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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

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"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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miércoles, junio 12, 2024

Lugones, secreto y desconocido.


Admitido como uno de los grandes poetas del mundo hispano parlante, elogiado por Jorge Luís Borges y llamado por Rubén Darío “la nota más vibrante de la poesía argentina”, Leopoldo Lugones es una figura de la literatura argentina sobre quien mucho se ha dicho y polemizado. Empero, hay un Lugones secreto y desconocido que es al que aquí queremos referirnos.
Pocos conocen que el autor de La Guerra Gaucha mostró gran interés por el espiritismo, el esoterismo, la radiestesia, la quirología, la homeopatía, y la incipiente parapsicología también conocida entonces como Metapsíquica. Fruto de ello fue su libro Las Fuerzas Extrañas (1906) conjunto de escritos entre el cuento y el ensayo donde se centra en lo fantástico, lo oculto, lo misterioso.
Fue seguidor de la Teosofía (del griego θεός, teo, Dios y σοφία, sophos, sabiduría) creada por Elena Petrovna Blavatsky (1831/1891), la mujer que llevó de la India a Londres a Jiddú Krishnamurti asignándole dotes de mesías. La Teosofía es un movimiento filosófico, religioso y esotérico a la vez, que afirma tener una inspiración especial de lo divino por medio del desarrollo espiritual. En la Argentina, la Teosofía estuvo relacionada con los miembros de las “logias del Derecho Humano” una orden masónica internacional creada en París a fines del siglo XIX y que desde su fundación aceptó la incorporación tanto de varones como de mujeres.
Al respecto, Ricardo Piglia afirma que el espiritismo fue la única visión del mundo a la que Lugones fue fiel toda la vida. Es la creencia que afirma la posibilidad de comunicarse con los muertos a través de la mediumnidad. Surge en los Estados Unidos igualmente a mediados del siglo XIX trasladándose con prestigio entre los intelectuales y éxito popular a Europa.
El mundo de lo iniciático; esto es de la Tradición Hermética que aspira a que la persona obtenga los beneficios perdidos tras la Caída pero que le fueron comunes en los Tiempos Primordiales, fue otro de sus temas de interés. “Entre los modernistas hispánicos, Rubén Darío aparte, es Leopoldo Lugones – explica Ricardo Guillén – quien más notable inspiración órfica acusa en su obra, especialmente en sus cuentos, donde la idea de que en todo lo existente mineral, árbol, bestia...- late una fuerza que puede llamarse espiritual, da lugar a páginas notables. La convicción de que las cosas tienen alma, pues, y viven, y hasta matan (como mostró Darío alguna vez) es lo que permitió históricamente hechizos y conjuros, fetiches y amuletos. Idea órfica que empalma con la magia e incita a comunicar con los objetos, es decir con el espíritu que los habita, y esto tanto más cuanto se suponga, como Nerval suponía, que en las cosas hay una postulación hacia el reconocimiento, un deseo de ser reconocidas (Un mystère d'amour dans le métal repose), una palabra que espera ser oída y podrá serlo cuando hacia ella se oriente una inquietud paralela”.

CON EINSTEIN.
En 1925 Albert Einstein visita la Argentina; uno de quienes estará todo el tiempo a su lado es, precisamente, Leopoldo Lugones. El autor de Lunario Sentimental era el delegado argentino ante la Comisión de Cooperación Intelectual de la Liga de las Naciones (organismo anterior a las Naciones Unidas) presidida por el notable filósofo francés Henri Bergson. Einstein también formaba parte. Lugones, aprovechando esa personal relación con el físico, lo invitó a la Argentina. Entusiasmado con los resultados de la visita, el autor de Romances del Río Seco, advirtiendo los sucesos que estaban aconteciendo en Alemania, lanza un llamado para recaudar fondos y radicar al notable físico en nuestro país.
Las complejidades de la física teórica no eran ajenas al poeta. “En 1920 el Centro de Estudiantes de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires –escriben Miguel de Asúa y Diego Hurtado de Mendoza– invitó a este famoso escritor y personaje público a dictar una conferencia, la cual fue luego publicada como El tamaño del espacio. Ensayo de psicología matemática (Buenos Aires, El Ateneo, 1921), dedicada al Ing. Georges Duclout.
Este trabajo es, en esencia, una larga discusión sobre el origen de los conceptos matemáticos. Lugones critica allí las posturas que considerarían válidos solo aquellos conceptos geométricos que pueden ser intuidos –visualizados por la imaginación– y defiende una posición según la cual, en el caso de las nociones geométricas, el único criterio de validez es el puramente racional. Para discutir esta cuestión el autor utiliza como principal ejemplo el de la teoría de la relatividad”.
En 1935 escribe el prólogo al libro La mentira más grande de la historia: los protocolos de los sabios de Sion, de Benjamín W. Segel (Ediciones D.A.I.A., Buenos Aires 1936). La obra denuncia como falsificación a este escrito antisemita.

ERA MASON.
El autor de Cuentos Fatales tuvo intensa actividad masónica. Fue iniciado en la Orden Masónica de la Argentina –la misma que tuvo por Gran Maestre a Domingo Faustino Sarmiento– el 13 de noviembre de 1899 en la Logia Libertad Rivadavia Nº 51 Obtuvo el grado de maestro el 10 de abril de 1900. El 1 de octubre de 1902 se incorporó a la Logia Confraternidad Argentina Nº 2. De 1905 a 1906 fue Gran Primer Vigilante; esto es, vicepresidente segundo de la Orden. De 1906 a 1907 fue Pro Gran Maestre. A partir del 8 de marzo de 1906 formó parte –en calidad de miembro activo– del Supremo Consejo del Grado 33 para la República Argentina. Tras el derrocamiento de Hipólito Yrigoyen (lo que fue apoyado por Lugones) quien también era Hermano Masón, el escritor se alejó de la Orden.
Mañana se cumplen 150 años del nacimiento de Leopoldo Lugones. Se suicidó el 18 de febrero de 1838. Durante décadas su féretro permaneció en una tumba del cementerio de la Recoleta sin placa ni identificación alguna, tal como él lo había solicitado. Recién en 1994, por iniciativa del entonces Secretario de Cultura de la Naciónm el poeta José María Castiñeira de Dios, en conjunto con la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) el catafalco fue retirado del anónimo reposo y llevado a Villa de María de Río Seco, su ciudad natal de Córdoba.
Antes de su recorrido final, el ataúd pasó un día y noche en la sede central de SADE que lleva su nombre: Casa Leopoldo Lugones. A pesar de que por su condición de Maestro Masón estaba excomulgado por la Iglesia Católica y que la misma ve pecado grave en el suicidio, un sacerdote católico aceptó dar una bendición aclarando que como no podía saberse qué fue lo que sintió, pensó y decidió el poeta antes de morir, siempre era preferible bendecir al muerto que no hacerlo.

Por Antonio LAS HERAS.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Lugones-secreto-y-desconocido-545794.note.aspx

Leopoldo Antonio Lugones Argüello fue un escritor modernista y polímata argentino. Fue a la vez narrador, poeta, periodista, historiador, bibliotecario, pedagogo, docente, traductor, biógrafo, filólogo, teósofo, diplomático, político y simpatizante nacionalista. 
Nacimiento: 13 de junio de 1874, Villa de María.
Fallecimiento: 18 de febrero de 1938, Tigre.
Datos: Wikipedia.

viernes, octubre 09, 2020

Poeta nacional por JUAN LUIS GALLARDO.

 

En el Suplemento Cultural de La Prensa leí, días pasados, una nota del subdirector del diario, donde comenta un libro sobre Leopoldo Lugones. Quiero ocuparme también de Lugones. 

Recuerdo para empezar algo obvio: que fue un gran escritor, en tiempos como estos en que los suplementos culturales de los diarios se suelen ocupar de escritores de papier maché, la memoria de cuya obra no creo soporte el transcurso del tiempo. De un lapso no muy prolongado de tiempo. Lugones, como dije, fue un gran escritor. Que, como todo gran escritor abordó temas importantes. Uno fue el de La Guerra Gaucha, es decir el de la guerra de guerrillas sostenida en el norte contra los realistas para lograr nuestra independencia. Otro el de El Imperio Jesuítico, o sea aquel que la Compañía de Jesús estableció en Misiones. Imperio del cual se conservan las imponentes ruinas de San Ignacio y durante el que los indios guaraníes aprendieron no sólo a convivir con los españoles en las llamadas Reducciones, sino a fabricar intrumentos de música similares a los que se hacían en Europa y hasta una imprenta que, transladada a Buenos Aires, sirvió para imprimir el primer periódico porteño.

También compuso Lugones poesía de altísima calidad, como los Romances del Río Seco, las Odas Seculares o la extraordinaria Dedicatoria a los Antepasados que abre los Poemas Solariegos y que termina expresando:

Que nuestra tierra quiera salvarnos del olvido,

por estos cuatro siglos que en ella hemos servido.

Lugones en su juventud fue socialista pero, poco antes de pronunciar su famosa conferencia La Hora de la Espada, ya era nacionalista y adhería al catolicismo que impregna el pasado nacional. 

Abrumado y decepcionado de muchas cosas, se suicidó en un recreo del delta. Seguramente Dios le habré perdonado esta decisión extrema, en atención a la angustia que atenazaba su espíritu. 

Lugones se expresaba con precisión académica y practicaba esgrima. Mi primer suegro (yo enviudé y me casé de nuevo) Carlos Ibarguren (h), lo encontró un día, se pusieron a charlar y, haciendo referencia a un tercero, Lugones dijo: Grande y buen amigo mío. Además, compañero de pedana. 

Para los países es un lujo contar con poetas emblemáticos. Rubén Darío lo es para Nicaragua, Walt Witman para los Estados Unidos, Lope de Vega y tantos más para España, Shakespeare para los ingleses, Péguy para Francia, José Martí para Cuba.

Celebremos los argentinos contar con un poeta como Lugones que, junto con algunos más, nos represente tan dignamente. 

Publicado en Diario "La Prensa", 8 de octubre del 2020.

http://www.laprensa.com.ar/494539-Poeta-nacional.note.aspx

sábado, noviembre 09, 2019

El Martín Fierro como Biblia Gaucha por Daniel Molina.

Mañana será el Día de la Tradición: se celebra en conmemoración con el nacimiento del poeta José Hernández. Hernández fue un periodista crítico de los que políticos dominaron la escena nacional luego de la caída de Rosas, pero su gran aporte fue escribir ese magnífico libro que todos conocemos como el Martín Fierro. Eso lo convirtió en el Homero criollo.
El Martín Fierro consta de dos partes, la Ida (publicada en 1872) y la Vuelta (en 1879).
La Ida es un texto anarquista: el gaucho es víctima de una sociedad injusta que termina convirtiéndolo en un hombre fuera de la ley, y por eso mismo, en un perseguido. También es el poema de la amistad: Fierro se encuentra una noche, en medio de un pajonal, con una patrulla policial y decide luchar hasta morir. Lucha con tal coraje que el sargento Cruz, que dirige a los hombres que lo persiguen, dice que no consentirá "el delito de matar ansí a un valiente" y cambia de bando: se pone al lado de Fierro y lucha contra los hombres que había comandado. Para Borges esa escena es la noche esencial de la literatura argentina. A narrar ese instante esencial le dedicó uno de sus mejores cuentos: "Biografía de Tadeo Isidoro Cruz”.
La vuelta es un canto a los sobrevivientes y la aceptación de que no hay mundo perfecto. Fierro y Cruz se habían ido a vivir con los indios, escapando de un mundo urbano que los rechazaba, pero la vida con los indios también fue brutal. Cruz murió de Viruela y Fierro está solo nuevamente. Ya no hay un afuera de la sociedad: los indios reproducen lo peor del mundo del que venían escapando. Fierro regresa, busca a sus hijos. La segunda parte es el poema de los hijos y de la aceptación. Es un canto al duro aprendizaje de vivir en las rendijas que deja el sistema.
El Martín Fierro es un clásico. La Argentina es de los pocos países que tiene un clásico. México o Canadá no tienen clásicos. ¿Qué es un clásico? Borges dice: "Un clásico es un libro que cuando se lee por primera vez ya es la segunda". Es decir, un clásico es un libro que todo el mundo conoce incluso si no lo ha leído. Una característica típica de los grandes clásicos es que son libros que apasionan a las masas de lectores y también son bendecidos por la crítica más sofisticada.
Cuando apareció Martín Fierro la elite intelectual de la época no lo valoró positivamente. Incluso, casi ni se habló de él. Pero fue un best-seller masivo en un país que tenía más del 80% de la población analfabeta. Todos querían leerlo. Hay documentación histórica sobre la recepción popular del Martín Fierro. Por ejemplo, se conservan notas de las pulperías del interior, dirigidas a los grandes almacenes porteños pidiendo "30 bolsas de yerba mate y 5 ejemplares del Martín Fierro”.
En las bodegas mendocinas; en los ingenios tucumanos; en los montes misioneros y en las estancias bonaerenses, al caer la noche, el que sabía leer tomaba un ejemplar de Martín Fierro y compartía unas estrofas a la peonada.
El Martín Fierro se fue haciendo carne en sus lectores analfabetos porque contaba lo que ellos vivían y lo hacía en su propia lengua: la poesía castellana del siglo XVI español, que es el idioma que se conservó en los campos porteños. El Martín Fierro es la obra cumbre de la gauchesca, la culminación. Con este libro termina un género que había nacido en 1811 en los campos de la Banda Oriental (cuando Uruguay aún era parte de las Provincias Unidas) con Bartolomé Hidalgo y sus cielitos tupamaros.
En sus 70 años de existencia, la gauchesca fue siempre poesía de guerra. Primero, fue la que cantó la guerra de la Independencia contra el español. A partir de 1820 mutó en la poesía de la guerra civil argentina: y el gran poeta de esta etapa es Hilario Ascasubi. Ya derrocado Rosas, la gauchesca se transforma en poesía de la guerra cultural: los bárbaros del interior contra la cultura europea de los porteños. El gran libro del período será el Fausto criollo, de Estanislao del Campo.
Hacia el fin de las guerras civiles, entre 1870 y 1880, aparece la gauchesca de denuncia social. Y el Martín Fierro será la obra cumbre de esta corriente. Alcanzada la perfección el género desaparece.
La primera reivindicación culta del Martín Fierro la harán los anarquistas en 1904: en el periódico La Protesta agregan un suplemento cultural (en el que escribirán Lugones, el padre de Borges, Macedonio Fernández, entre otros) y a ese periódico lo titulan Martín Fierro. La próxima gran reivindicación del Martín Fierro la hará Leopoldo Lugones en un ciclo de charlas que dará en 1913 en el desaparecido teatro Odeón (y que en 1916 reunirá en su libro El payador). Ahí sacraliza al libro: lo convierte en la Biblia Gaucha.
Desde entonces -lo confirma Ricardo Rojas en sus notas para la Historia de la literatura argentina- el Martín Fierro se convierte en el clásico nacional: ese libro que es todo para todos.
Publicado en Diario "Río Negro", 9 de Noviembre de 2019.-

domingo, julio 14, 2019

13 de Julio de 1924: Nace en El Pueblito el historiador y poeta Fermín Chávez.

Benito Enrique Chávez, poeta, periodista e historiador, conocido como Fermín Chávez, hijo del agricultor yrigoyenista Eleuterio Chávez y la sanducera Gregoria Urbana Giménez, nació en El Pueblito, Departamento Nogoyá, Entre Ríos, el 13.07.1924 –ámbito rural que nunca olvidará y que determinará la notable sencillez y humildad de su espíritu -, y falleció en Buenos Aires, a los 86 años, el 28.05.2006. C.c. Antonia Simó y padres de dos hijos, Fermín Chávez Simó y Simón Chávez Simó.
Opiniones sobre la vida y obra de Fermín Chávez:
          Dice el Prof. Guido Marengo: 
                                                    “Fermín Chávez fue un heterodoxo; desde un revisionismo nacional y popular elaboró otra visión de la historia y de la patria, concepciones teóricas y práctica de vida que llevó a las aulas de las Universidades de Buenos Aires, La Plata y Lomas de Zamora, siguiendo entre otros, el magisterio de Rodolfo Mondolfo, Saúl Taborda y Nimio de Anquín.
           Su posicionamiento ideológico no debe confundirse con el nacionalismo católico aristocratizante no obstante su formación intelectual católica; sus preocupaciones filosóficas y pedagógicas respecto al conocimiento lo llevan a plantear una epistemología para la periferia. (…) En los 90 mantuvo una coherencia inquebrantable y su oposición al menemismo lo llevó a ser candidato a legislador nacional por un partido de izquierda. 
          Como historiador nunca tuvo el reconocimiento de las corporaciones académicas, como la Academia Nacional de la Historia, pero este hombre humilde valoraba profundamente cuando su obra era estimada por el hombre común. Para él tuvo un significado especial cuando en 1994 fue declarado ‘Ciudadano Ilustre’ de Nogoyá, actitudes que delineaban al verdadero maestro que fue de toda una generación de estudiantes, militantes políticos e historiadores que a la llamada historia oficial la revisan desde una perspectiva nacional y popular”(1). 

           “Soy de una familia del campo de Entre Ríos. En la escuela provincial me enseñaban que el héroe era Urquiza y el demonio López Jordán. Sin embargo, en mi familia la versión era la contraria. Mi abuela era de Paysandú y con dos hermanas logró escapar del sitio de 1865. Se fueron a Entre Ríos, como muchas familias de la provincia y contaban una historia distinta. Cuando avanzó el tiempo y mi interés en la historia, en la década del ’50, decidí ir a investigar a los archivos. De allí nació un libro mío muy documentado, que es ‘Vida y muerte de López Jordán’. De esa misma investigación salió más adelante ‘Vida del Chacho’ (Peñaloza). La muerte de Urquiza no fue un asesinato planificado, fue producto de un enfrentamiento que él provocó… Luego me interesó mucho el estudio de la cultura argentina, aspectos y personajes que han sido escondidos, tirados a la basura, o han sido omitidos, para exaltar a otros que convenía al modelo o al poder”.
       
           Dice el Dr. Juan L. Federik:
           “El nacionalismo:
                                      Comienza su militancia en el nacionalismo en el año 1939, año del Franquismo y del Opus Dei, influenciado por la filosofía Tomista y Jacques Maritain, Garrigou, Charles Mourras no lo influía por aquellos tiempos, sin prejuicios de la influencia de autores nacionalistas argentinos como Palacios y Ramón Doll. Pero la prédica del Diario Católico ‘Crisol’ le fue de gran influencia ideológica y en especial los artículos de Enrique P. Osés, quien estuviera a cargo de ‘Criterio’ antes de Molas Terán. El Diario Católico ‘Pampero’, de neto corte Hitleriano chocaba a sus ideas nacionalistas, aunque el Papa Pío XII, a través del Vaticano tenía sus pactos ocultos con Adolfo Hitler. Pero además, se hallaba vinculado al grupo ‘Restauración’, fundado en 1937 por Villegas Oromi, Bernardo y Goyeneche, que era el grupo político que estaba más cerca de la iglesia y con visión Hispanista. Del grupo nacional FORJA, se hallaba distanciado, su grupo nacionalista al que se sumaba Chávez, tenía la ventaja de estar en la calle y cerca del poder político de aquellos años. Además FORJA, que años más tarde se unirá al peronismo, privilegiaba a otros sectores de la burguesía, que los nacionalistas de Chávez no lo hacían. Ahora bien, cuál fue la posición de Chávez respecto a los nacionalistas en la que militaban los entrerrianos, Juan E. Carulla, Rodolfo y Julio Irazusta, también Pico, Faferrere y Palacios entre tantos otros de derecha Maurrasianos, que también algunos escriben en el Diario ‘Criterio’, amén de tener su órgano particular que fue la ‘Nueva República’, más tarde el Periódico de cuatro hojas ‘Bandera Argentina’, que venían desde un Nacionalismo del Golpe Uriburista, continuaron
Con Justo, Ortiz, Castillo y Ramírez, hasta el golpe peronista del G. o U. de Rawson, Farrel y Perón y también estaban en la lucha en las calles; nos dice Chávez: este nacionalismo que se va perfilando tiene etapas de grandes contradicciones, pero en el aspecto antiimperialista los nacionalistas son muy categóricos, y eso puede verse tanto en los documentos de la Liga Republicana como en los textos de Leopoldo Lugones de Guardia Argentina…Se van creando nuevos grupos, que dejan en el camino al nacionalismo inicial, elitista Maurrasiano. Después de 1935 lo válido del Nacionalismo son los periódicos y los elementos que entran en acción golpeando al régimen, en una actitud al mismo tiempo muy clara frente a Estados Unidos e Inglaterra. Este nacionalismo, por supuesto, no llega a ser todavía  un factor político de gravitación o influencia decisiva, porque hay una deficiencia inicial la de no creer en la política, sobretodo en la política de los partidos. Su ataque al régimen es también un ataque a la Ley Sáenz Peña, esa enorme confusión de creer que todos los defectos de la República derivan de la Ley Sáenz Peña, cuando en realidad fue lo mejor del Régimen”(2).

           Dice el Profesor Francisco Pestanha:
                                                                      
“De puro cuño Yrigoyenista, a Fermín siempre le llamo la atención esa faceta política de Don Eleuterio, su padre, pero especialmente, el contacto que existía entre ‘El Peludo’ y el criollaje. Fermín interpretará posteriormente que para muchos criollos, Yrigoyen representó una suerte de reencarnación del Caudillaje.    
    Eleuterio militara para el Yrigoyenismo hasta 1951. En los comicios del 52 confesará posteriormente que votó a Perón.
    Por su parte, la tradición López Jordanista y su ponderación por Leandro Gómez, será herencia de su abuela Martiniana, quien había estado casada con Santiago Moreira un hombre que había integrado las tropas de Ricardo López Jordán y caído prisionero luego de la batalla de ‘Don Gonzalo’, batalla que marca tal vez la definitiva derrota de los federales y donde las tropas ‘Nacionales’ al mando de Gelly y Obes utilizarán las primeras ametralladoras el 9 de diciembre de 1873.
    Una vez por semana llegaba al Pueblito la revista ‘Caras y Caretas’, publicación que alimentó las lecturas del joven Fermín. Los Chávez no tenían radio, pero cada tanto podían escucharla en la casa de su tía Vitalia López. Por su parte, el golpe del 30, fue vivido en su casa como un verdadero drama.
     Su primer período formativo, estará íntimamente marcado por ciertas contradicciones existentes entre el relato oficial de la historia que adquirió en la Escuela Nº 14 – provincial – y los relatos históricos que circulaban dentro de su ámbito familiar.
     La crisis del treinta obligará a la Familia Chávez a radicarse en Nogoyá. Vivirán un tiempo en casa de su Tía Rosa Moreira. De regreso al Pueblito, Fermín volverá a estudiar en la escuela 14 y recién conocerá a la gran ciudad ‘Paraná’ en 1936, oportunidad en que visitan a su hermana mayor María Petrona”.

     De su formación nos dice el propio Chávez:  
     “En Córdoba estuve como interno en un colegio de los padres dominicos, lo que ellos llamaban el Colegio Apostólico, que estaba destinado a una futura vocación sacerdotal. Era una oportunidad que se me brindaba. Hay que pensar que ni mis padres ni mi familia estaban en condiciones de pagar ningún otro tipo de colegio fuera del lugar. Dadas mis posibilidades económicas la única alternativa de seguir estudiando era el viaje a Córdoba. Yo hago el bachillerato en Córdoba, con los dominicos, y luego vengo a Buenos Aires como novicio y hago los tres años de filosofía en el convento de Santo Domingo. Mi etapa con los dominicos en Buenos Aires, años 39 al 42, es la época de oro de los Cursos de Cultura Católica. Funcionaba el famoso Convivio. Mi profesor de filosofía en Santo Domingo era el padre Páez, dominico y provincial de la Orden, y él enseñaba al mismo tiempo en los Cursos, junto con el padre Castellani, el Reverendo Alberto Molas Terán, César E. Pico, Julio Meinvielle, etc. Pico fue un hombre de gran talento. Su tomismo era tan agresivo como el nacionalismo de Ramón Doll, a quien se parecía mucho.
      De Buenos Aires paso a Cuzco, donde había un colegio internacional al que iban los estudiantes dominicos a estudiar teología. Allí hago tres años de teología y resuelvo volver a la Argentina, para reintegrarme a la vida laica... A esa altura de mis estudios me di cuenta de que la vida religiosa no era lo que más me atraía…”.

El poeta
    Al primer poema  –nos los dice él- lo publicó en Crisol, el 01.03.1941, antes de partir para el Cuzco. Se llamaba “Paisaje del Pueblito” y apareció  bajo el seudónimo de Fray B. Chaves Giménez S.O.P., “porque los dominicos nos cambiábamos el nombre al profesar”.
    Además del seudónimo utilizado como seminarista,  se han citado otros: “Anónimo Argentino” con el que firma los “Epigramas del gato amarillo” (1978); imitando a Ernesto Cardenal que había utilizado “Anónimo Nicaragüense”.  También hizo uso de: “Juan Cruz Jiménez”, “Juan Cruz Montiel”,  “Juan Cruz Romero”, “Don Braulio y Firminus” (estos dos últimos, casi apodos, utilizados para poemas menores).
     Más allá de sus incursiones en el cuento (“La muerte empaquetada” - 1950) y el teatro (“Un árbol para subir al cielo”) y su obra literario-ensayística, los temas predominantes  en su producción poética oscilan entre lo intimista-amoroso  y lo político- social,  su lucha y compromiso, paralelo al contemplativo o nostálgico que evoca el paisaje rural de El Pueblito o el Litoral, el que aúna esas visiones a  la Patria y la poesía homenaje, donde Eva Perón es una constante, entre otros nombres, y lo religioso.  
     Reconoció la influencia de Leopoldo Lugones (1874-1938), Pablo Neruda (1904-1973), Miguel Hernández (1910-1942), Federico García Lorca (1898-1936) y José María Fernández Unsain (1918-1997). Colaboró en innumerables revistas y diarios, entre otras, la Revista “Ángel”, “Latitud 34”, “Las Estaciones” y participó de la fundación de la hoja de poesía “Nombre” (1949). 
        Realizó traducciones al latín e ilustró algunas de sus producciones, recordemos que tomó lecciones con Guillermo Butler (1880-1961). Incursionó por el folklore, con  su cantata “Barranca Yaco” (1974), con música del celebrado Horacio Malvicino (1929) y estrenada bajo la dirección de Ariel Keller (1930-1993).
       Prosigue el Profesor Francisco Pestanha:
                                                                           “Fermín regresará al país  (de Cuzco) recién en octubre de 1946, para casi inmediatamente incorporarse a la lucha política, sosteniéndose económicamente gracias a los buenos oficios de Fernández Unsain quien lo hará ingresar en la redacción Diario “Tribuna”, un periódico de orientación nacionalista donde escribirán entre otros, Gilberto Gomes Ferrán, Luis Soler Cañas y el mismísimo Jorge Massetti.
     Previamente publicó un poema en homenaje a Darwin Passaponti asesinado al anochecer del 17 de octubre de 1945 en la revista “Tacuara”, publicación perteneciente a la Unión Nacionalista de Estudiantes Universitarios.
      Respecto a sus influencias intelectuales, Fermín reconocerá en forma principalísima a la obra de Santo Tomas de Aquino y a las enseñanzas de Jacques Maritain y Garrigou-Lagrange. Pero además hará especial hincapié en la influencia que sobre él ejercieron autores nacionales como Ramón Doll, Ernesto Palacio, la prédica del periódico Crisol, y en especial los artículos Osés. No obstante ello, en ciertas entrevistas, ha reconocido influencias de Leopoldo Lugones y de Leopoldo Marechal, entrelazadas con lecturas de Federico García Lorca, Pablo Neruda y Miguel Hernández.
    Fermín reconoció públicamente que en aquellos tiempos previos al peronismo, el único hombre de FORJA que conocían era Raúl Scalabrini Ortiz, ya que los nacionalistas y los Forjistas transitaban por senderos paralelos. Mientras el nacionalismo estaba en la calle, la labor Forjista era más bien de índole cultural y conceptual, hecho que – reconoce – no le quita relevancia histórica a esta señera agrupación protoperonista. Manifestó además que en aquella época, existía una versión nacionalista ciertamente elitista de inspiración maurrasiana, ‘que corresponde al nacionalismo surgido durante el gobierno de Alvear momento en que Juan Domingo Perón es Capitán e ingresa a la Escuela Superior de Guerra’. Entre 1926 y 1929 – aproximadamente- se producirá el nacimiento del periódico ‘Nueva República y luego Liga Republicana, en los que actúan figuras como Ernesto Palacio, Roberto de Laferrére, Federico Ibarguren, Juan E. Carulla, Julio Irazusta, César E. Pico, Daniel Videla Dorna, etc’ (textual). La Liga Republicana – sostuvo Fermín en alguna oportunidad – junto con el Socialismo Independiente de Pinedo y González Iramain, ‘serán fuerzas de choque que terminaron con los últimos restos del prestigio de Yrigoyen y del radicalismo en el poder’ (textual).
     Fermín recuerda por su parte que al advertir el fracaso político de Uriburu, algunos integrantes de este nacionalismo asumirán un antiimperialismo militante que los llevará a colaborar con las investigaciones realizadas por Lisandro de la Torre sobre el cuestión de las carnes, e inclusive, acompañaran la acción de cierto radicalismo conspirativo durante la Década Infame. De ‘todo el viejo nacionalismo que comienza a evolucionar alrededor del ’35, en plena década infame, surge una corriente popular’ sostendrá (textual).
     Respecto al surgimiento de Perón, Fermín relatara en cierta oportunidad que ‘varias figuras de ese nacionalismo convergerán al peronismo, así como otras se opondrán: no quieren a Perón, y al rechazarlo a él rechazan al movimiento popular. Estos nacionalistas ven a Perón como un caudillo excesivamente pragmatista, o -para decirlo con las palabras que se utilizaron, no sólo desde el nacionalismo sino también desde el lado liberal- como un oportunista que sabe hacerse cargo del momento histórico y que va adelante’ (textual). Pero hay otros nacionalistas que se acercaran y se insertan en el peronismo como ‘Alberto Baldrich, que aún hasta hoy, ejemplifica esa corriente nacionalista que actuó en el campo cultural más que en el político’ (textual).
     Para Chávez el nacionalismo argentino ira evolucionando y de un nacionalismo originario elitista y maurrasiano se irá hacia un nacionalismo popular. Después de 1935 afirmará ‘lo importante del nacionalismo son los periódicos y los nuevos elementos que entran en acción golpeando al Régimen. Por ejemplo la idea de Justicia social aparecerá en algunos manifiestos de la época. Manuel Gálvez lo entenderá y ‘algunos nacionalistas como José Luis Torres, que redacta aquel manifiesto que el general Juan B. Molina le dirige a la Alianza en 1942 y en el cual están explícitas, prácticamente, las tres banderas del peronismo’.
      Fermín durante el primer peronismo y siendo ya agente estatal en Salud Pública a instancias de Ramón Carrillo, será destinado a la Oficina de Prensa de la GGT donde colaborará con el órgano oficial de la central Obrera. En 1950 conocerá a Eva Perón al integrarse a una peña de jóvenes escritores y poetas que se reunían todos los viernes en la sede del Hogar de la Empleada. Con Evita compartirán algunas cenas y tertulias en la residencia de Agüero y Alvear, y lo harán debajo de la habitación de Perón: ¡No griten mucho muchachos podemos despertar al general! recuerda que ella les reprendía cuando alzaban la voz. (…) Además trabajará en la Dirección General de Cultura, bajo la dirección de Castiñeira de Dios.
      Su primer libro ‘Como una antigua queja’, será impreso en los talleres de la CGT gracias al papel cedido por la Federación de Trabajadores del Papel, Cartón, Químicos y afines, y el segundo libro, ‘Dos elogios dos comentarios’, será editado por la Peña Eva Perón. En 1952 luego del fallecimiento de la Jefa espiritual de la nación, estrenará ‘Un árbol para subir al Cielo’, una fantasía para niños de su autoría dirigida por Lola Membrives, -y entre 1953 y 1957 – será además redactor de la revista ‘Dinámica Social’.
     Acontecida la revolución Libertadora su respuesta fue inmediata; publicará ‘Civilización y Barbarie. El Liberalismo y el marxismo en la Cultura Argentina’. Participara además de numerosas publicaciones clandestinas como ‘De frente’, ‘El populista’, y ‘Norte’.
     En 1958 es designado por Perón miembro suplente del comando táctico creado para comunicar y difundir la orden de voto a Frondizi, pero al negarse a votarlo, es separado inmediatamente del cargo. En 1960 ingresará a la redacción de Clarín como un simple redactor. En 1963 es delegado interventor del Partido Justicialista de Santiago del Estero – y 1964 – la Fundación Scalabrini Ortiz publicará ‘Poemas de fusilados y proscriptos’.
     Ya en los años 70 dictará la materia de Historia Argentina en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA en 1973 y 1974. Como periodista y columnista se desempeñara además en ‘Crítica’, ‘Panorama’, ‘La Prensa’, ‘El Hogar’, ‘Crisis’ y ‘Megafón’. Según Enrique Manson, ‘La ojeriza de López Rega lo excluyó del primer retorno ‘peroniano’. No ocurriría lo mismo con el segundo y definitivo. Fermín contaba del viaje de regreso que tenía buena orientación en el aire, y notó que el avión cambiaba su rumbo para aterrizar en Morón. Tardo en enterarse de los acontecimientos que habían obligado al cambio” (textual). En 1990 recibirá el Premio Consagración Nacional por parte de la Secretaría de Cultura de la Nación, en 1991 dictara la materia Historia del pensamiento Argentino en la Universidad de La plata, y entre 1996 y 1998 Historia Social y Económica en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Lomas de Zamora”.

El periodista
    En la entrevista citada, también expresa: “Por suerte tenía algunos amigos, entre ellos el poeta José María Fernández Unsain, que en aquel momento era subdirector del diario Tribuna. Él me llevó a trabajar al diario”.
 ¿Esa es tu iniciación formal como periodista? 
    Sí. Me inicié en ‘Tribuna’, diario nacionalista, donde había personajes tan variados e interesantes como Ponferrada, Gregorio Santos Hernando, Gilberto Gómez Ferrán, el entonces pibe Jorge Ricardo Masetti, recién incorporado al diario, como yo, Luis Soler Cañas, Joaquín Linares, que hacía crítica de teatro, el flaco Fernández Unsain, don Lautaro Durañona y Vedia y tantos otros...
(Tribuna es el umbral de una fecunda carrera periodística – ‘El periodismo me ha dado una disciplina de trabajo que no hubiese adquirido, posiblemente, fuera de él’, acota Chávez. 
     Lo llevará a trabajar y a colaborar en publicaciones de diverso signo, como “Clarín”, “El Líder”, “Democracia”, “Presencia”, “Firmeza”, “El Pueblo”, “La Prensa” de la etapa peronista , “La Capital”, “Crisol”, “El Hogar”, “Lyra”, “Histonium”, “Mayoría”, “Dinámica Social”, “Columnas de Nacionalismo Marxista”, “Latitud 34”, “El Popular”, “Capricornio”, etc. Hay, también, a comienzos de 1950, una etapa de vinculación con la Oficina de Prensa de la CGT, junto a Félix Odorisio, durante la cual colabora semanalmente en el órgano de la central obrera.
      Como periodista y columnista se desempeñará además en Crítica, Panorama, La Prensa, El Hogar, Crisis, Megafón. 
     Discípulo de José María Rosa. Profesor en las Universidades de Buenos Aires, La Plata y Lomas de Zamora.
     Su carrera periodística se inicia en “Tribuna” hacia el año 1947. En el año 1949 fundó la revista de poesía “Nombre” y en el año 1967 “Ahijuna”.  También lo hace en “El Líder y Democracia”, Diarios “La Capital” de Rosario, “La Opinión”, “Mayoría” y Clarín” y las revistas “El Hogar”, “C.G.T.”, “Dinámica Social”, “Todo es Historia”, “Crisis”, “Caras y Caretas” cuando reaparece en 1982.
    Entre 1970-1973 fue Jefe de prensa de la Cía. Estatal YPF.
      Desde el año 1974 vivía en una casa atestada de libros en la calle Chile, en el tradicional barrio de San Telmo de Buenos Aires.
      El 02.10.2003 la Legislatura por Ley 1090 de la Ciudad de Buenos Aires  lo declaró “Ciudadano Ilustre”. 
       Los reconocimientos, aunque tardíos e insuficientes, por suerte llegaron a alcanzarlo con vida. Así pudo tener la satisfacción de que la Legislatura de la Ciudad de Bs. As, el 02. 10.2003 lo declaró “Ciudadano Ilustre”, a través de la sanción de la Ley N° 1090 promulgada por el Decreto Nº 1988 del 29/10 del mismo año.
De los innumerables títulos que publicó, citamos, entre otros:
.“Como una antigua queja”, Colección El pocillo y el Acordeón, Editorial del País,  Buenos Aires, 1950.
. “Dos elogios y dos comentarios”, Ed. de la Peña de Eva Perón, Buenos Aires, 1950 (posteriormente incluido en la Antología “Evita, Mester de Amor III”)
. “Una provincia al este”, 1951. Reeditado por la Editorial de  de Entre Ríos en el año  1993.
. “Civilización y barbarie. El liberalismo y el mayismo en la Historia y Cultura Argentina”, Ed. Trafac, Buenos Aires, 1956. Segunda edición en  1965 y tercera edición  corregida y aumentada, Buenos Aires, Ed. Theoría, 1974.
. “Vida y muerte de López Jordán”, Theoría, Buenos Aires, 1957.
. “José Hernández, periodista, político y poeta”, Ediciones Culturales Argentina, Buenos Aires, 1959. 
. “Alberdi y el mitrismo”, Colección La Siringa, Ed. A.  Peña Lillo, Buenos Aires, 1961.
. “Poesía Rioplatense en Estilo Gaucho”, Ediciones Culturales Argentinas, Buenos Aires, 1962. 
.  “José Luis Busaniche”, Ediciones Culturales Argentinas,   Buenos Aires,  1964.
. “Poemas con fusilados y proscriptos”, Fundación Raúl Scalabrini Ortiz, Buenos Aires, 1964.  
. “El revisionismo y las montoneras”, Ediciones Theoría, Buenos Aires, 1966.  
. “Historia del país de los argentinos”, Ed. Theoría, Buenos Aires, 1967.
. “Entre Ríos, cuchillas, historias”, Centro Editor, Buenos Aires, 1971. 
. “La historia a la vuelta de casa” (conjuntamente con Ignacio Corbalán), Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1971. 
. “La cultura en la época de Rosas. Aportes a la descolonización mental de la Argentina”,  Ed. Theoría, Buenos Aires,  1973.
. “La vuelta de José Hernández: del federalismo a la república liberal”, Ediciones Theoría, Buenos Aires, 1973.
. “José Hernández”, Plus Ultra, 2da edic., Buenos Aires, 1973.
. “Vida de Chacho: Ángel Vicente Peñaloza, general de la confederación”, Ediciones Theoría, Buenos Aires, 1974. 
. “Un nuevo diálogo gauchesco sobre Rosas”, Theoría, Buenos Aires, 1975.
. “Correspondencia de Rosas y Urquiza”, Theoría, Buenos Aires, 1975
. “Escritos curiosos de Juan Manuel de Rosas”, Theoría, Buenos Aires, 1975
. “Perón y el peronismo en la historia contemporánea”, Ed. Oriente, Buenos Aires,  1975. 
. “Historicismo e Iluminismo en la cultura argentina (Juan Cuello. Rosa. Vico. Herder. Alberdi. Castellani. Nimio de Anquín)”, Editora del País, Buenos Aires, 1977.
. “Milongas barrocas”, Buenos Aires, 1980.
. “La recuperación de la conciencia nacional”, Peña Lillo Editor, Buenos Aires, 1983.  
. “Con agua caliente, con agua hirviendo”, 1983 (Edición artesanal de 50 ejemplares). 
. “Perón y el justicialismo”, Centro editor de América Latina, Buenos Aires, 1984.
. “El revisionismo y las montoneras”, Theoría, Buenos Aires, 1984.
. “Prosa prenuclear”, Buenos Aires, 1985.
. “Eva Perón en la historia”, Ed.  Oriente, Buenos Aires, 1986. 
. “López Jordán”, Editorial de Entre Ríos, Paraná, Entre Ríos, 1988.
. “América, creación del barroco”, Ed. Docencia, Buenos Aires, 1988.
. “Eva Perón sin mitos”, Ed. Fraterna,  Buenos Aires  1990. 
. “La chispa de Perón”, Ed. Cántaro, Buenos Aires, 1990. 
. “La Vuelta de Don Juan Manuel”, Dirección General de Escuelas. Director impresiones del Estado, Bs. As, 1991.
. “Vida del Chacho”, Theoría, Buenos Aires, 1991.
. “Aquí me pongo a cantar: poetas y trovadores del Plata”, Ed. Pueblo Entero, Buenos Aires, 1993 (antologador).
. “La conciencia nacional: historia de su eclipse y recuperación”, Ed. Pueblo Entero, Buenos Aires, 1996. 
. “45 poemas paleoperonistas” (1997)
. “Flora y fauna en el Martín Fierro”, Editorial de Entre Ríos, Paraná, Entre Ríos, 1997.
. “Poemas con matreros y matreras”, Theoría, Buenos Aires, 1998.
. “John William Cooke. El diputado y el Político”, Círculo de Legisladores de la Nación Argentina, Bs. As, 1998. 
. “El peronismo visto por Víctor Frankl”, Ediciones Theoría, Buenos Aires, 1999.
. “Evita hay una sola”, Ed. Corregidor, Buenos Aires, 1999.  
.  “El Che, Perón y León Felipe”, Ed. Nueva Generación,  Buenos Aires, 2002.
. “Rosas Educador”, Colección del Zanjón, Bs. As, 2003.
. “Alpargatas y libros - Diccionario de peronistas de la cultura”, II. T.,  Ed. Theoría, Buenos Aires,  2003y 2004. 
.  “Diez hijos de Evita”, Nueva Generación, Buenos Aires, 2005.
.  “Un sexteto para el Colón”, Nueva Generación, Buenos Aires, 2005.
.  “Diccionario Histórico Argentino”, Fabro, Bs. As, 2005.
.  “Reseña de acontecimientos históricos (1553-2003)”, Fabro, Buenos  Aires, 2005.

Citas: 

(1) “Fermín Chávez, Maestro de Vida”, Revista “El Tren Zonal” N° 116, Año XV, Paraná, Sept. de 2006, p. 41. 
(2) “Fermín Chávez: maestro de vida” Revista “El Tren Zonal” N° 144, Año  XVIII, Paraná, Entre Ríos, Marzo de 2010, pp. 30 y 31.

lunes, febrero 18, 2019

LEOPOLDO LUGONES (1874 - 1938). A 81 años de la muerte del escritor argentino Leopoldo Lugones, la experta en su obra, Graciela Perrone nos cuenta sobre la gloria y repudio que supo cosechar el autor, que puso fin a su vida el 18/2/1938.

Leopoldo Lugones, una vida de luces y sombras.

A 81 años del suicidio del escritor argentino, la experta en su obra, Graciela Perrone, ex directora de la Biblioteca Nacional del Maestro, nos cuenta más sobre la gloria y repudio que supo cosechar el autor, de quien todavía se especulan las causas por las que decidió poner fin a su vida, el 18 de febrero de 1938.

¿Engaño amoroso, vergüenza social, repudio antidemocrático, la página en blanco? Muchas son las especulaciones de por qué se suicidó el escritor argentino, Leopoldo Lugones. Al momento de su muerte, había dejado sobre la mesa media botella de whisky, un artículo inconcluso y una carta que decía: “No puedo terminar el libro sobre Roca. Basta”. En El Tropezón, una pensión de la localidad de Tigre, sus pupilas comenzaron a dilatarse, la piel perdió temperatura y aumentó el ritmo cardíaco. Luego llegó la sensación de ahogo y quemazón. Las pulsaciones se volvieron lentas, y los labios, la cara, las extremidades se tornaron azulados. Lugones había bebido un vaso de whisky con cianuro y, así, puso fin a su vida, el 18 de febrero de 1938.
64 años antes de ese momento, Lugones había nacido en el norte de la provincia de Córdoba, el 13 de junio de 1874. Desde joven tuvo inquietudes intelectuales y políticas, lo que hizo que, hacia mediados de la década de 1890, organizara uno de los primeros clubes donde se discutieron muchas de las ideas socialistas del momento. En Buenos Aires, ya casado, fundó con José Ingenieros el diario La montaña y, desde allí, criticaron las ideologías de la política de Juan B. Justo.
Paralelamente, nació su vocación de escritor: compuso poesías, cuentos, relatos, ensayos y una novela. Entre ellos: La guerra gaucha; Odas seculares; Romances del río Seco; conferencias dedicadas al gaucho y al Martín Fierro, que se publicaron en 1916 con el título El payador, reivindicando al gaucho como una figura cantora y alegre, alejándose del gaucho de la queja de José Hernández. Su única novela fue El ángel de la sombra.
A la vez, y a partir de su prolífica obra, Lugones se convirtió en uno de los primeros en inaugurar el modernismo literario en Buenos Aires: aquella revitalización de la literatura que acompañaba el crecimiento urbano de la ciudad. El autor trabajó por la renovación y enriquecimiento del lenguaje, inspirado en el simbolismo europeo, como la obra de Victor Hugo. Por otra parte, todo el contexto histórico que le tocó vivir estuvo atravesado por la pregunta sobre la identidad argentina. Por eso creyó más que necesario construir un idioma nacional. Para él, la lengua era una de las cuestiones más importantes de la nacionalidad.
El rol de la escritor y el destino de la nación siempre fue un vínculo presente en muchos de sus poemas. Por ejemplo, “La voz contra la roca” -publicada en su libro Las montañas de oro (1897)-, expresa la llegada de un poeta, un “héroe elegido por Dios”, para transmitir su mensaje al pueblo: el devenir del nuevo mundo. Borgesfue uno de los primeros en posicionar a Lugones como uno de los escritores imprescindibles de la literatura argentina.
Por otro lado, fue repudiado por sus ideas fascistas y antidemocráticas, al apoyar el golpe de Estado que fue encabezado por el general José Félix Uriburu. Lugones había bendecido la llamada “Hora de la espada” la que, para muchos de sus seguidores y contemporáneos, cobró más fuerza que su pluma.
Sobre su propio tiempo y el gobierno de Uriburu, Lugones expresó: “Ha sonado otra vez, para bien del mundo, la hora de la espada... Pacifismo, colectivismo, democracia, son sinónimos de la misma vacante que el destino ofrece al jefe predestinado, es decir, al hombre que manda por su derecho de mejor, con o sin ley, porque esta, como expresión de potencia, confúndese con su voluntad. (...) El ejército es la última aristocracia, vale decir la última posibilidad de organización jerárquica que nos resta entre la disolución demagógica”.
Más allá de las sombras que todavía pesan sobre la figura del escritor, sus luces literarias continúan brillando. Tal vez, en ciertos aspectos, la fortaleza de su pluma sigue conservando más poder que sus ideas de espada. A continuación, Graciela Perrone -socióloga, exdirectora de la Biblioteca Nacional de Maestros durante 25 años y experta en la obra de Leopoldo Lugones- nos acerca más a los vaivenes de la vida intelectual del autor, por quien hoy, cada 13 de junio, día de su nacimiento, se continúa celebrando el Día del Escritor.

-¿Cómo definirías la obra de Lugones?

-Lugones es un hombre hipertextual que construye su camino como escritor, político, educador, filólogo, bibliotecario y más. Desde su universo lector que comienza en las serranías de Ojo de Agua, transita vanguardias y los más diversos géneros literarios e ideologías. Su vida vertiginosa rueda impulsada por pasiones, mística y tensiones. Su mente brillante piensa con la ilusión de nuevos hombres y sociedades con educación, libros, un idioma popular y libertades, pero da traspiés que lo llevan a ostracismos sin retorno. Definir la obra de Lugones no solo abarca su producción literaria, sino sus tareas y escritos como burócrata de la educación y las innovaciones realizadas en la biblioteca que dirigió por 23 años para ofrecer libros y lecturas a los niños, docentes y ciudadanos que concurrían con asiduidad. No muchos lectores, críticos e investigadores de su prolífera pluma conocen las múltiples facetas de este hombre de acción, que en una suerte de constelación de vidas paralelas, mientras dirige la Biblioteca Nacional de Maestros, puede diseñar una reforma para la educación secundaria argentina, viajar como conferencista renombrado al exterior,  representar a la ciencia argentina en Europa, escribir “El ejército de la Ilíada”, “Las horas doradas”, “El payador y cuentos fatales”, “El tamaño del espacio”, “El ángel de las sombras” y “La Grande Patria”, progresivamente volcarse a los incipientes fascismos europeos y proclamar la fatídica “Hora de la espada”.

La vanguardia de Lugones

Su obra quiere ser fundadora de una vanguardia literaria que supere la herencia hispanista y el modernismo de allende los mares y siente precedentes para el comienzo de la literatura moderna en nuestro país, con un castellano rioplatense que siente las bases semánticas de una patria grande.
Lugones es lectura devenida en escritura y acción. Sus ideas escriben políticas públicas en educación y arengas políticas. Como lo demuestran los materiales de su biblioteca privada, pone sus lentes en cuanta temática clásica o innovadora que llega a sus manos elegida cuidadosamente. Pero esa pasión por el conocimiento universal y nativo lo convierte también en un difusor de ideas como conferencista o catedrático, en un lector y escritor que piensa en los futuros lectores, cuando inaugura la sección infantil de la Biblioteca.
La obra de Lugones es prolífera en géneros y temáticas. Su prosa, su métrica y sus metáforas se entrecruzan con sus escritos, artículos y ensayos políticos que comienzan con su visión socialista desde el periódico La Montaña, sigue con La Tribuna integrándose “al orden conservador”, publica Mi beligerancia como último libro de inspiración republicana y comienza su giro hacia el fascismo con La grande Argentina y La patria fuerte.
Paralelamente, da rienda suelta a la narrativa, la poesía, la ciencia ficción, las historias biográficas, la lírica gauchesca, los estudios filológicos y su elevación del Martín Fierro como obra emblemática de la identidad nacional. Dos vértices de su escritura describen su intimidad amorosa: la obra de estilo recatado que dedica a su esposa, El libro fiel, y los poemas y cartas enviadas secretamente a su primera amante “Aglaura” donde Lugones libera el estilo de su pluma y abre su corazón a otro tipo de pasión. No hay genética de texto que lo explique.

-A diferencia de cómo fue recibido en su época, ¿creés que hoy es un autor un tanto olvidado?

-A pesar de que fue un escritor que marcaba su paso poniendo en jaque la influencia del hispanismo, generando obras de vanguardia que más tarde serían criticadas por los nuevos popes de la literatura argentina, Lugones es actualmente un autor muy olvidado para el lector en general. No está en la literatura que se lee en las escuelas. Por supuesto está presente en la universidad, la academia y en menor grado en la investigación. Las escuelas de literatura latinoamericana en el exterior lo estudian como literato y como fenómeno del “entre siglo” por su interés en la ciencia, el teosofismo y otras corrientes espiritualistas. Se encuentra en los catálogos de muchas bibliotecas, pero no se ven reediciones en los anaqueles de las librerías, no están sus obras completas, más allá de algunos intentos personales de expertos que han publicado parte de su obra. La soledad de su destierro intelectual y el encasillamiento de su figura por su viraje ideológico echaron sombra sobre el brillo literario de su prolífera pluma.

-Borges fue uno de los primeros en aclamar a Lugones como un gran escritor. ¿Por qué pensas que no logró superar las barreras del tiempo como sí hizo el autor de El Aleph?

-Para que los escritores logren superar las barreras del tiempo, sus obras deben trascender, deben tener compromiso con la realidad de su época y, por supuesto, un sello peculiar en su estilo y cadencia semántica que movilice al lector. Ambos Borges y Lugones superan esos cánones, además comparten zodíacos inventados por sus propios personajes, babeles, palabras y lecturas comunes. Pero en la cronología real, están separados por una placa generacional. Es que una pulsión muy diferente rigió sus vidas. Borges lee y escribe desde una biblioteca universal, desde una mixtura de mitologías y vivencias culturales que conforman un intelecto exquisito.
Lugones tiene calle, toma riesgos con su palabra y su hacer. Borges cabalga sobre Lugones como contra vanguardia para poder ser la nueva pluma argentina y desde allí se genera un movimiento de crítica a su sello literario que lo desgasta ante sus coetáneos. Finalmente Borges reconoce a Lugones como un maestro de las letras argentinas, pero Lugones muere y queda en el olvido sin historiografía que lo reescriba. Colaboró además una muerte grandilocuente que lo condena a no seguir escribiendo. En El Hacedor, Borges escribe su fantasía de visitarlo en su despacho para entregarle su última obra. ¿Qué hubiera sucedido con la obra de Lugones si él hubiera seguido con vida y continuado escribiendo? ¿Habrían ambos compartido el podio?

-¿Por qué deberíamos seguir leyéndolo? ¿Cuál es su actualidad? ¿Todavía puede decirnos algo?

-Por las mismas razones que se leen a quienes han marcado un giro en las vanguardias literarias, porque tiene obras para todos los gustos literarios. Y no hablo solo de su producción literaria, sino de sus otros escritos, artículos e informes. Quizás la densidad de su prosa y su frondoso vocabulario resulte un poco anticuado y un poco lejos de los estilos que hoy atraen a los lectores. Lugones puede decirnos que la lectura nos puede llevar a mundos inesperados fantásticos y reales, que la lectura nos compromete con nuestra realidad, y que debemos leer para hacer.

-Como toda persona que deja un legado a partir de su obra, hay muchos matices de luces y sombras. ¿Cuáles creés que son esos lugares de oscuridad en la vida y obra del autor?

-Los virajes ideológicos expresados en escritos y acciones hicieron que sus admiradores se convirtieran en enemigos. La decepción por no concretar sus anhelos de poder llegar a generar cambios en su patria, ya sea por su pluma o su participación política, provocó una severa depresión, agravada quizás por las actitudes de su hijo Leopoldo, que arrasó con su vida privada, fue pederasta y violador, y como Inspector General de la Policía introdujo nuevas formas de tortura como la picana eléctrica. ¿Sombras en su obra? Eso dependerá de la lente con que lo mida el experto o la apreciación que sienta el lector. Borges pensaba que mucha de la prosa lugoniana todavía no se había desprendido de la influencia hispanista, y tenía un tinte anticuado, aunque aseveraba que su obra en conjunto era una de las mayores aventuras del idioma español.

-¿Una recomendación para quienes todavía no leyeron la obra de Lugones?

-Me gusta Las fuerzas extrañas; Cuentos fatales; Romances del Río Seco; Lunario sentimental; El ángel de las sombra, y su poemario romántico. Recomiendo que busquen sus obras en la Biblioteca Digital de la Biblioteca Nacional de Maestros.