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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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domingo, diciembre 19, 2021

Adolfo Rodríguez Saá: "Si no renunciaba, el lunes en Plaza de Mayo íbamos a tener incidentes que yo no iba a provocar".

El senador del Frente de Todos Adolfo Rodríguez Saá afirmó haber asumido la Presidencia "con plenitud de responsabilidad" y "patrióticamente", al recordar la crisis de 2001 y los principales momentos de su paso por el Gobierno tras la renuncia de Fernando de la Rúa.

El senador del Frente de Todos Adolfo Rodríguez Saá afirmó haber asumido la Presidencia "con plenitud de responsabilidad" y "patrióticamente", al recordar la crisis de 2001 y los principales momentos de su paso por el Gobierno tras la renuncia de Fernando de la Rúa, al tiempo que insistió en que una parte del peronismo y del empresariado tuvieron que ver con su renuncia.

"Yo goberné de un domingo a un domingo. El miércoles y el jueves todos querían ser, el primer domingo ninguno quería", afirmó Rodríguez Saá en una entrevista que brindó a la agencia de noticias NA, en la que además defendió la suspensión del pago de la deuda externa y señaló, sin nombrarlo, a Eduardo Duhalde como uno de los que forzó su salida del poder a los siete días.

A continuación, los principales tramos de la entrevista:

- ¿Dónde estaba y cómo se enteró de la renuncia de De la Rúa?

- Ese día teníamos que inaugurar con los gobernadores un aeropuerto internacional en Merlo (San Luis). Yo iba en auto y me avisan que el presidente quería hablar conmigo. Paro en La Toma, a 70 kilómetros de Merlo, y espero el llamado. Me preguntó si los gobernadores peronistas lo íbamos apoyar o no y le dije que tendríamos una reunión esa noche y que, en mí opinión, iba a haber un acompañamiento. Al llegar a Concarán, o sea media hora después, me avisan que el presidente acababa de renunciar.

- ¿Cómo fue esa reunión de la noche, tras la renuncia?

- Se discutió si debíamos asumir la responsabilidad de hacernos cargo del gobierno. No había muchos en contra, pero lo que se discutía era "que se hagan cargo los radicales del desencuentro que tienen ellos". Al final quedó latente que lo íbamos a hacer, pero todavía no había ningún nombre.

- ¿Y usted ya pensaba ser designado o no lo sabía?

- Nuestra posición era que Puerta asumiera y se hiciera cargo, pero dijo que no. Al otro día de la renuncia teníamos una reunión en Buenos Aires y antes de subir al avión que me tomé desde Merlo me llama por teléfono mi hija Feliciana y me dice: "papá, acaban de decir en Radio Mitre que vos sos el próximo presidente". Yo no tenía un solo ofrecimiento.

- ¿Y se lo confirmaron al llegar?

- Tuvimos acá, en el Salón Gris del Senado, una reunión los gobernadores, que en ese momento yo los lideraba, y la mesa directiva del Senado y de la Cámara de Diputados, donde la única provincia que no tenía problemas económicos y financieros sino todo lo contrario, era San Luis. Y ahí me proponen.

- ¿Hubo objeciones, alguna aspereza?

- Se decidió que la Asamblea Legislativa debía fijarme un mandato, que fue de tres meses, y que la siguiente elección se hiciera con la Ley de Lemas. Y ya quisieron poner alguna condición más y yo le dije al que las proponía: "no, si son tantas las condiciones asumí vos".

- ¿Quién le ponía condiciones?

- El gobernador de Córdoba (José Manuel de la Sota). Me dijo que no pero que le parecía que tres meses para llamar a elecciones estaba bien. Yo acepté eso y bajo esa condición se reunió la Asamblea Legislativa y asumí al otro día.

- ¿Recuerda algún detalle particular de su asunción?

- Creo que fui el único presidente que asumió sin poder elegir el traje. Cualquier otro elige un trajecito lindo, yo fui con el que tenía en Buenos Aires porque vivía en San Luis y cuando salí no sabía que iba a ser yo. Encima estaba muy gordo, pesaba 10 kilos más que ahora y el saco no me cerraba. Tuve que pedirle a un sastre que por favor le diera un retoque.

- ¿Realmente no estaba esperando el momento?

- No. Muchos creen que eso pero no tenía la menor idea de que el designado para hacer la tarea iba a ser yo y la asumí con plenitud de responsabilidad. Sabía perfectamente bien las condiciones en las que estaba el país y los caminos que se podían emprender.

- La Asamblea lo eligió con 169 votos a favor y 138 en contra. ¿Por qué tantos negativos en una situación tan crítica?

- Siete días después eligieron a otro presidente y por unanimidad, y la mitad de sus ministerios fueron para los que votaron en contra conmigo.

- ¿Se refiere a Duhalde?

- (Sonríe y guarda silencio).

- ¿Cómo fue la reunión en Chapadmalal a la que fueron menos de la mitad de los gobernadores del PJ y que disparó su renuncia?

- Les plantee que teníamos que esperar al FMI con una ley de coparticipación federal en trámite, que la habíamos redactado entre todos los gobernadores, ahora yo estaba del otro lado del mostrador y yo la aceptaba. El otro tema fue elaborar un presupuesto sin déficit.

- ¿Cuál fue su reacción al faltazo de seis de los 14 gobernadores?

- Eso hay que preguntárselo a ellos. Yo les dije que íbamos a mandar un presupuesto sin déficit y que el lunes también iba la ley de convocatoria a elecciones, que se las di a los gobernadores para que la corrigieran. Yo quería tener el consenso de todos para que me ayudaran.

- ¿Por qué no hubo acuerdo?

- Ya sabíamos que Néstor Kirchner se iba a presentar, (Carlos) Ruckauf, creo que De la Sota, y como siempre un candidato posible era Reutemann. Cuando trataban eso se propuso que yo fuera el jefe de Gabinete del que elijamos. No lo aceptaron. Ni Duhalde ni Kirchner me nombraron.

- Siempre se dijo que le quitaron el apoyo porque usted quería quedarse hasta 2003...

- Eso lo inventan los interesados. Es parte de la fantasía y de lo que tienen que justificar. Yo cumplí patrióticamente con la tarea y cuando vi que no tenía plafón para continuar presenté la renuncia. Si no, el lunes en Plaza de Mayo íbamos a tener incidentes, que yo no los iba a provocar.

- ¿Es cierto que se quiso meter gente a la residencia mientras se reunían en Chapadmalal?

- No, falso. Hubo una protesta chiquita y fue porque querían que se abrieran los hoteles, estábamos en diciembre, empezaba la temporada. El secretario de Turismo y Deportes era Daniel Scioli y estaba conmigo. Él habló con ellos y se solucionó el conflicto.

- Pero les cortaron la luz del lugar antes de la reunión, ¿Alguna vez supo quién, por qué?

- Actos preparatorios (risas). Cuando llegamos no había ni agua. Tuve que mandar a comprar 10 botellas de agua mineral, dos tres paquetes de velas y le pedimos a los muchachos que compraran fiambre, gaseosa y pan. Pero nos reíamos porque si nos querían dominar con eso, no nos dominaban. Si te suena el gremio de los gastronómicos y la amistad con el que después fue presidente te das cuenta de que fueron actos preparatorios.

- ¿Le atribuye solo a Duhalde esos "actos preparatorios" o maniobras? Porque parece que todos querían ser...

- No, vamos a aclarar. Yo goberné de un domingo a un domingo. El miércoles y el jueves todos querían ser, el primer domingo ninguno quería.

- ¿Cuáles eran y qué pedían los "factores de poder" que, según dijo alguna vez, influyeron en su renuncia?

- Sobre el escritorio del secretario general de la Presidencia había un solo papel y era el borrador de un decreto que se llamaba pesificación asimétrica. Por imperio de ese decreto que yo me negué a firmar y que firmó el gobierno siguiente, los sectores corporativos que tenían deudas en dólares transformaron la pasaron a pesos: aquel que debía 3.750 millones de dólares pasó a deber 3.750 millones de pesos. Al otro día se devaluó el peso, pasó de 1 a 3, llegó hasta 4, quiere decir que la deuda se licuó con 33%.

- ¿Esto se lo plantearon en algún momento de manera directa?

- Sí. Tuve una reunión con (Héctor) Magnetto (CEO de Clarín), que me lo pidió y una el miércoles a la noche en la residencia de Olivos con todos los empresarios, que lo pidieron. Un mozo de Olivos al que yo conocía se me acercó en un momento y me dijo: "Presidente, acá el único lugar que cambia es el suyo". Eran los mismos empresarios que se sentaban con Menem, Alfonsín, después con Duhalde, Kirchner, Cristina, Fernández y Macri.

- ¿Por qué informó su renuncia desde San Luis?

- Porque decidí renunciar no ante el vacío que me estaban haciendo en Chapadmalal y que me podían hacer en Buenos Aires. Fui acompañado por gobernadores, estaba Gildo Insfrán, estaba Scioli... Entre los actos preparatorios estaba no transmitir el mensaje y ATC no lo transmitió.

- ¿Qué medidas o acciones destaca de su breve gestión?

- Creo que en el poco tiempo en que pude desarrollar la tarea lo hice encaminando el país hacia la institucionalización. Fui a la CGT; recibí a los empresarios; a las Madres de Plaza de Mayo; a los directores de diarios; pusimos en marcha un plan de trabajo y levantamos el estado de sitio. Se había prohibido el fútbol y vino el presidente de la AFA a pedirme que autorizáramos el partido entre Vélez y Racing, que se desarrollo sin ningún problema y salió campeón Racing Club.

EL FMI Y EL DEFAULT

- ¿Qué evaluación hace hoy sobre aquella declaración de default y de suspensión del pago de la deuda externa?

- Primero, el default no lo puse yo, fue el gobierno anterior que contrajo la deuda y no la podían pagar. Yo lo único que hice fue decir que no podemos pagar y que primero vamos a recibir qué es lo que debemos y que quien lo tiene que hacer es el Congreso, cosa que dice la Constitución. Veinte años después estamos en la misma situación: volvieron a endeudar al país y volvimos a tener inconvenientes con el FMI.

- ¿No fue un error?

- Alguna vez he leído que mi discurso de asunción significó aislarnos del mundo, mentira. Después del discurso hablé con todos los países, incluido los Estado Unidos, había respeto por la Argentina y un reconocimiento de lo que había pasado. El FMI tenía un enorme arrepentimiento, y hay un informe de febrero de 2002 que reconoce los excesos del organismo que provocaron una situación caótica.

- ¿Es decir que tenía respaldo para suspender el pago?

- Mire, en ese momento hubo gestiones del Tesoro de los Estados Unidos que nos dijeron: "si ustedes siguen repitiendo que van a pagar la deuda es imposible arreglar. Tiene que decir que suspende el pago y entonces se sienta con los acreedores.

- ¿Se podría volver a pensar en algo así?

- No, ahora es otra situación. En el momento histórico era otra cosa. En ese momento era una avalancha a favor de pagar, endeudarse, pero lo que debe gobernar son los estadistas, los hombres y mujeres sabios y prudentes, no los impulsos de la moda.

Fue la decisión más prudente en ese momento. Tanto que permitió que el gobierno siguiente negociara y lograra el 70% de quita.

- ¿Ve similitudes entre aquel país y el de hoy?

- Son escenarios diferentes. Tenemos la mitad de la población pobre, que no tiene para comer, y la otra mitad donde algunos comen poco, otros muchísimo, a otros les recontra sobra, pero que pueden vivir. Y no hay un estallido social porque a estos 25 millones pobres los tienen contenidos con planes sociales y con líderes, en aquel momento no. Y hay dos agravantes que no teníamos: la calidad educativa hoy es pésima, por un lado, y por el otro, el narcotráfico.

- ¿Y respecto de la dirigencia política?

- En este momento no hay anarquía, las instituciones funcionan. Se puede criticar al Poder Judicial, al Ejecutivo y al Legislativo, pero todos los poderes funcionan.

- ¿Cree que eso tiene que ver con haber vivido la experiencia de 2001?

- Sí, en eso hemos mejorado. No hay 14 cuasi monedas y eso es bueno, porque era también parte de la anarquía, porque solo el Estado nacional puede emitir papel moneda y en aquel momento emitía cualquiera. Mientras teníamos cuasi moneda, en diciembre de 2001 pasaban los camiones de Juncadella cargados de dólares, los subían a los aviones y se los llevaban. El pueblo argentino se acuerda, los dirigentes por ahí se olvidan, pero el pueblo sabe que fue así.

- ¿Hay autocrítica en la política, suya o de sus pares, para impedir que se repitan cosas?

- Se repiten muchas cosas. Yo aprendí que primero está la patria después el movimiento y por último los hombres. Hoy la tabla de valores está invertida: primero el dirigente, después su partido y por último la patria. La desangran a la patria. Falta mucha autocrítica.

 * Publicado en Diario "Ámbito Financiero", 19/12/2021.

https://www.ambito.com/politica/adolfo-rodriguez-saa/si-no-renunciaba-el-lunes-plaza-mayo-ibamos-tener-incidentes-que-yo-no-iba-provocar-n5338057

De los piquetes a la economía popular: los movimientos sociales en el estallido 2001.

 

De los piquetes a la economía popular: los movimientos sociales en el estallido 2001.

Los dirigentes de los principales movimientos sociales del país coincidieron en que las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001, cuando un estallido social derrocó al Gobierno de Fernando de la Rúa, constituyeron un "antes y un después" para esas organizaciones, cuyos objetivos actuales siguen centrados en "la generación de trabajo genuino, el fortalecimiento del mercado interno y el consumo, como la pelea por la tierra para producir alimentos y la construcción de viviendas".

"Hace 20 años, la realidad del ajuste y la entrega del país entró en crisis porque un pueblo estuvo decidido a frenarlo, años de resistencia social y sindical rompieron el pacto del sistema político subordinado al consenso de Washington", recordó Gildo Onorato, integrante del Movimiento Evita y secretario gremial de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP).

En declaraciones a Télam, el dirigente consideró que hoy los movimientos populares son "nuevamente protagonistas" y reflexionó: "En aquel momento no había una propuesta económica y social para nuestro sector, hoy la tenemos con la economía popular; en aquel momento nos dividimos, hoy estamos unidos en la UTEP. Tampoco teníamos una propuesta política, hoy estamos construyendo una propuesta política para ayudar a construir el futuro del país".

Tras las huelgas y piquetes que se comenzaron a organizar en los '90, producto del proceso de desindustrialización y desocupación de los años menemistas, los hechos de diciembre del 2001 significaron un nuevo hito en las luchas populares de los movimientos sociales en la Argentina.

Al grito de "Que se vayan todos", el auge de estas organizaciones coincidió con una crisis de legitimidad política que motivó el surgimiento de varios movimientos sociales que aún continúan vigentes hoy.

"El estallido popular del 19 y 20 de diciembre de 2001 marcó un antes y un después en la historia reciente de nuestro país. En esas largas horas en las que el pueblo tomó las calles y copó la Plaza de Mayo hubo un solo objetivo: terminar con el modelo neoliberal que llevó a la desocupación y a la pobreza a millones de compatriotas", sostuvo en diálogo con Télam Daniel Menéndez, secretario general de Somos Barrios de Pie y exfuncionario del ministerio de Desarrollo Social.

"Fortalecer la memoria de lo que significaron esas jornadas de diciembre es indispensable para seguir dando los siguientes pasos a la hora de reconstruir la Argentina: no se puede olvidar el rol protagónico que tuvo el FMI en ese estallido y como su presencia, hoy en día, condiciona el desarrollo y el bienestar de nuestra sociedad. Financiaron la fuga de capitales en ese entonces, y lo volvieron a hacer durante el Gobierno de Macri", agregó el dirigente.

Y sobre la responsabilidad del organismo hace 20 años y su injerencia actual en el país, Menéndez puntualizó: "Fue el mismo acuerdo delictivo, la misma receta. Es por eso que hoy tenemos la obligación de garantizar que cualquier acuerdo que se haga no lo pague el pueblo argentino con más sufrimiento y dolor".

Desde la otra vertiente en la que se separó ese movimiento, la referente de Barrios de Pie/Libres del Sur, Silvia Saravia, señaló a Télam que 20 años después de aquellas jornadas continúa la movilización "por los mismos reclamos estructurales", que resumió en "la lucha contra la pobreza y la falta de empleo genuino, el derecho al acceso a alimentos saludables y a la tierra y la vivienda".

"Continúa vigente la lucha por la soberanía económica, que quedará condicionada si el Gobierno hace un acuerdo con el FMI. Seguiremos en las calles, y en cada barrio, porque desde allí el pueblo organizado va a resistir los planes de ajuste. Y también desde allí construiremos la alternativa que realmente nos represente", vaticinó la dirigente.

En el mismo sentido, desde la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT), uno de sus voceros, Agustín Suárez, analizó que las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001 "marcaron un antes y un después en la historia de nuestro país ya que el 'Argentinazo' unificó demandas y sectores de la sociedad ante un sistema político y económico que no daba para más".

"Tenemos que valorar las enseñanzas de aquellas jornadas históricas de lucha: la autogestión, ocupar las calles y los espacios públicos, la autodeterminación de los pueblos, la democracia real y la confrontación con el neoliberalismo. Hoy, las perspectivas de los movimientos sociales están marcadas por lograr institucionalizar ciertas victorias populares que fuimos logrando en estas décadas y mantener vivas las demandas por un país más justo e igualitario. En nuestro caso, la construcción de un nuevo modelo agroalimentario basado en la agroecología y el poder popular en el campo", manifestó el dirigente de la UTT.

Desde el Frente Popular Darío Santillán (FPDS), una de sus referentes, Carina López Monja, consideró que la Argentina llega a "diciembre de 2021", a veinte años del estallido popular del 2001, con "un problema central, que se profundiza con los años", que resumió como "el condicionamiento del FMI".

"La deuda es con el pueblo y cualquier negociación debe priorizar la deuda interna: 50% de pobreza, niveles de desigualdad insoportables. Esa es la realidad por la que nos organizamos y luchamos ayer y y hoy, siempre", remarcó López Monja.

De lo publicado en el Diario "Ámbito Financiero", 19/12/2021.

https://www.ambito.com/politica/movimientos-sociales/de-los-piquetes-la-economia-popular-los-el-estallido-2001-n5335070

Foto: Web.

A veinte años de la contrarrevolución progresista del 2001 por Claudio Chaves.

No hay ingenuidad, va a costar dar vuelta la idea que la mayoría de los intelectuales y políticos argentinos tienen acerca de los trágicos acontecimientos del año 2001. No es la primera vez que un hecho desgraciado y de flagrante injusticia social es visto como popular. ­

Por ejemplo, la Revolución de 1890. Se la valora positivamente como un acontecimiento fresco, contestatario y renovador,  cuando en verdad fue un intento de  golpe de Estado retardatario, contra Juárez Celman, perpetrado por un grupo de porteños recalcitrantes.

Los radicales liberales, ubican en 1890 su partida de nacimiento y el kirchnerismo progre, en las fatídicas jornadas de diciembre del 2001, cuando abatieron al neoliberalismo. ¡Mala fariña!

¡Digámoslo a toda voz! En el 2001 no surgió nada nuevo, todo fue retro. Por el contrario, se mató lo nuevo que había surgido en la década del 90 y que dividió aguas en la vida interna de los partidos. El 2001 fue la sepultura de un eventual porvenir venturoso. 

Fue, en rigor, una contrarrevolución, aplastó la modernidad, al capitalismo postcaída del Muro y los acuerdos con OccidenteVolvieron las viejas ideas de  sustituir importaciones y vivir con lo nuestro, la regulación estatal exasperante y algunas estatizaciones al mejor estilo peronismo del 40. 

Los conceptos de Patria sí, colonia no, tan viejos como el Virreinato, se pusieron a la orden del día. La oligarquía y el imperialismo renacieron de un viejo álbum de recuerdos. ¿A los que creen que allí surgió algo nuevo, pregunto: es esto a lo  que se refieren? ­

LA ALIANZA­.

­En las elecciones del año 1999 ocurrió algo curioso; el peronismo de siempre, representado por Duhalde, y la Alianza (Frepaso, radicales, progresistas y liberales a la violeta) disputaron entre ellos la Presidencia de la Nación. Los términos del debate fueron precisos: ver quién se alejaba más  de los noventa.

Duhalde afirmaba que Menem era la derecha salvaje, llegó a compararlo con Margaret Thatcher y Ronald Reagan, y la Alianza hablaba de corrupción estructural y de las joyas de la abuelaEl Frepaso lloraba el alejamiento argentino  de los Países no Alineados, y todos protestaban por las relaciones carnales, la convertibilidad, la desregulación, Bunge y Born y la familia Alsogaray. El enemigo era claro ¡los 90!  Se constituyeron como una reacción ideológico-política a esa década. ­

Beatriz Sarlo, como asesora de Graciela Fernández Meijide, Carlos Altamirano, Torcuato Di Tella, profesores, periodistas, cantautores, sociólogos, actores y gente bien pensante que en manada concurrieron a dar su voto de fe y esperanza al Frepaso. Fernando Iglesias, Oscar Ozlak, Hilda Sábato, Fortunato Mallimacci, Mempo Giardinelli, Adriana Puiggros, Mario Cafiero, Leopoldo Moreau, Federico Storani, entre otros.­

Leon Rozitchner, intelectual de izquierda rabiosa apuntaba: "Supongo que un gobierno de la Alianza va a ser mejor que el de Menem no se necesita mucho''. 

La excitación intelectual abrazaba al conjunto del progresismo: "Yo acompañé de cerca y con simpatía el proceso que se inició con la creación del Frente en 1993 y que culminó con la constitución de la Alianza. Me inclino a ver todo este proceso como un hecho positivo'' 

Por su lado, Beatriz Sarlo afirmaba que se metió en el Frepaso porque esa situación de campaña electoral le resultaba interesante. La Alianza se había construido para destruir lo realizado en los 90. ¿Pero De La Rua estaba ahí para eso?  ­

A pesar de disputar electoralmente, el Chacho Alvarez, candidato a Vice por la Alianza, se entrevistó con Duhalde en su quinta de San Vicente y acordaron políticas conjuntas. El duhaldismo fue la triste concesión de un sector del peronismo al progresismo (Grupo Calafate) 

Ganó De la Rua y desde el comienzo ese gobierno fue presa de sus explícitas contradicciones. Subieron al poder criticando los noventa y se fueron del poder con Cavallo como ministro. ¡Inentendible!

Fue un gobierno parlachin y decidor, pero inmóvil e incapaz de avanzar en la línea de los 90, como de retroceder a posiciones que luego adoptó al duhaldismo. Fueron la nada misma. Llegó a la Presidencia subido a la ola antinoventista de la cual el Frepaso fue su más alta expresión. Radicales y frepasistas forjaron la Alianza. Pero no era De la Rua el candidato ideal para esa alianza. Alfonsín hubiera sido perfecto, por su corazón progresista, pero su gobierno había terminado tan mal que era preciso no mentar al diablo en las puertas del cielo. ­

No estaba fácil aquella Argentina, el gobierno de Menem había dejado un importante déficit fiscal, nunca se supo en realidad cuanto, sin embargo Nicolás Gallo, Ministro de De la Rua afirmó: "El error del primer impuestazo de Machinea ha sido reconocido por todos: en un momento en que la curva de recesión había cambiado de pendiente se la mató de un golpe, en base a una visión muy ortodoxa de reducir el déficit fiscal'' (Página 12. 13/1/2002). 

Y ya no pudieron levantar cabeza. El progresismo huyó, la renuncia del Chacho quebró la Alianza. La sospecha de pagar sobornos a senadores para la sanción de una ley de flexibilización laboral y la perdida de espacios en el gabinete lo persuadieron a irse. 

Se iban los progres y entraba primero, Lopez Murphy y luego Cavallo. Las contradicciones no podían ser más flagrantes. Cavallo pensó que podía torcer la nave hacia posiciones políticas más cercanas a sus posturas. Pura fantasía, sin sustento real. El FMI, bajo la tutela del nuevo gobierno republicano de Estados Unidos, abandonó al gobierno nacional. Los trabajadores norteamericanos no iban a pagar los desaguisados de la Alianza. De a poquito este gobierno sin identidad, más que su antimenemismo, se fue deshilachando.­

Sin embargo el golpe decisivo vino de las urnas, en las elecciones a diputados y senadores nacionales  de octubre del 2001. Sin realizar un análisis pormenorizado, vale una muestra, tomemos  la provincia de Buenos Aires que en general replicó en todo el país. Votó el 77% de los bonaerenses. Los votos positivos fueron el 52%, si a los ausentes les adicionamos el voto en blanco y los nulos. La política comenzaba a definirse en las calles y con violencia. 

Los caceroleros y la izquierda pusieron de moda la frase "que se vayan todos'' haciendo responsables al conjunto de los políticos de la situación del país, cuando en rigor había un solo responsable: la Alianza y sus aliados. 

El sociólogo Juan José Sebrelli, experto en clase media llegó a afirmar que se trataba de un movimiento reaccionario y de derecha, sin embargo  el progresismo estaba ganando la batalla. ¿Qué significado tenía, entonces, el progresismo? ­

El último Ministro de Economía del Presidente De La Rua, el doctor Cavallo, quien jamás debió aceptar el cargo, se trasformó en  el padre de la tragedia. Sayo que aún no ha podido sacarse. La omnipotencia ciega al más pintado. El relato progresista resurgió de las entrañas del gobierno aliancista. El Frepaso Alfonsín y Duhalde crearon el escenario para la irrupción del progresismo. En términos que habitualmente usa la izquierda se trató de una verdadera contrarrevolución que elevó al poder al retroprogresismo. ­   ­

PRESIDENCIA DE DUHALDE­.

­El doctor Duhalde asumió la presidencia en una situación altamente conflictiva. Se ocupó de construir un imponente arco político devaluador con el radicalismo de Buenos Aires, los náufragos del Frepaso, el progresismo y sectores de izquierda ligth. A todo esto denominó modelo productivo y atacó sin piedad a la década del 90. 

La situación de América del Sur contribuía al modelo ideológico instalado en la Rosada. Lula ganaba ampliamente las elecciones en Brasil y torcía el derrotero iberoamericano, el predicamento de Chávez crecía exponencialmente luego de su retorno triunfal al poder ante el fallido golpe de Estado, el clima generado por la guerra de Irak complicaba cualquier discurso moderado o de alianza con Occidente. El nacionalismo izquierdizante y añoso renacía con un formidable ímpetu. ­

El modelo productivo de Duhalde era la devaluación y la pesificación. El diputado Alberto Natale demostró que no era necesaria la devaluación. (Cámara de Diputados, enero de 2002): "Debo señalar que en el Banco Central hay suficientes reservas como para mantener la paridad uno a uno entre el dólar y el peso. Tengo sobre mi banca el informe del Banco Central al 31 de diciembre del 2001. La tenencia de oro y divisas representa 14.658 millones de dólares y los títulos nacionales a valor de mercado equivalen a 4.950 millones, lo que hace un total de reservas de 19.608 millones. Este importe debe respaldar la circulación monetaria en manos del público que es de 10.960 millones de pesos, más los depósitos de las entidades financieras del banco central, que ascienden a 6.435 millones lo que representa un total de 17.395 millones. En síntesis, 19.608 millones de dólares de reservas entre oro, divisas y títulos a valor de mercado, para garantizar 17.395 millones de pesos, tal como impone la ley de convertibilidad''. 

Estos números revelaban que Duhalde y Remes Lenicov mentían descaradamente cuando afirmaban que devaluó el mercado.

Mientras los salarios y las jubilaciones perdían el 40 % de su valor, y el pobrerío se arrastraba por la 9 de Julio, Gustavo Grobocopatel, gran productor agrario,  afirmaba: "Hay un gran excedente de dinero en el campo por los mayores ingresos y la pesificación de las deudas. Lo cierto es que muchos no saben dónde poner la plata.'' (Clarín 4/5/2003)  

Fue un negocio escandaloso pues es sabido que gran parte de las empresas endeudadas en dólares y afectadas por la devaluación,  cuando el gobierno pesificó sus deudas le solucionó el problema, sin contemplar que una gran parte de ellas  disponían de canutos en el extranjero, dólares fuera del mercado,  con los cuales cubrir las pérdidas sufridas aquí. ­

El 15 de enero de 2002 Duhalde pesifica deudas hasta cien mil dólares si se trataba de una única propiedad, la presión de los grandes grupos obligó al Presidente a pesificar todas las deudas. El 17 de enero La Nación informa que en la Bolsa de Buenos Aires las acciones de las empresas beneficiadas por el nuevo modelo productivo: exportan en dólares y tienen pesificados los costos internos,  han subido su valor. Estas empresas son Pérez Compang, Atanor, Aluar, Ledesma, Indupa, Siderca, Molinos y Cresud, entre otras.

Lo que revela que el progresismo siempre ha sido la ideología de los grupos hegemónicos, al decir del kirchnerismo. No fue la primera vez, en 1946 el progresismo y los grupos empresarios unidos, enfrentaron a Perón. 

Para terminar aunque hay mucho más para observar. Duhalde cuidó y protegió a la banca privada, extranjera y nacional. Con la pesificación asimétrica, los bancos debían pagar a los depositantes el dólar a 1,40 más el CER (calculo indexatorio) mientras recibían sus deudas en pesos. Entonces se imprimieron bonos y se los sacó del apuro. Ese aporte generoso significó un aumento de la deuda en treinta mil millones.­

El 2001 fue una contrarrevolución, que el peronismo clásico, los radicales alfonsinistas, el Frepaso y la izquierda promovieron para destruir lo actuado en los noventa, todo envuelto en un discurso nacional y popular que nos ha arrastrado a esta gravísima crisis.­

 Diario "La Prensa", 18/12/2021.

https://www.laprensa.com.ar/510260-A-veinte-anos-de-la-contrarrevolucion-progresista-del-2001.note.aspx

lunes, junio 20, 2016

20 DE JUNIO DE 1820: Día de los tres Gobernadores. Cuando Buenos Aires tuvo tres gobernadores y ninguno.

Buenos Aires se había constituído como provincia independiente, y su primer gobernador fue Sarratea.
Eran tiempos en que la anarquía triunfa sobre la unidad nacional.
Se conoce como el “Día de los tres Gobernadores” al 20 de Junio de 1820 –relatado en la historia argentina por “el Taita Mayor de la Historia Oficial, Bartolomé Mitre) cuando el poder ejecutivo de Buenos Aires fue ejercido simultáneamente por tres gobernadores: Ildefonso Ramos Mejía (quien ese mismo 20 de junio renunció ante la Junta de Representantes), Miguel Estanislao Soler (apoyado por López y el Cabildo de Luján) y el propio Cabildo de Buenos Aires como cuerpo colegiado, que ante la renuncia de Ramos Mejía decidió reasumir el poder.
Algunos historiadores, no obstante, coinciden en que tal denominación es incorrecta en virtud del total vacío de poder y los tres autodenominados gobernadores no fueron reconocidos por la legislatura.
“Ese día, el gobernador “propietario” Ildefonso Ramos Mejía presentó su renuncia ante la Junta de Representantes. La junta depositó el bastón de mando en el Cabildo y le ordenó a sus miembros que avisaran al General Soler –que acababa de ser nombrado gobernador en el Cabildo de Luján- que ya podía entrar en Buenos Aires. Este fue el último acto de la Junta que resolvió disolverse. Pero Soler se negó a entrar a Buenos Aires y sólo lo hizo el 22 de Junio para asumir el cargo. La capital estuvo sin gobernador durante casi tres días” (“Cuando Buenos Aires tuvo tres gobernadores y ninguno”. Autor: Felipe Pigna).
Ese mismo día moría el General Manuel Belgrano, en la casa de su padre, el comerciante Domingo Belgrano. Tenía 50 años y el hígado destrozado. A las siete de la mañana.
"Triste funeral, pobre y sombrío, que se hizo en una iglesia junto al río, en esta capital al ciudadano, brigadier general Manuel Belgrano", escribió el sacerdote Castañeda en su periódico, "El despertador teofilantrópico". En junio de 1820, fue el único diario que lo recordó.
El mármol de la cómoda de un hermano suyo, Miguel Belgrano, se usó como lápida. El ataúd de pino, cubierto con un paño negro y cal, se ubicó junto a la puerta del atrio de Santo Domingo.