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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

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"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

domingo, mayo 23, 2021

Reaparece el duro Ahmadinejad por EMILIO CÁRDENAS.

 

Irán es siempre una suerte de Caja de Pandora en materia de posibles sorpresas políticas. Más malas, que buenas, generalmente.

Por esto, la noticia de que el populista ex presidente Mahmoud Ahmadinejad, ahora con 64 años en sus espaldas, acaba de volver a postularse efectivamente como candidato a la presidencia del país en las elecciones del próximo 18 de junio, no es realmente demasiado inesperada. ­ 

Ocurre que la línea dura no ha desaparecido de la puja por el poder interno en Irán, nación dominada milimétricamente por su poderosa oligarquía clerical, en todos los aspectos, incluyendo el económico.­

Su nuevo intento trae inmediatamente a la memoria lo sucedido en 2017, cuando Ahmadinejad desoyera las recomendaciones de no presentarse, formuladas entonces por el propio Ayatollah Ali Jamenei, que entendiera que su candidatura "polarizaría inconvenientemente al país, haciéndole daño''. Y hubiera seguramente sido así.

Ahmadinejad, recordemos, presidió a Irán dos veces, desde 2005, hasta 2013. Con rigor y mano dura

Se trata entonces de reemplazar al actual presidente, el presuntamente moderado Hassan Rouhani. Pero lo cierto es que un organismo especial, conformado por doce miembros, deberá previamente decidir si se permitirá, o no, a Ahmadinejad materializar su intento de regreso a lo más alto del poder iraní. Esto ocurre mientras la pulseada por la continuidad del peligroso programa militar nuclear iraní, entre la comunidad internacional e Irán, no ha terminado. Ni está resuelta.

Por el momento al menos, el más alto liderazgo religioso iraní mantiene un riguroso silencio sobre la posibilidad de regreso al poder que procura afanosamente Ahmadinejad. Y ha afirmado que lo mantendrá, al menos por el momento. ­

En Irán, es el llamado Consejo de los Guardianes el organismo que finalmente endosa, o rechaza, a todas las candidaturas presidenciales, hablamos de un ente que está dominado muy claramente por la oligarquía clerical local.

PATOLOGICAS­.

­Las posturas políticas e ideológicas de Ahmadinejad, por ser patológicas, lo definen por sí mismas. Para él, el Holocausto simplemente no existió. En su país no hay lesbianas, ni homosexuales, a los que desprecia abiertamente. E Irán, sostiene, tiene el derecho absoluto de convertirse en una potencia militar dotada de armas nucleares, si así lo decide. Peligrosísimo, por cierto.

Hay otra candidatura, también sugestiva: la del general Rostam Ghasemi, uno de los jefes más altos y experimentados de la poderosa Guardia Revolucionaria. Irán, cabe recordar también, no ha tenido en su presidencia a un militar uniformado desde el año 1979. 

Ninguno de los dos candidatos mencionados postula, ni sugiere en modo alguno, la necesidad de cambiar, desde adentro, la peculiar teocracia iraní. En esto, todos lucen conservadores y defienden sin titubeos el actual status quo institucional.­

Hay quienes suponían que el hábil canciller iraní, Javad Zarif, podría, de pronto, haber sido otro de los candidatos a la presidencia del país. Pero, envuelto en incidentes políticos domésticos de magnitud, Zarif acaba de confirmar -expresa y públicamente- que no será de la partida. De esta manera, ha quedado ya excluido.­

En el conflicto con Irán hay un capítulo realmente muy particular. Más aún, absolutamente esencial. Es el que tiene que ver con el Estrecho de Ormuz, una vía navegable crucial de la región del Golfo respecto de la cual es casi inevitable que existan tensiones, desde que por allí circula nada menos que una quinta parte del petróleo que se transporta por barco en todo el mundo.

Está geográficamente emplazado entre Omán, los Emiratos e Irán. Unos 21 millones de barriles diarios de petróleo crudo lo atraviesan, entonces. Eso es más del doble de la producción total de Arabia Saudita. Y más de tres veces el volumen de petróleo crudo que, en cambio, navega por el Canal de Suez. A lo que se suma todo el volumen de gas natural que exporta por barco Qatar.

En cada instante del día y de la noche, varias docenes de enormes buques tanques, con las más variadas banderas, circulan por sus aguas. Es, en rigor, una de las rutas marítimas más activas del mundo.­

Para China, así como para las más importantes economías asiáticas, es una vía marítima absolutamente crucial. En materia de abastecimiento energético, muy especialmente. Por todo ello, el mantenimiento constante de la libertad de navegación a través del Estrecho de Ormuz es un tema central en los conflictos del Golfo. Para todos, sin excepción.­

Estados Unidos y Gran Bretaña, particularmente, mantienen buques de guerra en la zona, que la navegan constantemente en estado de alerta. Irán los asedia y provoca constantemente, desde la cercanía, fundamentalmente con una escuadrilla de modernas lanchas rápidas, fuertemente artilladas, que enarbolan al viento la bandera iraní. 

Esas lanchas rápidas están protagonizando cada vez más frecuentes incidentes, al acercarse muy peligrosamente a los distintos buques de guerra de bandera extranjera que circulan por allí y a sus respectivas trayectorias concretas de navegación. Estas provocaciones pueden generar, en el momento más inesperado, incidentes de magnitud y hasta accidentes difíciles de explicar y, más aun, de justificar.­

Las aguas del Estrecho de Ormuz son hoy, por todo lo antedicho, sumamente peligrosas y quienes las navegan lo hacen, entonces, con plena conciencia de que ello conlleva riesgos de magnitud, que ciertamente no son, para nada, los comunes o habituales en el siempre intenso capítulo del transporte marítimo de combustibles.­

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