GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...
...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

Mostrando las entradas con la etiqueta Abel Fleury.. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Abel Fleury.. Mostrar todas las entradas

domingo, agosto 09, 2026

Ausencia - Milonga - interprete Abel Fleury.

 


Don Abel Fleury nació en Dolores, provincia de Buenos Aires, república Argentina el 5 de abril de 1903 y falleció el 9 de agosto de 1958, a los 55 años de edad. tuvo una vida Corta pero un gran reconocimiento de sus pares y del publico.
Fue un Gran Guitarrista y compositor. 

Abel Fleury.

Nació en Dolores, Pcia. de Buenos Aires, el 5 de abril de 1903. Por entonces Marcelino Ugarte era el gobernador de la Provincia. Vivió en su ciudad natal hasta los 20 años aproximadamente. De temprana edad y presintiendo que para colocar a su instrumento -la guitarra- en un lugar de preponderancia debía viajar, abandonó su pueblo y se hizo amigo de los caminos.

Hombre intuitivo, aparentemente sin maestro, comenzó con su instrumento la odisea de transitar las huellas del país y luego del mundo. Así fue que recaló en la entonces aristocrática Mar del Plata. Radicado en esta ciudad en 1926, dicta clases de guitarra y con sus alumnos más adelantados organiza la “Fiesta de la Guitarra”.

Su espíritu bohemio lo lleva luego a la ciudad de Tandil, lugar que le cupo tener una de las curiosidades más grandes del mundo: la Piedra Movediza. Y que fuera no sólo centro de atracción turística, sino de estudio para hombres de ciencia belgas, alemanes y dinamarqueses de la época. En Tandil se encontraba su abuelo paterno, Francisco Dámaso Fleury, decano de los periodistas dolorenses, fallecido en esta ciudad en 1932.

En el ámbito tandilense el músico se vincula espiritualmente con uno de los grandes poetas del país, de poca difusión en la actualidad: Lauro Viana. Este poeta era un hombre solitario y tal vez por ese motivo pudo intimar con otro hombre sensible, solitario y parco como él. De esa hermosa amistad nacieron obras como: “Pico Blanco” (chamarrita), estrenada por el “Ruiseñor de las Calles Porteñas”, Angel Vargas.

Entre las sierras tandilenses vivió una etapa de trabajo intenso donde comenzó a gestar lo que sería después su obra autoral y sus armonizaciones para conjuntos de guitarra, porque ahí, con sus alumnos jóvenes como él, continuó organizando las “Fiestas de la Guitarra”.

Como guitarrista mi homenaje a aquellos pioneros que con Fleury al frente llenaron de notas esa ciudad sureña: Roberto Iglesias (no tiene nada que ver con Horacio Máspoli, que llevaba el mismo seudónimo), Manuel Portas, Juan B. H. Vannoni, Honorio Alvarez y José Borjas.

La raíz hispana que poseemos y el hermoso idioma que hablamos tal vez fue uno de los motivos por el cual esta ciudad se honró por esa época con la presencia de uno de los grandes de la guitarra española: Francisco Calleja. Abel Fleury, por el año 1931, le organiza un recital al maestro Calleja en el Teatro Cervantes de Tandil. En esa oportunidad el guitarrista argentino participa con sus alumnos, nombrados anteriormente, compartiendo el escenario con Calleja.

Es muy difícil para un investigador seguirle los pasos al “Poeta de la Guitarra” en forma cronológica, ya que este artista por su personalidad algo polifacética se manejaba por la zona de estas ciudades bonaerenses en forma constante. Movilizándose por caminos en su mayoría de tierra que en los días de lluvia tornábanse intransitables, por eso a los artistas de entonces su actividad profesional les resultaba bastante complicada.

De Tandil, Fleury se traslada a Tres Arroyos y luego vuelve a aquella ciudad.

En Tres Arroyos el autor de este artículo consultó al Dr. Ricardo R. Fernández, quien le facilitó comentarios periodísticos de la época y un dato sumamente interesante y desconocido: a fines de la década del 20, el equipo de futbol del Club Huracán de esta ciudad resultó invicto en la zona. A pedido de los jugadores de ese club y por la amistad que éstos mantenían con el guitarrista Abel Fleury, le pidieron que compusiera un himno en homenaje a esa institución deportiva. Así nació el tango “Huracán” (1). Un vecino de esta ciudad y socio de Huracán, Juan P. Miciano, español, le puso letra. La partitura del tango “Huracán”, compuesto por Fleury, es inhallable hasta el momento, según lo testimonia el Dr. Fernández en su libro “Club Atlético Huracán” – Historia de 50 años al servicio del Deporte y la Sociabilidad de Tres Arroyos”.

A principio de agosto de 1928 llega a Tres Arroyos a ofrecer un concierto uno de los grandes guitarristas de todas las épocas, mundialmente famoso: Andrés Segovia. Al finalizar éste su actuación, Fleury se acercó a saludarlo. Aquel grande de la guitarra entre las críticas que le hizo a nuestro joven artista tuvo un elogio a su sonido: “reúne usted facultades que realmente son difíciles de obtener entre los guitarristas. Especialmente obtiene gran volumen y pureza en las notas, lo más indispensable para ejecutar en las grandes salas” (2). Ese sonido que fue la tarjeta de presentación y que hoy a más de 60 años de su muerte sigue siendo insuperable. Tal vez como intérprete es el matiz que lo distingue.

En 1932, Fleury retorna a Tandil, donde sigue dedicándose a los conciertos, las clases de guitarra y el ajedrez, otra de sus grandes pasiones. En relación a esto último vale recordar que el 17 de octubre de 1932, el Círculo Rivadavia de Tandil organiza un torneo de ese deporte, donde intervienen el joven Juan Carlos Pugliese (ex Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación), su hermano Blas, Aníbal Daglio, Emilio Barrios y otros ajedrecistas. Después de varias partidas, Abel Fleury se impone al no menos destacado contrincante Luis P. Zunino, ganando la medalla de oro y obtiene el título de Campeón Juvenil de Ajedrez. Consecuentemente era lector de Raúl Capablanca, Ninsowiz, Ricardo Reti, Gilabert y Blasker. Del primero leía “Mis mejores partidas”, obra de cinco tomos.

Pero su mayor galardón en estas competencias lo obtuvo el 28 de febrero de 1945, cuando sostuvo una partida con el entonces Campeón Nacional de Ajedrez, Jacobo Bolbochán, ocasión en la que el guitarrista resultó ganador.

Corre el año 1933 y Fleury se dispone a viajar, abandona Tandil y nuevamente al camino, el fatigoso andar por las sendas polvorientas de la patria. Esta vez parte rumbo a Buenos Aires, para encontrarse con el famoso actor y recitador criollo, Fernando Ochoa. Fleury lleva junto con su guitarra una carta de presentación del poeta Lauro Viana para Ochoa. Este lo haría trascender a la popularidad, a través de sus audiciones radiales.

Sobre este aspecto de su trayectoria el propio Fleury lo relata en una entrevista que le hace la revista “Radiolandia”, en octubre de 1937: “En 1933 llegué a Buenos Aires. Mi amor por Dolores me llevó a irme de su ambiente con esa ilusión tan pueblerina y tan juvenil de salir a buscar un laurel. Laureles no conquisté”, dice su modestia, “Pero conocí a muchos amigos”, agrega. “Cuando pisé Buenos Aires traía una guitarra y una carta. Valía más la carta que la guitarra”. Se refería a la carta de recomendación de Viana para Ochoa, que decía así:

“Querido Fernando: Aquí va este amigo. Lleva una guitarra ecuménica que se envalentona de acordes con Beethoven, en un galope de aguas claras con Bach, recuerda las nieblas de Grieg o se emponcha de tristeza, como de gauchos en un atardecer, en un estilo criollo. Una guitarra que de tanto empinarse al cielo ya tiene una estrella en el rosetón de cada clavija”, Y termina la nota de Radiolandia:

“Fernando leyó esta carta y le abrió camino a la elogiada guitarra. ¡Nunca se arrepintió de ello! ¡Ni se arrepentirá! Desde entonces quedó atado al destino de Ochoa. Es el complemento del espectáculo. La otra mitad”.

Luego de la trágica desaparición del actor y recitador Fernando Ochoa, ocurrida en 1974, pasó mucho tiempo y todavía sobre su figura pesa un injusto e incomprensible silencio.

Además de su talento poseía una gran generosidad de alma, debido a su ayuda desinteresada se conoció la obra inédita de notables valores de la poesía gauchesca rioplatense: Boris Elkin, Miguel A. Camino, Lauro Viana, Arsenio Cavilla Sinclair, José Cagnin y los uruguayos: Yamandú Rodríguez, Fernán Silva Valdez, el español-uruguayo Alfonso Trelles (El Viejo Pancho) e infinidad de nombres provenientes de ambas orillas.

Fleury no era poeta de las letras pero sí de los sonidos de su encordado. Como sosteníamos al principio surgió al conocimiento popular adornando con las melodías de su guitarra los versos que recitaba Ochoa por radio, ya fueran de su propia inspiración como de los poetas nombrados anteriormente.

A estos nombres famosos de la época, cabe agregar otra personalidad destacada del arte y la poesía gauchesca del Río de la Plata: Claudio Martínez Paiva, entrerriano nacido en Gualeguaychú, que fue guía y consejero de Ochoa cuando éste daba sus primeros pasos en los escenarios nacionales.

Pero “El Poeta de la Guitarra”, ya radicado definitivamente en Buenos Aires, no se limitó a ser acompañante de Ochoa. Además actuaba por radio como solista de su instrumento y otras veces integraba los famosos “Escuadrones de Guitarras” creados y dirigidos por él, generalmente estaban integrados por unos doce intérpretes aproximadamente.

Incluso llegó a presentarse con un conjunto de cien guitarras en el Teatro Colón de la ciudad de Buenos Aires allá por el año 1939, cuando era presidente de la Nación el Dr. Roberto M. Ortiz.

“Los Escuadrones de Guitarras” los formaban guitarristas populares y de formación clásica, estos últimos provenían de la “Asociación Guitarrística Argentina” de aquel entonces cuyo presidente era Pablo. M. Santillán, donde Fleury ocupaba el cargo de Vocal Suplente, junto a Ricardo Vergara, Ramón Genen y el Dr. Juan Carlos Radice.

Entre los principales intérpretes que por esa época integraron los distintos conjuntos guitarrísticos de Fleury pueden citarse: Luis Guido Laurent, Roberto M. Iglesias (Horacio Máspoli), Enrique Bruso, Expósito, Héctor Ayala, Roberto Grela, Ubaldo D’Elio, José Torchia, Humberto Cannataro, los hermanos Peralta Toto y muchos otros.

Figuras famosas de la canción popular, del cine y del teatro nacional compartieron con Fleury escenarios y micrófonos radiales: Argentino Valle, Marta de los Ríos, Néstor Feria, Ciriaco Ortiz, Carmen Duval, Enrique Cárvel, un riojano que cantaba tangos, Ignacio Corsini, por citarse algunos nombres famosos.

Algo que la mayoría de los admiradores y colegas contemporáneos del guitarrista dolorense ignoran, aún los amantes del tango, fue su incursión en la música ciudadana, no solamente como compositor sino como intérprete.

En 1941 integró el “Cuarteto Popular Argentino” que lo formaban: Fleury (guitarra), Sebastián Piana (piano), Angel Corletto (contrabajo) y Pedro Maffia (bandoneón). Actuaron unos pocos meses en Radio Belgrano. Cuatro hombres célebres para el recuerdo inmortal. Lamentablemente no han quedado grabaciones de este cuarteto de ases de la música argentina.

Desde muy joven, Fleury salió a recorrer caminos, quizás esa vida bohemia y andariega fue uno de los motivos principales de su musa inspiradora y fecunda. Fueron pocos los rincones del país que no visitara antes y después de su consagración. Una de las principales ciudades argentinas donde se presentó este artista en varias oportunidades fue Rosario de Santa Fe, acompañando a Ochoa o bien dando sus conciertos en teatros, radios, centros culturales y otras instituciones rosarinas de prestigio.

Después de largos años de exitosas actuaciones por todo el territorio argentino, Fleury, anhelante de conquistar nuevos horizontes con su guitarra virtuosa, emprende por esta época sus grandes giras internacionales.

Chile, Uruguay, Brasil, España, Francia y Bélgica conocieron, gracias a su talento, nuestra música criolla para guitarra. Y junto a obras de autores nacionales se destacaba interpretando composiciones latinoamericanas y también obras del repertorio clásico: Bach, Sor, Tárrega, etc.

Durante sus giras prolongadas por el territorio brasileño, Fleury entabló amistad con varios maestros de guitarra y se reencontró con su amigo, el guitarrista uruguayo Isaías Savio, que desde hacía años estaba radicado en San Pablo, donde inauguró la cátedra de guitarra en el “Conservatorio Dramático y Musical” de esa ciudad brasileña.

En San Pablo, Fleury conoció a virtuosos maestros y guitarristas de ese país, como: Dilermando Reis, la figura más popular de Brasil, Nelson Martín Cruz, Antonio Revello, Alfredo Scupinari, Manoel San Marcos, Ronoel Simoes, Chico Del Vecchio, etc.

Entre 1952 y 1953 “El Poeta de la Guitarra” pasea su arte incomparable por Europa. Allí realizó una gira de conciertos que duró un año y abarcó España, Francia y parte de Bélgica. En España actuó en Madrid, Andalucía, Granada (donde obtuvo un resonante suceso), Sevilla, Huelva, Zaragoza y Barcelona. Esta gira estuvo auspiciada por el Instituto de Cultura Hispánica.

En España tomó contacto con grandes figuras del arte guitarrístico español, entre ellos, Daniel Fortea, uno de los discípulos más destacados del inmortal Francisco Tárrega y Regino Sainz de la Maza. Este, al finalizar el guitarrista argentino uno de sus conciertos, se acercó a saludarlo, luego le pidió su instrumento, lo pulsó un instante y al rato se lo devuelve, exclamando: “esta guitarra está embrujada”. Su expresión se debía a que la guitarra de Fleury tenía la primera cuerda muy al borde del mango, motivo por el cual, al pulsarla, se deslizaba fuera del mismo, impidiéndole ejecutarla cómodamente.

El musicólogo y crítico de arte español López Chavarri, otro destacado valor de la cultura española, en uno de sus comentarios publicados en el diario “Las Provincias” de Valencia, sostuvo sobre Fleury: “su concierto fue una maravillosa lección de estilo. Sugerencias maravillosas nacían de su guitarra, que en sus manos vuelve a ser el instrumento misterioso que apenas si desde el gran Tárrega nos es dado oír”.

Después de su muerte, ocurrida en Buenos Aires, el 9 de agosto de 1958, el clásico silencio. Como todas las figuras que tuvieron un prestigio en cualquier rama del arte surgieron en el tiempo como el Ave Fénix. ¿En qué forma?: con su obra autoral. Y aparecieron en los programas de muchos guitarristas argentinos y de distintas partes del mundo, sus composiciones: “Estilo Pampeano”, “Relato”, “Milongueo del Ayer”, “Ausencia”, etc.

“Estilo Pampeano” (estilo), una de sus obras más bellas y difundidas, lo mismo que “Milongueo de Ayer” (milonga), trascendieron mundialmente. El primero figura desde hace más de 45 años, por iniciativa del maestro ruso Arsenio V. Popov (3), como composición obligatoria en los programas de la Escuela Musical de Tomsk, Siberia, Rusia, donde este maestro daba clases de guitarra.

Una celebridad de la poesía gauchesca rioplatense, el uruguayo Yamandú Rodríguez, definió así a Fleury:

“Pájaro nochero, volcador de pasiones auténticas, ahonda la llaga de la emoción a través del embrujo de sus dedos. Siembra a voleo la semilla musical de sus canciones, dialoga con los arroyos, con los árboles, se aleja solo, infinito de distancia, en la noche sonora de la Pampa. Apareció, ante un escuadrón maravilloso de guitarras y fue asombrando los rumbos con los clarinasos de sus bordonas. Abel Fleury, no es un guitarrista más, es la guitarra toda por donde se asoma el alma de la patria”.

Referencias

(1) No tiene nada que ver con el tango “El Huracán” que compusieran Edgardo Donato y Carlos César Lenzi.
(2) Diario “La Provincia” de Tres Arroyos – viernes 3 de agosto de 1928.
(3) El maestro Arsenio V. Popov (1892-1977), según datos aportados directamente desde Tomsk por Boris Pisarenko, uno de sus discípulos más destacados, había nacido en Sajalín, isla rusa de Asia situada al este de Siberia en el Mar de Ojotosk. Su primer contacto con la lectura musical fue en 1915, cuando cumplía el servicio militar en el Destacamento de Música del ejército ruso donde tocaba el trombón. Comenzó a ejecutar la guitarra muy activamente a los 27 años, como aficionado. Así conoció a los guitarristas profesionales de Tomsk que le daban clases de guitarra. Desde 1929 establece una intensa correspondencia con guitarristas rusos y de distintas partes del mundo, editoriales y asociaciones, guitarrísticas de su país y del extranjero. Entre 1945 y 1951 en que se jubiló fue profesor de guitarra en la Escuela Musical de Tomsk. Desde ese entonces mantenía correspondencia con Fleury, hasta la desaparición de éste. Al maestro Popov le deleitó la melodía de “Estilo Pampeano” y ese fue el motivo para que lo incluyera como obligatorio en los programas de estudio de la Escuela Musical de Tomsk donde enseñaba a un numeroso alumnado. Esta disposición se mantiene en la actualidad gracias a su iniciativa. Como argentinos, vaya para él nuestra gratitud y reconocimiento permanente.

Fuente
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
García Martínez, Héctor – Abel Fleury, El Poeta de la Guitarra – Buenos Aires (2003)
Portal www.revisionistas.com.ar

Para otras publicaciones hacer click en etiquetas: Abel Fleury.

domingo, abril 05, 2026

ESTILO PAMPEANO Por Abel Fleury.


Abel Fleury
. 

"“Estilo Pampeano” –compuesta para guitarra- figura como composición obligatoria en numerosos conservatorios de Música de países europeos. Y así la ejecutan alumnos holandeses, belgas, rusos y noruegos".
... ... ...
"Tuvo además el mérito de ser un pionero en el uso de la guitarra criolla instrumental. Porque anteriormente se la conocía a esta, solamente como acompañante de la voz humana. Fleury fue también compositor. Sus canciones folclóricas son, -salvo algunas pocas excepciones una tonada, un chamamé, una cueca- de contenido plenamente sureño".
Autor: José Narosky.
... ... ...

Abel Fleury (Dolores, 5 de abril de 1903 - Buenos Aires, 9 de agosto de 1958) fue un guitarrista y compositor argentino.

"Estilo pampeano" y "Milongueo del ayer" son dos de sus temas más conocidos. El primero figura hace más de 40 años como composición obligatoria en la Escuela Musical de Tomsk (Siberia, Rusia), lugar en el que el autor jamás estuvo.

Según la planilla de SADAIC (Sociedad Argentina de Autores y Compositores) sus obras editadas alcanzan los treinta y tres títulos.

Tales composiciones integran desde mediados de la década de 1980 los programas de estudio de los conservatorios de la provincia de Buenos Aires, de la Ciudad de Buenos Aires y de numersos conservatorios, universidades y escuelas de música del país y el extranjero.

Su obra es considerada de carácter académico dentro del nacionalismo musical argentino.






domingo, abril 06, 2025

Abel Fleury Por José Narosky.


Abel Fleury
. 

Por José Narosky.

Estoy seguro que muchos desconocen que una pieza folklórica argentina, denominada “Estilo Pampeano” –compuesta para guitarra- figura como composición obligatoria en numerosos conservatorios de Música de países europeos. Y así la ejecutan alumnos holandeses, belgas, rusos y noruegos.
El autor fue un hombre modesto -“La modestia de los grandes confirma su grandeza”- fue también cálido, introvertido, de los que prefieren la última fila antes que el escenario. Se llamó Abel Fleury.
Había nacido en Dolores, Provincia de Buenos Aires, suelo de poetas y payadores. Una circunstancia le dio a Abel Fleury en un momento dado una gran popularidad.
Hace unos 60 años, quizá más, cuando no existía en nuestro país la TV, Freury fue contratado para actuar los domingos al mediodía en la audición más escuchada del momento, auspiciada por un famoso jabón de lavar. Jabón Federal, que ya no existe.
Le tocó compartir el micrófono –y la fama- con Angelillo, –gran cantante español- con Berta Singerman, con Fernando Ochoa. Primero como solista y luego dirigiendo el conjunto “Cien Guitarras Argentinas”, llevó su música desde la onda de Radio Belgrano, a todos los rincones de la patria.
Su expresión musical, nostalgiosa y profunda, mostraba la magia del sentir pampeano como pocos podían hacerlo. Porque Fleury traducía con justeza la belleza, el color y el misterio de nuestra pampa húmeda, donde el amanecer parece más amanecer.
Tuvo además el mérito de ser un pionero en el uso de la guitarra criolla instrumental. Porque anteriormente se la conocía a esta, solamente como acompañante de la voz humana. Fleury fue también compositor. Sus canciones folclóricas son, -salvo algunas pocas excepciones una tonada, un chamamé, una cueca- de contenido plenamente sureño.
Y algo curioso. Fleury compuso también un tango. Un solo tango: “Brindis de Sangre” y lo llevaron al disco, nada menos que Ignacio Corsini, Azucena Maizani, Libertad Lamarque y posteriormente Julio Sosa.
Tenía casi 50 años cuando parte para Europa. Durante un año deslumbra con su guitarra, especialmente en España, donde llega a comparárselo con Tárrega, el famoso compositor y guitarrista español.
Y una anécdota que jugó un papel decisivo en la vida de este artista argentino.
Corría el año 1928. Abel Fleury tenía 23 años y una circunstancia hizo que se radicara en Tres Arroyos, donde para ganarse la vida daba clase de guitarra.
Una noche llega contratado para dar un concierto en Tres Arroyos, Andrés Segovia, la figura mundial de la guitarra. Abel Fleury asiste al concierto. Queda deslumbrado por la magia del sonido que el insigne músico español arranca a su instrumento.
Segovia debía regresar al día siguiente a Buenos Aires en el tren de la tarde. Y aprovecha la mañana primaveral para caminar por las calles arboladas de Tres Arroyos, mientras aspira el perfume de los jazmines en flor. Y el aforismo final: “La modestia de los grandes confirma su grandeza”.

Publicado en LA PRENSA.
... ... ...

Abel Fleury (Dolores, 5 de abril de 1903 - Buenos Aires, 9 de agosto de 1958) fue un guitarrista y compositor argentino.

"Estilo pampeano" y "Milongueo del ayer" son dos de sus temas más conocidos. El primero figura hace más de 40 años como composición obligatoria en la Escuela Musical de Tomsk (Siberia, Rusia), lugar en el que el autor jamás estuvo.[1]

Biografía.

Hijo de Juana Peón, planchadora y de Eduardo Fleury, panadero entre otros oficios, su vocación musical nació a sus 11 años aproximadamente; y le solicitó a su madre que le comprara una guitarra. Las primeras lecciones de este instrumento las recibió justamente de su madre, quien le enseñó las primeras posiciones a través de una milonga. Avanzó en sus estudios teniendo por maestro a Froilán Rojas y más tarde al compositor Honorio Siccardi y Pascual Galeano, ambos de la ciudad de Dolores, con los que dio sus primeros pasos en el género. Perfeccionó sus estudios de guitarra con el maestro Domingo Prat.[2]​

A los 20 años abandonó la ciudad, residiendo en Mar del Plata, Tandil, Tres Arroyos, La Plata y Buenos Aires, dando conciertos con la asistencia de numeroso público. Se casó con una joven llamada Natalia Arámbulo y de esta unión nació el 13 de diciembre de 1925 su primogénita Zulema Fleury, quien a la edad de 17 años, y por el consejo de su madre se recibe de concertista de guitarra. Zulema Fleury fue la única concertista de guitarra de su descendencia y la cual llevó el nombre de su padre con gran orgullo y respeto. La guitarra que perteneció al Señor Abel Fleury, hoy parte del museo en Dolores, fue obsequio de su hija Zulema, la cual fallece años más tarde en la ciudad de Buenos Aires.

En 1933, buscando mejor suerte, se trasladó a Buenos Aires y gracias a una carta de presentación del conocido recitador criollo de la época, Lauro Viana, empezó a participar, haciendo el fondo musical, en los recitales poético-gauchescos de Fernando Ochoa. También, ya separado de Natalia Arámbulo, se unió a Nelis Guerra y así nacieron tres hijos: Estela Juana, María Del Carmen y Abel Eduardo.

La sociedad artística con Ochoa facilitó su conocimiento por el público y su contratación, no sólo como solista sino también como director de conjuntos de guitarras. Estos grupos a los que el poeta gauchesco Claudio Martínez Paiva denominó escuadrones, gozaron de gran popularidad y con ellos actúa Fleury en estaciones radiofónicas y en distintas salas de Buenos Aires y el interior del país. Los escuadrones, que llegaron a contar con cuarenta guitarras, fueron integrados por artistas que luego ocuparon lugares destacados en el ámbito de la música popular, como Héctor Ayala, Roberto Grela y Ubaldo de Lío, entre otros.

Paralelamente, Fleury continuó su actividad solista y alcanzó el registro discográfico, primero en el sello Odeón y luego en el Víctor o RCA Victor. Desde 1935 hasta 1954 grabó diez obras propias y un arreglo de Clavel del aire de Juan de Dios Filiberto. Alrededor de 1940 integró el Cuarteto Argentino de Música Popular con Pedro Maffia, Sebastián Piana y Alfredo Corletto, con este último realiza numerosas presentaciones, en especial en radiofonía.

El relativo éxito obtenido en espectáculos de música popular no lo disuadió de llevar a cabo una carrera como concertista de guitarra, actividad ésta que intentó organizando él mismo recitales en Buenos Aires y el interior del país. Tales espectáculos constaban habitualmente de tres partes: la primera integrada en su totalidad por obras del repertorio clásico de la guitarra: de autoría de Francisco Tárrega, Heitor Villa-Lobos, Fernando Sor, Dionisio Aguado, Manuel Ponce, Antonio Lauro, etc. y, a través de transcripciones, de Sylvius Leopoldus Weiss, Johann Sebastian Bach, Isaac Albéniz, Joaquín Malats, Wolfgang Amadeus Mozart, Ludwig van Beethoven, Frédéric Chopin, etc. Una segunda parte dedicada a un recital poético o a una representación teatral (En una ocasión, Mateo de Discépolo por la compañía de Homero Cárpena) y una tercera dedicada generalmente a su propia producción solística o para dúos, tríos y cuartetos de guitarras.

Sobre la base de ese formato, realizó giras por el interior del país, actuando en Córdoba, Río Negro, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y la Provincia de Buenos Aires. A partir de 1948 inició sus viajes al exterior, primero a Chile y con posterioridad a Paraguay, Bolivia, Brasil y Uruguay (En este país mantiene una entrevista con el guitarrista, compositor y pedagogo Isaías Savio). Luego y gracias a un auspicio del Instituto Iberoamericano de Cultura de la Universidad de Madrid se presentó en España y más tarde en Francia, donde participó en conciertos en universidades.[3]​

Esa intensa actividad como intérprete no lo alejó de la composición, sino por el contrario, las creaciones que surgían de su pluma se iban incorporando al repertorio de sus conciertos. Según la planilla de SADAIC (Sociedad Argentina de Autores y Compositores) sus obras editadas alcanzan los treinta y tres títulos.

Tales composiciones integran desde mediados de la década de 1980 los programas de estudio de los conservatorios de la provincia de Buenos Aires, de la Ciudad de Buenos Aires y de numerosos conservatorios, universidades y escuelas de música del país y el extranjero.

Su obra es considerada de carácter académico dentro del nacionalismo musical argentino.[4]​En cine actuó en Joven, viuda y estanciera (1941) y escribió la música para Santos Vega (1936).

De regreso de uno de esos viajes, a comienzos de 1958, empezó a sentir los síntomas de una enfermedad que rápidamente lo llevó a la muerte, acaecida en Buenos Aires el 9 de agosto de ese año. Sus restos fueron trasladados a la ciudad de Dolores, donde fue homenajeado como su hijo más distinguido.

Desde hace 30 años en la ciudad de Dolores, se realiza la Fiesta Nacional de la Guitarra en homenaje a Don Abel.

Referencias

 «Abel Fleury, vigencia de su arte magistral», artículo en el diario La Nación del 7 de enero de 2006. Publicado en su edición impresa.

 «Abel Fleury, el poeta de la guitarra», artículo en el sitio web Guitarrasweb de enero de 2000.colaboracion de Hector Garcia Martinez

 «Abel Fleury, Primera y exitosa gira europea por Héctor García Martínez», artículo en el sitio web Guitarrasweb de marzo de 2001.

 Oscar Olmello. "Abel Fleury, un músico entre dos culturas". Revista Argentina de Musicología. Nº 9. Buenos Aires: AAM.

Publicado en Wikipedia.

https://es.wikipedia.org/wiki/Abel_Fleury

ABEL FLEURY

Nació un día 5 de abril de 1903 en Dolores (Provincia de Buenos Aires).

Contaba Atahualpa Yupanqui en el Capitulo XVII “La Guitarra” en su libro el “Canto del viento”

“……Muchos años después, un guitarrista me hizo evocar con mayor firmeza a aquel trovero de la pampa. Ese guitarrista. fue Abel Fleury. La manera de tratar el modo y desarrollo de sus milongas me recordaron a Nazareno Ríos, aunque Fleury era más completo como instrumentista. Pero la sustancia siempre señaló a Fleury como sabedor de la Leyenda del Viento. No se pueden tocar así porque si, las milongas de la llanura bonaerense. Es menester profundizar el misterio del paisaje, el silencio y el anhelo del paisano. Es necesario abordar el tema “confidencialmente” aunque haya mucha gente escuchándolo. Juan Sebastián Bach, catedral de la verdad musical, decía: “Cuando toco, lo hago pensando que en la sala, anónimo y atento, me está escuchando un gran músico. Para ese, gran músico doy mis cantatas.” Fleury, músico y, además, artista, tocaba sus preludios criollos, sus estilos y milongas, quizá para ese gaucho invisible, anónimo y atento, que oía en la penumbra el mensaje de una guitarra con dignidad. Por eso daba el paisaje en su música. Por eso traducía a su amado pago de Dolores; por eso andaban sus pericones y cifras aromando las noches de Tandil y Azul; por eso lo han visto los campos donde retozan el ñandú, los chajaes, las garzas y los flamencos, camino de Pringles, Tres Arroyos, Bahía, Puán, Trenque-Lauquen, por citar solamente algunos pagos sureños, pero sin olvidar países de nuestra América, ni Madrid, Valencia, Barcelona, Asturias, ni París, Lyon, ni Londres, ni Lisboa…..”

 

La Revista Folklore lo recuerda en su Número 67 de fines de Abril de 1964. Una primera Edición Extraordinaria dedicada a los Grandes del Folklore . Recordemos que una segunda apareció pocas semanas después como  ejemplar Nº 73 de segunda quincena del mes de julio de 1964.

https://revistafolklore.com.ar/abel-fleury/

Consultar este enlace.