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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

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"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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lunes, julio 10, 2023

La declaración de la Independencia.

 

Por Ana María Musicó Aschiero (*)

Hacia 1815 la revolución rioplatense atravesaba circunstancias críticas en el ámbito político militar: Fernando VII había vuelto a ocupar el trono de España e intentaba una ofensiva de gran envergadura para recuperar sus colonias. Derrotado Rondeau en Sipe Sipe, la frontera norte del antiguo virreinato quedó únicamente confiada a los guerrilleros de Güemes; Paraguay permanecía neutral y aunque en 1814 los patriotas habían tomado Montevideo después de la victoria de Brown en la batalla del Buceo, en el resto de Latinoamérica prácticamente todos los movimientos revolucionarios afines con el de Buenos Aires habían sido sofocados. Morelos había caído en México, Bolívar había sido derrotado en Venezuela y en octubre de 1814 los realistas habían vencido a los patriotas chilenos en Rancagua.

Ante esta situación se manifestó en el Río de la Plata la necesidad de declarar la independencia, cuestión que aún no había sido mencionada expresamente aunque el antiguo virreinato ya se perfilaba como un país, puesto que a partir de la Asamblea de 1813 tenía bandera, himno y moneda propia; legislaba con leyes progresistas, tales como la abolición de la esclavitud, de la trata de negros, de los títulos de nobleza y de los mayorazgos, y había establecido la libertad de imprenta. El director Álvarez Thomas convocó un congreso general que debería reunirse en una provincia central, para no generar celos y desconfianzas en las demás. Se eligió como lugar de reunión la ciudad de San Miguel de Tucumán, capital de la provincia homónima gobernada por Bernabé Araoz.
Las provincias del litoral y la Banda Oriental no enviaron representantes. Los delegados que asistieron se reunieron en asamblea el 24 marzo de 1816 y designaron presidente a Francisco Narciso de Laprida, representante de San Juan. El vicepresidente fue el salteño Mariano Boedo y los dos secretarios Juan J. Paso de Buenos Aires y José M. Serrano de Charcas. El resto de los congresales fueron: Antonio Sáenz, José Darragueira, Fray Cayetano Rodríguez, Pedro Medrano, Esteban Gascón y Tomás Manuel de Anchorena por Buenos Aires. Tomás Godoy Cruz y Juan A.Maza por Mendoza. José I.Gorriti por Salta. Juan Martín de Pueyrredón por San Luis. Fray Justo Santa María de Oro por San Juan. Pedro de Uriarte y Pedro L. Gallo por Santiago del Estero. Tomás Godoy Cruz y Juan A. Maza por Mendoza. Esteban Gascónia, Manuel A. Acevedo y José E. Colombres por Catamarca. Teodoro Sanchez de Bustamante por Jujuy. Córdoba envió a Eduardo Perez Bulnes, Jerónimo Salguero de Cabrera y Cabrera, José A.Cabrera y Miguel C. del Corro. Por Tucumán estuvieron Pedro M.Araoz y José I. Thames. Del Alto Perú asistieron los representantes de Chichas, Potosí, Charcas, Mizque y Cochabamba, Pedro Ignacio Rivera, José Pacheco de Melo, Mariano Sánchez de Loria y Jose Severo Malabia. Esos territorios posteriormente integrarían Bolivia.
El 3 de mayo eligieron Director Supremo de las Provincias Unidas a Juan Martín de Pueyrredón, y bajo la presión de esclarecidos militantes de la revolución como Güemes, Belgrano y San Martín, el 9 de julio de 1816 los congresales declararon solemnemente que era “voluntad unánime e indubitable de estas provincias romper los violentos vínculos que las ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojados e investirse del alto carácter de nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y su metrópoli”. El Congreso sesionó en San Miguel de Tucumán hasta enero de 1817 y luego se trasladó a Buenos Aires. Ejerció sus funciones hasta febrero de 1820 en que fue disuelto.
Algunos días después los propios diputados juraron defender la independencia, y deliberadamente agregaron en la fórmula del juramento que se opondrían a toda otra dominación extranjera, con lo que se detenían ciertas gestiones en favor de un protectorado inglés.
 

CRONICA EXTRANJERA
Resulta interesante analizar la visión de dos cronistas extranjeros acerca de la declaración de nuestra independencia.
Paul Groussac, escritor francés de profunda formación humanista, quien vivió en la Argentina entre 1884 y 1929 y ejerció entre otros cargos los de director general de educación y jefe de la Biblioteca Nacional, afirmó que el Congreso ejerció los más variados poderes: fue constituyente puesto que dictó el Reglamento de 1817 y la Constitución de 1819; legislativo porque sancionó numerosas leyes, judicial porque sustanció causas de ese fuero; electoral porque designó al Director Supremo y ejecutivo por sus reiteradas intervenciones en los actos de gobierno y administración.
Otro extranjero que también se refirió al tema fue el oficial sueco Jean Adam Graaner, enviado al Rio de la Plata por el príncipe heredero de Suecia Jean B. Bernardotte con el objetivo de estrechar lazos con el nuevo gobierno. Como testigo presencial Graaner describió en detalle los festejos celebratorios de la Independencia, acaecidos el 25 de julio en las afueras de la ciudad de Tucumán. Durante las dos estadías que realizara al país entre 1816 y 1819, mantuvo amistad con la familia política del General San Martín, al que llegó a conocer y tratar personalmente. En varias oportunidades se entrevistó con el Director Pueyrredón, el que le manifestó su interés por mantener relaciones con Suecia. Luego de su primera visita envió al Principe Bernardotte un informe titulado “Las provincias del Río de la Plata en 1816” en el que, entre otras cosas, escribía: “El 25 de julio fue el día fijado para la celebración de la independencia en la provincia de Tucumán. Un pueblo innumerable concurrió en estos días a las inmensas llanuras de San Miguel. Más de cinco mil milicianos de la provincia se presentaron a caballo, armados de lanza, sable y algunos con fusiles y con las armas originarias del país, lazos y boleadoras. La descripción de estas últimas -las boleadoras- me obligaría a ser demasiado minucioso, pero tengo ejemplares en mi poder. Las lágrimas de alegría, los transportes de entusiasmo que se advertían por todas partes, dieron a esta ceremonia un carácter de solemnidad que se intensificó por la feliz idea que tuvieron de reunir al pueblo sobre el mismo campo de batalla donde cuatro años antes las tropas del general español Tristán fueron derrotadas por los patriotas. /al mando de Belgrano. Allí juraron ahora, sobre la tumba misma de sus compañeros de armas, defender con su sangre, con su fortuna y con todo lo que fuera para ellos más precioso, la independencia de su patria. Todo se desarrolló con un orden y una disciplina que no me esperaba. Después que el Gobernador de la provincia dio por terminada la ceremonia, el General Belgrano tomo la palabra y arengó al pueblo con mucha vehemencia…”.
Respecto de la legendaria casa de doña Francisca Bazán de Laguna donde sesionara el Congreso también existe una abundante literatura, pero como reflexión final queremos recordar las palabras del historiador Julio Irazusta al respecto: “La humilde sala donde se declaró la Independencia nos enseña que no se necesitan palacios lujosos, edificios monumentales para reunir congresos que tomen decisiones trascendentes, que la política no se mide por el tamaño material de los países y que el heroísmo, con toda la complejidad de facultades intelectuales y volitivas que comporta, basta para dar existencia y fama a una nueva nación”.

(*) Licenciada. Miembro de Número del Instituto Argentino de Historia Militar.

Publicado en Diario LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/531988-La-declaracion-de-la-Independencia.note.aspx

domingo, julio 09, 2023

El Doodle anual de hoy celebra el Día de la Independencia de Argentina 2023.

 


Día de la Independencia de Argentina 2023.

¡El Doodle anual de hoy celebra el Día de la Independencia de Argentina 2023!

¡Feliz Día de la Independencia! 

1816 - DÍA DE LA INDEPENDENCIA. Este domingo 9 de julio es feriado en nuestra Argentina se celebra un nuevo aniversario del Día de la Independencia que se declaró en el Congreso de Tucumán en la casa de Francisca Bazán de Laguna.

La casa histórica de Tucumán se construyó en 1760. Pertenecía a una importante familia local, la de Francisca Bazán, esposa de Miguel Laguna y contaba con varias habitaciones, patios que las conectaban y su único ornamento eran unas columnas salomónicas ubicadas a los costados de la puerta principal.

Esta casa fue alquilada por el gobierno revolucionario, que la ocupó como cuartel para oficiales y tropa, por lo menos en los meses que siguieron a la Batalla de Tucumán.

Permanecía en manos del Estado en concepto de alquiler cuando fue asignada para las sesiones del Congreso de Tucumán, que funcionó en ella entre marzo de 1816 y enero del año siguiente.

Después de ser sede del Congreso donde se declaró la Independencia, fue alquilada para la imprenta del ejército, el servicio de Telégrafo y el Juzgado Federal.

Tras el traslado del Congreso a Buenos Aires, la casa fue destinada a diversos usos, y devuelta a sus propietarios en algún momento de la crisis conocida como la Anarquía del Año XX. Pasó a ser propiedad de Carmen Zavalía, casada con su tío Pedro Patricio Zavalía. Su estado parece haber sido ruinoso, por lo que los esposos Zavalía demolieron las construcciones del segundo patio, recontruyéndolas en un estilo más moderno.

En 1874, la casa fue definitivamente adquirida por el estado nacional argentino que la destinó a edificio de Correos, anexándole posteriormente el servicio de Telégrafo. El lugar fue sede de las primeras manifestaciones de conmemoración de la Declaración de la Independencia, que comenzaron durante los años 1880.

Fue declarada en 1941 Monumento histórico.

Otras Efemérides argentinas.

1853 - CONSTITUCIÓN NACIONAL. Trece de las 14 provincias de la Confederación Argentina juran la Constitución Nacional aprobada por el Congreso Constituyente de la ciudad de Santa Fe y promulgada el 1 de mayo de 1853. Fue rechazada por la provincia de Buenos Aires, que se separó de la confederación y formó el Estado de Buenos Aires hasta 1859.

1859  España firma el tratado de paz y amistad con Argentina, por el que reconoce por primera vez, la independencia y soberanía del Estado argentino.

9 de julio del 2011. En medio de una gira por Centroamérica, sicarios asesinan en la ciudad de Guatemala al cantautor y escritor argentino Facundo Cabral a la edad de 78 años. Víctima de un atentado aparentemente dirigido al empresario Henry Fariñas el cual conducía al cantautor y a su representante al Aeropuerto Internacional La Aurora desde el hotel donde se hospedaba, para continuar en Nicaragua con su gira de presentaciones  en el Bulevar Liberación, quedando únicamente herido el empresario y fallecido el cantautor.

9 de julio del 2019. Fernando de la Rúa el ex presidente quien en 2001 renunció a su mandato en un triste y solitario final en medio de una severa crisis económica y un estallido social que dejó 39 muertos a causa de casos de represión ilegal. Fallece, a las 7:10, a los 81 años, el martes 9 de julio de 2019 en el Instituto de Rehabilitación y Educación Terapéutica Fleni sede Escobar, donde se encontraba internado a causa de una descompensación cardíaca y renal derivada de su cuadro.

El presidente Mauricio Macri decretó tres días de duelo nacional.​ El funeral de Estado tuvo lugar en el Salón de los Pasos Perdidos de la Cámara de Diputados. Sus restos fueron sepultados en el Cementerio Memorial de Pilar.

TANGO INDEPENDENCIA.

 Poco antes del centenario de la independencia Argentina, los festejos fueron centrándose en la rivera del Riachuelo. En los cafetines cantantes del barrio de La Boca, atendidos por camareras que de alguna manera estaban relacionadas con el tango. De todas formas en esos cafetines, no se bailaba, solamente se acudía para escucharlo y así cada noche se congregaban cientos de parroquianos en busca de esa nueva música que aún no había abandonado los suburbios.

      Figuras prestigiosas de nuestro mundo artístico y literario como: José Ingenieros, Belisario Roldán, Evaristo Carriego, Joaquín de Vedia, Florencio Sánchez, etc. entre tantos otros, emprendían sus nocturnas incursiones desde el centro de la Ciudad hacia la zona señalada. El medio de transporte eran los usuales coches de caballos de época. El tango que se estrenó para los festejos Patrios fue el que pertenece a Alfredo Bevilacqua al que le llamaban "El pasajero sin boleto" porque nació en 1874 en un tren en marcha del primitivo Ferrocarril del Norte que partía de la Estación Retiro y orillaba el río por los pueblitos cercanos hasta el barrio de Olivos. Como no podía ser de otra manera el título del tango fué "INDEPENDENCIA".
PUBLICADO EN A SOLAS CON EL TANGO DE CARLOS BASABE.
A solas con el tango un sitio tanguero de Carlitos Basabe.


TANGO INDEPENDENCIA.

sábado, julio 09, 2022

9 de julio: La construcción de la Patria por Norberto Galasso.

 


9 de julio: La construcción de la Patria.

La importancia de la Declaración de Independencia en el Congreso de Tucumán y las confusiones escolares con la Revolución del 25 de Mayo. El rol clave de Belgrano, San Martín y Güemes, frente a la mirada porteña que le daba la espalda a América Latina.
Por Norberto Galasso.

Para comprender la historia del 9 de julio de 1816 y la Declaración de Independencia es preciso recordar que la Revolución del 25 de Mayo representó un cambio de gobierno en el que se reemplazó la figura del virrey por una junta popular. Insisto, no hubo ninguna declaración de independencia e, incluso, se mantuvo la bandera española en el frente de la Casa de Gobierno.

En una carta decisiva del 18 de julio de 1814, el Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, Gervasio Posadas, escribió a José de San Martín: “Napoleón ha sido derrotado y nos ha dejado en los cuernos del toro”, le explicó, precisando que Fernando VII había vuelto al trono de España pero con un giro a la derecha. En la nota le informó que habían empezado a perseguir a los liberales, encarcelado a miles de personas y restablecido la Inquisición. También le dijo que había anulado la Constitución liberal progresista de 1812 y vuelto al absolutismo monárquico, de tal modo que había decidido enviar dos flotas para recuperar estas tierras de América, que él ya no consideraba que eran provincias, como creía la Junta Central de Sevilla, sino colonias de España. Frente a esa situación, Posadas consideró que era necesario tomar una decisión y propuso en la carta a San Martín: “Tendremos que cambiar todos nuestros criterios como consecuencia de este hecho”.
A partir de ese momento, San Martín comenzó a presionar para que se convoque a un Congreso en el que se declare la independencia de España y se organicen estas tierras con un gobierno propio y una Constitución.

Este proceso se profundizó en los próximos dos años, hasta que los congresales finalmente se reunieron el 9 de julio de 1816 y declararon la Independencia.

Una vez explicado esto, es importante señalar que la historia escolar ha simplificado mucho todo este proceso, porque pareciera que lo que se declaró fue la Independencia de Argentina, cuando en realidad fue la Independencia de las Provincias Unidas de Sudamérica.

Otro aspecto considerado erróneamente, que a veces se repite en los colegios, es que al Congreso de Tucumán asistieron representantes de todas las provincias, cuando no fue así.

Del sur no podía ir nadie porque estaban habitados por los pueblos originarios.

De la zona del litoral tampoco fueron. Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y el territorio de Misiones habían participado en el Congreso organizado por José Gervasio Artigas en 1815, donde declararon la independencia un tiempo antes.

En cambio, al Congreso de Tucumán concurrieron los pueblos altos peruanos, es decir, Charcas, La Plata - Cochabamba y otros pueblos que hoy pertenecen a Bolivia. Es decir, que tuvo características distintas a las que se difundieron en la historia de Ibáñez, Astolfi y los otros discípulos de Bartolomé Mitre.

Los congresales fueron los representantes de las provincias del centro y norte de lo que es hoy la Argentina y de pueblos que hoy son parte de Bolivia. Eso explica que la Declaración de la Independencia fuera publicada en quechua y en varios idiomas correspondientes a las etnias que intervinieron, evidenciando el sentido latinoamericano de la Constitución de ese Congreso. Fue algo muy distinto de lo que a veces se presume como un Congreso exclusivamente de la Argentina.

Al declararse la independencia, entre los congresales surgió la necesidad de explicarle al mundo los motivos de esa trascendente determinación. Entonces, el Congreso de Tucumán aprobó un manifiesto que ha sido borrado de la historia de Mitre y que si bien fue rescatado por algunos historiadores revisionistas, no tuvo demasiada difusión.
En ese documento, el Congreso de Tucumán se dirigió al rey Fernando VII planteándole: “Nosotros que fuimos leales en 1810 a la vicisitudes que usted el rey sufría y lo acompañamos jurando prácticamente en casi todas la América del Sur en nombre del rey Fernando VII, nos encontramos con que repuesto en el trono en 1814 después de la derrota de Napoleón, usted lo que hace es perseguirnos y pretender actuar bélicamente contra nosotros, que dejaríamos de ser provincia para hacer otra vez lo que fuimos antes colonias”.

También se hizo un relato de los años en que hubo saqueos y explotación por parte del absolutismo monárquico español, lo que no significó hablar en contra de España sino referirse a la España negra, muy distinta a la que había hecho la Constitución de 1812, de las Cortes de Cádiz, que luego fue anulada por Fernando VII. Planteada esta situación, fue necesario organizar el nuevo país que se había declarado independiente. Y ahí fue donde Manuel Belgrano, que había estado en Europa, llegó con la noticia que se habían repuesto todos los reyes y que la única forma de ser reconocidos independientes era impulsar una monarquía constitucional.

Esto fue lo que llevó a Bartolomé Mitre a sostener que Belgrano y San Martín habían declinado en sus posiciones republicanas, lo que no fue cierto porque lo que realmente planteaban era acomodarse a la situación del momento, que impedía la declaración de un país libre independiente de acuerdo con la concepción de la Revolución Francesa, que había sido derrotada después de todos estos años.

Entonces, apareció Belgrano con su idea de impulsar una monarquía incaica, lo que permitiría no recurrir a una dinastía europea, sino a los hombres de los pueblos originarios. Así, se habló de un hermano de Túpac Amaru y de Dionisio Inca Yupanqui, un militar que había representado a América en las Cortes de Cádiz.

Con el apoyo de Miguel Martín Güemes desde el norte y San Martín que lo consideraba muy interesante, Belgrano finalmente lo anunció en un encuentro con caciques de los pueblos originarios. Por supuesto, ellos estuvieron muy contentos con esta nueva característica que tomaría la organización del país, ligada a toda la historia anterior.

A medida que avanzaba el proyecto que establecería la capital en el Cuzco, intervino un representante de Buenos Aires para buscar frenar lo que se consideró una política antiporteña, y ese personaje fue nada menos que Tomás de Anchorena: “Qué es lo que se pretende al poner de rey a un pata sucias que habría que ir a buscarlo borracho en alguna chichería del Alto Perú, un hombre de la raza color chocolate”, preguntó.

El desprecio de los porteños, que todavía se observa en algunos casos con respecto a las provincias del país y al resto de América Latina, se evidenció en esta ofensiva de Anchorena para trabajar el proyecto de la monarquía incaica.

Así fue como el Congreso de Tucumán declaró la independencia pero no dictó la Constitución ni impulsó ninguna organización de las autoridades.

Tiempo después, el Congreso trasladó sus sesiones a Buenos Aires y en 1819 intentó coronar al Príncipe de Luca, lo que iba a significar entregar todo a una dinastía europea. Esta jugada fue frustrada por la acción de los caudillos, lo que se confirmó en 1820 con la presencia viva de Francisco “Pancho” Ramírez, Estanislao López y otros líderes provinciales, que confirmaron que ya no era posible aquella actitud de sumisión frente a los europeos.

De esta manera, el Congreso de Tucumán declaró exclusivamente la independencia, con ese documento poco conocido en el que se explica la diferencia entre la Revolución del 25 de Mayo de 1810 y la Declaración de la Independencia que se postergó como consecuencia de la frustración de la revolución española. Allí jugaron un rol importantísimo Belgrano, San Martín y Güemes. Y, como siempre, los diputados de Buenos Aires evidenciaron la concepción de la patria chica, del puerto y de la Aduana, con un lamentable desconocimiento a los pueblos del resto de América Latina.
PUBLICADO POR TELAM. Imagen: TELAM.

viernes, julio 08, 2022

Juan Martín de Pueyrredón en el Congreso de Tucumán.

Juan Martín de Pueyrredón en el Congreso de Tucumán.

Por Roberto L. Elissalde.

Se cumple el 206 aniversario de la declaración de la Independencia, y es conveniente reflexionar sobre una de las figuras que de algún modo han sufrido el olvido en nuestra historia y fue uno de los gestores de esa fecha. Se trata de Juan Martín de Pueyrredón.

De la lectura del Redactor del Congreso Nacional, sabemos que el 25 de marzo, al día siguiente a su instalación, el cuerpo aprobó los poderes de algunos de los representantes de las provincias, entre ellos el don Juan Martín por San Luis. ­

El acta del 6 de abril da cuenta que "ese día estaba destinado por la justicia para el castigo de once miserables delincuentes, que en complot con cinco más habían desertado escandalosamente de las banderas de la patria, llevando consigo armas, y municiones con que agravaron su crimen, haciendo fuego a una partida, que se destacó para apresarlos''.

Después de reconocer los congresales que "el tenor de las leyes es un remedio de la sociedad enferma'', pero que la gente "miraba en los reos unas víctimas, que iban a inmolarse en aras de la patria en expiaciones de crímenes cometidos contra ella misma. Pero once vidas perdidas en un momento, después de tantas que han perecido pausadamente al rigor del fuego, de la espada, le presentaban un espectáculo desagradable, y que ponían en tortura los sentimientos de su piedad''.

MISERICORDIA­.

­Esa mañana a las 8 el presidente Mariano Medrano convocó a los demás diputados y les pidió misericordia "para aquellos miserables y tuvo el dulce placer de ver apoyada su piadosa moción por el consentimiento unánime del Cuerpo Soberano''. De inmediato, los diputados Calixto del Corro, Juan Martín de Pueyrredon y fueron comisionados para anunciar en nombre del Congreso el perdón de los delincuentes.­

Dice el acta que "ya caminaban al suplicio'', los tres diputados "se colocaron en el centro del cuadro que había formado la tropa, y pasaron orden al comandante por medio de un edecán, para que presentase en aquel punto los reos. Cuando éstos llegaron, escoltados, como es costumbre, de los ejecutores de la justicia con todo aquel imponente aparato que diera la severidad de las leyes, y haciendo alto, se disponían a oír por última vez el fallo de su muerte, el ciudadano diputado Pueyrredon fijó la atención del pueblo y con voz perceptible de todos dijo: El Soberano Congreso en honor de su instalación gloriosa perdona a estos miserables reos. Perdón, perdón, y Viva la Patria''. Las palabras de Pueyrredon fueron respondidas por el pueblo con repetidos "Viva la Patria", "Viva el Soberano Congreso", mientras la emoción embargaba a los presentes: "...después de la primera sorpresa inundaron el macilento rostro de los ya felices delincuentes. Se arrojaron estos luego a los pies de sus libertadores, y bendijeron a gritos la mano liberal que se había extendido para salvarlos''. Al momento fueron colocados en sus respectivos cuerpos, les entregaron las armas recordándoles "que la patria les devolvía una vez la vida'', leyéndose en los cuatro ángulos de la formación la sentencia y el decreto del perdón.­

Con motivo del movimiento del 14 y 15 de abril en La Rioja, el Congreso resolvió el 23 de abril destinar a aquel punto en su nombre al teniente coronel Alejandro Heredia, quien debía obrar según las instrucciones dadas por los diputados Pueyrredon, Antonio Sáenz y Tomás Godoy Cruz. Igualmente en esa misma sesión don Juan Martín fue nombrado por pluralidad de votos junto con sus colegas Medrano, Castro, Acevedo, Thames, Oro, Sánchez de Bustamante, Bulnes e Iriarte para la redacción del reglamento que debía dársele al futuro Director Supremo.­

EMPRESTITO FORZOSO­.

En la sesión del 27 de abril a raíz del reclamo del comandante del batallón del Nº 10 sobre una paga atrasada, demorada por una escasez de fondos, los diputados Pueyrredon y José Darregueira apoyaron que "se exija un empréstito forzoso a los españoles europeos de la ciudad de Tucumán''.­

El 3 de mayo de 1816 los congresales se reunieron a las 11 de la mañana en sesión extraordinaria, con el fin de nombrar al Supremo Director del Estado, que tuvo asistencia perfecta, a excepción del representante Cabrera que no concurrió por estar enfermo, pero "mandó su voto en pliego cerrado por mano del diputado Salguero''.

Dicen las actas, que el presidente Pedro Ignacio de Castro Barros abrió la sesión "en presencia de un numeroso pueblo"; en sus palabras destacó los males que sufriría la Patria si el designado no fuera una persona de recomendables cualidades. Como ahora por ser parte de la esencia humana, instó a abandonar las "miras particulares, y fijarse únicamente en el bien común, y en las ventajas de los pueblos que esperaban en el Supremo Director del Estado el don más precioso y más interesante", como lo afirmara el sueco Jean Adam Graaner el Congreso "comenzó sus trabajos con mucho celo, pero dentro de una gran confusión. Con todo, poco a poco los congresistas fueron desarrollando sus ideas''.­

Se procedió inmediatamente a la votación de 23 diputados de los 25 presentes votaron por "el señor diputado por la ciudad de San Luis, Coronel Mayor don Juan Martín de Pueyrredon, y publicado allí mismo el nombramiento, fue aclamado por el pueblo espectador a la barra''. Inmediatamente hizo uso de la palabra el nombrado, quien después de resaltar que no se encontraba con aptitudes "para un empleo de tanta consecuencia" y conociendo sus limitaciones personales, creía conveniente fuera otra persona con luces suficientes, pero que "debiendo sacrificarse por la felicidad de su patria" debía sacrificarse respetando la voluntad de los diputados. Acto seguido prestó juramento y colocado en un sitial de preferencia escuchó la palabra del presidente del cuerpo quien invocó al cielo "prevenir sus pasos con los aciertos, presidir en sus deliberaciones, y guiarlos por las sendas de la paz, de la justicia y de la verdad para consuelo y satisfacción de los pueblos y provincias de la Unión".

GÜEMES VS. RONDEAU­.

­Citados los congresales para esa misma tarde a las siete, el Director pidió permiso para dirigir la palabra y expuso que en la situación del Estado, si bien era importante su presencia en la capital, "centro de las relaciones, cuidados y negocios, creía no menos importante pasar al Ejército, y reconocer su Estado para tomar con exacto conocimiento las providencias, y medidas, que su presencia y las circunstancias podrían hacer oportunas".

A las urgencias materiales, debía mantener la disciplina y el orden, relajadas de algún modo por las diferencias entre el gobernador de Salta Güemes y el jefe del Ejército del Norte, general Rondeau, que habían llegado casi a las manos y que el mismo Congreso debió enviar apenas iniciadas las sesiones un oficio, instándolos a terminar con esas funestas consecuencias. Volviendo al testimonio del mencionado Graaner consideraba al nuevo Director "uno de los hombres más ilustrados" del momento; "más político que soldado, trataba de ganarse la voluntad de todos los partidos y de unir las facciones opuestas por medios pacíficos, y en eso ha obtenido un resultado superior a cuanto pudiera esperarse"­

Hasta aquí la actividad de Pueyrredon en el Congreso de Tucumán representando a la provincia de San Luis. Es un tema poco recordado como lo comentamos muchas veces con el colega puntano Juan José Laborda Ibarra que ha estudiado la presencia de don Juan Martín en aquellas tierras.

Triste destino el de nuestro prócer, en la memoria póstuma; la plaza que lleva su nombre y en la que está su monumento en la ciudad de Buenos Aires es llamada por la de la estación ferroviaria Flores; en la provincia de Buenos Aires el partido que lo recuerda es eclipsado por el nombre de su ciudad cabecera Mar del Plata. Y lo más lamentable es que su busto que debiera estar con los de los presidentes argentinos, en el salón dedicado a ellos en la Casa de Gobierno, ya que desempeñaba la primera magistratura al declararse la independencia, jamás fue colocado a pesar de las muchas veces que lo hemos comentado en distintos medios, cuando el bicentenario de la Independencia en el 2016. Esperemos en esta fecha despertar la conciencia de los hombres públicos.­

Autor: Roberto L. Elissalde. 

Historiador. Vicepresidente de la Academia Argentina de Artes y Ciencias de la Comunicación.

PUBLICADO EN DIARIO LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/517778-Juan-Martin-de-Pueyrredon-en-el-Congreso-de-Tucuman.note.aspx

sábado, noviembre 27, 2021

EL PARÍ.

 


EL PARÍ.

Quizás para algunos decir "Warnes" sólo los remita a una calle de Buenos Aires, en donde se venden repuestos automotores de dudosa procedencia. Probablemente pocos sepan el origen del nombre Warnes.

Dicha calle homenajea a un PATRIOTA, Héroe de nuestra Guerra de Independencia.

Ignacio José Javier Warnes y García de Zúñiga, había nacido en la Ciudad de Buenos Aires en 1770.

De larga carrera dentro de las Armas sería muy extenso hacer un resumen de su vida militar. Sólo daremos los nombres de las Batallas más sobresalientes en donde combatió: Invasiones Inglesas. Expedición al Paraguay de Belgrano (donde cae prisionero de los paraguayos), Tucumán, Salta, Vilcapugio, Ayohuma...

Fue uno de los vencedores de la Batalla de la Florida (25 de mayo de 1814), que da nombre a la importante calle céntrica de Buenos Aires, y a la localidad del conurbano bonaerense.

Combatió al lado de la General Juana Azurduy y de su esposo Manuel Padilla.

Hasta que llegó la "Batalla del Parí" en Santa Cruz de la Sierra, actual Bolivia.

Warnes, al mando de 1000 hombres, se enfrenta a 1600 hombres del Rey a las ordenes de Francisco Javier Aguilera.

Warnes, encabezando la caballería patriota destroza sin piedad a las fuerzas de Aguilera. La victoria está del lado de los independentistas. Sin embargo, sucede lo impensado. Una bala de cañón mata al caballo de Warnes, y en su caída, atrapa la pierna de su jinete. Desdichadamente, el Coronel Ignacio Warnes no tuvo a su lado un Cabral, y pronto es atravesado de un bayonetazo. Muerto el Jefe, los patriotas se desconciertan. Y lo que era una victoria segura, se transforma en derrota. De los 1000 combatientes de Warnes, 650 mueren durante el combate, y de los 1600 realistas, mueren 1400. En un acto de suprema ignominia, Aguilera, el vencedor, manda degollar a los prisioneros patriotas. La Batalla del Parí fue la más sangrienta de todas las batallas de la Guerra de Independencia, en proporción a la cantidad de muertos y la cantidad de combatientes.

Al día siguiente de la Batalla, Aguilera entra a la Ciudad de Santa Cruz de la Sierra. Pero sus hombres no llevan por delante el Estandarte Real, sino que avanzan llevando la cabeza de Warnes clavada en una pica.

Ignacio José Warnes es Héroe Nacional de Bolivia. Diversas estatuas lo recuerdan, como también una Ciudad que lleva su nombre y un Departamento de la Provincia de Santa Cruz.

Quisimos recordar a éste patriota olvidado hoy precisamente. Porque hoy se cumplen 205 años de la Batalla del Parí (21 de noviembre de 1816), batalla sangrienta en donde el Coronel Ignacio José Javier Warnes y García de Zúñiga ofrendaba su vida por la Patria naciente.

Nuestro recuerdo y homenaje a éste valiente.

Esta es una foto muy especial, que encontramos hace ya varios años.

Es Rommel Pantoja (ya fallecido), descendiente directo de Warnes.

En la foto vemos a Pantoja mostrando unas espuelas sobre un cojín. Esas espuelas pertenecieron a su ancestro, el Coronel Ignacio Warnes.

Publicado en Granaderos Bicentenario / Facebook.

lunes, julio 12, 2021

Nuestra Independencia y la batalla de Waterloo.

Nuestra Independencia y la batalla de Waterloo.

Omar Locatelli (*)

"Como no sabían que era imposible lo hicieron"

Escribir sobre nuestra independencia a 205 años de la misma, más que un honor y un orgullo es una responsabilidad y un deber para todo ciudadano que trate de ser conocedor de sus raíces y, más que nada de quienes la forjaron al decir de Sarmiento “con la espada, con la pluma y la palabra”.

Porque ella, la independencia, se ha nutrido de valientes personalidades que dejando de lado profesión, bienes e ideales se sometieron al bien común del momento para crear una nueva nación entendida como una comunidad de sentimientos más que un estado jurídicamente organizado, a fin de justificar ideas que hoy nos parezcan extremas, sin ubicarlas en el tiempo y situación en que fueron pensadas.

Los anhelos de libertad evidenciaron la unión de un heroico pueblo, cuando el intento británico de ocupación, hicieron estallar su bravura para desalojar en dos oportunidades y rechazarlos hasta terminar con sus ambiciones. Los criollos del momento sintieron la pri-mera necesidad de unión ante un enemigo común, incluso hasta los caciques Epumer, Errepuento y Turuñamqui, ofrecieron contribuir con hasta 20.000 “gentes de guerra”, con 5 caballos cada uno para ser los primeros en embestir a esos “colorados”. Los lazos con Europa comenzaban a romperse y los propios a afiatarse.

Tanto así que, 4 años más tarde ya hubieran crecido, hasta permitir forjar un ejército en ciernes para respaldar el asomo revolucionario de mayo de 1810, a fin de separarse, de alguna forma, de la corona española presa por Napoleón. Allí nacieron los esfuerzos libertarios, no solo militares sino también económicos, cuando el cónsul del momento Don Manuel Belgrano abogó por los primeros esbozos de favorecer con sus medidas una insipiente economía que regulara el comercio autóctono a fin de lograr un desarrollo criollo que reemplazara los productos que no llegaban del exterior. La independencia seguía atada a los vaivenes de la política europea.

Para independizar el comercio autóctono, el coronel Pedro Andrés García parte en octubre de 1810, con el apoyo de los caciques Epumer, Quintelen y Victoriano, en la búsqueda de las Salinas Grandes para traer fanegas de sal a fin de poder comercializar el mayor elemento productivo del momento: los cueros del ganado vacuno. Esta irrupción en territo-rio inexplorado aún, marca una de las primeras vinculaciones entre los pueblos originarios y los criollos, con el mismo ideal independista, a fin de favorecer una independencia también comercial utilizando las riquezas propias del suelo nacional.

También en el Acta del pedido del Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810, se muestra la apertura gentilicia del espíritu independista al contar con firmas indígenas para contribuir al primer grito de libertad. Esa apertura se refrenda 3 años más tarde cuando la Asamblea del año XIII, abolió la esclavitud de todo tipo para los habitantes del suelo de las incipientes Provincias Unidas del Río de la Plata.

Ese espíritu independentista también se muestra en 1815, cuando por primera vez, el fuer-te de Buenos Aires iza una insignia diferente, al hacerlo con la bandera celeste y blanca creada por el entonces General Manuel Belgrano. También ese es el momento donde el pueblo, a través del cabildo porteño da cuenta de necesitar profundizar ese anhelo libertario de 1810. Este nuevo Cabildo vota un Estatuto Provisional, el 05 de mayo de 1815, para reunir un Congreso, que determinara una forma definitiva de gobierno y una constitución que lo respaldara.

La dificultad del lugar de reunión fue salvada al elegir a la ciudad de Tucumán, por estar equidistante de todas las provincias a reunirse. La representación de cada provincia estaba dada por un diputado cada 15.000 personas o fracción no menor a 7500 habitantes. No obstante, ello, Artigas y su empecinamiento en su intento de formar una Liga del Litoral, no permitió enviar a sus representantes, salvo Córdoba que los envió luego de un gran debate. Los problemas internos comenzaban a aflorar y detenían la evolución de un ideal independentista.

La acción determinante

A mediados de 1815, se produce un hecho que acelera las acciones en pos de la tan ansiada independencia criolla: la batalla de Waterloo. El 18 de junio Napoleón, en la actual Bélgica, es derrotado por la Séptima Coalición cuando decide invadir a los países bajos. El Duque de Wellington, Arthur Wellesley, comandando un ejército de tropas británicas y holandesas, junto al ejército prusiano del mariscal de campo Gebhard von Blücher, dieron cuenta del avasallante avance francés.

A partir de ese momento las potencias vencedoras de Napoleón crean en Septiembre la Santa Alianza, por la cual comienzan a reclamar su derecho a dirimir sobre los destinos de sus anteriores posesiones. Los reyes españoles designan a Pablo Morillo, luego primer Conde de Cartagena, para encabezar una expedición a fin de que recupere sus posesiones americanas.

Como forma de contrarrestar las eventuales acciones realistas, el Almirante Guillermo Brown, en octubre de 1815 había comenzado a reunir una pequeña flota, a disposición del nuevo gobierno rioplatense para asolar los enclaves portuarios godos en el Pacífico, como demostración de un incipiente poderío naval criollo, llegando hasta amenazar al puerto del Callao en el Perú, a mediados del año siguiente. La independencia era una necesidad para justificar la lucha en nombre de algo.

Otro factor determinante fue la derrota criolla en Sipe Sipe en noviembre del mismo año. Rondeau es derrotado y los caudillos criollos insisten en buscar un motivo aglutinante que les permita justificar continuar su lucha contra las fuerzas realistas que buscaban alegar sus derechos de posesión.

En enero de 1816 se activa la reunión de los diputados por la situación reinante y empiezan las sesiones el 24 de marzo del mismo año.

San Martín, anoticiado de la situación después de Waterloo y con el Plan Continental oculto en su cabeza, fue el primero en bregar por la independencia. Les escribe a sus diputados, en abril de 1816, de la urgencia de ser libres del yugo español. Godoy Cruz, diputado por Mendoza, recibe la famosa carta de San Martín, donde le dice que “es más sencillo hacer que un americano sople una botella que los delegados dicten la independencia”. Y agrega como acicateándolos “para los hombres de coraje se han hecho las empresas”.

Otra personalidad, conocedora de la nueva situación española, y en comunicación con San Martín, fue la de Belgrano. En razón de ello, y con las urgencias del momento, expone el 06 de julio de 1816 ante el Congreso de Tucumán, que una forma de gobierno necesaria y perentoria para el momento que se vivía, era una monarquía parlamentaria, a car-

go de un sucesor de Tupac Amaru. En coincidencia con San Martín, la situación anárquica-ca y de difícil control ocasionada por los caudillos del momento, y por las amenazas externas en ciernes, indicaban que tal forma de gobierno podría ser la solución.

El 09 de julio los enviados al congreso, temerarios unos, temerosos otros, escuchan la lectura que efectúa el diputado por Buenos Aires, Juan José Paso, del Acta de la Independencia de las Provincias Unidas de Sud América. Terminada su lectura Francisco Narciso Laprida, diputado por San Juan, quien presidía las sesiones, la hace votar, recibiendo su aprobación por aclamación.

En el título del Acta también se amplía territorialmente la Independencia a Sud América, más allá del antiguo título del Río de la Plata, en razón de abarcar a todos los pueblos que buscaban aunar su madurez política, desde las tierras del Plata hasta el Alto Perú.

Esta honrosa declaración tan solo diez días después se amplió de “ser libres del dominio de los reyes de España y de su metrópoli” a serlo también de cualquier otra potencia extranjera, en razón de la amenaza de una invasión portuguesa a órdenes de Carlos Federico Lecor, quien más tarde ocuparía Montevideo en 1817.

Una vez más la incertidumbre de la evolución del momento hizo que la intrepidez del pueblo criollo del momento -pueblo argentino hoy en día-, supiera sobreponerse a las inclemencias circunstanciales en pos de un ideal de Nación que hoy nos honra.

Sigamos el ejemplo de quienes aún en la penumbra de la historia, pudieron mantener su ideal de independencia y libertad de toda dominación extranjera.

Recordemos las palabras del presidente Avellaneda al decir en un aniversario de la batalla de Maipú en 1880 que: “los pueblos que se apoyan sobre tumbas gloriosas son los que mejor vislumbrarán el porvenir.”

Argentinos “¡VIVA LA PATRIA!”

(*) Coronel (R) – Magister en Historia de la Guerra – Miembro de número del Instituto Argentino de Historia Militar.

 Publicado en Diario "La Prensa", 11 de Julio del 2021.

http://www.laprensa.com.ar/504039-Nuestra-Independencia-y-la-batalla-de-Waterloo.note.aspx

viernes, julio 09, 2021

A propósito del 9 de julio: de liderazgos y “segundas líneas”. Por Ricardo de Tito.


El 9 de julio es fecha de orgullo para toda la América hispana. Sin embargo, y lejos de toda trivialidad, es preciso subrayar que de esa gesta no participó ninguna de las primeras figuras del proceso revolucionario: ni San Martín, Belgrano, Güemes, Pueyrredón o Artigas estuvieron allí; el único de los hombres de Mayo fue el infaltable Juan José Paso, quien leyó en alta voz la declaración redactada.

La Independencia, en efecto, la concretó una “segunda línea” de hombres públicos quienes conformaron un amplio acuerdo práctico.

Tampoco la Primera Junta –que había reunido a varias de las primeras espadas– incluyó a muchos de los políticos más destacados, como Rodríguez Peña, French, Chiclana, Pueyrredón y Vieytes privilegiando –al lado de los insustituibles, Saavedra, Moreno, Castelli y Belgrano–, la inclusión de hombres de bajo perfil, tales los casos de Larrea, Matheu, Azcuénaga y Alberti para integrar una verdadera “Junta”.

Ambos momentos dieron luz entonces a sendas coaliciones políticas que, en Tucumán, concretó aquella “jugada maestra” como la definió San Martín, su principal artífice tras bambalinas.

En los tiempos previos quienes habían fallado en la función pública o no coincidían con el plan continental de la Logia Lautaro, eran dejados a un lado, como sucedió con Dorrego o Alvear. Otros, y en particular quienes peleaban por las autonomías provinciales, eran directamente guerreados como el santiagueño Borges –fusilado–, el primer gobernador electo en Córdoba José Díaz y todos los insurrectos litoraleños donde había otra segunda línea de peso: santafecinos, entrerrianos, correntinos, orientales y misioneros, que no fueron de la partida en Tucumán jugaron un papel clave para que el Congreso pudiera funcionar frenando en las fronteras las ambiciones brasileñas.

Pero nuestro tema es hoy Tucumán que invita a un recorrido por tres barrios porteños en los que se reúne la mayoría de los ignotos congresales: Almagro, Boedo y Palermo.

Mariano Medrano fue quien propuso enmendar el texto para que la independencia se afirmara contra “toda otra dominación extranjera”. Su calle de continuación, el fraile Castro Barros, había “jugado” ya en la Asamblea del año XIII. El salteño Mariano Boedo –además de avenida, barrio señero– ofició como vicepresidente de la sesión; los conspicuos cordobeses Jerónimo Salguero y José Antonio Cabrera eran descendientes del fundador de la ciudad y el obispo Colombres, un emprendedor de la industria azucarera tucumana.

Pérez Bulnes, cordobés, terminará en abierto conflicto con su hermano Juan Pablo, de militancia federal; el santiagueño Pedro Díaz Gallo era, igual que el salteño Manuel Acevedo, Maestro de Artes por la Universidad de Córdoba. Como Colombres, fue diputado por Catamarca, provincia que, así, fue representada por dos “extranjeros”. Entre los bonaerenses figuran Esteban Gascón –natural de Oruro– y el terrateniente Anchorena y, por fin, la esquina “Sánchez y Sánchez” de Rivadavia al 3400 da cuenta de otros dos congresales: el abogado jujeño Sánchez de Bustamante oficia como continuación de Sánchez de Loria, canónigo de la catedral de Charcas.

La traducción del Manifiesto al quechua y al aimara nos lleva a Palermo: corrió por cuenta de José María Serrano, diputado por Charcas. Acevedo, Aráoz, Malabia, Thames, Darregueyra, Gorriti, Pacheco de Melo, Uriarte y Oro estamparon allí su firma pero José Moldes quedó atravesado: sus pliegos como diputado por Salta fueron rechazados. De cualquier modo, se cruza con Pedro Ignacio Rivera, diputado por Mizque y con la avenida Congreso de Tucumán.

Los cuyanos conformaron el bloque “sanmartiniano”. No es casual la presidencia de Narciso de Laprida, y el rol clave de Godoy Cruz y Maza. Pueyrredón, electo como puntano, no estuvo presente: ungido Director Supremo había partido hacia Buenos Aires. Allá por Villa Luro, quedó solito Miguel del Corro que fue enviado por el Congreso a gestionar ante Artigas y terminó por cambiar de bando.

También por el oeste se memora a Cayetano Rodríguez. Finalmente, Antonio Sáenz, primer rector de la UBA, es homenajeado con una importante avenida en el sur porteño, pero no hay calle que recuerde a Fernández Campero –el marqués de Yavi–, que fue electo por Chichas pero prefirió permanecer en la lucha de las republiquetas.

Sintetizando: diez provincias de la actual Argentina tuvieron 24 representantes presentes y de la actual Bolivia hubo cinco diputados por tres provincias. Por su lado, Santa Fe, los Entre-Ríos, las Misiones y la Banda Oriental, agrupadas en la “Liga de los Pueblos Libres”, no enviaron diputados.

Moraleja: casi nadie es indispensable y siempre existen reemplazos con sangre fresca y dispuesta. Los buenos conductores, conscientes de sus límites, no se anotan en todas; los liderazgos corren el riesgo de convertirse en personalismos autoritarios; y resultan inútiles los porfiados en sostenerse en el poder creyéndolo algo inmanente.

La política es un arte que exige dominio de los tiempos para abrir paso a escenarios nuevos y la irreverencia realizada por aquel equipo en Tucumán, cuyos nombres casi nadie recuerda, es prueba fehaciente.

El lugar de “intocables” no fue el destino que eligieron para sí los Moreno, Castelli, San Martín, Belgrano, Saavedra, Güemes, Pueyrredón, Brown o Monteagudo. Tampoco los Padilla, Azurduy, Warnes o Arenales, ni los Viamonte, Rondeau, Las Heras o Balcarce. Menos aún Artigas, Campbell, Diez de Andino, Candioti, Hereñu, Barreiro o Andresito, líderes de la Liga Federal.

Todos ellos se subieron al toro bravío de una revolución en curso y la lógica de la guerra los alejó de todo discurso vacuo sobre transformaciones hipotéticas que nunca llegan: ellos las emprendieron.

La mayoría de los “referentes” del presente, en cambio, se siente insustituible. Memoran el pasado con tono épico pero, amantes del bienestar autocrático, viven en las antípodas de todo ejemplo de desprendimiento. No parecen hacer honor a esta historia.

Ricardo de Titto es historiador. Autor de "Las dos independencias argentinas".

9 de julio: Google celebra el Día de la Independencia con un doodle (garabatear).

 


Este 9 de julio del 2021, Google decidió celebrar el "Día de la Independencia de la Argentina" con un doodle. El buscador, en su ya tradicional forma de festejar las fechas patrias de cada país y homenajear a personalidades.

El diseño de Google tiene en el fondo muestra la bandera nacional argentina y en el centro de todo se encuentra un mate bien servido otra bebida que es "infusión nacional" que compartimos con países como Paraguay, Brasil, Chile, Bolivia, Uruguay, entre otros de la Patria Grande, Nuestra América.

La Independencia de Argentina se consiguió el martes 9 de julio de 1816 en la casa de Francisca Bazán de Laguna, hoy también conocida como la Casa de Tucumán.

La Declaración de Independencia de la Argentina fue una decisión tomada el martes 9 de julio de 1816 por el Congreso de Tucumán, por la cual declaró la formal ruptura de los vínculos de dependencia política de las Provincias Unidas del Río de la Plata con la monarquía española. 

Diez días más tarde, el mismo Congreso renunció también a toda otra dominación extranjera.

lunes, septiembre 16, 2019

Mandatos. Una empresa familiar no es exitosa si obliga a las nuevas generaciones a continuarla.

En las empresas familiares no alcanza con generar rédito económico: no es una firma exitosa si no logra hacerlo manteniendo la armonía entre sus miembros o si se sostiene por mandatos rígidos que obligan a las nuevas generaciones a permanecer dentro y les impiden realizarse profesionalmente. Esas cuestiones fueron discutidas en el panel "Desde una start up familiar hasta la optimización del management y la estructura impositiva" que se realizó hoy en el marco del evento Family Business, organizado por LA NACION.
Carlos H. Enriquez, participante de la charla, contó que inició su carrera en la firma familiar Moño Azul, pero que por falta de motivación se alejó en 2001 y se lanzó a hacer su propio camino. Luego de un paso por el mundo corporativo, cofundó en 2012 la empresa Vista Alegre SRL, que se dedica hoy a la producción de cerezas.
"Arranqué en la empresa familiar en 1975, a los 20 años. Seguí la tradición, la inspiración, el ADN del que me nutría todos los días. Pero llegó un momento en el que sentí que había dado todo lo que tenía que dar y que necesitaba nuevos proyectos. Los fundadores de la empresa se seguían manteniendo ese espacio y no daban todas las oportunidad para crecer que yo esperaba", explicó Enriquez. "Muchas veces el éxito ameseta", añadió.
El empresario señaló que uno de sus tres hijos comenzó a trabajar en la compañía hace 10 días, donde se encuentra haciendo una pasantía. "Para mí no es excluyente que ellos estén ni que trabajen conmigo. Yo el tema de los mandatos lo tengo muy acotado porque lo importante en la vida es hacer lo que a uno le gusta. Yo quiero que ellos sean felices, no exitosos", apuntó.
Para Guillermo Perkins, director académico del Centro de Empresas Familiares del IAE, la definición de éxito es muy subjetiva, y él tiene su propia definición. "Muchas compañías de este tipo crean riqueza y la distribuyen bien. Pero es exitosa si la familia es también feliz gracias a tener esa empresa. Luego considero una tercera dimensión: es exitosa si las personas que intervienen se realizan personalmente. Esas tres cosas tienen que ir juntas", apuntó.
Para el asesor, que se dedica a orientar este tipo de firmas hace 31 años, no hay un modo de imponer a las nuevas generaciones el amor por la compañía familiar e instarlas a continuar con el legado. "A amar se enseña amando lo que hacés, aunque tampoco alcanza, porque cada uno tiene su libertad", dijo.
Para evitar que una empresa familiar genere problemas en las relaciones personales o "arruine el asado del domingo", Perkins señaló que es necesario comprender los cuatro componentes de la relación que une a sus miembros. "Compartimos vida familiar (por eso somos familia), la propiedad de las empresa (por eso somos socios), a veces el directorio (por eso somos colegas) y a veces el laburo diario (por eso somos compañeros de trabajo). A veces nos confundimos y pensamos que somos todo al mismo tiempo", explicó.
Para Ariel Becher, socio de EY Argentina, uno de los principales problemas que surgen en las empresas familiares se relacionan con el manejo de los asuntos impositivos. "Al principio uno no mira mucho los impuestos, es natural enfocarse primero en el negocio, pero las malas decisiones impositivas que se toman al principio pueden traer problemas más adelante", sostuvo.
En este sentido, Becher consideró clave planificar y contar con un especialista en materia fiscal, que puede estar dentro o fuera de la empresa, pero que debe participar activamente de las discusiones y las decisiones de la firma. "El principal obstáculo de las compañías hoy son los impuestos. Que falte esa mirada especializada puede ser un problema para el crecimiento del proyecto", resumió.
Publicado en Diario "La Nación", 11 de septiembre de 2019.