UN ESPACIO DE OPINIÓN DESDE LA PATAGONIA ARGENTINA.
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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.
LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.
“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).
“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.
Se cumplen 160 años
del nacimiento de Gabriel "Sardina" Martiren, creador de la Pelota a
Paleta.
El 8 de agosto de 1866, en Baigorri, Francia, nació Gabriel
Martiren. Años más tarde emigró a la Argentina y se radicó en Almirante Brown,
provincia de Buenos Aires.
Jugador de Pelota a Mano, su ingenio dio origen a una
herramienta de juego que marcaría para siempre la historia de la Pelota Vasca
en nuestro país. En 1905, utilizando un hueso de vaca y una pelotita, creó la
primera Paleta, dando nacimiento a una disciplina que trascendió nuestras
fronteras y conquistó el mundo, convirtiéndose en uno de los mayores aportes de
la Argentina a la historia de la Pelota Vasca.
Gabriel
"Sardina" Martiren, con una paleta de madera y una pelotita en la
mano, en su casa de Diego de Alvear (circa1920).
Hacia 1909 se radicó allí junto a su familia, en la provincia
de Santa Fe, donde continuó practicando Pelota hasta una edad avanzada. Aquella
primera paleta ideada por Martiren fue el punto de partida de una verdadera
revolución deportiva: su creciente aceptación en los clubes y su posterior
industrialización, iniciada en 1915, impulsaron una rápida expansión de la
Pelota a Paleta por todo el país, acompañada por la construcción de numerosos
frontones y trinquetes
Un invento 100 % argentino que trascendió el tiempo y cambió
para siempre la historia de la Pelota Vasca.
A fines de la década del ’40, en una Argentina que avanzaba en su industrialización y ampliaba el consumo popular, un joven bioquímico de apenas 22 años llamado Saúl Patrich protagonizó una de esas historias nacionales que rara vez aparecen en los manuales. Trabajaba en una fábrica de Fernet, donde su tarea consistía en catar bebidas y crear nuevas recetas. En ese ámbito técnico y experimental accedió a uno de los secretos industriales más protegidos del mundo: la fórmula de la Coca-Cola.
DEL LABORATORIO AL PATIO DE SU CASA.
Lejos de someterse a las lógicas de las multinacionales, Patrich decidió producir en el país. Trasladó su laboratorio al patio de su casa en el barrio de Devoto y comenzó a desarrollar una bebida propia. Así nació la Refres-Cola, una creación argentina que no pretendía copiar servilmente a la gaseosa norteamericana, sino ofrecer una alternativa popular, accesible y pensada para el consumo familiar.
UNA BEBIDA DISTINTA Y POPULAR.
La Refres-Cola no era una gaseosa tradicional, sino un jarabe concentrado para diluir con soda. Su presentación reflejaba una escena cotidiana: una familia tipo y el padre accionando el sifón sobre la mesa. El producto podía conservarse durante mucho tiempo una vez abierto y permitía regular la intensidad del sabor según el gusto de cada consumidor, anticipando una forma de consumo flexible y doméstica.
ECONOMÍA Y SALUD COMO BANDERAS.
Uno de los grandes atributos de la Refres-Cola era su rendimiento. El slogan lo expresaba sin rodeos: “Con una botella sola / 40 vasos de Refres-Cola”, lo que equivalía a casi diez litros por envase. En un país donde el salario crecía pero el ahorro seguía siendo un valor, esto resultaba decisivo. Además, Patrich remarcaba que su bebida no contenía ácido fosfórico ni cafeína, dos componentes presentes en la Coca-Cola y cada vez más cuestionados, lo que la convertía en una opción más saludable para toda la familia.
PRODUCCIÓN ARTESANAL Y ESFUERZO FAMILIAR.
Imponer la Refres-Cola no fue sencillo. La producción era casi artesanal: una cuba de madera de 200 litros, sin bombeadores ni filtros, y botellas llenadas, etiquetadas y encorchadas a mano, una por una, por Saúl Patrich y sus hermanos. A pesar de esas limitaciones, el producto logró expandirse y conquistar el mercado nacional.
EL JUICIO CONTRA LA COCA-COLA.
Uno de los hitos más notables de esta historia fue el triunfo judicial de Patrich frente a la multinacional. Ganó el primer juicio del mundo contra la Coca-Cola por el uso de la palabra “Cola”, demostrando que incluso un emprendimiento nacido en el patio de una casa podía enfrentar y vencer a un gigante internacional cuando había convicción y fundamentos legales.
UN ÉXITO NACIONAL EN TIEMPOS DE PERÓN.
Durante casi veinte años, la Refres-Cola fue un éxito en todo el país. Su presencia fue tan fuerte que muchos llegaron a atribuir su creación al propio Perón, lo que revela hasta qué punto era percibida como un producto ligado a la Argentina industrial, popular y soberana. No era solo una bebida, sino parte del paisaje cotidiano de los almacenes de barrio y de la mesa familiar.
EL FINAL DE UNA EXPERIENCIA NACIONAL.
La historia de la Refres-Cola se apaga con el desmantelamiento de la industria nacional, la desaparición de los almacenes tradicionales y el avance de las grandes marcas internacionales. No cayó por falta de calidad ni de aceptación, sino por un cambio de modelo que dejó de proteger lo propio. La figura de Saúl Patrich y su creación quedan como testimonio de una Argentina capaz de inventar, producir y competir, incluso frente a los monopolios más poderosos del mundo.
La jeringa autodescartable es un tipo especial de jeringa
descartable que una vez usada se auto-destruye evitando así su reutilizacion,
gracias a su mecanismo en donde una vez que el émbolo extrae y empuja el
líquido a ser inyectado, el disco se separa automáticamente del vástago que lo
sostiene. A diferencia de la jeringa descartable, la aguja de la
autodescartable se encuentra adosada a la jeringa. Fue inventado por el
argentino Carlos Arcusin en 1989 cuando escucho que en un hospital público de
Buenos Aires reutilizaban las jeringas descartables. Por este invento, Arcusin
fue el primer argentino en obtener la medalla de oro de la OMPI (Organización
Mundial de la Propiedad Intelectual) en Suiza, la volvería a obtener al
inventar el capuchón de seguridad para agujas hipodérmicas (Wikipedia).
El guardapizza (también conocido como trípode de plástico, coloquialmente apodado según la región mesita o cosito de la pizza) es un objeto que se emplea en el reparto de pizzas para impedir que el recipiente en que se entrega la pizza colapse en el centro y haga contacto con la comida. También sirve para impedir que, después de que haya sido cortada, la pizza se desarme durante el reparto.
El guardapizza usualmente está hecho de plástico y cuenta con tres patas. Puede presentarse en distintos colores y en forma es similar a una diminuta mesa circular, aunque existen también versiones que dejan un agujero en el medio. La práctica común de las pizzerías es colocar el guardapizza en el centro de la pizza antes de cerrar la tapa de la caja para su reparto.
Historia.
El 28 de febrero de 1974, se otorgó el registro de un modelo industrial a Claudio Daniel Troglia, de Buenos Aires(Argentina), que consistía en un trípode de plástico que se usaría en el medio de una caja para evitar que la parte superior de esta se aplastara y tocara la pizza u otras comidas que contuviera, al que le dio el nombre de «separador de pizza» (o «SEPI»). Posteriormente en 1979, después de que expiraran los cinco años de protección que se conceden a un modelo industrial, este no fue renovado. A pesar de este registro previo, la primerapatentepara un objeto de este tipo fue otorgada nueve años después a Carmela Vitale deDix Hills(Nueva York,Estados Unidos), quien le dio el nombre de «package saver» (en español, «protector de paquete» o «guardapaquete»), pero ya que su uso más común era en la producción de pizzas, con el tiempo se lo conoció como «pizza saver» («guardapizza»). La patente fue registrada el 10 de febrero de 1983, concedida el 12 de febrero de 1985, y expiró en el año 1993 debido a falta de pago de las tarifas de mantenimiento.
Debido al parecido del objeto con la forma de una mesa, en julio de 2018, la empresa Boston Pizza llevó a cabo una campaña publicitaria en Canadá que convertía a la mesita de la pizza en un set de patio, al agregarle unas sillas en miniatura alrededor. En marzo de 2020, la cadena Pizza Hut en Hong Kong anunció la colaboración con la empresa sueca productora de muebles IKEA en un proyecto conjunto. IKEA lanzó una nueva mesa de tres patas con el nombre de Säva, que era una versión a tamaño real inspirada en la forma de un guardapizza. Por su parte, Pizza Hut creó una edición limitada de una pizza hecha con las albóndigas suecas que se venden en IKEA.
El argentino que diseñó lo que muchos llaman “el cosito de
la pizza”, recuerda aquel 28 de febrero de 1974 en que patentó el producto.
Claudio Troglia creó el SEPI -separador de pizzas- el 28 de
febrero de 1974 para cumplirle una promesa a su padre. “La gente piensa que
estoy sentado en una reposera en el Caribe, pero la realidad es que hace casi
50 años que no paro de trabajar”, dueño de una pizzería en el barrio Belgrano
de Capital Federal le dijo a TN (10 de agosto de 2022).
“El verdadero nombre es SEPI (separador de pizzas). Es un
producto que inventé el 28 de febrero de 1974 para que la tapa de la caja no se
apoye sobre la muzzarella. En esos años no existía el delivery, entonces ibas a
buscar la pizza y la gente, por descuido o porque caminaba con la pizza,
siempre terminaba aplastando la tapa”, contó Troglia a TN.
Su matriz fue patentada ese mismo día en el Instituto
Nacional de la Propiedad Industrial (INPI). Los archivos certifican la validez
de un registro que Troglia decidió no renovar en 1979. “A los cinco años tenías
que renovarlo o pasaba a hacer de dominio público. No lo hice porque lo
fabricaban por todos lados. Me robaron la idea”, contó.
Escarbadientes contra el paladar y una promesa a su padre.
Su creación surgió a partir de una promesa que le realizó a
su papá una noche en Villa Crespo: “Colocaban escarbadientes para separar una
caja de otra. Pero pasaba que empezabas a comer la pizza y los encontrabas en
la muzzarella. Era poco higiénico. Entonces le dije a mi viejo, mientras
comíamos una pizza, que iba a inventar algo para que eso no pasara más”.
Troglia buscó un especialista y diseñó él mismo un accesorio
que debía adaptarse al tamaño de las cajas y a la vez no generar un sobrepeso a
la hora del traslado de las pizzas.
“Lo hice con un matricero de San Isidro, pero no se respetó
ni la marca ni el derecho de autor. Pesaba exactamente un gramo y era de
poliuretano. Había sacado la cuenta y se vendían alrededor de un millón de
pizzas entre todo Buenos Aires. Así que fabricábamos eso por mes. Las vendíamos
en bolsas de 1000″, recordó Troglia.
Su éxito duró un año y medio. Troglia desistió de continuar
con el negocio cuando comprobó que los fabricantes de las cajas también
ofrecían los separadores de pizzas. “Estaba patentada, pero bueno. Tenía que
hacerle juicio a 300 personas. Era imposible”, dijo.
El éxito del producto fue tal que en 1985 fue patentado en
Estados Unidos por una mujer: Carmela Vitale. “Lo registró con el mismo diseño
industrial, las mismas medidas y todo. No pude hacer nada con eso tampoco.
Tendría que buscar a un abogado en Estados Unidos y hacerle juicio allá”,
explicó el comerciante.
Nuevos emprendimientos y una máxima: jamás volver a usar “el
cosito de la pizza”.
Casado con María Inés desde hace 42 años, y padre de Gastón
(su socio actual), desistió de aquel negocio para incursionar en las canchas de
tenis privadas, una novedad porteña que marcó una manera distinta de practicar
el deporte en la Ciudad de Buenos Aires.
… … …
En una entrevista en INFOBAE (29/11/2022) dice:
“En 1985 lo patentó con la misma foto, el mismo diseño
industrial, todo lo que yo había presentado originalmente. Se choreó todo, y lo
explotó un tiempo”, revela. Cuando se enteró pensó en iniciar acciones legales,
pero al ser en el exterior implicaba ir en contra de otra legislación, un
proceso largo que conllevaría también una inversión monetaria, y desistió. Bajo
la errónea autoría de Vitale, el SEPI llegó a Los Simpson y se vio también en
una ceremonia de entrega de los Premios Oscar, cuando Meryl Streep probó un
bocado de una pizza que trajeron a su mesa.
“Lo más emocionante que me pasó es que gracias a mi hijo se
pudo hacer una corrección en Wikipedia respecto de quién lo había inventado,
porque el artículo decía que lo había inventado ella, y él subió la
documentación de la patente de 1974 para demostrar que no fue la inventora, y
dejó asentado que el SEPI es un invento argentino”, detalla con la sensación de
reivindicación a flor de piel. Y agrega: “Un poquito de justicia se hizo con el
tiempo, y mi hijo fue el autor de esa redención, y gracias a eso por lo menos
surgió toda esta historia”.
Claudio tiene 50 años de trayectoria en el rubro
gastronómico, pero también fue pionero en otro aspecto. “Abrimos las primeras
canchas de tenis, que funcionaron muy bien durante casi 12 años, con muy buenos
sponsors, como Guillermo Vilas y Gabriela Sabatini; pero como en todo, cuando
tuvo éxito inauguraron otras 50, y dejó de ser rentable para todos”, rememora.
… … …
“Lo más paradójico es que acá en el local no usamos SEPI,
directamente entregamos las pizzas en cajas de cartón de tapa dura, que
aguantan bien”, revela. Y explica: “Me rehúso, me da no sé qué, porque encima
son carísimos ahora; antes se vendía en bolsas de 1000 y ahora solo de a 200,
que se terminan enseguida, y sinceramente hoy con las nuevas cajas no se
necesita”.
Prefiere no ceder frente a la injusticia de tener que
comprar algo que él mismo inventó, y se refugia en que poco a poco más personas
empiezan a conocer cómo surgió el separador de pizzas. “Cuando leen que se
patentó en 1974 me dan todos por muerto, y lo llaman a mi hijo para preguntarle
si su papá está vivo, pero acá sigo, en los fuegos de la cocina trabajando
hasta dónde se pueda”, expresa. En su momento coleccionó muchos tipos de SEPI,
desde circulares, hexagonales hasta con la cara de Homero Simpson. Y se
divierte cuando descubre algunos memes con los miles de usos que le dieron:
mesita ratona miniatura, banquitos, entre muchos otros.
Los primeros colectivos eran taxis adaptados que tenían capacidad para cuatro pasajeros y uno más al lado del conductor.
Inventos argentinos que cambiaron el mundo.
Desde la huella dactilar hasta el bypass coronario, el país ha sido hogar de mentes brillantes en distintas áreas.
Por Mariana Badeni.
Muchas ideas generadas en territorio criollo hoy se han naturalizado de tal forma que muchos desconocen su procedencia.
La historia del dibujo animado comienza sorprendentemente en la Argentina, en 1917, con la creación de "El Apóstol", el primer largometraje animado del mundo. Este hito fue obra de Quirino Cristiani, un talentoso dibujante, y Federico Valle, un productor italiano con experiencia en el cine francés junto a los Hermanos Lumière.
Ambos artistas utilizaron una técnica innovadora para la época: figuras de cartón articuladas con hilo, que permitían dar vida a los personajes mediante el movimiento cuadro por cuadro. "El Apóstol" fue una sátira política que criticaba al entonces presidente argentino Hipólito Yrigoyen, marcando así el inicio de la animación como herramienta de expresión y crítica social.
Este logro pionero en Argentina sentó las bases para el desarrollo de la animación a nivel mundial. A partir de "El Apóstol", la técnica de animación fue evolucionando y perfeccionándose, dando lugar a nuevas formas de narración y expresión artística.
La influencia de Cristiani y Valle se extendió más allá de las fronteras argentinas, inspirando a otros creadores y contribuyendo al nacimiento de la industria de la animación tal como la conocemos hoy en día.
Así, la Argentina se posicionó como un precursor inesperado en la historia del cine animado, demostrando que la creatividad y la innovación pueden surgir en cualquier rincón del mundo.
PARADA, POR FAVOR.
Todos los días cientos de colectivos recorren las calles para transportar a miles de usuarios. Hay de todos los colores y diseños hasta llegar a los articulados con dos o más secciones tipo módulos.
Pocos conocen que este vehículo surgió de la mente de un grupo de taxistas que el 24 de septiembre de 1928, dada la crisis económica que vivían en aquella época, decidió realizar un recorrido fijo anunciándolo con un cartel y permitiendo subir a más de un pasajero.
Los primeros colectivos eran taxis adaptados que tenían capacidad para cuatro pasajeros y uno más al lado del conductor. El precio era cinco veces más barato que un taxi. Así, en poco tiempo el “Colectivo”, denominado así por ser transporte comunitario, se convirtió en un vehículo muy popular entre los argentinos.
Otra hazaña en el área del transporte fue llevada a cabo por el argentino Raúl Pateras que en 1916 voló el primer helicóptero de la historia.
Aunque el primer boceto de la aeronave fue diseñado por Leonardo Da Vinci en el año 1490, centurias después fue Pateras que demostró su factibilidad. Si Bien ya existían prototipos similares, como el “autogiro”, ninguno tuvo utilidad práctica por sufrir de vibraciones y giros descontrolados a poco de despegar. Pateras logró el primer despegue y aterrizaje vertical controlado su diseño tenía palas contra rotativas.
Su nombre también se hizo eco en las noticias cuando abordo de un helicóptero el 18 de abril de 1924 alcanzó un nuevo récord mundial de vuelo 736 metros de recorrido en cuatro minutos y 11 segundos.
A partir de aquel momento, los ingenieros de todas partes del mundo desearon copiar el artefacto volador.
HUELLAS Y BIROMES.
A mediados de la década del 80 del siglo XIX en Buenos Aires, una de cada nueve personas había sido arrestada, especialmente por desorden en la vía pública y ebriedad, aunque no era significativo el número de delitos contra la propiedad y las personas.
Pero muchos de los casos carecían de resolución por falta de algún tipo de prueba que identificara fehacientemente al autor del delito. Además, se utilizaban métodos poco precisos para identificar a las personas, como la antropometría (medición de partes del cuerpo). Sin embargo, estos procedimientos resultaban engorrosos y poco fiables. En tanto, las fotos, utilizadas en otros países para identificar a los delincuentes, eran muy caras para utilizar en el país.
Juan Vucetich era un antropólogo y policía que revolucionó la criminología con su sistema de identificación de huellas dactilares. El inmigrante croata, naturalizado argentino, comenzó a estudiar las huellas dactilares y se dio cuenta de que eran únicas e inmutables en cada individuo. A partir de esta observación, desarrolló un sistema de clasificación basado en los patrones de las crestas papilares (arcos, presillas y verticilos).
En 1892 el inventor aplicó su sistema por primera vez en un caso real. En Necochea, una mujer llamada Francisca Rojas asesinó a sus dos hijos y culpó a un vecino. Gracias a las huellas dactilares encontradas en la escena del crimen, Vucetich pudo demostrar la culpabilidad de Rojas, convirtiéndose en el primer caso resuelto en el mundo mediante este método.
Cuatro años después, el inventor perfeccionó su sistema y lo patentó como "Sistema Dactiloscópico Argentino". Este procedimiento permitía clasificar y archivar las huellas dactilares de manera eficiente, facilitando la identificación de personas.
El novedoso método fue adoptado rápidamente en Argentina y luego se extendió a otros países del mundo. Su invención revolucionó la criminología y se convirtió en una herramienta fundamental para la identificación de personas en diversos ámbitos, no solo en el ámbito policial.
Si se habla de creatividad al máximo, entonces hay que señalar el nombre del periodista naturalizado argentino Ladislao Biro. El inventor patentó la ‘birome’ en Hungría en 1938. Sin embargo, el desarrollo y perfeccionamiento del invento llevó varios años, y su comercialización a gran escala comenzó recién en la década de 1940, después de que Biro emigrara a Argentina.
Pero pocos conocen que además generó más de 30 patentes a su nombre de elementos que cambiaron la vida cotidiana de miles de personas para siempre. Así, por ejemplo, aplicando el principio del bolígrafo, Biro diseñó también un perfumero que dispensaba el perfume mediante una bola giratoria, similar a los desodorantes actuales.
Por otra parte, construyó una máquina de lavar ropa automática que facilitó la tarea doméstica y ahorrando tiempo y esfuerzo. Mientras que, en el ámbito automotriz, el inventor desarrolló un sistema de caja de cambios automática que simplificaba la conducción y mejoraba la experiencia del usuarios.
Cada minuto el inventor tenía una nueva idea que plasmaba en un papel como cuando diseñó una cerradura que, según él, era imposible de forzar. Además, busco obtener energía de las olas del mar a través de un dispositivo que permitiría aprovechar la energía cinética de las olas. Sin duda alguna, su mente maestra fue notable y quedó en la historia por sus inventos.
SALUD.
Las vacunas que cada año hay que darse son necesarias para evitar enfermedades. Pero hubo un momento que en el proceso de aplicarlas no había tanta seguridad por la falta de higiene. En 1989 Carlos Arcusin inventó la jeringa autodescartable que una vez usada se autodestruye evitando así su reutilización.
El inventor argentino generó este instrumento cuando escucho que en un hospital público de Buenos Aires reutilizaban las jeringas descartables. Por este invento, Arcusin fue el primer argentino en conseguir la medalla de oro de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual en Suiza y la volvería a obtener, tiempo después, al inventar el capuchón de seguridad para agujas hipodérmicas.
En tanto, si se habla de esfuerzo y superación continua, entonces sobresale la invención del Dr. René Favaloro. En 1967 creo una técnica de cirugía cardíaca que permitía “saltear” una obstrucción coronaria, utilizando venas y arterias de otras partes del cuerpo, para que el oxígeno pudiera llegar al corazón.
La técnica del bypass coronario se difundió rápidamente por todo el mundo, convirtiéndose en el tratamiento estándar para la enfermedad coronaria avanzada. Millones de personas se han beneficiado de esta cirugía, que ha prolongado y mejorado sus vidas.
Por otra parte, un invento más reciente llamó la atención del New York Times que dedicó una página al facilitador de parto creado por Jorge Odón, un mecánico argentino. El dispositivo médico, que ha revolucionado la asistencia en partos complicados, consiste en una manga de polietileno suave y resistente, con una cámara de aire en uno de sus extremos que se adapta a la cabeza del bebé. Así, permite una suave tracción a la manga, ayudando al bebé a descender por el canal de parto de manera segura y controlada. A diferencia de otros instrumentos como el fórceps o la ventosa, el facilitador de parto no ejerce presión directa sobre la cabeza del bebé, reduciendo el riesgo de lesiones.
Cada uno de estos inventos son ejemplo de cómo la pasión, la creatividad y la dedicación argentina pueden transformar el mundo.
(ADN).- Axel Leonel Cordoba fue distinguido por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) con el premio Joven Empresario Argentino 2023.
El joven fue premiado por su emprendimiento Hydroplus, mediante el cual creó un hidrogel biodegradable y no tóxico que ahorra agua de riego, baja costos de operación y aumenta la productividad en el campo.
El director de CAME Joven, Nicolás Alonso Barotto, expresó que “los jóvenes emprendedores argentinos nos destacamos por el valor, la honestidad y la templanza”. Por su parte, el presidente de la entidad, Alfredo González, destacó que “trabajar en forma colectiva es la mejor manera de llevar adelante el país productivo que queremos”. Y añadió: “Ustedes no son el futuro, son el hoy”. En tanto, Del Cogliano sostuvo que “nuestros jóvenes emprendedores hacen posible una Argentina más innovadora”, y le otorgó al ganador un mentoreo personalizado por parte de la Secretaría.
Redescubrí la vida y el legado del cardiocirujano René Favaloro, creador de la técnica del bypass. Conocé sus amores, dolores y su contribución a la medicina, que Google consideró como unos inventos más importantes de la humanidad.
Favaloro, el creador del by pass, se disparó directo al corazón hace 23 años. Su muerte dejó al descubierto todo su dolor y sus sentimientos más profundos.
En el vigésimo tercer aniversario de su trágica muerte, René Favaloro, el reconocido cardiocirujano argentino y creador de la técnica del bypass, sigue siendo recordado por sus aportes revolucionarios a la medicina cardiovascular. Su legado perdura y, a través de una muestra virtual en la plataforma cultural de Google, cualquier persona puede adentrarse en la vida y trayectoria de este legendario médico.
El bypass aorto-coronario, también conocido como cirugía de revascularización miocárdica, desarrollado por Favaloro, se encuentra catalogado en la plataforma cultural de Google como uno de los «400 inventos y descubrimientos que cambiaron la historia de la humanidad». Esta inclusión en la plataforma permite que las nuevas generaciones puedan conocer tanto al médico como al hombre que fue René Favaloro.
Liliana Favaloro, sobrina del reconocido cardiocirujano y presidenta de la Fundación Favaloro, afirmó que el legado de su tío representó un decálogo para los médicos y cirujanos, resaltando su faceta humanista. René Favaloro no solo era un experto en su campo, sino que también se dedicaba a dar charlas en comunidades, visitar escuelas y encontrarse con alumnos, acciones que él consideraba valiosas.
La muestra virtual de Google permite acceder a videos contados en primera persona por Favaloro, imágenes inéditas, fragmentos de libros y fotografías que revelan los aspectos más íntimos de su vida y carrera. Esta exposición virtual es una oportunidad única para conocer a fondo a este destacado médico argentino y comprender su impacto en la historia de la cardiología.
René Favaloro y Diana Truden: el amor secreto que salió a la luz tras el trágico final.
En una historia de amor marcada por la discreción y los temores, René Favaloro y Diana Truden vivieron un romance que salió a la luz en un juzgado tras el trágico desenlace de la vida del médico. Favaloro, un revolucionario de la medicina, encontró en Diana una compañera especial en la última etapa de su vida.
Diana Truden, de 31 años en ese entonces, mantenía una relación secreta con Favaloro, aunque la diferencia de edad preocupaba al cirujano, temiendo que se convirtiera en un peso para su joven novia. Mientras su vida profesional alcanzaba el éxito, con reconocimiento mundial por su técnica del bypass, su vida privada era celosamente guardada.
Diana Truden, el último gran amor de René Favaloro. Foto: Revista Gente.
Sin embargo, la decisión de Favaloro de quitarse la vida llevó a que la Justicia interviniera y Diana Truden fuera interrogada, revelando así los detalles de su relación especial en los últimos momentos de la vida del cardiocirujano. En su testimonio, Diana contó cómo su romance se desarrolló a lo largo de seis años de trabajo juntos y cómo Favaloro le confesó sus sentimientos de atracción hacia ella.
Las cartas que dejó Favaloro también formaron parte del expediente, mostrando su angustia por la crisis financiera de la Fundación y su agotamiento ante la lucha contra la corrupción en el país. En una nota dirigida a Diana, expresó su agradecimiento por todo lo que le había brindado y le confesaba cuánto la amaba.
En el cumpleaños número 77 de Favaloro, la pareja viajó a Los Toldos, donde el cardiocirujano reveló a un amigo su intención de casarse con Diana tanto por lo civil como por la iglesia. Sin embargo, poco después, Favaloro confesó a Diana que tenía pensamientos suicidas debido a la diferencia de edad entre ambos y a los problemas financieros de la Fundación.
A pesar de su promesa de no volver a mencionar el suicidio, Favaloro obtuvo un permiso para portar armas, un detalle que Diana desconocía hasta después de su muerte. La joven afirmó que su relación era excepcional y que estaban profundamente enamorados, compartiendo todo juntos.
Tras el trágico fallecimiento de Favaloro, Diana continuó trabajando en la Fundación, tal como él le había pedido en su carta de despedida. En un giro inesperado, terminó enamorándose nuevamente y contrajo matrimonio con un empleado de sistemas de la Fundación Favaloro.
La historia de René Favaloro y Diana Truden mostró las dificultades de un romance silencioso que se hizo público en un juzgado, revelando la intensidad de su amor y las complicaciones que se enfrentaron en los últimos días de la vida del renombrado cardiocirujano. Su legado perdura tanto en la medicina como en la memoria de aquellos que conocieron su obra y su historia de amor.
Quién fue René Favaloro y qué lo destacó como uno de los referentes en la medicina cardiovascular mundial.
Nacido el 12 de julio de 1923 en la ciudad de La Plata, Favaloro estudió medicina en la Universidad de Buenos Aires y posteriormente se especializó como cirujano de tórax en la Cleveland Clinic, en Estados Unidos. Fue allí donde llevó a cabo la primera operación de bypass aorto-coronario en 1967, marcando un hito en la historia de la cardiología.
Tras su regreso a Argentina, en 1975, gestó la reconocida Fundación Favaloro, que no solo se dedica a la capacitación de médicos de diferentes partes del mundo, sino que también cuenta con un laboratorio de investigación y un instituto de cardiología y cirugía cardiovascular. Además, creó la Universidad Favaloro y el Instituto de Investigación en Ciencias Básicas.
Homenaje al legado de René Favaloro en su aniversario número 100, un hombre que transformó la medicina cardiovascular y salvó innumerables vidas. Foto Archivo.
Aunque su carrera fue destacada y su técnica revolucionaria salvó millones de vidas en todo el mundo,René Favaloro se caracterizaba por su humildad y su enfoque en los logros en equipo antes que los individuales.Su compromiso social lo llevó a formar parte de la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas durante la última dictadura cívico-militar en Argentina, lo que generó el informe Nunca Más sobre los crímenes de Estado.
Lamentablemente, el prestigioso cardiocirujano decidió quitarse la vida el 29 de julio de 2000, disparándose en el corazón. Abrumado por la crisis financiera que afectaba a su fundación, se sintió decepcionado ante la falta de respuestas por parte de las autoridades y los empresarios. Y tomó la peor de las decisiones.
El legado de René Favaloro continúa creciendo con el tiempo. El 9 de julio de 2016, más de cien ciudades argentinas homenajearon al cardiocirujano colocando murales con dibujos de corazones en honor a Favaloro y su creación del bypass. Además, en 2015 se inauguró el Hospital General de Agudos «René Favaloro» en el partido bonaerense de La Matanza.
Sin dudas que, hace 23 años, la medicina perdió a un visionario y a un defensor de la prevención como pilar fundamental en los sistemas de salud. Favaloro creía en la importancia de la asistencia médica, la docencia y la investigación como bases para un enfoque integral de la medicina.
Hoy, a 23 años de su trágica muerte, René Favaloro sigue siendo recordado como un héroe mundial que cambió la medicina moderna y cuyo legado perdura en el corazón de aquellos que lo conocieron y se beneficiaron de sus innovaciones.
El día que Favaloro se enojó con sus estudiantes y nacieron las prácticas rurales de la Universidad.
Graduados de la primera promoción de la carrera de Medicina de la Universidad Favaloro recordaron el día en que festejaron con huevos y harina después de rendir el último examen, situación que hizo enojar al célebre cardiocirujano y terminó dando lugar al surgimiento de las prácticas de rotación rural consideradas una «experiencia única» por estos actuales profesionales.
«Cuando rendimos la última materia en quinto año todavía no nos recibíamos, porque nos quedaba el sexto año que era todo de prácticas hospitalarias«, relató Raquel Vázquez, integrante de aquella primera promoción graduada en 1998.
Favaloro, el visionario médico inventor del bypass, con su equipo de cirujanos. Foto Archivo.
«Luego de aprobar la última materia volvimos de un hospital a la puerta de la Facultad a festejar y éramos los primeros, o sea que era una alegría para todos», continuó la médica clínica.
El problema fue que festejaron tirando harina, huevos y yerba en la entrada de la universidad, ubicada en sobre la porteña calle Solís 453.
«Cuando Favaloro salió y vio que sus alumnos habían tirado comida al piso, nos quería matar a todos», recordó el médico cardiólogo Gustavo Giunta, también egresado de esa primera camada y hoy coordinador del área de Lípidos y Aterosclerosis en la Fundación Favaloro.
«En ese momento, nosotros no lo vimos al doctor Favaloro, pero después nos enteramos de que se había enojado. Obviamente, no habíamos ni sospechado que podía caerle mal», agregó Vázquez, y advirtió que hasta el rector de la Universidad, Ricardo Pichel, había salido a la vereda a festejar con los estudiantes.
«Así que también llamó al rector y se enojó con él, que era muy amigo suyo», detalló Vázquez, actual secretaria académica de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Favaloro (UF).
Desde el lado de la gestión de la Universidad, Juan Barra, actual vicerrector, explicó a Télam que el cirujano inventor del bypass aortocoronario dijo que «en un país donde hay hambre no puede tirarse comida».
En ese sentido, Vázquez agregó que «de un día para el otro, por ese gran enojo, Favaloro obligó a todas las autoridades de la Universidad a que armaran una rotación rural para hacer asistencia médica en los lugares vulnerables de nuestro país».
Vázquez, quien ahora coordina esa misma práctica rural, explicó que se enteraron de la decisión de Favaloro meses después: «La última materia la rendimos a fines del 97 y recién al año siguiente nos comunicaron que se había armado una rotación rural».
A su vez, Giunta recordó riendo que la idea inicial de Favaloro era que la práctica durara seis meses y que los directivos terminaron «negociando para que fueran solo dos».
Cuando los estudiantes se enteraron de la nueva medida hubo «enseguida mucho enojo, pero después fue una experiencia única e inolvidable, de las cosas más lindas de la carrera», recordaron.
En 1998, los estudiantes de la primera cohorte inauguraron la práctica de rotación rural de la Universidad Favaloro y viajaron a la ciudad de Orán, en la provincia de Salta, donde estuvieron dos meses recorriendo parajes alejados.
Así es como nació lo que hoy se llama Rotación Rural Social, que los alumnos de sexto año de Medicina realizan en las provincias de La Rioja y Santiago Del Estero.
Como un legado directo del prestigioso cardiocirujano, el objetivo de estas prácticas apunta a promover en los futuros profesionales una mayor sensibilidad sobre las cuestiones sociosanitarias de cada región del país.
Y no es casual que, por el profundo compromiso de Favaloro con la realidad social de su tiempo, desde el año 2002 se conmemora el Día Nacional de la Medicina Social cada 12 de julio, en recuerdo del nacimiento del emblemático médico.
Es una pintura denominada hiperrealista de 22 metros de alto que le rinde homenaje al creador del bypass aortocoronario, técnica considerada uno de los 400 inventos más importantes de la humanidad. Mural realizado por del joven artista Maximiliano Bagnasco.
Este imponente mural, ubicado en uno de los laterales del edificio anexo del Hospital Universitario Fundación Favaloro, en la esquina de las avenidas Belgrano y Entre Ríos (CABA) se presentó el 22 de mayo del 2023.
El reconocido diseñador industrial creó el Magiclick en 1963, revolucionando el mercado en poco tiempo. Foto: Gentileza.
Durante su carrera, fue el encargado de desarrollar más de un centenar de productos de alcance industrial, comercial y familiar. Falleció este sábado, a los 88 años.
A los 88 años, murió este sábado Hugo Kogan, reconocido diseñador industrial argentino, célebre por su invención del encendedor de chispa que se popularizó con el tiempo como Magiclick, tradicional integrante de las cocinas del país.
Durante su carrera, Kogan se destacó por ser uno de los referentes más influyentes del diseño argentino y sudamericano, tanto por su labor a nivel nacional como internacional, por el que fue distinguido como Personalidad Destacada en el ámbito de la ciencia y la tecnología por la Legislatura porteña.
El diseñador, que falleció en la Ciudad de Buenos Aires este 27 de mayo, fue el encargado de desarrollar más de un centenar de productos, entre ellos, máquinas textiles, industriales y familiares, equipamiento urbano, electrónica de entretenimiento, hardware, equipos de electromedicina, grandes electrodomésticos y hasta sistemas de equipamiento bancario y ferroviario.
Por su destacada trayectoria, fue premiado entre ocasiones con el Diploma al Mérito de los Premios Konex como uno de los mejores diseñadores industriales de la década en cada ocasión (1992, 2002 y 2012).
También fue integrante de la comisión académica designada para la creación de las carreras de Diseño Industrial y Diseño Gráfico en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires.
Murió Hugo Kogan: el Magiclick, su mayor invención.
Entre todos sus desarrollos e invenciones, el que más destacó fue el Magiclick, por que el obtuvo gran reconocimiento. Fue creado por Kogan en 1963, cuando se desempeñaba como director del departamento de diseño de la empresa Aurora y le dio ese nombre porque encendía la llama con solo pulsar un botón.
Si bien, originalmente, esa era la denominación comercial del producto, con el paso del tiempo pasó a ser de uso común, sea cual sea la marca que lo desarrollara luego. Fue tal la popularidad que alcanzó que se transformó, también, en un artefacto clásico de las cocinas argentinas.
Más adelante, algunos modelos del Magiclick incorporaron una carga de gas butano o de otro tipo, que les permitió producir mantener una llama de forma autónoma, mientras que otros se limitaron a generar las chispas para encender.
«Con el Magiclick, yo estaba en el momento y lugar adecuados. Una nueva tecnología sobre la que se montó un diseño contemporáneo en un mercado seco de novedades e innovación por muchos años», había señalado el diseñador, en referencia a su exitosa creación.
"Sólo es joven quien tiene más ilusiones que recuerdos".
Pocos recordarán actualmente el nombre de Juan Baigorri Velar, pero muchos de los que han pasado las siete décadas de vida no habrán olvidado al hombre que hizo llover en Buenos Aires, en San Juan y en Santiago del Estero, allá por el año 1937 en tiempos de la Guerra Civil Española.
¿Hizo llover? Bueno... esta es una pregunta sin respuesta.
Les voy a leer el texto de un curioso aviso publicado en varios diarios argentinos el 30 de noviembre de 1937. Decía: "Después de la segunda semana de diciembre lluvias artificiales caerán en forma abundante sobre la ciudad de Buenos Aires y zonas cercanas".
Claro... el texto del aviso, de gran tamaño, despertó la curiosidad de muchos. Y también las burlas e ironías de otros. Y además hizo nacer ilusiones, "que son como sueños. Pero con los ojos abiertos".
Y el 18 de diciembre salió otro aviso, también firmado por el Ingeniero Baigorri Velar. Decía: "Ayer 17 de diciembre comenzó a llover en Buenos Aires copiosamente, como lo anticipé". Al día siguiente, 19 de diciembre, un verdadero temporal azotó la ciudad. Como carta de presentación del Ingeniero Baigorri Velar no le podía haber ido mejor. El Ingeniero había construido un pequeño aparato con equipos de energía magnética.
Decía que su pequeño invento podía disparar unos rayos sobre la atmósfera, los que producían una congestión automática, creando un centro de alta presión, que ayudaba a que se fueran almacenando calorías producidas por los vientos. Y terminaba creándose un desequilibrio que culminaba en lluvia. Eso es lo que el Ingeniero Baigorri argumentaba. ¡Calculen Señores... la impresión que había suscitado en la población!
Entrevistado luego de ese primer logro, declaró al periodismo, que su idea, era formar una pequeña empresa que colaborara con los gobiernos, o directamente con los agricultores y ganaderos, para favorecer las cosechas y mejorar el ganado.
Pero antes de continuar explicando su invento, acerquémonos a su personalidad.
Baigorri Velar era entrerriano, de concepción del Uruguay. Se recibió en la Universidad de Milán, en Italia y fue incluso Ingeniero del Ferrocarril Central Argentino. Era un hombre serio, reposado y de físico muy pequeño. Quienes lo conocían de cerca hablaban de sus valores morales y su corrección.
Tenía 46 años en la época de su llamativo aviso en los diarios. Su popularidad fue tan enorme como repentina. Hasta diarios de Europa y EE.UU. aludían a él.
Y en nuestro país, Baigorri ocupaba en ese 1937 los titulares de los diarios desplazando -en el interés popular- a la inauguración de la Avenida 9 de Julio y a la muerte en un tiroteo del famoso delincuente "El Pibe Cabeza", este hecho, ya en abril de 1938.
En ese momento el gobierno de Santiago del Estero -provincia que soportaba una severa sequía que ya duraba meses- firmó un contrato con él, y condicionó el pago a que se produjese la esperada lluvia, dentro de un plazo de 15 días.
Al cuarto día del contrato, el cielo encapotado predijo lo que vendría. Once horas seguidas llovió en gran parte de la provincia norteña.
Entonces fue aclamado como un héroe nacional, una especie de mago, un semidiós.
Aumentaron sus adherentes y también sus detractores.
Los científicos no le creían. Decían que era casualidad, que las lluvias ya estaban pronosticadas. Que era un mistificador. Claro, no se había inventado la palabra "Chanta". Esta era la opinión de la mayoría de los científicos. Pero llover. llovía. Poco tiempo después, a mediados de 1938, lo llamó el Gobierno de la Provincia de San Juan. Otra prueba de fuego. Firmó otro contrato. A la semana y durante unos 20 días -con intermitencias- llovió con no demasiada intensidad. Pero llovió. La sequía sanjuanina había sido vencida.
Nadie supo nunca cómo se componía su misterioso aparato. Porque Baigorri decía que en manos de inescrupulosos, estos hubieran podido provocar inundaciones catastróficas a voluntad. Es lo que el Ingeniero manifestaba.
Fin de 1938. Otra experiencia. Ahora en la Provincia de Córdoba. Y llegó su primer fracaso. Arreciaron las críticas. Ya había agravios y ofensas.
Es que "un microbio puede empujar una calumnia. Y un gigante no puede detenerla". Aunque seguramente no le cabía a este hombre el calificativo de gigante.
Baigorri Velar, impostor o sabio, era débil, y se aisló. Ya no intentaría repetir su experiencia. Vivió 40 años más, hasta los 81 años, alejado de todo. Pero ese haz de luz iluminaría para siempre su existencia.
No sabremos jamás la realidad del hombre que hizo llover en la Argentina. O que creó la hermosa ilusión de que podía lograrlo.
Y un aforismo final en homenaje a Baigorri Velar, fabricante de lluvias o de sueños: "No podemos alcanzar el cielo. Pero intentarlo ya es acercarse".