¡Don Oscar D´Olivo celebro 105 años en Colonia Caroya!
UN ESPACIO DE OPINIÓN DESDE LA PATAGONIA ARGENTINA.
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| Los "trofeos" que salieron de una chacra en Allen, en este caso, en la familia de Nicolás Peche. |
La belleza, el sabor y la intensidad del color de estas
frutas fue generando devoción, en una actividad que trajo desarrollo y trabajo,
pero grande fue la sorpresa cuando los cosechadores fueron bajando de la
escalera con ejemplares de ¡800 gramos, un kilo y más!
Con el tiempo se popularizaron por su increíble peso y belleza,
y no faltó el fruto que llegó a la gran capital, para el popular "Corte de
la manzana", en el programa "La noche del domingo", de Gerardo
Sofovich.
Veneradas en monumentos, fiestas y hasta juegos de plaza,
estas frutas hoy nos hablan de identidad y legado. Frutas mayúsculas cosechadas
en el Valle, de 800 gramos, un kilo y más, con las que posaron adultos y niños,
como prueba de las bondades de una tierra fecunda y del trabajo y la paciencia
de familias enteras.
Melina Ortiz Campos.
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De las primeras vitrinas en Buenos Aires al tiempo de las
frutas gigantes en el Valle.
Símbolo de orgullo e identidad regional, peso y tamaño de
peras y manzanas dejaron con la boca abierta a más de uno, en tantos años de
trayectoria de la actividad. RÍO NEGRO las destacó en sus páginas y los
testimonios de hoy las recuerdan.
Por Melina Ortiz Campos.
Las manzanas gigantes se ven en Roca, en el emblemático
monumento que creado por Martín Frullani, y hasta en los juegos de plaza.
También se ven en Regina, en el homenaje que se luce en Ruta 22 y calle
Belgrano (que, por si no sabías, originalmente colgaba de una columna en plena
barda, por obra del metalúrgico Gino Marzolla). Y si de peras se trata, ocurre
lo mismo en Allen, con el inmenso ejemplar que la localidad ostenta en una de
sus plazoletas. Así, la lista podría seguir…
La devoción por los frutos que hacen a la principal actividad productiva es evidente y sus buenos motivos tiene: alrededor de un siglo de vida desde que se consolidó en el Valle, la cosecha trajo desarrollo, trabajo y ventas, pero también, ofreció desde entonces, algunas sorpresas, dignas de exhibirse en una vitrina.
Sin un cajón con capacidad suficiente como para embalarlas junto a sus “compañeras de rama” ni mercado que las recibiera, de todos modos la posibilidad de venderlas tampoco aparecía en el pensamiento de sus dueños o del trabajador rural que las encontraba.
Por el contrario, con un tamaño como ese, la mayoría de los
entrevistados dudaba incluso acerca de qué hacer con ellas: frutas mayúsculas
cosechadas en el Valle, de 800 gramos, un kilo y más, con las que posaron
adultos y niños, como prueba de las bondades de una tierra fecunda y del
trabajo y la paciencia de familias enteras.
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| Registro de la charla de RÍO NEGRO con Edgardo Constanzi, de Colonia Marconetti, en 1995. |
Poda y fertilización con guano de pollo y productos inorgánicos eran, por ejemplo, las posibles razones que encontraba Edgardo Constanzi para que tres peras de la variedad Packham’s Triumph superaran los 800 gramos en la zona de la Colonia Marconetti, entre las Rutas 65 y 22, en Cipolletti. Salidos de las hectáreas de su familia, estos hallazgos fueron compartidos en abril de 1995, según el archivo de RÍO NEGRO.
Y como él, otro productor de Godoy, recordaba la crónica por esos meses, había aparecido en televisión con sus frutas, para mostrarlas al país durante el popular «Corte de la manzana», en el programa «La noche del domingo», de Gerardo Sofovich.
Premio a las más suculentas.
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| Recuerdo del monumento a la manzana en Regina, sobre la barda. Foto: Italianos en Río Negro. |
Siguiendo el incentivo para enaltecer a la producción rionegrina, hubo una entrega de premios que apuntó a conectar a los comercios con las familias chacareras, valorando resultados como estos. Al margen del concurso que calcula “El Peso de la Manzana” realizado en la Fiesta Nacional, la camisería roquense “Avenida” era el escenario del certamen que valoraba la Manzana de Mayor Peso, acompañado por el Municipio, que reconocía a aquellos inscriptos que presentaban ejemplares de gran tamaño.
Con un mínimo obligatorio de 600 gramos para ser incluidos en la competencia, los organizadores celebraban que en 2012 por ejemplo, la fruta ganadora había pesado 838 gramos y anticipaban que debido al interés, se iba a permitir además, la participación de productores de pera, tal como registró RÍO NEGRO.
Las galardonadas quedaban en exhibición en las vidrieras de calle Tucumán al 700, para que toda la comunidad pudiera verlas en vivo y en directo. Finalmente el primer premio 2013 fue para la manzana de 907 gramos que presentó Marta Rojo (Mainqué), el segundo lugar lo ganó Ariel Carrasco (Regina), con una manzana de 874 gramos y el tercero fue para una manzana de 833 gramos que presentó Mario Muñoz (El Chañar).
Entre las peras, el primer puesto (bautizado “Ubaldo Apestegui” por el nombre del dueño del comercio anfitrión, fallecido en 2011) fue para Daniel Arbeloa (Roca), que concursó con una pera de poco más de un kilo y el segundo premio fue para Sebastián Sáez (Roca), con una pera de 803 gramos.
La “fruta zapallo”, afuera del bins.
Por esos años, las bisnietas de Nicolás Peche, recuerdan
haber sentido en Allen la misma alegría, cuando en una visita durante las
tardes calurosas de la “temporada”, se encontraron con las manzanas gigantes
que salieron de la chacra, en Ruta 65 y calle Bahía Blanca. Hoy es Encarnación,
hija de aquel chacarero español y abuela de esas niñas convertidas en adultas,
la que compartió con RÍO NEGRO la ternura de las fotos y el recuerdo de un
tiempo de actividad plena.
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| Encarnación, segunda generación de productores en Allen. |
Ya desde principios del 1900, la belleza de los frutos salidos de la Norpatagonia se lucía en la Estación de tren de Bahía Blanca, idea que luego replicaron en Constitución. El libro “Mi vida de ferroviario”, de Arturo Coleman, recuerda el origen de esa iniciativa ya que “por más que la producción ganadera, mineral y frutícola del Alto Valle del río Negro y del Territorio Nacional del Neuquén eran importantísimas, muchísimas personas, ignoraban sus verdaderos alcances y posiblidades” en el centro del país, explicó el autor en 1948.
Fue por eso que el mismo Coleman aseguró haber impulsado la colocación de vitrinas, a partir de 1918, para que los miles de pasajeros que pasaban por los andenes principales, vieran las muestras que los productores del Valle le enviaban, orgullosos de sus resultados. Eran destacadas junto a minerales, miel, seda natural, vinos elaborados, fotografías, y más, así como también ocurría con verduras de gran porte, como las cultivadas en Cipolletti y Choele Choel.
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| Las vitrinas en Bahía Blanca con las mejores frutas del Valle en 1918. |
De la misma manera, 90 años después, en 2011, la familia de Encarnación hacía lo propio, mucho más sencillo, pero con el mismo orgullo, en la mesa principal del hogar rural, antes de que el “gran trofeo” se deshidratara.
En la jerga popular, propia del rubro, esos ejemplares eran conocidos como la “fruta zapallo”, que desentonaba frente al tamaño de las demás y que para que no se mezclara, era apartada en el borde del cajón bins por los cosechadores.
Generalmente crecían en las ramas superiores de las plantas, sobretodo en aquellas que habían quedado cerca de las acequias”, porque recibían buena provisión de agua. ‘Guano’ de chivo para las manzanas, ‘guano’ de pollo para las peras, eran las formas de asegurar buena fertilización de la tierra, además de la poda y el raleo.
En eso coincidieron desde el INTA Guerrico ante la consulta de este medio: estos son casos excepcionales que ya no se ven, pero en sí, el calibre de la fruta depende de la intensidad de poda, una fertilización adecuada, raleo químico y manual, gestión del riego y control de maleza.
“Teníamos la costumbre de regar bien incluso hasta 20 días
antes de la cosecha, para que no crecieran tanto y que tomaran color”, recordó
esta vecina, que llegó a encontrar joyas de hasta 750 gramos. Todavía residente
en esas cinco hectáreas que su padre trabajó y donde descansan sus restos,
Encarnación sigue honrando el legado de estas anécdotas y de tanta experiencia.

Un peral cargado, con conducción libre, en 1929.

Manzanos de la misma época, a fines de los años ’20.
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| Las verduras también sorprendieron en la región de Cipolletti y Choele Choel – Foto: Libro Arthur Coleman. |
*** Publicado en RURAL del Diario Río Negro.
Domingo 18 de enero del 2026.
Por Diego Barovero.
La democracia argentina restaurada definitivamente en 1983 cumplió sus primeros cuarenta y dos años de continuidad ininterrumpida. Es pues, el más largo período de continuidad de las instituciones republicanas sin alteraciones de toda nuestra historia.
Ese mismo año de la definitiva restauración democrática constitucional comenzó con una pérdida irreparable. El 18 de enero fallecía Arturo Umberto Illia, precisamente un símbolo humano de las virtudes cívicas republicanas, quien merecía el respeto y consideración de la totalidad de sus conciudadanos.
La sociedad argentina de entonces, aunque golpeada por la violencia política de los años setenta, dos largos períodos dictatoriales (1966/73 y 1976/83) a cargo de las fuerzas armadas que incluyeron la brutal represión ilegal y la desastrosa guerra contra el Reino Unido en el Atlántico Sur, se encaminaba a hacia la normalización democrática en el momento justo en que perdía un referente insoslayable de la vida política, que luego de haber sido derrocado por los militares en 1966 se fue a su casa en un auto particular y volvió a ejercer su profesión de médico. Aunque no abandonó jamás la militancia política y siguió recorriendo el país, visitando y hablando a sus correligionarios y conciudadanos predicando el evangelio de la democracia.
Illia había sido un presidente ejemplar, honesto, proclive al diálogo y al respeto por las normas del Estado de derecho y la convivencia democrática además de un auténtico estadista. Su gobierno impulsó un claro proceso de nacionalismo económico (anulación de contratos petroleros lesivos de la soberanía, Ley de Medicamentos), la defensa de los intereses de los sectores populares asalariados (Ley del Salario mínimo, vital y móvil, mayor participación en la distribución de la renta nacional), la mayor inversión presupuestaria en educación, ciencia y tecnología (25% del Presupuesto Nacional) y una política exterior de firme contenido antiimperialista, americanista y de autodeterminación de los pueblos. También logró el máximo éxito diplomático en la causa de las Islas Malvinas a través de la Resolución 2065 de la ONU.
Su desaparición física en la aurora de nuestra democracia contemporánea privó a la sociedad de su insoslayable referencia. Sin embargo, no nos impide reconocer el inmenso legado doctrinario de alta política que nos dejó el presidente Arturo Illia que debería ser ejemplo para cualquier gobernante en la actualidad.
* Historiador. Presidente del Instituto Nacional Yrigoyeneano.
Publicado en LA PRENSA.
https://www.laprensa.com.ar/Un-simbolo-de-las-virtudes-civicas-568029.note.aspx
Portador de una excelente voz, un rionegrino que honró la vida tanguera. El 28 de diciembre falleció este exponente, dueño de una enorme trayectoria marcada por un compromiso asumido con la música nacional y una interpretación sensible, imborrable, que marcó un rumbo en la cultura argentina.
Hace una década lo entrevistamos y lo homenajeamos por ser un artista que enalteció al tango en cada escenario, admirado por todas las generaciones. Ricardo nació el 26 de junio de 1951 en General Roca. Sus abuelos paternos fueron Fermín Pereyra y Lucía Alcorta. Su padre, Juan Carlos Pereyra, nació en el Cuy y su madre, Rogelia Gómez, en General Roca. Su abuela Eloísa, que según el relato de la hermana de Chiqui había nacido en 1892, cuando llegó al Valle conoció al General Roca: lo vio pasar en una galera negra con ropa de gala, y recordaba que la saludó.
Además, nos contó que Eloísa era cocinera en una de las antiguas fondas de la ciudad. Su abuelo materno fue músico del Colegio San Miguel de Stefenelli. El padre fue peón rural y la madre ama de casa. Chiqui tuvo una hermana, Delia, de sobrenombre Kuki. Chiqui y Kuki tuvieron otros hermanos de parte de padre: Juan Carlos, Nélida y Félix, estos últimos fallecidos.
Estudiaron en la escuela de la Colonia Rusa (hoy Fátima) y la terminaron en su Roca. Los primeros trabajos de Chiqui fueron de cadete en distintas tiendas de la ciudad, galpones de fruta y ayudante de agrimensura. Fue cantor en cabarets del valle, y luego cantante de folklore: formó parte de conjuntos vocales. En 1978 se realizó en su ciudad una selección de nuevas voces y esa oportunidad se convirtió en el pasaporte para presentarse ante las cámaras de televisión.
Llegó a Buenos Aires a los veintisiete años de edad como concursante del programa Grandes Valores del Tango. La repercusión fue tal que los directivos del canal decidieron retirarlo de la competencia y otorgarle el rango de profesional: integró el elenco del programa, donde permaneció cantando hasta 1992. También formó parte del programa Botica del Angel hasta 1988. En paralelo comenzó con giras al interior y al extranjero y se presentó en los más importantes escenarios.
En 1996 fue elegido por Bebu Silvetti (director y arreglador musical discográfico de figuras internacionales) para grabar un CD que fue editado en el mismo año. Simultáneamente se incorporó al programa televisivo La noche con Amigos, en Canal 7, donde estuvo hasta 1999. Filmó dos películas y participó como invitado en otros programas televisivos. Grabó 12 discos acompañado por importantes maestros: Armando Pontier, Pascual Mamone, Eduardo Corti, Omar Valente, entre otros. Su último trabajo, Viento que vino del Sur, cuenta con la participación de Mercedes Sosa y Lito Vitale. En 2007 recibió el Premio Santos Vega al mejor intérprete masculino de tango. En abril del 2010 Sony Music reeditó sus éxitos en el CD Una Vida de Tangos. Realizó diversas giras por las provincias de Argentina y otros países como España, Estados Unidos y, especialmente, Chile. En 2019 cantó en el festival Internacional del Tango en Medellín, Colombia. Continuó con su espectáculo Vientos que vienen del Sur.
Sus hijas se llaman María Paula y Ana Eliana, ambas casadas y radicadas en Roca, al momento de la entrevista. Sus nietas y nietos se llaman Vera, Julia y Fabricio. En Buenos Aires, las hijas de Elena, su esposa, le dieron a Tomás y Luana (Natalia) y Lukas y Mayra (Laura).
Ricardo Chiqui Pereyra, un gran artista del tango, a pesar de haber dado la vuelta al continente, siempre recordó con cariño su General Roca natal y nunca olvidó sus orígenes, que lo formaron y lo convirtieron en lo que es hoy: uno de los más fieles representantes de nuestra música ciudadana, de nuestro tango. Destaco que era primo hermano de mi amiga Cristina Longo por parte de madre. En la foto lo observamos con Sandro, Bergara Leumann, entre otros.
A semanas de su muerte, con este escrito lo volvemos a homenajear y brindamos por la memoria y el descanso de uno de los grandes embajadores de nuestra música ciudadana argentina. Lo despide su Patagonia querida y el país todo.
Por Beatriz Chávez.
Publicado en Cartas de Lectores de Diario Río Negro.
Domingo 18 de enero del 2025.
https://www.rionegro.com.ar/cartas/ricardo-chiqui-pereyra-patagonico-y-tanguero-de-ley/
Patagonia no fue desconocido en los escenarios de Cutral Co y Plaza Huincul. En especial, después de que grabó su proyecto musical en 1998, el tema que escribió el profesor de Historia, Sergio Castro. Esa canción que describe en imágenes de cómo era la vida en la comarca petrolera, un año antes del estallido social que produjo la privatización de YPF. Castro, el docente oriundo de Córdoba, supo leer la situación y volcarla en ese tema que con los años ganó el reconocimiento de todo.
El autor de la letra y música de Mensaje de Invierno fue el mismo que reveló que Patagonia lo contactó telefónicamente para poder incluir la canción en su futuro disco un día de 1998. Luego, lo volvió a llamar para preguntarle si podía cambiar el nombre de Mensaje de Invieerno a Cutral Co, ante la sugerencia de los productores y, teniendo en cuenta la carga social que tenía el tema. Y así pasó a llamarse desde entonces.
Patagonia supo ser partícipe del tradicional encuentro de músicos Tremn Tahuen, cuando el eslogan «si los músicos del sur nos encontramos, es la Patagonia la que canta», que se desarrollaba en el gimnasio municipal de Cutral Co. Mantenía una fuerte conexión con el público que lo reconocía con su presencia cada vez que la agenda de presentaciones incluía a esta ciudad como un punto a visitar.
La popularidad que adquirió la canción hizo que, a lo largo de los años, sean los propios músicos jóvenes los que lo reversionen. Pero también es común escucharlo en las conversaciones cotidianas de la gente como una muletilla cuando los primeros fríos empiezan a hacerse sentir en la comarca petrolera.
La muerte de Patagonia ocurrida en Comodoro Rivadavia este jueves, a los 69 años se sintió en la comarca petrolera.
Aunque la letra invita a revisarla e ir más allá de la primera estrofa. «Me han contado que una vez, esta tierra floreció, primaveras de niñez, fertilidad, petróleo y pan. Petróleo y paz. ¿A dónde se han ido los días de ayer, decía un viejo mapuche sin ley. Mirando la gente pasar por ahí, los barrios que luchan por sobrevivir. Los hijos de quiénes jamás se van a ir», escribió su autor.
Sin embargo, para el final, el mensaje esperanzador está presente: «Los días felices ya van a volver, grita un canillita, 15 años, se ve. Me deja pensando, me invita a creer. Miro al viejo mapuche y no sé qué hacer. Y si pruebo y me quedo, ayude tal vez».
Publicado en Diario Río Negro.