GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...
...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

Mostrando las entradas con la etiqueta Gabriel García Marquez.. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Gabriel García Marquez.. Mostrar todas las entradas

domingo, julio 10, 2022

Literatura y automóviles.

 


Literatura y automóviles.

Cuentan que Gabriel García Márquez encontró la forma final de su novela más famosa mientras conducía su auto hacia Acapulco. Ese mismo vehículo luego lo vendió para poder dedicarse exclusivamente a escribir “Cien años de soledad”.
Por Néstor Tkaczek.

Si la literatura del siglo XIX descubrió el ferrocarril, la del siglo XX fue la del automóvil. Desde el futurismo de Marinetti y su “Canción del automóvil” (¡Dios vehemente de una raza de acero,/ automóvil ebrio de espacio…) hasta la actualidad, el coche ha protagonizado páginas brillantes de la literatura mundial.
Cuentan que García Márquez encontró la forma final de su novela más famosa mientras conducía su auto hacia Acapulco. Ese mismo vehículo luego lo vendió para poder dedicarse exclusivamente a escribir “Cien años de soledad”.
“El coche sirve en la literatura para el amor y el cortejo, para escapar (del hambre, del peligro, de la rutina, de la opresión), para matar y morir, para empezar de nuevo, como signo de estatus, como rito de paso, como instrumento de liberación (de todo tipo de cautiverio, incluido el del hogar patriarcal), como agente de excitación sexual”, asevera con mucha razón el crítico Manuel Rodríguez Rivero.
Hay un cuento memorable de Cortázar, “La autopista del Sur”, que narra un embotellamiento que permite que las personas bajen de sus autos y se relacionen entre sí; pero todo vuelve a la “normalidad”, es decir, al aislamiento, a la velocidad, a la alienación de la vida moderna cuando se despeja la autopista. En este cuento los personajes están unidos a determinados modelos de coches, la mayoría franceses aunque hay italianos e ingleses también.
Siempre hay un automóvil inolvidable en nuestras vidas. ¿Cuál es el tuyo, lector, lectora? El mío, curiosamente, es uno que no perteneció a la familia; sino a mi tío Miguel. Una gloriosa y vieja Jeep Gladiator blanca y de techo rojo. Allá íbamos con mi primo y mi hermano bebiéndonos el viento parados en la caja; mientras mi tío peleaba con el volante para evitar que la chata en medio de los médanos se saliera de la huella. Allá vamos en mi memoria, siempre en la caja y acompañados por el sonido quejoso del motor por los caminos de la libertad plena que es la infancia.

Publicado en Diario Río Negro.
Domingo 10 de Julio del 2022.

domingo, junio 26, 2022

Según Montoneros, "las Fuerzas Armadas derrocaron a Isabel y sus payasos".

 

Según Montoneros, "las Fuerzas Armadas derrocaron a Isabel y sus payasos".

Para el ERP y Montoneros el golpe del 24 de marzo, no fue una mala noticia. Ambos grupos suponían que convertidos, vanguardia popular, iban a liderar una guerra abierta contra los militares.

Por Duzdevich.
Gabriel García Márquez, en Abril de 1977, entrevistó a Mario Eduardo Firmenich. Este es su relato:
- GM :“Ya hace un año que la junta militar está en el poder en Argentina, le digo. Mi impresión personal es que este lapso le ha bastado para exterminar la resistencia armada. Entonces ustedes, los montoneros, no tienen nada que hacer, al menos en el terreno militar. Están liquidados.”

“Mario Firmenich no se inmuta. Su respuesta es seca e inmediata:”

- MF: “A fin de octubre de 1975, cuando todavía estaba en el gobierno Isabel Perón, ya sabíamos que se daría el golpe dentro del año. No hicimos nada para impedirlo porque, en definitiva, también el golpe formaba parte de la lucha interna en el movimiento peronista. Hicimos en cambio nuestros círculos de guerra, y nos preparamos a soportar, en el primer año, un número de un número de bajas humanas no inferiores a 1.500 unidades. Nuestra previsión era ésta: si logramos no superar este nivel de pérdidas, podíamos tener la seguridad de que tarde o temprano venceríamos.”

- GN: “¿Qué sucedió?”

-MF: “Sucedió que nuestras pérdidas han sido inferiores a lo previsto. En cambio, en el mismo período, la dictadura se ha desinflado, no tiene más vía de salida, mientras que nosotros gozamos de gran prestigio entre las masas y somos en la Argentina la opción política más segura para el futuro inmediato.”

El diagnostico de la situación de Firmenich era absolutamente errado. La guerrilla ya no tenía ningún consenso social y al 1º de abril de 1977, ya había 5200 desaparecidos . Gran parte de ellos (como años después reconocerá Firmenich) eran militantes vinculados a la organización Montoneros. Y, para fin de ese año 77 , los simpatizantes montoneros que habían quedado en el país, habían sido prácticamente aniquilados.

Las previsiones en enero de 1976.

En su revista Evita Montonera Nº11 de enero de 1976, asumen que la violencia que desarrollan contribuye a generar condiciones para el golpe que aparece como muy cercano; pero consideran que los militares se encaminan a un fracaso, porque les será imposible derrotar a Montoneros, y que, las Fuerzas Armadas se van a quebrar y un sector se va a fusionar con ellos.

Dice el Evita Montonera: “Dado de golpe pinochetista se generalizaría el accionar militar ocupando las ciudades e implantando la ley marcial. Al mismo tiempo garantizarían la cobertura jurídica designando jueces adictos como durante la dictadura de Onganía y Lanusse. El objetivo central del golpe pinochetista es la destrucción de las fuerzas revolucionarias en primer lugar de Montoneros. Pero a menos que cometamos graves errores, es imposible que ese objetivo se concrete, tanto por la situación de crisis estructural, por nuestro desarrollo y organización, y por el nivel alcanzado por la conciencia y las luchas populares.”

“Fracasado este plan de aniquilamiento el enemigo se encontraría ante tres opciones:

  • a) ayuda exterior directa con la participación de fuerzas armadas extranjeras, los “marines” en la lucha contrarrevolucionaria. Esta tesis, es de muy difícil aplicación, por las dificultades internacionales del imperialismo, y porqué su política exterior está orientada a resolver los problemas que se le plantean en Europa y Medio Oriente. Está alternativa tiene otra dificultad y es que la presencia de militares extranjeros, aceleraría la formación de un amplio Frente Nacional de resistencia a la invasión fracturando la institución militar.”
  • b) Progresiva modificación de la relación de fuerzas, con el comienzo de una contraofensiva popular, conduciendo a una situación de equilibrio estratégico y una retirada del enemigo para su re-ordenamiento. Ocurriría algo similar a lo de 1973 con o sin salida electoral.”
  • c) Si el enemigo persiste en su intento de aniquilamiento sin lograrlo, y no ofrece alternativa al avance de la fuerza popular, es muy probable que se produzca una fisura en el poder militar, y sectores de las tres armas desarrollen -junto al Ejército Montonero - las tareas que corresponden a la etapa actual del proceso de liberación nacional y social.”

“Las perspectivas, desde el punto de vista de las fuerzas enfrentadas estratégicamente, Montoneros está en pleno proceso de consolidación, Por cuánto expresa la causa justa y gana representatividad en amplias capas de las clases populares como de dónde extrae sus cuadros y su fuerza política militar y moral para sostener la guerra de liberación. Simultáneamente el enemigo aumenta sus contradicciones y se debilita la base social que lo apoya.”

“Aquellos sectores de las fuerzas armadas, que no estén dispuestos a actuar en defensa del poder imperialista de los monopolios y la oligarquía nativa, deben incorporarse al Frente de Liberación Nacional en su lucha por una Argentina liberada. Los militares patriotas no deberán abandonar las armas sino apuntarlas contra las fuerzas enemigas, contra las fuerzas antinacionales.”

“Finalmente, debemos tener en cuenta que nuestra política de acumulación de poder popular actúa objetivamente, en ciertos momentos, dando justificaciones a los golpistas, endureciendo las posiciones enemigas y promoviendo el avance de las fuerzas reaccionarias. Ello es una consecuencia necesaria e ineludible de nuestro objetivo de poder. Porque el poder popular no se puede construir sin enfrentar al enemigo y sin a agravar nuestras contradicciones con el campo de los imperialistas y sus aliados. Para evitar malos entendidos conviene aclarar que con este tipo de contradicciones con viviremos hasta la toma del poder y aún después, hasta el aniquilamiento definitivo de las fuerzas reaccionarias y su base social de sustentación.”

La caracterización del gobierno democrático

Como dijo Firmenich a García Márquez :“también el golpe formaba parte de la lucha interna en el movimiento peronista.” Por ello, Montoneros en todos sus documentos de la época insisten en caracterizar a la dirigencia política y sindical del peronismo como traidora, y al gobierno como enemigo.

Por lo tanto el golpe sería una continuidad de lo anterior pero sin la “fachada democrática” . En el boletín El Montonero Nº 6, de agosto de 1975, con la firma de Conducción Nacional se explicitaba:

“La situación actual”

“Vivimos una situación angustiosa caracterizada por una inflación superior al 200% anual, un crecimiento acelerado de la desocupación, el deterioro impresionante del salario real, la devaluación constante de nuestra moneda, el comienzo de un proceso de quiebras de pequeñas y medianas empresas, etc. Esta crisis económica se da en medio de una crisis política más angustiosa aún. En efecto, hoy en día no tenemos presidente, nadie gobierna ni nadie tiene autoridad moral para gobernar.”

“Nosotros venimos advirtiendo, sobre este drama que hoy padecemos, desde el 20 de Junio de 1973. Ese día empezó la gran traición al pueblo y a los trabajadores peronistas.”

“Es sabido que para muestra basta un botón, y nosotros advertimos desde aquel día que aquella masacre era sólo el anticipo de lo que le sucedería al pueblo argentino, si no se rectificaban el rumbo, si no se lo echaba a López Rega y si no se impedía la candidatura de Isabel Martínez.”

“Se lo dijimos personalmente al General Perón, se lo dijimos multitudinariamente en reiteradas ocasiones, pero no tuvimos éxito. Perón se equivocó. No sólo se equivocó en no echarlo a López Rega, más se equivoca cuando prefirió pelearse con la mayoría del pueblo reunido en la plaza el 1º de Mayo de 1974. Toda nuestra lucha por tratar de evitar la traición y recuperar el gobierno popular fue en vano. Así fue que tras la muerte del Gral. Perón, la traición copó total y definitivamente el gobierno.”

“Ante esta situación nosotros respondimos de la única forma posible: denunciamos el carácter antiperonista del gobierno de Isabel, dijimos que beneficiaba a la oligarquía y al imperialismo. Retornamos a la clandestinidad, les declaramos la guerra, reiniciamos la lucha armada e impulsamos todas las luchas obreras y populares.”


“Derrocaron a Isabel y sus payasos”

En el Evita Montonera N.º 12 de marzo de 1976, se refieren al golpe. A diferencia del Ejercito Revolucionario del Pueblo (ERP) todo el análisis y discurso montonero esta teñido por el debate interno del peronismo, donde la organización intenta presentarse como los genuinos herederos y superadores de Perón. Pero mas allá de eso, Montoneros y ERP coinciden en el análisis binario de que el golpe va a incentivar a las masas, a lanzarse a una guerra civil contra el régimen militar; guerra que seria conducida por las “vanguardias revolucionarias” . Incluso hay tratativas entre ambas organizaciones de fusionarse en una sola. Cuando en julio del 1976 Santucho muere resistiendo su detención, estaba por realizarse una reunión con Firmenich para tratar de coincidir en una organización única.

Dice el Evita Montonera N.º 12 : “En la madrugada del 24 de marzo la fuerza armadas derrocaron a Isabel y sus payasos. El desenlace del Isabel de todas maneras, ya lo habíamos previsto hace tiempo, en el Evita Montonera N.º 11 y en el plan anual 1976 de Montoneros.”

“Los comandantes dan el golpe porque el gobierno era superado por la movilización popular y el enfrentamiento armado, especialmente al iniciarse la Tercera Campaña Militar de Montoneros.”

“Las Fuerzas Armadas enfrentan esta situación en el peor momento de su vida institucional. Todavía no se han terminado de recomponer de la derrota sufrida en 1973 y deben rehabilitarse luego de 20 años de fracasos (...). Tienen una ventaja: haber identificado al enemigo principal Montoneros, qué es la única alternativa de conducción de los trabajadores y el pueblo todo. Pero el pueblo también ha identificado a su enemigo, y ven en las Fuerzas Armadas, a los que llevan adelante una política a favor de los monopolios yankis con la represión.”

“Con este golpe termina una etapa y otra nueva se inicia. El justicialismo de la integración al sistema de la conciliación de clases, de la traición a los intereses del pueblo ha terminado.”

“Pero mucho mucho se equivocan los gorilas si creen haber destruido al peronismo todo lo contrario lo que se terminó fue la resaca. Este peronismo ahora además de saber porque y contra quién lucha sabe cómo luchar y con la conducción de Montoneros se convertirá en el pilar del Movimiento de Liberación Nacional”

“Se abren perspectivas para incorporar nuevos sectores en la construcción de la retaguardia, la infraestructura y la logística del ejército y sus Milicias Montoneras. Ingresan a nuestro retaguardia sectores del campo popular y de la Nación que han visto cerrarse las perspectivas políticas electorales en el corto plazo y que quieren incorporarse a la resistencia.”

“Cuando el Frente de Liberación Nacional dejé sin apoyo alguno al ejército cipayo, y hayamos avanzado en la edificación del Ejército Montonero y sus Milicias, el enfrentamiento generalizado va a destruir esta carta de dependencia.”

Evidentemente, Firmenich y la conducción de Montoneros, estaba midiendo muy mal la correlación de fuerzas, y su grave error político los precipitaba a una tragedia que nadie imaginaba.

Roberto Quieto, condenado a muerte por traición.

En la misma revista Evita Montonera N.º 12, se exponía el “Juicio Revolucionario a Roberto Quieto” . Quieto era hasta diciembre de 1975 el numero dos de Montoneros, pero además era considerado dentro de la organización, una especie de Che Guevara resucitado. Un cuadro político y militar muy superior a Firmenich. Quieto, contradiciendo una orden de él mismo, se junta con su familia legal en la playa “La Grande” de San Isidro, donde es detectado por la policía y secuestrado. Primero se inicia una gran campaña (incluso internacional) para pedir su libertad. Pero a los pocos días se suspende. Dos depósitos de armas son allanados y se supone que Quieto los delató.

Sus pares de la Conducción Nacional deciden someterlo a juicio revolucionario, que termina con la condena de “degradación y muerte”. En los argumentos de la condena puede leerse que para evitar daño a la organización, un militante ante la inminencia de detención las únicas opciones a seguir eran : “no entregarse vivo, resistir hasta escapar, o morir en el intento” . Y que “la tortura no es atenuante del delito de delación.” . Sin saberlo, Montoneros estaba creando una herramienta que utilizada sistemáticamente por los militares, llevaría a su destrucción: cuando un militante era secuestrado sabía de antemano, que hablar o no en la tortura, tenía el mismo resultado: ser condenado por traidor, por su propia organización.

Luego de este hecho, se impuso portar una pastilla de cianuro, porque “la Organización” era superior a la propia vida, y la única forma de cuidarla, era suicidarse al momento de ser detenido.

Un criterio de sacrificio extremo, que no tuvieron otras organizaciones guerrilleras del mundo. Pero, fueron adoptados casi naturalmente por la gran mayoría de sus militantes.


Siempre hay que analizar los hechos dentro de su contexto histórico. Que Firmenich diga en 1977 “nos preparamos a soportar, en el primer año, un número de un número de bajas humanas no inferiores a 1.500 unidades.” Hablar de jóvenes militantes como números, “bajas” “unidades. Hoy suena espantoso, sobre todo para quienes tienen un familiar, o amigo cercano desaparecido. Pero, en esa época y en ese contexto, había un mandato sacrificial que inicialmente era “morir por el pueblo” , que se transformaba en “morir por la Orga” que supuestamente era la “vanguardia” del pueblo, y, el lenguaje del aniquilamiento o muerte, del otro o propia, era casi natural.

Y, como escribí otras veces, cuando la política se lleva al plano de la acción violenta, los errores políticos se pagan con vidas propias o ajenas. Y las organizaciones guerrilleras erraron en evaluar su correlación de fuerzas con los militares, pero además tuvieron que enfrentar algo que nunca sospecharon que podía suceder: un plan sistemático de terrorismo de estado con un nivel de impunidad y crueldad impensable en la historia de nuestro país.

Autor: Aldo Duzdevich.

(*) El columnista es autor de Salvados por Francisco y La Lealtad-Los montoneros que se quedaron con Perón.

PUBLICADO EN DIARIO LA MAÑANA DE NEUQUÉN.

Domingo 26 de Junio del 2022.

Imágenes: Diario La Mañana del Neuquén.

https://www.lmneuquen.com/segun-montoneros-las-fuerzas-armadas-derrocaron-isabel-y-sus-payasos-n923442



domingo, octubre 31, 2021

Cancelados: y ahora, ¿qué vemos, qué leemos, qué escuchamos?

 

Cancelados: y ahora, ¿qué vemos, qué leemos, qué escuchamos?

“No miro más películas de Woody Allen, lo cancelé…¿No te da vergüenza leer a Vargas Llosa?, para mí está cancelado desde hace mucho…Otro que cancelé de una es a Michael Jackson, a veces me dan ganas de escucharlo, pero no…” Y la lista seguía con actores que conozco poco pero que también estaban cancelados, también entraba en la mención García Márquez, Borges y varios más. Todo esto en una red social con comentarios al margen y corazones y me gusta. Y a mí me dio un ataque de caspa (bueh, es una manera de decir) porque en…¿qué momento nos hemos convertido en policías ideológicos de los demás?, ¿en qué momento usando la libérrima libertad que nos dan las redes nos convertimos en censores, en productores de nuevas listas negras personales que queremos que los demás compartan?
¿Es tan difícil entender que el producto estético trasciende a sus productores? “Cancelado” es ahora el eufemismo de nuestros prejuicios e ignorancias. Y en nombre de estos nos prohibimos verdaderas maravillas que están allí, nos perdemos por ejemplo a “Adán Buenosaires” porque Marechal era peronista, a Celine porque era pro nazi, a E. Pound porque era fascita, a Borges porque simpatizó con la dictadura, a Victoria Ocampo por conservadora, a Walsh, a Urondo, a Conti por “terroristas”, a García Márquez porque era partidario de Cuba o putañero de menores, a Neruda por comunista o bien porque jamás se hizo cargo de su hija con hidrocefalia, a Machado por republicano, a Cela por nacionalista, al cine de Polanski porque está acusado de violación…y la lista puede seguir por varias páginas. Eso sí, se reclamaba (en unos mensajes más abajo haciendo gala de la contradicción) que por favor “al Diego hay que juzgarlo por lo que hizo dentro de la cancha”. La dosis de talento no es proporcional al grado de santidad o ejemplaridad de los individuos. Se puede ser un canalla y un gran artista al mismo tiempo. Y está bien; si se destacan no es por su bondad y rectitud o su ideología política; sobresalen porque sus obras perduran, afortunadamente para todos, más allá de las miserias cotidianas de sus creadores.
Por Néstor Tkaczek.
Publicado en Diario "Río Negro", domingo 31 de octubre del 2021.

martes, junio 11, 2019

La crítica al liberalismo y la dependencia en el pensamiento de Antonio Cafiero.

La crítica al liberalismo y la dependencia en el pensamiento de Antonio Cafiero.



Por Juan Godoy, Revista ZOOM

“La trascendencia político-cultural de este sistema económico (el liberalismo) se revelaba a través de una determinada disposición mental de la “clase dirigente” argentina (…) la atracción por lo foráneo y la subestimación de lo nacional era su característica predominante”. (Antonio Cafiero)
“No hay neutralidad axiológica frente al problema económico. Cada vez que un funcionario dicta una resolución, hay una concepción del país y de la sociedad que lo está animando, hay una comprensión del problema del hombre, hay una determinada visión antropológica”. (Antonio Cafiero)

            El liberalismo constituye para los países semi-coloniales como la Argentina una ideología de la dependencia. Es a su vez, la matriz desde la cual se fue constituyendo y diseñando nuestro país desde su adopción por parte de la oligarquía argentina en siglo XIX. Su adopción fortalece y perpetúa la condición de la Argentina dependiente. El liberalismo económico, también político y cultural, penetra fuertemente en las conciencias no sólo de los que se reivindican como tales, sino también de otros sectores políticos. En este sentido, retomar (aunque sea brevemente y en sus puntos nodales), la crítica que le realiza Antonio Cafiero desde temprano resulta pertinente para comprender nuestro pasado, como asimismo para orientar el presente y pensar en la construcción de un futuro promisorio para nuestro país.
Antonio Cafiero, en la mejor tradición del pensamiento nacional, considera que desde el peronismo se apunta a la creación de herramientas propias para abordar nuestros problemas, no hay que copiar doctrinas económicas de otros países, sino más bien crear las propias. A las problemáticas nacionales se las enfrenta con un criterio argentino. No obstante, da cuenta que esta visión no es la que predomina en nuestro país, más bien lo contrario.
La adopción del liberalismo se realiza como un absoluto, no se lo “tamiza” con nuestra realidad, se trata de tomar una idea pretender hacer que nuestra realidad “encaje” en ese esquema teórico. Por eso sostiene que “para los liberales lo “real” eran sus propias fórmulas ideológicas, basadas en generalizaciones (…) cuya correspondencia con la realidad no les interesaba analizar. De allí que el pueblo argentino, esa formación humana de seres concretos con necesidades, aspiraciones e ideales también concretos y referidos a su específico medio vital, comenzó a ser el “gran ausente” de las abstracciones liberales”. (Cafiero, 2017: 119) Para el liberalismo el “país real” tiene que adaptarse a las definiciones teóricas y no al revés. Así, constituye una matriz de interpretación denigratoria de la realidad local, y desprecia al pueblo.
La oligarquía argentina ve la grandeza y la prosperidad de la nación, que es solo su núcleo elitista claro está, en la adopción del liberalismo y en la inserción de nuestro país al mundo a partir de las “ventajas comparativas” que pregona dicha doctrina. (Cafiero, 1974) Los designios que Canning había lanzado a principios de siglo comenzaban a cumplirse, Argentina se integra al mundo como una economía complementaria, como país-granja y como tal: dependiente.
La economía argentina entonces se vertebra a partir de la producción primaria, se subestima el desarrollo industrial y minero (que claro colisiona con los intereses británicos), y las actividades derivadas. Desde la oligarquía y los partidos de la izquierda tradicional como el Partido Socialista[1], la industrialización era analizada como algo artificial que tendía a deformar la economía en tanto ésta debía ser libre, al tiempo que abogan por la libre-importación. Cafiero afirma que “la atracción por lo foráneo y la subestimación de lo nacional era la característica predominante. Ya desde tiempos antiguos, el liberalismo político de los que organizaron constitucionalmente el país había sembrado las semillas de una concepción del ser nacional basada paradojalmente en el desmedro de lo argentino”. (Cafiero, 2017: 118)
La autodenigración de lo nacional es una “enfermedad” recurrente en los países semi-coloniales que se revela como central en la dominación invisible. La derrota política, fruto de la cual se impone un modelo económico donde predomina el liberalismo, se cristaliza en las conciencias e impide “dar vuelta” la situación. No nos permite pensar más allá de los límites fijados por la realidad semi-colonial. Más aún cuando emergen voces que critican este orden son silenciadas o tachadas como una rémora del pasado y/o del atraso.
            Para dar cuenta de los proyectos políticos en pugna y cómo las diferentes resoluciones tiene una impronta en las definiciones nacionales, toma Cafiero el ejemplo de Estados Unidos al terminar su guerra de la independencia, en tanto al finalizar la misma, Gran Bretaña pretende el sometimiento económico y procura que la clase dirigente adopte el liberalismo, a lo que la elite norteamericana, en general se rehúsa. De ahí la famosa discusión que el ex Presidente de Estados Unidos, el General Ulysses S. Grant pronuncia en Mánchester luego de escuchar a quienes hacían apología del liberalismo, donde indica que Inglaterra se ha desarrollado gracias a su proteccionismo y ahora a partir de la adopción del liberalismo, pretende que los demás países sin desarrollo lo adopten también. Un economista contemporáneo utiliza la metáfora de “patear la escalera” para referirse a este proceso.
Cafiero también indica cómo finalmente Estados Unidos se desarrolló y terminó, fundamentalmente a través de las teorías y prácticas que pretende imponer mayormente utilizando al Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), haciendo lo mismo que el General Grant le criticaba a Gran Bretaña a fines del siglo XIX. La crítica y la ruptura con ese ideario liberal que se pretende imponer resulta sustancial para nuestro desarrollo.
En el marco de la crítica, Cafiero también aborda la mentada cuestión de las “inversiones extranjeras”. Al respecto sostiene que éstas llegan a los países coloniales y semi-coloniales deformando la estructura económica nacional en función no de los intereses nacionales, sino de la dependencia, operando “la descapitalización nacional y (colocando) la economía nacional en la órbita de los centros financieros e industriales del mundo, en particular Inglaterra, con mengua definitiva de su capacidad autónoma de desarrollo”. (Cafiero, 1974: 134) La dependencia es diametralmente opuesta al desarrollo nacional, lo imposibilita. El país queda postrado en el subdesarrollo.       
El liberalismo también, como sabemos, pone al individuo y la satisfacción de sus propios intereses en primer lugar y por encima de todo. Ese individualismo penetra a sectores ajenos al campo nacional, y también a los propios, lo que constituye claramente un peligro, Cafiero indica ya en la década del 90 que “el individualismo, la ausencia de convicciones doctrinarias, el apremio por la consagración de objetivos políticos personales, la desviación de la filosofía de los intereses superiores han llevado en los últimos años a una práctica burocrática de la militancia y a un ejercicio casi formal del compañerismo”. (Cafiero, 1995: 191) El peronismo, recordamos, afirma que no hay realización individual aislada, en tanto el individuo solo se puede realizar en la comunidad.
            La deuda aparece como una temática central en el pensamiento económico de Cafiero, más aún en la post-dictadura cívico-militar del 76. El endeudamiento aparece como uno de los temas en los cuales se manifiesta más claramente la dependencia en la actualidad. Ese vocablo que muchos pretenden desterrar del vocabulario político argentino, el político se pregunta en tanto la enorme magnitud de la deuda externa que nos agobia si “¿es posible que hayamos archivado la palabra dependencia, que pensemos que es un anacronismo hablar de dependencia?(y continúa) La dependencia está en la entraña de nuestro problema político. Esto no es un cáncer que se cura con aspirinas, sino que es una cuestión que reclama soluciones heroicas”. (Cafiero, 2017: 267)
El economista trata tempranamente esta problemática, es más escribe un informe en julio de 1949 (momento en que era agregado financiero de la Embajada Argentina en Estados Unidos), en relación a la posibilidad que nuestro país ingrese al Fondo Monetario Internacional (FMI), que resulta una explicación profunda en torno a la negativa de Juan Perón al ingreso al organismo[2]. El economista Mario Rapoport[3] sostiene que “no existía ningún documento que fundamentara detalladamente su posición (…) Leyéndolo uno advierte de inmediato la sólida formación económica e intelectual de Cafiero[4]”. (Rapoport. En Cafiero, S., y Lohlé, I., 2017: 16)
            En este sentido también, como el tema recorre toda su vida y pensamiento, ya en los 80, en el recinto de Diputados en el ya famoso discurso pronunciado en 1986 sobre la centralidad de la deuda externa, en tanto todos los temas que se discuten en el país están en mayor o menor grado supeditados o atravesados por la cuestión de la deuda, todavía resuenan las palabras de suma actualidad: “esta deuda se torna políticamente explosiva y no quiero para la Argentina el destino de la cándida Eréndira, la suerte de esa muchacha que narra García Márquez, que debía ofrecer su cuerpo once ves y media por día para poder pagar la deuda que su desalmada abuela le impusiera de manera absolutamente arbitraria y despótica”. (Cafiero, 2011: 413)            
Al fin y al cabo, el liberalismo económico representa la justificación doctrinaria de los países centrales en pos de satisfacer sus intereses (fundamentalmente los de Inglaterra), y someter a los países dependientes, manteniéndolos en el primitivismo agropecuario. El liberalismo adoptado por los países coloniales y semi-coloniales es una ideología de la dependencia. Así, los intereses del imperialismo británico colisionan con los nacionales. No obstante, la oligarquía argentina hizo suya esa idea y constituyó las bases de una Argentina dependiente que recién con la llegada del peronismo se va romper. 
            La Revolución Nacional peronista es considerada como una “reacción anti-liberal”, en tanto se sustenta en un modelo nacional que propugna la independencia económica, la garantía de la justicia social y la soberanía política “en oposición a los tradicionales esquemas liberal-cosmopolitas”. (Cafiero, 1974[5]: 303) El liberalismo se adopta en tanto doctrina con pretensiones universales, sin tener en cuenta las particularidades para el impulso del desarrollo nacional, sino más bien responde al interés de los países centrales, fundamentalmente Inglaterra.
La Revolución nacional no se basa en esquemas abstractos, sino que parte del análisis de la realidad y crea un modelo propio para el impulso del desarrollo, y la realización de las “tres banderas”. La formación de una clase dirigente y pensadores que piensen más allá de los moldes prefijados, que piensen en términos nacionales, resulta esencial para dejar de la dependencia. Dejar de pedirle “permiso” al extranjero para expresar nuestra propia voz. No existe independencia y por consiguiente soberanía si un gobierno no puede trazar y realizar una política autónoma que impulse el desarrollo nacional y la ruptura de la dependencia.

Bibliografía
Cafiero, Antonio. (1974). De la economía social-justicialista al régimen liberal-capitalista. Buenos Aires: Eudeba.
Cafiero, Antonio. (1995). El peronismo que viene. Buenos Aires: Nuevo Hacer.
Cafiero, Antonio. (2011). Militancia sin tiempo. Mi vida en el peronismo. Buenos Aires: Planeta.
Cafiero, Santiago y Lohlé, Ignacio (comp.). (2017). La independencia económica. El pensamiento de Antonio Cafiero. Buenos Aires: Punto de Encuentro.


[1] Acerca de las posturas del Partido Socialista y la figura de Juan B. Justo se recomienda el libro de Jorge Enea Spilimbergo: Juan B. Justo y el Socialismo cipayo.
[2] Recordemos que el organismo es conformado luego de la Segunda Guerra Mundial y que el peronismo a lo largo de todo su gobierno se niega a ingresar al mismo. El ingreso al organismo se da luego del derrocamiento del peronismo.
[3] Mario Rapoport es quien encuentra ese documento en la Embajada norteamericana en la década del 80.
[4] Vale destacar que por entonces Cafiero contaba con tan solo 26 años.
[5] Cabe destacar que este libro: “De la economía social-justicialista al régimen liberal-capitalista”, fue secuestrado y quemado en el 76 por orden del Capitán de Navío Francisco Suárez Botttán.

viernes, junio 15, 2018

¿Qué leen los que mandan? Por: Luis Fernando García Núñez.


García Lorca decía, no sin razón, “Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita, ¿y dónde están esos libros?”. 

¿Leen los que mandan?, sería la pregunta. Si leyesen serían mejores seres humanos, por lo menos más humanos. Aquí valdría bien traer la sentencia formidable que García Lorca utilizó cuando asistió a la inauguración de la biblioteca pública de su pueblo, Fuente Vaqueros, en la hermosa provincia de Granada: “Dime qué lees y te diré quién eres”. Ha dicho todo. O casi todo. Para completar, dice Hernando García Mejía, “La lectura es una actividad que permite elevar el nivel de conciencia de los individuos y de los pueblos”. 

Es que ese “elevar el nivel de conciencia” es la esencia fundamental de este ejercicio que permite el “encuentro y descubrimiento de los otros”. Si lo supieran, o lo supusieran, los que mandan, otro gallo nos cantaba. Habría, en consecuencia, un mundo mejor. Habría un mundo soñado por quienes han sido capaces de crearlo con su imaginación. Sería el mundo de los Quijotes y los Sanchos, sin tanta arrogancia y sin tanta codicia. Sin tanta prepotencia, sin este cacareado progreso que tanto nos ha costado.



García Lorca, para empatar todo, decía, no sin razón, “Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita, ¿y dónde están esos libros?”. Si los que mandan hubieran leído este discurso, y lo hubieran digerido con inteligencia, tendríamos un mundo de libros, con hombres y mujeres libres, con plumas al servicio del mundo y estaríamos alejados del plomo y del egoísmo. ¿Cuántos libros se pueden imprimir con el valor de un tanque de guerra? ¿Cuántos seres humanos se pueden salvar si en vez de guerras construyéramos bibliotecas? ¿Cuántas bibliotecas se podrían construir y llenar de libros con lo que se robaron en Reficar? ¿Cuántos corruptos menos? 

Estas líneas son, quizás, una hemorragia de romanticismo en estos tiempos neoliberales de bancos quebrados, de corrupción, de pirámides, de políticos y políticas que no miran al ser humano. Es un despliegue de insulsez y de ingenuidad que muchos me criticarán. Pero quiero volver por los caminos de la ingenuidad para pensar en ese mundo que no fue, ni será, que nos puede impulsar, de repente, a pensar que somos culpables de todo. De todo lo malo, de lo imperfecto. Que lo bueno que nos ha pasado es una quimera frente a lo malo. Nada es bueno frente, por decir algo, a los terribles crímenes de la segunda guerra mundial, o los de luego, en pleno auge de las Naciones Unidas, en Oriente o en África, por no citar los de la vieja Yugoeslavia. 

Decía el mismo García Lorca en su bello discurso —ese que todos los dirigentes deberían haber leído—, “Y no olvidéis que lo primero de todo es la luz. Que es la luz obrando sobre unos cuantos individuos lo que hace que los pueblos vivan y se engrandezcan a cambio de las ideas que nacen en unas cuantas cabezas privilegiadas, llenas de un amor superior hacia los demás”. Sí, claro que sí. Pero ¿leerán los poderosos estas palabras? Entre otras, ¿qué leerán y a qué horas? Claro que leen, poco, pero nada de lo que leen nos sirve a los mortales comunes y corrientes, nada a estas masas de seres humanos que tienen todos los días que enfrentarse a los disparates de esos malos lectores que nos gobiernan, a los designios de Putin, de Trump, de Maduro, de Peña Nieto, de Macri, de Rajoy, del jovencísimo Macron, del premier chino, de Duterte, de Temer. De todos. De los aviesos gerentes de los bancos del mundo entero, de la señora, tan correcta ella, que dirige el FMI, del gerente del Banco Mundial, el del BID, empeñado desde hace tiempos, casi inmemoriales, en ser presidente de un país azotado por las bandas dirigentes que no leen. 



Se imaginan ustedes cómo sería Trump si leyera a Dostoyevski o a Shakespeare, o, caray, si supiera español y leyera a Cervantes. Pero no necesita saber otro idioma para leer a todos los que vale la pena leer y que él no conoce porque ha dedicado su vida entera, sus más de setenta años, a hacer dinero, a construir esa fea torre Trump, a decir mentiras, a defender lo indefendible, a articular pequeñas frases sin sentido, sin más convicción que su deseo de ganar, y ganar de todos modos, así haya perdido. Esa es su pérfida condición, como lo es la de todos los que mandan este mundo desbaratado e inhumano. Este mundo mandado por no lectores. 

Si leyeran Uribe y Castro, el mundo sería distinto, o, por lo menos, ellos no estarían en el poder. Quizás estarían otros, tanto o peores que estos errantes déspotas. Si leyeran literatura, claro está, porque no dejarán de leer economía —la que les sirva a ellos—, o derecho y quizás algo de política, pero no a los clásicos, que ya les dirían otras cosas más sensatas. Nada espiritual, nada humano. Estadísticas y un poco, o mucho, de mentiras. Todo aquello que los celebre, que catapulte su maquiavélica dignidad, su incierto destino de dueños del mundo, de mesías, de héroes, casi de superhéroes. Culto a la personalidad, y nada más, para que pasados los años sus estatuas sean derribadas, sus osadías certificadas como crímenes, sus decisiones consideradas inútiles, por no decir fatales. 

Leen poco porque sus días pasan raudos en mil artificios, en esplendorosas y casi interminables celebraciones, en reuniones infinitas, en saludos y poses para la prensa, en declaraciones y discursos engañosos, en tramoyas de mil especies, en conversaciones para demostrar su poder, su poderoso poder, su encumbrado poder. Unas horas de literatura, de poesía, de novela, de cuento serían impensables, les cambiaría su destino de líderes, de jefes, de adalides. Serían entrañablemente más humanos, buscarían la armonía y la dignidad, serían dueños de la verdad y no transigirían con la corruptela, ni estarían dedicados a acrecentar sus ya inmensas fortunas. Sabrían que el hombre se hace con ideas, con respeto, con humanismo, con algo de ingenuidad. 

¿Qué leyeron los que nos mandan? ¿Qué leerán mañana, memoriosos de toda memoria? ¿Cuándo leerán? ¿Qué saben, distinto de las finanzas y el oro, los poderosos, los dueños de todo? ¿De qué les sirve lo que tienen? ¿Para qué tienen lo que tienen? Tal vez esta última pregunta la puedan responder los dueños —fermento de la voracidad— de Forbes, esa pequeña escuela del desaire, de la escandalosa humillación que cada tanto saca listas de multimillonarios, que cada vez que puede nos enrostra el poderío de los omnipotentes. Sí, Forbes, ese espectáculo de la espléndida miseria de esos billonarios, de los dueños del 90 % de la riqueza de este planeta que empieza a partirse en pedazos, que empieza a irse, a convertirse en el nuevo Marte de esta vía láctea, de esta galaxia espiral barrada. Se empieza a ir, a desmoronar, sin que todavía hayan inventado las naves que los puedan transportar con toda su riqueza a lugares más seguros, sin tanto pobre, sin tanto humillado, sin tanto indignado. 

Todos iremos, lenta pero seguramente, hacia el mismo abismo y allí ricos y menesterosos nos uniremos para implorar, para pedir clemencia, para arrepentirnos de los desaires que, unos y otros, le hicimos a este planeta que se hizo para que fuéramos felices. 

Y muchos sin haber leído una página, sin haber disfrutado de una novela, de un cuento, sin haber leído la historia, sin haber atravesado una hojita de la filosofía, sin conocer lo que pensaron los que sí pensaron. Nada de nada. Viajeros ciegos, ricos menesterosos, podridos en su ambición. 

Ya no habrá hombres que pidan más, pasará —pasó hace tiempos— esa humanidad que “empujaba misteriosamente —vuelve a decir García Lorca— a unos cuantos hombres para que abrieran con sus hachas de luz el bosque tupidísimo de la ignorancia. Los libros, que tenían que ser para todos, eran por las circunstancias objetos de lujo, y, sin embargo, son objetos de primera necesidad”. ¿Qué les puede importar a esos mandones que el libro recorra el universo y sea objeto de primera necesidad? Le tienen miedo a las palabras impresas porque ellas los ponen en evidencia, ellas develan su condición con certera fidelidad. Por eso su miedo, su indolencia ante la lectura, pese a tener inmensas bibliotecas en sus mansiones, a tener libros en las paredes de sus refinadas oficinas. 

Pese a todo, le tienen miedo a los libros, porque los libros desafían sin disparar, porque un libro es más preciso que un batallón de forajidos que dispara sin cesar a un pueblo, de lo contrario no habría necesidad de batallones para contener las protestas, no habría protestas, no habría necesidad de protestas, no habría necesidad de mandamases… 

Dice Proust que hay ciertos casos, “determinadas patologías, por decirlo así, de depresión espiritual, en donde la lectura puede tornarse una suerte de método curativo y encargarse, por iniciaciones repetidas, de reintroducir perpetuamente a un espíritu haragán en la vida del pensamiento. Los libros juegan entonces cerca suyo un rol análogo al de los psicoterapeutas en relación a ciertos neurasténicos”. Cuán útil sería que estos espíritus haraganes que nos gobiernan pudieran introducirse perpetuamente en la vida del pensamiento. Descubrirían, un poco tarde, que mandar es el último de los mandamientos que existen para ser felices y que su paso por el mundo ha sido inútil para que crezcan la concordia y la felicidad. ¡Cuán útil es leer para aprender a ser generosos! Y ya. 

http://www.librosyletras.com/2017/07/que-leen-los-que-mandan.html