GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...
...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

Mostrando las entradas con la etiqueta Manuel Fresco.. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Manuel Fresco.. Mostrar todas las entradas

martes, mayo 05, 2026

5 de mayo de 1959: fallece Carlos Saavedra Lamas. Carlos Saavedra Lamas: Primer Premio Nobel de nuestra Argentina.


El Premio Nobel de la Paz, Carlos Saavedra Lamas, nació el 1 de noviembre de 1878.

Carlos Saavedra Lamas: Primer Premio Nobel de nuestra Argentina.

Estudió en Colegio Nacional de Buenos Aires, se recibió de abogado en nuestra Facultad de Derecho, UBA y ejerció como rector de la UBA entre 1941 y 1943.

Obtuvo el premio Nobel de la Paz en 1936 por presidir el Comité Internacional de Mediación que contribuyó a la firma del armisticio del conflicto entre Bolivia y Paraguay. Lo firmaron 21 naciones y se convirtió en un instrumento jurídico internacional.

Estuvo a cargo del Ministerio de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Agustín P. Justo. También fue diputado y ministro de Justicia e Instrucción Pública.

Durante el gobierno de Marcelo Torcuato de Alvear (1922-1928), intervino en el Código del Trabajo, basado en el proyecto de Joaquín Víctor González de comienzos del siglo xx. Propuso transformar en Ministerio al entonces Departamento Nacional del Trabajo.

En 1936, a los 58 años, obtuvo el Premio Nobel de la Paz por su labor en pro de la paz en general, pero en particular por haber inspirado el Pacto antibélico Saavedra Lamas, que fue firmado por 21 naciones y que se convirtió en un instrumento jurídico internacional. Además del papel brillante como mediador para finalizar la guerra del Chaco que enfrentó a Paraguay y Bolivia, fue Saavedra Lamas quien convocó a la Conferencia de Paz de Buenos Aires para detener el conflicto.

Fue presidente de la XI Conferencia Internacional del Trabajo, celebrada en Ginebra, Suiza, en 1928, de la Conferencia Panamericana de 1936 y de la Asamblea de la Sociedad de Naciones en 1936. Fue rector de la Universidad de Buenos Aires entre 1941 y 1943 y profesor hasta 1946. Presidió la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Buenos Aires.

 Dio clases en la Facultad de Filosofía y Letras UBA y en la Facultad de Derecho, UBA

Su bisabuelo Cornelio Saavedra fue presidente de la Primera Junta y su abuelo, Mariano Saavedra, gobernador de la provincia de Buenos Aires durante la presidencia de Bartolomé Mitre. También era descendiente de Hernando Arias de Saavedra apodado Hernandarias y nacido como Hernando Suárez de Toledo Saavedra y Sanabria Calderón (Asunción, 1561-Santa Fe, 1634) fue un hidalgo, militar, conquistador, explorador y funcionario en la gobernación de Nueva Andalucía del Río de la Plata, con la particularidad de haber sido el primer criollo —o sea un hispano nacido en América– que ocupó un puesto de gobernante en los virreinatos hispanoamericanos.

Cornelio Saavedra Rodríguez: nieto de Cornelio Saavedra, fue un militar chileno.

Carlos Saavedra Lamas: bisnieto de Cornelio Saavedra, fue un político y diplomático argentino.

Se casó con Rosa Sáenz Peña, hija del presidente argentino Roque Sáenz Peña y tuvo un hijo, Carlos Roque Saavedra.

Saavedra Lamas falleció el 5 de mayo de 1959 en Buenos Aires a los 80 años.

Su único hijo fue Carlos Roque Saavedra Sáenz Peña, que no tuvo herederos forzosos, y al morir, en marzo de 2011, dejó el remanente de la venta de sus bienes a la Fundación Vida Silvestre.





miércoles, febrero 18, 2026

MANUEL ANTONIO FRESCO. 90 AÑOS DE HISTORIA.

El 18 de febrero de 1936 asume el Dr. Manuel Antonio Fresco, como gobernador de Buenos Aires.  


MANUEL ANTONIO FRESCO.

90 AÑOS DE HISTORIA.
En enero de 1936, desde su domicilio en Haedo, Partido de Morón, el Dr. Manuel Antonio Fresco, se preparaba para iniciar, el 18 de febrero, su gestión como Gobernador de la provincia de Buenos Aires.
Entre 1936 y 1940, el gobernador Fresco ejerció un período de progreso y desarrollo total, a lo largo de todo el Estado provincial.
Construcción de escuelas, puentes comisarías, Palacios Municipales, hospitales, etcétera.
Además, varios de sus proyectos se extendieron por toda la Argentina, por ejemplo: crear la Dirección de Deporte Provincial y sumar la materia de Educación Física, al sistema educativo.
Fotografía del gobernador Fresco, gentileza familia Fresco.

*** El brazalete de luto es por el fallecimiento de su hijo, José María.
Un hecho muy lamentable, en los comienzos de su gobernación.
*** Publicado  por Antonio Cappellano en BELLE EPOQUE - La Argentina del Centenario.
::: ::: :::

El 18 de febrero de 1936 asume el Dr. Manuel Antonio Fresco, como gobernador de Buenos Aires. 
La urbanización de Luján, 101 escuelas, la cárcel de Olmos, la radio Provincia de Buenos Aires, el Casino y el Hotel Provincial, en Mar del Plata; son algunos de sus grandes proyectos.

*** Publicado  por Antonio Cappellano en BELLE EPOQUE - La Argentina del Centenario.

miércoles, septiembre 17, 2025

El “Manuel Fresco” de Aritz Recalde. Manuel Fresco, un gobernador con mala prensa.

 

El “Manuel Fresco” de Aritz Recalde.

Manuel Fresco, un gobernador con mala prensa.

Así como está el “Nietzsche” de Martin Heidegger o el “Foucault” de Gilles Deleuze, libros que resignifican la importancia de estos filósofos, en este caso nos detenemos en la figura de trascendencia histórica de Manuel Fresco y la presentación que hace de ella el Dr. Aritz Recalde[2],.en un libro de reciente edición, La obra pública de la gobernación bonaerense de Manuel Fresco (Recalde 2025), Como es de esperar, la valoración de la obra de un político tiene distintas versiones y el caso de Manuel Fresco no podría ser la excepción ya que, para algunos historiadores, es parte de una época caracterizada como “la década infame”, ubicada entre 1930 y 1943. Fresco fue gobernador de la Provincia de Buenos Aires entre el 18 de febrero de 1936 y el 7 de marzo de 1940. Lo que se difunde de él es que tenía en su despacho, según distintas versiones, los bustos o cuadros de Hitler y Mussolini, que admiraba al presidente de Estados Unidos Franklin Roosevelt y que guiaba sus decisiones por la Encíclica Rerum Novarum de la Iglesia católica. Tal conjunción de influencias, de ser ciertas, evidencian la complejidad del personaje a la vez que las tensiones entre ideologías que, entre otras consecuencias, desencadenarían la Crisis de los años 30 a nivel internacional y ya finalizando la década, la declaración de la Segunda Guerra Mundial.

El libro de Recalde es el último de una larga lista de libros digitales dedicados a reflexionar sobre el Pensamiento Nacional y la particular situación política de nuestro país, trayendo a la memoria a personajes claves de la política argentina del Siglo XX. Entre los pertenecientes a la compleja década del ´30 rescata la figura de Manuel Fresco, el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, que en 4 años dejó el testimonio de una obra pública fundacional de la organización territorial, como una parte importante para la recuperación de la crisis geopolítica de ese convulsionado periodo de entreguerras.

Manuel Antonio Justo Pastor Pascual Fresco, tal era su nombre completo, no fue militar, se recibió de médico de la UBA en 1914, el mismo año en que se recibió de médica Alicia Moreau de Justo. El dato no es menor para evaluar los intereses políticos del futuro gobernador ya que la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires contaba con profesores señeros como José Ingenieros, José María Ramos Mejía, Bernardo Houssay, Luis Agote, Angel Roffo, Alejandro Posadas, entre otros, consagrados a hacer accesibles los logros científicos para el beneficio de la salud pública y al mejoramiento de las condiciones de vida de la sociedad. En esa época, de auge del higienismo, el mejoramiento de la salud pública dependía de la construcción de puertos, redes ferroviarias, caminos y puentes, así como de la instalación de cloacas, cementerios, alumbrado público, mataderos municipales, establecimiento de colonias agrarias, viviendas dignas para los trabajadores, entre otros logros. Nuevas normativas acerca del cuidado de la Salud pública imponían al Estado la necesidad de construir la infraestructura necesaria para que se pudieran cumplir las Leyes. Para tomar un caso, la Ley provincial 4017/28  “Autoriza al Poder Ejecutivo para emitir «Bonos de Obras Públicas Municipales ».«Las obras públicas a que se refiere la presente ley, serán exclusivamente las destinadas a la construcción, reparación, adquisición o habilitación del edificio municipal o edificio para las delegaciones municipales, hospitales locales, mataderos, hornos crematorios, desagües, corralones de limpieza, campos de deportes, plazas de ejercicios físicos, parques públicos, usinas de electricidad, y terrenos para obras sanitarias» (Recalde, p.164). Para evaluar el impacto de estas obras en el mejoramiento de la salud, podemos detenernos en la instalación de mataderos en todas las localidades donde se expendiera carne animal para consumo humano, ya que la costumbre de la matanza de ganado para consumo humano, en pequeñas comunidades donde no llegaba la distribución desde grandes frigoríficos, se realizaba desollando al animal sobre la tierra o sobre una chapa, entre insectos y sin ningún cuidado higiénico por parte de los trabajadores, haciendo también peligrar la salud de ellos. Bastará recordar las escenas de El matadero de Esteban Echeverría para advertir la necesidad de construir locales especiales, con amplia disponibilidad de desinfectantes, agua y azulejos, equipado con máquinas que permitían la desinfección y aislamiento de la carne de agentes contaminantes, que era revisada por veterinarios y bromatólogos antes de ser llevada a la venta, todo ello a cargo del control municipal.  En 110 localidades de la Provincia de Buenos Aires, en 4 años de gobierno, Fresco concretó un plan de obras que resultan fundacionales para el funcionamiento del territorio hasta nuestros días. El libro de Aritz Recalde sistematiza esta presentación a partir de dividirla en 4 categorías:

I- obras de vialidad;

II- obras en aeródromos;

III- obras en municipalidades;

IV- obras de telégrafos y radiodifusión

V- puertos, dragados y obras sanitarias.

Como principal fuente de información, pero no la única, nos dice Recalde, recurrió a los 8 tomos de la recopilación que publicó en 1940, la gobernación de la Provincia de Buenos Aires bajo el título Cuatro Años de Gobierno. A partir de este plan de acción integral y conjunto, la Provincia de Buenos Aires quedó cuadriculada y mapeada hasta en los lugares más recónditos. Este plan de acción respondió, a nivel provincial, a la política de Estado asumida por Agustín P. Justo para todo el país y a la que Salvador Oria, director de Vialidad Nacional en 1938, llamó “Intervencionismo defensivo” (Recalde, p.12). cuando, bajo la inspiración del presidente de Estados Unidos, Roosevelt, el Estado argentino asumió la misión de invertir en obra pública para incrementar las fuentes de trabajo en momentos de crisis del capitalismo y planificó el modelo productivo para el desarrollo integral de la sociedad. El gasto del Gobierno Nacional en obras públicas aumentó del 9% del PBI en el año 1930, al 16,1% en 1943. El presidente Justo impulsó la ley 11.658/32 que creó la Dirección Nacional de Vialidad. Durante los ocho años de las presidencias de Justo y de Ortiz ocupó la conducción del Ministerio de Obras Manuel Alvarado, señala Recalde. Como dato de este inusitado despegue económico cita Recalde el caso de YPF que en 1935 registraba 34 estaciones de servicio en todo el país y dos años después aumentaron a 187.

En 23 rubros, se detalla el amplio espectro de obras públicas destinadas no solamente a fomentar el trabajo y la economía sino a modernizar y hacer efectivas las políticas de salud, educación, turismo, deporte, urbanización, entre otros logros de modernización y mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos.

1– Urbanización de balnearios de Necochea, Mar del Plata y Carhué;

2– Obras de Urbanización de Lujan y La Plata;

3– Fijación de médanos;

4– Explotación de Lagunas fiscales;

5– Sistematización y urbanización de costas y playas;

6– Barrio-Parques para obreros;

7– Avenidas y calles de acceso a la Capital federal;

8– Mercado de frutos del Delta del Paraná;

9– Administración General;

10– Obras hospitalarias;

11– Obras sanitarias;

12– Servicios Generales del Ministerio de Obras Públicas;

13– Obras Hidráulicas;

14– Mejoramiento de Comunicaciones en el Delta Paraná y servicios auxiliares;

15– Obras Ferroviarias;

16– Escuelas profesionales;

17– Construcción y ampliación de obras;

18– Balnearios, stadiums, paseos y aeródromos;

19– Fomento de plantaciones forestales y la agricultura;

20– Parques;

21– Monumentos y edificios históricos;

22– Asistencia social

23– Higiene pública. (Recalde 2025 pp.30-32).

 

Los ingenieros y arquitectos de Fresco.

La obra de Fresco convocó, para su realización, a científicos y profesionales universitarios encargados de planificar primero y resolver después las obras involucradas en cada rubro. Un ítem a destacar en el libro de Recalde es la mención a los hermanos Bustillo, El ingeniero José María Bustillo y el arquitecto Alejandro Bustillo, ya que, al aporte de ambos a la construcción de obras públicas y edificios, el autor dedica un señalamiento detallado, acompañado de fotos que ilustran los datos aportados. Del mismo modo detalla la obra del otro arquitecto e ingeniero emblemático de la obra de Fresco, Francisco Salamone (1897-1959), un arquitecto e ingeniero italo-argentino, que construyó unas 90 obras públicas en distintos partidos de la Provincia de Buenos Aires. Esta obra estuvo instalada mayormente en pueblos que, en pocas décadas, dejaron de ser fortines de avanzada contra “la indiada” para transformarse en prósperas poblaciones de inmigrantes, comunicadas a través del tren, los caminos, el telégrafo y la radio con las grandes urbes. Estas construcciones de cemento, desconcertantes en el entorno en que fueron instaladas, asombran aún hoy por la monumentalidad, en comunidades que, hasta hace unas décadas atrás, renegaban de su presencia, entre otros motivos, por desafiar las convenciones y hasta por irritar a las autoridades locales. Tal es el caso del portal del cementerio de Saldungaray (foto Recalde, 2025, p.58) que muestra una rueda, una esfera donde se ubica una cruz fuera del centro y donde también en un punto algo descentrado de la cruz aparece la cabeza de Jesús dando la impresión de representar a un decapitado más que a un crucificado (Lazzari, 2022). La esfera se parece a la ruleta del casino, quizás en alusión al cercano Casino de Sierra de la Ventana (Di Fazio, 2022). Si alude a la ruleta de un casino, en este caso sería una ruleta que hace trampa ya que no ubica en el centro la cruz ni la cabeza, lo que indicaría que “el juego siempre es tramposo” (Lazzari, 2022). Así vemos que resulta completamente inapropiada para un cementerio público y de simbología cristiana la idea de una ruleta descentrada, como en la Lotería de Babilonia de Borges, que, por intervención de una suerte sin reglas, puede beneficiarnos o perjudicarnos en el reparto de la vida y la muerte. Podríamos pensar que, a tono con la época e inspirado en la frase de Borges “Soy de un país vertiginoso donde la lotería es parte principal de la realidad”, Salamone construyó en cemento esta idea, aunque es improbable que conociera entonces el cuento de Borges porque se publicó en 1941 cuando el portal ya estaba en pie desde 1938. De todos modos, podemos conjeturar que solamente un jugador, adiestrado en la toma de riesgos, templado en el ganar y perder, podría animarse a desafiar los cánones vigentes y crear estos monstruos de cemento que todavía están ahí, provocativos, para el escándalo y desconcierto de algunos vecinos y visitantes, así como para la admiración de otros. Otro caso es el palacio municipal de Rauch (Recalde, foto p.56) que tiene en el punto más alto del edificio un reloj que supera la altura de la cúpula de la iglesia, quizás indicando con este detalle que quien tiene la suprema misión de “dar la hora” es el Estado (La Nación, 2024). La elección de este arquitecto excéntrico y de fuerte impronta vanguardista, en lugar de otros que formaban parte de la elite de arquitectos de la “Patria contratista” de la época, muestra la audacia y libertad de criterio de Fresco al permitir el despliegue del genio creativo de Salamone, quien llevó a pueblos agrícolas de la provincia un diseño que lo distingue hoy en día como “el Gaudí de las pampas” (Lazzari, 2022). Sus construcciones son motivo de admiración y estudio por parte de la arquitectura y la ingeniería internacional y atrae la visita de profesionales de todo el mundo que viajan desde países como Japón, Alemania o Estados Unidos para tomar contacto personal con los cementerios, mataderos y edificios municipales que son verdaderas “joyas” del Modernismo, hoy en día, algunas, ubicadas en caminos laterales de tierra al quedar en desuso, como es el caso de varios mataderos. Otros arquitectos señalados por Recalde son Alberto Bogani y Francisco Marseillán con lo que completa la lista de destacados profesionales encargados de concretar los proyectos políticos en la totalidad del territorio bonaerense.

¿Por qué dedicar esta investigación a la obra pública de Manuel Fresco?

El libro de Recalde tiene el estilo de un informe de investigación al presentar de manera documental, con bibliografía, imágenes y cuadros, los datos de la obra pública de Fresco, donde también detalla las normativas que permitieron estas construcciones. En la lectura no encontramos orientaciones para acceder a las motivaciones que lo llevaron a emprender esta compilación de datos. Afortunadamente encontramos en la web un reportaje radial publicado por la Radio de la UNLa (Recalde 1/4/2025), donde responde a la pregunta de ¿por qué dedicarse a estudiar la obra de Fresco? En principio, afirma Recalde, porque es parte de la Historia del territorio de mis padres, la Patria, donde vivo. Señala que desde hace años se dedica a la investigación de la historia de varios municipios y gobernaciones de esta provincia ya que es escaso el conocimiento que se tiene de la gobernabilidad del territorio bonaerense siendo la provincia más grande desde el punto de vista geográfico, de mayor densidad poblacional, de mayor peso económico y son sus habitantes los que deciden el resultado de las elecciones presidenciales. Para Recalde, la provincia de Buenos Aires no tiene una identidad reconocida y de su organización y gobernabilidad depende la del país. La publicación anterior a esta estuvo dedicada a la gobernación de Antonio Cafiero de la que había unos pocos estudios. Esta investigación se vio beneficiada por la instalación de la Biblioteca Cafiero en el predio de la UNLa., admite Recalde. De Manuel Fresco hay mayor disponibilidad de estudios que sobre la gobernación de Eduardo Duhalde, aun siendo contemporáneo, destaca. Confiesa Recalde que antes de dedicarse a este gobernador tuvo que dejar atrás los prejuicios y las categorías antagónicas que alimentan las diferentes “grietas” políticas. El estigma aplanador de “infamante” para esta época, obstaculiza la oportunidad de advertir los logros positivos de la gestión de Fresco y la importancia fundacional de una obra que se realizó sin contraer endeudamiento externo. Dejando de lado los parámetros de “derecha” o “izquierda”, califica esta política de “moderna”, transformadora de la vida económica y social, que dejó huellas indelebles con la presencia de instituciones y obras que llegan hasta nosotros, con mayor o menor estado de conservación, pero que siguen en pie. Admite que este libro es básicamente informativo, se abstiene aquí de categorías valorativas, para que cada uno lo interprete como le parezca, pero ello no significa que él mismo no tenga su propia idea sobre la política del gobernador Fresco. Por el contrario, destaca que, antes que el gobierno de Perón, Fresco propuso “una política obrera de masas” y ya había establecido leyes y disposiciones para proteger el derecho de los trabajadores, para instalar hospitales, escuelas y establecimientos dedicados al mejoramiento de la educación, salud y recreación de los trabajadores y sus familias. A la pregunta sobre el fraude electoral, Recalde contesta que, justamente fue la política de Fresco la que sentó las bases para que ya el fraude no fuera posible y sobre la violencia política, destaca que el mismo Fresco fue víctima de un atentado, en la presidencia de Yrigoyen, durante la campaña electoral a Diputado, el 13 de febrero de 1930, en la localidad de Lincoln. Las crónicas de la época testimonian que fueron varios los muertos y heridos, que al candidato lo enviaron en tren a Buenos Aires donde fue atendido por el doctor Enrique Finochietto que le salvó la vida (Diario La Verdad, 2023).

Un Conservador popular

Recordemos que Manuel Fresco accede al cargo de Gobernador de la Provincia de Buenos Aires por el Partido Demócrata Nacional (PDN), colocado por los historiadores como una de las fracciones de los conservadores. Este Partido político se fundó en 1931 y se desintegró en 1957. Para diferenciarse de otros políticos conservadores, él mismo se identifica como “conservador popular” (Pigna), una difícil conjunción de términos que luego del golpe de Estado del `55 tomaría forma en la fundación del Partido Conservador Popular (PCP), en 1958 pero Fresco ya no militaba en estas filas. En un discurso recuperado por el Canal Encuentro escuchamos al médico antes que al político afirmar enfáticamente “Si queremos una Patria grande y rica, es indispensable que sus hijos sean sanos y fuertes para que puedan engrandecerla con el trabajo y defenderla con la misma pujanza con que lo hicieron nuestros mayores”. Sobre la última etapa de su vida política, los historiadores destacan que, en disconformidad con el arco conservador, crea su propio partido político denominado “UNA Patria” en 1941. Las siglas representan la frase “Unión Nacional Argentina”. Según otros registros se denomina “Partido Patria Unión Nacional Argentina”. En octubre de 1945, luego de un encuentro personal con Juan Domingo Perón, anexa su partido al frente electoral que llevará a ganar las elecciones del 24 de febrero de 1946 al peronismo, pero él mismo se retira ya de la política para dedicarse a la profesión de médico que ejerció en la localidad de Haedo hasta su muerte el 17 de noviembre de 1971.

Para volver al libro de Aritz Recalde, podemos apreciar que, en momentos en que se promueven y ejecutan políticas de desmantelamiento y desfinanciamiento de la obra pública, en el que se insiste en la criminalización de las obras del Estado, revisar la política y los logros de Manuel Fresco desde la gobernación de la Provincia de Buenos Aires, puede aparecer como un acto de resistencia al embate privatizador. También es una iniciativa importante y necesaria para proporcionar un marco de comprensión histórica en el actual estado de cosas, un recordatorio de que somos herederos y custodios del patrimonio público que disfrutamos en las plazas, parques, balnearios, de las rutas que transitamos y de los edificios que albergan las principales instituciones del Estado.

Bibliografía

Canal Encuentro, 200 historias destacadas: Manuel Fresco, 29 de marzo 2022, consultado el 23 de julio de 2025, disponible en  https://www.youtube.com/watch?v=cbrqOu1pQU0

Diario La Verdad, “Fue disuelta a balazos, en Lincoln, por elementos yrigoyenistas, una conferencia conservadora”, 10 de septiembre de 2023, consultado el 25 de julio de 2025, disponible en   https://laverdadonline.com/anoche-fue-disuelta-a-balazos-en-lincoln-por-elementos-yrigoyenistas-una-conferencia-conservadora/

Di, Fazio, Gerardo, INFOBAE  Hizo 60 obras monumentales en cuatro años: quién fue el arquitecto que cambió la cara de 25 municipios bonaerenses, 14 de mayo 2022, consultado el 19 de julio de 2025, disponible en https://www.infobae.com/sociedad/2022/05/14/hizo-60-obras-monumentales-en-cuatro-anos-quien-fue-el-arquitecto-que-cambio-la-cara-de-25-municipios-bonaerenses/

La Nación, El legado de Salamone, publicado el 4 de agosto de 2014, consultado el 19 de julio de 2025, disponible en https://www.lanacion.com.ar/turismo/el-legado-de-salamone-nid1964561/

Lazzari, Eduardo, CAPBA5 Charla Online de E Lazzari Salamone El Gaudi de las Pampas 25 08 2020, publicado el 8 de marzo de 2022, consultado el 20de julio de 2025, disponible en https://www.youtube.com/watch?v=rmpA3DWThCs

Pigna, Felipe, El Historiador, Síntesis de la Historia de la Provincia de Buenos Aires, sin fecha de edición, consultado el 25 de julio de 2025, disponible en https://elhistoriador.com.ar/sintesis-de-la-historia-de-la-provincia-de-buenos-aires/lementos-yrigoyenistas-una-conferencia-conservadora/

Recalde Aritz, Historia de la Provincia de Buenos Aires: Gobernación de Manuel Fresco, reportaje radial 1/4/2025, disponible en https://uy.radiocut.fm/audiocut/historia-provincia-buenos-aires-gobernacion-manuel-fresco/

Recalde Aritz, libros publicados on line desde 2005 disponible en https://cvaritzrecalde.blogspot.com/2008/01/cv-aritz-recalde.html

Recalde, Aritz La obra pública de la gobernación bonaerense de Manuel Fresco, Remedios de Escalada, Universidad Nacional de Lanús, ISBN 978-987-8926-80-3, Libro digital, 2025. 89 pp., disponible en https://www.unla.edu.ar/documentos/departamentos/hya/la-obra-publica-de-la-gobernacion-bonaerense-de-manuel-fresco.pdf

[1] Cristina Ambrosini, Profesora y Licenciada en Filosofía UBA, Doctora en Filosofía UBA, Profesora regular jubilada de la UBA y la UNLA en grado y posgrado. Directora de la Especialización y Maestría en Metodología de la Investigación Científica de la UNLA, hasta mayo del 2024, actualmente miembro del Comité Académico de ambos posgrados. Autora de libros y artículos en temas de ética y epistemología.

[2] Aritz Recalde Licenciado en Sociología en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata, 2002, Magister en Gobierno y Desarrollo de la Universidad Nacional de San Martín, 2008, Doctor en Comunicación de la Universidad Nacional de La Plata, 2014.

lunes, junio 30, 2025

La obra pública de la gobernación bonaerense de Manuel Fresco. Por Aritz Recalde.


“Al hacerme cargo del gobierno, me propuse realizar un plan de obras que no sólo contemplase necesidades inmediatas de la Provincia, sino que pudiera ser, también, un estímulo para el progreso general (…) He dado preferencia, en el plan trazado, a los problemas sociales: hospitales, comedores escolares, cárceles, reformatorios de menores, muchas salas de distintas especialidades, pabellón para tuberculosos (…) el beneficio social de este programa es de proyecciones incalculables. Después siguen las obras de carácter económico, susceptibles de crear riqueza en el plazo más o menos mediato, y por último, obras que pueden significar una mejora para los servicios administrativos. No hay en la Provincia una sola localidad donde este gobierno no haya ejercido una acción constructiva, con la estrecha colaboración, en la mayoría de los casos, con las municipalidades, animadas de un mismo espíritu de progreso efectivo”.

Manuel Fresco, 16 de febrero de 1939

 

La gestión bonaerense como parte de la obra pública nacional.

Intervencionismo defensivo

La construcción de la obra pública del gobernador Manuel Fresco, formó parte  de la novedosa intervención estatal que fue iniciada en la década del treinta como una respuesta a la severa recesión económica.

Salvador Oría fue profesor titular de la UBA, Director Nacional de Vialidad en el año 1938, presidente del Instituto Autárquico de Colonización de Buenos Aires y Ministro de Obras de 1940 a 1943, entre otras importantes funciones públicas. Este pensador y político argentino se refirió al nuevo rol del Estado iniciado con el presidente Agustín Justo como un “intervencionismo defensivo”. En su libro El Estado Argentino y la nueva economía anunció el agotamiento del liberalismo clásico. En el esclarecedor trabajo describió como la organización liberal fue remplazada por el comunismo, por el fascismo, por el nazismo y por otras diversas experiencias de “economías dirigidas”. Se refirió particularmente a la gestión del presidente norteamericano Franklin Roosevelt, quién para revertir la crisis económica inyectó una importante cantidad de dinero público que fue destinado a préstamos a empresas y a la inversión en obras públicas. Ambos programas tenían la finalidad de reactivar el empleo y la actividad productiva.

Oría remarcó el hecho de que el mandatario norteamericano impulsó un enfrentamiento público contra los “cartels” y los monopolios reconociendo que existían fallas en el mercado liberal y una tendencia a que se formen grandes concentraciones.

El Estado argentino intervenía para “emancipar una nación entera de las exacciones de los capitales internacionales, a los que con tanta crudeza fustigó Roosevelt en 1933”. Entre las actividades nacionalizadas bajo esta doctrina citó el Puerto de Rosario, la empresa de gas de Buenos Aires, las usinas eléctricas de Entre Ríos, Tucumán, Mendoza y Corrientes y el Ferrocarril F.C. Córdoba (Oría 1945: 201 y 212).

El autor realizó un estudio sobre los orígenes del intervencionismo económico en la Argentina. Sostuvo que hasta el siglo XX el Estado prácticamente no protegía la producción más allá de la función que cumplían algunos impuestos al vino y al azúcar que favorecieron el desarrollo de unas pocas actividades de las provincias del norte y de Cuyo.

Oría mencionó a la actividad petrolera como una de las primeras áreas productivas amparadas a la luz de las “tendencias de nacionalismo económico”. Desde la creación de la Dirección General de Yacimientos Petrolíferos Fiscales en el año 1917, el Estado implementó una constante inversión en plantas de explotación garantizando la energía del capitalismo argentino.

En el año 1931 el Gobierno Nacional estableció el control de cambios, cuestión que fue completada con un decreto del 25 de enero de 1932 y con la Ley de Organización 12.160/35. Como parte del mismo programa, se crearon  el Banco Central (ley 12.155), el Instituto Movilizador (ley 12.157), la Junta Nacional de Granos (octubre 1933), la Junta Reguladora de la Industria Lechera (abril de 1934), la Junta Reguladora de la Industria Vitivinícola (diciembre de 1934), la Junta Nacional de Algodón (abril de 1935) y la Comisión Reguladora de la Yerba (abril de 1935).

Entre los años 1940 y 1943 esta política intervencionista se continuó con inversiones en la actividad petrolera, con créditos a la minería, con la construcción de edificios públicos, con inversiones en transportes y con la creación de una Marina Mercante Nacional, entre otras acciones.

Oría reivindicó como un hecho positivo las nuevas funciones del Banco Central promovido por Ministro de Hacienda, Federico Pinedo, en base a iniciativas anteriores y que fue terminado por Alberto Hueyo con el asesoramiento de Otto Niemeyer. Este último funcionario también había dado apoyo técnico al Brasil. El autor destacó que esta misma tendencia reguladora se desarrolló en otros países de Latinoamérica y citó las experiencias de Chile y de Perú que crearon instituciones financieras similares al Banco argentino.

 

La obra pública nacional

Durante la presidencia Agustín Justo y siguiendo la doctrina que Salvador Oría denominó “intervencionismo defensivo”, se implementó un ambicioso Plan Nacional de infraestructura.

El gasto del Gobierno Nacional aumentó del 9% del PBI en el año 1930, al 16,1% en 1943 (Aguinaga y Azaretto 1991).  

Durante los ocho años de las presidencias de Justo y de Ortiz ocupó la conducción del Ministerio de Obras Manuel Alvarado. El funcionario implementó un histórico programa de construcción de obras viales y de transporte (rutas, puentes, calles, ferrocarriles, subtes, etc.), de edificios públicos administrativos, hospitalarios, educativos y deportivos, entre otros. Se encararon grandes edificios como el Libertador que fue diagramando por el prestigioso arquitecto Carlos M. Pibernat (Longoni R. Molteni J. Galcerán V. Fonseca I. 2010) (Ramos 2001) (Oría 1945).

A las obras federales, se le sumaron las privadas y las corporativas. Yacimientos petrolíferos Fiscales (YPF) encaró importantes acciones como la ampliación de la destilería de La Plata y la construcción de la de Godoy Cruz, luego remplaza por la de Lujan de Cuyo. En el año 1935 había 34 estaciones de servicio y dos años después aumentaron a 187. La empresa movilizó mano de obra manual e intelectual y fue una gran impulsora de la construcción de barrios e infraestructura social en varios lugares de la Argentina. 

En la misma etapa hubo un desarrollo sumamente importante de Fabricaciones Militares en distintas provincias del país.  

El presidente Justo impulsó la ley 11.658/32 que creó la Dirección Nacional de Vialidad.  La norma incluyó un Fondo Nacional de Vialidad compuesto por un impuesto a la nafta, por rentas generales, por la tasa por contribución de mejoras a la tierra rural en los territorios nacionales, por multas por incumplimiento de contratos de obras de vialidad o de infracciones a la presente ley y por "bonos de obras de vialidad", entre otros. La ley especificó que parte de estos recursos podían ser destinados a financiar trabajos realizados por las provincias. 

La Ley provincial 4117/32 adhirió a la norma nacional 11.658 y además creó un impuesto al combustible consumido en el territorio. El 5 de octubre del año 1938 al cumplirse el aniversario de la ley, el Gobernador bonaerense Manuel Fresco destacó que la Dirección Nacional de Vialidad “señala un acontecimiento de trascendental importancia para el progreso del país. La sanción de esa ley, hace cabalmente seis años, representó un paso considerable en la acción vial que la Nación venía exigiendo con urgencia a todos los gobiernos (…) permitió a todos los gobiernos nacionales y provinciales coordinar iniciativas otrora desarticuladas y proyectar y constituir, de tal suerte, las grandes rutas que vinculan a los centros de producción con los de consumo, a las zonas rurales con los mercados urbanos y con los puertos de exportación, que facilitan la circulación rápida y el transporte barato de nuestras riquezas, que abren grandes e insospechadas perspectivas al comercio interno, que estimulan el desarrollo del turismo” (Conversando con el Pueblo, V 2: 63-64).

Salvador Oría sostiene que en la década que transcurre de 1932 a 1942 se proyectaron 45.000 kilómetros de caminos y se terminaron más de 30.000 solamente dentro de la red nacional y sin tener en cuenta las obras provinciales. Entre los años 1930 y 1945 el Estado construyó 5000 kilómetros de vías ferroviarias y adquirió 2600 km del F. C. Central Córdoba. Al año 1945 la red ferroviaria era de 46.119 km y los Ferrocarriles del Estado administraban 12.642 km siendo la principal empresa  (Oría 1945: 183).

La obra vial se extendió a todo el territorio nacional y se trazaron las importantes rutas trocales 2, 3, 7, 8, 12 y 14, entre otras.

Se diseñaron y ampliaron los puentes sobre el Riachuelo de la Noria y Pueyrredón.

En la Capital Federal se abrió la avenida Nueve de Julio y se ampliaron las avenidas Belgrano, Corrientes, Córdoba y Santa Fe. Se construyó la avenida General Paz, considerada como el primer gran antecedente de las autopistas argentinas. Se finalizó la línea B de subterráneo y se construyeron las líneas C, D y la E  (Aguinaga y Azaretto 1991).

Entre los años 1936 y 1940 la provincia de Buenos Aires encaró una modernización de las principales vías de acceso a la Capital Federal  (Conversando con el Pueblo, V 2).

 

Publicado en 

http://hernandezarregui.blogspot.com/2025/06/la-obra-publica-de-la-gobernacion.html

sábado, agosto 31, 2024

Políticas obreras del gobernador Manuel Fresco.

 


Políticas obreras del gobernador Manuel Fresco.

Aritz Recalde[1],  marzo 2024

“Èsta es la democracia social que practica el Gobierno de Buenos Aires, ésta es la democracia social, que es anterior y superior a cualquier democracia política…porque el sufragio, cualquiera sea su forma o su extensión, no puede ser la razón última y suprema de la existencia de los pueblos. Será siempre inferior y posterior a la necesidad de vivir, a la de obtener el pan de cada día, el lecho para el enfermo pobre, la instrucción para el analfabeto, el salario más justo para las necesidades elementales de la vida y el goce de los bienes terrenales”. Manuel Fresco.

El Departamento Provincial de Trabajo: alcances de la ley 4548.

El gobernador Manuel Fresco promovió la intervención activa del Estado en los conflictos obreros y lo justificó en que era una manera de evitar el enfrentamiento violento de las clases sociales que ponía en riesgo la estabilidad política y el desarrollo armónico de la provincia. Sostuvo que “Mi gobierno sustentó, desde la hora primera, un criterio intervencionista, vale decir moderno, contrario al dogma liberal sintetizado en el “laissez faire, laissez passer”, porque el dejar hacer y el dejar pasar no es ni puede ser una norma de gobierno, sino una condición de anarquía, en cuanto se tolera que las fuerzas sociales en lucha por intereses económicos antagónicos impongan su ley con prescindencia de la justicia, del orden público y hasta del interés nacional” (Fresco 1940 b: III).

En base a estas ideas, en el mes de abril del año 1937 la legislatura aprobó la ley 4548. La norma retomaba las funciones de la 3650/16 sancionada en la gobernación de Marcelino Ugarte y que había creado el Departamento Provincial de Trabajo. Ésta última ley se componía solamente de 12 artículos y le otorgaba al flamante Departamento la función de preparar la reglamentación del trabajo, de efectuar inspecciones y de dar asesoría jurídica a los obreros.

Según el titular del Departamento en la etapa de Manuel Fresco, Armando Spinelli, hasta el año 1935 la institución “daba la sensación de un organismo meramente burocrático que vivía encerrado en cuatro paredes, sin influjo ni prestigio en el conglomerado de las distintas actividades obreras. Su organización interna era impecable, pero su acción tan limitada que no intervenía, ni siquiera tomaba conocimiento de la existencia de los conflictos” (Fresco 1940 b: 11).

A diferencia de su antecesora, la ley 4548/37 era extensa y reglamentarista y tenía 153 artículos. La norma se estructuró en los 18 capítulos: 

I-                Denominación y jurisdicción; 

II-             Funciones positivas y de investigación de los problemas obreros;

III-          S/T. Estudio sobre cuestiones sociales y económicas;

IV-          De las penas;

V-             De las funciones de inspección y vigilancia;

VI-          Asociaciones profesionales; 

VII-                     Conciliación y arbitraje;

VIII-                  Jurisdicción y procedimiento para la liquidación de accidentes de trabajo;

IX-            Disposiciones complementarias;

X-               Contralor de las empresas o entidades subrogadoras; 

XI-            Higiene del trabajo y prevención de accidentes;

XII-                     Acción preventiva de despido emergente de la ley 11.729;

XIII-                  Cobro de salarios e indemnización por despidos;

XIV-                  Asistencia jurídica de los obreros; 

XV-                     Procedimiento para la aplicación de las sanciones;

XVI-                  Dirección; 

XVII-               Del Consejo del Trabajo;

XVIII-            De las Secciones. 

 Armando Spinelli resumió la importancia de la ley 4548 en que “es el estatuto más moderno del país[2] en cuanto reglamenta el derecho a huelga, perfecciona el mecanismo legal para resolver las diferencias entre obreros y patronos, reglamenta el trabajo a domicilio por primera vez en la Provincia, establece un régimen legal pleno de garantía para la rápida satisfacción de los infortunios del trabajo, de las bases legales para la limitación del trabajo agobiador y la higiene de la vivienda ofrecida como complemento al salario”. El titular del organismo remarcó que la sanción de la norma fijó la obligatoriedad de cumplir los fallos del Departamento de Trabajo y auspició el reconocimiento a las asociaciones profesionales (Fresco 1940 b: 12-13).

Estructura y gobierno del Departamento Provincial de Trabajo.

“Estamos celebrando la alborada de una nueva política social en el país; el éxito de la aplicación de una ley que reglamenta el trabajo y hace justicia al salario; el advenimiento de una nueva era de sindicalización cristiana y nacionalista. La realidad de una conciliación efectiva entre patronos y obreros, entre capitalistas y trabajadores (…) hemos avanzado pausadamente pero con firmeza en el campo de la legislación positiva y vamos abriendo en la selva oscura y casi virgen del derecho obrero una amplia brecha que será de positivos beneficios para las instituciones sociales”. Manuel Fresco.

El Departamento Provincial de Trabajo mantenía dependencia funcional en el Ministerio de Gobierno entonces a cargo de Roberto Noble, quién fue uno de sus activos propulsores.

El ente se organizó a partir de las Secciones de Inspección, Accidentes, Estadística y legislación social, Conciliación y arbitraje, Asesoría Jurídica gratuita y de Bolsa de Trabajo, mutualidad y cooperativismo.

El organismo estaba a cargo de un Director y  Fresco designó al ya mencionado Armando Spinelli para el cumplimiento de la tarea.

La ley creó un Consejo del Trabajo. Éste último estaba integrado por nueve representantes a razón de tres por cada uno de los sectores de los obreros, de las patronales y del gobierno. Los delegados de los trabajadores y de las empresas eran designados por el director del Departamento a propuesta de las Asociaciones Profesionales. La norma puntualizó que se tenía que respetar la representación de la industria, del comercio y de la agricultura. La ley obligaba incluir, por lo menos, a una mujer en representación de los obreros. Entre las funciones fundamentales del Consejo estaban las de asesorar al Director del Departamento en la reglamentación de la legislación obrera, emitir dictámenes sobre cuestiones de conciliación y arbitraje y las de reclamar contra el proceder de los funcionarios del área.

 La conciliación de clases.

Manuel Fresco remarcó que si bien nunca se negó el derecho a huelga a un trabajador o asociación, se consideraba al mismo como “última instancia, cuando fracasadas la conciliación y el arbitraje por la incomprensión o la ceguera de las partes, no les quede más camino que la ruta desesperada y sombría de la huelga” (Fresco 1940, T 2: 30).

El gobernador alertó a la opinión pública en el hecho de que en épocas anteriores a su gestión, las disputas de sectores terminaban violentamente. En sus palabras “¡Cuánta tragedia, cuánto crimen horrendo está registrado en los anales de la policía y los juzgados del crimen, desde los asesinatos de patrones y obreros, perpetrados por la suma de cincuenta pesos, porque así se los tasaba, hasta los incendios de las panaderías, que costaban cien!” (Fresco 1940 b: XI).

La política pública de conciliación de clases se organizó reconociendo los orígenes sociales y políticos de cada uno de los grupos en pugna. En documentos de la provincia se podía leer que las “huelgas no estallan de pronto, porque sí. Media generalmente una causa y un período durante el cual se procura remover esa causa (…) los gremios más numerosos y más responsables, normalmente, no habían ido a la huelga inopinadamente; generalmente plantearon todas sus querellas con toda lealtad y el resultado no podía afirmarse que había sido lesivo”.

Para garantizar la paz social, Fresco hizo hincapié en la necesidad de distribuir las ganancias empresarias. También destacó que los trabajadores tenían que hacer esfuerzos en las épocas de crisis y “a mayor ganancia de patronos y capitalistas, cuanto más alto es el precio de los productos que elaboran, mayores deben ser lo jornales destinados a retribuir el trabajo del personal de obreros y empleadores (…)  Pero esta solidaridad, esta relación que debe existir siempre entre el beneficio y los salarios debe mantenerse en las horas del sacrificio, es decir, cuando los precios caigan, oportunidad en que ustedes deben corresponder a aquella actitud análoga nobleza e igual sentido humano” (Fresco 1940 b: XII).

La intervención del Estado en los temas obreros.

“El trabajo es para el hombre un deber, en lo que respecta a su condición de unidad integrante de la colectividad. Pero es también un derecho, ante la sociedad y el Estado, que deben darle posibilidades para su subsistencia y la de los suyos. Cuando el régimen no proporciona trabajo al individuo, conspira contra su dignificación, la institución de la familia y la tranquilidad común, puesto que condena a mendigar, a robar o a morir de hambre”. Manuel Fresco.

El Departamento de Trabajo tenía la función de controlar la correcta aplicación de las normas laborales. Con este fin se creó un servicio de inspección y se reglamentaron las penas por incumplimiento al accionar de las leyes.

El organismo registraba los contratos colectivos, intervenía de oficio en el pago de accidentes del trabajo y en reclamaciones por cobro de indemnizaciones y salarios. La norma reglamentó en detalle los mecanismos para liquidar accidentes y para recibir la atención médica.

Armando Spinelli sostuvo que previo a la tarea del Departamento, al momento de liquidar un infortunio del trabajo los obreros “quedaban enteramente al criterio patronal y solo aparecía como remedio lejano, en caso de duda, el pleito”. Además, si el trabajador no acordaba con la indemnización promovía una demanda y “no había, así, ni seguridad para unos, ni para otros y la llamada “industria del accidente” hacía su agosto (…) la consecuencia natural era el descredito de la acción oficial”.  El Departamento de Trabajo realizó una activa tarea y sus resoluciones fueron acatadas en un 97% por ciento. Spinelli destacó que al año 1940 de las 3651 sentencias definitivas no se había producido ninguna revocatoria judicial.

La ley promovió el acuerdo entre las partes en conflicto y creó una instancia obligatoria de conciliación y de arbitraje. Entre los antecedentes de referencia para su organización, estuvieron los de Italia (1936), México (1931), Nueva Zelanda (1936) y Francia (1936). El Departamento intervenía con carácter preventivo en entredichos de obreros y patrones y también en huelgas y cierres. En esas intervenciones “se atendía a tres factores: el interés del capital, el interés del trabajo y el interés de la sociedad toda, interesada en conservar un equilibrio justo y la tranquilidad social” (Cuatro Años de Gobierno 1940, VIII: 147-148 y 190).

Los grupos en puga estaban obligados a cumplir los alcances del laudo. En palabras del gobernador Fresco “en todo los casos hemos establecido como regla invariable la instancia obligatoria de la conciliación y el arbitraje. Cada vez que un conflicto se promovía, el Gobierno, fiel a su política intervencionista, llamaba a las partes y desarrollaba un proceso en dos etapas: primero la conciliación, tratando de poner de acuerdo a patronos y obreros, y luego, fracasado aquel intento, el arbitraje en cuya oportunidad laudaba con imperio, exigiendo el cumplimiento estricto de su fallo” (Fresco 1940 b: X).

El organismo ofrecía sus servicios de abogados para el cobro de las indemnizaciones en caso de judicialización de los procesos y podía requerir inhibiciones y embargos preventivos contra los patrones. La norma incluyó un apartado completo sobre la “Asistencia Jurídica de los obreros” que sería gratuita y que estaría a cargo de abogados y de procuradores  costeados por la provincia.

En cuatro años llegaron al Departamento 108.791 denuncias por infortunios de trabajo. Alrededor de 100 mil de ellas requirieron realizar una investigación de oficio y aplicar la doctrina jurídica adecuada (Cuatro Años de Gobierno 1940, VIII: 147-148).

Políticas de prevención.

La norma incluyó un apartado sobre higiene del trabajo y prevención de accidentes. Se estableció que los locales de trabajo tenían que ser amplios, higiénicos y aireados y se incluyeron especificaciones sobre la necesidad de evitar la exposición a materiales contaminantes y peligrosos para la salud. La ley exigía a los empresarios a proveer la seguridad de las máquinas y la confortabilidad e higiene de los alojamientos de los obreros.

Se declaró obligatoria por ley la reglamentación del ritmo, la celeridad e intensidad del trabajo. Para poder aplicar esta norma la gobernación impulsó diversos estudios de condiciones de trabajo y de producción en industrias y talleres.

El estudio del problema social.

El Departamento creó una sección especial de estadística[3] destinada al estudio de temas sociales y económicos. Esta información sería útil para formular normativas, aplicar las leyes existentes, conocer lo problemas de los trabajadores, colaborar con institutos universitarios, promover la mutualidad, reunir información sobre costos de vida, accidentes y otras cuestiones vinculadas a la situación obrera.

Durante la etapa, el Departamento realizó una investigación sobre el costo de vida en diez ciudades de la provincia incluyendo a 89.639 trabajadores industriales. Por primera vez, el Ministerio de Gobierno bonaerense tenía fuentes documentales sobre los ingresos por tipo de actividad, acerca de los costos de alimentación, vivienda, indumentaria, menaje y gastos generales del pueblo. El informe permitió relevar las especificidades del trabajo de varones, de mujeres y el infantil (Cuatro Años de Gobierno 1940, VIII: 203-228).

El entonces Jefe Interno de Estadística, Héctor Zanetti, destacó que “esta investigación representa el primer esfuerzo orgánico realizado en la provincia para establecer el costo de vida obrera. Ha sido sincronizado en su método y en sus características concretas (tipo de matrimonio, sueldo, etc.-), con la realizada en el orden nacional por la Dirección de Estadística del Departamento Nacional de Trabajo, a fin de obtener cifras comparables” (Fresco 1940 b: 163-168).

Si bien los datos no eran exactamente iguales para todas las localidades y actividades, las conclusiones generales de la investigación dieron como resultado la existencia de una alta proporción de salarios convenidos bajos, de entradas mensuales bajas y de irregularidades en las jornadas de trabajo.

El Departamento realizó un estudio sobre la vivienda obrera. Las investigaciones dejaron como resultado que un 41% de los jefes de familia consultados vivían en casa propia y el 58,8% alquilaban. Tal cual comentamos, los informes dieron cuenta que los salarios obtenidos por los encuestados eran bajos. Ahora bien, el informe destacó que los alquileres que se pagaban eran sumamente altos y eso permitía que los inquilinos afronten una cuota de un potencial plan de vivienda propia (Fresco 1940 b: 253-284).

El Departamento otorgaba las Libretas de Trabajo para menores (aplicación de ley nacional 11.317/24). A partir de acá, se obtuvieron datos relevantes sobre la actividad de este sector. Entre los años 1936 y 1938 se entregaron 42.710 libretas siendo el 81,2% varones y el 18,8% mujeres. El 41% de los menores tenían 14 años, el 27% 15 años, el 20 % 16 años  y el 11% 17 años. El 0,8% de los menores era analfabeto y concurrían a la escuela solamente el 1% de ellos. El 90% eran argentinos, el 4% italianos y el 1,4% españoles. Al momento de pedir la libreta el 76% tenían vivos a sus padres. Las principales actividades que realizaban eran las metalúrgicas, las textiles, la alimentación, el comercio y las finanzas y la industria del vestido (Fresco 1940 b: 309-310).

El Departamento publicó una investigación sobre el cumplimiento de las leyes obreras y de los salarios en los frigoríficos de la provincia.

Se formularon informes sobre accidentes de trabajo que dieron cuenta de las mejoras que supuso la implementación de la ley 4548. El gobierno remarcó que la reforma institucional auspició el aumento importante del número de expedientes iniciados y de resoluciones consumadas por el Departamento de Trabajo. Subieron la cantidad de juntas médicas y la liquidación de indemnizaciones. El Departamento mejoró considerablemente la asistencia jurídica a los trabajadores (Fresco 1940 b, T II)

El reconocimiento de las Asociaciones Profesionales.

“Ni el obrero es un sometido ni el patrón es un tirano. Ambos tienen que desempeñar papeles igualmente importantes e imprescindibles para la vida de la colectividad. Los habitantes de un Estado libre no deben verse obligados a soportar la subordinación mezquina de los más, por el poder económico de los menos”. Manuel Fresco

La ley reconoció a las Asociaciones Profesionales patronales y obreras. Para su inscripción formal en el Departamento se les requería estatuto social, una “finalidad socialmente útil”, la integración con autoridades representativas y la efectiva participación de los asociados. La participación en ellas era libre y para poder integrarlas se exigía desempeñar oficio, profesión o industria con antigüedad de un año y que sus miembros no hayan sufrido condena por delitos contra la propiedad o la seguridad individual y pública.

Era requisito para formar parte de una asociación acatar la prohibición de aplicar la acción directa y la de respetar los alcances de los acuerdos alcanzados.

A las asociaciones patronales se les exigía que sus estatutos reconozcan el derecho laboral de los obreros.

Según informes oficiales de la provincia, al año 1940 existían 81 entidades reconocidas con personería gremial. 74 eran obreras y 7 patronales. Otro importante número de entidades habían solicitado personería y esperaban informes de la inspección general  (Fresco 1940 b: 163-168) (Cuatro Años de Gobierno 1940, VIII: 195).

Manuel Fresco y los sindicatos de trabajadores.

“A mi despacho han llegado los representantes genuinos y máximos de los trabajadores, como he tenido oportunidad de decirlo varias veces. La Confederación General del Trabajo ha expresado su adhesión a la política social del Gobierno, como lo ha hecho la Federación Agraria y también en repetidas oportunidades los asalariados del campo se han acercado para invitarme a participar en grandes asambleas gremiales”. Manuel Fresco.

Con el reconocimiento a las Asociaciones Profesionales Fresco promovió la acción gremial. A partir de las tareas del Departamento de Trabajo y de otras políticas sociales, durante la gobernación el mandatario entabló fluidos vínculos con las organizaciones representantes de la pequeña producción y del trabajo.

El accionar de la repartición del trabajo fue valorado y acompañado por la Federación Agraria y por la CGT, tal cual lo menciona el gobernador en el epígrafe que inicia este apartado. Investigaciones sobre el tema dan cuenta del apoyo a la política laboral bonaerense dado por José Domenech de la CGT, por la Federación Obrera de la Construcción y por parte de otras importantes figuras y organizaciones gremiales (Barba 2020, Reitano 1992).

Sostuvo Fresco que “con respecto a la acción gremial, que interesa por igual a patronos y obreros, nuestro Gobierno no la perturba, ni la detiene, ni se opone a su pacífico y tranquilo desarrollo. Por el contrario, la auspicia, la estimula y ha llegado a legalizarla mediante la ley 4548 porque entiende que es beneficiosa y sana para los intereses de la colectividad. Entendemos que con el sindicalismo realizado con criterio nacionalista y cristiano, habrá de llegarse en breve y definitivamente a la conciliación de las clases, eliminando para siempre los peligros y la lucha que predica el marxismo disolvente y corruptor para lanzar a los trabajadores contra los capitalistas y sembrar la anarquía” (Fresco 1940 b: XI).

El adversario sindical de Fresco era el sindicalismo anarquista y comunista al que consideraba contrario al principio de conciliación de clases, base del programa de gobierno bonaerense. Es a partir de acá, que por una parte sostenía públicamente que “si los trabajadores quieren constituir más organizaciones de ese tipo en todos los rincones de la Provincia y multiplicarlas hasta el infinito, siempre bajo el régimen de nuestra Ley, declaramos que serán bienvenidas y desde ya les tendremos las manos para ayudarlos”. Tomando distancia del sindicalismo de izquierda y fijando el marco de la correcta actuación, declaraba que “no vamos a permitir agresiones contra el capital privado” (Fresco 1940 b: XVI).

Acciones particulares

En los cuatro años de gestión de Manuel Fresco el Departamento de Trabajo implementó una importante cantidad de intervenciones en distintos frentes. Entre ellas, hay algunas que se destacaron y que vamos a comentar a continuación. 

Normativa sobre Descanso Dominical y sábado ingles

Se aprobó un nuevo marco regulatorio para el Descanso Dominical (Decreto 79/37)  y el de sábado inglés (ley 4686/38) (Cuatro Años de Gobierno 1940, VIII: 199-202).

Sobre la aplicación del sábado inglés Manuel Fresco sostuvo que “luego de reclamos reiterados en el transcurso de mucho tiempo por empleados y obreros, haciéndola extensiva a todo el territorio provincial y a todos los gremios, convencidos de que si nosotros, los representantes de la clase media, tenemos el derecho a descansar día y medio por semana, también deben tenerlo los que reparten pan y carne, por ejemplo. ¿Y por qué no habrían de disfrutarlo igualmente trabajadores del campo y los obreros de la industria?. ¿Por qué no habría de alcanzar el beneficio a los empleados y peones de los comercios mayoristas y minoristas”? (Fresco 1940 b: XIV).

Trabajo a Domicilio y surgimiento del sindicalismo femenino.

“Es bueno considerar que el feminismo es ya un movimiento poderoso que no se detendrá (…) al feminismo se lo podrá encauzar, dirigir y contener dentro de los límites racionales; pero vano será todo esfuerzo que pretenda resistirlo. Y no serán las tradicionales señoras, ni las modernas doctoras las que ejercerán influencia honda y positiva entre las obreras, sino las mujeres profesionales (…) Y se aproxima el tiempo en que ellas mismas decidirán de los destinos del mundo. Unos tras otros los países se ven forzados a reconocer a la mujer la igualdad de los derechos civiles del hombre”. Monseñor De Andrea, año 1919.

“Por aplicación de la ley 4548 rige en el territorio de la provincia la ley de trabajo a domicilio. Se satisface con ello una necesidad hondamente sentida porque constituye el amparo de sufridas trabajadoras de la aguja”. Armando Spinelli.

Un capítulo especial de la etapa fue la relación de Manuel Fresco con la agrupación de las trabajadoras de la aguja, reunidas en la Federación de Asociaciones Católicas de Empleadas (FACE) impulsada en el año 1922 por el Monseñor De Andrea. En un acto en La Plata del mes de julio de 1938  el gobernador sostuvo “¡Cuánto dolor, cuánta tristeza, cuántos sacrificios y cuánta miseria traduce la situación de injusticia que se ha colocado a este gremio, tan castigado por el egoísmo y la mezquindad!. En Buenos Aires, un distinguido prelado argentino, Monseñor De Andrea, ha constituido los sindicatos de la obreras de la aguja y la acción desplegada por el bondadoso sacerdote ha traducido en grandes beneficios para esas mujeres admirables que se sacrifican en aras del trabajo (…) El Departamento de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires está trabajando con afán y empeño, indagando las condiciones de trabajo a domicilio, y yo prometo solemnemente, en nombre de mi Gobierno, que esos salarios han de ser mejorados en breve, como en justicia corresponde” (Fresco 1940, V 2: 40)

La FACE fue una de las primeras entidades gremiales de mujeres en la Argentina y ya al año 1932 reunía a 18 gremios y siete mil asociadas. En el año 1948 el número había aumentado a veintiséis asociaciones.

De Andrea, como también Fresco, difundió los principios doctrinarios del Papa León XIII y cuestionó tanto la explotación laboral capitalista, como la supuesta posible solución comunista. En el año 1937 De Andrea denunció la “exigüidad inverosímil de los salarios de las costureras a domicilio, y de la explotación todavía más inverosímil de ese indefenso trabajo a dominio”. En el mismo discurso remarcó que pese a las omisiones de la dirigencia de la derecha y de la izquierda, la FACE había obtenido la “primera victoria de la campaña emprendida: la de haber logrado la unanimidad en la comprobación el hecho consumado”. Propugnó la armonía de clases, la virtud del trabajo como un deber además de un derecho y la necesidad de “elevación moral y material del pueblo por medio de la organización” sindical” (De Andrea 1963: 181-209).

La ley 4548 incluyó entre las atribuciones del Departamento de Trabajo la de controlar el trabajo a domicilio, aplicando los alcances normados en la Ley Nacional 10.505. Esta agenda la había instalado anteriormente la militancia activa del Monseñor De Andrea y la FACE.

Para poder intervenir en la materia, el organismo realizó una investigación que concluyó que “los obreros sastres, como las costureras, por la naturaleza de su trabajo, perciben una remuneración que no se ajusta al costo de vida”.

El Departamento obligó a los industriales y talleristas a que cumplan la ley nacional y aprobó modelos de registro y de libretas de trabajo y otro conjunto de exigencias reglamentarias.

En la ciudad de La Plata se instituyó una comisión de salarios que fue solicitada por el Sindicato de Costureras y cuya labor derivó en un convenio acordado con las patronales. Firmaron el acuerdo la presidenta del mismo, Elena C. de Rivas y las delegadas Albina C. de Lahera y Águeda Blanco  (Fresco 1940 b: 209-221).

Estabilidad y escalafón del magisterio

“La Ley de Escalafón y Estabilidad que vosotros elogiáis, no sólo satisface viejos y legítimos anhelos del Magisterio, sino que ella fue concebida y estructurada para remediar males que de antiguo aquejaban a la escuela y que eran una consecuencia, directa e indirecta, de la inestabilidad, del precario estímulo y de la escasa remuneración en que vivían los maestros del primer Estado argentino”. Manuel Fresco

Con la ley 4675 se aprobó el Escalafón y la estabilidad del magisterio. El 28 de junio del año 1938 Fresco sancionó el decreto reglamentario, remarcando la finalidad del gobierno de “dignificar al maestro” asegurándole el máximo de “garantías para el cumplimiento regular de su carrera profesional y que tienda a colocarlo moral y materialmente en el lugar jerárquico que le corresponde conforme a la trascendencia de su misión”.

La norma tenía 57 artículos y se integró con los capítulos Grados jerárquicos, Escala de sueldos, Ingreso en la carrera docente, Promociones y ascensos, Junta superior de clasificaciones para docentes, Jurados para concursos por oposición, Estabilidad y disciplina, Tribunal de disciplina y Boletín oficial.

El balance de la política social.

“A Manuel Fresco le había escrito: “yo me propongo realizar en todo el ámbito del país la experiencia que usted propuso en la provincia de Buenos Aires”. Juan D. Perón.

Reducción del conflicto social.

“Representáis la economía y la producción, que quiere decir Capital y Trabajo, fuerzas históricamente antagónicas y contrapuestas, fuentes máximas y únicas de la riqueza pública y privada, generadoras del engrandecimiento y el progreso de los pueblos, que conviven hoy en la paz social y en la tranquilidad de los espíritus”. Manuel Fresco

En varias oportunidades, el gobernador remarcó que el histórico resultado de su programa social y laboral fue la reducción de los conflictos violentos en la provincia. En un acto del día 2 de mayo en La Plata sostuvo que “gracias a la política de conciliación y pacificación social iniciada desde el primer momento, mi gobierno ha evitado el estallido de conflictos violentos entre capital y el trabajo, y ha resuelto, en paz y armonía, todas las diferencias surgidas de ese campo. En la provincia de Buenos Aires ya no se producen huelgas. Patrones y obreros confían por igual en la intervención conciliatoria e imparcial de la autoridad gubernativa, directa o por intermedio del Departamento de Trabajo”. Retomó el tema en un acto en Chacabuco el día 19 de junio de 1939 y allí aseveró que con anterioridad a la existencia de su programa laboral “se produjeron 50 huelgas que afectaron a 12.000 trabajadores” y luego de fortalecido el Departamento de Trabajo “se suscitaron ciento ochenta conflictos entre patrones y obreros, que afectaron a 50.000 trabajadores y hemos resuelto, señores, con las ampliaciones dadas, que importan gastos, pero que también traen beneficios, los 181 conflictos y se tranquilizaron 50.000 trabajadores ¡En Buenos Aires no existe la huelga!. (Fresco 1940, T 2: 149 y 210).

Según datos oficiales, las disposiciones sobre conflictos obreros de la ley 4548 “permiten ofrecer el panorama de una ausencia total de huelgas, que perjudicaban la economía y alteraban la tranquilidad pública. Han demostrado ellas la exactitud de una reflexión elemental que orienta toda su estructura, al establecer que la negociación debe ser previa al rompimiento y a la guerra enconada” (Cuatro Años de Gobierno 1940, VIII: 186-187).

Mejoras de las condiciones de trabajo.

Armando Spinelli sostuvo que al año 1940 al amparo de la ley 4548 se habían celebrado trecientos convenios que fijaban “minuciosamente las condiciones generales de trabajo y de salario a una masa de ciento quince mil obreros asalariados (…) cada uno de ellos evitó una situación de intranquilidad pública, de paralización de la actividad (…) trescientas gestiones que dejaban arregladas en equidad, con la supervisión de la autoridad del trabajo, la situación, la vida de trecientos conglomerados humanos” (Fresco 1940 b: 13).

En un acto frente a trabajadores y empresarios efectuado en el mes de julio del año 1938, Fresco puntualizó que “es conveniente repetir, aun cuando ustedes lo saben que el salario de la manufactura fabril, en líneas generales, se ha mejorado en un treinta por ciento y el del campo en un cuarenta” (Fresco 1940 b: XV).

Cada convenio implicaba realizar complejos estudios previos de las condiciones de trabajo y de producción de cada establecimiento y sector productivo. Según fuentes oficiales de la provincia, los 300 convenios redactados contemplaron la realidad de 115.000 trabajadores manuales y cada uno de ellos evitó una “situación de intranquilidad pública, de paralización de la actividad, de regresión social”. En 234 convenios se ajustaron al mismo tiempo las condiciones de trabajo y los salarios (Cuatro Años de Gobierno 1940, VIII: 138 y 166).

Los trabajadores del Campo

Fresco impulsó la apertura de una sección rural dentro del Departamento de Trabajo. En ella de realizaron estudios profundos de las condiciones técnicas y económicas del trabajo rural (Cuatro Años de Gobierno 1940, VIII: 141).

El tema era difícil de abordar en las más de 30.000 chacras bonaerenses. Asimismo, era complejo ya que no existía una entidad de trabajadores realmente representativa que los agrupara. La cuestión de la estacionalidad de muchas tareas suponía una ingeniería de negociación específica para cada actividad.

La provincia capacitó inspectores, detalló una lista de jornales y precios y sancionó una normativa especial que promovió el confort de los trabajadores y el incremento de los salarios. Entre otras acciones, se regularon las actividades de la recolección y desgrane de maíz y los salarios de la esquila. Las medidas tuvieron el apoyo de la Federación Agraria Argentina (Fresco 1940 b: 15-16) (Cuatro Años de Gobierno 1940, VIII: 170-176).

En un acto en Bahía Blanca del mes de junio del año 1939 Fresco sostuvo que “El gaucho, el peón de campaña que recoge el maíz o la cosecha, tiene hoy un salario humano, y no deja de exteriorizar la satisfacción de sentirse defendido, testimonio que he tenido oportunidad de comprobar cada vez que recorro las zonas agrícolas”  (Fresco 1940, T 2: 193).

Otras Actividades

Armando Spinelli presentó un resumen estadístico de su gestión en el Departamento de Trabajo. Incluyó bajo el título de “otras actividades” la realización de 14.073 informes médicos, 42.710 libretas de menores, 4057 sumarios por infracciones, 35.109 establecimientos inspeccionados, 10.453 libros rubricados, 182.394 planillas y fichas rubricadas, 16.629 consultas evacuadas, 278.055 notas y comunicaciones despachadas, 487.703 notas y comunicaciones recibidas,  252.000 resoluciones y dictámenes diversos(Fresco 1940 b: 18-19).

Los enemigos de la reforma laboral

“Señores patronos y obreros: señores trabajadores y capitalistas: Roguemos al Altísimo para que esta política se perpetúe en el tiempo y se extienda en el espacio, bajo una sola inspiración: la de la Patria; con un solo símbolo: la Bandera; al amparo de un solo sentimiento: el de la Equidad, y bajo una sola protección: la de Dios, fuente de toda razón y justicia”. Manuel Fresco.

La ley 4584 encontró resistencia en algunos grupos empresarios que se presentaron a los tribunales para detener su aplicación. En algunos casos, los opositores utilizaban la Jurisprudencia Nacional que negaba a los gobiernos provinciales facultades directas para dictar normas sobre contratos de trabajo y salarios mínimos. En este marco, los grupos de poder “salieron a relucir, como es natural, las consabidas impugnaciones de inconstitucionalidad, porque como es tradicional en nuestro país cuando una innovación jurídica no es mala, es inconstitucional” (Cuatro Años de Gobierno 1940, VIII: 186).

Un caso destacado fue un laudo con el frigorífico Swift en el puerto de La Plata. El Director del Departamento, Armando Spinelli, había aplicado una multa a la empresa por haber hecho trabajar a 113 mujeres antes de las 7 horas. Swift no quería acatar la normativa provincial argumentando que el puerto había sido vendido al Gobierno Nacional en el año 1904 y ello supondría la pérdida de la jurisdicción provincial.

La provincia fue a la Justicia Provincial y a la Federal y obtuvo dictámenes favorables y la empresa fue obligada a cumplir la ley (Fresco 1940 b: 147-162) (Cuatro Años de Gobierno 1940, VIII: 186 -189).

Bibliografía citada

Barba Fernando E. (2010) “Manuel Fresco y el Departamento de Trabajo. Un intento de regular los conflictos sociales”, en Emir Reitano (compilador), El Gobierno de Manuel Fresco en la provincia de Buenos Aires (1936-1940), Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires, Buenos Aires.

Cuatro Años de Gobierno (1940) Hacienda, leyes, Departamento de Trabajo, Provincia de Buenos Aires, volumen VIII.

De Andrea (1963) Pensamiento Cristiano y Democrático de Monseñor de Andrea, Homenaje del Congreso Nacional, Congreso de La Nación, Buenos Aires.

Fresco Manuel (1940-b) Cómo encaré la política obrera durante mi gobierno, Directivas del poder ejecutivo, nueva legislación del trabajo, acción del departamento del ramo, MIMEO, T I y II, Buenos Aires.

 (1938 c) Habla el gobernador de Buenos Aires, MIMEO.

 (1966) Mi verdad, Buenos Aires.

 (1940) Conversando con el Pueblo, compilado por Luis Balesta, Buenos Aires. T 1 y 2.

Pavón Pereyra (1978) Conversaciones con Juan D. Perón, Colihue-Hachete, Buenos Aires.

Reitano Emir (1992) Manuel A. Freso, antecedente del gremialismo peronista, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires.

[1] El artículo forma parte del Proyecto de Investigación de la UNLa Amílcar Herrera “La Gobernación bonaerense de Manuel Fresco (1936-40): matriz de pensamiento y acción de gobierno”.

[2] Según fuentes oficiales de la provincia, en el mes de octubre del año 1938 el Gobierno Nacional dictó un decreto creando una comisión para formular un proyecto de estatuto gremial sobre bases idénticas a la ley 4548 (Cuatro años de Gobierno 1940, V VIII: 137).

[3] Con la voluntad de perfeccionar la estadística pública, la provincia sancionó la ley 4550 creando el Registro General y Censo Permanente de la Población, Inmuebles, Comercio e Industrias, dependiente del Ministerio de Gobierno.

Publicado en CENTRO DE ESTUDIOS HERNANDEZ ARREGUI.

http://hernandezarregui.blogspot.com/

http://hernandezarregui.blogspot.com/2024/08/politicas-obreras-del-gobernador-manuel.html

Manuel Fresco y el auge de las obras públicas.



Dr. Manuel A. Fresco (1888-1971)

Hasta ahora –confesémoslo sin reticencias- casi todos los gobiernos bonaerenses, sin distinción de filiaciones políticas, afrontaron los problemas de la obra pública sin sujeción a ningún plan constructivo de conjunto que propendiera armoniosamente al progreso sistematizado y gradual de centenares de poblaciones diseminadas en el extendido territorio del primer estado argentino. En todos los casos, la obra pública fue consagrada sino en forma fragmentaria, por lo menos parcial. Y es de rigor conocer que obedeció la mayoría de las veces, a la influencia partidaria puesta por políticos, hombres de “vara alta” y caudillos regionales al servicio de sus respectivos vecindarios. De esta jaez, y a medida que tomaba proporciones el desenvolvimiento progresivo de la Provincia, se desperdigaron las obras más urgentemente reclamadas por la densidad de población, siendo de notar que los centros más favorecidos por la acción oficial fueron siempre aquellos donde sus dirigentes políticos contaron con mayores prerrogativas en la sede central del gobierno.

La gestión del Dr. Manuel Fresco tendió a poner en juego un plan integral que contempló con ecuanimidad el mapa general de la Provincia, favoreciendo paralelamente desde las ciudades más populosas hasta los núcleos de población más humildes; desde la extendida costa atlántica hasta los más remotos confines de la campaña, desde el meridiano quinto (1) marca el límite geográfico con el territorio pampeano.

La realización de este admirable plan, arbitrado por leyes recursivas que respaldaban juiciosamente su financiación, estaba fundamentado en minuciosos estudios que contemplaban no solamente las necesidades de cada región, sino el panorama de conjunto de toda la Provincia, sobresaliendo en primer término, la admirable red caminera destinada a poner en contacto todos los centros de población, a dar nuevos impulsos a las industrias agropecuarias fomentando la colonización, nucleando los centros rurales y abaratando los transportes.

Entre las obras públicas realizadas correspondientes al plan integral trazado por el gobierno de Fresco se pueden mencionar: numerosas construcciones hospitalarias, sanitarias e hidráulicas; creación de viveros y chacras de experimentación agrícola; creación de escuelas, asilos, orfelinatos y colonias de vacaciones; diversos parques urbanos y rurales; hermoseamiento y estilización de parques y paseos; conservación y restauración de balnearios marítimos y ciudades; edificios para administraciones generales; construcciones burocráticas con destino a ramas y subramas administrativas en toda la Provincia; obras ferroviarias y ampliación y mejoramiento de comunicaciones fluviales; edificación y mejora de establecimientos penales; construcción de estadios; construcción de nuevos balnearios y paseos; instalación de aeródromos; fomento de plantaciones; creación de barrios parques para obreros; fijación de médanos; explotación de lagunas fiscales; construcción de mercados de abasto; avenidas y caminos de acceso a la ciudad de Buenos Aires, etc. etc.

El ejecutor directo de tan admirable plan, inteligente y enérgicamente concebido por el entonces gobierno de la Provincia fue el secretario en la cartera de Obras Públicas, ingeniero agrónomo José María Bustillo.

El perfeccionamiento de la vialidad provincial, como asimismo una buena parte de las obras públicas –sobre todo las relacionadas hermoseamiento y el “confort” de determinadas ciudades, y la creación de atractivos urbanos a tono con los recursos de la naturaleza- lo justifica el ingeniero Bustillo como factores propicios para la intensificación del turismo tomado bajo su aspecto eminentemente practicista. Decía por entonces el ministro de Obras Públicas que recién en los últimos años se había prestado atención al turismo argentino. “En otros países –decía- se encauza, se disciplina, se organiza y llega a constituir una verdadera fuente de riqueza. Entre nosotros no hemos obtenido todo el provecho que la naturaleza nos ofrece, ni hemos proporcionado a las poblaciones la oportunidad de practicarlo con facilidad. Más todavía, los argentinos constituyen un elemento que cuentan con el turismo de otros países, y muchos que viajan en el extranjero no conocen regiones argentinas que son, tal vez tanto o más interesantes. No es necesario pensar en retener una corriente, porque la tendencia a conocer otros países es natural en el hombre; pero si debemos valorar bellezas naturales propias, para atraer a nuestra vez al extranjero turista y para iniciar a las personas, algo rutinarias todavía, a trasladarse dentro de las fronteras argentinas, a donde pueden admirar la belleza, renovar sus fuerzas y descansar de sus tareas habituales. El turismo –agrega- requiere facilidad de acceso, comodidades y otros atractivos. En los primeros tiempos es indispensable que el Estado haga las inversiones de capitales necesarios, porque el capital privado no se aventura sino donde las posibilidades de éxito son casi absolutas”.

Después de las manifestaciones del ingeniero Bustillo el gobierno de la Provincia desarrolló obras en la extendida costa marítima, concentrando su interés no solamente en Mar del Plata, sino en Miramar y Necochea. Al mismo tiempo se dio impulsos a balnearios más modestos, como el de Claromecó, en el partido de Tres Arroyos, y el de Coronel Dorrego, en la desembocadura del Sauce Grande.

“Al sur del Río Salado –continúa Bustillo- existen playas hermosísimas, de naturaleza agreste, playas que por su relativa proximidad a Buenos Aires podrán ser frecuentadas cuando se venzan las dificultades que ofrece su acceso por las personas que no pueden disponer de mucho tiempo, ni hacer mayores desembolsos en los transportes. Entre ellas estamos haciendo interesantes experimentos para la fijación de médanos con plantaciones adecuadas, utilizando vegetales propicios a la región cuyas semillas se multiplican en los establecimientos dunícolas creados con ese objeto. Perseverando en esta orientación se podrá algún día lograr sobre la costa plantaciones importantes de pinos, en que no sólo se empleen como sitio de recreo, sino que se utilicen con fines industriales.

Durante esta gestión se crearon balnearios populares en el Río de la Plata, reservas para clubes deportivos y se embelleció la costa.

En cuanto a las obras relacionadas con la sanidad pública, ya de carácter hospitalario, ya de perfeccionamiento en la higiene, mencionamos la construcción de doce pabellones para tuberculosos que se anexaron a los hospitales de : Junín, Pehuajó, Bragado, Lincoln, Miramar, Lobería, Necochea, Saladillo, Laprida, Puán, Coronel Vidal y General Belgrano. Aparte de estos pabellones se construyó un cuerpo de edificio para infecciosos en el hospital Santamarina de Tandil, en La Plata el pabellón de infecto-contagiosos en el Hospital de Niños, el pabellón de cirugía anexo al Policlínico y el pabellón para leprosos anexo al Hospital San Juan de Dios.

Por ley promulgada en octubre de 1936 se autorizó al Poder Ejecutivo para estudiar, crear y organizar una infraestructura aeronáutica y los servicios de transportes aéreos en la Provincia. Se crearon veintiún aeródromos con sus correspondientes construcciones e instalaciones y los elementos complementarios de rigor. Dichos aeródromos fueron instalados en Carmen de Patagones, Tres Arroyos, Necochea, Mar del Plata, General Lavalle, Dolores, Mercedes, San Nicolás, Pergamino, Junín, General Villegas, Trenque Lauquen, Carhué, Pigüe, Coronel Suárez, Coronel Pringles, Tandil, Azul, Las Flores, Saladillo y Bolívar, siendo el aeropuerto, o sea el punto de convergencia y centro de esta red de servicios aéreos la ciudad de La Plata.

Una de las obras de urbanización de más noble significado –ya que se aduna con un acrisolado sentimiento cristiano- es la relacionada con la disciplina arquitectónica y embellecimiento de los solares adyacentes a la basílica de Nuestra Señora de Luján. Se agregó al grandioso monumento la amplitud del espacio y la línea estilizada de una gran avenida, para que pudieran turistas y peregrinos apreciar en toda su magnífica expresión la majestad de este gran templo. El gobierno de la Provincia consagró esa nota de belleza abriendo el panorama de este noble espécimen de arte gótico, con la amplitud de una estupenda avenida bordeada de edificación a estilo de las clásicas recovas. Esta avenida se extendió hasta el vértice de enlace con la ruta nacional 7.

En predios suburbanos de San Antonio de Areco se construyó el Parque Criollo Ricardo Güiraldes, precisamente sobre los campos donde el paisano Don Segundo Sombra centralizó los más notables episodios de su vida rural. Parques análogos se crearon en Dolores y Chascomús.

Al trazar estas someras referencias sobre las obras públicas realizadas en la provincia de Buenos Aires, no podemos pasar por alto la acción gubernamental tendiente a consagrar especial dedicación a todas las obras relacionadas con la infancia, ora bajo su aspecto cultural, ora de acuerdo a las necesidades de la niñez desvalida o enferma. Al Dr. Manuel Fresco se debe la sanción de la ley de protección a la infancia y la creación de la dirección respectiva. Fue bien notoria su actuación, inteligente y decidida, por orfelinatos y asilos; su tendencia a perfeccionar y ampliar los hospitales de niños, y la ayuda y estímulo que prestó a las colonias de vacaciones; a las agrupaciones de “boy scouts” y a todas aquellas entidades infantiles, patrióticamente, en el campo de los deportes o en el terreno puramente educacional.

Para llevar a cabo muchas de las emblemáticas obras propulsadas por el Dr. Manuel Fresco, fue convocado el Ing. Arq. siciliano Francesco Salamone (“El Arquitecto de las Pampas”) que vivió y trabajó en Argentina y construyó más de 60 edificios en 25 municipios de la provincia de Buenos Aires entre 1936 y 1940. Azul, Rauch, Laprida, Gonzales Chaves, Balcarce, Coronel Pringles, Tornquist, Guaminí, Saavedra, Saldungaray, Tapalqué y Adolfo Alsina son algunas de las ciudades que recibieron estos totems arquitectónicos impresionantes, caracterizados por usos originales del espacio, torres altas, líneas rectas y simetría. Sus obras fueron cementerios, mataderos y palacios municipales que encarnan el modernismo en diferentes ciudades y pueblos bonaerenses.

Toda esta gran labor, tuvo un significado demográfico y social de verdadera trascendencia, contó para su perfeccionamiento gradual e inmediato con un factor de primer orden: el fomento de las carreteras de larga extensión, interpartidoales, de acceso a las playas marítimas y de cultura y propulsión turística. Al respecto dijo Fresco: “Para que un plan de vialidad estructurado sobre bases científicas, sea verdaderamente eficaz, no sólo debe ajustarse a la necesidad comercial de un país, sino que debe propender a la intensificación del turismo, que constituye también un factor esencial de su progreso”.

Referencia

(1) El Meridiano Quinto se refiere en Argentina a la línea de longitud que corresponde al Meridiano 63º 23′ O, que marca el límite político entre la provincia de Buenos Aires, con las de La Pampa, Córdoba y Río Negro.

Fuente
Caras y Caretas – Febrero de 1938
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
Longoni, René y Molteni, Juan C., Francisco Salamone. Sus obras municipales y la identidad bonaerense, Ed. Archivo Histórico de la Prov. de Bs. As., La Plata, 2004.
Portal www.revisionistas.com.ar
Torres Cano Manuel, Viñuales Graciela y Zuppa Graciela. Francisco Salamone en la Provincia de Buenos Aires.

Publicado en REVISIONISTAS.

www.revisionistas.com.ar

https://www.revisionistas.com.ar/?p=22900