GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

martes, febrero 23, 2021

Elecciones en Río Negro por Héctor Jorge Colás *Periodista de Viedma.

Hace 63 años, el domingo 23 de febrero de 1958, se celebraron las elecciones para elegir las primeras autoridades de la Provincia de Río Negro. El 15 de junio de 1955, el Congreso Nacional dictó la Ley 14.408 provincializando el Territorio Nacional de Río Negro. La norma fue impulsada por el gobierno constitucional de Juan Domingo Perón. En esa etapa todos los Territorios Nacionales fueron provincializados.

El acto comicial general fue convocado por el gobierno de facto denominado Revolución Libertadora. El Interventor en Río Negro, Carlos S. Ramos Mejía, lo concretó en la provincia. El padrón electoral registraba 75.895 inscriptos, los votantes fueron 65.806, con una participación del 86,71 por ciento de los electores.

Para el 10 de diciembre de 1957, la Convención Constitucional había elaborado y concluido la primera Carta Magna de Río Negro.
Días antes, Perón, desde el exilio anunció públicamente que apoyaba la candidatura de la fórmula Arturo Frondizi-Alejandro Gómez, presentada por la Unión Cívica Radical Intransigente. Esta decisión respondió a un acuerdo o pacto firmado por Perón y Frondizi en Caracas. El sector radical identificado con la sigla UCRP, liderado por Ricardo Balbín sostenía el mantenimiento de la proscripción del justicialismo.

En Río Negro, el peronismo proscripto, postuló a Carlos Enrique Díaz Vera bajo el sello del “Partido Blanco”. La candidatura fue impugnada, fundamentando su rechazó-denuncia en razón de su pertenencia “al régimen depuesto”, en referencia al justicialismo. La Justicia Electoral Federal desestimó la nominación del dirigente peronista, sin tener en cuenta que el Partido Blanco, creado en 1956, no estaba proscripto. También fue impugnada y anulada la candidatura del representante del Partido Comunista, Isidro Pérez.

La dirigencia peronista optó por la abstención, por lo que sus afiliados prefirieron, en su mayoría, votar en blanco que apoyar a los radicales. Del total de los votos deducidos se desprende que los votos en blanco y anulados 17.059 superaron a los obtenidos por el radical Castello que alcanzó 16.985 sufragios.

En esas elecciones por imperio de la Constitución provincial se elegían los primeros 23 legisladores de Río Negro. La provincia fue dividida por Departamentos en seis circuitos electorales.

El doctor José María Guido, nacido en la ciudad de Buenos Aires en 1910, se radicó con su esposa, Purificación Areal, en 1946 en Viedma, fijando su domicilio real en la capital del entonces Territorio Nacional de Río Negro.
Tiempo después se asoció el estudio jurídico de Edgardo Castello, compartiendo también su ideología política radical en el Movimiento de Intransigencia y Renovación (MIR).

El doctor Guido, tenía domicilio real y ejercía su profesión de abogado en la ciudad de Viedma, ubicada en el departamento Adolfo Alsina, correspondiente al circuito electoral denominado como Sección E. Pero en ese distrito fueron electos tres legisladores: Dos por la UCRI, Herberto Castello y Egberto Vichich y uno por la Democracia Cristiana, Manuel Rodolfo Salgado.

Guido fue electo legislador de Río Negro por el Distrito Electoral F, que estaba integrado por los Departamentos de Valcheta y 9 de Julio. Representó a la UCRI al igual que su correligionario Farid Marón. En esa jornada también resultó electo por el mismo circuito el legislador por la Democracia Cristiana, Juan Carlos Tassara.

Un día después, el 19 de marzo de 1962, a través del decreto 2542, Frondizi interviene las jurisdicciones donde ganó el Justicialismo. Pese a esa drástica decisión, los militares lo derrocaron y encarcelaron el 29 de marzo de 1962. Once días después de la elección ganada por el Justicialismo, nuestro ilustre vecino, Guido, asume como Presidente de la Nación. El 18 de abril de 1962, firma el certificado de defunción de ese proceso semi-democrático. A través del decreto 3534 “declara la nulidad de los comicios realizados en el país, el 17 de diciembre de 1961, el 14 de enero, el 25 de febrero y el 18 de marzo de 1962”. Simultáneamente interviene las provincias donde ganó el peronismo, designa Comisionados Federales y concreta la caducidad de los poderes Ejecutivo y Legislativo. Posteriormente elabora el Estatuto de los Partidos Políticos y proscribe nuevamente al Partido Justicialista y al Partido Comunista.

Publicado en Diario "Río Negro", lunes 22 de febrero del 2021.

lunes, febrero 22, 2021

Monumento a la manzana en General Roca.

 

El monumento a la manzana de General Roca esta emplazado en pleno centro de la ciudad. Este es un homenaje a la actividad principal de la region que representa diversas expresiones, entre ellas, a la producción valletana en su conjunto.

Conozcamos la obra.

Esta obra fue presentada en sociedad en febrero del año 2006, en este mes es donde se comienza a transitar el momento principal de la cosecha de manzana en el Alto Valle de Río Negro. Es de acero inoxidable y si bien la escultura representa una manzana, en ella confluyen varias ideas. La base idealiza la flor y de ella se desprenden dos brazos que se alzan al cielo para dar forma a la manzana. La fuente con chorros de agua terminan de darle un majestuoso marco a esta obra que también hace alusión al desarrollo y el crecimiento del Alto Valle del río Negro alrededor de esta actividad económica exportadora.

Significado del monumento.

La base representa la flor, y de ella se desprenden dos brazos que se alzan al cielo para dar forma a la manzana. El cuerpo no tiene semillas, sino que estas se pueden imaginar con la imagen urbana de General Roca que se crea a través de la figura.
El fruto está acompañado por chorros de agua en sus laterales, que representa las verdes alamedas del Alto Valle. En tanto que en el interior del cuerpo de la escultura habrá un spray de agua, el cual también se ilumina, en este caso de rojo para dar la tonalidad de la variedad más conocida de estos frutos.

Manzanas hermanadas.

Esta obra se asemeja a la obra de la Manzana de Villa Regina que fue la primera en el Alto Valle construida como monumento a este fruto que ah dado a generaciones y generaciones el poder desarrollarse en esta zona de la Patagonia. La manzana que se luce en Roca no es la primera que se fabricó en el taller de Regina. La metalúrgica que perteneció a Gino Marzolla fue donde se construyó en 1964 la manzana que se encuentra ubicada en la intersección de la ruta nacional 22 y la calle Belgrano, en Regina.
Y el monumento a la manzana de Regina tiene su historia jocosa, que también fue tema de comentario de quienes visitaron el taller durante la etapa de construcción de la que ahora se encuentra en Roca.

Su creador Martin Frullani.

El apellido de este escultor, es descendiente de italianos sin dudas como lo dicta y muestra su apellido. Es reginense, es decir, de Villa Regina la ciudad rionegrina con más influencia italiana en la patagonia.
Martín Frullani, ganó el concurso convocado por el municipio de General Roca precisamente para crear un monumento que reconozca a uno de los principales frutos de la producción valletana, y de un marco distintivo a esta ciudad donde se celebra la Fiesta Nacional de la Manzana.
Su elaboración no fue una tarea fácil para el taller metalúrgico de Villa Regina donde se desarrolló por completo esta obra, que en principio había sido pensada para ser construida con hormigón armado, pero que finalmente se optó por armar con acero inoxidable, lo que le da características especiales.
Te dejamos la ubicación GPS exacta para que puedas conocer y visitar este sitio de la ciudad de General Roca.

Por Rodrigo Rosetani.

Imagen: El monumento a la manzana y la producción valletana iluminado. 

Fuente: Turismo Río Negro

https://rionegro.italiani.it/scopricitta/monumento-a-la-manzana-en-general-roca/

Monumento a la manzana de Villa Regina.



La “Manzana Deliciosa” obra que representa nuestro producto emblema de Villa Regina y el Alto Valle. Esta obra aunque no lo creas estuvo emplazada en un lugar distinto a donde hoy se ubica en la ruta nacional 22. Es nuestra representación de nuestro fruto y producto por el cual nos conocen en Argentina, también Italia y el resto del mundo.

La manzana uno de los frutos más conocidos mundialmente.

La manzana fruto que se nombra en tantos libros influyentes de la historia. En la Biblia o Isaac Newton cuando una manzana le cayo sobre su cabeza comenzaba su investigación sobre la gravedad del planeta tierra. Podemos decir también que la manzana se encuentra en el escudo de armas de Villa Regina, un símbolo tan querido y apreciado para los reginenses. Es un emblema y orgullo ya que nuestras manzanas compiten en el escenario mundial en sabor, sanidad y aspecto. Hay algo en que nos destaca es su crocante y el ruido único que se genera al morderla. ¡Nada más rico que una manzana rionegrina!

Su inauguración.

El día 8 de septiembre del año 1969 fue presentada e inaugurada con el evento del día del agricultor en la Argentina.
La manzana es revestida de aluminio, con 4,50 metros de diámetro y tiene una superficie de 70 metros cuadrados con un peso de aproximadamente de 1.300 kilos. Esta obra fue construida por el metalúrgico reginense Gino Marzolla, en su taller.
En los primeros años estaba emplazada sobre la barda norte. La idea de colocarla allí fue demostrar el potencial de la producción de Villa Regina. La manzana era visibilizada desde toda la ciudad y viajantes que recorrían la ruta nacional 22. as ráfagas de los vientos patagónicos hicieron que se dañara la columna que sostenía la manzana, entonces, tuvo que ser trasladada a otra zona. Se encontró un lugar nuevo de reparo para mostrar el emblema monumento.
Podemos afirmar por su característica física representada que se trata de una manzana de variedad Red Delicious que es la más cultivada en la región.

El traslado al lugar actual.

Gino Marzolla, en el año 1978, restauró la inmensa fruta para luego colocarla a la vera de la ruta 22 en la intersección de la calle España y su continuación Avenida Belgrano.
Este monumento tiene una gran historia de construcción. La manzana reginense llevó varios meses de construcción dentro del taller. La comenzó a tomar su forma y se pensaba que una vez terminada se extraería por la parte del techo del taller de Gino. Se transportaría ni más ni menos que en un helicóptero que aportaría la Marina Argentina.

La manzana gigante de Villa Regina en su lugar actual. 
PhotoCredit: Rodrigo Rosetani.


Cuando el monumento estuvo listo no se pudo realizar el traslado en helicóptero de manera aérea y la dimensión de la manzana hacía imposible que fuera sacada como se había planeado en su origen. La manzana cuando estaría lista se sacaría por los portones de entrada del taller como segundo plan. Se encontró una solución, se optó por la alternativa de derribar paredes, incluyendo una pared de de la vivienda ubicada en la parte delantera del taller, para que la estructura pudiera salir de su “encierro” y poder lucirse hasta los días actuales.

Por Rodrigo Rosetani.

Gabino Coria Peñaloza por JOSÉ NAROSKY.

 


``¡Qué cruel es el tiempo! Destruye poetas y eterniza sus poesías''.

Aunque Gabino Coria Peñaloza ya no existe físicamente, su poesía no murió, está impresa para siempre, junto a los etéreos sonidos musicales que Juan de Dios Filiberto plasmó sobre la partitura en Caminito y en El Pañuelito, que son sus letras más conocidas, escritas ambas por Coria Peñaloza. Por ellas nuestro hombre perdura -y sin duda perdurará- en el devenir del tiempo.

Un día 9 de febrero de 1889, nacía Coria Peñaloza en la provincia de San Luis, aunque una versión alude a Mendoza como su provincia natal. Contaban sus maestros de los primeros grados, que el niño Gabino en cada pausa de su tarea escolar o incluso dentro de ella -a hurtadillas- escribía versos. Es que "en el niño que fuimos, siempre estará el hombre que seremos".

Era un muchacho muy profundo, para su edad. Joven aún, con solo 15 años, abandonó el hogar paterno y la tranquilidad puntana y decidió radicarse en Buenos Aires. Coria Peñaloza no tenía vanidad alguna, que es siempre superflua. Pero tenía sí el orgullo de quien se sabe poseedor de algún valor espiritual.

Escribía versos y tuvo la fuerza suficiente, para presentarse un día, sin recomendación alguna, a una revista que estaba de moda, creada por Fray Mocho, Caras y Caretas. Lo aceptaron de inmediato.

Coria Peñaloza tenía 31 años cuando decidió acercarse a un músico personalísimo, que ya mencioné: Juan de Dios Filiberto. Transcurría el año 1920. Filiberto había logrado mucho prestigio, porque hacia muy pocos meses había sido tocado por el éxito con un hermoso tango instrumental: Quejas de Bandoneón. Pero tres años antes, Filiberto había creado, sin darlo a conocer, los compases de un tango que soñó que sería inmortal.

Los sonidos, que el mismo Filiberto había creado, lo conmovieron hasta las lágrimas. Entonces le pidió a Coria Peñaloza una letra para ese tango.

Este le entregó, ¡en solo 24 horas!, -es que el talento y la inspiración suelen ir juntos- estos versos inigualables, con el título de El Pañuelito. Quien no recuerda: "El pañuelito blanco/que te ofrecí/bordado con mi pelo/fue para ti...".

El rostro áspero de Filiberto, marcado por el dolor, que es un dibujante de la fisonomía, se iluminó al oír estos versos. Seis años después, en 1926, les llegó a ambos, la consagración definitiva. Hacía ya largos meses que frecuentes caminatas de los dos por las calles de La Boca, les había inspirado un tango. Lo denominaron Caminito. Pero hay otras versiones con respecto al lugar de origen del título. La intendencia de Buenos Aires y la Sociedad Rural, organizaron para el carnaval de 1926, un concurso de canciones.

Inscribieron Caminito, al que el fallo unánime del jurado le otorgó el primer premio. Y se produjo un hecho significativo. El público, curiosamente, con casi idéntica unanimidad, silbó el fallo, lo rechazó. Es que solemos juzgar con una celeridad con la que no querriamos ser juzgados.
La creencia popular supone a "Caminito" relacionado con la cuadra curvada del barrio de La Boca.

Coria Peñaloza expresó que extrajo el título de una calle riojana donde realmente crecían "cardos y juncos en flor", que en La Boca no los había...

A los 42 años, nuestro protagonista dejó Buenos Aires para radicarse definitivamente en la riojana Chilecito. Y siguió viviendo allí, 44 años más, hasta su muerte a los 86 años. Vivió totalmente alejado de la música estridente, de la que suele oírse sólo la estridencia. Fue un poeta mesurado, armonioso, y sobre todo soñador. Porque, y este es el aforismo final: ``Para crear, necesitamos palabras. Pero para armonizarlas, necesitamos sueños''.

Publicado en Diario "La Prensa", 21 de febrero del 2021.

http://www.laprensa.com.ar/499326-Gabino-Coria-Penaloza-.note.aspx

MOMENTO MUSICAL

domingo, febrero 21, 2021

¿Por qué melón con vino sí y sandía con vino no?

¿Por qué melón con vino sí y sandía con vino no?

Mito o realidad. Cuál es la verdad del cóctel "letal" y qué hay de sabiduría popular. Los secretos de una discusión de no acabar.

Por Joaquín Hidalgo.

En el mundo del vino hay muchos saberes de la experiencia que son falsos. Que el vino se bebe a temperatura ambiente, que el hielo arruina el vino, que el tapón de corcho es mejor a la rosca. Todos falsos. Hay una verdad, sin embargo, que parece completamente fuera de lugar y que, en verano, debería ser reivindicada por los bebedores, sean amateur o profesionales: ¿por qué hay un tabú que prohíbe combinar vino tinto con sandía?

Según la misma sabiduría popular el coctel es letal. Literalmente: como si se tratara de un trago de cianuro, el “ahora dicen” asegura que si se mezclan en el estómago se produce una muerte inminente. Fulminante como un rayo. Y el bebedor estira la pata.

Sin embargo, en tiempos de verano, también, no es infrecuente ver en las piletas –nunca en las piscinas–, en el balneario a la orilla del río –nunca en el club–, en la bailanta –nunca en la discoteca–a algún curda feliz en pleno festejo meciendo un melón tan cargado de vino como puede estar un cohete de Space X cargado de combustible sólido para llevarlos a la estratósfera. Y el plural es pertinente: llevarlos. Porque ya se sabe cómo pega el melón con vino. A nadie en su sano juicio, en todo caso, menos al portador de la melancía –que así se llama el coctel en cuestión, aunque reconoce nombres como melvino–, abjura de la bebida en nombre de una muerte inmediata más allá del knock out casi garantizado que le espera. Todo lo contrario: la misma sabiduría popular que lo manda a infusionar melón frío con vino blanco frío en el verano asegurará, puestos a describirlo, que a la melancía se le entra como agua al Titanic. Con esas ganas y esa determinación.

Y entonces, ¿qué de la sandía? ¿por qué ese tabú despreciativo y riguroso sobre los efectos posibles de combinar vino y sandía? ¿Es sólo con vino tinto o el blanco también juega a la ruleta rusa del escabio? ¿Rigurosamente cierto? O es tocuén, como dijo el Diego canchero en cierta ocasión.

La ciencia dictamina

Por curioso que parezca, este dato está en Chequeados.com, la página que se encarga de desmentir lo que dicen los políticos. Y eso que en este caso no hay Ginés que recete las vacunas. Sin embargo, el mito caló hondo en la sandía popular y mereció una entrada. En la misma se dice lo que cualquier bebedor de verano intuye: que no hay riesgo alguno, que es seguro mezclar sandía con vino y que, ojo al pinchazo, la discusión escupe argumentos como semilla sandía sobre la eterna desconfianza en los laboratorios, igual que sucedió con la Sputnik V y la Pfizer.

Ya en el libro el Barman Científico, del colega Facundo Di Génova, explicaba que, en rigor, lo que sucede cuando se combinan vino y sandía es un efecto vasodilatador similar al del Viagra –que, dicho sea de paso, nunca nadie discutió sobre sus efectos colaterales como sí discutieron las vacunas, y eso que Pfizer produce ambas–. Pero veamos el argumento.

La sandía es rica en l-citrulina que, una vez en el organismo, se metaboliza en L-arginina que, a su vez, es asimilada como óxido nítrico: un potente vaso dilatador de muy beneficioso uso (como da cuenta la Revista científica scielo.org). El alcohol del vino produce un efecto similar, claro que con otra raíz, y que, combinados, funcionarían como una suerte de potenciador eréctil como el famoso efecto causado por la pastilla azul. Podríamos decir: creer o reventar. Pero nadie va a reventar si combina sandía con vino.

Condena moral de la sandía.

Como con otros tabúes, la prohibición de combinar sandía con vino tiene un carácter moral. Para combatir la lisonja y el canchonderío generalizado causado por el alcohol y el efecto generoso de la sandía, se habría inventado una prohibición bajo el manto aleccionador de la muerte. Lo curioso, lo fascinante como en casi todos los tabúes, es su arbitrariedad: el melón, señores, tan cucurbitácea como la sandía y sus parientes, es igual de rico en la famosa L-citrulina y tendría efectos similares en combinación con el vino. Lo que explica de un plumazo que en los veranos, cuando la sangre está caliente como el asfalto y la pileta o el río sean soluciones inmediatas, reine la melancía de forma irrestricta, aún con su consabido cross a la mandíbula y el pernicioso dolor de cabeza que deja.

Con todo, habrá que seguir indagando en las razones históricas para que la condena moral le haya caído a la sandía, la más tierna y deliciosa fruta de agua, tan inocente como el melón y, al parecer, igualmente incendiario. Al menos ahora, la sandía consigue su merecida reivindicación.

-> Melancía: la proporción áurea

En un melón tipo rocío de miel, se le hace un calado y se le extraen las semillas. Luego, se rompe la pulpa para ahuecarlo un poco y se rellena con vino blanco. Se lo dejo reposar unas horas en la heladera para que la infusión gane profundidad. Si el melón no está muy dulce, se recomienda sumarle un poco de azúcar. Hojas de menta picada pueden colaborar.

Publicado en el Diario "La Mañana de Neuquén", 20 de febrero del 2021.

https://www.lmneuquen.com/por-que-melon-vino-si-y-sandia-vino-no-n774171


Las novelas de Javier Pacheco.

 


Las novelas de Javier Pacheco.

“[…] la tierra no te ha desamparado y en ella encontrarás tu más sólida apoyatura. Es tu tierra porque bajo ella reposan los restos de muchos de nuestros ascendientes […] Y si consigues mantenerte niño campesino en el fondo de tu corazón, a la época en que puedas leer esta carta tendrás un anticipo de la Resurrección, única Primavera verdadera de la vida”Javier Pacheco. ¿Nunca viviremos en primavera? (1982)

Entre 1981 y 1984 apareció en Mendoza, editada por “Círculo de Amigos”, una serie de novelas publicadas bajo el seudónimo de Javier Pacheco pero cuya autoría corresponde al doctor Enrique Díaz Araujo (1934 – 2021), recientemente fallecido en Buenos Aires.

No pretendo ahora reseñar en forma completa la obra múltiple y trascendente de este eminente abogado, docente e investigador mendocino, católico y nacionalista; ni tampoco hacer un repaso –siquiera somero- de las variadas facetas de su personalidad de intelectual lúcido y comprometido. Sólo diré que Díaz Araujo es considerado uno de los últimos grandes maestros del revisionismo histórico argentino y obtuvo por concurso de méritos y oposición la Cátedra de Historia Argentina Contemporánea en la Facultad de Filosofía y Letras (UNCuyo). Como señala Alicia Sarmiento (1993), antes de comenzar con la escritura de su obra de creación, contaba con “una muy nutrida bibliografía en la que alternaban ensayos políticos con libros y artículos, fruto de sus investigaciones de carácter histórico”. Excede los límites de esta columna la sola enumeración de estos títulos. Mencionaré solamente un ensayo de interpretación del Martín Fierro: La política de “Fierro”, José Hernández ida y vuelta (1972), clave para la comprensión de la obra magna de nuestra gauchesca, a la que el autor restituye su carácter de alegato político en contra de la “civilización” sarmientina. También en relación con la literatura escribió un estudio sobre la novela La loca de La Guardia de Vicente Fidel López, titulado Del amor y la guerra (2002).

Su obra de ficción comienza en 1981, como se dijo, con Octubre Azul (Solución imposible), novela a la que siguieron ¿Nunca viviremos en primavera? (1982); Paralelas moradas (1982); La semilla muerta (1983) y Colonia corrupta (1984). Con ellas, Díaz Araujo se inscribe en una línea de intención política que reaparece con distintos matices en nuestra literatura mendocina, tanto en poesía (Juan Gualberto Godoy, Leopoldo Zuloaga…) como en prosa, a través de la denominada “sociología criolla”: escritos con intención satírica y crítica de fines del siglo XIX y primeras décadas del XX (South América (1894) y Manual de patología política (1899); Cocina criolla y salsa india (1902) y Sociología criolla (1909), de Julio Leónidas Aguirre, Patogenia política (1914) de W. Jaime Molins; Los iluminados (1922) de Jorge Calle, entre otros). Alfredo Bufano  agrega un sabroso exponente al género con su Zoología política (1935) y posteriormente cabría agrega las prosas satíricas de Alejandro Santa María Conill tituladas Flechas de papel (1953).

Además, como exponente de la novela política mendocina podemos mencionar a Carlos Alberto Arroyo, autor de una “saga de la Mendoza lencinista” que comienza en 1927 con la publicación de Barbarie y culmina en 1961 con La furia de los vencidos. En estos textos, como en los de Javier Pacheco, convive la reconstrucción histórica con la intencionalidad política. La novela histórica es la que intenta la reconstrucción “arqueológica” de un tiempo pasado, y lejano al momento de la escritura, mientras que por novela política entendemos –con María del Carmen Tacconi - “aquella que enfoca, desarrolla y expone tesis o mensajes de clara intención política, sean éstos implícitos o explícitos” (1999), y se refiere a un momento histórico contemporáneo o casi al acto de escritura. Dentro de esta modalidad narrativa se destacan por su abundancia las obras que textualizan la violencia política y sus consecuencias.

Al incluir en esta línea las novelas de Díaz Araujo damos razón a las palabras de Alicia Sarmiento, quien destaca su pertenencia a un grupo de escritores -entre los que podemos incluir, por ejemplo a Eduardo Mallea-  quienes vivieron la Argentina como problema. En tal sentido, “Sin el lastre de apriorismos ideológicos, el autor va señalando en cada obra, desde el punto de mira del realismo político, a la luz de la historia y la tradición genuinas, la existencia de un Régimen antinacional enquistado en las estructuras de poder argentinas. Para ello focaliza diversos momentos y conflictos que abarcan, aproximadamente, desde 1945 hasta 1983” (Sarmiento: 1993).

En ese artículo, Alicia Sarmiento analiza cada una de las novelas. Me referiré solamente a modo de ejemplo a una de ellas, a mi juicio la más entrañable y conmovedora, por cuanto incorpora en mayor medida vivencias autobiográficas, sobre todo de la infancia lavallina del autor, y también la más lograda literariamente. El libro se compone de dos paratextos: “Antedata” y “Posdata” (una carta, confesión y testamente, para su pequeño sobrino, único sobreviviente de la familia) y tres partes textualizan la evocación que realiza en el momento de su muerte, un profesor universitario mendocino, de tres momentos claves de su vida: el verano de 1945 en Lavalle; el otoño de 1955 en La Plata y el invierno de1975 en Viña del Mar, donde vive como exiliado. El momento culminante de esta vida es el asesinato de su hermano y su familia por un grupo terrorista, ya que significa una profunda toma de conciencia por parte del personaje.

En la primera parte, relato de su infancia mendocina, adquiere un papel preponderante la figura de la “abuela Juana”, auténtica matriarca dotada de cualidades eminentes que la convierten en guardiana de la familia. Su muerte marca simbólicamente el fin de la primera parte, “Verano”, y también de la infancia idílica del protagonista. Con ella se inicia la dispersión familiar, con el viaje de sus descendientes más jóvenes a La Plata, en la segunda parte –“Otoño”- y va perfilando las divergencias de carácter entre los primos, acentuando sus valores positivos y negativos. La crisis de estos vínculos familiares culmina trágicamente en la 3° sección -“Invierno”- ambientada en Chile. Así se hace patente el simbolismo de las estaciones anunciado en el título: ¿Nunca viviremos en primavera? Primavera de alguna manera definida en la carta del protagonista a su sobrino, en la que alude a los valores tradicionales representados por la abuela, encarnación humana de la tierra: “Tu sangre y tu tierra tienen un sello que nadie podrá tapar jamás y que tú percibirás mejor en las claras noches de cielo estival: el que traza la Cruz del Sur. Meridional y cristiano has nacido tú, último vástago de mi familia, y ruego a Dios que te mantengas como tal” (1982).

La emoción del ingeniero argentino que trabaja en la NASA cuando el Perseverance aterrizó en Marte.

 

Alejandro Miguel San Martín es un ingeniero argentino de la NASA que, por supuesto, siguió de cerca el aterrizaje del Perseverance en Marte. El hombre, que también es educador científico, fue filmado por su hija en pleno ataque de emoción cuando el rover descendió sobre el planeta rojo. El video fue publicado en TikTok y se volvió viral con una frase homenajea el trabajo del ingeniero: “Perseverancia de verdad”.

San Martín es conocido por su desempeño como jefe del sistema de orientación, navegación y control de las últimas misiones a Marte. Según publicó la plataforma Good News Movement, fue rechazado por la escuela de ingeniería de Cornell, por lo que cursó sus estudios en Syracuse y en el MIT. Con el sueño de trabajar en la industria aeroespacial desde que era un niño, se convirtió en “uno de los latinos más exitosos en su campo”.

Mi papá, un inmigrante que trabajó en la NASA durante los últimos 35 años, mientras aterriza su quinto rover en Marte”, escribió la hija de San Martín sobre el video. En las imágenes, puede verse al científico levantando los brazos y gritando mientras se confirma el amartizaje exitoso del Perseverance. Finalmente, el hombre rompe en llanto frente a su monitor por la emoción de la tarea cumplida.

En diálogo con LA NACIÓN, San Martín había expresado: “A 50 años de la llegada de la humanidad a la Luna, estamos viendo finalmente el verdadero despegue de la actividad espacial que tanto esperamos”. Y había definido su trabajo con el entusiasmo y la convicción que, evidentemente, lo caracterizan: “La exploración espacial sirvió no solo para impulsar tecnologías que han ayudado a la humanidad en todos los campos, pero también para inspirar a las nuevas generaciones en el valor del trabajo en equipo, y para soñar con un mundo mejor donde la humanidad invierte sus energías creativas para descubrir la belleza y los secretos del universo”.

Publicado en Diario "La Nación", 20 de febrero del 2021.

https://www.lanacion.com.ar/ciencia/video-la-emocion-del-ingeniero-argentino-que-trabaja-en-la-nasa-cuando-el-perseverance-aterrizo-en-nid20022021/

¿Podrá un empresario, un rico, llegar a los altares? por MARÍA FLORENCIA SEGURA.

 



Un argentino que dejó la carrera de marino por su familia, podría llegar a ser el primer empresario santo de la historia. Su nombre es Enrique Shaw. 

Empecé a estudiar marketing porque me interesaba aprender porque una persona se interesaba por un producto o servicio y no por otro. Ese proceso psicológico que hace que las personas tomen una decisión de compra y en ese viaje me crucé con las teorías de Thorstein Bunde Veblen, sociólogo y economista estadounidense que dice que el comportamiento del consumidor se produce en un contexto rodeado de una familia que comparte un grupo de pertenencia y que tiene un grupo de referencia que corresponde a una clase social que comparte ciertos valores dentro de una subcultura que pertenece a una cultura. Y es que el marketing crea una jerarquía de valores de manera inconsciente, que tienen una profunda repercusión social y por eso la responsabilidad social de todos los actores del sistema que interactúan y lo potencian, pues reflejan lo que nos está gobernando, tanto en el plano social como económico.

Es así como entre los cientos de seminarios de responsabilidad social a los que he asistido, conocí a Enrique Shaw por invitación de una amiga, en el que se tocaba el tema Responsabilidad Social Empresarial organizado por la Corporación de Abogados Católicos. En él escuché a Fernan de Elizalde, actual postulador de la causa, evocar sobre cómo hablaba de Etica del marketing y su proyección social, con prácticas que en la terminología de la responsabilidad social empresaria se denominan Comercio Justo. 

A partir de ese momento me puse a investigar y encontré en uno de sus documentos la siguiente frase: "Es un problema de marketing el que ocurre en nuestro país con las papas. Cuando hay mucha producción el precio baja y el productor no gana lo suficiente, a veces ni para terminar de levantar la cosecha y cuando por accidentes climáticos la cantidad producida es poca, el precio sube pero el productor no recibe lo suficiente para reponer todo lo gastado. Ello quiere decir que es inútil hablar de solucionar los problemas de la producción si simultáneamente no solucionamos los de comercialización".

Está de más decir lo adelantado a su época, dadas las actuales circunstancias por las que está atravesando el campo. 

Me llamó la atención también encontrar que Enrique Shaw hacía un perfecto distingo entre la publicidad que informa al público, en forma atrayente, de las auténticas ventajas de los bienes que están a su disposición, o aún estimula un deseo razonable de adquirirlos, de aquella otra que se basa en la sutil excitación de las tendencias más bajas de la naturaleza humana, como ser el orgullo, la envidia y la desconfianza, o en el rebajar lo sexual a una abusiva ayuda de las actividades comerciales. Algo similar a lo que me decía Alfonso Méndiz, Decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad Internacional de Catalunya.

PSICOLOGISMO SIN MORAL

En sus documentos también cita la obra de Huxley Mundo nuevo, mundo valiente donde se plantea claramente los extremos a los que se puede llegar cuando las técnicas psicológicas se desarrollan sin ningún objetivo moral. Esta novela exagerada e irónica, deja en claro que si bien el marketing actúa sobre la macroeconomía, puede destruir no sólo la microeconomía, sino el objeto de la economía que es la persona humana.

Analiza Shaw la influencia del marketing sobre la dignidad del ser humano, la vida en familia y la paz social, tres factores que contribuyen fuertemente al bien común y tienen repercusiones directas sobre la libertad. Menciona que cuando debilita la familia, ya mediante la incitación, fuera de lugar, de lo sexual o el estímulo de compras o a endeudamientos innecesarios, está contribuyendo, sin quererlo pero no por ello en forma menos segura, a debilitar las condiciones que hacen posible la empresa libre.

Puso incómodo a muchos mencionando que el marketing así entendido afectaba también a la paz social citando las áreas sin aduanas para colocar en ellas los productos manufacturados sobrantes con países bajo regímenes políticos muy distintos que hacen dumping. 

LA VIDA

Toda vida puede ser una historia, aunque algunas vidas pueden ser extraordinarias. Por muchas razones, la de Enrique Shaw es una de ellas. 
Nacido en París, en 1921, creció cerca del Plaza Hotel que construyó su abuelo materno. Hijo de los argentinos Sara Tornquist Altgelt, de ascendencia alemana, y de Alejandro Shaw, de ascendencia escocesa, Enrique nació en París el 26 de febrero de 1921. Su mamá Sara murió cuando él tenía 4 años, pero antes de morir, pidió un último deseo, que Alejandro su padre, le diera una educación en la fe católica y Enrique la abrazó desde un primer momento a través de sacerdotes de la congregación de los sacramentinos.

Según Monseñor Santiago Olivera, delegado causa de los santos de la Comisión Episcopal Argentina, desde chico tenía una vocación eucarística en la que se encomendaba a Dios, y cree que sin duda fue por los genes de su madre y también por su tío que era sacerdote salesiano.

Estudió en el Colegio De La Salle de Buenos Aires, donde se destacó como un alumno sobresaliente, y a sus 14 años decidió ingresar en la Escuela Naval Militar Rio Santiago. A su padre no le gustaba la idea de una carrera militar, quería que su hijo se preparara para dirigir las empresas familiares. Pero Enrique tenía un objetivo: quería fortalecer su carácter para cumplir una misión que intuía aunque todavía no tenía muy clara y sentía que esa experiencia podía ayudarlo. 

Según Fernan de Elizalde, postulador de la causa, en los cursos era una persona destacadisima, dos o tres años menos que los demás y rápidamente los superaba. Fue siempre de los tres mejores promedios de su generación y es en la historia de la Armada Argentina el más joven oficial graduado. 
Enrique amaba leer y en 1939, casi por casualidad, se cruzó con un libro del Cardenal Suhard que le cambiaría la vida en la biblioteca del Ocean de Mar del Plata. El libro hablaba sobre el rol y la responsabilidades del hombre cristiano en la vida. Allí conoció la Doctrina Social de la Iglesia y se produjo en él un convencimiento muy profundo sobre cuál debía ser su camino. El siempre llamó a eso su "conversión definitiva". 

Según Mr. Olivera, todos los santos se adelantan a los tiempos y la doctrina social de la iglesia iluminó al Siervo de Dios Enrique Shaw para plasmar su trabajo y compromiso social de desarrollo y dignidad para todos.

En 1943 Enrique se casa con Cecilia Bunge, quien sería el amor de toda su vida y en 1945 fue enviado por la Marina a la Universidad Estatal de Chicago en Estados Unidos para estudiar meteorología. Pero fue en ese año, cuando ya su familia estaba constituida y creciendo, cuando se produce la consolidación del rumbo en su vida: comprendió definitivamente que Dios le pedía un apostolado específico. En un principio creyó que debía hacerse obrero, pero un sacerdote, al ver su perfil, lo persuadió para que llevase el evangelio al mundo empresario al cual pertenecía su familia. Pide su baja con el grado de Teniente de Fragata, y, de regreso en Argentina, ingresó como ejecutivo de las Cristalerías Rigolleau y se abocó a lo que su fe le estaba señalando: llevar el evangelio a donde fuese necesario. 

Decide ser empresario porque quiere ayudar a su gente. Se pone el overol y aprende el oficio de la cristalería, como un trabajador más. Pero no lo era, estaba capacitado para ponerse al frente de la empresa y llevarla hacia un lugar mejor. Y así paso a paso, escala posiciones. En poco tiempo llegó a ser Director General y a conformar distintos directorios, especialmente de otras empresas familiares. Durante esos años, fue formando una espiritualidad propia relacionada con su vocación de empresario cristiano. Se incorporó a la Acción Católica y al Movimiento Familiar Cristiano. Fue un director particular, que está a cargo de su gestión, pero que está siempre. 

Según Carlos Custer, ex delegado gremial, que ingresó muy joven a cristalerías rigolleau, a los 16 años, cuando se conocieron a nivel personal, vinculados también por una línea espiritual, pudieron discutir muchas veces, pero él a su vez tenía un gran deseo de decir, la empresa tiene que ser una comunidad de personas. Según Sara Shaw de Critto, hija de Enrique Shaw, tenía una visión que dicen que es propia de los marinos que quiere decir que en un barco, todos navegan juntos, todos tienen que remar juntos.

VINCULOS DIFERENCIALES.

Testimonios disponibles de Liliana Porfini, hija de un obrero de Cristalería Rigolleau, dicen que en los 16 años que entró Enrique impuso pautas, vínculos relacionales en la empresa, que fueron diferenciales.

Según Juan Pablo Simón Padrós, ex-presidente de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa, Enrique era muy consciente de que la innovación muchas veces venía desde abajo, de las mismas personas que estaban en el día a día de la fábrica, del proceso, de la máquina.
Bernardo Bárcena, empresario y Profesor universitario, Responsabilidad Social Empresaria es un término que se empezó a utilizar hace no tanto tiempo, ya era algo que estaba muy impregnado en su estilo de liderazgo. Dejaba la comodidad de una oficina para ir a los hornos, para ir a las plantas. Sabía de su vida, de su familia, de los problemas que tenía, los escuchaba.

Enrique sentía que la empresa era una comunidad de vida, en la que todas la personas son importantes. Conocía a todos sus colaboradores, casi 4.000 y sabía escucharlos. Según Simón Padrós, ex presidente de ACDE, que un empleado esté feliz, para Enrique significaba, más allá de su rol como empresario, en su rol como cristiano, que él se sintiera realizado.

Según Liliana Porfini también menciona que muchas veces se decía que era un místico, de traje y corbata dirigiendo una empresa. 
En 1946 el Episcopado le encargó organizar con otros empresarios la ayuda a la Europa de posguerra, y en ese momento intentó crear una entidad activa para que los empresarios "fueran más cristianos". Gracias al estímulo del canónigo Cardijn, concretó su aspiración y, en 1952, fundó la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa, de la cual fue su primer presidente. Desplegó así una intensa acción evangelizadora dirigida a la clase empresaria del país como de América Latina, donde extendió el movimiento empresarial de la UNIAPAC, nacida en Europa pocos años antes. 

Enrique fue un empresario que inspiró e incomodó, pero no fue solo eso. También fue un gran hombre de familia, un pensador y un motor imparable. En 1958, con ideas de su participación en cursos en Harvard, ayuda a crear la Universidad Católica Argentina, de la que integró el primer Consejo de Administración. Participó en la fundación de Cáritas y del Serra Club. También llegó a ser presidente de los Hombres de Acción Católica. Organizó una librería a la que llamó Casa del Libro, una iniciativa apostólica para difundir temas de espiritualidad, de la Doctrina Social de la Iglesia y de otras cuestiones éticas y culturales. Dejó una gran cantidad de emprendimientos sociales.

Según Simón Padrós, fue el que logró que gran parte del mundo empresario, entendiera la importancia de desarrollar nuevos dirigentes de excelencia, pero que tenga una perspectiva y una dimensión cristiana y humana del sector privado. 

"Que en la empresa haya una comunidad humana; que los trabajadores participen en la producción y, por lo tanto, den al obrero el sentido de pertenencia a una empresa; que le ayude a adquirir el sentido de sus deberes hacia la colectividad, el gusto por su trabajo y de la vida, porque ser patrón no es un privilegio, sino una función". 

PRESO POR PERON.

Según Carlos Custer, ex delegado sindical, Enrique tenía mil preocupaciones, y era capaz de encargarse del problema de un obrero o de una cuestión concreta de la iglesia. Impulsó el decreto ley de asignaciones familiares y hasta estuvo preso en el año 1954 por defender a la iglesia de los ataques del gobierno de entonces.

Para Sara Shaw, cuando ella era chica, no se daba mucha cuenta, le parecía que todos los padres eran santos, cuando fue saliendo a otras casas ahí se dio cuenta de que había una pequeña diferencia, porque veía a otros padres con mal humor o enojados. Cuando él llegaba la casa cambiaba porque entraba silbando, y era como que traía una alegría. Su mujer, sus adorados 9 hijos, todos los que lo conocían, sintieron que el mundo se venía abajo cuando supieron que se le diagnosticaba una terrible enfermedad. En palabras de Sara Shaw de Critto, tuvo un melanoma muy joven y ahí ocurrió el episodio de los despidos. Llegó la orden de EE.UU. de echar gente, 1200 personas. Y él dijo, "si echan a una sola persona, yo renuncio y me voy".

Según comenta el ex delegado sindical, él pensaba que la empresa tenía que ser rentable, pues era su primer responsabilidad, pero como decía, nunca sacrificando la dignidad de los trabajadores.

Ese deseo que tuvo de joven de ser un obrero, llega a concretarse al final de su vida, en la máxima expresión en ese profundo cariño que estuvo dado cuando los 260 obreros hacían cola para donar sangre para él. Pero su muerte fue muy prematura.

CAMINO A SER SANTO. 

Enrique había muerto, pero en ese momento en un remoto lugar del planeta estaba naciendo un empresario santo, alguien que tenía un verdadero compromiso con el país, que consideraba al desempleo como un mal moral, que luchaba contra la corrupción porque sentía que era un fraude a la democracia, que ante las diferencias tendía puentes aunque pudieran perjudicarlo, y que estaba convencido que sin justicia no podía haber paz. Alguien que no tenía superpoderes, pero tenía un propósito y que a 100 años de su nacimiento, nos sigue interpelando. 

Según el testimonio de Fabiana Robledo de Navarro, esposa de Nestor Hugo Navarro, en el año 2002 su marido a los 32 años se enferma con un cáncer que no tenía solución, y le daban muy poquitos meses de vida. Después de rezar a varios santos conoce a Enrique Shaw, a través de su vecina que le trae un recorte de diario. Ese recorte decía que había un empresario que necesitaba un milagro para ser beato, entonces decide hacer un trato con él. En testimonios de Agustina Navarro Robledo, pedían que vuelva a su casa y que los vea crecer. Pasan los días, Nestor hacía 9 meses que no comía, empiezan a rezar y su marido le pide empezar a comer. Hacía más de un año que supuestamente tendría que haber muerto y empieza a trabajar. Vivió 18 años más de los que los médicos decían que iba a vivir. Agustina dice hoy día que tiene la fe de que Enrique intervino para que su padre los pueda ver crecer, gracias a la cantidad de rezos y peticiones que le hicieron en ese momento.

Cuando la iglesia pide un milagro es como algo que trasciende lo meramente humano, donde no hayan equivocaciones y el Santo Padre pueda decretar la canonización de esa persona y ahí sin lugar a dudas comienza una causa con la fama de santidad. Según Sara Shaw de Critto, su padre mostró que se puede ser feliz buscando el bien, se puede ser un empresario honesto, sensible y al mismo tiempo, buen padre de familia, y un mejor ciudadano.
El destino de liderazgo de Enrique estaba cimentado en valores humanos, una vida ejemplar. Impactó positivamente sobre toda la gente que lo conoció. Pudo decir en sus últimas palabras que vivía muy feliz porque la gente podía por fin decir que había hecho felices a los demás. Como dicen las escrituras, todos estamos llamados a ser santos. Claramente, Enrique escucho. Su cada vez más frágil salud empeoró en 1962, aunque mantuvo hasta el final su labor como dirigente empresario. Falleció el 27 de agosto de 1962, a los 41 años. 1921-2021.

* Directora de AgendaRSE.

Diario "La Prensa", 21 de febrero del 2021.

http://www.laprensa.com.ar/499194-Podra-un-empresario-un-rico-llegar-a-los-altares-.note.aspx