GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“

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"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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domingo, junio 28, 2026

LA "PATRIADA" QUE NO PUDO TORCER LA HISTORIA.

 


LA "PATRIADA" QUE NO PUDO TORCER LA HISTORIA.

Era el 28 de junio de 1966. Un grupo de subversivos luciendo el uniforme del Ejército Argentino, tratan de imponerse al Sr. Presidente de la Nación, el Dr. Arturo Umberto Illia, exigiéndole su renuncia.
Anoticiado de lo que acontece, el Oficial de Guardia de Granaderos, el Teniente Primero Aliberto Rodrigañez Riccheri, decide oponer resistencia. Es un Granadero a Caballo, y debe cumplir con el deber que la Patria les ha impuesto: velar por la seguridad del Presidente, aún al precio de su vida y la de sus hombres.
Dispone de solamente treinta Granaderos para tal difícil tarea.
Rodrigañez Riccheri aposta las ametralladoras en las entradas principales. Distribuye su puñado de hombres en puntos estratégicos de la Casa Rosada. Cierra puertas y ventanas. Mientras en las calles adyacentes, comienzan a llegar unidades militares golpistas.
Cuando llegan los cabecillas de la insurrección a Casa de Gobierno, el joven Teniente Primero les advierte que no avancen, porque sino abrirá fuego. Los sediciosos, sorprendidos, se detienen. ¡Un puñado de Granaderos contra todo un Ejercito!
Llaman al Coronel D'Elia, Jefe del Regimiento de Granaderos que estaba en el Cuartel de Palermo, y le dicen que llame al joven Oficial para que deponga su actitud. El Jefe del RGC les dice que tiene el Regimiento armado y movilizado para salír en defensa del Teniente Primero apenas suene el primer disparo. Y agrega que jamás le daría la orden de que se rinda, porque el Granadero solo está cumpliendo con su deber.
Azorados los sediciosos no pueden creer lo que oyen.
En tanto, Rodrigañez Riccheri reúne a su puñado de valientes y en el Patio de las Palmeras les dice:
- Granaderos tal vez hoy nos saquen de aquí con las patas por delante. Pero espero que cada uno de ustedes cumpla con su deber.
Luego va y se presenta delante del Presidente Illia y le dice:
-Sr. Presidente tengo treinta hombres para resistir lo que sea. Espero sus órdenes.
Conmovido hasta lo más profundo de su ser, Illia ordena que deponga su actitud. No iba a permitir que se derramara ni una sola gota de sangre de "sus Granaderos". Porque Illia amaba a los Granaderos, ya que él había sido uno de ellos cuando hizo su Servicio Militar.
Y así, aquella "PATRIADA" de aquel puñado de Granaderos no pudo torcer la historia del país. Con el derrocamiento de Illia se inauguraban años y años de desencuentros entre los argentinos.
De aquel día, se cumplen hoy 54 años.
Nuestro recuerdo y homenaje para aquel Granadero a Caballo que llegó a Presidente de la Nación Argentina.
Y nuestra gratitud para el ahora General de Brigada (RE) Aliberto Rodrigañez Riccheri, un verdadero Granadero que supo cumplir con su deber.
Dos Hombres de Honor.
Imagen del Dr. Illia, Presidente de la Nación, estrechando la mano del Teniente Primero Aliberto Rodrigañez Riccheri. Foto de 1965 en los jardines del RGC.
Fuente de publicación: Granaderos Bicentenario.
Publicado en Adelante Radicales - Facebook.

lunes, marzo 09, 2026

7 granaderos. La historia de los 7 granaderos de San Martín. Historias, leyendas y relatos...

 


NI VIEJOS, NI SIETE, NI GRANADEROS...

Desde hace unos días, anda circulando ¡otra vez! por las redes sociales la "famosa" historia de los Siete Granaderos que escoltaron los restos del Libertador cuando llegaron al país en 1880. Historia que se había viralizado ya hace unos años, y que ahora se ha "refrito" con algunas modificaciones menores.
Pareciera que esta leyenda urbana se niega a morir. Y la leyenda revive, como demonio a la que sólo una estaca en el pecho finiquitará.
Esa historia es falsa, no siendo más que una bella fábula de autor desconocido, aparecida en las redes hace unos diez años.
Porque la realidad dice que esos fabulosos siete Granaderos nunca existieron.
No hay pruebas de su existencia.
Participamos como investigadores de varios estudios al respecto, y no se pudieron encontrar DATOS HISTÓRICOS COMPROBABLES. Ni una foto. Ni un nombre. Ni una nota. Ni una publicación. Nada de nada, sobre los Siete Ancianos que habrían hecho guardia la noche del 28 de mayo de 1880. No hay testimonios históricos. Ningún historiador contemporáneo a la llegada de los restos, los menciona.
Pero si se pudo encontrar una prueba fundamental, que creemos, es el origen de la fábula.
Es una publicación de un periódico de la época, el diario "La República", en la que se hace mención a cómo se debía rendir honores a los Sagrados restos del General San Martín, una vez que arribasen al país, para finales de mayo de 1880.
En la publicación, del 24 de mayo de 1880, cuatro días antes de la llegada del Vapor Villarino que a su bordo traía el ataúd del General, se especifica lo siguiente:
"...Art 2° De los cuerpos de la guarnición, se pondrán a las órdenes del Sargento Mayor D. Juan Giles, Ayudante de la Comandancia General en el muelle de las Catalinas, ocho individuos de tropa de cada arma, y de reconocidos servicios, con una clase, para llevar en hombros la parihuela (1) que conduce los restos, los que serán ascendidos a Sargentos 2°. Los ocho palafreneros (2) que guiarán el carro fúnebre, serán del Regimiento N° 1 de caballería de línea, quienes serán promovidos a sargentos 2°, y vestirán para el acto el uniforme de los "Granaderos a Caballo"..."
La publicación es lo suficientemente clara como para darnos cuenta que los famosos Siete Ancianos Granaderos no eran ancianos, ni siquiera siete, sino ocho, y tampoco Granaderos, sino soldados del Regimiento de Caballería de Línea N° 1 vestidos como Granaderos a Caballo.¡E inclusive tenemos el nombre del encargado de la formación!
Hay que hacer la aclaración que no usaron Granaderos auténticos en actividad, porque en 1880 el Regimiento no existía, ya que había sido disuelto por Rivadavia en 1826. Volverá a ser recreado en 1903, por el Presidente Julio Argentino Roca.
Esta publicación echa por tierra y desnuda como una falacia, la viralizada historia de los famosos siete viejos Granaderos.
Hubo sí, viejos Granaderos que estuvieron presentes en los actos y homenajes. Pero no eran ni desconocidos ni harapientos. ¡Eran Tenientes Generales! Y obviamente, tampoco hicieron guardia. Estuvieron presentes, como invitados especiales, Esteban Pedernera, Eustaquio Frías y Gerónimo Espejo.
Esta investigación llevó su tiempo. Y fue realizada por muchos -entre los que estuvieron los Administradores de esta página-, que desde distintas visiones y perspectivas históricas, pudieron poner fin a ésta fábula edulcorada. Porque no es necesario inventar historias heroicas, sobre personajes inexistentes, para engrandecer aún más la figura del Argentino Más Grande de la Historia, y su amado Regimiento. La simple y auténtica HISTORIA de todos esos HOMBRES alcanza y sobra para llenarnos el corazón y el alma de heroicidad, abnegación y patriotismo.
Este documento fue hallado en los Archivos del Congreso de la Nación.
(1) Parihuela
1. s. f. Utensilio para transportar cosas entre dos personas que consiste en dos varas entre las que se sostiene una plataforma en la que se apoya el peso o carga.
2. Camilla, cama portátil.
(2) Palafrenero
nombre masculino
1. Criado que lleva del freno el caballo.
2. Mozo de caballos.
PD: Y no vengan con el argumento de que son siete los Granaderos que hacen guardia en Catedral, porque en realidad son sólo dos. Y son relevados cada dos horas, por un grupo de cinco, a saber: un Suboficial a cargo de la formación, dos escoltas y dos relevos, QUE NUNCA SE SUMAN a los dos que hacen guardia. Nunca son siete haciendo guardia en el Mausoleo.
Publicado en Granaderos Bicentenario.

Granaderos Bicentenario.

jueves, febrero 26, 2026

Un hombre que amaba el mar.

 


Un hombre que amaba el mar.

Por Julio C. Borda.

Un gran marino que estuvo al servicio de la Armada Nacional durante largos años, fue Hipólito Bouchard. Dice uno de sus biógrafos que sobre la costa francesa del Mediterrán, se encuentra Saint Tropez en una zona de excelentes y mejores vinos que huele a mar y la acaricia un buen sol… Muy cerca de allí en la localidad de Bormes nacía el 15 de enero de 1780 André Paul Bouchard, quien en fecha desconocida se cambió el nombre por Hippolyte, Hipólito.

En 1798 se alistó en la marina de Francia, y desencantado con la Revolución Francesa se dirigió al Río de la Plata donde iba a realizar una destacada carrera naval, poniendo todos sus conocimientos marítimos al servicio de la Revolución de Mayo, a cuyos principios apoyaba en forma inequívoca.

En septiembre de 1810 se alistó en la marina de las Provincias Unidas del Río de la Plata, siendo elegido oficial de la corbeta 25 de Mayo. Debido a sus destacadas acciones en las aguas, Bouchard fue adquiriendo cierto prestigio, y el gobierno entonces lo designó comandante del bergantín 25 de Mayo; pero en el combate de San Nicolás tuvo una desafortunada actuación, pues no ofreció resistencia alguna. Por consiguiente le levantaron un sumario donde se lo absolvió de toda responsabilidad; posteriormente se lo puso al mando de una cañonera y siguió combatiendo contra los españoles entre julio y octubre de 1811. Participó de la Batalla de San Lorenzo, apropiándose de una bandera enemiga. Con motivo de esta acción, la Asamblea le otorgó la ciudadanía argentina.

Se le otorgó patente de corso, navegando por el Océano Pacífico; su relación con Brown fue distante. Como corsario obtuvo varias presas, entre ellas, las goletas Mercedes, Nuestra Señora del Carmen y Consecuencia, que luego pasó a llamarse La Argentina. Junto con Guillermo Brown cumplió exitosamente su función como corsario; estando en las Galápagos, informó al almirante irlandés que regresaba a Buenos Aires, y al repartirse las presas el corsario francés se quedó con dos embarcaciones: la fragata Consecuencia y la goleta Analaduza.

Pero el verdadero enemigo de Bouchard era su mal carácter lo que le originó varios dolores de cabeza; ello lo llevó a tener fuertes enfrentamientos no sólo con los oficiales, sino también con sus subordinados. Tanto fue así que al regresar a Buenos Aires después de una de sus travesías, fue juzgado por malos tratos contra su tripulación.

En 1817 recorre los mares del continente asiático al mando de La Argentina, donde protagonizó infinidad de aventuras que lo llevaron a distintos puertos; peleó contra buques piratas, combatió el tráfico de esclavos y su tripulación llegó a sufrir una peste de escorbuto que se cobró alrededor de cuarenta víctimas. Entre diciembre de 1817 y enero de 1818, estando en las cercanías de Filipinas apresó cerca de 16 buques. Era incansable, su talento de corso era incuestionable.

Vencer a España era el objetivo que se había trazado; en noviembre de 1818, al fondear en Monterrey, Capital de Nueva California se enfrentó contra la defensa española obteniendo un triunfo de gran impacto, pues luego de la victoria la bandera nacional fue enarbolada por unos días en aquella ciudad. Allí ocupó la gobernación durante unos días.

Siguió con su periplo hasta internarse en los mares de Centroamérica, apresando en las cercanías de Nicaragua cuatro buques españoles. Nuevas aventuras lo esperaban; su espíritu inquieto y belicoso lo llevó a enfrentar varios incidentes con autoridades marítimas, como por ejemplo en Valparaíso, donde se lo acusó de insubordinación y piratería. Su buque La Argentina fue saqueado y luego de un sumario estuvo preso durante cinco meses.

Al recuperar su libertad, se encuentra que su nave está muy arruinada, pero a pesar de ello, el bravo corsario la pone en condiciones navegables.

En Perú se pone a las órdenes del Padre de la Patria, y éste le da el mando de la fragata Prueba. Partió de Buenos Aires en julio de 1819 y nunca más regresó, ya que después de haber atravesado todo tipo de vicisitudes se instaló en una hacienda de su propiedad en la ciudad de Nazca, Perú, donde instaló un ingenio azucarero.

Tal vez por su mal genio su vida terminó trágicamente, pues fue asesinado por uno de los esclavos que trabajaba en ese ingenio. Este drama ocurrió el 4 de enero de 1837.

Sus restos descansan en el panteón del Centro Naval, ubicado en el Cementerio de la Chacarita.

Publicado en LA PRENSA.


HIPÓLITO BOUCHARD
EL GRANADERO DEL MAR.
Estuvo en el Combate de San Lorenzo, con el grado de Teniente, en el que de un sablazo en la cabeza, ultimó al abanderado de las Milicias de Montevideo, arrebatándole la bandera que portaba.
Había nacido con el nombre de André Paul Bouchard, nombre que cambiaría por el de Hippolyte (Hipólito). Algunos dicen que tomo el nombre de un hermano fallecido.
En 1815 abandona el Regimiento de Granaderos para ingresar a la Marina de Guerra en donde tiene acciones verdaderamente heroicas y memorables. Mañana 24 de noviembre, narraremos precisamente una de ellas, por ser justo el aniversario de la toma del Puerto de Monterrey en la Baja California.
Hoy queremos contarles a nuestros amigos sobre su poco conocido final.
En virtud de sus gloriosos servicios prestados al Perú, el Gobierno de ése país decide obsequiarle una hacienda en las proximidades de Palpa. Allí se establece en 1831, trabajando en la construcción de un importante ingenio azucarero.
Con el correr de los años, su genio fue tornándose hosco y agresivo, siendo muy severo con sus criados y sirvientes. Tal vez, recordando sus años sobre el puente de mando de "La Argentina", hacía que actuara de ésta manera. Así como había sido severo con sus marinos, así era de severo con sus sirvientes.
En la noche del 4 de enero de 1837, Hipólito Bouchard golpeó duramente a uno de sus sirvientes, provocando la ira del resto de la servidumbre. El Héroe de San Lorenzo y Monterrey tomó una pistola y su viejo y glorioso sable de abordaje, pero no pudo contra la turba enardecida y fue ultimado a puñaladas.
Sus reliquias mortales se extraviaron por más de ciento veinte años, desconociéndose su paradero. Hasta que en junio de 1962 fueron halladas casi de casualidad en la cripta de una vieja iglesia de Nazca.
Aquellos huesos gloriosos fueron repatriados ese mismo año a bordo de un crucero que llevaba el mismo nombre que su inmortal Fragata: "La Argentina".
Hoy descansa el sueño eterno en el Panteón Naval del Cementerio de la Chacarita, en Buenos Aires.
Granaderos Bicentenario.

martes, junio 17, 2025

LOS GRANADEROS DE MALVINAS.


LOS GRANADEROS DE MALVINAS.

Nota cortesía Granaderos Bicentenario.
Para éstas horas hace 43 años, diez soldados argentinos eran capturados por los ingleses, y tomados prisioneros.
Muchos más lo fueron, ya que el 14 de junio de 1982, se decretaba el cese del fuego en las Islas Malvinas.
Pero queremos referirnos especialmente a esos diez.
Porque esos soldados tenían una distinción especial. Eran Granaderos a Caballo.
Poca gente sabe que hubo ocho Granaderos de Tropa y dos suboficiales combatiendo en Malvinas.
Y como no podía ser de otra manera, lo hicieron con Honor y Entrega, respetando las más sagradas tradiciones del Regimiento creado por el Gran Capitán.
Eran ametralladoristas, apuntadores y abastecedores de MAG. Estuvieron en lo peor del conflicto, combatiendo en Monte Longdon y Monte Harriet.
Tanto daño causaron esas armas Sanmartinianas, que los gringos les tiraron con todo. Dos de ellos fueron heridos en combate.
Pero gracias a Nuestra Señora del Carmen de Cuyo, Patrona y Generala del Ejército de los Andes, que los cubrió con su manto, todos regresaron con vida.Verdaderos Héroes Malvineros.
Domingo Ángel Novaro
Carlos Argentino Acuña
Miguel Angel Plaza
Daniel Flores
Aldo Gabriel Apecechea
Jorge Eduardo Vega Luján
Miguel Ángel Piaggio.
Ernesto Raúl Ponce.
Estos son los nombres de los Granaderos Conscriptos que combatieron al inglés con bravura en 1982.
Con ellos, estuvieron los Cabos 1ros. Campoy y Rivero.
A todos ellos, nuestro reconocimiento y gratitud.
Nota: la foto que acompaña éstas líneas son de los Granaderos Novaro (izq), y Piaggio (de Rojo). Es de 2009, cuando tuvieron oportunidad de volver a Malvinas. Posan junto al pie de su ametralladora, que no rindieron al invasor. Cuando el final era inevitable, despiezaron la ametralladora y arrojaron sus partes a los cuatro vientos, para que no fuera capturada por el inglés.


Nota cortesía Granaderos Bicentenario.
Redes sociales.

domingo, noviembre 24, 2024

Alemanes e irlandeses en la batalla de Ayacucho. Por Roberto Elissalde.

 

En breves días se conmemorará el bicentenario de la batalla de Ayacucho. Aquel 9 de diciembre de 1824 a 400 kilómetros de Lima se cerró la época de la dominación española en nuestro continente y se inició una nueva en los pueblos de la América del Sur. El triunfo de las armas que buscaban la independencia fue posible por el aporte de los ejércitos de diversas naciones latinoamericanas, que habían luchado por la liberación de su propia tierra; y también de algunos europeos.

El resplandor de la libertad había incitado a muchos militares europeos después de Waterloo, a ofrecer sus servicios a la causa americana. Algunos de ellos dejaron su vida y otros se cubrieron de gloria junto a sus camaradas de este continente.

La magnífica publicación peruana Ayacucho, la liberación de América la dio hace conocer en 1974 la Comisión Mixta de los Sesquicentenarios de Junín, Ayacucho y la convocatoria al Congreso de Panamá” que integraban la Argentina, Bolivia, Chile, Panamá, Perú, y Venezuela, consigna una relación de los jefes y oficiales que combatieron en esa acción: el alemán Otto Felipe Braun y los irlandeses: Francisco Burdett O´Connor, Arturo Sandes, Gilmor Gregge y Guillermo Fergusson.

Hábil jinete

Otto Felipe Braun (1798) participó en el fin de las guerras napoleónicas y viajó a América para participar en la emancipación del continente, hijo de un constructor de carruajes fue un hábil jinete desde la más corta edad, lo que finalmente lo llevó a enrolarse en las filas de los Cazadores a Caballo de Hesse siendo el más joven de ellos; después de estudiar veterinaria en los Estados Unidos desembarcó en Santa Marta (Venezuela) en 1820 uniéndose a las tropas de Bolívar.  Tuvo una destacada actuación al frente del Escuadrón de Granaderos de la Guardia cuando la carga de caballería de Canterac en Ayacucho. Estuvo al servicio del ejército de Bolivia y fue ministro de Guerra de la Confederación Perú-Boliviana entre 1836 y 1839. Casó en 1828 con la arequipeña Justa de Rivero, hija del coronel realista Pedro José de Rivero. Amigo personal del mariscal Santa Cruz, corrió a su caída la suerte de despojado de sus títulos y volvió a Alemania. Rehabilitado por el presidente Belzú regresó varias veces a Perú y Bolivia donde tenía intereses económicos, murió en Kassel en 1869 y sus restos descansan en la Basílica de San Francisco, en La Paz. Bolivia lo considera un hijo dilecto.  

New Erin

Francisco Burdett O´Connor nació en el condado de Cork en 1791, hijo de Sir Rogelio miembro de una de las familias prominentes de Irlanda. Su juventud fue más que aventurera, y así en 1819 partió de Dublin en el navío Hannah con destino a las fuerzas angloirlandesas en Venezuela. Recibió el mando de un regimiento de lanceros irlandeses y después de participar de algunas acciones llegó en 1824 al Perú, estuvo en Junín y en Ayacucho con el grado de general. El general Miller lo recuerda el magnífico regimiento que había organizado y con el que pasó al Perú. Instalado en Tarija casó en 1827 con Francisca Ruyloba con la que tuvo descendencia, donde aún hoy es recordado con particular estima. Terminada la guerra en 1827 escribió esta carta a sus compatriotas:

“Después de nueve años de luchas y penurias, he tenido el placer de ver estas hermosas provincias libres del yugo hispánico y gozando de una forma republicana de gobierno, de verdadera felicidad e independencia. El país es bello: hay gran abundancia de la mejor tierra en el mundo, pero muy pocos hombres y mujeres para cultivarla. He escogido esta provincia como mi residencia; aquí quiero fundar la colonia de New Erin –tan verde, fértil y floreciente– como nuestra pobre tierra nativa. La provincia de Tarija es mucho más grande que Irlanda y nuestra colonia puede ser tan extensa como el más grande condado de allí o quizá como dos condados. Hombres de Irlanda: aquí está el sitio de todos los que quieren hacer de New Erin su hogar. Los más pobres de mis compatriotas serán recibidos por mí con los brazos abiertos, ellos son mi carne y mi sangre y después de trabajar corto tiempo para hacerme una casa, ellos serán provistos con una propia, con todo lo necesario, una vaca, un caballo, un cerdo, patos y gallinas y semillas en el depósito. Esa casa y tierra será para ellos para siempre y no habrá hombre con el poder de expulsarlos. No se les pedirá renta, más que una ayuda en algún día de apuro para el bien general. Ellos serán sus propios amos para siempre. Irlandeses: este no es un truco para engañarlos. Esta es la genuina oferta de su padre, su hermano, su amigo, su coterráneo para compartir con ustedes lo que ha ganado con su espada. Vengan a mis brazos: encontrarán en mí un protector y aquí hallarán también salud, prosperidad y felicidad. Francis Burdett O’Connor".

Hombre de vasta cultura a su muerte en esa ciudad en 1871 quedaron inéditas sus memorias que en 1895 dio a conocer su nieto F. O´Connor Darlach con el título La Independencia americana. Recuerdos de Francisco Burdett O´Connor, coronel del ejército, libertador de Colombia y general de división de los del Perú y Bolivia. Su tataranieto el embajador Eduardo Trigo O´Connor Darlach, estuvo a cargo de la misión en nuestro país, destacado historiador, hombre generoso y transparente como sus ojos claros, dejó múltiples recuerdos entre los que disfrutamos de su amistad hasta su muerte en la primavera del 2022.

Arthur Sandes tenía el grado de coronel en 1824, había combatido en el Pantano de Vergas donde fue herido, participó de otras campanas y se batió en Carabobo, en la toma de Pasto y en la sorpresa de Collpahuaico. Su coraje le valió después de Ayacucho la insignia de general de brigada. 

Legión británica

Carlos Fergusson nació en Irlanda y para solucionar los problemas económicos familiares, fue reclutado para integrar la Legión Británica que combatió en América, donde en poco tiempo probó ser un oficial de mérito. Estuvo en los llanos de Apure a las órdenes de Antonio Páez, en la Angostura y en la isla Margarita en el ejército del general Urdaneta. Asistió a Junín y Ayacucho, para esto se había ganado la confianza de Bolívar que después de Ayacucho lo promovió a coronel y lo nombró su edecán. En la noche del 25 de setiembre de 1828 los conspiradores que intentaban asesinar a Bolívar llegaron hasta el palacio de San Carlos de Bogotá, éste huyó por una ventana mientras los rebeldes eran distraídos por Manuelita Sáenz que estaba en el lugar. Un venezolano confundió a Ferguson con Bolívar hiriéndolo mortalmente por la espalda, y tres días después era sepultado el leal irlandés con grandes honores.

No faltan otros nombres, como los británicos Guillermo Miller, Dushburry, Carlos Soberwsky (que había muerto lanceado en Junín), Belford Hinton Wilson, o el parisino Clemente Althaus, e incluso algunos españoles que convencidos de la justa causa de la emancipación entre ellos los hermanos Vicente y Antonio Tur, Miguel Benavidez, Alejo Bruix, Manuel de Oliva, José Olivos y José Quintana.

Y ni que decir de nuestros compatriotas Cirilo Correa, Ramón Estomba, Francisco de Paula Otero, Rufino Martínez, José Olavarría, José María Plaza, Isidoro Suárez, Angel Irasotegui, Juan Esteban Pedernera, sin olvidar a Mariano Necochea que por sus heridas en Junín no participó de Ayacucho, y que merecen nuestro recuerdo como el joven Eustoquio Frías uno de los granaderos junto al paraguayo José Félix Bogado.

Como bien se señala en el volumen:

“Estos guerreros de diversas nacionalidades fueron la afirmación de que en Junín y Ayacucho, se combatió por principios comunes a todos los hombres, que la libertad es el único objeto digno del sacrificio de la vida…”

Roberto Elissalde. Historiador. Vicepresidente de la Academia Argentina de Artes y Ciencias de la Comunicación.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Alemanes-e-irlandeses-en-la-batalla-de-Ayacucho-553160.note.aspx

lunes, julio 29, 2024

A DOSCIENTOS TRES AÑOS DE LA INDEPENDENCIA DEL PERÚ.

 


A DOSCIENTOS TRES AÑOS DE LA INDEPENDENCIA DEL PERÚ.

Era un sábado aquel 28 de julio de 1821. El pueblo de Lima se hallaba reunido en masa en la Plaza Mayor, esperando la salida del General San Martín a los balcones.

Y pronto se lo vio asomarse, llevando la bandera bicolor, roja y blanca, que él mismo había creado, y que identificaba a la nueva Nación que se erigia de entre las demás del globo.

Y allí, su voz grave y potente, pronunció aquellas palabras que aún hoy pronuncia cada peruano en su corazón:

“El Perú es desde este momento libre e independiente por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa que Dios defiende. ¡Viva la patria! ¡Viva la libertad! ¡Viva la independencia!"

Y desde aquel día, el Perú se declaró independiente, por la voluntad de Dios, de su pueblo y del Libertador de la América del Sur.

Un fraternal abrazo al hermano pueblo del Perú, en el 203 Aniversario de su Independencia.

El argentino y el peruano, pueblos hijos del mismo padre.

Granaderos Bicentenario  - Facebook.

Proclamación de la Independencia del Perú. Óleo de Juan Lepiani.

jueves, febrero 03, 2022

Juan Bautista Cabral, soldado heroico.

 


Era zambo. Hijo de una esclava negra y un indio guaraní. Era soltero y 23 años tenía aquella calurosa mañana del miércoles 3 de febrero de 1813. Dicen que no era muy buen jinete, aunque lo dudamos, porque para aquel combate, el coronel había elegido a sus mejores hombres.

Analfabeto, como casi todos en aquel tiempo, seguramente su idioma materno era el guaraní.
No se sabe bien como murió. Algunos dicen que interpuso su cuerpo entre una bayoneta realista y el cuerpo de su Jefe, caído debajo del cadáver de su montado.
Otros dicen que fue bayoneteado cuando peleaba por sacar al Coronel de debajo de su caballo muerto. Y hay alguno más que dice que mientras ataba las riendas de su caballo a las riendas del caballo muerto de San Martin, para arrastrarlo, es cuando recibe dos heridas mortales de arma blanca.
Agonizó cerca de tres horas, para morir finalmente sobre una de las mesas del comedor de los curas del convento.
Sin él y su sacrificio, nada hubiera sido igual. El futuro Libertador seguramente hubiera muerto en aquel pequeño combate y el cruce de los Andes jamás habria ocurrido, y la historia del país, de la América y del mundo hubiese sido muy distinta.

Publicado en Facebook/Granaderos Bicentenario.

sábado, noviembre 27, 2021

EL PARÍ.

 


EL PARÍ.

Quizás para algunos decir "Warnes" sólo los remita a una calle de Buenos Aires, en donde se venden repuestos automotores de dudosa procedencia. Probablemente pocos sepan el origen del nombre Warnes.

Dicha calle homenajea a un PATRIOTA, Héroe de nuestra Guerra de Independencia.

Ignacio José Javier Warnes y García de Zúñiga, había nacido en la Ciudad de Buenos Aires en 1770.

De larga carrera dentro de las Armas sería muy extenso hacer un resumen de su vida militar. Sólo daremos los nombres de las Batallas más sobresalientes en donde combatió: Invasiones Inglesas. Expedición al Paraguay de Belgrano (donde cae prisionero de los paraguayos), Tucumán, Salta, Vilcapugio, Ayohuma...

Fue uno de los vencedores de la Batalla de la Florida (25 de mayo de 1814), que da nombre a la importante calle céntrica de Buenos Aires, y a la localidad del conurbano bonaerense.

Combatió al lado de la General Juana Azurduy y de su esposo Manuel Padilla.

Hasta que llegó la "Batalla del Parí" en Santa Cruz de la Sierra, actual Bolivia.

Warnes, al mando de 1000 hombres, se enfrenta a 1600 hombres del Rey a las ordenes de Francisco Javier Aguilera.

Warnes, encabezando la caballería patriota destroza sin piedad a las fuerzas de Aguilera. La victoria está del lado de los independentistas. Sin embargo, sucede lo impensado. Una bala de cañón mata al caballo de Warnes, y en su caída, atrapa la pierna de su jinete. Desdichadamente, el Coronel Ignacio Warnes no tuvo a su lado un Cabral, y pronto es atravesado de un bayonetazo. Muerto el Jefe, los patriotas se desconciertan. Y lo que era una victoria segura, se transforma en derrota. De los 1000 combatientes de Warnes, 650 mueren durante el combate, y de los 1600 realistas, mueren 1400. En un acto de suprema ignominia, Aguilera, el vencedor, manda degollar a los prisioneros patriotas. La Batalla del Parí fue la más sangrienta de todas las batallas de la Guerra de Independencia, en proporción a la cantidad de muertos y la cantidad de combatientes.

Al día siguiente de la Batalla, Aguilera entra a la Ciudad de Santa Cruz de la Sierra. Pero sus hombres no llevan por delante el Estandarte Real, sino que avanzan llevando la cabeza de Warnes clavada en una pica.

Ignacio José Warnes es Héroe Nacional de Bolivia. Diversas estatuas lo recuerdan, como también una Ciudad que lleva su nombre y un Departamento de la Provincia de Santa Cruz.

Quisimos recordar a éste patriota olvidado hoy precisamente. Porque hoy se cumplen 205 años de la Batalla del Parí (21 de noviembre de 1816), batalla sangrienta en donde el Coronel Ignacio José Javier Warnes y García de Zúñiga ofrendaba su vida por la Patria naciente.

Nuestro recuerdo y homenaje a éste valiente.

Esta es una foto muy especial, que encontramos hace ya varios años.

Es Rommel Pantoja (ya fallecido), descendiente directo de Warnes.

En la foto vemos a Pantoja mostrando unas espuelas sobre un cojín. Esas espuelas pertenecieron a su ancestro, el Coronel Ignacio Warnes.

Publicado en Granaderos Bicentenario / Facebook.

domingo, agosto 01, 2021

1RO. DE AGOSTO DE 1816: NACE EL "EJÉRCITO DE LOS ANDES".


 1RO. DE AGOSTO DE 1816.

NACE EL "EJÉRCITO DE LOS ANDES".
Desde hacía varios meses, desde la nada, se venía conformando.
Inmensos sacrificios, cimentados en el desinterés patriótico, venían dándole forma.
El Gobernador Intendente de Cuyo, había puesto a aquella sacrificada región del país a trabajar por y para aquella fuerza armada que poco a poco iba naciendo para gloria de la Patria y de la América del Sur.
Todos trabajaban, cada uno en lo suyo, aportando lo que podían, y tenían, tratando de acortar los tiempos, porque urgía el cruce, y extirpar esa espina clavada en el costado, que era el Chile realista. No habría Libertad e independencia mientras del otro lado de la Cordillera hubiera españoles en armas.
Y aquel grupo humano era guiado por el hombre necesario para aquellas lides. Era el hombre imprescindible de esos tiempos.
Él mismo, se había puesto a la cabeza de esa empresa, porque como bien sabía decir, "para los hombres de coraje se han hecho las empresas" . Y a él, el coraje le sobraba.
Tanto era su compromiso, que había incluso donado la mitad de su sueldo, para la construcción de aquel ejército sin nombre.
Y como no tenía nombre, alguien en la lejana Buenos Aires, decidió bautizarlo con un nombre glorioso, que lo identificaria, desde entonces y hasta la eternidad.
Juan Martín de Pueyrredon fue aquel Director Supremo, que un día 1ro. de agosto de 1816, hace hoy 205 años, dictaminó que aquella fuerza armada debería llamarse "Ejército de los Andes", nombrando como su General en Jefe a Don José Francisco de San Martín y Matorras.
Y a partir de aquel lejano día de agosto, para Gloria y Honor de su Patria, el Ejército de los Andes se convirtió en sinónimo de la Libertad e independencia Americana.
Publicado en Granaderos Bicentenario - Facebook.

lunes, febrero 03, 2020

Juan Bautista Cabral...ese desconocido.

Desde pequeños, en la escuela principalmente, hemos oído hablar sobre el "Sargento" Juan Bautista Cabral y su abnegado heroísmo en el Combate de San Lorenzo del miércoles 3 de febrero de 1813. Sabemos, quizás más que nada por la tradición popular, sobre la actitud heroica del Granadero durante el encuentro armado. Conocemos que se apea de su caballo, en medio del Combate, para rescatar a su Jefe, el Coronel San Martín, el cual se hallaba atrapado debajo de su caballo, recientemente muerto por la metralla del enemigo, acto que le arrebata la vida a manos de un soldado español. Recordadas son sus palabras finales ("Muero contento...") y no mucho más, todo ésto aportado por la historia tradicional.
Pero, ¿nunca se preguntaron como era Cabral, o que edad tenìa al momento del Combate, o los nombres de sus padres, o el lugar de nacimiento?
Con esta nota trataremos de ir dando luz a éstas preguntas.

Se estima que había nacido entre 1785 y 1790, es decir que al momento del Combate de San Lorenzo contaba entre los 23 y 28 años. Es una fecha estimativa, ya que los libros parroquiales se han extraviado. Era nacido en la Ciudad de Saladas, Corrientes, hijo de una esclava negra, llamada Carmen Robledo, y de un indio guaraní, llamado Francisco Cabral. Tanto Carmen, como Francisco, habían adoptado los apellidos de sus patrones de origen español. Por ende, Juan Bautista era ZAMBO (unión entre africano e indígena)

Existen algunas descripciones de cómo era Juan Bautista, dadas por los descendientes de la familia del Estanciero Cabral. Según éstos datos era moreno, morrudo, grande, fuerte y alto.
Hay una versión que lo sitúa en Buenos Aires para la época de la Invasión Inglesa de 1807, en donde salva su vida milagrosamente de haber sido pasado a degüello por lo británicos. Aunque esta versión es discutida, ya que la aporta una carta de dudoso origen.

Fue reclutado por el Gobernador de Corrientes, el Teniente Coronel Toribio de Luzuriaga en octubre de 1812 y para principios de noviembre es remitido junto a otros ochenta y ocho mozos hacia Buenos Aires, para sumarse al recientemente formado Regimiento de Granaderos a Caballo.
Durante el Combate de San Lorenzo, formaba parte de la columna que comandaba el Coronel San Martín, que fue la primera en chocar frente al enemigo. Mucho se ha escrito sobre lo sucedido. Mucho se ha embellecido la situación a lo largo del tiempo, por consiguiente, también se ha desdibujado la veracidad de lo ocurrido.

La mayoría de los testimonios concuerdan que San Martín y su caballo reciben una descarga de metralla de lleno, proveniente de uno de los dos cañones que traían las Milicias de Montevideo. El animal se encabrita y cae muerto, aprisionando la pierna derecha de San Martín, el cual, a causa de lo violenta de la caída, se disloca el hombro derecho. Alrededor del caído se traba un combate al arma blanca. Un soldado realista se apresta a atravesar al Coronel, el cual lucha por zafarse de la situación, cuando es atravesado por la oportuna lanza del puntano Juan Bautista Baigorria. Es en éste momento que Cabral aparece, apeándose de su caballo, atando las riendas del suyo a las del caballo muerto y logrando así zafar a su jefe de la comprometida situación. Algunos dicen también que jaló de debajo de los brazos de San Martín. Mientras realizaba ésta proeza, es herido dos veces de arma blanca. Morirá dos horas después, en el Refectorio del Convento de San Carlos Borromeo.
¿Que sucedió con San Martín? Lo desconocemos, porque no hay datos que indiquen que sucedió luego del rescate, aunque presuponemos que tuvo que ser retirado del campo de batalla, ya que se hallaba atolondrado y dolorido por la caída. Y aquí es que tenemos que reconocer a los verdaderos vencedores del Combate, a la Oficialidad del Regimiento de Granaderos.
Cabral era un soldado raso al momento del Combate. Nunca fue ascendido post mortem, ya que no era una costumbre militar de la época. Su "sargentía" se la dio la tradición popular, según afirma Bartolomé Mitre.

Cabral fue sepultado en una fosa común, junto a los otros trece Granaderos caídos ese día, cerca del Huerto del Convento

Estos son a grandes rasgos los datos que podemos aportar sobre la figura del Granadero Juan Bautista Cabral, devenido con el correr de los años, en el Inmortal Sargento Cabral...


Fuentes:
1. Granaderos Bicentenario
2. Diversas fuentes consultadas, entre ellas, principalmente, "Soldados de San Martín en San Lorenzo", Colimodio Galloso-Romay.

jueves, marzo 02, 2017

LA HUMILDAD DE UN GRANADERO.

LA HUMILDAD DE UN GRANADERO.
Cierta vez, retirándose de la Casa de Gobierno, el Sr Presidente, el Dr. Arturo Illia, al pasar por el cordón de honor que le realizaban los Granaderos a Caballo, vio que uno de aquellos Conscriptos no tenía buen semblante. Ya próximo a subir al auto oficial, volvió sobre sus pasos, y se detuvo frente al Granadero que había visto. Su instinto de médico le indicaba que algo no andaba bien.
-¿Se siente bien Granadero?- le pregunto Illia.
-Si, si, Sr. Presidente... -contesto titubeante el soldado.
-Le ordeno que me diga la verdad. ¿Se siente bien?.
-La verdad que no, Sr. Presidente. Me siento descompuesto.
Inmediatamente Illia ordenó que fuera relevado de su puesto y lo mandó al dormitorio de tropa, no sin antes revisarlo y diagnosticar un ataque de hígado.
Durante varios días, siempre que sus obligaciones se lo permitieran, Illia se iba hasta el dormitorio de tropa para ver la evolución del Granadero a Caballo...

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Illia se había acondicionado una pequeña habitación cerca del despacho Presidencial. Apenas una cama y una mesita de luz. Solamente los fines de semana iba a Olivos, porque decía que era mucho gasto viajar todos los días desde la Residencia Presidencial hasta la Rosada.
Era muy frugal en lo que comía, y también muy estructurado. Casi siempre era un churrasco a la plancha, con ensalada o puré.
Cada noche, antes de ir a dormir a su pequeña habitación, recorría toda la Casa de Gobierno, apagando en persona todas las luces innecesarias, ya que decía que era una forma de ahorrar también el dinero del pueblo...

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El Dr. Illia sentía una predilección especial por los Granaderos a Caballo, ya que él mismo había sido uno de ellos, siendo Custodia y Escolta del Presidente Alvear.
Notable fotografía. Vean con que atención y cariño, el Sr. Presidente de la Nación, acomoda la charretera torcida del Granadero.
Fuente de información e imagen: 

domingo, marzo 16, 2014

16 DE MARZO DE 1812: CREACIÓN DEL REGIMIENTO DE GRANADEROS A CABALLO - Decreto del Primer Triunvirato.


Decreto del Primer Triunvirato:


El Gobierno Superior Provisional, etc.—
Atendiendo á los méritos y servicios de Don José de San Martín, y á sus relevantes conocimientos militares, ha venido en conferirle el empleo efectivo de Teniente Coronel de caballería, con el sueldo de tal, desde esta fecha, y Comandante del Escuadrón de Granaderos á caballo que ha de organizarse, concediéndole las gracias, exenciones y prerrogativas que por este título le corresponden, etc. etc.—
Dado en Buenos Aires á 16 de marzo de 1812 

Feliciano Antonio Chiclana— Manuel De Sarratea— Bernardino Rivadavia— Nicolás De Herrera, Secretario.

Recientemente llegado de Europa (había arribado una semana antes, el 9 de marzo), el 16 de marzo de 1812 el Teniente Coronel de Caballería José Francisco de San Martín y Matorras, es ascendido al grado de Coronel, encomendándosele la creación de un nuevo Escuadrón de Caballeria. El mismo debería ser creado siguiendo las nuevas tácticas de guerra, aprendidas en las Guerras Napoleónicas.
Basándose en una férrea disciplina, mucho trabajo y práctica, el culto al valor y al honor, la exigencia y rigurosidad en la instrucción física y militar, serían las bases en las que se edificaría la Gloria y la Fama del Regimiento más importante de la Historia Argentina.
Ésta disciplina espartana, que convertía al Granadero en una formidable arma de guerra, estaba reglada por ciertas normas inflexibles, dictadas por el Coronel San Martín, reglas que pasarían a la Historia como el "Código de Honor Sanmartiniano" o "Delitos por los cuales deben ser arrojados los oficiales"

Estas normas dictaban que se debía ser expulsado del Cuerpo por:

1.- Por cobardía en acción de guerra, en la que aún agachar la cabeza será reputado tal.
2.- Por no admitir un desafío, sea justo o injusto.
3.- Por no exigir satisfacción cuando se halle insultado.
4.- Por no defender a todo trance el honor del cuerpo cuando lo ultrajen a su presencia o sepa ha sido ultrajado en otra parte.
5.- Por trampas infames como de artesanos.
6.- Por falta de integridad en el manejo de intereses, como no pagar a la tropa el dinero que se haya suministrado para ella.
7.- Por hablar mal de otro compañero con personas u oficiales de otros cuerpos.
8.- Por publicar las disposiciones internas de la oficialidad en sus juntas secretas.
9.- Por familiarizarse en grado vergonzoso con los sargentos, cabos y soldados.
10.- Por poner la mano a cualquier mujer aunque haya sido insultado por ella.
11.- Por no socorrer en acción de guerra a un compañero suyo que se halle en peligro, pudiendo.
12.- Por presentarse en público con mujeres conocidamente prostituidas.
13.- Por concurrir a casas de juego que no sean pertenecientes a la clase de oficiales, es decir, jugar con personas bajas e indecentes.
14.-Por hacer un uso inmoderado de la bebida en términos de hacerse notable con perjuicio del honor del cuerpo.

Dirá Mitre del Regimiento de Granaderos a Caballo:

"Concurrió a todas las grandes batallas de la Independencia, dio a la América diecinueve generales, más de doscientos jefes y oficiales en el transcurso de la revolución, y después de derramar su sangre y sembrar sus huesos desde el Plata hasta el Pichincha, regresó en esqueleto a sus hogares, trayendo su viejo estandarte bajo el mando de uno de sus últimos soldados ascendido a coronel en el espacio de trece años de campaña."

El Regimiento de Granaderos a Caballo sintetiza en su Historia, la Historia misma de la Emancipación Americana. Desde las Costas del Plata, hasta las alturas del Pichincha en el Ecuador, coronando en "Junín" y "Ayacucho" en el Perú la Gesta Sanmartiniana, regaron con su sangre y sus huesos la América toda.
Y cómo olvidarlo... los Granaderos a Caballo también combatieron al invasor inglés en la Gesta de Malvinas...
Sabemos bien que sin la inmarcesible figura del Gran Capitan, la Historia Americana no hubiese sido igual. Pero también sabemos que sin sus queridos "muchachos", los Granaderos a Caballo, la Epopeya Libertadora tampoco hubiese sido posible... porque...

"De lo que mis Granaderos son capaces, solo lo sé yo.
Quien los iguale habrá; quien los exceda, no."

José de San Martín.


Fuente de información e imagen: "Granaderos Bicentenario".