GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...
...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

Mostrando las entradas con la etiqueta Miguel de Güemes.. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Miguel de Güemes.. Mostrar todas las entradas

martes, junio 17, 2025

Semblanza de Martín Miguel de Güemes Por Jorge Martín Flores.

 


Semblanza de Martín Miguel de Güemes. 

Por Jorge Martín Flores.

El General Martín Miguel Juan de Mata de Güemes Montero de Goyechea y la Corte nació en Salta el 8 de febrero de 1785, en el entonces Virreinato del Río de la Plata. Pertenecía a una tradicional familia de raigambre hispano católica, aristocrática, conformada por nueve hermanos, acomodada, prestigiosa y sobresaliente por sus orígenes y servicios al Rey y a la América Española. Su padre era Gabriel de Güemes Montero, oriundo de Santander España y tesorero de las Cajas Reales de España. Y su madre María Magdalena de Goyechea y la Corte, nacida en Jujuy, era descendiente directa del fundador de ésta última ciudad.

Su formación educativa esencial la recibió en su familia y a través de maestros particulares. Era un hombre de amplia y elevada cultura. No solamente creció vinculado a los sectores acomodados de la ciudad, sino que se codeaba con la peonada de gauchos a los que trataba de igual a igual. Aprendió a montar caballos con excelencia y ¡hasta lograba domarlos con presteza!

CARRERA MILITAR.

Siguiendo el ejemplo de su abuelo materno, se abrazó a la carrera de las armas. El 13 de febrero de 1799 se incorporó como cadete a la 7ma Compañía del III Batallón del Regimiento de Infantería Fijo de Buenos Aires, que tenía su asiento en la ciudad de Salta. Tenía solamente 14 años. Y allí conoció la provincia como la palma de su mano.

En 1805 por disposición virreinal fue trasladado a Buenos Aires en donde tiene una distinguida participación contra las invasiones inglesas, siendo ayudante del General en Jefe de la Reconquista Don Santiago de Liniers.

COMBATIENDO A LOS INGLESES (1806-1807).

El 12 de agosto de 1806 día de la Reconquista de Buenos Aires ante las invasiones inglesas al Río de la Plata, Güemes realizó una hazaña gigantesca, conocida como “La toma del Justina” (12-8-1806). El joven Martín Miguel de Güemes, cadete de 21 años llevó a cabo su bautismo de fuego: junto con sus compañeros jinetes de los Húsares de Pueyrredón, se metieron en el Río de la Plata con el agua de sus caballos hasta el cuello, abordaron un barco ingles tripulado por más de 100 personas y armado con 26 cañones y que se había encallado en el puerto de Buenos Aires y lo obligaron a rendirse.

¡Ficción dirán! Para nada, historia pura… ¡Güemes a pura guapeza gaucha obligó a un barco inglés a rendirse!

Este hecho es reconocido por los mismos británicos. Decía el entonces capitán británico Alexander Gillespie, quien en su diario de guerra editado en Londres en 1818 como Gleanings and remarkes (traducida en 1921 bajo el título de Buenos Aires y el Interior):

“El Justina, de 26 cañones, tripulado con oficiales y cien marineros, de la escuadra de Popham, además de la propia dotación, que se había acercado a tierra, lo más posible, peleó bien y sus cañones impidieron todos los movimientos de los españoles, no solo por la ribera, sino también en las diferentes calles que se ocuparon, expuestas a su fuego. Y ofrece un fenómeno en los acontecimientos militares, el haber sido abordado y tomado por caballería al terminar el 12 de agosto de 1806, a causa de una bajante súbita del río.”

Durante la segunda etapa de la invasión inglesa (1807) fue designado para combatir el contrabando realizado por los comerciantes criollos corruptos aliados al usurpador inglés en Montevideo. Cumpliendo con honor su misión. De regreso en Salta el gobernador de esa provincia dispuso su incorporación a la guarnición de la Plaza con el grado de teniente. Luego la Suprema Junta Gubernativa del reino en Sevilla en 1809, lo ascendió a subteniente efectivo del Regimiento de Infantería de Buenos Aires.

ANTE EL PRONUNCIAMIENTO DE MAYO (1810).

Tras el estallido de la Revolución de Mayo, se encontraba en Buenos Aires. Salta fue la primera provincia que respondió a la autonomía proclamada por la Junta Provincial Gubernativa de Mayo, la cual había jurado fidelidad al rey preso Fernando VII.

Güemes se incorporó a las fuerzas que la Junta de 1810 sobre el Alto Perú, para enfrentar a las tropas favorables al Consejo de Regencia Español, contribuyendo con una partida de 70 hombres a la victoria de la batalla de Suipacha, el 7 de noviembre de 1810, primer triunfo de las armas patriotas.

COMANDANTE DE LAS AVANZADAS DE SALTA.

En 1814, José de San Martín fue nombrado como Jefe del Ejército Auxiliador del Norte – reemplazando a Manuel Belgrano- nombró a Martín Miguel de Güemes comandante de las avanzadas de Salta, para defender la frontera norte de las invasiones realistas provenientes del Perú y del Alto Perú (actual Bolivia). Convirtiéndolo en una pieza clave para su proyecto estratégico de lucha por la independencia.

GOBERNADOR DE SALTA.

El 6 de Mayo de 1815 el Cabildo de Salta, a petición del pueblo de la ciudad, designa a Güemes “Gobernador de la Intendencia de Salta”, que comprendía las actuales provincias de Salta y Jujuy y la región boliviana de Tarija.

El Director Interino Álvarez Thomas lo reconoce a mediados de junio de 1815.

LA GUERRA GAUCHA (1814-1821).

Es conocida la prolífica acción de nuestro héroe en la guerra por la independencia, llenándose de laureles con la denominada Guerra Gaucha (1814-1821), que manifestó su visión de estadista y militar americano. Consistió en una guerra de desgaste o guerra de guerrillas. Conocedores del terreno (sus ríos, valles y quebradas) los gauchos de Güemes atacaban por sorpresa y a gran velocidad a las tropas realistas que invadían el territorio norteño. Golpeaban y desaparecían. Causando gran descalabro en las fuerzas enemigas. Desgastándolo permanentemente, privándolos de recursos para subsistir, quitándoles el armamento y venciéndolos por el agotamiento causado con estos enfrentamientos.

Decía Güemes a Belgrano en 1818: “¿No he de alabar la conducta y la virtud de los gauchos? Ellos trabajan personalmente, y no exceptúan ni aún el solo caballo que tienen, cuando los que reportan ventajas de la Revolución no piensan otra cosa que engrosar sus caudales”.

ESPERANZA SE PRONUNCIA GÜEMES: EL RECHAZO A LA TERCERA INVASIÓN REALISTA.

La tercera invasión realista al mando del General realista De la Serna se produjo en un momento en que América del Sur había sido reconquistada por el Ejército Español, excepto la actual República Argentina, el Uruguay que había sido ocupado por los portugueses y el Paraguay que se mantenía en su aislamiento.

Durante seis meses Güemes y sus milicias gauchas destrozaron un ejército que sólo controlaba el suelo que pisaba, habiendo sido acosado en no menos de 50 combates, debiendo retirarse “militarmente vencido en lucha franca, moralmente humillado y hecho materialmente pedazos en su personal y material”.

El 28 de mayo de 1817 el Director Supremo de las Provincias Unidas de Sudamérica Juan Martín de Pueyrredón dicta un decreto, reconociendo los excepcionales servicios prestados por Güemes; y en mérito a su brillante actuación, el gobierno lo premió con una medalla de oro y una pensión vitalicia para su primer hijo; una medalla de plata con trazos de oro para los jefes, una puramente de plata para los oficiales y para la tropa un escudo de paño con la inscripción: “A los heroicos defensores de Salta”

¿QUÉ IMPORTANCIA TUVO LA GUERRA GAUCHA PARA LA INDEPENDENCIA SUDAMERICANA?

Resistiendo con su escudo humano de montoneras de a caballo, le abrió el camino a San Martín que luego de conformar su ejército de los Andes, cruzaba las alturas de la cordillera para librar los combates por la independencia de la América del Sud. Güemes y sus gauchos infernales rechazaron sucesivamente ni más ni menos que ¡ocho invasiones de las mejores fuerzas realistas! Y ello permitió que la causa de la independencia en nuestras tierras siguiera de pie.

Como las fuerzas realistas no podían vencerlo con el poder de las armas. Intentaron corromperlo a través del soborno. El virrey La Serna envió tres emisarios ante don Martín Miguel, ofreciéndole dinero para abandonar la contienda. Güemes los despachó con el temple de un verdadero caballero cristiano hispanoamericano:

“Decid a vuestro virrey, señores -arrojando al suelo la carta con ademán suave y majestuoso-, que Martín Güemes, rico y no me por su nacimiento, ha sacrificado su fortuna entera al servicio de la Patria; y que para él, no hay títulos más hobrossos que el amor de sus soldados y la estimación de sus conciudadanos”.

Sintetizamos este punto, con los hermosos versos por Gustavo García Saravi en su poemario “Cómo se canta a la Patria”: "Allá en el norte, altivo, intransferible, como un torreón de furia, como un hito mágicamente eterno e infinito enarbola su muerte indestructible, iza su batallón -la fe temible- su silencio, sus lágrimas, su grito, sus oscuros caballos de granito, y este país de entonces, invisible, tierra desarrollada, madre seca, se aguanta en asombrosos y pedazos, imprecación la paz, ir la rueca. El caudillo del monte y la bravura muele en su triunfo penas y lanzazos. (Y en su sangre, la patria se inaugura).”

LOS ENEMIGOS DE GÜEMES.

En palabras del Dr. Antonio Caponnetto: “Los enemigos de Güemes eran internos y externos. Los último obviamente, lo componían los llamados ejércitos realistas. Pero los primeros eran aún peores. Porque no combatían al caudillo en batalla frontal y campal abierta, sino que se aliaban secreta, reptílicamente con los enemigos. Porque no lo combatían por razones políticas, sino de oportunismo financiero, egoísta en particular. Eran en un sentido estricto de la palabra una oligarquía altiva”.

Güemes, servidor del bien común había ordenado su gobierno en la Intendencia de Salta hacia la causa de la libertad. Para ello perdonó las deudas de sus guachos y pidió contribuciones a los hacendados y comerciantes para que colaborasen con la lucha. En primera instancia todos habían servido a la Patria con gusto.

Pero con la prolongación de la guerra y con la falta de contribución económica de Buenos Aires (que había dejado a Salta a su suerte), se hizo notar el descontento de aquellos que tenían mayores riquezas y que ya no quisieron seguir colaborando con las necesidades de la Patria.

Tildaban a Güemes de “tirano” y “déspota” y estaban vinculados a los intereses centralistas y liberales de Buenos Aires. Crearon un Partido llamado “Patria Nueva” y aprovechando la ocasión en que el Gobernador de Salta, presionaron al cabildo y nombraron un nuevo gobernador afín a sus intereses.
Continúa nuestro maestro y amigo Don Antonio Caponnetto: “Una facción que privilegiaba la riqueza por encima de todo, cuya ideología distintiva era el liberalismo y el modernismo cultural y espiritual, esto es, el desarraigo. Por eso se llamaron a sí mismos “La Patria Nueva” por desdén a la Patria antigua y eterna, a la de la cruz y el sable, a la del poncho y la tacuara. Fue este enemigo interno el que hacía de informante de los realistas, el que propiciaba las invasiones, el que incluso las solventaba económicamente”.

Cuando el 29 de mayo de 1821 Güemes retornó a la ciudad de Salta, era esperado por una partida para detenerlo y enfrentarlo. Pero cuando lo vieron y escucharon su voz de mando, fue aclamado por la mayoría de los salteños bajo el grito “¡Viva Güemes!”. Era el líder indiscutido de Salta.

Los revolucionarios se habían ocultado o huido hacia el norte, llegando algunos hasta el cuartel general de Olañeta, jefe realista.

No dados por vencidos, los enemigos internos de Güemes abrieron las puertas de Salta a los realistas, traicionando a la Patria.

LA TRAICIÓN.

El 7 de junio de 1821 una partida española, comandada por José María Valdés, apodado “el Barbarucho”, entró por sorpresa en la ciudad de Salta, produciendo una emboscada, en la que participan los 400 hombres de infantería. Y utilizando la información que le prestara Mariano Benítez, se cerraron todas las salidas y esquinas de la plaza, no quedando a Güemes más que montar en su caballo y saltar por sobre dos pelotones enemigos; pero al cruzar el Tagarete del Tineo (actual Avenida Belgrano), recibió un balazo. El heroico gaucho, sin apearse de su cabalgadura instigó a su caballo a que lo llevase al galope hasta el Campo de la Cruz. Allí, acompañado de un pelotón de leales e irreductibles hombres pidió ser transportado al campamento de la zona del Chamical en la Quebrada de la Horqueta, donde agonizaría sin un quejido, durante diez días, para entregar después su alma a Dios.

EL PASO A LA INMORTALIDAD.

Así lo ha cantado el gran poeta e historiador Don Antonio Caponnetto: “Ha salido Güemes de la casa de Macacha. La oscuridad es casi total Monta de un salto y de memoria su caballo. Desenvaina el sable, viva dos veces a la Patria ¡Y carga! Carga solo contra las sombras. Un tiro del infierno le parte la espalda. Sus gauchos lo ven recostado sobre el cuello del caballo. Observan el gesto mudo de sus labios sellados por el dolor. ¿Puede seguir General? ¡Claro que puedo! -Dice Güemes- Penosa marcha que dura la noche y la mañana del día siguiente. Hasta que su cuerpo desangrado reposa en un modesto catre de campamento gaucho. Lloraron los hombres y las cosas de Salta aquella noche. Las lágrimas de las cosas, las cosas que tienen lágrimas. Lloraron los rostros desgajados y negros de sus infernales. Los ponchos empezaban a cruzar sus bandas negras. Y toda Salta la lloró en vidalas y entró en el ámbito triunfal de la leyenda. Y entre el sollozo de su gente, Salta lo devolvió a la tierra. En mineral visión surgió la luna por el azul sendero de la noche. Y en caminos de sangre fue corriendo por la fibra al hombre. Y palpitó la caja su mensaje y la quena se alzó redonda y alta. Y hasta el fondo mineral del cerro esa noche el dolor se llamó Salta.”

En la Cañada de la Horqueta, Salta, el 17 de junio de 1821 moría con honor Martín Miguel de Güemes en la Cañada de la Horqueta. Cumpliendo su palabra: “A nada temo, porque he jurado defender la Independencia de América, y sellarla con mi sangre.” (21-10-1816). Luego de agonizar durante 10 días.

Durante su agonía, nuevamente sobornado por emisarios realistas, quienes les ofrecían asistencia médica para retrasar su muerte con la condición de entregar las armas, pero su respuesta, nuevamente fue lacónica: “No quiero favores con perjuicio para mi país: éste ha de ser libre a pesar del mundo entero.” Clavó en cruz su sable en el suelo y pidió juramento a sus oficiales para que continúen librando batalla hasta que Salta se vea libre de todos sus enemigo, cual bastión de la libertad en América: “Voy a dejarlos, pero me voy tranquilo, porque sé que tras de mí quedan ustedes, que sabrán defender la patria con el valor del que han dado pruebas”.

Había dado hasta la última gota de su sangre por la Patria. Tenía 36 años.

LEGADO.

A 204 años de su paso a la eternidad, su legado sigue vigente y es un llamado de atención a nuestra generación para ser líderes, es decir, los primeros en el sacrificio y los últimos en las comodidades, sirviendo al bien común con el ejemplo personal:

"Trabajemos con empeño y tesón, que si las generaciones presentes nos son ingratas las futuras venerarán nuestra memoria, que es la recompensa a que deben aspirar los patriotas desinteresados". (Carta de Güemes a Belgrano).

"¡Venid todos! Que yo en la escuela de los trabajos donde aprendieron mis bravas legiones el arte de la pelea, os enseñaré la ruta del honor y de la gloria" (Manifiesto del Gral Martín Miguel de Güemes a los jujeños – 1819).

Jorge Martín Flores. Profesor de Historia. Diplomado en Conducción y Liderazgo Sanmartiniano por la Escuela Superior de Guerra Conjunta. Vicepresidente del Movimiento Jóvenes por Malvinas.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Semblanza-de-Martin-Miguel-de-Guemes-560923.note.aspx


lunes, junio 17, 2024

Villarruel desfiló a caballo al encabezar el acto en homenaje a Güemes.

 


La vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, encabezó el acto de homenaje al General Martín Miguel de Güemes junto al gobernador de la Provincia de Salta, Gustavo Sáenz.  

Villarruel no solo fue parte de la ceremonia en cuestión, sino que también participó del desfile montada a caballo. Antes, la abogada asistió a la misa en la Catedral de la ciudad de Salta. 

El mandatario provincial, en su discurso, resaltó que la figura de Güemes como como héroe nacional y destacó la visita de Villarruel como muestra de reivindicación de su legado y también de la memoria. 

“No solo reivindica su legado, sino que también honra la memoria del único general que sacrificó su vida en batalla defendiendo los intereses de Argentina”, argumentó Sáez. Por su parte, Villarruel, que fue consultada por la ley Bases, limitó sus comentarios a su visita. 

Por su voto de desempate, la titular del Senado viene de ser la protagonista en la votación en general y particular del mega proyecto que, junto con el paquete fiscal, obtuvieron la luz verde de la Cámara alta -con algunas derrotas para oficialismo- y se apronta a ser tratado por Diputados. 

En el encuentro, también estuvieron otros gobernadores del Norte como Carlos Sadir, de Jujuy, Gerardo Zamora, de Santiago del Estero), Raúl Jalil, de Catamarca, y Osvaldo Jaldo, de Tucumán. 

Un grupo de diputados libertarios, que fueron invitados por la Gobernación, se retiraron del lugar antes de la firma del Pacto de Güemes. Se trata de un documento que analiza la actual situación de la Argentina y propone, entre otras cosas, la reactivación de la obra pública en el Norte. 

Ante la lectura del texto, los representantes provinciales en la Cámara de Diputados dejaron el lugar. Entre ellos, fueron Emilia Orozco (Salta); Nicolás Mayoraz (Santa Fe); Carlos Zapata (Salta); Julio Moreno (Salta). 

Fuentes consultadas por Noticias Argentinas en el equipo de Villarruel le quitaron dramatismo a la acción y aclararon que la vice se quedó porque era un “homenaje a Güemes, al pueblo salteño y porque la institucionalidad excede a su persona”. 

"Fue en representación del Senado y como vice de los argentinos. El contenido del Pacto de Güemes es público y son pedidos y visiones históricas de Salta y del Norte", agregaron. 

El documento. 

A continuación, un fragmento del Pacto de Güemes:

"Ante la grave situación por la que atraviesan el País y la Provincia de Salta debido a la aplicación de políticas erradas y desaciertos de distintos gobiernos nacionales a lo largo de los años  que llevaron a un aumento de los niveles de pobreza, la caída de la inversión y el crecimiento económico en el norte del país; los abajo firmantes, representantes de distintas instituciones sociales, económicas y políticas de la Provincia, como también del Estado Provincial, respetando la autonomía de cada una de ellas, así como también la diversidad de sus pensamientos, queremos manifestar nuestras coincidencias en relación a la necesidad de inversiones en infraestructura financiadas por el Estado nacional. Es por este motivo que declaramos:

Que razones de profunda raigambre histórica vinculan a los habitantes de esta tierra con el federalismo y el desarrollo en paz.

Que por este motivo hemos escogido para la firma del presente la fecha del 17 de junio, que no es una fecha más en el calendario de la historia argentina, sino el día en el que todo el país recuerda el paso a la inmortalidad del general Martín Miguel de Güemes, un salteño que se entregó en cuerpo y alma a la tarea de construir una Nación libre, justa y equilibrada.

Que esta generación de salteños no puede mostrarse indiferente frente a estos desafíos que hoy enfrentamos y debe escuchar con atención el clamor de nuestros conciudadanos para que nos pongamos de acuerdo en la búsqueda de soluciones a los problemas que a todos nos afligen.

Que las obras prioritarias detalladas de caminos, Infraestructuras productivas o escuelas nos acercan al progreso como el corredor bioceánico que tiene un lugar sobresaliente en el plan estratégico provincial.

Que quienes aquí adherimos, no lo hacemos en nombre de ningún partido o sector político. Lo hacemos por Salta y por el País". 

Publicado en Diario LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Villarruel-desfilo-a-caballo-al-encabezar-el-acto-en-homenaje-a-Guemes-546017.note.asp

domingo, junio 02, 2024

Los apodos de Manuel Belgrano.

Los apodos de Manuel Belgrano.

Por Roberto L. Elissalde.

Muchos personajes de nuestra historia tuvieron sus apodos, pero pocas veces se han conocido demasiado, más allá de algunos muy divulgados como El zorro a Roca, por su astucia; El Gringo a Pellegrini, por su origen familiar, o Don Bartolo a Mitre, que significaba en éste caso una forma de acortar su nombre.

A veces desde la ironía, la observación de un defecto físico, o una circunstancia de la vida, muchos de nuestros prohombres llevaron el suyo, con o sin pesar. Así el coronel Pedro José Frías, herido en la batalla de Tucumán y cuyas heridas le imposibilitaban caminar fue apodado El Rengo Frias. Y otro camarada, el coronel José Loreto Cabrera, herido en la batalla de Salta, fue apodado en razón de haber quedado cojo como El Rengo Cabrera.

Vicente Osvaldo Cutolo y don Carlos Ibarguren, supieron reunir una notable cantidad de dichos apodos, en una obra casi inhallable. A don Manuel Belgrano, supieron llamarlo Alemán, apenas regresó de España con su título de licenciado en leyes. Ello se debía a que era muy rubio, caminaba de prisa y hablaba correctamente el inglés. Sin duda aquellos porteños no tenían buen oído para notar las diferencias del idioma.

Así lo hizo conocer en este diario don Bernardo González Arrilli el 14 de junio de 1970, en el suplemento que le dedicó por el bicentenario de su nacimiento y los 150 años de su muerte.

En ese mismo momento don Manuel traía además del título de grado, el nombramiento de secretario del Real Consulado, desde el que se propuso instaurar una serie de importantes reformas. Sus novedosas ideas, sin duda contrastaron en la chatura porteña, por que una sátira lo llamó Doctor Buñuelos, como los buñuelos que no llevan relleno y sólo están inflados de aire, lo que no resulta nada sustancioso.

BOMBERITO DE LA PATRIA.

Los soldados en el ejército del Norte, lo apodaban Bomberito de la Patria, debido a la preocupación que tenía por la organización. Estableció revistas diarias, ordenó la disciplina un tanto relajada, fundó una Academia para los oficiales y soldados, y a caballo de día y de noche no había asunto que quedara fuera de su control, la comida del soldado, la cama del enfermo, la limpieza de las armas, la calidad de los cartuchos, el control de la administración a través de los libros, como tantos otros aspectos que destacan sus contemporáneos. Cuando los indios iban a atacar en un malón mandaban algunos hombres antes para vigilar e indagar, a los que se llamaba bomberos, de ahí que a don Manuel por sus constantes desvelos sus subalternos lo apodaran popularmente de ese modo.

También sus levantiscos soldados un poco menos adeptos a tan férrea disciplina le pusieron el de Chico majadero(fastidioso) que según el general Mitre en su Historia fue “para contener a todos con el freno saludable de la disciplina, sin personalizar su autoridad y creó así un espíritu militar sin atropellar la dignidad humana”.

En esa época Belgrano, hombre atildado si lo hubo, usaba la chaquetilla de su uniforme militar de color verde de ahí que la tropa lo llamara Cotorrita. También se le decía Chupa verde por la misma razón, denominación que más tarde alcanzó a todos los soldados del arma de Infantería, que tiene como color distintivo el verde.

Después del combate de Vilcapugio, narra el coronel Lorenzo Lugones en sus Memoriasque el general Belgrano quedó, apenas con lo puesto, por lo que de Chuquisaca le enviaron un traje todo azul, pantalón y casaca de faldones cortos, con solapas coloradas, semejante a los que usaban los soldados del regimiento de Blandengues. Probablemente no le quedaba muy bien a don Manuel, y entonces su tropa lo apodó Blandengue viejo de la guardia de Chascomús.

Finalmente el 4 de setiembre de 1902 cuando sus restos fueron exhumados para construirse el mausoleo en el atrio de Santo Domingo, los ministros de Interior Joaquín V. González y de Guerra Pablo Ricchieri, se llevaron dos dientes de Belgrano, que la presión pública a través de la prensa los hizo devolver.

Esto motivó no un apodo, pero sí una caricatura de Giménez titulada los ministros odontólogos, publicada en el semanario Caras y Caretas una semana después. Allí se lo ve a Belgrano que cual un fantasma sale de la tumba y les dice a los ministros que caminan con las piezas dentarias: “¡Hasta los dientes me llevan! ¿No tendrán bastante con los propios para comer del presupuesto?”.

LOS ADVERSARIOS.

Sus adversarios en el campo de batalla también merecieron comentarios jocosos. El brigadier realista Pío Tristán, que era americano ya que era natural de Arquipa, mereció el de Godo viejo barrigón, y aquella copla que decía: “Por un Tris perdió a Salta y por un Tan a Tucumán. Al general Pezuela, jefe de los ejércitos realistas lo llamaban Alacrán durante la guerra de la independencia, y según Bernardo Frías en su Historia de Güemes mereció otro zoológico apodo por los salteños: Araña colorada.

También los colaboradores de Belgrano merecieron apodos. El barón de Holmberg, que según el general Paz se empeñó en “establecer una disciplina severa, llegando a tanto, que quería aplicar sin discernimiento, a nuestros ejércitos semirregulares, los rigores de la disciplina alemana”. Por esa razón y por el rigor con que mandaba castigar a los soldados cuando faltaban a sus obligaciones, lo llamaban Cincuenta palos, como la pena que imponía.

Tomás Manuel de Anchorena, al proyecto de Belgrano expuesto en el Congreso de Tucumán, en 1816, de hacer coronar a un descendiente de los Incas para reinar, lo llamó Monarca de la casta de chocolate en 1846 en una carta a Juan Manuel de Rosas, y “probablemente tendríamos que sacarla borracha y cubierta de andrajos de alguna chichería, para colocarla en el elevado trono de un monarca”.

No le iban en menos en el períodico El Tribuno que en 1827 afirmaba despectivamente que de haber sido una monarquía, nos humllaríamos “a besar la pezuña de un algún indiazo”.

Finalmente las chinas cantineras que acompañaban a los soldados en las campanas, eran demominadas Mamitas.

Bernardo Frías en su Historia de Güemes refiere que al inciarse la batalla de Salta “con el tronar de veintidos cañones, en uno y otro campo, al primer estruendo, pudo verse como aquella multitud de mujeres venidas en el ejército real y que en esos momentos daban el almuerzo a los soldados, a las que llamaban mamitas, se daban a correr huyendo a la ciudad, entre ayes y entre llantos, indicando, sin saber, el camino que luego seguirían sus abandonados compañeros”.

Curiosidades de una época, que rescatamos en este mes dedicado a honrar al general Belgrano, en que se recuerda mañana el 254º aniversario de su nacimiento.

* Roberto L. Elissalde. Historiador. Vicepresidente de la Academia Argentina de Artes y Ciencias de la Comunicación.

*** Publicado en diario LA PRENSA.

miércoles, octubre 19, 2022

Facundo Zuviría y el realismo político argentino por Germán Masserdotti.

 

El patriota salteño Facundo Zuviría (Salta, 26 de noviembre de 1794-Paraná, 19 de agosto de 1861) es uno de esos "hombres olvidados de la Organización Nacional", según afirma Enrique Díaz Araujo en una publicación en la se ocupa de su figura y pensamiento constitucional. Habiendo recibido formación filosófica y jurídica en la Universidad de Córdoba -renombrada como "Real Universidad de San Carlos y de Nuestra Señora de Montserrat" a partir de 1800-, se sumergió en la vida política agonal de nuestro país desde joven. En 1814 formó parte de la Asamblea electoral que apoyó a don Martín Miguel de Güemes -con el correr de los años, le quitaría el apoyo-. En 1821 presidió la Sala de Representantes de la Provincia de Salta de la que resultó la sanción de la primera Constitución provincial.­

En 1831 se exilió en Bolivia debido a las luchas intestinas entre federales y unitarios. No obstante ser "antirosista", supo también criticar los bloqueos anglofranceses al puerto de Buenos Aires. Volvió a su querida Salta en 1849, en los años finales de la dictadura de don Juan Manuel de Rosas. Luego de la Batalla de Caseros (3 de febrero de 1852), presidió, nuevamente, la Legislatura de Salta. En 1853, además, presidió la Asamblea Constituyente de la que se siguió la sanción de la Constitución Nacional Argentina. Durante este proceso, pronunció su famoso Discurso del 20 de abril de 1853 en el que manifestó la inoportunidad de sancionar el texto constitucional por escrito.­

Ocupó diversos cargos durante la presidencia del Gral. Urquiza en los primeros años de la Confederación Argentina con Paraná como capital y fue senador nacional por la Provincia de Corrientes. Resultado, nuevamente, de las convulsiones de la vida política nacional, emigró a Montevideo hasta que retorno a su patria en 1861. Falleció en Paraná antes de asumir como presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.­

Me importa rescatar dos ideas fundamentales de su pensamiento político. En primer lugar, una manifestación de su realismo político. En segundo lugar, su pensamiento definitivo sobre la relación entre el Estado y la Iglesia.­

Un presupuesto por el que, en aquellas circunstancias de la vida de la Confederación Argentina en 1853, se opuso a la sanción de la Constitución Nacional, fue el siguiente: "La ciencia del legislador no está en saber los principios del derecho constitucional y aplicarlos sin más examen que el de la verdad teórica, sino en combinar esos mismos principios con la naturaleza y peculiaridades del país en que han de aplicar, con las circunstancias en que éste se halle, con los antecedentes y acontecimientos sobre que se deba y pueda calcular. Está en saberse guardar de las teorías desmentidas por los hechos, ya sea por la falsedad de ellas, o por su mala aplicación. Está también en conocer todos los elementos materiales y morales que encierra la sociedad sobre que va a legislar. Está, finalmente, en saber juzgar y combinar todas las pretensiones e intereses discordantes de los pueblos que constituyen dicha sociedad".­

En `El principio religioso, político, social y doméstico', afirma Zuviría: "Terminaremos este escrito, rogando a nuestros más ilustrados compatriotas, a nuestros hombres de Estado, que pues hemos celebrado tratado de paz y aun de alianza con naciones excéntricas a nuestros más vitales intereses, alguna vez celebremos otro igual de paz y alianza entre la Religión y el Estado, entre el principio Religioso y el Político, como el único que pondrá término a nuestras prolongadas desgracias, como el único que resolverá o expiará nuestros pasados errores, como el único estandarte en cuyo signo triunfaremos de nuestras pasiones de partido, reformaremos nuestras costumbres tan notoriamente viciadas, rectificaremos nuestro carácter alterado por una sangrienta revolución y corresponderemos al programa de independencia, paz, libertad e instituciones, que nos legaron nuestros padres, los héroes de 1810".­

Tuve el enorme gusto de recordar y hablar recientemente sobre Facundo Zuviría y el Derecho Hispánico en las II Jornadas de Historia del Derecho organizadas entre el 12 y el 14 de octubre del presente año organizadas por la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), la Facultad de Derecho de la Universidad Católica Argentina (UCA), el Centro de Estudios de Historia Constitucional Argentina "Dr. Sergio Díaz de Brito" (Cehca) y el Centro de Derecho Político de la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (Unsta).­

Realismo político y afirmación de la razonable unión entre el Estado y la Iglesia en la Argentina: dos verdades que resultan originales y refundacionales en un país en el que la realidad -no el relato- confirma que con la democracia fagocitadora de la República no se come, no se educa ni se cura. Dos verdades afirmadas por un "muerto" como Zuviría y no por "vivos" como el guanaco, el cóndor andino, la taruca, la ballena franca austral el yaguareté y el hornero que, alguna vez, supieron figurar en los billetes argentinos. No obstante abundar, en la actualidad, flora y fauna en la vida política agonal nacional.­

PUBLICADO EN DIARIO LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/521576-Facundo-Zuviria-y-el-realismo-politico-argentino.note.aspx

viernes, junio 17, 2022

Efemérides Argentinas - 17 de junio: Día Nacional de la Libertad Latinoamericana en homenaje al General Güemes.


17 de junio: Día Nacional de la Libertad Latinoamericana.

Este día es en memoria del fallecimiento del General Martín Miguel de Güemes, figura clave para la independencia argentina.

Se conmemora este día el fallecimiento, el 17 de junio de 1821, del General Martín Miguel de Güemes, figura clave de nuestra independencia. Nació en Salta el 8 de febrero de 1785 y a lo largo de su carrera militar cumplió un rol fundamental tanto en las guerras civiles como en la Guerra Gaucha, que mantuvo al territorio argentino libre de invasiones realistas. Sin su resistencia no hubiera sido posible defender el norte de Argentina.

A 200 años de su muerte, se recuerda  al “héroe gaucho”, como una figura imprescindible para la contención de las tropas españolas que le posibilitaron a San Martín encarar el cruce de los Andes y desarrollar con éxito la campaña libertadora.

Historia.

Güemes pertenecía a una familia noble, cursó sus estudios en su ciudad natal y a los 14 años se incorporó como cadete de una Compañía del Regimiento Fijo de Infantería de Buenos Aires. Recién en 1805, fue trasladado a Buenos Aires, donde comenzó a defender la integridad territorial actuando heroicamente durante las Invasiones Inglesas.

Durante el revolucionario año de 1810, estuvo al mando de un Escuadrón Gaucho en la Quebrada de Humahuaca, impidiendo la comunicación entre los opositores al nuevo régimen y los realistas del Alto Perú. En Suipacha, único triunfo de las armas patriotas en el intento de recuperar el valioso territorio altoperuano, la participación del Capitán Martín Miguel de Güemes fue decisiva.

En 1814, el General José de San Martín le encomendó el mando de la Avanzada del Río Pasaje, iniciando la Guerra Gaucha. Al año siguiente derrotó completamente al poderoso ejército invasor al mando de Joaquín de la Pezuela en Puesto del Marqués, por lo que el pueblo lo aclamó Gobernador de la Intendencia (integrada entonces por las ciudades de Salta, Jujuy, Tarija, Orán y distritos de campaña).

En junio de 1816, el Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón le encomendó "la defensa de las Provincias Unidas y la seguridad del Ejército Auxiliar del Alto Perú", que se encontraba en Tucumán reorganizándose después de ser derrotado en Sipe Sipe. Entonces, las milicias gauchas al mando del heroico salteño pasaron a desempeñarse como Ejército en operaciones continuas al servicio de la Patria.

Luego de su extensa lucha, decidió retirarse por un tiempo en Jujuy y, el 6 de mayo de 1815, fue elegido Gobernador de la Intendencia de Salta. Por su meritorio accionar, San Martín lo designó General en Jefe del Ejército de Observación y le encomendó la misión de auxiliarlo en la liberación del Perú.

En mayo de 1821, el Cabildo de Salta lo depuso en alianza con el General Olañeta. Güemes recuperó el poder días después, pero la noche del 7 de junio una partida realista guiada por enemigos internos del prócer lo hirió. Murió diez días después en Cañada de la Horqueta, a los 36 años. Se convirtió en el único general argentino caído en acción de guerra externa. Sus restos descansan en el Panteón de las Glorias del Norte de la República, ubicado en la Catedral Basílica de Salta.

Por Diario26.

Viernes 17 de junio de 2022.

https://www.diario26.com/321733--17-de-junio-dia-nacional-de-la-libertad-latinoamericana

Macacha Güemes, más que una calle de Puerto Madero: ¿quién fue la mejor aliada del prócer salteño?


Macacha Güemes, más que una calle de Puerto Madero: quién fue la mejor aliada del prócer salteño.

Dos años más chica que el célebre Martín Miguel, fue una figura central en su vida y clave en la campaña independentista del norte. La vida de dos hermanos que marcaron los primeros cimientos de un país.

María Magdalena Dámasa Güemes de Tejeda nació en Salta el 11 de diciembre de 1877, hija de Gabriel de Güemes Montero, tesorero real de la corona española, y de Magdalena Goyenecha. Era dos años más joven que su hermano más famoso, Martín Miguel, aunque sus padres tendrían 6 hijos más.

Recibió una educación destacada para su época: fue educada por su padre y a los 5 años ya leía. En 1803, a sus 16 años, se casó con Román Tejada quien era capitán del Regimiento de Patricios de Salta. De esa unión nació su hija, Eulogia.

Desde pequeña fue muy compinche de su hermano más famoso y cuando estalló la Revolución de Mayo, en 1810, fueron los primeros en adherirse a la causa en Salta. En agosto de ese año, Martín Miguel se dirigió a la quebrada de Humahuaca a preparar el arribo del ejército que llegaba de Buenos Aires. Mientras Macacha, por otro lado, preparó su casa para confeccionar la ropa de los soldados del ejército adeptos a su hermano.

El rápido ascenso del caudillo salteño le valió la gobernación de su provincia en 1815 y su hermana, a la par suyo, se convirtió en una especie de gobernadora suplente cuando él debía irse en campaña con su División Infernales de Gauchos en Línea.

Con los años, juntos armaron una red de espionaje para desarmar operaciones contra el gobierno de su hermano, mayormente de parte de la élite salteña que no estaba de acuerdo con el giro "gauchesco" que le había dado a su mandato. Macacha estaba a cargo de esto, la organización y la logística.

"La primera mediadora".

Macacha fue mucho más que una hermana incondicional para Güemes, fue clave para evitar que el conflicto entre él y José Rondeau, Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, termine en un conflicto armado. El segundo lo declaró traidor por apropiarse de armamento en Jujuy y fue Magdalena quien logró que ambos puedan entrar en razón y firmar el Pacto de los Cerrillos el 22 de marzo de 1816.

La firma del pacto fue importantísima, a pocos días comenzaba a sesionar el Congreso que en julio declararía la independencia en Tucumán y uno de los puntos era que Salta se comprometía a proteger la provincia. José de San Martín dijo cuándo se enteró de la firma: "Más que mil victorias he celebrado la mil veces feliz unión de Güemes con Rondeau”. Por esto, Macacha fue nombrada por el decreto 308 de 2016 "Primera mediadora de Salta".

 

Güemes fue herido el 7 de junio de 1821 por una partida española, al mando de José María Valdés. Agonizó diez días y murió el 17, cuentan que en los brazos de su propia hermana. Macacha fue detenida tras su muerte, pero fue liberada tras la reconocida Revolución de las Mujeres.

Se retiró de la vida pública y murió el 7 de junio de 1866, sí el mismo día que balearon a su hermano 45 años antes. Tenía 79 años y sus cenizas se encuentras en el mausoleo familiar del cementerio de la Santa Cruz en Salta.

Por Yasmin Ali.

PUBLICADO EN DIARIO 26.

https://www.diario26.com/321718--macacha-guemes-mas-que-una-calle-de-puerto-madero-quien-fue-la-mejor-aliada-del-procer-salteno

Carmen Puch y Velarde, la heroica esposa del general Güemes.

 


Carmen Puch y Velarde, la heroica esposa del general Güemes.

Murió el 3 de abril de 1822, a los 25 años de edad y a poco de perder a su marido y a su hijo.

3 de abril de 2022.

Un día como hoy, pero de 1822, expiraba en Horcones, Rosario de la Frontera, María del Carmen Puch y Velarde, esposa del general Martín Miguel de Güemes, asesinado nueve meses y 13 días antes.
Según datos biográficos aportados por el historiador Atilio Cornejo, doña Carmen había nacido en la ciudad de Salta el 21 de febrero de 1797, en la “Casa de los Puch”, Calle de la Estrella (hoy Ituzaingó). Era hija de don Domingo Puch, español oriundo del pueblo de Olariaga, Vizcaya, y de doña Dorotea de la Vega Velarde. Tuvo cuatro hermanos: Gerónimo, Manuel, Juan de la Cruz y Dionisio que llegó a ser gobernador de Salta.
Contrajo matrimonio con el teniente coronel Martín Miguel de Güemes, el 10 de julio de 1815, cuando contaba con 17 años de edad, y fue madre de tres varones: Martín del Milagro (2/9/1817), Luis (21/7/1819) e Ignacio, fallecido a poco de nacer y, según dato aportado por el Lic. David Slodky, nacido el 31 de julio de 1820.
A los cuatro días de consagrado su matrimonio, Güemes informó de su boda al Director Supremo don Ignacio Álvarez Thomas en los siguientes términos:
“Excmo Sr. 
Consultando la tranquilidad de mi espíritu, el mejor servicio de Dios y de la Patria, he contraído matrimonio el 10 del corriente con Da. María del Carmen Puch, hija legítima, y de matrimonio del teniente coronel graduado Dn. Domingo Puch, y de Da. Dorotea de la Vega Velarde, de las principales y más antiguas familias de este pueblo. Sus virtudes morales, su acrisolada conducta y su decidido amor al sistema de América, y demás bellas cualidades que la adornan son bien notorias a cuantos la han tratado. Tengo el honor de comunicarlo a V.E. para su superior inteligencia y fines conducentes; ofreciendo, como ofrezco su sinceridad, afecto y respetos.
Salta, julio 14 de 1815. Firmado: Martín Güemes”.

La más bella.

Para el Dr. Bernardo Frías, Carmen era “la mujer más bella de su tiempo; de tez blanca, de cabello rubio y abundantemente crespo; sus ojos de un azul profundo, su estatura más bien baja; tenía una bondad tan elevada como su hermosura”.
Pero mucho antes de que Frías se refiriera a la belleza de Carmen, otros hombres adscriptos a la causa patriótica o no, aportaron datos similares sobre esta dama salteña. Así por ejemplo, el 10 de agosto de 1815, el Dr. José Andrés Pacheco de Melo le escribe a Güemes a días de su casamiento: “Me hallo repuesto de mis males y de todos modos dispuesto a tu servicio y el de madame Carmen, con quien me aseguran te has casado. Doyte la enhorabuena por la elección tan acertada que habéis hecho, tanto por la hermosura de esa señorita cuanto por las virtudes que la adornan. Hazme la gracia de ponerme a sus órdenes”.
Un año después, y superado el conflicto entre Rondeau y Güemes luego del “Pacto de los Cerrillos”, aquel le escribe desde Jujuy el 29 de abril de 1816 diciéndole al despedirse del gobernador de Salta: “Mis finos afectos a su Carmen divina”. 
Más formales son las referencias a la esposa de Güemes, de Belgrano, Pueyrredón y Alejandro Heredia, aunque siempre y con respetuoso afecto le llaman “Carmencita”.
Y así fue que por mucho tiempo, cuando se hablaba de la esposa de Güemes, las referencias más notables solo se referían a su belleza personal pero poco, o casi nada, al papel que había cumplido al lado de su esposo, como mujer comprometida con la causa patriota. En este punto hay que destacar que Carmen provenía del hogar de los Puch, hogar que desde un principio abrazó la causa de la Independencia. Era la casa de don Dionisio Puch, quien además de sostener “Mi patria es la patria de mis hijos”, aportó hartos bienes y dinero para la Guerra de la Independencia. De manera que doña Carmen provenía de un hogar compenetrado con los problemas políticos de la época y por lo tanto referirse a ella solo resaltando su belleza es al menos injusto. Fue sin duda una heroína, como bien resalta David Slodky en su trabajo “Al encuentro de la heroína Carmen Puch de Güemes” (2007), al transcribir un párrafo de la carta que el Marqués de Tojo envía a Güemes el 9 de septiembre de 1816: “Dile a mi brujita -dice Fernández Campero- que será una heroína si sigue acompañándote”, y concluye: “Exprésale que la quiero porque dulcifica tus trabajos”.

PUBLICADO EN EL TRIBUNO DE SALTA.

https://www.eltribuno.com/salta/nota/2022-4-3-9-31-0-carmen-puch-y-velarde-la-heroica-esposa-del-general-guemes

miércoles, mayo 25, 2022

25 de Mayo de 1862 : Fallece Juana Azurduy de Padilla en la ciudad de La Plata (actual Sucre), Departamento de Chuquisaca, Bolivia.

25 de Mayo de 1862 - Fallece Juana Azurduy de Padilla en la ciudad de La Plata (actual Sucre), Departamento de Chuquisaca, Bolivia.

 


Juana Azurduy (Sucre, Departamento de Chuquisaca, Virreinato del Río de la Plata, actual Bolivia, 12 de julio de 1780-Sucre, Bolivia, 25 de mayo de 1862) fue una patriota del Alto Perú que luchó en las guerras de independencia hispanoamericanas por la emancipación del Virreinato del Río de la Plata.

Fue una patriota y heroína del Alto Perú  acompaño a su esposo Ascencio Padilla, en las luchas por la emancipación del Virreinato del Rio de la Plata, contra el reino de España.

Fruto de ese matrimonio nacieron cinco hijos, todos participaron en las batallas y los primeros cuatro fallecieron muy jóvenes a causa de la malaria.

Perteneció a una familia altoperuana de buena posición económica, su padre era propietario de varias fincas de la región, su madre era de Chuquisaca.

Combatió bajo las órdenes del General Belgrano en 1812. Atacó y tomo el Cerro Potosí en 1816, por lo cual recibió el rango de Teniente Coronel, pero ese año fue herida en la Batalla de La laguna, su marido acudió a rescatarla y fue herido de muerte.

A la muerte de su esposo asumió la comandancia de las guerrillas que conformaban la luego denominada Republiqueta de Las Lagunas.

Combatió a las órdenes del General Martín Miguel de Güemes. 

En 1825, fue visitada por el Libertador General Simón Bolívar luego de visitarla y ver la condición miserable en que vivía, avergonzado la ascendió al grado de coronel y le otorgó una pensión. Luego de la visita le comentó al mariscal Antonio José de Sucre: “Este país no debería llamarse Bolivia en mi homenaje, sino Padilla o Azurduy, porque son ellos los que lo hicieron libre”.

Posteriormente el general Sucre le aumentó su pensión, que apenas le alcanzaba para comer, pero dejó de percibirla en 1830 debido a los vaivenes políticos bolivianos.

Murió indigente cuando estaba por cumplir ochenta y dos años y fue enterrada en una fosa común.

Silenciada. Debió pasar casi un siglo para que su trayectoria fuese reconocida.

jueves, junio 17, 2021

¿SABÍAS QUE? EL GRAL. GÜEMES TUVO 8 HERMANOS.


 ¿SABÍAS QUE? EL GRAL. GÜEMES TUVO 8 HERMANOS.

La familia del héroe salteño se componía por Don Gabriel Güemes Montero de la Bárcena Gómez y Campero, su Padre y su Madre María Magdalena de Goyechea y de la Corte. Sus hermanos fueron, Juan Manuel de Güemes y Goyechea (1778-1831), María Magdalena Dámasa "Macacha" de Güemes y Goyechea (1787-1866), Francisca de Güemes y Goyechea (1789-1871), Gabriel de Güemes y Goyechea (1792-1820), José de Güemes y Goyechea (1803-1840), Juan Benjamín de Güemes y Goyechea (1802-1822), Manuel Isaac de Güemes y Goyechea (1804 –s/f) y por ultimo Napoleón de Güemes y Goyechea (1805-1880).
Varios de ellos lucharon por la Libertad en concordancia con su hermano el Prócer salteño, entre los que se destacan se puede mencionar a: José Güemes quien lucho junto a Martín Miguel en la guerra por la Independencia, desde niño había sido ayudante de Belgrano en el ejercito del norte y luego en 1815 Pueyrredón lo asciende a Teniente, ya luchando con Don Martín en la guerra gaucha, ese elevado a Teniente Coronel, por su destacada labor en combate.
De igual forma su hermano Juan Benjamín fue capitán de los gauchos y lucho contra los realistas, destacándose en las milicias güemesianas en la invasión de 1820, logrando repelerlos y por ello obteniendo el grande de Sargento Mayor. Luego combatió valientemente en 1822 y murió en un enfrentamiento entre los partidos de la Patria Vieja contra los de la Patria Nueva (estos contrincantes de Güemes).
Los otros hermanos también colaboraron con el prócer salteño por ejemplo su hermano mayor Don Juan Manuel de Güemes, quien era abogado fue cabildante y ayudo en las tarea administrativas de Martín Miguel y lo suplantaba en la gobernación cuando este debía guerrear al enemigo, luego tenemos a la famosa hermana del salteño, Macacha de quienes todos sabemos su valía en la guerra por la emancipación.
Después le seguía Francisca de Güemes quien mantenía un perfil político más bajo que sus hermanos, pero era una patriota conocida y apreciada en la sociedad salteña por su bondad y compasión. Por ejemplo ya viuda, y cuando vivía en Cerrillos, a tres leguas de Salta, recibió a dos jóvenes (parientes) que habían tenido un altercado con Güemes y estaban preparando un complot en su contra. Por compasión decidió Francisca esconderlos en una bodega de su casa hasta que, tras tantear a su hermano y confirmar que no habría misericordia para con ellos, los hizo huir en mula al Alto Perú. Porque entendía que no habían llegado a cumplir el acto de traición, pero si la sublevación era suficiente para que ellos tuvieron un gran castigo. En el Valle del Sianca esta dama tenía una hacienda llamada el Bordo de las Lanzas en donde Güemes sabia entrenar a sus soldados, en el predio de esa finca se levanta en la actualidad el poblado del Bordo, y aún está en pie la antigua casona.
De la rama genealógica de esta caritativa dama, nació Carlos Murúa Costas, (nieto) que fue el modelo para el primer retrato conocido de Güemes, pintado en la ciudad de Salta en 1876 por el pintor francés Ernest Charton. También de la descendencia de Francisca, nacerían personalidades destacadas en Salta, como el escritor Juan Carlos Davalos y el político Robustiano Patron Costa, entre otros. Por otra parte encontramos a Gabriel de Güemes y Goyechea que al igual que sus hermanos lucho por la libertad, muriendo en el Cuzco en 1820 durante una revuelta contra los realistas, quienes lo capturaron y fusilaron.
Luego le siguieron sus otros hermanos Manuel Isaac y Napoleón, aunque eran muy chicos cuando falleció el Gral. Güemes, pero de seguro tenían en su hermano la figura paterna que les faltaba, ya que su padre Don Gabriel había falleció y luego al volver a casarse la madre del héroe gaucho con Don José Francisco Tineo este se convirtió en padrastro, quien cuidaba a los hermanos menores de Martín Miguel, aunque de seguro eclipsado por la figura del Prócer Nacional, quien a los ojos de esos niños serian sin duda un superhéroe de esos tiempos.
Al alcanzar mayoría de edad Manuel Isaac se casó en 1834 con Isabel Figueroa Cornejo y vivió apaciblemente recordado a su querido hermano el héroe, y no se tienen registro de cuándo falleció. El otro hermano a quien los padres del prócer le pusieron de nombre Napoleón, figurando así su descontento con la corona española y mostrándonos que ya desde esos albores los progenitores del héroe guacho tenían ideas que se ajustaban con la revolución que se perpetraba en Francia y en todo Europa; prefigurando el nombre de su hijo al de Napoleón Bonaparte, quien deseaba a toda costa desbancar a las monarquías. Por su parte Napoleón Güemes creció con la idílica figura de su hermano, llegando a ser como el, militar y político, se casó con Benedicta Nadal y se enfilo en las huestes de Juan Galo Lavalle, luciendo el grado de Coronel, cuando cayó Rosas, este hermano del héroe gaucho fue miembro de la Sala de Representantes del Cabildo durante el Gobierno de Dionisio Puch, quien había sido cuñado del Gral. Martín Güemes. Se dedicó también a las actividades rurales y llego a ser heredero de la Finca la Cruz (sitio de entrenamiento de las milicias güemesianas), como así también de la hacienda el Paraíso (donde paso su niñez el Gral. Güemes y en donde aprendió de los valores y artes del gauchaje), hoy en día esa casona está en pie en el poblado de los Sauces, cerca del Bordo.
También hay que recordar que el prócer salteño tuvo un hermanastro que se llamó Cupertino y fue hijo de Magdalena de Goyechea y la Corte quien se casó en segundas nupcias con José Francisco de Tineo y de ese matrimonio nació el hermanastro de Martín Miguel, lo sorprendente es que la madre del héroe salteño se embarazo cuando tenía unos 46 años.
El pequeño murió en la niñez, pero sin duda Güemes pudo conocer a su hermanito.
En imagen Don Gabriel Güemes Montero y sus 9 Hijos, el ultimo derecha y sentado es Martín Miguel de Güemes en su juventud, los demás sus hermanos.
Fuente: fragmento del libro LAS MIL HOJAS DEL CEBIL de Juan O. Wayar.
Publicado en Salta Soy - Facebook.

  • 8 de Febrero de 1785: Nace en Salta Martín Miguel de Güemes. Fueron sus padres don Gabriel de Güemes Montero y doña María Magdalena Goyechea y la Corte.
  • 17 de Junio de 1821: después de diez días de sufrimiento muere en la Cañada de la Horqueta, rodeado de sus gauchos. Antes de expirar ordena al Coronel Jorge Enrique Vidt que lo reemplace y prosiga la lucha contra los españoles hasta el triunfo definitivo; se puso de inmediato sitio a Salta, para que días después el enemigo se retirara para no volver.
  • 18 de junio de 1821: Los restos de Martín Güemes son sepultados en la capilla de El Chamical.
  • 14 de Noviembre de 1822: El entonces Gobernador José Ignacio Gorriti, traslada los restos a la Catedral de Salta, ubicada en la antigua Iglesia de los Jesuitas (actuales calle Mitre esquina Caseros). "Este es el lugar de mayor honor y distinción que le correspondía por sus inestimables servicios a la Independencia Americana".
  • De lo publicado en Portal de Salta.