GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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sábado, diciembre 25, 2021

¿Es sexista el idioma español?

 

Por Sergio Muñoz Bata

Todo empezó con una confusión sobre el origen de un sustantivo. En un artículo periodístico escrito en inglés y reproducido en Facebook, el autor acusaba a los académicos progresistas estadounidenses de pervertir el idioma español inventando términos como “Latinx”.

Mi amigo y ex editor en Los Angeles Times, Bob Sipchen, me preguntó mi opinión sobre la teoría del autor y mi respuesta fue tajante, unívoca y, ahora creo, un poco estrecha. “Latinx”, le dije, “es un término en inglés que nada tiene que ver con la lengua de Cervantes o de Gabriel García Márquez. Lo inventó un grupo de académicos/activistas para describir a quienes sienten que los sustantivos ‘latino’ o ‘latina’ no describen adecuadamente a las personas de género fluido es decir, a gais, lesbianas, travesti o bisexuales".

Después pensé, es evidente que el origen del término está en el “Spanglish”, una especie de dialecto o idioma en el que se mezclan palabras en inglés y en español –"El sarape de mi personalidad comes in fantastic colors", escribió el poeta chicano Alurista en los años 70–, en un acercamiento al lenguaje real utilizado en los barrios mexicanos de Estados Unidos.

En rigor, creo yo que la confusión empezó cuando alguien, arbitrariamente, decidió definirnos como "latinos" a quienes venimos de Iberoamérica. “El término ‘latino’, me dice el periodista español autor de importantes libros sobre la lengua española, Alex Grijelmo. cuando se refiere a personas, define simplemente a los que procedemos de alguna cultura que tiene como madre el latín. Y punto. Eso incluye a quienes hablan español, portugués, italiano, francés u otras lenguas romances. En Estados Unidos se emplea impropiamente para designar a los "hispanos" que tienen como cultura el español, pero no suelen llamar "latino" a un rumano o a un francés”.

Pero volviendo al término Latinx, me pregunté: ¿usamos ese término los hispanoparlantes? La respuesta fue un definitivo no, nunca he oído a ningún paisano utilizarlo. En cambio, sí he oído a políticos como Elizabeth Warren utilizarlo en inglés apegándose estrictamente a las normas del “lenguaje correcto”, es decir para quedar bien con votantes latinos de izquierda. Pero aún en ese caso, la pregunta seguía siendo ¿Qué tanto entienden ese término de difícil pronunciación los hispanos que hablan solo inglés o son bilingües?

¿Y si el Spanglish es un dialecto del español, podríamos decir que es sexista el idioma español? Sí, dice la escritora española Rosa Montero, “Es verdad que el lenguaje es sexista, porque la sociedad también lo es”.

¿Si cambiamos el lenguaje cambiará la sociedad? “No, el lenguaje no cambiará la realidad, la realidad es la que acabará cambiando el lenguaje”, dice Grijelmo. 

¿Hay otros idiomas sexistas? Aparentemente sí, en tanto que el debate sobre el lenguaje inclusivo se ha convertido en una explosión globalizada. En Latinoamérica hay jóvenes que están cambiando las vocales “o” masculina y “a” femenina, por la “e” neutra. “Elle” en vez de “el” o “ella”.

En Francia se ha prohibido el uso de lenguaje neutro en documentos oficiales; en Alemania la inserción de asteriscos y estrellas a sustantivos para reconocer su género ha propiciado un escándalo mayúsculo entre puristas y progresistas.

Así las cosas, yo concuerdo con la conclusión de Grijelmo en su Propuesta de acuerdo sobre el lenguaje inclusivo de que "Cuando todos seamos iguales, cosa que por el momento está lejos de ocurrir, cuando se hayan resuelto las diferencias salariales, la violencia machista, la discriminación de la mujer, cuando haya desaparecido todo eso y la igualdad sea plena, el lenguaje dejará de ser una batalla".

Publicado en Voces de la Libertad.

https://independent.typepad.com/elindependent/2021/12/es-sexista-el-idioma-espa%C3%B1ol.html#more

viernes, diciembre 27, 2019

¿Es sexista el idioma español?

¿Es sexista el idioma español?

El debate sobre el lenguaje inclusivo se ha convertido en una explosión global que va de Argentina a Alemania, pasando por Francia y Estados Unidos.
Por Sergio Muñoz Bata.

Todo empezó con una confusión sobre el origen de un sustantivo. En un artículo periodístico escrito en inglés y reproducido en Facebook, el autor acusaba a los académicos progresistas estadounidenses de pervertir el idioma español inventando términos como “Latinx”.
Mi amigo y ex editor en Los Angeles Times, Bob Sipchen, me preguntó mi opinión sobre la teoría del autor y mi respuesta fue tajante, unívoca y, ahora creo, un poco estrecha. “Latinx”, le dije, “es un término en inglés que nada tiene que ver con la lengua de Cervantes o de Gabriel García Márquez. Lo inventó un grupo de académicos/activistas para describir a quienes sienten que los sustantivos ‘latino’ o ‘latina’ no describen adecuadamente a las personas de género fluido es decir, a gais, lesbianas, travesti o bisexuales".
Después pensé, es evidente que el origen del término está en el “Spanglish”, una especie de dialecto o idioma en el que se mezclan palabras en inglés y en español –"El sarape de mi personalidad comes in fantastic colors", escribió el poeta chicano Alurista en los años 70–, en un acercamiento al lenguaje real utilizado en los barrios mexicanos de Estados Unidos.
En rigor, creo yo que la confusión empezó cuando alguien, arbitrariamente, decidió definirnos como "latinos" a quienes venimos de Iberoamérica. “El término ‘latino’, me dice el periodista español autor de importantes libros sobre la lengua española, Alex Grijelmo. cuando se refiere a personas, define simplemente a los que procedemos de alguna cultura que tiene como madre el latín. Y punto. Eso incluye a quienes hablan español, portugués, italiano, francés u otras lenguas romances. En Estados Unidos se emplea impropiamente para designar a los "hispanos" que tienen como cultura el español, pero no suelen llamar "latino" a un rumano o a un francés”.
Pero volviendo al término Latinx, me pregunté: ¿usamos ese término los hispanoparlantes? La respuesta fue un definitivo no, nunca he oído a ningún paisano utilizarlo. En cambio, sí he oído a políticos como Elizabeth Warren utilizarlo en inglés apegándose estrictamente a las normas del “lenguaje correcto”, es decir para quedar bien con votantes latinos de izquierda. Pero aún en ese caso, la pregunta seguía siendo ¿Qué tanto entienden ese término de difícil pronunciación los hispanos que hablan solo inglés o son bilingües?
¿Y si el Spanglish es un dialecto del español, podríamos decir que es sexista el idioma español? Sí, dice la escritora española Rosa Montero, “Es verdad que el lenguaje es sexista, porque la sociedad también lo es”.
¿Si cambiamos el lenguaje cambiará la sociedad? “No, el lenguaje no cambiará la realidad, la realidad es la que acabará cambiando el lenguaje”, dice Grijelmo. 
¿Hay otros idiomas sexistas? Aparentemente sí, en tanto que el debate sobre el lenguaje inclusivo se ha convertido en una explosión globalizada. En Latinoamérica hay jóvenes que están cambiando las vocales “o” masculina y “a” femenina, por la “e” neutra. “Elle” en vez de “el” o “ella”.
En Francia se ha prohibido el uso de lenguaje neutro en documentos oficiales; en Alemania la inserción de asteriscos y estrellas a sustantivos para reconocer su género ha propiciado un escándalo mayúsculo entre puristas y progresistas.
Así las cosas, yo concuerdo con la conclusión de Grijelmo en su Propuesta de acuerdo sobre el lenguaje inclusivo de que "Cuando todos seamos iguales, cosa que por el momento está lejos de ocurrir, cuando se hayan resuelto las diferencias salariales, la violencia machista, la discriminación de la mujer, cuando haya desaparecido todo eso y la igualdad sea plena, el lenguaje dejará de ser una batalla".

Publicado en Letras Libres.

domingo, diciembre 16, 2012

LA “EÑE” Y LA “DOBLE U”. EL TERRITORIO PROPIO DE LA LETRA Ñ. por GUILLERMO PIRRI.

LA “EÑE” Y LA “DOBLE  U”. 
EL TERRITORIO PROPIO DE LA LETRA Ñ.
LA “Ñ” DE ÑANDÚ.
De los tiempos de María Castaña a la ñata contra el vidrio.
COMPILADO PATAGÓNICO DE AUTORES Y PENSAMIENTOS VARIOS.
POR GUILLERMO PIRRI.
 
Cuando uno va a aprendiendo y no es por “sabelotodo ilustrado” (estoy en contra de la ilustración más bien estoy con el Martín Fierro: “es mejor que aprender mucho el aprender cosas buenas”…); estos aprendizajes por indagador y en la medida que va incorporando y mejorando esas cuestiones que parecen o parecían  temas secundarios como si se priorizara “lo gramatical”  (a simple vista o prima fascie ) sobre cuestiones que atañen a la realidad  donde las formas prevalecen sobre el fondo, donde el cuestionamiento de las formas vale para no mencionar los contenidos, donde la cantidad se hace  “masa+masa= masa” (como diría en “Homo videns” el italiano Giovanni  Sartori para ocultar los desaguizados de “nuestros simpáticos inoperantes” como decía en la tira humorística  desde la inocencia eterna y la ingenuidad Miguelito el amigo  de la cuestionadora Mafalda de los personajes de Quino.
Es que donde la pobreza trae yuyos poco a poco nos vamos enyuyando… y a los yuyos si no se los saca se sigue poblando el terreno de yuyos…
Y se va cambiando, también,  los valores y virtudes  que siguen siendo los mismos pero las personas  y las circunstancias y el “modus vivendi” cambian y los valores se des-valorizan y las virtudes se des-virtuan.  
Julius Evola  en la década del ´50 ya proveía con lucidez de un pensador incorrecto políticamente y maldito un cambio de valores en la sociedad en general en los Estados Unidos y Europa (ya analizaba que habría que temer más a la cultura que difundía Estados Unidos que los países de “la cortina de hierro” y el decadente comunismo) y se debía en parte por la influencia del cine (entre otras) y  luego vino la televisión y la Internet y los celulares y otros medios…
Si vemos como el espaninglish está potenciandose si se pierden por las urgencias de la comunicación, de los mensajes cortos y rápidos o la estética del aviso el signo de pregunta ¿ inicial y el de interrogación ¡ inicial del idioma castellano que es un logro del idioma castellano que es el único que lo utiliza.
Y la Ñ  que no es aceptada por los medios de la Internet con letra para expresar Señor o Señora hay que utilizar y mal usado Senior o Seniora a modo ejemplo. Cuando la Ñ une dos realidades la España y Nuestra América.
Y la Ñ es defensa apasionada del idioma castellano.
Álex Grijelmo investigador y periodista en “El genio del idioma” dice: “El valor de la ñ. Ese espíritu ecologista de nuestro genio reapareció a finales del siglo XX, en los primeros años noventa, cuando algunos fabricantes de ordenadores intentaron evadirse de la norma española según la cual todos los teclados de importación debían tener incorporada la ñ como letra, en pie de igualdad con el resto de los caracteres. Las propuestas de que el español mudase esta grafía para adoptar alguna de las alternativas en otros idiomas indignó a casi todos los pueblos que hablan nuestra lengua.
La ñ, en efecto, es un invento peculiar del español. No existía en latín, y si ha pasado a otras lenguas (el euskera -donde ocupa incluso el lugar insigne de la bandera vasca, ikurriña-, el aimara, el guaraní, el quechua, el araucano, el tagalo... ) eso se debe a que el castellano les prestó su alfabeto porque estos idiomas carecían de él.”
Y luego agrega:
“La ñ tiene sus antecedentes en los fonemas latinos n (vinea, «viña»), nn (annus, «año») y gn (ligna, «leña»). Esta nasal palatal no existía en latín ni siquiera como sonido, pero sí anidaba en la mente de los habitantes de la Península y en la evolución que aplicaron a su idioma. La marabunta de grafemas que usaron en la Edad Media las lenguas romances para sonidos similares se formaba con posibilidades como in, yn, ny, nj, ng, nig, ign y n. El italiano y el francés se quedaron con gn; el catalán eligió ny; el portugués, nh, y el castellano se decidió en un primer momento por nn[78]. Luego -por esa economía de esfuerzos que alienta nuestro genio- las dos letras iguales («geminadas» en el lenguaje técnico, palabra que se asocia fácilmente con «gemelas») se redujeron a una, como en muchísimos otros casos; pero la ausencia de la otra se indicaba mediante una rayita trazada sobre la letra superviviente. La ortografía de Alfonso X el Sabio consagró esa solución. Y Nebrija reflejó después estos orígenes en su gramática (siglo XV): «la n esso mesmo tiene dos oficios: uno proprio, cuando la ponemos sencilla, cual suena en las primeras letras destas diciones: nave, nombre; y otro ageno, cuando la ponemos doblada o con una tilde encima, como suena en las primeras letras destas diciones: ñudo, nublado, o en las siguientes destas: año, señor». Pero, por si las dudas, el gramático sevillano sentencia luego sobre la ñ: «hacemos le injuria en no la poner en orden con las otras letras del a b c». En Nebrija, la raya superior se ha hecho ya ondulada. Y desde entonces la conservamos contra viento y marea, para que nadie le haga injuria. Porque forma parte ya del talante de nuestra lengua. “
La escritora y poetisa argentina Laura Ororbia  (aunque ella diga que es aficionada y como decía Carlitos Chaplin que la vida era tan corta que todos somos aficionados a algo en la vida o especialistas en algo queriéndolo o no) en el blog “La utopía de un ladrillo solo” (nombre lleno de creatividad  e impactante denominar un blog) donde pregona Ororbia LA CIUDADANÍA INTERNACIONAL de la letra EÑE, la Ñ (y debemos darle la razón pues la letra Ñ, al igual que los signos de interrogación y de pregunta iniciales son uno de los logros máximos del idioma castellano y forman parte de la IDENTIDAD HISPANOAMÉRICANA) y propone como una ” medida anti-discriminatoria” que los otros idiomas saquen a la DOBLE U o DOBLE V es decir la letra W que es de uso corriente en los idiomas alemán e inglés entonces los Wilfredo o Washington (a modo de ejemplo) pasarían a a ser Uilfredo o Uashinton. Y María Elena Walsh pasaría a ser Ualsh…
María Elena Walsh  la misma del “Reino del revés”  en donde
 “los gatos no hacen miau y dicen yes
porque estudian mucho inglés.
Vamos a ver cómo es
el Reino del Revés.”
Y proclama Ororbia “que la historia la escribe el vencedor por supuesto en su idioma” (eso quiere decir que hay otra historia –cantaría Litto Nebbia) y que la prioridad del vencedor es “ vulnerar, romper y desaparecer el idioma del sometido” y “han forzado a omitir la Ñ de los teclados por que no les queda cómoda” aparte en el idioma inglés no se utiliza y la búsqueda de hacernos perder la identidad…
 Y entre sus opiniones proclamaba a la letra Ñ como gente
“La eñe también es gente” decía María Elena Walsh: “¿En los pagos de Añatuya cómo cantarán Añoranzas? ¿A qué pobre barrigón fajaremos al ñudo? ¿Qué será del Año Nuevo, el tiempo de ñaupa, aquel tapado de armiño y la ñata contra el vidrio? ¿Y cómo graficaremos la más dulce consonante de la lengua guaraní?
"La ortografía también es gente", escribió Fernando Pessoa.”
Sino  “Nada de hondureños, salvadoreños, caribeños, panameños. ¡Impronunciables nativos! Sigamos siendo dueños de algo que nos pertenece.”
Y como verán ocuparse de estos temas hace a la re-valorización de la identidad; es ocuparse y quererse por que la mentada bien o mal mundialización no nos debe quitar lo que pertenece a los hispanoaméricanos; por más que el idioma  inglés quiera ser nueva lengua vulgar como lo fuera el latín vulgar que por razones prácticas, a modo de ejemplo, “los chinos comunistas y del libre comercio” lo usan para imponer sus productos”.
Por que de nosotros depende una Nuestra América mejor y prospera.

 

* Se permite la reproducción total o parcial sólo citando la autoría.

viernes, agosto 27, 2010

La cita de Álex Grijelmo.


"La palabra
se usa para decir la verdad
y para enmascararla”


Álex Grijelmo es escritor y periodista español, Presidente de Agencias EFE.
Es autor de los siguientes libros:
“El estilo del periodista”, Taurus, 1997.
“Defensa apasionada del idioma español”, Taurus, 1998.
” La seducción de las palabras”, Taurus, 2000.
"La punta de la lengua”, Aguilar, 2004.
"El genio del idioma”, Taurus, 2004.
“La gramática descomplicada”, Taurus, 2006.

jueves, agosto 26, 2010

DEFENSA APASIONADA DEL IDIOMA ESPAÑOL.

Los ajenos nombres propios. Por Álex Grijelmo

Los españoles que llegaron a América y la describieron desde allí para quienes permanecían en la Península pusieron mucho cuidado en reproducir con fidelidad los topónimos y los nombres propios de personas que fueron encontrando. Dice así el sevillano fray Bartolomé de las Casas: "El un reino se llamaba Maguá, la última sílaba aguda, que quiere decir el reino de la vega. Esta vega es de las más insignes y admirables cosas del mundo"... Y más adelante: "El otro reino se decía del Maríen, donde agora es el Puerto Real, al cabo de la Vega, hacia el norte, y más grande que el reino de Portugal, aunque cierto harto más felice y digno de ser poblado, y de muchas y grandes sierras y minas de oro y cobre muy rico, cuyo rey se llamaba Guacanagarí (última aguda), debajo del cual había muchos y muy grandes señores. . .". Y Hernán Cortés, al que no vamos a defender en otros aspectos de sus peripecias por México, llenó sus cartas de relación a Carlos V de topónimos preciosos: "En esta guerra nos anduvimos con ayuda de los naturales de la provincia de Tascaltecal y Churultecal y Guasucingo"... "...Para que hablasen al señor de aquel río que se dice Pánuco, para le atraer al servicio de vuestra sacra majestad " ...". ..Y descubrieron los llanos de Culúa y la gran ciudad de Temixtitan y las lagunas que hay en la dicha provincia ". ..". ..Me partí a un pueblo que está a dos leguas de allí, que se dice Amecameca que es de la provincia de Chalcao. .." Los nombres de los lugares han despertado siempre cierta magia en cuantos han llegado a ellos y se han interesado por sus significados. Con los topónimos recuperamos también ideas, historia, sucesos. .. Hoy en día el deterioro que sufre el idioma español se ha extendido también a estas voces, y el ya repetido complejo de inferioridad nos hace despreciar los nombres que pusieron a muchos lugares los propios españoles de América, aquellos pobladores de quienes hoy descienden millones de hispanoamericanos que heredaron también sus apellidos. En unos casos respetaron el nombre indígena de cada lugar; en otros -pocos- lo cambiaron por uno español; y en otros, tan nuevos fueron el nombre como la ciudad que fundaban. Pero tales topónimos van desapareciendo también en nuestro propio idioma, donde los sustituyen, cómo no, expresiones inglesas. Así, por ejemplo, propalamos la pronunciación "Maiami " para olvidar la española Miami (el apelativo que se daban a sí mismos los indígenas que vivían allí, como ya hemos comentado) .Perdimos en nuestro propio idioma el nombre de las Bahamas, que ahora pronunciamos así tras olvidar que los españoles las llamaron "islas de Bajamar", por la escasa profundidad del agua que las rodea; y Key West sustituye, incluso en textos de periódicos escritos en español, a Cayo Hueso, que es como se denominó ese puerto de Florida cuando allí vivían los hispanos (la denominación inglesa es una corrupción fonética del nombre español). Y Bermuda apenas nos recuerda ya a su descubridor, Juan de Bermúdez. Y a Saint John 's, en Canadá, sólo le queda el rastro traducido de San Juan de Pasajes, el nombre que dieron a aquel puerto los pescadores vascos en recuerdo de Pasajes de San Juan (ahora llamado Pasaia, por cierto). Tejas recibe ya en muchas publicaciones y mapas el nombre de Texas (que nada tiene que ver con el caso de México y Méjico, porque en Tejas primero fue la letra j,. y en México primero fue la x que comparte con los mexicas, palabra ésta que, por cierto, tampoco aparece en el Diccionario). Y también vemos a menudo en textos hispanos grafias ajenas como "New York" (Nueva York), "Pennsylvania" (Pensilvania), "Grenada" (isla de Granada), "North Carolina" (Carolina del Norte), "Louisiana" (Luisiana), o las alemanas "Frankfurt" (Francfort), "Dresden" (Dresde), Nüremberg (Núremberg o Nuremberga) , Gottingen (Gotinga) ...y esto sucede hasta con nombres suecos como "Goteborg" (Gotemburgo) o "Malmö" (Malmoe) ...y holandeses como "Maastricht" (Mastrique), y marroquíes como "Fes" (Fez), "Marrakech" (Marraquech) o 'Tetouan " (Tetuán) . En este punto habrá que luchar contra el papanatismo de las agencias de viajes, que muestran así una desinhibida ignorancia sobre la historia de su idioma con folletos que nos incitan a viajar a 'Torino" o "Firenze" como si eso resultara más exótico que ir a Florencia y Turín. Y contra la desatención de los periodistas que han venido escribiendo Tatarstán para designar a una de las ex repúblicas soviéticas, olvidando así que en español se llamó siempre Tartaria, lugar que nos dio como regalo no sólo un nombre muy literario sino también la rica "salsa tártara". La inercia de carril se nota, por otra parte, en la transliteración de nombres que originariamente se escriben con otro alfabeto: el chino, el árabe, el japonés, el hebreo, el griego, el ruso... En la mayoría de estos casos adoptamos la transcripción que harían un francés o un inglés, cuyos idiomas agrupan determinadas letras para pronunciar la palabra de la manera más parecida a como se oye decirla a un nativo. Por ejemplo, un británico escribe "Khartum" para pronunciar Jartum"; pero en español tenemos el sonido de la j como equivalente del que emplearía un sudanés al nombrar su capital (si un inglés leyera "Jartum" pronunciaría "Yartum") .Por su parte, un francés necesitará escribir "Khartoum" para reproducir lo más fielmente también el sonido j (del que igualmente carece) y el sonido de la u. La capital de Indonesia se escribe "Djakarta" en francés y "Jakarta" en inglés y holandés, pero la correcta grafia española es "Yakarta" (o "Yacarta" si nos pusiéramos puristas y utilizáramos la letra ka sólo para el comienzo de una palabra) . Los mismos criterios debemos aplicar a nombres de personas de lengua árabe, griega, rusa...Así, la cantante griega Nana Mouskouri debiera apellidarse "Muskuri" según la fonética española; y la actriz Melina Mercouri, "Mercuri"; y al ex atleta "Said Aouita" deberíamos citarlo como "Saíd Auita ", y al plusmarquista El Gerrouj, "El Gerruj"; y llamar "Nurredín" a Nourredin Morceli...Y por eso algunos periódicos escriben correctamente Yasir Arafat y no "Yasser Arafat", porque de ese modo pronunciaremos "Yasir", muy parecido a lo que articula un inglés que escribe "Yasser" y a lo que el propio dirigente palestino pronuncia cuando cita su propio nombre. No hay razón para transcribir con criterios franceses o ingleses nombres propios representados con otros alfabetos. ¿Qué suerte de agarrotamiento nos impide trasladarlos a nuestra pronunciación con nuestras propias reglas fonéticas? De ese modo parece que el español necesitara siempre de un intermediario, de la ayuda del inglés o del francés, para ser capaz de transliterar los nombres de alfabeto diferente. La Academia y las enciclopedias escritas en español nunca se han ocupado de este asunto, que no carece de interés. Los nombres rusos, por ejemplo, tienen formado un caos descomunal como consecuencia de la falta de criterio unitario para transcribirlos, y por la influencia del inglés o el francés. Así, "Gorbachov" se escribe "Gorbachev" (y "Gorbatchev") en algunos periódicos, como consecuencia de una transcripción "letra por letra " que no sirve de nada, puesto que obliga a decir "Gorbachev" cuando un ruso pronuncia "Gorbachov", En efecto, la letra cirílica que se transcribe ahí como una e ejerce ese papel fonético en la mayoría de los casos, pero al final de palabra se pronuncia o. Si estamos traduciendo el sonido de otro alfabeto parece más lógico emplear nuestras equivalencias para reproducir el sonido total de la palabra, y no una equivalencia de cada letra, cuando ésta además no siempre es igual. Para comprenderlo mejor, esto sería parangonable con que el apellido español Quesada, por ejemplo, se trasladase al árabe con la pronunciación "cuesada", al tomar un valor equivocado de la u. Por eso mismo hay que acentuar y escribir "Borís Yeltsin ", y no "Boris Eltsin ", porque un ruso pronuncia "Borís" (si fuera un nombre alemán efectivamente diríamos "Boris") y "Yeltsin ", porque la e inicial de palabra adquiere el sonido de nuestra y precedida de vocal. No se trata de cuestiones anecdóticas. Es posible que necesitemos buscar en un ordenador o en un archivo de prensa lo que se ha escrito en español sobre el premio Nobel ruso (1970) Alexandr Isáievich Solzhenitsin. Y bastará que una de las letras del apellido se haya transcrito incorrectamente para que el ordenador no encuentre nada. O para que encuentre sólo. ..aquellos textos en los que se escribió con la misma incorrección. El inglés y el francés ya tienen establecidos unos criterios de transcripción, pero las vacilaciones de los usuarios del español se han convertido en un problema. Un rastreo del estudioso Pedro Jiménez ha descubierto hasta 53 grafias diferentes en el nombre del citado escritor ruso publicadas en los periódicos y revistas españoles -y algunos de América- entre 1972 y 1990. Así pues, quien quisiera hacer una búsqueda en un moderno banco de datos informatizado debería introducir sólo el grupo de letras "Sol", y aun así se perdería algunos documentos porque, por ejemplo, el Boletín de Novedades de la librería Piloto, de Buenos Aires, recogía la trasliteración "Zolyenitzyn " en su número de agosto de 1974. Curiosamente, la primera cita que aparece en el trabajo de Jiménez muestra la transcripción correcta: Solzhenitsin (diario Abc, 2-11-72) .Pero el mismo periódico se rectifica a sí mismo dos años después: "Solzhenitsyn ". Y más tarde se esparcen por otras publicaciones "Solzhenytsyn", "Solzhenytcin", "Soljenitsyn" (de nuevo Abc), "Soljenitzyne", "Solchenitsin ", "Soldjenitzen ", "Solzhenistkyn"... Entre las 53 posibilidades anotadas se hallan 10 no coincidentes en el mismo diario Abc, y 9 distintas en Cambio 16, además de tres en El País. Y a su vez todas ellas difieren entre sí. Algo similar sucede con nombres históricos como Leonid Bréznev o Nikita Jruschov, que en el estudio de Pedro Jiménez aparecen con 25 y 21 grafias distintas, respectivamente. Aún más variedades habría encontrado el citado autor si hubiese incluido en su análisis al ciclista "Djamolidine Abdoujaparov", célebre velocista uzbeko que ganó infinidad de etapas en el Tour de Francia y otras carreras durante los años noventa y cuyo nombre significa en árabe "Belleza de la Religión y Esclavo del Poderoso " 5 (Yamal ad Din Abd al Yabar, grupo al que ha de unirse el patronímico ruso ov). Muy pocos periódicos reproducían la transliteración más lógica: Yamolidín Abduyapárov. Por ventura, el Gobierno chino, consciente de la dificultad de trasladar sus textos a las lenguas occidentales, puso en vigor en de enero de 1979 el sistema pin yin (unificación de sonidos) que regaló al mundo una sola grafía internacional para todos sus nombres propios, a fin de resolver el tremendo desbarajuste que se había alcanzado ya. El sistema parte de la pronunciación de la lengua mandarín (las diferencias fonéticas del chino casi constituyen varios idiomas distintos) , y de ahí procede por ejemplo el cambio de Mao Tse Tung a Mao Zedong. y una conocida ciudad que se escribía hasta entonces Suchou en español, Soochow en inglés y Soutcheou en francés se llama ya solamente Suzhou en los tres idiomas. Esta población podía confundirse a su vez con otra llamada Xuzhou, para la que existían otros tantos modos de escribir su nombre: Siutcheou en francés, Hsuchou en inglés y Suchou en español (¡el mismo que para Suzhou!). Pero el propio sistema pin yin establecía excepciones en los nombres geográficos o históricos que ya tuvieran una grafía consolidada en otro idioma, y afortunadamente podemos decir aún "archipiélago de Pescadores", "isla de Macao" o "Mongolia Interior". Porque se trata de nombres que ya nos pertenecen a todos los hispanohablantes, y no parecía correcto cambiarlos unilateralmente -y mucho menos imponerlos- para que los usen de otro modo millones de personas que los tienen asumidos en su cultura y en su historia. Los chinos supieron comprender eso. Por todos estos argumentos, no resulta fácil estar de acuerdo con algunas modificaciones que se han producido en la toponimia de España. En efecto, la dictadura franquista impuso los topónimos tradicionales en español, consagró las Vilanovas catalanas como Villanuevas, hizo de Sant Boi "San Baudilio", y de Poble Sec "Pueblo Seco"... Y lo mismo ocurrió con nombres y grafías del País Vasco y de Galicia. El afán de dar nombre en castellano a cada pequeña localidad española con topónimo catalán, vasco o gallego (o bable o altoaragonés...) no tiene sentido, como tampoco inventar una denominación en nuestro idioma para Southampton o Aix-en-Provence. La naturaleza del español y de la historia han otorgado denominación propia a los lugares importantes del resto del mundo -Londres (London), Múnich (München), Milán (Milano)-, y también a aquellos que, siendo de menor trascendencia o tamaño -Marsella (Marseille), Perusa (Perugia), Padua (Padova), han tenido una parte relevante en las relaciones con el mundo hispano; o han sido hispanos en algún momento de la historia. Por tanto, devolver sus nombres originales a todas las poblaciones rebaurizadas por el franquismo constituía una tarea de justicia. Otra cosa es, sin embargo, que el proceso se haya invertido y que las autoridades de algunos municipios remeden lo que hizo Franco y sustituyan ahora por nombres catalanes o vascos los topónimos que ya nacieron en castellano (y que nacieron incluso antes del franquismo) . Una sugerente localidad de la provincia de Ávila se llama Mingorría, nombre de indudable procedencia vasca. Pero a ningún abulense se le ha ocurrido hasta ahora cambiar su denominación oficial por "Mal Rojo", o "Cara Roja" o "Sarampión ", que serían posibles traducciones al castellano. Según el estudioso donostiarra Rafael Castellano, el origen del topónimo Mingorría se remonta al reinado de Felipe II. Una colonia de canteros vascos se afincó allí para la tarea de cortar bloques de piedra con destino a la sillería de El Escorial. "Procedían los cinceladores, en su mayoría, de la parte de Andoain [Guipúzcoa], y su maestro se llamaba José de Chinchurreta. Éste llegó a ser caballero cubierto [privilegio de llevar el sombrero puesto en palacio]. Al cundir el sarampión en la colonia y quedar detenidos los trabajos, Chinchurreta fue llamado por el sombrío monarca, que quiso saber qué epidemia era aquélla; contestándole el cantero en vascuence: Mingorria jauna [el mal rojo, señor]. Dispuso el rey entonces que se enviaran fisicos y remedios a la colonia, pero, a pesar de todo, la mortandad fue grande y el lugar quedó bautizado para siempre según su calamidad: Mingorría (sarampión). Una hermosa ciudad marroquí se llama oficialmente Casablanca. Habría que preguntarse incluso si los propios marroquíes tendrían derecho a imponer al resto del mundo, en caso de volverse locos, que se pronunciase a partir de ahora "Dar al baida", cuando Casablanca ya forma parte del patrimonio cultural de la humanidad... gracias al cine. ¿Tienen derecho por su parte los peruanos a convertir Cuzco en "Cusco"? En agosto de 1995, la empresa Telefónica del Perú, filial dela Telefónica Internacional de España, fue multada por el Ayuntamiento de esa ciudad -de mayoría marxista- porque en su publicidad aparece el nombre de la localidad escrito con z. La demanda legal explicaba que esa letra tiene un contenido extranjerizante y peyorativo, puesto que, a su entender, la palabra Cuzco fue creada por los conquistadores españoles de Perú con la aparente intención de llamar "perrito faldero " (el nombre común "cuzco " se define en el Diccionario efectivamente como "perro pequeño") a la otrora capital del imperio inca. Tiempo atrás, en 1983, los mismos dirigentes políticos habían retirado de la sede del Ayuntamiento el antiguo escudo español de la ciudad y todos los símbolos hispanos. Estos representantes defienden la denominación Qosgo, del quechua (y aceptan, no obstante, como mal menor la grafia "Cusco"). Pero resulta sorprendente la forma Qosgo, sobre todo si se tiene en cuenta que el quechua, como todas las lenguas amerindas, carecía de escritura. "Cuzco" es la transliteración que aplicaron los españoles, probablemente con mal oído, de lo que oían a la población indígena. Y así se escribió durante los siglos XVI y XVII. Cuando se generaliza la pronunciación andaluza en América, a mediados del XVII, la z deja de tener un valor fonético distinto de la s, ya partir de ahí se encuentra ya la grafía "Cusco", pero alternando con "Cuzco ". Como en el caso de Lleida y Girona, los filólogos salieron al paso de las razones políticas: un ilustre bilingüe como el mestizo Garcilaso de la Vega empleaba la grafía "Cuzco". Demetrio Tupac Yupanki, miembro de la Academia de la Lengua Quechua, abundó en que varios escritores peruanos escribieron Cuzco con z, como José Gabriel Cosío, rector de la Universidad de Cuzco y exponente de la cultura quechua. Y la Academia Peruana de la Lengua dictaminó, según consta en un escrito fechado a 10 de septiembre de 1990: "La grafía usada desde los comienzos de la escritura castellana en el país es Cuzco, no contradicha en esto por Garcilaso el Inca ni por otros notables bilingües. Es este siglo, por inexactas apreciaciones sobre la reconstrucción del quechua antiguo y del español clásico, así como por una exagerada interpretación del ideal fonético de la ortografía indígena, se ha pretendido difundir y aun imponer por autoridades municipales la grafía Cusco, que nos parece inadecuada ". Pero de nuevo la autoridad competente en la lengua fue ninguneada por la autoridad competente en la política, y Cusco es hoy nombre oficial de la maravillosa ciudad peruana, mal que le pese, por ejemplo, a la plaza de Cuzco madrileña -sita en el paseo de la Castellana y muy próximo al estadio Santiago Bernabéu-, que difícilmente se llamará algun día ; "plaza de Qosgo"... El burgomaestre de la población peruana no llegará hasta la Compañía Metropolitano de Madrid para que modifique asimismo el nombre de la estación denominada Cuzco (bajo la misma plaza) , ni a las enciclopedias inglesas, francesas o alemanas que escriben Cuzco -no se busque en ellas "Cusco", no aparece- y amenazar a todos sus responsables también con una multa de 20.000 nuevos soles (9.500 dólares) .Pero tal vez sí prohíba el alcalde cuzqueño los textos de Garcilaso en que se emplea esa grafia, o los de Fernández de Oviedo y Valdés (1535) , Francisco de Xerez (1534) , Antonio de Herrera (1601) o Pedro Cieza de León (1554). Se han producido en los últimos tiempos otros intentos de imponer a los demás cómo deben decir en su propia lengua los nombres que tienen una denominación oficial en otra. Por ejemplo, Costa de Marfil ha logrado que la ONU (Organización de las Naciones Unidas) considere que su nombre en español es "Côte d'Ivoire". En serio. La razón de tal empeño consiste en que, empleando tal denominación francesa para todas las lenguas figura en la parte superior de cualquier relación establecida por orden alfabético (lo que no sucedería con la denominación "Ivory Coast") .Lo habrá logrado con la ONU, pero, mal que le pese, Costa de Marfil no puede extender sus leyes hasta nosotros en la conversación diaria y los escritos que producimos. Como ya hemos dicho, las autoridades chinas, al adoptar sus nombres propios al sistema pin yin, admitieron modélicamente que se aplicaran excepciones con su capital y con otros nombres históricos. Así, en todo el ámbito español se sigue hablando del río Yangtsé, pese a su denominación pin yin "Changjiang", y de Hong Kong en lugar de "Xianggang"; y por eso decimos "Pekín" -nombre de la capital china en español desde hace siglos- y no "Beijing". Un diario de Madrid, El Mundo, utiliza, sin embargo, esta última denominación (aunque conserva "Hong Kong" y "Yangtsé", en un alarde de incoherencia). Por tanto, es de suponer entonces que mantendrá esa lógica particular en los anuncios por palabras a la hora de incluir los avisos de los lectores y clientes. Porque con cierta frecuencia veremos escrito que se ha perdido "un perrito beijinés". Extraído del libro "Defensa apasionada del idioma español" de Álex Grijelmo. Editorial Taurus. 
Fuente: http://www.elcastellano.org/

Fragmentos de “El genio del idioma” de ÁLEX GRIJELMO.




• • • Nuestro genio parece un perdedor, pero al cabo se demostrará que su carrera tenía la meta más lejos. Y aún no sabemos hasta dónde piensa llegar. Su empuje crece y su territorio se agranda. Algunos le imponen cortafuegos (el “espanglish”, el “portuñol”) para que no avance, y le arrojan palabras contaminadas que le inoculen un virus destructivo, un pulgón depredador que provoque no sólo el desuso de la vieja cultura del español sino, sobre todo, el complejo de sentirse inferior por haberla ideado.

• • • En español tenemos verbos terminados en –ar, en –er y en –ir. Evidentemente, esos verbos se han formado alguna vez, y por eso los usamos ahora. Pero ya pasó el tiempo de crear verbos en –er y en –ir. El genio es severo en esto. Si usted quiere inventarse un verbo, no tendrá más remedio que formarlo en la primera conjugación. Hace mucho tiempo que el genio de nuestra lengua vetó cualquiera de las otras dos posibilidades.

• • • El genio no permite que las palabras patrimoniales del español se casen con determinados sufijos tomados del griego o del latín (valen “cefalópodo” o “filólogo”, pero no cabezópodo o lenguófilo)...

• • • No deja de tener importancia este hecho: fueron los analfabetos quienes crearon nuestra lengua poseídos por el genio del idioma. Y todavía hoy, las clases menos cultivadas siguen teniendo una intuición formidable de la lengua que hablan, en la que sólo yerran cuando abandonan sus acervos léxicos para adentrarse en aquellos que les resultan ajenos. El genio sigue en ellos. Como ha dicho Eugenio Coseriu, lo que el hablante ingenuo piensa de su lengua es decisivo para su funcionamiento.

• • • A veces nos deslumbra el éxito del inglés; su rapidez para invadir culturas. Pero, si rascamos un poco, vemos que por debajo queda una lengua autóctona –ya sea el hindi, el malayo o el afrikáans– tan fuerte o más que el idioma invasor. En América, el genio del castellano actuó despacio, y tal vez por eso sirva hoy como lengua materna a más del 90 por ciento de los habitantes de los países colonizados por España.

• • • La fuerza de la etimología siempre podrá más entre los hablantes cultos (y no le disgusta tampoco al genio, pues ya veremos que es nostálgico), porque permite pensar con mayor rectitud y deducir mejor el origen de las palabras. Pero eso no quita que podamos apreciar con cierto gusto el valor de la palabra “mondarina” cuando alguien se refiere con ella a una “mandarina” que, es obvio, se monda; o cuando alguien cuenta que se ha hecho un “moratón” porque, indudablemente, es morado.

• • • A veces, esa tendencia hace que se desvíen algunos de los comportamientos propios del genio de la lengua, porque prefiere la coherencia fonética o la de sentido a la coherencia etimológica. Las sucesivas corporaciones de la Real Academia han intervenido para salvaguardar la etimología, pero el genio ha seguido actuando por su cuenta. Digamos que, para él, entre dos derechos iguales acaba primando el analógico. Quizás por eso prefirió “ventana” y su relación con “viento” a la voz finestra, que no podía relacionar con nada. Vale la pena tener en cuenta esta circunstancia cuando alimentamos nuestra lengua con palabras que se agotan en sí mismas.

• • • No es lo mismo “yo cogí el arma” que “el arma la cogí yo”. La frase desordenada altera sobre todo la percepción psicológica, cuando no el contenido entero.

• • • “Sujeto, verbo y predicado” no sólo es una fórmula sintáctica sino también una manera de ordenar las ideas: la fórmula lingüística “alguien hace algo para algo y en alguna circunstancia” constituye el armazón del que puede colgar toda la sintaxis de nuestra lengua.

• • • Para nuestro genio, con toda claridad el lugar principal es el lugar primero.

• • • Por influjo griego, en el siglo XVI se usaban ya la coma (komma: “corte”, “cesura”), el punto (stigmé, “punción”), así como los dos puntos, el paréntesis, las comillas y el signo de interrogación. En el XVII se añadieron al idioma español el punto y coma y la exclamación. Más adelante los puntos suspensivos y el resto de los signos que ahora empleamos.

• • • Ángel Rosenblat nos habló de que en el lenguaje se dan dos corrientes enfrentadas: una que se basa en la innovación y otra que pretende claramente la conservación. De la lucha entre ambas resulta la evolución de la lengua. Es curioso que en el español ocurra eso ahora, porque distintos investigadores, en diferentes épocas, caracterizaron al latín hispánico por su arcaísmo y su conservadurismo.

• • • La ñ, en efecto, es un invento peculiar del español. No existía en latín, y si ha pasado a otras lenguas (el euskera –donde ocupa incluso el lugar insigne de la bandera vasca, ikurriña–, el aimara, el guaraní, el quechua, el araucano, el tagalo...) eso se debe a que el castellano les prestó su alfabeto porque estos idiomas carecían de él.