GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria." Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma.” Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

jueves, 28 de febrero de 2013

ENTREVISTA A MARIO FRANCO, GOBERNADOR DE LA PROVINCIA DE RÍO NEGRO ENTRE LOS AÑOS 1973 Y 1976.

La Perla tuvo la posibilidad de dialogar con Mario Franco, Gobernador de la Provincia de Río Negro entre los años 1973 y 1976. Durante el encuentro se conversó sobre varios temas vinculados a la actualidad pero también a los viejos tiempos. Esto nos comentó...
DE TODO UN POCO
“Decía Perón… y lo sacó de Napoleón: “No se hace, se nace con el óleo santo” para trasmitir lo que uno siente. Tengo que agradecer a Dios! Hay otros que se rompieron el alma y no llegaron a nada. Fui periodista y fundé con Blas Vidal el periódico “Adelante”. Producía un escozor en algunos porque la marcha radical empieza: “Adelante radicales”. Algunos radicales no la conocen.  Yo se las puedo cantar. Se editaban dos mil ejemplares semanales cuando había cinco mil habitantes. Los primeros colonos venían a buscar la mercadería  a caballo, hoy muchos de sus descendientes, con la nariz respingada, se creen personajes.  Lo peor  que puede haber es el nuevo rico, yo lo he experimentado. Esa gente merece el reconocimiento de los actuales habitantes, que son los que están usufructuando, disfrutando de los sacrificios de otros que no vinieron de vacaciones, sino que vinieron  expulsados después de dos guerras. Comían polenta con pajarito, risotto. Yo lo he experimentado en casas de amigos donde me agasajaban con un arroz o una polenta. La colonia Italiana hizo patria, convirtieron el Alto Valle en una zona adelantada en lo que respecta a la fruticultura”.
LAS CONVICCIONES – LAS CRÍTICAS
“Yo no tengo vocación de idiota útil, que es aquel que lucha grita y pelea y no sabe por que  lo hace,  yo digo la verdad,  cuando tengo que hacer una critica la hago. Tuve la suerte de estar con 8 o 10 personas  que ocuparon la primera magistratura, por ejemplo Illia, Frondizi, Perón por supuesto, eran todos buena gente, con principios, honestos, tenían un norte político, no obraban por capricho o presión. Yo mame todo eso y mis líderes máximos fueron Perón e Irigoyen (aunque algunos se sorprendan) sin yo ser radical pero fue un patriota. La opinión es casi una obligación del ser humano, yo en muchas oportunidades les expresé mis criticas o puntos de vista a Frondizi y a Perón  porque tuve de funcionario en mi gobierno a un sobrino de él que se llamaba Antonio, era carnicero en Viedma. Cuando asumí como gobernador,  lo nombre jefe de personal de la Casa de Gobierno y tuve la suerte de tener contacto directo y conocer intimidades de la familia Perón que no conocen algunos biógrafos. Perón me obligaba a escuchar algunas charlas familiares, no me dejaba levantarme. Isabel y López Rega le habían echo un cerco y no dejaban que Antonio, su sobrino, viera a Perón, entonces yo le dije que no se preocupara, que él vendría conmigo y cada 15 días visitaría a Perón en Olivos, a mi no me decían que no. Creían que Perón era un hombre rico entonces no querían herederos (Isabel y López Rega). Isabel no me pasaba y yo tampoco a ella. López Rega me amenazó con mandarme la intervención y yo le dije: bueno anímate, mandámela. Le iba a hacer un agujero grande y no se animó. Todo por bronca al sobrino, creían que perseguía intereses y no era así”.
LA POLÍTICA - LOS POLÍTICOS
“Si los políticos son malos la política es mala, Yo no soy instrumento de nadie, lo único que me hace cambiar de opinión es un ideal que sustente el pueblo. Cuando yo estaba en campaña veía  en los hospitales que decía “SEÑOR Paciente si no dispone de $5 tiene que ir al Juzgado de Paz y solicitar un certificado de pobre”. Encima que el tipo está que se muere, le piden que haga un certificado. Lo primero que hice cuando gané  fue retirar esos carteles y elaborar un plan de salud, al que muchos profesionales se opusieron porque les afectaba la visera más importante, el bolsillo. Podría haber sido muy rico, venían los laboratorios  y me ofrecían millones, me ofrecieron 15 millones y tengo los testigos vivos, por ejemplo Iogna, Ministro de Obras Públicas. Cuando me contó le dije que los eche.
Cuando presenté el plan de salud, los representantes del Colegio Médico me dijeron que me iban a hacer una huelga. Como yo sabía esto, me adelanté,  no hice publicidad antes de tiempo y cree una comisión de selección por cada especialidad de 300 médicos, sin fijarme si eran peronistas, radicales o comunistas. Me valió un proceso porque decían que amparaba a los comunistas. Vinieron de todas las universidades,  no pudieron hacer la huelga.
Soy un fundador del Peronismo no solo en Río Negro sino en el país. La Argentina es un país muy amplio con todos los recursos y el mundo está demandando nuestros alimentos. Hay que reflotar el gran Movimiento Nacional Justicialista, en primer lugar, como decía Perón: Todos somos buenos pero si nos controlan mejor y la justicia debe ser independiente del poder político”.
LA JUVENTUD
“Lo que tiene que hacer la juventud es participar en la solución de los problemas generales. Los principales responsables son las autoridades educativas, hay que disciplinar a la gente, trabajar por el conjunto, no por el individuo. Los jóvenes no tienen que ser instrumento de algunos vivos que los impulsan a proceder de una manera poco responsable porque eso afecta los intereses de la Nación. Muchos docentes me dicen que no pueden fijar pautas porque viene el padre,  los denuncian y los castigan… se perdió la autoridad del docente”.
CUESTIONES PENDIENTES
“Tengo varias. La más importante es  cambiar la mentalidad de aquellos que actúan en política persiguiendo intereses personales.  El Estado debe fomentar y controlar el cooperativismo. Yo cree la Dirección  de Cooperativas y 42 cooperativas  en la línea Sur; queda sólo una. Es peligroso que la ciudadanía descrea de los políticos.
Regina está transformada y avanzó bastante. Antes de venirme con mi papá de Mendoza, él era apicultor  y la erupción del volcán le mató las abejas entonces le ofrecieron trabajo acá. Cuando llegamos corría un viento bárbaro  que decíamos ¿adonde vinimos a parar? Compró un auto Ford A, con capota de lona modelo 33, tenía  la patente 39 y durante dos años fue lo máximo, nadie compraba autos. Se debe fomentar la industria y el turismo en la ciudad.  Regina va camino a ser una de las ciudades más importantes, tiene un destino superior al que creemos. Hay que explotar la línea sur, la meseta Somuncura, bosques petrificados, etc. El turismo es una actividad que se lleva.
No hay que desesperarse, hay que reconocer la realidad, no hay que bajar los brazos, no  hay que pensar en forma negativa todo el tiempo,  que todo es corrupción, que todos son ladrones. Hay mucha gente con espíritu de sacrificio. Un país se realiza si sus habitantes avanzan con optimismo, esperanza, con fe en Dios”.
UNA ANÉCDOTA
“En la chacra de José Borsani había gente que iba y le robaba la cerezas. El era muy inteligente y se le ocurrió  inventar la luz mala que, en realidad,  era él con un farol. Llegó a venir  gente de otros lados a ver la luz mala. De esa manera espantó a los ladrones de cerezas”.
Entrevista a Mario José Franco publicado en "La Perla el miércoles 27 de febrero de 2013, número 66 y en "La Perla Web". Imagen gentileza: "La Perla Web".
Mario Franco.


Mario José Franco nació en General Alvear, Provincia de Mendoza, el 29 de marzo de 1923. Su familia se radicó en Villa Regina el 7 de agosto de 1937. Hijo de Jose F. Franco y Rosa Pesce, inició a temprana edad su militancia política, mientras cursaba sus estudios secundarios. Por esa época preside la organización Unión Nacionalista Patagónica e incursiona en el campo del periodismo político como corresponsal del periódico “Alto Valle” de General Roca, que dirigía Antonio Vidal Oliver. En 1945 forma una sociedad con su amigo Alberto Benedetti y pone en funcionamiento un aserradero en Chelforó, en la estancia “La Margarita”. En ese tiempo crea el periódico “Adelante” bajo el lema sanmartiniano serás lo que debas ser o no serás nada que la dictadura de la Revolución Libertadora clausurará tras la caída de Juan Domingo Perón. Don Mario Franco fue concejal de Villa Regina hasta 1955, encargado de la Dirección de Envases Textiles de Río Negro hasta 1953, vicepresidente de la Juventud de la Acción Católica y director, en los tiempos de clandestinidad del peronismo, del periódico “Lealtad”, rápidamente clausurado por el gobierno militar de ese entonces. En su reemplazo editó “Huella” y después “El Justicialista”. Durante la organización de la Resistencia Peronista es designado jefe de la agrupación en una reunión celebrada en General Roca, en la propiedad de José Rodríguez. En disconformidad con la conducción nacional del peronismo, y ante la posibilidad de proscripción de su partido, crea tres agrupaciones políticas dentro del Movimiento Justicialista: el Partido Justicialista (primero en tener esa denominación en el país) presidido por él, el partido Unión Popular presidido por su amigo José Rodríguez y el partido Blanco presidido por Arturo Legaz. Convocadas las elecciones, el Movimiento presenta sus candidaturas a través del partido Blanco. Franco no acepta la nominación a gobernador y se elige en su reemplazo al escribano Arturo Llanos quien triunfó en los comicios aunque no pudo asumir la primera magistratura provincial porque las elecciones fueron anuladas en todo el país. En 1973 el Partido Justicialista de Río Negro se incorpora al orden nacional y Mario Franco es nominado como candidato a gobernador, cargo al que accede en las elecciones del 11 de marzo de 1973 por el 52% de los votos. En 1976, tras el golpe militar, Franco es detenido en Villa Regina y trasladado a la cárcel de Viedma, en donde estuvo detenido durante un año. Luego, a raíz de una intervención quirúrgica, es trasladado al Hospital Zatti en donde pasó dos años más de cautiverio. Varios intentos de asesinato casi terminan con su vida. En la década del 60 le dispararon un tiro desde un auto en la ruta 22 frente al Barrio Don Bosco de Villa Regina. En 1973 le aflojan las tuercas de las ruedas de su auto oficial y luego de varios tumbos, en Playa Bonita de San Carlos de Bariloche, logra salvar milagrosamente su vida junto a su esposa y a su chofer. A fines de 1976, mientras estaba preso en la Unidad Penal de Viedma, llega al aeropuerto local un avión de la marina. La rápida acción de un médico local, de sus abogados y de su esposa logran salvarlo de un probable “vuelo de la muerte”, como hace apenas unos años el mismísimo General Harguindeguy debió reconocer cuando Franco lo interpeló por ese hecho en un encuentro casual que tuvo con el dictador en las termas de Copahue.
Electo bajo el voto popular, le concedió a la ciudad de Viedma su definitiva condición de capital de la provincia.
Durante su periodo de gobierno (1973- 1976), fue quien desarrolló un Plan de Salud que fue ejemplo nacional (declarado asi en su momento por René Favaloro).Impulsó el desarrollo de hospitales, promovió la inmigración de profesionales en esa especialidad. Gestiono también intensamente la realización y puesta en marcha del IDEVI (Instituto del Valle Inferior) posibilitando el desarrollo de los fondos con la tecnificación de la época.

Fue destituido tras el golpe de estado ocurrido en Argentina el 24 de marzo de 1976.
 
Vida personal
Casado con Lidia Ausejo.
 
 Referencias
[1] [2]
  1. Guillermo Pirri (VIERNES, 24 DE AGOSTO DE 2012). «EL SISTEMA DE SALUD DURANTE EL GOBIERNO DE MARIO JOSÉ FRANCO (1973-1976).» (en español). Consultado el 7 de noviembre de 2012.
  2. Mario José Franco (LUNES, 1 DE NOVIEMBRE DE 2010). «Identidad y Cultura» (en español). Mis Reflexiones. Consultado el 7 de noviembre de 2012. «Nota con Guillermo Pirri».
Fuente de información:
http://es.wikipedia.org/wiki/Mario_Franco

martes, 26 de febrero de 2013

Martín Máximo Pablo de Álzaga Unzué, el Macoco de las noches porteñas.


Macoco de Álzaga Unzué, el padre de Isidoro Cañones y de Amado Boudou por  Carlos Salvador La Rosa.


Un país o una familia entran en decadencia cuando los hijos en vez de superar a los padres, multiplicando sus aciertos y minimizando sus errores, se dedican meramente a imitarlos como papel carbónico, vale decir como copias cada vez más deslucidas. Un país o una familia entran en decadencia cuando siempre viven añorando, o peor, queriendo reiterar un pasado que, para colmo -al decir de Joaquín Sabina-, nunca jamás sucedió.


Roberto Alifano, un reconocido escritor y periodista que supo colaborar con Jorge Luis Borges, publicó poco tiempo atrás una entrañable biografía del play boy mayor que tuvo la Argentina (Martín Máximo Pablo de Álzaga Unzué, conocido como "Macoco"), pintando a través de su vida el fresco de una época cuyas secuelas aún persisten.

A pesar de su gran afecto por el biografiado, Alifano no duda en definir a Macoco como una suerte de arquetipo que imprimió su sello a la época: Macoco, reflejo de una Argentina alguna vez próspera y prometedora, y luego decadente y de futuro... de futuro que nunca se realiza.

La historia de Macoco es la de una clase social que metió a la Argentina en el progreso y en el mundo, que -a cambio- se creyó única dueña del país, pero cuando pareció que lo lograba, cual jeque de emirato, dilapidó toda su fortuna, la pública y la privada. Macoco nació cuando ya la fortuna de su familia estaba lo suficientemente consolidada para hacer olvidar los orígenes que toda fortuna demasiado grande y demasiado rápida necesita imperiosamente hacer olvidar. 

Por eso se sintió aristócrata cuando su clase degeneraba en oligarquía sin haber sido nunca plenamente burguesía y menos aristocracia, pero aún tenía tanta pero tanta plata como para simular un apogeo que ya era mera decadencia. Al final murió casi en la miseria pero optimista, como cuando le dijo a su pariente y amigo Adolfo Bioy Casares: Caá...rajo, quién nos quita lo bailado a vos y a mí. Ante lo cual, la más sabia respuesta de Bioy fue:No, Macoco, yo quisiera que nos devuelvan lo bailado.

Manteca al techo. A pesar de que nunca nadie lo expulsó y a pesar de creerse tan argentino como el tango o el mate, Macoco siempre se sintió un exiliado en su patria (como de algún modo se sienten todos los argentinos). Por eso se dedicó a viajar y viajar, sobre todo a Francia, ya que para esa generación -según Alifano- París fue la Casa Grande. 

Macoco quería a su Buenos Aires querida y admiraba a los Estados Unidos, pero amar sólo amó a París. Allí produjo el hecho que lo haría famoso por siempre, a él y a todos los de su clase: tirar manteca al techo del Maxim's, donde había unas pinturas con el dibujo de unas walkirias con grandes senos sobresaliendo del escote. Macoco hacía torneos donde los cajetillas argentinos jugaban a ver quién acertaba con la manteca, tirada en rulos con un tenedor, en las tetas de esas figuras femeninas.

La vida como aventura. En las tipologías de José Ortega y Gasset encajaría perfectamente como el arquetipo del aventurero en estado puro. En lo que vivió en realidad y en lo que imaginó haber vivido para ampliar su mito. Amigo de Carlos Gardel, consideraba que ambos eran príncipes. Arriesgado corredor de automóviles de carrera. Supo ser gran amante argentino de Rita Hayworth, Gloria Swanson, Claudette Colbert, Dolores del Río, Ginger Rogers, Greta Garbo, Marlene Dietrich y casi todas las actrices famosas de aquella belle epoque. Fue espía de Charles de Gaulle en la Resistencia, tanto que éste cuando mucho tiempo después viajó a la Argentina, lo condecoró. 

Pero mientras jugaba al héroe, también hacía de estafador, ya que con Aristóteles Onassis les robó a las compañías aseguradoras de barcos, simulando hundimientos, durante la Segunda Guerra Mundial. Junto con Errol Flyn, se agarró a trompadas con seis fascinerosos y dice haberlos hecho polvo. Fue socio de Howard Hughes, frecuentó a Alfred Hitchcock y a Groucho Marx. Cuando se cansó de su segunda mujer se la regaló -o algo parecido- a Clark Gable. Con Bioy Casares hablaba de conquistas femeninas y con Borges de poesía. Se dice que Francis Scott Fitzgerald lo eligió como modelo para su novela El Gran Gatsby, cosa que Macoco negaba pero con una sonrisa cómplice. 

Con Al Capone se asoció en el cabaret Morocco donde era habitué Humphrey Bogart, por lo que Macoco debió sentirse como en Casablanca. En fin, secuelas de una vida que Alifano narra con brillo.

Macoco e Isidoro. Así como sonreía cuando lo comparaban con el Gran Gatsby, se ponía furioso toda vez que alguien le insinuaba que Isidoro Cañones había sido inspirado por él, y entonces gritaba: Lo único que falta es que me identifiquen con ese pobre infeliz, ese personaje es un botarate, un perdedor, un pobre infeliz que vive a costillas de un indio y de un coronel millonario. Si dicen que soy yo lo podrían haber hecho más internacional y más ganador al tal Isidoro Cañones. ¡Qué tengo que ver yo con un mamarracho de historieta!

Macoco, que se sentía miembro de una clase social dueña de la Argentina que había querido hacer Europa en América y ser Estados Unidos pero sin su plebeyismo, odiaba fervorosamente al sector social que Arturo Jauretche llamó el medio pelo, esos especímenes de clase media que imitaban los hábitos de una clase alta a la que no pertenecían pero a la que soñaban pertenecer.
Macoco los llamaba snobs y así los califica en una especie de brillante decálogo: Nuevos ricos poseedores de perros de raza que son perros snobs de nacimiento, que buscan no lo bueno sino lo distinto, que contratan la servidumbre entre personas todavía más snobs que ellos; que tratan a los artistas como a unos empleados a los que no hay que pagar, que se inscriben en algún curso por correspondencia para adquirir algún barniz de cultura y que compran la bóveda en un cementerio conocido, cerca del sepulcro de un personaje ilustre.

Macoco puede ser merecedor de todas las críticas, pero en su brutal honestidad y odio contra los figurones, anticipa brillantemente a los arribistas que en una Argentina ya definitivamente plebeya, buscan acceder al poder imitando superficialmente las peores prácticas de una clase social en decadencia.

Macoco y sus imitadores. Tanto a Macoco como a quien era su antípoda en todo, Arturo Jauretche, si hoy vivieran les costaría entender cómo gobiernos peronistas tienen de figuras culturales centrales (a las que usan como símbolos de lo que los nuevos ricos del poder quisieran ser) a María Julia Alsogaray o Adelina de Viola o Amado Boudou, personajes, en comparación con Macoco, truchos de toda truchedad. 

O que la alternativa opositora sea la del niño rico Mauricio, al que su papá plebeyísimo educó más como aristócrata que como burgués (aunque no hiciera su fortuna ni como aristócrata ni como burgués, sino como contratista de todos los gobiernos) y por eso habla con ese acento presuntuoso, que es lo único que queda de una clase superada por el tiempo pero a la cual las nuevas élites buscan imitar en sus peores defectos... Es que son hijos de Macoco, aunque Macoco los hubiera desheredado, como sus tías lo desheredaron a él.

África mía. Macoco, cuando viajaba al África, no disfrazaba sus prejuicios colonialistas con presuntuosos ideologismos. Creyéndose Allan Quatermain, el héroe blanco de Las minas del Rey Salomón, contaba así sus odiseas africanas: En África yo tenía mi tribu propia, la de los "Macoco", que la descubrí en uno de mis safaris. Se llamaba así. Eran unos nativos cariñosos, muy especiales y en cada viaje que hacía yo les llevaba regalos. Me adoraban. Alguna vez pensé establecerme allí para siempre y organizar mi propio reino. 

Como se ve, en el fondo nada ha cambiado, salvo que las cosas que antes se decían por su nombre, ahora las dice Moreno. La "derecha fina" de Macoco, con su racismo nada escondido, viajaba al África para encontrar al "buen salvaje" en la tribu de los "Macocos" y hoy la "izquierda fina" cree hallar el "buen salvaje" en un déspota multimillonario al que se le perdonan esas nimiedades por creerlo heredero del Che Guevara.

Mi amigo Juan Perón. Macoco conoció a Perón, pero el General jamás lo convocó para que cuidara el Riachuelo, administrara el Banco Hipotecario o vicepresidiera la República. Es que Perón sabía quién era cada cual, y nunca quiso ser otra cosa que lo que era. Simplemente lo llamó a Macoco para lo que sabía hacer, para que trajera a la Argentina a las famosas actrices que alguna vez supo amar. Primero le trajo a Ginger Rogers y luego a Gina Lollobrigida. Ante tamaño éxito, Perón lo convocó para una última misión, que le trajera a Brigitte Bardot. 

Pero Macoco esta vez fracasó y así lo cuenta con palabras que reflejan, magistral y conmovedoramente, la conjunción entre su decadencia personal y el final del primer peronismo: Fui a avisarle a Perón que no le podía traer a Brigitte, a estas alturas yo ya no tenía resto para seducirla y a la diva no le interesaba conocer la Argentina. Pero cuando llegué con la cola entre las patas puteando por el fracaso, un golpe militar había derrocado a Perón. Menos mal, me dije, sino hubiera pasado un papelón ante mi amigo Juan.

Publicado en Diario "Los Andes" de Mendoza, domingo 27 de mayo de 2012.

lunes, 25 de febrero de 2013

25 DE FEBRERO DE 1778: NACIMIENTO DEL GRAL. JOSÉ DE SAN MARTIN.


HISTÓRICAS ARGENTINAS.


“SAN MARTÍN ha sido grande,
Y hoy es grande su memoria,
Pero no basta su gloria
Pa´ cubrir a un hijo ruin.
No es lo mismo SAN MARTÍN
Que los que escriben su historia”
 así pensaba ese patriota y católico (sin dolo) que fuera el Padre Leonardo Castellani.

Y José Martí patriota cubano de Nuestra América resume toda la existencia de José de San Martín.

“Un día, cuando saltaban las piedras en España al paso de los franceses, Napoleón clavó los ojos en un oficial, seco y tostado, que vestía uniforme blanco y azul; se fue sobre él, y le leyó en el botón de la casaca el nombre del cuerpo: “¡Murcia!” Era el niño pobre de la aldea jesuita de Yapeyú, criado al aire entre indios y mestizos, que después de veintidós años de guerra española empuñó en Buenos Aires la insurrección desmigajada, trabó por juramento a los criollos arremetedores, aventó en San Lorenzo la escuadrilla real, montó en Cuyo el ejército libertador, pasó los Andes para amanecer en Chacabuco; de Chile, libre a su espada, fue a Maipú a redimir el Perú; se alzó protector en Lima, con uniformes de palmas de oro; salió, vencido por sí mismo, al paso de Bolívar avasallador; retrocedió; abdicó; cedió a Simón Bolívar toda su gloria; pasó solo por Buenos Aires; se fue a Europa, triste; murió en Francia, con su hija Mercedes de la mano, en una casita llena de flores y de luz. Escribió su testamento en una cuartilla de papel, como si fuera el parte de una batalla; le habían regalado el estandarte que el conquistador Pizarro trajera a América hace cuatro siglos, y él le regaló el estandarte, en su testamento, al Perú.”

San Martin fue un libertador americano y su campaña militar se realizó con la Bandera de Ejercito de los Andes que logró libertar lo que constituyen los territorios de la Argentina, Chile, Bolivia, Perú y Ecuador (la libertad de Perú y Ecuador se comparte con ese grande como fuera Simón Bolívar).
"SOY DEL PARTIDO AMERICANO" decía SAN MARTÍN.


JOSÉ DE SAN MARTÍN:
La historia oficial  dice que San Martín nació en Yapeyú el 25 de febrero de 1778.
Nacido el 25 de febrero de 1777 o 1778 (su partida de bautismo es inexistente sostienen algunos que fueron quemadas por los portugueses que invadieron en 1817 otras versiones que desapareció).
El lugar de nacimiento, se coincide, que fue en YAPEYÚ como se llamaba "Nuestra Señora de los Tres Reyes Magos de Yapeyú", lugar de residencia del superior de los misioneros jesuitas, a orillas del río Uruguay en la Gobernación de las Misiones Guaraníes del Virreinato del Río de la Plata.
Fue el menor de cinco hermanos vivió en Yapeyú unos cuatro años.

Yapeyú donde nació El Libertador forma parte del departamento de San Martín, provincia de Corrientes, República Argentina ubicada en la desembocadura del río Uruguay.
Sobre el significado de "Yapeyú" hay distintas versiones según la tradición popular correntina quiere decir: "Aguas de color amarillo" en relación a las del río Uruguay.
Yapeyú integraba junto a los pueblos de La Cruz (Nuestra Señora de Asunción de La Cruz de Mbororé), San Tomé, San Borja y Yapeyú, del cual el último era la capital de las reducciones de indios que, en su momento, los jesuitas desarrollaron aquella experiencia no sólo de índole religiosa sino, también, económica y militar llena de polémicas, sospechas y expulsiones. 
Por 1774 se nombra como teniente gobernador de Yapeyú al mayor Juan de San Martín, oficial que había llegado América en 1765 y desde el año 1767 administraba una vasta hacienda, la Estancia y Calera de las Vacas, en la Banda Oriental, también propiedad de los jesuitas quien sería ascendido a capitán. El capitán San Martín ejerció el cargo con gran responsabilidad.
En Yapeyú un 25 de febrero de 1778. nace José Francisco.
Hace años Hugo Chumbita por el año 2000, defendió la postura que si bien integra la familia de Juan de San Martín, hoy parece discutible si es hijo legítimo de él y de Gregoria Matorras o es hijo de Don Diego de Alvear y la india Rosa Guarú, que había sido entregado luego al cuidado de los San Martín. En este caso, Rosa Guarú no sería el ama de cría sino su propia madre. que un mestizo que hablaba guaraní -propio de la zona donde pasó la infancia. Tema recopilado por la tradiciones orales y  un antiguo manuscrito que guardaba el genealogista Diego Herrera Vegas, en el cual Joaquina de Alvear afirma que San Martín era hijo natural de Diego de Alvear y una joven indígena que generó un debate intenso, aún, sin cerrar, lleno de polémicas.



EL MOMENTO MUSICAL ES UNA CUECA CUYANA DE HILARIO CUADROS EN LA LETRA Y FÉLIX CARDOZO EN LA MÚSICA "LOS SESENTA GRANADEROS" INTERPRETADA POR "LA VOZ ARGENTINA" DE HUGO DEL CARRIL.

Nuestra Se, Nuestra Señora de Cuyo
contempló la cruzada de los Andes
y bendijo al General San Martín
el más grande, el más grande entre los grandes.
Cuna de, cuna de eternos laureles
Con que se, con que se adorna mi patria,
es Mendó, es Mendoza la guardiana
por ser la, por ser la tierra más gaucha.
Quiero elevar mi canto
como un lamento de tradición
para los granaderos
que defendieron nuestra nación.
Pido para esas almas
que la bendiga Nuestro Señor.


domingo, 24 de febrero de 2013

Cambiar sin sucumbir por Arnaldo Paganetti.



Son varios los temas que están al tope de la preocupación de los argentinos: uno de ellos, en un año electoral en el que los políticos desplegarán sus dotes discursivas y apelarán a novedosas "drogas económicas" de efectos palpables inmediatos, gira alrededor del proceso inflacionario que ubica a la Argentina entre los seis países peor rankeados del planeta (si se toma el índice privado de 25.5 por ciento) y en el puesto 198 (sobre 224 computados) si se acepta el generoso guarismo del Indec, apenas superior al 10 por ciento anual.
El tema golpea al ciudadano de a pie, en general más a los de baja escala que a los de clase media y alta, y a empresarios y sindicalistas que parecen embarcados en una carrera desleal, mientras el gobierno echa mano al congelamiento de precios, con el propósito de detener un fenómeno que, si se desborda, puede terminar en hecatombe como quedó demostrado en el pasado, en ciclos de aproximadamente diez años.
Dos veces titular del Banco Central y ex candidato vicepresidencial en 2011 detrás de Ricardo Alfonsín, Javier González Fraga contó que en la década del ´90 fue convocado por el entonces mandatario Carlos Menem para colaborar con el gobierno. Él proponía, como ahora, un tipo de cambio flotante y administrado, para generar certidumbre y desalentar la timba financiera. En cambio, Menem se había plegado a la euforia de la convertibilidad (un peso igual a un dólar), ideada por Domingo Cavallo.
El interlocutor de González Fraga fue en aquella época el ministro José Luis Manzano (hoy vinculado con el kirchnerismo).
"Vos tenes razón en eso de ir paso a paso acumulando superávit fiscal, pero con la convertibilidad ganamos la elección", se sinceró "Chupete" Manzano.
"Eso es pan para hoy, hambre para mañana. Le hice saludo uno, saludo dos, y me fui", refirió González Fraga, quien hoy junto con otros radicales, como Rodolfo Terragno y Daniel Montamat, está embarcado en una campaña para que se tome conciencia de la necesidad de salir de manera razonable y ordenada del "cepo" al dólar e ir bajando muy gradualmente el alza del costo de vida, acotándolo 5 o 6 puntos cada 12 meses.
La puja distributiva, en vísperas de las legislativas de octubre, no está predestinada a disminuir. Por el contrario, hasta la CGT oficial que conduce Antonio Caló, endureció sus reclamos y si bien está muy lejos de lo que considera métodos "extorsivos" de la central de Hugo Moyano, emplazó a obtener respuestas en marzo en lo que hace a la labor de las obras sociales y la ayuda escolar. Además, está pidiendo la conformación de una mesa tripartita de discusión y la extensión de la fiscalización sobre artículos de primera necesidad que se venden en los supermercados, más allá del día 61, previsto para el primero de abril.
Roberto Lavagna, quien ayudó a poner bases del "modelo K" y también supo, como desterrado de la pingüinera, ser pivote del radicalismo (aunque ahora, en su condición de peronista, no reniega de un eventual acuerdo con Mauricio Macri, al que más de una vez despreció), coincide en que la inflación se está transformando en una enfermedad crónica y que hay que "ir buscando un cambio de rumbo".
La dificultad que tienen figuras prestigiosas como Terragno, González Fraga y Lavagna, es su falta de anclaje en estructuras partidarias fuertes y consistentes. De hecho, el radicalismo está deshilachado, y el vetusto edificio del peronismo no kirchnerista implosionó: algunos de sus habitantes se aglutinan alrededor de Macri, o bien están a la espera de un paso de autonomía del gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli. Pero el excampeón de motonáutica oscila entre una "lealtad incondicional" hacia la presidenta Cristina Fernández y una aspiración en veremos a tomar la posta como "sucesor natural" a conducir el proyecto, con modificaciones estilísticas.
Detenerse en el análisis de González Fraga, un heterodoxo admirador de Raúl Prebisch, permite sacar algunas conclusiones: en esta coyuntura, la inflación obedece a causas internas (y eso la aleja de la híper y la cesación de pagos al exterior); es posible mantener la expansión monetaria, pero debe ser acompañada por inversiones y productividad; el ajuste, no tradicional, debería apuntar a disminuir el gasto político, en propaganda por ejemplo, ya que allí hay mucha tela para cortar; promoción de la industria nacional con un dólar competitivo (hoy el atraso respecto del peso lo ubica en 42 por ciento, que es la diferencia con el "blue"), y corrección de los "horrores" energéticos y el sistema de subsidios, que terminan beneficiando a los más pudientes.
González Fraga afirma que para manejar las variables sensitivas de la economía se requiere más arte que ciencia. Cuando se plantea el "cómo salir", descarta una megadevaluación brusca porque sería "un pasaporte al Rodrigazo". Y tras apuntar como meritorio el "bajísimo" endeudamiento con el sector privado (un 7 al 8 por ciento), le sugiere a Cristina salir a buscar 20 mil millones de dólares anuales en ese campo fértil, para saltear el escollo gradualmente.
Difícil, sino imposible, que el gobierno se incline por esa puerta, ya que parte del éxito de la gestión de Néstor Kirchner orbitó en el desendeudamiento y en el "chau FMI", objetivos que hoy mantienen Cristina y el ministro Hernán Lorenzino, en un "relato" que siempre agrega capítulos.
Uno de los más peligrosos riesgos, advertido por este sector de la oposición e incluso por estamentos del gobierno K, es adoptar medidas que concluyan generando "una nueva oleada de pobreza".
Argentina "no la aguantaría, ni política ni socialmente", advierte González Fraga, embarcado en una tarea docente para lograr la madurez ciudadana. "No hay atajos y los dirigentes políticos deberían aprender que las promesas fáciles no aportan soluciones".

Columna DE DOMINGO A DOMINGO del Diario "Río Negro" (edición Nro. 23.184), domingo 24 defebrero de 2013, página 4.

sábado, 23 de febrero de 2013

ESPAÑOLES EN TIERRAS DE REY PASTOR.

María Quesada rememora la llegada de sus padres, inmigrantes españoles, y lo que les tocó vivir en estas latitudes.
María Quesada nació en General Enrique Godoy, allí vivían sus padres, inmigrantes españoles. Su papá, Sebastián Quesada, provenía de Almería y su mamá, Aurora Rondán, casi nace en el barco, pero su madre pudo pisar tierra antes del parto y nació en San Pablo, Brasil. La vida encontró a los padres de María en Godoy, donde sus respectivas familias se habían establecido para trabajar la tierra.
Cuando los Quesada y los Rondán llegaron a Godoy, asomaba la década del ’20 y dos grandes terratenientes habían adquirido unas cinco mil hectáreas en esa zona: el médico español Avelino Gutiérrez y su yerno, el famoso matemático de igual nacionalidad, Julio Rey Pastor. Ambos habían comprado parte del “campo Zorrilla” a otro gran terrateniente que llevaba aquel apellido y que por 1900 había adquirido unas 15 mil hectáreas en la zona.
Gutiérrez y Rey Pastor acumularon tierras entre 1920 y 1930. Los nuevos propietarios estaban radicados en Buenos Aires y explotaban sólo una pequeña parte de sus propiedades. Las obras de riego fueron iniciadas por ellos y en 1924 quedó habilitada la estación a la cual llegó la familia de María. Los primeros años en Argentina, transcurrieron para estos inmigrantes en estas chacras nacientes junto a otros españoles que llegaron para radicarse en la región.
Los Quesada, que eran tres hermanos, permanecieron sus primeros años trabajando en la propiedad de Rey Pastor, administrada entonces por el señor Antonio Garrido. La familia Rondán estuvo unos años en Godoy pero finalmente se estableció en Río Colorado, donde también se dedicaron a la fruticultura. Unos diez años después de arribar al país- cuando María tenía unos 7-, su padre, Sebastián Quesada, se fue a trabajar a Allen, a una chacra grande, propiedad de Juan Fernández, y tiempo después partió hacia J.J. Gómez para realizar tareas similares en la finca de Fidel Fernández. “Era común en aquel tiempo -agrega María- que los españoles trabajaran con españoles o los italianos con italianos, había más afinidad”.
Unos cinco años más tarde, Quesada pudo adquirir una tierra propia en Colonia Rusa. Allí se mudó el matrimonio con su numerosa prole. “Después de unos años- cuenta su hija- papá se pudo comprar una chacra. Esa tierra la trabajamos todos nosotros porque poco tiempo después de irnos a vivir allí, mi papá se enfermó. Éramos seis mujeres y cuatro varones. Fuimos a la escuela de la Colonia Rusa. Yo tendría unos 10 ó 12 años entonces. Tuvimos un maestro que era buenísimo. Si mal no recuerdo era la Escuela Nº 31. Todos estudiamos, pero a medida que íbamos creciendo tuvimos que ir a trabajar.”
Esa escuela estaba allí desde 1917, pero había comenzado a funcionar en 1911 en una instalación donada por Isaac Locev y en 1914 trasladada a un edificio del señor Federico Sporle. Ésta y la escuela particular de la Colonia Rusa eran los dos únicos establecimientos educativos de la zona.
En tanto, la familia Quesada en pleno estaba abocada a hacer producir su tierra. “Mi papá había plantado verdura- cuenta María-. Había de todo en esa quinta. Le vendía a Diniello acá en Roca. Nosotros juntábamos la verdura, la embolsábamos y la pasaban a buscar. A veces no iban a retirarla y tenía que salir mamá en una jardinera para traerla acá a Roca. Me acuerdo de algunos vecinos de la chacra: Alfonso González, Belisari, Zalaza. Después trabajamos en un secadero cerca de la chacra, era de José Vierna, un antiguo poblador de la Colonia. Allí hacíamos orejones, íbamos caminando bien temprano, volvíamos y seguíamos con la huerta. Me acuerdo algunos veranos que teníamos que plantar tomates y cebollas con los pies en el agua. Plantábamos mientras corría el agua. Hombres y mujeres hacíamos las mismas cosas y no había vacaciones. Mi papá no nos dejaba ni descansar el día domingo”.
Finalmente, luego de una década de lucha, Sebastián Quesada falleció y su viuda decidió vender la chacra. “Mi mamá no podía con todo, se había quedado sola con el hijo menor, que tenía entonces 8 años. Los mayores casi todos ya teníamos nuestras familias, entonces ella se vino a vivir a Roca, compró una casa a una cuadra de la mía. Y acá, pobre, sólo vivió cuatro años nada más... Hace poco, estuvimos con una hermana en la chacra que fue nuestra. La compraron unos bolivianos que también hacen verduras. La quinta está muy linda, pero la casa donde yo viví está hecha pedazos”, relata María, quien -por otra parte- afirma haberse liberado un poco cuando aquella chacra se vendió, pues sólo recuerda de aquel tiempo la enfermedad de su padre y el esfuerzo enorme que significó para todos sobrellevar aquella faena. Pero las circunstancias adversas también tuvieron su costado positivo. Siente que la vida dura unió a su familia. “Éramos muchos hermanos y nos llevábamos muy bien. Hasta hoy tenemos una excelente relación. Siempre fuimos muy unidos. Nos acompañamos y nos ayudamos siempre.”
La adolescencia de los hermanos Quesada transcurrió en la chacra, pero como casi todos los jóvenes de su edad, buscaban sus distracciones. “Veníamos al pueblo cada tanto, por ejemplo para los carnavales que los celebraban en el Prado Español. No salíamos mucho, pero nos divertíamos, después del carnaval teníamos que esperar hasta Navidad, año nuevo, que eran las otras fiestas que celebrábamos”.
En alguna de aquellas visitas, María conoció a quien sería su esposo, Ernesto Sobrero. “Yo me casé en 1947. Lo había conocido acá en Roca, en la casa de un primo. Y cuando me casé me vine a vivir por primera vez a un pueblo. Teníamos una casa en la calle España, pero mi marido era constructor y había comprado este terreno cerca del canal grande y veníamos los domingos a levantar la casa, él trabajaba y yo le cebaba mate. Hacía el asadito a las 12 y bajo un arbolito poníamos el vino y la soda. Cuando compramos acá, esto era un poco descampado, esta parte era el final del pueblo, pero poco a poco, el barrio se pobló y aquí vivimos toda la vida y tuvimos a nuestros cuatro hijos”.
Ernesto Florindo Sobrero había nacido en 1919 en la provincia de Buenos Aires y llegó a Roca en 1936, con 17 años. Vino con su padre, un inmigrante italiano de quien aprendió el oficio de constructor. Estuvieron un tiempito juntos, pero finalmente su papá decidió retornar a Buenos Aires y su hijo resolvió no seguirlo, se radicó en Roca, donde trabajó siempre como constructor. De él hablan sus obras y sus amigos. Sobrero, pese a su origen, no frecuentaba la Asociación Italiana pero -dato llamativo- sí la Asociación Libanesa. Y fue tal el afecto que sintió por sus amigos libaneses que hasta llegó a ser presidente de la Institución. Sobrero había levantado su sede y allí forjó una estrecha relación con muchos de sus socios. “La Libanesa era como su segunda casa para él- cuenta su mujer- allí estaban sus amigos, siempre que hacían kepe lo invitaban, al igual que cuando celebraban el día de la independencia del Líbano”.
Sobrero se dedicó a la construcción toda su vida, pero su hobby fue una chacra. Cuando pudo se compró una tierra en la Colonia Rusa. “Por esas cosas de la vida, volví a la zona donde me había criado. En esa chacra había frutales y viña. Mi marido iba todos los fines de semana a trabajar allá y los días de semana seguía con lo suyo. ¡Cómo le gustaba la chacra...! Después se hizo grande y la vendió, pero acá, en el pueblo, mi hijo tenía un solar y plantó algunas cositas, tuvo conejos, gallinas, era como una terapia”.
María y Ernesto llegaron a cumplir sus bodas de oro, pero tiempo después, Sobrero murió. “Papá murió en marzo del 2001, luego de vaticinar durante años que el país llegaría al 2000 con hambre. Siempre nos acordamos de eso, él veía venir la crisis hacía tiempo. Y no se equivocó”, cuenta su hija mayor. Ernesto, como tantos de su generación, cuando se desencadenó la crisis en el país, volvió a la tierra de sus abuelos buscando cambiar su suerte. Estuvo un tiempo en Barcelona, pero la nostalgia lo devolvió a Argentina, donde habían quedado su mujer y sus tres hijos. “Lo de uno es acá -afirma-, la familia, los recuerdos, los amigos. Quien más quién menos, todos tenemos el ejemplo de los que vinieron cuando acá no había nada. Si ellos pudieron levantar la Argentina ¿por qué no vamos a poder intentarlo nosotros?”, se pregunta como tantos descendientes de inmigrantes que ayudaron a hacer el Valle.
* Publicado en suplemento "El Rural" del Diario "Río Negro", sábado 14 de mayo de 2005.
Entrevista: Susana Yappert. Imagen pertenece a la misma entrevista.

DECÍA JAMES NEILSON HACE UN AÑO ATRÁS...


El accidente pavoroso que se produjo el miércoles a las 8:30 de la mañana en la estación Once de la capital federal, cuando un tren repleto de pasajeros chocó con violencia contra los amortiguadores, matando a por lo menos cincuenta personas e hiriendo a más de setecientas, se habrá debido a un "error humano" o un "fallo técnico" de la clase que podría darse en cualquier país del mundo. Asimismo, de tomarse en serio la tesis del secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, se habrá visto agravado por "la costumbre argentina" de viajar "abarrotados" en los primeros vagones de un tren sin pensar en la conveniencia de optar por los de atrás.

Puede ser, pero a juicio de muchos el desastre fue el resultado previsible de décadas de negligencia, de la falta de inversiones, de una cultura de la desidia que permea el país, afectando todo lo relacionado con el sector público, incluyendo a las concesionarias subsidiadas que se han encargado de diversas funciones antes desempeñadas por el Estado. Una y otra vez se ha repetido la palabra "anunciado" y han abundado alusiones a la catástrofe de Cromañón, aquel símbolo tétrico de lo que puede suceder cuando las autoridades actúan como cómplices de empresarios reacios a darse el trabajo de respetar las reglas, desistiendo, por los motivos que fueran, de obligarlos a hacerlo.

¿En qué se gastan los casi 1.000 millones de dólares anuales en subsidios que se entregan a la empresa Trenes de Buenos Aires para que no aumente el precio del boleto en la densamente poblada área metropolitana? Además de ayudar a enriquecer a los concesionarios, el grueso del dinero aportado por los contribuyentes sirve para pagar salarios, de suerte que se invierte muy poco en mantenimiento o para reemplazar trenes medio centenarios por otros, aunque en cierto momento el entonces secretario de Transporte, Ricardo Jaime, permitió la compra de material ferroviario de segunda mano a España y Portugal que, de acuerdo común, resultó ser chatarra inservible, más ruinosa aún que los trenes dilapidados en los que tantos pasajeros se habían acostumbrado a viajar.

Los salarios son importantes y es natural que, desde el punto de vista de los sindicalistas, sean prioritarios. También es comprensible que el gobierno haya querido impedir que subiera demasiado el costo de viajar de ida y vuelta entre el conurbano bonaerense y la capital federal. Con todo, si el Estado y las empresas paraestatales que lo acompañan y que casi siempre comparten sus vicios dejan de preocuparse por la calidad de los servicios que brindan y se resisten a invertir pensando en el futuro, tarde o temprano todo se vendrá abajo.

Fragmento de "Una herencia deteriorada" de James Neilson.

viernes, 22 de febrero de 2013

EFEMÉRIDES ARGENTINAS: 22 DE FEBRERO DE 1904 DÍA DE LA ANTÁRTIDA ARGNETINA.

El 22 de febrero de 2013 se conmemora el Día de la Antártida Argentina y se cumplen 109 años de permanencia ininterrumpida de los argentinos en la Antártida, de los cuales los primeros cuarenta, fueron los únicos ocupantes permanentes, hecho que constituye uno de los más importantes avales de nuestros títulos de soberanía en el área.
Muy pocos son quienes saben que el 22 de febrero es el Día de la Antártida Argentina y esto se debe a que en esa fecha las escuelas permanecen en receso escolar y por consiguiente no se enseña ni se difunde al respecto, como ocurre con otras conmemoraciones patrióticas que están en el Calendario Escolar, las que son recordadas en el transcurso de nuestra vida, porque lo que se aprende de niño en la escuela, difícilmente se olvide; quedando grabado para siempre en la memoria y en los sentimientos.
La ocupación efectiva se inicia con el izamiento del pabellón en Orcadas.
Entre las disposiciones legales de mayor importancia debemos citar el decreto del Presidente Julio Argentino Roca de 1904 por el que se establece el Observatorio Meteorológico Antártico Argentino, un 31 de marzo del año 1947 se crea en el Sector Antártico, el destacamento naval Melchior, ubicado el mismo en la isla Observatorio del Archipiélago Melchior. Su primer jefe fue el teniente de fragata aviado naval Juan Nadau; el decreto de 1951 que crea el Instituto Antártico Argentino por decreto Nº 7338 del presidente Juan Domingo Perón bajo la dependencia del ministerio de Asuntos Técnicos, el Decreto-Ley 2191, que fija los límites del Sector Antártico, la ley 18.513 de 1969 que crea la Dirección Nacional del Antártico.
Los títulos de soberanía de nuestro país sobre ese sector son múltiples, siendo los principales los siguientes: continuidad geográfica y geológica; herencia histórica de España; ocupación permanente de una estación científica que se mantiene desde comienzos de siglo hasta nuestros días: el Observatorio Meteorológico y Magnético de las Islas Orcadas del Sur, inaugurado en 1904; trabajos de exploración, estudios científicos y cartográficos en forma continuada; instalación y mantenimiento de faros y ayudas a la navegación; tareas de rescate, auxilio o apoyo, tales como el salvamento a comienzos del siglo pasado, del eminente sabio explorador sueco Otto Nordenskjöld y sus compañeros; el rescate de un enfermo y un accidentado, ambos ingleses de la apartada estación de Fossil Bluff; presencia Argentina en tierra, mar y aire en todo el Sector, inclusive el mismo Polo Sur, alcanzado en varias oportunidades alternativamente por aviones de la Armada y de la Fuerza Aérea y por las expediciones terrestres del Ejército.
GRAL. HERNÁN PUJATO.

Hablar de la Antártida Argentina es hablar del General de División (RE) Hernán Pujato  quien falleció a los 99 años en el 2003. Es hablar de la presencia argentina en la Antártida, de la proeza de conquistar el continente blanco.
En 1944, fue nombrado jefe de la Agrupación Patagonia y se dedicó casi por tres años a efectuar expediciones en el Sur.
El 12 de febrero de 1951 desde Buenos Aires partió siendo Jefe de la Primera Expedición Científica a la Antártida Continental. 37 días después izó por primera vez la bandera argentina al sur del círculo polar antártico al inaugurar la Base General San Martín.
De regreso a Buenos Aires, se convirtió en el primer director del Instituto Antártico Argentino, que había sido creado por Juan Perón el mismo día en que la expedición zarpó a la Antártida Argentina.
 
 

jueves, 21 de febrero de 2013

“MIGUEL MIRANDA, UN MALDITO DE LA ARGENTINA”.

MIGUEL MIRANDA, EL CAPITALISMO NACIONAL ARGENTINO.
“UN HOMBRE HECHO A SÍ MISMO”.
Ese hombre complejo, complicado para entenderlo, contradictorio como la misma Argentina que fuera Leopoldo Lugones, escritor representativo de nuestro país en su poema “A los Andes” de 1910, en las épocas del centernario del 25 de Mayo “de las vacas y las mieses” escribió la frase “ojos mejores para ver la Patria” y esa frase la encarnó Miguel Miranda.
Miguel Miranda que muchos lo tienen como Ministro de Hacienda de los gobiernos de Perón en realidad fue presidente del Banco Central desde el 25 de marzo de 1946 y el 17 de julio de 1947. Edelmiro J. Farrell era presidente de la Nación y Amaro Avalos, su ministro de Economía. Continuó en su cargo durante la presidencia de Juan Domingo Perón, con el ministro de Hacienda Ramón Cereijo. Fue presidente del Instituto Argentino de Promoción del Intercambio más conocido como IAPI.
Una minoría de industriales se decidió a apoyar al naciente peronismo. La mayoría de los industriales, comerciantes y hacendados aborrecían a Perón.
De los que apoyaron al Coronel Perón se encontraba  Miguel Miranda que venía a representar a  burguesía nacional.
MIGUEL MIRANDA Y LAS ENCUESTAS.
Decía Perón: "Hicimos unas 15.000 encuestas y tuvimos información empírica. Cuando las leimos, Miguel Miranda me dijo: Mire General, no hay nadie más mentiroso que las mujeres, los curas y las estadísticas."
¿Quién fue Miguel Miranda?
Nace en 1891 proviene de un hogar humilde de trabajadores españoles.
Ahora es un silenciado, olvidado, negado, poca información se encuentra de este hombre, es “un maldito” de la Argentina.
Señala el historiador argentino Norberto Galasso en el libro “Perón: Formación, ascenso y caída” que “Miranda había nacido en 1891. Desde el primer empleo modesto, en una casa cerealista se había abierto paso a fuerza de empuje y ambición.
Al momento de encontrarse con Perón manejaba varías empresas –entre ellas la más importante en Directorio y Puán, en Capital Federal- y muchos ya lo consideraban “el rey de la hojalata”
¡Gran tipo, Miranda! –recuerda Perón, años más tarde- Este hombre siendo muchacho, emigró de España a la Argentina ganando noventa pesos de sueldo (en la cerealista Bunge y Born). Y estando allí se produjo la Primera Guerra Mundial. Miranda se da cuenta que se iba a producir en el país una crisis muy grande en envases como consecuencia de que no  venía hojalata. Alquiló un gran almacén y se redujo a ir comprando todos los objetos usados de hojalata del país. La reconstituyó en forma de envases y al principio pensó en venderlas así. Más tarde, consideró mejor venderlos llenos, con productos alimenticios. Consiguió créditos, lanzó una fábrica de productos alimenticios y como era el único que poseía envases, fue el único que vendía. Hizo una gran fortuna. Era Catalán. Y los catalanes, los escoceses, los judíos y los árabes, llevan el negocio en la sangre.  Son fenicios todos”.
En la época de la Segunda Guerra Mundial es un mediano empresario con intereses en la hojalata, la pesca y otras actividades vinculadas al mercado interno argentino.
Decía Perón que luego de convocar a técnicos se convence que no era un asunto de técnicos si no de comerciantes  “y llamé a mi gran amigo don Miguel Miranda, el “Zar de las finanzas argentinas”, como algunos le llamaron. El había empezado como empleado con noventa pesos de sueldo y en diez años había levantado treinta fábricas. Le conté el incidente con los técnicos y me dijo: “¡General!, ¿usted cree que si fueran capaces de algo estarían ganando un sueldo miserable como asesores?” -Pero Miranda, le dije, vea que hay que comprar mucho y no tenemos dinero! -Esa es la forma de comprar, sin dinero, me dijo. ¡Con plata compran los tontos! -Este es mi hombre, pensé para mí… Miguel Miranda era un verdadero genio. Su intuición, su tremenda capacidad de síntesis y su certera visión comercial, hicieron ganar a la República en un año más que cincuenta años de la acción de todos sus economistas diletantes y generalizadores de métodos y sistemas rutinarios e intrascendentes.” –luego manifiesta- “Fue allí mismo que entregué a Miranda la dirección económica, creando el Consejo Económico Nacional y nombrándolo Presidente. El fue desde entonces el artífice de esa tremenda batalla que se llamó la recuperación nacional  que culminó con la independencia económica argentina.”
Arturo Jauretche pensaba que Miranda mantenía esos rasgos del burgués clásico en tanto vivía en su fábrica de un barrio Parque Chacabuco, mantenía un permanente contacto personal con los operarios manteniéndose fiel a su condición de industrial, a su gente y a su barrio.
EL CAPITALISMO NACIONAL Y “LAS INVERSIONES DE RIESGO DE CAPITAL”.
La gestión de Miranda duró tres años.  Durante la gestión de Edelmiro Farrell se adoptaron un conjunto de disposiciones que sirvieron de base de sustentación de gobierno futuro de Perón como la organización del Consejo Nacional de Posguerra, la nacionalización del Banco Central cuya presidencia asumió Miranda, se creó el IAPI.
Se consolidó la industria liviana, se alcanzó el pleno empleo y se mejoró el nivel de vida de los sectores populares. La debilidad de la política del General Perón  fue no aprovechar los años van desde 1946-1949 para fortalecer las bases de industria pesada argentina teniendo en cuenta la pos guerra que afectó a Europa. Formó un equipo de trabajo conformado por Rolando Lagomarsino y Orlando Maroglio, que eran empresarios textiles y aceiteros. Se procede a la nacionalización de los depósitos bancarios (sin eliminar la banca privada) recuperando el ahorro popular.
El 16 de julio de 1947 es designado Presidente del Concejo Económico Nacional desde donde se promovió la nacionalización de las empresas y servicios públicos. El IAPI sirve para volcar las ganancias de los sectores agro ganaderos al  desarrollo de la industria.
Con el discurrir de los años se confunde la función de Miguel Miranda y es considerado Ministro; se ganó el mote de “Zar” o de  “Mago de las finanzas peronistas”.
A partir de 1949 la economía argentina entró en un período de crisis que se prolongó por alrededor de tres años y que estuvo marcado por la caída de la producción, principalmente agropecuaria y la dificultad de la Argentina en colocar sus productos en los mercados europeos por efecto del Plan Marshall, la inconvertibilidad de la libra esterlina, decretada por Gran Bretaña, que terminó afectando a nuestro comercio. Una intensa sequía entre los años 1949-50 que disminuyeron la producción agropecuaria y la caída del volumen de las exportaciones y de los precios.
Esta situación crítica y disputas al interior del gobierno  peronista derivaron en la renuncia de Miguel Miranda, presidente del Consejo Económico Nacional y su reemplazo por un equipo económico liderado por Ramón Cereijo  como nuevo presidente de ese Consejo y ministro de Hacienda, Alfredo Gómez Morales  como presidente del Banco Central. Miranda se retiró a Montevideo donde pasó sus últimos años.
Hay indicios que Perón estableció contactos para convencerlo de que volviera como funcionario en 1953 pero se encontraba enfermo de gravedad. Fallece el 21 de febrero de 1953 a los 62 años.
Partía “rumbo al silencio” como decía Atahualpa Yupanqui hace unos 60° años quien fuera representante de un empresariado hijo de la inmigración, “hecho a sí mismo”, del capitalismo nacional argentino sabedor que la plena ocupación, la cultura del trabajo, los salarios reales altos aseguran la demanda que permiten el desarrollo de la industria nacional pujante.  

Miguel Miranda es un negado de la Argentina, silenciado... poca información se encuentra por internet; homenaje merecido  al cumplirse los 60º años de su fallecimiento pasó inadvertida.
Y entre el decir y hacer es mejor realizar  y me llevó a esta recopilación de datos históricos (sobre todo los consignados por el historiador Norberto Galasso) para recuperar "todas las voces, todas" que el sistema no quiere que se oigan.