LA FRASE DEL DIA DE HOY.

“Por eso vamos alegres confiados a la conquista de un gran porvenir”.
Fragmento del “Himno de la provincia de Río Negro” del Presbítero Raúl Entraigas.

"No al colonialismo mental. No hay proyecto que la capacidad argentina, que la materia gris argentina, no pueda encarar".
“Ya hicimos lo posible, ahora vamos por la utopía".
Ing. Roberto Gasparri, pionero y visionario de la Patagonia Argentina.


martes 6 de marzo de 2012

TODO ES HISTORIA: EL LUGAR DE NACIMIENTO DE JUAN DOMINGO PERÓN.


TEMAS DE DEBATE Y OPINIÓN.
Este tema de investigación histórica me lo acerca el reginense Carlos Schulmaister a través de su blog El ansia perpetua.

EL PRESIDENTE. EL CASO PIRAS-PERÓN.

UN ENIGMA SARDO EN LA HISTORIA DE LA ARGENTINA.

LA LEYENDA DE UN SARDO QUE SE HABRÍA CONVERTIDO EN JUAN PERÓN POR RAFFAELE BALLORE.


¿QUIEN ERA PERON? ¿DONDE NACIÓ?

Un enigma sardo en la historia de la Argentina.

Es uno de los casos más misteriosos y fascinantes de la historia moderna. El mítico General Juan Perón, tres veces presidente de la Argentina, sería en realidad un italiano, más precisamente de Cerdeña.

La presunción es increíble pero muchos elementos compiten, en todos los casos, en dirección de un Perón sardo. Sobre el hecho se habló tímidamente en los años ‘40 y hacia el inicio de los ‘50 solamente en Mamoiada (pequeño centro en la provincia de Nuoro), teatro inicial de este fantástico hecho, pero explota después con fragor en 1951 después de la aparición de dos artículos escritos por el abogado periodista Nino Tola en el cotidiano “L’Unione Sarda” y algo también en “Il Giornale d’Italia”. En aquel periodo Tola desarrolla incrédulo las primeras indagaciones y despertó la curiosidad de todos. Naturalmente también en los ambientes culturales sardos en aquellos tiempos la noticia fue ampliamente comentada entre estupor y perplejidad.

El caso fue retomado más de veinte años después por el jovencísimo mamoiadino Peppino Canneddu y publicado en 1984 en un libro con el título “Juan Perón-Giovanni Piras, dos nombres una persona”, editado por Antonio LalliPoggibonsi –.

Las primeras investigaciones insinuaban que Giovanni Piras, un humilde campesino de Mamoiada emigrado jovencísimo a inicios del siglo pasado a Sudamérica, se habría convertido nada menos que en el mítico presidente Juan Perón. La cuestión fascinó por mucho tiempo a un tercer investigador, Raffaele Ballore, que desde 1993 en adelante comenzó a indagar posteriormente y a recoger material decidido a extraer un guión cinematográfico a partir de esta historia (Guión terminado de escribir en 1996, registrado y depositado en la SIAE– Roma – en 1998- ). La investigación debía no obstante ser profundizada y encontrar documentación probatoria en pro o en contra de esta fantástica tesis y verificar argumentos y hechos que han viciado algunas coincidencias en el pasado.

¿Cuántas cosas han cambiado desde 1984 a hoy? ¿Se han encontrado novedades sobre el caso? ¿Se llegó a sostener esta inverosímil afirmación con documentos de cierto peso y a efectuar indagaciones particulares. Una miríada de nuevos elementos se han agregado para mejorar (y complicar) las cosas, y en base a la documentación han hecho cambiar el recorrido inicial a Ballore si bien manteniendo la misma “ruta”. Las dudas sobre Piras han sido afrontadas y resueltas por su meticulosa investigación descripta en el libro “El Presidente” – El caso Piras-Perón -, con subtítulo “La leyenda de un sardo que se habría convertido en Juan Perón”.

La indagación, además de deshacer el caso hasta ahora conocido, el investigador evidencia eficazmente las muchísimas contradicciones de Perón y las lagunas de los historiadores argentinos con documentos y fotografías, y está caracterizada por el fuerte deseo del conocimiento y de la verdad. Muy a menudo las voces del pueblo han tenido algún fundamento, pero es también verdad que a veces la “caja de resonancia” popular amplifica más de lo debido los hechos y llega hasta deformarlos. Una seria verificación era necesaria sin dejarnos transportar o involucrar emotivamente aun cuando muchísimos testimonios jugaban a favor de la hipótesis de Mamoiada y que por una larga serie de irrefutables coincidencias (algunas forzadas) parecía no dejar alguna alternativa.

Se ha hecho un estudio cuidado yendo a la búsqueda del Piras emigrado desde Mamoiada en 1910 e indagando sobre particulares fases de la vida de Perón y de sus documentos personales. La pista del Perón mamoiadino ha sido después descuidada por Ballore cuando han sido analizados importantes documentos de la primer esposa del General y los datos antropométricos en el folio Matricular Militar de Piras confrontados con aquellos di Perón. Finalmente ha sido dejada definitivamente la leyenda popular después del resultado de una pericia que no deja dudas.

El autor transcribe las voces populares y los testimonios en Cerdeña que han literalmente dejado con la boca abierta por el contenido de las revelaciones y las muchas coincidencias que avalarían la versión del Perón mamoiadino pero que, en todos los casos, contribuyen indudablemente a un fondo de verdad ya que importantes elementos hacen pensar que Perón haya sido un sardo verdadero. Que el tres veces presidente argentino esconda algo muy serio en el libro emerge de manera clara e inequívoca. Fundamentalmente los puntos de mayor fuerza son: las muchas veces declarada “sarditá” del General y la inexistencia de sus bisabuelos en la isla; la búsqueda de documentos oficiales referidos al político argentino claramente dudosos; las fotografías del joven y del maduro militar no corresponden con las del niño y del adolescente; las amenazas recibidas por parte del abogado Tola y el importante testimonio inédito recogido por el periodista Franco Siddi (actual presidente de la Federazione Nazionale della Stampa Italiana). Siguen una serie de anomalías y rarezas en la documentación oficial del militar Perón y de la familia.

Raffaele Ballore ha seguido y cree en una pista sarda si bien no ha aún logrado individualizar la localidad de proveniencia, en efecto escribirá “Piras-Perón” hasta el final del libro pero con éste juego de apellidos quiere significar más generalmente el caso, más precisamente, de un Perón sardo. Ya son muchos en haber sido golpeados por la “peronitis”, esta historia fascina a cualquiera: está quién acerca escritos, quien un pequeño testimonio, otros sugieren un indicio. En esto caso quien más tenga más coloque, la verdad histórica se alcanza con la contribución de muchos.

Para colocar definitivamente la palabra fin al caso del Perón sardo, falta solo la prueba genética, prueba que, según los resultados escritos en el libro “El Presidente”, debería ser hecha a los restos de Juan Perón y de su madre Juana Sosa. El porqué se entiende leyendo éste volumen que argumenta el caso con documentos, fotos y testimonios.

Tomás Eloy Martínez, gran escritor y biógrafo independiente de Perón, escribe:

«…junto a Joseph Page he descubierto que hablar de Perón es un trabajo sin fin y ninguno podrá jamás escribir el libro definitivo».

En Sudamérica no ha sido fácil indagar sobre una historia de éste tipo: demasiadas dificultades, demasiadas puertas cerradas, demasiado tiempo transcurrido y, porqué no, demasiados intereses del Estado Argentino.

Algunos escritores han señalado las rarezas de la inscripción en el Registro Nacional de las Personas de los orígenes del General, hay quien las justifica con la molestia de Perón no legitimado desde el nacimiento y quién no sabe explicarnos los motivos. Pocos no obstante han observado atentamente sus hechos, solamente con un atento análisis nos damos cuenta que toda la vida de éste ilustre personaje está llena de misterios y sorpresas que dejan serios interrogantes sobre todo porque hay ahora elementos para no descuidar y para colocar bajo la atención de los historiadores.

Es necesario decir que éste caso ha merecido la difícil y profunda búsqueda de la cuál ha sido objeto. Indagar sobre la vida de Perón para aclarar la verdadera identidad no quiere absolutamente ser un acto descortés hacia el pueblo argentino ni disminuir la figura de su ex Presidente.

El autor no evalúa el Perón político porque no ha profundizado el conocimiento de su obra y de sus ideas, en el interior de ésta investigación menciona solo un pequeño perfil. Expresa no obstante la personal consideración diciendo que si ha sido electo democráticamente tres veces quiere decir que para los argentinos algún merito habrá por lo tanto tenido, más bien, todavía hoy, él y Evita, su famosa, venerada y discutida segunda esposa, permanecen como dos figuras míticas dentro del entero panorama latino-americano. Pero no tiene intenciones de celebrar o demoler ningún “mito”, quiere solamente poner en discusión una verdad de interés histórico porque si todo corresponderá a la verdad de un coterráneo suyo, con el nombre de Juan Perón, en el bien o en el mal, ha sido un protagonista de la historia del 1900.

En uno de los libros de Enrique Pavón Pereyra, biógrafo personal de Juan Perón, resalta de manera enigmática una frase dictada al escritor por el exiliado argentino en la casa madrileña sobre como ha conservado celosamente el origen de su natalidad, se lee:

«…Yo he jugado con mi destino una mágica apuesta, he logrado hasta hoy conservar mis orígenes como un profundo secreto».

Más allá de la fantástica historia que propone el libro “El Presidente” de Raffaele Ballore, un hecho importante hermana los destinos de Cerdeña, de Argentina y de sus capitales: la ciudad de Buenos Aires toma el nombre de la iglesia de la “Vergine della Buona Aria”, patrona de Caliari y de toda la región sarda.

Traducción de Marta Tronchoni
Raffaele Ballore, El Presidente – PAPEL
Raffaele Ballore, El Presidente – EBOOK (PDF for Adobe Digital Editions)
Raffaele Ballore, El Presidente – EBOOK (para Amazon Kindle)

http://www.mamoiada.org/paese/mamoiada/enigma-sardo-en-la-historia-de-la-argentina/
Extraído del blog EL ANSIA PERPETUA del reginense Carlos Schulmaister.

MÁS ACERCA DEL NASCIMIENTO DE JUAN DOMINGO PERÓN.

EL EX PRESIDENTE HABIA RECONOCIDO QUE SU APELLIDO ERA DE ORIGEN ITALIANO
Según el libro de un escritor italiano, Perón nació en Cerdeña.
Asegura que llegó a la Argentina recién cuando tenía 17 años.
No aporta pruebas concluyentes.
Pero cuenta una leyenda que circula desde hace 50 años entre pobladores de un pueblo del centro de esa isla.

JULIO ALGAÑARAZ. Roma. Corresponsal (Diario Clarín)
Juan Perón, el legendario caudillo que fue tres veces presidente de la Argentina, no habría nacido en Lobos el 8 de octubre de 1895, sino que sería un inmigrante sardo llamado Giovanni Piras.
Piras habría llegado a la Argentina en 1909 desde Marmoiada, un pueblo a 17 kilómetros de la ciudad de Nuoro, en la áspera región central de la isla de Cerdeña conocida como Barbagia. Así lo afirma en un libro publicado allí —que desde hoy será difundido en toda Italia— el escritor local Peppino Caneddu.
Juan PerónGiovanni Piras— Dos nombres, una persona reúne en una larga investigación todos los detalles de una leyenda que en realidad comenzó a difundirse en la Barbagia a comienzos de los años 50 y que por entonces, como cuenta el mismo Caneddu, dividió en dos facciones a los habitantes de Marmoiada.
Los "peronistas" eran los que creían a pie juntillas que el joven vecino Giovanni Piras, que a los 17 años había partido junto con un grupo de muchachos del pueblo a buscar trabajo y felicidad en la Argentina, había cambiado su nombre por el de Juan Perón y se había convertido en presidente del país-mito, vasto, rico y generoso con los pobres que querían labrarse el futuro haciendo, aunque fuera, los trabajos más humildes.
Los "antiperonistas" eran los puebleros de Marmoiada que sostenían que Giovanni Piras no era Perón, aunque había logrado "hacer la América" casándose con la hija de su patrón en Chubut, un tal don Cipriano, que era un italiano muy rico y de muy buen trato con sus peones y con los operarios que trabajaban para él.

La simpatía por los italianos.
Se trata de una leyenda positiva porque a la gente de Marmoiada la llena de orgullo la historia de que uno de sus paisanos haya logrado llegar a presidente de la Argentina.
En realidad, basta mirar cualquier foto de Perón y compararla con una fotografía de su madre, doña Juana Sosa, para darse cuenta del parecido: el líder del justicialismo era el retrato vivo de doña Sosa, como la llamaban.
El libro se apoya, además, en la abierta simpatía que Perón sentía por los italianos y, en especial, por los sardos. En su obra, Peppino Caneddu presenta numerosos testimonios de esta actitud del general, que se repitió muchas veces cuando era presidente de la República.
También cita el libro Yo, Juan Perón, del periodista argentino Esteban Peicovich, en el que el líder justicialista hace una autobiografía. "Mi bisabuelo era un médico de Cerdeña... Es cierto que mi apellido es de origen italiano; nos llamábamos Pieroni. Mi antepasado emigró (a la Argentina) desde un pueblo de Sassari, en Cerdeña".
Perón mismo cuenta que su bisabuelo había peleado por la independencia sarda y que, perseguido, emigró a Buenos Aires en 1860. "Por muchos años he conservado en mi casa un retrato de este bisabuelo sardo", dice en el libro-entrevista de Peicovich.
En zonas de Italia, España y la misma Francia, el apellido Perón, además, no es raro. Es común en Cataluña y no hay que olvidar que los catalanes conquistaron una parte de Cerdeña durante decenios en tiempos lejanos. Además, en el Veneto italiano no es raro encontrar gente que se llama Perón de apellido.
El libro de Caneddu no aporta ninguna prueba concluyente, pero cuenta una bella leyenda.
En junio de 1909 partieron los muchachos de Marmoiada, desesperados por un trabajo, hacia la Argentina. Viajaron a pie, en diligencia, en una nave hasta Génova y en el "piróscafo" Ravenna llegaron a Buenos Aires. Giovanni Piras, que era el más chico, con 17 años, se fue con uno de los grupos a Chubut, a la zona donde también se habían trasladado, o estaban por trasladarse, Mario Tomás Perón y su mujer, Juana Sosa.

Un muchacho inteligente.
Según el libro, Giovanni Piras era extraordinariamente inteligente.
Aprendió enseguida a "hablar en argentino", según cuentan sus paisanos que, años después, regresaron a Marmoiada. Compraba muchos libros para darse una cultura y con su personalidad pujante conquistó el amor de la hija de su patrón, don Cipriano.
Don Cipriano es el personaje que lo habría ayudado a convertirse en Juan Perón, porque "para entrar al Colegio Militar había que ser argentino", e iniciar una fulgurante carrera que lo convirtió en el político más importante de nuestro país en el siglo XX.
Con honestidad, en el libro Caneddu publica una entrevista a una mujer "antiperonista" de Marmoiada, que dice: "No, Giovanni Piras no era Perón. Pero le fue muy bien en la Argentina. Gracias a su suegro y a su esposa se hizo muy rico. Cortó las relaciones con su familia porque no le informaron de la muerte de su madre. Y no se sabe qué fue de él".

DOÑA JUANA SOSA VIUDA DE PERÓN. Doña Juana Sosa Toledo, era una criolla -descendiente de los pueblos originarios- de la zona, procedente de viejas familias radicadas en la región desde tiempos inmemoriales por la zona de Lobos
En 1928 falleció Mario Perón, el padre de sus dos hijos, Mario y Juan Domingo Perón.
Por unos años vive en la estancia "La Porteña" de Sierra Cuadrada, Chubut.
Sus hijos, que estudian en Buenos Aires con la familia del padre, suelen venir a pasear a las zona de Camarones.
En 1937 se casa con Marcelino Canossa y tres años después se instalan en Comodoro Rivadavia. (1940).
Su hijo Juan Domingo Perón es electo presidente el 24 de febrero de 1946.
En 1948 compran el terreno de la Avenida Rivadavia (entre Alem y Viamonte) y terminan la casa en 1950.
Doña Juana sufre de diabetes, una enfermedad que se agrava en 1953 y que se complica con arteriosclerosis. Muere el 30 de mayo de 1953.

A mi criterio esta la teoría DEL "Perón italiano" no me parece posible hasta me parece "de novela". Acerca que si era Juan Sosa o Juan Perón (con cualquiera de los apellidos reconocido por Perón suena probable como lo del parentesco con el escritor Borges) nacido en Lobos o cerca de Lobos. EL Dr. Hipólito Barreiro sostiene que Perón nació el 7 de octubre de 1893 y que lo hizo en un rancho todavía en pie de Roque Pérez hijo natural de una india tehuelche. Con respecto a la investigación si nació en Roque Pérez es la búsqueda en ciertas localidades de "apropiarse" el sitio del nacimiento de una personalidad importante como lo fue el Gral. Juan Domingo Perón por aquellos tiempos los límites territoriales eran difusos pasa algo similar con Ceferino Namuncurá "El lirio de la Patagonia" que algunos sitúan su lugar de nacimiento no en Chimpay sinó en Lamarque (se adjunta anexo). Otros lo hacen de origen italiano, teoría que de confirmarse daría vuelta todo lo escrito sobre Perón. Sin ir más lejos el santafecino León Gieco en el tema que compusiera con la colaboración del historiador Hugo Chumbita "Bandidos Rurales" a Juan Bautista Vairoleto (que estuvo por Colonia Regina)... canta que nació cerca de Cañada Rosquín (donde nació León Gieco) y no Carlos Pellegrini en la provincia de Santa Fe.
El apellido Perón es italiano por parte de padre y de madre de familias afincadas de origen mestizo "los morochos" como llamaba Perón a "los descamisados".
Como siempre en historia nunca está dicha la última palabra. Todo es materia de investigación.

ANEXO CEFERINO NAMUNCURÁ.
Domingo 28 de agosto de 2005. (Diario Río Negro)



¿Dónde fue exactamente que nació? por María Inés Herrera.
En distintos puntos del país y el mundo los seres humanos veneran a quien les otorga sentido a sus vidas; agradecen su buenaventura o invocan el milagro que los hará salir de pobres y desamparados.
Cada 26 de agosto, fieles devotos de Ceferino Namuncurá se acercan a Chimpay para rendir tributo y agradecer los favores del Lirio de la Patagonia. Ahí están las estampitas, las placas recordatorias, las velas derretidas y las colas interminables para rezar frente a la imagen del milagroso. Ahí están, en el exacto lugar de nacimiento o aparición de un ser que se ha elevado espiritualmente sobre los demás... Se lo ha ubicado en un altar. La cuna de Ceferino Namuncurá ¿es exactamente Chimpay? Mirar hacia atrás allanará el camino hacia las respuestas y permitirá desatar el nudo que forman decretos, fechas y personajes.
El término chimpay comenzó su recorrido antes de 1942, cuando un rey quechua ordenó una expedición a la actual Patagonia Argentina; cerca de lo que hoy es la isla de Choele Choel encontraron un chimpay, palabra común con que nombraban los vados.
En el siglo XVII, los primeros araucanos ignoraban el sentido de la palabra y la transformaron en nombre propio. En 1879, Manuel Olascoaga hizo público el término: Chumpay, Chimpay o Chipael, fue lo que rescató de boca de los soldados que recorrieron el vado.
El nombre propio Chimpay no había sido difundido masivamente en 1884; Chipaél fue un término usado durante poco tiempo para una zona que aún no se definía ni en su nombre ni en sus límites. ¿Será este hecho uno de los fundamentos del libro de bautismos de la Parroquia de Patagones, donde se lee que Ceferino nació en Chimpay? Este es sólo uno de los cabos que hay que atar.
Recopilación: EL REGINENSE.

lunes 5 de marzo de 2012

"Con Inglaterra no hay nada que hablar" por Andrés Malamud.








TEMAS DE DEBATE Y OPINIÓN.
[¿Dialogo de sordos? ¿Posturas para públicos de sus países? Interesante artículo sobre Malvinas Argentinas.]

"Con Inglaterra no hay nada que hablar" por Andrés Malamud.
La Argentina debe explorar nuevos caminos si quiere lograr avances para sus intereses en el tema Malvinas.

La Argentina no acepta menos que la soberanía y Gran Bretaña discute todo menos la soberanía. Es un diálogo de sordos, y sin embargo todos hablan. ¿Son locos? No, son racionales: le hablan a sus públicos domésticos, no a su interlocutor extranjero. Pedir negociaciones constituye una pose y no un objetivo. La diplomacia bilateral es un mecanismo para resolver conflictos sin intermediación. ¿Pero alguien se imagina que funcione en un asalto o una final de fútbol? Los jueces y los árbitros se inventaron para terciar en conflictos irresolubles para las partes. Porque éstas no son imparciales ni, muchas veces, competentes para aplicar el derecho. La Argentina y Gran Bretaña no tienen nada que hablar porque ninguno tiene disposición para conceder.
Las vías restantes son, entonces, dos: la unilateral y la trilateral. La primera se ensayó en 1982 con apoyo popular pero funcionó sólo durante dos meses; la segunda es la única que falta explorar. Arbitraje o muerte, deberían clamar los nacionalistas con cerebro –pase el oxímoron– .

El antecedente más reciente no es malo para la Argentina. La mediación papal en el conflicto del Beagle le otorgó a Chile las tres islas en disputa, pero preservó el principio bioceánico y le garantizó a la Argentina la proyección marítima. Para quien considera que la soberanía reside en el territorio y no en el pueblo, y que además es absoluta e indivisible, la entrega de un peñasco es una herejía. Para quien, en cambio, no defiende la esencia del ser nacional sino los más prosaicos intereses nacionales, el acuerdo fue ventajoso porque aseguró la paz sin entregar la plataforma continental ni los recursos de aguas profundas.

Mutatis mutandis, el núcleo de la cuestión Malvinas serían hoy las tres P: petróleo, pesca y proyección sobre la Antártida. La tierra y las ovejas se pueden discutir dentro de 99 años, como ilustra con paciencia china la experiencia de Hong Kong. Pero en el fondo, lo que importa de Malvinas es lo que ocurre en el territorio argentino –diría el ministro Puricelli–. Por un lado, el reclamo tiene base constitucional y constituye algo cercano a una política de Estado. Por el otro, es difícil encontrar un tema más propenso a la manipulación política.

De esa estrecha hondonada no escapa una declaración reciente de diecisiete intelectuales que, adjudicándose objetividad, desmenuzan argumentos razonables con estilo provocativo. Pero el estilo mella al contenido, haciéndole un flaco favor a la causa defendida. Hay observadores que diagnostican en los firmantes el “síndrome de Tokatlian”, que es como un profesor de la UBA llama cariñosamente a la tentación compulsiva de salir en dos diarios por día, todos los días. Lo destacado del reclamo argentino es el racismo que lo subyace. De hecho, los argentinos son dueños de su país porque mataron indios, mientras que los británicos ocupan las Malvinas porque echaron blancos.

Además, diría un progresista, si la tierra debe ser del que la trabaja, con la misma razón debe serlo de quien la habita. Pero entre nacionalismo y progresismo, enseña la Historia, las relaciones siempre fueron distantes. Entre tanta escaramuza, hay dos méritos del Gobierno que son innegables: aprovechar el momento de debilidad británica y regionalizar con éxito el reclamo. El infortunio del adversario combina la recesión económica con la crisis de la Unión Europea y la desactivación de todos los portaviones de la Marina Real, mientras la regionalización incluye el apoyo concreto de los vecinos que no prestan sus puertos a los barcos con oveja flameando en el mástil.

Pero apoyar la posición argentina tiene costos, que pueden acumularse y explotar mañana para el lado errado. ¿Mañana? Léase la declaración reciente del presidente de la delegación paraguaya en el Parlamento del Mercosur: “Al expresar su solidaridad con el hermano pueblo argentino, la delegación paraguaya tampoco olvida que tras la genocida guerra contra la Triple Alianza, la Argentina de entonces pactó con el imperio del Brasil la infamia del desmembramiento del territorio paraguayo”. Y sigue Gonzalo Núñez: “En los tiempos presentes, el gobierno de Buenos Aires, que reclama solidaridad y apoyo de nuestros gobiernos, torpedea incesante, inmisericorde y sistemáticamente el comercio paraguayo de exportación, utilizando tácticas y disposiciones típicamente colonialistas que nos trae a la memoria las imposiciones de siglos pasados”. Esta expresión de hermandad latinoamericana se encuentra disponible en el portal de la institución que representa a los pueblos del bloque. Las injusticias tienen dos lados, y conviene recordar que no siempre estamos del lado que pensamos.
Fuente de información: "El Estadista" por Andrés Malamud, 2 de marzo de 2012.
http://elestadista.com.ar/?p=1973



NOTICIAS. COMENTARIO DIARIO "EL PAÍS" - ESPAÑA.

El bloqueo refuerza el sentimiento antiargentino en las islas Malvinas.
Londres dice que solo Buenos Aires trata de elevar la tensión en el archipiélago.




El aumento de la tensión entre Argentina y Reino Unido por su enfrentamiento acerca de la soberanía de las Malvinas ha provocado una lluvia de banderas británicas e isleñas en Stanley, la capital de las Malvinas, y parece tener el efecto contrario al que busca Buenos Aires: lejos de atemorizar a los habitantes del archipiélago, la tensión no hace más que reavivar la memoria de la guerra de 1982, aumentando el sentimiento de comunidad de los malvinenses y recordándoles que, hoy por hoy, su defensa depende precisamente de Gran Bretaña.

El bloqueo a los buques con bandera de las Malvinas y las trabas a los barcos con pabellón británico, apoyado por Chile, Uruguay y Brasil, están provocando pequeños inconvenientes a los pesqueros gallegos que faenan en la zona y problemas para la llegada de alimentos y materiales desde el continente, pero eso solo significa que los isleños han de pagar un sobreprecio porque algunos productos llegan ahora desde Gran Bretaña.

Los que de verdad temen una escalada de la tensión son los trabajadores chilenos y de otros países de Sudamérica empleados en las Malvinas y los excombatientes argentinos que visitan el archipiélago, que temen la suspensión del vuelo semanal que une las Malvinas con Punta Arenas, en el sur de Chile. Eso les obligaría a viajar a través de Londres, a precios prohibitivos.

Londres y Buenos Aires se enzarzan en un duelo verbal Las prácticas del príncipe Guillermo en Malvinas disparan la tensión Reino Unido envía un moderno buque de guerra a las islas Malvinas El milagro económico del archipiélago Londres niega haber militarizado las Malvinas Argentina acusa a Reino Unido de llevar armas nucleares al Atlántico Sur Argentina acepta la mediación de la ONU en el conflicto por las Malvinas.

“El bloqueo nos está afectando porque nos dan la lata”, explica el gallego Antonio Cordeiro, representante de los armadores de Vigo en las Malvinas desde 1988. Lleva allí tanto tiempo que le llaman “el cónsul de Galicia”.

Primero negociaba licencias para los armadores y desde que el sistema se cambió a empresas mixtas busca socios locales para las empresas gallegas.

“Están sometiendo a inspección a los barcos cuando llegan a Montevideo y pidiéndoles los papeles. Cuando declaran que vienen de las Malvinas, les abren expediente sancionador, que puede acabar con la imposición de una multa aunque hasta ahora no se ha dado el caso. En una ocasión tuvo que intervenir un helicóptero de la armada por la actitud agresiva de los inspectores”, explica Cordeiro.

“Aquí siempre hemos tenido una buena relación con la industria pesquera española, muy positiva, con contactos a nivel científico. Los españoles han estado desde hace tiempo en las Malvinas y enseguida se interesaron por las licencias y luego han sido los que han formado más empresas conjuntas”, explica John Barton, director de Pesca del Gobierno de las Malvinas.

Desde que se introdujo el sistema de licencias de pesca en 1986-87 se ha revolucionado la economía de las islas, que desde 1989 son autosuficientes salvo en los gastos de Defensa, que siguen a cargo de los contribuyentes británicos.

El final del periodo de relaciones constructivas entre Argentina y las Malvinas que se dio en la era de Carlos Menem, en los años noventa, está afectando a la conservación de los caladeros. “La falta de colaboración de Argentina es un gran problema, un gran paso atrás para la conservación de los caladeros. Entre 1990 y 2005 hemos tenido una política bilateral de conservación muy buena, que era entre Gran Bretaña y Argentina con participación de las Malvinas. Hemos tenido científicos argentinos trabajando en esta habitación. Eso ahora es muy poco probable”, se lamenta Barton.

¿A qué se debe el aumento de la tensión de los últimos meses? Se apuntan varias causas: la cercanía del 30º aniversario del conflicto de 1982, la evidencia de que sí hay petróleo en las Malvinas, la estancia estos días en las islas del príncipe Guillermo de Inglaterra. “Me temo que le voy a tener que dar una respuesta diplomática: se lo tiene que preguntar a Argentina”, se excusa el gobernador británico del archipiélago, Nigel Haywood. “Leemos en los periódicos que hay un amento de la tensión en el Atlántico Sur, pero no lo hay. Lo que hay es un lado intentando aumentar la tensión. Pero nosotros, no”, añade.

Pero Haywood pierde esa compostura diplomática cuando se le recuerda que Londres ha considerado esencial la opinión de la población local en los contenciosos de las Malvinas y Gibraltar pero devolvió Hong Kong a China en 1997 y, sobre todo, expulsó en los años 60 a los habitantes de la isla de Diego García para convertirla en una base militar de Estados Unidos sin pedir su opinión a los afectados. “Son casos muy diferentes y de hace mucho tiempo. Nos podríamos remontar también a la invasión española de los Países Bajos”, se revuelve en el sofá de su acogedora residencia frente a la bahía de Stanley. “El Gobierno británico ya ha admitido que en aquellos tiempos se cometieron errores”, añade, recuperando la compostura.

Visto desde las islas, la cuestión de la opinión de la población local es un elemento central del debate sobre la soberanía del archipiélago. “Aquí no había ningún tipo de población indígena cuando los ingleses tomaron posesión de las islas en 1765”, afirma Dick Sawle, uno de los ocho miembros que forman la Asamblea Legislativa local, nacido en Inglaterra pero afincado en las Malvinas desde 1986.

“En 1832 había aquí una población civil de unas 30 personas. Y estaban solo para una cosa: matar vacas. Porque los barcos necesitaban carne. En octubre de 1832 vino aquí un buque desde Buenos Aires con una guarnición militar argentina que tuvo muchos problemas con la población civil. Los ingleses vinieron tres meses después y les expulsaron. Más o menos lo mismo que en 1982”, ironiza.

“Aquí no había ningún tipo de población indígena cuando los ingleses tomaron posesión de las islas en 1765”, afirma Dick Sawle, uno de los ocho miembros de la Asamblea Legislativa local.
“El capitán inglés le dijo a la población civil que quería que siguieran aquí porque era del interés de los barcos en la zona. Había 30 personas: gauchos, un escocés, brasileños, uruguayos, algún argentino. Tenemos los nombres de todos ellos pero no sabemos de dónde venían. Y dos personas decidieron salir: uno uruguayo y otro brasileño, eso sí lo sabemos. Pero nunca se expulsó a ningún tipo de población argentina. Y el último de ese grupo de población civil murió pacíficamente aquí en 1871. Y ahora hay gente que lleva aquí nueve generaciones. En Argentina no es fácil encontrar a alguien que haya vivido allí nueve generaciones”, asegura.

“Cuando algunos argentinos hablan de las Malvinas parecen hablar de un territorio deshabitado”, se queja John Fowler, director adjunto de periódico local, el Penguin News, también malvinense de adopción. “Otros parecen hablar de un lugar mítico, pero es un mito nacional irreal, sin carne, y en casos extremos, como el de algunos ministros de la señora Kirchner, es un territorio en el que quizás haya gente, pero es gente que no cuenta porque no importan”, sostiene.

“Pero si los argentinos que había aquí en 1800 eran importantes, nosotros también somos importantes. Estamos en la misma situación que Argentina, Uruguay o Chile hace muchos años, con la diferencia de que no ha habido masacres como cuando los españoles reclamaron los territorios. No creo que el argumento histórico sea crucial, pero ¿qué cambiaría si hubiéramos expulsado a 20 o 30 personas en 1833, que es algo que además podemos probar que no ocurrió?”, se pregunta. “No puedes ir atrás a 1833 y dibujar las fronteras en base a eso”, concluye.

*** Fuente de información: Diario "El País" (España), 2 de marzo de 2012.
http://internacional.elpais.com/internacional/2012/03/02/actualidad/1330707042_071928.html

domingo 4 de marzo de 2012

¿Qué decían los políticos argentinos sobre el 2 de abril de 1982?

TEMAS DE OPINIÓN Y DEBATE.
MEMORIA HISTÓRICA ARGENTINA.

¿Que dijeron los políticos sobre el 2 de abril de 1982?

DIJERON EN AQUELLOS DÍAS...
La ocupación argentina de las Islas Malvinas generó en aquel abril del 82 un respaldo masivo por parte de la máxima dirigencia política del país, que ya por ese entonces vigorizaba sin embargo su oposición a la dictadura. Explorar hoy los archivos implica encontrarse con –por caso– las reflexiones que siguen.

Arturo Frondizi (Movimiento de Integración y Desarrollo): "La acción de las Fuerzas Armadas tendiente a poner fin a la usurpación de Inglaterra en las Malvinas y demás islas del Atlántico Sur merece todo nuestro apoyo y no cabe duda de que tiene el respaldo unánime del pueblo argentino". ("La Razón", 2/4/82)


• Américo Ghioldi (Partido Socialista Democrático): "Me he sentido profundamente conmovido y lleno de gozo por la decisión de las Fuerzas Armadas, intérpretes fieles del sentimiento popular más profundo de los argentinos". ("La Nación", 3 /4/82)


• Carlos Saúl Menem (PJ): "Las Fuerzas Armadas se hicieron eco del clamor popular y siguieron los lineamientos del reclamo: recuperar las islas e izar el pabellón celeste y blanco". ("Crónica", 2/4/82)



• Raúl Alfonsín (UCR): "La ocupación de las Malvinas es una vieja aspiración de los argentinos sin distinción de bandera política que se efectúa a raíz de la permanente negativa de Gran Bretaña de reconocer nuestros derechos. El episodio pone de manifiesto que los argentinos sabemos unirnos para la defensa de las grandes causas". ("Convicción", 4/4/82)


• Álvaro Alsogaray (Ucede): "Cuando se cuenta con el respaldo de un derecho tan indiscutible y tan universalmente reconocido como es el de la Argentina sobre Malvinas, todo acto tendiente a ejercerlo en su plenitud no sólo está justificado sino que es imperativo". ("La Prensa", 5/4/82)


• Alberto Benegas Lynch (Encuentro Nacional Republicano): "Ante la trascendencia de los hechos internacionales que se están sucediendo en las Malvinas, destacamos ante la opinión pública el acierto de la conducción por parte del gobierno argentino del problema que afecta la integridad territorial de la Nación". ("La Prensa", 5/4/82)

• Miguel Ángel Zavala Ortiz (ex canciller radical en el gobierno de Arturo Illia, 63/66): "Desde que tomé conocimiento de los hechos así también como de los distintos pasos y medidas que el Palacio San Martín llevaba a cabo hice llegar mi más profundo sentimiento de solidaridad y adhesión al doctor Costa Méndez (canciller del régimen militar). ("La Nación", 3/4/82)


• Oscar Alende (Partido Intransigente): "En materia de soberanía no puede haber dos actitudes sino la plena solidaridad nacional, por lo que recomiendo en la circunstancia que se proceda con extremo dinamismo y sin pérdida de tiempo".


• Mesa Directiva del Comité Nacional de la UCR, partido por entonces liderado –tras la muerte de Ricardo Balbín– por Carlos Contín: "Participa de la decisión nacional que concluye con el desembarco en las Malvinas. La UCR asume su solidaria responsabilidad ante todas las implicancias que presenta el curso de acción de este histórico acontecimiento. Sin declinar una sola de nuestras actitudes en el orden político-interno, declaramos nuestra solidaridad con las Fuerzas Armadas en este trascendente hecho que exige una rígida y convencida unidad nacional". ("La Nación", 3/4/82)

• Multipartidaria Nacional (N. de la R.: creada a fines del 81, era la convergencia del grueso de las fuerzas políticas que comenzaba a organizar la oposición a la dictadura. Sus principales partidos eran al PJ y la UCR): "Ante la recuperación de las Malvinas por las Fuerzas Armadas de la Nación, esta Multipartidaria Nacional expresa su total apoyo y solidaridad con la acción llevada a cabo y reitera su decisión de respaldar todas las medidas conducentes a la consolidación de la soberanía argentina". ("Crónica", 3/4/82).
*** Fuente de información: Diario "Río Negro", viernes 2 de marzo de 2012 (edición N° 22.828), página 25.

sábado 3 de marzo de 2012

La Resolución 2.065 sobre Malvinas.

HISTÓRICAS ARGENTINAS.

La Resolución 2.065 sobre Malvinas.
En el año 1965 bajo la presidencia de Arturo Humberto Illia se logra aprobar la Resolución N° 2065 en la Asamblea General de Naciones Unidas (O.N.U.).
El Comité Especial de Descolonización concluyó que “la declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales”.
El 16 de Diciembre de 1965 se aceptó la posición de la Argentina sobre las Islas Malvinas, al considerarla como territorio bajo status colonial y recomendar tanto a nuestro país como a Gran Bretaña iniciar negociaciones sobre el proceso de descolonización. La determinación se aprueba por 94 votos a favor, ninguno en contra y 14 abstenciones entre ellas Gran Bretaña.
Miguel Ángel Zabala Ortiz era Canciller junto al entonces Ministro Consejero en la O.N.U. sobre el tema Malvinas, Lucio García del Solar y el representante argentino ante la O.N.U., José María Ruda fueron los encargados de llevar adelante una extensa, pero a la vez exitosa negociación con el máximo nivel de la diplomacia del Reino Unido con el canciller inglés Michael Stewart antes y después de la sanción de la Resolución 2.065. Las tesis que confrontaron son las mismas que en la actualidad la Argentina sostenía la “integridad territorial” al ser nuestras Malvinas “en dominio ya inmortal” sometidas a la política colonial inglesa y Gran Bretaña abonaba la idea de la "autodeterminación de la población"
En enero de 1966 Stewart y Zabala Ortiz se reunen en Buenos Aires y mantuvieron largas conversaciones explicitando cada uno su posición, pero culminando las mismas con una HISTORICA DECLARACION CONJUNTA (que se conoce como el COMUNICADO CONJUNTO ZAVALA ORTIZ – STEWART con el fin de encontrar una solución pacífica al problema e impedir que la cuestión llegue a afectar las excelentes relaciones que vinculan a la Argentina y el Reino Unido
En aquel momento Inglaterra tenía una decisión de iniciar el proceso de transferencia de las Islas Malvinas hacia nuestro país, pero sugería secretamente el acercamiento argentino hacia los isleños para ir ganando su confianza. La estrategia diplomática del gobierno de Illia dio sus frutos positivos.

Nota: Miguel Zabala Ortiz durante El Bombardeo a la Plaza de Mayo formo parte de comandos civiles que actuaron durante el bombardeo militar a la Plaza de Mayo en 1955. Pasado el bombardeo, Zavala Ortiz voló a Montevideo en un avión militar conducido por el Capitán de aviación Wilkinson de Almeyra pero fue posteriormente a la acción militar y con el objeto de pedir asilo político en Uruguay.

viernes 2 de marzo de 2012

BORGES Y PERÓN ¿ERAN PARIENTES?

TEMAS DE DEBATE Y OPINIÓN.

JORGE LUIS BORGES Y JUAN DOMINGO PERÓN PARECEN QUE FUERAN INFINITOS Y POLÉMICOS.
SIEMPRE VIGENTES. EN EL 2011 IGNACIO CLOPPET DIFUNDIÓ SU INVESTIGACIÓN DEL ANTEPASADO COMÚN DE BORGES Y PERÓN.





Según historiador, Perón y Borges tenían un antepasado en común.
Vivió en el siglo XVIII en la ciudad de Rosario, sostiene Ignacio Cloppet.

El tres veces presidente y general argentino Juan Perón y el escritor Jorge Luis Borges tuvieron un antepasado en común que vivió en el siglo XVIII en la ciudad de Rosario, dijo hoy a Efe el historiador Ignacio Cloppet.

Borges, que consideraba a los peronistas "incorregibles" y fue degradado de bibliotecario a inspector de aves con la llegada del peronismo, era "un tío lejano" de Perón y sospechaba de tal parentesco, asegura Cloppet, autor de "Eva Duarte y Juan Perón: la cuna materna", recién llegado a las librerías de Argentina.

La obra, centrada en los árboles genealógicos de Perón y Evita, toca la historia del terrateniente Pedro Pascual de Acevedo, de cuyo primer matrimonio con Estefanía de Obelar desciende Perón (1895-1974), mientras que del segundo, con Tomasa Benítez, lo hace Borges (1899-1986), apuntó Cloppet.

De Acevedo, que se casó tres veces, fue uno de los primeros habitantes de la ciudad de Rosario, a 380 kilómetros al noreste de Buenos Aires, donde tuvo una vasta descendencia.

Entre los descendientes del terrateniente figuran también los presidentes Luis y Roque Sáenz Peña, quienes gobernaron el país de 1892 a 1895 y de 1910 a 1914, respectivamente, explicó el escritor e historiador.

Detalles. "Perón y Borges se conectaban con De Acevedo a través de sus respectivas madres. Borges tenía una diferencia de cinco generaciones con aquel terrateniente, mientras que Perón tenía ocho, de modo que el escritor era un tío lejano del presidente y general", indicó.

"Yo no intento conciliarlos (a Borges y Perón). Lo que digo es que tenían un tronco en común, una misma sangre", aclaró.

Según Cloppet, el autor de "El Aleph" tenía "sospechas" de su parentesco con Perón, que presidió Argentina de 1946 a 1955 y fue derrocado por un golpe de Estado que le forzó a un exilio en España hasta 1973, cuando regresó al país para ocupar la Presidencia en un nuevo mandato truncado por su muerte, en julio de 1974.

"No siga moviendo el árbol genealógico, no vaya a ser cosa que seamos parientes de Perón", dijo en una ocasión Borges a su sobrino Miguel de Torre Borges, quien estudiaba los orígenes de la familia, relata el historiador en su libro.

"Lo sospechaba porque era un filólogo que conocía perfectamente cuáles eran sus ancestros", insistió Cloppet, quien también escribió el libro "Los orígenes de Juan Perón y Eva Duarte", la popular segunda esposa del general.

Entrevista. El historiador, que ha indagado también en la ascendencia vasca de Perón y Duarte, dijo que se entrevistó recientemente con la viuda de Borges, María Kodama, a quien "le sorprendió pero le pareció razonable" el relato sobre el parentesco del escritor con Perón.

El libro de Cloppet desmiente además que Juan Domingo Perón haya tenido una madre indígena, como defienden otros investigadores.

El historiador accedió a documentación de la familia Perón gracias a su vinculo familiar con Eva Duarte ya que su abuela y la esposa del tres veces presidente argentino eran primas hermanas.

"También tengo una vinculación familiar por el lado de mi abuelo, quien fue abogado de la sucesión del padre de Perón y tuvo una amistad con el ex presidente", detalló.

***Fuente de información: http://www.lavoz.com.ar/ 20/09/2011, Agencia EFE.


Fragmento del reportaje a Ignacio Cloppet Diario Uno (Mendoza), septiembre de 2011.
Un parentesco inesperado
–El descubrimiento de un parentesco entre Borges y Perón supone un toque de ironía a la historia, teniendo en cuenta los célebres antagonismo y enemistad entre ambas personalidades. ¿En qué consiste ese parentesco?
–Los ancestros maternos de Perón son bien criollos y se remontan hasta los mismos confines de la conquista de América. Perón desciende por su madre Juana Sosa Toledo de la gran heroína de Asunción del Paraguay, doña Mencia Calderón Ovando, viuda de Juan de Sanabria, quien llegó a Paraguay a mediados del siglo XVI, acompañada de las primeras 50 doncellas blancas que vinieron para poblar de blancos América. Esta ascendencia Perón la tiene por su bisabuela Victoria Gaona, una mujer nacida en San Nicolás de los Arroyos. El parentesco de Perón con Borges se debe a un ancestro común, el gran genearca Pedro Pascual de Acevedo, un hombre importante que nació y vivió en Rosario y Santa Fe. Perón desciende de la primera esposa de Acevedo, doña Estefanía de Ovelar, y Borges de la segunda, una señora de apellido Benítez. Quién hubiera pensado que estos dos grandes hombres del siglo pasado, tan opuestos el uno con el otro, iban a estar unidos por la sangre.



jueves 1 de marzo de 2012

Borges y las Malvinas.



TEMAS DE OPINIÓN Y DEBATES.
BORGES SIEMPRE PRESENTE... BORGES Y MALVINAS ANALIZADO POR HORACIO POGGI Y JORGE CASTAÑEDA.


De Juan López a John Ward.
Jorge Luis Borges tuvo a las islas Malvinas en su cabeza, y es oportuno recordar en qué condiciones.
Por Horacio Enrique Poggi.

Jorge Luis Borges (1899-1986) era un escritor que opinaba de diversos temas, entre ellos, de política. La cuestión de las Islas Malvinas, como veremos, ocupó su particular atención. Creativo, ocurrente y filoso en las declaraciones, nunca ingresó en las sinuosas arenas de la militancia partidaria. Tuvo simpatías cambiantes: anarquista, socialista, radical yrigoyenista, conservador y en el ocaso de su vida fue un utopista que soñaba con una ciudadanía planetaria manteniendo incólume su adhesión a la filosofía spenceriana del hombre contra el Estado (“el máximo de individuo en el mínimo Estado”, según la máxima de su amigo Macedonio Fernández). De ese modo dibujaba una parábola y volvía a las fuentes originarias de su juventud. El círculo virtuoso se cerraba en plena sabiduría.

Para una interpretación lo más objetiva posible de los vaivenes políticos de Borges debemos tener en cuenta lo precedente, porque -caso contrario- se impondrá la ideología del disparate, tan afín a quienes suelen analizar la posición del escritor ante los problemas de su época. El arte de la simplificación ha llevado a algunos neorrevisionistas a etiquetarlo y a reducirlo a su condición de “antiperonista” y “anglófilo”, dos rótulos despectivos que sobrevuelan el continente literario de un autor que hizo escuela de la ironía y que no titubeaba en corregir sus dichos en el mismo instante del diálogo para preservar la coherencia de su pensamiento.

¿Cómo preservar la coherencia cambiando de opinión con asiduidad? Para Borges la conciencia ética determinaba la acción y era lo esencial. Lo demás quedaba en las orillas de lo accidental y superfluo. Él vivía como pensaba, entonces era inflexible con aquello que impugnara su estilo de vida. Por eso su desdén hacia la figura histórica de Perón a quien aborrecía, según su parecer, por haber permitido la proliferación del peculado y de diversas formas de corrupción. El enriquecimiento ilícito de los funcionarios públicos le provocaba un intransigente rechazo. También asociaba al peronismo con la vulgaridad, la chabacanería y el mal gusto en las cuestiones atinentes a la educación y la cultura, postura que suscribirían Arturo Jauretche y Leopoldo Marechal, dos intelectuales de inocultable pertenencia peronista, que resultaron postergados en la consideración del primer peronismo debido a que jamás comulgaron con el verticalismo asfixiante, el aplauso oportunista y la alcahuetería regiminosa.

Borges nunca fue un oligarca ni tampoco un esclavo del materialismo. Pertenecía a una familia patricia de clase media, repudiaba la frivolidad, la obscenidad de la sociedad de consumo y a pesar de sus amistades aristocráticas, se mofaba hasta del uso de la corbata y no compartía los privilegios de las clases acomodadas de la elite porteña. Por eso, ubicar a Borges dentro de la mundanidad oligárquica por su acendrada posición antiperonista, o bien expresa un acto de ignorancia, o bien se trata de un acto de mala fe. Que la clase alta lo admirara y utilizara sus dicterios antiperonistas en la difusión propagandística no significa que Borges nadara en oro. Su elegante pero modesto departamento de tres ambientes de la calle Maipú que habitó a partir de los años 30 hasta su muerte, habla por sí solo. La riqueza de Borges era exclusivamente literaria. De ahí en más podemos comprenderlo y justificarlo, o señalar las divergencias que correspondan de acuerdo a la formación intelectual de cada uno. Sin embargo, consideramos que a Borges hay que interpretarlo desechando las anteojeras ideológicas que siempre son totalitarias y conllevan el germen de la intolerancia.

En 1983 Néstor J. Montenegro entrevistó a Borges. Fruto de las entrevistas es un pequeño volumen titulado Diálogos. En él encontramos el pensamiento borgesiano respecto de las Islas Malvinas. Se había cumplido apenas un año de la derrota de Puerto Argentino. Borges emite su punto de vista. Así califica de “ingenua” la decisión bélica de los militares junteros: ignoraron que una cosa es “el derecho jurídico sobre un territorio y otra su invasión”. Si hubieran consultado a un buen abogado, quizá habrían desistido del error, estima el escritor.

Más adelante dice Borges: “Se obró de un modo histriónico. Se habló de la ocupación de unas islas indefensas como si tratara de la batalla de Trafalgar o de las campañas de César. Se festejó la victoria cuando la batalla no había empezado. Muchachos de dieciocho años, con escasa o nula experiencia, fueron sacados del cuartel para batirse con soldados. Adolecemos de la peligrosa costumbre de obrar sin pensar en las consecuencias (…)”.

El autor de El Aleph llama “invasión” a la recuperación transitoria de las Islas. Porque estima que habría que tener en cuenta a los isleños que rechazan la nacionalidad argentina y también a los argentinos. “En todo caso debió hacerse un plebiscito, o debería hacerse en el porvenir. El epigrama en prosa rimada Las Malvinas son argentinas, es culpable de muchas muertes”.

Respecto del porqué de la recuperación transitoria, Borges sostiene que “el gobierno militar quería distraer la atención de la gente. Quería que olvidaran, tan siquiera por un tiempo las desapariciones, la ruina económica y ética”.

“La invasión fue aprobada cuando se la creyó una victoria -insiste Borges-, cuando reveló que era una derrota fue condenada. Debemos obrar de un modo ético, de las consecuencias nada sabemos (…) La derrota militar es el menor de nuestros males. En el curso de la historia hubo siempre derrotas y victorias. Nuestro país sufre una derrota económica, y lo que sin duda es más grave, una derrota ética”.

Acerca de la propaganda oficial del “estamos ganando”, un triunfalismo sempiterno, tan común en gobiernos ulteriores, en otras circunstancias, aunque con la misma búsqueda de efectos manipuladores, afirma que “se vive al día, se obra y habla como si no hubiera mañana, se vive en el mero presente como si éste no fuera fugaz”.

La causa de Malvinas para Borges es uno de los efectos perniciosos del nacionalismo. Habla desde una ciudadanía planetaria, donde no existan las fronteras, echa a rodar su sueño, su utopía para que el Hombre no cometa más El crimen de la guerra y conviva en un mismo mundo sin nacionalismos, bajo la única bandera de la hermandad, del amor y del progreso. Si fuera por él, manteniendo su lógica cosmopolita, dejaría el archipiélago austral en manos de los isleños: “Adolecemos de un casi inhabitado territorio. ¿A qué dilatar el desierto con dos desiertos más, que nos quedan tan lejos”? Alguna vez Violeta Parra cantó “por un pedazo de tierra no quiero guerra”.

Pero ¿qué hacer con las Islas que siguen ocupadas por los británicos? “Es un tema jurídico -dice Borges-, que opinen los juristas imparciales. Toda opinión argentina o británica debe ser, de antemano, puesta en duda (…)”.

Ya en 1982 la Junta Golpista había denunciado la instalación en las Islas de una base de la OTAN con armas nucleares. “El gobierno argentino puede jactarse de haber inspirado esa obra”, apostrofa Borges. Y tras cartón denuncia el atroz negocio del armamentismo mundial y se declara pacifista, aconseja que en las escuelas argentinas El crimen de la guerra de Juan Bautista Alberdi debiera ser un libro de texto. Asimismo advierte que una tercera guerra mundial sería lisa y llanamente un suicidio de la humanidad.

En un contexto de país derrotado, con un gobierno ilegal e ilegítimo en terapia intensiva, y en los prolegómenos del advenimiento democrático Borges no titubea. A los generales argentinos les encomienda que para subsanar las heridas de la guerra austral deben “exigir una investigación rigurosa para que su honor quede limpio”. Y a las Fuerzas Armadas, “recluirse cada noche en sus cuarteles y abominar de la política”.

Liquidado el conflicto malvinero Borges escribe La milonga del muerto que musicalizó Sebastián Piana y cantó Eduardo Falú. Un verdadero alegato antibélico. La dictadura prohibió su difusión. Mejor suerte corrió el poema en prosa Juan López y John Ward, en el que se narran las vicisitudes de un argentino y de un inglés que se combaten mutuamente en las Malvinas. Lo publicó The Times. “No sé si tiene algún valor, salvo un valor moral”, sostuvo en la oportunidad.

Apreciemos la belleza inmortal de estas líneas finales de Juan López y John Ward:

Hubieran sido amigos, pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Caín, y cada uno, Abel.

Los enterraron juntos. La nieve y la corrupción los conocen.

El hecho que refiero pasó en un tiempo que no podemos entender.


****Fuente el Informador Público
http://site.informadorpublico.com/?p=6036



Borges y las Malvinas.

Les tocó en suerte una época extraña. El planeta había sido parcelado en distintos países, cada uno provisto de lealtades, de queridas memorias, de un pasado sin duda heroico, de agravios, de derechos, de una mitología peculiar, de antiguas o recientes tradiciones, de próceres de bronce, de aniversarios, de demagogos y de símbolos. Esa división, cara a los cartógrafos, auspiciaba las guerras.

López había nacido en la ciudad junto al río inmóvil; Ward en las afueras de la ciudad por la que caminó Father Brown. Había estudiado castellano para leer el Quijote.

El otro profesaba el amor de Conrad, que le había sido revelado en un aula de la calle Viamonte.

Hubieran sido amigos, pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Caín, y cada uno, Abel.

Los enterraron juntos. La nieve y la corrupción los conocen.

El hecho que refiero pasó en un tiempo que no podemos entender". "Juan López y John Ward", Jorge Luis Borges

En sus diálogos con Néstor Montenegro, Jorge Luis Borges dejó varias opiniones sobre la entonces reciente guerra por las Islas Malvinas, sabiendo que la publicación de dichos juicios podía crearle enemigos, pero también que "la popularidad (que nunca he buscado) y la impopularidad son el anverso y el reverso de una misma moneda".

En dicho reportaje nuestro escritor, entre otros conceptos, expresó que en dicha guerra "se obró de un modo histriónico. Se habló de la ocupación de unas islas casi indefensas como si se tratara de la batalla de Trafalgar o de las campañas de César. Se festejó la victoria cuando la batalla no había empezado. Muchachos de dieciocho a veinte años, con escasa o nula experiencia, fueron sacados del cuartel para batirse con soldados. Adolecemos de la peligrosa costumbre de obrar sin pensar en las consecuencias. Cualquier cosa puede temerse de un gobierno tan irresponsable como el nuestro. Un gobierno de aniversarios, de arrestos, de órdenes, de rivalidades, de almuerzos de camaradería, de codicias, de juras de la bandera, de desfiles y de hambre y sed de figuración".

Sobre el hecho en sí de la ocupación dijo que "es típico de la mente militar pensar en abstracciones, en territorios, y no en seres humanos. Éstos no fueron consultados. Me refiero aquí a los dos mil kelpers y a veintitantos millones de argentinos. Se cambiaron los nombres de ciudades, se bajó una bandera y se elevó otra, se obró como si se tratara de una conquista. Con derechos jurídicos o no los habitantes se sentían británicos. En todo caso debió hacerse un plebiscito, o debería hacerse en el porvenir".

Preguntado sobre el apoyo político del pueblo argentino ante la recuperación de las islas Borges expresó que "la invasión fue aprobada cuando se la creyó una victoria: cuando se reveló que era una derrota fue condenada. Debemos obrar de modo ético; de las consecuencias nada sabemos. Se ramifican hasta el infinito y tal vez a la larga se complementen. La derrota militar es el menor de nuestros males. En el curso de la historia hubo siempre derrotas y victorias. Nuestro país sufre una derrota económica y, lo que sin duda es más grave, una derrota ética".

Con respecto a si Gran Bretaña le dará a la Argentina la soberanía sobre las Islas Malvinas Borges opinó que "el arte de la profecía es difícil y como tal imposible. Lo inverosímil y, en todo caso, lo deseable es que los hombres lleguen, alguna vez, a esa ciudadanía planetaria de la que hablé. En ese porvenir, ambos nombres –República Argentina y Gran Bretaña– serán, cabe esperar, anacrónicos".

Hasta aquí algunas de las expresiones de nuestro escritor sobre Malvinas. Como cierre de esta breve nota, nada más apropiado que reproducir los versos de su "Milonga del muerto", con música del maestro Sebastián Piana, casi desconocida y cuya difusión fue prohibida por las autoridades de aquel entonces.

"Lo he soñado en esta casa/ entre paredes y puertas,/ Dios les permite a los hombres/ soñar cosas que son ciertas. Lo he soñado mar afuera/ en unas islas glaciales./ Que nos digan los demás/ la tumba y los hospitales. Una de tantas provincias/ del interior fue su tierra;/ (Conviene que no se sepa/ que muere gente en la guerra). Lo sacaron del cuartel/ le pusieron en las manos/ las armas y lo mandaron/ a morir con sus hermanos./ Se obró con suma prudencia,/ se habló de un modo prolijo/ les entregaron a un tiempo/ el rifle y el crucifijo. Oyó las vanas arengas/ de los vanos generales/ vio lo que nunca había visto:/ la sangre en los arenales. Oyó vivas y oyó mueras/ oyó el clamor de la gente/ él sólo quería saber/ si era o si no era valiente. Lo supo en aquel momento/ en que le entraba la herida/ se dijo No tuve miedo/ cuando lo dejó la vida. Su muerte fue una secreta/ victoria. Nadie se asombre/ de que me dé envidia y pena/ el destino de aquel hombre".

JORGE CASTAÑEDA, escritor. Valcheta (pcia. de Río Negro).
*** Publicado en Diario Río Negro", 1° de marzo de 2012.


MILONGA DEL MUERTO
LOS COJUGADOS (1985)
JORGE LUIS BORGES.

Lo he soñado en esta casa
entre paredes y puertas.
Dios les permite a los hombres
soñar cosas que son ciertas.

Lo he soñado mar afuera
en unas islas glaciales.
Que nos digan lo demás
la tumba y los hospitales.


Una de tantas provincias
del interior fue su tierra.
(No conviene que se sepa
que muere gente en la guerra).


Lo sacaron del cuartel,
le pusieron en las manos
las armas y lo mandaron
a morir con sus hermanos.


Se obró con suma prudencia,
se habló de un modo prolijo.
Les entregaron a un tiempo
el rifle y el crucifijo.


Oyó las vanas arengas
de los vanos generales.
Vio lo que nunca había visto,
la sangre en los arenales.


Oyó vivas y oyó mueras,
oyó el clamor de la gente.
Él sólo quería saber
si era o si no era valiente.


Lo supo en aquel momento
en que le entraba la herida.
Se dijo "No tuve miedo"
cuando lo dejó la vida.


Su muerte fue una secreta victoria.
Nadie se asombre
de que me dé envidia y pena
el destino de aquel hombre.

miércoles 29 de febrero de 2012

Pingüinos llegan a morir a las playas del golfo.

Guardafaunas atribuyen a la intensa pesca la reducción del alimento disponible.Son animales juveniles que no alcanzaron el peso necesario para su larga migración.
Durante el último fin de semana largo, junto a la afluencia de visitantes que nutrió el final de la temporada estival, en Las Grutas se observó la triste presencia de varios ejemplares de pingüinos juveniles que llegaron a morir a sus playas.
Unos seis pingüinos muertos yacían en las arenas de la séptima bajada, junto a un ejemplar todavía vivo que resistía de pie el paso de los curiosos –y sus mascotas– sin mayores esperanzas de sobrevida.
Entre las escasas caracolas del sector que se extiende hacia Piedras Coloradas, se podían observar cráneos de las mismas aves que daban cuenta de un fenómeno cada vez más recurrente.
También en las tranquilas playas de Caleta de los Loros podían observarse varios juveniles muertos en la última semana y uno agonizante que yacía en cercanías de Punta Mejillones, junto a otro congénere sin vida.
Los guardafaunas del área Natural Protegida explicaron a "Río Negro" que se trata de juveniles que no alcanzaron el peso suficiente para resistir la larga migración al sur de Brasil y se acercan agonizantes a morir en las playas del golfo San Matías.

Fenómeno creciente.
No obstante reconocieron que el fenómeno es creciente y lo atribuyeron a la incidencia de las pesqueras instaladas en el mar patagónico que reducen el alimento disponible para la fauna autóctona.
"Las pesqueras reducen drásticamente la cantidad de peces y los padres deben nadar cada vez mayores distancias para conseguir el alimento de los pichones, por eso hay cada vez más juveniles que no alcanzan el peso necesario para soportar la larga travesía hasta el sur de Brasil" relataron.
Dentro de las políticas de conservación de fauna la mortandad de juveniles se asimila al proceso de selección natural y no hay previsiones para intervenir, como sí se contempla en el caso de los ejemplares empetrolados.
Tanto el personal de las oficinas de Turismo de Las Grutas que recibió las denuncias como los guarda faunas actuaron en forma diligente ante los avisos preocupados de turistas, aunque era poco lo que podían hacer.

***Fuente de información e imágenes: Diario Río Negro (edición Nº 22.826), 29 de febrero de 2012, página 28 (sociedad).

martes 28 de febrero de 2012

UNA HERENCIA DETERIORADA por JAMES NEILSON

TEMAS DE OPINIÓN Y DEBATE.

Una herencia deteriorada por James Neilson.


En África del Norte hay lugares en que la infraestructura –los caminos, el sistema de abastecimiento de agua, las instalaciones sanitarias– sigue siento inferior a la que fue construida por los romanos hace casi 2.000 años. Campesinos analfabetos ven las ruinas imponentes que fueron dejadas por sus antepasados remotos sin entender cómo llegaron a donde están o para qué servían. Y en la Argentina son muchos los municipios, grandes y pequeños, que aún dependen de lo hecho por generaciones anteriores, por gente que al parecer era capaz de concebir y concretar proyectos que sus descendientes considerarían absurdamente costosos. A pesar de contar con más recursos económicos que los de antes, para no hablar de las posibilidades brindadas por el progreso atropellado de la tecnología, no se animan a procurar emularlos. Así, pues, cuando llueve demasiado ciudades y provincias enteras se inundan al resultar inadecuadas defensas que ya son vetustas y que, por razones que se dicen son presupuestarias, año tras año se deterioran más. Lo mismo sucede en otros ámbitos; en todo lo vinculado con la energía, en la educación pública y, con consecuencias trágicas, en lo que todavía queda de una red ferroviaria que fue, durante mucho tiempo, la mejor de América Latina.

El accidente pavoroso que se produjo el miércoles a las 8:30 de la mañana en la estación Once de la capital federal, cuando un tren repleto de pasajeros chocó con violencia contra los amortiguadores, matando a por lo menos cincuenta personas e hiriendo a más de setecientas, se habrá debido a un "error humano" o un "fallo técnico" de la clase que podría darse en cualquier país del mundo. Asimismo, de tomarse en serio la tesis del secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, se habrá visto agravado por "la costumbre argentina" de viajar "abarrotados" en los primeros vagones de un tren sin pensar en la conveniencia de optar por los de atrás.

Puede ser, pero a juicio de muchos el desastre fue el resultado previsible de décadas de negligencia, de la falta de inversiones, de una cultura de la desidia que permea el país, afectando todo lo relacionado con el sector público, incluyendo a las concesionarias subsidiadas que se han encargado de diversas funciones antes desempeñadas por el Estado. Una y otra vez se ha repetido la palabra "anunciado" y han abundado alusiones a la catástrofe de Cromañón, aquel símbolo tétrico de lo que puede suceder cuando las autoridades actúan como cómplices de empresarios reacios a darse el trabajo de respetar las reglas, desistiendo, por los motivos que fueran, de obligarlos a hacerlo.

¿En qué se gastan los casi 1.000 millones de dólares anuales en subsidios que se entregan a la empresa Trenes de Buenos Aires para que no aumente el precio del boleto en la densamente poblada área metropolitana? Además de ayudar a enriquecer a los concesionarios, el grueso del dinero aportado por los contribuyentes sirve para pagar salarios, de suerte que se invierte muy poco en mantenimiento o para reemplazar trenes medio centenarios por otros, aunque en cierto momento el entonces secretario de Transporte, Ricardo Jaime, permitió la compra de material ferroviario de segunda mano a España y Portugal que, de acuerdo común, resultó ser chatarra inservible, más ruinosa aún que los trenes dilapidados en los que tantos pasajeros se habían acostumbrado a viajar.

Los salarios son importantes y es natural que, desde el punto de vista de los sindicalistas, sean prioritarios. También es comprensible que el gobierno haya querido impedir que subiera demasiado el costo de viajar de ida y vuelta entre el conurbano bonaerense y la capital federal. Con todo, si el Estado y las empresas paraestatales que lo acompañan y que casi siempre comparten sus vicios dejan de preocuparse por la calidad de los servicios que brindan y se resisten a invertir pensando en el futuro, tarde o temprano todo se vendrá abajo.

Es lo que está sucediendo. Parecería que la presidenta Cristina y los voceros oficiales que reivindican con tanta pasión el "modelo" populista son miopes por principio; se han convencido de que sólo a un agorero desalmado se le ocurriría pedirles aprovechar una etapa de crecimiento macroeconómico vigoroso, como la que se acerca a su fin, para prepararse para enfrentar otra que con toda seguridad les será menos favorable. Aunque se afirman contrarios al capitalismo liberal, dan la impresión de confiar en que la economía generará automáticamente recursos más que suficientes como para ahorrarles la necesidad de hacer nada más que recibir el aplauso de consumidores debidamente agradecidos.

Por desgracia, tanto optimismo no se justifica. Sin inversiones en energía, el país ya tiene que importarla en cantidades crecientes, de ahí la campaña alocada de Guillermo Moreno contra las demás importaciones. También pueden atribuirse a la negativa a invertir más la precariedad mortífera del sistema de transporte, las amenazas que penden sobre la salud pública, una crisis educativa que da miedo y la sensación de inseguridad que se palpa en todos los centros urbanos.

Aún más que otros países, entre ellos Estados Unidos, en que el deterioro físico de muchas obras de infraestructura, como puentes y aeropuertos, que fueron completadas hace medio siglo o más es tomado por evidencia de decadencia acaso irreversible, la Argentina está consumiendo el capital heredado que le ha tocado sin esforzarse por renovarlo. Como los descendientes de un magnate que murió hace décadas y se creen liberados de la necesidad de trabajar, los dirigentes se limitan a administrar lo que todavía tienen.

En cierto modo tal actitud es comprensible: ¿por qué privarse de dinero invirtiéndolo en proyectos que madurarán, si es que lo hacen, en el 2030 o el 2040, beneficiando a otros políticos? Dijo Lord Keynes, el economista favorito de políticos decididos a aumentar el gasto público, que a la larga todos estaremos muertos, sentencia que a juicio de muchos significa que, puesto que es inútil preocuparse por lo que podría suceder en el porvenir, convendría concentrarse en los problemas inmediatos. Claro, sólo se trataba de un chiste pronunciado por un hombre que entendía muy bien que a veces es necesario emprender obras destinadas a durar y que, por cierto, no subestimaba la importancia de pensar en algo más que las elecciones próximas.

JAMES NEILSON.

*** Columna "Según lo veo" publicado en el Diario "Río Negro", 24-2-2012.