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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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martes, noviembre 02, 2021

Y con esto hay que hacer un país por Nicolás Lucca - Relatos del presente.

 

Sugerencia antes de leer este texto. Puede que haya algunas cosas sobre las que ya tiene opiniones formadas, estimado lector, por lo cual le pido que haga el esfuerzo de no mandarme a la mierda hasta que logre explicarme.

En un país híper regulado hay algunos puntos que quisiera plantear pero, cuando lo intento, me miran como si fuera un cavernícola. Y sólo son preguntas. Interrogantes para los que no tengo respuesta y por eso pregunto.

Este martes veía el debate de los diputados por la ley de etiquetado frontal en los productos y me sorprendió la unanimidad en los argumentos. Nuevamente, no tengo una respuesta, pero suena a error de lectura argumentar en base a la preocupación por la obesidad en un país en el que un paquete de carbohidratos con forma de fideos vale el 10% de lo que cuesta un kilo de proteínas con forma de bifes de cuadril. Puede que ahora descubramos que es carísimo mantener una alimentación saludable en la Argentina.

La Canasta Básica Alimentaria elaborada por el INDEC incluye los siguientes productos por adulto al mes: siete kilos de pan, medio kilo de galletitas de agua, un cuarto de galletitas dulces, un kilo de harina, otro de arroz, casi dos de fideos, 6.5 kilos de papas, medio de batatas, un kilo y un cuarto de azúcar, 330 gramos de dulces, un cuarto de legumbres, casi seis kilos de hortalizas, cinco de frutas, seis kilos de carnes, 60 gramos de paleta (menos de seis fetas), medio kilo de huevos, diez kilos de leche, 330 gramos de queso crema (media cucharadita por día, no sea goloso), medio kilo de yogur, 60 gramos de manteca (sí, gramos), un litro de cerveza o vino, 3.5 litros de bebidas no alcohólicas, 120 gramos de sal, 120 de condimentos tipo mayonesa, 60 de vinagre, medio kilo de yerba y treinta gramos de café. Un saquito.

De ese listado que describí arriba, algunos de sus productos llevarán alguna etiqueta, otros no porque no son procesados. Y de ese listado que describí arriba, hay unas 3.1 millones de personas que no logran consumir su totalidad al mes: el 10,7% de indigentes patrios. Dos de cada diez chicos menores de 17 años no cubren ese listado de mierda. Otros cuatro de cada diez lo consumen raspando. Existe un 40% extra de ciudadanos que a duras penas cubren esa canasta y se los llama oficialmente pobres. Y son datos del primer semestre de 2021.

Cuando en Uruguay se sancionó la ley de etiquetado en 2018 la indigencia era del 0,1%. Sí, un cero seguido de una coma seguida de un uno. No eligieron qué abordar primero, abordaron todo al mismo tiempo.

No cuestiono la ley de etiquetado. Simplemente no dimensiono la prioridad sin abordar en paralelo la indigencia y el enorme componente tributario de los alimentos. Pero eso implicaría que discutan el financiamiento del Estado y nadie atenta contra su propia especie.

Todos los legisladores viajaron al extranjero. Todos vieron en algún país que las góndolas colocan los precios con y sin impuestos. Si llegáramos a aplicar ese criterio en la Argentina, estallaría una revolución en horas. En cuanto el primer pelotudo agarre un producto de una góndola por mil pesos y al llegar a la caja le digan que tiene que abonar una luca y media, no queda nadie.

Por otro lado, no creo que ninguna empresa se vaya a la quiebra por tener un octógono negro en el paquete o porque desaparezca el Tigre de los copos azucarados que ahora advertirán que lo de azucarados quiere decir que contienen azúcar, o porque se les advierta a los padres que hay golosinas que no tienen nada de sano.

No así los medios periodísticos que, mientras varios colegas celebraban, no se percataron que el artículo 10 de la ley prohíbe cualquier publicidad en medios de productos que tengan al menos un sello destinado a niños.

Dicho todo esto, lo que realmente me preocupa es el después de todo, al aftermath de un período de la Argentina que se encuentra en una ebullición del humor social a punto de explotar. Apuesto a que hay personas que me putearán por lo que ya dije más arriba cuando yo solo tengo dudas. ¿No vio la virulencia de opiniones por una ley menor? Se mataron por un conejito. De pronto un debate por un etiquetado se convirtió en un acto comunista versus la liberación de Varsovia.

Y hay que hacer un país con esto, con usted, con el que me putea y conmigo. ¿Se puede? En serio lo pregunto: ¿es posible hacer un país bajo estos parámetros en el que todos somos enemigos?

No tengo ganas de encontrar un punto de diálogo con quien no respetó ni siquiera los derechos humanos elementales. Y hay sectores de la sociedad que creen que el camino a la ampliación de su base electoral no es conquistar nuevos votantes sino exterminar al otro. Y con eso también hay que hacer un país.

Hace ya un tiempo se publicó Por qué fracasan los países, un libro revolucionario que aún no entiendo cómo no fue prohibido en la Argentina. Allí se da rienda suelta a los fracasos y triunfos globales en base a la institucionalidad y a la sociedad. En sistemas democráticos cortoplacistas los políticos dirán y obrarán en consecuencia de lo que les pueda dar votos. A la hora de invertir ya nadie piensa en si se viene un cambio político sino en cómo se comporta la sociedad. ¿Instituciones? Eso es de chetos.

La corrupción está en nuestras venas pero solo la vemos cuando aparece en bolsos de millones de dólares en falsos conventos. Y no seamos pelotudos: ya sé que es diferente la dimensión. Pero no se puede estar medio muerto. Coimas por doquier, respetar la velocidad solo cuando nos chifla Waze que hay una cámara, truchar certificados médicos, mirar para otro lado cuando el político que me cae bien hace algo ilegal, no respetar una puta ley de convivencia urbana.

Y es aquí cuando comienzo a preguntarme si realmente tenemos o no los gobiernos que nos merecemos. Después de todo, habitamos el país en el que todo se soluciona si se tiene el número correcto en la agenda de contactos.

Con esto también hay que hacer un país.

Los sindicatos, conducidos por millonarios que no pueden justificar ni el primer peso mal habido, son el eje troncal de cualquier discusión laboral. Son el Poder incluso cuando el peronismo no está en el Poder. Dentro de los propios sindicatos hay miles de personas cuyos trabajos son ser culatas de los capos o hacer bulto en los actos. Los jefes transan leyes y eligen sobre qué quejarse y sobre qué callar. Mientras tanto, la democratización sindical se resume a balaceras que nunca terminan en nada dentro de la Justicia que, prudentemente, también tiene a sus trabajadores sindicalizados. Y pareciera que nadie se da cuenta de que el mecanismo es el mismo que el de los barras bravas: ¿alguien se cagaría a tiros si no hubiera un negocio suculento de por medio?

¿Qué hacemos con esta gente? Porque son compatriotas y también forman parte del país.

En las trincheras no hay ateos y ahora al Gobierno se le ocurrió que hay que dialogar con aquellos a los que putean. ¿Cómo se hace? ¿Viven en otro país?

Lo que hoy lleva como denominación de origen “Movimientos sociales” sin que nadie se detenga a preguntarse qué significa la denominación ni aún con un diccionario en la mano también forman parte de esta realidad argentina. ¿Dónde los metemos? Miles de personas movilizadas, filmadas mientras cobran guita, quizá la única forma que tengan de obtener algún ingreso y que hasta terminan encanados. Ellos y los turros que los usan de mano de obra para cualquier movilización: ¿dónde los metemos? Porque con ellos también hay que hacer un país.

Y lo remarco porque esta Argentina que conocemos no camina más. No tiene ningún sentido estirar el coma eterno en un cuerpo que agoniza neurológicamente. Y en cualquier país organizado, el cerebro no es otro que el pacto social plasmado en una Constitución. La Argentina sufre un coma profundísimo hace tiempo. Ningún órgano del cuerpo reacciona como debe y los pocos que lo hacen es por inercia, porque todavía no se vieron afectados.

No importa quién gana las elecciones, las reformas que deben llevarse a cabo no pueden hacerse por temor a la reacción del cuerpo, de la sociedad, de todos nosotros. ¿Qué hacemos? ¿Nos desconectamos y nos dejamos morir?

La Cámpora publicó el fin de semana pasado un video que daba risa. Pero luego vino el documento y las pelotudeces que cantaban en el video tomaron forma de posición dentro de la coalición de gobierno. Una sarta de pelotudeces sin sentido sobre un extraño concepto de formación de precios que da miedo. Y acá no hay que pecar de inocentes: todos los economistas con título de economistas saben cómo se forma un precio y saben cómo se combate la inflación.

Todos saben qué es el déficit fiscal, la base monetaria, las curvas de ofertas y de demanda, los precios de equilibrio y la presión tributaria. Que se hagan los boludos con fines políticos porque no quieren pagar el costo de tener que abrir el cráneo del paciente para ver si logran activarlo, es otra cosa. Saben qué se tiene que hacer, pero no lo hacen.

No existen recetas mágicas, existen planes económicos y confianza en el gobierno. La única receta aplicada una y otra y otra vez a lo largo del planeta en las últimas décadas y que liquidó las crisis hiperinflacionarias en el planeta. Acá no se aplica. ¿Tenemos otra fuerza gravitacional? ¿Las recetas no responden al clima? ¿Somos extraterrestres? No, son una corporación de hijos de puta que saben lo que tienen que hacer y, como buenos cobardes, no quieren pagar el costo político.

Con los defensores de esa manga de turros también hay que hacer un país. Los que tienen las neuronas aún con el nylon puesto y salen a controlar precios también son parte de este cuerpo que no quiere reaccionar. ¿Qué hacemos?

Hay un predio de unos 25 metros de frente, dos plantas y rampa de acceso para camiones ubicado a unos quinientos metros del bingo de Avellaneda. Está usurpado. Hace dos semanas el dueño se hizo presente con la orden de desalojo, personal del juzgado, la policía y un cerrajero. Se tuvieron que ir luego de un llamado telefónico. Para la siguiente fecha de desalojo se dispuso el corte de cuatro cuadras y 350 efectivos. Tampoco se pudo llevar a cabo. ¿Qué hacemos? ¿Cómo lo solucionamos? ¿Por dónde comenzamos?

Hay una serie llamada The Man in the High Castle basada en un libro homónimo. Es una ucronía, una ficción contrafáctica en la que el autor –Phillip Dick– desarrolla una línea paralela de tiempo que parte de un hecho que pudo haber ocurrido de otra manera. No es por spoilear nada –el libro fue publicado en 1962– pero el punto de divergencia se inicia con el atentado contra la vida del presidente Roosevelt en 1933 –esta vez funciona– y se completa en 1945, cuando en ausencia de Roosevelt y su pragmatismo, son los nazis quienes llegan primero a la bomba atómica. De más está decir que la revolean en Washington D.C. Chau gobierno, chau guerra, chau Estados Unidos. Y recién 17 años después de ese hecho se inicia la historia en un mundo que nos resulta chocante, en el que todo es perfecto pero sin libertades ni diversidad.

No sé cuál será el efecto provocado en cada lector o televidente, pero a mí me incomodó hasta lo imposible la parsimonia con la que el mundo aceptaba el nuevo orden. ¿Hay algo que pueda incomodar más que saber que todo lo que tenemos se lo debemos a un puñado de lobos solitarios que fueron aún en contra de la voluntad de sus propios pueblos que no querían saber nada con una nueva guerra, ni en los Estados Unidos, ni en el Reino Unido?

Allí el costo político no se midió a niveles económicos, sino en millones de muertos. Imaginemos por un segundo si esas decisiones cruciales hubieran sido pensadas con la óptica del “termómetro social”.

Imaginemos a nuestros dirigentes. Antes podía decir que querían conservar el Poder por el Poder mismo. Hoy ya no sé para qué porque se les nota que ni siquiera ellos la pasan bien. Y sus adeptos conviven con nosotros. Tan empobrecidos como nosotros. Tan quebrantados emocionalmente como nosotros. Y tan rotos de empatía que hasta pueden darse el lujo de pisotear piedras y arrancar recuerdos de personas fallecidas inhumanamente.

Con eso también hay que hacer un país.

Los que nos tildan de menemistas a quienes terminamos la secundaria en el año 2000 pero votan al partido del expresidente Menem; los que reemplazaron la carencia de abrazos en la infancia con la exigencia de abrazos del Estado; aquellos que están tan enojados que se les nota hasta cuando dicen que festejan porque los días más felices fueron, son y serán peronistas.

Los que quieren romantizar la pobreza, los que defienden la marginalidad como cultura desde la comodidad de vivir en la clase media; los que creen que un gobierno de izquierda es esta Patria Sojera, los que consideran que ser liberal es imponer un único concepto de liberalismo nacionalista y cristiano, los que frente a un problema plantean una ideología y no una solución.

Sumemos a esos que no disfrutan de la belleza, los que admiran la picardía, los que no se permiten ser felices y deben arrastrar a los demás en sus vidas grises, sea al adoctrinar tristemente en un aula o al arruinar cualquier reunión social; los que creen que la única explicación para la delincuencia es la desigualdad y los que tratan de desclasados a los que se rompen el lomo para salir de esa desigualdad. Ya que estamos, los que consideran que llamarlos inútiles por ser inútiles es un golpe blando y no una consecuencia de su supina inutilidad total.

Los que se creen dueños del Estado con cargos delegativos y los que se creen dueños del Estado por tuitear hashtags contra Coto mientras se sacan la pelusa del pupo. Los que creen que hay dictaduras asesinas de derecha y paraísos socialistas que matan en defensa propia; aquellos que a la hora de vacacionar elijen cualquier lugar menos esos paraísos.

Los que votan por camiseta, los que votan enojados para que alguien resucite al paciente ya, los que no importa a quien voten jamás estarán dispuestos a tolerar el tratamiento que el paciente necesita porque dolerá. Y mucho.

Instruidos de nariz respingada que no saben la diferencia entre las funciones de un gobernador y un intendente dicen que los que votan a la contra son de cagar en un balde. Instruidos de nariz respingada que sí saben de todos los resortes institucionales de la Patria, se aprovechan y mienten descaradamente para conseguir una banca para hacer nada que pueda cambiar el futuro inmediato del votante.

Psicópatas con licencia legislativa, guapos con la policía de su lado, ministros que amenazan, presidentes que no presiden, vicepresidentes que cobran millones de pesos de un sistema previsional colapsado que tiene a la mayoría de sus jubilados cobrando por debajo de la línea de la pobreza.

Todos lo saben: cuanto más pase el tiempo, más grave será el tratamiento para que este cuerpo vuelva a funcionar. La oposición también lo sabe y es el gran problema que se vivió a partir de 2015 y que se teme volver a repetir:

¿Cómo se hace una cirugía cerebral si casi la totalidad de los parientes no quieren que se haga porque prefieren al cuerpito eternamente dormido, desplomado en una camilla, conectado a un respirador pero sin dolor?

Publicado en Relato del Presente.

https://relatodelpresente.com.ar/y-con-esto-hay-que-hacer-un-pais/

jueves, abril 08, 2021

Las Salinas del Gualicho: misterios, leyendas y Sea Monkeys Quién se acuerda de aquella estafa de fines de los 70, la de los monstruos marinos que prometían brotar en peceras... El escritor Jorge Castañeda recorre esa gran depresión en el territorio rionegrino, plagada de mitos y también de verdades.

 

Por Jorge Castañeda.

¿Por qué los flamencos adquieren su plumaje rosado?, ¿tiene vida la sal? ¿quién se acuerda de los “sea monkeys”?
Interrogantes estos que tienen su respuesta. Todo nace en las salinas del Gualicho. “Esta gran depresión, plagada de mitos y leyendas constituye uno de los sitios emblemáticos de aquellos que profesan sus creencias en el más allá”.

Es que el Gualicho haciendo honor a su nombre es el ámbito terrible rodeado de hechos legendarios y personajes que escapan a toda razón. Bernabé Lucero, el salamanquero, lo conocía palmo a palmo, y en la Piedra de Poderes, entre bailarines, acordeonas, toros enfurecidos y el Señor de las Tinieblas, pactó con este para aprender a tocar la guitarra. El viejo camino del Chancho, donde hay que pedir permiso y ofrendar para tener suerte en el viaje. Mitos, leyendas que asombraron hasta investigadores como el perito Francisco Pascasio Moreno y el suizo George Claraz, entre otros.

El camarógrafo Sergio Flecha Pérez en su ameno libro Salina del Gualicho, que tuve el privilegio de prologar, en uno de sus más ilustrativos capítulos da una respuesta científica sobre los interrogantes de las preguntas sobre si la sal tiene vida propia y sobre el color de los flamencos. “Imposible pensar –dice el Flecha- que dentro de la sal exista vida. Sin embargo, la artemia salina, pequeño crustáceo branquiópodo, desarrolla su ciclo íntegro de vida en este escenario de sal y soledad, hundido a 75 metros bajo el nivel del mar”. “No vive en los mares, sí en aguas continentales saladas de todo el mundo, a excepción de la Antártida y el Polo Norte”. “Son animales filtradores y se alimentan de algas unicelulares que se encuentran suspendidas en aguas altamente salinas”, “Diminuta, sin llegar a medir un centímetro, agita sus patas creando corrientes de agua para remover los fondos y lograr así su alimento”. “En ´pocas de desove y eclosión transforman a la salina en un horizonte de color naranja, momento en que aparecen los flamencos, buscando alimentación y el tinte para sus plumas”.

“Cuando nacen los flamencos son grises o blancos. Al cabo de tres años su plumaje se torna rosado, rojo o anaranjado, como resultado de los carotenoides que adquieren en la alimentación”.

“La artemia salina es una criatura con fototropismo positivo. Esto quiere decir que se siente atraída por la luz, como la caballa y el jurel”.
“Cuando el Gualicho se inunda, en las noches que hay luna nueva y la oscuridad es intensa, internarse caminando sobre el lecho salino con una linterna, atraerá a millones de estos crustáceos que se apelmazan jugueteando en torno al haz lumínico, tiñendo el agua de color rojo intenso”.
“Los machos de artemia presentan en la cabeza una estructura que usan para sujetar a las hembras durante al apareamiento”. Es una especie cosmopolita, y solo se encuentra en lechos de agua hipersalina”. “La artemia es también utilizada en la alimentación de peces de acuario, por el alto nivel nutricional y por la coloración que aporta a aquellos que la consumen”.
“En la década del 70 se comercializaron huevos de artemia en estado latente, que venían en unos sobrecitos con un folleto explicativo”. “Se los conoció como “Sea Monkeys” monstruos marinos que al entrar en contacto con el agua salada, cobraban vida en forma mágica, ante el asombro de los incrédulos y sorprendidos adquirientes”.
“Tanto fue el éxito de este plasma de vida, que una conocida marca de goma de mascar incluyó paquetitos de artemia salina con cada unidad que vendía de su producto. Hoy solo se comercializa como alimento para peces”.
Hasta aquí el relato del Flecha. No estaría mal para escribir algún cuento de la salina sobre el color de los flamencos similar a los de la selva de Horacio Quiroga.

Fuente de información e imágenes: Diario "Río Negro", 6 de  abril del 2021.

miércoles, junio 12, 2019

El peronismo racional es irracional Por Alberto Benegas Lynch (h).

En momentos en que en nuestro país el actual mandatario decide asociarse en la fórmula para la próxima contienda electoral a un peronista de permanente y decidida actuación en el anterior gobierno, es del caso repasar el significado del peronismo aunque ya hayamos escrito sobre el particular. Esta decisión desafortunada en cuanto a la preservación de los valores de una sociedad libre, se adopta luego que la actual gestión ha incrementado las cargas fiscales, ha aumentado sideralmente la deuda estatal, ha ensanchado el déficit total, ha elevado el ya astronómico gasto público y mantiene una inflación mensual equivalente la anual en países civilizados. La actual administración al encontrase frente a estos resultados optó por abrir su espacio pero era de desear que lo hiciera en dirección parecida al camino indicado por políticos como Leandro N. Alem quien enfatizó “gobernad lo menos posible, porque mi
entras menos gobierno tenga el hombre, más avanza la libertad, más gobierno propio tiene y más fortalece su iniciativa y se desenvuelve su actividad.”

No ser corrupto no es suficiente, que por otra parte es lo normal y tampoco son suficientes las buenas intenciones, el tema son los resultados no las explicaciones.
Resulta sumamente curioso pero a esta altura del siglo xxi cuesta creer que existan aun personas que seriamente se dicen peronistas. Se ha probado una y mil veces la corrupción astronómica del régimen (Américo Ghioldi, Ezequiel Martínez Estrada), su fascismo (Joseph Page, Eduardo Augusto García), su apoyo a los nazis (Uki Goñi, Silvano Santander), su censura a la prensa (Robert Potash, Silvia Mercado), sus mentiras (Juan José Sebreli, Fernando Iglesias), la cooptación de la Justicia y la reforma inconstitucional de la Constitución (Juan A. González Calderón, Nicolás Márquez), su destrucción de la economía (Carlos García Martínez, Roberto Aizcorbe), sus ataques a los estudiantes (Rómulo Zemborain, Roberto Almaraz), las torturas y muertes (Hugo Gambini, Gerardo Ancarola), la imposición del unicato sindical y adicto (Félix Luna, Damonte Taborda) a lo que cabe agregar la detallada obra de Ignacio Montes de Oca sobre las destrucciones morales y materiales del peronismo ¿Qué más puede pedirse para descalificar a un régimen?
A este prontuario tremebundo cabe agregar apenas como muestra cuatro de los pensamientos de Perón, suficientes como para ilustrar su catadura moral. En correspondencia con su lugarteniente John William Cooke: “Los que tomen una casa de oligarcas y detengan o ejecuten a los dueños se quedarán con ella. Los que tomen una estancia en las mismas condiciones se quedarán con todo, lo mismo que los que ocupen establecimientos de los gorilas y enemigos del Pueblo. Los Suboficiales que maten a sus jefes y oficiales y se hagan cargo de las unidades tomarán el mando de ellas y serán los jefes del futuro. Esto mismo regirá para los simples soldados que realicen una acción militar” (Correspondencia Perón-Cooke, Buenos Aires, Editorial Cultural Argentina, 1956/1972, Vol. I, p. 190).
También proclamó “Al enemigo, ni justicia” (carta de Perón de su puño y letra dirigida al Secretario de Asuntos Políticos Román Alfredo Subiza, cit. por J. J. Sebreli, Los deseos imaginarios del peronismo, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1983, p. 84). En otra ocasión anunció que “Levantaremos horcas en todo el país para colgar a los opositores” (discurso de Perón por cadena oficial de radiodifusión el 18 de septiembre de 1947, Buenos Aires). Por último, para ilustrar las características del peronismo, Perón consignó que “Si la Unión Soviética hubiera estado en condiciones de apoyarnos en 1955, podía haberme convertido en el primer Fidel Castro del continente” (Marcha, Montevideo, febrero 27 de 1970).
Algunos aplaudidores y distraídos han afirmado que “el tercer Perón” era distinto sin considerar la alarmante corrupción de su gobierno realizada principalmente a través de su ministro de economía José Ber Gelbard quien además provocó un grave proceso inflacionario (que denominaba “la inflación cero”) y volvió a los precios máximos de los primeros dos gobiernos peronistas (donde al final no había ni pan blanco en el mercado), el ascenso de cabo a comisario general a su otro ministro (cartera curiosamente denominada de “bienestar social”) para, desde allí, establecer la organización criminal de la Triple A. En ese contexto, Perón después de alentar a los terroristas en sus matanzas y felicitarlos por sus asesinatos, se percató que esos movimientos apuntaban a copar su espacio de poder debido a lo cual optó por combatirlos y, también  a la vuelta de su exilio, se decidió por abrazarse con Ricardo Balbín (un antiguo opositor que a esa altura se había peronizado).
A nuestro juicio la razón por la que se prolonga el mito peronista se basa en la intentona de tapar lo anterior con una interpretación falaz de lo que ha dado en llamarse “la cuestión social” en el contexto de la imposición de un sistema sindical copiado de Mussolini, leyes de alquileres y desalojos que arruinaron los patrimonios de tantas familias de inmigrantes, una inflación galopante que se pretendió disimular con controles de precios para “atacar el agio y la especulación”, con una colosal cerrazón del comercio exterior administrado por el IAPI, el abrupto aumento de la pobreza y una corrupción en todos los niveles gubernamentales.
En este sentido de “lo social”, transcribo una carta del Ministro Consejero de la Embajada de Alemania en Buenos Aires Otto Meynen a su “compañero de partido” en Berlín, Capitán de Navío Dietrich Niebuhr O.K.M, fechada en Buenos Aires, 12 de junio de 1943, en la que se lee que “La señorita Duarte me mostró una carta de su amante en la que se fijan los siguientes lineamientos generales para la obra futura del gobierno revolucionario: ´Los trabajadores argentinos nacieron animales de rebaño y como tales morirán. Para gobernarlos basta darles comida, trabajo y leyes para rebaño que los mantengan en brete´” (copia de la misiva mecanografiada la reproduce Silvano Santander en  Técnica de una traición. Juan D. Perón y Eva Duarte, agentes del nazismo en la Argentina, Buenos Aires, Edición Argentina, 1955, p.56). La cita de Perón es usada también por Santander como epígrafe de su libro.
En un artículo publicado por Claudia Peiró en Infobae el 8 de julio de 2017 se reproduce una misiva mecanografiada de Perón a Mao:
“Madrid, 15 de julio de 1965
Al Sr. Presidente Mao Tse Tung
Mi querido Presidente y amigo:
Desde este difícil exilio, aprovecho la magnífica oportunidad que brinda el viaje de los jóvenes dirigentes peronistas del MRP, gentilmente invitados por Uds. para hacerle llegar junto con mi saludo más fraternal y amistoso, las expresiones de nuestra admiración hacia Ud., su Gobierno y su Partido; que han sabido llevar a la Nación China el logro de tantas e importantes victorias, que ya el mundo capitalista ha comenzado por reconocer y aceptar.
Su pensamiento y su palabra de Maestro Revolucionario, han calado hondo en el alma de los pueblo que luchan por liberarse -nosotros entre ellos- que nos debatimos, en estos últimos diez años, en marchas y contramarchas propias del proceso de un pueblo, que va preparando las condiciones más favorables para la lucha final contra el Imperialismo Norteamericano y sus aliados permanentes -entre ellos ahora, los actuales dirigentes soviéticos- se equivocan cuando piensan que con el engaño de una falsa coexistencia pacífica podrán detener la marcha de estos pueblos sedientos de justicia en  pos de su liberación.
El ejemplo de China Popular, hoy base inconmovible de la Revolución Mundial, permite a los hombres de las nuevas generaciones prepararse para la larga lucha con más claridad y firme determinación.
La acción nefasta del Imperialismo, con la complicidad de las clases traidoras, han impedido en 1955 que nosotros cumpliéramos la etapa de la Revolución Democrática a fin de preparar a la clase trabajadora para la plena y posterior realización de la Revolución Socialista. Pero, de la derrota de esa fecha, hemos recogido grandes ejemplos que nos permiten prepararnos con mucha más firmeza, para que nuestro pueblo pueda tomar el poder y así instaurar la era de gobierno de los oprimidos -la clase trabajadora- única capaz de realizar una política de paz y felicidad para nuestro pueblo. Nuestros objetivos son comunes –por eso me felicito de este contacto de nuestros luchadores con esa realidad que son ustedes.
En lo fundamental somos coincidentes, y así lo he expresado muchas veces ante nuestros compañeros, la clase trabajadora y peronista de Argentina. Quedan los aspectos naturales y propios de nuestros países, que hacen a sus condiciones socio-económicas, y que modifican en cierta forma la táctica de lucha.
Los compañeros portadores sabrán explicar de viva voz nuestros puntos de vista, y el gran deseo de que la más profunda y sincera de las amistades se consolide entre nosotros.
Reciba, querido Presidente, las seguridades de nuestros mayores sentimientos. Somos confiantes en el triunfo de la justicia y la verdad. Nada ni nadie podrá detener la hora de los pueblos.
Por el triunfo de nuestras comunes luchas, por el triunfo y la felicidad del Pueblo Chino; por la liberación de los pueblos oprimidos, con toda amistad,
Un gran abrazo,
Juan Perón.”
Después de este resumen no parece racional es seguir machacando con el peronismo que ha juntado todas los desaciertos y las lacras de nuestra historia como consecuencia del abandono de muchos que no han sido capaces de mostrar las ventajas de adoptar los valores y los principios de una sociedad libre, lo cual se venía incubando desde el golpe fascista del 30 agudizado en grado extremo a partir del golpe del 43. Es del caso recordar el célebre dictum de George Santayana en cuanto a que “Aquellos que no estudian la historia están condenados a repetirla”, por lo que nunca es tarde para rectificar el rumbo si somos capaces de hacer un examen de conciencia y dar preeminencia a la integridad moral como condición para el progreso de todos.
Comentarios de lectores:
Susana Eyheralde dijo...
“...los gorilas son todos iguales, los peronistas son cada uno peronista a su manera.” (Pliner).
Siento una extraña sensación cuando escucho o leo a antiperonistas. Yo estuve ahí, por formación familiar veía los mismos males que hoy repitan quienes consideran al peronismo la causa de la decadencia del país.
Lo que me sorprende es que no ven las terribles situaciones que generaron gobiernos no peronistas. Ni tampoco ven los aciertos y logros del peronismo y, mucho menos, la enorme corrupción y atropello a las instituciones que cometieron y cometen los gobiernos antiperonistas.
El peronismo (les gusta repetir la frase de Borges: los peronistas son incorregibles) es indefinible, con políticas contradictorias según quien esté al frente en cada momento.
Pero también pueden pensar el país eludiendo adoctrinamientos rígidos, con una extraña combinación de pragmatismo y confianza en sus fundamentos. Son como las ovejas negras que hay en muchas familias, que después de ser incomprendidos se los sigue criticando y también se los valora por su creatividad que les permite renovarse continuamente.
Lo dan por terminado, y resurge nuevamente en los momentos más difíciles del país. Para bien o para mal.
(…)y porque soy libre y soy fuerte,
yo volveré de la muerte,
volveré y seré millones.
Castiñeira de Dios
Sospecho que pasaré a estar en alguna lista negra de quienes escriben y leen en este medio. Es extraño porque no soy antiperonista ( me costó mucho) pero tampoco soy peronista.

domingo, mayo 26, 2019

El 25 de mayo y la devaluación permanente del contrato social. Macrismo, cristinismo y peronismo del medio alimentan la confusión como estrategia impotente. La maldición histórica de “el pueblo quiere saber de qué se trata”.

Este billete fue emitido en 1981 y es el de mayor denominación de la historia argentina, según el Banco Central.

El 25 de mayo y la devaluación permanente del contrato social.

Macrismo, cristinismo y peronismo del medio alimentan la confusión como estrategia impotente. La maldición histórica de “el pueblo quiere saber de qué se trata”.
Por Silvio Santamarina*
Ya pasaron 209 años desde aquel lluvioso 25 de mayo frente al Cabildo porteño, y el pueblo sigue sin saber de qué se trata. La dirigencia política tampoco ayuda a esclarecer demasiado, a decir verdad.
En este fin de semana patrio, los referentes de la UCR todavía intentan decidir, antes de la convención nacional partidaria agendada para el lunes 27 en Parque Norte, si continúan dentro de Cambiemos, si la coalición que integran debería ampliar sus fronteras, si el candidato presidencial es el correcto, si el lugar del vice debe ser radical o peronista federal o Vidal, si el radicalismo se parte o no, si Lavagna es correligionario o justicialista moderado o un economista más con delirios de grandeza inconducentes…
Demasiados interrogantes para despejar en un solo fin de semana, con sábado feriado. En todo caso, la pregunta que resume tantas alternativas votables podría inspirarse en las deliberaciones de la Conferencia General de Pesos y Medidas que se puso de acuerdo en redefinir qué es hoy un kilogramo; en Parque Norte, el lunes los representantes partidarios deberían ponerse de acuerdo al menos en un tema clave para el mes de cierre de listas: ¿cuánto pesa un radical?
Tampoco el Poder Ejecutivo muestra demasiada convicción frente al deliberacionismo radical. Mientras el jefe de Gabinete se deshace en confirmaciones de la candidatura de Mauricio Macri a la reelección, el ministro del Interior juega a las adivinanzas con declaraciones que dejan abierta la puerta a reformulaciones sorpresivas de la oferta electoral. El Presidente, por su parte, sigue abrazando opositores para el álbum de fotos que pretende sostener la ficción de un acuerdo de estabilidad en marcha. La confusión parece ser la mejor estrategia de campaña para todos los bandos.
En la avenida del medio acaparada por la moderación federal, el tiempo es de plastilina, como los relojes blandos que pintaba Dalí. Lavagna quiere y no quiere, no se sabe bien qué. Schiaretti ejerce de supuesto ordenador de un desorden permanente, convocando a Tinelli para resucitar la hipótesis del conductor-candidato, y Marcelo se lo cree y corre a visitar a Uñac, uno de los gobernadores hipnotizado por la espectacular martingala Fernández-Fernández.
Otro obnubilado por el show electoral que puso en marcha Cristina es Daniel Scioli, quien pivotea entre el peronismo K y el no K con la fantasía de recuperar algo del espacio perdido desde su cénit del 2015. Igual hechizo captura a Massa, que una vez más se tienta con la chance ilusoria de quedarse con todo, corriendo el riesgo de volver a conseguir casi nada.
Entre tanta opacidad, solo queda la transparencia del kirchnerismo, que cada vez que aclara, oscurece. Alberto Fernández vino a dialogar, pero se la pasa amenazando jueces y llamando “estúpidos” a los que le desconfían. El sábado 25 de mayo encabezará su primer acto compartido con CFK, y allí empezará a ensayar el paso de comedia de un jefe que obedece a su subordinada: no hace falta que sea verdadero su empoderamiento -la audiencia kirchnerista no pide tanto-, pero sí verosímil, para que la fórmula tenga chances de romper el techo K.
También tiene problemas de verosimilitud la otra performance de Cristina, en el escenario de Comodoro Py. Es muy difícil compartir banquillo con dos vecinos santacruceños tan conocidos para ella como Báez y De Vido, y fingir que casi no los conoce: escandaliza la falta de pronunciamiento claro sobre la inocencia o no de dos figuras tan cercanas a la familia Kirchner desde los orígenes del pingüinismo. Por las dudas, Cristina ya solicita al tribunal no ir a las próximas audiencias. El silencio inestable de De Vido es tan amenazante para la performance electoral de la boleta Fernández-Fernández como la volatilidad del dólar para el macrismo.
Otro refresh de credibilidad tendrá que lanzar buena parte del periodismo militante K, pronunciándose “sinceramente” sobre las operaciones de prensa armadas contra Alberto Fernández (así lo calificó él, no este columnista) cuando dejó la jefatura de gabinete. ¿Era información auténtica? ¿Fue suministrada por los servicios de inteligencia del oficialismo nac&pop? No sabe, no contesta, no informa: convendría rediscutir durante la campaña si el periodismo militante tendrá fueros que lo protejan del archivo, especialmente aquellos que cobren del Estado.
Mañana es 25 de mayo, con más de dos siglos de historia patria a cuestas. Y “el pueblo quiere saber de qué se trata” sigue siendo una frase de dudoso origen, eternizada por el título de un óleo de Ceferino Carnacini pintado en 1938, que ilustra esa confusa jornada fundacional ante el Cabildo con varias imprecisiones históricas, exagerando la cantidad de vecinos que se acercaron, entre otras licencias pictóricas. Aquella ilustración de una revolución que no fue tal quedó grabada en la memoria colectiva al haber sido elegida por el Banco Central como imagen de dos emisiones de billetes: el de cinco pesos moneda nacional y, años de inflación mediante, el de un millón (¡!) de pesos ley. El mejor símbolo de un contrato social que no para de devaluarse.
*Editor ejecutivo de NOTICIAS.

domingo, mayo 05, 2019

El raro feminismo de Cristina: su enojo con la tapa del goce.

Me acuerdo de aquella tarde del 2012 en la redacción. Los televisores encendidos mostraban en distintos canales la sesión del senado en la que se debatía la tapa de NOTICIAS  “El goce de Cristina”, que yo había escrito. La diputada del FpV  Juliana Di Tullio  pretendía que la revista fuera retirada de los quioscos y, prolíficos, en pocos días presentaron cuatro proyectos parlamentarios de repudio a la revista. En turno noche, el programa militante “678” completó la faena. Fueron contra la publicación y también directamente contra mí, en un juicio sumario televisivo que me acusó de mano de obra de la misoginia. Con algunos de esos periodistas había compartido redacciones y confianza, y aunque sabían que era editora ejecutiva de NOTICIAS me postulaban (acaso para encubrir su cobardía) como un títere del mal: dudoso feminismo -el de neutralizar el trabajo intelectual de una mujer- nada menos que para denunciar la violencia de género simbólica.
Pero a la ex Presidenta todo eso le pareció pocoEn su flamante libro dice que, mientras escribe, piensa con dolor que no se haya alzado  ninguna voz feminista para condenar el ataque por su condición de mujer. Victimizarse solía -¿suele?- ser rendidor. Pero falaz.
En primer lugar, porque la violencia de género tiene como condición necesaria la disparidad de poder; siempre es ejercida por alguien que desde su posición se aprovecha de ese otro vulnerable. Y por aquellos días, recuerdo, se nos recomendaba por cadena nacional temerle sólo a Dios, y un poquito a ella. Pero, además, porque la mirada crítica y zumbona propia de NOTICIAS puesta sobre la persona más poderosa del país, que era mujer, siempre podría estar sujeta a esa especulación. Años después ¿fue violencia de género un Macri  en cuero embarazado, con los pantalones bajos, travestido o dándole un beso en la boca a Obama?
La historia real detrás de aquella tapa en la que un dibujo (no una foto robada a la intimidad) provocó el intento de censura más escandaloso de la era democrática,  nada tiene que ver con la visión conspirativa de Cristina, quien sigue pensando, y así lo escribe, que nuestras tapas “eran ataques planificados y sistematizados”.
La verdad es que en aquel 2012 estaba más picante que nunca. Jugaba a la sensualidad discursiva muy deliberadamente, como cuando en teleconferencia le preguntó a unas obreras que fabricaban envases, en claro doble sentido, si “apretaban el pomo”, ponderaba las propiedades afrodisíacas del cerdo, y aporreaba públicamente a empresarios y dirigentes propios y ajenos, exigiéndoles absoluta sumisión.  Estaba en su mejor momento y se la veía decidida a disfrutarlo. Ese giro en su comunicación política aparecía semana tras semana en nuestras reuniones de sumario. Pero faltaba una imagen que resumiera esa novedad para llevar la idea a tapa. Hasta que se difundió en internet el video musical  “Un mensaje más”, el tema de una banda venezolano-argentina llamada The Rockadictos, que con dibujos animados mostraba a una Cristina sexual y erotizada por su vínculo con las masas. Casi al final, un fotograma del rostro gozoso por un orgasmo nos pareció la imagen que mejor resumía ese momento de su plenitud política. Que es lo que analizaba el ensayo periodístico.
El comic del que procedió la ilustración era bueno. Mejor que la canción. Aunque Cristina no coincida. Dice en su libro: “Ya en mi segundo mandato, NOTICIAS tituló en la tapa ‘El goce de Cristina’ acompañado de una horrible caricatura deforme mía, en trance de un orgasmo, con la que supuestamente graficaban mi ´desmedido deseo de poder´. Verdaderamente escatológico”.
Aunque lo entrecomilla, lo de “desmedido deseo de poder”  no figura ni en la tapa ni en la nota. ¿Cómo no va a desear poder un político? Lo que se analizaba era su particular modo de ejercerlo. Además, escatológicos son el vómito, la defecación y las flatulencias. Como buena conversa al feminismo, así como cambió  su posición sobre el aborto, debería reconsiderar el status que le está dando al orgasmo. Gozar no está nada mal.
Por Alejandra Daiha Editora Ejecutiva de NOTICIAS.

domingo, octubre 21, 2018

Historias de madres y sacrificios: Luzmira, la jefa de una familia de 22 hijos. Luzmira del Carmen Rodríguez parió y crió sola a 22 hijos. Hoy tiene 88 años, 50 nietos, 57 bisnietos y 5 tataranietos. Una familia feliz y una vida llena de esfuerzo en San Martín de los Andes.

Historias de madres y sacrificios: Luzmira, la jefa de una familia de 22 hijos.

Luzmira del Carmen Rodríguez parió y crió sola a 22 hijos. Hoy tiene 88 años, 50 nietos, 57 bisnietos y 5 tataranietos. Una familia feliz y una vida llena de esfuerzo en San Martín de los Andes.

Para Luzmira del Carmen Rodríguez parir y trabajar son los verbos de su vida. Parir es cosas de mujeres valientes, aguerridas y trabajadoras. A los 14 años, en medio del campo, asistía a su madre para que nazcan sus hermanos. Al poco tiempo, su madre la ayudaba a ella. Luego lo hizo sola, las 22 veces que dio a luz. Hoy tiene 88 años, su veintena de hijos, 50 nietos, 57 bisnietos, 5 tataranietos y es feliz.
En el campo Quillen, del departamento de Aluminé en que nació Luzmira no había hospitales cerca y tampoco escuelas. Mientras su papá trabajaba en la Estancia de Lagos Mármol, ellos se criaban en la más completa inocencia. Según le había dicho su madre, a los hijos los traía un viejo que los metía por la ventana y ella pensaba en el momento que le trajera los propios.
A los 22 años comenzó la historia de su maternidad cuando conoció a Merardo Antonio Seguel. “Tuve un solo marido, pero es muerto. Nos conocimos en Quillén. Un día mi hermano lo invitó a mi casa. Y el amor corre. A mí me gustó y empezamos a conocernos”, dice.
Al poco tiempo, ella le advirtió al hombre que si quería casarse con ella tenía que hablar con sus padres. “Anda a pedirme”, recuerda que le dijo y Merardo lo hizo un 20 de enero. El padre le dio un año para que noviaran mientras juntaba plata para la boda, pero antes de la fiesta nació Mercedes, su primera hija.
Después de eso, Luzmira permaneció embarazada durante varios años. Cuando el hijo número 13 nació, decidieron ir a vivir más cerca de San Martín de los Andes, a una estancia que se llamaba Quechuquina, pero la vida cambio para mal.
“Mi marido se puso malo conmigo, tomador. No se quedaba con los hijos, decía que ya no quería tantos. Me obligaba a que vea al médico para que no tenga más chicos. Pero yo no quería, me gustaban los hijos y le dije ‘no me voy a hacer nada’, voy a tener todos los que Dios quiera, como me dé hijos, me dará para criarlos”, dice con tristeza en la voz.
Luzmira recuerda de manera lúcida el primer parto, y el último, como si en el medio no hubiesen pasado tantos. Trae en sus palabras esa casa pequeña, llena de chicos. Ella cocina la cena con su panza gigante. Siente que el cansancio la derriba, pide disculpas y se va a acostar. Pero no es sueño, saca de una caja las toallas limpias y hace fuerza.
“Sentía que ya venía y me agaché al lado de la cama y ahí nació Carolina. La puse sobre el toallón en la punta de la cama y la limpié con aceite tibio. Le corté el cordón, le hice el nudo. Así hacía con todos y se criaron muy sanitos”, recuerda.
Cuando la más chica tenía tres años, el hombre la dejó con sus 22 hijos en una casa pequeña, sola, analfabeta y pobre. Y no tuvo más opción que romperse el lomo para mantenerlos. Los más grandes debieron trabajar y en familia salieron adelante.
Es una madre y una abuela cariñosa y les dio buena educación, jura. Su mayor orgullo es que hoy permanezcan unidos y cuenta emocionada la sorpresa que le dieron hace poco. La llevaron a una feria de lana, porque a ella le encanta tejer, pero cuando llegaron estaban todos para festejar su cumpleaños. Aunque le duelen los años y el trabajo en los huesos, está feliz por la familia que sola y con garra construyó.

Después que su marido la abandonó trabajaba de empleada de algunos médicos. Recibió ayuda de la Municipalidad, la escuela y los vecinos del pueblo.

Publicado en Diario "Río Negro", domingo 21 de octubre de 2018.
Las imágnes pertenecen al  Diario "Río Negro".
https://www.rionegro.com.ar/especiales/historias-de-madres-y-sacrificios-luzmira-la-jefa-de-una-familia-de-22-hijos-XN5870514

viernes, septiembre 28, 2018

La democracia amenazada por la tecnología por JAMES NEILSON.

De un modo u otro, todas las sociedades democráticas actuales procuran ponerse a la altura del principio resumido por el lema de la progresía decimonónica: “De cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades”, que citó Karl Marx en una obra póstuma. El Estado benefactor moderno se basa en él. Mientras que quienes están en condiciones de hacerlo contribuyen cuanto pueden al producto bruto, el Estado reparte subsidios entre aquellos que, por las razones que fueran, dependen de la ayuda ajena.
Hasta hace poco, el arreglo así supuesto funcionaba bien en los países ricos que servían de modelo para los demás, pero entró en crisis al modificarse drásticamente la relación entre los que aportan a la economía y los integrantes de la llamada clase pasiva que, por cierto, no se limita a los jubilados.
No sólo es cuestión del envejecimiento muy rápido de la población que ha hecho crujir sistemas previsionales y médicos que se formaron cuando la realidad demográfica era otra. También lo es del avance vertiginoso de la tecnología que, día tras día, está reduciendo el valor del trabajo físico o meramente rutinario. Millones de personas que se habían acostumbrado a percibir un ingreso digno sólo para verse reemplazadas por máquinas “inteligentes” saben de qué se trata.
Si bien la Argentina dista de ser rica, no le es ajeno lo que está sucediendo en otras partes del mundo. Con frecuencia, los preocupados por las perspectivas frente al país nos recuerdan que casi la mitad de la población depende del Estado, lo que a su juicio es escandaloso.
Puede que lo sea, pero remediar la situación que tanto les molesta no será del todo fácil. Aquí, lo mismo que en los países más desarrollados, propende a aumentar la proporción de quienes nunca serán capaces de hacer un aporte significante a la economía nacional.
Conforme a los especialistas, en los países avanzados más de la mitad de los puestos de trabajo aún existentes podrían desaparecer en los años próximos. Los optimistas aseguran que, tal y como ocurrió en el pasado cuando sucesivas revoluciones industriales trastrocaron el mercado laboral, el cambio que se avecina generará un sinfín de empleos nuevos, pero a juzgar por lo que ha sucedido en Estados Unidos, Europa y partes de Asia Oriental se tratará de trabajos que requieren un toque personal, como cuidar a ancianos, ya que en adelante ni siquiera los supermercados ofrecerán empleos de emergencia a quienes se habían desempeñado en oficinas o fábricas antes de la llegada de procesos cibernéticos mucho más eficaces e irresistiblemente más baratos.
Como sus homólogos en el mundo rico, Mauricio Macri y otros dirigentes políticos se afirman convencidos de que virtualmente todos poseen las dotes necesarias para sumarse a la parte productiva de la población.
Con sinceridad o porque no quieren ser calificados de elitistas, hablan de la importancia fundamental del sistema educativo que, dicen, debería preparar a los actualmente rezagados para los “empleos de calidad” que se comprometen a crear.
¿Es realista tanta fe en la educación? No hay motivos para creerlo.
Por injusto que parezca a quienes se niegan a reconocer que algunas personas son congénitamente más capaces que otras, escasean quienes tienen las aptitudes exigidas por los sectores de alta tecnología y todo hace prever que en el futuro habrá cada vez menos, razón por la que las empresas de punta ya pagan a los más talentosos salarios que son equiparables con aquellos de las estrellas deportivas más célebres.
Al premiar con generosidad a pocos y castigar a muchísimos más, la irrupción irrefrenable de novedosos procesos computarizados plantea una amenaza a la democracia. Además de la reacción frente a la inmigración masiva que impacta negativamente en los ingresos de los obreros no calificados, la brecha que está ampliándose entre la minoría que sabe aprovechar los cambios que están en marcha por un lado y, por el otro, la mayoría que se siente no sólo postergada sino también despreciada está detrás del auge de populismos de diverso tipo que tanto agita al establishment mayormente progresista de Europa y América del Norte.
Puesto que la democracia es incompatible con las profundas divisiones sociales que está impulsando el progreso tecnológico, se prevé que, tarde o temprano, se institucionalice lo que se llama el ingreso ciudadano universal. Aunque fracasó en Finlandia un experimento reciente en tal sentido, sería prematuro descartar por completo la idea, sobre todo si la alta tecnología posibilita un aumento sustancial de la productividad, creando así recursos suficientes como para asegurar que todos se vean beneficiados.
Publicado en Diario "Río Negro", viernes 28 de Septiembre de 2018.