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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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sábado, agosto 08, 2026

El paso de Juan Pablo II por Viedma, el 7 de abril de 1987.

 

La visita de León XIV revive el histórico paso de Juan Pablo II por Viedma.



La confirmación de la visita del papa León XIV a la Argentina, prevista para noviembre, reavivó el recuerdo del histórico paso de Juan Pablo II por Viedma en 1987. Aquella multitudinaria celebración reunió a miles de fieles de toda la Patagonia.

La confirmación de la visita del papa León XIV a la Argentina, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre, volvió a poner en primer plano uno de los episodios más recordados de la historia reciente de Río Negro: el paso de Juan Pablo II por Viedma, el 7 de abril de 1987, cuando miles de fieles de toda la Patagonia se congregaron para recibir al entonces líder de la Iglesia católica.

Cuando Juan Pablo II hizo historia en Viedma.

La llegada de Karol Józef Wojtyła, quien ocupó el pontificado entre 1978 y 2005, marcó un hito para la capital rionegrina. El escenario fue un predio lindero al aeropuerto de Viedma, acondicionado especialmente para la ocasión. Allí, sobre una estructura sencilla de madera, con una alfombra roja y un sillón como principales elementos, el pontífice fue recibido por el entonces obispo de Viedma, Esteban Hesayne.



En medio del viento patagónico, una multitud esperó durante horas para verlo, aunque fuera por unos minutos. El Papa recorrió el lugar en el papamóvil, descendió para saludar a los presentes y dedicó una atención especial al sector reservado para los enfermos, un gesto que quedó grabado en la memoria de quienes participaron de aquella jornada.

Durante su mensaje, Juan Pablo II destacó la tarea evangelizadora de los salesianos, iniciada desde Viedma y proyectada hacia toda la Patagonia. También expresó palabras de cercanía hacia el pueblo mapuche y hacia los sectores más vulnerables.

El acto tuvo además un fuerte contenido simbólico. Hesayne fue el primer obispo que, durante aquella gira papal por la Argentina, hizo referencia a las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la última dictadura y a las consecuencias de la guerra de Malvinas. También estuvieron presentes el entonces obispo de Neuquén, Jaime de Nevares, y el gobernador rionegrino Osvaldo Álvarez Guerrero.

La visita dejó otro legado para la región. Entre los pedidos que recibió Juan Pablo II figuró el impulso a la causa de beatificación de Artémides Zatti, conocido como «el enfermero santo de la Patagonia». En 2001 el pontífice firmó el decreto que permitió avanzar con el proceso y, un año después, proclamó beato al salesiano de Viedma, cuya figura continúa siendo una de las más representativas de la Iglesia patagónica.

Publicado en Diario Río Negro.

Imágenes del archivo del Diario Río Negro.

https://www.rionegro.com.ar/sociedad/la-visita-de-leon-xiv-revive-el-historico-paso-de-juan-pablo-ii-por-viedma-4672547/

 "Juan Pablo Segundo lo quiere todo el mundo" se escuchaba el cántico de la gente en Viedma que se veía por Canal 10 de televisión rionegrina.

viernes, diciembre 01, 2023

"No se puede ser cristiano y neoliberal" Miguel Esteban Hesayne.

 

Miguel Esteban Hesayne (AzulBuenos Aires26 de diciembre de 1922- Azul, Buenos Aires 1º de diciembre de 2019).​ Obispo católico argentino de la diócesis de Viedma, provincia de Río Negro por el Papa Pablo VI el 5 de abril de 1975, y fue ordenado obispo el 4 de junio en la catedral de Azul por Manuel Marengo, Obispo de Azul.

Entre los años 1976/1983 fue uno de los pocos miembros de la jerarquía de la Iglesia católica de la Argentina en criticar abiertamente sus abusos y crímenes sobre los derechos humanos, tales como el asesinato (enmascarado como un siniestro de tránsito) del obispo Enrique Angelelli por una "fuerza de tareas militar" en 1976.

Hesayne continuó siendo crítico a las políticas gubernamentales después del retorno de la democracia, especialmente en el periodo neoliberal de Carlos Menem en la década de los ´90 y de su sucesor Fernando de la Rúa.

"¿es lícito que comulgue un cristiano que, de hecho, asume la ideología neoliberal que engendra una situación de muerte para con millones de habitantes..., muerte infantil a poco de nacer, muerte acelerada a ancianos y muerte lenta a generaciones de jóvenes con una salud endeble etc., etc.?" (año: 2001).

Se toman datos de Wikipedia.

Imagen y texto de Hesayne de redes sociales.

jueves, marzo 24, 2022

Miguel Esteban Hesayne y el golpe de Estado de 1976.


(ADN). – A 46 años del golpe de Estado cívico militar-religioso y empresarial bien vale un homenaje al entonces Obispo de Viedma, Miguel Esteban Hesayne, quien tuvo una actitud valiente frente a la dictadura militar, solidario con presos y perseguidos y una voz que dignificó a la curia viedmense, tal como lo hicieron también Jaime de Nevares, en Neuquén; Jorge Novak, en Quilmes y Enrique Angelelli, y un sin número de curas que desde los barrios humildes del país, también hicieron honor a sus juramentos.

Varias familias de la capital rionegrina y de otros ciudades dan fe de la incansable tarea pastoral desarrollada por «el turco», profundamente humanitaria en favor de la vida de quienes sintieron la persecución, la cárcel, prescindibilidad laboral, pérdida de fuente de trabajo y desocupación.

Es conocido que la actuación de la iglesia católica durante la dictadura militar generó a numerosas polémicas. Entre el conjunto de los obispos y los sacerdotes se diferenciaron dos actitudes: de denuncia y de acompañamiento a la familia de las victimas, por un lado y de aprobación y colaboración con la política represiva por otra.

Los curas del Movimiento para el Tercer Mundo, junto a demás religiosos desarrollaban su acción pastoral en zonas carenciadas y fueron victimas directas de la represión del terrorismo de Estado, como fue el caso de la matanza de monjes de la orden de los Palotinos, en el barrio porteño de Belgrano; el asesinato del obispo de la Rioja, ocurrido el 4 de Agosto de 1976, mediante un accidente automovilístico simulado y el secuestro y desaparición de dos monjas francesas Alice Domond y Leonie Duquet, en la ESMA.

Obispos de la diócesis de Viedma, de Neuquén y de Quilmes, fueron los mas comprometidos entre los miembros del episcopado de la iglesia católica que se opusieron a la represión y colaboraron con los familiares que indagaban por el paradero de los desaparecidos. La mayoría de los otros obispos adopto, en cambio, una actitud pasiva o, en algunos casos, de franca complicidad por apoyo al gobierno militar. En algunos casos -en particular, los sacerdotes vinculados directamente con el ejercito- la actitud fue mas allá del apoyo en declaraciones publicadas o en misas y homilías.

Carta de Hesayne contra la dictadura.

El 24 de abril de 1977, el obispo de Viedma, Monseñor Miguel Hesayne, envió una carta al ministro del Interior, general Albano Harguindeguy, luego de una reunión que tuvo con el militar.

La tituló Carta por la vida:

» Regresé de la entrevista angustiado, apenado y embargado de un gran temor por el futuro inmediato de nuestro país.

Se debe a que no sólo encontré en la conversación mantenida con usted errores, ampliamente comprensibles, sino abierta declaración de principios de acción contrarios a la más elemental moral cristiana. La tortura es inmoral, la emplee quien la emplee. Es la violencia y la violencia es antihumana y anticristiana…

Ahora, desde la alta oficialidad se reniega prácticamente del Evangelio al ordenar o admitir la tortura como medio indispensable en algunos casos… Dios no puede seguir bendiciendo a fuerzas armadas que ultrajan a criaturas suyas, bajo el pretexto que fuere… Fuerzas Armadas que torturen no saldrán impunes antes Dios Creador. Acá radica mi angustia y honda pena, que hoy es ya un gran temor por el futuro del país… La paz que merece ser vivida… será cada día mas lejana en un país donde seguimos escuchando declaraciones de ética cristiana a un nivel de gobierno, pero a otro nivel y sobre todo a nivel ejecutivo se toman actitudes abiertamente anticristianas. ¿ Puede un obispo no elevar su voz cuando es violado el templo vivo de Dios, sobre todo por quienes se proclaman católicos e hijos de la iglesia Si en nuestra historia hubo pena de excomunión para quienes violaron templos materiales, ¿ Que pena merecen los que violan torturando los templos de Dios… templos vivos…? Y éstos son todo hombre o mujer para ser tal.».

PUBLICADO EN ADN RÍO NEGRO.

https://www.adnrionegro.com.ar/2022/03/miguel-esteban-hesayne-y-el-golpe-de-estado-de-1976/

domingo, diciembre 01, 2019

Falleció Miguel Hesayne, Obispo Emérito de Viedma, murió este domingo.

A los 96 años falleció monseñor Miguel Hesayne.

El obispo emérito de Viedma tuvo un rol destacado de denuncia de los crímenes de la dictadura militar.
"Desde la Diócesis de Azul se comunicó el fallecimiento Mons. Miguel Esteban Hesayne, Obispo Emérito de la Diócesis de Viedma. Encomendemos al Señor a nuestro apreciado Miguel Esteban y a su querido Instituto Cristífero. Pedimos que para Él brille la luz que no tiene fin". Con este mensaje en su cuenta de la red social Twitter, la Conferencia Episcopal Argentina despidió a monseñor Miguel Hesayne, obispo emérito de Viedma y uno de los prelados de activa participación en la resistencia contra la dictadura y en la denuncia de los delitos contra los Derechos Humanos.
"Falleció Miguel Hesayne. Junto a Jorge Novak, Jaime de Nevares y unos pocos obispos más, no aceptaron ser cómplices de la dictadura genocida del '76 -como gran parte del episcopado de entonces- y se pusieron del lado de las víctimas, exigiendo memoria, verdad y justicia", agregó la cuenta del movimiento de Curas de Opción por los Pobres.


Miguel Esteban Hesayne nació el 26 de diciembre de 1922 en la ciudad bonaerense de Azul. Fue ordenado sacerdote en 1948 en el seminario San José de La Plata. Fue uno de los adherentes al manifiesto de los 18 obispos del Tercer mundo, publicado el 15 de agosto de 1967.

Junto a los obispos Jorge Novak y Jaime de Nevares hicieron frente al Terrorismo de Estado y a la Doctrina de Seguridad Nacional desde los organismos de los Derechos Humanos, especialmente desde la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH).

Imágenes: Web.

martes, marzo 22, 2016

Sobre el 24 de Marzo y una carta por Jorge Castañeda.

Generalmente cuando se acerca un nuevo aniversario del GOLPE DE ESTADO DEL 24 DE Marzo de 1976 uno invariablemente recuerda aquellos tristes años de la represión más atroz que sufrió nuestro país y también vienen a la memoria las palabras, las cartas, los artículos y los libros de tantos escritores y artistas amigos que fueron asesinados por la dictadura militar, presos y torturados o bien que tuvieron que optar por la amargura del exilio.
Amigos en aquellos años de bohemia y compromiso social como el negrito Oscar Ovidio Ancel, poeta y pintor, y del gordo Ángel Enrique Ogues, dramaturgo y escritor, al cual llamábamos en broma el gordo Odres, que fueron acribillados a balazos (dijeron que por error) en mi ciudad natal de Bahía Blanca.
O de otros escritores como el poeta Jorge Reboredo, director de la revista Rayos del Sur, que fue empujado al suicidio.
O las muertes ominosas de Rodolfo Walsh, del pelado Roberto Santoro, de Haroldo Conti, de Francisco Paco Urondo, de Héctor Oesterheld y de tantos otros escritores y poetas de provincias que escribieron páginas y libros antológicos de nuestra literatura.
La persecución y el acoso a intelectuales como Juan Gelman, Héctor Tizón, los redactores de la emblemática revista Crisis y la lista sería extensa y redundante.
Por eso en esta fecha me gusta ver las publicaciones de aquellos tiempos que conservo en mi archivo personal y las cartas intercambiadas con varios amigos que aún hoy como en mi caso pueden contar “la historia” y con los cuales aún tenemos contacto, -ahora por Internet- como los poetas Jorge Isaías, Rubén E. Vedovaldi, Juan Carlos Jiménez, director de la revista literaria Amarú (que aún sigue saliendo) y Gabriel Morales obligado a exiliarse en un pueblito de Jujuy, que fuera director de la prestigiosa revista Huaico. Y tantos otros. Tantos.
Y cartas, muchas cartas que guardo en mi archivo epistolar como un testimonio de esperanza en medio de tanto dolor: varias de los obispos Esteban Hesayne, Jaime de Nevares y Adolfo Pérez Esquivel entre otras.
De monseñor Hesayne conservo como un tesoro su libro “Cartas por la vida” amorosamente dedicado. De él aprendí a tener menos miedo.
Pero tengo ante mi vista un verdadero documento de aquellos años tristes: una carta de puño y letra del escritor y poeta Vicente Zito Lema, entonces director de la ya mencionada revista Crisis, fechada en Agosto de 1976, en la que me dice al final que “malos vientos soplan sobre nosotros”. Luego vendría el exilio en Europa, el desarraigo, la pena, el dolor.
Luego ya es historia conocida: la marcha de las madres todos los jueves, la tragedia de Malvinas y la recuperación democrática.
La esperanza de una vida en libertad permitió el regreso de los exiliados pero como supo decir Eduardo Galeano quedaron atrás afectos que nunca se vuelven a recuperar. Familias destrozadas. Talentos truncos. Vidas cambiadas.

Por eso esta fecha tan especial debe servirnos a todos para la reflexión serena y para encontrar el camino del encuentro en la pluralidad de opiniones.

Y muy en especial para transmitir a los más jóvenes las vivencias de aquellos años crueles y recordarles que “la democracia es el ordenamiento más congruente con la paz, y es en la paz, donde se multiplican los logros del intelecto y las oportunidades de incorporar esos logros a la vida de todos”.

Han pasado muchos años y mucho agua ha corrido bajo los puentes del país y de los argentinos, pero tenía razón Vicente cuando en la carta me decía que “siempre llegará otro momento, siempre habrá esperanza para todos los que amamos la poesía, la belleza y vivimos de pie”.
Porque en síntesis de eso trata la vida: de mantener una conducta y una coherencia, un compromiso con la justicia y vivir de pie. A pesar de todo.

Publicado en ADN Río Negro, domingo 20 de marzo de 2016.

sábado, junio 06, 2015

Hesayne cumplió 40 años como obispo y pidió "ser felices".

Miguel Hesayne aseguró que 
"es una gracia del Señor esta función".

"Cuarenta años es poco", bromeó Miguel Esteban Hesayne al ser saludado por Río Negro ayer al cumplir un nuevo aniversario en su función como obispo de la Iglesia Católica. "Es una gracia del Señor pero también un compromiso para seguir con la misión de anunciarlo como he prometido, no sé si siempre lo he logrado, en estos 40 años", aseguró en una breve comunicación telefónica tras la misa del mediodía.
A través de este medio saludó a los viedmenses y rionegrinos en general, asegurando que les dedica a diario sus oraciones con la intención que "se ubiquen en la vida para ser felices según el proyecto de Dios".
El papa Pablo VI lo eligió como obispo de la diócesis de Viedma el 5 de abril de 1975 pero el cuatro de junio de ese año recibió la plenitud del sacerdocio en el Orden Episcopal en la catedral de Azul por monseñor Manuel Marengo. Como coconsagrantes actuaron los monseñores Eduardo Pironio, obispo de Mar del Plata y Miguel Alemán, obispo de Río Gallegos. Se instaló en Viedma el 8 de julio del mismo año, a sus 52 años.
Hesayne fue obispo de Viedma por 20 años, hasta el 28 de junio de junio de 1995, cuando renunció por edad. Fue entonces nombrado obispo emérito de Viedma y desde ese momento dirige el Instituto Secular de los Cristíferos centrado en la formación integral del laicado en Azul.
Fuente de información e imagen: Diario "Río Negro",6-6-2015.

martes, mayo 19, 2015

A 20 años de la partida de Don Jaime de Nevares. El 19 de mayo de 1995, a los 80 años, Don Jaime de Nevares finalmente “pidió pista” como le gustaba bromear.

Don Jaime Francisco de Nevares nació en Buenos Aires el 29 de enero de 1915. Fue un prelado de la Iglesia Católica Apostólica Romana, Obispo Emérito de la diócesis de Neuquén.
El 12 de junio de 1961, el Papa Juan XXIII lo designó obispo de la flamante diócesis de Neuquén que fuera creada el 10 de abril de ese año.
Fue Padre conciliar en el Concilio Vaticano II, defensor de las huelgas obreras a fines de la década de 1960. Estas huelgas organizadas por los obreros de la construcción durante la excavación para la cimentación de la represa hidroeléctrica El Chocón.
Fue fundador de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) y a posteriori del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos  que fue co-fundador junto a Jorge Novak (primer obispo de la diócesis de Quilmes), Miguel Esteban Hesayne (Obispo de Viedma, capital de la provincia de Río Negro), Vicente Zazpe que era arzobispo de la diócesis de Santa Fe, Alberto Pascual Devoto (obispo de la diócesis de Goya) y Carlos Horacio Ponce de León (obispo de la diócesis de San Nicolás de los Arroyos) en plena dictadura denunciaron las violaciones a los Derechos Humanos que le valieron ser tachados de “obispos rojos” u “obispos comunistas".
Fue integrante de la CONADEP durante 1983 y 1984, y convencional constituyente para la Reforma de la Constitución Argentina de 1994 pero renunció a dicho cargo haciendo severas denuncias contra la convención.
El humor de Jaime De Nevares: Un día llegó al Obispado un telegrama de Monseñor José Miguel Medina diciendo más o menos así: "Lamentamos pérdida del Pastor. Oramos por atribulada diócesis". Por alguna mala información Medina pensó que Don Jaime había muerto. De Nevares le contestó inmediatamente: "Obispo Neuquén vivito y coleando. Diócesis sigue aguantando".
Este es el último mensaje de Monseñor Jaime F. de Nevares al pueblo de Neuquén, en 1991.
"Me piden una palabrita y la bendición. Tata Dios nos pide CORAJE y que NO NOS ACHIQUEMOS: tenemos una doctrina que practicar, que predicar y que vivir.
Y si cuando se presenta la oportunidad, cuando hay un riesgo de vivirla en toda su integridad, nosotros nos achicamos, entonces hemos perdido la oportunidad, y Tata Dios se encuentra defraudado por nuestra falta de fidelidad.
Seamos santos como Dios espera que lo seamos.
En la vida cotidiana nada es extraordinario, pero sí lo extraordinario de vivir hasta en sus detalles la doctrina del Amor.
Y ahora la Bendición, que no mía, es de Tata Dios, de la Santísima Trinidad: que la Bendición de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre cada uno de ustedes, que permanezca para siempre, y que fructifique en vida de santidad, sencilla, cotidiana, sólida".

jueves, enero 29, 2015

El 19 de mayo de 1995, a los 80 años, Don Jaime de Nevares finalmente “pidió pista”.

“El anhelo de todos los derechos para todos los hombres se hará realidad cuando sepamos vencer el poder de las armas, la omnipotencia del dinero, la mentira y la corrupción política.” así pensaba Jaime de Nevares.
Don Jaime Francisco de Nevares nació en Buenos Aires el 29 de enero de 1915. Fue un prelado de la Iglesia Católica Apostólica Romana, Obispo Emérito de la diócesis de Neuquén.
En 1945 entró en la Congregación Salesiana y fue ordenado sacerdote el 25 de noviembre de 1951.
Luego fue designado en la dirección del colegio salesiano «La Piedad» en Bahía Blanca.
Luego del derrocamiento de Presidente Perón en 1955 las casas de la Inspectoría Salesiana de la Patagonia Septentrional «San Francisco Javier» en Bahía Blanca fueron objeto de represión los  sacerdotes del colegio Don Bosco de Bahía Blanca que fueron a parar 38 sacerdotes entre ellos estaba Jaime de Nevares.
El 12 de junio de 1961, el Papa Juan XXIII lo designó obispo de la flamante diócesis de Neuquén que fuera creada el 10 de abril de ese año.
Fue Padre conciliar en el Concilio Vaticano II, defensor de las huelgas obreras a fines de la década de 1960. Estas huelgas organizadas por los obreros de la construcción durante la excavación para la cimentación de la represa hidroeléctrica El Chocón.
Antonio Alac, protagonista central de la rebelión de El Chocón, hombre militante del Partido Comunista con Armando Olivares y el cura Pascual Rodríguez, entre otros fueron la conducción de la huelga durante el gobierno de facto del "generalito" Juan Carlos Onganía en diciembre de 1969 y del 23 de febrero al 14 de marzo de 1970.
La defensa de los obreros hicieron que se ganara el título de el “Obispo del Choconazo”.
Y en su obispado brindó refugio a los chilenos escapados del régimen de Augusto Pinochet.
Conocedor como pocos de la geografía neuquina que la recorrìa en su misión pastoral.



Fue fundador de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) y a posteriori del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos  que fue co-fundador junto a Jorge Novak (primer obispo de la diócesis de Quilmes), Miguel Esteban Hesayne (Obispo de Viedma, capital de la provincia de Río Negro), Vicente Zazpe que era arzobispo de la diócesis de Santa Fe, Alberto Pascual Devoto (obispo de la diócesis de Goya) y Carlos Horacio Ponce de León (obispo de la diócesis de San Nicolás de los Arroyos) en plena dictadura denunciaron las violaciones a los Derechos Humanos que le valieron ser tachados de “obispos rojos” u “obispos comunistas".
Fue integrante de la CONADEP durante 1983 y 1984, y convencional constituyente para la Reforma de la Constitución Argentina de 1994 pero renunció a dicho cargo haciendo severas denuncias contra la convención. La reforma de la Constitución de la Nación Argentina de 1994 se celebró en las ciudades de Santa Fe (sede tradicional de las convenciones constituyentes) y de Paraná (primera capital de la Confederación). La causa inmediata de la Reforma de 1994 es el Pacto de Olivos, acordado entre el entonces presidente de la Nación Carlos Saúl Menem y el ex presidente y líder de la oposición la UCR  Raúl Ricardo Alfonsín.
Algunos convencionales se destacaron por su fuerte oposición a la reforma, como el constituyente Monseñor Jaime de Nevares y su compañera de bancada Edith Galarza (una abogada de organismos de Derechos Humanos y elegida por el obispo para que la acompañe en la lista) quienes obtuvieron sus bancas por el Frente Grande de la provincia de Neuquén  y  renunciaron a sus bancas de constituyentes nacionales el 25 de mayo del ´94.
El Obispo Jaime De Nevares dejó la Constituyente sosteniendo que  "Esta Convención está viciada de nulidad absoluta como lo serán también sus decisiones" al no debatirse “el núcleo de coincidencias básicas” como se denominaba al “Pacto de Olivos” entre Menem y Alfonsín.

El 19 de mayo de 1995, a los 80 años, Don Jaime finalmente “pidió pista” como bromeaba sobre su muerte…  

miércoles, diciembre 17, 2014

Hesayne celebró sus 66 años de sacerdocio.

Hesayne, una vida de compromiso social y religioso.

El obispo Emérito de Viedma, Miguel Esteban Hesayne fundador y director del Instituto Cristífero  centrado en la formación integral del laicado, presidió una misa concelebrada de acción de gracias por sus 66 años de ordenación sacerdotal. En un claro signo de fraternidad episcopal, el prelado recibió en la sede del instituto a seis obispos, quienes concelebraron con él la Eucaristía. Los prelados dieron junto gracias a Dios por la vida, la fidelidad y entrega a la Iglesia de monseñor Hesayne.
El obispo emérito de Viedma, Miguel Esteban Hesayne, celebró con una misa sus 66 años como sacerdote. Lo acompañaron varios obispos de Río Negro y Neuquén, entre ellos el de esta capital, Esteban Laxague. Esta celebración se anticipó a su cumpleaños 92.

Monseñor Hesayne nació en Azul, provincia de Buenos Aires, el 26 de diciembre de 1922 y fue ordenado sacerdote el 12 de diciembre de 1948 en el seminario San José de La Plata por monseñor Tomás Solari, arzobispo de La Plata. Ejerció la docencia en literatura y latín y más tarde rector. Luego vinieron los años de cura párroco en Tapalqué, Veinticinco de Mayo, General La Madrid y Las Flores en Buenos Aires. Durante 15 años fue capellán auxiliar no militar en el Regimiento de Azul y en la Base Naval Azopardo de la Armada. Estudió Teología Pastoral en la Universidad de Lille en Francia y Eclesiología en París.
Elegido obispo de Viedma el 5 de abril de 1975, por Pablo VI, recibió la ordenación episcopal el 4 de junio de 1975 en la catedral de Azul por monseñor Manuel Marengo, obispo de Azul (co-consagrantes Mons. Eduardo Francisco Pironio, obispo de Mar del Plata y Mons. Miguel Ángel Alemán SDB, obispo de Río Gallegos).
Tomó posesión e inició su ministerio pastoral como tercer obispo de Viedma, el 8 de julio de 1975 y renunció por edad el 28 de junio de 1995. Su lema episcopal es “Para servir y dar la vida.
En Azul concelebró la misa por sus 66 años de sacerdocio junto con los obispos Virginio Bressanelli, de Neuquén; Esteban Laxague, de Viedma; Fernando Maletti, de Merlo-Moreno (anterior diocesano de Bariloche); José Pedro Pozzi, emérito del Alto Valle de Río Negro; Marcelo Melani, emérito de Neuquén y Fernando Bargalló, emérito de Merlo-Moreno, quien actualmente ejerce tareas pastorales en la diócesis de Neuquén.
Escribió libros, ensayos y varias cartas críticas a presidentes. Como titular de la cátedra de Derechos Humanos de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, en 2001 la Universidad Nacional de Río Cuarto le otorgó el doctorado Honoris Causa. Junto al obispo metodista Aldo Etchegoyen fue miembro fundador de la Asociación Jaime de Nevares, destinada a la formación sociopolítica del laico a nivel nacional.
En esos 20 años como obispo, Hesayne mantuvo un rol episcopal intenso especialmente durante la última dictadura militar en el país entre 1976 y 1983. 
En ese compromiso y defensa por los derechos humanos se destacó junto a un par de obispos más –como Jorge Novak de Quilmes y Jaime De Nevares en Neuquén–. 
Su férrea intervención ante detenciones ilegales en Viedma salvó la vida de varios jóvenes como el recordado Eduardo "Bachi" Chironi, Oscar Meilán, Vilma Rial y otros tantos.

Fuente de información: Diario "Río Negro", AICA y Guillermo Pirri Argentino.

lunes, mayo 19, 2014

19 DE MAYO DE 1995: FALLECE EL MONSEÑOR JAIME FRANCISCO DE NEVARES, DON JAIME COMO LE GUSTABA QUE LO LLAMARAN.

Jaime Francisco de Nevares nació en Buenos Aires el 29 de enero de 1915. Fue un prelado de la Iglesia Católica Apostólica Romana, Obispo Emérito de la diócesis de Neuquén. 
Fue Padre conciliar en el Concilio Vaticano II, defensor de las huelgas obreras a fines de la década de 1960. Estas huelgas organizadas por los obreros de la construcción durante la excavación para la cimentación de la represa hidroeléctrica El Chocón.
Antonio Alac, protagonista central de la rebelión de El Chocón, hombre militante del Partido Comunista con Armando Olivares y el cura Pascual Rodríguez, entre otros fueron la conducción de la huelga durante el gobierno de facto del "generalito" Juan Carlos Onganía en diciembre de 1969 y del 23 de febrero al 14 de marzo de 1970. 
La defensa de los obreros hicieron que se ganara el título de el “Obispo del Choconazo”.

Fundador de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) y a posteriori del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos  que fue co-fundador junto a Jorge Novak (primer obispo de la diócesis de Quilmes), Miguel Esteban Hesayne (Obispo de Viedma, capital de la provincia de Río Negro), Vicente Zazpe que era arzobispo de la diócesis de Santa Fe, Alberto Pascual Devoto (obispo de la diócesis de Goya) y Carlos Horacio Ponce de León (obispo de la diócesis de San Nicolás de los Arroyos) en plena dictadura denunciaron las violaciones a los Derechos Humanos que le valieron ser acusados de “obispos rojos” u “obispos comunistas".

“…Enterado de que la esposa del ex dictador de facto Jorge Rafael Videla estaba en Neuquén y que visitaría la Catedral, Don Jaime hizo posta en la puerta para esperarla. Deseaba ardientemente poder hablar con la Junta militar para pedir por los desaparecidos y los campos de concentración. Cuando ésta llegó la acompañó al interior de la catedral y a la salida le dijo: "Señora, hay muchas madres que no saben dónde están sus hijos...". A lo que ella respondió: "Yo sé donde están mis hijos". Don Jaime le dijo: "Creí que hablaba con una madre", y se dio vuelta para irse. La señora de Videla le dijo:"Monseñor...!!". Él se dio vuelta y le dijo: "Ahora es tarde señora". Y se fue (San Sebastián, Juan (1997). Don Jaime de Nevares. Del Barrio Norte a la Patagonia).

A la izquierda Don Jaime De Nevares
a la derecha Felipe Sapag ex Gobernador
de la provincia de Neuquén.
Fue integrante de la CONADEP durante 1983 y 1984, y convencional constituyente para la Reforma de la Constitución Argentina de 1994 el 29 de enero de 1915  pero renunció a dicho cargo haciendo severas denuncias contra la convención.


Jaime De Nevares terminó sus estudios secundarios en el colegio Champagnat de Buenos Aires, donde fue premiado con la medalla de oro al mejor bachiller. Obtuvo el grado de abogado en la Universidad de Buenos Aires. 
En 1945 entró en la Congregación Salesiana y fue ordenado sacerdote el 25 de noviembre de 1951.
Luego fue designado en la dirección del colegio salesiano «La Piedad» en Bahía Blanca. 
Luego del derrocamiento de Presidente Perón en 1955 las casas de la Inspectoría Salesiana de la Patagonia Septentrional «San Francisco Javier» en Bahía Blanca fueron objeto de represión los  sacerdotes del colegio Don Bosco de Bahía Blanca que fueron a parar 38 sacerdotes entre ellos estaba Jaime de Nevares.
El 12 de junio de 1961, el Papa Juan XXIII lo designó obispo de la flamante diócesis de Neuquén que fuera creada el 10 de abril de ese año.

“el día en que fui consagrado obispo, Dios me  arrancó a mí mismo y me tomó para sí, después me entregó  al pueblo; es decir, me convirtió de ser para mí en ser para ellos” (De Nevares).

El humor de Jaime De Nevares: Un día llegó al Obispado un telegrama de Monseñor José Miguel Medina diciendo más o menos así: "Lamentamos pérdida del Pastor. Oramos por atribulada diócesis". Por alguna mala información Medina pensó que Don Jaime había muerto. De Nevares le contestó inmediatamente: "Obispo Neuquén vivito y coleando. Diócesis sigue aguantando".

Conocedor como pocos de la geografía neuquina que la recorría en su misión pastoral. 
Los pobladores de la provincia de Neuquén empezaron a llamarlo cariñosamente como "el monse". Y poco después se ganaría el don del cariño  y el respeto de la gente más allá de las creencias religiosas. 
Más que una Iglesia encerrada en grandes templos realizando ceremonias pomposas, él apuntaba a salir a celebrar la fe con los pobres. Se negó a terminar la entonces inconclusa catedral neuquina “hasta que no se hubiera acabado con el hambre” en la región como decía. 
Cuando tenía que mandar a trabajar a los barrios no decía “andá a trabajar” simplemente decía “andá a tomar mate con esta gente”  porque sabía lo que el mate como manera de unir y compartir.



El 19 de mayo de 1995, a los 80 años, Don Jaime finalmente “pidió pista” como bromeaba sobre su muerte…  

miércoles, abril 02, 2014

2 DE ABRIL DE 2005: FALLECÍA JUAN PABLO II.


Karol Józef Wojtyła nació en Wadowice ( Polonia) un 18 de mayo de 1920 falleció en la Ciudad del Vaticano un 2 de abril de 2005.
Juan Pablo II es recordado como "el papa viajero" y por ser uno de los principales símbolos del anticomunismo.

LAS VISITAS DE JUAN PABLO II A LA ARGENTINA (fuente: http://aica.org/)

El 2 de abril de 1982 la Argentina recupera las Islas Malvinas, lo que desencadena la reacción británica y sobreviene la guerra entre la Argentina y el Reino Unido. En esos días se conoce la noticia de que el 28 de mayo el Papa haría una visita apostólica a Gran Bretaña, largamente preparada. Es entonces cuando Juan Pablo II, con paternal delicadeza, decide efectuar fuera de todo programa y sin preparación alguna, una visita fugaz a la Argentina. Inmediatamente escribe una carta a los argentinos fechada el 25 de mayo, que comenzaba diciendo: «A los queridos hijos e hijas de la Nación Argentina: Os escribo por mi propia mano porque siento que debo repetir el gesto paternal del Apóstol Pablo hacia sus hijos, abrazándolos en la fe». El Sumo Pontífice expresó que su viaje a la Argentina era eminentemente pastoral. «Mi viaje a la capital argentina –dijo– es un viaje de amor, de esperanza y de buena voluntad, de un Padre que va al encuentro de los hijos que sufren».
Esta visita constituyó, según opinión de numerosos y caracterizados testigos argentinos y extranjeros, un «acontecimiento nunca visto en el país» y «tal vez la mayor concentración de gente que haya recibido el Papa en sus trece visitas hasta el presente».
11 de junio
A las 8.50 aterrizó en el aeropuerto internacional de Ezeiza el avión que conducía a Juan Pablo II. El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Juan Carlos Aramburu y el nuncio apostólico, monseñor Ubaldo Calabresi, subieron a la aeronave a dar la bienvenida al Papa. Luego de besar el suelo argentino, el Santo Padre fue recibido por el Presidente de la Nación, General Leopoldo Fortunato Galtieri y por autoridades civiles y militares. Durante los 40 kilómentros de su viaje hacia la catedral de Buenos Aires por las autopistas Ricchieri y 25 de Mayo, miles de personas, a pesar del crudo tiempo invernal, saludaban con desbordante entusiasmo al Santo Padre, que respondía visiblemente emocionado a los saludos de la multitud.
En la catedral metropolitana lo esperaban sacerdotes, seminaristas, religiosos, religiosas y miembros de movimientos eclesiales, junto con los obispos argentinos y presidentes de las conferencias episcopales de Latinoamérica. Luego de orar ante el Santísimo Sacramento, pronunció un alocución e impartió la bendición a los presentes.
En la Casa Rosada, fue recibido por el Presidente y tuvo un encuentro con los miembros de la Junta Militar. Luego pasó a la capilla de la Casa de Gobierno donde oró unos momentos. Antes de retirarse el Santo Padre se asomó al balcón para saludar a la inmensa muchedumbre que colmaba la Plaza de Mayo.
Poco después de las 14 el Santo Padre inició su viaje a Luján, distante 70 kilómetros de Buenos Aires. En la Basílica Nacional, ante la imagen de la Patrona de la Argentina, Juan Pablo II oró por la paz, luego le ofreció a la histórica imagen la «Rosa de Oro» que le había traído desde Roma. Concelebró la Misa con los cardenales, obispos y sacerdotes presentes, ante una multitud calculada en una cifra cercana a las 700.000 personas. Juan Pablo II pronunció una homilía en la que exhortó a imitar a Cristo, pidió por los muertos en la guerra con Gran Bretaña y por la rápida terminación del conflicto.

Sábado 12
El Santo Padre comenzó la jornada trasladándose a la Curia Metropolitana donde tuvo un encuentro con los cardenales y obispos argentinos, los presidentes de las conferencias episcopales de Latinoamérica y los miembros directivos del CELAM. Luego de orar en la capilla de la Curia, comenzó su reunión con los obispos, a los que le dirigió un mensaje a puertas cerradas.
Luego de saludar a la multitud desde los balcones de la Curia arzobispal se dirigió en «papamóvil» hasta Palermo, donde junto al Monumento de los Españoles se había levantado un gigantesco altar cubierto en el que se concelebró la Santa Misa ante una inmensa multitud, en su mayoría jóvenes. Durante su homilía se refirió a la celebración del Corpus Christi, habló a los jóvenes argentinos, pidió por la paz y recordó a los muertos y heridos en la guerra de las Malvinas.
Finalizada la misa, nuevamente con la repetición de un mismo espectáculo, abigarradas y entusiastas multitudes aplaudieron y vitorearon el paso del Papa por las calles de Buenos y por las autopistas que lo condujeron al Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Después de una conversación a solas con el Presidente Galtieri, de unos 20 minutos, el Pontifície pronunció el discurso de despedida que concluyó con un «¡Hasta la vista!».
Segunda visita: 6 al 12 de abril de 1987
En 1987, durante la semana que se inició el lunes 6 y concluyó el domingo 12 de abril (Domingo de Ramos), la Argentina vivió uno de los acontecimientos más trascendentales de su historia religiosa: la segunda visita del Papa Juan Pablo II, que como maestro de la fe efectuó un recorrido por el país que abarcó 10 ciudades: Buenos Aires, Bahía Blanca, Viedma, Mendoza, Córdoba, Tucumán, Salta, Corrientes, Paraná y Rosario.
Lunes 6 de abril
En el aeroparque Jorge Newbery, al que llegó a las 16, el Papa dijo que sentía una «profunda alegría y una gran emoción al pisar por segunda vez esta bendita tierra de la Argentina. Vuelvo ahora en visita pastoral para seguir cumpliendo la misión que el Señor me ha encomendado, de evangelizar y ser Maestro de la fe, ejerciendo a la vez, como sucesor de Pedro, el ministerio de confirmar a mis hermanos».
Desde el aeropuerto se trasladó en Papamóvil a la catedral metropolitana, distante 8, donde dirigió un discurso al clero y al pueblo de Dios.
Desde la catedral se dirigió a la vecina Casa de Gobierno. El presidente Alfonsín, en un gesto excepcional, recibió al Papa al pie de la escalinata que da a la calle Rivadavia. Desde allí lo acompañó hasta su despacho, donde tuvieron una conversación privada. Durante la misma el primer mandatario obsequió a Su Santidad un rosario de un metro de largo, realizado en plata y rodocrocita. A continuación se dirigió al Salón Blanco para un encuentro con los dirigentes políticos, representantes de las dos cámaras legislativas, miembros del Poder judicial y ministros y secretarios de Estado.
Terminado el encuentro con las autoridades del país, Juan Pablo II se asomó al balcón de la Casa Rosada para saludar a la gran multitud congregada en la plaza. Luego se dirigió en papamóvil a la Nunciatura Apostólica, donde tuvo un encuentro con los 65 jefes de misión del cuerpo diplomático.
Martes 7 de abril
Juan Pablo II comenzó su jornada a las 8 trasladándose a la ciudad de Bahía Blanca, donde fue recibido por unas 130.000 personas con el canto «Gracias, Juan Pablo», compuesto con motivo de esta visita por el músico local Walter Giménez. En su homilía trató sobre «la evangelización del mundo rural». La ofrenda de un gran cesto de trigo recordó la generosidad ubérrima de la pampa húmeda.
El próximo destino fue la ciudad de Viedma adonde llegó a las 13.30 para tener allí una celebración de la Palabra. El tema de la misma tuvo caracter misionero. El obispo de Viedma, monseñor Hesayne, dirigió al Pastor universal un saludo de bienvenida y el Romano Pontífice pronunció a su vez un discurso que tenía como tema central la «nueva evangelización».
Terminada la ceremonia, la comitiva papal volvió a tomar el avión para dirigirse al aeropuerto El Plumerillo, de Mendoza, a 1.012 kilómetros. El Papa llegó a las 16.45 y se trasladó hasta el sitio donde iba a tener lugar la celebración de la Palabra. Había unas 200.000 personas. El Papa fue recibido por un coro de 250 voces, que entonó «Tú eres Pedro», y luego siguió una canción de cuna polaca. El arzobispo de Mendoza, monseñor Candido Rubiolo, dirigió al Pontífice un discurso de salutación. A continuación hubo una plegaria por la paz, y luego el Padre Santo pronunció un discurso. Tanto la alocución papal como todos los textos litúrgicos, estuvieron centrados en el tema de la paz: esto tenía un especial significado, dada la posición geográfica de Mendoza, limítrofe con Chile. A las 19 Su Santidad se trasladó al aeropuerto y viajó a Córdoba, que dista de allí a 465 kilómetros, donde pasó la noche.
Miércoles 8 de abril
En Córdoba Juan Pablo II comenzó su jornada a las 8 de mañana, trasladándose a la catedral. Dentro del templo esperaban al Papa 300 enfermos e inválidos, que representaban a todos los enfermos del país. El Papa luego de adorar al Santísimo dirigió una alocución a los enfermos. Desde la catedral se dirigió en papamóvil al Área Material Córdoba, donde presidió la misa. Hubo palabras de bienvenida del arzobispo de Córdoba, cardenal Raúl F. Primatesta. A su vez el Papa en la homilía trató el tema de la familia.
Por la tarde se dirigió nuevamente al aeropuerto y subió al avión que lo llevó al aeropuerto Benjamín Matienzo, de Tucumán, ciudad que dista de Córdoba a 510 kilómetros. Fue recibido con gran entusiasmo por unas 80.000 personas, la mayoría de las cuales llegaron a pie desde la ciudad de San Miguel de Tucumán. El aeropuerto se había transformado en un enorme palco sobre el que se alzaba una gran cruz de hierro. El encuentro revistió la forma de celebración de la Palabra. El arzobispo local, monseñor Horacio Bózzoli, dio la bienvenida al Papa y luego él pronunció su homilía sobre el amor de los cristianos a su Patria.
Terminado el acto, la comitiva papal tomó el avión que lo trasladó a Salta, a 234 kilómetros. Desde el aeropuerto, el Papa fue al hipódromo de Limache, para tener un encuentro con los fieles de la arquidiócesis, encuentro que tenía como tema «El V centenario de la evangelización de América Latina», dado que la evangelización de la Argentina comenzó por estas latitudes. En la celebración estaban presentes más de 1.500 representantes de los indios quechuas, tobas, matacos y chiriguanos que vinieron desde distintos puntos. El arzobispo local, monseñor Moisés Julio Blanchoud, dio la bienvenida al Padre Santo y a su vez el Romano Pontífice pronunció una alocución referida al tema del encuentro. Una vez terminada la celebración, la comitiva papal entró en la ciudad. El Papa cenó y pernoctó en el arzobispado.
Jueves 9 de abril
Por la mañana, desde el arzobispado salteño se dirigió hacia la catedral para hacer una visita no prevista a las imágenes del Señor y de la Virgen del Milagro. Después de haberse detenido unos momentos para adorar al Santísimo, el Santo Padre habló a los presentes, invitándolos a reflexionar sobre el misterio de la redención.
Luego viajó a Corrientes, a 740 kilómetros de distancia, donde bajo una torrencial lluvia fue recibido y saludado por el arzobispo de Corrientes, monseñor F. Antonio Rossi. Para los 100.000 fieles que participaban era como si resplandeciese el sol, permanecieron quietos, en sus sitios, rezando con el Pontífice, sin preocuparse del auténtico río de agua que caía sobre sus cabezas. Fue un gran testimonio de fe y de amor. La misa concelebrada con los obispos del Nordeste Argentino estuvo dedicada al tema «La religiosidad popular y la piedad mariana en la nueva evangelización».
Por la tarde viajó a Paraná, que dista 510 kilómetros. Fue recibido por el arzobispo de Paraná, monseñor Estanislao Esteban Karlic y luego se dirigió a la explanada que hay al salir de la aeroestación. El encuentro tuvo como tema «El mundo y los inmigrantes», debido a la gran cantidad de inmigrantes que hay en la zona. Terminada la ceremonia religiosa, Juan Pablo II fue a pie hasta el avión, saludando a la gente, y partió rumbo al aeropuerto de Buenos Aires.
Al llegar de nuevo a la capital argentina se trasladó en papamóvil hasta la Nunciatura Apostólica. La gente se agolpaba en este lugar y aclamaba a Juan Pablo II, de suerte que tuvo que salir al balcón a saludar a la muchedumbre. Luego, en un salón de la Nunciatura, tuvo un encuentro con representantes de la comunidad judía en la Argentina.
Viernes 10 de abril
El viernes, a las 8.15, recorriendo en coche descubierto 18 kilómetros, se trasladó desde la Nunciatura Apostólica al estadio del club Vélez Sársfield, donde celebró la santa misa, dedicada a las personas consagradas y a los agentes de pastoral, aunque asistían también numerosos fieles: había unas 30.000 personas. Concelebraron con el Papa más de 2.000 sacerdotes y estaban presentes unos 1.700 seminaristas, 3.000 religiosas y 400 monjas de clausura.
Terminada la celebración eucarística, el Papa se dirigió en papamóvil a la catedral de los ucranios, donde saludó a los niños que vestían trajes típicos nacionales ucranios. En el interior había unas 1.000 personas. El eparca, monseñor Andrés Sapelak, dirigió al Papa un saludo y luego de la coronación del ícono de la Virgen de Prokov el Santo Padre dirigió una alocución a los ucranios. Luego nuevamente en papamóvil se dirigió a la Nunciatura.
Por la tarde fue al Mercado Central de Buenos Aires, donde unos 300.000 trabajadores lo saludaron con gran entusiasmo; el Papa bendijo una capilla erigida en el lugar en recuerdo de su vida, el obispo de San Justo, monseñor Rodolfo Bufano dirigió un saludo al Pontífice, quien pronunció un discurso sobre la evangelización del mundo del trabajo.
Desde ahí el Papa se trasladó directamente al estadio Luna Park, donde tuvo un encuentro con la comunidad polaca en la Argentina. Pronunció su discurso en polaco y, terminado el acto se dirigió a la Nunciatura donde por la noche transmitió por radio y televisión un mensaje a todos los presos del país.
Sábado 11 de abril
A las 8 de la mañana se dirigió al aeroparque rumbo a la ciudad de Rosario, a 204 kilómetros de Buenos Aires. El arzobispo de Rosario, monseñor Jorge M. López, le dió la bienvenida y la homilía papal tuvo como tema la «Vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo». Finalizada la misa el Papa pronunció una plegaria en el Monumento a la Bandera.
Luego del almuerzo en la sede arzobispal voló a Buenos Aires. Cuando se inició el vuelo Su Santidad pidió al piloto que desviara la ruta, a fin de pasar, en vuelo rasante, sobre la Basílica Nacional de Nuestra Señora de Luján. Cuando la nave aérea sobrevolaba la ciudad de Luján, Juan Pablo II llamó a los cardenales Aramburu y Primatesta y juntos rezaron el Santo Rosario.
Desde el aeroparque se dirigió en papamóvil al estadio Luna Park para tener un encuentro con unos diez mil empresarios argentinos. Monseñor Italo Severino Di Stéfano, arzobispo de San Juan y presidente del Equipo Episcopal de Pastoral Social, dirigió al Santo Padre una bienvenida y por su parte el Papa pronunció un discurso a los empresarios.
A las 18, en la Nunciatura Apostólica, tuvo un encuentro con los representantes de la comunidad islámica en la Argentina. A la noche, la comitiva papal se dirigió en papamóvil a la avenida 9 de Julio, para el primer encuentro con los jóvenes presentes en Buenos Aires con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. Una impresionante multitud de jóvenes (unos 60.000 eran los no argentinos provenientes de las más diversas partes del mundo), recibió a Juan Pablo II con las las luces de colores y los sonidos luminosos y festivos de los fuegos artificiales, y por el ondear de miles de pañuelos y banderas. El cardenal Pironio le dio la bienvenida. A continuación dos jóvenes también le dieron la bienvenida en nombre de todos. Luego comenzó el diálogo por medio de representaciones escénicas. A continuación hablaron jóvenes de diversos países y luego Juan Pablo II pronunció el esperado discurso a los jóvenes.
Domingo 12 de abril
El Papa comenzó su jornada a las 8 con un encuentro ecuménico en los salones de la Nunciatura. Participaron 35 personas representantes de diversas confesiones cristianas. Monseñor Mario José Serra, presidente del Equipo Episcopal de Ecumenismo, dirigió al Santo Padre unas palabras de salutación y Juan Pablo II respondió con un breve discurso a los hermanos separados.
Luego celebró en la avenida 9 de Julio la misa del Domingo de Ramos, con la que se clausuraba la Jornada Mundial de la Juventud. Era la primera vez, en la historia moderna del papado, que el Santo Padre no celebraba la fiesta de Ramos en Roma. Se calcula que había alrededor de 1.000.000 de personas, la mitad jóvenes. Estaba presente el presidente de la República, doctor Raúl Alfonsín. En el altar se había colocado la auténtica imagen de la Virgen de Luján, que el día anterior había sido traída procesionalmente por los jóvenes.
El Padre Santo pronunció la homilía del Domingo de Ramos. A las palabras del Papa respondieron los jóvenes con un acto de compromiso. Al terminar la misa, el Papa ·«envió» a los jóvenes al mundo y dio una cruz a cinco de ellos que representaban cada uno de los cinco continentes.
Luego Su Santidad se dirigió a la imagen de la Virgen de Luján y pronunció el acto de consagración a Nuestra Señora. Terminada la celebración, el Papa rezó el «Angelus» ante la imagen de la Virgen de Luján. Antes de recitar la plegaria mariana, leyó una breve meditación dominical.
Desde la avenida 9 de Julio, Juan Pablo se trasladó en papamóvil a la sede de la Conferencia Episcopal Argentina que bendijo e inauguró (Suipacha 1034). Tras almorzar con todos los obispos en la misma sede, tuvo un encuentro con la Conferencia Episcopal Argentina en donde dirigió un mensaje a los obispos.
Después de este acto se trasladó al Teatro Colón para tener un encuentro con el mundo de la cultura argentina. Luego de las palabras de monseñor Estanislao Karlic, presidente de la Comisión Episcopal de Fe y Cultura, el Padre Santo pronunció una alocución a los hombres de la cultura.

Del Teatro Colón el Papa salió rumbo al aeropuerto de Ezeiza donde pronunció un discurso de despedida. A las 19.30 despegó el avión papal: un Boeing 747 Jumbo de Aerolíneas Argentinas, rumbo a la Ciudad Eterna. La segunda visita de Juan Pablo II al país había finalizado, dejando en todos una profunda emoción.


Las imágenes que comprementan la efemérides son de internet.