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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria." Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma.” Padre Leonardo Castellani.

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"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

miércoles, 22 de enero de 2020

E L PENSAMIENTO CRÍTICO ES NECESARIO PARA RECUPERAR LA IDENTIDAD AMERICANA, MESTIZA, CRIOLLA Y PROFUNDA, DE PATRIA GRANDE.

EL PENSAMIENTO CRÍTICO ES NECESARIO PARA RECUPERAR LA IDENTIDAD AMERICANA, MESTIZA, CRIOLLA Y PROFUNDA, DE PATRIA GRANDE.
EL PENSAMIENTO CRÍTICO ES NECESARIO PARA RECUPERAR LA IDENTIDAD AMERICANA, MESTIZA, CRIOLLA Y PROFUNDA, DE PATRIA GRANDE.
Jorge Rachid.
Cuando de explicita el desarrollo del pensamiento crítico, el imaginario lo traduce en la crítica a la foto del día, a ese recorte de la realidad que siempre significa una visión parcial e incompleta de la película que es la vida y son los acontecimientos, sobre los cuales reflexionamos.
Cuando analizamos la política, por ejemplo algunos analistas los hacen sobre la economía, que si bien determina, no es determinante de la misma, si ignora la política, que produce determinaciones, en un círculo que se retroalimenta, lo cual de un análisis segmentado, lleva a conclusiones parciales, sino incorpora el conjunto de los campos que componen la realidad. Esos campos no sólo son los nombrados, sino se incorporan desde la cultura al deporte, desde la educación a la salud, desde los afectos sociales a la calidad de vida. (Enrique Dussel lo explica con precisión).
El marxismo que asienta su análisis sobre la economía, olvida al Marx filósofo, que completa a un escritor e intelectual que dedicó su vida más a la filosofía que a la economía, pese a que su libro más preciado, el Capital, que pocos leyeron y muchos repiten, es sólo parte de su pensamiento, por esa razón Dusssel se permite la crítica marxista al socialismo real, productivista del capitalismo de estado comunista.
Desde ese lugar equivocado, el de los marxistas recortados que critica Dussel, del análisis político parcial, se enarbola la crítica al Perón Filosófico.
Es que Perón, propicia el análisis desde el pensamiento crítico, al desnudar el esquema demo liberal burgués al abordar el desarrollo de la Comunidad Organizada, proyección del poder popular organizado que permite superar la brecha de la disección de la realidad, que en su afán de fragmentar, siempre propone el poder. Ese poder popular organizado y consolidado constitucionalmente, permite al pueblo transformarse en protagonista de la historia, dejando de ser el sujeto pasivo del sistema demo liberal burgués (así lo denomina Perón), que lo llama cada dos años a votar, opciones que el mismo sistema ofrece.
Es entonces cuando el pensamiento crítico irrumpe con fuerzas, en el consciente colectivo del pueblo, desde la organización popular, permite el análisis de categorías que amplían la visión de la realidad, identifican al enemigo, pueden avanzar en definiciones estratégicas y planificar la construcción del modelo social solidario de Justicia Social y Soberanía Política, con criterios propios de sus intereses, sin seguir agendas ajenas, impuestas, extorsivas y coloniales.
Esas categorías, apuntalan la visión de Perón y su consejo: “la política es la internacional, el resto es de cabotaje pueblerino”, cuando explica desde el Modelo Argentino para un Proyecto Nacional. 60 días antes de morir, 1° de julio de 1974, que el mundo que viene, será de los continentalismos o bloques continentales (UNASUR y CELAC) y que la Argentina y la Patria Grande padecerán la irrupción imperial en pos de sus recursos naturales, agua dulce y alimentos.
No podemos entonces, con pensamiento crítico, dejar de mirar la realidad latinoamericana del bloqueo a Cuba y Venezuela, el Lawfare contra los llamados por el Imperio, “populismos”, catalogados al mismo nivel que el narcotráfico y el terrorismo, para invadir, golpear, encarcelar opositores, ajustar y saquear riquezas y soberanías, en una nueva colonización, siglo XXl por las fuerzas de las armas y la prepotencia de EEUU en la región.
Es desde ahí, donde con potencia histórica, surge la conciencia nacional latinoamericana, esa construida por siglos en una identidad sincrética, desde los pueblos con 10 mil años de historia hasta los inmigrantes del fin del siglo XlX. Esa construcción del pensamiento, siempre denigrada por los pensadores eurocentristas, pensadores que también nos nutrieron de herramientas de pensamiento, pero nunca copiados en sus conclusiones, de otras realidades, otras historias, otros escenarios. Por esa razón los pensadores latinoamericanos, ocultos en las bibliografías académicas, desde Vasconcellos a Martí, desde Mariátegui a Ugarte nuestro, desde Kush a Milton Santos, entre otros cientos, siempre plantearon la Patria Grande como marco referencial en la construcción del imaginario común de los pueblos.
Cuando la política, la filosofía, la economía, los intereses de los pueblos cierran en un tiempo histórico surgen los líderes que si comprometen su accionar a esa visión estratégica, crecen en su liderazgo histórico, que es la síntesis de esa conciencia transformada en destino común de los pueblos. Perón fue Juan Domingo hasta el 17 de octubre de 1945, el pueblo lo empodera en esa esquina de encuentro, entre un Líder que todavía no es y un pueblo que lo empodera, como a Evita en el transcurrir de su tiempo. Néstor y Cristina en nuestro país, Chávez en Venezuela, Lula en Brasil, Evo en Bolivia, son algunos emergentes de esa conciencia histórica que apuntala un proceso político, los profundiza y los apuntala, en la medida que son cumplidas sus expectativas, como así también enarbola el pensamiento crítico cuando aparta su camino, retirando su apoyo.
Ese momento histórico permitió la construcción de los Bloques UNASUR y CELAC, estigmatizados por el coloniaje imperial, que los denigra e intenta destruir, pero que no logra penetrar la conciencia identitaria de los pueblos, más allá de retrocesos ocasionales, que enarbolados como nuevos tiempos, son en realidad, bajo las excusas de la globalización y la posmodernidad, una nueva colonialidad, como la que vivió la Argentina en el macrismo, sumiso y lacayo del coloniaje.
Debemos permitirnos ser peronistas y modernos, virtuosos y honestos, comprometidos y jugados a las transformaciones sociales, políticas, económicas e internacionales, desde nuestra visión biocéntrica de la construcción del modelo social solidario que privilegia al ser humano y la naturaleza, como ejes de una proyección estratégica, que de previsibilidad a las futuras generaciones de ña Patria Grande.
Jorge Rachid
PRIMERO LA PATRIA
www.lapatiaestaprimero.org CABA, 22 de enero de 2020.

martes, 21 de enero de 2020

La guerra cultural El combate que nos plantean los globalizadores ofrece una oportunidad imperdible para retemplar la conciencia nacional. POR SANTIAGO GONZÁLEZ.

¿Alguna vez fuimos una nación? Hay documentos que así lo aseguran. La Constitución, por ejemplo, que la reconoce como algo anterior a cualquier ordenamiento político: "Nos los representantes del pueblo de la nación argentina...", dice el Preámbulo. Y en su primer artículo: "La nación argentina adopta para su gobierno la forma representativa republicana federal..." 
Pudimos haber elegido la monarquía o cualquier otro modo de organización, eso no le habría quitado ni sumado a nuestra condición de nación. Qué es lo que convierte a un pueblo en una nación es tema que ha dado mucho que hablar a la filosofía política. Mariano Grondona habla de una "vocación", José Ortega y Gasset de un "proyecto sugestivo de vida en común", en ambos ensayistas se advierte la imagen de la flecha lanzada hacia el futuro. 
Me gustaría añadirle un concepto que también aparece en el Preámbulo, el de la voluntad; creo que le suma decisión y energía a la idea: el brazo que tensa la cuerda del arco, el ojo que define la dirección. Un pueblo se convierte en nación cuando se percibe como tal (cuando quienes lo integran reconocen que tienen cosas "en común"), elige un destino y trabaja para realizarlo. Una nación es una voluntad de ser.
De la patria se dice que es el lugar donde están enterrados los padres. Esta definición tan concisa es rica en significados. Supone un territorio (el lugar), una historia (los antepasados) y un compromiso sagrado con ambos (el sepulcro). Una nación necesita imperiosamente de una patria para que su voluntad de ser pueda convertirse en acto. La patria es la nación encarnada. 

La patria es el pueblo situado en un paisaje, es la riqueza natural del territorio y es la riqueza generada por el trabajo del pueblo en ese territorio; es la historia de su conquista y el ejercicio de su defensa, porque sin territorio no hay patria y sin patria no hay posibilidad de que la nación, el pueblo, desarrollen sus potencialidades. Pero la patria es además una cultura, una lengua, un culto y unas instituciones, que requieren igualmente cuidado y protección porque sin ellas no hay posibilidad de ser. Si la nación es un movimiento, una disposición, un rumbo del espíritu, la patria tiene la densidad de lo real, de lo concreto, de lo tangible. La patria es patrimonio, el patrimonio común de la nación, y la defensa, cultivo y aprecio de ese patrimonio se llama patriotismo.
El Estado finalmente es la expresión institucional de esa encarnación de un pueblo en una patria: es el conjunto de normas que regulan su convivencia, la administración de su patrimonio, y su relación con otros pueblos y naciones, y es también el conjunto de instrumentos necesarios para discutir, sancionar e imponer o ejecutar esas normas. 
La Constitución Nacional de 1853 es la norma fundamental que, especialmente en sus 35 primeros artículos, sienta las bases doctrinarias elegidas por sus fundadores para la organización del Estado argentino: sistema representativo republicano, libertades civiles garantizadas, culto católico. 
La Nación Argentina consagra de este modo la vocación, el proyecto y la voluntad de un pueblo, afincado en una patria y regido por unas normas que le aseguran su espacio de libertad: en ningún lugar puede el hombre ser más libre que en su propia patria, porque la libertad está en el respeto de la ley, y en ningún lugar está el hombre en mejores condiciones que en su patria para influir en la configuración de las leyes. Tiene el derecho y la obligación de hacerlo.
EN PROBLEMAS.
La Nación como vocación, proyecto y voluntad de un pueblo, la patria como patrimonio, historia y cultura común, el estado como agente administrativo, regulador de convivencia y representante ante el mundo definen ese fenómeno humano, histórico y localizado, que llamamos República Argentina. 
No es necesaria una mirada demasiado perspicaz a través de ese conjunto para darse cuenta de que estamos en problemas. La Argentina está a punto de convertirse en apenas un lugar en donde vive gente, reunida al azar, sin rumbo ni destino compartido, desconcertada, ignorante de la causa de los problemas que le arruinan la vida y que jamás encuentran solución, indefensa, a merced de quien se aventure a propinarle el zarpazo.
El Estado está en ruinas. Hipertrofiado y poblado de incompetentes, ha perdido capacidad administrativa. Sus órganos normativos y deliberativos se han convertido en una farsa o caricatura de lo que deben ser. Las instituciones civiles encargadas de acompañarlo y darle vida, los partidos políticos, han degenerado en franquicias electorales que se alquilan para participar en los comicios. 
Los ciudadanos ven empequeñecerse cada día el espacio de su libertad, abrumados por regulaciones, impuestos y vigilancias. Patria y patriotismo son palabras desaparecidas del lenguaje corriente, y cualquiera encuentra normal y aceptable enajenar sin cuidado el patrimonio común, sea público o privado. El conocimiento y aprecio del pasado, de los trabajos y las gestas de quienes nos precedieron, está ausente de la conciencia popular. La nación, esa red afectiva que debería unirnos en una misma vocación, proyecto y voluntad, es una tela raída en la que reparamos, a veces por primera vez, cuando la necesidad nos empuja fronteras afuera.
Esa necesidad es cada vez mayor e imperiosa. Quien tiene ahorros trata de ponerlos a salvo, en divisas extranjeras o directamente en el extranjero. Los jóvenes más avispados se esfuerzan en sus estudios con la ya no tan secreta esperanza de emigrar. 
La Argentina se ha convertido en un país centrífugo, que expulsa talento y capitales, justamente lo que necesita para crecer, mejorar el nivel de vida de sus habitantes y asegurar la defensa de su patrimonio, de la patria. La evaporación de la conciencia nacional, la ausencia de patriotismo, han sido la condición de posibilidad para que el Estado cayera en manos de una mafia política, económica, judicial, sindical y mediática, que eufemísticamente llamamos establishment, y que lo opera en su beneficio más allá del color político que flamee circunstancialmente en la Casa Rosada.
LAS CAUSAS.
Este estado de cosas no es azaroso. Mucho ha tenido que ver nuestra desidia, nuestra desaprensión, nuestro desprecio por la ley y nuestra cobardía. Pero también ha tenido que ver la acción de agentes externos que vienen operando discreta pero eficazmente en el escenario argentino desde la desgraciada década de 1970, cuando una sutil operación de pinzas liquidó al mismo tiempo la subversión castrista y las profesionalmente ambiciosas fuerzas armadas, con sus estudios estratégicos, su dominio de la energía nuclear, sus ingenios misilísticos y aeronáuticos, y también sus desarrollos convencionales como el tanque TAM y el fusil FAL. La guerra de Malvinas fue un giro imprevisto de esa maniobra, algo que se escapó de los planes y tuvo el inquietante efecto de devolverle a los argentinos la conciencia de serlo, de reavivar el sentido de pertenencia a una nación.
Esa guerra puso en marcha un nuevo juego de pinzas, punitivo y ejemplar: el abrazo globalizador. De la mano de Raúl Alfonsín llegó la socialdemocracia europea para conducir las operaciones de desmalvinización y expandir la ideología progresista hacia la cátedra, los medios y el entretenimiento. 
La Argentina, que había sido pionera en los decisivos campos de la salud y la instrucción pública, y protagonista del más exitoso ejemplo mundial de asimilación inmigratoria, se dedicó a remedar innecesariamente el estado de bienestar socialdemócrata y a inventar problemas inexistentes como la discriminación, la violencia de género, la salud reproductiva, el indigenismo, el feminismo, el multiculturalismo y otras patrañas semejantes, que sólo sirvieron para multiplicar la burocracia, desencadenar infinidad de programas y actividades e imponer al estado obligaciones imposibles de afrontar.
CIRCULO VICIOSO.
Así comenzó a girar el círculo vicioso del que no hemos logrado salir, caracterizado por el endeudamiento y la inflación, síntomas de un Estado que gasta por encima de sus posibilidades, y que esquilma a los ciudadanos en exclusivo beneficio de una mafia corrupta encaramada en el poder. 
De la mano de Carlos Menem llegó el otro brazo de la pinza globalizadora, el brazo financiero, con sus préstamos previsiblemente incobrables, sus defaults, sus buitres, sus jugosas comisiones y esos enigmáticos fondos de inversión a la pesca de pichinchas entre las esperables víctimas del desmanejo económico. 
Las aberrantes decisiones económicas adoptadas en casi cuatro décadas de democracia, con sus secuelas de concentración y extranjerización, todas contrarias al interés nacional, no se entienden sino en el marco de un propósito deliberado: es probabilísticamente imposible tanta persistencia en el error. 
El neoliberalismo de Menem y Macri y el populismo de los Kirchner y los Fernández son espantajos ideológicos agitados por la prensa para encubrir un único y mismo fenómeno, una verdadera política de Estado que reconocemos no por sus nobles intenciones sino por sus innobles efectos: la destrucción económica, cultural, social y política de la nación argentina en beneficio de un puñado de comisionistas de intereses externos y otro puñado de saqueadores del patrimonio nacional.
Hay quienes perciben la magnitud de la tragedia, y le buscan salida, generalmente por el lado que su experiencia les hizo más evidente: unos ponen el acento en las reglas de juego económicas, otros en la colonización cultural, éstos en las cuestiones migratorias, aquéllos en la endeblez de nuestro sistema de defensa, otros más en las anomalías del sistema político. 
Y todos tienen razón, pero me temo que están tomando el rábano por las hojas. Si la reconstrucción de la Argentina todavía es posible, debe comenzar por sus cimientos: por la vocación, el proyecto, la voluntad nacional, cuyo alimento y combustible es el patriotismo, la memoria y aprecio del patrimonio histórico, cultural y material que nos es propio.
LA RECONSTRUCCION.
La conciencia nacional revive y se retempla en el combate. Lo demostró la guerra de Malvinas y, a contrario sensu, lo demostró la urgencia y la intensidad de la desmalvinización. 
Más de treinta años tuvieron que pasar para que el gran público comenzara a conocer las historias y los nombres de los héroes de esa gesta. Este único dato debería indicarnos que ése es el camino, y el propio enemigo nos lo ofrece al iniciar las hostilidades. 
La Argentina, como los principales países del Occidente cristiano, sufre hoy el ataque del capital financiero, su meta es la eliminación de las soberanías nacionales y la remisión de los ciudadanos a la condición de esclavos, su arma es la ideología socialdemócrata, progresista o izquierdista.
Nos ha declarado la guerra, y se trata de una guerra armada de palabras, de relatos, de consignas, de imágenes repetidas hasta el hartazgo por una red mediática globalizada y cómplice, y conducida en el terreno por quintacolumnistas a sueldo. Su blanco es la nación, la fe, la familia, el idioma, la música, el lenguaje, la memoria, todo aquello que sostiene la identidad de una persona y de una comunidad de personas.
No habrá reconstrucción posible de la Argentina sin una convocatoria a la defensa en este combate decisivo que no va por los cuerpos sino por las mentes, por el espíritu. Los pueblos de la Europa del este -con Polonia y Hungría a la cabeza-, los votantes de Donald Trump en los Estados Unidos, los británicos tenaces que resistieron tres largos años de lavado de cerebro e impusieron su Brexit contra la voluntad de los globalizadores, nos dicen que la victoria es posible. 
La Argentina ganó su primera batalla en esta guerra cuando logró frenar el proyecto que buscaba la legalización del aborto, y se convirtió en modelo y guía para el resto de la región. Sería imprudente dejar escapar ese impulso. No estamos ciertamente en condiciones de librar una guerra convencional, pero para la batalla cultural que nos proponen nos sobran arsenales: tenemos una historia, una cultura, un patrimonio rico y propio con los que armar escudos, rellenar obuses y dar pelea. 
Si en la hermandad de la trinchera recomponemos el vínculo afectivo, nos reencontramos como argentinos, recuperamos aquella ambición de futuro que sembraron nuestros patricios, el resto se nos dará casi por añadidura. Tendremos por fin una brújula para orientar políticas y un cartabón para medir su eficacia en la persecución de un destino nacional. Debemos saber, sin embargo, que las guerras, incluso las simbólicas, son costosas, a veces prolongadas, y exigen sacrificios, y que nadie responde a un llamado a filas si no reconoce, primero, su bandera.
Publicado en Diario "La Prensa", 19/01/2020.
Foto:Web.

Don Antonio Rosa, conocido como “El Negro Muleta”.


EL NEGRO MULETA …. 121 AÑOS !!!
Don Antonio Rosa, conocido como “El Negro Muleta”, quién falleció a los 121 años es uno de los argentinos que más vivió en este país; nació en 1795 en la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires y era hijo de padres esclavos africanos, vivió todos los procesos de la creación de nuestra nación.-
En 1827 se enroló en el Ejercito Argentino, participando en alrededor de 30 batallas, la mayoría de ellas en la Guerra con el Paraguay, donde obtuvo dos medallas mérito al valor militar y habiendo permanecido en el Ejercito durante 63 años, retirándose con el cargo de Sargento Primero, solía mostrar más de 15 heridas de las distintas batallas que había participado.-
Tuvo 2 esposas dejando 19 hijos, fue muy amigo de Leandro N. Alem, participando con casi 100 años de todas las revoluciones que realizara el radicalismo para conseguir el voto universal, secreto y obligatorio.-
Llegó a votar en 1916 para que Hipólito Yrigoyen sea consagrado presidente de la República, era una persona muy activa, que caminaba mucho, e incluso lo hacía habiendo pasado el siglo de vida, este viejo servidor de la patria hasta el último día de vida comió su carne asada, tomó su trago de vino y fumó su toscanito.-
La revista “Caras y Caretas” sacó esta foto del “Negro Muleta” en diciembre de 1916 en su casa de Columbres 1765 de la ciudad de Buenos Aires con 121 años de vida.-
Fuente de información e imagen: Mauricio Biocca/facebook.

lunes, 20 de enero de 2020

En inclusiva vayan practicando... sinó rempinporoteo...

Visto face...

Cumplió 50 años, pero es una canción que "parece estar reflejando siempre el presente".

Cuando Miguel Cantilo compuso "La marcha de la bronca", Argentina vivía uno de los tantos momentos de intensa inestabilidad política que han caracterizado la historia del país desde su nacimiento.
La dictadura encabezada por el teniente general Juan Carlos Onganía estaba a punto de expirar, pero todavía resonaban los dolorosos ecos de La noche de los bastones largos y el ambiente represivo se hacía cada vez más pesado. La censura era moneda corriente. Ante la menor sospecha de osadía -e incluso en casos directamente inexplicables-, el gobierno militar prohibía: desde las funciones de ballet de El mandarín maravilloso de Béla Bartók hasta La consagración de la primavera de Igor Stravinsky, y desde la ópera Bomarzo de Alberto Ginastera y Manuel Mujica Lainez hasta el film Blow Up de Michelangelo Antonioni más el teatro de vanguardia del Instituto Di Tella.
En ese contexto, la aparición de una canción de protesta tan explícita cobró un valor especial que, además, se sostuvo en el tiempo: por su contenido, "La marcha de la bronca" perfectamente podría sonar fechada, pero sin embargo no ha perdido su poder, su actualidad ni su eficacia. Pasaron ya cincuenta años de su entrada en escena y muchas de sus denuncias suenan indiscutiblemente actuales. "Para los que toman lo que es nuestro / con el guante de disimular / Para el que maneja los piolines / de la marioneta universal / Para el que ha marcado las barajas / y recibe siempre la mejor / Con el as de espadas nos domina / y con el de bastos entra a dar y dar y dar": estrofas que aplican al presente, y no solo en Argentina, como está claro echando un vistazo a lo que ocurre hoy en muchos lugares del mundo.
"Me asombra que la canción se siga escuchando, que tenga la vigencia que tiene -cuenta su autor, Miguel Cantilo-. Que la gente la recuerde después de tantos años es un privilegio poco habitual. Creo que es un testimonio de que, sobre todo en nuestro país, las cosas son cíclicas, se repiten y repiten. El sentimiento de indignación vuelve a aflorar como en el pasado. Es una canción que parece estar reflejando siempre el presente".
"La marcha de la bronca" formó parte del repertorio de Yo vivo en esta ciudad, el disco debut de Pedro y Pablo, el dúo que Cantilo fundó con Jorge Durietz en 1968. "Era la época del nacimiento del rock nacional -rememora Miguel, quien cumplió 70 años en noviembre pasado-. Nosotros ganamos el premio mayor del segundo Festival Nacional de la Música Beat, en 1970. Antes lo había ganado Pajarito Zaguri y después lo ganó Sui Generis. Estaba surgiendo el cancionero popular del rock argentino, y había un ambiente de sana competencia. Los únicos que estaban más o menos instalados eran Los Gatos, la banda de Litto Nebbia".
Cuando el tema empezó a hacerse conocido, en la Argentina pasaban cosas que hoy suenan insólitas: una disposición del gobierno militar obligaba a las discotecas -conocidas por entonces como "boites"- a subir la intensidad de las luces porque la oscuridad era considerada pecaminosa. "Eran tiempos bravos, había mucho mojigato -sostiene Cantilo-. Pero también había una juventud muy inquieta, sobre todo en el ambiente universitario. Había una clara inclinación por expresarse a través del arte, de confrontar con esas ideas represivas. Pero la censura no era tan fuerte como la que llegaría unos años más tarde. Había un margen como para que circularan canciones como 'La marcha de la bronca' o muchas de las que interpretaba una artista comprometida como Mercedes Sosa".
Estilísticamente, "La marcha de la bronca" trabajaba sobre el modelo de "Rainy Day Women #12 & 35", tema de Bob Dylan incluido en Blonde on Blonde (1966) que había generado controversia por su estribillo (" Everybody must get stoned"; "Todo el mundo debe estar colocado"), pero también se había transformado en una referencia para los militantes por los derechos civiles por versos como " They'll stone ya when you're tryin' to keep your seat"; "Te apedrearán cuando estés intentando mantener tu lugar").
Es una canción sencilla, con pocos acordes, y quizás eso haya facilitado su memorización y su popularidad. Tiene los mismos acordes de Los ejes de mi carreta, de Atahualpa Yupanqui ""
Miguel Cantilo.
"Tomé de ese tema el recurso de repetir el pie de entrada de cada estrofa", cuenta Cantilo. "Y también pensé en una caricatura de las marchas militares, algo que ya había hecho Antoine, uno de los primeros cantautores europeos muy influidos por Dylan. La idea no era componer una obra muy elaborada musicalmente -agrega-. Es una canción sencilla, con pocos acordes, y quizás eso haya facilitado su memorización y su popularidad. Tiene los mismos acordes de "Los ejes de mi carreta", de Atahualpa Yupanqui".
Una de las primeras pistas de que la canción podía funcionar bien fue la reacción de un público que la escuchaba por primera vez en un festival al aire libre llevado a cabo en el centro de la ciudad, en la Avenida 9 de Julio, a principios de los 70. "La cantamos y la gente aplaudía entre estrofa y estrofa -revela Cantilo-. Facundo Cabral andaba por ahí y me dijo: 'Ojo con esta canción, Miguel. Esto que pasó no pasa siempre'. Y la verdad es que fue premonitorio. Encima tuvimos la suerte de sortear la censura. Es una canción con buena estrella, evidentemente".
A lo largo de su extensa carrera, Cantilo grabó diferentes versiones del tema: la primera en 1970, con Pedro y Pablo, a la que define como "muy propia de su época, básica pero con un buen arreglo de trompetas"; una en Estados Unidos, según él "más jazzística", que está en el disco La Nueva Vanguardia, de 1984; una en vivo, también con Pedro y Pablo, en 1994; y una incluida en el álbum Clásicos, editado en 2005, con una legión de invitados: Jorge Durietz, Ricardo Mollo, Hilda Lizarazu, Ricardo Mollo, Charly García, León Gieco, Claudia Puyó, Juan Carlos Baglietto, Gustavo Cordera, Alejandro Lerner, Moris, Rubén Rada, María Rosa Yorio, Andrés Calamaro, Fabiana Cantilo y los Súper Ratones. "Es una versión más rockera, la que toco hoy en los shows en vivo -explica Cantilo-. Es la misma que aparece seguido en el Canal Encuentro".
También hay un cover de la canción grabado por Los Demons, una banda uruguaya de los años 70 que modificó una pequeña parte de la letra: en la estrofa que originalmente dice "Bronca porque roba el asaltante / pero también roba el comerciante", se sustituyó esta última palabra por "gobernante", una ligera alteración cargada de significado antipolítico que Cantilo considera "muy aplicable a los sucesivos gobiernos de la Argentina".
Hay un par de nombres que no deben quedar fuera de esta historia: el del cantante de tangos y boleros Horacio Molina, que vio un show de Pedro y Pablo en un café concert y los recomendó en el sello CBS, y el del productor Francis Smith, que se animó en tiempos difíciles a lanzar el simple de "La marcha de la bronca", que terminó vendiendo más de 80 mil copias en unos meses. Unos años más tarde, en 1976, la canción entraría en la lista negra de la dictadura militar liderada por Jorge Rafael Videla. Y Cantilo, como muchos artistas argentinos, partiría al exilio, en un giro violento de la realidad nacional que certificaría el carácter tristemente anticipatorio de un tema que nunca suena viejo: "Bronca cuando se hacen moralistas, y entran a correr a los artistas".
Por: Alejandro Lingenti. Publicado en Diario "La Nación", 20 de enero de 2020.

domingo, 19 de enero de 2020

19 de enero de 1906: LA CRISTIANA MUERTE DEL GENERAL DON BARTOLOMÉ MITRE Y SU ABJURACIÓN A LA MASONERÍA POR ESCRITO ANTE DOS OBISPO CATÓLICOS. Este acto no exime una trayectoria nefasta.

MITRE, UNO DE LOS FUNDADORES DEL LIBERALISMO ARGENTINO.
LA CRISTIANA MUERTE DEL GENERAL DON BARTOLOMÉ MITRE Y SU ABJURACIÓN A LA MASONERÍA POR ESCRITO ANTE DOS OBISPO CATÓLICOS.
MITRE, UNO DE LOS FUNDADORES DEL LIBERALISMO ARGENTINO
LA CRISTIANA MUERTE DEL GENERAL DON BARTOLOME MITRE Y SU ABJURACION A LA MASONERIA POR ESCRITO ANTE DOS OBIPSO CATOLICOS (escrito por Prudencio Martínez Zuviría)

Encontré este maravilloso dibujo del general don Bartolomé Mitre en su lecho de muerte y que representa al general Mitre pocos días antes de entregar su alma al Buen Dios, en su dormitorio, de su antigua casa de la calle San Martín en Buenos Aires, hoy convertida en un maravilloso y buen Museo que recuerda la memoria de Mitre, allí está lo que usó en vida el General Mitre, es decir, esta lo mismo que existía en vida de don Bartolo y realmente es un placer visitarlo, todo muy bien reguardado del tiempo gracias a un cuidado lleno de esmero por las personas que trabajan en el mismo.
Hace muchos años, me interesé en la vida de este personaje de nuestra historia, debo reconocer que no es de mis preferidos, lo considere siempre un pésimo militar y uno de los responsables y culpables de tantos y tantos males que atacaron a nuestra querida patria, manejados desde la logia masónica, luego de la traición de caseros, pero admiro su inteligencia y su pluma; su liberalismo laicista y su fuerte pertenencia a la masonería Argentina, ante la cual se puso de rodillas y a la que le hizo grandes favores , llegando a su cima cuando accedió al grado 33 de la masonería argentina.
Según nos cuenta don Alcibíades Lappas quien también como Mitre fue masón del grado 33, en su libro “La masonería Argentina a través de sus hombres”, en la parte que toca a la biografía del Mitre masón, nos dice Lappas entre otras cosas lo siguiente: “ ….Eminente laicista, en las columnas del diario La Nación fundado por él, emprendió memorables campañas en los años 1882-1884, (Nota mía: se refiere a los años en que en el Senado de la Nación los católicos como Frías, Goyena, Estrada y tantos otros peleaban por defender la enseñanza católica y a la Iglesia Católica contra las garras de la masoneria liberal y laicista, y Mitre que fue uno de los que más ataco a Cristo y la Iglesia en esos tiempos, lo hacía desde su diario La Nación,), a favor de la enseñanza laica. Según acta de la logia confraternidad argentina N° 2, del 5/11/1858, de la que ya eran miembros su hermano Emilio y su cuñado Julio de Vedia, el venerable maestro anunció que: “el Coronel Bartolomé Mitre pronto sería miembro de nuestro taller”. Iniciado aparentemente en Bolivia, fue regularizado en los tres grados simbólicos en la ciudad de Buenos Aires e incorporado a la logia confraternidad argentina N° 2. Asimismo fue miembro honorario de la logia unión del plata N° 1. El sábado 21/7/1860 recibe el grado 33 del escocismo, siendo gobernador de Buenos Aires, juntamente con el presidente de la Nación , doctor Santiago Derqui, el ex presidente y gobernador de Entre Rios, Capitán General Justo José de Urquiza, el futuro presidente de la Nación Domingo Faustino Sarmiento y el general Juan Andrés Gelly y Obes. El 28/10/1864 es proclamado gran protector y conservador de la orden masónica en la República Argentina. El 9/6/1865 es proclamado gran comendador de honor del supremo consejo grado 33 para la República Argentina. El 22/8/1892 se realiza en la logia unión N° 17 de Rosario, un acto en cuyo transcurso se hace entrega a la misma de los ejemplares de la Historia de Belgrano y San Martín, que Mitre con emotiva dedicatoria, destina a la biblioteca de la logia. El 24/8/1894 el general Mitre asume el cargo de gran maestre de la gran logia de la Argentina que desempeña por pocos meses. El 15/6/1901 la antes mencionada logia Unión N° 17,a propuesta de don Juan Francisco de Larrechea “, designa al general Mitre miembro honorario. El diploma hecho en pergamino, y la medalla de oro mandada a acuñar al efecto, le son entregados por Larrechea, Guillermo Tallón y Norberto de Allende, en una ceremonia especial que tuvo lugar en la casa particular del patricio, el día de su natalicio. Al constituirse la logia Mitre N° 184 de Villa Libertad (Entre Ríos), el 17/7/1903, el general acepta ser su venerable maestro de honor. El 25/5/1921 la masonería recordó el centenario de Mitre en una solemne tenida.
Hasta aquí las palabras del masón don Alcibíades Lappas recordando a don Bartolomé Mitre, ambos masones, ahora bien, lo llamativo de esto, y que es lo que me invita a contar esta historia, es mostrar como mienten los masones como Lappas,
Alcibíades Lappas en su libro nunca hace mención a la “abjuración de la masonería” por parte del general don Bartolomé Mitre, ni la menciona su en su libro, lo que es peor, miente como lo hacen los masones cuando dicen que San Martín, Belgrano o Saavedra eran masones, pues no hay ninguna prueba que ellos puedan aportar a esa mentira sobre nuestros queridos próceres que fueron buenos católicos, y si existen mil pruebas de que no pertenecieron a las sectas o logias masónicas.
Volviendo al dibujo sobre el general don Bartolomé Mitre en su lecho de enfermo y que acabo de encontrar por casualidad, el mismo me trajo a la memoria esos días en que investigaba la abjuración del general Mitre.
Resulta que hace ya muchos años, investigaba yo la vida de Mitre y su pertenencia a la masonería, sabiendo que había abjurado ante dos Obispos de la Iglesia Católica y no entendiendo el por qué del silencio de la masonería ante la muerte del general Mitre, aunque lo sabía en mí interior, me propuse descubrirlo yo mismo investigando en la vieja casona que le fuera regalada al general Mitre por suscripción pública, ubicada en la antigua calle San Martín de Buenos Aires, en donde viviera y muriera don Bartolo, la que hoy se conserva en un magnifico estado y muy bien administrada, la misma es a mi humilde entender uno de los museos pequeños más lindos e Buenos Aires.
Un día estando en el mencionado Museo pedí ver la habitación en donde le había entregado su alma a Dios, el general Mitre, en la misma de una forma maravillosa se mantienen intactos y casi de la misma forma que los dejó su dueño, su ropa, sus levitas finamente guardadas en el viejo ropero del General, sus utencillos, su cama, y los muebles que le pertenecieron, todos magníficamente guardados y cuidados con mucho esmero y dedicación.
Me quedé mirando un rato esa cama de bronce y no pude dejar de pensar en el alma inmortal de Mitre, salvada a último momento por la gracia y bondad del Buen Dios y la buena predisposición del enfermo que ante el inminente final de su vida mortal y sabiendo que debería cruzar el puente de la esperanza eterna que lleva a Dios, debía renegar de todo su pasado masónico, de esos tremendos pecados que lo acompañaron en el camino de su vida mientras integró las sectas masónicas llegando a su grado máximo, venerable maestro grado 33, y combatiendo a la Iglesia de ese Cristo al que estaba a punto de ver en su juicio después de su muerte.
A ese maravilloso y bendito Cristo al que había combatido durante su vida terrena, esa vida llena de triunfos y halagos y llena de humanas vanideades que le regalara el Señor, a ese Cristo amado al que se rindió a sus pies y le pidió perdón para salvar su alma, y así lo hizo el general mitre, “abjuró de la masoneria enemiga de Cristo y su Iglesia, y así salvó su alma inmortal”.
Mientras miraba su cama tendida tal cual el día que él murió en ella, a sus costados había sendas mesas de luz, sobre cada una de ellas un crucifijo, uno, no recuerdo creo el de la mesa de la izquierda con un fanal de vidrio y escrito en una chapita que ese Crucifijo era el que había besado y sostenido el general Mitre antes de su muerte, no recuerdo bien su leyenda pero era algo parecido.
La abjuración del general don Bartolomé Mitre a la masonería y su cristiana muerte reconciliado con la Iglesia y asistido por los monseñores Gregorio Romero y Antonio Rasore, que le administraron los Santos Sacramentos fue así:
Monseñor Romero estuvo dos horas con el General Mitre y lo confesó. Al día siguiente celebró la misa en el aposento del enfermo y le dio la comunión, comulgando también las hijas del general Finalmente le impartió la bendición papal que le enviaba San Pío X, y Mitre respondió: “Llueven las bendiciones. Demos gracias a Dios”. Luego Monseñor Rasore le administró la extremaunción cuatro días antes de morir. La declaración antiliberal que firmó Mitre, a pedido de monseñor Romero, fue entregada por éste a monseñor Espinosa con destino al archivo secreto de la curia [27]
(27) El Diario del 23 de diciembre de 1905, Rev. Eclesiástica .de Buenos Aires, Pág. 145, año 1906. El Pueblo del 19 de diciembre de 1905
Luego de ver su dormitorio y las mesas de luz, pedí a alguien del museo si tenían alguna foto del General Mitre enfermo en su cama o durante su agonía, muy gentilmente me llevaron a la magnífica y gigantesca biblioteca del general llamada “Biblioteca Americana”, sabido es que Mitre fue un hombre muy culto, eximio escritor y traductor, lo que se llama un hombre culto.
Volviendo a las fotos que me mostraron gentilmente en la Biblioteca Americana, recuerdo una en la que está el general Mitre en su cama, y era justo la foto que quería ver, lo primero que hice fue mirar las mesas de luz, le pregunté a la persona del museo que generosamente me acompañaba si esas fotos eran del tiempo en que murió Mitre, y me contestó que sí, que eran de pocos días antes de su muerte, estando ya enfermo y en cama.
Mi sorpresa, pero más que ello, mi alegría de católico fue el ver que en las mesas de luz no había ningún Crucifijo, simplemente libros y un vaso supongo de agua.
Es decir que el dibujo de mitre en su lecho de enfermo antes de morir, esta tomado de la vida real, y las mesas de luz que menciono en la foto son las mismas del dibujo, todavía Cristo no había llegado al alma del general Mitre ni tampoco a sus mesas de luz como veremos más adelante, es decir que las fotos fueron tomadas poco tiempo antes de la abjuración de Mitre a la masonería.
La cristiana muerte del general Bartolomé Mitre y su entrega llena de amor a su Dios y Señor ante su lecho de muerte sabiendo que su fin era inminente, me llena como católico de alegría y de paz y como argentino de un profundo orgullo al ver que un hombre que tuvo un inmenso poder e inteligencia, y que representara todo lo que a mi humilde entender considero malo, dejara de lado la soberbia mundana y las humanas vanidades que nos alejan de Cristo, y se diera cuenta que todo lo que había hecho en su vida respecto a la masonería era “simplemente una mentira” que en los finales de su vida eso era simplemente un pecado del pasado y que había vivido su vida, sin sentido, inmerso en las oscuras mentiras de las logias masónicas y alejado de Dios.
Bendito sea el Buen Dios con su infinito amor y su infinita misericordia! pensé en mis adentros.
Me fui del museo tranquilo, en paz, rezando en silencio un avemaría por el alma de Mitre y feliz por saber que el Buen Dios lo había perdonado y que él, le había pedido perdón en el supremo momento de su muerte.
El humilde mensaje de lo aquí escrito, es mostrar la maravillosa misericordia del Buen Cristo, y la mentira que emana de la logia masónica, que vive en lo oculto, en la mentira, llegando a tal grado esa mentira, que nunca han mencionado ni mencionan, la abjuración de uno de sus miembros mas importantes en la historia de la masonería Argentina el general don Bartolomé Mitre.
Son muchísimos los que han abjurado de la masonería en la Argentina, mucho más de lo que el común de la gente cree, pero deben ser muchísimos más los que lo han hecho y hacen en silencio.
Prudencio Martínez Zuviría.
Visto en face: Hispanidad Argentina.
Bartolomé Mitre ( 26 de junio de 1821-19 de enero de 1906).