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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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domingo, abril 22, 2018

El detrás de la escena del error del caso Gentile. En el Balseiro se creyó que el físico desapareció junto a su hermana. Ahora se sabe que no tenía parentesco con Estela Gentile (militante montonera asesinada en La Plata en 1977). Beatriz Gentile, hermana de Estela, aporta detalles inéditos a “Río Negro”.

El detrás de la escena del error del caso Gentile. En el Balseiro se creyó que el físico desapareció junto a su hermana. Ahora se sabe que no tenía parentesco con Estela Gentile (militante montonera asesinada en La Plata en 1977). Beatriz Gentile, hermana de Estela, aporta detalles inéditos a “Río Negro”.
Antonio Gentile no habla. Parece haberse quedado mudo hace treinta o cuarenta años. Aunque haya estudiantes del Balseiro, el instituto que hace seis décadas lo hizo físico, que no conocen el fax, este es el medio de comunicación que ha usado con dos de las tres personas del mundo nuclear argentino con las que se comunicó en los últimos meses.
Había sido dado por desaparecido por exestudiantes del Instituto Balseiro que lo incluyeron en el listado de graduados que fueron víctimas de la última dictadura, junto con Susana Grinberg (promoción 1971), Eduardo Pasquini (1964) y Manuel Tarchitzky (1972).
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Nunca formó parte de una lista oficial de víctimas ni su caso fue llevado a juicio porque no hubo testigos que hablaran de su supuesto cautiverio. Pero la versión de que había vuelto, desde su exilio en Estados Unidos, por una hermana en problemas y que ambos habían sido secuestrados, fue dada por buena en el Balseiro.
Lo cierto es que a principios de este año Gentile se comunicó con Carlos Balseiro, el hijo del mítico José Antonio que dirige desde el año pasado el instituto que creó su padre, para explicarle que él no estaba desaparecido.
También se comunicó con Enrique Pasqualini, de una comisión de trabajadores por los derechos humanos de la Comisión Nacional de Energía Atómica, que lo estaba buscando porque iban a imprimir su nombre en las baldosas colocadas en la vereda de la sede central del organismo, frente a la ESMA, en Buenos Aires.
La noticia corrió entre estudiantes, profesores y graduados del Balseiro.
La tercera persona con la que se comunicó es su excompañero de promoción Peter Thieberber, que vive en Long Island, a 80 kilómetros del departamento de Gentile en Manhattan.
Fue Thieberber quien reveló a “Río Negro” que la física Gentile que está desaparecida no es su hermana, aunque (ahora se sabe) tampoco era física sino estudiante en la facultad de Ciencias Exactas de La Plata (ver aparte).
Así como Antonio Gentile está callado, la Comisión Nacional de Energía Atómica y su brazo académico, el Instituto Balseiro, cerraron sus canales de información por orden del gobierno nacional. Nadie habla.
A través de su excompañero Thieberber, este diario intentó comunicarse con Antonio Gentile, pero, como se dijo, el hombre guarda silencio.
La aparición de un “desaparecido” alimentó de argumentos a los negacionistas que tienen predilección por las estadísticas y “cuentan los muérticos de los encuéntricos como frivólicos y bataclánicos”, como cantó Violeta Parra.
LOS NEGACIONISTAS.
Los que refutan la cifra de 30.000 víctimas (o la de 6.000.000 en el Holocausto) demuestran un revisionismo más miserable que revelador.
Lo explica bien el escritor Martín Kohan, para quien no es una cifra sino un postulado: “La discusión no es entre 8.000 casos probados y 30.000 casos no probados. A mi criterio, lo que la cifra 30.000 expresa es que no hay pruebas porque el Estado no da la información respecto de lo que pasó. La represión fue clandestina y fue ilegal, no pasó por ningún sistema judicial, fue tan clandestina como los centros clandestinos de represión y de tortura. Y la cifra de 30.000 expresa que no sabemos exactamente cuántos fueron porque el Estado ilegal, que reprimió clandestinamente, no abre los archivos, no da la información de dónde están los desaparecidos ni la información de dónde están los nietos secuestrados”.
Los responsables de la represión enfrentan procesos judiciales, purgan penas y hasta se mueren sin dar un solo dato que conduzca a la verdad histórica.
Esa verdad se va construyendo. De hecho, “recién hace seis o siete años nos comenzamos a integrar” con mayor organización entre víctimas y familiares en procura de la verdad, hizo notar Elena Chena, de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Bariloche, que –aclaró– habló en nombre propio y no de la organización que integra.
Lo importante “es llegar a la verdad”, dijo Chena, que estuvo secuestrada, luego “blanqueada” en la cárcel de Devoto y recuperó la libertad en 1980.
Beatriz Gentile (cuya hermana, asesinada en 1977, es la que confunden con el físico del Balseiro) fue delegada de la secretaría de Derechos Humanos de la Nación en Neuquén. “Están explotando este caso para decir que los 30.000 desaparecidos no son ciertos”, advirtió.
Hizo notar que en el largo proceso hacia la verdad y la justicia, la operación fue inversa: aparecieron nuevas víctimas que no habían sido denunciadas, como el caso de Felipe Lara, de Chos Malal: no estaba en los listados de desaparecidos, pero quedó demostrado hace unos años en uno de los juicios de La Escuelita de Neuquén, que fue una de las víctimas.
SILENCIO NUCLEAR.
Tras el golpe de Estado de 1976, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) fue intervenida y al frente se designó al vicealmirante Carlos Castro Madero, un incondicional de Videla que más tarde se consolidó como presidente de su directorio.
Durante los primeros años de la dictadura detuvieron a 10 personas que trabajaban allí que luego fueron liberadas y otras 15 permanecen desaparecidas. Hubo cientos de cesanteados.
Pero como terrible contrapartida, fueron años de enorme desarrollo nuclear. De hecho, Invap fue creada por hombres del Centro Atómico Bariloche en 1976. Además se terminó la central Embalse y el reactor RA-6 también en Bariloche, y comenzó a levantarse la planta de enriquecimiento de uranio de Pilcaniyeu.
Cierta apertura que va de la mano del mundo ultraconectado se hizo trizas esta semana. El Centro Atómico volvió casi a su época de las cavernas: nadie habla y los que dicen algo prefieren hacerlo en sigilo y bajo anonimato.
CONFUSIÓN DE GENTILES.
Estela Susana Gentile tenía 24 años, estudiaba Física en la facultad de Ciencias Exactas de La Plata, cuando fue asesinada, en Lanús Este el 19 de octubre de 1977. Formaba parte de Montoneros. Un aula de esa facultad de Exactas lleva su nombre.
Beatriz Gentile, historiadora de la Universidad Nacional del Comahue, es su hermana. Le contó a “Río Negro” que hace un mes, tal vez porque estaba cerca el 24 de marzo, la llamaron desde el decanato de Exactas de La Plata para preguntarle si Antonio Gentile, el físico del Balseiro dado por desaparecido, era hermano de ellas.
Estela bien podría ser la persona que mencionan como hermana, para construir el relato de la desaparición de Antonio en un viaje para rescatarla, refutado por el propio físico devenido comerciante y ciudadano de Manhattan.
Pero lo cierto es que Estela y Antonio no son parientes. Ella tendría hoy 65 años y él cuenta 85. “Nosotros podemos dar testimonio porque tenemos el cuerpo”, apunta Beatriz.
UN SIMPLE ERROR.
“Tengo la impresión, porque no conozco bien el caso, que ante la falta de noticias de Gentile y seguramente con el rumor de lo que le había pasado a la hermana, se tomó como cierto que Gentile estaba desaparecido”, opinó la exintegrante de la Conadep Graciela Fernández Meijide.
Consideró que se trató de “un error”. “Lo único que lamento es que no hayan tenido el cuidado (los amigos y exalumnos del Instituto Balseiro que lo dieron por desaparecido) de chequear en la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, donde están todos los archivos y la documentación sobre las personas desaparecidas”, señaló Fernández Meijide. Afirmó que en ese listado “Gentile no figura como desaparecido”. “Lamentablemente, no tomaron esas precauciones”, indicó. Cuando se le preguntó si recordaba algún otro caso de una persona dada por desaparecida por equivocación, Fernández Meijide respondió: “No. En absoluto. No recuerdo”.
Dijo que el caso Gentile “generó mucho ruido, pero veo que sólo fue un error”. “Había una sensibilidad especial en ese momento y no se tomó la precaución de verificar la información”, consideró. Respecto de la polémica que disparó el caso Gentile, pidió analizar la situación con calma. “Lo más rápido y más fácil es entrar en teorías conspirativas”. Dijo que es un caso que no afecta la lucha por los derechos humanos porque “ni siquiera hubo presuntamente un aprovechamiento” por alguna compensación económica. “No le den más importancia al asunto”, planteó. “Lo importante, realmente, es que es un muerto menos de los que se creía”, afirmó Fernández Meijide.
Una confusión que creció con el silencio y la omisión.
Análisis.
La primera referencia a la condición de desaparecido de Gentile es de hace 9 años, cuando se cumplió medio siglo de su graduación como físico y la promoción se reunió para festejarlo. Adquirió estatus institucional en 2012 cuando se colocó una placa que lo recordaba.
Mientras tanto, Gentile vivía en su departamento de Manhattan. Es una imagen soñada para los negacionistas, que ya se entusiasman con descubrir nuevos casos, como si no estuviéramos ante nada más que un error.
El silencio del físico que hace tiempo dejó la profesión y se dedicó al comercio no deja de llamar la atención. ¿No se enteró de que en Bariloche lo daban por muerto? ¿Por qué no trató de enmendar un error que terminó haciendo tanto daño?
Las instituciones del mundo nuclear argentino volvieron a optar por la omisión. Y después se preguntan por qué genera tanta desconfianza la energía atómica.
Lo que se sabe de la vida de Gentile
Era de Mar del Plata.
Se graduó de Licenciado en Física en 1959 en el Instituto Balseiro de Bariloche.
Se doctoró en la Yeshiva University de Nueva York, una entidad privada ligada a la comunidad judía.
Hizo al menos un posgrado en el International Centre for Theoretical Phsysics, en la ciudad de Trieste, Italia, durante la década del 60.
Vive en Nueva York desde 1971 ó 1972.

Dejó la física y se dedica al comercio, orientado a las operaciones de exportación e importación.
Publicado en Diario "Río Negro", domingo 22/04/2018.-

martes, abril 17, 2018

¿Qué se sabe de Antonio Gentile, el físico que no estaba desaparecido?

¿Qué se sabe de Antonio Gentile, el físico que no estaba desaparecido?

La vida de Antonio Gentile es un misterio. Y así pretende que siga siendo. Este físico egresado del Instituto Balseiro fue incluido en 2016 en el listado de personas desaparecidas en la última dictadura militar del país, fue homenajeado, hubo pañuelos pintados con su nombre en el Centro Cívico de Bariloche y una placa en los jardines de la institución académica donde estudió. Sin embargo, una llamada telefónica a fines de febrero cambió todo. Antonio está vivo, tiene 85 años y reside con su familia en Estados Unidos.
En la llamada telefónica que el propio Gentile realizó y mantuvo con el director del Instituto Balseiro, Carlos Balseiro, “no quiso dar información sobre su pasado y vida actual” aunque conversó con el directivo respecto a anécdotas y recuerdos de su paso por el Instituto.

Su paso por Bariloche.
Antonio Gentile llega desde su Mar del Plata natal, para estudiar la licenciatura en Física en el Instituto Balseiro, en Bariloche. Formó parte de la segunda promoción de egresados (1959).
1960
Fue becado por el Organismo Internacional de Energía Atómica y se traslada a Viena (Austria).
1961
Se radica en Nueva York, Estados Unidos, para estudiar un doctorado en la Universidad Yeshiva.
1971
Escribe su tesis doctoral “Propiedades de transporte de estrellas de neutrones” que fue publicada al año siguiente.
1977
Es el último rastro que se tiene de Gentile por parte de compañeros de estudio. Viajaría desde Estados Unidos a la Argentina para buscar a su hermana, María Teresa, quien había sido secuestrada en la dictadura militar iniciada en 1976.
2012
Transcurrieron 35 años sin tener rastros de Gentile. Por eso, excompañeros y colegas pidieron a las autoridades del Instituto Balseiro incluir su nombre entre los homenajes de exalumnos detenidos-desaparecidos o asesinados durante la dictadura militar.
Noviembre 2016
La Comisión de Derechos Humanos de la Comisión Nacional de Energía Atómica se presenta en la Secretaría de Derechos Humanos de Río Negro en Bariloche y formaliza la denuncia de cuatro exalumnos del Instituto Balseiro como desaparecidos en dictadura: Antonio Gentile, Susana Grinberg, Manuel Tarchitzky y Eduardo Pasquini.
Febrero 2018
La Comisión de Derechos Humanos de la Comisión Nacional de Energía Atómica dio con pistas que indicarían que se encontraba con vida. El físico llama por teléfono al Instituto Balseiro desde Estados Unidos.
5 de Marzo 2018
Con la firma del director del Instituto Balseiro, Carlos Balseiro, se emite un comunicado interno a los docentes de la institución en la que se informa que Antonio Gentile está con vida y reside en Estados Unidos. Indica que no conocía que había sido incluido en homenajes a desaparecidos.
23 de Marzo 2018
La Secretaría de Derechos Humanos de Río Negro -sin tomar conocimiento de la aparición de Gentile- vuelve a incluirlo en el listado de las 15 personas desaparecidas vinculadas a Bariloche.
12 de Abril 2018
La Secretaría de Derechos Humanos de Río Negro toma conocimiento de manera informal que Gentile estaba con vida y se contactó con el Instituto Balseiro.
16 de Abril 2018
Se inician los trámites para enmendar el listado de desaparecidos en la región y quitar el nombre de Antonio Gentile. Se confirma que su nombre no estaba incluido en la nómina de la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas.
La dirección del Instituto Balseiro salió a aclarar la situación del físico, egresado de esa institución, Antonio Gentile que había sido incluido en un listado de desaparecidos del instituto, y confirmó que se encuentra viviendo desde hace años en Estados Unidos.
El caso cobró relevancia nacional a partir de una nota que publicó Clarín, que dio cuenta del extraño caso de Gentile. La noticia se replicó de inmediato en numerosos medios.
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“A raíz de los noticias relacionadas al físico egresado del Instituto Balseiro (IB) Antonio Gentile, nuestra institución desea reiterar su alegría por conocer que se encuentra en buen estado de salud a sus 85 años de edad”, destacaron en un comunicado.
“Deseamos informar los motivos por los cuales a pedido de excompañeros y colegas del Balseiro fue incluido en diferentes homenajes a exalumnos detenidos-desaparecidos”, explicaron.
“La última noticia que se tenía por parte de compañeros de estudio es que en 1977 Antonio Gentile viajaría desde los Estados Unidos a la Argentina para buscar a su hermana. A partir de ese momento, sus amigos y colegas perdieron contacto sin poder dar con el paradero de Gentile o comunicarse con él, ni en los Estados Unidos ni en Argentina”, informaron.
“Desde entonces no se registraron publicaciones científicas firmadas con su nombreni vínculos con instituciones de ciencia y tecnología”, advirtieron.
Exalumnos y profesores del IB lo consideraron desaparecido y realizaron a lo largo del tiempo varios intentos por encontrarlo”, sostuvieron en el comunicado.
Desde 2012
A pedido de sus excompañeros y colegas, en 2012, se lo incluyó en un acto interno del Instituto Balseiro en homenaje a los exalumnos detenidos-desaparecidos o asesinados durante la dictadura militar de 1976-1983”, recordaron.
“En 2015, el nombre de Gentile se incluyó en un acto realizado en el marco del 60 aniversario de la creación del Instituto Balseiro”, añadieron.
“En ocasión de un nuevo acto por el 24 de marzo de 2018, personal de la Comisión de Derechos Humanos de la Comisión Nacional de Energía Atómica logró nuevas pistas y finalmente entrar en contacto con Gentile”, destacaron.
En la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia se enteraron de la situación de manera causal.
“A partir de esta novedad, y a través de terceros, Gentile aceptó comunicarse con el director del Instituto Balseiro”, comentaron.
Carlos Balseiro, director del Instituto, recibió a fines de febrero una llamada telefónica de Antonio Gentile y corroboró su identidad en base a datos y recuerdos. Gentile le comunicó que está en buen estado de salud y que tiene 85 años, que vive en los Estados Unidos y que no estaba al tanto de que había sido incluido en homenajes a desaparecidos”, informaron en el comunicado.
Desde la dirección del Instituto Balseiro aseguraron: “Gentile se comunicó por vía telefónica y no quiso dar información sobre su pasado y vida actual. Conocida la situación, con fecha 5 de marzo, la dirección del Instituto envió un comunicado interno a los docentes y compañeros de Gentile informando sobre la novedad”.
“La institución nunca realizó denuncias ante organismos de Derechos Humanos”, aclararon. “El Instituto Balseiro retiró el nombre de Gentile de las placas que se habían incluido en distintos homenajes”, puntualizaron.
Y enfatizaron que como “Antonio Gentile no desea hacer declaraciones y que solicitó preservar su privacidad, sólo nos queda volver a expresar nuestra satisfacción por confirmar que no está desaparecido”.

“Se dedicó al comercio”, contó un excompañero del físico que no estaba desaparecido.

A finales de 1959 José Antonio Balseiro sentía la enorme satisfacción de entregarles a doce estudiantes su título de grado como segunda promoción de físicos formados en Bariloche. El Instituto de Física (que luego adquirió el nombre de su fundador) se consolidaba. Antonio Gentile, el argentino que vive en Estados Unidos y que había sido dado por desaparecido, fue uno de los egresados. Peter Thieberger fue otro. Los dos terminaron viviendo en Nueva York, aunque sus caminos se cruzaron muy poco.
Thieberger, que tiene 83 años, sigue en plena actividad como físico en el Laboratorio Nacional de Brookhaven en Long Island, Nueva York. Está a cargo del Collider Accelerator Department y mantiene su empresa Tomografía del Hormigón Armado donde “aplicamos nuestra experiencia con radiaciones nucleares al estudio de refuerzos y defectos en estructuras”, explicó.
Con Gentile se vieron en 1971 o 1972 en Nueva York. ¿Por qué no hay registros de la actividad académica del físico marplatense cuyo nombre se hizo famoso por la confusión de considerarlo desaparecido durante la última dictadura militar? Thieberger lo aclara: dejó la Física.
“Se dedicó al comercio, creo que puso una empresa de importación y exportación”, reveló Thieberger.
Los egresados del Balseiro son una cofradía de alcance mundial. Aunque muchos hayan construido una vida, una carrera y un prestigio fuera de Argentina, los vasos comunicantes no se obstruyen.
Por eso, cuando Thieberger se enteró de que el Instituto Balseiro desmentía su desaparición, obtuvo el número de teléfono de Gentile y lo llamó. Vive en Manhattan, aunque no pudo precisar mayores datos personales.
La de este físico es, hay que decirlo, una historia en sí misma, más allá de su relación o cercanía territorial con Gentile. Thieberger es austríaco, su familia huyó de Europa cuando él tenía un año. Se crió en Buenos Aires y, al concluir el segundo año de la carrera de Física, concursó para entrar al Balseiro (donde el mecanismo es casi idéntico: becas para terminar la carrera en Bariloche) y se graduó aquí. Hizo el doctorado en Estocolmo y recaló en Nueva York, donde construyó su familia y su prestigio.
Publicado en Diario "Río Negro", 17/04/2018.

lunes, abril 16, 2018

Desaparecido de dictadura argentina estaba vivo en EEUU: izquierda calla El físico que figuraba como desaparecido desde 1977, confirmó que está vivo y bien en el exterior.

La herida de los setenta está lejos de cerrarse en Argentina y el modus operandi del Gobierno Militar de desaparecer a los miembros de las guerrillas sigue teniendo consecuencias al día de hoy.
El científico Antonio Gentile, nacido en 1933 en Mar del Plata, desde hace varios años figuraba entre los desaparecidos de la última dictadura militar, que tuvo lugar entre 1976 y 1983. Sus últimos registros estuvieron relacionados con una investigación que realizó su hermana a pedido de sus padres en 1977. A partir de ahí se le “perdió el rastro” y Gentile pasó a ser uno de los nombres en el listado de los detenidos desaparecidos de los que no se supo más nada.
Durante los últimos cuarenta años se han hecho homenajes en su nombre, donde incluso estaba su foto, de los que participaron la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, y el exjuez de la Corte Suprema de Justicia Eugenio Zaffaroni, alineado político a la expresidente Cristina Fernández de Kirchner.
Sin embargo, Gentile nunca fue ni detenido, ni desaparecido. Está bien de salud, retirado, junto a su familia en los Estados Unidos. En la actualidad tiene 85 años de edad.
Carlos Balseiro, director del instituto donde Gentile realizó sus estudios, confirmó la noticia, ya que el supuesto desaparecido figuraba en la lista de las víctimas del autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional”, vinculadas a la institución educativa:
“Dada la información recientemente recabada sobre el Dr. Antonio M. Gentile, exalumno de la segunda promoción del Instituto, la dirección se complace en comunicar que Antonio se encuentra bien, tiene 85 años y vive en el exterior con su familia. Esta dirección ha podido comunicarse con él permitiendo así confirmar esta muy buena noticia tanto para sus compañeros de promoción como para toda la comunidad del Instituto Balseiro que durante tantos años lo ha recordado preocupada por su ausencia”.
Hasta el momento lo único que se confirmó es que Gentile decidió informar que está vivo mediante su universidad, que comunicó la noticia. Se desconoce hasta hoy si el científico supo durante todos estos años que era considerado un desaparecido o no. El Ministerio de Derechos Humanos comenzó una investigación al respecto y en los próximos días se esperan novedades.

Alegría del centro de estudios, pero silencio de la izquierda.

Una vez más las organizaciones que, en teoría, dicen defender los derechos humanos, muestran una cara cuestionable. Mientras el Instituto Balseiro celebró la noticia del egresado, la izquierda ha guardado un silencio total. Evidentemente muestran un gran énfasis a la hora de difundir las atrocidades cometidas por los militares, pero parece que les resulta irrelevante si una de las víctimas que homenajearon en actos políticos está con vida.
Para los que insisten con la cifra de los 30.000 desaparecidos, como un dogma, estas apariciones se convierten casi en una amenaza para el discurso políticamente correcto. Para ilustrar hasta qué punto la izquierda busca mantener los setenta más cerca de los eslogans que de los hechos, cabe destacar que existen varias propuestas para penar, con multas y cárcel, a los que discutan el discurso oficial. Inclusive en la Provincia de Buenos Aires se aprobó la obligatoriedad de escribir en todos los documentos oficiales la cifra de 30.000 desaparecidos, al lado de toda referencia a la dictadura militar.

Las cifras oficiales, diferentes y simultáneas

A pesar de que la última investigación oficial arrojó un número de 6348, la cifra convive con la de 30.000, que es “obligatoria” en la provincia, por una ley que contó con la totalidad de los votos, menos de uno. El legislador Guillermo Castello se manifestó en contra del proyecto al que consideró como “violatorio de la libertad de expresión” y “fascista”.
El exmontonero Luis Labraña manifestó recientemente en los medios de comunicación que la cifra de los 30.000 fue un “invento” de su autoría. Según el exguerrillero, las organizaciones de derechos humanos que estaban en Europa tratando de conseguir un apoyo político y económico para visibilizar las desapariciones, decidieron imponer esta cifra para llamar la atención, ya que el número real no era suficiente para conseguir el respaldo.