HISTORIAS OLVIDADAS.
Desde finales de la década del 60 y entrados los 90 el Estado nacional construyó nueve presas sobre los ríos Limay y Neuquén. Por exigencia de los organismos de financiamiento internacional, el gobierno creó una empresa para levantarlas y operarlas: Hidronor. El modelo duró menos de 30 años porque en 1993 se privatizaron las primeras unidades de negocios en las que la compañía estatal se había dividido en un modelo que podría cambiar el año que viene si prosperaran los trámites que Neuquén y Río Negro despliegan por estos días.
El 11 de agosto de 1993 dejaron de ser estatales para convertirse en empresas privatizadas las sociedades que operan aún hoy las presas que conforman el complejo Cerros Colorados, el tándem El Chocón-Arroyito y Alicurá.
El 29 de diciembre de ese año se puso en manos de un concesionario privado Piedra del Águila, una de las joyas de la ingeniería en presas de nuestro país.
Para cuando el proceso estaba en marcha, la última presa construida sobre el Limay, Pichi Picún Leufú, estaba sin terminar y el que se quedara con este activo debía invertir para terminarla. Lo lógico habría sido privatizarla en conjunto con Piedra del Águila, porque es la obra que transforma en constantes los vaivenes en los caudales por efecto de la generación en horas pico. Así pasó con El Chocón y Arroyito.
Pero la anexión de una obra sin terminar le quitaba interés a Piedra del Águila.
Así Pichi Picún Leufú se concesionó recién el 26 de noviembre de 1997, cuatro años más tarde que el resto. Fue preciso darle al inversor, que fue Pérez Companc, atractivos extras, como la quita de regalías.
Hidroeléctrica El Chocón se concesionó por 30 años a cambio de 325.408.000 dólares pero el holding chileno que ganó la licitación pudo descontar 136.950.000 en bonos de deuda argentinos (depreciados) del efectivo que iba a recibir el Estado.
Cerros Colorados, que tiene una operación compleja en un río, el Neuquén, con un caudal histórico menor que el del Limay, se lo quedó Dominion, una compañía estadounidense. A los 118.550.000 dólares que costó la concesión, le pudo descontar 45,6 millones de bonos.
Alicurá se lo quedó SEI Holding de Estados Unidos por 207.760.000 dólares, de los cuales 130 millones se cancelaron con papeles de deuda.
Piedra del Águila fue la privatización más cara. Gener (ahora AES) de capitales estadounidenses, pagó 524.106.000 dólares (172 millones en bonos). La privatización de Pichi Picún Leufú fue de un valor casi simbólico: poco menos de 12 millones de dólares.
Las tres hidroeléctricas cuyos contratos de concesión vencen dentro de poco más de un año están en manos de otros grupos económicos, menos Alicurá, cuyo accionista, AES, se desprendió de muchos activos en energía de nuestro país (Edelap, la más importante) pero no abandonó la presa más austral del norte de la Patagonia.
El Chocón está en manos de Enel, un grupo económico europeo que nació en Italia hace 60 años.
Piedra del Águila es manejada por Sadesa, una sociedad con capitales de la familia Miguens-Bemberg (con el 33,9% de las acciones), el empresario macrista Nicolás Caputo (23%), Guillermo Reca (22,5%) y la familia Escasany (13,6%).
Cerros Colorados es ahora de un grupo económico llamado Orazul, propiedad del fondo de inversión I Squared Capital, que pertenece el egipcio Sadek Wahba.
Pichi Picún Leufú siguió el derrotero de los activos en energía de Pérez Companc: fue de Petrobras y ahora de Pampa Energía.
Cuando se privatizaron las presas se conformaron, por presión de las provincias, dos organismos clave: la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC) y el Organismo Regional de Seguridad de Presas (Orsep), que cambió “regional” por “regulador” con los años.
Un nuevo esquema exigirá nuevas normas porque, en la práctica, en estos 30 años hubo poco apego por las leyes en la operación de estas obras.
PUBLICADO EN DIARIO "Río Negro", domingo 27 de febrero del 2022.
https://www.rionegro.com.ar/energia/quienes-manejan-las-grandes-presas-de-la-region-2174665/
“…No es una ocurrencia mía, ni lo quiero atormentar, pero póngase a pensar, qué pasaría si nos dieran, por todo lo que se llevan, lo justito y nada más…” Marcelo Berbel.
En la inminencia del final de las concesiones sobre los aprovechamientos hidroeléctricos en los ríos del Comahue, las representaciones políticas de Río Negro, -Arabela Carreras- y su par de Neuquén -Omar Gutiérrez-, han sido capaces de articular una iniciativa política conjunta para manifestar una posición histórica y estratégica de los pueblos de la Patagonia norte: reivindicar la participación directa en la administración del complejo hidroeléctrico emplazado sobre los ríos de la región del Comahue.
A comienzos de la década del ´90, ya se encontraba en vigencia la Ley de Reforma del Estado, que sintetizaba la máxima del decálogo menemista expresado por el jurista y entonces ministro de Obras Públicas, Roberto Dromi: “nada de lo que deba ser estatal, permanecerá en manos del estado”.
En el terreno energético, y específicamente en el mercado eléctrico, se operan dos movimientos que nos han marcado a fuego en las últimas 3 décadas: la transformación de la generación eléctrica como un bien del conjunto, a un “mercado eléctrico” donde la energía se transforma en mercancía, sujeto a las reglas de la oferta y la demanda y por sobre todas las cosas, atada a las rentables variaciones de tarifas dolarizadas. En idéntico sentido, cada uno de los complejos hidroeléctricos que administraba Hidronor SA, fueron convertidos de la noche a la mañana -literalmente-, en una Sociedad Anónima que sería, -inmediatamente- dadas en concesión al poder financiero internacional. Así quedaba resuelta el lienzo de la pintura que sembró en sus versos Don Marcelo: «aquellas torres en fila, sujetando el cablerío, se llevan de nuestros ríos, lo mejor de la energía…”
En el año 2023 comienzan a operar los vencimientos de las concesiones para generación eléctrica de que gozaron grupos trasnacionales que durante 3 décadas pusieron el eje en la facturación con tarifas dolarizadas, desatendiendo cualquier función social, los usos múltiples y una visión transgeneracional de los usos energéticos del agua.
Casi 30 años más tarde, -crisis energética y de cambio climático mediante-, la entrega parece llegar a su fin. Ahora bien, cuáles son los desafíos que el momento impone:
De acuerdo a la legislación vigente, las concesiones para la construcción de los complejos hidroeléctricos en la Norpatagonia fueron entregadas y además, financiadas por el Estado Nacional; lo que lleva a algunos a sostener la tesis de que los complejos hidroeléctricos son nacionales, por jurisdicción y por financiamiento.
De manera tal, que, al finalizar las concesiones, sería el Estado Nacional quien defina el futuro de los aprovechamientos.
Frente a esta tesis, se levanta nuestra mirada y que hoy felizmente, es expresada por las representaciones políticas de las dos provincias interesadas: en el año 1994, la reforma de la Constitución Nacional incorporó el Art. 124 que reconoce el derecho al dominio originario de los recursos naturales existentes en los territorios provincianos.
La crisis sanitaria por covid-19, dejó expuesta una fractura vinculada con la necesidad cada vez más apremiante de contar con una planificación energética en el largo plazo; para ello es indispensable asumir una política pública nacional y federal que pueda hacer frente a las demandas energéticas de una argentina que necesita seguir creciendo para asegurar a cada familia argentina, la satisfacción de sus necesidades básicas.
Asimismo, el paso del tiempo y el avance de la técnica obliga a monitorear la situación de la infraestructura existente, las inversiones que son necesarias y la adaptación para mejorar los usos múltiples. En sus albores, la política hídrica nacional, centraba sus ecuaciones en la posibilidad de los usos múltiples de los embalses donde se combina con la generación eléctrica, la apertura de canales de riego, la provisión de agua para consumo humano, la recreación y los usos industriales.
Finalmente, la crisis climática impone revisar a fondo los términos de uso de los recursos energéticos de que disponemos: la sequía prolongada que asiste a nuestra región, sumada a una explotación descontrolada impuesta por las operadoras de las centrales y la ausencia de fiscalización estatal, trajo como resultado que al tiempo de finalizar las concesiones, nuestros embalses se encuentran muy por debajo de los niveles históricos.
Los embalses, pueden verse al mismo tiempo, como fuentes de divisas en un sistema de tarifas dolarizadas, o como mega reservorios de agua dulce en un mundo en crisis climática. No es posible definir el futuro de los aprovechamientos, sin enlazar con una mirada que contemple la necesidad de adaptación y mitigación a los efectos del cambio climático.
Sin embargo, como sucedáneo de los gobiernos provinciales, la iniciativa, como el fuego – en el decir de Don Jaime- para calentar, debe venir desde abajo.
Esta reivindicación de federalismo energético, tiene que tener además, su contrapartida en el federalismo provincial; propiciamos un Comité de Recuperación de los Aprovechamientos Hidroeléctricos del Comahue, donde los protagonistas son los gobiernos locales, los municipios, comisiones de fomento y comunidades mapuches, que a lo largo de todo los ríos Limay y Neuquén, exijan su participación en la administración y en los beneficios.
Así, los pueblos de Picún Leufú, Piedra del Águila, El Chocón y las Comisiones de Fomento y Comunidades Mapuches de la zona de influencia, deben encontrar en esta instancia una oportunidad para una reparación histórica.
Es saludable que los gobiernos provincianos asuman su rol; nosotros propiciamos que el cuerpo social se exprese en su conjunto; el desafío es grande y requiere de un gran esfuerzo colectivo.
Canalizar esta necesidad de los tiempos que corren, será nuestra tarea.
* Abogado. Diputado provincial por UNE-FdT. Presentó un proyecto de declaración en la Legislatura neuquina donde propone un comité por la recuperación de las hidroeléctricas.
Mientras se acerca el plazo del vencimiento de las concesiones hidroeléctricas, se suman iniciativas legislativas.
La semana pasada, el diputado de Juntos por el Cambio, César Gass, presentó en la Legislatura de Neuquén un proyecto solicitando al Ejecutivo nacional que no prorrogue las concesiones de las represas hidroeléctricas y que su administración y operación quede en manos de las provincias, dueñas del recurso. La propuesta prevé además, la conformación de una comisión legislativa encargada de articular el traspaso.
El diputado neuquino comentó que las concesiones de esas represas finalizan el año próximo, según los contratos fueron firmados en 1993 por 30 años. “De acuerdo al marco regulatorio firmado, las centrales deben ser revertidas al Estado nacional. Es necesaria la firma de un acuerdo entre Nación y las provincias para garantizar la gestión y administración provincial de los recursos”, dijo.
PUBLICADO EN DIARIO "RÍO NEGRO".
El "Choconazo" fue una protesta social masiva que
ocurrió entre la segunda quincena de diciembre de 1969 y los últimos días de
marzo de 1970. Los obreros que estaban construyendo la represa de El
Chocón-Cerros Colorados sobre el río Limay, en la provincia del Neuquén,
Patagonia argentina, iniciaron dos huelgas y contaron con el apoyo general de
la población.
La primera huelga se originó cuando tres delegados de la
obra, Antonio Alac, Armando Olivares y Edgardo Adán Torres, no fueron
reconocidos por la Unión de Obreros de la Construcción de la República
Argentina (UOCRA) a pesar de que fueron elegidos por votación en la asamblea de
obreros. Además, la empresa constructora, Impregilo-Sollazzo, los despidió y
llamó a la policía para su detención.
Formó parte de las puebladas que sucedieron durante el
gobierno de facto del “genaralito” Juan Carlos Onganía.
El Choconazo es uno de los grandes movimientos obreros de la
historia argentina y cobra mayor importancia aún debido a lo alejado de la
región en la que sucedió.
Fuente: Wikipedia.
La historia de las huellas de dinosaurios encontradas en Villa El Chocón.
Personal de Prefectura las encontró mientras realizaba un patrullaje por el embalse Exequiel Ramos Mexia. Ayudó la bajante del lago.
La costa del lago Exequiel Ramos Mexía guarda una gran riqueza paleontológica y es frecuente que algún pescador o lugareño encuentre algún vestigio del pasado. Así le sucedió el domingo al personal de Prefectura Naval. Después de atracar sobre la costa a 19 kilómetros de Villa El Chocón, durante un patrullaje, se llevaron una gran sorpresa al encontrar huellas de dinosaurios. Las pisadas corresponderían a ejemplares bípedos que vivieron hace más de 90 millones de años.
“Debido a la bajante, nuestros efectivos hallaron sobre la costa pisadas prehistóricas, en una zona de difícil acceso”, explicaron desde Prefectura Naval.
En ese momento se comunicaron de inmediato con Juan Canale, investigador del Conicet y director del Laboratorio Paleontológico del Museo Municipal Paleontológico, Arqueológico e Histórico Ernesto Bachmann.
El especialista, después de analizar las imágenes, indicó que se trataría de huellas tridáctilas que pertenecerían a un dinosaurio bípedo de tamaño mediano a grande. El nivel de roca tiene una antigüedad de entre 99 y 96 millones de años, del Cretácico Superior. Pertenece a la Formación Candeleros.
“Es un hallazgo bastante usual. Es común que suceda cuando hay una bajante importante del nivel del agua como en este momento. Entonces la roca que estaban bajo el agua quedan expuestas en la superficie y muchas de esas tienen huellas”, explicó Juan Canale.
Apuntó que las huellas encontradas se ubican sobre la margen rionegrina y son similares a otros hallazgos en la zona. En la costa se han divisado pisadas de tres dedos de 40 a 60 centímetros. “Por las fotos son de ese estilo, aunque hay que ir al lugar y hacer un estudio”, precisó.
Canale recordó que sobre la costa teñida de un rojo que caracteriza todo el lugar, se reportaron las primeras huellas en la década del 70.
"A principios de la década del 90 fueron estudiadas por el doctor Jorge Calvo. Fue uno de los pioneros en el trabajo de investigación de huellas fósiles de la zona”, expuso.
Las otras pisadas, en ambas costas.
A lo largo de toda la costa del embalse Ramos Mexía, entre El Chocón y Picún Leufú, hubo varios hallazgos de huellas y restos fósiles.
“Están las huellas de tres dedos que se las identificó como “limay ichnus”, hay de dinosaurios herbívoros de distintos tipos, entre ellos de saurópodos (herbívoros de cuello largo, cuadrúpedos y de cabeza pequeña), carnívoros y también se han encontrado de reptiles voladores (pterosaurios). Se dio tanto en la margen neuquina como rionegrina”, informó Canale.
Todas tienen una antigüedad de 96 a 93 millones de años y corresponden a la Formación Candeleros.
Entre los dinosaurios que se encontraron y se han descripto en la zona, está el Andesaurus delgadoi, un saurópodo de unos 15 metros de largo. Además se hallaron tortugas, restos de cocodrilos y anfibios.
Al ser una zona con buena preservación y gran riqueza paleontológica, Canale comentó que cuando los niveles de agua descienden, es común que los investigadores hagan prospecciones y que se encuentren huellas y huesos.
"El lago tiene una variación de agua de diez metros y cuando baja quedan expuestas", explicó.
De hecho, hay un museo de sitio en Villa El Chocón, abierto para los visitantes, donde desde una pasarela se puede ver las pisadas de criaturas prehistóricas.
Publicado en Diario "Río Negro", 15 de Octubre del 2020.