GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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viernes, agosto 06, 2021

Necesitamos un presidente como Favaloro por Alfredo Leuco.

 

Necesitamos un presidente como Favaloro 

por Alfredo Leuco.

Es mi humilde utopía. Es lo que sueño para nuestra bendita Argentina. Que alguna vez, podamos tener un Presidente con los valores y las convicciones del doctor René Favaloro.
Honradez contra la corrupción, sensibilidad solidaria con los más humildes, excelencia profesional reconocida mundialmente, amor por el padre de la patria, don José de San Martín y una capacidad monumental para trabajar con los más capaces y los mejores equipos. Es casi la contracara de lo que estamos padeciendo ahora con Alberto Fernández. El día y la noche. Necesitamos un presidente como Favaloro que es el emblema del mérito. Un médico gigante para curar tantas enfermedades que tiene este país. Al gran pueblo argentino, salud, como dice el himno.
Siempre lo tengo presente a Favaloro como el mejor espejo en donde mirarse. Y más un día como hoy, porque se cumplen 21 años de aquél alarido de dolor y de luto de todos los argentinos. Eran las dos y media de la tarde y el doctor René Favaloro, frente al espejo del baño, apoyó la pistola y se pegó un tiro en el corazón.
Ojalá pudiéramos retroceder en el tiempo y darle un abrazo gigantesco. Atraparlo para que no se vaya. Ponernos a su lado y ayudarlo a luchar contra esa corrupción que le envenenó la sangre. Su carta debería leerse como un rezo laico. A pocos minutos de matarse, escribió que “Estoy cansado de luchar y luchar, galopando contra el viento, como decía don Ata. No puedo cambiar”.
Se refiere a que todo su templo de excelencia científica y ética se estaba derrumbando porque se negaba a dar retornos y recibir coimas. Dijo siempre que no. Y es una palabra de dos letras capaz de producir revoluciones morales: No. No me corrompo. No banco corruptos. No me asocio con corruptos. No defiendo corruptos. No voto corruptos. No justifico corruptos. Ojalá que ese No gigantesco que Favaloro pronunció antes de morir, viva eterno en el corazón de su pueblo.
Le pido que escuche lo que Favaloro escribió en su última carta sobre los sindicalistas: “Esa manga de corruptos que viven a costa de los obreros y coimean fundamentalmente con el dinero de las obras sociales”. ¿Se da cuenta? Favaloro lo denunció hace 21 años. Y no cambió absolutamente nada. Toda esa basura sigue igual.
El doctor René Gerónimo Favaloro fue uno de los argentinos más grandes de todos los tiempos. Hoy está en el cielo de lo mejor de la argentinidad. La técnica del bypass, su obra cumbre, está considerada como uno de las 400 más extraordinarias creaciones que cambiaron la historia. Casi no hay ejemplos similares en América Latina.
Hoy que estamos embarrados por la mega corrupción y el autoritarismo que volvió a la Argentina, la figura de Favaloro y su leyenda nos mete aire puro en los pulmones y multiplica la esperanza de que podamos lograr de una vez por todas, un país a su imagen y semejanza, un país más justo para todos, sin ladrones ni golpistas. En televisión, hizo un diagnóstico del comienzo de la inflación y la ubicó en el primer gobierno peronista.
Favaloro es un padre nuestro que está en los cielos. Yo no dejo pasar oportunidad para iluminar su figura monumental. Porque hoy lo necesitamos más que nunca.
Al doctor de los doctores le gustaba decir que “el nosotros siempre estuvo por encima del yo”. Fraternal hasta el dolor, como quería la Madre Teresa. Ante tanta vergüenza ajena por tanto latrocinio de estado y cleptocracia, recordar su emblema nos sirve como el mejor de los horizontes.
Escuchar su mensaje y su legado nos hace olvidar un poco de uno de los momentos más tristes de nuestra bendita Argentina que fue aquél día en que el doctor Rene Favaloro decidió abandonar este mundo. Justo el que salvó miles y miles de vidas. Justo él, que derrotó miles y miles de muertes, justo él. Solo, abatido, cansado de luchar contra la burocracia, los estafadores y la mediocridad, uno de los argentinos más venerados nos pegó un cachetazo brutal para despertar nuestra conciencia ciudadana. Justo él que vino a ofrecer su corazón generoso como ejemplo a toda la sociedad.
Por eso todavía duele tanto su partida. Por eso su memoria nos interpela. Porque era un científico admirado por las elites intelectuales pero había sido parido entre los hombres más sencillos de La Pampa.
Su etapa de médico rural en Jacinto Arauz lo marcó para siempre. Le fortaleció las raíces y modeló su identidad. Salió en tren de la estación Constitución rumbo a Bahía Blanca. Llevaba un saco de lana tejido y reciclado por su madre. Doce años de su vida los dedicó a enriquecerse humanamente en el campo, ayudando a los que menos tienen, poniendo el cuerpo y las neuronas donde había más necesidades. Se hizo hombre del pueblo en la profundidad de nuestra patria.
Fue de una austeridad y una generosidad inmensa.
Siempre decía que los datos de la mortalidad infantil y la concentración de la riqueza eran claves para medir a un modelo injusto que él llamaba Neofeudalismo. Fue un adelantado. Como si hubiera presentido lo que nos pasó en los años de la era del hielo K. Jamás hizo nada ni por dinero ni por poder. Sus valores eran otros. Era de otra galaxia.
Hoy lo extrañamos como nunca. Necesitamos de su molde. Para que nazcan argentinos de esa madera y con ese corazón. Militantes de la cultura del esfuerzo y la excelencia. Plantados sobre nuestra tierra. Con la ética, el mérito y la honradez como bandera.
Nosotros tenemos la obligación moral de recordarlo todos los días. Tal vez nos ayude a salir de este túnel de angustia que no producen todas las pandemias: la del coronavirus, la de la economía y la de la impunidad para los corruptos que el tanto despreciaba.
Favaloro nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre: San Favaloro de la Medicina Social, la ética y la Excelencia.
Hoy lo necesitamos más que nunca para demostrar que no todo es corrupción, trepadores del poder, autoritarios y soberbios. Que la patria no se devora a sus mejores hijos. Que se puede ser argentino de otra manera. Como Rene Favaloro, que en paz descanse.
Publicado en http://alfredoleuco.com/

miércoles, noviembre 11, 2020

Feliz cumpleaños, querida Pinky – 11 de noviembre 2020.

 


Hoy Lidia cumple 85 años. Y le quiero hacer un humilde homenaje. La historia de vida de Lidia es de las más increíbles y novelescas que yo conozca. Habría que hacer una miniserie para Netflix.

Lidia nació en San Justo, en el corazón de La Matanza. A los 12 años ya trabajaba en los talleres textiles. Era traviesa y desafiante. Tenía una belleza y una personalidad difícil de igualar. Hija de Epifanio y Concepción, a los 15 años, sus padres la echaron de la casa. Pobre Lidia, encontró consuelo y refugio en la casa de una amiga del barrio: Ana Cohen.
A los 20 años debutó en la televisión y en poco tiempo se hizo muy famosa. Lidia Elsa Satragno pasó a ser Pinky. Así la bautizó un colega en referencia a lo rosado de su piel. Y comenzó a parir una leyenda a la que se conoce como “La Señora Televisión”. A los 23 años estaba en la cima. Fue declarada la mujer del año y tuvo la posibilidad de cenar con el canciller alemán Konrad Adenauer y con el alcalde Willy Brandt en Alemania. Entrevistó a Arturo Frondizi y esa fue la primera vez que un ex presidente argentino aparecía en vivo y en directo en la televisión.
Presentó espectáculos en el Lincoln Center y en el Carnegie Hall de Nueva York. Hizo muchas obras de teatro absolutamente exitosas. Nadie olvidará aquella pieza de Neil Simon llamada “Prisioneros en la ciudad” con Pinky bajo la dirección de la legendaria Alejandra Boero.
Pinky siempre fue una estrella por su rostro y su estampa incomparables y por su cerebro repleto de neuronas. A Juan Manuel Fangio, de chiquita, le regaló un trébol de 4 hojas para que tuviera suerte en las carreras. Fue en el club Huracán de San Justo que presidía su padre. Fangio era una gran promesa, pero todavía no había ganado ni uno de los 5 títulos de campeón de mundo que logró.
Pinky era modelo, presentadora publicitaria, locutora, conductora de radio y tele y actriz. Vale la pena ver la película “la Caída” en la que fue dirigida por el genio de Leopoldo Torres Nilson.
Pinky sufrió todos los males del mundo y también pudo disfrutar de todos los placeres y reconocimientos.
El romance con Paul Newman que la alentó para ser fuerte y ni siquiera pensar en un suicidio como se le había cruzado alguna vez por su cabeza. Siempre tenía que combatir sus depresiones. Ayudaron el galanteo de Antonhy Quinn o la romántica actitud de Omar Shariff. Nadie podía dejar de mirar y admirar a Pinky.
Era una diosa y una genia, como dirían hoy los muchachos.
Tuvo pérdidas brutales. Su hermana Noemí que falleció muy joven, su adorado hijo Leonardo que murió de cáncer a principio del año pasado y su gran amigo del alma, Héctor Ricardo García el talento que inventó Crónica.
Además de Leonardo que le dejó de herencia dos nietos maravillosos como Isidoro y Miranda, también tuvo a Gastón con el Negro Raúl Lavié, con quien además de casarse tuvo uno de los amores más volcánicos de su existencia. En la actualidad, todavía se ven y se quieren. Su hermanita, Raquel Satragno también tuvo años rutilantes como modelo tanto en pasarelas como en la tele.
Hoy comparte una residencia para personas mayores con otro de sus hermanos de la vida: Cacho Fontana. Un salvador que se llama Salvador, tuvo una generosidad inmensa con dos de las más grandes figuras de la locución y el periodismo audiovisual argentino.
Y en su regreso a la televisión pública fue acompañada hasta, que volvió al aire, por su admirado y referente político, Rodolfo Terragno, ex embajador ante la Unesco que vino especialmente desde Paris. Al final del mandato de Mauricio Macri, Pinky compartió uno café con el ex presidente. Los unió el aprecio y el respeto.
Tonino, el tío de Macri, decía que Pinky había tenido en brazos a Mauricio cuando era poco menos que un bebe. Es que los Macri eran de San Justo y todos se conocían. Sobre todo cuando Franco, maltratado y subestimado por su padre, se fue de su casa a trabajar como peón en las obras en construcción.
Ella siempre fue muy fuerte. Pero con una salud muy débil. Dice sin bromear que tuvo cáncer hasta en la oreja. Que tuvo que andar en silla de ruedas por un problema de motricidad y que cuando fue diputada nacional, se amargó tanto, la persiguieron tanto que hizo una trombosis y casi se muere.
Su paso por el Congreso lo define como “uno de los momentos más brillantes y podridos de su vida”. No quiso una jubilación de privilegio y se le fue tanto dinero para atender la fragilidad de su salud que tuvo que vender algunas obras de arte y recuerdos que tenía para poder pagar las cuentas. Había perdido hasta la medicina prepaga. Eso se llama honradez para honrar la vida.
Estuvo tantas veces tan grave que Pinky suele definir su vida como “un ensayo general para la muerte”. Un día, la hermosa casa frente al Jardín Botánico quedó más vacía.
Siempre combatió y despreció a los autoritarios y por eso recuerda como “un día siniestro” cuando le tuvo que tomar juramento a Néstor Kirchner en la Cámara Baja. La tenían amenazada, le hacían la vida imposible. La Cámpora le cantaba barbaridades desde las galerías del Congreso. Su hijo Gastón contó que toda la familia fue perseguida durante el kirchnerismo. Incluso a él y su grupo musical Ultratango, le suspendieron varias actuaciones y giras que ya estaban contratadas.
Pinky estuvo a punto de ser intendente de La Matanza por consejo de Terragno y con la boleta de la Alianza. Algunos dicen que le robaron la elección, ¿Se imagina que hubiera sido de La Matanza gobernada por las manos limpias y la capacidad de Pinky? ¿Las mafias la hubieran dejado hacer lo que había que hacer? Nunca lo sabremos.
Pinky atravesó durante la dictadura dos momentos que la marcaron a fuego. Una vez que le dijo que no a Ramón Camps, el general más sanguinario, y él le contestó que la iba a tirar en un zanjón como represalia. Y después, el tema de aquel programa de las “24 horas por Malvinas”. Al principio ella se negó, pero después Cacho Fontana la convenció con un argumento demoledor: “vamos a juntar fondos para los soldaditos que sufren y necesitan de todo”. En el corto plazo, todos nos enteramos que la jerarquía militar y algunos intermediarios se robaron gran parte de las joyas y los bienes que el pueblo argentino había donado generosamente.
Lidia había debutado a los 20 años en el canal 7. Fue la encargada de presentar la transición entre la televisión de blanco y negro a color. Ese día estaba refulgente y con una gran emoción al comprender ese momento histórico para la industria del entretenimiento y la cultura.
Jamás olvidará aquel camarín número 16, esos estudios que ella considera un lugar sagrado y el único consejo que le dieron un minuto antes de arrancar: “Vos hablá, cuando se prenda la luz colorada.” Y, así fue construyendo ese entrañable edificio humano llamado Pinky. Una catedral venerable, pura ética y cultura. Es la madre fundadora de la televisión argentina. Se cansó de hacer éxitos.
Tenía 20 años cuando ingresó a esos estudios. Ahí nació a la pantalla. Durante un tiempo se pudo volver a disfrutar de sus historias apasionantes y de sus archivos increíbles, en ese mismo canal donde fue parida, en esa misma televisión pública. Estuvo los sábados junto a Kari Araujo en su programa que se llamaba “Memorias desordenadas”.
Lidia se hizo Pinky en las pantallas que entraban a nuestros hogares. Fue tan titánica su tarea y su aporte que se convirtió en un pedazo grande de nuestra historia. Lidia fue primero Pinky y después la Señora Televisión. Feliz cumpleaños para todas esas maravillosas mujeres argentinas que, como mamushkas, conviven en el cuerpo de Pinky. Y ojalá que semejantes mujeres sean muy felices. Se lo merecen. Se lo ganaron en buena ley.
Por Alfredo Leuco.

lunes, octubre 19, 2020

¿Cristina es leal a Perón? por Alfredo Leuco.

 

Hay sectores del peronismo tradicional que acusan a Cristina de oportunista porque siempre ninguneó y maltrató a Perón. Varios periodistas recuerdan y yo también, porque me lo contó a mí con mucho dolor, cuando Antonio Cafiero le llevó un proyecto para hacerle un monumento al general Perón. “Para ese viejo de mierda, no hay nada”, le contestó la presidenta de aquel momento. Ella confesó que en 1973 votó la fórmula peronista, pero con la boleta del Frente de Izquierda Popular de Jorge Abelardo Ramos. Quería votar a Perón desde la izquierda y no con “los fachos” del justicialismo.
Ante cuestionamientos similares, Aníbal Fernández cometió la herejía de decir que se metan la marchita en … donde usted ya sabe y hasta se peleó con el hijo de ese mito llamado Hugo del Carril.
Y como si esto fuera poco, tiró al Partido Justicialista por la ventana y ratificó que ella y su marido nunca le dieron bola y mandó a José Luis Gioja a “suturarse” ese lugar en donde termina la espalda.
Solía referirse en forma peyorativa a ese partido llamándolo “pejotismo”.
Juan Domingo Perón es una de las figuras de nuestra historia política que despierta mayores odios y amores. Con solo mencionar su nombre en una reunión social, se abre una discusión muchas veces irreconciliable que, ahora llamamos grieta, o abismo.
Mañana se cumplen 75 años de aquel 17 de octubre fundacional y Perón todavía sigue muy presente. El dijo que su único heredero era el pueblo, pero la realidad es que hoy es muy difícil definir que es el peronismo. Es un partido híper pragmático especialista en llegar y mantenerse en el poder con la ideología de los vientos que soplan.
Perón todavía desata pasiones sobre su vida y obra que son material inflamable. Se lo digo más claro todavía: Perón marcó la historia argentina. En todo debate es casi imposible encontrar denominadores comunes y es muy fácil chocarse con definiciones tajantes, excluyentes. Le doy los ejemplos extremos:
Usted puede escuchar a muchos argentinos decir que Perón fue un nazi. El que más violencia sembró y el que más atacó la libertad.
O en el otro rincón…
Usted puede escuchar a muchos argentinos decir que Perón fue Gardel, un semi dios. El que más hizo por los pobres en nuestro país y el que más impulsó la justicia social.
¿Fue nazi o Gardel? Con Perón no hay términos medios. La gloria o Devoto. El cielo o el infierno. En la figura de Perón se resume la eterna lucha entre la libertad y la justicia social, entre las demandas democráticas y las aspiraciones sociales. Es una lucha tan vieja como el mundo. Pero en Argentina se concentra en forma impresionante en la figura de Perón.
La historia política argentina se puede dividir para su estudio de diversas formas. Una de ellas es antes y después de Perón. Es difícil entender el alma y el cerebro de los argentinos, sin entender o intentar entender al peronismo. Hay que buscar un acercamiento a la verdad con la menor cantidad de reduccionismos o simplificaciones. Argentina fue cultural, económica y políticamente distinta después de la aparición de Perón. Para bien y para mal. Insisto, no es mi intención sumarme a la agresiva discusión pasional que no conduce a nada después de que pasaron 46 años de su muerte. La semana pasada Perón hubiera cumplido 125 años.
Mi humilde apuesta e intención es tratar de analizar el fenómeno de Perón lo más despojado posible de conceptos sanguíneos, tratando de que allí donde los ciudadanos desatan pasiones, los periodistas desatemos reflexiones.
¿O no se pueden analizar todas las cuestiones históricas y políticas con racionalidad? ¿Somos tan poco inteligentes que no podemos tomar distancia de los acontecimientos y sacar conclusiones que nos sirvan para seguir avanzando en la construcción de un país más justo, con más libertad y menos pobreza? Pienso en un salto de calidad y maduración en las discusiones que pacifique los espíritus y nos abra la cabeza. ¿Es tan complicado eso? ¿Nos cuesta tanto no pensar a Perón en términos absolutos? ¿Nos cuesta tanto pensarlo lejos de las etiquetas que estigmatizan o endiosan?
¿Nos podemos meter en el estudio histórico razonando que nos equivocamos si creemos que Perón era solamente un nazi o solamente Gardel? ¿No era ninguna de las dos cosas o era ambas cosas?
Le doy un ejemplo:
Un antiperonista furioso, alguno de nuestros abuelos que incluso, haya sido comando civil, hoy, ¿no podría reconocer que Perón incorporó a la clase obrera al gran escenario nacional? Que les dio un lugar y un reconocimiento a los trabajadores urbanos y rurales y que instaló definitivamente en la conciencia social de este país el concepto de igualdad.
¿Cómo dice oyente antiperonista? ¿Que esas ideas ya las habían sembrado los socialistas de Alfredo Palacios? Sí, eso es verdad. Pero nadie las ejecutó en la práctica con tanta fuerza y las levantó más alto como bandera que Perón.
Pero ahora, déjeme seguir con el ejemplo contrario.
Un fervoroso peronista, incluso algunos de nuestros tíos que recibió su primera pelota de cuero gracias a Evita y que se tomó vacaciones por primera vez en un hotel sindical de Mar del Plata y que estuvo en la resistencia, hoy ¿No podría reconocer el tema de la violencia y el autoritarismo de Perón? La alfombra que les tendió a muchos nazis para que ingresaran al país, el fusil como instrumento de lucha política y la muerte como objetivo. Lo digo por todo. Sin distinciones ideológicas, lo digo por el “5 x 1, no va a quedar ninguno” de Montoneros y por la Triple A de José López Rega.
¿Cómo dice oyente peronista? ¿Qué Perón y los peronistas también sufrieron la violencia y que fueron víctimas de los bombardeos de Plaza de Mayo, de los fusilamientos de José León Suárez, los desaparecidos?. Sí, es verdad. Pero ningún movimiento político argentino llevó en su génesis tan metido el concepto de la violencia como partera de la historia.
No me diga que no sirve la razón para estudiar a Perón como hecho histórico. Seguramente si lo logramos eso nos ayudaría como país para que poco a poco vayamos saldando tanto odio, tanto fanatismo, tanta locura.
Propongo sentar imaginariamente a compartir un café a un peronista y a un antiperonista para que se despojen de las certezas, que se abran al diálogo con tolerancia y que cada uno esté dispuesto a reconocer las cosas valiosas y las cosas horrorosas del otro. Sería un paso adelante en la madurez de nuestra bendita Argentina.
Cuando Mauricio Macri convocó a Miguel Angel Pichetto (un peronista de todos los peronismos), el senador Federico Pinedo dio en la tecla. Dijo que eso demostraba que la grieta no es una batalla entre peronismo y antiperonismo, es una lucha entre democracia y autoritarismo, entre República y chavismo K, entre ética y corrupción.
Hoy el antiperonista debería reconocer que cuando murió Perón, a gran parte del pueblo argentino se le desgarró el corazón de tristeza porque se iba una suerte de gran padre protector de los descamisados, de los grasitas, de los que siempre tuvieron menos. Una foto que sigue golpeando mi memoria es la de aquel colimba de rasgos norteños, con su rostro desencajado por el llanto ante el féretro que llevaba los restos de Perón.
Hoy el peronista debería conceder que cuando murió Perón, a otra parte del pueblo argentino se le escapó un suspiro de alivio porque ese muerto había sido responsable de muchas persecuciones y del encarcelamiento de dirigentes opositores.
Pero fue precisamente uno de los opositores más perseguidos por Perón, uno de los que estuvo preso por combatirlo, el que con una lucidez digna de los grandes puso la semilla de los nuevos tiempos de convivencia que florecieron hasta que llegaron los Kirchner a abrir nuevamente las heridas del odio. Todavía siguen golpeando en mis neuronas aquella despedida que Ricardo Balbín le hizo a su enemigo de toda la vida. ¿Se acuerda del Chino Balbín al lado del cajón, con la mano en el bolsillo y en su tono grave diciendo: “Este viejo adversario despide a un amigo”. Hay que recuperar ese espíritu de unidad nacional en la diversidad. O cuando el doctor Antonio Cafiero se puso al lado del presidente Raúl Alfonsín en el balcón de la casa Rosada para enfrentar juntos el levantamiento subversivo de los carapintadas.
Perón, Balbín, Alfonsín y Cafiero demostraron que se podía. Néstor y Cristina echaron sal sobre las heridas y produjeron lastimaduras más profundas. Y encima las inundaron de una corrupción nunca vista.
Volver a convivir para administrar los consensos y los disensos es un signo de consolidación de la democracia. Basta de ver a otros hermanos argentinos como enemigos.
En las urnas se resuelven los temas irreconciliables. Basta de insultar o perseguir al que piensa distinto. Dar la mano abierta y no cerrar el puño. No excluir ni marginar al de otro partido o ideología. Todo lo contrario, enriquecerse con el pensamiento del otro. No nos podemos permitir volver a transitar momentos terribles y horrorosos como la quema de iglesias o que alguien pinte “Viva el cáncer” sobre el sanatorio donde se estaba muriendo Evita.
Basta de intolerancia. Tenemos que construir en común. Estoy seguro que más temprano que tarde lo vamos a lograr.
Ese será el día de la lealtad no hacia Perón, sino hacia la Argentina.
Ese día Argentina se escribirá con mayúsculas, el pueblo será libre y la política será una canción.

Publicado en el sitio de Alfredo Leuco.

jueves, abril 23, 2020

Cacho Fontana cumple 88 años y sueña con volver a trabajar: "Lamentablemente, en la tele no se ve gente de mi edad".

La estoy pasando más que bien, quizá mejor que en los tiempos jóvenes porque estoy con una vitalidad y fortaleza que me ayudan a llevar hasta esta pandemia que estamos padeciendo todos", contó Cacho Fontana, que hoy cumple 88 años y vive desde hace un tiempo en una residencia para adultos mayores .
Emocionado, el locutor contó en Nosotros en la mañana , el programa que el Pollo Álvarez conduce en eltrece, que se siente muy contenido por sus compañeros del hogar: "Hacemos las cuatro comidas juntas, charlamos, yo además leo mucho y me entretengo. Esta es una familia muy linda, gente macanuda y simpática. Hoy ésta es mi casa. He podido superar todo esto a pesar de que no tenemos un entrenamiento para esto. Pero tenemos que confiar en el talento de otra gente que nos dará una salida a esto".
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Fontana se refirió también a los saludos que tuvo en el día de su cumpleaños: "Bien temprano recibí el llamado de mi hija Ludmila desde España, y después mi otra hija Antonella, con mi nieto. Me falta un nieto que me llame y ya está. También me llamó Liliana [Caldini, su expareja], y ya están todos".
De larga trayectoria en radio y televisión, el animador tiene muchos recuerdos en su haber, pero eligió compartir dos. "Lo mejor de mi carrera son tantas cosas que dejaría de lado hechos importantes por señalar algunos. Pero recuerdo especialmente la entrega del Premio Nobel a Luis Federico Leloir, la visita al papa Francisco que hicimos con mi hija y mi nieto hace poco, y yo ya no estaba trabajando. Fue un encuentro emocionante, porque me conocía de la cancha de San Lorenzo cuando transmitía José María Muñoz y él iba como hincha", señaló.
También Fontana tuvo unas palabras para su colega, Pinky. "Estuvo un tiempo aquí, casi un año, y luego se fue a su casa y perdimos contacto. No creí nunca que iba a volver a la tele porque no era su deseo. Y después la vi en un programa. Tenemos una relación que no se pierde y está siempre latente, a pesar de que no hablemos. Y le tengo un cariño especial a Antonio Carrizo, que fue mi maestro. Me abrió las puertas y creo ser uno de los mejores alumnos. Sería un placer poder volver a tomar un café con él", aseguró.
A los 88, el gran deseo del locutor y conductor es volver a trabajar. "Es lo único que quiero y lo único que no me dejan. Tengo una idea para televisión, pero soy un tipo de 88 años y no se ve en la tele gente de mi edad. Tengo un programa armado de pies a cabeza. ¿Cómo sería? Uno en el que Fontana pregunta 'con seguridad'. Y sino seguir haciendo radio", confió.
Siempre informado, Fontana observó que "en la camada joven", ve a la mujer "en un lugar de superación" respecto de lo que se acostumbraba en su época. "Lo noto en los temas a tocar y en las personalidades. Es una generación renovada y muy feliz. Las veo muy bien a las chicas", opinó. Sin embargo, si tiene que elegir a un conductor se queda con Santiago Del Moro, quien también lo llamó muy temprano para saludarlo en el día de su cumpleaños.
Publicado en Diario "La Nación", 23 de abril del 2020.

Un Cacho de la radio y la tele.

por Alfredo Leuco.
El inmenso Cacho Fontana, hoy cumple 88 años. La última vez que hablamos con él por estos micrófonos nos quedamos tranquilos al comprobar que está muy bien cuidado por sus hijas y que comparte sus horas con Pinky en un hogar para adultos mayores de excelencia.

Todos los que amamos la radio y nos ganamos la vida con sus oficios, hoy deberíamos levantar la copa y brindar por Cacho. Y agradecerle a este verdadero monumento a los medios, el periodismo y la locución.
Feliz cumpleaños Cacho. Por 100 años más. Hoy cumple 88 años. Es que el 23 de abril de 1932 nació por primera vez Cacho Fontana.
Se llamaba Norberto Palese. Su padre ganaba 160 pesos como capataz de un galpón del Ferrocarril Belgrano y su madre cosía a máquina junto a la ventana. El arrabal de Barracas era su mundo. Se prendía a un cepillo de pié, lo acercaba a su boca y soñaba relatando goles como Fioravanti. Annabella, su primera noviecita de la calle Vieytes… el piberío… la esquina, el respeto por don Adolfo Pedernera y la locura por la máquina de la banda roja. A la noche, los Palese, se daban el mejor de los gustos: escuchar a Luis Sandrini. Para reír y llorar en familia.
Un día de 1949, nació por segunda vez Cacho Fontana.
Ya era un personaje inventado por Norberto Palese que debutó presentando en el salón “La Argentina” a la orquesta de Roberto Padula. Anunció el primer tango de su vida y dijo: “Canaro en Paris…” Ganaba 10 pesos por baile. Después vino la orquesta de Domingo Federico, el primer aviso con esa voz inigualable que ofrecía confiabilidad, precisión y que dijo: “Rematador Loturco, en Guernica”. Radio El Pueblo, la utopía de Radio El Mundo. El famoso encuentro con su amado Antonio Carrizo y la anécdota mil veces contada:
-¿Pibe, usted es Fontana?, le preguntó el flaco de la vida y el canto…. Sale bien pibe ehhh… pero deje el bolero.
Eran tiempos de cambios, de decirle chau a los engolamientos y a los almibarados locutores de entonces. Cacho entendió rápido el negocio y pateó todos los tableros. Revolucionó la radio. La hizo de nuevo.
Durante años el “Fontana Show” fue el programa de mayor audiencia. Inventó los móviles, una manera especial y vertiginosa de entrar a la noticia. La gloria de Radio Rivadavia, el locutor más vendedor, la imagen más transparente, el más prolijo. El pelo engominado. Cacho era el símbolo de la armonía que algún día le iba a explotar en las manos. Era impecable. Cacho tenía cada cosa en su lugar.
Una noche, les hizo el mejor de los regalos a sus padres. Un departamento de lujo y de yapa, le llevó a Luis Sandrini a cenar a su casa. Para que juntos recordaran aquellas noches de verano en Barracas, con el aroma del espiral y los malvones.
Ese locutor de la Nación fue reconocido por el Senado de la Nación. Le dieron la Mención de Honor Domingo Faustino Sarmiento. Es la máxima distinción que otorga la cámara que representa a todas las provincias argentinas.
Grande entre los grandes, Cacho inmortal. Todos los locutores le deben algo. Son los salieri de Cacho. Porque el rompió el molde, reinventó esta profesión noble que empieza en la voz clara y modulada y termina como nudo en la garganta.
Un mes de abril, pero de 1970, cantó en el Madison Square Garden de Nueva York, el primer artista latino y se hizo la primera transmisión vía satélite a 16 países. Apareció una voz de acero en el escenario y dijo para la historia: “Con ustedes, el ídolo de América, Sandro”. Era Cacho Fontana, en nombre de canal 9, Libertad y para felicidad de Alejandro Romay.
Doce años después, condujo junto a Pinky “Las 24 horas de Malvinas”, en la televisión pública que en esa época se llamaba ATC. Fue para recaudar fondos, en medio de la guerra contra Inglaterra. En aquel momento despertó mucha polémica porque en el país gobernaba la dictadura. Pero, repasando esos videos, se puede confirmar que ni Pinky, ni Cacho tuvieron una actitud propagandística a favor del régimen militar, ni arengas belicistas. Por el contrario. Siempre apelaron a la paz, a la vida y a los soldaditos. Todas las figuras de ese momento, hicieron donaciones. Susana Giménez, Maradona, Ricardo Darín, Favaloro, Lolita Torres, Monzón, Passarella, Reutemann, Tato y Alberto Olmedo, entre tantos. Se recaudaron fortunas en pesos y 140 kilos de joyas. Nada de eso le llegó a los soldados que se morían de hambre y por falta de indumentaria adecuada. Fue un terrible y doloroso caso de corrupción que aceleró el hundimiento de aquellos uniformados que habían asaltado el poder de la democracia.
Más adelante, hubo un tiempo maldito donde a Cacho Fontana le faltó esa Seguridad Odol en las neuronas. Desbarrancó, se cayó a pedazos. La vida lo cagó a trompadas en ese ring donde solía anunciar a los grandes boxeadores de la mano de Tito Lectoure, su amigo de toda la vida hasta que la muerte los separó. No fue un minuto Odol en el aire, ni la luna le dijo al sol que lindo que son tus dientes. El país ya no se paraba para verlo como antes. O mejor dicho, igual que en las carreras, se paraba en las curvas para ver cómo se pegaba la piña.
Cacho de las sentencias, de la sabiduría de la noche y el mostrador. Cacho tanguero, vestido de smoking y moñito entre el rubio champagne y las rubias del Chantecler. Sonrisa gardeliana, quien si no iba a tener los dientes perfectos como propaganda de dentífrico.
La vida de Cacho en muchos puntos se toca con la de Diego Maradona. No solo porque fue el número uno por lejos en lo suyo, gambeteando furcios, poniendo la inflexión correcta en un ángulo, leyendo un aviso desde la mitad de la cancha como nadie. No solo en eso se parecen Cacho y Diego. También tuvieron sus parábolas de ídolo. Su amor y su desprecio por parte de la gente. Cacho y Diego no solamente compartieron la gloria. También compartieron Devoto. Porque ambos se perdieron en los laberintos malditos.
En carne propia comprendieron que cuando uno se cae en esas profundidades hasta que no logra ponerse de pié, está condenado a avanzar arrastrándose. Y eso humilla. Da vergüenza ante las hijas, te encierra en odio con tu esposa. Te aleja de tu oficio que es lo que más querés y lo que mejor hacés.
Una vez le preguntaron si le había pegado a Marcela Tiraboschi, una joven de 22 años que se ganaba la vida mostrando su redondeces en el programa de Sofovich y dijo:
– No acostumbro a hacer esas cosas con las mujeres. Hago otro tipo de estupideces, como enamorarme, por ejemplo.
Cacho Fontana se fue quedando solo y hasta tuvo que comer gracias a la solidaridad de los amigos.
Justo él, que en las noches de las noches era capaz de cerrar un boliche y repartir burbujas seductoras y bataclanas para todos. Su madre se fue quedando ciega, tal vez para no verlo en el derrumbe.
Porque después sí que se vino la noche para Cacho. Pero la noche pesada, de gatos de cuarta y de viajes de ida. “Que puedo hacer si me gustan las mujeres con pasado”, decía, cargándose a sí mismo. Ya había pasado taconeando por su vida la gran Beba Bidart. Pero hubo un momento en que la gente empezó a hacer leña del Cacho caído. El escándalo, la parálisis facial, los corticoides que lo inflan para curarlo, la idea de suicidarse que se repite hasta que…
Un día de junio de 1999, Cacho Fontana nació por tercer y última vez.
Resucitó del tiro de desgracia con el que se había castigado. Ese día del Martín Fierro, tocó el cielo con las manos. Lo ayudó su tercera y definitiva ex mujer, Liliana Caldini, la madre de sus dos hijas. La que tuvo destino de familia con sus genes.
La vida le dio revancha y Cacho la ganó el premio a la trayectoria. Subió temblando de emoción con las cámaras en vivo. Miró de frente a los 40 puntos de rating y desnudó sus miserias. Fue el día del perdón. Pidió disculpas por tantas macanas. Lo juró por sus hijas, por Antonella y Ludmila, y por sus nietas. Alcanzó a decir que se juramentaba ante Dios convertir esa trayectoria en futuro y se quebró y nos quebró a todos. Se tapó la cara y Cacho Fontana lloró desconsolado. Y pidió una oportunidad más. Y todos se la dieron. Todos nos pusimos de pié. Para verlo correr en la recta y llegar a la meta como está llegando ahora. No queremos un Cacho de Fontana. Lo queremos entero, de pie, para que salga a dar cátedra con los cientos de tonos con que lee las noticias o la tanda. Para que otra vez, con su sonrisa gardeliana, vuelva ese minuto Fontana en el aire., para que otra vez transmita y reclame seguridad como solo él sabe hacerlo y es su marca registrada. Un Cacho de 88 años que sigue soñando. Nació tres veces. Así en la vida como en la radio.
Publicado en el sitio de Alfredo Leuco, 23/04/2020.

domingo, abril 05, 2020

Crónicas de guerra. Jubilados y Conurbano, lo mas grave – 3 de abril 2020.


Parte diario: 1.265 contagiados. 39 muertos. 266 recuperados.
Este 3 de abril del 2020 será recordado en la historia reciente como un día trágico. Ha ocurrido algo gravísimo. Y nadie puede mirar para otro lado. Hay que reparar cuanto antes el daño y castigar la torpeza e insensibilidad de los funcionarios responsables.
Las escenas frente los bancos, fueron una película de terror protagonizada por los mayores grupos de riesgo que quedaron desnudos y expuestos ante un virus criminal. Los de mayor edad y los de mayores carencias, fueron enviados poco menos que al matadero. El presunto gobierno de los científicos no pudo organizar un simple pago de haberes. Hubo situaciones límites, desgarradoras. Viejitos con bastones que se desmayaron, abuelas que pasaron más de 8 horas en la calle, el frío y el desamparo. Todos amontonados. Un caos absoluto.
Eugenio Semino, el defensor de la Tercera Edad fue demoledor cuando dijo que “los funcionarios que decidieron esto han violado la norma básica del aislamiento que decretó el estado. Lo que les pase a los adultos mayores por estar haciendo esa cola, será responsabilidad de ellos”. Y luego no tuvo pelos en la lengua para pedir la cabeza de los que se tienen que hacer cargo: “es inexorable que el presidente de la Nación pida la renuncia del Secretario de Seguridad Social, Luis Bulit Goñi y del director del Anses, Alejandro Vanoli”. Yo me permito agregarle al director del Banco Central, Miguel Pesce y que la CGT le pida a Sergio Palazzo, el titular del gremio bancario, que dé un paso al costado.
Patricia Bullrich le pidió a Alberto Fernández que “pare esta locura” y envíe a los jubilados a sus casas. Que se dividan los días de pago por turnos y separados los adultos mayores de los que cobran los planes sociales.
Mario Negri planteó que “ocurrió todo lo que no debe ocurrir en cuarentena” y exigió que “no perdamos en horas todo lo que avanzamos en 15 días”.
Pero al drama no fue solamente lo que pasó frente a los bancos. Hay un Conurbano en ebullición y en terapia intensiva.
Comprendo que hay que tener cuidado en hablar demasiado de la posible explosión del Conurbano y lo respeto.
Pero eso no implica que dejemos de informar o que no sigamos con una lupa todo lo que pasa en esa tierra arrasada por años de gobiernos peronistas clientelistas que no supieron, no quisieron o no pudieron cambiar las condiciones de vida de esos argentinos que sufren tanto en la marginalidad.
Son millones de compatriotas que no se pueden quedar en la casa porque no tienen casa. Apenas una casilla de chapa. No se pueden lavar las manos porque no tienen agua corriente. Es la deuda interna que tiene la democracia en general pero el populismo en particular. Porque la provincia de Buenos Aires casi siempre fue gobernada por dirigentes del Partido Justicialista en cualquiera de sus variantes ideológicas. Hay solamente dos excepciones. En 1983, cuando el huracán alfonsinista puso a Alejandro Armendáriz en la gobernación. Y en 2015, cuando el tsunami anti Cristina y anti Aníbal, llevó a ese cargo a María Eugenia Vidal. Y nada más. En 37 años, hubo 29 de administraciones justicialistas. Ellos son los responsables máximos de la calamidad cotidiana que sufre tanta gente durante tanto tiempo. Por ahí pasaron Antonio Cafiero, Eduardo Duhalde, Carlos Ruckauf, Felipe Solá y Daniel Scioli. Todos tienen su cuota parte de responsabilidad. Algunos más y otro menos. Pero la gobernación de Scioli fue la peor de la historia. Esa, sí, que dejó tierra arrasada.
Los intendentes están sumamente preocupados por lo que se puede venir. Algunos directamente están asustados. Temen desbordes sociales, saqueos y no poder controlar algunos niveles de violencia colectiva. Ojala no ocurra. Sería dramático para todos. Pero hay que ser honestos intelectualmente y no colocar los problemas debajo de la alfombra. Si ya ocurrió alguna vez, puede volver a ocurrir. Ese es el peor escenario. El que hay que evitar con asistencia directa y contención. No podemos permitir que otra vez descendamos a esos infiernos de la condición humana. Estallan todo los lazos solidarios y se potencia el sálvese quien pueda. Es un camino sin retorno.
Asistencia y contención. Estas son las dos palabras claves de la emergencia económica que la pandemia puso en la vidriera del país. Porque las carencias feroces siempre estuvieron. Pero el coronavirus las puso en primer plano. Es la bolsa o la vida, dicen los muchachos de Gregorio Laferrere, en el corazón de La Matanza. Hablan de la bolsa de 10 kilos de mercadería que se está repartiendo. Tiene fideos, polenta, lentejas, harina, aceite, salsa de tomate, leche, artículos de limpieza y un pack de agua mineral. Se reparten un millón y medio de bolsones por mes. Por eso hablan de la bolsa o la vida. Aquí la mejor vacuna es la comida.
Hay que contener para que no se multiplique la desesperación. La Matanza es claramente uno de los lugares más complicados. Insólitamente, Verónica Magario, la vice gobernadora cristinista, tenía un plazo fijo de diez mil millones de pesos mientras en su distrito faltan cloacas, asfalto, cañerías, luz, gas y sus vecinos sufren la ausencia de todo tipo de necesidades básicas. Ahora el intendente es Fernando Espinoza que ya estuvo antes. En La Matanza siempre gobernó el peronismo. Desde 1983 con Federico Russo, pasando por Héctor Cozzi, Francisco Di Leva, y Alberto Ballestrini.
Ahí hay calles, plazas, edificios, polideportivos, centros vecinales que se llaman Néstor Kirchner. A esta altura no se sabe si es un homenaje o una acusación de responsabilidad.
Es que en lugar de combatir la pobreza, multiplicaron la pobreza. No mejoraron la infraestructura en ningún aspecto y aprovecharon a punteros y piqueteros para utilizar a los pobres como carne de movilización y votos. Eso es imperdonable y algún día tendrán que rendir cuentas. Y la peor pandemia que sufren los honrados trabajadores y cuentapropistas, es la presencia tenebrosa y criminal de bandas de narcos.
Pero ahora es el momento de poner toda la energía en derrotar al virus, de que muera la menor cantidad de gente posible, de que no colapse el sistema de salud y de que la economía se mantenga vivita y coleando aunque esté en terapia intensiva, como todo el Conurbano.
Varios intendentes reclaman más dinero porque la recaudación se les cayó un 50%. Incluso hablaron en voz baja de cuasi monedas. ¿Se acuerda de los patacones? Encima, al principio el gobernador Kicillof obligó a los intendentes, muchos de ellos señores feudales que se hicieron millonarios en el cargo, a que compraran letras del tesoro provincial para poder financiarse. Ahora todos quieren vender esos bonos.
Sería una catástrofe que volvieran aquellos papeles pintados. Sería entrar en un pantano del que nos costaría mucho tiempo salir. No podemos volver al 2001 donde, incluso, tuvimos que apelar al trueque. Volvimos a la prehistoria. Y ese es el peligro. Y la violencia, por supuesto. Como el miedo no es zonzo ni tiene ideología, la intendenta de Quilmes, la camporista Mayra Mendoza reclamó con urgencia que fuera el Ejército a salvarle la situación de bronca creciente. Justo ella que tiene un tatuaje con la cara de Néstor en el hombro y que junto a sus compañeros se cansaron de ver un genocida en cada uniformado, tuvieron que rendirse ante la necesidad de que los camiones Unimog desembarcaran en su distrito. En el estadio de Quilmes los soldados, vestidos con cascos y trajes camuflados de combate reparten los platos calientes que salen de sus cocinas de campaña. El primer día fueron con armas. Era una imagen muy fuerte. Después dejaron sus fusiles y ametralladoras para evitar que cualquier provocación termine en tragedia de cementerio. Esos militares tan maltratados por los cristinistas hoy están también en La Matanza y en otros distritos. Entregan viandas, guisos de lentejas, para que cada uno se lleve a su casa y con su presencia disuaden la posibilidad de que cualquier loquito, en forma espontánea o inducida, pretenda apropiarse de lo ajeno. Pero ahora, cuando el Ejército aparece, los vecinos los aplauden como se hace con los médicos. Ellos también se juegan la vida para proteger nuestra vida.
Los temores son muy grandes. Mario Ishi, el intendente de José C. Paz les dijo a sus vecinos (sin información certera y tal vez como forma de asustarlos) que en ese distrito calculan entre 4 y 5 mil muertos. No creo que sea tan grave. Pero es lo que dijo Ishi.
Si a esto le sumamos que muchos municipios para ahorrar gastos han bajado la frecuencia con la que pasan los recolectores de basura, estamos ante una tormenta perfecta. Por eso los curas villeros pusieron el grito en el cielo para ver cómo se puede aislar y proteger a los adultos mayores. Ellos son el principal grupo de riesgo y los que más expuestos están. Me imagino como estarán esos curas ahora que vieron lo que pasó con los jubilados.
El Conurbano y la marginalidad son un país dentro del país. Hay 1.200 barrios populares que antes se llamaban villas miserias. Cuatrocientas mil familias viven en esas condiciones. Por eso ahora hablan de aislamiento comunitario: “Quedate en tu barrio”. Porque no se les puede pedir que se queden en su casa.
Ya murió la primera persona en La Matanza. Tenía 41 años y no había viajado a ningún lado ni había tenido contacto con gente que haya viajado. Es un caso autóctono como se decía antes o de circulación comunitaria como se dice ahora. Alerta roja en toda la Argentina y en todo el mundo. Pero hay que asistir y contener especialmente el Conurbano. Está en terapia intensiva. Y a los adultos mayores que fueron maltratados en forma salvaje.
Por eso no me canso de enviar este mensaje a toda la gente de buena voluntad que quiera habitar el suelo patrio: hay que quedarse en la casa para resistir. Así soportaremos los golpes y jamás nos rendiremos. Erguidos frente a todo. Resistiremos al virus, para seguir viviendo.

Por Alfredo Leuco.
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miércoles, marzo 11, 2020

El campo en rebelión por Alfredo Leuco.


El campo en rebelión
por Alfredo Leuco.

Hoy Alberto Fernández cumple tres meses como presidente. El final de la llamada luna de miel lo encuentra en medio de un pantano. Erosionado en su investidura producto del fuego amigo de Cristina y su banda y sin haber solucionado ni uno solo de los problemas que existían. Peor aún, la gestión mediocre y sin ideas generó nuevas dificultades prácticamente en todos los planos. Hoy todos los indicadores económicos son peores que los que recibió.
El filósofo humorista Rolo Villar lo definió con rigurosidad esta mañana. Caricaturizó a Alberto diciendo: “No me puedo quejar de estos tres meses… Cristina no me deja”.
Lo que pasa con el campo es apenas un ejemplo que resume la confusión de los albertistas y el autoritarismo chavista de los cristinistas que todos los días le marcan la cancha y la agenda.
Anoche, el jefe de estado dijo que los “autoconvocados son opositores disfrazados de chacareros”.
Eso es una falsedad tan grande como el campo argentino. Los que trabajan la tierra de sol a sol son el sector económico más competitivo de este país. Son la fábrica de dólares que el estado nacional no puede fabricar. Esos autoconvocados son gente pacífica que produce granos y carne pero que está absolutamente harta de que le metan la mano en el bolsillo al límite de que muchos de ellos están al borde de la quiebra. ¿Es tan difícil de entender esa situación? El discurso del gobierno y de los periodistas militantes es que es una locura que hayan decretado un paro de comercialización cuando “apenas” se aumentó un tres por ciento al uno por ciento de los productores. Bad information, señores. Primero que el aumento de 30 a 33 es del 10 %. Tres puntos es el 10% de 30. Segundo, que en tres meses ya le aumentaron alrededor de 9 puntos. Es decir más de 30%. En noviembre de 2019 las retenciones a la exportación de soja eran del 24,7 %. Y ahora del 33%.
Le recuerdo que Cristina quiso imponer en su gobierno el 35% de retenciones. Y que la soja en ese momento tenía un precio promedio de 550 dólares la tonelada. Hoy apenas anda cerca de los 220 dólares por tonelada. Son valores muy diferentes que hacen mucho menos rentable la ecuación.
A nadie le gusta que en tres meses el gobierno se quede con gran parte de tu esfuerzo, además de los otros impuestos nacionales, provinciales y municipales que hacen poco o nada rentable tu actividad. Pero como si esto fuera poco, los kirchneristas de escritorio e ideología jurásica, no saben o no quieren saber que el productor agropecuario de cualquier tamaño, tiene que comprar los insumos a un dólar altísimo de 82 pesos y cuando vende sus granos o la carne, le pagan con un dólar bajísimo de 40 pesos.
Todo esto puso en estado de alerta e indignación a los autoconvocados. No son militantes del PRO como dijo Alberto. Están peleando por su subsistencia. Están resistiendo el atropello. Hay una rebelión campesina que incluso puso en jaque a las conducciones de la Mesa de Enlace.
No están afectando el abastecimiento de alimentos ni están cortando las rutas. Hacen oír su grito de protesta. Sienten que los empujan rumbo al precipicio, a fundirse y que a nadie le importa.
Esos autoconvocados han sido muy críticos y apasionados con sus palabras. Pero no fueron agresivos, hirientes ni irrespetuosos. Si fueran solamente opositores a los K, cosa que tampoco está prohibida, hubieran dicho que este es un gobierno repleto de ladrones que protege a ladrones de estado y que tiene el autoritarismo metido adentro con Cristina y sus fanáticos.
Alberto dijo anoche que Cristina fue y es una víctima de la mala justicia y que su hija Florencia “pagó el costo de ser hija de… e involucraron a sus padres en cosas que no hicieron”.
Madre mía, que estómago hay que tener para tragarse semejante sapo. Se pueden hacer varios programas y algunos hemos hecho, con los audios y los videos de Alberto diciendo todo lo contrario de Cristina. No decía que era una víctima. Decía que era “cínicamente delirante”, que se hizo votar una ley en el Congreso para garantizar su impunidad. Quedó para la historia aquel tuit donde Alberto caracterizó al gobierno de Cristina como “psicótico” y denunció que ella actuaba como una “psicópata”. Y tampoco olvidamos cuando reveló que ella “somete a las instituciones”. Y hay otro video donde el actual presidente dice que fue “deplorable” toda la acción institucional y el intento de copamiento de la justicia”.
Ahora no le conviene recordar esto. Ahora tiene que hacer buena letra con Cristina y respetar el pacto de impunidad que los une y que lo llevó al sillón de Rivadavia. Por eso está obligado a decir que Cristina fue y es una víctima de la mala justicia. Nadie ignora que Cristina fue la jefa de una asociación ilícita destinada a saquear al estado y que ella y su familia se enriquecieron en forma colosal.
Alberto está obligado a engañarse a sí mismo. Y a tolerar que mientras él ordena a su gente que sea prudente para no hacer escalar el conflicto con el campo, los voceros de Cristina le declaren la guerra a los productores agropecuarios con palabras cargadas de odio y pólvora.
Hablo de Oscar Parrillitudo diciendo que es un “orgullo” que el campo haya declarado el paro. Dijo que es el sector de los “que se enriquecieron, fugaron el dinero y son los responsables de la crisis económica que vivimos”. Y concluyó que “Este paro demuestra que estamos en la senda correcta”.
El parásito de Juan Grabois, los trató de parásitos y descargó sobre los chacareros todo ese veneno estalinista que fracasó en todo el mundo. Propone una reforma agraria jurásica, inventa datos y propone barrer para siempre con los parásitos del campo. No explica cuál sería el método elegido. ¿Los va a multar, los va a encarcelar o barrerlos significa fumigarlos y exterminarlos como a los parásitos de los granos?
Grabois trabaja para Cristina pero es una mochila de piedras para Alberto. Dinamita todos los días los que podrían ser los grandes motores del crecimiento argentino: el campo, Vaca Muerta ahora más muerta que nunca y la industria de la inteligencia artificial. Grabois con su pensamiento pobrista extrema el pensamiento del Papa Francisco y en cualquier lugar de progreso solo ve explotadores capitalistas, neoliberales, contaminadores y consumistas carentes de espíritu solidario. Grabois quiere producir más pobres porque de ellos vive.
Pero la cumbre de la provocación la tocó el escribiente Mempo Giardinelli. Ya viene proponiendo una reforma de la Constitución a imagen y semejanza del chavismo. Pero ahora trató de “terrorismo agrario” a los reclamos del campo. Fue más a fondo aún. Como un talibán K dijo que los que protestan “son multinacionales latifundistas que defecan sobre lo que votó el Congreso” y “se lanzan al golpismo para eternizar los privilegios que le dio el macrismo radicalismo genuflexo”. En un delirio lleno de falsedades escribió que han envenenado a los campos “con 500 millones de litros de agrotóxicos” y que por eso “en una ensalada hay 60 tipos diferentes de contaminantes”. Este francotirador enajenado debería denunciar esto ante Ginés González García. Semejante atentado a la salud de los argentinos merece que el ministro tome medidas en el asunto y prohíba las ensaladas de la oligarquía.
Ojalá entiendan que el camino es fortalecer y apoyar al campo para que agregue valor en el territorio y pase de ser el granero al supermercado del mundo.
Cualquier semejanza con la locura de Cristina durante la 125 no es pura coincidencia. Es el mismo pensamiento del atraso y la decadencia. En aquella ocasión Cristina los humilló como “piquetes de la abundancia con generales mediáticos” y su tropa habló de “agrogarcas”. Incluso Cristina acusó al inolvidable Hermenegildo Sábat de ser un “cuasi mafioso”.
El resultado de ese capricho intolerante de Cristina fue letal para ella. Sufrió tres derrotas. La primera en la calle cuando verdaderas multitudes participaron de los actos en el Monumento a la Bandera de Rosario y en el Monumento a los Españoles de la Capital.
La segunda fue legislativa. Con el voto no positivo de Julio Cobos. Eso dejó al gobierno sin vicepresidente y al mendocino girando en el vacío. Esa noche Cristina amenazó con renunciar. “Este pueblo no nos merece, Nestor”, decía la hoy vice. Solo un llamado oportuno de Lula calmó esa bronca auto destituyente.
La tercera derrota fue en las urnas. Aquella elección parlamentaria en la que la boleta encabezada por Néstor Kirchner, Daniel Scioli y Sergio Massa perdió frente a un casi recién llegado a la política como Francisco de Narváez.
Hoy el gobierno está en una situación compleja y en muchos aspectos se debe a su propia ineficiencia y pelea interna.
Todos los sectores deben ser respetuosos del resultado electoral y de la democracia. Es correcto marcar con energía y movilizaciones las disidencias y las críticas a esta gestión. Pero hay que levantar la bandera de la responsabilidad institucional y respetar la ley más que nunca. El autoritarismo no se combate con más autoritarismo. Se lo enfrenta defendiendo la independencia de poderes, la libertad y la justicia independiente. No sirve de nada comerse al caníbal.
Miguel Wiñazki recordó una frase del húngaro Sandor Marai que nos define la situación: “Nunca son tan peligrosos los hombres como cuando se vengan de los crímenes que ellos mismos han cometido”.

Publicado en el sitio http://alfredoleuco.com/
* Foto: Web.

miércoles, agosto 28, 2019

27 DE AGOSTO DE 1994: FALLECÍA ROBERTO “POLACO” GOYENECHE.

Goyeneche a 25 años de su muerte – 28 de agosto 2019.

El Polaco Goyeneche vive en el corazón de su pueblo. Ayer se cumplió un cuarto de siglo del fallecimiento de uno de los íconos de la porteñidad. Pasaron 25 años y debo confesar que Buenos Aires ya no es la misma. Que el corazón de Saavedra late más lento, como arrastrando su sangre olvidada.
Hace 25 años que se nos esfumó en plena madrugada gris pero lo seguimos extrañando. Cada tanto se nos aparece con todo su talento y nos explota una nostalgia de 2×4.
Si algún pibe que no lo conoció ni escuchó hablar de su leyenda le digo que puede darse una vuelta por el bar “La Sirena” de la ex Avenida del Tejar y Nuñez. No se sorprenda si ve un cigarrillo apoyado en el cenicero de lata de Cinzano… entristeciendo la ventana con el humo. No se sorprenda si hay un café listo, un aroma de amistad y no hay nadie sentado en la silla. Es el fantasma del Polaco que vuelve a sus pagos. Es el fantasma del Polaco que de vez en cuando aparece en el espejo de algún colectivo que supo manejar para ganarse la vida pese a que ya cantaba en la orquesta del maestro Horacio Salgán.
Goyeneche fue taxista y mecánico de barrio. Muchos no saben que el Polaco fue colectivero de la línea 19. Que tal vez por eso fue el cantor nacional con más empedrado y asfalto. Goyeneche, que en milongas descanse, siempre recordaba con afecto su mundo de 20 asientos, el que le arruinaba los riñones, pero que fue su curso de ingreso a la universidad de la calle.
Ese fantasma del Polaco se aparece generalmente los sábados porque es el día de la noche, del tango compadrito y engominado.
Nunca falta gente soñadora que lo saluda con un movimiento de cabeza en el club social y deportivo “Federal Argentino” donde a los 15 años ganó un concurso de voces nuevas y como premio fue contratado para cantar en la orquesta de Raúl Kaplun.
Algún domingo suele merodear los viejos micrófonos del club social y deportivo “El Tábano” o los gritos de gol marrones y desesperados de calamar y de Platense.
Hay quien dice que se lo puede escuchar muy a los lejos en Villa Urquiza, en una vieja parada del tranvía 35 donde su viejo lo esperaba cuando volvía del cabaret, con el sol castigando las miradas. Ese mundo de tanguerías, de piso de parquet, piringundines almodovarianos con bronces por todos lados y de mujeres coperas y alternadoras habían sido sus divisiones inferiores. Desde muy chico se movía entre las mesas y los escenarios como un sabio veterano.
La estampa del Polaco está en todos lados. Como un Dios pagano. En
Radio Belgrano y los viejos micrófonos de los afiches de Evita, Caño 14, la catedral del corte y la quebrada, los clubes de barrio, la tele y en los discos long play. Pero sobre todo en esos boliches prohibidos, esos supermercados del vicio y el placer que nunca dejaron vivir ni morir en paz a su madre lavandera que nunca lo llamó Polaco.
El primero que le dijo Polaco fue otro mito de la fundación de Buenos Aires. Otro que siempre está volviendo, el de las manos como patios: Aníbal Troilo, Pichuco. Lo escuchó una noche, no lo esperaba. Lo llamó y le dijo: “pibe, usted así tan rubio parece un polaco” y le quedó para siempre ese apodo y de nada sirvió tanto vasco antepasado llamado Goyeneche ni que haya nacido en Entre Ríos.
Goyeneche no se privó de cantar con Astor Piazzolla y la rompió, dejó la pelota chiquita y se fue ovacionado. Pero con Pichuco, el Polaco construyó una amistad inmensa y una pareja de leyenda. Goyeneche y su personalidad para decir los tangos siempre me puso la piel de gallina. Siento una emoción canyengue, de chata cadenera del barrio de La Boca, pocas cosas tan urbanas como su voz y sus murmullos.
Por eso Buenos Aires no es la misma sin su cara angulosa, sin su bigotito anchoa, es como tener un prócer menos. Nos falta su voz de barítono de mediana tesitura, su buen oído, su susurro de fango, sus amagues futboleros, sus fileteados verbales, su bandoneón en la garganta.
¿Sabe qué consejo le daba siempre Pichuco? Le decía: ”Pibe… hay que contarle al público, no cantarle. De cantar se encarga la orquesta.”
Y si me permiten señores oyentes, le robo un párrafo a Fernán Silva Valdes para tratar de definir mejor lo que era el tango interpretado por el Polaco: “El tango es una música rara/ que se acompaña con el cuerpo y con los labios y con los dientes/ como si se mascara”.
Y le robo otro a Homero Expósito, ¿Me permite?. “Primero hay que saber sufrir, después amar, después partir y al fin andar sin pensamiento”.
Así era el Polaco, por eso fue el más rockero de los tangueros, el más zarpado, el menos dogmático, el que tenía los poros más abiertos para enriquecerse con otros vientos.
Era llorón, sensiblero, calentón, a veces se encerraba en su humilde casita de la calle Melián a hundirse en las nostalgias. Su primer contacto con el tango fue a través de las letras que publicaba aquella revista emblemática llamada “El Alma que canta”. Y fue casi como un toque premonitorio porque el Polaco Goyeneche hoy podríamos definirlo como “El alma que canta”.
Extrañamos tanto su fraseo único, ese paladear el tango desde cada palabra con puntos y coma, gota a gota, tango a tango.
Extrañamos su carraspeo, sus silencios abismales, su escenario, su estaño, su última curda y su garganta con arena como le dijo Cacho, tal vez su heredero, de “cantor de un tango insolente, hiciste que a la gente le duela tu dolor”.
Nos duele el dolor del Polaco y de su ausencia. Si nos paramos a mirar la vida debajo de una luz de almacén, seguro que nos invade un perfume de yuyos y de alfalfa que nos hace extrañar más su misterio sureño y desafiante.
Y a veces, la angustia nos invade porque solo nos queda su nombre flotando en el adiós. Arena que la vida se llevó…

Autor: ALFREDO LEUCO.