GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...
...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

Mostrando las entradas con la etiqueta Muriel Mercedes Wabney.. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Muriel Mercedes Wabney.. Mostrar todas las entradas

martes, septiembre 30, 2025

SILENCIO HOSPITAL. Muriel Mercedes Wabney, una modelo argentina. Un dedo índice sobre los labios ¡Shhhh! que solitita silencio.


Muriel Mercedes Wabney, una modelo argentina.

La enfermera que pide silencio: la argentina que se transformó en ícono de hospitales, clínicas y sanatorios.

La imagen nació en 1953 gracias a una ocurrencia de Juan Craichik, publicista de un laboratorio en Rosario.  La ya desaparecida revista Paralelo 38 en los 70 cuentan que la idea fue de un tal Juan Craichik, jefe de visitadores médicos de la empresa Taranto, fábrica de instrumental y laboratorio cansado del bullicio en una sala de espera, imaginó una señal silenciosa y poderosa. Reclutó modelos, probó rostros, y eligió el de Muriel: dulce, armoniosa, pero con la firmeza suficiente para imponer respeto sin palabras.

La empresa Taranto no lucró con la distribución mundial de esa imagen: “La regaló a hospitales, maternidades, clínicas, etcétera”.

Wabney fue una modelo que pertenecía al staff del diseñador Jean Cartier –creador del programa de tevé El arte de la elegancia- que durante la década del 40 había firmado un importante contrato con Harrods, la emblemática tienda londinense con sede en la calle Florida en la Argentina.

De Muriel se sabe poco. Fue modelo exclusiva de Harrods Argentina, Posó para diseñadores y textiles de prestigio. modeló para Ducilo, una empresa y marca de telas, para el modisto Jean Cartier y su programa “El arte de la elegancia” (Canal 7, finales de los 50), y en un desfile paseó los vestidos que usó Linda Darnell en el film Por siempre ámbar: Twenty Century Fox, 1947, dirigida por Otto Preminger.

Wabney fue una modelo que pertenecía al staff del diseñador Jean Cartier –creador del programa de tevé El arte de la elegancia- que durante la década del 40 había firmado un importante contrato con Harrods, la emblemática tienda londinense con sede en la calle Florida en la Argentina. También formó parte de una importante campaña para Ducilo, histórica empresa textil.

"Durante una charla telefónica la modelo le contó al cronista más detalles de su vida personal y profesional: era casada, sin hijos, su carrera había comenzado en 1947 y en aquel momento se desempeñaba como mannequin, luciendo tapados de piel, prenda que causaba furor por esos años.

Con motivo de una nueva conmemoración del Día Internacional de la Enfermería celebrado el pasado 12 de mayo -fecha de nacimiento de Florence Nightingale, considerada precursora de la enfermería profesional contemporánea y quien estableció en 1860 su escuela de enfermería en el hospital Saint Thomas de Londres-, el periodista Mariano Buren contó en una nota que escribió en el sitio del diario La Nueva Provincia de Bahía Blanca la historia que motivó al cronista, quien por entonces se desempeñaba en el semanario Paralelo 38 de dicha ciudad, a ponerse en contacto con la modelo.

“Se encontró un poco por la casualidad, otro poco por suerte con Juan Craichik, por entonces jefe de los laboratorios porteños Taranto y Cía. SRL, minutos antes de que emprendiera el viaje de regreso a Buenos Aires. En medio de una conversación que posiblemente giraba en círculos previsibles de cortesía profesional, Craichik le reveló de manera inesperada que él era el artífice de una de las fotos más famosas de la segunda de la mitad del siglo XX”, escribió Buren con referencia al origen de la imagen que terminó siendo un clásico en los centros de asistencia médica del planeta.

El testimonio de Craichik se reprodujo en el número 321 de la revista del 5 de septiembre de 1970, que describe que se convocó a modelos para realizar una sesión fotográfica en el estudio fotográfico Graf & Kitzler con el objetivo de encontrar el retrato buscado por el laboratorio.

En Paralelo 38 -que fue parte de La Nueva Provincia desde 1964 hasta fines de los 70 todos los domingos- publicó así los detalles que brindó Craichik: “La idea nació visitando un hospital en Rosario, en 1953. La sala de espera se encontraba atestada de gente y una enfermera, de tanto en tanto, se veía obligada a pedir silencio. Yo creo que en ese instante surgió todo. Se me ocurrió que una fotografía mostrando a una enfermera en el típico gesto del silencio no necesitaba otra explicación para su entendimiento. Elevé la inquietud a los directivos de Taranto y, poco después, trabajamos en el proyecto. Tras observarlas a todas y a cada una detenidamente, elegí a Muriel Mercedes Wabney. Es un rostro distinto, suave, armonioso, de mirada dulce... Diría autoritariamente dulce, que se avenía perfectamente a la idea...Fue toda una tarde en la que se tomaron distintas poses. Después revelamos los negativos y elegimos la que todo el mundo conoce”.

Buren detalla en su nota del último 6 de abril que hasta que Paralelo 38 lo publicó, nadie se había preguntado públicamente de quién se trataba pese a que “se habían distribuido gratuitamente más de 60 mil copias en centros de salud, consultorios y maternidades de América Latina, Estados Unidos y Europa... De hecho, la mayoría de los argentinos creía que se trataba de una imagen de catálogo proveniente del exterior” (Publicado en Diario LA NACIÓN).

lunes, marzo 26, 2018

La enfermera que pide silencio en los hospitales es argentina. La mujer de la foto fue una reconocida modelo en el extranjero pero de la que poco se conoce en nuestro país.

Todos la conocen. Pero nadie -o muy pocos- saben su nombre. Ella, su cara, su gesto, acompaña a millones en la alegría de un nacimiento, en el suspenso de un quirófano, en el dolor del final de una vida. Es, urbi et orbi, "La enfermera del cuadro". De ese cuadro que preside hospitales, clínicas, maternidades.

Su gesto es más que elocuente: un dedo índice sobre los labios. Shhhh. Silencio. "Una orden suave, nada autoritaria, que pide crear en las salas de espera de los hospitales un ambiente sereno", publicó el sitio Infobae.
 
¿Quién es?

¡Es argentina!, aunque su apellido lo desmienta. Se llama Muriel Mercedes Wabney. Era modelo. En 1947 firmó un contrato de exclusividad para presentar las colecciones de Harrod's, la versión calle Florida de la célebre cadena inglesa. 

Y no fue todo: modeló para Ducilo, una empresa y marca de telas, para el modisto Jean Cartier y su programa "El arte de la elegancia" (Canal 7, tevé black and white, finales de los 50), y en un desfile paseó los vestidos que usó Linda Darnell en el film Por siempre ámbar: Twenty Century Fox, 1947, dirigida por Otto Preminger.

Según la única historia rastreable del cuadro "shhhhh", revelada por la ya desaparecida revista Paralelo 38 en los 70, la idea fue de un tal Juan Craichik, jefe de visitadores médicos de la empresa "Taranto", fábrica de instrumental y laboratorio.
El hombre reveló en una entrevista de Paralelo 38 que la chispa se le encendió en 1953, mientras visitaba por su trabajo un hospital de Rosario. "La sala estaba atestada, y cada tanto una enfermera pedía, sin éxito, silencio. Entonces se me ocurrió crear una imagen elocuente que cumpliera la misma función". Presentó el proyecto en su empresa, lo aprobaron, convocaron a varios modelos profesionales, y ganó Muriel Mercedes Wabney.

¿Qué se tuvo en cuenta para elegir a la protagonista? Craichik explicó que "su cara era distinta, suave, armoniosa, de mirada dulce..., autoritariamente dulce". La sesión fotográfica duró toda una tarde. El autor de la idea dijo que la empresa "Taranto" no lucró con la distribución mundial de esa imagen: "la regaló a hospitales, maternidades, clínicas, etcétera".

En cuanto a Wabney, rara vez aceptó hablar públicamente, dijo que era casada, que no tenía hijos, y negó confesar cuánto le pagaron por la foto y su multiplicación: casi tan enigmática como su anónima cara impartiendo silencio.