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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

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"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

sábado, septiembre 20, 2014

Pedro Henríquez Ureña. Breve biografía.

Pedro Henríquez Ureña cuyo nombre era Nicolás Federico Henríquez Ureña nacido el 29 de junio de 1884 en Santo Domingo, República Dominicana.
Hijo de Salomé Ureña, la gran poetisa dominicana y Francisco Henríquez y Carvajal que fuera médico, abogado, escritor, pedagogo dominicano; su abuelo, Nicolás Ureña de Mendoza, político dominicano. A su tío Federico lo llamó José Martí «hermano», en su célebre carta de despedida de 1895.
Tras completar los estudios secundarios, marchó a los Estados Unidos.
En 1914 se graduó de abogado en la Universidad Nacional de México y de Doctor en Filosofía y Letras en la Universidad de Minesota, en los Estados Unidos.
Henríquez Ureña fue crítico literario, historiador de la cultura y de las ideas, educador, promotor cultural, periodista, maestro universitario vivió en la Argentina desde 1924.
Llegó a tierras argentinas por primera vez en 1922 siendo  invitado a dar una conferencia sobre "Utopía de América" en la Universidad Nacional de La Plata.
Se vinculó a la revista Sur, de Victoria Ocampo; fue académico de Letras y colaboró muchas veces con diario “La Nación”.
El escritor Jorge Luis Borges decía:
“Yo tengo el mejor recuerdo de Pedro (...) él era un hombre tímido y creo que muchos países fueron injustos con él. En España, si lo consideraban, pero como indiano; un mero caribeño. Y aquí en Buenos Aires, creo que no le perdonamos el ser dominicano, el ser, quizás mulato; el ser ciertamente judío -el apellido Henríquez, como el mío, es judeo-portugués-. Y aquí él fue profesor adjunto de un señor, de cuyo nombre no quiero acordarme; que no sabía nada de la materia, y Henríquez -que sabía muchísimo- tuvo que ser su adjunto. No pasa un día sin que yo lo recuerde....” (Wikipedia).
René Favaloro fue uno de los muchos discípulos de Henríquez Ureña, como el neurólogo Alberto Delmar,  Ernesto Sabato.
Su ambiente familiar estuvo marcado por la presencia de Eugenio María de Hostos, reformador de la enseñanza y luchador independentista puertorriqueño.
Vivió en los Estados Unidos, Cuba, México, España y nuestra Argentina.
En Argentina enseñó lengua española y literatura en la Universidad Nacional de La Plata (1924-1931), literatura argentina, americana y europea en el Instituto de Profesorado de Buenos Aires y literatura general en la Universidad de Buenos Aires.
A fines de 1931 el presidente dominicano Rafael Leonidas Trujillo Molina lo convoca a ocupar la Superintendencia de Enseñanza. Pero en 1933 renunció a dicho cargo acosado por control que ejercía Trujillo sobre las instituciones del Estado y la imposibilidad de poner en práctica el programa de enseñanza que él anhelaba para la República Dominicana lo hizo volver a Argentina en 1933, donde permaneció hasta sus últimos días.

Su nombre aparece junto a los de Andrés Bello, José Enrique Rodó, Juan Montalvo y José Martí, considerados como los forjadores del pensamiento crítico contemporáneo en Hispanoamérica. 
Murió en el tren que lo conducía, de Buenos Aires a La Plata, con destino al Colegio Nacional de La Plata el 11 de mayo de 1946.

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