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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

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lunes, diciembre 30, 2024

OPINIÓN / HOMENAJE. Carter y su compromiso con los derechos humanos en Argentina.

Visitantes pasan frente a un retrato del presidente Jimmy Carter durante una celebración por su cumpleaños 99 en el Centro Carter, el sábado 30 de septiembre de 2023, en Atlanta.
(AP Foto/Ben Gray).

OPINIÓN / HOMENAJE.

Carter y su compromiso con los derechos humanos en Argentina.

James Carter fue clave en denunciar los actos de la dictadura militar argentina y, en consecuencia, en salvar vidas. Nunca antes ni después de la Administración Carter el tema derechos humanos fue un eje central de la política exterior de los Estados Unidos.

La muerte de un líder político como el ex presidente norteamericano James Carter merece una reflexión sobre su trayectoria y en este caso, su impacto en nuestro país. Carter enfrentó importantes problemas económicos globales y mucho se ha dicho y escrito sobre las dificultades de su gobierno. Al efecto del segundo shock petrolero en 1979 (cuando el barril subió de 9 a 27 dólares) se agregó el impacto geopolítico de la caída del Shah y el ascenso de Khomeini y su teocracia y la toma de los rehenes de la embajada de Estados Unidos que ensombreció el último año de su mandato (incluido un frustrado intento de rescate militar).

En materia de derechos humanos y defensa de la democracia en el mundo, su obra fue muy relevante no solo durante su presidencia, sino tras finalizar su mandato. Gracias a su apoyo político, en septiembre de 1979 la Argentina de la dictadura militar recibía la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y recogía más de 5500 denuncias de desapariciones, privaciones de la libertad, violaciones de derechos y garantías en general, a las que se sumaron las 3.000 obtenidas por organismos de derechos humanos.

Aquel hecho marcó un antes y un después en el esclarecimiento de lo que estaba sucediendo en nuestro país, el terrorismo de Estado, la desaparición de personas víctimas de la represión ilegal, secuestros, robos de bebés, retención en centros clandestinos de tortura, asesinatos.

A través del gobierno de Carter, se logró el permiso de las autoridades argentinas para la crucial visita de dicha Comisión. También fue relevante el papel que desempeñó Patricia Derian, funcionaria de la administración Carter a cargo de la Secretaria Adjunta de Derechos Humanos y Asuntos Humanitarios en el Departamento de Estado, quien visitara Argentina en 1977 para informar luego al gobierno de Estados Unidos sobre las violaciones a los derechos humanos que tenían lugar en este país.

Los hechos más graves ocurrieron entre los años 1976 y 1978, es decir, con anterioridad a la visita de la Comisión. De hecho, lo más fuerte y masivo de la represión tuvo lugar en 1976 y en 1977. Desde entonces, ya el presidente Carter buscaba que el gobierno militar invitara a la CIDH. Su compromiso con los derechos humanos y la democracia en el continente lo obligaba a atender las graves denuncias de los familiares de desaparecidos y miembros de los organismos de derechos humanos que se realizaban ante organismos internacionales y en diversos países. Además, la administración Carter debía reponerse de la guerra de Vietnam y demostrar que Estados Unidos enfrentaba la cuestión de los derechos humanos con seriedad, con el agravante del desprestigio que significaba haber apoyado la dictadura de Pinochet y haber respaldado y alentado los golpes

El informe de la Comisión sobre Argentina, decía que “personas pertenecientes o vinculadas a organismos de seguridad del gobierno han dado muerte a numerosos hombres y mujeres después de su detención (esta es) la situación de miles de detenidos desaparecidos”. La presión del gobierno de Carter sirvió para que en su declaración anual el organismo mencionara el caso argentino. El informe fue dado a conocer por la Comisión, pero paradójicamente no fue publicado oficialmente por la OEA y los medios de comunicación argentinos rechazaron el informe de la CIDH.

Es por eso que resulta muy oportuno recordar el compromiso y la influencia de la administración Carter en materia de derechos humanos y democracia en Argentina y América Latina y el fuerte giro que produjo respecto de las administraciones anteriores. También poner en valor el rol de su entonces Subsecretaria de Derechos Humanos Patricia Derian, quien fue testigo fundamental en el juicio a las juntas militares desarrollado en 1985.

James Carter fue clave en denunciar los actos de la dictadura y, en consecuencia, en salvar vidas. Ese compromiso de su gobierno con los derechos humanos ya se había evidenciado en setiembre y octubre de 1976, durante la campaña electoral presidencial, y se reforzó cuando asume en enero de 1977 en su discurso de posesión. En esa oportunidad, declara una adhesión total al compromiso con los derechos humanos, reafirmada en mayo del mismo año al posicionarlos como lineamiento de su política exterior. Nunca antes ni después de la Administración Carter el tema derechos humanos fue un eje central de la política exterior de los Estados Unidos.

La histórica visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a la Argentina del 6 al 20 de septiembre de 1979, como lo señala el Dr. Marcelo López Alfonsín en su libro recientemente publicado “Carter y Los Derechos Humanos en Argentina” (Ed. Jusbaires) “no hubiera ocurrido sin el apoyo firme de Jimmy Carter y ayudado por las visitas en marzo y agosto de 1977 de la primera Subsecretaria de Estado para los Derechos Humanos y Humanitarios de Estados Unidos, Patricia Derian, que contó además con el apoyo de organismos de derechos humanos y ayudó a sentar las bases para la preparación del histórico informe de la Comisión de abril de 1980, así como el Juicio a las Juntas en 1985 en el que Derian también testificó el 14 de junio, con el que contribuyó al restablecimiento de la democracia en Argentina, cuyo 40 aniversario de democracia ininterrumpida se celebra en 2023″.

Es justo destacar el papel de Carter en la historia de las relaciones entre Argentina y los Estados Unidos, y reafirmar sus esfuerzos por promover la causa de los derechos humanos y la democracia en el continente y el compromiso de promover y proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales de todas las personas. La democracia, la promoción y respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales son conceptos interdependientes e inseparables.

Para dejar clara la relevancia de Carter, como se señala en el libro mencionado, se destaca el testimonio del propio Raúl Alfonsín en sus declaraciones recogidas en el Museo Carter en Atlanta: “El presidente Alfonsín cree que la política de derechos humanos de Jimmy Carter salvó miles de

Quienes creemos en los valores republicanos del estado de derecho, la democracia y los derechos humanos, debemos hoy rendir un justo homenaje a James Carter ante su partida.

Por Gabriel Fidel.

30 de diciembre de 2024.

* El autor es Vicerrector de la UNCuyo. Director del Centro de Estudios de Relaciones Internacionales y de Integración, UNCUYO.

Publicado en LOS ANDES.

https://www.losandes.com.ar/opinion/carter-y-su-compromiso-con-los-derechos-humanos-en-argentina/

Anexo.

Hace 40 años, con la firma de Herminio y Bittel, el PJ denunció públicamente a la dictadura ante la CIDH.

Un aspecto llamativo de la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que no encaja en el molde de los relatos al uso sobre democracia y republicanismo.


La CIDH llegó a la Argentina el 6 de septiembre de 1979 para una misión de observación sobre la situación de los derechos humanos, tal como fue profusamente recordado en estos días. En cambio, no fueron tan evocados algunos aspectos de esa visita que contradicen la grieta republicana que hoy se instala manipulando la historia con fines electorales, así como desmienten el relato más aceptado sobre el carácter de la dictadura y su contexto geopolítico.

El día 12 de septiembre, Deolindo Felipe Bittel y Herminio Iglesias, respectivamente vicepresidentes 1° y 2° del Partido Justicialista, estamparon su firma al pie de un documento por el cual el PJ denunciaba ante la Comisión la desaparición de personas y la injusta prisión de la titular del partido y última presidente constitucional de los argentinos, María Estela Martínez de Perón.

Herminio Iglesias, referente peronista de origen sindical, es usualmente recordado por haber quemado un cajón con la bandera de la UCR en el acto de cierre de campaña del justicialismo en 1983, cuando era candidato a gobernador bonaerense: algo muy conveniente para disimular otros errores políticos que tuvieron mayor incidencia en la derrota electoral del PJ y, al mismo tiempo una imagen que conforta la versión de quienes se arrogan la defensa del republicanismo y la legalidad democrática contra un supuesto autoritarismo de cuño peronista.

Bittel, varias veces gobernador del Chaco, ejercía por entonces la presidencia del partido en ausencia forzada de su Presidente.

Lo cierto es que en esos días de plena dictadura, cuando la denuncia de las violaciones de los derechos humanos implicaba enormes riesgos para la libertad y la integridad física, Herminio Iglesias y Bittel no vacilaron en firmar un documento acusatorio contra el régimen.

El texto fue redactado por abogados allegados al Justicialismo, Alicia Oliveira entre otros, la amiga de Jorge Bergoglio fallecida en 2014, por entonces integrante del CELS, el organismo fundado por Emilio Mignone que jugó un papel crucial en la denuncia de lo que estaba pasando y en promover la visita de la CIDH.

Hubo algunas personalidades de otras tendencias políticas que fueron entrevistadas en forma individual por la Comisión, pero la única fuerza que presentó una denuncia formal y pública, por escrito, y de modo orgánico fue el justicialismo.

Esto fue así a pesar de que, como se desprende del mismo informe realizado por la CIDH sobre su visita, el peronismo era la fuerza más perseguida y reprimida de todo el arco político.

Por caso, el informe señala que la Comisión se propuso entrevistar a todos los ex presidentes de Argentina, constitucionales y de facto: "A partir del día sábado 8 de septiembre se realizaron entrevistas con el Doctor Arturo Frondizi; Teniente General (Retirado) Roberto M. Levingston; Teniente General (Retirado) Alejandro Agustín Lanusse; el Doctor Héctor J. Cámpora, asilado en la Embajada de México, y la señora Isabel Martínez de Perón, quien se encontraba sujeta a arresto domiciliario en una quinta ubicada en San Vicente, provincia de Buenos Aires. El ex-Presidente Arturo Illia se encontraba fuera del país y el Teniente General (Retirado) Juan Carlos Onganía se excusó de recibir a la Comisión".

Como puede verse, los únicos mandatarios privados de su libertad eran los peronistas, Isabel y Cámpora. A esto se suman otros referentes justicialistas que la Comisión debió entrevistar en prisión, como el médico Jorge Alberto Taiana, ministro de Educación durante el tercer gobierno de Perón, que por entonces estaba detenido desde el 5 de abril de 1976, o el dirigente sindical Lorenzo Miguel, detención en domiciliaria, luego de haber pasado dos años y medio en la prisión militar de Magdalena. 

Isabel Martínez de Perón se encontraba detenida cuando la CIDH visitó Argentina. En total pasó cinco años privada de su libertad

El documento firmado por Herminio y Bittel, señalaba que "los beneficiarios de la actual situación" eran "implacables adversarios" del justicialismo y que los que se aferraban al "privilegio" no encontrarían "otra manera de mantenerlo sino sólo mediante la violación sistemática de los derechos humanos".

"El dolor de una madre es nuestro dolor; el dolor de un hijo es, también, nuestro; el obrero al que le falta el pan y no permiten decir lo que le falta, se hará voz en nuestras voces", decía el PJ. "Y esto nos compromete a asumir el dolor de aquellos que padecen la cárcel, a través de 'actas', 'decretos' o 'bandos' en las prisiones, embajadas, domicilios y confinamientos; y de los que padecen -y son millones- este exilio interior de la represión, el silencio y el hambre".

Y a continuación, sintetizaba su denuncia en dos puntos. El primero era "el encarcelamiento, vejación y confiscación de sus bienes de la señora presidente de la Nación Argentina, doña María Estela Martínez de Perón; de nuestro prestigioso dirigente gremial don Lorenzo Miguel y de otros tantos que padecen las consecuencias de las llamadas 'actas". Y el segundo: "La muerte y/o desaparición de miles de ciudadanos, lo que insólitamente se pretende justificar con la presunción de fallecimiento, que no significa otra cosa más que el reconocimiento de quienes se han atrevido o se atreven a levantar su voz y que han llevado o llevarán como 'pena' desde un silencio impuesto, hasta la muerte".

Otro aspecto muy resaltado en estos días fue que la visita de la CIDH marcó un antes y un después en la denuncia de la represión ilegal y la violación sistemática de los derechos humanos por la dictadura argentina; que se reveló al mundo en esos días la existencia de una política deliberada de represión y exterminio por parte de la junta militar. Que a partir de entonces ya nadie pudo seguir negando lo que había sucedido.

La CIDH llegó en 1979, cuando la dictadura llevaba casi 3 años y medio en el poder y ya había perpetrado el grueso de sus crímenes. Ahora bien, todo había sido ya denunciado, por distintos medios, en el país y en el exterior. Como lo recordó Graciela Fernández Meijide, los organismos de derechos humanos habían sistematizado toda la información en materia de represión ilegal.

¿Qué había pasado entonces? ¿Por qué razón hasta la venida de la CIDH muchos, dentro y fuera del país, negaban que existiera esa estrategia represiva por parte de la Junta Militar? De 1976 a 1979, con algunas honrosas excepciones, la respuesta a las denuncias que llegaban de Argentina eran la negación, la incredulidad o la relativización.

En el exterior, los exiliados argentinos llevaban las denuncias de los familiares de las víctimas de la represión ilegal a todos los foros posibles: datos, nombres, fechas, métodos, sitios, toda la información estaba en poder de los organismos internacionales y de muchos gobiernos extranjeros. 

Pero hasta 1979 la mayor parte de las denuncias chocaban con el sistemático boicot de la Unión Soviética, de todo su bloque de influencia, que iba más allá de los regímenes comunistas y abarcaba a muchos integrantes del grupo llamado de los No Alineados, además de la red de partidos comunistas presentes en casi todos los países del mundo.

El comunismo, además, había tenido como política ocupar la mayor cantidad de espacios posibles en todos los organismos humanitarios a nivel mundial, y tenía una importante influencia en ellos.

Moscú se ocupó de levantar una verdadera "cortina de hierro" -nunca mejor dicho- para proteger a sus aliados argentinos: los jefes de la dictadura militar.

Particularmente perverso fue el rol que jugó La Habana en ese dispositivo. Totalmente subordinado a la estrategia soviética, con una mano el régimen castrista palmeaba el hombro de los militantes, y con la otra votaba en la ONU en contra de toda iniciativa de condenar o de tan siquiera investigar lo que estaba ocurriendo en la Argentina. Por eso la misión que vino fue la de la OEA; allí no había un Fidel Castro para impedirlo.

En plena Guerra Fría, un gobierno dictatorial de facto le declaraba la guerra al "marxismo" -en realidad al peronismo- con el respaldo del bloque comunista.

La contracara de esto es otro dato que sí fue señalado en los recordatorios: el de cómo fue posible una misión de observación que la dictadura obviamente no recibió de buen grado. Videla autorizó la visita luego de una enésima presión por parte de Washington, esta vez a través de Walter Mondale, vicepresidente de James Carter, cuyo mandato se había iniciado en enero de 1977, cuando la dictadura argentina llevaba menos de nueve meses en el poder y que, desde entonces, presionaba al régimen de facto por las violaciones de los derechos humanos.

Es llamativo que haya sido justamente el gobierno de los Estados Unidos el que le impusiera a la dictadura una visita de inspección sobre torturas, muertes y desapariciones que ésta venía negando de modo sistemático.


James Carter. El presidente estadounidense presionó a Videla para que aceptase la visita de la CIDH.

Esto es algo que también era conocido en la época y por los mismos grupos que luego se siguieron referenciando en La Habana. Rodolfo Walsh, ya a comienzos de 1977, trató de explicárselo a la conducción de Montoneros: "Al enemigo la situación internacional lo mejora. Consigue créditos para su objetivo inmediato de refinanciar la deuda y mantiene excelente relación con el bloque soviético que con su importancia los salva en el sector externo".

En lo interno, la denuncia de la situación de los derechos humanos también chocó contra un muro. "No es cierto que haya fracasado el aperturismo -escribía Walsh por la misma fecha, en referencia a las convocatorias políticas de la dictadura-. Ejemplos: el PC no participa en los conflictos, mientras negocia con el gobierno a través del Partido Intransigente y le paga viajes a Lázara y García Costa para que viajen al Congreso de la Internacional Socialista a defender a Videla; la UCR no rompe a pesar de todos los agravios, incluidos Solari Irigoyen y Amaya". Los radicales Hipólito Solari Yrigoyen y Mario Abel Amaya fueron detenidos por defender presos políticos; el segundo murió en prisión a consecuencia de los malos tratos, un caso que fue incluido en el Informe de la CIDH.

"Un país no tiene amigos ni enemigos permanentes, sino intereses permanentes", decía el primer ministro británico de la era victoriana, Benjamin Disraeli.

Es la lógica que llevó a todo el bloque soviético a respaldar a la dictadura de Videla y negar rotundamente, en todas las tribunas internacionales posibles, que en la Argentina se estuvieran violando los derechos humanos. 

Pero no es esa la lógica con la cual algunos emblemáticos referentes de la lucha por los derechos humanos en la Argentina viajaban en años recientes a Cuba y se abrazaban con Fidel Castro. En esas actitudes prima un ideologismo que nubla la realidad y opera contra los propios intereses.

La convergencia, en un momento dado de la historia, de los intereses de Washington con las necesidades de los perseguidos por la dictadura militar hizo posible perforar el muro de silencio que otros intereses extranjeros habían levantado en contra de la Argentina. El ideologismo no debe primar en política exterior; suele ser sólo una fachada detrás de la cual campea el más crudo interés.

En cuanto al muro de silencio interno que las víctimas y algunos pocos valientes intentaron perforar, fue desafiado por el peronismo, movimiento al que actualmente un republicanismo muy flojo de papeles pretende estigmatizar.

*** Publicado en INFOBAE.

PorClaudia Peiró.

12/09/2019.

https://www.infobae.com/sociedad/2019/09/12/hace-40-anos-con-la-firma-de-herminio-y-bittel-el-pj-denuncio-publicamente-a-la-dictadura-ante-la-cidh/

lunes, marzo 01, 2021

Herminio, la quema del cajón y las bolsas mortuorias.

 


(ADN). – La política argentina nunca deja de sorprender. El sábado en las movilizaciones impulsadas por el macrismo en una demostración de fuerza contra el gobierno de Fernández, se desplegó un tétrico escenario frente a la Casa Rosada con bolsas mortuorias con nombres de funcionarios. Imposible pensar que este sector en su acendrada oposición, vestida de “republicanismo” (que nunca puede explicar) reivindicara 38 años más tardes a la figura de Herminio Iglesias en la representación macabra de la muerte como símbolo de odio y violencia. El séptimo círculo del infierno de Dante Alighieri.

El 28 de octubre de 1983, durante el cierre de campaña del Partido Justicialista, en la avenida 9 de Julio, en Buenos Aires, frente a 1.000.000 personas, Herminio Iglesias, metalúrgico y dirigente del peronismo de Avellaneda, prendió fuego un ataúd con las siglas de la Unión Cívica Radical y una corona mortuoria, ante las cámaras de la televisión.

Este hecho irresponsable y condenable fue sindicado como el motivo de la derrota del PJ en las elecciones de 1983. La UCR ganó con el 51,75% de los votos, mientras que el peronismo obtuvo el 40,16%. Raúl Alfonsín fue presidente de la Nación Argentina.

No es la primera vez que la oposición produce estas demostraciones que tienen que ver con la aparofobia y el odio a las clases populares. Hace 48 horas reeditó una vez más su fatigada estrategia y trajo a la memoria de los argentinos «con honores» a la figura de Herminio Iglesias.

“El anti peronismo, que es tan hecho social como el peronismo, se convirtió en la principal pauta con la cual el medio pelo creía conectarse con las clases altas”, decía Arturo Jauretche, autor de Los Profetas del Odio y la Yapa.

Es el mismo sector que se regodeó con la irracionalidad de aquel acto de Herminio Iglesias, hace 38 años, y que ahora demostró que el odio puede igualar dos polos diametralmente opuestos.  «Las similitudes engendran la amistad», escribió Platón.

Publicado en ADN Río Negro, lunes 1º de marzo del 2021.

lunes, noviembre 25, 2019

25 de noviembre de 1.979: Deolindo Bittel, Herminio Iglesias y Carlos Corach, que presentaron listas de desaparecidos frente a los miembros de la Comisión de Derechos Humanos de la OEA que visitó el país en 1979.


"Durante la dictadura, los principales dirigentes peronistas no integraron en forma activa las organizaciones de derechos humanos. Sin embargo, fueron centenares los que tuvieron un rol protagónico. Desde Angel Robledo, que protegió a Nilda Garré en su casa, a Carlos Menem, que firmó solicitadas apenas salió de su cárcel de Las Lomitas, a Deolindo Bittel, Herminio Iglesias y Carlos Corach, que presentaron listas de desaparecidos frente a los miembros de la Comisión de Derechos Humanos de la OEA que visitó el país en 1979, a Saúl Ubaldini, que armó una CGT combativa, son innumerables los casos de dirigentes que tuvieron el valor de hacer lo que correspondía.” (La Política Online, 21/12/2010).

Hace 40 años la Comisión Interamericana de Derechos Humanos visitó nuestro país para revisar las denuncias internacionales contra la dictadura cívico-militar las tres firmas que llevaba el documento de denuncia de la represión entregado a la Comisión de Derechos Humanos de la OEA eran las de Deolindo Felipe Bittel y Herminio Iglesias y lo hizo en los términos de la Carta Abierta de Rodolfo Walsh, acusando el plan sistemático de exterminio.

sábado, febrero 16, 2019

Herminio Iglesias fallece al 16 de febrero del 2007, a los 77 años, tras permanecer tres meses internado en la Fundación Favaloro.


Herminio Iglesias, nació el 20 de octubre de 1929 fue un político y sindicalista argentino miembro del partido Justicialista.
Hijo de un matrimonio de orensanos que llegó a Nuestra América corrido por las hambrunas de Galicia.
A los 13 años la pobreza lo obligó a entrar en la empresa Siam - Di Tella (una empresa argentina que llegó a ser por la década del ´40 una de las más grandes de América del sur) y a los 21 era el delegado del personal: la Unión Obrera Metalúrgica.
Participó Iglesias del 17 de octubre de 1945 el nacimiento del peronismo.

Herminio presidió la agrupación vandorista "30 de Junio", en Avellaneda. Durante la dictadura "Revolución Libertadora" fue apresado varias veces por pertenecer al peronismo, sufriendo torturas en el penal de Las Heras durante el régimen de Aramburu tras lo cual logró fugarse y exiliarse con su pareja en Uruguay. Fue baleado el 27 de enero de 1972 por grupos opositores dentro mismo del partido. Corrió a tiros a Juan Manuel Abal Medina el 16 de diciembre de 1972. Fue baleado otra vez, en este caso le rozaron el escroto, el 12 de septiembre de 1973, también por una interna con sus adeptos.
Apoyó hasta último momento a la ex presidenta María Estela Martínez de Perón hasta el golpe del 24 de marzo de 1976.
En plena dictadura las tres firmas que llevaba el documento de denuncia de la represión entregado a la Comisión de Derechos Humanos de la OEA eran las de Raúl Alfonsín, Deolindo Felipe Bittel y Herminio Iglesias.
Se lo recuerda por ser el candidato a la Gobernación de Buenos Aires en 1983 quien se lo acusa de contribuir al fracaso de las elecciones presidenciales de Ítalo Argentino Luder-Deolindo Bittel  la fórmula del P.J. En el acto de cierre de campaña del viernes 28 de octubre de 1983, frente al Obelisco en la Avda. 9 de Julio y una multitud que otros medios estimaban entre 800.000 y 1.200.000 personas, en el centro del palco y siendo enfocado por todos los canales de televisión, prende fuego un ataúd de papel con los colores e inscripciones radicales y una corona mortuoria el partido opositor, y  que fue "la frutilla del postre" que necesitaba el radicalismo y que facilitó el triunfo del candidato radical Raúl Ricardo Alfonsín. Aunque a veces se atribuye a dicha acción de Iglesias  la derrota del PJ (la primera en elecciones libres), la mayoría de los analistas políticos consideran que Alfonsín habría triunfado de todas formas. Y también, recuerdan, que Herminio Iglesias le dijo a Carlos Grosso en ese momento dirigente renovador del peronismo: “yo me comeré las eses pero hay otros que se comen el país”.
En 1987 fue expulsado del PJ junto a Tomás de Anchorena y a Lázaro Rocca por presentar una lista opuesta a la oficial de Antonio Cafiero.
Después de mínimos escarceos políticos llegó a encabezar una lista de un partido vecinalista, quiso volver a la política "grande". En la década del  ´90 Herminio Iglesias creó una fuerza vecinal con la que intentó volver, en algún momento con bastantes posibilidades, a la intendencia de Avellaneda.  Fue postulado como candidato a senador para las elecciones legislativas del 2005 por el Partido Laborista de la provincia de Buenos Aires, fue Intendente de Avellaneda provincia de Buenos Aires(1973-1976) y Depuesto por el Golpe de Estado de 1976. Diputado nacional (1985-1989) y  Concejal de Avellaneda (1991-1999).
Lo definían como un exponente de la ortodoxia justicialista o como un “pesado” del peronismo bonaerense.
Herminio Iglesias fallece al 16 de febrero del 2007, a los 77 años, tras permanecer tres meses internado en la Fundación Favaloro.

viernes, febrero 16, 2018

16 de febrero de 2007: fallece Herminio Iglesias.

Herminio Iglesias nació el 20 de octubre de 1929. Fue un político argentino miembro del partido peronista, un  hombre fuerte del peronismo bonaerense en la post dictadura, sindicalista y candidato a la gobernación de Buenos Aires en 1983.
A los 13 años la pobreza lo obligó a entrar en la empresa Siam - Di Tella (una empresa argentina que llegó a ser por la década del ´40 una de las más grandes de América del sur) y a los 21 era el delegado del personal: la Unión Obrera Metalúrgica.
Participó del 17 de octubre de 1945. Presidió la agrupación vandorista "30 de Junio", en Avellaneda. Durante la dictadura de la "Revolución Fusiladora" fue apresado varias veces por pertenecer al peronismo, sufriendo torturas en el penal de Las Heras durante el régimen de Aramburu tras lo cuál logro fugarse y exiliarse con su pareja en Uruguay. Fue baleado el 27 de enero de 1972 por otros sus opositores.​ Corrió a tiros a Juan Manuel Abal Medina el 16 de diciembre de 1972.​ Fue baleado otra vez, en este caso le rozaron el escroto, el 12 de septiembre de 1973, también por una interna con sus adeptos.​
Apoyó hasta último momento a la ex presidenta María Estela Martínez de Perón hasta el golpe del 24 de marzo de 1976.
En plena dictadura las tres firmas que llevaba el documento de denuncia de la represión entregado a la Comisión de Derechos Humanos de la OEA eran las de Raúl Alfonsín, Deolindo Felipe Bittel y Herminio Iglesias.
Fue candidato a gobernador por la provincia de Buenos Aires en la campaña de 1983. Después de mínimos escarceos políticos llegó a encabezar una lista de un partido vecinalista, quiso volver a la política "grande". Fue postulado como candidato a senador para las elecciones legislativas del 2005 por el Partido Laborista de la provincia de Buenos Aires.
El 28 de octubre de 1983, durante el cierre de campaña del Partido Justicialista, frente a una multitud de entre 800.000 y 1.200.000 personas, en el centro del palco y enfocado por todos los canales de televisión, prendió fuego un ataúd con las siglas de la Unión Cívica Radical y una corona mortuoria.​
Un poco cansado de responder sobre este tema  profundizó el tema: "Hay gente en la calle que me dice que antes de quemar el cajón tendría que haber puesto a alguno adentro".
Fue electo Intendente de Avellaneda (provincia de Buenos Aires) (1973-1976).
La elección de 1985 que lo llevó a la Cámara de Diputados. Integró el reducido grupo de legisladores peronistas que votaron a favor de las "leyes de impunidad", la de Punto Final y la de Obediencia Debida, en 1986 y 1987.
En 1987 fue expulsado del PJ junto a Tomás de Anchorena, un aristócrata populista, y a Lázaro Rocca, un ex laborista, por presentar una lista opuesta a la oficial de Antonio Cafiero.
Su último intento de participación formal en política fue en las elecciones legislativas de 2005. Fue candidato a senador nacional por la provincia de Buenos Aires del Movimiento por la Justicia Social.

En una entrevista con LA NACION, concedida en septiembre de 2005, criticó en duros términos al presidente Néstor Kirchner y a la primera dama, Cristina Fernández. "Si uno no está limpio, no se puede hablar de corrupción", sentenció en aquel diálogo.
Herminio Iglesias murió el 16 de febrero de 2007, a los 77 años, a raíz de una disfunción cardíaca, luego de estar internado en la Fundación Favaloro porteña durante los tres últimos meses.

miércoles, octubre 28, 2015

Aníbal Fernández: el justicialista que sacó menos votos desde 1962.

Es la segunda vez que el PJ pierde una elección en la provincia de Buenos Aires. La anterior fue en 1983
El justicialismo bonaerense realizó ayer una de las peores elecciones a gobernador en toda su historia, ya que la fórmula Aníbal Fernández-Martín Sabbatella no solo perdió sino que además obtuvo el porcentaje más bajo desde 1962.
Con el 35,09 por ciento logrado ayer por el Frente para la Victoria, esa performance solo supera a la de Andrés Framini-Marcos Anglada, que el 18 de marzo de 1962 se alzó con la victoria con el 32 por ciento de los votos.
Framini no pudo asumir porque, tras la intervención de las provincias donde ganó el peronismo por parte del presidente Arturo Frondizi, el golpe de Estado del 29 de marzo colocó en el gobierno nacional a José María Guido, que anuló todas las elecciones provinciales.
Además de la presente, la única vez que el peronismo bonaerense había perdido una elección a gobernador fue el 30 de octubre de 1983, cuando la fórmula Herminio Iglesias-José Carmelo Amerise fue doblegada por la del radicalismo, integrada por Alejandro Armendáriz y Elva Roulet.
No obstante, Iglesias consiguió el 39,7 por ciento de los votos, casi ocho puntos más que Framini, debido a los diferentes escenarios políticos: en 1962 los votos se repartieron entre la Unión Popular, la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI, llevó de candidato a Guillermo Acuña Anzorena) y la Unión Cívica Radical del Pueblo (UCRP, con Fernando Sola, luego del imprevisto fallecimiento de Crisólogo Larralde).
En 1983, una marcada polarización concentró la mayor parte de los votos entre la UCR y el PJ, relegando a porcentajes insignificantes al resto de los partidos.

El triunfo de la madre de las batallas
Buenos Aires representa el 37% del padrón nacional, con 12 millones de electores, por lo que el triunfo de María Eugenia Vidal en ese distrito resultó además clave para que el candidato presidencial de su espacio, Mauricio Macri, haya podido llegar a un balotaje con Daniel Scioli, el actual gobernador  bonaerense y candidato del Frente para la Victoria.
La derrota de Aníbal Fernández, que llegó a manifestar que la elección era un trámite porque el FpV  la tenía ganada después de haber derrotado a Julián Domínguez en las Paso, arrastró al oficialismo y puede jaquear las aspiraciones para la segunda vuelta de noviembre, con una tendencia nacional además adversa.
El jefe de Gabinete se escondió junto a La Cámpora
Durante toda la campaña previa a las elecciones de ayer el candidato a gobernador por el oficialismo, Aníbal Fernández, se negó a participar de debates con sus pares ya que se mofaba de estar entre 10 y 15 puntos arriba de sus competidores, pero ayer, al anochecer, cuando se enteró sobre los datos que llegaban de las mesas testigos, optó por esconderse.
Fernández evitó mostrarse en el búnker de Daniel Scioli en el Luna Park, se ocultó en el Hotel Intercontinental, donde analizó su derrota con los miembros de La Cámpora, y salió oculto en su vehículo sin hacer declaraciones.
Momentos antes, el ministro de Economía, Axel Kicillof, el diputado Andrés "Cuervo" Larroque y el presidente de Aerolíneas Argentinas, Mariano Recalde, no podían ocultar en la medianoche del domingo el sabor amargo de la derrota, luego de conocer los primeros resultados del escrutinio.
Aníbal Fernández, dejó el hotel Intercontinental a la una de la madrugada del lunes, en silencio y sin mostrarse para los escasos fotógrafos.
Los nietos recuperados Victoria Montenegro, Horacio Pietragalla y Juan Cabandié fueron los encargados de informarle a Kicillof los primeros números que daban a Fernández por debajo de María Eugenia Vidal.
"Es tremendo", expresó Kicillof, quien minutos después se comunicó con el candidato a vicepresidente, Carlos Zannini, para informarle la derrota del actual jefe de Gabinete a manos de la macrista Vidal.
Las caras de tristeza comenzaron a repercutir en los militantes cerca de las 22.30. Dejaron de cantar y festejar y rumoreaban entre ellos los distritos perdidos.
Cerca de la medianoche, los referentes de La Cámpora fueron convocados al piso 19 del Hotel, donde los esperaban el ministro de Justicia, Julio Alak, y Aníbal Fernández. A la reunión llegó la diputada Juliana Di Tullio, quien se sumó a la fila de los camporistas en un clima de preocupación y silencio.
Los resultados del PJ Bonaerense
-1946: Domingo Mercante - Juan Bautista Machado: 58 % 

-1951: Carlos Vicente Aloé - Carlos Díaz: 63 %

-1962: Andrés Framini - Marcos Anglada (no asumieron): 32 %

-1973: Oscar Bidegain - Victorio Calabró 52,7%

-1983: Herminio Iglesias - José Amerise: 39,7%

-1987: Antonio Cafiero - Luis María Macaya: 46,7%

-1991: Eduardo Duhalde - Rafael Romá 46,3%

-1995: Eduardo Duhalde -Rafael Romá 56,7%

-1999: Carlos Ruckauf - Felipe Solá 48,3%

-2003: Felipe Solá - Graciela Giannettasio: 43,3%

-2007: Daniel Scioli - Alberto Balestrini 53%

-2011: Daniel Scioli - Gabriel Mariotto 55,2% 

-2015: Aníbal Fernández -Martín Sabatella: 35,09%
Nota: de acuerdo a la información brindada desde el sitio  http://www.resultados.gob.ar/ escrutadas el 96,75% la fórmula FERNANDEZ, ANIBAL - SABBATELLA, MARTIN obtuvo el 35,18%.

28 de octubre de 1983: Herminio Iglesias quema un ataúd de papel en el acto de cierre del Partido Justicialista.

Herminio Iglesias era por aquellos años una pieza importante dentro de esa estructura de poder del justicialismo de los años 1983, que le permitió ser candidato a Gobernador de la provincia de Buenos Aires, y dominaba el aparato bonaerense del partido.
“Participó del 17 de octubre de 1945. Presidió la agrupación vandorista "30 de Junio", en Avellaneda. Fue baleado el 27 de enero de 1972 por otros peronistas. Corrió a tiros a Juan Manuel Abal Medina el 16 de diciembre de 1972.  Fue baleado otra vez, en este caso le rozaron el escroto, el 12 de septiembre de 1973, también por una interna con sus adeptos. Candidato a Gobernador por la provincia de Buenos Aires en la campaña de 1983 Después de mínimos escarceos políticos (llegó a encabezar una lista de un partido vecinalista), quiso volver a la política "grande". Fue postulado como candidato a senador para las elecciones legislativas del 2005 por el Partido Laborista de la provincia de Buenos Aires” (Wikipedia).
Herminio Iglesias acompañó con su firma, en 1979, el documento que Deolindo Felipe Bittel presentara ante la delegación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que visitaba el país para denunciar las violaciones de los derechos humanos en las que incurría la dictadura militar de entonces (mientras otras voces callaban).

El día que Herminio Iglesias quemó el cajón 
por María Seoane.

El cierre de la campaña de la fórmula justicialista Ítalo Argentino Luder-Deolindo Bittel fue el viernes 28 de octubre, dos días después del cierre de Alfonsín y dos días antes de las elecciones presidenciales. El lugar fue el mismo que eligió el radicalismo, el Obelisco.
El peronismo logró congregar aún más personas que el radicalismo. Los diarios estimaron entre 800.000 y 1.200.000 y los organizadores sostuvieron que sobrepasaron los 2.000.000, con gran participación de sectores obreros y sindicales. Durante la campaña, el peronismo había realizado varios actos, reuniendo 40.000 personas en San Martín, 15.000 en La Plata y 150.000 en el acto por el día de la Lealtad del 17 de octubre en el estadio de Vélez.
En el cierre de campaña sólo habló Luder, y estaban presentes en el palco los dirigentes sindicales Lorenzo Miguel y Herminio Iglesias. En su discurso, Luder se mostraba confiado en que ganaría las elecciones, asegurando que el 30 de octubre daría su primer discurso como presidente. Desde la multitud, se escuchaba: “Siga siga siga el baile, al compás del tamborín, que el domingo lo aplastamos, a Raúl Alfonsín.”
A su vez, sostuvo: “Aquí está el peronismo, consciente de la respuesta que le cabe dar como fuerza mayoritaria política y de los derechos que le caben. (…) junto a nosotros están como siempre las grandes mayorías populares que han permanecido fieles a las causas nacionales.” Luego, criticó al radicalismo por la participación de algunos de sus miembros en las dictaduras militares.

Sin embargo, uno de los más aplaudidos era Herminio Iglesias, dirigente sindical que era candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires que provenía del vandorismo. Sus exabruptos y declaraciones lo habían convertido en el destinatario predilecto de las críticas y denuncias radicales al justicialismo. Durante la campaña, la relación de Iglesias con Alfonsín había sido muy áspera. Iglesias llegó a sostener que había “declarado la guerra a los extranjeros que nos quieren comprar y a los argentinos mal nacidos como Raúl Alfonsín” y a calificarlo de “gusano”, mientras que desde el radicalismo lo calificaron como “aprendiz de Hitler”. Al finalizar el acto de cierre de campaña, un grupo le acercó un cajón fúnebre con los colores y siglas del radicalismo y una corona e Iglesias lo prendió fuego. Muchos sostendrían que esta fue causa de la derrota electoral, e Iglesias su máximo responsable. Demasiada muerte y violencia había habido en la Argentina para semejante gesto.

Al finalizar al acto hubo algunos disturbios y ataques a locales radicales que terminaron con decenas de detenidos.

Durante las 48 horas que duró el silencio de campaña, la vigilia democrática fue intensa.

http://blogsdelagente.com/1983/2008/10/28/el-dia-herminio-iglesias-quemo-cajon/comment-page-1/

martes, octubre 28, 2014

28 de octubre de 1983: Herminio Iglesias quema un ataúd de papel en el acto de cierre del Partido Justicialista.

Herminio Iglesias fue un dirigente del peronismo y sindicalista que se cuenta había estado presente el 17 de octubre de 1945 día que se considera fundacional del peronismo.
Fallecido en el 2007 fue ex Intendente de Avellaneda (1973-1976) y le dijo a Carlos Grosso en ese momento dirigente renovador del peronismo: “yo me comeré las eses pero hay otros que se comen el país”.
Se lo recuerda por ser el candidato a la Gobernación de Buenos Aires en 1983 quien se lo acusa de contribuir al fracaso de las elecciones presidenciales de Ítalo Argentino Luder-Deolindo Bittel  la fórmula del P.J.
En el cierre de campaña electoral, a solo dos días de las elecciones presidenciales, sólo habló Luder, y estaban presentes en el palco los dirigentes sindicales Lorenzo Miguel y Herminio Iglesias.
El discurso de Luder fue escuchado por una multitud que los organizadores daban de 2 millones y los canticos eran: "Siga siga siga el baile, al compás del tamborín, que el domingo lo aplastamos, a Raúl Alfonsín”.
En el acto de cierre de campaña del viernes 28 de octubre de 1983, frente al Obelisco en la Avda. 9 de Julio y una multitud que otros medios estimaban entre 800.000 y 1.200.000 personas, en el centro del palco y siendo enfocado por todos los canales de televisión, prende fuego un ataúd de papel con los colores e inscripciones radicales y una corona mortuoria el partido opositor, y  que fue "la frutilla del postre" que necesitaba el radicalismo y que facilitó el triunfo del candidato radical Raúl Ricardo Alfonsín de una sociedad que tenía en su  memoria grabada la violencia interna del peronismo anterior al golpe de 1976.
En las elecciones de 1985 que lo llevó a Iglesias a la Cámara de Diputados con una lista armada por afuera de la estructura del PJ que todavía manejaba, Antonio Cafiero había conseguido un segundo lugar después de los radicales y transformadóse  en símbolo del peronismo "viejo".

En la década del  ´90 Herminio Iglesias creó una fuerza vecinal con la que intentó volver, en algún momento con bastantes posibilidades, a la intendencia de Avellaneda.

lunes, octubre 13, 2014

13 de octubre de 2014: fallece Don Antonio Cafiero a los 92 años.

El histórico dirigente peronista Antonio Cafiero falleció hoy a los 92 años en el sanatorio Las Lomas de la ciudad bonaerense de San Isidro, adonde permanecía internado desde el 29 de septiembre último por un cuadro de neumonía.
Antonio Cafiero (Buenos Aires, Argentina, 12 de septiembre de 1922- San Isidro, Argentina, 13 de octubre de 2014) fue una figura política de la República Argentina, discípulo de Juan Domingo Perón, se licenció de Contador Público en 1944 y en 1948 de Doctor en Ciencias Económicas, con sendos títulos de la Universidad de Buenos Aires; había trabajado como miembro de la Acción Católica Argentina y fundador de la Juventud Obrera Católica. Era hijo de un frutero del Abasto, Giuseppe o “Peppino” y de una profesora de piano, violín, teoría y solfeo, que le inculcó el amor a la música.
El ex ministro de Economía de la primera presidente o presidenta de la Argentina (como se dice ahora) María Estela Martínez  Viuda de Perón.
Antonio Cafiero falleció hoy a las 5.30 en el establecimiento sanitario situado en Diego Carman 554.
Empezaría a militar en el peronismo naciente desde la famosa marcha del 17 de octubre de 1945 estando a pocos metros del tiroteo del diario “Crítica” de Botana, donde falleció Darwin Pasaponti un muchacho que se convierte en el primer mártir del peronismo-nacionalismo. Tenía 22 años.
En  1962, cuando fue nombrado Secretario Político del Consejo Supervisor y luego Coordinador del Movimiento Nacional Justicialista.
Entre 1948 y 1951, fue designado como Consejero financiero en la embajada argentina en Washington
Entre 1951 y 1952, fue Director del Departamento Socioeconómico de la Cancillería.
Luego  sería nombrado Ministro de Comercio Exterior de la Nación, entre 1952 y 1955 que le aconsejaba Perón “usted no muestre la libreta a nadie…”.
Recordaría Perón a Cafiero "... ha sido ministro mío siendo muy joven, lo llamábamos el ministro lactante... ¿no es cierto Cafiero?..."
Es bueno recordar que IAPI las siglas del Instituto Argentino de Promoción del Intercambio fue un ente público argentino creado por decreto-ley 15.3501 el 28 de mayo de 1946, que si bien fue firmado por el Presidente Edelmiro Farrell, formaba parte del conjunto de medidas del entonces Coronel Juan Domingo Perón  que funcionó bajo la órbita del Banco Central, con el fin de centralizar el comercio exterior y transferir recursos entre los diferentes sectores de la economía. Su director fue el economista Miguel Miranda, también presidente del Banco Central para dar una respuesta efectiva a la estatización que sobre los productos agrarios  que  países como Canadá con el "Canadian Wheat Board"; los Estados Unidos y Australia mediante la creación de la  "Australian Wheat Board".
Con este sistema el Estado Nacional Argentina protegió los precios de los productores; se reservó las ganancias antes acumuladas por los monopolios y las utilizó para financiar obras de interés público.
Estas medidas adoptadas por el ministerio de Comercio Exterior, a cargo  del Dr. Antonio Cafiero en 1952, restringió los abusos monopolistas.
En 1955, después del golpe que derrocara al gobierno constitucional del Gral. Juan Domingo Perón, fue privado de su libertad durante un año, y a partir de allí hasta 1973 militó activamente en la denominada "resistencia peronista".
En 1964 fue nombrado Secretario Político del Consejo Supervisor del Partido Justicialista y en 1971 fue nombrado Director del Consejo de Planificación de tal partido.
En 1973 fue nombrado Presidente de la Caja Nacional de Ahorro y Seguro. Fue más tarde Secretario de Comercio de la Nación (1974), Interventor Federal de la Provincia de Mendoza entre agosto de 1974 y mayo de 1975, Ministro de Economía de la Nación (1975 - 1976) y finalmente Embajador ante la Santa Sede en 1976, cargo al que debió renunciar debido al golpe militar de ese año, regresando a su país donde fue privado de su libertad por segunda oportunidad.
En 1983, con la restauración democrática argentina, lideró el Movimiento Unidad, Solidaridad y Organización (MUSO), fue precandidato presidencial y en la Provincia de Buenos Aires, su sector fue derrotado por Herminio Iglesias y José Amerise.
De 1986 a 1991 fue Presidente del Consejo Provincial del PJ en Buenos Aires y de 1987 a 1990 Presidente del Consejo Nacional del PJ. A partir de ese año desempeñó el rol de Secretario General del Bloque de Senadores Justicialistas.
La renovación peronista: Carlos Grosso, Carlos Menem y Antonio Cafiero.
Fundó junto a otros dirigentes del peronismo, la "Renovación Peronista". En las elecciones legislativas de 1985, encabezó la lista de Diputados Nacionales de la Provincia de Buenos Aires por el Frente Renovador Justicialista. 
Fue elegido Diputado Nacional hasta 1987, año el cual tuvo una actuación destacada apoyando al gobierno de Raúl Alfonsín durante el levantamiento carapintada que puso en riesgo la democracia argentina. 
Fue elegido gobernador de la provincia de Buenos Aires en 1987 teniendo como compañero de fórmula a Luis María Macaya  quien derrotó a Juan Manuel Casella en lo que se conoció como el "Cafierazo".
En 1988 fue precandidato a Presidente de la Nación por el Partido Justicialista con la fórmula Antonio Cafiero - José Manuel De La Sota. En dichas internas su fórmula resultó derrotada por la de Carlos Menem - Eduardo Duhalde y en 1991 fue designado Embajador en la República de Chile, cargo que desempeñó hasta 1993, año en que ejerció como Senador Nacional hasta 2001.
Durante el breve gobierno de Eduardo Camaño, , tras la renuncia del presidente Fernando De la Rúa, fue designado Jefe de Gabinete, ,que duró cuatro días.
Presidió la Conferencia de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (Copppa).
El 2 de enero de 2002 volvió a ejercer como Senador Nacional, cargo que desempeñara hasta diciembre de 2005. Estuvo presente en el traslado de los restos de Perón en octubre de 2006.

LA YAPA:
Antonio Cafiero, dirigente peronista de pura cepa, representa buena parte del ADN argentino. Hincha de Boca y estoico plateísta en La Bombonera, derribó el mito de que Juan Domingo Perón era hincha de Racing y llegó a inventar un llamado del General para huir del Sanatorio donde estaba internada su mujer, con trabajo de parto, para asistir a “una final” de su querido Boca.


“Llamado” salvador. En una entrevista con la revista Un Caño, Cafiero, risueño, había contado cuál fue la mayor locura que hizo con tal de ver a Boca Juniors: “Mi mujer esperaba familia, pasaban los días, no se producía el parto y yo, que aguardaba el nacimiento con cierta indiferencia, me empecé a preocupar: «No vaya a ser que esta hija nazca justo el día de la final». Tuve que optar entre quedarme con mi mujer en el sanatorio o ir a la cancha a ver la final”.
Y la respuesta del político-hincha emergió como de manual: “Yo dejé a la señora sola en el sanatorio, le dije que me llamaba el presidente (Perón). Pero a mí no me llamaba el presidente, me llamaba Boca. Esa tarde salimos campeones, después vinieron los festejos y a eso de las nueve de la noche dije «la pucha, seguro debe haber nacido la bebé y yo acá en la cancha, mi mujer me mata»”, recordó el exsenador.
“Mi mujer nunca me lo perdonó, no me lo recriminó porque era muy suave, pero siempre le quedó la espina”, se lamentó con picardía.
Desde la cuna. “Me consta y lo puedo probar en cualquier momento: ¡Perón no era hincha de Racing, era hincha de Boca!“, afirmó Cafiero, en diálogo con el programa radial Mundo Boca en 2009.
“Lo que pasa es que no lo decía porque, evidentemente, cuidaba a las demás hinchadas de los otros clubes”, manifestó.

“Esta situación de si Perón era o no hincha de Boca se discutió mucho tiempo. Y yo lo explico muy claro: cuando era ministro de Isabel, un día la agarré a la salida de una reunión de Gabinete y, delante de mis ex colegas, le dije: ‘Compañeros, acá tenemos una testigo insobornable. Que diga Isabel de quién era hincha Juan Perón’. Y sin vacilar ella dijo: ¡de Boca Juniors!”, señaló.

Fuente de información: Diario "Perfil".
http://442.perfil.com/2014-10-13-314521-cafiero-un-boquense-que-derribo-un-mito-de-peron/