GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

sábado, enero 31, 2026

San Juan Bosco, patrono de la Patagonia.


San Juan Bosco, patrono de la Patagonia.

Por Beatriz Chávez.

La promulgación de la ley 14.408 –sancionada el 15 de junio de 1955– convirtió a los ex territorios nacionales del Neuquén, La Pampa, Río Negro, Chubut y Santa Cruz en provincias luego de haber cumplido con los requisitos que establecía la mencionada norma: cupo de habitantes, constitución escrita, entre los más importantes. Se pusieron en funcionamiento las nuevas provincias en 1958 debido al derrocamiento del Gral. Perón en 1955; las provincias fueron intervenidas y enviados a ellas comisionados federales nombrados por el gobierno militar de turno. Una vez sancionada la constitución provincial neuquina en 1957, se inició una nueva era para el TN al poder elegir a sus autoridades. Eran años tumultuosos. El presidente de la Nación Dr. Arturo Frondizi fue derrocado por las fuerzas armadas y se nombró en su lugar al Dr. José María Guido, quien asumió en marzo de 1962. En Neuquén tomó el mando el general Osiris Villegas y en junio le sucedió el comodoro Francisco Olano. Era una etapa de formación de nuestra provincia, que se puso en marcha con el gobierno electo de Edelman- Asmar en donde se fueron creando las instituciones públicas.

Durante el Gobierno de Olano se dictó el decreto N° 0266 del 31 de enero de 1963, por medio del cual se designó Patrono de la Provincia del Neuquén a San Juan Bosco, adhiriendo a la conmemoración de su santidad el 31 de enero, en coincidencia con la provincia de Tierra del Fuego, Santa Cruz y Chubut dado que es el santo patrono común. Don Bosco –Giovanni Melchiorre Bosco– perteneció a una familia italiana muy humilde. Nació el 16 de agosto de 1815 en Becchi, provincia de Turin. Su madre Margarita Occhiana lo formó en el amor a Dios; perdió a su padre siendo muy pequeño. Según los biógrafos era un joven fuerte, inteligente con una gran memoria.

Tuvo un sueño profético a sus nueve años: Dios le anunciaba su futura misión como conductor de las juventudes cristianas. Durante su juventud, Don Bosco se desempeñó en distintos trabajos: fue jornalero, aprendiz de sastre zapatero, carpintero, repostero. En 1841 fue ordenado sacerdote, y desde su ordenación se abocó a los más caritativos aspectos de su ministerio, en donde afloró su preocupación por los niños, pobres y desamparados. Una gran obra de Don Bosco fueron las misiones, durante las cuales se dedicó a la evangelización de los aborígenes de América del Sur.

La Primera Misión partió de Italia en febrero de 1875 rumbo a nuestra Patagonia, a la que Don Bosco llamara “Tierra de Bendición”. San Juan Bosco fue un sacerdote, maestro y creador de un sistema educativo llamado Preventivo para la formación de niños y jóvenes, transfirió a su maravillosa obra todo el caudal de su espíritu de apóstol, sistema basado en el Amor, la religión y la razón. Entre sus grandes obras podemos nombrar que fue el fundador de la Congregación Salesiana, la Asociación de María Auxiliadora, el Boletín Salesiano, oratorios, entre tantas obras. Don Bosco defendió mantener la Unidad de la Iglesia durante la gran lucha de la Consolidación del Estado Italiano- en el Siglo XIX- y los enfrentamientos entre este y el Papa.

Se desempeñó como Rector Mayor de la Congregación Salesiana. El Papa Pio XI lo beatificó en 1929 y lo canonizó en abril de 1934. San Juan Bosco es patrono del cine, de las escuelas de artes y oficios, de los labradores y de los editores. En nuestro país es patrono del Neuquén, Chubut, Comodoro Rivadavia, Santa y Cruz y Tierra del Fuego.

El 31 de enero de 1888 falleció este creador del sistema educativo salesiano, por ello es que su fiesta se celebra cada 31 de enero.

Una vez más agradezco a las instituciones colaboradoras en la búsqueda de leyes y decretos que se fueron sancionando a lo largo de la vida institucional neuquina; en este caso a Leyes y Decretos de la gobernación neuquina. Recordemos y veneremos a nuestro patrono que forma parte de la historia de estas benditas tierras.

Carta de lectores Diario Río Negro.

25/1/2026.

https://www.rionegro.com.ar/cartas/san-juan-bosco-patrono-de-la-patagonia/

viernes, enero 30, 2026

30 de enero de 1970: el Banco Central de la República Argentina, pone en circulación un billete de un peso, Ley 18.188 con la efigie de Belgrano.

 


30 de enero de 1970: el Banco Central de la República Argentina, pone en circulación un billete de un peso, Ley 18.188 con la efigie de Belgrano.

Asociación Belgraniana de Morón.
1996 - 2026 - 30° aniversario de la ABM

LOGO DE TERRABUSI EN EL TIEMPO.

 

Cuenta la leyenda que Don Ambrosio Terrabusi vio a una chica saliendo de una despensa con un paraguas multicolor, una caja de galletitas bajo el brazo y con un vestido corto, imagen que se bamboleó en la marca desde la década de 1920.

Fue entonces que pronunció la famosa frase que luego se convertiría en otro famoso slogan de la marca: “Ni la lluvia detiene a los compradores de galletitas Terrabusi”.

Lo de la señorita con mini es posterior el diseño.

GRANDES VALORES DE TANGO ARGENTINO: HÉCTOR VARELA.


H
éctor Varela nacido con el nombre de Salustiano Paco Varela en Avellaneda, provincia de Buenos Aires el 29 de enero de 1914. Creció junto a su familia de clase media argentina que pudo costearle sus estudios universitarios. Se recibió de contador público, profesión que nunca ejerció.

Los primeros estudios de bandoneón los realizó con maestros de su barrio, luego continuó en el conservatorio del maestro Eladio Blanco con quien tiempo después compartiría la fila de bandoneones de Juan D'Arienzo.

Apodado el "As del tango", debutó en 1930. A los 17 años se sumó a la orquesta de Salvador Grupillo, para luego de un tiempo irse a la orquesta de Alberto Gambino, lo que le permitió participar del programa Chispazos de tradición.

En los años 1960 y 1970, realiza presentaciones en el popular programa de tango "Grandes Valores del Tango", conducido por Juan Carlos Thorry al principio, y luego por Silvio Soldán.

En 1979 hizo una participación cinematográfica en el film musical "La carpa del amor" donde participaron Cacho Castaña, Tormenta, Jorge Martínez y Mónica Gonzaga.

Fallece el 30 enero 1987.



miércoles, enero 28, 2026

28 de enero de 1977: MUERE BENITO QUINQUELA MARTIN (1890-1977).


28 de enero de 1977.

MUERE BENITO QUINQUELA MARTIN (1890-1977).
El 21 de marzo de 1890, es abandonado en la Casa de Expósitos de Buenos Aires (Casa Cuna), un niño recién nacido, envuelto en una pañoleta, con una carta que dice: “Este niño ha sido bautizado y se llama Benito Juan Martín”. Después de siete años de vivir en el orfanato, cuidado por las monjas, es adoptado por Manuel Chinchella y Justina Molina, dueños de una carbonería en el barrio de La Boca. Años después, aquella criatura abandonada toma el nombre de Benito Quinquela Martín.
Muy poco tiempo va al colegio, pues el padre, inmigrante italiano, lo requiere como ayudante en la carbonería y también le hace compartir su tarea del puerto, hombreando bolsas. En el negocio paterno, en los ratos libres, el muchachito empieza a dibujar, utilizando trocitos de carbón.
A los 17 años, comienza a estudiar dibujo y pintura con Alfredo Lazzari, completando su aprendizaje en la biblioteca del Sindicato de Caldereros. Pero el viejo Chinchella no está de acuerdo con esas inquietudes de Benito y después de una fuerte discusión, éste resuelve abandonar a la familia. Así, durante un tiempo, carga bolsas, para asegurar el alimento por unos días en los cuales no trabaja sino que ambula por el puerto, con su caballete y sus pinceles, atraído vivamente por los barcos, el Riachuelo, su gente… Finalmente, el reclamo de la madre lo regresa al hogar y acuerda un armisticio con su padre.
A los 20 años, expone por primera vez en una sociedad de socorros mutuos de La Boca. Luego, el 4 de noviembre de 1918, realiza su primera exposición individual en la galería Witcomb y ya firma Benito Quinquela Martín.
Criticado por muchos de los críticos prestigiosos de la época. En 1924, el crítico Atalaya (Alfredo Chiabra Acosta) “increpa a Quinquela, quien parece que pinta sus cuadros con gomera, de las que se usan para cazar pajaritos… Su pintura es ruido chillón y gangoso de un jazz-band tartamudeado por un fonógrafo barato”. Se difunde entonces la opinión de que Quinquela se coloca al margen de la plástica, pues “no encaja entre nuestros grandes del academicismo naturalista (De la Cárcova), ni tampoco en el grupo menos universal y más argentino que formaban Cesáreo Bernaldo de Quirós o Caraffa, ni tampoco con la vertiente impresionista en su modalidad europea (Fader)”. “Es que no se puede pintar –afirman severamente críticos y docentes- con absoluto divorcio de lo que se hace en Europa y de lo que entronca con sus escuelas”, así como “no se puede ser distinto”. Allá está “la civilización”, según explicó Sarmiento y allá también la vanguardia artística, la guía orientadora. Así se “lo soslayó plásticamente”, se “lo marginó de la Academia”.
Él, por su parte, continúa expresando su mundo popular La Boca, nutriendo sus cuadros con obreros, barcos, atardeceres… y el Riachuelo siempre. Se apoya en “su” barrio, los vecinos, los changarines, los trabajadores del puerto, todo ese mundo que él “pinta de memoria”, alejado de los dueños de la cultura oficial.
En 1938, abre el Museo de Bellas Artes de la Boca, donde instala su taller. Y en razón de que sus cuadros se venden –a pesar de la crítica- se ocupa de su barrio, a través de una importante acción social: una escuela primaria en el edificio del Museo, un instituto odontológico infantil, un jardín de infantes, una escuela de artes gráficas, un lactario, el teatro de la Ribera y la conversión de un abandonado desvío ferroviario en una calle para el arte popular: “Caminito”.
En 1972, Quinquela es homenajeado en la sala de exposición del Palais de Glace. Muere cinco años después, el 28 de enero de 1977, luego de haberse ocupado con sumo interés en pintar con alegres colores su propio ataúd.
Catorce años más tarde, en setiembre de 1991, el diario Página/12, afirma que “en el Museo Nacional de Bellas Artes se realiza, por fin, una muestra en la que se reúnen sesenta y dos obras de Benito Quinquela Martín, seguramente el más popular de los pintores argentinos. Esa reivindicación tan póstuma como justiciera… cumple en cerrar la brecha de marginalidad académica que sufrió el artista de La Boca”.
Extracto de una biografía de Norberto Galasso en el Tomo I de Los Malditos.
Publicado en Pensamiento Discepoleano.


28 de enero de 1961: inauguración formal de la Casa Matriz del Banco de la Provincia de Río Negro, en Viedma; y el lanzamiento de los trabajos de exploración de los yacimientos ferríferos de Sierra Grande.

 

Hace 65 años el presidente Frondizi asistió en Viedma y Sierra Grande a dos hechos históricos olvidados.
El 28 de enero de 1961, se vivieron momentos históricos de gran trascendencia en Viedma y Sierra Grande. La llegada del presidente constitucional de los argentinos, Arturo Frondizi, le dio especial relevancia a aquellos actos, guardados en la memoria colectiva de toda una generación de rionegrinos.
Por Carlos Espinosa, Perfiles y Postales 2025, nota 3
La inauguración formal de la Casa Matriz del Banco de la Provincia de Río Negro, en Viedma; y el lanzamiento de los trabajos de exploración de los yacimientos ferríferos de Sierra Grande, como el puntapié inicial para lo que sería más de un década después la empresa Hipasam, son hitos de un modelo de provincia. Esa etapa fundacional, cuyos vestigios son hoy de dificultosa visibilidad, estaba conducida por el primer gobernador electo de la provincia: Edgardo S.N. Castello, un dirigente de clara visión desarrollista, muy cercano al presidente Fondizi, por la misma concepción del momento que vivía el país, y los antecedentes comunes de la militancia desde las filas de la UCR, primero, y la UCRI, después.
Que el jefe de Estado encabezara estas ceremonias, hace más de 60 años, no fue un hecho casual; por el contrario respondía a una precisa compaginación de acciones que tenían un mismo objetivo: poner a la joven provincia en acción, con palancas financieras e industriales.
La llegada de Frondizi
A pesar de los intensos calores de aquel verano (similares a los que se vivieron en la zona en lo últimos días) la llegada del presidente Arturo Frondizi se aguardaba con enorme expectativa. Un importante grupo de vecinos se trasladó desde Viedma al campo de aviación de Carmen de Patagones, dado que la capital provincial no contaba todavía con aeropuerto propio. Allí, al norte de la estación ferroviaria, a las 11 de aquel 28 de enero de 1961, aterrizó el avión DC-3 de la Presidencia de la Nación.
En la máquina llegaron Frondizi y Castello, acompañados por el presidente provisional del Senado de la Nación, José María Guido (representante por Río Negro en la cámara alta); el titular de la cámara de Diputados de la Nación, Federico Fernández de Monjardín y otras autoridades.
La comitiva abordó varios vehículos y se desplazó a la plaza San Martín, en donde el ilustre visitante fue recibido por el presidente del Concejo Municipal, Guillermo Humble, y recibió simbólicamente las llaves de la ciudad.
Una de las excelentes fotos de archivo que ilustra esta crónica no deja lugar a dudas sobre la masiva concurrencia sobre la calle San Martín y el interés que despertaron las palabras de Frondizi, gran orador que en cada sitio del país sabía encontrar las expresiones justas.
Terminada esta concentración el gobernador Castello invitó a Frondizi y el resto de la comitiva de representantes nacionales y provinciales a desplazarse a pie por la avenida 25 de Mayo hacia la Casa Matriz del Banco de la Provincia de Río Negro. Esa escena, inolvidable para muchos viedmenses, también se presenta en estas páginas.
En el Banco
En el escaso pero material documental impreso que quedó sobre el gobierno de Edgardo Castello (publicación “Tres años de gobierno”, tomo 1, 1961) se le otorga un espacio importante al acto inaugural del Banco de la Provincia de Río Negro. Se citan varios fragmentos del discurso del primer gobernador electo, de los cuales se tomaron las siguientes líneas: “Desde ahora en adelante la provincia contará con su propio instituto bancario; y su carácter oficial en sus encisos hace más obligada una disciplinada política crediticia, que sirva sin distinciones ni preferencias de zona o sectores, a las justas exigencias de la comunidad rionegrina. La fundación del Banco de la provincia de Río Negro importa satisfacer, bien sabemos, un legítimo reclamo. El mismo sólo será cumplido si desde sus comienzos la índole de sus operaciones no se aparta de esa imparcialidad, que debe ser norma rectora que guíe a sus autoridades, en el desarrollo de la misión que se les confía”.
Agregó Castello, en aquel luminoso mediodía viedmense: “al margen de las posturas formales se ha querido reservar el principal resorte del sistema financiero, dándole carácter estatal, lo que acentúa la responsabilidad en el ejercicio de las importantes actividades que le son propias. Con todo, hemos de decirlo: será un banco oficial, pero un banco con influencia oficialista”.
El recuerdo de Salazar
Carlos Salazar, memorioso vecino de Viedma lamentablemente ya fallecido, estuvo presente en la ceremonia, pues acababa de incorporarse como empleado de la flamante institución crediticia. Sus recuerdos personales, sobre algunas circunstancias previas, esa histórica jornada y hechos posteriores, están contenidos en este relato, tomado de una amena entrevista con el cronista.
“A fines de 1960 hacía ya 13 años que yo trabajaba en la sucursal Viedma del Banco Nación. El doctor Castello, que había sido asesor legal del banco, me llamó una mañana y me dijo que quería que Orlando Mainini y yo pasaramos al banco provincia que recién se estaba formando. De la sucursal de Patagones del Nación pasaron Manuel Elvira y Raúl Elosegui, en tanto que por otra parte ingresó una jovencita llamada María del Carmen Génova, más conocida como Titi, que haría una larga y calificada trayectoria. El director ejecutivo era don Próspero Entraigas, cuñado de Castello, que se desempeñaba también en el banco Nación en un alto cargo en Buenos Aires. En aquel acto del 28 de enero don Próspero pronunció una frase que no me olvidaré nunca y fue cuando le dijo a Frondizi: el señor Presidente nos sabrá disculpar que lo recibamos así, a medio vestir. Esas palabras se entendían porque en el edificio (que había sido proyectado para hotel de turismo) algunas paredes todavía tenían el revoque grueso, porque faltaban el fino y la pintura. Pero el banco tenía que arrancar, y arrancó. Se trabajaba fuera de horario, a veces de noche después de la cena, en la organización de toda la papelería. El gerente general era don Carlos Alberto Giudici, otro gran hombre, de conducta muy recta, que de vez en cuando nos hacía alguna observación de procedimiento y terminaba su charla diciendo; no podemos defraudar al doctor Castello.
Es que el banco fue como la niña bonita del gobierno de Castello. Él fue el titular de la primera cuenta corriente, que abrió personalmente aquel día de la inauguración. Castello defendía la autarquía del banco y confiaba totalmente en las decisiones de don Próspero. Yo estaba en la sección de créditos y una vez recibí la llamada de un funcionario, no voy a decir quien era aunque ya murió hace mucho, que en alguna forma intentaba convencerme de que se le otorgara un préstamo a determinada firma, que no reunía las condiciones adecuadas. Yo le explicaba que no se podía, que la empresa beneficiaria no tenía capacidad de pago para la suma que pedía, y este hombre insistía, hasta que le dije: ¿debo tomar sus palabras como una presión?; y el otro, enojado, me contestó: voy para el banco y lo vamos a arreglar. Enseguida le informé de la situación al gerente general, Giudici; entonces fuimos los dos al despacho de don Próspero, que nos contestó: déjenlo que venga nomás, así le damos entre todos. Finalmente el funcionario vino a pedir disculpas, porque se había dado cuenta de su error.” Hasta aquí el emotivo testimonio de Carlos Salazar.
Rumbo a Sierra Grande
Volvemos a la crónica del 28 de enero de 1961. Después de las palabras inaugurales y un refrigerio servido en la misma Casa Matriz del Banco de la provincia de Río Negro, Frondizi y Castello, más otras autoridades, subieron a los autos de la comitiva y regresaron a la pista aérea de Patagones. Abordaron nuevamente la aeronave DC-3 presidencial y partieron hacia San Antonio Oeste, en cuyo aeródromo los aguardaba el intendente municipal de esa localidad, Celso Bresciano, junto a un grupo de vecinos, todos ellos honrados por la presencia del presidente de la Nación y el gobernador de la provincia.
El último tramo del viaje, de 130 kilómetros de extensión en ruta enteramente de ripio, fue cubierto en varios automóviles (aquellos fuertes y compactos Ford Fairline del ’56 y ’57) dado que el destino final, Sierra Grande, carecía de una pista adecuada.
Era la media tarde cuando la comitiva llegó a la pequeña localidad donde Manuel Reynero Novillo, en 1945, había descubierto el yacimiento de hierro. El acto tenía por objeto el lanzamiento político institucional de los trabajos de exploración del metal, por cuenta de Fabricaciones Militares y la Empresa Minera y Siderúrgica Patagónica Sociedad Anónima.
Novillo, que había muerto pobre y sin reconocimiento en 1955, fue el gran ausente, pero fue aludido en las palabras de un geólogo militar. Frondizi fue el orador central y expresó “para la Argentina comienza la batalla del acero, y lograremos la victoria. El acero significa la tecnificación del agro, la explotación intensiva del petróleo, caminos, ferrocarriles, camiones, aviones, barcos. Industria liviana e intermedia abastecida. Balanza de pagos equilibrada. Vivienda sana y bienestar para todos”.
Hubo aplausos, la posterior firma de un acta pergamino y el regreso hacia San Antonio Oeste antes que expiraran las luces del atardecer.
Epílogo en el 2025
El banco que era “la niña bonita del gobierno de Castello” (tal como recordara Salazar) sucumbió ante el modelo financiero neo liberal y se rifó en la kermese de los años ‘90. En la actualidad hasta el Estado de la provincia está cautivo de la banca privada y paga elevados intereses cuando necesita efectivo para cumplir con sus obligaciones salariales. La empresa Hipasam, impulsada por Fabricaciones Militares, fue clausurada por el Estado nacional por la misma década; abandonando el socavón a la inundación y una fantástica ilusión de turismo de aventura. Años más tarde una generosa concesión, de los gobiernos radicales de Verani y Sáizs puso todo el complejo ferrífero, aquel que soñaba Arturo Frondizi en la jornada del 28 de enero de 1961 para “ganar la batalla del acero”, cayó en manos de capitales chinos… ¡para llevarse el mineral hacia China, no para el sustento de la industria argentina! Pasó un tiempo y ocurrió lo imaginable: la baja calidad en hierro del mineral de Sierra Grande no interesaba a la poderosa industria china y todo el complejo de la ex Hipasam permanece abandonado hace una década.. El contraste entre las ilusiones y expectativas de aquellos actos de hace 50 años y la realidad presente tiene que servirnos para reflexionar. Ya no sirve encontrar culpables, sino caminos para la recuperación de los ideales perdidos.
Hay un nuevo sueño puesto en marcha, con la recuperación del puerto de Punta Colorada, para la exportación de Gas Natural Licuado. Ojalá se logre! En tanto: este cronista contempla con admiración aquella foto de Castello y Frondizi, en Viedma, hace apenas 65 años.
Por Carlos Espinosa
(Esta nota fue publicada originalmente el 30 de enero de 2011, en la sección Perfiles y Postales del diario Noticias de la Costa, Viedma, Río Negro. Fue actualizada el 28 de enero de 2025).




martes, enero 27, 2026

En el Salón Azul del Senado, Owen Crippa fue distinguido con el Diploma de Honor.

 


Sin órdenes para ello, el teniente de navío Owen Guillermo Crippa, con un avión de entrenamiento Aer Macchi, el 21 de mayo del 82 atacó en solitario a la flota británica en el Estrecho de San Carlos. Averió a la fragata Argonaut e hizo el escape zigzagueando entre 14 buques que le disparaban con todo tipo de armas. Sin embargo, enseguida volvió a meterse en la boca del lobo, esta vez para dibujar en el anotador de su rodillera la disposición de los buques ingleses. Su información fue clave para el siguiente ataque masivo de la aviación argentina.

En el Salón Azul del Senado, Owen Crippa fue distinguido con el Diploma de Honor que otorga la Vicepresidente de la Nación, Victoria Villarruel.
Hoy este Halcón de la Aviación Naval cumple años. Hagámosle llegar nuestra admiración, agradecimiento y orgullo.

Nicolás Kasanzew 

Periodista, trabajó en NBC, CNN, Telemundo, Canales 13, 11, 7, 2, La Nación, Clarín, Ambito, 7 Días.

Stefenelli, el agricultor: recuerdo de la escuela audaz que se convirtió en semillero. Por Melina Ortiz Campos.

 Stefenelli, el agricultor: recuerdo de la escuela audaz que se convirtió en semillero.

Cuando apenas algunos cultivos sobrevivían, este referente mejoró el riego, explicó las técnicas y brindó un oficio rural que sirvió además, para desarrollar el Valle. Décadas después, esa formación se convirtió en título de Nivel Medio, orgullo en el testimonio de un protagonista.

Por Melina Ortiz Campos.

Belleza original: así lucía la Escuela Agrícola en Gómez, su segunda sede, donde hoy funciona el INTA. Las arcadas servían para el ingreso de carros.
Foto: Archivo Histórico Salesiano.

Una placa en el patio del Colegio San Miguel, al este de Roca, señala con su dedicatoria el aspecto que quizás define mejor el legado que dejó Alejandro Stefenelli: lo reconocen como el “propulsor de la agricultura en el Alto Valle”.

Fue sacerdote católico, es cierto, salesiano para ser más precisos (de hecho fue el primero ordenado en Patagones), pero poner el foco en ese aspecto, sin desmerecer su consagración religiosa, limita la posibilidad de entender sus talentos, su visión de desarrollo y la confianza que él tuvo en el potencial de los cultivos en esta zona, algo que se terminó cumpliendo.

El repaso habitual y las reseñas en torno al aporte de este italiano, nacido en Fondo (Trento), nos remiten generalmente a cómo parte de su obra, el actual edificio escolar ubicado en Pellegrini y Ruta 22, sobrevivió a la gran crecida que registró el río Negro en 1899.

Pero esa fue solo una de varias estructuras que logró construir, cortando y cocinando ladrillos y consiguiendo dinero y materiales por donde fuera posible, apenas una muestra del empuje que Stefenelli sostuvo y la siembra que dejó, a pesar de las amarguras. Y es allí donde cobra relevancia su Escuela Agrícola o la Escuela de Agricultura Práctica, como él mismo la llamó, porque con ella sentó las bases de una formación que sirve hasta el presente.

Enfrentar la pobreza.


Foto: Archivo Histórico Salesiano.

“En numerosos viajes tuve ocasión de conocer palmo a palmo las riberas de los ríos Negro y Colorado, y desde entonces, formó mi ensueño la idea de ver transformadas aquellas tierras en preciosos centros agrícolas, activados por laboriosos agricultores, que disfrutando de las aguas corrientes, enriquecerían a sus hogares y al país”, escribió Stefenelli en la memoria que envió, en 1899, a la Cámara de Diputados y Senadores nacionales, buscando aportes.

Desde su arribo a la por entonces Colonia General Roca, su designación apuntaba al rol de misionero, tras el avance de la Campaña al Desierto sobre tierras y familias originarias, pero, como rescata el libro “Stefenelli, la agricultura y el riego en el Alto Valle”, se le ocurrió un proyecto más abarcativo e incluso desafiante para los intereses de las autoridades.

Niños indígenas y criollos, aprendieron las técnicas rurales, adaptadas al Nivel Primario.
Foto: Archivo Histórico Salesiano.


Escrito por Jaime Belli, otro respetado presbítero, ese rescate describe el panorama con el que Alejandro se encontró al llegar, cuando tenía 24 años: niños y niñas, indígenas y criollos, que padecían la extrema pobreza, por el avance previo y posterior de las tropas, y cuyo número crecía por los hijos naturales o adoptivos que resultaron con el tiempo, sin que nadie los cuidara.

Él mismo era huérfano así que por eso, esas situaciones lo interpelaron aún más. Entonces, siguiendo la mirada de su época, Stefenelli pensó en contenerlos y darles enseñanza “para que fueran útiles a la sociedad y a la Patria”, pero además (y aquí empieza a verse una cuota extra de conciencia), para ofrecerles un oficio que les permitiera autosustentarse junto a sus familias. Se animó a creer que así como podían trabajar en establecimientos ganaderos y agrícolas ajenos, también podían obtener sus propias parcelas, “en los pueblos fundados o a fundarse”.

Potencial y fertilidad.


Foto: Ing. Carlos Magdalena – INTA.

Las condiciones del suelo esperanzaron al cura, que conocía de Ciencias Naturales y Meteorología. Sabía que aprovechando la nivelación natural, con la ayuda del riego, sería posible reemplazar la zampa, el alpataco y el piquillín y que el impulso de unos pobladores, alentaría a los demás.

Las crecidas intempestivas le demostraron también que con buen caudal de agua, los pastos criollos como el trébol, la cebadilla, el alfilerillo y la cola de zorro lograban crecer con exuberancia y por eso, sabía que garantizando un riego regular y extensivo, el desarrollo era posible.

Ya había experiencias perseverantes en las hectáreas del por entonces coronel Fernández Oro, con trigo, alfalfa y viñedo, además de incipientes álamos y frutales en crecimiento, pertenecientes a Hilarión Furque, José Escales, Francisco Díaz y otros más.

Con todo eso en mente, Stefenelli se las ingenió para avanzar, aprovechando las pocas promesas de presupuesto cumplidas y esquivando unos cuantos desengaños. Gracias a su tenacidad, la ansiada Escuela Agrícola tuvo varias instancias, pero con la misma esencia: con la coordinación de algunos instructores y un ingeniero agrónomo, decenas de estudiantes aprendían la teoría y completaban las prácticas, adaptadas al Nivel Primario lógicamente, pero ya con nociones para la preparación del suelo y la cosecha, teniendo en cuenta la calidad y la sanidad de cada proceso.


Foto: Centro Regional Patagonia Norte del INTA.

A la primera etapa de formación, a mil metros del actual edificio del Colegio San Miguel, en dirección al río, la siguió una segunda ubicación, en el predio histórico que hoy custodia el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) en la zona de Gómez, cercano al antiguo “Canal de Los Milicos”.

En el medio Alejandro sumó maquinarias, avances y generó recursos vendiendo parte de la producción, además de abastecer a sus niños. Sin embargo, entre 1912 y 1913, las diferencias con las autoridades de Irrigación por el uso de la tierra y la permanencia de los pequeños productores motivaron su desalojo, pese a que se trataba de terrenos donados y comprados. El armado de una Estación Experimental y vivero fue el argumento, pero eso nunca prosperó.

“¿Es posible que los bien intencionados políticos no pudieran encontrar otra tierra para expropiar?”, cuestionó Belli en su libro, sabiendo que la Colonia tenía 50.000 hectáreas y 45 kilómetros de canal.

Después de eso, Alejandro partió a Italia y no volvió, aunque lo llamaron para superar con su experiencia, las dificultades que sufría el intento de proyecto que quiso reemplazarlo. Murió a los 88 años, en 1952, después de conocer que en su homenaje, habían bautizado a la estación de tren del Pueblo Viejo, con su nombre.

Hoy el ingeniero Carlos Magdalena, exdirector del Centro Regional Patagonia Norte del INTA, es quien recibió a RÍO NEGRO en la sede, que aún funciona a la vera de la Ruta 65. Testigo de la última etapa del proceso de restauración, 90 años después de la partida de Stefenelli, el profesional habló de la admiración que les genera su figura, la relevancia de su legado y las sensaciones encontradas que provoca conocer la historia y el amargo revés que sufrió aquel italiano, con alma de agricultor.

Multiplicar la siembra.

Bachilleres agrónomos: la prueba de que perduró el legado de Stefenelli, décadas después – Foto: Gentileza Ernesto Wolfschmidt.



Foto: Gentileza Ernesto Wolfschmidt, agachado, el primero a la derecha.

El desenlace parece terminal pero la formación que soñó Alejandro logró trascender el tiempo, superando cambios y complicaciones. Gracias a eso, en 1972 y a partir de la perseverancia de los estudiantes, se logró la primera promoción de “Bachiller agrónomo”, cuando todavía se sostenía el sistema de internado, con pupilos a cargo.

Ernesto Wolfschmidt es uno de ellos, que atesora desde Allen todo lo aprendido y que pudo transmitírselo a su hijo Andrés, quien actualmente heredó la coordinación del vivero familiar sobre Ruta 22, cerca del acceso Biló. Junto a otros 12 compañeros lograron el nivel máximo que pudo alcanzar esa experiencia, que se extendió por 15 años, desde 1964, al cumplirse los 75 años del Colegio, según el blog de la institución.


Padre e hijo con el mismo amor a la tierra. Foto: Gentileza.

El uso de las herramientas, las técnicas de poda e injerto, el armado de invernaderos aislados con matras de carrizo para el techo en tiempo de heladas, la elaboración de compost, el cuidado de animales de granja fueron algunos de los conocimientos que aprendieron de la mano de reconocidos ingenieros pero con mucha experiencia de campo, algo tanto o más valioso. Saberes que incorporó mejor en esos años en Roca, que en lo cursado en la Universidad del Sur, en Bahía Blanca.


Ernesto y su esposa Susana Michetti, otro de los pilares de la continuidad del vivero. Foto: Archivo.

El propio Jaime Belli, cuyo nombre hoy bautiza a la sede del INTA en Gómez, fue quien sostuvo la revalorización de la obra de Stefenelli, recordó Ernesto, al hablar de cómo le sumó su impronta, respetada por muchos, por su visión del devenir productivo.

Colaborador en su momento del CET 14, el actual secundario con orientación agroindustrial allense, este vecino defendió esta opción académica como algo lógico, que se debe profundizar en una región como la nuestra. Con alumnos de diversas localidades que viajan para cursar en ese sitio, por ejemplo, “eso da la pauta de la necesidad creciente que hay en la zona, de estudiar algo propio”. Como ocurrió con su propia trayectoria, remarcó: “Hay que darles la posibilidad al menos y que ellos luego se especialicen”.


El CET 14 Agroindustrial de Allen es uno de los colegios de Nivel Medio con esta modalidad en la región. Foto: Gentileza.

*** Publicado en RURAL del Diario Río Negro.

Domingo 25 de enero del 2026.

https://www.rionegro.com.ar/rural/stefenelli-el-agricultor-recuerdo-de-la-escuela-audaz-que-se-convirtio-en-semillero/

lunes, enero 26, 2026

En el barrio de San Telmo se encuentra El Viejo Almacén.

 


En pleno barrio de San Telmo, más precisamente en la esquina de av. Independencia y Balcarce, se encuentra El Viejo Almacén.
Lo que fuera un antiguo almacén de campaña es hoy un restaurante de cocina internacional a la carta, con una extensa selección de vinos y un excelente show de tango.
La historia de este sitio arrabalero se remonta a la época del Virreinato del Río de la Plata: fue construido en 1769. En 1969, el famoso cantante de tangos Edmundo Rivero lo compró para transformarlo en uno de los locales tangueros más importantes de la ciudad. En año 1982 el Honorable Concejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires lo declaró Sitio de Interés Cultural.
*** Del grupo público Buenos Aires: Historia, cultura y turismo en Facebook.

EL VIEJO ALMACÉN
La historia del tradicional reducto tanguero.
San Telmo, típico rincón de Buenos Aires, tiene como ningún otro las características más puras de la ciudad vieja. Transitando sus calles se puede comprobar que sus añejas casas se resisten al paso del tiempo. Y así llegamos a una esquina del alma, Balcarce e Independencia, esquina reconocida internacionalmente por albergar la más tradicional casa de tango, la pionera y, quien sabe, la que más ha conservado a través de los años, la identidad del Tango: EL VIEJO ALMACÉN.
El edificio se remonta a fines del Siglo XVIII, más precisamente al año 1769 en pleno Virreinato del Río de la Plata donde funcionó en sus primeros años como un almacén de campaña.
Sobre los años 1840 amplía su capacidad y se convierte en el Hospital Británico donde en Junio de 1844 Buenos Aires conoce por primera vez el uso del éter en una operación quirúrgica realizada por el Dr. Mackena.
Durante los años 1850 y 1860 funcionó la Aduana General de la Nación. Por aquel período, la esquina de Arce (actualmente Independencia) y Concepción (Balcarce) no era un lugar que podía vincularse a la cultura y al espectáculo. Por el contrario, mientras se desarrolló la guerra del Paraguay (1865-1868), el inmueble fue utilizado para refugiar a los combatientes que resultaban heridos o enfermos.
Hacia fines del siglo pasado la ciudad crecía con la llegada de inmigrantes de todo el mundo mezclándose con nuestros criollos y de esa unión por estos suburbios, nace el tango.
A principios del siglo el recinto fue adquiriendo su fisonomía actual, que regenteado por la Señora Paula Kravnik de origen Ruso, a quien apodaban “La Volga”, empezó a ser frecuentado por la gente bohemia para encontrarse con la música popular.
En el año 1969, Edmundo Leonel Rivero lo convirtió en un “Templo del Tango”, a partir de ese instante EL VIEJO ALMACÉN fue la cita obligada de las mejores expresiones de la música ciudadana.
Por este local se acercaron grandes exponentes del Tango: Aníbal Troilo, Osvaldo Pugliese, Roberto Goyeneche entre muchos otros, dispersaron sus talentos, que fueron apreciados y aplaudidos por innumerables personalidades entre los cuales se contaron el Rey Juan Carlos y la Reina Sofía de España, Presidentes de distintas naciones del Mundo y muchas otras personalidades que hicieron posible que la fama de EL VIEJO ALMACÉN trascendiera más allá de nuestro país.
En 1977 se planeó su demolición y el escritor Ernesto Sábato fue uno de los notables que se opuso a esta decisión. Si bien no se concretó la totalidad del proyecto, se suprimieron 140m² del edificio durante la ampliación de la avenida Independencia
En el año 1982 el Honorable Concejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires, declaró SITIO DE INTERÉS CULTURAL A EL VIEJO ALMACÉN reflejando el dictado de dicha ordenanza Nº 50399, la importancia cultural de la casa.
En 1993 debió cerrar sus puertas por problemas financieros, pero a principios del año 1996 reabre de la mano del empresario Luis H. Veiga quien decide convertir la tradicional tanguería en un complejo gastronómico de nivel internacional con el mejor show de tango tradicional de Buenos Aires.
“Fue una esquina mimada, paredón sin ochava, recalada de amigos, de bohemios y tours”.
Fuente.viejoalmacen
FUENTE DALETANGO.

sábado, enero 24, 2026

SAÚL PATRICH Y LA REFRES-COLA. Haga cola con... REFRES-COLA.

 


SAÚL PATRICH Y LA REFRES-COLA.

Por Revisionismo Historico Argentino.
A fines de la década del ’40, en una Argentina que avanzaba en su industrialización y ampliaba el consumo popular, un joven bioquímico de apenas 22 años llamado Saúl Patrich protagonizó una de esas historias nacionales que rara vez aparecen en los manuales. Trabajaba en una fábrica de Fernet, donde su tarea consistía en catar bebidas y crear nuevas recetas. En ese ámbito técnico y experimental accedió a uno de los secretos industriales más protegidos del mundo: la fórmula de la Coca-Cola.
DEL LABORATORIO AL PATIO DE SU CASA.
Lejos de someterse a las lógicas de las multinacionales, Patrich decidió producir en el país. Trasladó su laboratorio al patio de su casa en el barrio de Devoto y comenzó a desarrollar una bebida propia. Así nació la Refres-Cola, una creación argentina que no pretendía copiar servilmente a la gaseosa norteamericana, sino ofrecer una alternativa popular, accesible y pensada para el consumo familiar.
UNA BEBIDA DISTINTA Y POPULAR.
La Refres-Cola no era una gaseosa tradicional, sino un jarabe concentrado para diluir con soda. Su presentación reflejaba una escena cotidiana: una familia tipo y el padre accionando el sifón sobre la mesa. El producto podía conservarse durante mucho tiempo una vez abierto y permitía regular la intensidad del sabor según el gusto de cada consumidor, anticipando una forma de consumo flexible y doméstica.
ECONOMÍA Y SALUD COMO BANDERAS.
Uno de los grandes atributos de la Refres-Cola era su rendimiento. El slogan lo expresaba sin rodeos: “Con una botella sola / 40 vasos de Refres-Cola”, lo que equivalía a casi diez litros por envase. En un país donde el salario crecía pero el ahorro seguía siendo un valor, esto resultaba decisivo. Además, Patrich remarcaba que su bebida no contenía ácido fosfórico ni cafeína, dos componentes presentes en la Coca-Cola y cada vez más cuestionados, lo que la convertía en una opción más saludable para toda la familia.
PRODUCCIÓN ARTESANAL Y ESFUERZO FAMILIAR.
Imponer la Refres-Cola no fue sencillo. La producción era casi artesanal: una cuba de madera de 200 litros, sin bombeadores ni filtros, y botellas llenadas, etiquetadas y encorchadas a mano, una por una, por Saúl Patrich y sus hermanos. A pesar de esas limitaciones, el producto logró expandirse y conquistar el mercado nacional.
EL JUICIO CONTRA LA COCA-COLA.
Uno de los hitos más notables de esta historia fue el triunfo judicial de Patrich frente a la multinacional. Ganó el primer juicio del mundo contra la Coca-Cola por el uso de la palabra “Cola”, demostrando que incluso un emprendimiento nacido en el patio de una casa podía enfrentar y vencer a un gigante internacional cuando había convicción y fundamentos legales.
UN ÉXITO NACIONAL EN TIEMPOS DE PERÓN.
Durante casi veinte años, la Refres-Cola fue un éxito en todo el país. Su presencia fue tan fuerte que muchos llegaron a atribuir su creación al propio Perón, lo que revela hasta qué punto era percibida como un producto ligado a la Argentina industrial, popular y soberana. No era solo una bebida, sino parte del paisaje cotidiano de los almacenes de barrio y de la mesa familiar.
EL FINAL DE UNA EXPERIENCIA NACIONAL.
La historia de la Refres-Cola se apaga con el desmantelamiento de la industria nacional, la desaparición de los almacenes tradicionales y el avance de las grandes marcas internacionales. No cayó por falta de calidad ni de aceptación, sino por un cambio de modelo que dejó de proteger lo propio. La figura de Saúl Patrich y su creación quedan como testimonio de una Argentina capaz de inventar, producir y competir, incluso frente a los monopolios más poderosos del mundo.
Por Zanni Damián.