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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

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"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

jueves, noviembre 01, 2018

1º de noviembre de 1864: nace en Modena, Italia GUIDO AMADEO JACOBACCI.


            Ingeniero
Guido Jacobacci.
El ingeniero Guido Jacobacci nació en Módena, Italia en 1864. Estudió en la Universidad de Turín. En 1890 emigró a la Argentina donde se casó con Cecilia Pelazqui, con quien tuvo cuatro hijos: Juan, Jaime, Alfredo y Ernestina. En nuestro país ejerció su profesión de ingeniero y, entre otras cosas, en 1906 realizó el estudio de la construcción del puerto de Buenos Aires y diseñó las vías en el lugar y de la red de subterráneos. También trabajó en la construcción de los ferrocarriles de Patquía -Chilecito, en la Rioja, y el Villa María-Rufino, en Córdoba.
En 1908 fue nombrado por el ministro de Obras Públicas, Dr. Ezequiel Ramos Mexía, jefe de Ferrocarriles Patagónicos, para comenzar la construcción de la línea férrea entre el puerto de San Antonio y el lago Nahuel Huapi.
El 13 de noviembre de 1908 desembarcó en San Antonio una comisión de ingenieros dirigidas por Jacobacci y el subdirector, Carlos Brebbia.
Dos días más tarde, en el vapor "Pellegrini", llegó desde Buenos Aires un cargamento con rieles, durmientes, accesorios y un contingente de 110 hombres.
A fines de 1909 se habían concluido los primeros 110 kilómetros de vías, a la altura de Valcheta. El 20 de marzo de 1910 desembarcó en el flamante puerto Verde de San Antonio, el señor presidente de la Nación, Dr. Figueroa Alcorta, con una nutrida comitiva encabezada por el Dr. Ramos Mexía y por el vicepresidente Dr. Roque Sáenz Peña, quien sería sucesor del nombrado presidente. Fueron recibidos y agasajados por representantes del ferrocarril, encabezados por el ingeniero Jacobacci y un núcleo de personalidades representando a la población de San Antonio. Emprendieron el viaje a punta riel, o sea Valcheta, y se procedió a la inauguración oficial del primer tramo. En un galpón del ferrocarril se sirvió un almuerzo y allí el presidente Figueroa Alcorta pronunció un corto discurso. Dijo, entre otras reflexiones: "En 1810 se abrió a la vida una nueva nación, en 1910 se abre a la vida una nueva región".
Las obras continuaron hasta el año 1913, cuando el Estado nacional decidió paralizarlas y ubicar la estación terminal en el kilómetro 392, 4 kilómetros al oeste de la estancia Maquinchao. Sin embargo, mientras se levantaba el puente sobre el arroyo Maquinchao, continuaron construyendo terraplenes y nivelando terrenos hasta el kilómetro 427. El ingeniero Jacobacci, viendo que la obra no se concretaría, presentó su renuncia, pero continuó con el tendido hasta el año 1916, cuando las vías llegaron al kilómetro 448, en el paraje denominado Huahuel Niyeo.
El ingeniero Jacobacci se trasladó a la provincia de Catamarca, donde víctima del cáncer falleció el 10 de junio de 1922 en Andalgá. Sus restos fueron inhumados en el cementerio de la Recoleta en Capital Federal.
Pasaron algunos años y, a partir de 1922, se le dio a la obra un nuevo impulso para llegar hasta el lago Nahuel Huapi.
Simultáneamente se construyó el ramal Viedma-San Antonio (200 kilómetros) para poder ensamblar con la línea construida y así poder lograr la unión, con vías férreas, entre Buenos Aires y San Carlos de Bariloche.
La terminación definitiva de la obra se concretó en 1934. Se logró con ello un objetivo nacional: desarrollar el sur del territorio de Río Negro, social y económicamente, impulsando el establecimiento de pueblos que se fueron ubicando a los flancos de los rieles: Valcheta, Ramos Mexía, Los Menucos, Maquinchao, Ingeniero Jacobacci, Clemente Onelli, Comallo, Pilcaniyeu... conformando lo que hoy llamamos la Línea Sur.
De esa vía de trocha ancha -1.767 metros de ancho-, nacieron dos líneas llamadas "trochitas", de 75 centímetros: la que une Jacobacci con Esquel (Chubut) y la que unía L. Wintter con el valle de General Conesa, San Lorenzo y Colonia San Juan. La primera ha sido condenada a desaparecer en más de una oportunidad, debido a su deficiente rendimiento económico. Sin embargo, felizmente permanece activa, tratando de mejorar su rendimiento, en beneficio de la inmensa zona apartada que recorre y como una especial atracción turística. En cuanto a la producción azucarera, que está ubicada en San Lorenzo y que era transportada por la línea férrea, por distintas causas dejó de funcionar en 1943. Hoy sólo quedan taperas de aquella próspera industria azucarera que en 1936 elaboró 2.320.000 kilos de azúcar de la remolacha que se cultivaba en la región.

Autor: ABEL SANDRO MANCA. 
De lo publicado en el Suplemento Cultural "Historias bajo cero" del diario "Río Negro", sábado 12 de enero de 2008.
"El 26 de enero de 1925, por expreso pedido de los pobladores de la zona de la estación del Kilómetro 448 del ferrocarril de San Antonio Oeste al Lago Nahuel Huapi, se la designó con el nombre de Ingeniero Jacobacci, se rendía así un justo homenaje a la memoria del ex director de los Ferrocarriles Patagónicos" (Wikipedia).

La casa del ingeniero Jacobacci 
por JORGE CASTAÑEDA.

El historiador Héctor Juan Izco, destacado vecino de San Antonio Oeste, en su interesante libro “San Antonio Oeste y el mar” dedica uno de los capítulos a la historia del ferrocarril que marcó un antes y un después en la vida de esta pujante localidad.
Con respecto a las obras anexas a la construcción del mismo cita que “en cuanto a las viviendas para los funcionarios, se habilitó un lugar mirando a la marea y allí desde entonces formando una costanera, a más de 80 años, casi todas estas construcciones tienen una particularidad no común en el San Antonio de entonces: la mayoría son de madera, incluso la más importante que ocuparía el propio ingeniero Jacobacci. También lo era la destinada al gerente de la línea emplazada cerca del sector de los talleres”.
“Tanto la casa que ocupara el gerente de la línea como los propios talleres fueron arrasados por un incendio. Mejor dicho, dos”.
“Para algunos obreros se hicieron construcciones bastante precarias muy cerca del hospital y los talleres. Genéricamente se conoció como ‘el campamento’, que todavía subsiste –muy en parte– pues también los incendios hicieron lo suyo”.
Actualmente, excepto la casa chalet del ingeniero Jacobacci, queda muy poco de esas pintorescas construcciones, cercanas al arbolito de Salas y por donde supo deambular don Gregorio Sajarchuk (el señor de las mareas), rememorando un pasado de durmientes y rieles.
Según el boletín “Rescatando ayeres” de la Comisión Municipal de Asuntos Históricos de San Antonio, el ingeniero Guido Jacobacci “nació en Módena en 1865, donde su padre era inspector de aduanas de la ciudad”.
“En 1886, a los 22 años, se recibió de ingeniero en Turín y al poco tiempo, ante la falta de trabajo en su país, se embarcó, como tantos connacionales, hacia Buenos Aires, que por entonces era la Meca adonde viajaban italianos en busca de nuevos horizontes. Una vez en la Argentina, revalidó su título de ingeniero y comenzó a especializarse en la construcción de ferrocarriles”.
“Ingresó a trabajar en una empresa privada, trazando la línea Buenos Aires-Rufino, que nunca se concretó”.
“Al poco tiempo, por su capacidad en la materia, ingresó en el Departamento de Ingeniería del Ministerio de Obras Públicas de la Nación. Donde elaboró diversos proyectos”.
“Luego fue enviado a Europa a fin de estudiar los puertos de Hamburgo, Amberes, Liverpool y Cardiff. Más tarde sus estudios fueron utilizados para reestructurar el puerto de Buenos Aires”.
“Su plan para el sistema de subterráneos en la ciudad de Buenos Aires fue el primero en su género en Sudamérica”.
“El ministro Ezequiel Ramos Mexía, que por entonces soñaba con los ferrocarriles patagónicos y había sido el inspirador de la ley 5559 de Fomento de los Territorios Nacionales, encuentra en Jacobacci la persona adecuada para poner al frente de la construcción del Ferrocarril San Antonio Oeste-Nahuel Huapi, de manera que a partir de 1908 lo designa director general de los Ferrocarriles Patagónicos”,
“Los obstáculos que semejante obra representaba fueron superados uno a uno por Guido Jacobacci y por su segundo, el también ingeniero italiano Carlos Brebbia”.
“Bajo su dirección se construyeron galpones, talleres, estaciones, grupo de viviendas necesarios para el personal y además 400 kilómetros de vías”.
“Sufrió la incomprensión de funcionarios que no veían lo que avizoraba para esta zona Ramos Mexía, y una vez caído éste del gobierno tuvo que alejarse, tal cual había sucedido con Bailey Willis”.
“Falleció en Andalgalá, Catamarca, el 10 de julio de 1922”.
La pluma y los pinceles de Joaquín Bocho Izco legaron para la posteridad rincones de San Antonio Oeste y de su historia, no pudiendo faltar el hermoso dibujo de la casa de Jacobacci, que refaccionada hoy funciona como museo.
Publicado en Diario "Río Negro", 28 de Septiembre de 2018.

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