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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

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"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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martes, enero 24, 2017

Macondo en el sur de Italia. Novela entre "maffia", fantasmas y nobles.


(ANSA) - COSENZA, 23 ENE - ¿Existe una Macondo italiana? Pantaleone Sergi no tiene dudas: existe, su nombre es Mambrici, ciudad que es el tema clave de una novela que será publicada en abril por el periodista y escritor calabrés, que trabajó por muchos años en el diario La Repubblica.
    La novela, cuyo título es "Liberandisdómini", está ambientada entre finales del '800 y principios del '900 en un clima inspirado en "Il Gattopardo" de Giuseppe Tomasi di Lampedusa" y "Cien años de soledad" de Gabriel García Márquez.
    "Mambrici es un lugar en el que se mezclan el realismo mágico con realidades típicas del sur de Italia de la época, donde puede ocurrir de todo sin que se revele nada, todo es verdad y fantasía inmóvil -precisa Sergi- en el tiempo y en el espacio".
    El escenario en el que ocurre la historia del libro está formado por casas muy pobres que contrastan con las suntuosas residencias de los nobles del lugar, sobre todo el "palazzo" de don Florindo, alcalde y líder indiscutido de Mambrici.
    También hay otros ingredientes: la "maffia" -una mafia aún incipiente- no podía faltar, un grupo de gentilhombres que se reúnen en la farmacia del pueblo, mientras los pobres del lugar intentan curarse el físico y el alma con lo que tienen, o sea muy poco.
    Tampoco faltan los muertos ni intentos de "resistencia socialista", sin olvidar un terremoto: en el libro publicado por "Luigi Pellegrini Editore" desfilan muchos protagonistas, reales y fantasmas. (ANSA).

lunes, noviembre 07, 2016

7 DE NOVIEMBRE DE 1924: LOS 92° AÑOS DE VILLA REGINA, LA PERLA DEL VALLE.

7 DE NOVIEMBRE DE 1924: LOS 92° AÑOS DE VILLA REGINA, LA PERLA DEL VALLE.

A partir de la incorporación del territorio del Norte de la Patagonia se planificaron y se llevaron a cabo diversos proyectos, vinculados con el control y manejo de los ríos Colorado, Negro, Neuquén y Limay la principal condición fue la del riego en estas tierras y así quedó evidenciado en un trabajo hecho por el Ingeniero César Cipolletti, hombre que fue contratado por el gobierno nacional de la época del Gral. Julio Argentino Roca para hacer todo un estudio referido al sistema de riego de los ríos Limay, Neuquén y Negro.
Sin embargo, a fines de 1880, en esos viajes de idas y vueltas a Roma (Italia), Cipolletti volvía a la Argentina con un grupo de colaboradores, entre ellos su yerno e Ingeniero Felipe Bonoli, y muere en pleno viaje.
Años después Bonoli se casa con Benedictta Cipolletti y deciden regresar desde Italia a suelo argentino para continuar el proyecto de su suegro.
En octubre de 1924, el presidente de la Italo Argentina de Colonización presenta, el proyecto para instalar una colonia agrícola con inmigrantes italianos en el km 1106 del territorio de rio negro. El lugar elegido para tamaña empresa eran las posesiones de la sucesión Zorrilla. Manuel Marcos Zorrilla fue secretario privado del Gral. Julio Argentino Roca en su primera presidencia, fue adjudicatario de 15.000 hectáreas que tuvo su bautismo como "Campo Zorrilla" durante muchos años.
La principal tarea de la CIAC fue comprar 5.000 hectáreas privadas y subdividirlas, financiada con capital bancario italiano (la Banca Commerciale Italiana), a través del Banco Francés, del Banco Italiano para América del Sur y el Banco de Italia y Río de la Plata. De las mismas tierras, se donan 2 hectáreas para el Ferrocarril del Sud, en la cual sería construida la estación de trenes y playa de maniobras, inaugurada casi en forma inmediata el 11 de abril de 1924.
Inmediatamente se aprueba por el PEN y se la denomina Colonia Regina Pacini de Alvear, en honor a la esposa del presidente argentino. Conocida luego como Colonia Regina de Alvear. En el mismo acto se establece el estatuto de la colonia imponiendo las cláusulas de colonización.
“El trasplante de familias de trabajadores italianos, especialmente de veteranos de guerra, a un territorio templado y deshabitado en el Alto Valle de Río Negro, se realizó -según el autor- a partir de un proyecto decidido y financiado en Italia con capitales públicos y por voluntad de Mussolini.
Así se fundó la Colonia Regina de Alvear, ahora llamada Villa Regina, 1.100 kilómetros al suroeste de Buenos Aires, cuyo nombre recuerda a la esposa del presidente argentino de la época, Marcelo Torcuato de Alvear, la cantante lírica Regina Pacini. De hecho –manifiesta Pantaleone Sergi el Duce intervino para facilitar la operación ante la insistencia de su amigo y confidente Ottavio Dinale, delegado del Partido Nacional Fascista en América del Sur. Sin embargo, la fundación de Villa Regina, primer caso italiano de colonización "artificial", fue el resultado de la convergencia de intereses entre Dinale, que desarrolló varias hipótesis de asentamientos de inmigrantes italianos, y el ingeniero Filippo Bonoli, autor del proyecto en Río Negro y luego promotor de la Campaña Italo-Argentina de Colonización (CIAC).” (Villa Regina, "ciudad del Duce" en la Patagonia. Por Filippo Veltri CATANZARO, 24 (ANSA).
El día 11 de julio de 1924 se fundó en Buenos Aires la “Compañía Italo-Argentina de Colonización” merced al auspicio del Embajador italiano en el país conformada por capitales del Banco de Italia y Río de la Plata, el Banco Francés y el Banco Italiano para América de Sur a las que se sumaron unas cinco compañías navieras. El Directorio estaba presido por Héctor Valsecchi. Hacia el año 1924 una sociedad integrada por capitales italianos, denominada Compañía Italo Argentina de Colonización, C.I.A.C, adquirió inicialmente 5.000 hectáreas de las tierras de Zorrilla para colonizarlas con inmigrantes italianos, la gestión la realizó el Ing. Felipe Bonoli como gerente de la compañía.
El 7 de noviembre de 1924 la C.I.A.C, obtuvo del gobierno argentino la firma del decreto por el cual reconocía la constitución de dicha entidad comercial y aprobó sus estatutos.
El documento fue firmado por el entonces presidente de la república, Don Marcelo Torcuato de Alvear, por el que autorizaba la creación de la colonia agrícola en esta zona del alto valle del Río Negro.
Se considera como primer poblador italiano a don Juan Mión, asentado en el lugar en forma precaria pero permanente, ya que recién en 1925-27 arribarían los primeros inmigrados del norte de Italia. La CIAC les daba la tierra, una casa, las herramientas, caballos, una vaca y 200 pesos de crédito por año.
En  los terrenos donde se desarrollaría la colonia había unos pocos pobladores.
“Según Moschini, antes de la llegada de la CIAC solamente existía un morador de apellido Inostroza, quien era chivero y tenía aproximadamente cien animales al momento de tomar conocimiento de su existencia; es decir, allá por 1925, cuando él y su familia llegaron a la colonia” (para ampliar datos se recomienda la investigación: HISTORIA ORAL. LOS PROTORREGINENSES  de Carlos Schulmaister).
La disposición y distribución de tierras se inició en 1925, siendo adjudica unas  1.300 hectáreas a italianos y austríacos, continuaría en 1926 con los ex combatientes italianos. Ya para 1927- 28, todos los lotes se fraccionaron de 5, 10 y 15 ha, estaban desmontados, arados, con vivienda y pozo artesiano.
Así comienza la vida de esta familia de inmigrantes como otros que fueron llegando de distintas regiones italianas como Trento, Friuli, Véneto, Toscanos, Las Marcas, Sicilianos, Piamonteses, la Emilia Romagna, Calabria y alguno pocos de Umbria con todas las limitaciones; se encontraron con parcelas desmontadas y con una sola arada donde los vientos fuertes, sin ningún reparo, se llevaban todo lo plantado donde era  necesario emplear largas jornadas para reparar estos daños (contaba la Sra.  Vittoria Mion que “en una oportunidad corrió un viento tan fuerte que se llevó hasta la gallinas y patos”…
Villa Regina tuvo su primer presidente como Comisión de Fomento entre el 18 de enero de 1930 y 23 enero 1931 en el vecino Italo Rafaelli.
La fecha de fundación de Villa Regina se decidió por Resolución del Concejo Municipal en la sesión del 20 de octubre de 1958.
¿Por qué se denomina Villa Regina, la Perla del Valle?  esta denominación fue  una de las ocurrencias geniales del Señor Gilberto Solcá, en el marco de Primera Fiesta de la Fruticultura en el orden local cuando transcurría el año 1952, quien había confeccionado más de 20 estandartes alegóricos con la inscripción " VILLA REGINA, LA PERLA DEL VALLE" que hoy es UNA MARCA REGISTRADA que debemos potenciar porque nos identifica.
¡Bravos pioneros a ti te forjaron, hombres valientes que no volverán…! dice la Zamba de Villa Regina de Remo Sgro Namuncura y en cementerio hay un monumento, en la entrada, que recuerda a los primeros colonos con un mensaje:  “Silencio, los abuelos duermen”.

Fuentes de información:  Suplemento 88° Aniversario de Villa Regina del periódico "La Comuna de Villa Regina" (número 467), semana del 7 de noviembre al 13 de noviembre de 2012;  ARCHIVO HISTÓRICO DE LA PROVINCIA DE RÍO NEGRO (facebook) trabajo sobre Villa Regina efectuado por Prof. Rebeca Pajón; Villa Regina, "ciudad del Duce" en la Patagonia por Filippo Veltri CATANZARO, 24 (ANSA).

Se permite la reproducción total o parcial citando ¡BIEN DE REGINA! de Guillermo Pirri.





viernes, septiembre 04, 2015

Hoy 4 de septiembre se conmemora el” Día del Inmigrante” en nuestra Argentina establecido por decreto-ley Nº 21.430, de 1949 del Poder Ejecutivo Nacional.


Hoy 4 de septiembre se conmemora  el” Día del Inmigrante” en nuestra Argentina  establecido por decreto-ley Nº 21.430, de 1949 del Poder Ejecutivo Nacional  durante el gobierno del Gral.  Juan  Perón en 1949.
¿el motivo de la fecha conmemorativa…? Fue por la razón que precisamente un 4 de septiembre de 1812 durante el Primer Triunvirato procede a firmar un decreto que establecía que “el gobierno ofrece su inmediata protección a los individuos de todas las naciones y a sus familias que deseen fijar su domicilio en el territorio”… con el mismo las Provincias Unidas del Río de la Plata abrieron sus fronteras a los inmigrantes que motivó la modificación pues aquellos países que tenían esclavitud (como Brasil) que efectuó su reclamo diplomático.
Esta política de inmigración se formuló en el Preámbulo de la Constitución de 1853 que establecía para “los habitantes del mundo que quieran habitar el suelo argentino” siguiendo pautas formuladas por pensadores como Juan Bautista Alberdi en su  libro “Bases y Puntos de Partida para la Organización Política de la República Argentina”, un  tratado de derecho público editado por la imprenta del periódico El Mercurio, de Valparaíso de Chile frente a un país casi despoblado, su principal preocupación fue su población. A tal fin favoreció la inmigración europea, especialmente de los pueblos del norte que considera la más calificada bajo el lema “Gobernar, es poblar”.
La llegada de la inmigración fue parte de los de los  flujos de población y la Constitución Nacional de 1853 en su artículo 25 proclamaba: “El Gobierno Federal fomentará la inmigración europea; y no podrá restringir, limitar ni gravar con impuesto alguno la entrada en el territorio argentino de los extranjeros que traigan por objeto labrar la tierra, mejorar las industrias e introducir y enseñar las ciencias y las artes”.
Las primeras colonizaciones comienzan bajo el gobierno de Justo José de Urquiza quienes arribaron en 1855 en Corrientes. Si bien las presidencias de Bartolomé Mitre, como de Sarmiento y  la de Avellaneda fomentaron la inmigración tuvo un carácter espontáneo alejado de lo que aspiraba Juan Bautista Alberdi  de contingentes de la Europa nórdica por ser considerada de superior calidad racial y los inmigrantes que arribaron a nuestra Argentina venían de la Europa mediterránea, perseguidos como diría Max Weber “por el látigo del hambre” y la represión a las luchas sociales y las guerras.
La República por Ley de Inmigración y Colonización de 1876 empezó a incorporar inmigrantes que disponían de facilidades pero que no les aseguraba la posesión de las tierras.
En Esperanza, provincia de Santa Fe se establece la primera colonia que fue  fundada  por Aarón Castellanos en 1865 por Aarón Castellanos en su mayoría eran de  origen suizo. Los colonos traídos par Juan Lelong fundaron en Entre Ríos una colonia en el paraje denominado Calera de Espiro.
Baradero se convirtió en asiento de una de las primeras colonias en  1856 como los galeses  que  se instalaron en Puerto Madryn, el 28 de julio de 1865 luego de dos meses de navegar, el velero Mimosa, ancló en las aguas del Golfo Nuevo. Desembarcaron en ese momento alrededor de 150 personas, la mayoría eran familias y la condición de todos bastante modesta.

La inmigración italiana en nuestra Argentina se refiere al movimiento migratorio más numeroso e importante que recibió la República Argentina. Se trata de la mayor comunidad europea en el país, incluso superando a la española. Desde 1814 hasta 1970 llegaron contingentes de inmigrantes de todas las regiones de Italia.  La Colonia de Villa Regina en 1924 (en su mayoría italianos) nace de un modelo fascista de emigración italiana en Argentina en Alto Valle del Río Negro como manifiesta Pantaleone Sergi, conocido ex periodista del diario La Repubblica y estudioso de la emigración italiana en Argentina en el "Centro di Ricerca sulle Migrazioni" de la Universidad de Calabria.

Dice Sergi: “El trasplante de familias de trabajadores italianos a un territorio templado y deshabitado en el Alto Valle de Río Negro, con la fundación en 1924 de Colonia Regina de Alvear, ahora Villa Regina, se llevó a cabo sobre la base de un proyecto decidido y financiado en Italia con capitales públicos y por voluntad de Benito Mussolini. De hecho, el Duce del fascismo intervino para facilitar la operación, ante lainsistencia de su amigo y confidente Ottavio Dinale, delegado del Partido Nacional Fascista en América del Sur. Sin embargo, la fundación de Villa Regina, primer caso italiano de colonización artificial, fue el resultado de la convergencia de intereses entre Dinale, que desarrolló varias hipótesis de asentamientos de inmigrantes italianos, y el ingeniero Filippo Bonoli, autor del proyecto en Río Negro y, a sucesivamente, promotor de la Compañía Italo-Argentina de Colonización (CIAC)”.
Opina Sergi que Regina “estuvo dominada por una elite de camisa negra que actuaba con un perfecto toque fascista, como si se encontrara en un "enclave" Muchos colonos de Regina -destaca por otra parte el historiador- profesaban en cambio ideas anti-fascistas, socialistas o comunistas”.
Muchos españoles llegaron a la Argentina después de 1900 donde las crisis agrícolas de España con perdida de colonias como Cuba, Puerto Rico y Filipinas generaron una crisis ocupacional.
Luego  ingresaron  grandes contingentes de griegos,  turcos, árabes, sirios, libaneses a fines del siglo XIX la construcción del ferrocarril creó una importantes fuente de trabajo para los inmigrantes.
Dice Wikipedia: “efectivos resultaron los programas de colonización en Mendoza, en Entre Ríos —donde la iniciativa del barón Maurice de Hirsch dio lugar a las colonias judías, cuya memoria narró Alberto Gerchunoff— y en el norte apenas poblado, en especial Misiones y el Chaco. En estas últimas provincias el motor del asentamiento fueron las empresas forestales; la Forestal Land, Timber; Railway Company, de capitales británicos, pobló el Chaco —a medida que talaba sin remedio sus extensos quebrachales— con braceros y hacheros, muchas veces originarios de Europa del Este. Otras de sus competidoras hicieron lo propio en Santiago del Estero, y aún Salta y Jujuy”.

Estas oleadas comenzaron a reducirse a partir de 1929 por esos años y la última fue entre los años ´48 al 52.  En el Siglo XX, cambalache, problemático y febril (que tan bien retratara Enrique Santos Discépolo) ingresan corrientes de países como Chile, Perú, Bolivia, Paraguay y de países asiáticos, como China y Corea del Sur, y de países de Europa oriental.

jueves, diciembre 11, 2014

VILLA REGINA, FASCISMO E INMIGRACIÓN.

Benito Mussolini.
ROMA, (ANSA)- Villa Regina, la más italiana de las ciudades de la Patagonia, fundada en 1924 por colonos provenientes de la Península, tiene a sus espaldas un pasado que ha despertado la curiosidad de un historiador experto en temas sobre la inmigración, visto que fue considerada como un modelo fascista de la migración.
La ciudad fue fundada como "centro empresarial" de la Ciac (Compañía Italo-Argentina de Colonización), destacó en un ensayo Pantaleone Sergi, conocido ex periodista del diario La Repubblica y estudioso de la emigración italiana en Argentina en el "Centro di Ricerca sulle Migrazioni" de la Universidad de Calabria.
Considerada un modelo fascista de la migración, durante casi veinte años -relata Sergi- la ciudad estuvo dominada por una elite de camisa negra que actuaba con un perfecto toque fascista, como si se encontrara en un "enclave".

Muchos colonos de Regina -destaca por otra parte el historiador- profesaban en cambio ideas anti-fascistas, socialistas o comunistas.
El trabajo de Sergi, publicado en la revista académica Altre Italie, lleva el título de "Stivaloni, camicia nera e orbace. Italiani a Villa Regina" ("Botas, camisa negra y traje de lana. Italianos en Villa Regina").
El ensayo reconstruye cómo y cuanto el "imprinting" genético influyó y condicionó en la vida política, social y cultural de la nueva colonia de Villa Regina. La más italiana de las ciudades de la Patagonia, que se encuentra en el área de la entrada al Valle del Río Negro, fue fundada por colonos en 1924 por voluntad del "Duce" Benito Mussolini, precisamente como "centro empresarial" de la Compañía Italo-Argentina de Colonización.
Tal cual ha hecho en otros trabajos sobre el periodismo italiano tanto en la Argentina como en Uruguay, Sergi ha basado su ensayo en documentos inéditos de archivos, testimonios y medios de la época.

jueves, noviembre 06, 2014

7 de noviembre de 1924: fue fundada la Ciudad de Villa Regina.

En octubre de 1924, el presidente de la Italo Argentina de Colonización presenta, el proyecto para instalar una colonia agrícola con inmigrantes italianos en el km 1106 del territorio de Río Negro.
El 7 de noviembre de 1.924 es la fecha que se considera fundacional de nuestra Ciudad Villa Regina. A partir de la gestión realizada por el Ingeniero Felipe Bonoli para adquirir 5.000 hectáreas de tierra en nombre de la Compañía Italo Argentina de Colonización (C.I.A.C.).
El entonces Presidente de la Nación, Marcelo Torcuato de Alvear firmó el decreto Nro. 18.728 de aprobación de los estatutos de la colonia, avalando y compartiendo este proyecto y, en honor a su esposa, Regina Pacini de Alvear, conocida luego como Colonia Regina de Alvear.  Con este nombre figuró luego el primer escudo.En el mismo acto se establece el estatuto de la colonia imponiendo las cláusulas de colonización.
Inmediatamente se aprueba por el PEN y se la denomina Colonia Regina Pacini de Alvear, en honor a la esposa del presidente argentino. Conocida luego como Colonia Regina de Alvear. En el mismo acto se establece el estatuto de la colonia imponiendo las cláusulas de colonización.
El historiador y periodista italiano Pantaleone Sergi, quien investigó urbanizaciones inspiradas en el modelo fascista de la Italia de la década del 20. Señala que el propio dictador Benito Mussolini "intervino directamente para facilitar la operación que llevó a la creación de Regina, "ante la insistencia de su amigo y confidente Ottavio Dinale".  
La operación se concretó en noviembre de 1923 y posteriormente Bonoli las cedió a la Compañía Ítalo Argentina de Colonización las  5.000 hectáreas privadas y subdividirlas, financiada con capital bancario italiano (la Banca Commerciale Italiana), a través del Banco Francés, del Banco Italiano para América del Sur y el Banco de Italia y Río de la Plata. Los ingenieros Felipe Bonoli y Mario Bicchi hicieron la planificación de la colonia.
La historiadora Silvia Zanini en su libro "Las historias que nos unen" rescata el testimonio oral de Vittoria Mion (apellido pionero reginense) decía esta mujer:
"Entonces, cuando se hizo esta colonia, los italianos, o sea los que pusieron el dinero querían hacer una republiqueta italiana, como si fuera el Peñón de Gibraltar, pongámosle. Que perteneciera a Italia querían. ¡Entonces Alvear les dijo que acá no pertenecía nada, que era la Argentina! Por eso le sacaron a la Colonia Regina de Alvear, quedó Regina nomás."
Se considera como primer poblador de origen friulano don Juan Mión que moraba en General Enrique Godoy y que a la llegada del Ing. Felipe Bonoli se trasladó a las tierras que bien pronto se llamarían colonia Regina Pacini de Alvear. Entre  1925-27 arribarían los primeros inmigrados del norte de Italia (Veneto, il friuli, le Manche, la Toscana y Emilia Romagna).

Podría decirse que fue una inmigración en cadena, a través de la cual, los ya instalados, llamaban a sus familiares y amigos.

jueves, enero 23, 2014

Monseñor Esandi y los colonos de Regina por Pantaleone Sergi.

HISTÓRICAS REGINENSES. 
Monseñor Esandi y los colonos de Regina por Pantaleone Sergi.
Incluso el papa Pío XII estuvo interesado en el conflicto entre los colonos de Villa Regina y la Compañía Ítalo-argentina de Colonización, la Ciac, un conflicto que durante muchos años marcó la dramática vida de una colonia que se había presentado como un "modelo fascista de emigración". El pontífice habría tenido que interceder, diciendo "media palabra" a Mussolini, "Bendito Primer Ministro de Italia" (el juicio y el despliegue de mayúsculas son del obispo de la Patagonia), a favor de las familias campesinas víctimas de una "estafa diabólica" que después de más de 15 años de trabajo y el dinero pagado estaban siempre en deuda con la compañía y en peligro de ser desalojados de las chacras que tenían. Entonces en 1941, a través del papa Pacelli, los colonos de Villa Regina, que vivían en una especie de "enclave" fascista en la Argentina, confiaban su destino al Duce. Él decidió la fundación de la colonia en 1924 y solamente él, ellos creían, podía "sin demora" arreglar las cosas.
Sin embargo, la desesperación de los inmigrantes italianos difícilmente, en aquel momento, podría atraer la atención del dictador. Quien había llevado a Italia a la guerra tenía otros tantos problemas.
Así, a pesar de los esfuerzos de monseñor Nicolás Esandi, el obispo salesiano de Viedma que se tomó a pecho la cuestión de las familias campesinas italianas del Río Negro (fue llamado el abogado de los pobres), los emisarios del fascismo y el ICLE, el Instituto Nacional de Crédito para el trabajo italiano en el extranjero, enojados por la intervención del prelado, continuaron como si nada hubiera sucedido y también acabaron creando una situación de evidente vergüenza entre las diplomacias de las dos orillas del Tíber, obligadas a compartir algunas "notas verbales" cuando la historia terminó en la mesa del secretario de Estado de su santidad interesado en el problema por la Embajada de Italia en la Santa Sede.
De manera inaceptable, el Vaticano había sido señalado por el representante ICLE en Argentina como uno de los posibles compradores de los derechos de la Ciac en Villa Regina: la Ciac en 1938 entró en liquidación y fue adquirida por el ICLE que constituyó la Sacra, Sociedad Anónima Colonizadora de Reconstrucción Agraria, con el objeto de comprar los remates que fuera realizando el Banco Hipotecario.
Documentos inéditos –en particular un largo y detallado memorial de monseñor Esandi– hallados entre los papeles de la Embajada de Italia en el Vaticano, más de 70 años después, echan nueva luz en un caso de tira y afloje entre los colonos y la compañía, que a principios de los años cuarenta alcanzó picos de tensión peligrosos para el orden público.
El tema central de las notas diplomáticas es el papel del obispo Esandi, quien no sólo salió en defensa de los colonos con una intervención a favor de ellos ante el presidente de la República, los bancos y el ministro de Agricultura, sino que él llegó a confiar en el uso del ejército para bloquear el desalojo de familias campesinas de sus granjas en Villa Regina. En la apasionada actividad en apoyo de las reivindicaciones de los colonos que, en su opinión, después de "15 ó 17 años de incansable trabajo, tribulaciones y hambre" tenían una deuda contraída con la compañía que no podían satisfacer a causa de "intereses exorbitantes", ¿el obispo había actuado en nombre del Estado pontificio?
De esto, no tenía ninguna duda Edmondo Criscuoli, apoderado en Argentina del ICLE, gerente de la Ciac y presidente de la Sacra (SA Comercial de Reconstrucción Agraria), que interpretó a su manera la obra de monseñor Esandi en la disputa. Escribió al ICLE en Roma diciendo que el obispo de la Patagonia había intervenido en los asuntos de la compañía con el pretexto de proteger a los colonos y que su acción había provocado la interrupción de las prácticas de alojamiento y paralizado los cobros. Y yendo más allá, él vio en la acción del prelado los intereses del Estado papal en la compra de los derechos de la compañía en las "chacras" subastadas. Fue una clara distorsión de la realidad, esperable en un personaje particular, como se consideraba Criscuoli. Él gestionaba el ICLE en Argentina como cosa suya, sin ni siquiera informar a los vértices del Instituto italiano, con un semblante autoritario que no admitía interferencias en su trabajo.
Según Ercole Graziadei, comisario ICLE que en 1946 fue a Villa Regina, emprendiendo una solución a la larga y dramática controversia, Criscuoli era un buen técnico, pero su arrogante intransigencia lo hacía un desastre en las relaciones humanas y esto había exacerbado el conflicto entre los colonos y la compañía y entre el ICLE y el gobierno argentino.
Monseñor Esandi, "prelado venerable y digno" para las jerarquías del Vaticano, sin embargo, fue llamado por sus superiores para dar explicaciones. Lo hizo con un memorial largo y documentado el 2 de febrero de 1943 y dirigido a monseñor Giuseppe Fietta, nuncio apostólico en la Argentina. Como un buen pastor de almas, el obispo Esandi había escuchado el grito de dolor de las familias campesinas de Villa Regina y así, en la opinión del Vaticano, había "evitado las consecuencias dolorosas que de otro modo habría causado el conflicto".
De hecho, en el memorial, el obispo pasó por las etapas de sus intervenciones en apoyo a las razones de los colonos. Él tenía una idea precisa de la situación de Villa Regina. Varias veces fue bien recibido en la colonia. Conocía los problemas de los inmigrantes, sus anhelos, sus miedos.
En 1941 se presentaron ante él, en una visita a la parroquia, cuarenta hombres desesperados, sin medios de subsistencia y a punto de perder los frutos de más de quince años de trabajo. Era la época en que el periódico "Solidaridad Obrera" y el diario antifascista "L'Italia del Popolo" en Buenos Aires lanzaban la alarma sobre el carácter dramático de la situación de Villa Regina y de los peligros que se avecinaban para cuatrocientas familias de inmigrantes italianos en riesgo de desalojo como resultado de los contratos leoninos que tenían que firmar.
La Ciac y la Sacra trataban de hacer dinero de cualquier forma "a través de la nueva extorsión y recuperando las tierras valoradas con quince años de sacrificio". El obispo Esandi le pidió explicaciones a esa delegación y aconsejó nombrar una "Comisión de defensa de colonos". Luego, ilustró la difícil situación de las familias con el presidente de la República Ramón S. Castillo, quien lo animó: "Siga, yo voy a sostenerlo". Después encontró atención en el Banco Hipotecario Nacional, donde el anciano presidente J. Pérez prorrumpió en estas palabras: "Todavía están molestando a esos pobres colonos de Villa Regina que ya han pagado cuatro o cinco veces su obligación. Aunque se reunieran a trabajar juntos por un siglo los abuelos, hijos, nietos y bisnietos, no podrán satisfacer las exigencias de la compañía colonizadora".
Todo estaba, pues, en las pretensiones ilícitas de la Ciac que había creado un sistema de explotación ultracapitalista.
Fue entonces cuando monseñor Esandi estaba seguro de la "victoria a favor de los pobres colonos". Los cuales, por consejo suyo, habían formado la "Comisión de Defensa". Eligieron presidente a Giovanni Rotter (años más tarde acompañó desde Buenos Aires a Villa Regina al comisario de ICLE Graziadei, dispuesto a resolver la disputa) y un ejecutivo de la Ciac le dijo que él pagaría su elección. De hecho, siguiendo la historia de monseñor Esandi, la Ciac se ensañó con los cinco hermanos Rotter subastando las 25 hectáreas transformadas en el jardín más hermoso y en la más hermosa huerta en la colonia que fueron adquiridos por la Sacra.
El pueblo se rebeló, unido y dispuesto a hacer cualquier cosa para salvar la propiedad de los Rotter. Villa Regina, para el obispo, estaba "en un volcán horrible". Mejor, entonces, que el gobernador enviara a tiempo fuerzas armadas si se decidía desalojar a los Rotter: "Ninguno –explicó alarmado el obispo– puede contener la desesperación de los colonos".
La misma desesperación el prelado la encontró en el asunto relativo al colono Piubelli (Francisco), el primero que dio la alarma en 1925: "Fuimos engañados, nos han traicionado". Ellos lo callaron, recuerda monseñor Esandi, ahora le estaban dando la razón. Piubelli fue desalojado en 24 horas a pesar de la protesta "ordenada y varonil", pero luego un juez le dio un tiempo de pocos meses censurando la Ciac por lo que había hecho.
Sí, el obispo Esandi, "amigo de los pobres desgraciados colonos", había abrazado su causa. Pero nunca había actuado –aseguró solemnemente– en nombre de la Santa Sede. No entendía, entonces, por qué el ICLE había recurrido al Vaticano, pero él no se arrepentía de haber dado apoyo a "más de cuatrocientas familias italianas y otras de otras naciones, y luego otras tantas familias italianas que se sumaron por razones de trabajo, abandonadas en estas penosas circunstancias por las autoridades italianas".
Los emisarios fascistas en Argentina no toleraron, sin embargo, su demanda de justicia social. La vieron como una intromisión en sus negocios. Lo acusaron antes con el cardenal de Buenos Aires Santiago Copello, después trataron de avergonzarlo directamente al Vaticano. El obispo insistió en que él actuó en "carácter de consejero de los colonos" y no "en nombre de la Santa Sede". Tantum sufficit, concluyó en latín. Eso fue suficiente. No pudo resolver el conflicto monseñor Esandi, pero bloqueó la agresividad de la compañía. Fueron necesarios más de casi diez años de lucha y lágrimas para poner fin a la pesadilla de las amenazas de desalojo.
De hecho, recién en diciembre de 1950 comenzó la entrega de títulos de propiedad a los colonos.
Publicado en el Diario "Río Negro" (edición Nro. 23.514), páginas 20-21, el jueves 23 de enero de 2014.

Pantaleone Sergi es un escritor, historiador y periodista del sur de Italia. Fue fundador del diario "Il Quotidiano della Calabria". Es docente universitario y ha escrito libros sobre historia del periodismo, evolución del crimen organizado e inmigración. Investigó particularmente la mafia calabresa y lucana. Fue presidente del "Istituto Calabrese per la Storia dell'Antifascismo e dell'Italia Contemporanea". También se desempeñó como Alcalde de la comuna de Limbadi por cinco años.

jueves, noviembre 08, 2012

PANTALEONE SERGI AFIRMA QUE EL PROPIO DUCE INTERVINO EN LA CREACIÓN DE VILLA REGINA.


 
 Pantaleone Sergi es un escritor, historiador y periodista del sur de Italia. Fue fundador del diario "Il Quotidiano della Calabria". Es docente universitario y ha escrito libros sobre historia del periodismo, evolución del crimen organizado e inmigración. Investigó particularmente la mafia calabresa y lucana. Fue presidente del "Istituto Calabrese per la Storia dell'Antifascismo e dell'Italia Contemporanea". También se desempeñó como intendente de la comuna de Limbadi por cinco años.
 
 
De hecho, el propio Duce del fascismo intervino directamente para facilitar la operación que llevó a la creación de Villa Regina, ante la insistencia de su amigo y confidente Ottavio Dinale, un periodista ex anarco-sindicalista, delegado del Partido Nacional Fascista en América del Sur, que desarrolló varias hipótesis de asentamientos de inmigrantes italianos en Argentina y en la otra orilla del Río de la Plata.Aspectos desconocidos de la fundación de Villa Regina se presentan en una investigación histórica realizada por quien escribe y titulada “Un modelo fascista de emigración italiana en Argentina. Así nació Villa Regina, en Alto Valle de Río Negro”, en el último número de la revista académica “Estudios Migratorios Latinoamericanos” de Buenos Aires.


PANTALEONE SERGI.

La fundación de Villa Regina ha tenido características únicas y espectaculares. Se remonta a 1924, historia bastante reciente y todavía viva, y fue un “modelo fascista” de colonia artificial, el único en el panorama de la emigración italiana de tipo económico. Querida por Mussolini, puede ser considerada como la primera de más de 150 “Ciudades del Duce” edificadas en “gloria” del dictador y construida, por otra parte, en un país de emigración tradicional y destinada a acoger familias italianas de veteranos de la Gran Guerra.a
De hecho, el propio Duce del fascismo intervino directamente para facilitar la operación que llevó a la creación de Villa Regina, ante la insistencia de su amigo y confidente Ottavio Dinale, un periodista ex anarco-sindicalista, delegado del Partido Nacional Fascista en América del Sur, que desarrolló varias hipótesis de asentamientos de inmigrantes italianos en Argentina y en la otra orilla del Río de la Plata.
Aspectos desconocidos de la fundación de Villa Regina se presentan en una investigación histórica realizada por quien escribe y titulada “Un modelo fascista de emigración italiana en Argentina. Así nació Villa Regina, en Alto Valle de Río Negro”, en el último número de la revista académica “Estudios Migratorios Latinoamericanos” de Buenos Aires.
Hasta ahora, la historia de Villa Regina se basó sobre la poca documentación que dejó el ing. Filippo Bonoli, “socio” de Dinale y autor del proyecto de colonización en Río Negro y promotor de la Compañía Italo-Argentina de Colonización (CIAC), y luego sobre el apoyo sustancial de fuentes orales a las cuales se refirió la historiografía local con gran inteligencia y habilidad para preservar una gran cantidad de memoria a riesgo de entregar al olvido por una razón biológica. De este modo, la historia local, ignoró el nombre de Dinale y su rol en la fundación de la colonia, desarrollada bajo el mandato del Gobierno fascista italiano. De hecho, muchas veces, el mismo Dinale aseguró que trabajó bajo las órdenes de Mussolini recibiendo instrucciones e informándole sobre los resultados. Desempeñó, finalmente, una función política, reemplazando a los representantes diplomáticos italianos con los cuales, en cierta manera, compitió.
Solamente el diario “Rio Negro”, por cierto, ya en 1924 mostró signos indirectos evidenciando el apoyo de un llamado «Club de Roma» para la colonización italiana del territorio, pero sin añadir otros detalles.
Se escribió, así, una historia a partir del segundo capítulo. El primero, relativo al proyecto y a la construcción, se puede escribir ahora en base a un trabajo de investigación empírica realizado en Italia y Argentina, a través de fuentes originales, incluyendo la utilización de fondos documentales encontrados en la Fundación Ugo Spirito en Roma, fondos hasta el momento inexplorados por los historiadores de la inmigración italiana. Sin embargo, la fundación de Villa Regina fue el resultado de la convergencia de intereses entre el ingeniero Filippo Bonoli y Ottavio Dinale, «totalmente de acuerdo en que el lugar ideal en donde encaminar una intensa colonización italiana es por el momento, el valle del Río Negro». Dinale fue atraído por el «paisaje italiano» de Río Negro, un territorio que «tiene un gran porvenir agrícola e industrial» como expresó durante una entrevista al diario «El Atlántico»: «¡Basta –explicó con acento enfático– que aquí vengan hombres, bajo un cielo italiano, con un sol y un clima itálicos, con una tierra que puede ofrecer a todos los productos desde el trigo a la remolacha, desde espárragos a fresas, desde la viña al olivo». La fundación de una colonia en aquellas tierras – explicó Dinale en una carta al Comisario General para la Emigración en Roma – era importante «para el beneficio de nuestro país y para la gloria del Gobierno Nacional presidido por el Excmo. Benito Mussolini»». Bonoli, por su parte, pensaba que su proyecto podría tener éxito con el fascismo en el poder: «Dios quiera que el Excmo. Mussolini –escribió a Dinale– pueda dedicar alguna hora de su infatigable vida e inteligencia, tan necesarias hoy para nuestra patria, a estudiar un problema no menos interesante que cualquier otro, para el futuro y para la grandeza de Italia».
Mussolini estuvo de acuerdo y, así, la colonia, que debería haberse llamado Vittorio Veneto se llamó, en cambio, Colonia Regina Pacini de Alvear en homenaje a la esposa del Presidente de la República, Marcelo T. de Alvear, que el 7 noviembre 1924 firmó el decreto largamente esperado, permitiendo a la CIAC operar en las generosas tierras de Río Negro, fue financiada por capital público y bancario italiano, principalmente por la Banca Commerciale Italiana, a través del Banco Francés y Italiano para América del Sur y el Banco de Italia y Río de la Plata. La operación financiera era evidentemente el resultado de la acción de Dinale sobre el Duce y el Commissariato Generale dell’Emigrazione, que a su vez, presionó sobre la colectividad italiana de Argentina. Y al trabajo de lobbying realizado en Italia por Dinale, correspondió un compromiso similar por parte de Bonoli en Buenos Aires.
Villa Regina nació y se desarrolló, aunque con gran dificultad de los colonos acosados por la empresa de colonización que lo hizo, hasta la segunda guerra mundial, un feudo fascista italiano en la Argentina, tratando de imponer una sociabilidad no siempre aceptada por la población. Para más de 400 familias italianas, sin embargo, fue una oportunidad única para escapar de la necesidad. El desarrollo de la ciudad es el resultado del trabajo y el sacrificio. Vistos los frutos, qué satisfacción!
Fuente de información  Gente d´Italia.com , 4/5/2012
http://www.lagenteditalia.com/articulos/articulos_masinfo.php?id=3470&secc=articulos&path=0.281


"La historia reginense se conocía a partir del segundo capítulo".

El historiador italiano, Pantaleone Sergi, autor de la investigación "Un modelo fascista de emigración italiana en Argentina", en el que se apunta que "Villa Regina se toma como la primera ciudad del Duce", disertó el lunes en el hall del cine teatro del club Círculo Italiano
Sergi señaló que la historia conocida hasta el momento formaba parte del "segundo capítulo", y que su trabajo permitió traer a la luz la primera etapa del proyecto de colonización que se concretó con el nacimiento de esta ciudad a partir de 1924. La disertación se realizó a partir de contactos realizados por el club Círculo Italiano de esta ciudad, que aprovechó la presencia de Sergi en la región para continuar su investigación.Sergi logró reunir información inédita en una base de documentos de la Fundación Ugo Spirito de Roma. El historiador refirió que pudo descubrir que fue Benito Mussolini, quien en 1924 gobernaba Italia, el que intervino directamente para facilitar la operación de compra de tierras y posterior asentamiento de colonos italianos en el nacimiento de Villa Regina. La intervención del Duce fue a raíz del proyecto presentado y la insistencia manifestada por su amigo y confidente Ottavio Dinale, un periodista ex anarco sindicalista, delegado del Partido Nacional Fascista en América del Sur, que desarrolló varias hipótesis de asentamientos de inmigrantes italianos en Argentina y otros países de Latinoamérica. "En Villa Regina no hay documentos de esa época, están en Italia en un archivo privado de un amigo y confidente de Mussolini que operó y optó por Río Negro para la colonización italiana" apuntó Sergi.Sostuvo que "esta historia no se conocía en Argentina y tampoco en Italia, no se conocía por los documentos, que son un entrecruce de cartas, que personalmente las vi. He descubierto que Villa Regina es la primera ciudad del Duce, al servicio de Mussolini"."Mussolini apoyó el proyecto para la colonización de Villa Regina, apoyó el trámite del ICLE con su amigo Ottavio Dinale, que era socio de Bonoli. Este fue un modelo de colonización artificial que después se reprodujo en las colonias italianas en Africa oriental, en Tripolitania, en Sirenaica, y también en Italia con la ciudad del Agrocultino, cerca de Roma" apuntó el historiador Italiano.El investigador remarcó que "la historia que se conocía de Villa Regina era a partir del segundo capítulo, el de la fundación real de Bonoli, con la compra de las tierras, la creación de la Compañía Italo Argentina de Colonización (CIAC), y la inmigración de los colonos hasta aquí".

Fuente de información: Diario Río Negro, 7 de noviembre de 2012.