GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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lunes, abril 14, 2025

Murió Mario Vargas Llosa, ícono de la cultura de habla hispana. El premio Nobel de Literatura 2010.

Murió Mario Vargas Llosa, ícono de la cultura de habla hispana.

El premio Nobel de Literatura 2010 había cumplido 89 años el 28 de marzo último. El fallecimiento fue confirmado por su hijo Alvaro por redes sociales.

El escritor peruano Mario Vargas Llosa murió este domingo, a los 89 años. Así lo informó su hijo Álvaro Vargas Llosa a través de un comunicado en la red social X. “Con profundo dolor, hacemos público que nuestro padre, Mario Vargas Llosa, ha fallecido hoy en Lima, rodeado de su familia y en paz”, escribió el hermano de Gonzalo y Morgana en la plataforma.

“Su partida entristecerá a sus parientes, a sus amigos y a sus lectores alrededor del mundo”, expresaron sus hijos. La familia destacó que Vargas Llosa “gozó de una vida larga, múltiple y fructífera”, y que su obra “lo sobrevivirá”.

El Premio Nobel de Literatura 2010, nacido en Arequipa el 28 de marzo de 1936, fue una de las figuras más influyentes del llamado “Boom Latinoamericano”. Entre sus novelas más célebres se encuentran La tía Julia y el escribidor, La ciudad y los perros, Conversación en La Catedral, La casa verde, La fiesta del chivo y Travesuras de la niña mala, entre otras. También incursionó en el ensayo, el periodismo, el teatro y la política.

En el comunicado difundido por la familia, se informó que los restos del autor serán incinerados, “como era su voluntad”, y que el entorno más íntimo se despedirá de él “en familia y en compañía de amigos cercanos”, resguardando la privacidad.

“No tendrá lugar ninguna ceremonia pública”, indicaron sus hijos, quienes agradecieron las muestras de afecto y pidieron respeto en este momento de duelo.

Vargas Llosa fue también miembro de la Real Academia Española y recibió numerosos galardones internacionales a lo largo de su carrera, entre ellos el Premio Cervantes, el Príncipe de Asturias de las Letras y el PEN/Nabokov Award. Su legado literario y su figura intelectual marcaron a varias generaciones de lectores y escritores en el mundo hispano y más allá.

MAESTRO DE LA LITERATURA.

Novelista, ensayista, dramaturgo y periodista, su obra se caracteriza por una profunda exploración de la realidad social y política de Latinoamérica, así como por una maestría narrativa que lo ha consagrado como uno de los grandes del siglo XX y XXI.

Desde sus primeras novelas, como La ciudad y los perros (1963), Vargas Llosa demostró un compromiso con la denuncia de la injusticia y la exploración de las complejidades del poder. Sus obras a menudo abordan temas como la dictadura, la corrupción, el machismo y las tensiones sociales, siempre con una mirada crítica y perspicaz.

Vargas Llosa es reconocido por su innovadora técnica narrativa, que incluye el uso de múltiples perspectivas, saltos temporales y la combinación de diferentes planos de la realidad. Novelas como Conversación en La Catedral (1969), La tía Julia y el escribidor (1977) y La guerra del fin del mundo (1981) son ejemplos de su habilidad para construir mundos complejos y personajes memorables.

Su faceta como ensayista y periodista reveló a un intelectual comprometido con su tiempo, analizando la política, la cultura y la literatura con una visión aguda y a menudo polémica. Títulos como La verdad de las mentiras (1990) y La civilización del espectáculo (2012) dan cuenta de su pensamiento crítico.

RECONOCIMIENTO MUNDIAL.

La trayectoria de Vargas Llosa ha sido reconocida con numerosos premios y distinciones, culminando con el Premio Nobel de Literatura en 2010. Este galardón consagró su lugar en la historia de las letras universales, destacando su "cartografía de las estructuras del poder y sus afiladas imágenes de la resistencia, la rebelión y la derrota del individuo".

Con una vasta obra que abarca novelas, ensayos, obras de teatro y memorias como El pez en el agua (1993), Vargas Llosa ha dejado un legado imborrable en la literatura en español. Su lucidez, su compromiso con la realidad y su maestría narrativa lo convierten en una figura fundamental para comprender la historia y la cultura de nuestro tiempo. A sus 89 años, continúa siendo una voz influyente y un referente para las nuevas generaciones de escritores.

*** PUBLICADO EN LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Murio-Mario-Vargas-Llosa-icono-de-la-cultura-de-habla-hispana-558492.note.aspx

lunes, mayo 20, 2024

La revolución de libre mercado de Javier Milei. Por Álvaro Vargas Llosa.

Algunos de los intentos más exitosos de reformas de libre mercado en la última media década se enfrentaron a dificultades significativas. Sin embargo, varios factores, como la profundidad de la crisis, un liderazgo visionario, la coherencia política y un poco de buena suerte, contribuyeron a superar estas adversidades. Ejemplos de ello son Nueva Zelanda en los años ochenta y principios de los noventa, la Gran Bretaña de Thatcher en los ochenta, Estonia a principios de los noventa e Irlanda a finales de los ochenta y los noventa.

Si el argentino Javier Milei logra vencer a los intereses arraigados, quedará registrado en la historia al lado de destacados reformistas, incluso superando a algunos de ellos. Esos intereses incluyen a gran parte del Congreso, los tribunales, los sindicatos, los medios de comunicación, el mundo académico y parte de la comunidad empresarial de Argentina.

Es por ello que Milei -quien heredó una inflación de más del 200%, un banco central sin reservas, una economía en contracción, una deuda que asciende al 85% del producto bruto interno (incluidos 46.000 millones de dólares que se deben al Fondo Monetario Internacional) y una tasa de pobreza no muy lejana al 50%- precisa generar algunos resultados iniciales que brinden al 60% de la población que lo apoya un motivo para mantener la fe a pesar del inevitable dolor que supone deshacer décadas de populismo.

Milei suele ser descrito por los medios internacionales como un populista de derechas como el húngaro Orban, el brasileño Bolsonaro o incluso Donald Trump. Aunque comparte el compromiso con la batalla cultural contra la izquierda y exhibe un estilo confrontativo, además de una personalidad excéntrica, este brillante economista, imbuido en la escuela austriaca de economía, se distancia de ellos en su comprensión de las instituciones republicanas y su dedicación a una reforma integral de libre mercado. Toma como referencia a Juan Bautista Alberdi, el intelectual y político que inspiró la Constitución del siglo XIX, que transformó a Argentina en una potencia económica hace mucho tiempo.

Milei ha comenzado su mandato aplicando una terapia de choque antiinflacionaria que incluye una devaluación del peso del 54%, la eliminación de los proyectos pendientes de obra pública y el levantamiento de los controles de precios, mientras lucha contra las colosales cantidades de deuda a corto plazo emitida por el banco central, una de las principales fuentes de expansión monetaria en los últimos años. También ha promulgado un megadecreto utilizando una cláusula constitucional peronista a la que los propios peronistas recurrieron cientos de veces. Sin embargo, los peronistas acusan ahora a Milei de emplear métodos autoritarios. No obstante, el decreto, que busca desregular y liberalizar sectores como el comercio, el trabajo, el sector inmobiliario y la venta minorista, debe someterse al escrutinio del Congreso.

Hasta el momento, Milei ha postergado el plan de abolir el banco central y adoptar el dólar como moneda de curso legal (o permitir que el mercado elija la moneda), pero sostiene que retomará el plan tan pronto como la economía se estabilice. Algunos críticos señalan como incoherencia que su proyecto de ley omnibus incluya aumentos temporales de impuestos para el sector agrícola productivo. Esto se hace con el objetivo de eliminar el déficit fiscal, como parte de su esfuerzo para hacer frente a la inflación y cumplir con las condiciones del rescate financiero del FMI de 2018. La devaluación del peso compensaría los aumentos temporales de impuestos, buscando mantener tributos bajos en consonancia con un presupuesto gubernamental significativamente reducido.

Los sindicatos ya han obtenido un amparo judicial contra la reforma laboral y han convocado una huelga nacional para el 24 de enero.

Un desafío más arduo se presentará en el Congreso, donde el decreto, actualmente en vigor, podría enfrentar rechazo o ser diluido. El partido de Milei tiene control sobre 38 de los 257 escaños de la Cámara Baja y siete de los 72 del Senado. Además, puede contar con el respaldo del PRO, el partido del ex presidente Mauricio Macri. No obstante, esto no es suficiente para llevar adelante las reformas. Milei requerirá el respaldo de la Unión Cívica Radical, que ha emitido señales contradictorias. El bloque peronista, con control sobre 102 escaños, mantiene sólidas conexiones con diversos gobernadores influyentes.

En caso de que las reformas no sean aprobadas, Milei podría convocar un referéndum no vinculante y obligar a la clase política -a la que él denomina la «casta»- a enfrentarse a una población desesperada por un cambio

Intentar transformar al país más populista de América Latina en un modelo libertario para el mundo implica una audacia de proporciones surrealistas. En caso de lograrlo, Milei pasaría a la historia como uno de los presidentes más transformadores. Sin embargo, si fracasa, el peronismo, responsable de la desaparición de la Argentina, podría regresar al poder durante muchos años, y la reforma de libre mercado podría llevar décadas en recuperar su prestigio.

Traducido por Gabriel Gasave.

Por Álvaro Vargas Llosa.

Publicado en

https://www.elindependent.org/

https://www.elindependent.org/articulos/2024/01/23/la-revolucin-de-libre-mercado-de-javier-milei/

martes, diciembre 12, 2023

La oda al sacrificio de Milei.

 

Por Álvaro Vargas Llosa  

El Instituto Independiente

Uno está acostumbrado a oír a las multitudes gritar "No hay plata" o algo parecido en las plazas públicas. Significa que la gente está enfadada con su gobierno y desea que las autoridades pongan remedio a sus penurias mediante la redistribución de la riqueza devolviéndosela a ellos ("devolviéndosela" porque los ricos han obtenido su riqueza a costa de ellos). Uno no está acostumbrado a oír a las masas corear "No hay plata" para expresar su atronadora aprobación de un presidente entrante que acaba de anunciar que desencadenará sobre ellos la terapia de “shock” más brutal de la historia del país para remediar una catástrofe fiscal y monetaria heredada. Esto es precisamente lo que ocurrió el domingo 10 de diciembre frente al Congreso de Argentina cuando Javier Milei, el autoproclamado líder libertario, pronunció su discurso de investidura y ofreció años del equivalente a "sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor" en términos de austeridad gubernamental al que posiblemente sea el país más proclive al populismo del hemisferio occidental.

No podemos saber en este momento si Milei tendrá éxito en virtud de que las probabilidades en su contra son monumentales: una economía desastrosa, instituciones laceradas, una minoría parlamentaria ínfima, niveles récord de delincuencia y una oposición peronista que en el pasado ha logrado perturbar o derrocar a presidentes no peronistas y, subsecuentemente, retornar al poder.

Pero Milei comprende la magnitud de lo que le depara el futuro y ha iniciado su mandato con la clara intención de desmantelar el legado estatista. Sólo por eso merece cierto crédito, y Argentina merece estar en el radar de todos aquellos interesados en el fascinante proceso de desarrollo socioeconómico.

El plan, tal como lo explicitó, consiste en reducir drásticamente el gasto público y deshacerse del banco central (una vez eliminados sus enormes pasivos remunerados), desregular amplios sectores de la vida económica y social, eliminar los obstáculos y controles que sofocan el comercio y la inversión nacionales y extranjeros, y cortar los lazos mercantilistas entre las empresas y los sindicatos, por un lado, y el gobierno, por otro. Si logra una parte significativa de lo que expuso en su discurso inaugural, sus reformas podrían pasar a la historia como comparables a las emprendidas por Roger Douglass y Ruth Richardson en Nueva Zelanda en la segunda mitad de los años ochenta y principios de los noventa, respectivamente, la transformación de Gran Bretaña por Margaret Thatcher en los ochenta, la revolución fiscal de Irlanda a principios de los noventa o el cambio abismal hacia el libre mercado de Estonia en esa misma década.

La magnitud de lo que ha heredado es alucinante. El déficit fiscal asciende al 15% del producto bruto interno: un tercio en manos del Tesoro y dos tercios en las del Banco Central, que ha actuado bajo los peronistas como un Tesoro paralelo. No sorprende entonces que la deuda del gobierno ascienda a más de 400.000 millones de dólares, para no mencionar otros 100.000 millones de dólares (ambas cifras billones en inglés) que adeudan el tesoro, el banco central y la empresa petrolera estatal en diversas otras formas.

¿Cómo abona el banco central los intereses de la deuda de corto plazo? A través de la impresión de toneladas de más pesos, por supuesto, lo que inutiliza todo el propósito de la esterilización monetaria. Periódicamente, los bancos refinancian la deuda, y así sucesivamente. (A medida que se acercaba la fecha de la transición hacia un nuevo gobierno, comenzaron a canjearla por papeles aún más líquidos). A esto se debe que Milei advirtiera en su discurso que, en ausencia de medidas fiscales y monetarias drásticas, Argentina, cuya inflación es del 150 por ciento en la actualidad pero que se está acelerando rápidamente y alcanzará un 300 por ciento anualizado a principios de 2024, se enfrentaría a una inflación del 15.000 en un futuro no muy distante.

En muy poco tiempo, este país, uno de los diez más ricos a principios del siglo XX, tendría una tasa de pobreza del noventa por ciento. Tras doce años de nulo crecimiento económico, la cifra actual se sitúa ya entre el 40 y el 45 por ciento. Sólo seis millones de argentinos (de una población de algo menos de 46 millones) tienen un empleo formal.

El último trabajo que uno desea es ser presidente de Argentina en esta coyuntura. La mejor de las suertes, presidente Milei.

Traducido por Gabriel Gasave

El original en inglés puede verse aquí.

Álvaro Vargas Llosa es Académico Asociado Senior del Centro Para la Prosperidad Global del Independent Institute. Sus libros del Independent incluyen Global CrossingsLiberty for Latin America y  The Che Guevara Myth.

Publicado en Voces de libertad.

https://independent.typepad.com/elindependent/2023/12/oda-al-sacrificio-de-milei.html#more

jueves, abril 01, 2021

La Casa real incaica, denominada también Ayllu Real o Familia Imperial Incaica, de los emperadores Sapa Incas Huayna Cápac y Túpac Yupanqui.

 Descendencia del inca Túpac Yupanqui.

Máxima Zorreguieta, Reina consorte de los Países Bajos, descendiente de la ñusta Catalina Páucar Ocllo, quien perteneció al linaje del inca Túpac Yupanqui.

Hernando Siles, Presidente de Bolivia entre 1926 y 1930. Padre del también presidente Hernán Siles Zuazo.

José Luis Bustamante y Rivero, Presidente Constitucional del Perú de 1945 a 1948 y presidente de la Corte Internacional de Justicia entre 1967 y 1969.

Mario Vargas Llosa, Marqués de Vargas Llosa, novelista y ensayista peruano español. Premio Nobel de Literatura en 2010.

Sebastián Piñera, Presidente de Chile.

Descendencia de la panaca de Túpac Yupanqui.

La panaca del inca Túpac Yupanqui apoyó a Huáscar en su enfrentamiento contra Atahualpa, por ello sería perseguida y diezmada parcialmente por los capitanes atahualpistas. No obstante, los sobrevivientes apoyaron a los invasores españoles y obtuvieron a cambio diversas mercedes y privilegios, además de cacicazgos en el Cuzco y el Alto Perú. Entre las diferentes ramas se encuentran:

Familia Cusicanqui. Caciques de Pacajes y Calacoto durante la época virreinal. Entre sus descendientes se encuentran los políticos bolivianos Silvia Rivera Cusicanqui y Hernán Siles Zuazo, expresidente del país altiplánico, y Felipe Cusicanqui, artista visual y pintor chileno.

Familia Fernández Cornejo, establecida originalmente en Arequipa y con presencia en Moquegua, Bolivia y Argentina. Descendían de la ñusta Catalina Páucar Ocllo, posible hija del inca Túpac Hualpa, aunque del linaje de Túpac Yupanqui, a través de su nieta Mariana de Grado Maldonado casada con Diego Fernández Cornejo. Entre los descendientes de esta pareja se encuentran los políticos argentinos José Antonio Fernández Cornejo, Jorge Zorreguieta y la reina Máxima de los Países Bajos,​ además de los políticos peruanos Nicolás de Araníbar Fernández Cornejo, José Gregorio Paz Soldán, Toribio Pacheco y José Luis Bustamante y Rivero, incluyendo a los intelectuales y escritores igualmente peruanos: Mariano Eduardo de Rivero y Ustariz, los hermanos Mateo y Mariano Felipe Paz Soldán, Juan de Arona, José Santos Chocano y Mario Vargas Llosa.

Descendencia de Bárbola Coya Yupanqui.

A través de Bárbola Coya Yupanqui, sobrina (posible nieta) de Túpac Yupanqui y mujer del conquistador García Díaz de Castro,2​ ha quedado una vasta descendencia establecida en Chile y Argentina, entre cuyas ramas se encuentran:

Familia Medina y Ramírez de Montalvo, establecida en Tucumán y con presencia en Argentina. Descendían del encomendero Diego de Medina y Díaz de Castro, hijo de Catalina Díaz de Castro Yupanqui y nieto por lo tanto del conquistador García Díaz de Castro y la palla Bárbola. Entre sus descendientes destacan los políticos argentinos Benjamín Villafañe y su hijo Benjamín Villafañe Chaves, así como el escritor Raúl Vera Ocampo.

Familia Prado y Medina, establecida originalmente en Tucumán y con presencia en Chile. Descendían de Petronila de Medina y Garnica, bisnieta de la palla Bárbola y nieta del conquistador Gaspar de Medina. Entre sus descendientes destacan Mateo de Toro Zambrano y los siguientes condes de la Conquista, a través de la familia Correa de Saa y Toro-Zambrano, así como Melchor Concha y Toro e Ignacio de la Carrera, padre de los hermanos Carrera, próceres de la independencia de Chile.

Familia Garmendia Alurralde, establecida originalmente en Tucumán y con presencia en Chile y Argentina. Descienden de Elena María Alurralde, madre de los patriotas tucumanos Ildefonso de las Muñecas y José Ignacio Garmendia y Alurralde, además de Luisa Garmendia Alurralde, esposa del general Francisco Antonio Pinto, tercer presidente de Chile y ancestros por lo tanto de importantes personajes chilenos como Aníbal Pinto, Manuel Bulnes Pinto, Gonzalo Bulnes, Fernando Ariztía Ruiz y Sebastián Piñera.3​

Descendencia del inca Huayna Cápac.

Descendencia del inca Atahualpa

Investigaciones sustentan que el inca Atahualpa, hijo de Huayna Cápac, dejó una importante descendencia en el Ecuador. De la cual se podría nombrar al tronco familiar Proaño de Ecuador, pues el genearca de esta familia, el capitán Francisco Proaño de los Ríos, no dejó descendencia con su legítima esposa Agustina Suárez de Figueroa, pero sí la tuvo de su unión con Isabel Atahualpa Inca y María. Así dio inicio a la familia Proaño en el Ecuador. Sin embargo otras investigaciones afirman que este linaje se extinguió en el año de 1624. Lo cual estaría en duda, ya que actualmente existen descendientes de Francisco Proaño en el Ecuador y su única descendencia fue por medio de Isabel y María descendientes del Inca Atahualpa.

Descendencia de Paullu Inca.

Justo Sahuaraura Inca, autor de los Recuerdos de la Monarquía Peruana (1850).

José Domingo Choquehuanca, escritor y político peruano de inicios de la República.

Es el conjunto de los descendientes de Cristóbal Paullu Inca, hijo del emperador Huayna Cápac, de quien actualmente una de sus ramas detenta el mayorazgo o descendencia directa patrilineal. Tanto por su descendencia legítima como por sus hijos legitimados por el emperador Carlos V, tenemos las siguientes ramas:

Familia Obando Tito Atauchi.

Son los descendientes de Quispe Topa Inka, que asumió el nombre colonial de Bartolomé Topa Atao o Quispe Tito Atauchi, quienes durante el siglo XVIII adoptaron el apellido Ramos Tito Atauchi y en el siglo XIX, el de Obando u Obando Titu Atauchi. Según el historiador John Hemming esta rama de la familia real incaica es el resultado de la unión de la descendencia de dos Casas Incas de mucha importancia o de dos hijos príncipes del emperador Huayna Capac: Paullo Inca y Titu Atauchi Inca. Sin embargo el estudio del genealogista Ronald Elward, refiere que más bien son descendientes del Canciller Titu Atauchi otro príncipe Inca hermano del emperador Huayna Capac Inca, cuya hija o nieta tuvo un hijo con el príncipe Paullo Inca, que fue legitimado por el emperador Carlos V, llamado Bartolomé Titu Atauchi. En la actualidad se destacan las siguientes 2 ramas principales:

Rama Obando Titu Atauchi Inca. Descendientes de los nobles incas don Lizandro Obando (Titu Atauchi) Camero: cuyos hijos conocidos según la referida investigación del diario El Comercio de Lima, son Agripino Obando Chávez y Gregorio Obando Chávez. Herederos: Gladys Obando Montes, Sylvain Obando, Marie Angehelie Alarcón Obando, Ruth Obando Montes, José Luis Obando Montes, Jael Obando Montes, Joselyn Alarcón Obando, Tifany Zarate Obando.

Rama Paredes Obando Titu Atauchi Inca. Descendientes del patricio intelectual cusqueño Luis Felipe Paredes Obando (Obando-Tito-Atauchi Inca): Herederos conocidos, según la citada investigación genealógica publicada en el diario El Comercio, son Teresa Paredes Tresierra, Nanci Paredes Tresierra y el abogado Fernando Zora-Carvajal Aguirre. Cabe resaltar que el citado Luis Felipe Paredes Obando, es además heredero testamentario de don Ángel Vega Enríquez (último descendiente público del linaje Betancourt Tupac Amaru). Actualmente entre los miembros más conocidos de este linaje, según información de esta familia descendiente del Emperador Inca Huayna Capac de la ciudad de Cusco, en el contexto internacional y nacional, se destacan el economista Carlos Paredes Gonzales, excandidato a la segunda vicepresidencia de la república del Perú, coordinador del Proyecto Sierra Productiva. Asimismo, se tiene a Antonio Maldonado Paredes, abogado penalista de fama internacional, especialista en Derechos Humanos y exprocurador anticorrupción de la república del Perú.

Rama adicional Sahuaraura Tito Atauchi. Un miembro de los Ramos Tito Atauchi, se vinculó en el siglo XVIII con los Sahuaraura, caciques de Quispicanchis. Destacaron en el bando fidelista durante la Gran Rebelión tupamarista y su miembro más destacado, Justo Sahuaraura Inca, vivió a inicios de la República. Sin embargo, este tronco emparentado por matrimonio, en realidad según la visión andina de sucesión de los Ayllus y Panakas Reales de Cusco, es la descendencia más representativa de la Casa Real o linaje del emperador Pachacutec, abuelo del último sapam Inka Huayna Capac.

Familia Carlos Inca (diluida en ramas femeninas)

En el pasado la rama legítima y heredera de los bienes y beneficios otorgados por la Corona Española, que desde el siglo XVII se diluyo en la rama femenina (Bustamante Carlos Inca), que obtuvo diferentes mercedes y reconocimientos. Fundada por Carlos Inca y proseguida por su hijo Melchor Carlos Inca, ambos encomenderos y regidores del Cabildo del Cuzco, este último fue desterrado a España donde obtuvo el hábito de caballero de la Orden de Santiago. Dejó vasta descendencia ilegítima, como Juan Melchor Carlos Inca, así como hijas que prolongarían el apellido en el Cuzco virreinal.

Familia Choquehuanca.

Conformada por los descendientes de Diego Chuquihuanca y posteriormente emparentada con importantes casas cacicales y linajes collas y aymaras. Sus principales miembros se establecieron en Azángaro ocupando la dignidad cacical, destacando entre ellos José Domingo Choquehuanca. En la actualidad pertenecen a esta rama reconocidos políticos bolivianos como David Choquehuanca y Víctor Hugo Cárdenas.

Descendencia de Inés Huaylas Ñusta.

A través de Quispe Sisa, bautizada como Inés Huaylas Yupanqui e hija del inca Huayna Cápac y, según unas fuentes, de la princesa Paccha Duchicela, Shyri XVI del Reino de Quito,5​6​7​ y según otras de Contarguacho (señora de Anan Huaylas); unida sucesivamente con el marqués Francisco Pizarro y Francisco de Ampuero, quedó la siguiente descendencia:

Francisca Pizarro Yupanqui, se estableció en España y contrajo matrimonio con su tío Hernando Pizarro. Sus descendientes obtuvieron el Marquesado de la Conquista, linaje en la actualidad extinto.

María Ana Isabel Josefa de Ampuero y Huaylas, casó en primeras nupcias con el rico hacendado Francisco de Valverde y Contreras-Ulloa, descendiente a su vez de Mafalda de la Cerda, del linaje de los Infantes de la Cerda, primogénitos de Alfonso X "El Sabio, rey de Castilla. Una de sus descendientes entroncó con los condes de las Lagunas, linaje al cual pertenece Fernando de Trazegnies Granda, actual V marqués de Torrebermeja.

En segundas nupcias, casó con Juan de Avendaño y Azurpay, hijo a su vez del conquistador Diego de Avendaño, caballero de la Orden de Santiago y de su mujer, la ñusta Juana Azurpay, hija del inca Huayna Cápac.

Descendencia de Manco Inca.

Casa de Santiago de Oropesa (extinta aproximadamente en 1740).

Se considera la descendencia femenina de Sayri Túpac, hijo de Manco Inca. A través de su hija Beatriz Clara Coya de Loyola (casada luego con Martín García Óñez de Loyola, conquistador de Chile y pariente de San Ignacio de Loyola); que luego continuaría su hija Ana María Lorenza García Sayri Túpac de Loyola (por haberse casado con Juan Enríquez de Borja, hijo del marqués de Alcañices y descendiente de San Francisco de Borja, y a través de esta sangre entroncarse con la más alta nobleza española como la Casa de Enríquez y, evidentemente, la Casa de Borja o Borgia, con título de Grandeza de España). La cual, luego de su matrimonio en 1614, recibió el título de Marquesa de Santiago de Oropesa.

Descendencia de Túpac Amaru I.

Considerados descendientes de Túpac Amaru I, último gobernante inca de Vilcabamba:

Familia Betancur-Túpac Amaru (extinta en 1932)-

Sostenían ser descendientes de Juan Tito quien contrajo matrimonio con Gabriela de Arce y procrearon a Manuela Túpac Amaru y Arce. Esta dama se casó con el criollo Bernardo de Betancur y Hurtado de Arbieto, cuyos hijas protagonizaron un sonado litigio reclamando el derecho a poseer el Marquesado de Santiago de Oropesa. Sin embargo, es probable que este linaje descienda en realidad de Alonso Tito Atauchi, otro nieto del emperador Huayna Cápac, puesto que José Gabriel Condorcanqui denominado Tupac Amaru, alegó en la Audiencia de Lima (en 1777) que falsificaron documentos e inclusive que arrancaron páginas de un libro bautismal para socavar la legítima posición de los Condorcanqui-Tupac Amaru. Tema confuso y rebatible. Dicho proceso judicial fue lamentable y produjo difamaciones mutuas entre las dos familias, por eso también se afirma que Condorcanqui era un impostor. Las opiniones son diversas, según José Antonio Del Busto no se demostró parentesco lineal alguno de los Betancur con los Túpac Amaru (Del Busto Duthurburu, 1981).

También perteneció a este linaje Trinidad Enríquez Ladrón de Guevara, mujer de letras, primera lideresa social feminista, y primera mujer universitaria de América del Sur. El último descendiente público de este interesante linaje Betancur-Túpac Amaru, fue Ángel Vega Enríquez, sobrino de la anterior, fundador del diario El Sol del Cusco, fallecido en 1932 tras una sacrificada y heroica vida en contra de los poderes que explotaban al pueblo indígena, además se le considera como el fundador e inspirador de la corriente ideológica indigenista cusqueña. Según referencia del historiador Manuel Jesús Aparicio, no tuvo descendencia o hijos, sin embargo dejó simbólicos herederos testamentarios, entre ellos los intelectuales cusqueños Rafael Aguilar Páez y Luis Felipe Paredes Obando. Linaje extinto por la rama Vega y Enríquez, tanto Ángel Vega Enríquez como Trinidad Enríquez no dejaron descendientes. Posiblemente existan otros descendientes de este histórico linaje inca de la alta nobleza, Betancur-Túpac Amaru, que se conservan en el anonimato, como la rama que durante los inicios de la república peruana apellidó Laza.

Familia Condorcanqui-Túpac Amaru (extinta en 1827).

Su principal representante fue el cacique rebelde José Gabriel Condorcanqui Noguera, además de sus parientes próximos como Diego Cristóbal Túpac Amaru y Andrés Túpac Amaru, entre otros. Descendientes de una hija natural de Felipe Túpac Amaru, último señor de Vilcabamba. Linaje posiblemente extinto en el año de 1827. José Gabriel Condorcanqui Noguera, precursor de la independencia peruana, peticionó a las autoridades judiciales del Virreinato ser reconocido como marqués de Oropesa, título que se le daba al posible heredero a la corona de los Incas. Además se atribuyó la corona Incaica en forma arbitraria pasando por encima de otros legítimos herederos a dicho magno título. Esto causó la indignación del Consejo de los 24 Incas, representación corporativa legal y legítima colonial de los Incas con sede en la ciudad de Cusco, quienes se opusieron a Condorcanqui. Ni siquiera los más notables descendientes de los Incas de la ciudad de Cusco, se atrevieron a coronarse como Sapa Inca. La soberbia e individualismo del prócer de la independencia José Gabriel Condorcanqui produjo la división de los Incas y su enfrentamiento. Punto de inicio de la decadencia y pérdida de poder de la nobleza Incaica Colonial.

Fuente de información: Wikipedia.

lunes, abril 06, 2020

Coronavirus: los disidentes.

Coronavirus: los disidentes 

por Alvaro Vargas Llosa.

Los mejores resultados contra el coronavirus no se han dado aboliendo la libertad de movimientos ni acogotando la iniciativa privada, sino disintiendo inteligentemente de la histeria universal que exigía ambas cosas.
Lo que permitió a Corea del Sur -que no ha decretado el confinamiento masivo y donde menos de 180 personas han muerto por el coronavirus- controlar la epidemia, fue la masificación de pruebas. Gracias a una reforma que en 2016 aligeró el pesado fardo regulatorio que hubiera obstaculizado la elaboración de test en esta crisis, varias empresas de biotecnología pudieron desarrollarlas y obtener rápida aprobación: Kogene, Seegene, Solgent, SD Biosensor.
Lo que ha permitido su relativo éxito a Alemania, con casi el doble de habitantes que España pero diez veces menos muertos por el coronavirus, es también la masificación de las pruebas. La semana pasada hicieron 350.000 test y ahora van por los cerca de 500.000 semanales ¿Cómo lo logró? Cuando Charité, la entidad vinculada a dos universidades cuyo equipo de virólogos lidera Christian Drosten, desarrolló un kit de análisis, el sistema descentralizado alemán, bajo el cual los laboratorios no están subordinados a una autoridad política intervencionista, pudo empezar a hacer pruebas velozmente. En Alemania hay un confinamiento menos generalizado e implacable que en España (según el interesante sistema de análisis de movimientos que está empleando Google, en España las visitas a los parques han caído un 90 por ciento y a las farmacias y tiendas de comida un 76 por ciento, mientras que los porcentajes alemanes son 49 y 51 respectivamente).
Otros países también han tenido éxito con una política menos restrictiva, como Suecia, gracias a que ciertas cosas las hicieron bien y a una vieja disciplina civil.
Pero no sólo estos ejemplos deberían abrirnos los ojos frente a la compatibilidad que toda sociedad civilizada debería perseguir entre ser libre y estar segura. Hay también un principio más general y obvio: cuando un país es financieramente sólido, y eso no se logra nunca con una fiscalidad infantil, está en mejor posición para enfrentar una pandemia. En 2007, España tenía una deuda pública que ascendía al 37 por ciento del PIB, mientras que las de Alemania y Holanda, que estaban más endeudados, equivalían a 65 y 40 por ciento. Hoy, la deuda de España asciende a casi un 100 por ciento, mientras que las de Alemania y Holanda, dos países que sí hicieron sus deberes en todos estos años, bordean el 60 y el 50, respectivamente. Italia tampoco hizo sus deberes: tenía una deuda equivalente a 100 por ciento del PIB y la que tiene ahora, 130 del PIB, es bastante peor.
La lección no es que hay que ser un rubísimo y germanísimo Übermensch para hacer las cosas razonablemente bien, sino que quienes las han hecho atrozmente mal deben aprender de los mejores -los disidentes- para que la próxima crisis no cueste tantas vidas inocentes por culpa del tercermundismo político.
ABC, Madrid - 05/04/2020.
Publicado en ABC España.

martes, marzo 24, 2020

La idiotez viral por Álvaro Vargas Llosa.

La idiotez viral 
por Álvaro Vargas Llosa.
ABC, Madrid
Uno pensaría que durante el encierro la gente trabaja a distancia, hace ejercicios, lee, escucha música, ve películas, practica el sexo virtual o contempla con filosófica disposición las musarañas (exagero: las musarañas son un horripilante mamífero). Pero hay gente que hace algo más: cultivar la idiotez. Peor aún: la idiotez ideológica. Leo en Estados Unidos y Europa, donde súbitamente parece haber una concentración muy espesa de idiotez por metro cuadrado, que el coronavirus prueba que los gobiernos son la salvación y las empresas, las culpables.

Por lo menos el opio que fumaron Keats y Coleridge contribuyó a la gran poesía romántica del siglo XIX, pero lo que fuman estos ideólogos nos puede arruinar aún más. Veamos. ¿Por qué Corea del Sur ha controlado el Covid-19? Porque cuatro empresas desarrollaron velozmente la prueba del virus sin que el Gobierno les pusiera trabas. Las pruebas masivas facilitaron el aislamiento del problema por parte del propio Gobierno. ¿Por qué en Estados Unidos todo salió al revés? Porque a empresas como Roche, que desarrollaron una prueba desde enero, no se les dio autorización para distribuirla. Sí se la dieron a una agencia federal, el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades, mientras se la negaban a los privados y prohibían el ingreso de «kits» de prueba del extranjero. La prueba oficial resultó no sólo lenta sino... ¡fallida! Cuando, derrotado, el Gobierno dio luz verde a Roche el 29 de febrero, ya era tarde.
¿Sabemos de algún burócrata que haya desarrollado un tratamiento? No, pero varias empresas están avanzando, entre ellas Gilead Sciences, que ha iniciado la fase 3 de sus estudios con Remdesivir (varios gobiernos europeos ahora colaboran con sus ensayos). La sanidad pública ha dado muestras alrededor del mundo del sacrificio y la entrega emocionantes de sus profesionales, pero esos héroes y heroínas han tenido que actuar en un ambiente agravado por la incompetencia de políticos y aparatos estatales. Han sido, junto con los fallecidos, sus víctimas privilegiadas. La sanidad pública italiana, en manos de un personal extraordinario, se vio desbordada en pocos días.
Observo a muchas empresas que gracias a su robustez pueden aliviar la tragedia sanitaria y el drama de una economía que se ha parado en seco. Desde Amancio Ortega, que está movilizando su capacidad logística desde China para ayudar a los servicios sanitarios españoles, hasta Cisco, que pagará salarios completos a quienes no están en nómina y trabajan horas reducidas desde sus casas, la iniciativa privada multiplica los esfuerzos por sostener al mundo. Podrían los apologistas de la idiotez decir que los tiburones capitalistas lo hacen porque no quieren quedarse sin consumidores, pero caerían en la deliciosa contradicción de remedar a Adam Smith, el que decía que no era por la benevolencia del carnicero, el cervecero o el panadero que obteníamos nuestra cena, sino por la preocupación de sus propios intereses…
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miércoles, octubre 09, 2019

Hoy, 9 de octubre de 2019, se cumplen 52 años de la muerte de Ernesto "Che" Guevara.

La máquina de matar: El Che Guevara, de agitador comunista a marca capitalista por Alvaro Vargas Llosa.

El Che Guevara, quien hizo tanto (¿o tan poco?) por destruir al capitalismo, es en la actualidad la quintaesencia de una marca capitalista. Su semblante adorna jarros de café, caperuzas, encendedores, llaveros, billeteras, gorras de béisbol, tocados, bandadas, musculosas, camisetas deportivas, carteras finas, jeans de denim, té de hierbas, y por supuesto esas omnipresentes remeras con la fotografía, tomada por Alberto Korda, del galán socialista luciendo su boina durante los primeros años de la revolución, en el instante en que el Che de casualidad se introdujo en el visor del fotógrafo—y en la imagen que, treinta y ocho años después de su muerte, constituye aún el logotipo del revolucionario (¿o del capitalista?) “chic”. Sean O''''Hagan sostuvo en The Observer que existe incluso un jabón en polvo con el eslogan "El Che lava más blanco."
Los productos del Che son comercializados por grandes corporaciones y por pequeñas empresas, tales como la Burlington Coat Factory, la cual difundió un comercial televisivo presentando a un joven en pantalones de fajina luciendo una remera del Che, o la Flamingo''''s Boutique en Union City, Nueva Jersey, cuyo propietario respondió a la furia de los exiliados cubanos locales con este argumento devastador: "Yo vendo lo que la gente desea comprar." Los revolucionarios también se unieron a este frenesí de productos—desde "The Che Store", que vende provisiones, hasta el sitio que atiende "todas sus necesidades revolucionarias" en Internet, y el escritor italiano Gianni Minà, quien le vendió a Robert Redford los derechos cinematográficos del diario del Che sobre su juvenil viaje alrededor de América del Sur en el año 1952 a cambio de poder acceder al rodaje del film Diarios de Motocicleta y de que Minà pudiese producir su propio documental. Para no mencionar a Alberto Granado, quien acompañó al Che en su viaje de juventud y ahora asesora documentalistas, y que se quejaba hace poco en Madrid, según el diario El País, ante un Rioja y un magret de pato, de que el embargo estadounidense contra Cuba le dificulta el cobro de las regalías. Para llevar a la ironía más lejos: el edificio en el cual nació Guevara en la ciudad de Rosario, Argentina, un espléndido inmueble de comienzos del siglo veinte sito en la esquina de las calles Urquiza y Entre Ríos, se encontraba hasta hace poco ocupado por la administradora de fondos de jubilaciones y pensiones privada Máxima AFJP, una hija de la privatización de la seguridad social argentina en la década de 1990.
La metamorfosis del Che Guevara en una marca capitalista no es nueva, pero la marca viene experimentando un renacimiento—un renacimiento especialmente destacable, dado que el mismo tiene lugar años después del colapso político e ideológico de todo lo que Guevara representaba. Esta suerte inesperada se debe sustancialmente a Diarios de Motocicleta, la película producida por Robert Redford y dirigida por Walter Salles. (Es una de las tres películas más importantes sobre el Che ya realizadas o actualmente en rodaje en los últimos dos años; las otras dos han sido dirigidas por Josh Evans y Steven Soderbergh.) Hermosamente rodada en paisajes que claramente han eludido los efectos erosivos de la polución capitalista, el film exhibe al joven en un viaje de auto-descubrimiento a medida que su conciencia social en ciernes tropieza con la explotación social y económica, lo que va preparando el terreno para la reinvención del hombre a quien Sartre llamara alguna vez el ser humano más completo de nuestra era.
Pero para ser más preciso, el actual renacimiento del Che se inició en 1997, en el trigésimo aniversario de su muerte, cuando cinco biografías abrumaron las librerías y sus restos fueron descubiertos cerca de una pista de aterrizaje en el aeropuerto de Vallegrande, en Bolivia, después de que un general boliviano retirado, en una revelación espectacularmente oportuna, indicara la ubicación exacta. El aniversario volvió a centrar la atención en la famosa fotografía de Freddy Alborta del cadáver del Che tendido sobre una mesa, escorzado, muerto y romántico, luciendo como Cristo en un cuadro de Mantegna.
Es usual que los seguidores de un culto no conozcan la verdadera historia de su héroe. (Muchos rastafaris renunciarían a Haile Selassie si tuviesen alguna idea de quien fue en realidad.) No sorprende que los seguidores contemporáneos de Guevara, sus nuevos admiradores post-comunistas, también se engañen a sí mismos al aferrarse a un mito—excepto los jóvenes argentinos que corean una expresión de rima perfecta: "Tengo una remera del Che y no sé por qué."
Considérese a algunos de los individuos que recientemente han blandido o invocado el retrato de Guevara como un emblema de justicia y rebelión contra el abuso de poder. En el Líbano, unos manifestantes que protestaban en contra de Siria ante la tumba del ex primer ministro Rafiq Hariri portaban la imagen del Che. Thierry Henry, un jugador de fútbol francés que juega para el Arsenal, en Inglaterra, se apareció en una importante velada de gala organizada por la FIFA, el organismo del fútbol mundial, vistiendo una remera roja y negra del Che. En una reciente reseña publicada en The New York Times sobre Land of the Dead de George A. Romero, Manohla Dargis destacaba que "el mayor impacto aquí puede ser el de la transformación de un zombi negro en un virtuoso líder revolucionario," y agregó: "Creo que el Che en verdad vive, después de todo."
El héroe del fútbol Maradona ostentó el emblemático tatuaje del Che en su brazo derecho durante un viaje en el que se reunió con Hugo Chávez en Venezuela. En Stavropol, al sur de Rusia, unos manifestantes que reclamaban los pagos en efectivo de los beneficios del bienestar social tomaron la plaza central con banderas del Che. En San Francisco, City Lights Books, el legendario hogar de la literatura beat, invita a los visitantes a una sección dedicada a América Latina en la cual la mitad de los estantes se encuentra ocupada por libros del Che. José Luis Montoya, un oficial de policía mexicano que combate el crimen relacionado con las drogas en Mexicali luce una vincha del Che porque ella lo hace sentirse más fuerte. En el campo de refugiados de Dheisheh, en la margen occidental del río Jordán, los afiches del Che adornan un muro que le rinde tributo a la Intifada. Una revista dominical dedicada a la vida social en Sydney, Australia, enumera a los tres invitados ideales en una cena: Alvar Aalto, Richard Branson, y el Che Guevara. Leung Kwok-hung, el rebelde elegido a la junta legislativa de Hong Kong, desafía a Beijing al vestir una remera del Che. En Brasil, Frei Betto, consejero del Presidente Lula da Silva y encargado del programa de alto perfil "Hambre Cero," afirma que "deberíamos prestarle menos atención a Trotsky y mucha más al Che Guevara." Y lo más estupendo de todo, en la ceremonia de este año de los Premios de la Academia, Carlos Santana y Antonio Banderas interpretaron la canción principal del film Diarios de Motocicleta: Santana se presentó luciendo una remera del Che y un crucifijo. Las manifestaciones del nuevo culto del Che están por todas partes. Una vez más el mito está apasionando a individuos cuyas causas en su mayor parte representan exactamente lo opuesto de lo que era Guevara.
Ningún hombre carece de algunas cualidades atenuantes. En el caso del Che Guevara, esas cualidades pueden ayudarnos a medir el abismo que separa a la realidad del mito. Su honestidad (quiero decir: honestidad parcial) significa que dejó testimonio escrito de sus crueldades, incluido lo muy malo, aunque no lo peor. Su coraje—que Castro describió como "su manera, en los momentos difíciles y peligrosos, de hacer las cosas más difíciles y peligrosas"—significa que no vivió para asumir la plena responsabilidad por el infierno de Cuba. El mito puede decir tanto acerca de una época como la verdad. Y es así que gracias a los propios testimonios que el Che brinda de sus pensamientos y de sus actos, y gracias también a su prematura desaparición, podemos saber exactamente cuan engañados están muchos de nuestros contemporáneos respecto de muchas cosas.
Guevara puede haberse enamorado de su propia muerte, pero estaba mucho más enamorado de la muerte ajena. En abril de 1967, hablando por experiencia, resumió su idea homicida de la justicia en su "Mensaje a la Tricontinental": “El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar”. Sus primeros escritos se encuentran también sazonados con esta violencia retórica e ideológica. A pesar de que su ex novia Chichina Ferreyra duda de que la versión original de los diarios de su viaje en motocicleta contenga la observación de "siento que mis orificios nasales se dilatan al saborear el amargo olor de la pólvora y de la sangre del enemigo," Guevara compartió con Granado en esa temprana edad esta exclamación: "¿Revolución sin disparar un tiro? Estás loco." En otras ocasiones el joven bohemio parecía incapaz de distinguir entre la frivolidad de la muerte como un espectáculo y la tragedia de las victimas de una revolución. En una carta a su madre en 1954, escrita en Guatemala, donde fue testigo del derrocamiento del gobierno revolucionario de Jacobo Arbenz, escribió: “Aquí estuvo muy divertido con tiros, bombardeos, discursos y otros matices que cortaron la monotonía en que vivía”.
La disposición de Guevara cuando viajaba con Castro desde México a Cuba a bordo del Granma es capturada en una frase de una carta a su esposa que redactó el 28 de enero de 1957, no mucho después de desembarcar, publicada en su libro Ernesto: Una Biografía del Che Guevara en Sierra Maestra: “Estoy en la manigua cubana, vivo y sediento de sangre”. Esta mentalidad había sido reforzada por su convicción de que Arbenz había perdido el poder debido a que había fallado en ejecutar a sus potenciales enemigos. En una carta anterior a su ex novia Tita Infante había observado que “Si se hubieran producido esos fusilamientos, el gobierno hubiera conservado la posibilidad de devolver los golpes”. No sorprende que durante la lucha armada contra Batista, y luego tras el ingreso triunfal en La Habana, Guevara asesinara o supervisara las ejecuciones en juicios sumarios de muchísimas personas—enemigos probados, meros sospechados y aquellos que se encontraban en el lugar equivocado en el momento equivocado.
En enero de 1957, tal como lo indica su diario desde la Sierra Maestra, Guevara le disparó a Eutimio Guerra porque sospechaba que aquel se encontraba pasando información: “Acabé con el problema dándole un tiro con una pistola del calibre 32 en la sien derecha, con orificio de salida en el temporal derecho...sus pertenencias pasaron a mi poder”. Más tarde mató a tiros a Aristidio, un campesino que expresó el deseo de irse cuando los rebeldes siguieran su camino. Mientras se preguntaba si esta victima en particular "era en verdad lo suficientemente culpable como para merecer la muerte," no vaciló en ordenar la muerte de Echevarría, el hermano de uno de sus camaradas, en razón de crímenes no especificados: "Tenía que pagar el precio." En otros momentos simularía ejecuciones sin llevarlas a cabo, como un método de tortura psicológica.
Luis Guardia y Pedro Corzo, dos investigadores que se encuentran trabajando en Florida en un documental sobre Guevara, han obtenido el testimonio de Jaime Costa Vázquez, un ex comandante del ejército revolucionario conocido como "El Catalán," quien sostiene que muchas de las ejecuciones atribuidas a Ramiro Valdés (futuro ministro del interior de Cuba) fueron responsabilidad directa de Guevara, debido a que Valdés se encontraba bajo sus ordenes en las montañas. “Ante la duda, mátalo” fueron las instrucciones del Che. En vísperas de la victoria, según Costa, el Che ordenó la ejecución de un par de docenas de personas en Santa Clara, en Cuba central, hacia donde había marchado su columna como parte de un asalto final contra la isla. Algunos de ellos fueron muertos en un hotel, como ha escrito Marcelo Fernándes-Zayas, otro ex revolucionario que después se convertiría en periodista (agregando que entre los ejecutados había campesinos conocidos como casquitos que se habían unido al ejército simplemente para escapar del desempleo).
Pero la "fría máquina de matar" no dio muestra de todo su rigor hasta que, inmediatamente después del colapso del régimen de Batista, Castro lo pusiera a cargo de la prisión de La Cabaña. (Castro tenía un buen ojo clínico para escoger a la persona perfecta para proteger a la revolución contra la infección.) San Carlos de La Cabaña es una fortaleza de piedra que fue utilizada para defender a La Habana contra los piratas ingleses en el siglo dieciocho; más tarde se convirtió en un cuartel militar. De una manera que evoca al escalofriante Lavrenti Beria, Guevara presidió durante la primera mitad de 1959 uno de los periodos más oscuros de la revolución. José Vilasuso, abogado y profesor en la Universidad Interamericana de Bayamón en Puerto Rico, quien pertenecía al grupo encargado del proceso judicial sumario en La Cabaña, me dijo recientemente que
“El Che dirigió la Comisión Depuradora. El proceso se regía por la ley de la sierra: tribunal militar de hecho y no jurídico, y el Che nos recomendaba guiarnos por la convicción. Esto es: “Sabemos que todos son unos asesinos, luego proceder radicalmente es lo revolucionario”. Miguel Duque Estrada era mi jefe inmediato. Mi función era de instructor. Es decir legalizar profesionalmente la causa y pasarla al ministerio fiscal, sin juicio propio alguno. Se fusilaba de lunes a viernes. Las ejecuciones se llevaban a cabo de madrugada, poco después de dictar sentencia y declarar sin lugar (de oficio) la apelación. La noche más siniestra que recuerdo se ejecutaron siete hombres”.
Javier Arzuaga, el capellán vasco que les brindaba consuelo a aquellos condenados a morir y que presenció personalmente docenas de ejecuciones, habló conmigo recientemente desde su casa en Puerto Rico. Ex sacerdote católico de setenta y cinco años de edad, quien se describe como "más cercano a Leonardo Boff y a la Teología de la Liberación que al ex cardenal Cardinal Ratzinger," Arzuaga recuerda que
“La cárcel de La Cabaña se mantuvo llena a rebosar. Sobre 800 hombres hacinados en un espacio pensado para no más de 300: militares batistianos o miembros de algunos de los cuerpos de la policía, algunos “chivatos”, periodistas, empresarios o comerciantes. El juez no tenía por qué ser hombre de leyes; sí, en cambio, pertenecer al ejército rebelde, al igual que los compañeros que ocupaban con él la mesa del tribunal. Casi todas las vistas de apelación estuvieron presididas por el Che Guevara. No recuerdo ningún caso cuya sentencia fuera revocada en esas vistas. Todos los días yo visitaba la “galera de la muerte”, donde permanecían los prisioneros desde que eran sentenciados a muerte. Corrió la voz de que yo hipnotizaba a los condenados antes de salir para el paredón y que por eso se daban tan fáciles las cosas, sin escenas desagradables, y el Che Guevara dio orden de que nadie fuera conducido al paredón sin que yo estuviera presente. Yo asistí a 55 fusilamientos hasta el mes de mayo, cuando me fui. Eso no quiere decir que no se siguiera fusilando. Herman Marks era un americano, se decía que era prófugo de la justicia. Lo llamábamos “el carnicero” porque gozaba gritando “pelotón, atención, preparen, apunten, fuego”. Conversé varias veces con el Che con el fin de interceder por determinadas personas. Recuerdo muy bien el caso de Ariel Lima que era menor de edad, pero fue inflexible. Lo mismo puedo decir de Fidel Castro, a quien acudí también en dos ocasiones con igual propósito. Sufrí un trauma. A finales de mayo me sentía mal y se me recomendó abandonar la parroquia de Casa Blanca, dentro de cuyos límites se encontraba La Cabaña y que yo había atendido en los últimos tres años. Me fui a México para un tratamiento. Cuando nos despedíamos, el Che Guevara me dijo que nos habíamos llevado bien, tratando los dos de sacar el otro de su campo para atraerlo al de uno. “Hemos fracasado los dos. Cuando nos quitemos las caretas que hemos llevado puestas, seremos enemigos frente a frente”.
¿Cuánta gente fue asesinada en La Cabaña? Pedro Corzo ofrece una cifra de unos doscientos, similar a la proporcionada por Armando Lago, un profesor de economía retirado que ha compilado una lista de 179 nombres como parte de un estudio de ocho años sobre las ejecuciones en Cuba. Vilasuso me dijo que cuatrocientas personas fueron ejecutadas entre el mes de enero y fines de junio de 1959 (fecha en el que el Che dejó de estar a cargo de La Cabaña). Los cables secretos enviados por la Embajada de los Estados Unidos en La Habana al Departamento de Estado en Washington hablan de "más de 500." Según Jorge Castañeda, uno de los biógrafos de Guevara, un católico vasco simpatizante de la revolución, el fallecido Padre Iñaki de Aspiazú, hablaba de setecientas victimas. Félix Rodríguez, un agente de la CIA quien fue parte del equipo a cargo de la captura de Guevara en Bolivia, me dijo que él encaró al Che después de su captura respecto de "las dos mil y pico" ejecuciones por las que fue responsable durante su vida. "Dijo que todos eran agentes de la CIA y no se refirió a la cifra," recuerda Rodríguez. Las cifras más altas pueden incluir ejecuciones que tuvieron lugar en los meses posteriores a la fecha en que el Che dejó de estar a cargo de la prisión.
Lo cual nos trae de regreso a Carlos Santana y a su elegante indumentaria del Che. En una carta abierta publicada en El Nuevo Herald el 31 de marzo de este año, el gran músico de jazz Paquito D''''Rivera reprochó a Santana su vestuario en la ceremonia de los Premios Oscar, y agregó: “Uno de esos cubanos fue mi primo Bebo, preso allí precisamente por ser cristiano. El me cuenta siempre con amargura cómo escuchaba desde su celda en la madrugada los fusilamientos sin juicio de mucho que morían gritando “¡Viva Cristo Rey!”.
El ansia de poder del Che tenía otras maneras de expresarse además del asesinato. La contradicción entre su pasión por viajar—una especie de protesta contra las limitaciones del estado-nación—y su impulso por convertirse en un estado esclavizante en relación a otras personas es patético. Al escribir acerca de Pedro Valdivia, el conquistador de Chile, Guevara reflexionaba: "Pertenecía a esa clase especial de hombres a los que la especie produce de vez en cuando, en quienes un anhelo por el poder ilimitado es tan extremo que cualquier sufrimiento para lograrlo parece natural." Podría haber estado describiéndose así mismo. En cada etapa de su vida adulta, sus megalomanía se manifestaba en el impulso depredador por apoderarse de las vidas y de la propiedad de otras personas, y de abolir su libre voluntad.
En 1958, después de tomar la ciudad de Sancti Spiritus, Guevara intento sin éxito imponer una especie de sharia, regulando las relaciones entre los hombres y las mujeres, el uso del alcohol, y el juego informal—un puritanismo que no caracterizaba precisamente su propia forma de vida. Les ordenó también a sus hombres que asaltaran bancos, una decisión que justificó en una carta a Enrique Oltuski, un subordinado, en noviembre de ese año: "Las masas que luchan están de acuerdo con asaltar a los bancos porque ninguno de ellos tiene un centavo en los mismos." Esta idea de la revolución como una licencia para reasignar la propiedad según le conviniese condujo al puritano marxista a apoderarse de la mansión de un emigrante tras el triunfo de la revolución.
El impulso de desposeer a los demás de su propiedad y de reclamar la propiedad del territorio de otros fue central a la política opresiva de Guevara. En sus memorias, el líder egipcio Gamal Abdel Nasser cuenta que Guevara le preguntó cuántas personas habían abandonado su país debido a la reforma agraria. Cuando Nasser replicó que ninguna, el Che contestó enojado que la manera de medir la profundidad del cambio es a través del número de individuos "que sienten que no hay lugar para ellos en la nueva sociedad." Este instinto depredador alcanzó un apoteosis en 1965, cuando empezó a hablar, como Dios, acerca del "Hombre Nuevo" que él y su revolución crearían.
La obsesión del Che con el control colectivista lo llevó a colaborar en la formación del aparato de seguridad que fue establecido para subyugar a seis millones y medio de cubanos. A comienzos de 1959, una serie de reuniones secretas tuvo lugar en Tarará, cerca de La Habana, en la mansión a la cual el Che temporalmente se retiró para recuperarse de una enfermedad. Allí fue donde los líderes principales, incluido Castro, diseñaron al estado policíaco cubano. Ramiro Valdés, subordinado del Che durante la guerra de guerrillas, fue puesto al mando del G-2, un cuerpo inspirado en la Cheka. Angel Ciutah, un veterano de la Guerra Civil española enviado por los soviéticos que había estado muy cerca de Ramón Mercader, el asesino de Trotsky, y que más tarde entablaría amistad con el Che, desempeñó un papel fundamental en la organización del sistema, junto con Luis Alberto Lavandeira, quien había servido al jefe en La Cabaña. El propio Guevara se hizo cargo del G-6, el grupo al que se le encomendó el adoctrinamiento ideológico de las fuerzas armadas. La invasión respaldada por los EE.UU. de Bahía de Cochinos en abril de 1961 se convirtió en la ocasión perfecta para consolidar al nuevo estado policíaco, con el acorralamiento de decenas de miles de cubanos y una nueva serie de ejecuciones. Como el mismo Guevara le expresó al embajador soviético Sergei Kudriavtsev, los contrarrevolucionarios nunca "volverían a levantar su cabeza."
"Contrarrevolucionario" es el término que se le aplicaba a cualquiera que se apartara del dogma. Era el equivalente comunista de "hereje." Los campos de concentración eran una forma en la cual el poder dogmático era empleado para suprimir el disenso. La historia le atribuye al general español Valeriano Weyler, el capitán general de Cuba a finales del siglo diecinueve, haber empleado por vez primera a la palabra "concentración" para describir la política de cercar a las masas de potenciales opositores—en su caso a los simpatizantes del movimiento independentista cubano—con alambre de púas y empalizadas. Qué irónico (y apropiado) que los revolucionarios de Cuba más de medio siglo después continuasen con esta tradición local. Al principio, la revolución movilizó a voluntarios para construir escuelas y para trabajar en los puertos, plantaciones, y fábricas—todas ellas exquisitas oportunidades fotográficas para el Che el estibador, el Che el cortador de caña, el Che el fabricante de telas. No pasó mucho tiempo antes de que el trabajo voluntario se volviese un poco menos voluntario: el primer campamento de trabajos forzados, Guanahacabibes, fue establecido en Cuba occidental hacia el final de 1960. Así es como el Che explicaba la función desempeñada por este método de confinamiento: “A Guanahacabibes se manda a la gente que no debe ir a la cárcel , la gente que ha cometido faltas a la moral revolucionaria de mayor o menor grado...es trabajo duro, no trabajo bestial”.
Este campamento fue el precursor del confinamiento sistemático, a partir de 1965 en la provincia de Camag�ey, de disidentes, homosexuales, victimas del SIDA, católicos, Testigos de Jehová, sacerdotes afro-cubanos, y otras escorias por el estilo, bajo la bandera de las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP). Hacinados en autobuses y camiones, los "desadaptados" serían transportados a punta de pistola a los campos de concentración organizados sobre la base del modelo de Guanahacabibes. Algunos nunca regresarían; otros serían violados, golpeados, o mutilados; y la mayoría quedarían traumatizados de por vida, como el sobrecogedor documental de Néstor Almendros Conducta Impropia se lo mostrara al mundo un par de décadas atrás.
De esta manera, la revista Time parece haber errado en agosto de 1960 cuando describió a la división del trabajo de la revolución con una nota de tapa presentando al Che Guevara como el "cerebro," a Fidel Castro como el "corazón" y a Raúl Castro como el "puño." Pero la percepción revelaba el papel crucial de Guevara en hacer de Cuba un bastión del totalitarismo. El Che era de alguna manera un candidato improbable para la pureza ideológica, dado su espíritu bohemio, pero durante los años de entrenamiento en México y en el periodo resultante de la lucha armada en Cuba emergió como el ideólogo comunista locamente enamorado de la Unión Soviética, en gran medida para molestia de Castro y de otros que eran esencialmente oportunistas dispuestos a utilizar cualquier medio necesario para ganar poder. Cuando los aspirantes a revolucionarios fueron arrestados en México en 1956, Guevara fue el único que admitió que era un comunista y que estaba estudiando ruso. (Habló abiertamente de su relación con Nikolai Leonov de la Embajada Soviética.) Durante la lucha armada en Cuba, forjó una férrea alianza con el Partido Socialista Popular (el partido comunista de la isla) y con Carlos Rafael Rodríguez, un jugador importante en la conversión del régimen de Castro al comunismo.
Esta fanática disposición convirtió al Che en una parte esencial de la "sovietización" de la revolución que se había jactado reiteradamente de su carácter independiente. Muy poco después de que los barbudos llegaran al poder, Guevara participó de negociaciones con Anastas Mikoyan, el vice primer ministro soviético, quien visitó Cuba. Le fue confiada la misión de promover las negociaciones soviético-cubanas durante una visita a Moscú a finales de 1960. (La misma fue parte de un largo viaje en el cual la Corea del Norte de Kim Il Sung fue el país que “más” le impresionó.) El segundo viaje a Rusia de Guevara, en agosto de 1962, fue aún más significativo, en razón de que el mismo selló el acuerdo para convertir a Cuba en una cabeza de playa nuclear soviética. Se reunió con Khrushchev en Yalta para finalizar los detalles sobre una operación que ya se había iniciado y que involucraba la introducción en la isla de cuarenta y dos misiles soviéticos, la mitad de los cuales estaban armados con ojivas nucleares, así como también lanzadores y unos cuarenta y dos mil soldados. Tras presionar a sus aliados soviéticos sobre el peligro de que los Estados Unidos pudiesen descubrir lo que estaba aconteciendo, Guevara obtuvo garantías de que la marina soviética intervendría—en otras palabras, de que Moscú estaba preparada para ir a la guerra.
Según la biografía de Guevara de Philippe Gavi, el revolucionario había alardeado que "su país se encuentra deseoso de arriesgarlo todo en una guerra atómica de inimaginable capacidad destructiva para defender un principio." Apenas después de finalizada la crisis de los misiles cubanos—cuando Khrushchev renegó de la promesa hecha en Yalta y negoció un acuerdo con los Estados Unidos a espaldas de Castro que incluía la remoción de los misiles estadounidenses de Turquía—Guevara dijo a un periódico comunista británico: "Si los cohetes hubiesen permanecido, los hubiésemos utilizado a todos y dirigido contra el mismo corazón de los Estados Unidos, incluida Nueva York, en nuestra defensa contra la agresión." Y un par de años más tarde, en las Naciones Unidas, fue leal a las formas: "Como marxistas hemos sostenido que la coexistencia pacífica entre las naciones no incluye a la coexistencia entre los explotadores y el explotado."
Guevara se distanció de la Unión Soviética en los últimos años de su vida. Lo hizo por las razones equivocadas, culpando a Moscú por ser demasiado blando ideológica y diplomáticamente, y hacer demasiadas concesiones—a diferencia de la China maoísta, a la cual llegó a ver como un refugio de la ortodoxia. En octubre de 1964, un memo escrito por Oleg Daroussenkov, un funcionario soviético cercano a él, cita a Guevara diciendo: "Les pedimos armas a los checoslovacos; y nos rechazaron. Luego se las pedimos a los chinos; dijeron que sí en pocos días, y ni siquiera nos cobraron, declarando que uno no le vende armas a un amigo." En realidad, Guevara se resintió por el hecho de que Moscú le estaba solicitando a otros miembros del bloque comunista, incluida Cuba, algo a cambio de su colosal ayuda y de su apoyo político. Su ataque final contra Moscú llegó en Argelia, en febrero de 1965, en una conferencia internacional en la que acusó a los soviéticos de adoptar la "ley del valor," es decir, el capitalismo. Su ruptura con los soviéticos, en síntesis, no fue un grito en favor de la independencia. Fue un alarido al estilo de Enver Hoxha en aras de la total subordinación de la realidad a la ciega ortodoxia ideológica.
El gran revolucionario tuvo una oportunidad de poner en práctica su visión económica—su idea de la justicia social—como director del Banco Nacional de Cuba y del Departamento de Industria del Instituto Nacional de la Reforma Agraria a fines de 1959, y, desde principios de 1961, como ministro de industria. El periodo en el cual Guevara estuvo a cargo de la mayor parte de la economía cubana atestiguó el cuasi colapso de la producción de azúcar, el fracaso de la industrialización y la introducción del racionamiento—todo esto en el que había sido uno de los cuatros países económicamente más exitosos de América Latina desde antes de la dictadura de Batista.
Su tarea como director del Banco Nacional, durante la cual imprimió billetes que llevaban la firma "Che," ha sido sintetizada por su asistente, Ernesto Betancourt: “Encontré en el Che una ignorancia absoluta de los principios más elementales de la economía”. Los poderes de percepción de Guevara respecto de la economía mundial fueron muy bien expresados en 1961, durante una conferencia hemisférica celebrada en Uruguay, donde predijo una tasa de crecimiento para Cuba del 10 por ciento "sin el menor temor," y, para 1980, un ingreso per capita mayor que el de "los EE.UU. en la actualidad." En verdad, hacia 1997, el trigésimo aniversario de su muerte, los cubanos se encontraban bajo una dieta consistente en una ración de cinco libras de arroz y una libra de frijoles por mes; cuatro onzas de carne dos veces al año; cuatro onzas de pasta de soja por semana; y cuatro huevos por mes.
La reforma agraria le quitó tierra al rico, pero se la dio a los burócratas, no a los campesinos. (El decreto fue redactado en la casa del Che.) En el nombre de la diversificación, el área cultivada fue reducida y la mano de obra disponible distraída hacia otras actividades. El resultado fue que entre 1961 y 1963, la cosecha se redujo a la mitad: apenas unos 3,8 millones de toneladas métricas. ¿Se justificaba este sacrificio por el fomento de la industrialización cubana? Desdichadamente, Cuba carecía de materias primas para la industria pesada, y, como una consecuencia de la redistribución revolucionaria, no contaba con una moneda sólida con la cual adquirirlas—o incluso adquirir los productos básicos. Para 1961, Guevara estaba teniendo que dar explicaciones embarazosas a los trabajadores en la oficina: "Nuestros camaradas técnicos en las compañías han producido una pasta dental... tan buena como la anterior; limpia exactamente lo mismo, a pesar de que después de un tiempo se vuelve una piedra." Para 1963, todas las esperanzas de industrializar a Cuba fueron abandonadas, y la revolución aceptó su rol de proveedora colonial de azúcar al bloque soviético a cambio de petróleo para cubrir sus necesidades y para revenderlo a otros países. Durante las tres décadas siguientes, Cuba sobreviviría en base a un subsidio soviético de más o menos entre $65 mil millones y $100 mil millones.
Habiendo fracasado como héroe de la justicia social, ¿merece Guevara un lugar en los libros de historia como un genio de la guerra de guerrillas? Su mayor logro militar en la lucha contra Batista—la toma de la ciudad de Santa Clara después de emboscar un tren con pesados refuerzos—es seriamente cuestionado. Numerosos testimonios indican que el conductor del tren se rindió de antemano, acaso tras aceptar sobornos. (Gutiérrez Menoyo, quien dirigía un grupo guerrillero diferente en esa área, está entre aquellos que han criticado la historia oficial de Cuba sobre la victoria de Guevara.) Inmediatamente después del triunfo de la revolución, Guevara organizó ejércitos guerrilleros en Nicaragua, la República Dominicana, Panamá, y Haití—todos los cuales fueron aplastados. En 1964, envió al revolucionario argentino Jorge Ricardo Masetti a su muerte al persuadirlo de que montase un ataque contra su país natal desde Bolivia, justo después de que la democracia representativa había sido restablecida en la Argentina.
Particularmente desastrosa fue la expedición al Congo en 1965. Guevara se alió con dos rebeldes—Pierre Mulele en el oeste y Laurent Kabila en el este—contra el desagradable gobierno congoleño, el cual era sostenido por los Estados Unidos, por mercenarios sudafricanos y exiliados cubanos. Mulele había tomado posesión de Stanleyville antes de ser repelido. Durante su reinado de terror, tal como lo ha escrito V.S. Naipaul, asesinó a todos aquellos que podían leer y a todos los que vestían una corbata. Respecto del otro aliado de Guevara, Laurent Kabila, se trataba meramente de un perezoso y un corrupto por aquel entonces; pero el mundo descubriría en los años 90 que también él era una máquina de matar. En cualquier caso, Guevara se pasó gran parte de 1965 ayudando a los rebeldes en el este antes de abandonar el país de manera ignominiosa. Poco tiempo después, Mobutu llegó al poder e instaló una tiranía de décadas. (En los países latinoamericanos, de Argentina al Perú, las revoluciones inspiradas en el Che tuvieron el mismo resultado practico de reforzar el militarismo brutal durante muchos años.)
En Bolivia, el Che fue nuevamente derrotado, y por última vez. Malinterpretó la situación local. Una reforma agraria había tenido lugar unos años antes; el gobierno había respetado muchas de las instituciones de las comunidades campesinas; y el ejército era cercano a los Estados Unidos a pesar de su nacionalismo. "Las masas campesinas no nos ayudan en absoluto" fue la melancólica conclusión de Guevara en su diario boliviano. Aún peor, Mario Monje, el líder comunista local, quien no tenía estómago para una guerra de guerrillas tras haber sido humillado en los comicios, condujo a Guevara hacia una ubicación vulnerable en el sudeste del país. Las circunstancias de la captura del Che en la quebrada del Yuro, poco después de reunirse con el intelectual francés Régis Debray y el pintor argentino Ciro Bustos, ambos arrestados cuando abandonaban el campamento, fueron, como gran parte de la expedición boliviana, cosa de aficionados.
Guevara fue ciertamente audaz y corajudo, y rápido para organizar la vida en base a principios militares en los territorios bajo su control, pero no era un General Giap. Su libro La Guerra de Guerrillas enseña que las fuerzas populares pueden vencer a un ejército, que no es necesario aguardar a que se den las condiciones necesarias ya que un foco insurreccional puede provocarlos, y que el combate debe tener lugar principalmente en el campo. (En su receta para la guerra de guerrillas, reserva también para las mujeres el rol de cocineras y enfermeras.) Sin embargo, el ejército de Batista no era un ejército sino un corrupto manojo de matones carente de motivación y sin mucha organización; los focos guerrilleros, con la excepción de Nicaragua, terminaron todos en cenizas para los foquistas, y América Latina se ha vuelto urbana en un 70 por ciento en estas últimas cuatro décadas. Al respecto, también, el Che Guevara fue un cruel alucinado.
En las últimas décadas del siglo diecinueve, Argentina tenía la segunda tasa de crecimiento más grande del mundo. Hacia la década de 1890, el ingreso real de los trabajadores argentinos era superior al de los trabajadores suizos, alemanes, y franceses. Para 1928, ese país ocupaba el duodécimo lugar en el mundo en cuanto a su PBI per capita. Ese logro, que las siguientes generaciones arruinarían, se debió en gran medida a Juan Bautista Alberdi.
Al igual que Guevara, a Alberdi le gustaba viajar: caminó a través de las pampas y de los desiertos de norte a sur a los catorce años de edad, rumbo a Buenos Aires. Como Guevara, Alberdi se oponía a un tirano, Juan Manuel Rosas. Igual que Guevara, Alberdi tuvo la oportunidad de influir sobre un líder revolucionario en el poder—Justo José de Urquiza, quien derrocó a Rosas en 1852. Como Guevara, Alberdi representó al nuevo gobierno en giras mundiales, y murió en el exterior. Pero a diferencia del viejo y nuevo predilecto de la izquierda, Alberdi nunca mató una mosca. Su libro, Bases y puntos de partida para la organización de la República Argentina, fue la base de la Constitución de 1853 que limitó el Estado, abrió el comercio, alentó la inmigración y aseguró los derechos de propiedad, inaugurando de ese modo un periodo de setenta años de asombrosa prosperidad. No se entremetió en los asuntos de otras naciones, oponiéndose a la guerra de su país contra Paraguay. Su semblante no adorna el abdomen de Mike Tyson.
Este trabajo fue originalmente publicado en inglés por la revista The New Republic bajo el titulo de The Killing Machine: Che Guevara, from Communist Firebrand to Capitalist Brand, en sus ediciones del 11 y 18 de julio de 2005.
Traducido por Gabriel Gasave

Alvaro Vargas Llosa es Académico Asociado Senior del Centro Para la Prosperidad Global en The Independent Institute y editor de Lessons from the Poor.