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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

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"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

Mostrando las entradas con la etiqueta Titanes en el Ring. Martín Karadagian.. Mostrar todas las entradas
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domingo, febrero 16, 2025

José María Gatica.

 


Imaginemos un gran estadio de box, con capacidad para 70 mil personas. En el centro del mismo un ring con sus poderosas luces encendidas a pleno. Lugar: Nueva York. Fecha: enero de 1951. Dos grados bajo cero en el invierno americano.

Trepa ágilmente las escalerillas, un hombre de tez muy morena y facciones duras, con numerosas cicatrices. Se llama Ike Williams, es norteamericano y campeón mundial de peso liviano. Dos minutos después sube otro hombre. Este tiene la expresión sonriente. ¿Seguridad en sí mismo? ¿Inconsciencia? Pronto lo sabemos.

Es de tez blanca. Aparenta una grana fortaleza física. Es argentino. Se llama José María Gatica. Es de la provincia de San Luis.

Millones de compatriotas están pendientes de esa pelea a través de la radio en la voz vibrante de Fioravanti. De cualquier manera el resultado deportivo es hoy lo que menos importa. La lucha dura exactamente dos minutos. Gatica yace desmoronado. Su sonrisa se ha trastocado en una mueca. ¿Dolor?, ¿rabia?, ¿impotencia?, ¿desilusión?, ¡quién pudiera saberlo!

Se dijeron muchas cosas sobre el porque de ese resultado tan adverso. Preparación deficiente, menoscabo al rival. Pero creo cabalmente que este derrumbe viene de mucho más atrás.

SUS PRIMEROS AÑOS.

Surge de una infancia miserable en su Villa Mercedes (San Luis), de su analfabetismo, de sus amigos ocasionales y aprovechados de su bajo coeficiente mental. Gatica había llegado diez años antes con varios hermanos y su madre a Buenos Aires. Huyen de la pobreza provinciana. Se insertan en la pobreza de la gran Capital. Le consiguen un oficio modesto y triste: lustrabotas. Trabaja con su cajoncito en la estación Constitución primero y en un bar de la calle Paseo Colón después. Pero este último lugar marcará su destino.

Cerca de ahí, hay una modesta peluquería, y un pequeño gimnasio de box, en la calle San Juan al 200, en la que trabaja un peluquero nacido en Albania, Lázaro Kossi, que gusta del box y organiza festivales de este deporte.

Gatica tiene sólo 14 años. Kossi lo convence de sus aptitudes, que sin duda son reales. Y comienza a pelear. Por el café con leche, por 5 pesos, por un par de zapatos. Y Gatica gana. Gana siempre. El primer paso ya está dado.

Va teniendo la hasta entonces desconocida sensación de ser alguien. Hasta recibe aplausos, ¿él, recibir aplausos?, ¿él que sólo conoce insultos, incomprensión, palabras duras, desprecio? Va avanzando deportivamente y de víctima se va transformando en triunfador. Las víctimas van siendo sus rivales.

Empieza a comprender que de una infancia triste, no siempre resulta una vida triste. En 1944 gana un campeonato argentino para amateurs. En 1945 parte hacia Perú para representar al país. Se consagra ¡campeón latinoamericano! Tiene 20 años. Se hace profesional.

Durante tres o cuatro años caen bajo sus puños mortíferos: Alfredo Prada, su eterno rival y muchos otros, argentinos y extranjeros. Y llega la fama y la fortuna. Pero “aunque éstas no cambian al hombre, lo muestran”. Y aparece un José María Gatica de ropa extravagante, de autos sofisticados.

Sus noches se hacen interminables. Se casa con una bonita rubia, acomodadora del circo Sangri-La. Se separa rápidamente. Está enceguecido por el lujo, las mujeres, el ruido.

“Porque quien nunca vio un río, supone mar al primero que ve” Y los vicios son como mares, pero sin orillas… “En el éxito ya está mostrando su fracaso…”.

Después la derrota que antes mencioné ante Ike Williams en los Estados Unidos y el regreso.

Pero ya es otro boxeador. Y otro hombre… Pelea nuevamente con Prada y pierde por K.O. Hace todavía algunas peleas más. Y en 1957 –tiene 32 años- en un espectáculo tipo circense frente a Karadagian, se lesiona en los meniscos. Se quita el yeso antes de tiempo. Caminará con una ostensible renguera el resto de su vida.

Vienen juntos el anonimato y el ocaso definitivo. Y el silencio: “porque las caídas más estrepitosas siempre suceden en silencio”. Y empieza a entender algunas cosas: “porque se necesita carecer de todo para valorar todo”.

Y llega noviembre de 1963. Tiene 38 años. Cerca de la cancha de Independiente en la que los domingos vende muñequitos, embriagado, cae al querer ascender a un colectivo. “Y quien vivió en la multitud, muere en la soledad…”.

Y finalizo con una brevísima anécdota, que lo muestra “de adentro”. Siendo él mismo ya un desposeído, casi un mendigo, una noche de frío, vio dormir a un anciano en el banco de una plaza. Se sacó su sobretodo –regalo de un familiar- y cubrió con él el cuerpo aterido del anciano.

Este gesto lo define mucho más gráficamente que sus vicios, sus errores, o su vanidad. Porque muestra una generosidad con sus iguales y un sentimiento que su pueblo en sus funerales, demostró comprender, elevándolo para siempre a la categoría de ídolo.

Y José María Gatica, para quien tan duro fue subir la cuesta, como duro le resultó bajarla y que demostró con su ejemplo que no hay bien definitivo, pero que hay mal definitivo, trae a mi mente un aforismo que ya mencioné y que dice: "Triunfo y derrota suelen estar cerca. Y a veces juntos…”.

Autor: José Narosky.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Jose-Maria-Gatica-556224.note.aspx

sábado, marzo 05, 2022

Los Titanes en el Ring cumplen 60 años. ¡Cuantos buenos recuerdos!

 


Los Titanes en el Ring cumplen 60 años.

Las figuras de la Troupe de Karadagián nos cuentan en forma exclusiva para LMNeuquén las anécdotas de una historia apasionante.

Por Santiago Rosa.

A principios de la década del sesenta, más precisamente un 3 de marzo de 1962, un emprendedor argentino descendiente de inmigrantes armenios, creó el espectáculo de lucha más fabuloso de todos los tiempos “Titanes en el Ring”. Su nombre, Martín Karadagián, un luchador del estilo Catch, que dominaba como ninguno, las reglas del show deportivo. Hoy se cumplen 60 años de aquel suceso televisivo de la época, que llenaba estadios completos y realizaba giras nacionales e internacionales, llevando la alegría al público infantil de todas las edades.
“Los Titanes en el Ring” eran un conjunto de personajes creados por Karadagián y tomados muchos ellos de las grandes obras de la literatura e historia universal: El Quijote, D´Artagnan, La Momia, Julio César, Gengis Kan, entre otros. El estilo de lucha que desplegaban en el cuadrilátero era el “Catch”, una modalidad de combate cuerpo a cuerpo, que permite (a diferencia de otras disciplinas) ciertos golpes, incluyendo saltos y acrobacias, que enriquecen del despliegue del espectáculo.
La emisión televisiva de “Titanes en el Ring” completó un ciclo de más de 39 años, teniendo en cuenta las interrupciones y reposiciones que se realizaron del mismo. Para recordar y celebrar el Aniversario de aquellas primeras luchas televisadas, algunos de los legendarios “Titanes” accedieron a brindarle notas en exclusivas a LM Neuquén. Como es el caso de uno de los más antiguos Jorge Di Cicca.

“Yo lo conocí a Martin Karadagián en el año 1967, tenía sus oficinas en Olivos y además un gimnasio dónde practicaban los luchadores. Mis prácticas las empecé con “El Coreano Sun”, papel que interpretaba un profesor de Judo. Los personajes que llevé al ring fueron: El Cid Campeador, el Hombre Vegetal, “Dink-C” y muchos otros, más que nada personajes que requerían el despliegue de mucha agilidad”.

Di Cicca fue además Campeón de Lucha Argentino durante más de 10 años, Campeón Panamericano y participó de las Olimpíadas de Tokio de 1964 y Munich 1972. Su hermano, también formó parte de los Titanes como “El Conde Bianchi”. El documental “El Último Titán” del realizador Carlos de la Fuente repasa su vida y su trayectoria”.

Los presentadores y relatores de Titanes fueron secuencialmente, parte de los personajes antológicos de aquel Show. Con sus inflexiones de voz, creaban el clima cautivante que mantenía en vilo a las plateas. El Maestro de Ceremonias, Jorge Bocacci, locutor y presentador televisivo, comentó a LM Neuquén:

“Mi primera prueba fue la presentación de una lucha entre Martín Karadagián y “Gengis Kan” y Martín me dijo: “Va a ser a partir ahora, el Maestro de Ceremonias de Titanes en el Ring” Empezamos en 1978 en Canal 11 e íbamos en vivo. Parece mentira que, a pesar de que Karadagián ya no está más y que hace 31 años que se fue, la gente en la calle sigue recordándolo y a nosotros nos siguen reconociendo y emocionándose al encontrarnos”.



Sergio Vertone, el “Súper Pibe”, otro de los ídolos infantiles que comenzó animando el ícono infantil del Canal 13 nos comenta:

“Martín después de tomarme una prueba, apareció a los días diciéndome: “Ya tengo tu personaje pibe, vas a ser el “Tele Pibe” de Canal 13. Después la gente empezó a llamarme “Súper Pibe” porque yo, aparecía como “comodín” para ayudar a los luchadores que la estaban pasando mal. Casi siempre socorría a “Pepino El Payaso” que es junto a quién más me identificaban los espectadores”.

El Emperador Romano Julio César, personificado por el luchador Adolfo Sánchez, recuerda su participación en los Titanes y las genialidades de Martín Karadagián:

“Martín nos pagaba por entonces 50 dólares por lucha, imagínate que yo trabajaba de matricero y tornero. Lo que ganaba trabajando en la metalúrgica de lunes a viernes, lo duplicaba luchando los fines de semana y además divirtiéndome. Karadagián decía que lo que hacíamos era un espectáculo circense y que la gente se tenía que divertir.


Anécdotas tengo miles, por ejemplo, a veces cuando peleaba “El Gran Sullivan” se armaba un número en el que se agarraba con alguien de la tribuna, a quién se preparaba y se incluía previamente. Un Día “Tufi Meme” cuando cayó del ring, se confundió y le pego a una persona que no tenía nada que ver, fue tremendo y tuvo que terminar pidiéndole disculpas, el tipo se había recalentado”

José María Speroni había triunfado, antes de llegar a Titanes en el exitoso programa musical juvenil “Alta Tensión”. Como luchador, le tocó interpretar a un ídolo de los fanáticos del automovilismo: “STP (Súper Tuerca Preferida) disimulando la famosa marca de lubricantes.

“Personifique a STP porque, además de que era el único que entraba en la réplica del auto de Fórmula Uno con el que entraba a escena, tenía como bailarín de rock la agilidad necesaria para entrar y salir con facilidad de ahí. Me había presentado el “Gitano Ivanoff” que salía con una de las bailarinas de Alta Tensión”

El éxito de “Titanes” no fue ajeno al cine. En 1973 se estrena “Titanes en el Ring” y en 1984 “Titanes en el Ring contra-ataca” con la participación de muchas figuras de la pantalla grande. Otro de los míticos luchadores fue “D´Artagnan, interpretado por Rubén Pericope quién recuerda:

“Cuando empecé con mi personaje, comencé siendo uno de los malos. Los personajes buenos que me tocaban hacer eran con máscara, a cara tapada. Cuando me ponen a hacer de “D´Artagnan” se me hacía muy difícil manejar las expresiones, porque todo lo que había hecho a cara descubierta habían sido personajes de malos. Hacer de “bueno” sin máscara, se me complico, hasta que en un par de semanas logré manejar los gestos, las expresiones y los movimientos de lucha. Yo me grababa los programas para estudiarlos y mejorar el personaje”.


Personajes como “El Indio Mapuche” o “Nube negra” interpretados por Raúl López le dieron a Titanes una impronta épica y emotiva. El luchador compartió con LM Neuquén sus vivencias:

“Entré a Titanes en el año 87 por un casting que hizo Karadagián. Martín fue una gran persona, lo mejor que hubo acá. Una vez lo llevé a mi papá para que lo conociera y como mi viejo era más bajito que yo, Martín le dijo mirándome a mí: “Este es tu hijo o es prestado”.

Por supuesto que tampoco podía faltar la figura de “Tarzán” que en la versión Titanes encarno Oscar Rodríguez quien nos cuenta:

“Yo luchaba antes de Titanes, en la ciudad de La Plata en un canal, para un programa televisivo, junto a uno de los pioneros de la lucha que se llamaba “Ali Bargach” muy amigo de Karadagián, interpretando a un personaje griego “Tarzán Milos”. Un día cargando nafta en una estación de servicio de Olivos, frente a donde Martín tenía su edificio “Titán I”, siento que me tocan en hombro y era el “Armenio” que me dijo: “¿Qué hacés Tarzán? Quiero que vengas a luchar para mí. Necesito una persona que sea grandota y pesada pero que sea ágil como un mono”.

Después de la muerte de Martín muchos de sus luchadores, a través de emprendimientos propios continuaron con el legado de Titanes. Cada quién a su modo e imprimiéndole a la idea original, una impronta propia. Así como muchos de sus fans y aficionados llevan adelante eventos, presentaciones y recopilaciones documentales, a través de las redes sociales como es el caso de Julio “Blacky” Falóttico quién nos cuenta:

“Comencé a seguirlos en el año 1972 cuando tenía 6 años. Aparecía “La Momia” y corría a esconderme debajo de la mesa, levantaba un poquito el mantel y hasta que no subía al ring, yo no me volvía a la silla.

En el 2001 tuve un programa de televisión en el Cable en el que entreviste a la mayoría de los Titanes que quedaban. En la actualidad tengo con ellos una amistad muy bonita. Hace diez años abrí una página en Facebook que se llama “Titanes en el Ring - La Leyenda” y que tiene más de 24.000 seguidores, como un homenaje a los luchadores con quienes la gente puede interactuar digitalmente”

“Titanes en el Ring” en las palabras de Martín Karadagián, es “Un cuadrilátero en el que se enfrentan eternamente el Bien y el Mal”. Aunque parezca irónico, esos “malos” nos terminaban haciendo bien y los buenos ejercían, ¡Tan bien la bondad!, que hoy, aunque hayan pasado 60 años, serían imposibles de olvidar.

Imágenes: Diario "La mañana de Neuquén.

PUBLICADO EN  EL DIARIO LA MAÑANA DE NEUQUÉN. LM Neuquén.

https://www.lmneuquen.com/los-titanes-el-ring-cumplen-60-anos-n890648

LA YAPA ARGENTINA.








domingo, noviembre 14, 2021

El Indio Cutral Co, el personaje de Titanes en el Ring que recuerda a la Patagonia. La historia de Juan Manuel Figueroa, uno de los luchadores que interpretó el personaje de Cutral Co, pero también hizo de La Momia.

 


La historia de Juan Manuel Figueroa, uno de los luchadores que interpretó el personaje de Cutral Co, pero también hizo de La Momia.

Los pibes reunidos frente a la televisión escuchaban los tétricos compases musicales de lo que parecía una película de terror. Algunos preferían no ver y solamente escuchar con los dientes apretados, la voz del locutor anunciando con ecos de ultratumba “La Momiaaaaaaaaa……Luchador Sordomuuudoooo….”. Entonces hacía su aparición una momia faraónica ataviada con blancos vendajes, de andar torpe por el repentino despertar que la había sacado del sarcófago. Minutos después un hombre de pelo gris y barba negra subía al ring para enfrentarla era El Campeón “Martín Karadagián”.

Martín Karadagián, luchador, actor y empresario llevó con éxito desde principio de los años 60´el ciclo televisivo “Titanes en el Ring” y además realizó giras nacionales e internacionales y desarrollo una serie de productos infantiles, juguetes, que son hoy parte de la identidad cultural argentina.

Karadagián supo cautivar a las audiencias infantiles de varias generaciones con su inventiva sin par. En el Ring luchaban los personajes de la mitología y la literatura universal como “El Cíclope” y “El Quijote” y profetas bíblicos como “David El Pastor” contra figuras de las películas norteamericanas de gánster como “Long”, “Short” y “El Padrino”. Aunque “La Momia” fue sin dudas, uno de los personajes más populares y recordados por todos.

El personaje fue interpretado, entre otros, por Eugenio Sdaziuk, durante la década del '60 (quien también interpretó al personaje Iván Kowalski), posteriormente por Juan Enrique dos Santos (nombre real del personaje Gitano Ivanoff) en los '70´y finalmente por quién más tiempo lo interpretó, desde 1975 hasta sus últimas presentaciones en el 2018, el luchador Juan Manuel Figueroa que, en diálogo con LM Neuquén nos contó sobre sus orígenes como luchador.

“Mis comienzos en Titanes fueron casi una casualidad. Estábamos con un grupo de luchadores de lucha olímpica y grecorromana en Mar del Plata en 1975. Martín Karadagián había contratado a un muchacho del Club Vélez que era amigo nuestro para hacer el personaje del “Príncipe de Nápoles”. Yo también era luchador y entrenador de pesas de ese club, tenía 24 años. Ese día y como una cuestión de suerte habíamos ido a la carpa a eso de las 11 de la mañana y le copamos el ring junto a otros luchadores como José María Fernández (que hacía “David El Pastor”) y otros muchachos más. Empezamos a luchar entre nosotros como caricaturizando a los “Titanes” pero con el estado que teníamos nosotros, modestamente nos sobraba el paño para hacer mejores saltos y acrobacias. Yo estaba en los 74 kilos y con una preparación de entrenamiento olímpico que llevaba 6 años", contó.

"Nosotros, no nos habíamos dado cuenta, cuando de improviso entró Karadagián y ahí estábamos meta parodiarlo. En eso lo vimos parado en un costado y automáticamente dejamos de luchar y él nos dijo: “¡Sigan, sigan que lo hacen bien, eh!” y nos preguntó si lo que hacíamos lo habíamos aprendido solos. Ahí le explicamos que éramos luchadores de Vélez, compañeros de Agustín Torrubias que iba a ser el “Príncipe de Nápoles”. Era un domingo, recuerdo, y ya nos estábamos volviendo, entonces le dijimos que no teníamos dónde parar. Martín nos invitó a quedarnos cinco días, con hotel y tickets de comida pagos. Al despedirnos nos dijo: “No se olviden que los espero allá en Vicente López”, y así fue el comienzo”, agregó.

Juan Manuel Figueroa además representó a un personaje cuyo nombre tiene una fuerte resonancia local “El Indio Cutral Co”. Daniel Roncoli autor del libro “El Gran Martín” comentó a LM Neuquén que una versión es que la idea se gestó en 1977, durante una gira al Valle donde un vecino de la ciudad de Cutral Co se acercó a Karadagián y le contó la historia de sus antepasados mapuches.

"Aunque a mí, me resulta más verosímil la idea de que surgió un día en que Martín vio en una enciclopedia la foto de un cacique que le resultó parecido a Figueroa y se lo comentó al productor Berisso, quien entre un par de nombres que sugirió, propuso el de Cutral Co. Intervino en esa temporada, también en el programa clásico, emitido por Canal 11 y reapareció de modo breve en 1983”, indicó.

“En una gira que hicimos por Neuquén y Río Negro vimos con Martín la estatua de un indio y le dije a Martín: “¡Miré que estampa que tiene este indio!!! y ahí nomás me propuso que yo podría hacerlo como personaje” por lo que podemos inferir que vieron la estatua del “Indio Comahue” de la localidad de Villa Regina, y que ello tuvo algo que ver en la constitución de la caracterización", recordó Figueroa.

Sus primeras representaciones de “La Momia” las llevó a cabo en una gira patagónica. “En un Gimnasio Municipal del sur, hicimos dos shows y en uno de ellos peleaba un muchacho de la zona que hizo el personaje de Baturro, pero que no convenció a Martín, así que ni bien terminó la pelea entra Di Sarli y le dice a Karadagián: “¿Por qué no se lo das al pibe el personaje?” refiriéndose a mí, y Martín le dijo: “Baturro dale el traje a Figueroa”. Yo hice dos luchas una con ese personaje y otra como La Momia y cuando volví a camarín, Martín que me estaba esperando me da un abrazo que casi me deja sin aire al mismo tiempo que me decía: “Pibe, te felicito, por momentos “lo veía al Gitano” pero vos lo haces 10.000 veces mejor. Obvio que lo hacía a viva voz para que alguno del grupo después le contara al Gitano. Desde ahí ya hice La Momia por siempre”, agregó.

- ¿Qué otros personajes protagonizaste?

Además de La Momia y del Indio Cutral Co hice “El Olímpico” un personaje a rostro descubierto que venía con la antorcha olímpica, que no te imaginas el lío que se armaba porque al principio se me apagaba a la mitad del camino porque no sabíamos con qué hacían las antorchas para que duren encendidas, en vez de salir corriendo tenía ir caminando para que durara.

Interpreté también el Androide que lo diseñó Natan Solans un maestro de las máscaras y del vestuario, gran diseñador de personajes, con quién nos hicimos muy amigos. Antes de la aparición sobre el ring del personaje y durante cinco programas “Demetrius”, que era el profesor loco que había creado, aparecía a un costado arreglando y poniendo a punto su creación. Mientras eso pasaba yo le preguntaba a Karadagián como iba a ser ese personaje, finalmente y después de mucho esperar, el mismo día del estreno me dijo: “Hacelo como a vos te salga” y yo improvisé y quedó así de ahí en adelante.

También hice “Dink -C” el personaje que representaba el famoso jugo, yo salía y les regala sobrecitos de jugo en polvo a los chicos. Hice también “El Dogo”, para ese personaje salía con dos perros que tiraban tanto y tenían tanta fuerza que al final quedó uno solo porque si no me llevaban arrastrando. El entrenador de los perros los tenía muy bien adiestrados y cuando mi personaje estaba perdiendo en la lucha los hacía encaramarse al ring y empezar a ladrar dando a entender que me estaban defendiendo desde abajo. Hice muchos otros personajes como “Mano Negra” por ejemplo.

 ¿Cuál fue tu mayor miedo al encarnar a “La Momia”?

Uno de los sustos más grandes que pasé, fue haciendo La Momia porque me metí en una caja grande embalaje para similar que llegaba desde Egipto en su sarcófago en su carguero y ni bien cerraron la tapa empecé a sentir que se movía la caja para todos lados. Cuando alcancé a ver por una de las hendijas resulta que me habían levantado con un guinche y estaba como a 15 metros de altura. En ese momento pensé que si se llegaba a caer me hacía bolsa contra el suelo del puerto donde se estaba grabando la escena.

Como “La Momia”, también fui al almuerzo con Mirtha Legrand. Habíamos ido con Martín y con *Di Sarli y afuera la gente se había agolpado de una manera tremenda. En las giras latinoamericanas, en algunos países, era casi imposible salir del camarín porque ya en la puerta me espera una multitud y no eran tantos los chicos, era más bien gente grande enloquecida. Ni te cuento la cantidad de fotos que me tenía que sacar y en esa época en que no había celulares ni nada parecido, la gente llevaba sus cámaras fotográficas familiares.

- ¿Cómo era luchar contra Martín?

Con Martín siempre fueron luchas especiales, porque se iba preparando el calendario para que se fuera “calentando” el desafío y cuando llegaba la lucha nuestra había una expectativa bárbara. Yo recuerdo por lo menos diez finales en el Luna Park. En una productora de Televisión que había en Martínez hicimos una serie de episodios para el exterior y en la pelea de “La Momia” contra Karadagián, Martín se cortó la frente peleando y me enchastró todo el traje con sangre. En los programas no se podía incluir “sangre” ni de utilería, es realidad, no estaba bien visto, pero como era para afuera. Era diciembre y hacía tanto calor que, entre la transpiración y la herida, quedó todo teñido en sangre. Me afirmaba la cabeza contra el pecho y parecía una lucha de carniceros.

En una de las escenas de otro programa, luchando quedamos los dos enganchados y colgando de las sogas del ring, entre la segunda y la tercera soga, yo caí dentro del ring pero Martín se fue al suelo y la cabeza le sonó como un zapallo contra el piso. Así que me desenganché y fui a verlo porque dije “Este tipo se mató” pero estaba bien y seguimos golpeándonos en el borde del ring.

- ¿Cómo fue la vida para los Titanes cuando falleció Karadagián?

El grupo más grande de Titanes, con Peucelle a la cabeza, José Luis y otra gente más nos habíamos abierto ya antes de su muerte por diferentes razones. En algún momento se le complicó el tema de la salud por una herida en una de sus piernas, debido a que era diabético, y en 1982 le cortaron la pierna. Aunque yo ya no estaba más en Titanes lo fui a visitar y ni bien me vio, me abrazó y se puso a llorar, te juro que me acuerdo de ese momento y pienso cuanto le debo a ese hombre.

- ¿En qué otras troupes de luchadores participaste después y haciendo que personajes?

Con ese grupo que te comento que nos habíamos ido de Titanes hicimos después “Lucha Fuerte” mientras que Martín, cuando se recompuso, salía con “Titanes” en otro Canal. Por cuestiones burocráticas terminaron levantando el programa y ni siquiera nos pudimos despedir del público. Con esa troupe hice los personajes de “Robox” y “Anuk El Esquimal” También participe en los 90 en “Lucha Mundial” donde hice de Crowman

- ¿Podés enviarle un mensaje a los pibes de ayer y de hoy que te admiramos?

Me alegra y me pone contento haber sido parte de la infancia de los niños de muchas épocas. Cada vez que me encuentro con alguien que me recuerda y me agradece, me revive y me da muy buena onda. Haber sido parte de la felicidad de alguien sobre todo de los niños es lo más groso que me puede haber pasado. Yo estoy orgulloso de haber sido parte de los Titanes y les mando un cariño muy grande para todos.

Juan Manuel Figueroa fue además atleta olímpico, aunque su participación en las Olimpíadas de Moscú en 1980 se vio frustrada por el boicot impuesto a Rusia por los Estados Unidos a raíz de las denuncias de la ocupación militar soviética en Afganistán, decisión a la que se sumó entre otros nuestro país.

Por Santiago Rosa. 
PUBLICADO EN EL DIARIO "LA MAÑANA DE NEUQUÉN", 13/11/2021.
https://www.lmneuquen.com/el-indio-cutral-co-el-personaje-titanes-el-ring-que-recuerda-la-patagonia-n860219

viernes, agosto 27, 2021

Se cumplen 30 años de la muerte de Martín Karadagián, protagonista de "Titanes en el Ring". Trascendió para siempre en la cultura popular argentina como el creador y protagonista del primer show televisivo y cinematográfico de lucha libre del país. Su hija, Paulina, creó una nueva troupe para homenajearlo.

 


Martín Karadagián, creador y protagonista de "Titanes en el ring", el primer show televisivo y cinematográfico de lucha libre del país.


Se cumplen tres décadas del fallecimiento de Martín Karadagián, el humilde porteño de ascendencia armenia que a fuerza de imaginación e inventiva trascendió para siempre en la cultura popular argentina como el creador y protagonista de "Titanes en el ring", el primer show televisivo y cinematográfico de lucha libre del país que se convirtió en su legado y en un éxito comercial hasta entonces sin precedentes.
Una variopinta y excéntrica compañía de personajes, mucho histrionismo arriba del cuadrilátero, estadios colmados por niños y adultos, juguetes, golosinas, figuritas y hasta álbumes musicales: su nombre es el sello de un fenómeno que gozó de 26 años de aire desde que se emitió por primera vez en 1962 por Canal 9, y que, luego de algunos intentos fallidos por reflotarlo, regresó con un formato actual que promete no abandonar su esencia.

Es que hace tres años, Paulina, la hija de Karadiyijan -tal su verdadero apellido, tras su nacimiento en un conventillo de San Telmo en 1922-, decidió homenajear a su padre con una reedición de la "troupe" en el Buenos Aires celebra Armenia, que tuvo lugar en la palermitana plaza Seeber de las avenidas Libertador y Sarmiento.

Y aunque la pandemia de coronavirus también impuso un freno a su nuevo proyecto, la heredera contó en distintas declaraciones a la prensa que la resurrección de "Titanes...", en colaboración con Sergio Ventrone (también conocido como el "Súper Pibe" y "Billy Jim" del programa original), sigue en pie y coquetea con un posible retorno a la pantalla chica, donde intentará reavivar con nostalgia y mucha diversión una historia que comenzó hace casi 60 años.
El camino de Karadagián hacia su condición de ídolo se remonta a la década del 40, cuando después de años de hacer changas y trabajar en una carnicería del barrio para aportar lo suyo a un hogar empobrecido que compartía con su padre armenio y su madre española, puso un pie dentro del icónico estadio Luna Park del bajo porteño.

Allí, con su contextura inesperada pero llamativamente pequeña en relación a sus colegas pero dejando salir sus dotes actorales, logró hacerse un lugar entre el equipo de "catch" que entrenaba en el lugar, liderado por "El Hombre Montaña" y el polaco Karol Nowina, y en cuestión de años se transformó en uno de los más reconocidos de ese circo impostado de lucha.

Mientras duró esa experiencia, el "Titán" no solamente empezó a fascinarse y soñar con los primeros esbozos de lo que sería su espectáculo definitivo, sino que en 1957 trasladó su interpretación al cine, con el drama de Iván Grondona "Reencuentro con la gloria", en el que encarnaba a un luchador en plena decadencia.
Pero además, en 1961 le llegaría una oportunidad que significó el puntapié del resto de su carrera: Alberto Olmedo y su entrañable, famoso y entonces recién llegado Capitán Piluso lo desafiaba para combatir en el ring en la "Pelea del Siglo".

El evento, que tuvo lugar el 12 de noviembre y tuvo como ganador a Olmedo con la ayuda de su compañero, Coquito, gozó de una amplia difusión en la televisión argentina y finalizó con un ofrecimiento de contrato para Karadagián, que un año más tarde vería condensado en la concreción de su gran idea, con la primera emisión de "Titanes en el ring".

Así, él mismo, la "Momia Blanca", el "Caballero Rojo", el "Ancho" Rubén Peucella y el "Hombre Vegetal", por nombrar solo algunos del listado, tomaron los roles protagonistas de un show que, a pesar de su concepción como un programa para adultos que se transmitía los sábados a la noche, se volvió rápidamente atractivo para el público infantil, maravillado por las máscaras, los disfraces y la narrativa bizarra de buenos contra malos.

"Todo esto es tongo, pero del bueno", había dicho alguna vez el frontman en los primeros tiempos de esa estrafalaria propuesta que contaba con los relatos de Rodolfo Di Sarli y más tarde de Jorge Bocacci, y que consiguió lo que ninguna otra antes: mezclar la lucha, el "catch" reinante de la época, con lo teatral y la ficción total.

Con un carisma implacable y recordada profesionalidad, Karadagián llevó adelante su ciclo saltando también al Canal 11 y al 13, y con la mentalidad de quien no disfrutó de privilegios pero con el talento comercial suficiente para hacerse cargo de su empresa aunque fuera de una manera casi artesanal.

Hasta su última emisión en 1988, el programa también tuvo sus adaptaciones en el cine con las comedias "Titanes en el ring" (1973), de Leo Fleider, y "Titanes en el ring contraataca" (1984), de Máximo Berrondo; y llevó a su creador a recorrer América y hasta a pelear contra el boxeador italiano Primo Carnera y contra el "Mono" Gatica, ídolo popular local de ese deporte.

Pero para ese momento, la salud de Karadagián ya comenzaba a debilitarse luego de que en 1983 comenzara a sufrir desmayos producto del estrés laboral, y un año más tarde debió someterse a la amputación de su pierna derecha a raíz de un infarto

Ayudado por un trípode y oficiando de jurado, el "Titán" se negó a rendirse y abandonar su creación, y tres años más tarde, en 1991, murió a los 69 años víctima de un edema pulmonar.
Sus restos descansan en el Cementerio de la Recoleta y su memoria y espíritu, intactos, en su hija Paulina, que tras algunos intentos fallidos de reflotar el programa, espera confirmar pronto el regreso a la pantalla de "Titanes en el ring" con un giro contemporáneo en el que las mujeres y la comunidad LGBTIQ+ también tienen un lugar en el futuro de este ícono de la cultura popular argentina.
PUBLICADO EN TELAM. Imagen: TELAM.


martes, octubre 27, 2020

El Capitán Piluso por LUIS BUERO.

 

A comienzos de 1960 el Canal 9 LS 83 TV, primer canal privado denominado Compañía Argentina de Televisión, le ofreció un importante contrato a Alberto Olmedo, quién personificaría a Piluso, en base a una idea del gerente general del canal, Manuel Alba.

Cuenta la leyenda que Alba tenía un amigo que se llamaba Piluso, que lo volvía loco, lo llamaba por teléfono permanentemente. Así que no se le ocurrió mejor idea que, en homenaje a la insistencia del amigo, ponerle ese nombre a este personaje.Hasta ese momento Olmedo había trabajado como técnico operador en el Canal 7 y a la vez protagonizado brevemente el personaje Joe Bazooka.

Hernán Abrahamsohn fue productor del primer ciclo y participó en la creación del personaje, sugiriendo colocarle el grado de Capitán; así nació El Capitán Piluso, con Olmedo en ese papel quién estaba acompañado por Humberto Ortiz, quien escribió los guiones y no era otro que su compañero de travesuras Coquito.

Avanzado 1960 se comenzó con la emisión del programa, que iba a ser breve, unos flashes de cinco minutos. Inmediatamente se prolongó, difundiéndose de lunes a viernes de 17.45 a 18.00 hs, donde ellos hacían un par de payasadas y presentaban algún dibujo animado.

Al comienzo no había público en el estudio pero luego se fue agregando con la presencia de niños y mayores y pronto llegó a durar una hora. Había un momento característico que fue un símbolo de la época y que era el de tomar la leche, que estaba auspiciado por la leche Clamor, cuando se escuchaba la voz de la abuela que decía: "¡Pilusooo! ¡La leeeche!''.

Entonces aparecía en cámara una mano con una bandeja, una copita, un vaso grande o una cacerola, siempre hacían algo distinto, para alcanzarle esa merienda a Olmedo. Y las caras que ponía Piluso cuando le daban mucha o poca leche eran siempre el gag final, el remate.

Para que hiciera la voz de la famosa abuela se llamó a una veterana actriz que el día que se comenzó a hacer el programa en vivo no fue, entonces se convocó a otra actriz, que incluso era pariente de Olmedo, porque se trataba de Inés, la hermana de Judith Jaroslavsky, su primera esposa, quién quedó defintivamente contratada.

Durante mucho tiempo, a Piluso se le dio por hacer sus famosas recetas, unas tortas horribles que siempre se le quemaban. Les ponía unos ingredientes espantosos, llenaba todo de harina. Fue criticado por tener una bandeja de sándwiches de miga y arrojárselos a Coquito. La excusa de la monserga fue porque en el país había gente con hambre y él estaba tirando comida.

El Capitán Piluso fue creado como un programa de interiores, en vivo, pero con el tiempo se hicieron exteriores, como por ejemplo la emisión desde el Luna Park donde peleó con Martín Karadagian, el creador de Titanes en el Ring. Esa experiencia fue grabada también.

En esa época Karadagián quería hacer un programa de catch por televisión, pero uno de los dueños de Canal 9, don Kurt Lowe, tenía algunas dudas acerca y para lograr la difusión le surgió la idea de generar una pelea ficticia entre Martín y Piluso.

Se realizó una promoción muy especial, Piluso, por ejemplo, compadreaba durante el programa: "Cuando lo agarre a Karadagián le voy a hacer la toma floqui, lo voy a reventar, lo voy a romper todo''. 
En noviembre de 1960 Tito Lectoure ofreció el estadio Luna Park para que se hiciera la famosa pelea, que al final ganó Piluso, porque Coquito le pasó un tronco de árbol de utilería para que le diera en la cabeza a Karadagián.

La pelea fue un domingo a la mañana y el tape se repitió dos veces más durante la semana a pedido del público, porque como muchos no lo habían visto, lo pedían hasta en el noticiero. Fue la primera vez que Canal 9 hizo exteriores, el director de cámaras fue Edgardo Borda.

EL CARISMA.

El carisma del personaje era altísimo y los pibes lo seguían, era como una obligación. Un día dijo: "Chicos, hoy les voy a decir cómo hay que desarmar un teléfono''. Al día siguiente se armó un escándalo porque los chicos habían roto muchos teléfonos. Al Capitán Piluso lo vió todo tipo de público de por lo menos tres generaciones.

Era un personaje simpático, bohemio, un pibe grande, con una inventiva bárbara. Respetaba a los chicos, los trataba como iguales, los hacía cómplices, miraba a cámara y les decía: "Ahora a Coquito le voy a hacer tal cosa'', les guiñaba el ojo. Y el niño que estaba mirando entraba en la onda.

En 1964 Olmedo fue convocado por Gerardo Sofovich para incorporarse al elenco del ciclo Operación Ja Ja. Durante 1965, el Capitán Piluso se emitió por Canal 7 y entre 1966 y 1967 hizo sus últimas apariciones en el Canal 2 de La Plata. Luego volvió en la década del 70 sin el mismo éxito. La aceptación de la propuesta de Sofovich supuso un cambio en el perfil del actor, que dejaría los programas infantiles para convertirse en uno de los íconos más estelares del humor para adultos. 

Luis Buero 

Escritor, guionista,  periodista, psicólogo social y docente.

Publicado en Diario "La Prensa", 26 de octubre del 2020.

http://www.laprensa.com.ar/495104-El-Capitan-Piluso.note.aspx

sábado, enero 05, 2019

De Titanes a héroes de barrio: pelearon con Karadagian y ahora hacen exhibiciones. El Caballero Rojo; Pepino, el Payaso y El Mercenario se jubilaron, trabajan, ofrecen shows y dan una mano. “Los pibes se siguen volviendo locos cuando nos ven”, afirman.

La historia dice que el debut fue el 3 de marzo de 1962, por Canal 9. Y que finalizaría en 1988. Pero en el medio pasaron cosas: se grabaron discos con las canciones que identificaban a los luchadores, se filmaron dos películas, Fel Fort creó la colección de muñecos de cada uno de los titanes y productores de otros países hicieron su propia versión del programa. En Argentina también hubo otros ciclos con la misma idea, pero ninguno logró algo parecido al éxito de los Titanes, ídolos de varias generaciones de argentinos.
En las últimas semanas se volvió a hablar de un nuevo regreso, renovado y a cargo de Paulina, la hija de Martín Karadagian. Esa es una historia. La de este gimnasio de San Telmo, otra. Aunque se relacionan.
Jorge Di Cicca (72) nació en un conventillo de La Boca en 1946. Uno de sus hermanos, 13 años mayor, era representante olímpico en lucha libre y grecorromana, una de las actividades que se practicaban en Boca Juniors, cuando era un club social. Jorge recuerda que se sumó a los entrenamientos a sus 6 años. En aquel entonces no había Karate, ni Taekondo ni Boxeo: era Judo o Lucha libre. Con los años, se consagraría diez veces campeón argentino, luego panamericano, más adelante sudamericano; y representaría al país en Tokio y Munich, entre tantas competencias internacionales. Este año se presentó la película “El último Titán”, basada en su vida.
Para la misma época, pero en Floresta y Devoto, Domingo Spatafora (71) hacía fierros y competía en fisicoculturismo. El destino o el azar los iba a cruzar en Titanes en el Ring. Jorge, haciendo de El Caballero Rojo, entre otros personajes. Domingo, de Pepino, el Payaso.
Pasaron décadas de aquellas buenas épocas y ahora, sábado al mediodía, junto a Carlos Alberto Lena, que entre otros hizo de Joe, el Mercenario, los tres se cambian de cara al entrenamiento del día. Los verdaderos Titanes no murieron: se jubilaron pero ganan la mínima, trabajan todos los días y se entrenan entre dos y tres veces por semana.
“Los pibes se siguen volviendo locos cuando nos ven”, dice El Caballero Rojo. “Es que les gusta tirarse al piso, agarrarse, intentar hacer acrobacias; juegan a luchar y se enloquecen. Después de nosotros no hubo nada parecido: estaba Balá, con ‘¿qué gusto tiene la sal?’ y después Xuxa…en cambio, cuando nos vienen a ver sienten que están frente a los jueguitos de la compu, pero en vivo”.
Domingo y Jorge ganan $8300 de jubilación. A Jorge, eso es lo que se le va en el alquiler. Subsiste manejando un auto en una remisería de Versalles. Dice que hoy hizo un solo viaje, en medio turno. Que le recomiendan pasarse a Uber, pero que para eso hay que poner el auto en condiciones. “Y los taxistas te pueden romper todo el auto…”, agrega Jorge, que la pelea junto a su mujer: también cobra la jubilación mínima, pero trabaja medio turno de portera. Con la tarjeta Argenta (para jubilados y pensionados) se dieron los últimos gustos: cambiaron el televisor y la heladera, en cómodas cuotas. Carlos Lena trabaja en un taller mecánico de Lanús. Se jubila el año próximo y no le queda otra que seguir trabajando.La última presentación fue hace poco más de quince días, en el gimnasio de San Telmo en el que se los puede encontrar durante la semana y donde organizan tres festivales anuales. Los verdaderos Titanes, los históricos, llegan a ser ocho. Ahora están a la espera de la confirmación para una serie de shows en la Costa atlántica. Las presentaciones por el interior del país y en colegios porteños ya no salen tanto como antes. Pero ellos se siguen entrenando.
El gimnasio de San Telmo es una asociación civil donde, entre tantas cosas, funciona un centro de jubilados que prepara desayunos y merienda para los vecinos. Jorge muestra las rifas que están vendiendo. Valen $100 y varios de los premios fueron donaciones. Lo recaudado será destinado a mantener el espacio. “De este lugar no nos llevamos nada. Todo lo hacemos de corazón”, agrega Di Cicca. Acá también hay Taekondo y una escuela de Lucha: mini-Titanes que sueñan con recrear a los ídolos de sus papás.
Spatafora dice: “Los padres vienen y nos dicen que traen a los pibes para que larguen un poco el celular. Ellos veían esto: sabían que era didáctico; una especie de educación. Cada personaje tenía su historia, algo para contarle a los chicos. ‘El Ejecutivo’ subía al ring y le explicabas qué es un ejecutivo. Lo mismo con Rómulo y Remo y tantos más. Los grandes se enganchan igual o más que sus hijos: venís a vernos y recordás tu niñez, cuando te llevaban tus papás, cómo esperabas el programa para verlo en familia”. Di Cicca asiente.
Publicado en Diario "Clarín", 4 de enero de 2019.