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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria." Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma.” Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

martes, 20 de febrero de 2018

ARA San Juan.


Frondizi, una fuente de inspiración por Federico Poli.


El próximo 23 de febrero se cumplen sesenta años del triunfo electoral de Arturo Frondizi en 1959, motivo por el cual se realizará un acto de homenaje, reponiendo una placa conmemorativa en el Hotel Tunquelén de Bariloche, donde fue confinado luego de su derrocamiento y prisión en 1962. También se realizará una serie de mesas redondas en las que se debatirá sobre su figura y su obra de gobierno, en las que participaré.

Es paradójico que en los últimos años presidentes argentinos de extracción política opuesta, como Néstor C. Kirchner y Mauricio Macri, reconozcan la figura de Frondizi como inspiradora de su obra de gobierno. ¿Por qué hoy la política desarrollista que puso en marcha Frondizi de 1958 a 1962, con el apoyo intelectual en el campo económico-social de Rogelio Frigerio, goza de esta aceptación pública?
Sin duda la respuesta está en la política de cambio de estructuras que se practicó y que se expresó en cifras que nunca se volverían a repetir: se multiplicó por tres la producción de petróleo, por dos la producción siderúrgica, por cinco la industria del caucho, por tres la inversión en carreteras, por cuatro la producción automotriz y se creó la industria petroquímica.

Fue espectacular el impulso que la política económica le dio a la inversión física, en particular a la inversión en máquinas y equipos (incluyendo equipos de transporte) que es lo que permite la ampliación de la capacidad productiva. El salto que este componente de la demanda agregada mostró en esos años fue inédito en nuestra historia. Un análisis de Guido Di Tella de las desviaciones respecto a la tendencia de la inversión en máquinas y equipos, para el período 1951/78, evidencia el comportamiento extraordinario de esta variable en 1960 y 1961. Por otro lado, la formación bruta de capital físico, que surge de sumar la demanda de construcción a la de máquinas y equipos, pasó del 17,7% del PIB en 1956/8 a 20,4% en 1959/61.

Se suele afirmar que de este proceso inversor vivieron muchos de los gobiernos que le sucedieron porque las mismas se terminaron de desenvolver y la producción maduró en los años posteriores. Así, el impacto de la tecnificación, el apoyo tecnológico de instituciones como el INTA, creado en esos años, y la puesta en marcha de la petroquímica (que permitió la provisión de agroquímicos) se hizo notar sobre el volumen de las exportaciones en el período posterior a 1963/5, luego de una década de estancamiento. A partir de entonces, las exportaciones superaron el tope de los US$ un mil millones y comenzaron un camino ascendente que las llevó a duplicar los valores en diez años. La producción de granos en 1965 se incrementó en más del 50%, ubicándose en niveles similares a sus máximos. También empezaron a tallar las exportaciones no tradicionales, cuyo impulso con mecanismos como créditos específicos, devolución de impuestos internos y derechos de importación a los insumos, y reembolso de impuestos internos pagados por los exportadores, son de este período. Así como entre 1952 y 1962 se verificó algo más de una década de déficit comercial externo, a partir de 1963 se inaugura una década de superávits comerciales que aligerarán la restricción externa.

¿Qué es lo que permitió estos resultados? Una estrategia que tenía una voluntad transformadora de las estructuras productivas y una claridad contundente sobre qué era lo principal y qué lo accesorio. 
En lo instrumental apuntaría los siguientes elementos como determinantes: 
(I) el cambio de precios relativos que implicó la maxidevaluación de diciembre de 1958 (la segunda mayor para el período 1935/1971): el tipo de cambio real del período se ubicó en máximos de la serie.
(II) la política de atracción de inversiones extranjeras, con un marco jurídico que le dio amparo y acceso a los beneficios de la Ley de promoción industrial, ambas legislaciones de 1959; dos casos destacables lo constituyeron los contratos petroleros con empresas extranjeras que permitieron el autoabastecimiento petrolero, por primera vez desde la fundación de YPF, y la instalación de 22 empresas transnacionales en el sector de terminales automotrices.
(III) un conjunto de políticas activas de fomento de la inversión en sectores específicos (siderurgia, celulosa, petroquímica, forestación) y en regiones (Patagonia y Noroeste), bajo el paraguas de la Ley de promoción industrial que habilitaba beneficios en materia impositiva (desgravaciones o reducciones de impuestos), de comercio exterior, tanto de protección de mercado interno como promoción de exportaciones, de financiamiento, de provisión de insumos, entre los más destacables.
(IV) el manejo de las escasas divisas para destinarlas al equipamiento y tecnificación de las actividades productivas, utilizando la estructura arancelaria y la política de sustitución de importaciones: comparando la participación en las importaciones de los distintos tipos de bienes se observa que los combustibles disminuyen 8 pp y otros productos intermedios y materias primas casi 3 pp, en tanto los bienes de capital se incrementan 12 pp. 
(V) la captación de cuantiosos fondos externos para aplicar al financiamiento de las importaciones, a través del FMI, bancos privados de EE.UU. y Europa. 
(VI) la liberación de recursos públicos generados por la reorientación del gasto desde el financiamiento de las empresas deficitarias (caso los ferrocarriles) y la burocracia excedente para volcarlo a las obras de infraestructuras (carreteras, energía).
Ojalá el estudio de esta obra de gobierno sirva de inspiración a una estrategia de desarrollo productivo e industrialización, actualizada a 
los tiempos que corren, realmente ambiciosa.

http://www.perfil.com/columnistas/frondizi-inspirador-de-cristina-kirchner-y-macri.phtml

lunes, 19 de febrero de 2018

Liberalismo no es Ajuste por Iván Carrino.

La libertad económica es, por definición, expansiva de la creatividad y el emprendimiento humano.
A menudo, en los debates sobre economía y política, se acusa a los liberales de querer “ajustar a la gente”.
Hay que reconocerlo.  Tal vez algo de responsabilidad tenemos, puesto que si estamos analizando las cuentas públicas y, por ejemplo, éstas tienen un agujero, decimos que hay un “desajuste” que debe ser “ajustado”.
En este sentido, igualmente, la palabra ajuste no tiene nada de malo. Es que, simplemente, si venís por un camino que te va a hacer terminar mal, tenés que corregir, ajustar.
Ajustar una tuerca no es malo en sí mismo. De hecho, puede prevenir accidentes fatales: ¿cuál sería el problema?
Pero lo que los supuestos campeones de los pobres y abanderados de los trabajadores quieren decir cuando asocian liberalismo (o, peor aún, “neoliberalismo”) con ajuste, es que nosotros queremos “ajustar a los trabajadores”, que caiga el salario, que suba el desempleo, que “quede la gente afuera, pero con los números bien cerrados”.
Dentro de esta retórica, el neoliberalismo es el enemigo del pueblo, mientras que el populismo, el socialismo y el estado de bienestar son los verdaderos héroes de la sensibilidad social.

Contradicción en términos

Hecho el mea culpa sobre el uso de la palabra ajuste por parte de los economistas, queda claro que hay dos sentidos del término. Uno referido a corregir desequilibrios,  y otro referido a empeorar la calidad de vida de la gente.
En este último sentido, liberalismo y ajuste son claramente antónimos. Es decir, lo exactamente opuesto, por definición.
Piénsese en lo que quiere decir liberalismo. Liberalismo viene de libertad, así que implica que la gente es libre de perseguir sus sueños, sin ser coaccionada por terceros. En el ámbito de la economía, esa libertad es la que genera los incentivos para emprender, producir más y aumentar la riqueza.
La libertad está íntimamente relacionada con la propiedad privada. Y cuando la propiedad privada se respeta, los empresarios se lanzan a invertir, crear negocios y empresas que ofrecen bienes y servicios. Si éstos satisfacen las necesidades de los consumidores, los empresarios están creando riqueza.
Por si esto fuera poco, como efecto colateral, aumenta la demanda de trabajadores. Finalmente, mayor producción y mayor demanda de empleo suben los salarios en términos reales.
Lo que digo no es un cuento de hadas o una mera gimnasia mental. De acuerdo con la última publicación del Índice de Libertad Económica de la Fundación Heritage, los países más libres del mundo tienen un PBI per cápita 7,5 veces mayor al de los países considerados “reprimidos”, categoría en la que Argentina estuvo hasta hace poco.
Uno podría argumentar que el PBI per cápita es una medida no del todo indicativa del bienestar de una sociedad y que, por tanto, la relación no es tan asombrosa.
Sin embargo, la libertad económica no solo está correlacionada con el PBI per cápita, sino también con el Índice de Desarrollo Humano, de la ONU (los países más libres tienen un promedio de 0,93 puntos vs. Un 0,57 de los países reprimidos).
Además, los países que más medidas toman para incrementar la libertad de crear y emprender de sus ciudadanos, bajando impuestos, trabas y distorsiones, son los que terminan creciendo más rápido, algo que se relaciona directamente con la caída de la pobreza.
Vistos estos datos: ¿cómo se puede hablar de liberalismo como sinónimo de ajuste? La libertad económica es todo lo contrario a ajustar a los trabajadores.
Es el ingrediente necesario para aumentar la iniciativa empresarial, fomentar el crecimiento económico, y así aumentar los salarios y reducir la pobreza.

Ajuste es el populismo

Habiendo dejado claro que liberalismo no tiene nada que ver con “ajuste”, en el sentido de reducir el salario de los trabajadores, veamos qué es lo que verdaderamente causa eso.
Es acá donde nos encontramos con otra cosa muy distinta: el populismo.
A fines del a década del ’80, dos académicos de prestigio internacional recopilaron numerosas experiencias de países latinoamericanos, para un estudio que llamaron “El Populismo Macroeconómico en América Latina”.
Para Rudiger Dornbusch y Sebastián Edwards, el populismo macroeconómico, mediante el uso de “políticas fiscales y crediticias expansivas (…) destaca el crecimiento y la redistribución del ingreso” al tiempo que “menosprecia los riesgos de la inflación y el financiamiento deficitario, las restricciones externas y la reacción de los agentes económicos ante las políticas agresivas ajenas al mercado”.
Léase, políticas insostenibles que, a mediano o largo plazo, generan distorsiones tales que alejan la inversión y eliminan los incentivos para emprender, producir y crecer.
El populismo destaca el corto plazo por encima del largo. Así, lleva adelante políticas totalmente desaconsejadas, como el déficit fiscal, la inflación, el control de precios,  el aumento de las regulaciones… Todo eso puede generar una ilusión de bienestar en un primer momento, como se observa en los gráficos anteriores, pero el final es cantado.
Para Edwards y Dornbusch, una fase inevitable del populismo macroeconómico es la de la estabilización ortodoxa, donde la realidad sale a la luz, el salario real cae, la inflación salta y la economía entra en recesión.
Obviamente, si la estabilización es exitosa, y el populismo se abandona, el país vuelve a crecer.
La Argentina de los últimos años es un caso claro de populismo. Es que si bien hubo  años de “crecimiento a tasas chinas”, dado que éstos estuvieron impulsados por expansionismo fiscal y monetario, llegó un día que la nafta se acabó y hubo que reconocer la realidad.
Tras años de alta inflación, déficit fiscal creciente, controles precios, de tarifas y del tipo de cambio, la inviabilidad de “el modelo” quedó expuesta. Obviamente, los salarios cayeron y los trabajadores se vieron ajustados.
¿Pero quién tuvo la culpa? ¿El que “prendió la luz y levantó la alfombra”, o el que venía intentando fracasadamente ocultar la realidad?
En 2014, cuando aún gobernaba el kirchnerismo, el salario real llegó a caer 8,9% anual. En 2016, con el nuevo gobierno en funciones, éste volvió a caer, hasta 10,8%.
El ajuste contra los trabajadores no es responsabilidad del liberalismo, sino del populismo. Allí donde los países son más libres, la economía crece más y el ingreso de las personas es el más elevado de todos.
Pero donde rige el populismo, los salarios crecen a corto plazo, pero a costa de desplomarse a mediano-largo, producto de la inflación, el consumo de capital y la fuga de la inversión.
Por una vez, pongamos las cosas en su lugar. Liberalismo no es ajuste, ajuste es el populismo.

domingo, 18 de febrero de 2018

NOCHE CALIENTE EN EL 13 Hugo Moyano estuvo con Mirtha: "Todo lo que dicen de mí son mentiras, son todos disparates..."

Hugo Moyano estuvo con Mirtha: "Todo lo que dicen de mí son mentiras, todos disparates..."

"Me acusan de todo y no estoy imputado por nada" afirmó el camionero, justificó las compras del gremio a empresas familiares y negó tener 20 millones en propiedades. Duros cruces con Alfredo Leuco.
Ya en plena cuenta regresiva a la marcha del 21F, con montañas de basura empezando a apilarse al lado de cada contenedor de Capital y conurbano por el "trabajo a reglamento" dispuesto justamente por su gremio, el camionero Hugo Moyano estuvo este sábado en "La Noche de Mirtha Legrand", en Canal 13, ocasión en que defendió los polémicos negocios de las empresas de su familia con el Sindicato de Camioneros, al tiempo que enfatizó: "a mí me acusan de todo y no estoy imputado por nada". "¿Usted tiene 20 millones de dólares en propiedades?", le disparó Mirtha con su habitual desenfado, a lo que el contestó: "eso es un disparate, de los tantos que dicen sobre mí, dicen de todo, yo tengo una casa y una quinta... Mire Mirtha, todo lo que dicen los periodistas de mí son mentiras, ya no saben qué decir, son todos disparates...". Justificó también las razones de la marcha del 21F, diciendo que "es la forma en que van a manifestarse los que la están pasando mal", asegurando "vamos a llevar a muchísima gente". "Ese tipo de medida no soluciona nada", le contestó Mirta, y otro capítulo tenso del programa fueron los cruces con el periodista Alfredo Leuco, que tuvieron que ver con las fortunas de muchos sindicalistas. El camionero intentó vincularlo con el copamiento de La Tablada y el periodista contestó sonriendo "le contaron mal, le han dado mal la información...". "Ustedes no tienen que generalizar", afirmó Moyano, "que un dirigente tenga algo, no significa que sea deshonesto o un ladrón"
Sobre las denuncias de sobreprecios con la compra de múltiples insumos de su gremio a empresas del propio círculo familiar, especialmente las de su esposa Liliana Zulet, Moyano se defendió diciendo que con ese mecanismo "nos salvamos de gastar un montón de dinero", lo que motivó otro cruce con Leuco cuando este le dijo que lo transparente hubiera sido que llamaran a concurso de precios, y cuando Mirtha le preguntó si esos negocios con familiares "no le parecían mal", Moyano respondió desafiante: "Mirtha, a mí lo único que me importa es lo que dice el laburante... Lo que digan los demás no me importa en absoluto".
En la mesa del tradicional ciclo de Canal 13 estuvieron junto a Moyano y Leuco, el intendente de San Isidro Gustavo Posse ("Es hermoso San Isidro, pero son todos snobs", le dijo Mirtha) y Matías Bagnato, el único sobreviviente de la Masacre de Flores, que volvió a relatar los escalofriantes detalles de aquella madrugada de horror del 17 de febrero de 1994, cuando Fructuoso Alvaro González  prendió fuego a la casa de su familia. Bagnato atraviesa un momento de extrema tensión, porque la Sala I de la Cámara de Casación, integrada por Luis Miño, Gustavo Bruzzone y María Laura Garrigós de Rébori, definirá el próximo jueves la suerte de González, condenado en su momento a cadena perpetua por el múltiple crimen, que reclamó ser expulsado del país para poder volver a España, su país natal. 
La inclusión de una víctima en esta instancia judicial es un mecanismo incorporado por una ley sancionada en agosto del año pasado que establece distintos mecanismos de protección para quienes sufrieron un delito, lo que le permitirá a Bagnato estar en la deliberación judicial que decidirá la suerte del asesino de su familia. "Con la ley de protección de las víctimas tenemos participación en este proceso. Hasta ahora no teníamos ninguna voz. Logramos que ahora se escuche a las víctimas. Por lo que tengo entendido, el mío es el primer caso en el que ya se aplica la nueva reglamentación”, dijo Bagnato, pidiéndole a los jueces "que por favor mantengan a González en prisión, por que si lo liberan a mí me pondrán preso a mí. Este hombre solo quiere matarme...". Durante la audiencia presentarán sus argumentos a favor y en contra los fiscales Guillermina García Padín y Diego García Yomha, y el propio Fructuoso Alvarez González.

Nación se resignó: la planta nuclear no se instalará en Río Negro.

Nación desistió –finalmente– del asentamiento nuclear en Río Negro y ya lo ubica en el territorio bonaerense, junto a las plantas de Atucha. Admitió que los “impulsos” y posibilidades que quedan en la provincia “no alcanzan” para persistir en el intento.
El paulatino declive de la última promoción en la provincia, liderada por el diputado Sergio Wisky y el intendente de Sierra Grande, Nelson Iribarren, se explica en el velado desistimiento de Nación, armado con elementos técnicos y políticos recogidos por Energía y Casa Rosada, muy a pesar del conocido deseo presidencial. Persisten meneos, como el análisis de un recurso judicial, aunque la determinación está tomada: Nación se resignó y la planta no estará en Río Negro.
El intento final estuvo en la charla del presidente Mauricio Macri con el gobernador Alberto Weretilneck en Villa La Angostura. El mandatario pretendía otro respaldo del rionegrino. “Se esperaba mayor compromiso. No observamos apoyo claro del gobierno para empujarlo. El gobernador opina con muy poca convicción”, admitió un funcionario nacional a “Río Negro” en un repaso de las razones del abandono.
Esa desactivación fue advertida por los promotores rionegrinos. Así, Iribarren no nunca recibió la pretendida resolución de Energía que formalizara el asentamiento en su localidad y, a partir de eso, su municipio recurriría a la Justicia “Eso (resolución) sólo no alcanza, pues hay una ley que se debería eliminar. Además, la principal oposición –el Frente para la Victoria– está en contra y este proyecto de 9 años, sólo entre elaboración y construcción, trasciende a más de dos gestiones. Por eso, requiere consensos entre los actuales y los futuros gobernantes”, consideró el hombre de Macri. “No alcanza tampoco con el empuje” del senador Miguel Pichetto, los legisladores y “hombres de Cambiemos, y el intendente Iribarren”, agregó, con reconocimiento.
Nación entonces desistió de la central en la provincia, insistió “Río Negro”. “Hoy no está en la agenda. Al presidente le gustaba la idea para desarrollar una zona que está económicamente en retirada. Hubiese sido un importante punto de partida. Pero, la mirada ya esta puesta en construirla en Buenos Aires, en Atucha”.
En ese sentido, funcionarios de Energía y la Comisión Nacional de Energía Atómica se reunieron con la gobernadora María Eugenia Vidal para ratificar el asentamiento en Atucha-Lima (Zárate), a 100 kilómetros de Buenos Aires. Allí existen dos de las tres centrales argentinas. Cuarta y quinta, acordadas con China, se repartían entre Lima y Río Negro. Ambas -finalmente- se asentarán en el complejo de Atucha.
El convenio chino viene igualmente con cierta demora, pues se preveían comenzar con los trabajos de la cuarta en el 2018 y la última estimación indica su inicio recién para el año próximo. Antes se deberán firmar los contratos definitivos con China.
Publicado en Diario "Río Negro", domingo 18 de febrero de 2018.

La República contra el Régimen - Por Carlos Salvador La Rosa.

Así como Hipólito Yrigoyen propuso un ideario, una causa espiritual para acabar con lo que él suponía un Régimen falaz, descreído y desgastado que se había impuesto por encima de la República constitucional y la había sepultado bajo su peso, hoy, a falta de una causa espiritual, de un ideario, quizá de lo que se trate es de postular la otra parte de la utopía yrigoyenista: sacarle a lo que queda de República el peso del nuevo Régimen que desde hace décadas nos impide respirar normalmente. A falta (aún) de nuevas ilusiones, cuando menos (o cuando más) reconstruir valores ciudadanos básicos, arrasados por la corrupción y el privilegio anquilosados y normalizados en el sistema público.

Para lograrlo, puede ser una gran  ventaja la principal característica de la  nueva etapa de la política argentina: que nadie puede arrogarse la hegemonía que en las dos décadas anteriores tuvo claros protagonistas, primero con el menemismo y luego con el kirchnerismo. Verdaderos regímenes del Estado, casi sin oposición durante largos años, que utilizaron para consolidarse en el poder la mayoría de los vicios nacionales que no se habían podido extirpar de las prácticas culturales. Esos que tan brillantemente expuestos están en el ensayo escrito a inicios de los años 90 por el filósofo argentino Carlos S. Nino titulado: “Un país al margen de la ley: estudio de la anomia como componente del subdesarrollo argentino”.

En ese libro de sus últimos años, ya desesperanzado, Nino advierte sobre las causas culturales de nuestro creciente atraso. Es que los intentos republicanos de la generación renovadora radical y peronista de los años 80 parecían haber caído en saco roto, y nuestros eternos defectos retornaban, cuando unos aprendices de brujo detectaron que con ellos les sería mucho más fácil gobernar, no importa si lo hacían con ideas neoliberales o estatistas nac y pop. Las ideas eran apenas un mero adjetivo, lo sustantivo era el régimen de privilegios y corrupción. De privilegios adquiridos a través de la corrupción.

Tan bien lo hicieron por más de 20 años que a la vieja falta de normas y de vicios ciudadanos que criticaba Nino le agregaron inmensa cantidad de nuevas anomias y vicios: sobre el viejo Régimen decadente argentino, entre menemistas y kirchneristas crearon un nuevo Régimen aún más corrupto e ineficiente que el anterior, porque hizo desaparecer hasta la integración y movilidades sociales que por más de  un siglo tuvo el país y a las cuales no pudieron detener ni los gobiernos más horribles que nos tocaron en mala suerte.

Así, el partido (o movimiento) que tanto hizo a mediados del siglo XX por la integración y movilidad sociales de los más postergados, fue el que a fines del siglo XX y principios del XXI devino gestor del nuevo establishment, de la nueva élite política, sindical, empresaria y cultural que asumió la conducción del país intentando transformar vicios en virtudes hasta naturalizarlos en la sociedad y el sentido común.

Estas reflexiones vienen a cuento para interpretar la más estricta actualidad política, en la que de manera desmedida y brutal todos los que son afectados por alguna medida judicial (y son cada vez más) proponen que Macri se vaya, cayendo, renunciando, explotando, o del modo en que sea, como si él fuera el único causante de sus angustias.

Con un dejo de sorpresa o estupor, quien mejor acaba de exponer esta tendencia es Joaquín Morales Solá, cuando dijo que estos aprendices de golpismo son “un casino de presos, de futuros presos y de sus defensores, que creen que si Macri no estuviera ellos gozarían de impunidad. Esa reacción de algunos de sus adversarios habla mejor de Macri de lo que el propio Macri hace”.

Y es exactamente así, como que el mero hecho de que un gobierno, porque no puede, porque no quiere o por la razón que sea, haya decidido no continuar ni reemplazar por otro al Régimen  anterior, se constituye en un enemigo absoluto y total de los protegidos y privilegiados por el mismo.

Es por eso que políticos y sindicalistas que se enemistaron en los años de decadencia del gobierno anterior, ahora se abrazan desesperados entre sí.

Son los que dicen que la Justicia se ha politizado, pero ellos no están en contra de que la Justicia se haya politizado porque nunca entendieron otra forma de hacer justicia, de lo que están en contra es de que los meta presos a ellos. Para quienes así piensan, los delitos en política no existen, actuar fuera de la ley es un privilegio que el Régimen les otorga a las élites para que puedan gobernar. Y entonces les parece una total injusticia que se pretenda hacer justicia con ellos.  Hugo Moyano, en su intimidad, no le imputa a Macri que lo quiera meter preso, lo que le indigna del presidente es que no pare a los jueces que lo quieren meter preso.

En síntesis, que el Régimen no lo crearon ni Menem ni Kirchner, es un sistema político que viene de lo más profundo de nuestra historia (no sólo de los últimos 70 años como algunos suponen, cayendo en el facilísmo ingenuo de que extirpando al peronismo del país todo se solucionará por añadidura), al cual más de una vez se lo intentó derrotar con prácticas republicanas, pero que hasta ahora las mismas no resultaron más que una fachada de pulcritud detrás de la cual el Régimen siguió haciendo de las suyas. Como desesperadamente advertía Ezequiel Martínez Estrada y tantos otros que descubrieron que en nuestras pampas la República, la civilización, no prendía ni aun en los llamados republicanos o civilizados, que siempre sucumbían a la tentación de la barbarie.


Hoy, otra vez la historia nos empuja a la misma pelea de siempre. Y como la esperanza es lo último que se pierde, habrá que ilusionarse con que en esta ocasión las cosas podrán ir bien y que (más allá de nuestras legítimas ideologías particulares o sectoriales) los argentinos podamos aceptar como único relato que nos une a todos la Constitución Nacional, que eso es la República, en vez de querer imponer la facción a la totalidad, que eso es el Régimen.

Publicado en Diario "Los Andes" de Mendoza, domingo 11 de febrero de 2018.

Un café con Cristina - Por Carlos Salvador La Rosa.

Uno de los primeros que se alejó de Cristina fue Felipe Solá, quien ya en 2009 se alió con Mauricio Macri y Francisco de Narváez, imponiendo este último la primera derrota al imperio K. En  2013 Sergio Massa fue quien pegó el portazo y también le ganó al kirchnerismo.

En 2015 Florencio Randazzo se negó a bajarse de candidato presidencial a candidato gubernamental y selló el fracaso de Cristina cuando su candidato en Buenos Aires, Aníbal Fernández, fue el piantavotos más grande de toda la historia del peronismo desde Herminio Iglesias en 1983.

Mientras todos ellos se alejaban -discretamente o no- de Cristina, también lo hacía en fecha imprecisa el que se enojó porque en vez de hacerlo socio, el matrimonio Kirchner lo consideró empleado, Alberto Fernández, quien se fugó sin hacerse autocrítica alguna, y pasó por tantos lados que terminó superando al legendario Borocotó en su capacidad de saltimbanqui.

Así, Solá, Massa, Randazzo y Alberto Fernández se presentaron como el postkirchnerismo, los que venían a salvar la  herencia del peronismo rescatándolo del kirchnerismo.

Se vendieron como civilizados, modernos, abiertos, liberales en el sentido político del término, como los continuadores de la vieja renovación peronista, aquella que junto con Alfonsín sembró las bases sólidas de una nueva democracia y que intentó construir un peronismo republicano antes de que fuera reemplazada por las nuevas hordas de caudillos provinciales y feudales que se apoderaron  del movimiento nacional y popular de los 90 en adelante: Menem, Duhalde, los Rodríguez Saá y los Kirchner.

Todos patrones de estancia que le borraron hasta el menor sesgo de modernización al incipiente peronismo ochentoso intentando copiar en la Nación lo que hicieron en sus provincias.


En nombre de las más variadas e incluso contrapuestas ideologías, que a la postre no significaban nada, trasladaron sus prácticas nepotistas, prebendarias, caudillescas, autoritarias y populistas a sus respectivas presidencias. Prácticas que unificaron a todos estos gobiernos oligárquicos de familia, por más que unos mantuvieran relaciones carnales con EEUU y otros con Irán.

Con la decadencia de estos caudillos, los Massa, los Randazzo, dijeron venir a pelear contra  esas feas costumbres localistas en nombre de un peronismo universal y abierto al cual ellos se habían ganado el derecho a pertenecer por haberle dicho una vez No a la presidenta, aunque antes le hubieran dicho un millón de veces Sí. Hablaban como iluminados, dictaban clases de moral y de buenas costumbres.

Alberto Fernández lo hacía con sus artículos en todos los diarios críticos al gobierno. Sergio Massa con sus anchas avenidas del medio y sus críticas a la corrupción, Stolbizer mediante.

Randazzo mostrándose como la flor de la mafia, la cara pura del burdel, el salvador de trenes. Y Felipillo con su pinta de galán maduro que jamás se ensucia aunque haya frecuentado todos los más bravos lodazales como elegante y permanente habitué de los mismos.

Los cuatro son paquetes, perfumados, presentables, hablan lindo y fino. No asustan como otros.

Pero les fue muy mal en las últimas elecciones. A Solá y Massa se les achicó al mínimo la ancha avenida. Y Randazzo, aunque contara con el apoyo intelectual del Alberto Fernández, apenas figuró.


A Cristina le fue mejor que a todos los chicos finolis que algunos vez se le atrevieron. Y entonces, los que vinieron a cambiar la historia, se empezaron a asustar.

Se  comenzaron a dar cuenta que estaban más atados a la historia K de lo que ellos superficialmente creían. Que la sociedad no era tonta y que sabía que volverían por más que juraran mil veces no. Que eran iguales a los que criticaban.

Entonces se resignaron a volver.

Los peronistas duros, por su parte, en vez de tratar de explicar racionalmente lo irracional como nuestros nuevos renovadores, intentaron ver si Macri se caía como De la Rúa y conste que hicieron todo para lograrlo.

La nueva guerrilla semiológica proveyó los fusiles simbólicos, tal como Horacio Verbistky que acusó a Macri de desaparecedor de personas o Raúl Eugenio Zaffaroni que le pidió que se vaya por una razón sustancial: porque a él no le gustan las políticas que está aplicando Cambiemos.

Por su parte, los sindicalistas más pesados, los Barrionuevo y Moyano, también se sumaron a la prédica golpista, pero por razones menos espirituales que los ideólogos de la revolución: para no caer entre rejas. Entre presidiarios se entienden.


Todos juntos, presentes o ausentes, presentables e impresentables, duros o finos, coincidieron en la toma del Congreso de diciembre cuando -aliados nuevamente al kirchnerismo- buscaron acabar con la democracia a pedradas a ver si diciembre de 2017 se transformaba en diciembre de 2001.

Estaban muy lejos de lograrlo, muy lejos, pero ellos no lo sabían y pusieron el alma en la patriada. Hasta que entendieron lo poquitito que eran. Que ni subiéndose a la muerte de Maldonado ni apoyando las piedras de los delirantes ni proponiendo todos los días un golpe por la razón que sea, nada les quitaba su impotencia. El de ser definitivamente lo viejo aunque todavía no surgiera lo nuevo.

Entonces dejaron de lado todo intento de diferenciarse, y se dejaron tentar por los kirchneristas con más cara presentable, los más parecidos a ellos: Daniel Filmus y sobre todo Agustín Rossi. Hicieron un acto donde se juntaron para olvidar viejos agravios, y también para olvidar todo lo que dijeron contra el kirchnerismo cuando se fueron del kirchnerismo. Emocionados, cantaron abrazados la marchita peronista y el Alberto Fernández hasta le fue a pedir la bendición al Papa Francisco para el reencuentro de la sagrada familia.

El Sergito Massa todavía no dice nada porque la Marga Stolbizer que le creyó cuando él le juró que jamás volvería al peronismo, y menos con Cristina, hoy lo quiere matar. Pero él, como buen marido engañador le dice que no tiene nada con Cristina, aunque, como los otros, se muere por volver.

Quisieron armar una alternativa por fuera y hacia el futuro con la vieja táctica del peronismo de decir que ellos no estaban de acuerdo con lo que hicieron sus jefes aunque ellos hayan sido sus brazos ejecutores.

Y porque no estaban de acuerdo, ahora se proponían ser los nuevos jefes como si nunca hubieran tenido nada que ver con los anteriores. Pero esta vez no lo lograron. Y además, ¿para qué irse si los K están cayendo todos presos? Y los impresentables son mayoría. Por eso ellos ahora ofrecen sus caras presentables, de gente bien y razonable, para ver si Cristina, que perdió con Macri pero les ganó a todos ellos, les permite heredarla.


Y, así como el duro de Moyano, tal cual un gorrioncito apichonado la invita a tomar un café a Cristina, estos  peronistas refinados (petiteros se decía antes) la invitan a tomar té con masitas. Como si se tratara de la tía rica y ellos fueron los sobrinitos que la quieren heredar. ¡Cómo los debe despreciar la señora! ¡Y con cuánta y justa razón! Pero lo más seguro es que les acepte el invite.

Publicado en Diario "Los Andes" de Mendoza, domingo 18/02/2018.-

El papa Francisco aseguró que está en "lista de espera" para ser santo.

El papa Francisco, bromeando entre curas, dijo hoy que estaba en "lista de espera" antes de que la iglesia católica lo haga santo, en un encuentro con el clero en el que dio algunos consejos para afrontar el "cuarentazo", la crisis de los 40.

Dos papas, Juan XXIII y Juan Pablo II, son "ya santos, Pablo VI lo será este año, la beatificación de Juan Pablo I está en curso, respecto a Benedicto XVI y yo mismo, estamos en lista de espera", declaró el sábado el papa Francisco, al término de una reunión con el clero de Roma, diócesis de la que también es obispo.

Estos sacerdotes le hicieron varias preguntas, para que diera su opinión sobre la crisis de los 40, que perturba a religiosos de entre 40 y 50 años, según uno de ellos.

"íEh, le démon de midi!", respondió el Papa, en francés, antes de hablar del "cuarentazo", término local para la crisis de los 40. "A los 40, entre 40 y 50 años, te cae encima, es una realidad. He oído que algunos lo llaman 'es ahora o nunca'. Nos replanteamos todo y nos decimos 'es ahora o nunca'", agregó Jorge Bergoglio.

"Si no tienes un hombre prudente, un hombre de discernimiento, un sabio que te acompañe, búscalo, porque es peligroso seguir solo, a esta edad", advirtió el pontífice. "Hay tantos que acabaron mal. Busca ayuda enseguida", insistió Francisco.

Porque "tenemos malas tentaciones en esos momentos, tentaciones que nunca hubiéramos pensado tener antes", prosiguió en el lenguaje directo que lo caracteriza.

"No hay que avergonzarse, pero hay que erradicarlas enseguida", reiteró el Papa, porque es también el momento de las "tonterías" (ragazzate): cuando un sacerdote comienza a hacer ese tipo de tonterías". "Son el germen de la doble vida", aseveró.

En respuesta a una pregunta de los religiosos de más edad, con más de 50 años, Francisco se mostró solidario ante su desconcierto frente a la modernidad y sus tecnologías.

A esta edad, reconoció, "puede que no encontremos el lenguaje del mundo de hoy. Yo, no sé utilizar las redes ni todas esas cosas, no, no tengo ni celular", insistió.
Respecto a internet, Bergoglio reconoció que no sabe utilizarlo. "Internet y todas esas cosas, no sé utilizarlo. Cuando tengo que enviar un correo electrónico, lo escribo a mano y un secretario me lo envía", aseguró.

Publicado en Diario "Los Andes" de Mendoza, sábado 17 de febrero de 2018.-

“La Sueca” Larsson fue mamá y presentó a su hijo con una tierna foto.

Alexandra Larsson, la exsecretaria de Jorge Lanata en Periodismo Para Todos, anunció en la red el nacimiento de su hijo Elliot. Mirá la dulce foto.
Alexandra “La Sueca” Larsson, quien fuera la enfermera sexy de Jorge Lanata en Periodismo Para Todos, anunció el nacimiento de su primer hijo, Elliot.
Lejos del medio e instalada en Estocolmo, Suecia, su país natal, Alexandra, quien también fue una de las bailarinas del staff de ShowMatch, anunció el nacimiento de su primer hijo, fruto de su relación con Niklas Andersson, un jugador profesional de hockey sobre hielo, también sueco.
“Bienvenido el amor de mi vida, nuestro hijo, Elliot. Te amamos tanto que las palabras no pueden describirlo. Te amo hijo. El amor de mi vida, Elliot”, escribió “La Sueca” junto a la postal más tierna, su hijo sosteniendo su mano.