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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

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"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

sábado, septiembre 29, 2018

Luis Genga, uno de los fundadores de la Un.T.E.R (Unión de Trabajadores de la Educación de Río Negro).

Luis Genga, uno de los fundadores de la Un.T.E.R (Unión de Trabajadores de la Educación de Río Negro).

Luis Alfredo Miguel Genga.
 
Nació en Bell Ville, Córdoba el 29 de septiembre de 1939. Maestro rural, profesor de Literatura, Primer Secretario General de UnTER. Secuestrado en Cipolletti en septiembre de 1976, una vez liberado, se exilió en España. Regresó al país a mediados de los 90, hace pocos años volvió a a radicarse en el Alto Valle.
 
Trabajó como maestro en escuelas de parajes de Chubut y Río Negro, a los finales de los 60 y comienzos de los 70, se sumó a los pequeños grupos que formaron la Federación de Docentes Rionegrinos en un Congreso en Bariloche. Vincularon su trabajo a Horacio Requena y Alfredo Bravo. Participó del nacimiento de CTERA en 1973 y al año siguiente, en el Congreso de San Antonio Oeste en el que se fundó la UnTER, el sindicato de trabajadores y trabajadoras de la Educación de Río Negro fue elegido Secretario General.
 
Le tocó liderar la huelga del 75, en coincidencia con la de los trabajadores de Sierra Grande, que termina con la irrupción violenta en una madrugada de tropas del Ejército –V Cuerpo– y federales provenientes del Operativo Tucumán. En ese período ya la Triple A extendía sus tentáculos en la provincia.
 
Al día siguiente del Golpe Genocida, el Ejército allana la Escuela Nº 50, donde Luis era Director, en horas de clase, causando pánico a niños y niñas, destruyeron todo, se llevaron documentos y libros, y dejaron una citación para presentarse en la comisaría de Cipolletti. Cuando se presentó lo interrogaron, sin agresiones físicas, sobre materiales que tenía en la biblioteca, actividades y reuniones, lo liberaron después de horas de interrogatorio.
 
En septiembre, un grupo de tareas lo secuestró junto a Cristina y Silvia Bottinelli (esta última es su pareja hasta la actualidad) y Jorge Villafañe. Fueron trasladados al centro clandestino “La Escuelita” ubicada en el Batallón de Construcciones 181 (actual 161) de Neuquén, donde operaba entre otros torturadores Raúl Guglielminetti.
 
Durante dos semanas de horror, fueron liberados en Centenario y Arroyito, intentó volver a dar clases, pero la persecución fue tan fuerte que con el apoyo de Alfredo Bravo, junto a Silvia partieron al exilio en España, Cristina Botinelli tampoco pudo recuperarse de las torturas ni volver a su cátedra en la UNCo, se fue a México donde fallecuió, de Villafañe jamás supieron nada más.
 
Regresó de España en 1992, con tres hijas y Silvia, recuperó los vínculos con la CTERA y la UnTER. El 17 de septiembre de 2006 se presentó como querellante en los Juicios por delitos de Lesa Humanidad del Alto Valle y Neuquén, un día antes de la condena a Etchecolatz y la desparición de Jorge Julio López.
 
Declaró en los Juicios denominados La Escuelita II, 2012 y III en el 2013. Elegido por el voto de miles de compañeras y compañeros regresó a la conducción de la UnTER como Secretario de Derechos Humanos, Género e Igualdad de Oportunidades en el período 2013-2016. Actualmente continúa su militancia junto a los pequeños y medianos productores y acompaña las instancias del Juicio por la desparición de Daniel Solano, obrero golondrina de Salta desaparecido en Choele Choele, a manos de la policía provincial, con complicidad de Expofrut y Agro cosecha.
 
Alberto “Cacho” Cacopardo.
 
Nació el 4 de octubre de 1948 en Capital Federal. Es profesor de Historia, jubilado, en Roca - Fiske Menuco, militante de Derechos Humanos, impulsó la imposición del nombre Madres de Plaza de Mayo en el CENS Nº 3 donde fue director. Autor del libro “Córdoba por Asalto”, donde reconstruye las historias de militantes y la complicidad civil en los crímenes de la dictadura genocida.
 
Cacho comenzó su militancia política en la Tupac, a los 21 años, se trasladó a Córdoba, donde lo secuestraron junto a su compañera Ivon, quien fue fusilada el 30 de abril en un supuesto intento de fuga. Detenido en la División de informaciones, centro clandestino de represión y torturas a cargo de Luciano Benjamín Menéndez, “El Chacal”. Fue derivado a la Unidad Penitenciaria N°1 de La Plata, donde lo mantuvieron prisionero hasta el 20 de enero de 1979.
 
Pocos meses antes de ser liberado, recibieron una visita de la Cruz Roja Internacional, Cacho denunció lo que sucedía y fue castigado con ocho meses más de prisión según relata en una entrevista reciente.
 
Luego de su liberación, se trasladó a Río Negro, estudió en el Instituto de formación Docente DE Roca- Fiske Menuco, con el regreso de la democracia ingresó a la Universidad del Comahue y en 1993 se recibió de profesor.
 
En julio de 2010 declaró en Cordoba, durante el primer juicio que condenó a Jorge Rafael Videla y a Mario Benjamín Menéndez, y otros 29 represores a cadena perpetua por crímenes de Lesa Humanidad. En el 2017 participó como testigo en la condena hacia un policía de la División de Infantería y ese mismo año por video conferencia, participó del Juicio en el Tribunal Oral Federal Nº 2 de Córdoba contra ex defensor oficial federal, Ricardo Haro, por tomar declaraciones a detenidos en medio de una represión en la cárcel.

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