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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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sábado, julio 20, 2019

20 de julio de 1989: fallecía en su Buenos Aires natal el actor Juan Carlos Altavista, más recordado por el personaje que interpretó: "Minguito Tinguitella".


20 de julio de 1989: fallecía en su Buenos Aires natal el actor Juan Carlos Altavista, más recordado por el personaje que interpretó: "Minguito Tinguitella".

Juan Carlos Altavista había nacido el 4 de enero de 1929.
De origen humilde, los comienzos de Juan Carlos Altavista se remontan al Teatro Infantil Lavardén. En este teatro tuvo como compañeras a Julia Sandoval y a Beba Bidart.
El personaje que hizo famoso y lo marcó de por vida a Juan Carlos Altavista por el cual será recordado siempre es el de Domingo Tinguitella, o simplemente "Minguito" o "el Mingo",  un famoso personaje creado por el guionista nacido de una idea de Juan Carlos Chiappe. Se trataba de un ciruja que trabajaba en la quema, tirando de un carro. Vestía boina y alpargatas. Tuvo mucho éxito en radio y teatro. "Minguito" supo darse el gusto de entrevistar y compartir el humor con grandes personalidades del espectáculo, el deporte y hasta con líderes políticos. También actuó en varias películas. Fue creado por el guionista Juan Carlos Chiappe y comenzó a saberse de él en los años '60, primero en radio, después en televisión.
En recordado programa de la televisión argentina “Polémica en el bar” con la participación de Jorge Porcel, Fidel Pintos (el Gran Santero Argentino), Carlos Carella,  Javier Portales, Vicente La Russa, Rolo Puentes, Alberto Irízar (el dueño del Bar de los encuentros de amigos, llamado “El Gallego”), Mario Sánchez, Luis Tasca, Julio de Grazia, Adolfo García Grau, entre otros. Desde ese momento Minguito cambió su vestimenta, a raíz de un juego simbólico de Altavista que quiso hacerle un homenaje a su padre, a quien no pudo acompañar al fallecer. Más tarde, en un reportaje, el actor diría: "Me puse ropas de él. Su sombrero, el saco, la camisa, el echarpe, un cinto grueso de cuero. Y le agregué zapatillas de paño y palillo en la boca".
Durante la mal llamada "Revolución Argentina" (1966-1972), y cuando se encontraba prohibido con pena de prisión mencionar la palabra "Perón", Altavista, personificado como Minguito, en el programa "Polémica en el Bar", mencionó al ex presidente, en el exilio,  Juan Domingo Perón fuera de libreto y lo defendió. El hecho produjo una notable inquietud entre sus compañeros actores allí presentes. Sin embargo el programa no fue levantado.
El personaje de Minguito fue atacado por el mal llamado “Proceso de Reorganización Nacional”. Durante 1978 en una radio el marino que la intervenía lo intimó: "Le doy 30 días para que eduque a ese personaje".
El personaje de Minguito fanático de Boca Juniors, peronista, descendiente de italianos y se convierte con el tiempo en "periodista de barrio" un medio gráfico que se llamaba "La Voz del Rioba". Nunca se había casado, profesaba un amor sublime por su madre, "la viejita", a quien consideraba una santa. Tenía una vieja camioneta Chevrolet Campeón 1928, a la que llamaba la Santa Milonguita.
Algunas de sus frases eran: "Ségual";  "¡¿Que hacé tri trí!?" (apelativo que le puso a Jorge Porcel, que se volvió muy popular); "Hay que levantarle un manolito"; "¡Sí señó!"; "¡Apropícuese!"; "Te voy a hace' un buraco así de grande" y la otra: "guarda que nosotros somo' el cuarto poder y así como te podemos levantar un `manolito`, te podemo' hacer un buraco así de grande".
Altavista actuó además en numerosas películas de diversos géneros, en muchas de ellas con su personaje Minguito, destacándose siempre por su comicidad. Entre otros premios, en 1981 obtuvo el Diploma al Mérito de los Premios Konex como uno de los más importantes actores cómicos de Argentina, consiguiendo además el Konex de Platino. Recibió, entre otros premios y distinciones, tres Martín Fierro, el Premio al Mejor Actor de Comedia otorgado por Cronistas Cinematográficos de la Argentina, el Discepolín, el Argentores y el Prensario.
Falleció el 20 de julio de 1989 mientras grababa escenas para Polémica en el Bar de un ataque cardíaco, debido a que padecía una enfermedad llamada síndrome de Wolff-Parkinson-White, que le producía taquicardias paroxísticas (aceleración con descontrol del ritmo cardíaco).

domingo, febrero 22, 2015

22 de febrero de 1905: Nace el recordado y popular Luis Sandrini.


"Estoy conforme con mi vida porque hice todo lo que sentí y porque trabajé durante 50 años respetando al público” así decía y así era Luis Sandrini respetuoso del público. Un Señor con mayúsculas…

Luis Santiago Sandrini Lagomarsino fue uno de los actores cómicos populares argentinos más respetados y queridos por el público argentino. Recordado  por su entrañable personaje Felipe creación de Miguel Coronatto Paz  y por películas como El profesor Hippie y Cuando los duendes cazan perdices. Comenzó trabajando en el circo como payaso, pasó por la radio, la televisión, el teatro y el cine.
Su padre, de origen genovés,  fue un actor teatral, y Luis empezó a trabajar en un circo junto a él,  como payaso.
Sus comienzos fueron en el circo Rinaldi como payaso, para luego incorporarse a la compañía de Enrique Muiño y Elías Alippi (donde conociera a su primera esposa, la actriz Chela Cordero). ,
Alcanzó una importante repercusión en la pieza "Los tres berretines", de Malfatti y De Las Llanderas, que luego fue llevada al cine.
Luis Sandrini  compartió pantalla con otros grandes cómicos como Tato Bores, Alberto Olmedo, Pepe Biondi, José Marrone, Carlitos  Balá, Dringue Farías y Juan Carlos Altavista.
En el teatro hizo “Cuando los duendes cazan perdices”, luego llevada al cine conoció a Malvina Pastorino, de quien quedó asombrado por la belleza de la joven actriz, con la cual se casó.
No obstante, a pesar del amor que le tenía su público, Sandrini se vio obligado por un tiempo a dejar su vocación y dedicarse a la carpintería, en un taller improvisado en su casa, en cuya puerta de entrada colgaba un cartel improvisado que decía "Aquí trabaja Sandrini". Este período coincide con la caída del Peronismo, en 1955.
Luego se afianzó con la película La cigarra no es un bicho” una película argentina de 1963 dirigida por Daniel Tinayre, en base a un guión suyo escrito en colaboración con Eduardo Borrás y el humorista Landrú, sobre la novela del mismo nombre de Dante Sierra. 
Esta película significó el debut del comediante Carlos Perciavalle (quien aparece en los créditos como "Hector Perciavalle") en un breve papel y a penúltima cinta que realizaría Mirtha Legrand.

Se dice que la secuencia de la requisa policial a los clientes del hotel tras el decreto de la cuarentena por la peste bubónica es una sátira de los operativos policiales que se realizaban en ese entonces a los llamados hoteles alojamiento, los cuales eran fiscalizados personalmente por el tristemente célebre comisario Luis Margaride, quien era para la época el jefe de la División de Seguridad Personal de la Policía Federal.  También se hizo famosa por haber incluido la primera palabra soez del cine de ese país (más concretamente, “pelotudo”). El desprevenido público asistente al estreno estalló en carcajadas sorprendido por el epíteto en boca de un primer actor acostumbrado a brindarnos personajes tiernos, ingenuos y, sobre todo hasta ese momento, muy blancos. Además, y contrario a lo que se cree, la palabreja en cuestión no estaba en el guion original sino que el mismo Sandrini la agregó cuando filmaron dicha escena.

Han pasado a la historia sus  famosas expresiones: “¡La vieja ve los colores!”, “Hasta que el cuerpo aguante”.
Luego de 17 días de estar internado en un estado crítico en el Sanatorio Güemes, Sandrini falleció el 6 de julio de 1980, en pleno rodaje de la película “Qué linda es mi familia” con Niní Marshall y Palito Ortega.

Entre los premios y reconocimientos que obtuvo se cuentan el Cóndor de Plata al mejor actor en 1972 por La valija, y el Konex de Honor 1981, este último póstumo.



miércoles, noviembre 05, 2014

Un 5 de noviembre de 2013 a los 79 años en el Hospital Británico partía Juan Carlos Calabró.

Juan Carlos Calabró fue un popular y querido actor, locutor, humorista y “cantante a su manera” popular poco considerado hasta desmerecido.


Juan Carlos Calabró nació Villa del Parque el  3 de febrero de 1934 y partió hacia “el silencio” como decía Don Atahualpa Yupanqui un 5 de noviembre de 2013 a los 79 años en el Hospital Británico, donde permanecía internado por una insuficiencia renal.
Recordado por crear los personajes televisivos "Johnny Tolengo" (El Majestuoso”) haciéndose auspiciar por la ficticia gaseosa "Cocucha Efervescente", "Renato el contra" “Gran Valor” y "Aníbal" un pelotazo en contra muy difícil de parar que terminaba, similar, como el tema de Ignacio Copani “Cuantas minas que tengo” con su novia Manuela,  entre otros.
Debutó en radio, a principios de los años 1960, con el programa “Farandulandia”
En 1962 partició en “Telecómicos” con el libreto de  Aldo Cammarota  y Délfor.
En 1972 participó en el programa “Circus Show” de Carlitos Balá junto a Carlitos Balá, Delfor Medina y Mario Sánchez, entre otros.
En los años noventa, su creación para televisión de «El Contra», un personaje bautizado como Renato Pasalaqua que recibía a todas las celebridades de ese entonces, y las hacía enojar contradiciéndolas, fue otro éxito televisivo acompañado por Gerardo Sofovich o Antonio Carrizo siempre llegaba a un bar donde había ya una persona que estaba esperando a un famoso, que luego llegaba y al que hacía enojar, primero confundiéndolas con otras personas y luego contradiciéndolas y miraba a un camarero llamado Pedro, se le oía frecuentemente, al llegar un invitado, gritar, a la par que hacía como que miraba a alguien fuera del alcance de la cámara: "¡Pedro, mirá quién vino!".

Calabró firmó muchas películas como Gran valor, Gran valor en la Facultad de Medicina, Diablito de barrio, Villa Cariño, Villa Cariño está que arde. También realizó varios cameos junto al humorista Luis Sandrini, quien se despedía definitivamente del cine. Entre ellas figuran: La fiesta de todos (1978) y Frutilla (1980), Mingo y Aníbal, dos pelotazos en contra (1984), Mingo y Aníbal contra los fantasmas (1985), Mingo y Aníbal en la mansión embrujada (1986), Donde duermen dos, duermen tres, Yo también tengo fiaca y Me sobra un marido.


En 2005 hizo apariciones esporádicas con la obra Calabró + Calabró, donde el humorista compartía el escenario con su hija Iliana, desplegando su clásico humor familiar.

El humorista Calabró cuando recibió el tardío reconocimiento subió al escenario del Teatro Colón para recibir la estatuilla especial de la mano de sus hijas Iliana y Marina: “Por más que uno quiere hacer fuerza y sobreponerse a la emoción, no es fácil. Me hicieron esperar 50 años. Esto es parte de ustedes, hoy se hizo justicia”, dijo agradecido y cuando estaba frente a su mujer Coca y grandes amigos artistas como Mirtha Legrand y Susana Giménez dijo con su clásico sentido del humor: “Coquita, uno más para lustrar. Ya estamos cerca de Mirtha, nos lleva 14 nomás”.

sábado, enero 04, 2014

4 DE ENERO DE 1929: NACE EL QUERIDO "MINGUITO" JUAN CARLOS ALTAVISTA.

Juan Carlos Altavista nació el 4 de enero de 1929. 
Minguito Tinguitella surgió por una creación de Juan Carlos Chiappe. 
Era el ciruja del barrio ("rioba" en lunfardo...) que tiraba de un carro. El hombre "del pueblo", generoso, descendiente de inmigrantes afincados en barrios porteños.
"Minguito Tinguitella tenía cuatro características principales que lo distinguían: era "hincha" (fanático) de Boca Juniors, era intransigentemente peronista, era descendiente de italianos, y era trabajador informal ("cartonero" y periodista de barrio). Además "Minguito", quien nunca se había casado, profesaba un amor sublime por su madre "la viejita", a quien consideraba una santa. Tenía una vieja camioneta Ford A, a la que llamaba la Santa Milonguita, para "cartonear" o "cirujear" en la quema de basura.

Generalmente se presentaba vestido con un traje que le quedaba chico, camisa cerrada al cuello, sombrero tanguero, bufanda al cuello, en pantuflas y un mondadientes en la boca. A partir de "Polémica en el bar", Altavista adoptó como vestimenta de Minguito, la de su propio padre, a manera de homenaje, por no haber podido acompañarlo al momento de su fallecimiento. En un reportaje dijo: "Me puse ropas de él. Su sombrero, el saco, la camisa, el echarpe, un cinto grueso de cuero. Y le agregué zapatillas de paño y palillo en la boca". Hablaba un lunfardo estricto con un reconocible acento derivado de su origen italiano" (Wikipedia).

Carlitos Balá y Juan Carlos Altavista


Luego se incorpora al elenco de Polémica en el Bar junto a otros actorazos como Fidel Pintos (el hombre de la sanata...), Vicente Larrusa ("el fotógrafo" o "el preso"), Mario Sánchez (el mendocino de "la ecología), Adolfo García Grau, Jorge Porcel, Javier Portales, entre otros. 
La gente aún recuerda sus frases “te vamo’ a levantar un manolito” “gomía” “qué hace, fosforito” “qué hacé tri tri”.
En 1981 recibió en el rubro Espectáculos Premio Konex de Platino - Actor Cómico y el Diploma al Mérito - Actor Cómico.
Como si hubiera sido planeado, Juan Carlos Altavista murió en un Día del Amigo: el 20 de julio de 1989.

lunes, julio 15, 2013

¡¡¡ Qué hacé Trí Trí !!!

¡¡¡ Qué hacé Trí Trí !!! por Lorenzo Olivera, publicado en El Reporte - Uruguay, 12 de mayo de 2011.


Hay que levantarle un manolito...Sí, Señó...
Las frases se incorporan al vocabulario popular y si hubiera titulado el artículo, Juan Carlos Altavista, algunos veteranos lo recordarían y por su personaje Minguito Tinguitella o Minguito a secas lo sacarían muchos más.
Lo conocí en La Coronilla (Rocha) donde el arrendó una casa una temporada.
A pesar de que en La Coronilla todo está cerca, él alquilaba en la parte más humilde a un par de kilómetros de lo que es propiamente el balneario, zona donde están los hoteles y en el pueblo, donde arrendó, de gente muy gentil y poco atrevida, él estaba en las de él, lejos del mundanal ruido que se pudiera parecer al de Buenos Aires.
Sin perjuicio de ello, por la configuración del pueblo y del balneario, ambos estábamos a menos de 150 metros de las olas del océano.
Juan Carlos Altavista nació en Buenos Aires el 4 de enero de 1929 y falleció en la misma ciudad el 20 de junio de 1989 a los 60 años de edad.
De origen humilde, desde muy joven hizo teatro con grandes maestros (Narciso Ibáñez Menta, Francisco Petrone y Luis Sandrini), intervino en 55 películas y en televisión su personaje Minguito Tinguitella, creación de Juan Carlos Chiappe.
Chiappe lo tuvo a su cargo hasta que falleció en 1972 y lo continuó Peregrino Salcedo.
El personaje era lo que en Buenos Aires llaman cartoneros.
La consagración del personaje fue cuando los hermanos Gerardo y Hugo Sofovich lo incorporaron a Polémica en el bar, en el año 1974.
El programa consistía en una rueda de café donde se hablaba de fútbol y de temas de actualidad, excepto política, con la excepción que se dirá, por estar prohibidos ciertos temas vinculados a esta por la Revolución Libertadora que derrocó a Perón.
La rueda tenía representantes de distintos niveles sociales como ser un hombre de clase media (interpretado por García Grau) y en el otro extremo el de clase baja Minguito (Altavista), y bolos surtidos para cubrir los otros papeles, Jorge Portales, Fidel Pintos, Jorge Porcel.
Claro que estos personajes iban rotando por problemas contractuales o de indisposición, inclusive al final estaba hasta Sofovich.

Altavista decía que su vestimenta era en homenaje a su padre que adoptó en forma de homenaje al fallecimiento de éste.
Las características del personaje eran: hincha de Boca Juniors, peronista a muerte, descendiente de italianos, trabajador informal (cartonero), un palillo en la comisura de los labios, una bufanda, un par de pantuflas de tela y un cinturón de cuero.
El traje le quedaba chico, camisa abotonada al cuello, sombrero tanguero.
El palillo de dientes, en la comisura de los labios, lo manejaba mejor que Douglas Fairkbanks, la espada, personificando a D’Artagnan en los Tres Mosqueteros de Alejandro Dumas.
También alternaba el papel con su rol de periodista de La Voz del Rioba, acompañado del fotógrafo “El Preso” interpretado por Vicente La Russa.
El fotógrafo era un personaje imprevisible, mejor dicho previsible porque podía hacer cualquier cosa en cualquier momento sin contar con los accidentes con el flash de la época, dado que no estamos hablando de cámara digital ni nada parecido.
El fotógrafo podía aparecer parado arriba del mostrador o de una mesa o debajo de una mesa tratando de sacar lo que él interpretaba que era la mejor toma para la nota.
Ambos desopilantes.
Altavista en su programa llegó a reportear a Héctor J. Cámpora (novel presidente argentino que le estaba haciendo el mandado a Perón).
Cuando la Revolución Libertadora, Minguito en pleno programa fuera de libreto, por supuesto, nombró a Juan Domingo Perón y lo defendió.
Todos esperaban como mínimo la clausura o que viniera la orden de bajar el programa.
No ocurrió nada, absolutamente nada, creo que lo que justifica el hecho de que no tomaran medidas radicales era la gran difusión y popularidad del personaje.
Minguito, perdón Altavista, en el trato personal era un caballero, respetuoso con todo el mundo, por lo menos en La Coronilla y en El Chuy, principal atractivo turístico de los extremo este.
Veraneando se ahorraba dinero, hoy se terminó, es totalmente al revés.
Trataba de señor y señora a todos, no tuteaba, se dirigía a la gente de Ud.
Pasaba desapercibido por ser una persona con una forma de conducirse que no desentonaba, en Rocha último reducto del idioma español en nuestro país.
Por sus modales nadie se daba cuenta que fuera porteño porque ni el acento se le sentía.
De Paco Ibáñez, hijo de uruguaya, puedo decir lo mismo.
No así del gordo Porcel, que no era más grosero, porque no tenía tiempo, entre frankfurter y frakfurter gratis, en La Pasiva y basurear a una niña de 6 años por un autógrafo, negándoselo porque ella no tenía nada para darle a él.
Hay muchas frases creadas por los libretistas, teóricamente, aunque los que hemos estado entreverados en el ambiente de los medios, sabemos perfectamente que pueden provenir del propio actor, de un camarógrafo, un iluminador, etc.
Vinculadas con Minguito entre mucha otras quedaron: “Ségual, ¡¡¡¿¿¿Qué hacé tri tri !!!???, Hay que levantarle un manolito, Sí, Señó, Apropíncuese, entre muchas otras.
Se casó con la mujer de su vida y para toda la vida con la que tuvo dos hijas y un varón.
Padecía de una enfermedad que le producía taquicardias paroxísticas (una aceleración con descontrol del ritmo cardíaco) que le atacó cuando terminaba de grabar un programa e iniciaba otra grabación y a pesar de la ayuda profesional prestada falleció.
Utilizando sus palabras podríamos decirle donde esté:
“¡¡¡ Chau gomía!!!
Fotos de internet.

NOTA GUILLERMO PIRRI ARGENTINO: el autor menciona a "la libertadora" ( como la llamaron los anti-peronistas, "la fusiladora" (como la llamaron los peronistas) cuando en realidad fue durante la dictadura autodenominada "Revolución Argentina" (1966-1972), y cuando se encontraba prohibido con pena de prisión mencionar la palabra "Perón",  Minguito, en el programa "Polémica en el bar", mencionó al ex presidente Juan Domingo Perón fuera de libreto y lo defendió. El hecho produjo una notable inquietud y entre sus compañeros actores, allí presentes. Sin embargo el programa "Polémica en el Bar"  no fue levantado. 

Y COMO YAPA ARGENTINA.

Oración de Minguito Tinguitella a la Virgencita de Luján.


Vengo a ponerme de rodillas virgencita, porque precisamo de que vos te lo chamuyes a tu hijo Jesús que es el capo máximo de todo nosotro, p'hacerle un par de rnangazos de laburo, desalú y todo eso.
Y yo pensaba que como vos sos la mamá de él, no te va a decir que no ¿viste?
Y bueno, lo que yo como hijo tuyo te pido, es que vos leas en los ojos de nosotros, y allí solita se van a dechavar toda nuestra necesidade... aunque sabemo que vos y Dió saben perfetamente qué cosa precisamo cada uno...
Por eso, con solo poner tu santa mano sobre nuestro pecho, vas a poder sentir nuestras angustias... vas a ver nuestras manos vacías y nuestros ojos cargados de lágrimas.


Pero a travé del llanto vas a poder ver también nuestras esperanzas que nacen de nuestra fe, porque confiamos en vos, y en tu Hijo...

Vos sabés que algunos de nosotros andamos precisados de salú, que otros tenemos problemas en el hogar, en el laburo, y también en nuestros sentimientos, que a vece se les da por andar a contramano...
Virgencita, vos que sos tan buena, chamuyátelo a tu Hijo... te lo pedimo los hombres, las mujeres y lo niño que se arrodillamo respetuosos adelante de vos, confiados. Y tanta es la confianza que te tenemo, que en este istante ponemo todo nuestro sueños en tus manos...
Te lo pedimos a vos, que vivís florecida de Jesús...
Te lo pedimo por nuestros hermanos en Cristo, por nuestro familiare, por nuestros amigos, por los que están, y por los que ya se la picaron. Por nuestro gobernantes también te mangamo, pa' que les deas claridá
de sabiola.
Te lo pedimo en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.
PODASTA: Yo sé bien que nosotro también podemo mangarlo a Dió diretamente, pero te usamo de intermediaria, porque nuestros pedidos, en tus labios suenan más dulces.
Perdoná tanta molestia.
Mingo.

martes, febrero 12, 2013

EDMUNDO RIVERO, UN GRANDE DE ARGENTINA.

CANTORES POPULARES ARGENTINOS:
HOY EDMUNDO RIVERO.
EDMUNDO RIVERO es uno de los grandes del tango…
Tuvo un bisabuelo materno de origen inglés que se llamaba Líonel, había sido lanceado a mediados del siglo XIX por los indios pampas, le dejó la herencia del pelo rubio y el primer nombre Leonel pero es más conocido como Edmundo Rivero.  Estudió en el Conservatorio Nacional del barrio de Belgrano.
Porteño. Nació en el barrio bonaerense de Valentín Alsina en lo que se llama el límite sur de Manzi. Decía en el último reportaje “Nací bajo el mismo ciclo al que tantas veces he cantado con versos de Homero Manzi; el de Pompeya y más allá la inundación. Fue el 8 de junio de 1911, a unas cuadras de la iglesia de Nueva Pompeya; del paredón del Sur, que todavía queda en la calle Esquiú; junto al puente del Ferrocarril Belgrano, que entonces se llamaba Midland, exactamente en la estación Puente Alsina, de la cual mi padre era jefe. ¡Quién iba a decirme que 37 años más tarde iría a tocarme estrenar el tango que habla del paisaje que me vio nacer!”.
Se crió en el barrio porteño de Saavedra y pasó su adolescencia en Belgrano.
Siempre se lo “gastó” es decir recibía cargadas por sus manos grandotas (eran cargadas hasta inmerecidas y muchas sin maldad producto del ingenio y del cariño).  Recuerdo cuando estaba el programa “Polémica en Bar” ese que empezaba con el tango “Cafetín de Buenos Aires” cantado, como los dioses, por Edmundo Rivero. A ese bar va a tomar un cafecito el mismo Edmundo Rivero y se sienta junto a Minguito Tinguitella (Juan Carlos Altavista) y  Jorge Porcel luego cuando termina la charla se retira Edmundo y le da un abrazo a Minguito Tinguitella y  Porcel le pregunta que le parece Rivero y Minguito responde: - cuando me abrazó… sentí que me abrazaba una multitud…
Exageraciones con respecto a sus manos. Su hijo Edmundo “Muni” Rivero decía:  “Siempre fueron tus manos un regazo/ para los “puntos” fieles del “boliche””/ también para “la viola” que a destajo / sin chistar puso música a tu “espiche”.
A continuación un comentario del Reginense Carlos Basabe Cerdá: “Lo que se hereda, no se hurta, (sentencia la sabiduría popular), y así ha de ser, porque Edmundo Rivero siendo un pibe, gastaba más en cuerdas para su guitarrita que en comprar zapatillas. Había nacido en una familia de cantores y guitarreros. Su madre Juana Anselma Duró, sabía tocar la guitarra y cantar estilos criollos, cifras, vidalitas, cielitos y triunfos. Muchas de esas veladas las compartía con su esposo en reuniones familiares y de amigos. De esa manera Edmundo recibió de su madre los primeros achuchones para encaminarse en el camino del canto y la música. 
Su padre, don Máximo Anibal Camilo Rivero, que por aquella época era el jefe de la estación "Midland" del ferrocarril Belgrano, también gustaba cantar acompañándose muy bien con la guitarra, por eso Edmundo sabía recordar "mi padre nos daba todas las noches de Dios su infaltable serenata mientras mi madre le cebaba mates".
Mi padre siempre me decía; "La guitarra nunca te va a dar una fortuna, pero te va a dar otra riqueza más importante que los bienes materiales; Te va a dar amigos y te va a abrir las puertas del rancho más humilde y del palacio más grande" finaliza Basabe desde el sitio “A solas con el Tango”.
Edmundo Rivero fue un destacado cantante, guitarrista y compositor de tangos, cultor de la parla lunfarda.
Fue creador de tangos, milongas y canciones por ejemplo  "Malón de ausencia" que es de su autoría:

"A los lejos se divisa
de la pampa la ancha huella
y el redoblar de pezuñas
al incrustarse en la tierra.
La lanza firme en el brazo,
bien arriba la bandera
y el ruido ensordecedor
del potro en loca carrera
ganando campo y distancias
hacia la muerte señera".
Siempre decía:  "El guitarrista -tal como me había augurado mi padre- era bien recibido en todas partes. Yo, por mi parte, en cada lugar que visitaba era como si le sintiera el pulso a la región, al propio país. Tomaba conciencia de que nuestros modos de cantar, desde el lunfardo a la zamba, son variadísimos, pero la música argentina, una sola".
En 1969 inauguró el local “El Viejo Almacén”, que se convirtió en uno de principales centros tangueros porteños, un clásico, un lugar emblemático.  Pasaron Vittorio Gasman, Marcelo Mastroiani; escritores como Ernesto Sábato y Mario Vargas Llosa; el Premio Nobel Luis Federico Leloir... A pedido del Rey de España Juan Carlos cantó "Sur" (obra maestra de Rivero como la interpretación del tango: “La última curda”) y a solicitud de la Reina Sofía de España interpretó "Cambalache" de Enrique Santos Díscepolo “el filósofo del tango”.
Artista reconocido en todo el mundo.  Cuenta su biografía que por el ´77 viajó a Venezuela, junto con un numerosa comitiva de civiles, que acompañó al dictador Jorge Rafael Videla en visita diplomática a ese país.
En diciembre de 1984, asistió a un almuerzo en la casa presidencial de Olivos en donde  se hizo un homenaje a Carlitos Gardel.  El presidente Raúl Alfonsín, que admiraba a Rivero, festejó efusivamente su actuación.
Falleció en la ciudad de Buenos Aires, a los 74 años, el 18 de enero de 1986.

EL TANGO SUR DE  HOMERO MANZI.
En el último reportaje de la revista “Todo es Historia”, dirigida por Félix Luna, septiembre de 1987 le preguntan por el tango SUR una de las tantas y grandes creaciones de ese POETA CON MAYÚSCULAS que fuera Homero Manzi.
Lo consultan a Rivero sobre Sur…
-Un título significativo, porque allí comienza su éxito. Dígame, Rivero, cuando usted grabó esa joya de la discografía tanguera que es "Sur" con la orquesta de Troilo, modificó algunas palabras de la letra ¿no es así?
-Sí, cambié florando por flotando. ¡Qué hermoso término, florando! Lo que pasa es que cuando comencé a e cantarlo, el público no comprendía el significado de ese verbo; me preguntaban qué quería decir.
Entonces, con el consentimiento de Manzi, lo reemplacé por flotando. También en la segunda parte hice un cambio: troqué “y mi amor y tu ventana” por “y mi amor en tu ventana”. Por supuesto, Homero estuvo de acuerdo. Ponga esto: en la historia de la música, el cantor popular está autorizado a agregar algo de su personalidad a letras y melodías, a fin de identificarse con ellas, siempre y cuando no cambie el sentido ni el contenido del texto. Esto último suele ocurrir, en lo instrumental, con muchos músicos modernos que desvirtúan las melodías. Se puede hacer mil variaciones, pero luego de tocar la obra original.