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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

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"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

jueves, marzo 26, 2015

COLÓN, COLÓN Y SU HIJO CRISTOBALITO... ¿Qué vino llevaba Colón en sus bodegas?

¿Qué vino llevaba Colón en sus bodegas?
Vinos de dos regiones españolas fueron los elegidos por Cristóbal Colón para llenar las bodegas de las naves que pondrían rumbo al nuevo mundo.

Existen referencias para concluir que las naves españolas que un día partieron desde Palos de la Frontera (Huelva) rumbo a las Indias, llevaban en sus bodegas vinos del ‘Condado de Huelva'. Un vino criado en las llanuras del bajo guadalquivir.

Los vinos del Condado de Huelva tuvieron su mejor momento de esplendor allá por el siglo XVII, ya que en esta época se exportaba a toda Europa del norte.

Otra tesis indica que, según documentos descubiertos recientemente en el archivo nacional de Simancas, que narran el juicio que el comendador Bobadilla hizo a Cristóbal Colón por sus presuntos desmanes en La Española, se demuestra que la primera expedición al nuevo continente llevaba vino del Ribeiro (Galicia). Los escritos datan del año 1.500 y en ellos hay un párrafo que se refiere a que un cura, supuestamente gallego, le pide a Colón más ración "del buen vino de Ribadavia".

En cualquier caso, el vino era esencial en los viajes marítimos de la época, se usaba por ser resistente a las travesías, sobre todo el oloroso, que se conservaba mejor por la mayor concentración de alcohol. El agua se dañaba con el calor colonizada por bacterias y microorganismos en pocos días.
El vino proporcionaba las necesidades líquidas para el organismo, debido a que el agua estaba prohibida en estos viajes por ser considerada potencialmente mortal. Recordemos que el agua potable es un descubrimiento reciente, si atendemos a la historia del hombre, mientras que durante siglos ha servido como vehículo de grandes epidemias y enfermedades.

Además el vino se utilizaba por sus efectos antisépticos y curativos, y como energizante y euforizante que permitía afrontar las duras jornadas de trabajo en óptimas condiciones.

En los viajes de vuelta muchos marineros sustituían el vino por el ron.


Publicado en Área del vino.
http://www.areadelvino.com/articulo.php?num=27225

martes, marzo 24, 2015

El pensamiento de Vicente Solano Lima.


Gobierno británico reforzará la presencia militar en Malvinas. El ministro de Defensa británico justificó el nuevo accionar militar en las islas y la modernización de sus sistema de defensa. "La amenaza se mantiene y tenemos que responder a ellos", dijo Michael Fallon.

Michael Fallon, anunció hoy que reforzará la defensa militar en las Islas Malvinas porque advirtió que sigue existiendo "una amenaza muy viva" en el archipiélago, cuya soberanía es reclamada por Argentina.
"Es una amenaza muy viva, tenemos que responder a ella y responderé esta tarde", dijo Fallon en una entrevista en BBC Radio, al referirse a la exposición que realizará en las próximas horas en en el Parlamento para detallar el plan.
Según reportó la agencia AFP, el ministro británico declaró: "La amenaza por supuesto persiste, pero también nuestro compromiso en ser absolutamente claros que los isleños tienen derecho a seguir siendo británicos y el derecho a ser correctamente protegidos por nuestras fuerzas".
Fuente de información: DYN. Publicado en Diario "Río Negro", 24 de marzo de 2015.

1977: DAVID ROCKEFELLER DECÍA A QUIEN BENEFICIABAN LAS MEDIDAS DE JOSÉ ALFREDO MARTÍNEZ DE HOZ.


EL 23 DE MARZO DE 1942: FALLECÍA EN DON TORCUATO MARCELO TORCUATO DE ALVEAR.

Ricardo y Enrique, los hijos guerrilleros de Don Felipe. Fueron asesinados por las fuerzas represivas de la dictadura con una diferencia de cuatro meses. Ambos eran cuadros de la organización Montoneros.


Desde el mismo momento en que pasaron a la clandestinidad sabían que la muerte estaba a la vuelta de cada esquina, de cada refugio o escondite. Lo sabían ellos, lo temían sus familiares y amigos.
Ricardo y Enrique Sapag habían dejado sus estudios universitarios para sumarse a la lucha armada de la organización Montoneros. Llegaron a La Plata desde Neuquén, donde su padre, Felipe Sapag, había asumido la gobernación en 1973.
Los jóvenes eran los dos varones más chicos de la familia compuesta por Luis (el mayor de todos) y Silvia. Ambos habían nacido en Neuquén, ciudad que Felipe eligió cuando emigró de Cutral Co.
Los dos hermanos tenían una excelente relación pese a los cuatro años de diferencia que Ricardo le llevaba a Enrique. Caíto, como lo llamaban su familia y sus amigos, era un líder, y su hermano menor le tenía una gran admiración. Lo escuchaba atento en sus reflexiones políticas y sus análisis sobre la actualidad. Coincidía en todo y pocas veces se enfrentaba con él por algo en lo que no estuviera de acuerdo.
En realidad, en el seno de la familia Sapag, se hablaba mucho de política. Era el tema de conversación obligado en cada reunión, más aún cuando comenzaba la década del 70 y el país se encaminaba a ingresar en una de las épocas más oscuras de la historia argentina. La ruptura de Juan Domingo Perón con Montoneros, en aquel recordado 1 de mayo de 1974, había desencantado a miles de jóvenes que participaban activamente en esa agrupación con aires revolucionarios y que tenían como único objetivo lograr una sociedad más justa y con mayor equidad social. Así lo entendía y repetía Caíto una y otra vez en cada charla con amigos, de manera apasionada. Decía que la revolución era posible y que sería el punto de inflexión para el nacimiento de otro país.
Caíto era un tipo muy sensible a la pobreza y a las desigualdades. Sus pensamientos no parecían los de un joven pintón y bien plantado como él, proveniente de una familia acomodada a la que nunca le había faltado nada. Quienes lo conocieron coinciden en que era un tipo brillante, buen amigo y dispuesto siempre a ayudar a quien lo necesitara.
La vida de Caíto cambió radicalmente el 10 de diciembre de 1975, cuando participó en una operación para secuestrar al Brigadier Mayor Alí Luis Ypres Corbat, Comandante de Operaciones de la Fuerza Aérea, con el objetivo de someterlo a juicio revolucionario. Se lo acusaba de haber participado de manera directa en la represión contra el pueblo. Caíto, a quien en ese entonces ya lo llamaban por su nombre de guerra Tata, había sido elegido para esa operación porque estaba haciendo el servicio militar como secretario de Corbat. Pero el intento de detención fracasó. Durante la operación, Corbat resultó gravemente herido, al igual que su custodio y el propio Caíto, que recibió un balazo en el pie. A partir de ese momento pasó a la clandestinidad.
“Para que ustedes puedan entender mi actitud de asumir la lucha armada, deben remontarse a los innumerables esfuerzos que hemos hecho para reencauzar este proceso. Nosotros, el auténtico peronismo, fuimos anunciando la traición enquistada en el Movimiento y en el gobierno desde antes de la muerte del general Perón, fuimos los primeros en desenmascarar a López Rega, en exigir la democratización del Movimiento y democracia sindical”, dijo en una carta dirigida a su familia. En esa misiva tampoco ahorró críticas hacia su padre. “Yo tengo una gran pena porque esta crisis ha llegado a nuestra familia, tengo una gran pena, porque usted, Papá, lo quiera o no, está gobernando con los enemigos del pueblo...”, sostuvo.
La noticia del atentado a Corbat y el pase a la clandestinidad de Caíto fue un golpe muy duro para el entonces gobernador Felipe Sapag, quien decidió presentar la renuncia a su cargo. Sin embargo, la Legislatura neuquina rechazó su dimisión y lo ratificó como el mandatario que había resultado electo en los comicios de 1973.
La vida clandestina de Caíto o Tata, que había asumido la jefatura de la Sección de Combate “Tito Taverna”, con jurisdicción en los distritos de Quilmes, Berazategui y Florencio Varela, siguió durante un año y medio más. El 30 de junio de 1977 fue emboscado por una patrulla de la Policía bonaerense a la altura del kilómetro 12 de la Ruta Nacional N°2, en Florencio Varela.
Un ex montonero que actuaba de soplón del Ejército lo delató y le dio a las fuerzas de seguridad detalles precisos de su ubicación. Caíto murió acribillado y su cuerpo fue enterrado como NN en el cementerio de La Plata. Gestiones de Don Felipe ante las fuerzas militares (ya había dejado la gobernación por el golpe de Estado de 1976) le permitieron recuperar el cadáver de su hijo recién 12 días después. El trámite se realizó en el mismo cementerio y a punta de fusil. La escena fue desgarradora. Según el relato de Silvia Sapag en una entrevista concedida a Clarín, cuando abrieron el ataúd, su madre dijo: “Tiene las manos” y su padre se las acarició. Minutos antes, el encargado de la funeraria que habían contratado les había advertido que probablemente el cuerpo hubiese estado sin las manos, ya que era habitual esta mutilación para evitar futuros reconocimientos.
Todavía llorando la muerte de Caíto, Felipe Sapag y su esposa se pusieron como objetivo salvar a su hijo más chico, Enrique, también militante de Montoneros, cuyo paradero era desconocido y corría la misma suerte que el mayor.
Enrique (Missi para sus compañeros) tenía apenas 19 años y vivía temporalmente en varias casas para garantizar su seguridad. Apenas murió Caíto, él mismo se encargó de comunicarse con sus padres para expresarles que estaba bien, pero también para ratificarles su decisión de seguir el mismo camino de su hermano. Lo hizo a través de una carta enviada a la familia en la que resaltó las cualidades de Caíto y les pidió a sus seres queridos que entiendan que su muerte  no había sido en vano. “Yo tampoco admito eso de ‘Pobre Enrique, ahora está solo’. No, Enrique no está solo, está bien acompañado. Claro que necesitaría unos mimitos de mi familia, pero no se preocupen: Enrique está de novio y goza de unos mimos cualitativamente superiores. Me va a costar mucho vivir sin Caito. Tanto o más que a ustedes. Pero hacer, construir mi vida, es una obligación que no debo eludir y que no voy a eludir”, dijo en aquella misiva.
Enrique era distinto a Caíto en su forma de ser. No era tan serio y vivía haciendo bromas y riéndose de todo. Hasta tenía algunas actitudes, pese a sus 19 años, que lo hacían más aniñado que cualquier otro joven de su edad. Así lo recuerda el escritor Miguel Bonasso, quien lo hospedó durante dos meses en la vivienda clandestina que compartía con su mujer y sus dos hijos. Enrique no sabía quiénes eran aquellas personas que se habían encariñado tanto con él, al punto de tratarlo como un hijo. Bonasso tampoco. Se enteraría luego en el exilio que aquel chico de sonrisa permanente que se llamaba Missi, con el que tenía largas charlas para hablar de la vida o de política y que disfrutaba haciendo artesanías en papel maché era en realidad el hijo del conocido caudillo neuquino. Se lo recordaría a sus padres en dos cartas que él y su mujer enviarían posteriormente a sus padres desde el exilio.
Felipe Sapag, mientras tanto, elaboraba alguna estrategia para salvar a su hijo de las garras de la dictadura que, de a poco, se iban cerrando sobre Montoneros y el resto de los grupos revolucionarios.
En uno de los contactos que logró mantener con Enrique le pidió que abandonara la organización y que se fuera del país. Le dijo que él lo ayudaría. Enrique le contestó que era casi imposible, que para irse al exilio necesitaba un permiso de la cúpula de la organización.
Entonces Felipe no lo dudó y en octubre de 1977 viajó a España junto con su esposa Chela para entrevistarse con Mario Eduardo Firmenich. “Si no lo autorizan a irse del país lo van a matar, y ya perdimos a un hijo”, le dijo Felipe al líder montonero. Firmenich accedió al pedido y les prometió que se ocuparía del caso personalmente. Sin embargo, la ayuda llegaría tarde.
El 17 de octubre, un par de días después de aquella entrevista,  Enrique cayó acribillado durante una “operación miliciana” de apoyo a una huelga ferroviaria en Berazategui. Bonasso relata en su libro Diario de un clandestino, que el pelotón montonero “cruzó un colectivo sobre las vías. Los otros milicianos pudieron escapar, pero el Missi desenfundó y les tiró hasta que los tipos, que eran muchos más y estaban mucho mejor armados que él, lo abatieron”.
Felipe se enteró de la muerte de su segundo hijo en Madrid, lugar donde se había quedado para esperarlo. El milagro de tenerlo a salvo se había esfumado. Se cerraba un capítulo trágico en la vida de la familia Sapag.
Los restos de Ricardo y Enrique fueron trasladados desde La Plata a Neuquén. En la actualidad, descansan en el panteón que tiene la familia en el cementerio central de la ciudad.

Fuentes: Libros: Diario de un clandestino, de Miguel Bonasso. El desafío, de Felipe Sapag. Página web: “Montoneros Silvestres: historias de resistencia a la dictadura militar en la Zona Sur del Conurbano”. Entrevista a Luis Sapag.


“Nos ha dejado una lección de vida” 
Fragmentos de la carta de Enrique a su familia.
“(...) Caíto está muerto, no ha podido sustraerse a un destino que no le correspondía pero que sabía que le podía tocar. No ha podido vivir más, pero nos ha dejado acá, una lección de vida”.
“(…)Caíto no era otra cosa que un pibe, pero las dimensiones de su acción nos obligan a respetarlo e incluirlo dentro de la ‘raza’, y la estirpe de los grandes”.
“(...) Hasta el 30 de junio de 1977, día final, devino en Montonero, devino en luchador incansable, batallador, gladiador de la justicia. Como les digo, en Montonero”.
 “(...) Acá llegamos a un punto clave: sobre si es justo o no en nuestro caso el uso de la violencia. ¡Sí, es justo! Porque el nuestro es el legítimo derecho a la defensa propia. Porque ellos son los avasalladores, ellos son los prepotentes que quieren acallar la voz de la justicia”. “(…) No admitan eso de ‘pobre Chela’ o ‘Felipe está deshecho’. No lo acepten, rechácenlo vigorosamente; no cualquier hogar genera un hijo digno hasta el final como Caito! ¡Pobres los otros, que no han tenido hijos como la gente!”.

Publicado en "La Mañana de Neuquén", 23-3-2015.
http://www.lmneuquen.com.ar/noticias/2015/3/23/ricardo-y-enrique-los-hijos-guerrilleros-de-don-felipe_250363

24 de marzo de 2002 fallecía el Dr. César Milstein, Premio Nobel de Medicina en 1984.

Fue uno de los más brillantes científicos argentinos. Nacido en Bahía Blanca (provincia de Buenos Aires) el 8 de octubre de 1927.  Sus investigaciones para la elaboración artificial de anticuerpos fue un avance para la humanidad que el mundo le retribuyó en 1984 con el Premio Nobel de Medicina que compartiera con el británico Niels K. Jerne y el alemán Georg Kölhler.
El Premio Nobel lo recibió por una investigación que hoy permite, entre otras cosas, que los test de embarazos se hayan transformado en análisis rápidos y caseros. Este hallazgo produjo una revolución en el proceso de reconocimiento y lectura de las células y de moléculas extrañas al sistema inmunológico.
Milstein no registró ninguna patente por su laureado descubrimiento, pues pensaba que era propiedad intelectual de la humanidad y tenía un interés científico.
Hijo de Lázaro Milstein, quien había llegado a Argentina desde Kiev en Ucrania que se contraería matrimonio con Máxima Vapñasrsky una maestra, y se radicaron en la ciudad de la provincia de Buenos Aires donde posteriormente nacerían sus tres hijos.
Cursó el colegio secundario en Bahía Blanca y luego se trasladó a la Capital Federal para estudiar en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Se graduó de Licenciado en Ciencias Químicas en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, a los 25 años de edad,  y cuatro años más tarde, en 1956, recibió su doctorado en Química.
Tras realizar su tesis doctoral en el departamento de química biológica de la Facultad de Medicina, bajo la supervisión de Andrés Stoppani, obtuvo una beca del Consejo Británico para continuar sus investigaciones en Cambridge.
En 1962 regresó al país y asumió la dirección de la división de biología molecular del Instituto Nacional de Microbiología Malbrán. Pero los cambios políticos motivaron la intervención del Instituto Malbrán y la remoción de su director y de los principales investigadores de su plantel. Milstein decidió entonces regresar a Cambridge.
En 1983, Cesar Milstein se convirtió en Jefe y Director de la División de Química de Proteínas y Ácidos Nucleicos de la Universidad de Cambridge e Inglaterra lo había adoptado como ciudadano y científico.
La Universidad Nacional del Sur de Bahía Blanca, ciudad natal de Milstein, decidió otorgarle en 1987 el título de Honoris Causa a modo de reconocimiento de sus logros académicos y confesaría, en un reportaje del año 2001 efectuado por José Escribano del Diario “La Nación”,  que  comprendió “que tenía de la ciudad una imagen parcial. Bahía Blanca era en mi memoria como el fin del mundo. Era la imagen apretada y apremiada por un ambiente de prejuicios de mi adolescencia. Cuando volví, comprendí que algo importante había ocurrido en esa ciudad, en la primera parte del siglo XX". Recibió además los premios Konex de 1993 y Konex de brillante en ciencia y tecnología.
Decía que “el problema absurdo que tiene la Argentina se debe a una falla, que consiste en no ir a ver cómo otros hicieron lo mismo que nosotros procuramos realizar. Hacer las cosas solos es aprenderlo todo de nuevo. Y eso exige una enorme capacidad creativa, un entrenamiento especial. Por eso, cuando los argentinos salen y se mezclan con una cultura de gente que trabaja al día, triunfan.
Es decir: mala metodología para aprender, por un lado, y, por el otro, falta de previsión, de sistematización, de cálculo que impida que el mundo se venga encima de nosotros y tengamos que aguzar el ingenio para salir del paso.
Todo va junto. La desorganización de los argentinos es manifiesta. Se sorprenden cuando les digo que saco las entradas para el teatro con tres meses de anticipación. Me contestan: "Estás loco". Y cuando le pregunto a un amigo: "¿Cuándo venís?", me contesta: "Y... no sé... a lo mejor dentro de dos o tres semanas". Tal vez esa desorganización en la vida privada no sea tan mala, pero en un nivel de acción pública se necesita planificación. En la industria, en la educación, en las instituciones”.
Falleció el 24 de marzo de 2002 en Cambridge, Inglaterra, víctima de una afección cardíaca, a los 74 años de edad.