfo Terragno, Daniel Sabsay, Diana Cohen Agrest, Juan Carr, Eduardo Jaim Echeverry, Alieto Guadagni, Marta Maffei, Julio Bárbaro, Juan Carlos De Pablo, Rafael Bielsa y Marcelo Bielsa (bueno, alguien se tiene que ocupar del fútbol también).
El Papa Francisco está invitado a enviar un representante. Aclaración: no vale que insista con ese tipo Vera que anda fotografíándose con Moreno y llamando a la resistencia popular contra la sarasasasa, mientras incendia el prestigio de Su Santidad.
También el Poder Ejecutivo podrá enviar un delegado (no vale Angelici).
Además de estos argentinos notables, se designan como invitados especiales a los señores Julio María Sanguinetti (Uruguay), Fernando Henrique Cardozo (Brasil), Ricardo Lagos (Chile) y algún escandinavo a definir que siempre viene bien.
Entre todos los notables, deberán elegir y convocar al mejor representante del mundo empresario y al mejor del mundo sindical. Suerte con esa tarea.
En lo personal invito a Lolita, la caniche toy de la ex presidenta, para que me acompañe en la patriada y de paso pueda zafar del infierno que esta viviendo, puertas adentro con “Argentiniala Cristiniale” y puertas afuera con “Aliciakirchnereala Fundióli la provinciala”.
Finalmente, un homenaje: me ha llegado la triste noticia de la muerte del felino que se apoltronaba en el local del Partido Obrero de la calle Icalma, en Laferrere. Se llamaba “Vladimir” (por Lenin). Vaya mi recuerdo. Este viejo adversario despide a un amigo.
Gente, tuvo que llegar un perro a la Casa Rosada para que alguien piense seriamente en el futuro del país. Yo Balcarce, un servidor.
Solo les pido que si en el camino algo malo me pasara, quisiera ser enterrado en Boulonge Sur Mer.
Cambiemos la historia. Felices pascuas.
Jag sameaj.
Publicado en Diario "Clarín", domingo 16 de abril de 2017.-

domingo, marzo 13, 2016

La derecha ya no usa corbata por Alejandro Borensztein.

Como todo el mundo sabe, desde que volvió la dictadura las cosas han cambiado muchísimo. Para mal.

Ya no tenemos a un Julio De Vido de traje gris claro y corbata anunciando por sexta vez que en pocos días más vamos a inaugurar una represa hidroeléctrica que todavía no se licitó.

Ni a un Moreno con su traje gris oscuro, corbata y escudito de Guardia de Hierro en la solapa, comprado en Modart en 1971 para la fiesta de egresados de una nueva camada de Tacuara.

Tampoco hay un Kicillof con su camisa dos talles más grandes, mangas hasta las uñas y cuello volador ala delta, anunciando que jamás les pagaríamos a los Buitres más de lo que les pagamos a los que entraron en el canje, aunque habíamos perdido hasta el Juicio Final. Curiosamente, una camisa muy parecida a la que usa ahora para decir que “hay que arreglar algo con los Buitres”, y que él tiene una “propuesta superadora” que se ve que no tuvo tiempo de aplicar cuando era ministro, hasta hace cinco minutos.

Ni hablar de los sesudos análisis del inolvidable Orlando Barone con sus monísimas pashminas multicolores y su blusa escote en V al tono.

El presente es muy distinto. Ahora hay una derecha que anda todo el día por la Casa Rosada de traje azul oscuro y camisa celeste sin corbata. Este uniforme corresponde al rango de Presidente, Jefe de Gabinete y Ministros. El resto desfila en elegante sport.

La corbata sólo se permite en casos especiales como el del ex Presidente de facto Federico Pinedo, el del temible cipayo petrolero Juan José Aranguren, o cuando hay que recibir a otros tiranos del mundo como el Presidente de Francia, Hollande, o el Premier italiano, Matteo Renzi.

¿Es esto lo único criticable del nuevo gobierno? Desde luego que no. Pero es de buen ciudadano otorgarle al gobierno, por malo y dictatorial que sea, sus primeros 100 días de gracia que todavía no han vencido.

Por ejemplo, si bien todos sospechamos que pasados estos 100 días Patricia Bullrich va a seguir siendo la misma Patricia Bullrich de siempre, en una de esas, quien te dice, mejora. Hay un paraguas protector que es parte del fair play y que todos debemos respetar.

Inclusive deberían respetarlo aquellos opositores que militan en la Resistencia o los que directamente han pasado a la clandestinidad como Forster, Timerman, Gvirtz, Szpolsky, Zannini, Parodi, y tantos otros cuyos paraderos al momento se desconocen.

Considerando que este año fue bisiesto, los famosos 100 días de changüí que tiene el nuevo gobierno vencen exactamente a las 0:00 horas del día 20 de marzo. Pero como ese día cae domingo, sugiero arrancar a putearlos el lunes 21. Tempranito, si es que usted está muy ansioso.

Tampoco es cuestión de enardecerse de entrada por cualquier cosa, ni mucho menos de empezar a hacer comparaciones odiosas. No es lo mismo cometer algunos errores durante los primeros tres meses, que haber metido la pata hasta el caracú durante doce años. Seamos justos. Sobre todo porque buena parte de estos tres meses horribles se los debemos a aquellos doce años preciosos.

Hay que reconocer que aquel viejo gobierno kirchnerista, aunque al final no le pudo ganar a nadie, andaba un violín y jugaba de memoria. Zannini se la daba a Aníbal, éste se la pasaba a Berni, triangulaban con Milani, con Máximo, se la tiraban larga para De Vido que desbordaba y mandaba el centro para Lázaro Báez o directamente para Fariña que la agarraba y bueno… el resto de la jugada ya la sabemos todos.

En cambio este gobierno es un equipo nuevo, en ablande, con jugadores que recién se conocen y a veces se chocan entre ellos, como les pasó con el INDEC, con el ida y vuelta de la paritaria docente o con el nombramiento de los Jueces de la Corte por decreto. No es un plantel parejo. Están Peña, Frigerio y Monzó que arman un buen medio campo, pero tiene un marcador de punta derecha como Aguad que cuando vino a préstamo de la UCR cordobesa ya estaba medio baqueta.

De todos modos, si usted no tiene paciencia y anda muy chivo, puede apoyarse en Ricardo Echegaray, el ex capo kirchnerista de la AFIP y flamante titular de la Auditoría General de la Nación.

Este jueves anunció que va a ser muy duro en la auditoría y control de los siguientes temas (textualmente): Fútbol para Todos, Aerolíneas, tarifas, holdouts, déficit fiscal, balanza comercial y empleo en negro. Lo bueno es que el tipo aclaró que sólo va a investigar lo que se haga a partir de 2016. Obviamente, no es ningún boludo. Si se pusiera a investigar lo que hicieron en los últimos cinco años, como corresponde, tendría que entregar el informe, ponerse las esposas él mismo, pedir un radio taxi e irse directamente a Devoto, no sin antes contratar un camión jaula con doble acoplado para que pase a buscar al resto del gobierno kirchnerista.

Y si usted está indignado porque se viene el arreglo con los holdouts y su conciencia setentista no se lo puede bancar, vea la parte positiva: el famoso buitre Paul Singer, así como lo ve, es el líder del movimiento “Never Trump”, un grupo de millonarios que financian una campaña para evitar que Donald Trump gane la interna del partido Republicano (posta). O sea que si este grupo logra su objetivo, es muy posible que Hillary Clinton llegue a la Casa Blanca con más comodidad que si tuviera que enfrentar a melenita de oro. Y todo gracias a la guita de los argentinos. ¿Vio? No hay mal que por bien no venga.

Y si se quiere gratificar aún más, le doy una idea. La deuda del 7% que no aceptó el canje genera 10% de interés anual (9,5 más propina). Cuando en 2014 Ex Ella volteó el acuerdo que habían logrado Fábregas, Capitanich y Kicillof con el mediador y se mandó la Gran Galtieri, le agregó 4.000 palos verdes a la deuda en concepto de intereses y punitorios, considerando la totalidad de los Buitres, los “Me too”, los bonistas italianos, y otros varios.

Con el dólar a 15, la canchereada de la arquitecta egipcia nos costó 60.000 millones de pesos más. O sea 1.500 mangos por argentino vivo.

Si el próximo finde usted no tiene nada que hacer, váyase a El Calafate con su jermu, los dos pibes y su suegra y tóquele el timbre. Ella le debe 7.500 mangos. Es más, llévese el DNI de algún abuelo suyo que ya no esté en este mundo y hágale la Gran PAMI. Como hacían ellos.


Son simples ideas para ir calmándolo porque los que están ahora recién empiezan. Ya habrá tiempo de putearlos. No va a faltar oportunidad.
Publicado en Diario Clarín, domingo 13 de marzo de 2016.

domingo, mayo 17, 2015

Neuronas quemadas con gas pimienta por Alejandro Borensztein.


No me pregunten ni por Boca, ni por los barrabravas, ni por los dirigentes, ni por la histórica complicidad del Estado Nacional con la barbarie de nuestro fútbol. Vergüenza y punto.

Hablemos de lo único importante: la salud y la vejez en el Poder Judicial. Afortunadamente, el tema del juez Fayt nos ha permitido aprender mucho más de lo que ya sabíamos sobre neurociencia y todas esas cuestiones que solemos discutir en la cancha cuando se suspende un partido.
¿Cuántas neuronas más se le tienen que morir al juez Fayt para que empiece a sacar fallos a favor del gobierno y no lo molesten más?
Si van a pretender que a esta altura de su vida le nazcan neuronas nuevas, y además funcionen kirchnerísticamente, deberían saber que las neuronas mueren y no se reemplazan.
Lo que sí tiene capacidad regenerativa es el tejido que contiene a las neuronas denominado “glía”. De hecho pueden nacer nuevas glías distintas a la originales. También la glía puede reaccionar cambiando su estado normal por otro estado llamado “glía reactiva”.
Esto explicaría parcialmente por qué los kirchneristas suelen decir que han venido a combatir el neoliberalismo de los ’90, cuando en realidad la mayoría de ellos fue parte de aquella joyita inolvidable.¿O acaso alguien tiene una foto de Randazzo en los ’90 encadenado a Tribunales protestando por los indultos o por la privatización de sus queridos trenes? De hecho, en la única foto que se puede encontrar en Internet, se lo ve chocho, colgado del Menemóvil. A veces, las glías mutan fácilmente.
Es más, en aquella época en que el kirchnerismo era menemista, uno de los principales inspiradores y protagonistas fue el Ingeniero Alsogaray, cuyas últimas palabras fueron: “Llevo en mis oídos la más maravillosa música que es la voz de Néstor Kirchner festejando la privatización de YPF y la de Ella elogiando a Cavallo”. Por suerte la historia de la televisión argentina conserva todos esos tapes. Si no los pibes para la liberación podrían ser fácilmente engañados. ¿Está mal cambiar? No. Lo que está mal es hacerse el boludo.
A su vez, otras perturbaciones de las células gliales o glía, explicarían razonamientos tales como: “Es de derecha conservadora votar a Lousteau en Capital Federal y es progresista votar a Alperovich en Tucumán o a Capitanich en el Chaco”.
A razonamientos como éste, otros cerebros con una performance neuronal diferente suelen contestar con frases del tipo: “¿Por qué no se van a lavar el orto?”.
Uno no tiene más remedio que recurrir a la ciencia para encontrarle razones a conductas que no tienen otra explicación, salvo la conveniencia. O la guita.
“La oposición es la vuelta a los ’90”, gritan los kirchneristas que, dentro de cinco minutos, van a subirse a un bondi naranja y van a viajar colgados de las cornamusas de Scioli.
“Scioli mismo significa los ´90″, dice Randazzo, que se aferra a lo que venga con tal de zafar del famoso baño de humildad que reclamó la Presidenta. Raro que ande pidiendo baños de humildad, justamente Ella que nunca se dio ni una duchita rápida.
Sin embargo, “su pedido es una orden, Milady” e inmediatamente se bajaron Rossi, Urribarri y Taiana de la presidencial. De la interna para gobernador, se bajaron Mussi, Bossio, Navarro, Mariotto y un par más.
Viendo lo que pasó en Capital, yo que Recalde aprovecharía la movida y también me iría bajando. En el acto de relanzamiento del viernes dijo: “No creo que los porteños sean de derecha”. Tiene razón, por eso no lo votan.
Y, aunque todavía no hay nada confirmado, me da la sensación de que Boudou también se va a bajar.Ante este confuso panorama, Luis D’Elía plantea una encerrona sin solución: Scioli es la CIA, los medios hegemónicos y las corporaciones, mientras que Randazzo es un Judas que va a traicionar a la Presidenta (D’Elía siempre encuentra la forma de colar su bocadillo antisemita).
Aunque todavía no está dicha la última palabra y Randazzo la rema como loco, la pregunta es inevitable: ¿Se terminarán subiendo todos al bondi naranja si no tienen otra opción? ¿Si el catering es pizza con champagne, se van a clavar una muzza con Chandon? ¡¡Obvio que sí!! Las neuronas son tozudas, nacen, se mantienen como son y mueren sin claudicar en el camino. Pero las glías van y vienen, te guiñan un ojo y se regeneran en un minuto.
Por eso, desde la Rosada se animan a todo con tal de ocupar la Corte. Defenestran al neoliberalismo de los 90 pero, al igual que Menem, intentarán armar una nueva mayoría automática ampliando la Corte de 5 a 9 miembros.
Muchos dicen que la Presidenta no puede volver a ampliar la Corte porque fue ella misma, como senadora, la encargada de defender en 2006 el proyecto del Compañero Jefe para achicarla, justamente, de 9 miembros a 5.
Manga de ingenuos. No entienden la lógica K. De los creadores de “yo privaticé YPF y yo la estaticé” ahora llega “yo achiqué la Corte y yo la voy a ampliar”. Son todas películas de la Metro Goldwyn Kirchner. Pochocleras, pero de cabotaje. Afuera no te ganan un premio ni a palos.
Por otra parte, algo raro está ocurriendo con la glía del Frente Renovador. A Massa se le empezaron a rajar unos cuántos y el tejido neuronal de los cerebros kirchneristas ya está pensando cómo hacer para que vuelvan esos mismo tipos a los que, desde hace dos años, vienen llamándolos “traidores”.
Dijo Parrilli: “Si hay compañeros que están en otros frentes y quieren seguir el modelo de este proyecto, bienvenidos sean”. Faltaba que diga que es una Promo Otoño válida hasta el 20 de junio y que si el salto lo dan los días jueves suman puntos en el programa Quiero.
Así de elástica es la masa neuronal. Y si no me cree, mírelo a Leopoldo Moureau saltando en el acto de Recalde y cantando “soy soldado del pingüino”.
¿Difícil de entender? Ok, hablemos de fútbol entonces, que es mucho más simple: políticos, dirigentes y barrabravas protegidos por los gobiernos de turno para sostener una joda de la que son todos cómplices. Listo.
La barbarie del fútbol argentino es una de las pocas cosas en las que está fehacientemente probado que nunca nadie hizo nada. Nunca, nadie y nada. Y menos aún estos burros que tenemos hace 12 años.No es tan difícil solucionar el problema. Se pudo en casi todo el mundo.
Acá, amigo lector, olvídese. Avísele a sus neuronas que aún no ha nacido en estas tierras quien esté dispuesto a resolverlo.
Autor: Alejandro Borenstein - Imagen: Web.


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