GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

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"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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sábado, enero 06, 2024

Ángel Molteni, famoso médico radicado temprano en Cipolletti.

 

Ángel Molteni, famoso médico radicado temprano en Cipolletti.

Precursor y pionero, una plaza lo homenajea. El doctor instaló el primer aparato de rayos X y radioscopía que tuvo Cipolletti.


Por Vicky Chávez.


Ángel Molteni, afamado médico pionero había arribado a Cipolletti con la empresa constructora del Dique Puente. Primero se instaló como médico en Contralmirante Cordero debido a que el ingeniero Lépori, profesional a cargo de la construcción del Dique Puente, estaba casado con su hermana Teresa. Al finalizar su trabajo en la obra, instaló su consultorio en Colonia Lucinda, en la primera cuadra de la calle principal (hoy Fernández Oro), a cincuenta metros de su casa, ubicada en la calle Mengelle. Cuando terminó su etapa el doctor Lafourcade fue nombrado el doctor Molteni, en 1927.

Según la investigación del doctor Augusto Ciruzzi en su libro Los Médicos de Colonia Lucinda en el acta de la Comisión de Fomento de diciembre 1928 consta la entrada de una factura de sus honorarios desde marzo a agosto de ese año: la comisión le había contestado que dada la escasez de recursos le rogaban que esperase hasta que recibieran el pago por parte de Nación.

Una anécdota de la época contada por testigos de la familia Herzig –que ya han sido protagonistas de algunos capítulos de estas historias— dice que tenía un automóvil de lujo para la época (marca Isotta-Fraschini) con el que hacía visitas domiciliarias a Cinco Saltos y a Catriel para atender a sus pacientes. Cuando llegaba a visitar a algún enfermo en las chacras, se lo oía antes de verlo por los ruidoso de su motor. Debido al fuerte frío del invierno, lo guardaba en el galpón de don Bernardo Herzig.

Recordemos que la familia de Bernardo Herzig, se había iniciado con Agustín Herzig y María Laner, que vivían en Fulda, cerca de Frankfurt, Alemania. Tuvieron varios hijos, entre ellos Bernardo, que nació en 1888.

Bernardo ingresó como administrativo en la chacra de Alberto Peuser, hijo de Jacobo Peuser, el dueño de la editorial. Por problemas económicos, en 1913 Peuser remató la mayor parte de las trescientas hectáreas de su campo y don Bernardo, con sus ahorros, producto de su trabajo y una pequeña herencia que le llegó de Alemania, compró el lote 8, que tenía catorce hectáreas. Así dio inicio a su propio establecimiento, al que llamó Fulda, pero los lugareños, pensando que él confundía las palabras por ser alemán, lo terminaron denominando La Falda.

Estos terrenos, que ya estaban emparejados por él, los explotó con alfalfa y otras forrajeras para mejorar la tierra y luego los plantó con viñedos de malbec y torrontés riojana hasta cubrir toda la superficie.

Simultáneamente, adaptó una vieja construcción que se hallaba en esos terrenos y que había sido la caballeriza de Peuser, la recicló y la mejoró para convertirla en una bodega que con el tiempo llegó a elaborar hasta un millón de litros de vino. En aquel momento le ofreció a Peuser ser parte de ese emprendimiento, pero este, por razones que desconocemos, no participó.

La crisis vínica de 1932 lo obligó a cambiar los cultivos por manzanos y perales: convirtió así al establecimiento en frutivitivinícola. Para guardar los vinos y obtener una mejor calidad importó de Francia toneles de roble de Nancy que aún hoy permanecen en el lugar con todas las instalaciones de antaño.

Esa fue una breve reseña de los Herzig, fundadores de La Falda, donde el doctor Molteni guardaba su automóvil cuando iba a visitar pacientes.

Este nuestro homenaje al doctor Ángel Molteni, precursor y pionero, que enfermó de otitis y falleció por la falta de antibióticos. En la década del 30 se remataron sus bienes debido a que su viuda quedó en mala situación económica.

Historias pioneras que recuerdan los primeros años de la medicina en estas lejanas tierras patagónicas y su enlace con historias familiares, asentadas en la zona, que se fueron desarrollado a lo largo del Siglo XX y que son el cimiento de los grandes adelantos que hoy tiene la región patagónica. Nuestro homenaje.

Publicado en Diario LA MAÑANA DE CIPOLLETTI.

https://www.lmcipolletti.com/cipolletti/angel-molteni-famoso-medico-radicado-temprano-cipolletti-n1083765

domingo, septiembre 04, 2016

Bodega Museo La Falda guarda parte de la historia de la región.


Tesoros. Rezagos de la rica historia de la región. Pedazos de vida de aquellos que pusieron el hombro para que floreciera el Alto Valle en medio del desierto. Todo ello se respira al ingresar a la Bodega Museo “La Falda”, en las afueras de la ciudad de Cipolletti.
El lugar supo tener 150 hectáreas de viñedos, y producir 1.000.000 de litros de vino al año, con mas de 120 personas empleadas de forma directa. Convertida en bodega artesanal, ofrece una propuesta que combina degustación, museo y gastronomía.
“Este lugar es el origen de la vitivinicultura del valle”, explica Jorge Herzig, propietario de La Falda. La historia comienza con la llegada de los abuelos inmigrantes. Felisa Mercedes París, llegó desde Francia en 1906 hasta la Estación Limay, lo que más tarde se convertiría en la ciudad de Cipolletti. Allí conoció a Bernardo Herzig que llegó desde Alemania en el año 1910. Ese mismo año fundaron la vieja bodega. Junto a “La Alianza” en Ferri, “La Mayorina” de la familia Menguelle, “La Blanca” de la familia González Larrosa, o “Canale” en Roca, el emprendimiento formaba parte de las mas de 200 bodegas que desarrollaban la vitivinicultura desde Catriel hasta Luis Beltrán.
A fines de los años 70, dos heladas se llevaron prácticamente toda la producción de uva del valle. Al año siguiente en Cipolletti, se sumó una granizada. Por tres años no hubo cosecha, y la bodega se quedó sin materia prima. Comenzó así una crisis transformó por completo la actividad. Al inicio de la década del 80, se sumó la llegada de la cerveza como producto de consumo masivo, achicando el mercado del vino de mesa. Hoy después de 35 años, hay solo 24 bodegas en la región.
La crisis fue un momento de quiebre. Herzig decidió visitar Mendoza, para conocer como llevaron adelante la transformación de la actividad los establecimientos de esa provincia. Fue así que decidió conservar el lugar con su aspecto original, y convertirlo en un museo que refleje el origen de la economía del valle. “Hace 20 años comencé con la restauración, pieza por pieza”, se apasiona Herzig. Cubas de roble, moledoras, piletas de fermentación, y la cava original, se conservan intactas. La vieja maquinaria de origen alemán, funciona aun a la perfección. La bodega está impedida de industrializar debido al avance urbano. Las 150 hectáreas que antiguamente comprendía el establecimiento, hoy se han transformado en barrios.
Sin embargo, La Falda se resiste a la misma suerte de sus pares. Aun produce de forma artesanal, no comercial. Cada año se elaboran entre 1.000 y 1.500 botellas para atender la demanda de los eventos que se realizan allí. También para participar de la Ruta del Vino de Río Negro, de la cual La Falda es parte.
El lugar está ambientado respetando el espíritu original del establecimiento primitivo. En la nave principal se erige un escenario dispuesto para eventos culturales y musicales. También es propicio como salón de fiestas, ya que cuenta con una cocina industrial apta para atender mas de 100 comensales.
Los recursos que genera hoy el emprendimiento, alcanzan solo para poder mantenerlo en pie, manteniendo a resguardo la historia de la ciudad. Los visitantes pueden encontrar en el recorrido desde fotos del primer auto y el primer carnet de conducir de la ciudad, hasta el detalle pormenorizado de los empleados y los registros contables de principios de siglo XX. La economía de Río Negro en pasado y presente, a unas pocas cuadras del centro de la ciudad de Cipolletti.
Publicado en Diario "Río Negro", domingo 4 de septiembre de 2016.