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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

domingo, noviembre 30, 2025

No es Rosas: el otro prócer “borrado” que no tiene calles en CABA porque los porteños nunca pudieron ganarle.


No es Rosas: el otro prócer “borrado” que no tiene calles en CABA porque los porteños nunca pudieron ganarle.

Conocido como “El Patriarca de la Federación”, fue un personaje clave en épocas de unitarios y federales. Su enemistad con las autoridades de la capital impidieron que tenga el homenaje correspondiente.

La historia argentina, como la universal, está escrita casi en su totalidad por quienes salieron victoriosos. En esa construcción del pasado no hay dudas de que hay héroes y villanos, pero con el correr del tiempo ese “relato oficial” se ha ido cuestionando y reversionando para tener la más fidedigna posible.

Entre aquellos hombres olvidados está la de un caudillo que fue fundamental en el devenir del país, pero que por su enemistado con los porteños, su figura no ha sido lo suficientemente reivindicada. Tanto es así que ninguna calle de CABA lo recuerda. ¿Por qué?

Hablamos de Estanislao López, un caudillo federal y militar que fue el primer gobernador de Santa Fe entre 1818 y 1838. Fue una figura clave en la defensa del federalismo, la organización nacional y la autonomía de las provincias frente al poder central de Buenos Aires.

Participó con el grado de sargento en la expedición al Paraguay bajo el mando de Manuel Belgrano. Fue capturado en la batalla de Paraguarí y al terminar la contienda fue conducido prisionero desde Asunción a un buque frente a Montevideo. La leyenda afirma que se escapó nadando y se incorporó al ejército sitiador de esa ciudad.

Recientemente, el Congreso avanzó con la aprobación inicial de una iniciativa presentada por el legislador santafesino Roberto Mirabella, para reconocer al Brigadier López como héroe nacional.

La propuesta fue respaldada de forma unánime por la mayoría de los diputados, con 133 votos a favor, ninguna oposición y cinco abstenciones. La normativa impulsa al Estado a llevar adelante actividades que promuevan la memoria, el análisis y la difusión del legado histórico, ideológico y político de López, tanto en el ámbito nacional como internacional.

En su provincia es considerado como “el de un verdadero padre de la patria santafesina” y de la “confederación argentina”. Pero su importancia no fue solo a nivel provincial, sino por una gran influencia en la República Argentina. Estratega político y militar, es a él a quien hay que mencionar si hablamos del primer antecedente constitucional de Argentina, ya que impulsó y proclamó el Estatuto de 1819.

Santa Fe tuvo la segunda constitución más antigua del continente americano, después de la de Estados Unidos. Sus aportes no quedan ahí porque fue López quien propuso el diseño actual de la bandera provincial y el escudo santafesino, que dice provincia invencible, es en su homenaje porque nadie le pudo ganar. General Paz, Viamonte, Dorrego, Lavalle; ninguno pudo con él.

Dentro de sus cualidades está la de haber sido un extraordinario estratega militar, ganándole sin pelear a Lavalle. Sabía que había un pastizal en el sur santafesino y si los caballos lo comían, morían. Entonces lo llevó hasta ese lugar y los 600 caballos de Lavalle murieron. Sin derramar sangre, López ganó la batalla y lo hizo volver a Buenos Aires.

Reivindicar a López como héroe nacional.

El legislador santafesino, Roberto Mirabella, habló con Radio Rafaela sobre la iniciativa de que sea declarado Héroe Nacional y mencionó que este proyecto data de 2022, pero perdió estado parlamentario antes de su aprobación. “La había presentado, apenas asumí como diputado nacional y nadie me había dado bola. Ahora la volvimos a presentar y logramos darle media sanción. Ojalá el Senado le dé sanción definitiva”, afirmó.

Mirabella reivindicó el sentido profundo del reconocimiento: “Esto lo hago en función de lo que nos demanda nuestra historia como santafesinos, pero también para poner sobre la mesa qué nación queremos y qué Estado queremos para qué proyecto de país”.

Sin feriados ni calles.

Al igual que Juan de Rosas, su nombre no se tradujo en un feriado nacional y tampoco tiene calles que le rindan homenaje en la Ciudad de Buenos Aires, aunque sí hay una avenida con su nombre en Pilar, territorio provincial bonaerense.

Estanislao López, el patriarca de la federación, murió en Santa Fe en junio de 1838. El luto por su muerte duró un mes y Santa Fe fue escenario del mayor cortejo fúnebre de su historia. Sus restos están enterrados en el Convento de San Francisco.

 Publicado en CANAL 26.

https://www.canal26.com/historia/2025/11/27/no-es-rosas-el-otro-procer-borrado-que-no-tiene-calles-en-caba-porque-los-portenos-nunca-pudieron-ganarle/

ALEGATO DE SOBERANÍA: LA NOCHE EN QUE LA DIPLOMACIA ARGENTINA SACUDIÓ EL TABLERO DEL COLONIALISMO. Por Roberto Arnaiz.


ALEGATO DE SOBERANÍA: LA NOCHE EN QUE LA DIPLOMACIA ARGENTINA SACUDIÓ EL TABLERO DEL COLONIALISMO.

Por Roberto Arnaiz.

En el corazón frío de las Naciones Unidas, el 9 de septiembre de 1964, una voz argentina se alzó como una lanza: la del embajador José María Ruda. No gritó. No imploró. Argumentó. Y con la fuerza de la verdad y el derecho, dejó grabada en la historia una de las piezas más sólidas de la diplomacia nacional: el alegato que dio origen a la Resolución 2065 (XX) —vigésima sesión de la Asamblea General—, el primer reconocimiento internacional al reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas.

Hasta ese día, las Malvinas eran, para gran parte del mundo, un rincón olvidado del imperio británico. Una rareza en los mapas. Un vestigio romántico de la época colonial. Pero Ruda, con voz templada y papeles en mano, desmontó ese decorado de apariencias.

Denunció que no se trataba de una posesión más, sino de una usurpación consumada en 1833, cuando fuerzas británicas expulsaron por la fuerza a la administración argentina legítimamente establecida en las islas. Fue una toma sin eufemismos, con violencia y reemplazo de población, contraria al derecho internacional.

Su intervención en la ONU fue el corolario de una estrategia paciente y lúcida que había comenzado con la aprobación, en 1960, de la Resolución 1514 (XV), conocida como la "Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales". Ese documento de tono revolucionario, en medio de la Guerra Fría, abría la puerta a que las colonias del mundo exigieran el fin del dominio extranjero. Ruda se aferró a esa puerta y la empujó con todo el peso de la historia argentina.

No fue un improvisado ni un burócrata de turno. José María Ruda, doctor en Derecho, diplomático de carrera y jurista reconocido, llegó a presidir entre 1988 y 1991 la Corte Internacional de Justicia en La Haya. Su alegato del 64 no fue un acto de pasión patriótica, sino el resultado de décadas de conocimiento jurídico, dominio diplomático y una conciencia aguda de lo que estaba en juego.

En su discurso, demostró que el caso Malvinas no se encuadraba en la clásica figura del colonialismo con pueblos oprimidos esperando emancipación. No había un pueblo originario esperando su libertad, sino una población implantada tras el desalojo forzoso de los habitantes legítimos.

El caballito de batalla británico era la autodeterminación, pero en Malvinas esa palabra era puro cartón pintado: los que mandaban en las islas eran los nietos de los que llegaron con fusil en mano.

El alegato fue demoledor. Ruda habló de derechos históricos, geográficos, jurídicos. Citó la ocupación efectiva de las islas por parte de Luis Vernet, la presencia de autoridades argentinas antes de 1833, la existencia de acuerdos diplomáticos previos y la reacción formal del gobierno de Buenos Aires tras la expulsión.

También denunció la política de discriminación sistemática hacia los argentinos continentales, impedidos de radicarse en las islas. Y cerró su intervención con una frase que todavía resuena: “El deber jurídico y moral de Gran Bretaña es devolver las islas a su verdadero dueño.”

Una semana después, el 16 de septiembre de 1965, la Asamblea General de la ONU adoptó la Resolución 2065 (XX) —vigésima sesión de la Asamblea General—, que reconocía la existencia de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido y llamaba a ambos gobiernos a entablar negociaciones bilaterales, teniendo en cuenta los intereses (no los deseos) de los isleños.

La diplomacia argentina lograba así un hito histórico: por primera vez, la comunidad internacional reconocía el conflicto como una controversia a resolver, y no como un asunto cerrado del pasado imperial británico.

El entonces presidente argentino, Arturo Illia, un médico austero y demócrata cabal, había respaldado la estrategia con firmeza. Su breve pero digno gobierno sería derrocado menos de un año después, en otro de los tantos golpes de Estado que interrumpieron la vida institucional argentina durante el siglo XX. Pero el legado de Ruda quedó.

Desde entonces, el camino fue errático. Siguieron gobiernos que usaron la causa Malvinas como consigna vacía o moneda de cambio. La diplomacia se volvió intermitente. Y la memoria, frágil.

Década del 90: claudicaciones diplomáticas.

Durante el gobierno de Carlos Menem se firmaron los Acuerdos de Madrid (1989–1990), que, bajo el pretexto de normalizar relaciones diplomáticas con el Reino Unido, congelaron el tema soberanía. A cambio de la reanudación del comercio y el vínculo formal, la Argentina aceptó condiciones que fortalecieron la posición británica, especialmente en pesca, hidrocarburos y comunicaciones. (Este episodio será desarrollado en detalle más adelante).

Siglo XXI: contradicciones y retrocesos.

En 2016, durante la gestión de Mauricio Macri, el vicecanciller Foradori firmó el acuerdo con Alan Duncan que impulsaba medidas prácticas favorables a los británicos sin ningún avance concreto en el tema soberanía.

Lo más escandaloso fue que, según testigos, Foradori lo habría hecho en estado de ebriedad, en la cava de la embajada británica en Buenos Aires. La firma fue mantenida en secreto y se conoció por filtraciones. Su contenido fue rechazado luego por amplios sectores políticos y académicos. (Este episodio será desarrollado en detalle más adelante).

Disonancias internas: de la seducción a la negación.

Las declaraciones de expresidentes argentinos oscilaron entre la provocación y la resignación. En 1997, Carlos Menem afirmó: “Las Malvinas serían un fuerte déficit adicional”. Eduardo Duhalde propuso “seducir a los kelpers”, como si se tratara de un dilema sentimental. Y Alberto Fernández sostuvo que “no tenemos problemas con los kelpers, sino con los ingleses”, deslizando una falsa dicotomía que desvincula a los habitantes de las islas del poder colonial que los sostiene. (Este episodio será desarrollado en detalle más adelante).

Volver a Ruda: soberanía no es discurso, es política de Estado

A pesar de todos los retrocesos, el reclamo persiste. Porque está en la Constitución. Porque está en la sangre de los que murieron en la guerra. Porque está en los miles de argentinos que siguen creyendo que la soberanía no es una cuestión de superficie, sino de dignidad.

La Primera Cláusula Transitoria de la Constitución reformada en 1994 lo deja claro: “La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas...”. Fue aprobada por todos los constituyentes menos uno. Ese uno, como si fuera una ironía de la historia, luego ocuparía dos ministerios en el Poder Ejecutivo nacional.

Hoy, frente a un Reino Unido cada vez más afianzado en su presencia militar y económica en las islas, y ante una comunidad internacional que mira hacia otros conflictos más sangrientos o más rentables, la Argentina necesita recuperar el espíritu de Ruda: una diplomacia sólida, coherente, perseverante y con respaldo político integral.

No hacen falta más discursos inflamados ni gestos vacíos. Hace falta trabajo sostenido, unidad nacional y una estrategia clara que trascienda los calendarios electorales.

Porque, como dijo el embajador Ruda en 1964, no se trata solo de una cuestión de tierras. Se trata de un principio universal: el respeto al derecho, la integridad territorial y el rechazo a la ocupación por la fuerza.

La comunidad internacional no puede mirar para otro lado sin traicionar los principios que dice defender.

Aquel alegato de Ruda fue, quizás, el último gran momento en que la Argentina puso a la diplomacia al servicio de la soberanía, y no al revés. No lo hagamos polvo de archivo. Hagámoslo bandera.

Bibliografía:

·      Discurso completo de José María Ruda en la ONU, 9 de septiembre de 1964 (Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la Nación Argentina).

·      Resolución 2065 (XX) de la Asamblea General de la ONU, 1965.

·    Resolución 1514 (XV) de la Asamblea General de la ONU, 1960.

·      Balza, Martín. "A 55 años del último e histórico logro de la diplomacia argentina sobre la cuestión Malvinas". Infobae, 8 de agosto de 2020.

·      Entrevista a Carlos Menem. Diario Página/12, 18 de enero de 1997.

·      Artículo de Caputo D. y Cisneros A., La Nación, 31 de mayo de 2017, pág. 33.

·      Convención Constituyente de Santa Fe, Reforma de la Constitución Argentina, 1994.

·      Testimonios de Carlos M. Muñiz, fundador del CARI.

·      Testimonio de Gabriel Fuks, embajador en Reino Unido (2022), sobre la firma del acuerdo Foradori-Duncan.

·      Entrevistas de Alberto Fernández y Eduardo Duhalde sobre Malvinas (Archivo Presidencia, 2020–2022).

https://www.robertoarnaiz.com/post/alegato-de-soberan%C3%ADa-la-noche-en-que-la-diplomacia-argentina-sacudi%C3%B3-el-tablero-del-colonialismo

Malvinas: La Causa que No Envejece,

Las Malvinas siguen allí. Firmes como un juramento grabado en piedra, obstinadas como el viento que las azota desde que el mundo es mundo. No se mueven en el mapa, pero tiemblan en nosotros: avanzan y retroceden como una ola persistente que nunca deja de golpear la memoria argentina.

Cada promesa diplomática que se deshace, cada acto escolar que despierta un fervor limpio, cada lágrima de un veterano que aún huele la pólvora húmeda de la trinchera, cada madre que escribe el nombre de su hijo sobre una tumba sin nombre… todo eso hace que las islas se muevan. No en el mar: en el alma.

Porque Malvinas no es una geografía. Nunca lo fue. Es una historia viva. Una herida que respira. Una promesa que no acepta jubilarse. Una esperanza que, incluso cuando parece apagarse, vuelve a encenderse con la terquedad de las causas que no conocen el cansancio.

Desde aquel avistamiento de 1520 por Andrés de San Martín —ese primer destello en el horizonte frío— las islas quedaron clavadas en el destino argentino. Siglos de disputa, indiferencia, silencios y tensiones. Una historia que no empezó en 1982 y que tampoco terminó allí. La guerra fue una llamarada, pero la brasa venía de antes y sigue encendida.

Malvinas es resistencia. La resistencia de un pibe de 18 años temblando de frío en una trinchera cavada con las manos. La resistencia de un suboficial que sostiene el ánimo de su tropa con una broma ronca y una mirada firme. La resistencia de un veterano que vuelve a contar lo que vivió —no para glorificarse, sino para que nadie olvide. La resistencia silenciosa de una madre que no pide venganza: pide memoria.

También es ese susurro que atraviesa todo: la flor dejada en el cenotafio sin cámaras ni discursos; el mural de barrio pintado con pintura barata pero orgullo caro; el casco de un obrero marcado con las islas; la pared de un rancho en el norte profundo donde un chico que jamás vio el mar sabe, sin que nadie se lo haya enseñado, que allá afuera hay algo que es suyo.

Malvinas es presente. Es el radar militar que vigila un mar que debería ser nuestro. Las licencias de pesca entregadas a potencias que saquean lo que pertenece al país. Los recursos marítimos drenados mientras algunos fingen que no pasa nada. La ocupación colonial más descarada del siglo XXI, sostenida por la indiferencia del mundo.

Pero Malvinas también es futuro. Porque un pueblo que no abandona lo que es suyo está sembrando —día tras día, generación tras generación— su propio regreso. La soberanía no se improvisa: se construye.

Malvinas late en cada padre que explica por qué "el sur también existe", en cada maestro que enseña que la soberanía no es una frase: es una responsabilidad. En cada diplomático que insiste, en cada historiador que documenta, en cada artista que canta, en cada escritor que escribe, en cada veterano que vuelve a hablar aunque le tiemble la voz.

Y Malvinas mañana… será lo que nosotros hagamos hoy. Será memoria o será abandono. Será causa viva o será postal desteñida. Será legado o será adorno. Pero la historia es clara: los pueblos que honran a sus muertos, que defienden su verdad, que no convierten su dolor en mercancía, son los que finalmente vencen.

Por eso Malvinas volverá. No como un estruendo, ni como un milagro, ni como un capricho del destino. Volverá cuando el país entero esté preparado para recibirlas con justicia, con paz y con memoria. Volverá porque las causas justas no se extinguen: se heredan.

Y mientras sigamos nombrándolas, mientras sigamos recordando, mientras sigamos diciendo "presentes" aunque duela… las Malvinas jamás serán ajenas.

No se pierden. Se heredan. Y una causa heredada por todo un pueblo es una causa que jamás se rinde.

https://www.robertoarnaiz.com/post/malvinas-la-causa-que-no-envejece


viernes, noviembre 28, 2025

MARIO ALBERTO KEMPES FUE EL MAXIMO GOLEADOR DEL FUTBOL ARGENTINO EN LA TEMPORADA 1974.


 MARIO ALBERTO KEMPES FUE EL MAXIMO GOLEADOR DEL FUTBOL ARGENTINO EN LA TEMPORADA 1974 CON LA CAMISETA DE ROSARIO CENTRAL:

TORNEO METROPOLITANO: Jugo 9 partidos convirtió 4 goles.-
TORNEO.NACIONAL: Jugo 25 partidos, convirtió 25 goles.-
TORNEO REDUCIDO COPAS LIBERTADORES: Jugo dos partidos convirtió 1 gol.-
COPAS LIBERTADORES 1974: Jugo 7 partidos, convirtió 3 goles.-
Jugo un total de 43 partidos y convirtió 33 goles temporada 1974.
Publicado en Historias de fútbol.

28 de noviembre de 1889: nace Don Gregorio Álvarez primer médico nativo de Neuquén y de la Patagonia.

 


28/11/1889

• Nace en el Paraje Ranquilón/Ñorquín/Neuquén/Argentina; Gregorio Álvarez.
Primer niño anotado por el primer jefe del Registro Civil de Chos Malal. Realizando sus estudios primarios en esa localidad.
En 1904 fue becado por el Gobierno Nacional para continuar su capacitación ingresando a la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta de Buenos Aires, en donde se recibe de Maestro Normal, siendo el primer maestro neuquino y patagónico.
El 8/noviembre/1919 se convierte en el primer médico nativo de Neuquén y de la Patagonia. Trabajó en el Centro Gallego de Buenos Aires (1946)
Fue un prestigioso especialista en piel y en niños, su destacada labor y sus investigaciones trascendieron las fronteras del país, permitiéndole en 1948 participar de congresos internacionales y cursos de perfeccionamiento en grandes centros de investigación: Hospital San Luis/París, en Zurich/Suiza y en los Estados Unidos.
Dentro del país participó activamente en la organización de entidades afines con su profesión siendo entre otras, miembro fundador de la Sociedad de Dermatología, de la Sociedad Argentina de Hidrología y Climatología, perteneciendo además al Tribunal de Honor del Hospital de Niños de Buenos Aires, del cual fue también médico (desde 1946), consultor y consejero hasta su jubilación.
En 1974 la Academia de Ciencias de Buenos Aires lo nombra Académico Correspondiente; la Sociedad Argentina de Humanismo Médico, dependiente de la Asociación Médica Argentina le otorga el premio Diego Alcorta (1980)
Desde el 01º/01/1977 historiador de la Provincia del Neuquén.
En 1981 fue designado Miembro Honorario Nacional de la Sociedad Argentina de Humanismo Médico, en 1983 es Miembro Nacional de la Sociedad Argentina de Dermatología, perteneciente a la Asociación Médica Argentina.
Viajaba periódicamente al norte neuquino, hasta el pie del complejo volcánico Domuyo, donde recogía año tras año las famosas algas que generosamente aplicaba en diferentes dolencias a sus pacientes procedentes de todas partes del país.
No sólo brillo en el desempeño de la medicina, también nos legó una importante producción literaria que abarca diferentes aspectos de su provincia natal, historia, geografía, antropología, toponimia, leyendas, poesías, etc.
Álvarez realizó su último viaje al Domuyo nueve meses antes de su fallecimiento acompañado del Dr. Julio Japaz y del Académico Juan Mario Raone, en esa oportunidad se hizo una filmación que quedó como testimonio de la despedida de Don Goyo del volcán por el que sentía una especial veneración.
Fue profesor emérito de la Universidad Nacional del Comahue.
Citado en:
Acontecimientos y Protagonistas de la Historia del Neuquén. 2da. Edición - Prof. Lic. Ricardo A. Koon.
Fuentes documentales detalladas en esta obra.

El automóvil con mayor identidad argentina resultó ser un modelo británico. Y no fue casualidad.



El automóvil con mayor identidad argentina resultó ser un modelo británico. Y no fue casualidad.

Aunque Torcuato Di Tella falleció repentinamente en 1948, mucho antes de la aventura automotriz que tomó forma tras el régimen implementado en 1959, su familia siempre estuvo ligada al imperio.

Torcuato, un confeso socialista y antifascista, incluso había sido voluntario en la Primera Guerra Mundial, peleando para los Aliados, así como el después rey consorte, S.A.R. Felipe, duque de Edimburgo, estudió en Argentina; algo de lo que no se habla.

Por su parte, el ejecutivo más importante de SIAM Di Tella, tras la desaparición de Torcuato, fue Haroldo Rodolfo Guido 'Guy' Clutterbuck, un personero del imperialismo británico.

Clutterbuck, que hablaba mejor inglés que castellano, era el clásico acólito que respondía a intereses extranjeros a pesar de haber nacido en Argentina.

Promulgado el decreto de promoción de la industria automotriz de 1959, la emblemática SIAM Di Tella Ltda. se volcó a crear una nueva sociedad a las ya existes bajo su paraguas. Para ello, H. R. Guido Clutterbuck -director general- consiguió un contrato de licencia y asistencia técnica con la BMC de Inglaterra para la producción de algunos de sus modelos en Argentina.

El más emblemático de ellos fue un sedán "Fordor" que alternativamente era vendido en su país con la marca Austin o Riley (tenía diferencias. En rigor la trompa era Riley y la popa era Austin) pero que aquí se lo rebautizó "Di Tella 1500".

1. Torcuato Di Tella.

2. Felipe de Edimburgo recorre la planta de SIAM Di Tella Automotores en Monte Chingolo, Lanús. A su derecha está Torcuato Sozio Di Tella, primo de Torcuato y Guido Di Tella, ejecutivo de la firma. A la izquierda del príncipe, H. R. Guido Clutterbuck presidente del directorio. Marzo de 1962.

El consorte de la monarca británica había viajado a la Argentina para "apuntalar" al gobierno de Arturo Frondizi que era objeto de innumerables planteos militares; finalmente fue derrocado y encarcelado el 29 de ese mes.




3 y 4. Significativa presencia del modelo 1500 como taxi y auto particular en Buenos Aires como en el resto del país.

5. Vestíbulo central de Di Tella Automotores, Oro 1744 Cap. Fed., alrededor de 1964. A la izquierda de la imagen está Clutterbuck, mientras a la derecha, Guido Di Tella, después ligado a la política, ocupando cargos de relevancia en los gobiernos de Isabel Perón y de Carlos Menem; con este último aplicó una extraña persuasión con los habitantes de las Malvinas.

*** Historias del motor de Franco Cipolla.

Tapa diario CLARÍN lunes 28 de noviembre del 1994. Interna UCR. Triunfo de Massaccesi.

 






Fotos de Historia UCR.
"El candidato de Alfonsín en las primarias de la UCR, el gobernador de la provincia de Río Negro Horacio Massaccesi, derrotó a Federico Storani y a Rodolfo Terragno en gran parte por su oposición al Pacto de Olivos. Menem, a su vez, había perdido el apoyo de varios diputados y senadores luego de que Carlos Chacho Álvarez separara del PJ a un grupo de izquierda y centroizquierda en rebelión por las privatizaciones de Menem y los escándalos de corrupción que azotaban su gobierno. Su partido Frente Grande había adquirido popularidad tras aliarse con el ex Peronista José Octavio Bordón, creando el Frente País Solidario (FREPASO), que agregaba también a los socialistas· (Wikipedia).[