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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

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"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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sábado, mayo 14, 2022

El museo de Bariloche le devolvió el cráneo de un cacique mapuche a sus descendientes.

 El Museo de la Patagonia exhibió el cráneo del lonko Catriel y su poncho desde la inauguración en 1940 hasta 1991. Tras un largo trámite, los restituyó a la comunidad mapuche.

Edelmiro Julián Farrell, durante el traslado del cuerpo de Francisco Pascasio Moreno a la Isla Centinela. Arriba del ataúd estaba el poncho de Cipriano Catriel. Foto: gentileza Colectivo Guías (Grupo Universitario de Investigación en Antropología Social).

El Museo de la Patagonia Francisco Pascasio Moreno, ubicado en el corazón del Centro Cívico, restituyó el cráneo de un lonko y su poncho pampa a los descendientes de la comunidad mapuche Cacique General de las Pampas Cipriano Catriel de Azul. Habían formado parte de una vitrina desde la inauguración del museo de Bariloche en 1940 hasta 1991, cuando se retiraron los restos de exhibición.

El intendente del parque Nahuel Huapi, Horacio Paradela, explicó que, «en ese entonces, era una política institucional conseguir colecciones arqueológicas a través de compras o donaciones que, en algunos casos, contenían restos humanos. Las fotos de las vitrinas del museo dan cuenta de la cantidad de restos humanos y de la decisión de exponerlos como parte de los pueblos originarios que, en ese momento, se decía que ya no estaban«. Esa política cambió en la década del 90.

El pedido de restitución por parte de la comunidad se oficializó en 1999 ante Parques Nacionales. En 2008 el antropólogo del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), Fernando Pepe Tessaro, tomó el planteo que se concretó recién en 2018, después de una larga década de trabajo con la comunidad. No fue simple ya que las partes no se ponían de acuerdo.

El primer paso consistió en que el Museo de Ciencias Naturales de La Plata restituyera los restos de seis individuos a la comunidad Catriel. Luego se solicitó a Parques Nacionales la devolución del cráneo y el poncho del cacique.

En 1944 el cuerpo de Francisco Pascasio Moreno fue trasladado y sepultado en la Isla Centinela. Sobre su ataúd había varios ponchos de caciques. 

«Cuando surgió el reclamo, empiezan los debates internos dentro de Parques a principios del 2000: ¿eran objetos de museo o debían ser devueltos, reconociendo los derechos a las comunidades que lo solicitaban? Parques decidió que debían ser restituidos», contó Paradela que promovió esta restitución desde el área de Patrimonio Cultural de Parques en Buenos Aires. Ya en Bariloche como jefe de Conservación del parque Nahuel Huapi, asistió a la restitución.

«No se logró antes por peleas internas entre los descendientes de Catriel. Recién en 2018 se consiguió cuando se llega a un un acuerdo judicial», añadió.

Las 22 restituciones.

Desde el INAI, el organismo que conduce Magdalena Odarda, Pepe Tessaro trabaja con 29 pueblos originarios distribuidos por todo el país, Paraguay, Bolivia y Chile. Intervino en la primera restitución a comunidades en 2010 y 12 años después, lleva 22. Una de ella compete al Museo de Bariloche.

El cacique Cipriano Catriel fue asesinado en 1875. «Le cortaron la cabeza que se exhibió en el Museo de Bariloche como un trofeo hasta que cambió el paradigma. Cuando trasladan el cuerpo del Perito Moreno y lo sepultan en la Isla Centinela en 1944, sobre el ataúd había varios ponchos de caciques. Uno de ellos era el de Cipriano Catriel«, relató Pepe Tessaro que coordina el Área de Identificación y Restitución de Restos Humanos Indígenas y Protección de Sitios Sagrados del INAI.

Paradela confirmó que el cráneo de Catriel fue donado al Museo por una persona, aunque antes, habría estado en poder de Franciso Pascasio Moreno. En una carta a su padre, Perito Moreno escribió que había limpiado «esa joya envidiada por muchos» porque tenía mal olor.

El primer pedido de restitución lo efectuó Modesta Catriel, la bisnieta de Cipriano. Cuando murió, el pedido lo continuó Marta Catriel, su tataranieta. También murió en la espera y el chozno Domingo Catriel tomó la posta.

La restitución se llevó a cabo en la sede de Parques Nacionales en Buenos Aires en 2018. La comunidad decidió enterrar el cráneo en la plaza Respeto a los Pueblos Originarios, en Azul, donde hay un mausoleo.

«El día de la restitución los miembros de la comunidad tenían sus sentimientos a flor de piel. Fue un momento tremendo por toda la violencia simbólica y material que significó ver el cráneo de su antecesor, los años de espera y la ausencia de Marta y Modesta que no pudieron ver el fruto de su lucha de años», contó.

El Museo de la Patagonia aún conserva los estribos, boleadoras, un rebenque y un sableo de Cipriano que no fueron incluidos en el pedido original de sus descendientes.

¿Cuál es el peso de una restitución? «Desde mi lugar -respondió Pepe Tessaro- entiendo que es una reparación histórica para las comunidades, la sociedad y la antropología. Es una deuda pendiente desde el genocidio que, al día de hoy, tiene secuelas».

Esta restitución demoró casi dos décadas. Por lo general, las instituciones que conservan estos restos humanos se niegan a entregar lo que consideran «un patrimonio de la Nación». «Restituir tiene varias implicancias y se niegan a realizarlas porque no quieren reconocer que fueron parte del genocidio y saben que las comunidades van por los restos humanos, pero también por los tesoros de las comunidades que guardan los grandes museos», señaló Pepe Tessaro.

Paradela, por su parte, consideró que la restitución «fue cumplir con una solicitud histórica de los descendientes de Catriel. Tiene que ver con cumplir la normativa nacional y es lo mínimo que el estado debe hacer en lo que hace al reconocimiento de lo que ha sido la conquista militar en Patagonia».

Planteó el cuidado y respeto que requieren estos procesos ya que «no se aborda un objeto sino el reconocimiento de una persona con nombre, apellido y una historia. Además, se debe reconocer la particularidad cultural con la ceremonia, rito y proceso de cada pueblo».

Antropología de la demanda.antro

Los especialistas comenzaron a analizar las restituciones en el 2006, cuando a partir de la gran cantidad de solicitudes de las comunidades, se hizo una antropología de la demanda. Se pedían los restos en exhibición. Pepe recordó que «hubo hombres, mujeres, niñas y niños que murieron prisioneros, en exhibición«, por ejemplo, en el Museo de La Plata.

La ley de restituciones -la devolución de restos humanos indígenas que forman parte de museos y colecciones a los pueblos descendientes que los reclaman- fue promulgada en 2001 pero recién nueve años después, la entonces presidenta Cristina Kirchner firmó el decreto reglamentario a pedido de algunos antropólogos. A partir de ese momento, el INAI pasó a ser un actor central.

La resistencia de la antropología no solo se genera en Argentina, advirtió, sino también en Europa. Puso como ejemplo el Museo del Hombre en París que hasta ahora, se ha negado a devolver los restos del cacique mapuche tehuelche Liempichún Sakamata, que estuvieron exhibidos en esa institución luego de que un conde francés profanara su tumba a fines del siglo XIX. En la última visita del presidente Alberto Fernández a Francia, Emmanuel Macron aceptó el reclamo argentino.

La última restitución.

Los primeros días de abril los restos de seis cuerpos de pobladores originarios que fueron encontrados en Las Grutas entre 2015 y 2017 fueron restituidos a la comunidad mapuche Traun Kutral. En una ceremonia, procedieron a enterrarlos en el cementerio al sur de esa localidad.

Los restos correspondían a 5 adultos y a una niña y se encontraron cuando la firma Aspa SRL realizaba un movimiento de suelo en ese lugar.

PUBLICADO EN DIARIO RIO NEGRO.

https://www.rionegro.com.ar/sociedad/el-museo-de-bariloche-le-devolvio-el-craneo-de-un-cacique-mapuche-a-sus-descendientes-2296486/

martes, octubre 12, 2021

NO TE APRESURES A JUZGAR A CRISTÓBAL COLÓN, ADVIERTE UNA ANTROPÓLOGA.

 

Las controversias que rodean a Cristóbal Colón a veces están fuera de lugar y no deberían eclipsar los motivos de sus viajes, dice la antropóloga Carol Delaney. "En los últimos tiempos, Cristóbal Colón se convirtió en el símbolo de todo lo que salió mal en el Nuevo Mundo, tanto que se hizo difícil celebrar la festividad que conmemora su viaje", dice Delaney, nacida en 1940, doctora en antropología por la Universidad de Chicago, especializada en religión, durante años en la Universidad de Stanford, ahora en la Universidad de Brown, y autora de varios libros, entre ellos Columbus and the Quest for Jerusalem. "Me consterna la falta de conocimiento sobre la persona por parte de aquellos que se apresuran a juzgarlo y cambiar el significado del día que conmemora su extraordinario logro. Si bien es posible que no estemos de acuerdo con el escenario que motivó a Colón, es importante entenderlo en el contexto de los valores y prácticas de su propio tiempo”.

En las últimas décadas, muchos críticos enfatizaron los aspectos negativos del viaje de Colón y la colonización europea del Nuevo Mundo, señalando que la llegada de los colonos europeos trajo enfermedades, violencia y desplazamiento a los nativos. A Colón lo acusan de racista y esclavista. Los feriados y desfiles de la (ya no llamada de esa manera) Día de la Raza han provocado protestas y a veces ataques a monumentos. La celebración de la llegada europea al continente americano se transformó en la celebración de los nativos que residían en el continente y debieron resistir, morir, adaptarse o enfrentarse a los colonizadores. 

El año pasado, luego de que activistas del Movimiento Indígena Americano derribaran una estatua de Cristóbal Colón en el Capitolio del Estado de Minnesota, en Estados Unidos, una residente de la reservación Bois Forte Band de Ojibwemujer dijo: "Es algo hermoso porque hemos sufrido por lo que nos hizo". “Para que suceda la curación, esto tenía que suceder”, dijo Mike Forcia, presidente del Movimiento Indígena Americano de las Ciudades Gemelas y miembro de la reserva Bad River Band de Ojibwe: “La estatua estuvo aquí durante demasiado tiempo. Es una bofetada para todos los nativos y todas las personas de color".

En opinión de la antropóloga Delaney, algunas críticas "lo responsabilizan por consecuencias que no pretendía, esperaba o respaldaba", y lo culpan de "todas las calamidades" que ocurrieron en las Américas. Para Delaney, Colón no era un saqueador hambriento de oro que no se preocupaba por los nativos. Colón estaba motivado por la creencia de que todas las personas deben ser evangelizadas para lograr la salvación; creía que él podría aliarse con el Gran Khan de Catay y obtener suficiente oro para apoyar un esfuerzo por retomar Jerusalén. "No había intención de tomar tierras o esclavizar a la gente del Khan, gobernante de uno de los imperios más grandes de la época", dijo Delaney. 

En su primer viaje de regreso a España, Colón llevó a varios nativos que no estaban esclavizados. Más bien, habían sido bautizados y educados. "Uno se convirtió en su 'hijo adoptivo' y traductor en viajes futuros, dos fueron adoptados por el rey y la reina (españoles)", dijo Delaney.

Después de que el barco de Colón, el Santa María, encallara en su primer viaje, Colón dejó a treinta y nueve hombres en una isla del Caribe con instrucciones especiales: "Les dijo que no debían saquear, que no debían secuestrar y violar a las mujeres, y que siempre debían hacer intercambios por comida y oro", explicó Delaney. "Cuando regresó con más barcos y gente se encontró con que todos los hombres que había dejado atrás habían sido asesinados. A diferencia del sacerdote que lo acompañaba, Colón no culpó a los nativos, sino a sus propios hombres; claramente, ellos habían desobedecido sus órdenes".

Delaney reconoció que Colón, en viajes posteriores, esclavizó a algunos nativos que se resistieron a la cristianización. Al mismo tiempo, también castigó a sus propios hombres que perpetraron fechorías contra los nativos. Colón nunca tuvo esclavos y, sin embargo, es "vilipendiado y acusado de todo lo que salió mal en las Indias", escribió Delaney en Columbus and the Quest for Jerusalem.

Publicado en

https://urbanalogia.blogspot.com/2021/10/no-te-apresures-juzgar-cristobal-colon.html

sábado, mayo 22, 2021

Lo humano, entre lo sagrado y lo profano.


Lo humano, entre lo sagrado y lo profano.

Por Daniel Molina.

Hace miles de años, en el círculo en torno al fuego, el hombre descubrió un arma que ninguna otra especie poseía: trabajar en grupo, apoyándose unos a otros, los hacía muy eficaces para construir y para destruir.


Vivimos en una era que exalta el egoísmo a niveles que jamás hemos visto antes: la vida parece una constante lucha para poder poseer cada vez más cosas materiales (de hecho, una persona promedio hoy tiene casi el triple de espacio habitable del que tenían sus abuelos o bisabuelos hace un siglo, y gran parte de ese espacio que habitamos está poblado de muchas más cosas que las que hace un siglo necesitaba o tenía cada persona).

Estamos en una carrera sin descanso para acceder a más experiencias agradables (desde viajes a sexo). Nada nos parece suficiente, aunque cada vez es más difícil lograr todo lo que “deberíamos” tener. Por momentos nos sentimos como el ratón girando enloquecidamente en la rueda: no avanzamos nada, pero estamos exhaustos corriendo sin cesar. Al mismo tiempo que vivimos en una cultura del individualismo exacerbado la mayoría quiere sentir que forma parte de algo “espiritual” y que participa de una experiencia grupal o social: algo que lo saque de su vida intrascendente y le permita sentir que no ha venido a este mundo solo a comprar en cuotas y vivir sentado frente a una pantalla.

Aun entre los ateos y agnósticos (un grupo que crece entre los menores de 45 años), la búsqueda (o el deseo) de un éxtasis que los lleve a una trascendencia es una meta masiva: según una encuesta realizada en los 35 países más ricos, más del 95% de las personas consultadas desearía encontrarle un sentido trascendente a su existencia.

Hace más de un siglo, Émile Durkheim dijo que los seres humanos somos “homos duplex”: por un lado, somos organismos biológicos, impulsados por los instintos, con deseos y apetitos (el núcleo de nuestra experiencia “profana”) y, por otro lado, nos dejamos conducir por la moral y por instituciones y agrupamientos que genera la sociedad (hasta alcanzar cierta trascendencia en lo “sagrado”). Según esta idea cada persona quiere trascender su naturaleza animal y eso lo logra mediante es la religión o creencias espirituales colectivas.

Hay cientos de estudios que muestran que aun los más individualistas y escépticos buscan distintas formas de éxtasis espiritual y experiencias colectivas: ellas son las que les permiten a los individuos acceder a una trascendencia que la vida profana no lograría jamás saciar. Sin una participación en lo sagrado, la vida profana cae en la depresión y el sinsentido.

En 2012 el prestigioso sociobiólogo Edward O. Wilson publicó el controvertido libro “La conquista social de la Tierra: ¿De dónde venimos? ¿Qué somos? ¿Adónde vamos?” en el que apoya la idea de que la selección natural nos hizo sociales para sobrevivir mejor y que esa sociabilidad humana se basa en principios morales y religiosos (o, al menos, trascendentes).

Ya sabíamos que Charles Darwin en El origen de las especies dice que muchas de nuestras virtudes tienen poco valor para la supervivencia del individuo, pero que son muy útiles para la supervivencia del grupo.

“De dos tribus arcaicas que se enfrenten, yo podría pronosticar sin dudas que logrará imponerse aquella que tenga más individuos capaces de sacrificarse por el grupo”.

Edward O. Wilson retoma esta intuición apenas esbozada por Darwin y la apoya en sus estudios con las poblaciones que viven en colmenas: desde las primeras bacterias que se unieron formando “superbacterias” hasta las avispas, las abejas y las hormigas, además de estudiar muchos grupos humanos.

En todo grupo, los integrantes compiten entre ellos -por lograr las mejores recompensas-, pero también compiten contra otros grupos, y es ahí que las diferencias internas se olvidan o pasan a un plano de menor significación. Por ejemplo, entre los grupos de remeros que participan de una regata: para alcanzar un puesto dentro de un bote, cada individuo compitió con otros, pero una vez en el bote, el objetivo es ganarle a los otros equipos.

Hace medio millón de años nuestros antepasados se unieron en torno al fuego.

Después de más de cinco millones de años evolucionando como individuos que iban desarrollando sus cerebros hubo algo que los reunió: el círculo en torno al fuego. Y esta reunión les enseñó a cazar juntos, a vivir juntos. Así comenzaron a hablar y creyeron en espíritus que los trascendían. Comenzaron a enterrar a sus muertos.

Ahí descubrieron que tenían un arma que ninguna otra especie poseía: eran conscientes de que trabajar en grupo, apoyándose unos a otros, los hacía tremendamente eficaces para construir y para destruir. Y así, uniendo lo profano a lo sagrado, conquistaron la Tierra.

Publicado en Diario "Río Negro", sábado 22 de mayo del 2021.

https://www.rionegro.com.ar/lo-humano-entre-lo-sagrado-y-lo-profano-1826360/