GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...
...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria." Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma.” Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

miércoles, 31 de octubre de 2012

Un presidente irrepetible por Héctor Ciapuscio.



Un presidente irrepetible por Héctor Ciapuscio.



Arturo Illia, quien estuvo a cargo del gobierno nacional entre octubre de 1963 y junio de 1966, llegó a él con sólo el 25% de los sufragios. Esa precariedad electoral, con el peronismo proscrito, fue uno de los factores de la inestabilidad de un gobierno que hoy, a más de 40 años de su derrocamiento, se aprecia cuando menos como irreprochable. Hubo en su caída otros factores que al final fueron decisivos. En primer lugar, la opinión adversa de los militares, alarmados por la Revolución cubana, por la rehabilitación electoral del peronismo, por la política cultural y la universitaria, por el debilitamiento de ideales del catolicismo integrista y por su desplazamiento como dueños del poder. En segundo lugar, la reacción del "establishment" económico ante políticas como la anulación de los contratos petroleros y la ley de medicamentos. En tercer lugar, la pertinaz confrontación de grupos sindicales, la hostilidad del desarrollismo y la sensación pública de una conducción parsimoniosa. Hay más, pero quizá lo que se constituyó en factor decisivo fue la prensa formadora de opinión. Aquel gobierno fue condenado desde el principio y en todo tiempo por los diarios y la caricatura (la "tortuga" de Landrú). La revista "Primera Plana", vocero de grupos desarrollistas y de los "azules" del Ejército, dio el modelo del acoso y la motivación para un cambio drástico (lentitud, ineficiencia, provincianismo, etcétera), con la exaltación de una urgente necesidad de orden, dinamismo y capacidad de gobierno. Así se entronizó la nostalgia militar de muchos en la figura de quien finalmente dio el golpe el 26 de junio. (Esa noche Juan Perón le dijo a Tomás Eloy Martínez en Puerta de Hierro que era "un movimiento simpático porque acabó una situación que ya no podía continuar", que "Onganía ponía fin a una etapa de verdadera corrupción" y que "Illia había detenido el país queriendo imponerle estructuras de los años mil ochocientos").
Vayamos ahora a un perfil del personaje que inspira el título de esta nota.
Un amigo nos trajo desde Italia un libro que no conocíamos y que en 110 páginas refiere una biografía familiar y personal del expresidente argentino. Fue editado en el 2007 con motivo del bautismo de la escuela media de Samolaco –localidad lombarda cercana a la frontera con Suiza– con el nombre "Arturo Umberto Illia" en razón de integrar –sus padres emigraron de allí a la Argentina– la nómina "illustri nel mondo" originarios del lugar. El libro incluye, además de lo biográfico y familiar, una cantidad de referencias documentarias sobre convicciones políticas y morales de Illia que le otorgaron una personalidad de excepción. Aquí se recortarán del texto italiano trozos que se refieren a dos aspectos: su política y su conducta.
En cuanto a lo político, la reproducción de párrafos de sus mensajes al Congreso nos muestra ideas que lo inspiraban y algunos de sus logros. Por ejemplo, la comunicación de 1963 donde dice: "No asumimos el poder para dominar a nuestro país, sino para servir a su grandeza sin alejarnos jamás de la Constitución y de la ley, asegurando a todos nuestros conciudadanos igualdad de derechos y responsabilidades". En el segundo, de 1964, resumió los esfuerzos de su gobierno por la paz social, el pleno empleo, la distribución equitativa de la riqueza, la independencia de los sindicatos y el efectivo ejercicio de la democracia en todos los niveles. En 1965 enfatizó la prioridad de la educación, la salud y la cultura, el significado de la nueva ley de "salario mínimo, vital y móvil" y la garantía de los derechos previsionales. En su último mensaje, en 1966, informará sobre la economía en pleno período de crecimiento, balanza comercial por primera vez en años favorable, la disminución de la desocupación al 4,6% y la inflación reducida a un mínimo. En cuanto al prestigio internacional del país, las visitas de personalidades como el presidente francés De Gaulle, el rey de Bélgica, el presidente italiano Saragat, el chileno Frei y el alemán Lubke mostraban la realidad de un país visto en el mundo como en paz y amigo. Fundamental, el éxito argentino en la ONU con la resolución 2065 que obligaba a Inglaterra a negociar la soberanía de Malvinas.
Respecto de su conducta como gobernante, el libro tiene un título –"L'austeritá e l'onestá del presidente"– en el que se refieren hechos que desconcertarían, por extraños, a muchos políticos de ahora. La austeridad, se lee, "es un aspecto en el que se distingue netamente de todos aquellos que lo habían precedido". Y seguido, se podrá añadir con malicia. Veamos algunos de esos hechos.
Al día siguiente de su derrocamiento, Illia convocó al escribano mayor del gobierno para hacer una pública manifestación de sus bienes. En 1963, cuando asumió la primera magistratura, poseía una propiedad en Cruz del Eje obsequiada con el aporte de 4.000 vecinos que habían contribuido individualmente con 1 peso moneda nacional, sus útiles de consultorio médico, un automóvil y un modesto depósito bancario. A la fecha de su destitución seguía teniendo la casa pero había perdido el automóvil y el saldo del banco. Por otra parte, durante los 32 meses de gobierno dispuso de 80 millones de pesos anuales para gastos reservados sobre los que no hay obligación de rendir cuentas. Del total de 240 millones para los tres años sólo utilizó 20 millones, entre otras cosas para la presentación en Europa de una obra teatral de Ricardo Rojas, y procedió a reintegrar los 220 millones restantes a la Tesorería General de la Nación. Posteriormente, su automóvil fue vendido para pagar una operación quirúrgica a su mujer, quien falleció el 6 de septiembre de 1966. En el mismo orden de cosas, el libro refiere que el presidente depuesto rechazó la pensión que le correspondía como expresidente. Su razón fue consecuencia de la decisión de no reconocer legalidad alguna a aquellos que se habían apoderado del poder no a través del voto ciudadano previsto por las leyes sino recurriendo a la fuerza de las armas.
Y este libro nos brinda una perla para un cierre de parábola. Una nota al pie de la página 50 transcribe una carta del coronel Perlinger quien, al mando del piquete armado que en la madrugada del 28 de junio de 1966 lo desalojó del gobierno, sostuvo con él en su despacho un diálogo final en el que Illia lo amonestó con sus principios advirtiéndole: "Yo sé que su conciencia le remorderá algún día por lo que está haciendo". Fueron palabras proféticas. El 19 de julio de 1982 Perlinger le escribió manifestándole que ya había hecho público el reconocimiento de su error. Le agradece por haberle dado en aquella circunstancia una lección de civismo, concluyendo: "Usted podrá siempre tener la satisfacción de saber que su último acto de gobierno fue el de transformar en auténtico partidario de la democracia hasta a quien lo estaba desalojando con la fuerza de las armas".

EL MURO DE LOS LAMENTOS.

UN CHISTE DE SALÓN U OFICINA LLENO DE BUENA VOLUNTAD.
 
El Muro de las Lamentaciones.

Una reportera de CNN escuchó hablar de un anciano judío que había estado yendo a orar al Muro de los Lamentos durante muchos años, todos los días, sin faltar uno. Así que fue para allí a comprobarlo. Identificó al hombre fácilmente mientras se acercaba al Muro de los Lamentos.

Lo observó mientras oraba. Después de 45 minutos y cuando el viejito se estaba dando vuelta para irse, ella se acercó para hacerle una entrevista.

"Discúlpeme, señor. Soy Rebecca Smith, reportera de CNN. ¿Cuál es su nombre?".

"Morris Fishbein," respondió el hombre.

"¿Cuánto tiempo ha venido usted, señor, al Muro de los Lamentos?".

"Alrededor de 60 años".

"¡60 años! ¡Es asombroso! ¿Y por quién ó por qué reza?".

"Rezo por la paz entre cristianos, judíos y musulmanes.”
“Rezo porque terminen todas las guerras y los odios entre la gente.”
“Rezo para que los niños crezcan como adultos responsables, amando a sus semejantes".


"¿Y cómo se siente usted después de estos 60 años?"



" Como si le hubiera estado hablando a una pared "

martes, 30 de octubre de 2012

PERÓN, TEISSAIRE Y MALVINAS ARGENTINAS.

Por aquellos años se produjo la agresión inglesa a una base argentina en la Antartida, que fue repelido por las fuerzas argentinas. Así lo cuenta Perón:
Gral. Juan D. Perón.
Inglaterra envió una fragata y destruyó uno de nuestros refugios. La guarnición nuestra era más bien pequeña, pero amenazando con las ametralladoras dieron a los ingleses cinco minutos para que abandonaran aquella tierra. Los ingleses se marcharon pero dejaron su bandera izada en el refugio que habían destruido y un cabo nuestro la arrancó y se la arrojó al bote que empleaban los ingleses para huir. Vino a verme el embajador británico y tuve con él una pequeña conversación más bien amistosa, en el curso de la cual me preguntó “¿Cómo van a arreglar ustedes ese asunto de la Antártida?” Le contesté : “¿Qué derecho tienen ustedes a la Antártida?” y me replicó: “La Antártida es una prolongación de las islas Malvinas”. Y fue entonces cuando yo le dije: “Sí. Eso me recuerda a un tipo que me robó un perro y al día siguiente vino a buscar el collar”.
En 1953, en ocasión de la coronación de su graciosa majestad la reina Isabel II, en representación del gobierno argentino viajó el presidente del Senado, almirante Alberto Teissaire, con una misión imposible: comprarle las Malvinas a Gran Bretaña. Como había ocurrido durante el gobierno de Rosas con la oferta presentada por el enviado Manuel Moreno (el hermano de Mariano), el gobierno inglés ni siquiera consideró la oferta porque haberlo hecho hubiera significado reconocer explícitamente nuestros derechos.
 
Los mitos de la historia argentina 4 La argentina peronista (1943-1955) de Felipe Pigna.

FALLECIÓ ALBANO HARGUINDEGUY.

El exministro del Interior durante la presidencia de facto del Gral. Jorge Rafael Videla, Albano Harguindeguy, murió a los 85 años.
Harguindeguy cumplía arresto domiciliario, luego de que en  el año 2006 se le revocara el indulto dado por el ex-presidente Carlos  Saúl Menem.
El ex general de división era aficionado a la caza mayor y está sindicado como uno de los cerebros de la última dictadura cívico-militar de 1976.
Con la llegada del golpe militar asumió como Ministro del Interior cargo que ocupó entre 1976 a 1981.
El exfuncionario volvió a cobrar notoriedad pública en 2010, cuando la Sra. Mirtha Legrand contó en uno de sus almuerzos televisivos que le pidió interceder por una sobrina suya, detenida por un grupo de tareas.
Sin embargo, en los fueros judiciales, Harguindeguy estuvo involucrado en varios juicios, todos ligados a violaciones de derechos humanos durante los '70. Entre ellos, la megacausa Harguindeguy -que investiga delitos en las ciudades de Concordia, Concepción del Uruguay y Gualeguaychú- y la investigación en torno al Plan Cóndor.
En 2008, el exoficial del Ejército fue detenido en el marco de la causa que investigaba el secuestro extorsivo de los empresarios Federico y Miguel Gutheim, un hecho ocurrido entre 1976 y 1977.
En agosto de este año, el Juzgado Federal de La Rioja dictó procesamiento, prisión preventiva y embargos contra más de 20 represores de la última dictadura, en la megacausa por delitos de lesa humanidad. Entre los acusados en la denominada megacausa de La Rioja se encontraban, además de Harguindeguy, Luciano Menéndez, el exdictador Jorge Videla y el exjuez federal Roberto Catalán.
Harguindeguy no fue acusado durante el gobierno de Alfonsín pero en el 2004 fue arrestado.

Del libro de Ceferino Reato "Disposición final" donde se refiere  a la relación que unía al ex presidente Dr.  Raúl Ricardo Alfonsín y al general Albano Harguindeguy. Videla dice que se hicieron amigos en el Liceo Militar General San Martín y que se veían seguido antes y después del golpe de marzo de 1976.
"Venía todas las semanas al ministerio. En lo único que centraba sus cuestiones era en los presos, la salida del país de los que estaban a disposición del Poder Ejecutivo, los desaparecidos. Se preocupaba por esa gente", le relató Harguindeguy a Reato. "Cuando he votado, he votado generalmente a los radicales ¡Pero he votado muy poco", le agregó el militar.
–En el 83, ¿a quién votó? ¿A Alfonsín?
–Sí, dijo Harguindeguy.
Ceferino Reato cita que Leticia, la esposa del general Genaro Díaz Bessone, al igual que otras mujeres de militares presos por delitos de lesa humanidad, incluyendo a la de Harguindeguy, estaban "indignadas" con sus propios maridos. Leticia le relató que Harguindeguy, después de que Alfonsín decretara el juicio a las juntas del proceso, expresó: "Lo peor es que yo lo voté".
MIGUEL ESTEBAN HESAYNE,
EX OBISPO DE CATÓLICO DE
LA DIÓSESIS DE VIEDMA 1975 - 1995.
Fue un atardecer del invierno del 76. Invierno de dictadura. Sangre y muerte en la Argentina. Y fue en Viedma. Y fue en el Obispado de la por entonces única diócesis que tenía Río Negro.
Albano Harguindeguy tocó timbre e ingresó. Alto. Seguro de sí mismo, soberbio de estilo. Dominante. Avanzó a tranco largo rumbo a la sala donde lo esperaba un hombre de tez oscura. Gestos sencillos. Mirada suave pero directa.
Y una personalidad cuya textura se define en una palabra: valiente. Inmensamente valiente. Esteban Hesayne, obispo de Río Negro. Huelga explicar la significación con que este cura se inscribe en la historia de la defensa de la vida. De la lucha por los derechos humanos.
–Monseñor, es un placer conocerlo –sentenció Albano Harguindeguy, seguramente con voz cuartelera.
Hesayne no le respondió. Tenía las manos cruzadas en esa zona inquietante al momento de los tiros libres. Y quizá Hesayne estuvo tentado a responderle que lo del "placer" no era compartido por él.
–Monseñor, sé que está preocupado por la guerra en la que las Fuerzas Armadas están empeñadas, por ciertos hechos y he venido...
–Ahórrese todo comentario general... Y no me hable de guerra. Lo que ustedes están haciendo es asesinar gente, torturar gente, desaparecer gente... violar y robar... Tenga la delicadeza de no mentir en la casa de Dios...
–Monseñor, yo...
–Si ustedes son tan cristianos como dicen ser, dejen de asesinar, dejen de matar... Si son hombres de honor, eso es lo que tienen que hacer... No sé para qué ha venido, señor...
Rato después, Albano Harguindeguy dejó el Obispado.
Ayer, la vida.
Publicado en el Diario "Río Negro" (edición Nro. 23069), martes 30 de octubre de 2012, página 5.



lunes, 29 de octubre de 2012

BREVE HISTORIA DE UNA INCREIBLE MENTIRA.

BREVE HISTORIA DE UNA INCREIBLE MENTIRA por CARLOS SCHULMAISTER.

Cuando cayó Perón en 1955, él y su creatura ya habían demostrado su labilidad política e ideológica cuando las circunstancias lo requerían, eso que años más tarde se llamó pragmatismo cuando se lo quería presentar como una capacidad o valor agregado.
Sin embargo, en ese momento no cabían dudas acerca de la naturaleza del peronismo como fenómeno político de inducción de masas desde el poder, y como epifenómeno residual de la política internacional de la primera mitad del siglo XX.
Las condiciones en que se produjo la caída dejaron un movimiento político desactivado y mostrenco. Entre la persecución y la demolición de las conquistas sociales positivas que aquel había implementado –además de las negativas- que fueron suprimidas por una posterior clase política en el poder tan antiperonista como estúpida, surgió de las cenizas un proceso prácticamente de base, autonómico en cierta medida, de reconstrucción de nuevas dirigencias y cacicazgos gremiales y políticos.
A una década de regimentación política e ideológica de las personas y las instituciones siguieron casi dos más que pretendieron desarmar aquella actividad, y que no lo lograron debido a la incapacidad política de una dirigencia entreguista y revanchista que, salvo honrosas excepciones, trabajó para su enemigo y para otras fuerzas agazapadas, como las del comunismo internacional, siempre alerta a cualquier señal conveniente a sus objetivos.
El peronismo en el gobierno había tenido dirigentes e intelectuales interesantes, además de los otros, pero como siempre ocurre no son los interesantes los que logran ser escuchados sino los obsecuentes, los mediocres, los oportunistas, la basura política digamos.
Pero en esos momentos no había movimiento, no había conductor prácticamente, ni cuerpo doctrinario de política, economía e ideología que hubiera sido mamado por las masas. La orientación de la política había nacido en la cúpula y de allí había descendido por todo el movimiento, igual que antes con el fascismo, con la diferencia de que en éste era básicamente descendente, en tanto en el peronismo restaba espacio para que desde las bases sociales existiera un poco de autonomía e iniciativa, en ocasiones sobre aspectos correctos, aunque hayan sido pocos. Como en todo movimiento político personalista y populista, las masas y las dirigencias no pasan de ser claques, en ocasiones muy ilustradas y siempre bien remuneradas del poder político dictatorial.
Faltaba organización y sobre todo mística, faltaba el escenario favorable, el nacionalismo había entrado en competencia con otras fuerzas y pensamientos que bregaban por un espacio propio, y lo mismo sucedía en el plano internacional. Cuando se produce la aparición del Tercer Mundo con la Conferencia de Bandung Perón estuvo al margen. Veinte años más tarde le construyeron un relato que atendía al carácter precursor de aquél de la Tercera Posición en el discurso de Perón en el Congreso de Filosofía en Mendoza, en 1949. Pero, salvo dentro del peronismo, internacionalmente nunca se le concedió a Perón ese mérito.
Al peronismo en reorganización le faltaba ideología más que doctrina, pero no era el nazifascismo el ingrediente más feliz ni el más esperado. Los trabajadores andaban bebiendo de otras fuentes además de recordar el “paraíso” peronista. El eje del activismo lo constituyeron crecientemente los planteos gremiales reivindicatorios y los recorridos y búsquedas de los sectores juveniles, especialmente de aquellos que siendo de orígenes sociales bajos habían podido llegar a la universidad.
Fuera de estos escasos jóvenes, la mayoría de los hijos de aquellos peronistas fundadores integraban, como sus mayores, las filas de la clase baja o trabajadora, y como tal seguían siendo perseguidos, despreciados y excluidos socialmente por las demás clases y estratos.
En tiempos en que la televisión era un lujo de las clases favorecidas de las grandes ciudades del país y en el interior no existía, aquella generación fue conformando una suerte de imperfecta conciencia de clase en base a la voluntad, y a cierta dosis de resentimiento contra aquellas.
La lectura en las bibliotecas públicas, sobre todo de literatura más que de historia, le permitía abrir brechas en la rígida ingeniería educativa de entonces (tanto pública como privada). Además, la todavía vigente y sólida matriz familiar era fuente de transmisión oral de la memoria de los de abajo con la que podían resistir las constantes referencias enemigas al “tirano prófugo”.
Para esos niños y jóvenes el tirano no debía ser tan malo, así como los comunistas de la URSS tampoco debían serlo. Los relatos familiares de los de abajo transmitían una mística y una épica que resistía los argumentos y las razones de los sucesivos gobiernos y las fuerzas vivas del establishment.
De tirano, muerto políticamente, Perón se fue convirtiendo gradualmente en el resurrecto que algún día volvería. Para los de abajo, no hacía falta estudiar a Perón y al peronismo. Era como pretender revisar las sangres y los linajes, farisaica pretensión de burgueses y aristócratas, los intrínsecamente malos de la sociedad occidental. Como es sabido, los pobres no hacen beneficio de inventario en ese aspecto. Ningún pobre de la tierra. ¡Bendito sea aquel que me dio un plato de lentejas!
De modo que en ese contexto político, económico y social, con esos insumos y con las correspondientes limitaciones del conocimiento una generación juvenil de clase baja fue construyendo su conciencia social con sentido opuesto a la de los integrantes juveniles de las otras clases sociales.
Para los jóvenes peronistas la “conciencia” propia contenía la verdad, en tanto las otras estaban absolutamente equivocadas. Es decir, equivocadas ex profeso, a diferencia de la de uno que efectivamente constituía la verdad bajo todo punto de vista. Y en las otras fracciones sucedía lo mismo, pero a la inversa.
En ese amplio abanico político ideológico contestatario, los respectivos desarrollos teóricos se sostenían en base a planteos conceptuales dogmáticos, lo que podríamos llamar lo proactivo de sus planteos, desde ya y hoy ya se ha estudiado bastante, cargados de mitos y prejuicios. Pero había otra gruesa parte de su bagaje contestatario que eran de mero carácter reactivo.
Así, aquella diversidad de jóvenes que decían amar a los pobres, a los pueblos y a las naciones y patrias estaban tan confundidos que aun atribuyéndose pertenencia a esos campos se consideraban mutuamente enemigos, y a menudo mucho más que con respecto a sus supuestos enemigos originarios, los de las famosas oligarquías decimonónicas, por lo menos en el discurso.
Esto ponía en duda cuáles eran los enemigos reales y cuáles los aparentes. Pues, de hecho, a quienes más se temía no era a los representantes de los intereses de clase de los privilegiados sino a aquellos dirigentes, partidos e ideologías políticas cuya atracción o misterio ponía en peligro el monopolio del peronismo en la representación de las víctimas sociales, nacionales y populares.
Llevar la bandera y no dejar que nos la arrebaten siempre ha sido más importante que el resultado de la batalla. Esa bandera, sea de trapo, de palabras o de imágenes, tiene más poder que los insumos armamentísticos disponibles.
Más tarde, el Conductor natural reapareció y reclamó cada vez más sus derechos, debiendo en cierto momento hacer un equilibrio ideológico y sobre todo pragmático para que la competencia ideológica interna y externa no le arrebatara su liderazgo.
Desde entonces, en una suerte de síntesis ideológica, por lo demás vacua y aparente, estableció que sus seguidores no debían ser apresurados ni retardatarios. Sin embargo, ya los apotegmas peronistas tenían autoridad y pesaban por si mismos en la presunta conciencia política de sus seguidores.
Ciertamente, lo que componía el bagaje político de combate no sólo de los peronistas sino de todo el arco opositor y no sólo de los jóvenes sino de todas las generaciones politizadas era un conjunto de relatos, en realidad clichés. Todos ellos daban por cierto que tenían la exclusiva herramienta de combate político e ideológico contra la para ellos emblemática mentira capitalista y liberal.
La diferencia entre el dogmatismo opositor de izquierda y el peronista estribaba en que los apóstoles del Libro (Das Kapital) argumentaban tupido y parecían inteligentes, en tanto los peronistas, sin libros de cabecera, argumentaban con relatos emocionales de la memoria heredada de sus mayores y no con principios y teorías políticas, a las que solían tener por complicadas, absurdas y… peligrosas. Como católicos putativos tenían buena cantidad de contaminación preconciliar del tipo que avalaba y legitimaba la prohibición divina de comer del árbol de la ciencia del bien y del mal.
Pero tanto unos como otros eran dogmáticos y doctrinarios. Unos lo eran del Libro, otros de la Palabra revelada. Unos hablaban de crear conciencia en base al desarrollo del conocimiento liberador por ellos provisto. Los otros hablaban de edificar un templo en sus corazones para Perón y Evita, pese a que ésta había fallecido y otra mujer ocupaba su lugar.
En suma, se enfrentaban la Razón contra la Fe. Pero, ojo… ninguna era lo que aparentaba ser. Ambas descansaban sobre supuestos falaces. Ninguna merecía ser escrita con mayúscula, pese a que de hecho así se escribían al igual que Patria y Pueblo.
De modo que los combates ideológicos de entonces, de tipo intelectual, eran siempre menos que los combates políticos originados por el amor y el odio. La vía emocional de conversión era y será siempre más fácil y atrayente que la intelectual. Y no es que así ocurriera porque por entonces los pobres fueran mayoría, como habitualmente se decía y se creía. Sería muy infantil hacer ese reduccionismo para enlazarse luego con la cuestión de la mayoría como base de la soberanía del pueblo, a pesar de que esto se sigue haciendo hasta la actualidad por los gobiernos populistas cuando conviene a sus planes, pero que puede dejar de hacerse cuando al poder en peligro le resulte conveniente y necesario imponerse mediante un autogolpe desde el poder mismo, convirtiendo en juez y jurado al partido o a las vanguardias esclarecidas y subrogando a las mayorías, las cuales, para ese momento ya pueden ser así llamadas sólo utilizando las comillas.
Los apóstoles del Libro combatían y eran capaces de morir por sus ideas, a las que consideraban su verdad y la única verdad. Los apóstoles de la emoción eran capaces de hacer lo propio por las emociones y por la fe en la superioridad de su causa.
Estos últimos no necesitaban demostraciones argumentativas como los otros, sino simplemente la difusión de “las obras” realizadas por el Conductor y grandes dosis de amor que llevaban en sus corazones, y de dónde saldría la voluntad para poner “piedras” en sus manos.
El compromiso con la causa tenía para los jóvenes hijos de los peronistas derrocados en 1955 un sentido de redención social, proceso místico consistente en ejercer la representación moral de nuestros padres y conquistar su reivindicación, pues era en el plano familiar donde se producía aquella fuerte conversión inicial.
Frente a los “teóricos”, los hombres de acción, éstos que no necesitaban discutir ideas porque tenían la sangre caliente y por eso podían indignarse. Para aquellos éstos eran bárbaros, y para éstos aquellos eran cobardes. La política, pues, no descansaba en la razón ni en la discusión, sino en la fe, en la voluntad y en la acción. Estos factores se expresan siempre en concreto, no en abstracto; en los hechos, no en las ideas. La política, desde esta semi concepción es una encarnación de la fe individual de los apóstoles en la sociedad.
En cambio, para los de izquierda, la política parecía ser el trasvasamiento de las ideas y las fuerzas sociales en pugna a la conciencia individual y luego su vuelta hacia los colectivos convertida en insumos organizacionales.
Pero todo era una confusión. En el peronismo se encontraban ideas e intereses contrapuestos, de izquierda, derecha y centro. Los guerrilleros admiraban ritualidades del arte militar convencional y las hacían propias junto con metodologías nuevas a la vez antiguas, y de un lado y del otro se estudiaba el arte del enemigo.
Algunos querían destruir todas las fuerzas militares y otros conspiraban para producir levantamientos armados en las Fuerzas Armadas que introdujeran una pica en sus filas y llevaran a cabo procesos dictatoriales populistas que sirvieran de contención a los planteos de extrema izquierda.
Paradójicamente, esos jóvenes de entonces que tenían ideas tan dispares y contrapuestas a los 20 años habían sentido admiración por los militares cada vez que los vieron desfilar en las plazas de sus pueblos cuando iban a la escuela primaria o a la secundaria. Era cuando éstos todavía conservaban un cierto prestigio ante las masas, independientemente de si era realmente merecido.
Y muchos que a los 20 fungían de bizarros de izquierda habían sentido a los 14 atracción por la Tacuara (derechista, nazi y antijudía) en los años 60´s de su breve paso por los colegios secundarios de las grandes ciudades, o habían sentido admiración por José Antonio Primo de Rivera.
Ante tantas contradicciones, vaivenes y derivas experimentadas en el seno del peronismo, bien vale preguntar ¿de qué cultura política nacional y popular hablan ahora quienes están en el gobierno ¡y en el poder!? Porque esa diversidad de amores y odios simultáneos y sucesivos se dieron por dentro y por fuera del peronismo, pero hoy éste híbrido ha hecho acreencia de todos esos delirios absorbiendo todas aquellas manifestaciones contestatarias, de los cuales, a favor o en contra de ellas emergió durante más de 50 años la persecución, la muerte, la discriminación, la exclusión de unos y la inclusión de otros, y siempre la corrupción de los que gobiernan, el aumento de la pobreza y la destrucción de la nación y la república.
Ser peronistas significó vivir y morir en el seno de un “movimiento” (¿será tal?) donde simultánea o sucesivamente se ha podido ser nacionales, nacionalistas, integristas, católicos, preconciliar, tradicionalista, modernista, postconciliar, cristianos, integristas, rosistas, antirosistas, mitristas, antimitristas, roquistas, antirroquistas, revisionistas, marxistas, neomarxistas, irigoyenistas, uriburistass, nazi, fascistas, falangistas, militaristas, antimilitaristas, apresurados, retardatarios, montoneristas, antimontoneristas, antimperialista, capitalista nacional, anticapitalista, nasserista, guevarista, castrista, reformistas, socialistas, revolucionarios, evolucionistas, stalinistas, antistalinistas, maoístas, menemistas, duhaldistas, kirchneristas, cristinistas, chavistas, evotistas, de derecha, de centro, de izquierda, de clase baja, media, alta, de abajo, del medio, de arriba, de los costados, federales, unitarios, institucionalistas, comunitaristas, antisemitas, sionistas, antisionistas, negacionistas, antisinárquicos, masones, liberales, antiliberales, neoliberales, enemigos de Rojas, amigos de Rojas, proteccionistas, librecambistas, desarrollistas, estatistas, privatistas, antiyanquis, proyanquis, globalifílicos, globalifóbicos, antibrasileros, probrasileros, paternalistas, populistas, progresistas, clasistas, integracionistas, machistas, feministas, open mind, justicialistas, laboristas, obreristas, de base, peronistas, neoperonistas, vandoristas, evitistas, isabelinos, lópezreguistas, herministas, renovadores, anarcoperonistas, narcoperonistas, etc (o sea que hay más…).
Casi cien “ismos” para adjetivarlo.
Claro, se me dirá que todo eso es una virtud de este amontonamiento llamado peronismo, pero que la mayoría de los argentinos no nos habíamos dado cuenta porque somos cortos de entendederas. ¿Acaso será porque todos nos hemos vuelto peronistas sin saberlo?
¡Claro que sí! ¡Porque eso significa que el peronismo está vivo y hace del cambiar un deber y una actualización constante como nos recordara en los 90´s el ubicuo Cafiero… decano de los bolas de bronce del peronismo!
¡Ma´qué va a estar vivo! ¡Murió con el General hace casi 40 años y no con las botas puestas! ¡No pretendan que existe! ¡No sean hipócritas! ¡Traidores a la sociedad, a la república y a la nación!

Breve historia de una increíble mentira es creación del Reginense Carlos Schulmaister y el cuadro fotográfico es de Guillermo Pirri Argentino con imágenes tomadas de internet al puro azar.

EL PENSAMIENTO VIVO DE JUAN BAUTISTA ALBERDI.

ALBERDI TEXTUAL.

 
 

domingo, 28 de octubre de 2012

BARUCH DE SPINOZA.

 

 

FILOSÓFICAS.

Panteísmo.

Así habla el Dios de Spinoza: deja de rezar y disfruta de la vida, trabaja, canta, diviértete con todo lo que he hecho para ti. Mi casa no son esos templos lúgubres, oscuros y fríos que tú mismo construiste y que dices que son mi morada. Mi casa son los montes, los ríos, los lagos, las playas. Ahí es donde vivo. Deja de culparme de tu vida miserable. Yo nunca dije que eras pecador y que tu sexualidad fuera algo malo. El sexo es un regalo que te he dado para que puedas expresar tu amor, tu éxtasis, tu alegría. No me culpes de lo que te han hecho creer. No leas libros religiosos. Léeme en un amanecer, en el paisaje, en la mirada de tus amigos, en los ojos de un niño. Deja de tenerme miedo. Deja de pedirme perdón. Yo te llené de pasiones, de placeres, de sentimientos, de libre albedrío. ¿Cómo puedo castigarte si soy yo el que te hice? Olvídate de los mandamientos que son artimañas para manipularte. No te puedo decir si hay otra vida. Vive como si no la hubiera, como si esta fuera la única oportunidad de amar, de existir. Deja de creer en mí. Quiero que me sientas cuando besas a tu amada, acaricias a tu perro o te bañas en el mar. Deja de alabarme. No soy tan ególatra. Así habla el Dios imaginario de Baruch Spinoza, filósofo panteísta del siglo XVII, judío sefardí, fundador de una escuela mística, de la que se han nutrido jipis, gurús, vendedores de semillas de calabaza y otros profetas de la moderna espiritualidad. Si existiera un Dios tan esteta y se hiciera visible, se le podría exigir que explicara el dolor de tantos inocentes, los millones de niños que mueren de hambre, la violenta depravación de muchos hombres con las mujeres, el instinto de matar que ha inscrito en las entrañas del ser humano. El Dios de Spinoza fluye sobre los verdes valles, sobrevuela las cumbres de nieve, se confunde con los ríos incontaminados, con los delfines azules, con las risas de los niños. Pero el mal no se corresponde con esa belleza. Ese Dios nos dice: dejad de pedirme cosas. ¿Me vais a decir a mí cómo hacer mi trabajo? Yo soy puro amor. Entonces, tendrá que explicarnos por qué allá donde vuelves el rostro no encuentras en este perro mundo más que maldad, guerras, basura moral, lágrimas y sangre de inocentes, que también forman ríos y mares.

Opiniones. Publicado en Diario "La Capital" de Rosario, lunes 15 de octubre de 2012. Autor: Manuel Vicent, escritor español.

 

DECRETO DE EXCOMUNIÓN DE BARUCH DE SPINOZA - 1656Por la decisión de los ángeles, y el juicio de los santos, excomulgamos, expulsamos, execramos y maldecimos a Baruch de Spinoza, con la aprobación del Santo Dios y de toda esta Santa comunidad, ante los Santos Libros de la Ley con sus 613 prescripciones, con la excomunión con que Josué excomulgó a Jericó, con la maldición con que Eliseo maldijo a sus hijos y con todas las execraciones escritas en la Ley. Maldito sea de día y maldito sea de noche; maldito sea cuando se acuesta y maldito sea cuando se levanta; maldito sea cuando sale y maldito sea cuando regresa. Que el Señor no lo perdone. Que la cólera y el enojo del Señor se desaten contra este hombre y arrojen sobre él todas las maldiciones escritas en el Libro de la Ley. El Señor borrará su nombre bajo los cielos y lo expulsará de todas las tribus de Israel abandonándolo al Maligno con todas las maldiciones del cielo escritas en el Libro de la Ley. Pero vosotros, que sois fieles al Señor vuestro Dios, vivid en paz. Ordenamos que nadie mantenga con él comunicación oral o escrita, que nadie le preste ningún favor, que nadie permanezca con él bajo el mismo techo o a menos de cuatro yardas, que nadie lea nada escrito o trascripto por él.

JUSTICIA QUE LLEGA TARDE PERO LLEGA CON UN JUBILADO DE 103 AÑOS EN LA ARGENTINA.

AARON SCHVARTZMAN, ES NOTICIA
A LOS 103 AÑOS.
 
Aaron Schvartzman es un reconocido médico de gran trayectoria y fue campeón de ajedrez. Personalidad Destacada de la Ciudad en 2010 reconocido por la Legislatura porteña por Ley 3647. 
Aaron es noticia porque, a los 103 años y luego de una larguísima espera, logró cobrar un juicio que le ganó a la Anses. Problamente sea su último jaque mate.
Schvartzman le inició un juicio al organismo estatal en 2007 por reajuste de haberes. A pesar de haber ganado, debió esperar años hasta cobrar la sentencia.
El jubilado cobraba cerca de 4 mil pesos por mes: con el ajuste pasará a cobrar un poco más de 6 mil, con retroactividad.
El organismo previsional le comunicó que, junto a otros 794 jubilados, estaba en el listado de pago de sentencias de la segunda quincena de octubre.
El ex médico basó su pedido en el caso Badaro, que sentó jurisprudencia, luego de que la Corte Suprema determinase que el reajuste no debe ser menor al 54%.
Este caso cobró notoriedad en agosto, ya que, pese a haber obtenido en diciembre pasado una sentencia favorable, que por ley debe ser cancelada a los 120 días, la Anses no le había pagado el juicio ni le había otorgado prioridad debido a su edad.
Schvartzman nació el 2 de diciembre de 1908. En  el año 1935 se recibió de médico cirujano en la Universidad de Buenos Aires.
En 1932, se había consagrado campeón en el torneo del Club Argentino de Ajedrez.
En 1934 conquistó el título de Campeón Sudamericano.
Y luego de defender durante 17 años su título de campeón nacional se retiró invicto, para dedicarse con exclusividad a la medicina.
Desarrolló su profesión en varios hospitales públicos, luego de jubilarse en 1975 siguió trabajando “ad honorem” en el Hospital Fernández como cirujano general consultor.
Recién a los 101 años dejó la práctica de la medicina. Toda una voluntad de trabajo.

sábado, 27 de octubre de 2012

Vendemos al exterior menos carne que México - dice la SRA-.

 
La Sociedad Rural Argentina (SRA, dirigida por Luis Etchevehere,  manifestó en un comunicado que la caída en las exportaciones de carne del 28% en los primeros ocho meses de 2012 evidencia el rotundo fracaso de la política del gobierno hacia el sector de ganados y carnes.

"La Argentina era, en 2005, el tercer exportador mundial de carne vacuna y abastecía a más de 70 países. Hoy, caímos al décimo lugar, incumplimos la Cuota Hilton, y vendemos al exterior menos carne que México, un país que cuenta con menos de la mitad del stock bovino de la Argentina y con más de 112 millones de habitantes".
 
Agregaron:
"Se perjudicó al productor, que en muchos casos no pudo volver a su actividad luego de malvender su hacienda, y también al consumidor, que sufrió un aumento del precio de la carne al mostrador de casi un 200% y que tuvo que resignar su consumo a 57 kilos por habitante por año".

"Pero la mayor pérdida fue por las inversiones que se perdieron, por los puestos de trabajo que no se crearon, por las divisas por exportaciones que no ingresaron a la Argentina. La mayor pérdida fue para el país en su conjunto, por la enorme oportunidad que el cierre de las exportaciones de carne y la intervención a los mercados no permitieron aprovechar".
 

EL VIEJO VIZCACHA.

El Martín Fierro tiene su contracara y muchas veces se repiten, más, los consejos del Viejo Vizcacha que los de Fierro.
Los "Consejos del Viejo Vizcacha", de la “avivada”, que le dice a un hijo de Fierro que debe mantener una relación de obsecuencia con el poderoso. Emplea la metáfora de la rata y su madriguera para elogiar el conformismo; y la del burro para decir que lo importante es saber donde "comer".
Desprecia a los pobres ("jamás llegués a parar / ande veas perros flacos") y lo aleja del “gauchismo” el dar la mano al que menos tiene, recomienda dejar que el otro trabaje, y propone dedicarse a sacar provecho del esfuerzo ajeno "el que gana su comida / bueno es que en silencio coma".
El resultado de esa cultura de la propia conveniencia también fue descripto por el Viejo Vizcacha: "...cada lechón en su teta / es el modo de mamar. / Ansí se alimentan muchos / mientras los pobres lo pagan; / como el cordero hay quien lo haga / en la puntita, no niego; / pero otros, como el borrego / toda entera se la tragan".
¿Cómo llegó el hijo de Fierro a conocerlo?  Un juez lo nombró como tutor, fue presentado como un señor, que lo cuidaría, le enseñaría a trabajar y le daría educación Cuando el juez me lo nombró pero que después se dio cuenta que era un viejo chillón ratero y haragán.
El mismo que le enseñó: “Hacete amigo del Juez,/ no le des de qué quejarse,/ que siempre es bueno tener/ palenque donde rascarse”.
El poeta Olegario Andrade dijo “Y no todo está todo como era entonces. Fierro aconsejaba hacerse amigo del Juez, ahora ellos lo nombran y éstos parece que tienen un grado de compromiso con quien firma el nombramiento. Pero no nos quedemos en el detalle del funcionario que se expone. Nadie sale solo sin permiso de la toldería a cometer tropelías sin que el cacique sepa donde anda la indiada”.

jueves, 25 de octubre de 2012

La identidad perdida por Mario Vargas Llosa.

“La revolución tecnológica ha tenido también, como perverso efecto, el de poner en manos de la canalla intelectual y política un arma que le permite violar y manipular santuarios sacrosantos del individuo”.
En The New Yorker del 7 de septiembre de este año hay una “Carta abierta a Wikipedia” del novelista norteamericano Philip Roth que es sumamente instructiva. Cuenta cómo Roth, al descubrir la descripción errónea que hacía Wikipedia de su novela The Human Stain (La mancha humana),envió una carta al administrador de esa enciclopedia virtual pidiendo una rectificación. La respuesta que obtuvo fue sorprendente: aunque la entidad reconocía que un autor es “una indiscutible autoridad sobre su propia obra”, su sola palabra no era suficiente para que Wikipedia admitiera haberse equivocado. Necesitaba, además, “otras fuentes secundarias” que avalaran la corrección.
En su carta abierta, Philip Roth demuestra, con precisiones y datos fehacientes, que su novela no está inspirada, como afirma Wikipedia, en la vida del crítico y ensayista Anatole Broyard, a quien conoció muy de paso y cuya vida privada ignoraba por completo, sino en la de su amigo Melvin Tumin, sociólogo y catedrático de la Universidad de Princeton, que, por haber usado en una clase una palabra considerada despectiva hacia los afroamericanos, se vio envuelto en una verdadera pesadilla de ataques y sanciones que por poco destruyen su vida, pese a sus muchos años dedicados a combatir como intelectual y académico la discriminación y el prejuicio racial en los Estados Unidos. Philip Roth publicó esta carta abierta en The New Yorker para tratar de contrarrestar de algún modo una falsedad respecto a su obra que la multitudinaria Wikipedia ha desparramado ya por el mundo entero.
No es ésta la primera vez que el gran novelista norteamericano da esa batalla quijotesca en defensa de la verdad. Hace algunos años, descubrió en The New York Times que le atribuían una afirmación que no recordaba haber hecho. Después de no pocas gestiones y esfuerzos consiguió llegar a la fuente que había utilizado el diario para citarlo: una entrevista en un diario italiano, firmada por Tommaso Debenedetti. Que él no había dado jamás. Gracias a esta investigación, se descubrieron las proezas fraudulentas de Debenedetti, que, desde hacía ya varios años, publicaba en la prensa de Italia y otros países reportajes a personas de diversos oficios y funciones inventadas de pies a cabeza (yo merecí el honor de ser una de sus víctimas, y, otra de ellas, nada menos, que Benedicto XVI). De más está decir que las 79 colaboraciones falsas del personaje no han merecido sanción alguna y la historia de su fraude ha convertido al simpático Tommaso Debenedetti en un verdadero héroe de la civilización del espectáculo.
Ahora quisiera yo meterme en este artículo y contar dos episodios de mi vida reciente que muestran una inquietante vecindad con lo ocurrido a Philip Roth. Estaba en Buenos Aires y una señora, en la calle, me detuvo para felicitarme por mi Elogio a la mujer, que acababa de leer en Internet. Pensé que me confundía con otro pero, pocos días después, ya de regreso al Perú, dos personas más me aseguraron que habían leído el texto susodicho y firmado por mí. Finalmente, un alma caritativa o perversa, me lo hizo llegar. Era breve, estúpido y de una cursilería rechinante (“La verdadera belleza está en las arrugas de la felicidad”, “Todas las mujeres bellas que he visto son las que andan por la calle con abrigos largos y minifaldas, las que huelen a limpio y sonríen cuando las miran”, y cosas todavía peores). Pregunté a amigos fanáticos de la Red si había alguna manera de identificar al falsario que había pergeñado esa excrecencia retórica usando mi nombre y me dijeron que, en teoría sí, pero en la práctica no. Porque no hay nada más fácil que borrar las pistas de los fraudes retóricos, inyectando mentiras y embauques de esta índole. Podía intentarlo, desde luego, pero me costaría mucho tiempo y sin duda bastante dinero. Mejor me olvidaba del asunto. Es lo que hice, por supuesto.
Hasta que uno o dos años después, recibí una llamada de un periodista de La Nación, de Buenos Aires, el diario que publica en Argentina mis artículos. Me preguntaba, sorprendido, si yo era el autor de un texto, firmado con mi nombre, titulado Sí, lloro por ti Argentina, que era una diatriba feroz contra los argentinos y que andaba circulando por Internet. En este caso, el texto que me atribuían era infame, pero no estúpido. El falsificador lo había urdido con una astucia cuidadosa, tomando frases que efectivamente yo había usado alguna vez, por ejemplo para criticar la política de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner o la del presidente Hugo Chávez, de Venezuela, y adobándolas con vilezas y vulgaridades pestilenciales de su propia cosecha (“el desquiciado, paria, bestia troglodita de la extinta y queridísima República de Venezuela”, “El peronismo es el partido de los resentidos más aberrantes, llenos de odio, de rencores viscerales, fanáticos, fascistas, enfermos de rabia inexplicable” y lindezas por el estilo).
Consulté a un abogado. Me explicó que el tema de los derechos de autor, del copyright, en el mundo digital es todavía un bosque confuso, objeto de múltiples negociaciones en las que todavía nadie se pone de acuerdo, y que, aunque en principio, mediante una larga y costosa investigación, podría llegar a la fuente de donde había salido originalmente el texto fraudulento, probablemente el esfuerzo sería inútil, pues el o los falsificadores habrían tomado las precauciones necesarias para borrar las pistas, lanzando el artículo calumnioso no desde su propia computadora, sino usando alguna de las que se alquilan en cualquier cibercafé. ¿No había nada que hacer, entonces? En realidad, no. O, más bien, sí: tomarlo a la broma y olvidarse.
Y aquí llegamos a la parte más seria y trascendente del asunto, más permanente que lo anecdótico. La revolución tecnológica audiovisual, que ha impulsado las comunicaciones como nunca antes en la historia, y que ha dotado a la sociedad moderna de unos instrumentos que le permiten sortear todos los sistemas de censura, ha tenido también, como perverso e impremeditado efecto, el de poner en manos de la canalla intelectual y política, del resentido, el envidioso, el acomplejado, el imbécil o simplemente el aburrido, un arma que le permite violar y manipular lo que hasta ahora parecía el último santuario sacrosanto del individuo: su identidad. Técnicamente es hoy día posible desnaturalizar la vida real de una persona —qué es, cómo es, qué hace, qué dice, qué piensa, qué escribe— e irla sutilmente alterándola hasta desnaturalizarla del todo, provocando con ello, a veces, irreparables daños. Probablemente lo peor del caso es que estas operaciones delictivas ni siquiera resultan de una conspiración política, o empresarial, o cultural, sino, más pedestremente, de pobres diablos que de este modo tratan de combatir el tedio o la pavorosa sequedad de sus vidas. Necesitan divertirse de algún modo y ¿no es acaso un deporte divertido envilecer o ridiculizar o poner en situaciones de escándalo a los otros si, además, ello se puede perpetrar con la impunidad más absoluta?
Por eso, los valerosos esfuerzos que un Philip Roth hace en defensa de su identidad de escritor y de ciudadano, para que le permitan seguir siendo lo que es y no una caricatura de sí mismo, aunque admirables, son probablemente totalmente inútiles. Vivimos en una época en que aquello que creíamos el último reducto de la libertad, la identidad personal, es decir, lo que hemos llegado a ser mediante nuestras acciones, decisiones, creencias, aquello que cristaliza nuestra trayectoria vital, ya no nos pertenece sino de una manera muy provisional y precaria. Al igual que la libertad política y cultural, también nuestra identidad nos puede ser ahora arrebatada, pero en este caso, por tiranuelos y dictadores invisibles, que en vez de látigos, espadas o cañones, usan teclas y pantallas y se sirven del éter, de un fluido inmaterial y subrepticio y tan sutil y poderoso que puede invadir nuestra intimidad más secreta y reconstruirla a su capricho.
A lo largo de su historia, el ser humano ha debido enfrentar toda clase de enemigos de la libertad y, con grandes sacrificios y dejando el campo de batalla sembrado de innumerables víctimas, siempre ha conseguido derrotarlos. Y creo que también, a la larga, derrotaremos a éste último. Pero esta victoria, me temo mucho, demorará y ni Philip Roth ni yo alcanzaremos a celebrarla.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Dónde están los curas por Salvador Sostres.



Un comunista asaltó el otro día el colegio de los Salesianos de Mérida al grito de "¿Dónde están los curas, que les vamos a quemar".

¿Cómo que dónde están los curas? ¿No sabes dónde están los curas, comunista? No me extraña. Y no me extraña porque están donde tú no estás ni nunca has estado. Mientras tú haces el ridículo con tu ideología de fracaso y de muerte, ellos están predicando el amor y la vida. Mientras tú te haces el héroe de pacotilla, ellos humildemente hacen lo que pueden y lo que no pueden para paliar el sufrimiento de tantas personas desamparadas. Mientras tú prodigas el odio, ellos practican la compasión.

Ayer y ahora, los curas tratan, en definitiva, de paliar lo que vosotros los comunistas destrozasteis. Tratan de propagar el amor como metáfora de la solución universal y de hacer llegar la caridad allí donde vosotros sembrasteis el desastre.

Siempre habéis querido quemar iglesias y a los curas, eso no es ninguna novedad. Tampoco es nuevo que asaltéis colegios y que tratéis de imponer vuestra brutalidad y vuestra ignorancia. Es lo único que sabéis hacer y lo único que habéis hecho a lo largo de vuestra funesta trayectoria.

Pero por suerte, al final, habéis perdido siempre. Todo lo vuestro se ha derrumbado de miseria y muerte. Y han tenido que venir los curas y otros hombres de Dios a remontar con mucho amor y mucha generosidad vuestros destrozos, a restablecer la dignidad y la libertad que son los dos grandes dones de Dios y justo lo contrario de vuestra atrocidad igualitarista que niega los propósitos de la Creación y es contraria a los intereses de la Humanidad.

¿Dónde están los curas? Preguntas fríamente cómo amo la vida y no querrías escuchar lo que te diría un grito. Los curas están despojándose de ellos mismos para ser y crecer en los demás, para hacer que el reino de Dios sea de este mundo y para que haya Providencia para todos.

¿Los queréis quemar? Ya de vosotros no me extraña nada. Sois un tanque contra cada esperanza de la Humanidad.


http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/guantanamo/2012/10/20/donde-estan-los-curas.html

martes, 23 de octubre de 2012

Roberto Zaldivar: “Sueño con producir tecnología de punta”.

 
Roberto Zaldívar es el primer latinoamericano reconocido por la Sociedad Inglesa e Irlandesa de Catarata y Cirugía Refractiva. El oftalmólogo argentino, quien diseñó más de 60 instrumentos quirúrgicos, aseguró:
"Mi mayor deseo es producir tecnología de vanguardia en mi país".
 
ROBERTO ZALDIVAR.
En la última edición de la Revista "Noticias de la Semana" (Editorial Perfil) realizan un reportaje a Roberto Zaldivar prestigioso oftalmólogo mendocino.
Roberto Zaldivar quien es siguió el camino que inició su padre Roger Zaldivar años atrás, manteniendo su visión vanguardista y su afán por la constante innovación tecnológica.
Hijo de una madre miope y un padre con astigmatismo, el destino protegió su propia herramienta desde temprano. Su padre desde los ocho años lo llevaba a los congresos de oftalmología.
A los 16 años, Roberto Zaldivar ingresó a la Facultad de Medicina de la UNCuyo, la misma que había fundado su padre años antes siendo el primero de su camada en egresar, con 22 años de edad.
Es una persona que es  metódico, organizado y sistemático, pero igualmente está en búsqueda del cambio creativo y es inquieto.
Roberto Zaldivar viajó a Boston, Massachussets en 1981, donde bajo la tutela del Dr. Richard Simmons–de la Fundación de Glaucoma de Nueva Inglaterra (Prof. Asistente de Harvard)– realizó la Sub Especialidad en Segmento Anterior del Ojo. Allí atendió a la familia Kennedy, a varios jeques árabes y a los presidentes opositores de Filipinas Ferdinand Marcos y Corazón Aquino.
En los noventa atendió a Bernardo Neustadt, la popular Susana Giménez y Dady Brieva.
En 1985, cuando decidió regresar a la Argentina y se instala en Mendoza
Es considerado como el profesional que mayor experiencia tiene a nivel mundial en la colocación de lentes fáquicas de cámara posterior (que se utilizan para corregir defectos como la miopía y el astigmatismo) y eso lo convirtió en el primer latinoamericano que obtuvo ese galardón.
 
En la entrevista que le efectuara Valeria García Testa manifestó que “al vivir en la Argentina, en Mendoza, y al ser latinoamericano algunas cosas cuestan el doble.” Manifiesta que “ser reconocido en el Primer Mundo es muy difícil y serlo en lugares muy conservadores como Inglaterra, más. Inglaterra es casi la cuna de la oftalmología. El primer lente intraocular en el mundo se fabricó y se puso allí. A mí me han dado un premio sobre lentes intraoculares, o sea: sobre el mismo tema que ellos inventaron.”
Antes de volver a la Argentina estaban haciendo en Arabia un hospital “que parecía Disneylandia, era una propuesta muy tentadora no solo en lo económico sino en la experiencia de empezar en un lugar que tuviera todo. Hasta que llegó el reglamento de cómo era la vida allí. Implicaba estar en el medioevo. Si hacías determinadas faltas te podían cortar la mano o azotarte en plaza pública, por ejemplo. Era muy duro. Mi señora me dio el ultimátum y me dijo: `No es el lugar, por más que sea Disney”
Y dice que se instaló en Mendoza “para ver si podíamos romper un poco el molde tradicional. Nos ha ido bastante bien si consideramos que el 97 por ciento de las personas que atendemos no son de la ciudad.”
Roberto Zaldivar es la demostración del SE PUEDE ARGENTINO siempre lo doy como ejemplo.

lunes, 22 de octubre de 2012

Urbanismo: Mendoza, oasis feliz por TEODORICO HILDEBRANDT

Mendoza, oasis feliz por TEODORICO HILDEBRANDT.
Recorrerla es un placer. "Las comparaciones son odiosas"... pero inevitables.

Se ha cuidado hasta el más mínimo detalle.
Cada tanto se observan estas fuentes y al final u
n largo piletón que hacen honor a la
cultura del vino, emblema de Mendoza...
¡Lástima que sea agua coloreada!



Es la tercera vez que viajo a Mendoza y no termino de asombrarme. En las oportunidades anteriores sólo pude apreciar el centro de la ciudad y sus espectaculares arboledas pero ahora fui a pasear y conocí la peatonal, unas diez cuadras llenas de verde, flores y limpieza.
Aunque no soy ni por lejos sociólogo pero sí observador como cualquier hijo de vecino, pude ver mucha gente con rostros tranquilos y "bandadas" de escolares paseando bulliciosamente. Llego a la conclusión muy personal de que el ambiente moldea el carácter de las personas y cómo no estar feliz en una ciudad que prioriza el verde, la sombra, la placidez y ante todo la pulcritud... eso... Mendoza es un oasis pulcro y con gente feliz... se nota en todos y cada uno, peatones, automovilistas e incluso en los taxistas, todos sin excepción muy amables y serviciales.
La pregunta que me ronda por la cabeza es cómo se logra esta conjunción. Algo así como la remanida pregunta de quién nació primero, si el huevo o la gallina... ¿Mendoza es así por su idiosincrasia, o esta se ha forjado a la sombra de sus árboles?
El clima se parece mucho a nuestro Alto Valle. No hace falta ser especialista para ver que sus inviernos son más suaves que los nuestros y que llueve más. Prueba de ello es lo que pude ver en los jardines y los maceteros que adornan las farolas en dicha peatonal que sería difícil mantener con riego, pero comparte características de aridez y de vientos, lo que quiere decir que la gran diferencia es el empeño que se pone en cuidar el verde.
La pregunta es si podemos aspirar a crear estos remansos en nuestras ciudades valletanas y qué sería necesario para ello. Creo que sí aunque lleve tiempo, pero para eso los políticos en general tienen que tomar conciencia de que la calidad de vida de la población no es solamente lo material sino mucho más amplio. El verde y la sombra atemperan no sólo la temperatura sino también los ánimos y una buena propuesta electoral hoy en día puede arrimar muchos votos.
Cuidar los árboles y los espacios verdes de nuestras ciudades debe ser considerado no como un gasto sino como una inversión... si no se piensa sólo en períodos de cuatro años, claro.
 
Peatonal mendocina.
Verde, sombra, pulcritud, relax.
Hasta las farolas adornadas con violas, que supongo
se deben regar naturalmente.
Bancos para sentarse, pérgolas cubiertas con
glicinas y frondosos árboles.
¡Un lujo!

Botones de muestra.

Para muestra, basta un botón"... Aquí les podría presentar una botonería completa, pero el espacio no me da y me pondría pesado "como pisotón de elefante".
Observen cómo reemplazan a los árboles añosos que se han secado, en este caso un plátano. Los usan de macetero para colocar en su interior uno nuevo, un fresno por caso.
 
Para sostener añosos árboles y evitar mutilaciones o extracciones, agotan los recursos. Se usan fuertes soportes metálicos que no son caros y, por lo que he visto, duran muchos años.               

 
Publicado en el suplemento eh! del Diario "Río Negro" (edición Nro. 23060), domingo 21 de octubre de 2012, página 7. Imágenes y comentarios pertenecen a la misma nota de Teodorico Hilbebrandt.

sábado, 20 de octubre de 2012

LAS ENSEÑANZAS DE GANDHI.



Consejos de Gandhi para los gobernados aplicables a la India que buscaba liberar de los ingleses, para los gobiernos de las latitudes norte y para los de la latitud sur también...

“Cada ciudadano se hace a sí mismo responsable de todo lo que hace su gobierno; tiene que prestarle todo su apoyo mientras ese gobierno vaya tomando decisiones aceptables. Pero el día en que el equipo que está en el poder haga daño a la nación, cada uno de los ciudadanos tiene la obligación de retirarle su apoyo”.

Mahatma Gandhi.
 
 
Alberto Einstein dijo de él:
“Las generaciones del porvenir apenas creerán que un hombre como éste caminó la tierra en carne y hueso”.

Le preguntaron a Mahatma Gandhi

¿Cuáles son los factores que destruyen al ser humano?… 

Respondió así: La política sin principios, el placer sin compromiso, la riqueza sin trabajo, la sabiduría sin carácter, los negocios sin moral, la ciencia sin humanidad y la oración sin caridad.