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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

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"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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miércoles, septiembre 02, 2026

Carlos Castro Madero y el Invap.


INVAP 50 AÑOS EN BARILOCHE.

INVAP cumple 50 años: la empresa rionegrina que convirtió conocimiento en tecnología para el mundo.

"No al colonialismo mental. No hay proyecto que la capacidad argentina, que la materia gris argentina, no pueda encarar".

Los “chicos” que empezaron a imaginar INVAP: de una idea en Bariloche a una empresa tecnológica.

Conrado Varotto reconstruye el camino que comenzó en 1971 con un grupo de jóvenes del Centro Atómico Bariloche. La idea era sencilla y ambiciosa: usar el conocimiento científico para “hacer cosas que sirvan”. Cinco años después nació INVAP.

Conrado Varotto impulsó el grupo que dio origen a INVAP y fue su primer gerente general.
Gentileza INVAP.

A comienzos de los años 70, un grupo de jóvenes del Centro Atómico Bariloche empezó a hacerse una pregunta que terminaría teniendo consecuencias mucho mayores de las que entonces podían imaginar: qué podían hacer con todo lo que sabían.

Conrado Varotto impulsó el grupo que dio origen a INVAP.

“La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) resultó fundamental en ese proceso. Varotto destaca especialmente el papel de Carlos Castro Madero, quien asumió la presidencia de la Comisión en 1976 y respaldó la iniciativa. “Yo siempre lo considero prácticamente más fundador de INVAP que yo”, afirma”.

Suplemento INVAP 50 AÑOS Diario Río Negro. 1º de septiembre del 2026.

Leer nota completa.

https://www.rionegro.com.ar/sociedad/los-chicos-que-empezaron-a-imaginar-invap-de-una-idea-en-bariloche-a-una-empresa-tecnologica/

Publicado en GPA.

https://guillermopirriargentino.blogspot.com/2026/09/conrado-varotto-reconstruye-el-camino.html

Conrado Varotto impulsó el grupo que dio origen a INVAP.

“La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) resultó fundamental en ese proceso. Varotto destaca especialmente el papel de Carlos Castro Madero, quien asumió la presidencia de la Comisión en 1976 y respaldó la iniciativa. “Yo siempre lo considero prácticamente más fundador de INVAP que yo”, afirma”.


Carlos Castro Madero (1927 — 22 de diciembre de 1990) fue un militar argentino.

Biografía

Carlos Castro Madero asistió a la Escuela Naval Militar y egresó con la misma promoción a la que pertenecieron Luis Pedro Horacio Sánchez Moreno y Jorge Isaac Anaya. Luego se recibió con un doctorado del Instituto Balseiro en 1967.

Tras el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 ejecutado por las tres Fuerzas Armadas argentinas en conjunto, la flamante Junta Militar designó, el 29 de marzo, al capitán de navío Castro Madero delegado en la Comisión Nacional de Energía Atómica.Durante su administración al frente de este organismo, 15 personas fueron víctimas de desaparición forzada y otras 10 de detención ilegal. Precisamente, estos delitos ocurrieron entre 1976 y 1979.También, la administración despidió a cientos de profesionales por razones políticas e ideológicas.

Impulsó la construcción de una planta de enriquecimiento de uranio en Pilcaniyeu (Río Negro). Castro Madero comenzó a trabajar en el proyecto cuando la administración del expresidente norteamericano, Jimmy Carter, cortó la venta de uranio enriquecido a los países que se negaban a firmar el Tratado de No-Proliferación Nuclear, en 1978. Incluso a principios de la década de 1980, cuando el gobierno militar estaba colapsando, se continuaron los trabajos y en noviembre de 1983 -ya en pleno gobierno democrático- Castro Madero anunció el éxito de la capacidad de enriquecimiento por el método de la difusión gaseosa, y la planta de Pilcaniyeu fue dada a conocer al mundo, en lo que constituyó un hito científico importantísimo para la Argentina.

Con la finalización del Proceso de Reorganización Nacional (1983), Castro Madero dejó de conducir la CNEA.

En 1984, fue contratado por la Organización Internacional de Energía Atómica.

En 1987 comenzó a trabajar en la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires.

Coescribió, junto a Esteban Takacs, el libro Política nuclear argentina: ¿avance o retroceso? (1991).En este libro, manifestó su oposición al desarrollo de una bomba atómica por parte de la Argentina.

Carlos Castro Madero falleció el 22 de diciembre de 1990.

Datos Wikipedia.

martes, septiembre 01, 2026

Conrado Varotto reconstruye el camino que comenzó en 1971 con un grupo de jóvenes del Centro Atómico Bariloche.


INVAP 50 AÑOS EN BARILOCHE.

INVAP cumple 50 años: la empresa rionegrina que convirtió conocimiento en tecnología para el mundo.

"No al colonialismo mental. No hay proyecto que la capacidad argentina, que la materia gris argentina, no pueda encarar".

Los “chicos” que empezaron a imaginar INVAP: de una idea en Bariloche a una empresa tecnológica.

Conrado Varotto reconstruye el camino que comenzó en 1971 con un grupo de jóvenes del Centro Atómico Bariloche. La idea era sencilla y ambiciosa: usar el conocimiento científico para “hacer cosas que sirvan”. Cinco años después nació INVAP.

Conrado Varotto impulsó el grupo que dio origen a INVAP y fue su primer gerente general.
Gentileza INVAP.


Conrado Varotto, durante los primeros años de la historia de INVAP en Bariloche.
Archivo Diario Río Negro.

A comienzos de los años 70, un grupo de jóvenes del Centro Atómico Bariloche empezó a hacerse una pregunta que terminaría teniendo consecuencias mucho mayores de las que entonces podían imaginar: qué podían hacer con todo lo que sabían.

Conrado Varotto, doctor en Física y egresado del Instituto Balseiro, todavía no tenía 30 años cuando ensayó una respuesta sencilla y, al mismo tiempo, ambiciosa: “hagamos cosas que sirvan”.

Medio siglo después, uno de los fundadores y primer gerente general de INVAP vuelve sobre aquellos años para reconstruir cómo una inquietud surgida entre jóvenes científicos comenzó a transformarse en una empresa tecnológica.

El regreso de Stanford y una pregunta en Bariloche.

Era 1971 y Varotto acababa de regresar de Stanford, Estados Unidos, donde había conocido una relación entre ciencia, formación académica y actividad productiva diferente de la que encontraba en Argentina. “Cuando volví traté de amoldar esas ideas que tenía, teniendo en cuenta lo que había visto, pero acorde a las circunstancias de la Argentina”, recuerda.

Un “grupo de chicos” del Centro Atómico Bariloche se entusiasmó con la propuesta. La cuestión era cómo aprovechar el conocimiento científico que habían adquirido para desarrollar tecnología y resolver problemas concretos.

De esa inquietud nació el Programa de Investigación Aplicada (PIA). “Empezamos a interactuar con empresas aplicando los conocimientos que teníamos”, explica Varotto.

Los proyectos comenzaron a crecer y con ellos apareció un problema nuevo. Para avanzar necesitaban una estructura que permitiera trabajar con dinámica empresarial, pero que al mismo tiempo protegiera la continuidad del proyecto frente a los cambios políticos.

La búsqueda de una forma para aquella idea.

“Argentina es un país pendular”, resume Varotto al explicar uno de los dilemas que enfrentaron. Una empresa privada convencional podía poner en riesgo un proyecto que utilizaba conocimiento, infraestructura y recursos humanos que habían sido desarrollados por el Estado. Había que encontrar otro modelo.

La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) resultó fundamental en ese proceso. Varotto destaca especialmente el papel de Carlos Castro Madero, quien asumió la presidencia de la Comisión en 1976 y respaldó la iniciativa. “Yo siempre lo considero prácticamente más fundador de INVAP que yo”, afirma.

Conrado Varotto durante su etapa al frente de la actividad espacial argentina, que impulsó el desarrollo de satélites y nuevas capacidades tecnológicas. Gentileza.

Río Negro aportó la otra pieza decisiva. La provincia participó en la búsqueda de una figura jurídica hasta encontrar en la Ley de Sociedades del Estado la herramienta que permitiría constituir la empresa. Así, aquella inquietud que había comenzado entre científicos en Bariloche encontró en hace 50 años una estructura empresarial desde la cual crecer.

El vínculo con Río Negro que atravesó los gobiernos.

Para Varotto, una de las claves de esa construcción fue la continuidad que consiguió el proyecto a pesar de los cambios políticos que atravesaron el país y la provincia durante las décadas siguientes.

El vínculo con Río Negro logró mantenerse más allá de las distintas administraciones. “Pasaron gobiernos de todos los colores y, sin embargo, siempre respetó la forma de ser de INVAP”, destaca.


Conrado Varotto, junto a José Kenny, agregado científico de la Embajada de Italia; Lino Barañao, secretario de Gobierno de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva; Mario Varotto; y Héctor Otheguy, gerente general de INVAP, durante la entrega de la Distinción Investigador de la Nación 2018.

La estructura elegida en aquellos primeros años permitió combinar una característica poco habitual: una empresa perteneciente al Estado provincial con capacidad para desarrollar proyectos tecnológicos, buscar clientes y competir en mercados nacionales e internacionales.

“Vos podés ser un visionario, pero con eso no vas a ningún lado”.

Varotto se resiste a contar el nacimiento de INVAP como la historia de una sola persona. “Vos podés ser un visionario, pero con eso no vas a ningún lado”, sostiene. Una idea, explica, necesita un grupo dispuesto a convertirla en algo propio. “Fue una casualidad que yo fuera el que sacó la banderita, nada más”, dice al recordar su papel en aquellos comienzos.

Conrado Varotto durante su infancia, mucho antes de convertirse en una de las figuras centrales del desarrollo científico y tecnológico argentino.
Gentileza.

Esa concepción colectiva terminó formando parte de una cultura de trabajo que, según describe, cada generación transmitió a la siguiente sin necesidad de establecerla formalmente. “No es que hay algo escrito que diga: ‘Nosotros vamos a seguir estos principios’. Es cultural y se va transmitiendo de unos a otros”, explica.

Las crisis y quienes tomaron la posta.

La historia que comenzó en los años 70 estuvo lejos de avanzar en línea recta. INVAP atravesó crisis económicas, cambios políticos y momentos en los que su continuidad enfrentó enormes dificultades.

Al recordar esas etapas, Varotto destaca especialmente a “Cacho” Otheguy, quien lo sucedió y tuvo que conducir la empresa durante algunos de sus períodos más complejos. “Yo personalmente no hubiera podido afrontar lo que afrontó Cacho”, reconoce.

La frase vuelve sobre una idea que atraviesa su relato: INVAP pudo continuar porque las nuevas generaciones fueron tomando responsabilidades y sosteniendo una cultura construida colectivamente.

“Nos veo en Marte y en el más allá”.

Cuando piensa en los próximos 50 años, Varotto recupera la misma lógica de los comienzos: imaginar primero, incluso cuando todavía no se sabe exactamente cómo alcanzar el objetivo. “Nos veo en Marte y en el más allá”, dice. Y enseguida amplía la idea: “¿Qué será? No lo sé. No hay límite”.

Cuando INVAP cumplió 30 años, Varotto había resumido su trayectoria con una frase: “30 años y un sueño mirando para atrás”.

Dos décadas después, el fundador cambia la dirección de esa mirada. “Ahora yo diría: 50 años y un sueño mirando al futuro”.

Es otra manera de regresar a aquella pregunta que un grupo de “chicos” empezó a hacerse en Bariloche a comienzos de los años 70: qué podían hacer con lo que sabían.

Suplemento INVAP 50 AÑOS Diario Río Negro.

1º de septiembre del 2026.

https://www.rionegro.com.ar/sociedad/los-chicos-que-empezaron-a-imaginar-invap-de-una-idea-en-bariloche-a-una-empresa-tecnologica/

 

domingo, mayo 08, 2022

Sobre héroes y tumbas.

 

Le robo el título a Ernesto Sábato para encabezar esta nota, referida a héroes y difuntos.

En La Prensa del 3 de mayo, un título a toda página dice: Héroes del Belgrano. Y estimo que la calificación de héroes requiere establecer algunas precisiones a su respecto.

Héroe es quien, teniendo la posibilidad de escurrir el bulto, afronta un riesgo por una causa justa.

Que no es el caso de los tripulantes del viejo crucero General Belgrano, que no tuvieron otra alternativa que sobrellevar el ataque el submarino británico Conqueror. Ataque que culminaria con el hundimiento del crucero. O del capitan Azcueta, comandante del submarino San Luis. O del marino Castro Madero.

¿Implica ello un juicio despectivo para la dotación del Belgrano? De ningún modo, ya que la misma cumplió esforzadamente con su deber y merece el mayor de los respetos. 

En San Isidro, mi barrio, hay una calle que se llama Héroes de Malvinas. Y el nombre está bien puesto pues, como haber los hubo.

Manfred Schönfeld, gran periodista que escribía en La Prensa, judío de raza, argentino por nacimiento y patriotismo, en una entrevista que le hizo Hugo Guerrero Marthineitz (El Peruano Parlanchín) explicó que los países sólo pueden soportar cierto número de cobardes. Superado el cual desaparecen, se licúan. Y que debemos agradecer a la Guerra de Malvinas el haber suministrado el puñado de héroes necesario para equilibrar la existencia de cobardes permitiendo que la patria sobreviva.

ALGUNOS NOMBRES.

¿Hubo héroes en Malvinas? Claro que los hubo. Y aún corriendo el riesgo de incurrir en omisiones, acaso graves, citaré al Perro Cisnero, al teniente Estévez, al teniente Llambías, al teniente Silva, al Comodoro Carballo... a los osados pilotos navales que atacaron al Invencible, muriendo en la misión dos de los aviadores que integraban la escuadrilla argentina. 

Y, además de ellos, a hombres que cumplieron muy dignamente su deber, como el piloto Kurilovitz, el capitán Bonzo, el comandante del submarino San Luis, el capitán Castro Madero, el capitán Galazi, el subteniente Silva, el teniente Vásquez. Amén del capitán Sergio Gómez Roca, que fue el primer oficial argentino que murió en el puente de mando del buque que comandaba.La estupenda actuación de la Fuerza Aérea y Aviación Naval, mereció el encendido elogio del piloto francés, figura destacada de su aviación en la segunda guerra mundial, Pierre Clostermann, que se refirió en términos sumamente laudatorios a la actuación de nuestros aviadores.

Y, para concluir esta nota, me divierte recordar a Carlos Federico Domínguez Lacreu, aquel que saludó a las cámaras de la BBC con un descomunal corte de manga.

Gesto que celebré yo con un poema que terminaba diciendo:

Y tu corte de manga señalará el camino

que nos lleve otra vez hasta Puerto Argentino.

Por Juan Luis Gallardo.

PUBLICADO EN DIARIO LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/515525-Sobre-heroes-y-tumbas.note.aspx

domingo, diciembre 22, 2019

“Demostrar que Argentina puede”. Conrado Varotto fundó Invap e impulsó la industria espacial argentina. Luego de ser distinguido como Investigador de la Nación regresó a Bariloche para dar una charla en el Instituto Balseiro.

La historia del físico que se transformó en leyenda.

Conrado Varotto fundó Invap e impulsó la industria espacial argentina. Luego de ser distinguido como Investigador de la Nación regresó a Bariloche para dar una charla en el Instituto Balseiro y le concedió a Río Negro una larga entrevista.

Caminó lentamente por la calle de asfalto con su pequeña valija a cuestas, arropado con una campera negra grande que le llegaba casi hasta las rodillas. Los árboles frondosos que custodian las veredas eran testigos silenciosos de esa andar pausado de un hijo ilustre que regresaba, aunque fuera por unas pocas horas, al predio del Centro Atómico.
Conrado Varotto conoce ese predio como pocos. A finales de los años cincuenta y principios de los sesenta recorrió ese espacio privilegiado, que está ubicado a unos 9 kilómetros del centro de Bariloche, siendo un estudiante destacado del Instituto Balseiro.
Por esas calles internas elaboró sueños. Pensó proyectos. Pero el tiempo pasó demasiado rápido.

Aquel joven que desde chico había construido un vínculo inseparable con la física, en el Colegio Del Salvador de Buenos Aires, regresaba ahora al Instituto Balseiro con 78 años y un nuevo reconocimiento.
Varotto recibió a finales de noviembre pasado la distinción como Investigador de la Nación 2018 de manos del expresidente Mauricio Macri. Había sido invitado a brindar una charla como parte del evento “Experiencia IB50K 2019”, que organizó el Instituto Balseiro, con apoyo de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).
La tarde del 29 de noviembre pasado, el salón de actos del Instituto estaba colmado. Varotto habló de los orígenes de Invap y de la CNEA. Fueron casi dos horas de una veloz recorrida por una parte destacada de la historia de la ciencia en el país. De algunas anécdotas, como cuando el representante científico de un país del hemisferio Norte vino décadas atrás a “observar” qué se desarrollaba en Pilcaniyeu y se marchó sin advertir que en ese pequeño paraje se desarrollaba un proyecto trascendental.

Amigos.


La charla finalizó con un gesto de reconocimiento de Varotto a un gran amigo de aquellas jornadas de trabajo y de compartir sueños: Horacio “El Gordo” Osuna, “que ya está medio sordo”, comentó Varotto, entre risas. También ponderó el trabajo hecho por Héctor “Cacho” Otheguy al frente de Invap. Ambos estuvieron en la primera fila del auditorio.
El vuelo que lo trasladaría de regreso a la ciudad de Buenos Aires partía en menos de dos horas. Había saludado amablemente a cada estudiante y egresado del Instituto Balseiro que se acercó a expresarle su admiración. Alumnos, egresados, directivos y científicos habían colmado el salón para escucharlo.
Ese hombre sencillo, de baja estatura, grandes anteojos, pelo canoso y camisa con los botones abrochados hasta el cuello expuso con humildad los hitos de la historia de Invap.

Varotto brindó una charla amena, sin demasiados protocolos, pero que transmitió esa pasión por la física y la ciencia que después de tantas décadas están impregnadas en su piel.
Esa pasión lo movilizó junto con un equipo de soñadores que crearon en el Centro Atómico Bariloche el Programa de Física Aplicada, que fue la piedra sobre la que se fundó después Invap.

Esa pasión lo llevó a dirigir el proyecto de desarrollo de la tecnología de enriquecimiento de uranio, cuya planta industrial fue construida por Invap en Pilcaniyeu. Y a dirigir hasta el año pasado la Comisión Nacional de Actividades Espaciales.
“Soy un convencido de que Argentina es uno de los países mejor preparado para encarar la sociedad del conocimiento”, afirmó.
En un diálogo con Río Negro, Varotto recordó que nunca tuvo dudas de que su vocación era la física. “Tuve una enseñanza muy buena, muy buenos docentes en el Colegio del Salvador”, afirmó. Había llegado con 9 años procedente de Italia, junto a su madre y su hermano. Su padre había arribado un año antes a la Argentina. Resolvieron dejar su tierra porque querían que sus hijos pudieran estudiar.

Varotto estudió en la Facultad de Ciencias Exactas y después de cursar 5 cuatrimestres (dos años y medio) se presentó para tratar de ingresar al Balseiro.

Richter.

Cuando llegó al Balseiro quedó asombrado por todo el equipamiento que había. Recordó que el físico Ronald Richter cayó en Bariloche con el proyecto “para controlar la fusión”, que sedujo a Perón. “Había una cantidad de instrumentación increíble porque habían comprado de todo”, rememoró.
Eran años complicados. “Varios científicos comenzaron a recibir ofertas para volver a sus países”, contó. “Lo que tuvo de extraordinario (José) Balseiro fue que se bancaron toda esa situación”, destacó.
Balseiro fue profesor de Varotto. Y marcó una etapa importante en su vida. Recordó que rezaban el rosario al lado de la cama de Balseiro, cuando su muerte era inminente. El padre de la física en el país murió el 26 de marzo de 1962, en el Centro Atómico. Tenía solo 42 años.

Formación.

Varotto se licenció en el Instituto Balseiro y se doctoró en Física. Después, viajó a Estados Unidos, donde siguió con su aprendizaje en la Universidad de Stanford, con una beca del Conicet.
Conoció en directo el proyecto de Sillicon Valley, que surgió con el apoyo de capitales de riesgo y fondos de inversión que financiaron proyectos de innovación tecnológica. “Fue una experiencia única”, afirmó.
Quiso replicar esa experiencia cuando regresó a la Argentina, pero no fue nada fácil. Además, eran los años setenta, de enorme turbulencia política. El Programa de Física Aplicada fue el primer eslabón.
Recordó que el entonces presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el doctor en Física Carlos Castro Madero, consiguió que el gobierno de facto invirtiera miles de millones de dólares para sostener la continuidad de los proyectos.

Destacó el aporte del científico y pionero Jorge Sábato, el apoyo del militar Pedro Eusebio Iraolagoitía, que fue presidente de la CNEA. “Lo de Sábato fue increíble”, manifestó.
Eso fue clave para mantener a flote los proyectos más allá de los cambios de gobierno.
“Podría estar tres horas dando nombres”, destacó. “No podés hacer nada si no hay gente dispuesta a poner el hombro, a apoyar”, aseguró.
Y recordó el caso de su esposa, Inés, que empezó “laburando ad honorem”. “Ella manejaba un montón de idiomas y cuando hicimos los contratos entre Invap y el gobierno de Argelia (por 1985) vino el representante de Argelia y discutimos los detalles del contrato por teléfono y la versión era en francés”, recordó. “Inesita se pasó toda la noche en el viejo telex pasando el contrato”, destacó.

“Todas estas cosas no se hacen si no hay un grupo de gente que se junta”, sostuvo.
Había conocido en Bariloche a su esposa. Un año después se casaron. Ella había estudiado Economía.
Varotto admitió su preocupación por la educación en los niveles primario y secundario. En cambio, opinó que la enseñanza superior “se salvó de ese decaimiento y se superó”.
-¿Está preparado el sistema educativo argentino para encarar el desafío de la sociedad del conocimiento?
-Argentina tiene todo, no para entrar, para estar en la sociedad del conocimiento. El sistema de educación superior nuestro, no hay duda, tiene una calidad muy grande. Lo que a mí me preocupa es el deterioro en la enseñanza primaria y secundaria. En algunos casos, en la ciudad de Buenos Aires han tratado de revertirlo, se ha tratado de revertir en el país. Pero hay un problema de fondo, que si no se cuida, no se arregla, nos puede traer dolores de cabeza y quitarles oportunidades a los chicos. Esto lo digo en todos lados. Mi gran preocupación que nuestros docentes vuelvan a ser educadores y dejen el concepto de que son trabajadores de la educación. Que no tiene nada que ver. El salario digno lo necesitan todos. Pero trabajadores de la educación no puedo asimilarlo a educador.
-¿Cuál es la diferencia?
- Es muy simple. El educador prioriza el educando. Es una vocación como un sacerdocio. Si a mí me pagan mal, podré pedir que me paguen mejor, pero no puedo dejar al educando. En cambio si soy trabajador de la educación es como si fuera una fábrica de autos, no me pagan lo suficiente hago huelga y no produzco autos. Pero no producir autos no es lo mismo que no producir educandos. Vuelvo a decir el producto de un docente es el educando, es el chico.
Dijo que vivió los conflictos docentes que hubo años atrás en Río Negro. “Nunca me voy a olvidar en una de las tantas huelgas acá en Bariloche, un chico que recién empezaba el colegio, la primaria”, contó.
Explicó que un nene cuando empieza la primaria, “la maestra es algo que la tienen en un pedestal”. “Después de menos de una semana de clases, una maestra reúne a los chicos y les dice: chicos el lunes no vengan a clases, no sé hasta cuando. Díganle a los papis que vayan y hablen con el gobernador que nos aumente el sueldo. Usted no le puede decir eso a un nene de 6 años”, sostuvo.
“Lo que quiero decir es que esa maestra posiblemente tenía razón, posiblemente necesitaba un mejor sueldo. Pero es una vocación. No puede olvidarse que su objetivo es el educando”, aseguró.

Varotto recordó que cuando llegó al país, siendo un niño, la Argentina “tenía 7 veces el ingreso per cápita español, es un número impresionante, y hoy estamos en menos de la mitad. Solamente por errores puede ocurrir eso, porque es un país que el de arriba (por Dios) nos dio todo”.
En el aeropuerto de Bariloche, Varotto caminaba acompañado del ingeniero Juan Pablo Ordóñez, subgerente de proyectos Nucleares de Invap. Su presencia pasó inadvertida. Era un pasajero más, que esperaba su vuelo. En su opinión, ¿cuál es el legado más importante de Varotto?, le preguntó Río Negro después a Ordoñez. “Demostrar que Argentina puede”, respondió.

“Cuando ideologizamos las decisiones, no vemos las realidades”.

–¿Cómo se encuentra Invap y la Comisión Nacional de Energía Atómica para enfrentar los desafío del futuro?
–A nivel de recursos humanos son maravillosos. El tema es, porque uno no es adivino, uno lo que puede hacer es un análisis de hacia adónde vamos, evidentemente Argentina está inserta en la sociedad del conocimiento, pero si quiere mantener el paso, se tiene que avanzar más. Son instituciones que están más que ubicadas para eso y si hay que dar el salto el riesgo tecnológico está siempre.
–¿Cómo eligieron Pilcaniyeu para el proyecto de enriquecimiento de uranio?
–Pilcaniyeu es una historia muy larga. Fueron cuestiones de tipo geológico, cuestiones de agua, de seguridad y aislamiento. Hubo un estudio impresionante para ese proyecto. Y se eligió ese lugar. Fue algo inaudito.
–¿Qué opina de la gestión de Macri en lo que tuvo que ver con la inversión en ciencia y tecnología?
–Esa es una pregunta muy difícil de responder. Yo siempre parto de la base de una persona que llega a la función pública lo hace como servidor público y con la mejor intención de conseguir el bien común. Ahora, las circunstancias son diferentes según el caso. Si no hay plata, no hay plata. Cuando no hay plata, no es que no recibe plata el sistema no recibe plata nadie.
Cuando ideologizamos las decisiones, no vemos las realidades. Si estoy ideologizado y no puedo aceptar que usted haga algo bien y pienso que todo lo que usted está haciendo lo va a ser mal a propósito y esto, lamentablemente, nos ha pasado.
No importa el color y cuando a nosotros nos preguntan cómo es que hicimos para darle continuidad de gobierno en gobierno, fue porque siempre pensamos que todos los que estaban venían con la mejor intención del mundo de hacer las cosas lo mejor posible. No que uno eran los buenos y otros los malos.
La diferencia está, los dos buscan el bien común, hay métodos diferentes. El mismo objetivo lo puede conseguir de forma diferente, Pero de ahí a pensar que el proyecto tiene mala intención es otra cosa.
Fuente de información e imagen: Diario "Río Negro", domingo 22 de diciembre de 2019.

lunes, julio 30, 2018

Invap, la magia y los secretos nucleares por MARTÍN BELVIS.

Bariloche es la cuna de la energía nuclear argentina. Durante años el secreto signó la actividad del austríaco Ronald Richter, que convenció a Perón de haber dominado la fusión nuclear en la isla Huemul y fue refutado por José Antonio Balseiro. Y así se mantuvo, durante seis décadas, como un código tácito de una cofradía científica que prefiere que su actividad no sea difundida más que por las publicaciones especializadas.
El Centro Atómico Bariloche, la planta piloto de enriquecimiento de uranio de Pilcaniyeu o la Planta Industrial de Agua Pesada de Arroyito son organizaciones cerradas. Detrás de argumentos que hacen hincapié en la seguridad o en una estrategia nacional, el área nuclear nunca perdió cierta influencia del mundo militar.
Invap fue creada durante la última dictadura y bajo la gestión del vicealmirante Carlos Castro Madero aunque a instancias de físicos e ingenieros de Bariloche. En los últimos años quebró buena parte del sigilo nuclear, tal vez porque siempre vivió de sus ventas y porque es propiedad del Estado rionegrino.
La empresa estuvo manejada por Conrado Varotto, un físico del Balseiro que en la década del 90 y hasta hace dos meses se alejó de Bariloche para presidir la Comisión Nacional de Actividades Espaciales. Lo reemplazó como CEO otro físico del Balseiro, Héctor Otheguy, bajo cuya conducción la empresa se apoyó en los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández para crecer.
Colocaron obligaciones negociables que adquirió Anses y así pudieron levantar el complejo del Este de Bariloche. La caja jubilatoria recuperó, con intereses, cada peso prestado. Y fue el brazo tecnológico de proyectos claves de la década kirchnerista, como los dos satélites de comunicaciones Arsat, además de radares, antenas y receptores de televisión digital, centros de medicina nuclear y los proyectos nucleares que el país desarrolla hace muchos años: Carem y RA-10. Era la “época de la magia”, dijo el presidente.
Cuando asumió Mauricio Macri la presidencia, la figura de Otheguy había quedado ligada al kirchnerismo: sus apariciones en el programa “678” quedaron en el registro de Youtube y en la memoria de más de un integrante del gabinete nacional.
Fue allí y no ahora cuando se cortaron los contratos: el Arsat-3, que estaba en pleno proceso de ingeniería preliminar, y toda el área de televisión digital quedó discontinuada. El grupo fundacional de Invap tomó la decisión de quitar a Otheguy de la primera línea (es ahora presidente del Directorio) y reemplazarlo por Vicente Campenni, una cara nueva que cae mejor en la Jefatura de Gabinete. Y también resolvieron relanzar el área nuclear, en la que Invap tiene prestigio internacional. No porque sí vienen de ganar por segunda vez una licitación en Holanda (la primera la habían anulado por la crisis financiera del 2009), con lo que la empresa hace pie por primera vez en Europa, luego de dos contratos muy importantes en Egipto (1997) y Australia (2006).
La crisis actual de la empresa es porque el gobierno incumplió con el pago de los contratos, no por la caída de algunos negocios (esa crisis se podría decir que estaba en proceso de resolverse).
El actual gobierno firmó de hecho nuevos contratos en los últimos meses con Invap, todos ligados a la seguridad:
• Control en puntos calientes de las fronteras terrestres, de los que no hay mayores detalles.
• Construcción y modernización de radares aéreos y terrestres, algunos de los cuales serán usados para la cumbre de presidentes y jefes de Estado del G20 en noviembre en Buenos Aires.
• Sistema de trazabilidad de las armas de los efectivos de fuerzas de seguridad federales. Parece insólito, pero existe la sospecha de que se utilizan para cometer delitos y que en algunos casos son alquiladas por los efectivos. Será como un seguimiento satelital, tipo GPS.
El gobierno de Macri acordó finalmente un plan de pagos de la deuda. Invap goza de prestigio y la alerta que encendió la frase del presidente amenazaba con hundir un poco más la imagen de la gestión nacional, dañada por la situación económica.
Nota de opinión publicada en Diario "Río Negro", domingo 29 de Julio de 2018. 
Foto: Archivo.

lunes, mayo 21, 2018

El manzano de Newton se esconde en un parque del Balseiro. Es descendiente de aquel que le permitió a Isaac Newton teorizar sobre la gravedad. La documentación que acredita su origen está en la biblioteca de la Comisión Nacional de Energía Atómica.

A unos 400 metros del ingreso al Centro Atómico, frente a la dirección del Instituto Balseiro, en esta época de otoño yacen varias manzanas pequeñas de color rojo y verde debajo de uno de los tantos árboles en uno de los parques de la institución que cobija innumerables historias.
Muchas veces, los estudiantes se sientan a estudiar debajo de su copa y no faltan los que se detienen algunos segundos para observarlo y remontarse quizás al origen de la ley de gravedad, cuando una manzana cayó sobre la cabeza del científico inglés Isaac Newton y generó una revelación que cambiaría la historia del mundo para siempre.

Sucede que ese árbol que ocupa el predio del kilómetro 9,5 de la avenida Bustillo en Bariloche desde 1980 es un retoño de aquel que inspiró a Newton en 1666.
La biblioteca “Leo Falicov” de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) conserva la documentación que acredita el extenso trámite necesario para contar con un ejemplar de ese árbol histórico.
La historia se remonta a un viaje a Inglaterra que realizó Carlos Castro Madero, doctor en Física del Instituto Balseiro que presidía la CNEA allá por 1979. Cuando este hombre supo que era posible conseguir retoños del histórico manzano de Newton, que se encontraba en la estación de investigación agrícola East Malling Research Station en Inglaterra, le escribió al agregado naval argentino en Londres pidiéndole colaboración en la gestión a fin de plantarlo en Bariloche a modo de homenaje al físico y matemático inglés.
Desde la estación londinense, enviaron tres retoños a Buenos Aires aunque aclararon que “habría que hacer un injerto porque los gajos del manzano no hacían raíces”. Uno de ellos fue plantado en el Laboratorio Tandar en el Centro Atómico Constituyentes; otro en la sede central de la CNEA y el tercero a pocos metros de la tumba de José Balseiro, el primer director del instituto que lleva su nombre, en Bariloche.
El doctor en Física y profesor Guillermo Abramson recuerda que, “al ingresar al instituto en 1986, era un arbolito escuálido que no daba hojas ni frutas porque estaba en una zona baja que se inundaba. Empezaron a temer que no sobreviviera y decidieron trasplantarlo en 1990 al lugar donde se encuentra en la actualidad. Fue un éxito porque la planta se puso fuerte y empezó a crecer. Al poco tiempo, empezó a dar frutas”.
El doctor en Física Carlos Castro Madero, por entonces presidente de la CNEA, fue el impulsor de la iniciativa de conseguir un retoño del histórico manzano.
Fuente de información e imágenes: 
Diario "Río Negro", domingo 20/05/2018.

domingo, abril 22, 2018

El detrás de la escena del error del caso Gentile. En el Balseiro se creyó que el físico desapareció junto a su hermana. Ahora se sabe que no tenía parentesco con Estela Gentile (militante montonera asesinada en La Plata en 1977). Beatriz Gentile, hermana de Estela, aporta detalles inéditos a “Río Negro”.

El detrás de la escena del error del caso Gentile. En el Balseiro se creyó que el físico desapareció junto a su hermana. Ahora se sabe que no tenía parentesco con Estela Gentile (militante montonera asesinada en La Plata en 1977). Beatriz Gentile, hermana de Estela, aporta detalles inéditos a “Río Negro”.
Antonio Gentile no habla. Parece haberse quedado mudo hace treinta o cuarenta años. Aunque haya estudiantes del Balseiro, el instituto que hace seis décadas lo hizo físico, que no conocen el fax, este es el medio de comunicación que ha usado con dos de las tres personas del mundo nuclear argentino con las que se comunicó en los últimos meses.
Había sido dado por desaparecido por exestudiantes del Instituto Balseiro que lo incluyeron en el listado de graduados que fueron víctimas de la última dictadura, junto con Susana Grinberg (promoción 1971), Eduardo Pasquini (1964) y Manuel Tarchitzky (1972).
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Nunca formó parte de una lista oficial de víctimas ni su caso fue llevado a juicio porque no hubo testigos que hablaran de su supuesto cautiverio. Pero la versión de que había vuelto, desde su exilio en Estados Unidos, por una hermana en problemas y que ambos habían sido secuestrados, fue dada por buena en el Balseiro.
Lo cierto es que a principios de este año Gentile se comunicó con Carlos Balseiro, el hijo del mítico José Antonio que dirige desde el año pasado el instituto que creó su padre, para explicarle que él no estaba desaparecido.
También se comunicó con Enrique Pasqualini, de una comisión de trabajadores por los derechos humanos de la Comisión Nacional de Energía Atómica, que lo estaba buscando porque iban a imprimir su nombre en las baldosas colocadas en la vereda de la sede central del organismo, frente a la ESMA, en Buenos Aires.
La noticia corrió entre estudiantes, profesores y graduados del Balseiro.
La tercera persona con la que se comunicó es su excompañero de promoción Peter Thieberber, que vive en Long Island, a 80 kilómetros del departamento de Gentile en Manhattan.
Fue Thieberber quien reveló a “Río Negro” que la física Gentile que está desaparecida no es su hermana, aunque (ahora se sabe) tampoco era física sino estudiante en la facultad de Ciencias Exactas de La Plata (ver aparte).
Así como Antonio Gentile está callado, la Comisión Nacional de Energía Atómica y su brazo académico, el Instituto Balseiro, cerraron sus canales de información por orden del gobierno nacional. Nadie habla.
A través de su excompañero Thieberber, este diario intentó comunicarse con Antonio Gentile, pero, como se dijo, el hombre guarda silencio.
La aparición de un “desaparecido” alimentó de argumentos a los negacionistas que tienen predilección por las estadísticas y “cuentan los muérticos de los encuéntricos como frivólicos y bataclánicos”, como cantó Violeta Parra.
LOS NEGACIONISTAS.
Los que refutan la cifra de 30.000 víctimas (o la de 6.000.000 en el Holocausto) demuestran un revisionismo más miserable que revelador.
Lo explica bien el escritor Martín Kohan, para quien no es una cifra sino un postulado: “La discusión no es entre 8.000 casos probados y 30.000 casos no probados. A mi criterio, lo que la cifra 30.000 expresa es que no hay pruebas porque el Estado no da la información respecto de lo que pasó. La represión fue clandestina y fue ilegal, no pasó por ningún sistema judicial, fue tan clandestina como los centros clandestinos de represión y de tortura. Y la cifra de 30.000 expresa que no sabemos exactamente cuántos fueron porque el Estado ilegal, que reprimió clandestinamente, no abre los archivos, no da la información de dónde están los desaparecidos ni la información de dónde están los nietos secuestrados”.
Los responsables de la represión enfrentan procesos judiciales, purgan penas y hasta se mueren sin dar un solo dato que conduzca a la verdad histórica.
Esa verdad se va construyendo. De hecho, “recién hace seis o siete años nos comenzamos a integrar” con mayor organización entre víctimas y familiares en procura de la verdad, hizo notar Elena Chena, de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Bariloche, que –aclaró– habló en nombre propio y no de la organización que integra.
Lo importante “es llegar a la verdad”, dijo Chena, que estuvo secuestrada, luego “blanqueada” en la cárcel de Devoto y recuperó la libertad en 1980.
Beatriz Gentile (cuya hermana, asesinada en 1977, es la que confunden con el físico del Balseiro) fue delegada de la secretaría de Derechos Humanos de la Nación en Neuquén. “Están explotando este caso para decir que los 30.000 desaparecidos no son ciertos”, advirtió.
Hizo notar que en el largo proceso hacia la verdad y la justicia, la operación fue inversa: aparecieron nuevas víctimas que no habían sido denunciadas, como el caso de Felipe Lara, de Chos Malal: no estaba en los listados de desaparecidos, pero quedó demostrado hace unos años en uno de los juicios de La Escuelita de Neuquén, que fue una de las víctimas.
SILENCIO NUCLEAR.
Tras el golpe de Estado de 1976, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) fue intervenida y al frente se designó al vicealmirante Carlos Castro Madero, un incondicional de Videla que más tarde se consolidó como presidente de su directorio.
Durante los primeros años de la dictadura detuvieron a 10 personas que trabajaban allí que luego fueron liberadas y otras 15 permanecen desaparecidas. Hubo cientos de cesanteados.
Pero como terrible contrapartida, fueron años de enorme desarrollo nuclear. De hecho, Invap fue creada por hombres del Centro Atómico Bariloche en 1976. Además se terminó la central Embalse y el reactor RA-6 también en Bariloche, y comenzó a levantarse la planta de enriquecimiento de uranio de Pilcaniyeu.
Cierta apertura que va de la mano del mundo ultraconectado se hizo trizas esta semana. El Centro Atómico volvió casi a su época de las cavernas: nadie habla y los que dicen algo prefieren hacerlo en sigilo y bajo anonimato.
CONFUSIÓN DE GENTILES.
Estela Susana Gentile tenía 24 años, estudiaba Física en la facultad de Ciencias Exactas de La Plata, cuando fue asesinada, en Lanús Este el 19 de octubre de 1977. Formaba parte de Montoneros. Un aula de esa facultad de Exactas lleva su nombre.
Beatriz Gentile, historiadora de la Universidad Nacional del Comahue, es su hermana. Le contó a “Río Negro” que hace un mes, tal vez porque estaba cerca el 24 de marzo, la llamaron desde el decanato de Exactas de La Plata para preguntarle si Antonio Gentile, el físico del Balseiro dado por desaparecido, era hermano de ellas.
Estela bien podría ser la persona que mencionan como hermana, para construir el relato de la desaparición de Antonio en un viaje para rescatarla, refutado por el propio físico devenido comerciante y ciudadano de Manhattan.
Pero lo cierto es que Estela y Antonio no son parientes. Ella tendría hoy 65 años y él cuenta 85. “Nosotros podemos dar testimonio porque tenemos el cuerpo”, apunta Beatriz.
UN SIMPLE ERROR.
“Tengo la impresión, porque no conozco bien el caso, que ante la falta de noticias de Gentile y seguramente con el rumor de lo que le había pasado a la hermana, se tomó como cierto que Gentile estaba desaparecido”, opinó la exintegrante de la Conadep Graciela Fernández Meijide.
Consideró que se trató de “un error”. “Lo único que lamento es que no hayan tenido el cuidado (los amigos y exalumnos del Instituto Balseiro que lo dieron por desaparecido) de chequear en la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, donde están todos los archivos y la documentación sobre las personas desaparecidas”, señaló Fernández Meijide. Afirmó que en ese listado “Gentile no figura como desaparecido”. “Lamentablemente, no tomaron esas precauciones”, indicó. Cuando se le preguntó si recordaba algún otro caso de una persona dada por desaparecida por equivocación, Fernández Meijide respondió: “No. En absoluto. No recuerdo”.
Dijo que el caso Gentile “generó mucho ruido, pero veo que sólo fue un error”. “Había una sensibilidad especial en ese momento y no se tomó la precaución de verificar la información”, consideró. Respecto de la polémica que disparó el caso Gentile, pidió analizar la situación con calma. “Lo más rápido y más fácil es entrar en teorías conspirativas”. Dijo que es un caso que no afecta la lucha por los derechos humanos porque “ni siquiera hubo presuntamente un aprovechamiento” por alguna compensación económica. “No le den más importancia al asunto”, planteó. “Lo importante, realmente, es que es un muerto menos de los que se creía”, afirmó Fernández Meijide.
Una confusión que creció con el silencio y la omisión.
Análisis.
La primera referencia a la condición de desaparecido de Gentile es de hace 9 años, cuando se cumplió medio siglo de su graduación como físico y la promoción se reunió para festejarlo. Adquirió estatus institucional en 2012 cuando se colocó una placa que lo recordaba.
Mientras tanto, Gentile vivía en su departamento de Manhattan. Es una imagen soñada para los negacionistas, que ya se entusiasman con descubrir nuevos casos, como si no estuviéramos ante nada más que un error.
El silencio del físico que hace tiempo dejó la profesión y se dedicó al comercio no deja de llamar la atención. ¿No se enteró de que en Bariloche lo daban por muerto? ¿Por qué no trató de enmendar un error que terminó haciendo tanto daño?
Las instituciones del mundo nuclear argentino volvieron a optar por la omisión. Y después se preguntan por qué genera tanta desconfianza la energía atómica.
Lo que se sabe de la vida de Gentile
Era de Mar del Plata.
Se graduó de Licenciado en Física en 1959 en el Instituto Balseiro de Bariloche.
Se doctoró en la Yeshiva University de Nueva York, una entidad privada ligada a la comunidad judía.
Hizo al menos un posgrado en el International Centre for Theoretical Phsysics, en la ciudad de Trieste, Italia, durante la década del 60.
Vive en Nueva York desde 1971 ó 1972.

Dejó la física y se dedica al comercio, orientado a las operaciones de exportación e importación.
Publicado en Diario "Río Negro", domingo 22/04/2018.-