GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria." Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma.” Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

domingo, 20 de agosto de 2017

No lo vas a creer: así luce Liz Solari. La modelo top cambió radicalmente para enfocarse en su etapa de actriz. De rubia despampanante a mujer natural. Irreconocible.

Liz Solari vivió un cambio radical. De modelo top y bomba sexy a mujer más mundana. La modelo, quien ostenta en su CV muchas campañas de alto vuelo, se transformó para encarar su etapa de actriz. 
Es que ella está enfocada en este nuevo rol. Ya apareció en el personaje de "Zoe del Río" del filme Permitidos. Los desafíos la fueron transformando.
Así lucía ella y así luce hoy. 
Fuente de información e imagen: Diario "Los Andes" de Mendoza, jueves 17 de agosto de 2017.-

¿Estas perdido en el mundo como yo? Animado por Steve Cutts.

La Cristina que Macri soñó por Carlos Salvador La Rosa.

Si a Mauricio Macri, María Eugenia Vidal, Marcos Peña o Jaime Durán Barba les hubieran preguntado unos días antes de las PASO cuál sería el resultado electoral soñado por ellos, el que más fervientemente desearían, seguramente habrían expresado números casi equivalentes a los que realmente se dieron. 
Pareció una elección hecha a imagen y semejanza del oficialismo gobernante, como que un demiurgo invisible les hubiera convertido sus sueños en realidad. Con precisión milimétrica.
Lograr que una ola de macrismo (no un vendaval pero mucho más que un viento leve) se extendiera a lo ancho y a lo largo del país penetrando incluso en los territorios más inhóspitos donde moran los más inescrutables caudillos feudales (allí sí, aún levemente), es un mérito contundente para una fuerza política que hasta hace un par de años era poco más que una promesa municipal y hoy ha devenido el principal partido nacional.
Pero no sólo eso, sino que estas PASO le sirvieron también al macrismo para transformar en hamletiana, en shakesperiana a la principal oposición, la cual ya no tiene la menor idea de cuál es la diferencia entre su ser y su no ser. La prueba contundente de ese dilema que conduce a la impotencia política, lo expresa el resultado de Cristina Fernández en Buenos Aires, la cual no terminó, políticamente, ni muerta ni viva. Algo así como quien sobrevive pero sin futuro, pero lo peor es que con su sobrevivencia impide que los demás peronistas puedan tener futuro. La gran obstructora de unos peronistas que se lo merecen, porque en estos dos años en vez de intentar renovarse quedaron a la espera de ver si deberían continuar con Cristina o sin Cristina, y ahora que no pueden hacerlo ni con Cristina ni sin Cristina, se hallan en el peor de los mundos. Una indecisión, casi una cobardía que les costará carísimo a esos peronchos dudantes.
Lo que de alguna manera parece ir quedando más claro con estas elecciones es que Cristina más que una persona concreta, es el sueño de otros. Una mujer dinámica, inteligente y creativa pero que políticamente, debido a que no puede contener sus pasiones de superioridad, suele transformarse en aquello que quieren sus mentores. Como que siempre fuera la criatura de un creador, que tiene dificultades para ser ella misma, por eso sobreactúa tanto el papel de querer ser más que nadie, una especie de reina etérea que pertenece a un territorio inaccesible a nosotros, los mortales comunes.

La Cristina nestorista 
Difícilmente alguien le haya sido tan leal y tan útil a Néstor Kirchner como su esposa. Él le hizo ganar a ella, o ella le hizo ganar a él, lo mismo da, las elecciones legislativas de 2005 donde ambos exterminaron al duhaldismo. Luego Ella (con Él) llegó a la presidencia por primera vez y cuatro años después, con el empuje que desde el más allá le brindó el marido muerto, se coronó por segunda vez. Allí terminó la etapa nestorista de Cristina. La mejor.

La Cristina chavista
Llegó a su segundo mandato una persona que parecía ser la continuación del mejor Néstor y a la vez la superación del peor. En sus dos primeros meses se atrevió a exponer un programa sensato de gestión donde corregiría las distorsiones que dejó su marido. Pero de un día para el otro optó por lo contrario. Luego de la tragedia de Once parece que algo viró en su cerebro, como que se dio cuenta que el destino trágico de su dinastía le impediría dar marcha atrás o rehacer sobre la marcha. Que el estigma de Néstor (debido a su herencia de infinitos hechos non sanctos) sería imposible de borrar. Entonces tomó la decisión definitiva de su vida: Vamos por todo, gritó con clamor adolescente, y desde ese entonces jamás dejaría tal consigna.
Apareció entonces otra Cristina, alguien que ya desde luego de la muerte de su marido estaba negociando un espúreo pacto con Irán para indultarlos de la AMIA, a pedido del principal aliado de los ayatollah en América Latina, Hugo Chávez, cuando éste comenzó a convencer a Cristina de que ella debería ser la heredera continental de su gesta antiimperial. Y Cristina le compró el paquete entero.
Dedicó, entonces, casi toda su segunda presidencia a chavizar la Argentina, convencida de que la nueva Meca de la revolución era el modelo venezolano. Todo lo que hizo de allí en más tenía como meta ese desmesurado objetivo, imposible en un país tan anómico pero a la vez tan institucionalizado como la Argentina. Su segundo sueño, el de ser Chávez, terminó cuando terminó su mandato.

La Cristina macrista
A partir de allí apareció la tercera Cristina, esa que se negó a entregarle el bastón de mando a Macri y que dos años después se negaría a competir con Randazzo, porque nunca una reina baja al nivel de los súbditos, no puede ni debe hacerlo.
Desde entonces Macri, con un aprendiz de brujo (o brujo, lisa y llanamente) como Durán Barba y una anticristina tan actriz como Ella llamada María Eugenia Vidal, se dedicó a crear su propia Cristina, la Cristina macrista. 
Se trató de una de las tareas estratégicamente más valiosas pero a la vez políticamente más fácil que le tocó al nuevo equipo de gobierno que si bien hasta ahora no obtuvo grandes logros de gestión, se ha consagrado electoralmente en su medio término, por hacer jugar a Cristina, durante dos años, en su propio campo.
Bastó con provocarla a Cristina para que siguiera haciendo lo que siempre -salvo por un par de meses- hizo: polarizar, enfrentar, convocar al apocalipsis, dividir al mundo entre buenos y malos y al país entre amigos y enemigos, etc, etc. Y Ella cumplió su papel a la perfección.
Esos que se la saben todas, criticaron duramente al macrismo por darle un papel central a Cristina al considerarla su contradictora principal.
Cuando en realidad esa fue una de las principales razones del éxito parcial obtenido en estas PASO.
La gente con la que se fue rodeando Cristina, más las otras que sigue defendiendo, configuran el equipo más trash, más bizarro y más patético de todos los tiempos. Una Armada Brancaleone. 
Su capacidad para elegir a los peores es proverbial. Esa etapa comenzó cuando optó por Boudou como vicepresidente (y eso que en el día de su designación una puerta se abrió sola, permitiendo entrar el espíritu de Néstor a la sala; Ella creyó que él la autorizaba a nombrar a Boudou cuando Néstor le advertía que no lo nombrara). Y siguió con la decisión de optar por Aníbal Fernández como su candidato principal en las elecciones de 2015. A partir de allí los De Vidos, Maduros, Sabatellas, Fernandas Vallejos y ejemplares de un tenor similar comenzarían a pulular a su alrededor, completando sus pésimas elecciones anteriores.
 Por querer ser siempre igual a sí misma (vale decir, superior a todos los demás), en vez de asumir lo que le exigía la realidad en cada momento y tratar de persuadir a los no persuadidos (que fue lo que hizo Perón en la etapa de su resistencia), al final Cristina terminó siendo, una y otra vez, lo que quisieron los demás. El macrismo, al dividir el mundo únicamente entre Cristina versus Cambiemos, logró mucho más que remarcar la mala herencia recibida, como solían pedirle los sabihondos.
Los resultados electorales del domingo demuestran el singular éxito de Cambiemos en haber creado su mejor enemiga. 

Publicado en Diario "Los Andes" de Mendoza, 20/08/2017.

La peña: Una película nueva... en realidad no tan nueva por Jorge Vergara.

En el pueblo el cine era cosa seria. Las películas, estrenadas y recontra estrenadas en el país y el mundo, llegaban varios años después. Incluso cuando los actores ya estaban retirados o muertos.
Pero era lo que había. Y de verdad que llegara una película generaba una respuesta inmediata en el pueblo. Iban los que podían, y los que no podían al menos una vez al año se daban una vuelta. A veces poníamos cara de lástima y el que controlaba la puerta nos hacía pasar cuando ya el filme estaba rodando y el cine con las luces apagadas.
Cuando el Valiant verde oliva salía con el altavoz por las calles del pueblo significaba que una película empezaba su derrotero. Podía estar cuanto menos un mes en cartelera. En realidad eran dos películas, una más o menos conocida y otra absolutamente extraña.
Pero no había más acontecimientos convocantes, un festival de folclore al año, algunas rifas de un auto y el cine concentraban la atención.
Una película de una hora tranquilamente podría durar el doble de tiempo porque las cintas que llegaban venían recontra proyectadas. Y por ende venían cortadas en muchas partes. Tanto como que de una escena clave pasaba sin freno a una que nada tenía que ver. Encima los cortes se arreglaban en vivo y en directo, es decir, se escuchaba cómo el que proyectaba cortaba cinta Scotch y arreglaba los cuadros para volver a ponerla en marcha. A veces la rebobinaba demasiado y volvíamos a ver la escena que ya habíamos visto.
Las imágenes que alguna vez habían sido logradas en grandes estudios llegaban al cine del pueblo con lluvia porque eran millones de partículas que recorrían la pantalla y que resultaban molestas. Lo que mejor funcionaba era el quiosco del cine, porque adentro las butacas crujían cuando la gente se movía, la luz no era de las mejores y hasta se escuchaba cuando un automovilista tocaba bocina en la calle.
Publicado en Diario "Río Negro", 6 de agosto de 2017.

La Peña: La cita inevitable de los domingos de pueblo por Jorge Vergara.

La verdad nunca entendí por qué generaban tanto atractivo. Y si bien son cada vez menos frecuentes, los casamientos siguen llamando la atención. No sé si porque para muchos es una locura a la que hay que prestar atención o porque la novia vestida de blanco y su compañero de fórmula son un atractivo en sí mismo.
Los casamientos son un punto de encuentro de curiosos, ¿o no les ocurrió jamás que cuando ven las fotos de la ceremonia religiosa, siempre al salir de la iglesia aparecen varios que nada tienen que ver ni con la familia ni con los amigos? La verdad no sé, pero algo hay cuando la gente se planta frente a una iglesia para ver “quién se casa”. Unos atraídos por el impecable blanco, otros por el traje nuevo, pero acaparan atención por un momento que nadie puede explicar.
En mi pueblo era un clásico que los domingos a la hora de la “oración” se apostaban en frente de la iglesia para ver el casamiento de la semana. Luces, arroz, emociones y... público. Sí, eso, público que como si asistiera a un espectáculo deportivo se aseguraba un lugar en el cordón de la vereda para ver mejor. Y no le escatimaban a las lágrimas, porque aunque fuera un desconocido se merecía junto a su pareja los aplausos por haber contraído matrimonio.
Claro, hoy no es tan notable el show. Esto pasaba unos 30 años atrás, donde los casamientos eran más y se convertían en un objetivo serio para cada pareja. Hoy las cosas se manejan de otro modo, o cada uno a su modo.
La plaza era el escenario obligado de los domingos. Ahí se podía escuchar a la banda de la policía que se dedicaba al tango cada fin de semana y finalizado eso corrían unos 20 metros para estar primeros a la salida de los novios. Claro, si el cura era larguero la espera podía ser eterna.
Superado el momento del arroz, el auto elegante decorado esperaba a los novios que se tenían que mostrar en la plaza, punto de encuentro dominguero.

Publicado en Diario "Río Negro", domingo 20 de agosto de 2017.

sábado, 19 de agosto de 2017

Estos fueron los pioneros de la arquitectura en Río Negro. Mabel Cebrián fue una de las primeras profesionales en la provincia. Llegó junto a su expareja a fines de los 50 para iniciar el IPPV y proyectar edificios públicos.

Mabel Cebrián y su expareja, Hernán Diamante, son arquitectos rosarinos que a finales de 1950 llegaron a la región convocados por el incipiente gobierno que necesitaba planificación y crecimiento edilicio.
Fueron los primeros arquitectos de la zona y en sus manos estuvo, por ejemplo, el proyecto de la sede cipoleña del Banco provincial, en la esquina de Roca y Sarmiento. Sobre el final de esa década, el territorio de Río Negro comenzó a forjarse como una provincia autónoma.
En ese contexto se inició una intensa importación de profesionales y mano de obra para desarrollar la infraestructura que daría respuesta a las necesidades de sus pobladores, como la vivienda y la creación de edificios públicos. Así fue que bajo la intervención federal, el estado solicitó a los decanos de las facultades de arquitectura e ingeniería del país, que remitieran profesionales a la naciente provincia.
Nos fuimos hasta Viedma en un (miniauto alemán) Heinkel, durante los primeros días de diciembre de 1962. Gobernaba Castello y era todo tan nuevo que nos preguntaban para qué servíamos los arquitectos”, recordó Mabel. “Entramos a planta permanente ni bien llegamos. La estructura gubernamental era muy sencilla, tan limpia que todos los años salía en el organigrama del boletín oficial cada cargo, los empleados que los cubrían y lo que ganábamos, no había ningún misterio”, aseguró.
Por aquellas épocas, la Dirección de Arquitectura tenía solo tres departamentos: Estudios y Proyectos, Obras por Contrato y Obras por Administración. “Diamante empezó en Estudios y Proyectos y yo como proyectista”, precisó.
Pocos meses después caería el gobierno de Castello, y el interventor federal, Ramos Mejía, que también era arquitecto se entusiasmó con la Ley 21, que había sido sancionada unos pocos años atrás y que ponía en funcionamiento al Instituto de Planificación y Promoción de la Vivienda (IPPV).
Esta institución tuvo a su cargo el “desarrollo de la acción del gobierno de la provincia y privada, en un ordenamiento adecuado a los factores económicos, físicos, sociales y políticos para el logro de la elevación de los niveles de vida de la población y a resolver el problema de la habitación humana en la provincia”, explicaba el texto.
Rodeada de hombres en su mayoría, a Mabel se le encomendó encabezar esta campaña, y en 1963 comenzó, de manera oficial, a funcionar el IPPV.
“Yo era la única profesional que había en ese sector”, relató y agregó que “al principio compramos varios terrenos e hicimos un montón de casas. En 1964 viví una experiencia maravillosa que fue el primer plan de viviendas del IPPV, en el barrio Fátima, en Viedma”, destacó.
“Creo que fue el primer y único plan que se hizo con el esfuerzo propio de los vecinos y la ayuda mutua. Empezamos un 24 de marzo, la gente trabajaba con escarchilla y un frío que mataba desde las 8 a las 12 de la noche”, rememoró.
Más tarde Mabel y Hernán terminarían viviendo en Cipolletti, tras hacerse con la proyección de la obra del Banco Provincia, que se inauguró en la ciudad durante 1967.
“Carlos Zoppi ganó la licitación y nos hicimos muy amigos. Se apasionó con la construcción y nos pidió proyectar una torre del edificio Torino, la primera torre de departamentos del Valle. En Roca estaban enojados porque ellos no tenían torres”, bromeó.
El Banco de la Provincia de Río Negro fue “en su momento un edificio de calidad. Después pasa como todo, se arruina por intervenciones groseras y está cada vez peor. A los edificios públicos pareciera que se los maltrata a propósito”, se quejó la arquitecta. “Fue un buen edificio y de alguna manera estaba un poco influido por el banco de Londres que había hecho Clorindo Testa”, reconoció.
La proyección de la obra del Banco, inaugurado en 1967, estuvo a cargo de los jóvenes profesionales de la Dirección Provincial de Arquitectura.
“Siempre fui de la teoría de que el IPPV debía ser de planificación y promoción, no de construcción”.
Arquitecta Mabel Cebrián.
Los comienzos
1963
fue el año en que oficialmente empezó a funcionar el Instituto de Planificación y Promoción de la Vivienda (IPPV).

“No había una buena experiencia de construcciones públicas, por lo general las viviendas no eran buenas y salían más caras que las privadas”.
Publicado en Diario "Río Negro", 18/08/2017.

El macrismo no es un golpe de suerte Por José Natanson.

¿Cómo se explica la victoria de Cambiemos en las elecciones del domingo? Propongo un método bastante empírico para enfrentar el desafío de entender los resultados: consiste en hacer de cuenta que el macrismo gobierna la ciudad de Buenos Aires desde hace una década, que hace dos años sorprendió con su victoria bonaerense y nacional y que, transcurrida la mitad de su mandato, logró revalidarse de manera contundente. Propongo, en suma, olvidarnos por un rato de las memes de Esteban Bullrich, sacudirnos el rechazo instintivo que nos genera la contemplación de la puesta en escena de sus festejos y, por fin, empezar a tomárnoslo en serio.
Los motivos del triunfo, entonces. Como viene ocurriendo, Cambiemos desplegó una campaña profesional que se ajustó a lo que Jaime Durán Barba define como “disciplina estratégica”, es decir que no se apartó de la línea trazada, y que incluyó esfuerzos importantes como la abrumadora blitzkrieg mediática de María Eugenia Vidal de las 48 horas previas a la veda. Sin embargo, hay algo más que una simple habilidad táctica detrás del triunfo del macrismo, que el domingo pasado logró consolidarse como la fuerza más votada a nivel nacional, mejoró su performance respecto del 2015 y derrotó al peronismo en bastiones históricos. ¿Qué tendencias sociales consiguió interpelar? ¿Qué entendió Macri de la Argentina? 
En primer lugar, el Gobierno identificó temas que venían generando una creciente preocupación social y sobre los cuales el kirchnerismo no había elaborado una política concluyente, entre los que se destaca el del narcotráfico. Por supuesto que el abordaje demagógico elegido no logrará resolverlo e incluso es probable que, como ha ocurrido con otros líderes latinoamericanos punitivistas, en algún momento se le vuelva en contra. Por el momento, sin embargo, alcanza con nombrarlo: no hace falta llevar años invertidos en sesiones lacanianas de veinte minutos para entender el alivio profundo que produce el mero hecho de poner en palabras un problema, de nombrar lo que hasta el momento permanecía callado. 
La política exige muchas cosas, entre ellas la capacidad de detectar las angustias sociales: el narcotráfico puede parecer extraño para quienes nos relacionamos con la droga a través de una maceta y vivimos en barrios alejados de la densa trama de relaciones entre capos, transas y soldaditos, pero aparece como una amenaza cotidiana, casi existencial, para quienes se ven obligados a convivir con él todos los días. La línea antimafia que subraya Vidal, presentada como una cruzada contra los poderes oscuros de la provincia, y las diversas declinaciones del giro punitivista oficial, son la respuesta –insisto: equivocada y peligrosa– a este problema.
Pero hay algo más que la puntería programática detrás de la victoria oficialista en las PASO. Cambiemos, ya lo hemos señado, expresa una nueva derecha: democrática, dispuesta a marcar diferencias económicas con la derecha noventista, y socialmente no inclusiva pero sí compasiva. Para transmitir con eficacia esta idea fuerte, el macrismo se apoya en dos pilares. El primero es la decisión de prolongar el generoso entramado de políticas sociales construido por el kirchnerismo: Asignación Universal, jubilaciones, incluso las cooperativas del Argentina Trabaja, que en su momento había denunciado como un foco de clientelismo y corrupción. El segundo es su gestión en la Ciudad de Buenos Aires: como durante sus dos mandatos como jefe de gobierno Macri no rompió el consenso en torno a la universalidad de los servicios públicos (no privatizó las escuelas ni los hospitales y no les prohibió a los bonaerenses, ni siquiera a los paraguayos, atenderse en ellos), pudo construir la imagen de una administración eficiente y moderada, que además produjo una mejora importante del transporte público y que volcó recursos tanto al espacio público de parques y plazas como a la oferta cultural orientada a  clase media. 
Esto no implica, aclaremos nuevamente, una evaluación positiva de su performance al frente del gobierno de ciudad, sino apenas reconocer que si se hubiera comportado de otro modo probablemente no hubiera ganado todas las elecciones porteñas desde 2007 y quizás tampoco la Presidencia. Porque el espejo de esta caracterización sosegada del macrismo es el agitado paisaje de trazo grueso que durante demasiado tiempo quiso pintar el kirchnerismo: la consigna “Macri basura/vos sos la dictadura”, en particular, reflejaba la incapacidad para comprender la verdadera naturaleza de la criatura política que tenía enfrente. 
Y en este sentido cabe preguntarse también si la insistencia en equiparar al macrismo con el menemismo noventista no resulta a esta altura igualmente estéril: aunque su programa macroeconómico de metas de inflación, altas tasas de interés y bicicleta financiera se alinea claramente con la ortodoxia, la decisión de no recortar el gasto público ni recurrir al despido masivo de empleados estatales, junto a la promesa de no reprivatizar las empresas públicas (ni siquiera aquellas que, como Aerolíneas, generan pérdidas), marca un contraste con los 90. El de Macri es un neoliberalismo desregulador, aperturista, anti-industrialista y, por supuesto, socialmente regresivo, pero no privatizador ni anti-estatista. Quizás esto explique por qué, pese al deterioro ostensible de la situación socioeconómica, un sector importante de la sociedad cree en la promesa oficial de que las cosas mejorarán pronto.
Sucede que el neoliberalismo macrista incluye también una propuesta de justicia, sintetizada en la perspectiva de igualdad de oportunidades, la única referencia más o menos abstracta que el presidente se atreve a incluir en sus discursos. A menudo acompañada por exhortaciones a recuperar la “cultura del trabajo” y evitar “los atajos y las avivadas”, la igualdad de oportunidades es la respuesta que filósofos liberales notables, como John Rawls y Amartya Sen, han encontrado a las dificultades para congeniar igualdad y libertad en las sociedades contemporáneas. Aterrizada en la Argentina de hoy, la perspectiva encarna en el trabajador meritocrático, el verdadero sujeto social de esta nueva batalla cultural, y sintoniza con la tradición inmigrante que es parte constitutiva de nuestra cultura política: la idea de progreso en base al esfuerzo individual (a lo sumo familiar) que le permite al que llegó con una mano atrás y otra adelante progresar hasta ascender al mundo alfombrado de la clase media: el mito de “mi hijo el dotor”. 
Antes de que lluevan los tomates, aclaremos: que el oficialismo formule este discurso no implica que la gestión concreta de su gobierno lo esté llevando a la práctica ni que sus principales dirigentes sean ejemplos de self-made men: el del macrismo es un caso asombroso de herederos meritócratas. Pero el objetivo de esta nota no es denunciar la simulación de Cambiemos ni desnudar la oscuridad de su alma verdadera sino entender por qué sus propuestas resultan convincentes, indagar los motivos profundos de su eficacia, entender por qué funciona.
El macrismo ha logrado expresar también ciertas marcas de la época. Sus apelaciones a los valores pos-materiales, aquellos que van más allá de las necesidades cotidianas de supervivencia, resultan seductoras para las clases medias acomodadas en un contexto de hipersegmentación social, en donde los sectores más privilegiados llevan una vida más parecida a la de sus pares sociales de Nueva York o París que a los sufridos compatriotas que viven en el Conurbano, a un colectivo de distancia. Esto se verifica en las vagas tonalidades ambientalistas del slogan “ciudad verde”, en la importancia atribuida al cuidado de uno mismo (expresada en la retórica new age, las bicisendas, las ferias de comida saludable) y en una revalorización de la cotidianeidad frente al sacrificio totalizante que exigía la militancia kirchnerista (Macri insiste con que sus funcionarios deben volver a casa antes de que anochezca a cenar en familia). Todos estos aspectos, fomentados por una gestión multi-target que se segmenta en sectores tan específicos como la secta de los runners, los reclamos éticos de los veganos y las demandas insondables de los amantes de mascotas, terminan de completar la idea del macrismo como una fuerza política moderna y cosmopolita, a la altura de los tiempos.
Por último, Cambiemos se presenta como una renovación modernizante de la política. Sin entrar una vez más en discusiones acerca de la realidad concreta de sus acciones (la manipulación del escrutinio bonaerense desmiente este supuesto higienismo), señalemos que, auto-reivindicado como el primer partido político del siglo XXI, el macrismo se proclama como un paso adelante respecto de los vicios y las mañas de las agrupaciones tradicionales.  
Más pendiente de la época que de la épica, el oficialismo defiende una visión anti-heroica de los asuntos públicos, una reivindicación de la normalidad cuya gran escenificación es el timbreo. Concebido como un contacto directo entre el funcionario y las personas, el timbreo es espontáneo, informal, casi diríamos puro, en contraste con la forma favorita del populismo: el acto de masas y toda su parafernalia de organización, traslado, protocolo de oradores y largas negociaciones previas por los lugares en el palco. Decisivamente, el timbreo permite desplazar el eje del ciudadano al vecino. Aunque quien pulse el timbre sea un funcionario nacional, incluso un ministro, la gobernadora o el mismísimo presidente, la política se hace, en un pase de manos mágico, local: el mensaje es que son los problemas inmediatos y cotidianos los que realmente importan, los que el político, como muestran las fotos que luego circulan por los medios, se acerca a escuchar. 
El efecto es individualizante. Lejos de las asambleas, las movilizaciones o cualquier otra forma de apelación colectiva, el timbreo es la operación ideal de la política macrista porque sintoniza con su concepción de la sociedad como una agregación de individualidades. Al limitarse a un contacto bilateral funcionario-vecino, el timbreo apunta a la particularidad de cada persona: la singularidad de su problema concreto prevalece sobre su condición de clase o filiación política, que es lo que al fin y al cabo lo que hermana a los individuos en una identidad común y lo que, en última instancia, los construye como iguales.
Rebobinemos antes de concluir. La amplia victoria oficialista en las PASO se explica por sus dotes de campaña pero también por el hecho de que expresa una alternativa política capaz de conectar con amplios sectores sociales. El macrismo no es, por recurrir a la fórmula de Ricardo Forster, una anomalía, un accidente o un golpe de suerte; es una fuerza potente que se encuentra en el trance de construir una nueva hegemonía. Los resultados socialmente negativos de sus políticas, el fondo individualista que late detrás de sus decisiones, la concepción liberal de justicia sobre la que sostiene su discurso lo empujan sin remedio a la derecha del cuadrante ideológico, pero es una derecha democrática y renovada, que hasta el momento estaba ausente de nuestra escena política. Esa es la gran novedad, la noticia que la oposición debería registrar si de verdad desea ganarle en octubre. 

"Chicos, estamos en Harvard" por Ariadna Mannuccia.

Alguna vez Cristina dijo que en Argentina nadie resiste un archivo.
Este domingo, la ex presidente obtuvo un gran porcentaje de votos en La Matanza, el mismo partido bonaerense al que había tratado con cierto desprecio en su visita a la universidad de Harvard en 2012.
Sabido es que los votos de La Matanza pueden, por su enorme población, determinar el resultado electoral de la provincia de Buenos Aires, distrito que concentra el 38% del padrón electoral del país.
Por esa razón, Cambiemos en general como el kirchnerismo trabajaron en la zona para conseguir votos para las PASO y lo seguirán haciendo hasta octubre.
En estas semanas de intensa campaña se vieron en distintos informes periodísticos a vecinos de La Matanza adelantando que votarían por Cristina, porque si bien “robó”, con ella “estábamos mejor”
Esos mismos vecinos no parecían recordar la polémica frase de Cristina en la prestigiosa universidad de Boston, que se puede ver en el video a continuación.
La ex presidente obtuvo en La Matanza 45% de los votos contra el 26% de Cambiemos.
Publicado en Diario "UNO" de Mendoza, lunes 14 de agosto de 2017.

El desafío frente a Cambiemos por JAMES NEILSON.

El desafío frente a Cambiemos por JAMES NEILSON.

Para sorpresa no sólo de los que vaticinaban que los votantes, hartos de sufrir un ajuste que los candidatos opositores decían era insoportable, darían una cachetada muy fuerte al gobierno de Mauricio Macri, sino también de sus propios integrantes y quienes lo apoyan, las PASO sirvieron para despejar un horizonte que, hasta caer la noche del domingo pasado, le parecía ominosamente nublado. Por lo menos, es lo que piensan “los mercados”; aquellos entes nebulosos cuyos caprichos inciden en la vida de todos los mortales festejaron lo que tomaron por un gran triunfo oficialista haciendo subir los papeles nacionales en el exterior y bajar el precio del dólar en las casas de cambio locales.
¿Fue para tanto? Parecería que sí, ya que merced a los resultados se ha instalado la idea de que Cambiemos está por desplazar al PJ como el partido de gobierno natural, de ahí las alusiones de Macri y María Eugenia Vidal al hipotético inicio de una etapa que dure veinte o treinta años. Aunque la coalición, en la que Pro está flanqueada por la UCR y Coalición Cívica, sigue siendo minoritaria en el país, hasta nuevo aviso ningún partido opositor sería capaz de hacerle sombra, razón por la que sus líderes creen que, una vez superadas las elecciones auténticas del 22 de octubre, podrán llevar a cabo algunas de las reformas estructurales que tienen en mente para que, por fin, Argentina logre salir de la espiral decadente en que entró a mediados del siglo pasado.
No les será fácil. Casi todos los políticos opositores que, en su conjunto, representan a la mayoría de los habitantes del país son presas del facilismo. Hablan como si se creyeran capaces de reordenar la economía sin verse constreñidos a “ajustar” nada, lo que sería comprensible si, de acuerdo común, la Argentina fuera un paraíso terrenal sin problemas graves. En algunas partes del mundo, las afirmaciones en tal sentido de personajes como Sergio Massa motivarían risas, pero pocos aquí encuentran contradictoria tal actitud. Parecería que la cultura populista ha echado raíces tan profundas que a muchos les parece razonable exigirle a un gobierno relativamente nuevo solucionar de golpe todos los problemas dejados por el anterior.
Felizmente para Cambiemos, también hay una minoría sustancial que entiende que una eventual recuperación requeriría mucho esfuerzo y que, de todos modos, es injusto acusar a Macri y sus colaboradores de “gobernar para los ricos”, ya que, lejos de reducir el gasto social, lo han aumentado. Fue una decisión riesgosa que alarmó a los preocupados por los números. Aunque por razones políticas y humanitarias evidentes los macristas tuvieron que continuar repartiendo subsidios, a menos que el rebote previsto resulte ser muy vigoroso, pronto podría estallar una crisis parecida a la que truncó la gestión de Raúl Alfonsín, si bien, a diferencia del radical, Macri sabe que, cuando de la economía se trata, “no hay tal cosa como un almuerzo gratis”.
Lo mismo que todos los demás gobiernos del mundo, el de Cambiemos se ve frente a un dilema desagradable, uno que, para colmo, se hará más agudo en los años próximos. Para que la economía crezca, le es necesario estimular a los sectores más dinámicos, es decir, más competitivos, como el campo y la minería; pero para conservar la paz social de la que depende no puede hacerlo a costa de aquellos que no son competitivos en absoluto.
En tal caso, además de provocar protestas callejeras violentas y brindar a los sindicalistas pretextos para declarar una serie de huelgas generales, fortalecería al populismo que se alimenta del temor nada arbitrario de los rezagados a verse privados de lo poco que tienen. Por desgracia, aquí la lógica económica se ha distanciado aún más de la política de lo que ha hecho en países desarrollados como Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos, donde la virtual imposibilidad de reconciliarlas ha provocado trastornos de consecuencias imprevisibles.
Desde los días de la primera gestión de Juan Domingo Perón, el poder del movimiento que fundó se ha basado en el respaldo de empresarios y trabajadores que tienen buenos motivos para mantener a raya lo que llamarían “neoliberalismo” o “capitalismo salvaje”. No extraña, pues, que luego de algunos éxitos aparentes iniciales el modelo corporativista ensamblado por Perón con pedazos sacados del fascismo italiano y el laborismo británico comenzara a generar inflación, atraso tecnológico y, claro está, cada vez más pobreza. Para progresar en términos económicos, los distintos países tienen que combinar el dinamismo propio de minorías determinadas con las necesidades de la mayoría, aprovechando lo producido por aquellas para permitirle a ésta disfrutar de un nivel de vida satisfactorio.
Hasta ahora, ningún gobierno argentino ha conseguido equilibrar la eficiencia económica imprescindible con un grado aceptable de justicia social. Algunos han caído luego de aplicar medidas encaminadas a reordenar la economía que resultaron ser demasiado antipáticas, otros han sobrevivido por un rato aferrándose a un statu quo insostenible para entonces apostar a que el fracaso inevitable de sus sucesores les permitiera repetir el experimento.
¿Podrá cuadrar este círculo nefasto el gobierno de Cambiemos? Si no fuera por la existencia de recursos naturales abundantes, la respuesta a este interrogante fundamental sería claramente negativa, pero por fortuna el país cuenta con ventajas que hacen factible la estrategia oficial de usar los ingresos aportados por el campo, Vaca Muerta y otros sectores rentables para impulsar la modernización del Estado y una multitud de empresas pequeñas y medianas privadas con la esperanza de que, andando el tiempo, terminen integrándose a la parte competitiva de la economía nacional. Tendrán que hacerlo. Para amortiguar el impacto de los ajustes poco severos que puso en marcha cuando la economía corría peligro de compartir el mismo destino que la venezolana, el gobierno de Macri optó por acumular deudas que sólo un país muchísimo más productivo que el actual estaría en condiciones de pagar.
Publicado en Diario "Río Negro", viernes 18/08/2017.

Se cumplen este sábado 40 años de la muerte de Groucho Marx.. Julius Henry Marx, más conocido como Groucho Marx (Nueva York, 2 de octubre de 1890-Los Ángeles, 19 de agosto de 1977).

Se cumplen este sábado 40 años de la muerte de Groucho Marx.

El genial humorista estadounidense Groucho Marx, de cuya muerte se cumplirán 40 años el próximo sábado, fue -además de un actor desopilante, creador de un estilo inconfundible- un verdadero genio de los llamados "one-liners", comentarios cáusticos que dejaban a su interlocutor preguntándose qué corno era lo que ese señor de bigotes negros, anteojos redondos y habano inacabable había querido decirle.
Dueño de una comicidad caótica, anárquica y surrealista, desde su legendaria afirmación de que "nunca pertenecería a un club que me acepte como socio", Groucho Marx dejó a la humanidad un legado en forma de frases agudas e hirientes marcadas con su inconfundible sello de ironía, entre las que puede mencionarse una de las más famosas: "Nunca olvido un rostro, pero en su caso haré una excepción".
Comediante inigualable, parangonable a Buster Keaton, Jacques Tati, Charles Chaplin o Laurel y Hardy, Groucho nació en Nueva York el 2 de octubre de 1890 con el nombre Julius Henry Marks, y falleció en Los Angeles el 19 de agosto de 1977, a los 86 años, afectado de una neumonía.
Ganador en 1972 de un premio especial del Festival de Cannes y en 1973 de un Oscar Honorario, este hijo de inmigrantes alemanes se hizo famoso como miembro fundamental de los Hermanos Marx, grupo dentro del cual parodiaba a un hombre de la alta sociedad, "decidor -según Georges Sadoul- de chistes de almanaque", con un frac que le quedaba mal y un puro que nunca terminó de fumar.
Cínico, ingenioso, dueño de un amplio bagaje cultural, Groucho practicaba la verborragia, la ironía, los juegos de palabras y una sinceridad descarnada para socavar los cimientos, desestabilizar y revelar las miserias de una sociedad donde la hipocresía, el egoísmo y los intereses materiales llevaban la delantera.
"¿A quién va a creerle? ¿A mí o a sus propios ojos?", "Esos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros" o "He tenido una velada maravillosa, pero no ha sido ésta", son algunas de las frases que escribió en su libro "Las cartas de Groucho", en cuyo prólogo el escritor Arthur Sheekman -autor de diálogos en "Héroes de ocasión" o "Sopa de ganso" (Leo McCarey, 1933)- describió los rasgos más salientes de este "divertido insolente".
"Dicen que Groucho es un personaje cómico porque dice descaradamente, y por supuesto con presteza, lo que nosotros podríamos pensar pero somos demasiado tímidos para decir. Esto no es verdad. Lo que realmente caracteriza a su insolente comicidad no es el descaro sino el ingenio", escribió Sheekman.
Tanto en el teatro de variedades, donde se iniciaron, como en el cine, Groucho y sus hermanos Leonard (Chico), Arthur (Harpo), Milton (Gummo) y Herbert (Zeppo) poseían un gran poder de improvisación para satirizar sin piedad los puntos más negativos de la sociedad contemporánea, en sus aspectos sociales, económicos y políticos.
Groucho empezó su carrera artística en 1908, a los 18 años, como cantante en una compañía de teatro y luego, bajo la dirección de su madre (Minnie Marks) formó junto a sus hermanos varios.
grupos como The Four Nightingales y Six Musical Mascots, antes de aparecer definitivamente en los años '20 como los Hermanos Marx.
Desde 1912 aparecieron en breves comedias musicales o "Tab Shows", con una fórmula que buscaba imponer la carcajada a través del caos, y su triunfo más resonante llegó en 1923, al presentarse en Broadway con la comedia musical "I'll Say She Is".
Seis años después fueron contratados por el productor de cine Walter Wagner y con él adaptaron para la pantalla grande sus espectáculos teatrales "The Cocoanuts", filmada en 1929 por Joseph Santley y Robert Florey, y "Los cuatro locos", dirigida en 1930 por Victor Heerman.
Groucho -que además era un escritor de finísima ironía y sentía una debilidad especial por las mujeres- impuso un formidable sentido de la irrisión verbal, que para el crítico uruguayo Homero Alsina Thevenet "podía introducir el caos en la ópera, en las carreras, en la historia del Oeste, en una intriga policial, con una fecundidad sólo comparable a los mejores ejemplos de la comedia muda clásica".
"A pesar de los muchos chistes verbales de Groucho, los Marx ratificaron la noción de que la comedia cinematográfica, aún en el período sonoro, debía ser primordialmente visual, desde la vestimenta, los bigotes y las pelucas hasta la loca idea de hacer bajar de un taxi a 25 personas, sin dar explicaciones", agregó Alsina Thevenet.
Una anécdota que los distingue ocurrió en 1936, cuando trabajaban en la Metro y subieron por azar al ascensor donde viajaba Greta Garbo: como la diva no saludaba, Groucho le levantó el sombrero, la miró de frente y le dijo: "Disculpe, la confundí con un tipo que conocí en Pittsburgh", pero ella no contestó. Los filmes "Una noche en la Opera" (1935) y "Un día en las carreras" (1937), ambos dirigidos por Sam Wood, señalaron el comienzo de una nueva etapa y el fin del cuarteto, convertido en un trío al retirarse del grupo Zeppo.
Al terminar "The Big Store" (Charles Riesner, 1941), el grupo se separó y recién volvió a reunirse en "Una noche en Casablanca" (Archie Mayo, 1946) y "Locos de atar" (David Miller, 1949), donde una joven Marilyn Monroe tuvo uno de sus primeros papeles, pero la decadencia del trío ya era imparable.
Mucho después, en 1957, trabajarían separadamente en "La historia de la humanidad", de Irwin Allen, pero luego sólo Groucho continuó en el cine, aunque en forma esporádica, para iniciar paralelamente una fructífera labor en radio y TV, donde trasladó su humor anárquico y surrealista al programa "You Bet Your Life".
Al final de su carrera Groucho participó en forma solitaria en seis filmes -además coescribió el guión de otro-, entre los que se destacan "El amor vigila" (Richard Haydn, 1950), "En busca de un hombre" (Frank Tashlin, 1957), y "Skidoo" (Otto Preminger, 1968), su última película.

viernes, 18 de agosto de 2017

Moisés Lebensohn (Bahía Blanca, Argentina, 12 de agosto de 1907 - 13 de junio de 1953).

FUNDADOR DE DEMOCRACIA E IDEÓLOGO DEL RADICALISMO.

Se cumplieron ayer 110 años del nacimiento de Moisés Lebensohn. 

Su nombre prestigia a la política y prestigia a la historia del radicalismo. Fue un hombre valiente, austero y lúcido. En su personalidad estaban presentes el coraje cívico de Alem, la pasión política de Yrigoyen y la honradez de Elpidio González. Fue radical a tiempo completo. Más parecido a un predicador que a un político. Recorría los pueblos de la provincia de Buenos Aires viajando en autos viejos que más de una vez hacían las veces de dormitorio, o trepado a trenes y colectivos que lo trasladaban de un caserío a otro, de un comité a una plaza, de una estación a una improvisada tribuna levantada en cualquier parte. Como Yrigoyen o como Sabattini, le gustaba la conversación mano a mano o en pequeños grupos. A la pasión y la fe en la causa, le sumó la actualización teórica. Fue un político a tiempo completo, pero también fue un hombre de ideas, de lecturas meditadas, de intereses culturales amplios.
“Doctrina para que nos entiendan, conducta para que nos crean”, fue su consigna preferida, una consigna que muchos políticos de hoy deberían tener presente. La historia es interesante, porque permite registrar lo que cambia pero también lo que permanece. Los años de Lebensohn  no fueron los de ahora, aunque también entonces circulaba como buena moneda la noción de que la política era el hábito de la astucia, la triquiñuela, el realismo ramplón y sin ideas elevadas. También entonces existían los políticos corruptos y los dirigentes improvisados, más reconocidos por su astucia y sus habilidades para la rosca y la camándula que por su vocación republicana.
Moisés Lebensohn fue la respuesta -no la única pero sí una de las más destacadas- a esa concepción mediocre, liviana y codiciosa de la política. Lo hizo con pasión, con talento, jugándose entero por lo que creía. Esa entrega, esa integridad moral le ganó seguidores y simpatizantes, pero también enemigos persistentes y enconados. Fue el santo del radicalismo, el dirigente de una generación que dio hombres como Crisólogo Larralde, Ricardo Balbín, Arturo Frondizi, Gabriel del Mazo y Alejandro Gómez. Todos estos hombres incursionarían después por caminos diferentes y a veces antagónicos, pero nunca dejaron de reconocer la personalidad de Lebensohn, los alcances de sus miras, su clarividencia política y su conmovedor testimonio ético.
Moisés Lebensohn nació en Bahía Blanca el 12 de agosto de 1907. Hijo de judíos inmigrantes, su padre Salomón era montenegrino, su madre Fanny Chaponik, rumana. Se crió en un hogar donde los libros y las ideas estaban presentes. Su padre era médico, hablaba nueve idiomas, se carteaba con los principales intelectuales de Europa y era amigo de Juan B. Justo. Tal vez, esa relación con el jefe histórico del socialismo explica la primera afiliación de su hijo a ese partido, aunque pronto descubrió que el radicalismo era la causa que más se adecuaba a su visión de la política y a su concepción humanista de la política.
La familia Lebensohn se mudó de Bahía Blanca a Junín. Moisés estudió abogacía en la Universidad de La Plata, y ni bien obtuvo el título abrió su estudio jurídico en Junín. No sólo la abogacía le importaba en aquellos años. Ya para entonces la política era su pasión excluyente y el estudio jurídico apenas un lugar donde reunirse con sus correligionarios o para atender las necesidades de los pobres. En esos años, conoció a Evita con quien siempre mantuvo una relación respetuosa y afectiva. Él le decía “Negrita” y ella “Rusito”. Curioso: las inmensas diferencias políticas nunca los distanciaron.
Lebensohn siempre consideró que la política debía ser acción práctica, pero sostenida por ideas. Coherente con sus principios, el 17 de octubre -fecha singular en el futuro- de 1931 fundó el diario Democracia, un emprendimiento periodístico importante que se sostiene hasta el día de la fecha en manos de su hijo Héctor, un diario de noticias y de ideas, una tribuna de doctrina y un registro de la vida cotidiana de la ciudad y el país.
Moisés creció políticamente luchando contra el régimen conservador de la denominada “Década infame”. No compartía la estrategia de la conducción nacional del partido de convalidar el fraude con la participación electoral. Tampoco compartía la mirada rutinaria de la política, el escaso vuelo teórico y el cinismo de quienes no creían en nada trascedente o concebían a la política como una coartada para enriquecerse o disfrutar de privilegios.
Radical abierto a las nuevas ideas, curioso y perceptivo, no estaba dispuesto a renegar de su partido o sumarse a cualquier iniciativa. Así se explica su rechazo a incorporarse a Forja, por ejemplo, el agrupamiento en el que participaban algunos radicales y nacionalistas y que para Lebensohn estaban peligrosamente influenciados por la tentación totalitaria en clave fascista y antisemita. No, no debía ser ése el lugar de los radicales.
Moisés fue un intransigente como Alem e Yrigoyen. Pero tuvo la lucidez necesaria para entender que a la intransigencia en la década del treinta no se la podía sostener con retórica liviana o con anacronismos. El partido debía actualizarse. En un mundo que cambiaba aceleradamente y marchaba hacia la tragedia, era necesario pensar con claridad y otorgarle a la política una nueva dimensión teórica y ética. El radicalismo, si quería ser leal a sus orígenes, debía actualizarse con nuevas ideas y nuevos programas.
En 1938, fue electo concejal en su ciudad. Ese mismo año, el radicalismo se presentó a las elecciones nacionales. El candidato era Alvear, un hombre al que le reconocían algunos méritos, pero criticaba no tanto a él como a sus seguidores y sus prácticas políticas. Sin embargo, en esas elecciones de 1938 el radicalismo presentó un programa de realizaciones inspiradas en las ideas del laborismo inglés y el socialismo francés. No alcanzaba, según Moisés, pero era un buen punto de partida. Se imponía profundizar aquello que ya había percibido Yrigoyen: nacionalización del petróleo y reforma agraria. ¿Por qué no? A partir de fines de la década del treinta, ésas serán las banderas de la resistencia radical.
En 1942, se celebró en Chivilcoy el quinto congreso de la Juventud Radical, presidido por Lebensohn. Allí comenzó a prefigurarse el famoso Programa de Avellaneda -elaborado en 1945- y la efectiva carta de presentación del Movimiento de Intransigencia Radical (MIR), corriente interna que ganaría la conducción del partido en 1948. En ese programa, están los fundamentos y los principios de un nuevo radicalismo, de un radicalismo comprometido con la democracia, la república y las libertades, pero también con la justicia social y el mundo del trabajo.
“La libertad no sólo está oprimida por las dictaduras -escribe- sino por el privilegio económico”. A la reforma agraria y la nacionalización del petróleo, el MIR sumaba el federalismo, la soberanía política y económica y una crítica sin concesiones a los totalitarismos de aquellos años: el nazifascismo y el comunismo. La diferenciación del comunismo no le impidió ser víctima de las maledicencias de sus enconados enemigos. “judío”, “comunista”, eran las diatribas que recibía con frecuencia.
En 1949, condujo el bloque radical en la Convención Constituyente. Fue el hombre que ordenó el retiro de la bancada de la UCR por no aceptar los atropellos institucionales. “Que se vayan”, gritaban los peronistas. Y Lebensohn respondía: “Volveremos a discutir la Constitución de los argentinos”. Ya lo conocían, sabían que era un crítico firme del régimen peronista, más peligroso que otros porque reconocía el valor de las leyes sociales, pero señalaba su incoherencia, la manipulación y sobre todo el sistemático atropello a las libertades, el culto desaforado y servil a la personalidad del “jerarca”.
Moisés Lebensohn murió el 13 de junio de 1953. Tenía cuarenta y cinco años y era el nuevo líder del radicalismo. Su muerte fue una pérdida para la UCR, pero sobre todo para la Nación. No fue una muerte inocente. Las privaciones, pero sobre todo las cárceles, minaron su salud. Uno de sus biógrafos sostuvo que si Lebensohn no se hubiera muerto tan joven podría haber cambiado la historia del país. Es probable.

OPINIÓN DEL DIARIO "DEMOCRACIA",13/08/2017.
Imagen del mismo sitio.

Marketing placebo: El precio del vino incide en la apreciación degustativa. Una investigación en Alemania revela que degustando a ciegas un mismo vino, lo califican mejor cuando el precio es más elevado. ¿Si es caro es bueno?

Marketing placebo: El precio del vino incide en la apreciación degustativa.

Una investigación en Alemania revela que degustando a ciegas un mismo vino, lo califican mejor cuando el precio es más elevado. ¿Si es caro es bueno?
¿Es caro? Entonces debe ser bueno. Un grupo de investigadores del Insead Business School y la Universidad de Bonn (Alemania) ha estudiado por qué el mismo vino a muchas personas les resulta mejor cuando va acompañado de un precio elevado.
El responsable de ello es la parte del cerebro ligada a las recompensas, informaron los expertos en la revista especializada "Scientific Reports" sobre el conocido como efecto placebo del marketing.
"El sistema de recompensas se activa notablemente mucho más fuerte con precios altos y fortalece probablemente de esta manera la experiencia gustativa", explicó Bernd Weber, de la Universidad de Bonn, en el oeste de Alemania. "La pregunta ahora es si se puede entrenar este sistema de recompensas para ser menos sensibles a este tipo de efecto placebo del marketing", indicó.
Los investigadores hicieron tomografías por resonancia magnética a 15 mujeres y 15 hombres durante una cata de vinos. Primero se les decía el precio del vino y a continuación se les daba a beber cerca de un mililitro a través de un tubo. Los participantes daban su valoración del sabor del vino presionando un botón en una escala de nueve.
Se les ofreció siempre el mismo vino, pero los supuestos precios oscilaron entre tres, seis y 18 euros. "Como era de esperar, los participantes indicaron que el vino más caro era el que más les había gustado frente al supuestamente más barato", comentó la investigadora del Insead Hilke Plassmann.
Las imágenes de las tomografías mostraron cómo con precios elevados se activaba más, sobre todo, el cerebro frontal y el estriado ventral. Mientras el cerebro frontal se asocia a la comparativa de precios y con ello a las expectativas, el estriado ventral parece tener una función relevante en la mediación de la recompensa y motivación.
Sin embargo, este efecto placebo del marketing tiene límites, declaró Weber. "Por ejemplo, si se ofrece una bebida por 100 euros, este efecto desaparece", señaló.

Un precandidato a diputado por Mendoza devolvió $ 78 mil que no utilizó en las Paso.

Se trata del dirigente radical Fernando Armagnague.

El precandidato a diputado nacional por la lista Dignidad Partidaria de Cambiemos, Fernando Armagnague, indicó al diario Los Andes que ya tiene lista la rendición de gastos de campaña de su agrupación y que el dinero que sobró lo devolverá al Estado nacional.
En una conferencia, el mendociono dijo que recibieron $ 509 mil para la campaña pero que sólo destinaron $ 335 mil para la impresión de boletas, $ 84 mil en spots televisivos y $ 12 mil en artículos de campaña, por lo que el saldo lo devolverán.
Los fondos remanentes de Dignidad Partidaria permanecerán depositados en su cuenta bancaria hasta el momento de la presentación de los comprobantes de gastos (facturas B o C) que justifiquen la salida de fondos, a su vez obligatoriamente documentada a través de un cheque.
La lista Dignidad Partidaria alcanzó un 7% para diputado nacional y su presentación tuvo fundamentalmente una intención testimonial de revalorización del partido radical.
Armagnague es un crítico de la alianza de la UCR con el Pro y alerta sobre los riesgos de extinción del radicalismo absorbido por el macrismo. “En el reparto de roles el PRO ha asignado a la UCR la tarea de inflarle los globitos amarillos”, sostuvo.

Fuente de información e imagen: 
http://www.lavoz.com.ar/politica/un-precandidato-diputado-por-mendoza-devolvio-78-mil-que-no-utilizo-en-las-paso

jueves, 17 de agosto de 2017

LA FRASE DEL DÍA: Gral. José de San Martín.


Y la Yapa:
"Todos somos culpables, pero si hubiera que repartir responsabilidades las mayores caerían sobre las clases dirigentes. ¡Si resurgiera San Martín caparía a lo paisano varias generaciones de mandantes!". "Recuerdos de un médico rural" (Pág. 157). Dr. René Favaloro.

17 de agosto de 1952: nace Guillermo Vilas.

Guillermo Vilas (Buenos Aires, 17 de agosto de 1952) es un extenista profesional argentino. Ganador de 62 torneos de ATP, 4 de los cuales fueron torneos de Grand Slam: triunfó en el Torneo de Roland Garros 1977, en el Abierto de Estados Unidos 1977, el Abierto de Australia 1978, y el Abierto de Australia 1979, además del Masters 1974 (hoy ATP World Tour Finals) y siete Grand Prix Championship (actualmente Masters 1000): tres Masters de Montecarlos (1976, 1981 y 1982), dos Masters de Canadá (1974 y 1976), un Masters de Hamburgo (1978) y un Masters de Roma (1980). También alcanzó otras tres veces la final de Roland Garros, y una vez del Abierto de Australia, el único Grand Slam que no pudo ganar fue Wimbledon en el cual apenas logró llegar a los cuartos de final en 1975 y 1976. Catalogado como el N°1 mundial por el ranking anual de "World Tennis" en 1977,2​3​ también finalizó como Nº1 del Grand Prix Tennis Circuit (predecesor de la actual ATP Tour) en 1974, 1975 y 1977.
 Es el tenista que posee el récord de mayor número de victorias en una sola temporada con 130 partidos ganados en 1977; además de poseer el récord de mayor cantidad de títulos ganados (16 títulos) en una sola temporada (1977). Además es el único tenista en tener el récord de mayor número de partidos ganados de forma consecutiva con 46 partidos y el único jugador en ganar torneos ATP en los cinco continentes Europa, América del Sur, América del Norte, África y Asia en un mismo año (1977). Es el cuarto jugador en lograr la mayor cantidad de partidos ganados en el tour profesional, totalizando 923, solo detrás de Jimmy Connors, Ivan Lendl y Roger Federer.21​ Por último, es el jugador que más tiempo ha permanecido en el segundo puesto de la clasificación del ranking ATP, sin haber alcanzado nunca el primer escalafón, completando 83 semanas. 24​ Es célebre por haber creado y popularizado la "Gran Willy" que consiste en un golpe que se realiza golpeando la pelota por entre las piernas y de espaldas a la red.
Se destacó generalmente por su capacidad de adaptación a todas las superficies, logrando popularizar el tenis en Argentina. En 1980 la Fundación Konex le otorgó el Premio Konex de Platino y un Diploma al Mérito. Luego en 1990 volvió a obtener el Konex, esta vez el Diploma al Mérito como uno de los 5 mejores tenistas de la década 1980-1989. Recibió tres Olimpias de oro (1974, 1975 y 1977) y en 2010 fue premiado con el Olimpia del Bicentenario como el mejor tenista argentino de la historia. En el año 2008 fue premiado por la Federación Internacional de Tenis y el Salón de la Fama del Tenis Internacional con el Premio de Excelencia de la Copa Davis.25​ En el 2011, según un riguroso estudio realizado por el físico Filippo Radicchi de la Universidad Northwestern, quien analizó a todos los jugadores que disputaron al menos un partido profesional entre 1968 y 2010, posicionó a Vilas como el cuarto mejor tenista de la historia.26​
En el año 1991 fue incorporado al International Tennis Hall of Fame.

Fuente de información: Wikipedia.

Guillermo Vilas.

La historia del tenis en la Argentina se divide en antes y después de Vilas, el hombre que con tenacidad y talento en 1977 se consagró como el mejor jugador del mundo. Su nombre es sinónimo de tenis en el planeta y figura en todas las enciclopedias contemporáneas.

Hay más de seis mil millones de seres humanos sobre la Tierra. De ellos, uno por cada millón produce hechos que, para bien o para mal, para gloria o para vergüenza, para diversión o para martirio, modifican la vida de una gran cantidad de sus contemporáneos. Guillermo Vilas es uno de ellos: de un modo incomparable ganó honores y gloria para el deporte argentino, y a partir de 1977 -año en que fue el mejor jugador del mundo- el tenis, en la Argentina, comenzó a ser un deporte masivo. Sin proponérselo, Vilas cambió los hábitos de millones de sus compatriotas. Hizo algo más: aunque no era su propósito, generó una industria y un comercio, y gracias a él muchas personas encontraron un medio de vida. Días atrás, una señora a quien nunca había visto lo detuvo en la calle: "Gracias, Guillermo", le dijo. "¿Por...?", preguntó él. "Porque hace veinte años, cuando vos eras el mejor del mundo, puse una cancha de tenis como negocio, y con las ganancias vivimos muy bien con mi familia, y mis hijos pudieron estudiar", fue la respuesta.

"Cuando yo empecé a jugar en la Argentina éramos cuatro, y ahora hay tres millones. Yo sé que influí en eso, pero también coincidió con un gran despegue en el mundo entero. Hice lo mío, pero no me creo Gardel", se encargó de aclarar el propio Vilas más de una vez.

Guillermo nació en Buenos Aires, y no en Mar del Plata, como generalmente se cree. Ocurrió que sus padres pensaron que atenderían mejor el parto en una clínica de la Capital. El acontecimiento se produjo el 17 de agosto de 1952, y tres días después regresaron a Mardel. Su primer recuerdo, con todo, no es el mar, sino el día en que sus padres le mostraron a su hermana Marcela, cuando él tenía tres años.

"En ese tiempo vivíamos en Los Aromos, en una quinta, en las afueras de Mar del Plata, casi el campo. Fueron mis días más felices. Estaba solo, no había chicos, y me entretenía como podía. Cuando empecé a ir al colegio vi tanta gente que me asusté. Yo era un pajuerano. A veces creo que mi forma de ser, un poco egocéntrica, y mi gusto por la soledad vienen de allí. Fijáte que al fútbol jugaba de arquero, que también es un solitario, y que al tenis estás solo frente a un rival."

Aunque no cree demasiado en la astrología, ha dicho: "Soy de Leo y los de Leo somos personas muy especiales. Para mí los perros son de Libra, porque son buenos, fieles, olvidan rápidamente. Esas cosas las admiro en los demás porque yo no las tengo".

Su padre, que fue presidente del Náutico de Mar del Plata, quería que fuera escribano, como él, pero cometió un error: cuando Guillermo tenía 9 años tuvo la idea de incorporar el tenis a su club y contrató para dar clases a Felipe Loccicero -peluquero de profesión- que era un teórico del tenis. El escribano Vilas impulsó a su hijo a tomar clases, para que diera el ejemplo. Y Willy se apasionó: "Le pregunté a Felipe qué hacían los campeones. 'Entrenarse cuatro horas por día', me contestó. Entonces yo le dije que me iba a entrenar seis".

No se conformó con eso: corría por la arena dura, junto a la orilla del mar, todas las mañanas. Al mismo tiempo estudiaba, pero ya sabía cuál sería su futuro. "Nunca improviso. Siempre planeo qué voy a hacer", ha dicho. De modo que persistió, jugó torneos de infantiles, luego de juveniles, y se cansó de ganar, aunque su padre lo presionaba para que estudiara. "En 1971 estaba por dar examen de Derecho Político y escuché por radio que Eddie Dibbs había llegado a la final de un torneo en el Brasil. Me puse muy mal, porque yo le había ganado. Entonces decidí largar todo y dedicarme de lleno al tenis."

En esos días, se instaló "en un hotel que estaba al lado de la Galería del Este, en Buenos Aires. Conocí a Borges, a Sábato, a los pintores Pérez Celis y Deira, y escuché a los Rolling Stones en El Agujerito, una disquería de la galería. Todo eso me cambió la vida". Tanto, que con la sola excepción de Wimbledon, triunfó en los torneos más importantes y exigentes que hay en el circuito profesional, como el Abierto de Australia.

Su momento de mayor gloria fue en 1977. "Ese año gané en Roland Garros, y en Forest Hills el USA Open. Yo sabía que ganando esa final era el mejor del mundo. Jugué contra Jimbo Connors y le gané. Pero sobre todo, ese año derroté a mi admirado Björn Borg. Hubo siempre grandes jugadores. Pero nadie puede compararse con Björg. El no fue un hombre destacado: fue un extraterreste, el mejor de todos los tiempos", elogió. Willy también dijo: "Mi vida fue siempre un campeonato: en el colegio, tratar de estar en el Cuadro de Honor. Después el tenis, y ahora la música. En el colegio (el de los Hermanos Maristas) era muy bueno en religión y me llevaba bien con los curas. Le pedí muchas cosas a Dios, lo gasté, pero nunca exigí. Es cierto que luché para tener lo que tengo, pero la fuerza de voluntad, la garra, el orgullo de ser alguien, se los debo a Dios."

Hay un Vilas supercampeón, y también un poeta seductor. El uruguayo Mario Benedetti escribió: "De modo que si ocurre un desconsuelo/ o un apagón/ o una noche sin Luna/ es conveniente,/ y hasta imprescindible/ tener a mano a una mujer desnuda". A los 46 años Vilas sigue soltero; vive solo, y no acepta preguntas sobre su vida privada y sobre sus amores. Pero desde Gabriela Blondeau, su primera novia famosa, a quien conoció en el Buenos Aires Lawn Tenis a principios de los años 70, hasta Sandra Bhoer, una relacionista de El Divino, con quien compartió el verano pasado, siempre cumplió con el consejo de Benedetti. Bellezas como Mirtha Massa (fue Miss Mundo); la princesa Carolina de Mónaco, con quien protagonizó una romántica escapada a la Polinesia Francesa (fue primicia mundial de GENTE); la actriz Susana Romero, y modelos como Michelle Tomazsewski y María Lina Gianetti, entre otras, lo amaron. El no se la cree: "Es la mujer la que decide todo, no uno. Ellas lo saben todo", dice. Escribió (y publicó) poemas para Gabriela Blondeau: "Dame un pedazo de tu cielo/ píntame tus estrellas de azul/ que esta bohemia enraizada/ es un vaivén sin costados./ Dame un pedazo de tu cielo./Quiero sentir tu calor, pero /no busques en mi proa el ancla./No midas mis sonrisas con ansias/ que jamás tuve unidad de medidas/ aparte del todo o la nada". O: "Dame la rosa de tu cuerpo. Enséñame la lección de tu vida./ Besa mis aristas con tu tiempo,/ que quiero existir junto a tu gozo./ Nace en mí cada día/ la fragilidad de la inocencia/ para verte distinta sin memoria/ para amarte hoy como ayer". Su primer libro agotó 15 mil ejemplares en una semana.

Cuando dejó el tenis se dedicó a la música: "Mis profesores me dijeron que era muy malo. Que tenía fuego, pero que no sabía nada", ha dicho. Pero él jamás se doblegó ante dificultad alguna. Como antes con el tenis, estudió y persistió hasta que consiguió un discreto nivel. En el verano de 1989, en un concierto que con Los Fabulosos Cadillacs dieron en Las Grutas, cerca de Punta del Este, quince mil personas lo aplaudieron. También lo ovacionaron en Mar del Plata, en Buenos Aires y en otras presentaciones. Amigo de Keith Richards y de todos los Rolling Stones, los acompañó a varios conciertos. Otro de sus amigos es Luis Alberto Spinetta, quien grabó un tema con letra de Willy. Guillermo es padrino de Dante, el hijo de Luis Alberto y líder del grupo Illya Kuryaki and the Valderramas.

En estos días, El Quinto Stone, como algunos llaman a Guillermo, sigue con la música, y no tiene miedo de que la gente ignore esa actividad suya: "Van Gogh no vendía ni un cuadro mientras estaba vivo; todo es relativo". Ha vuelto a jugar torneos de tenis de veteranos por el mundo, y a su amistad con otro grande, José Luis Batata Clerc, con quien estuvo distanciado por años: "Lo que ocurrió es que hubo celos; Batata también es de Leo", explicó.

Su club, Vilas Racket, en Palermo (sólo uno de sus brillantes negocios) es todo un éxito. Posee departamentos en París y en Buenos Aires. Usa automóviles de colección. Su favorito es un Cadillac de 1947: "Tuve Ferrari, Porsche y Rolls Royce, pero prefiero mi viejo Cadillac", dice. Añade: "Nunca fui esclavo del dinero. Me gusta tenerlo y usarlo. Mi único lujo es tener un estudio de música". En sus miles de viajes por el mundo, ha acumulado más horas de vuelo que un piloto, pero aún teme subir a los aviones. Escéptico, reflexiona así: "Los argentinos somos macanudos mientras nos va mal. Pero no bien levantamos cabeza, nos transformamos en insoportables". No le gusta que le digan solterón, pero, confiesa, "ninguna de mis relaciones fue tan fuerte como para que durara. Me encantan los chicos, pero para tener los míos primero tengo que encontrar a la mujer que sea la madre, y eso no es fácil".
Carlos Baudry
fotos: Archivo de Editorial Atlántida.