GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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viernes, septiembre 04, 2026

Día de la Historieta - HORA CERO. DEFENDAMOS LA HISTORIETA.

 

El Día de la Historieta es un proyecto que fue gestado en 2005 por un grupo de artistas, editores, críticos y lectores argentinos (entre sus integrantes destacados se encontraban Alejandra Márquez, Mariano Chinelli, Fabio Blanco, y muchos más.) con el fin de celebrar y difundir la historieta. El día elegido para su realización es el 4 de septiembre, fecha en que apareció el primer número de la revista Hora Cero semanal en 1957. Esta revista era publicada por Editorial Frontera, propiedad de uno de los más destacados guionistas del país: Héctor Germán Oesterheld y en cuyas páginas se serializó El Eternauta, obra de Oesterheld y Francisco Solano López que marcó un hito en la historieta de la Argentina.

El 15 de octubre de 2009 fue sancionada, por la Legislatura porteña, la Ley 3.220 instituyendo el 4 de septiembre de cada año como Día de la Historieta (Wikipedia).

jueves, mayo 01, 2025

La trágica historia del creador de El Eternauta Héctor Germán Oesterheld.

La trágica historia del creador de El Eternauta.
La trágica historia del creador de El Eternauta, asesinado junto a sus cuatro hijas en la última Dictadura Militar.

La adhesión de Oesterheld y su familia a la militancia les costaría la vida. La dictadura militar que gobernaba Argentina secuestró y desapareció a Héctor y a sus cuatro hijas.

La historia de Héctor Germán Oesterheld, el genio literario detrás de la icónica historieta El Eternauta, está marcada por la creatividad, la militancia y la tragedia : su desaparición forzada, junto a sus cuatro hijas —dos de ellas embarazadas—, durante la última dictadura cívico-militar argentina (1976-1983).

La historia del creador de El Eternauta.

La vida de Oesterheld.

Nacido el 23 de julio de 1919 en Buenos Aires, Oesterheld se graduó como geólogo, pero su verdadera pasión fue la escritura. En los años 50, fundó Editorial Frontera, donde creó personajes legendarios como Bull Rockett y El Sargento Kirk, y en 1957 dio vida a El Eternauta, una obra maestra de la ciencia ficción latinoamericana.

Con el tiempo, su trabajo adquirió un fuerte tono político. En los 70, ya vinculado a Montoneros, reescribió El Eternauta II, transformándola en una alegoría de la resistencia contra la opresión. Esta postura lo volvió un blanco para el terrorismo de Estado.

El trágico final.

Entre 1976 y 1977, la dictadura secuestró y asesinó a Oesterheld y sus cuatro hijas, todas militantes: Beatriz fue secuestrada en junio de 1976 junto a su pareja. Diana, embarazada, fue raptada en agosto de 1976 en Tucumán, donde asesinaron a su compañero; ya tenían un hijo de un año llamado Fernando. Estela, la mayor, fue tomada el 1 de julio de 1977; intentó huir, fue baleada y llevada a un hospital, sin que se volviera a saber de ella. Su pareja también fue asesinada. Finalmente, Marina, con ocho meses de embarazo, cayó en noviembre de 1977 junto a su esposo. Las cuatro hijas habían nacido entre 1953 y 1957.

Héctor Germán Oesterheld fue secuestrado el 27 de abril de 1977, en La Plata. Estuvo detenido en diversos centros clandestinos de detención, tortura y exterminio. Entre ellos, se menciona El Vesubio, El Sheraton (también conocido como Embudo) y Campo de Mayo.

Sobrevivientes de centros clandestinos como El Vesubio relataron su deterioro físico, pero también su dignidad: en una Nochebuena, pidió saludar uno por uno a sus compañeros de cautiverio.

Oesterheld, y sus cuatro hijas, fueron víctimas de la violencia estatal que buscó aniquilar la disidencia política en el país.

El dolor de su esposa Elsa y la memoria viva.

Elsa Sánchez, su esposa, sobrevivió para convertirse en símbolo de resistencia. "Prefiero recordar los años en los que fui feliz", declaró, aunque la dictadura le arrebató diez seres queridos, incluidos sus yernos y nietos por nacer.

La historia del creador de El Eternauta: él y su familia, asesinados durante la dictadura militar.

Su legado perdura: en 2019, la Biblioteca Nacional exhibió manuscritos inéditos de Oesterheld, rescatados por sus nietos. El Eternauta sigue siendo un ícono de la lucha contra la injusticia, y su familia, un recordatorio de los crímenes de lesa humanidad que nunca deben repetirse.

Publicado en LOS ANDES.

https://www.losandes.com.ar/sociedad/la-tragica-historia-del-creador-el-eternauta-asesinado-junto-sus-cuatro-hijas-la-ultima-dictadura-militar-n5946727

martes, enero 24, 2023

Largo peregrinar de un personaje.

 

Héctor Oesterheld escribió la historieta sobre un sobreviviente de una invasión extraterrestre en la Argentina. La obra conoció múltiples adaptaciones y aguarda tener una versión audiovisual.

Por ISABEL CROCE.

A lo largo del tiempo, el desarrollo del mercado cultural en la Argentina abrió las puertas a un universo editorial que se enriqueció con nuevos proyectos. Pero no sólo la palabra escrita comenzó a circular de otra manera; También un género, la historieta, que hasta la década del '40 se mantuvo en un espacio restringido, ganó nuevos sectores. El material épico y aún el puramente costumbrista llegaba de Estados Unidos, desde los superhéroes hasta el naif puro (de `Batman' a `Mutt y Jeff').

Autores argentinos dieron el presente en viejas y nuevas publicaciones. Los nombres de Dante Quinterno, `el Mono' Taborda, Lino Palacios, Divito y Salinas toman nueva vida en diarios como La Razón, Crítica y un amplio surtido de revistas (Caras y caretas, P.B.T, Tit-Bits, El Tony, Pif Paf o Rico tipo). Apasionantes figuras de ficción como Vito Nervio, manejado por los hilos de Cortinas, Breccia y Wadell compiten con dibujos populares, el Avivato de Palacios o el Patoruzito quinterniano.

Aventuras y Misterix, revistas de los '50, cuando la historieta se refina, maduran los deseos de una editorial nueva, Frontera (1956), diseñada por los hermanos Oesterheld, Héctor y Jorge. Héctor, guionista hará añicos los modelos tradicionales del género y con el dibujante Solano López transformará un relato de ciencia ficción en una insuperable parábola en la que el horror, la poesía y el humanismo se dan la mano: `El Eternauta'.
Luego de dar vida a los textos de `Ernie Pike', `Bull Rocket' o `Sargento Kirk', Oesterheld enriquece el mundo del cómic con el relato que hace el superviviente de una invasión extraterrestre en la Argentina a un guionista de historietas.

LOS CREADORES.

Geólogo y empleado de YPF, tranquilo habitante de Béccar, esposo feliz y padre de cuatro hermosas hijas, Héctor Germán Oesterheld nunca dio señales de su afición por la ficción, aunque inesperadamente, por pedido de un amigo, publicó un cuento en La Prensa, `Truila y Miltar'. Años después, notas de divulgación e imprevistamente guiones para historietas (editorial Abril se lo pidió) lo convirtieron en autor de ricos diálogos entre personajes, como el corresponsal Ernie Pike o el Sargento Kirk, sin olvidar inolvidables cuentos en la revista Gatito, la serie Bolsillito o el bautismo de un personaje de Hugo Csecs, que luego trabajó Pérez Agüero: la inmortal Bruja Cachavacha, más adelante estrella de las publicaciones de García Ferré (Anteojito).

Su editorial, Frontera, de lamentable quiebra en 1961, anticipaba el mundo de la historieta futura con una dosis de humanismo nuevo y agrupaba importantes figuras: Hugo Pratt, Alberto Breccia, Solano López, Carlos Vogt. Precisamente, Francisco Solano López, estupendo dibujante, lo acompañaría desde la serie `Bull Rocket` de la revista Misterix, pasando por `Rolo, el marciano adoptivo`, hasta llegar a `El Eternauta', esa serie de ciencia ficción de tono diferente que entusiasmó a Solano López y que Oesterheld compartió creativamente en su revista `Hora Cero' durante 106 gloriosas entregas (1957-59). Lejos estaba todavía la Bienal Internacional de la Historieta en el Instituto Di Tella, que Oscar Masotta contribuyó a realizar instalando formalmente al cómic como arte.

La historia de Juan Salvo, personaje que se presenta frente a un guionista de historietas para que divulgue su historia como sobreviviente de una invasión extraterrestre en la Argentina, se convertiría en lamentable realidad en 1977 cuando, por su compromiso político, Oesterheld fue secuestrado y desaparecido en época del Proceso, destino similar al de sus cuatro hijas, activistas, y dos de sus yernos.

Paradójicamente el personaje Salvo, luchador de la Resistencia, ya destruida Buenos Aires, debe huir eternamente en el tiempo buscando a su mujer y su hija Martita.

POLEMICA.

Antes, en 1969, Oesterheld con el maestro Breccia publicaría en la revista Gente una versión politizada de aquel clásico que apareciera en Hora semanal y tendría que reducirla por protestas de la editorial (tono y dibujos de la publicación eran puestos en jaque). Un complot entre invasores y superpotencias mundiales para entregar América del Sur daba una épica polémica a la narración.

En 1976 `El Eternauta II`, con el equipo original, aparecería en la revista Skorpio con la ideología que Oesterheld compartía con sus hijas, estudiantes montoneras. Su voz en el teléfono, ya en la clandestinidad, anunciaba una situación irreversible. Solano López también exiliado, aunque sin compartir ciertas ideas de su amigo, se decidiría por Europa (su hijo menor también militaba). Ya entonces su producción se volcaría al mundo de la acción y el erotismo con singular éxito.

Entre estos períodos cientos de historietas se suceden, desde la exitosa `Mort Cinder' o la biografía del Che (con Breccia y el hijo de este), hasta los clásicos literarios de Verne o Conan Doyle (`Sherlock Holmes').

SECUELAS.

Luego de la muerte de Oesterheld las secuelas y reediciones de `El Eternauta' se multiplican. Hay copias piratas y obras que abordan el tema con valores diferentes. Solano López retoma el asunto una y otra vez con variedad, en un estilo que muestra la riqueza de su evolución gráfica.

En 1997 trabaja con Pol (Pablo Maiztegui) en una nueva versión de `El Eternauta' y surge `El mundo arrepentido' en la revista Nueva. Allí, extraños y canturreantes personajes de la obra ganaron la guerra, se juntaron con los vencidos y Salvo se reencuentra con Martita. Solano Lopez retoma el tema en 2003 otra vez con Maiztegui y `El regreso' ofrece una Buenos Aires reconstruida por los invasores, con sobrevivientes sometidos a un temible lavado de cerebro (nueve entregas).

También la esposa de Juan Salvo reaparece en una edición de seis números (`La búsqueda de Elena', abril de 2006).

La edición definitiva, revisada y corregida de `El Eternauta' es la primera novela gráfica en español, de pura identidad hispanoamericana. El viaje en el tiempo, la presencia fantasmática en un diseño exquisito, reaviva su pertenencia a la corriente fantástica que caracteriza nuestra literatura.

Gracias a Martín Oesterheld, Fernando Araldi y Marina López, descendientes directos de los creadores, se incluyó material no conocido de la obra y que se pensaba perdido. A esto se suman las páginas en que intervino el dibujante y divulgador Pablo Sapia, curador de obras como `Patoruzú' y `Pi Pío', de García Ferré.

Con un minucioso manejo de materiales originales, relevó y restauró errores de continuidad y de material agregado por manos ajenas a las de Solano López durante el pasaje al formato libro de 1961. La ayuda de la tecnología digital permitió una clara composición del dibujo original, afectado por los agregados. Así se logró fluidez al eliminar los títulos y resúmenes orientativos para el lector, que cuando seguía la serie poco después de su aparición esperaba una semana la llegada de la historia y necesitaba de esos auxiliares para su memoria. En cuanto a la clarificación de la imagen tecnológicamente en base al original, mantiene la pureza y la fuerza del dibujo de Solano López. Dos ricos prólogos de Guillermo Saccomano y Juan Sasturain preceden la historia original.

EL CINE.

Figuras de la talla de Adolfo Aristarain, Pino Solanas, Damián Szifron,  Alex de la Iglesia y Gustavo Mosquera (el mismo de `Moebius') mostraron interés en filmar `El Eternauta', historia traducida y editada en los más alejados países del mundo. De la Iglesia (`La comunidad', `Los crímenes de Oxford') ya contaba con la aceptación de Ricardo Darín para el filme. Sólo faltaba conseguir la costosa producción. En cuanto a Mosquera, existía el apoyo de la Fundación Hubert Bals, que hace veinte años financió el guion, y posteriormente surgió el interés del productor Ronald Ranyaud con importantes antecedentes cinematográficos (`Ciudad de Dios',`El jardinero fiel'). Sin embargo, los costos subieron por los aires y el proyecto cayó.

Por no hablar de Lucrecia Martel (`Zama'), que fue llamada expresamente y por más de un año se dedicó a elaborar el guion. Hasta tenía pensado un final de barcazas hacia el Orinoco para la historia, pero igual que su proyecto de `Andrea Chenier' en el Colón, se disolvió en el aire.

Y la cosa sigue, porque lo anunciado durante el último Bafici por Reed Hastings, CEO de Netflix, sobre la inminente filmación de `El Eternauta' como serie, continua pendiente. KyS Films, productora con éxitos como `El clan', `El ángel', `El último Elvis', `Historias salvajes' y `Kamchatka', no larga prenda, y tampoco Netflix, la plataforma norteamericana de streaming, y Bruno Stagnaro (`Okupas'), convocado como director de la serie, como manifestó a La Prensa la última semana, prefiere mantener el silencio estando ya en los inicios de un proyecto que hace dos años tendría que haber salido al aire por más de cien países.

Los Ellos, como en `El Eternauta', parecen complotarse en el tiempo con simulacros imposibles, pero la fuerza del Espíritu triunfará al fin y todos, muy pronto, disfrutaremos de nuestros primeros superhéroes latinoamericanos en plataformas internacionales.

PUBLICADO EN DIARIO LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/525160-Largo-peregrinar-de-un-personaje.note.aspx


domingo, enero 08, 2023

El Eternauta, la leyenda argentina que conquista al mundo.

 

A 65 años de su publicación, la historieta de Oesterheld y Solano López está más viva que nunca. El año que viene Netflix arranca la filmación de su adaptación en formato serie, editorial Planeta acaba de reeditarla en una versión lujosa y se acaba de publicar en China. En 2015, la prestigiosa editorial estadounidense Fantagraphics lo editó en USA, con numerosos premios. Es un éxito en países como Italia, Francia y España.


El 4 de septiembre de 1957 nevó en Buenos Aires. Los diarios en los kioscos pronosticaban buen tiempo, pero junto a ellos había una nueva revista de historietas, Hora Cero Semanal, que traía el primer episodio de El Eternauta. En una casona del Gran Buenos Aires, unos amigos jugaban al truco cuando comenzaba la nevada mortal, indicio de lo que se iría revelando (con el correr de los números y el clásico “continuará”) como una invasión extraterrestre. Los diarios seguían hablando de una reforma constitucional, pero para una generación de niños y adolescentes algo cambiaría para siempre con esas tres páginas semanales, que con el correr del tiempo se convertirían en uno de los grandes íconos de la cultura popular argentina.

El autor de la proeza, que continuó durante dos años hasta poner punto final en septiembre de 1959, era un guionista y escritor llamado Héctor Germán Oesterheld. Geólogo de profesión, había comenzado a publicar relatos en la revista de ciencia ficción Más Allá para luego descubrirse como un eficaz creador de comics en Misterix, exitosa revista del género que publicaba editorial Abril. Pocos años después, Oesterheld invitaba a algunos del staff de Misterix a publicar en su propia editorial, Frontera: allí fueron los dibujantes Hugo Pratt, Alberto Breccia y un joven Francisco Solano López, quien terminaría siendo el elegido por Héctor para las aventuras de Juan Salvo. Hasta último momento había dudado entre el más clásico Solano y el más expresionista Breccia, para finalmente escuchar el consejo de su mujer: “yo le dije que los dibujos de Breccia no iban a comprarlos los chicos que venían todos los días a pedir revistas. ¿Qué van a hacer, un libro de arte carísimo o una revista?,” recordaría Elsa Sánchez de Oesterheld años después. Es que para Breccia, como al principio para Oesterheld, los cómics eran apenas un modo de ganarse la vida; en realidad uno quería ser pintor, el otro escribir literatura.

El diferencial de algunas historietas de Frontera era que ya no parecían traducciones o copias de otras anglosajonas: la aventura transcurría en lugares conocidos, familiares. Los extraterrestres avanzaban por el túnel del subte D porteño, atacaban el estadio de River o estacionaban sus naves en Plaza Congreso. El Eternauta fue un éxito inmediato y desde entonces hubo gente que soñó con llevarla al cine. Uno de los primeros que se lo propuso fue un bisoño Adolfo Aristarain. Por supuesto, Oesterheld sabía que era tarea imposible, que la idea era carísima: pero lo atendió como hacía con los lectores de sus revistas que lo reconocían en la calle por tener los mismos rasgos de otro de sus personajes, el cronista de guerra Ernie Pike. El chalet familiar de Beccar, en el que se basó Solano para dibujar la casa de Juan Salvo, fue testigo de esas y otras reuniones.


Tiempos violentos



Para mediados de los sesenta, la empresa familiar se había fundido y Oesterheld volvía a trabajar free lance para diferentes editoriales. Volvería a echar mano del Eternauta en varias ocasiones, la primera una continuación novelada que publicó en una revista del mismo nombre (pero que ¡ay! no era suya: había cedido los derechos para pagar deudas). Más conocida es la remake de la historia original que realizó para Gente, ahora sí con dibujos de Breccia. Salió en 1969, el mismo día del Cordobazo, y duró pocos números, un poco por las audacias de un Breccia desatado y también por algunos cambios en el guión que no sintonizaban con el proyecto de la revista, una imitación de modelos norteamericanos como People y Life. Por ejemplo, la temprana revelación de que los alienígenas habían decidido atacar Sudamérica tras un pacto de no agresión con las grandes potencias del hemisferio norte.

El planteo no era inocente y tenía que ver con las nuevas convicciones de Héctor, surgidas probablemente tras el fracaso de Frontera y la constatación de que los imprenteros los habían engañado con los números (muchos de los ejemplares vendidos de Hora Cero y otras revistas no habían sido declarados). En todo caso, a fines de los sesenta el ambiente político era un hervidero y una nueva generación había encontrado en la Revolución Cubana una vía para salir de continuos gobiernos militares. Era la generación de las cuatro hijas del matrimonio de Héctor y Elsa; ellas comenzaron a militar en la Juventud Peronista y más tarde en Montoneros. Increíblemente, el padre decidió acompañarlas: convertirse él mismo, como Juan Salvo, en un hombre común enfrentado a sucesos extraordinarios.

Los dibujos de Breccia fueron motivo de debate para la familia cuando tenían la editorial.


La aventura no terminó bien: entre 1976 y 1978, una tras otra, Estela, Diana, Beatriz y Marina Oesterheld fueron muertas o secuestradas, así como el propio Héctor, en una de las sagas más tristes de la represión (son diez los desaparecidos en la familia, contando yernos y nietos). Para entonces la editorial Récord estaba publicando El Eternauta II, la esperada continuación de la historieta que Oesterheld había escrito en la clandestinidad (y que difería notablemente de la anterior novelada). Se cree que los últimos episodios fueron escritos en cautiverio, o bien por una mano ajena, como otras continuaciones pergeñadas posteriormente.

La editorial Récord había comprado a terceros los derechos de las publicaciones de Frontera, y Elsa firmó un nuevo contrato de cesión mientras Solano López se exiliaba en Europa y ella buscaba a su familia desaparecida. La editorial quedó con las manos libres para explotar la “franquicia” de El Eternauta, y lo haría durante décadas sin participar a Solano; el dibujante murió en 2011 sin ver concluido el juicio entablado por los derechos (serían reconocidos a sus herederos recién en 2018). Elsa murió en 2015 y en sus últimos años pudo ver cómo la obra de su marido comenzaba a ser reeditada en el país como lo merecía (hacía ya mucho tiempo que tenía su consagración internacional). Este mes, Planeta lanza una nueva edición de la primera parte de El Eternauta, apaisada como en su publicación original.


El sueño de la pantalla grande.



Los proyectos cinematográficos continuaron y en 2008 se anunció que Lucrecia Martel estaba trabajando en una adaptación, luego abandonada (en La película infinita, documental sobre rodajes inconclusos, pueden verse algunas pruebas de cámara). Y también se concretó alguna película en Hollywood de trama sospechosamente similar: ¿se acuerdan de Invasión, aquella de Paul Verhoeven donde un soldado argentino llamado Johnny Rico luchaba contra cascarudos gigantes? La película se basaba en una novela de Robert A. Heinlein -titán de la ciencia ficción clásica- pero en el libro el personaje era filipino. Curiosamente, una novela anterior de Heinlein (Amos de títeres) es mencionada como posible influencia de El Eternauta.

La familia Oesterheld fue víctima de la dictadura militar.


Ahora las esperanzas están depositadas en la serie anunciada por Netflix, que ya lleva un año de retraso. En febrero de 2020, los ejecutivos de la N habían anunciado el proyecto, a ser producido por KyS (El ángel, Relatos salvajes) y dirigido por Bruno Stagnaro (Okupas) con la participación del también cineasta Martín Oesterheld (uno de los dos nietos de Héctor y Elsa, hijo de Estela) como consultor. Pero semanas después llegó a la Argentina una “nevada” de otro tipo. El proyecto quedó estancado durante la cuarentena; ahora se dice que podría ser estrenado por la plataforma en 2023.

En los 65 años pasados desde la primera publicación de El Eternauta, el escenario de Buenos Aires cambió, pero no tanto. La pérgola del barrio de Belgrano donde Juan Salvo se enfrentaba al “mano” está en el mismo lugar; el estadio de Núñez también. La casa del suburbio bonaerense de Beccar donde vivieron los Oesterheld, frente a la estación de tren, todavía existe y está en venta; hay una iniciativa para convertirla en espacio de la memoria y museo dedicado a la vida y la obra del autor. Allí, desde una de las ventanas del primer piso, los Salvo vieron cómo comenzaba a caer la nevada inolvidable. Es un proyecto más, como el de la serie. Los fans se preguntan, desde el último cuadrito de la historieta: ¿será posible?

Por Fernando Chiapussi.-

PUBLICADO EN DIARIO RÍO NEGRO.

Domingo 8 de enero del 2023.

https://www.rionegro.com.ar/en-casa/el-eternauta-la-leyenda-argentina-que-conquista-al-mundo-2685090/

jueves, mayo 05, 2016

El camino de Isabel. obre la formidable vocación por el suicidio institucional.

“¿No quiere que Cristina vaya presa? ¿Se hizo kirchnerista?”
Dama Indignada de Recoleta
En 1976 la señora María Estela Martínez de Perón, Isabel, fue presa. Cinco años en El Messidor, Villa La Angostura, paraíso de Neuquén.
Transcurrida la Dictadura Militar, los generales-presidentes, todos, fueron alternativamente presos.
El extinto Jorge Rafael Videla (murió en la prisión de Marcos Paz). El extinto Roberto Eduardo Viola, “administrador de silencios” (liberado por el indulto de 1990), el extinto “majestuoso” Leopoldo Fortunato Galtieri (idem 1990). Sólo sobrevive -preso- el general Reynaldo Benito Bignone, 87 años.

En plena democracia, Carlos Menem también fue preso. Seis meses en la Quinta de Gostanián, Don Torcuato. 2001.
En cambio, Fernando De la Rúa zafó. Después de un juicio humillante. Cinco años sentadito en una sala oral de Comodoro Py.
Hasta aquí, quien no terminó preso fue el presidente Raúl Alfonsín (tuvo la suerte de ser sucedido por Menem). Y el presidente interino Eduardo Duhalde. Tampoco fue preso Néstor Kirchner, el legado de Duhalde. Porque protagonizó la severa irresponsabilidad de morirse. 2010.

El camino de Isabel
Como Isabel, por aquel facto violento de cuarenta años atrás, La Doctora -durante la presente revolución democrática- se expone al riesgo de la prisión. Los justicieros “van por ella”. Consecuencias de la “peste de transparencia” (selectiva), cliquear. Y de la formidable vocación colectiva por el suicidio institucional. En medio del odioso clamor semi-popular, por tenerla entre rejas.

Por su arquitectura intelectual, por su trayectoria militante, La Doctora ni la reconoce a Isabel como antecedente para constar en actas. Sin embargo Isabel también fue elegida en elecciones, en el turbulento 1973. Como vice de Juan Domingo Perón, que se le murió en julio de 1974. Le dejó un tendal.
A Isabel y La Doctora las une la condición de viudas de dos (de los tres) grandes jefes del peronismo.
Perón, el fundador del negocio, creador de la épica, líder máximo de la historia.
Y Kirchner, el único presidente que supo construir un “liderazgo de culto”, enmarcado en el apasionamiento recaudatorio.
El destino adquiere el ropaje de la maldición. Ambas señoras presidentes pagan el precio de haber sido las continuadoras de los maridos muertos.
En misericordiosos momentos para el peronismo sin conducción, que hoy pierde, aparte de elecciones, identidad.

Ejemplaridad del castigo.

El camino de Isabel
Entonces La Doctora debe resignarse a seguir el camino de Isabel. Temerlo.
Lo reclama la buena señora indignada que nos detiene por la calle Posadas, en Recoleta.
Lo reclama el esclarecido periodismo militante de Clarín, el Grupo vencedor. Con la sagacidad de sus investigadores y analistas.
Como lo reclaman también desde los solemnes editoriales de Julito en La Nación, junto a sus columnistas estrella.
Y un desfile inagotable de patriotas que pugnan por la ejemplaridad del castigo. Con el pretexto venerable de la justicia.
Sin “línea de corte”. Sin detenerse en la frontera de Lázaro. Lograr hacer de Lázaro otro buchón. Que la culpa suba hacia La Doctora.

El camino de Isabel
La truchada precaria de la hotelería patagónica, con la Causa Hotesur, emerge, en La Doctora, como un incentivo de superior magnitud al del miserable cheque de la Cruzada de Solidaridad Justicialista, en Isabel. Chequecito utilizado por los jerarcas militares para acentuar la idea global de la corrupción.

Matar al Muerto.

“La Doctora debió matar al muerto”.
Pero lejos de matarlo, La Doctora prefirió acelerar la edificación del “héroe épico”. Presentarlo como el Eternauta. El “Líder de Culto” que ofrendó su vida por el país.

Téngase en cuenta que La Doctora -según la evaluación- es una excelente candidata. Pero es aceptablemente inepta para la conducción. Aunque, en su juventud de Tolosa, haya probablemente leído “Conducción Política”. Es el logrado manual de auto ayuda para conductores potenciales, escrito por el ensayista Juan Perón.
Quien la condujo a La Doctora, siempre, fue Néstor. En 2007, conducida, La Doctora alcanzó la presidencia (pero gobernaba Él, sentía la abstinencia del poder).
En 2011, La Doctora volvió a triunfar, en su reelección con la memoria del Furia muerto.
Supo aprovechar entonces la herencia política. Pero fracasó olímpicamente con el manejo de la herencia económica. La administración compleja de lo recaudado, entre la barbarie de ventajeros y piratas. Herencia maléfica que la arrastra, sin la menor conducción, a la deriva, hacia el camino de Isabel.

Para Netflix.

Por su densidad, ampulosidad, magnitud e imposturas, el dilema actual de La Doctora resulta ideal para culminar la miniserie sobre el amor, los engaños, las trampas y el poder. Para Netflix. O una ópera rock, cantada por Elena Roger. ¿Ampliaremos?
El camino de Isabel
La Doctora fue presidente gracias al Furia. Pero su primera presidencia fue bastante mala también -según la evaluación- por El Furia. Se la pulverizó.

Con El Furia presidente nunca iba a existir la pelea (la Guerra de Convalecientes. ) con Héctor Magnetto. O sea con el vengativo Grupo Clarín. Guerra de intereses que El Furia promovió.
Tampoco iba a distanciarse del segundo pilar, Hugo Moyano.
Menos aún con El Furia iba a existir aquel tonto conflicto con el campo, en que los metió “ese ministro de rulitos”. Pero al producirse, El Furia elevó el conflicto, hasta la irracionalidad.

En octubre de 2010 El Furia murió amargamente. La Doctora medía mejor. Tenía 5 puntos más de imagen positiva y 5 menos de imagen negativa. Pero candidato, invariablemente, iba a ser El Furia. De no haber cometido la “severa irresponsabilidad de morirse”. Para dejarle el tendal del Sistema Recaudatorio de Acumulación. La “etapa lazarista” (cliquear) que ni La Doctora ni Máximo, en detalle, conocían. Por más libretas negras que les acercaran.
Si la primera presidencia se la estropeó El Furia, la segunda se la estropeó ella sola. Motivos varios.
El colapso de la economía era tan inevitable como la imposibilidad de la re/reelección.
El camino de Isabel
En un ámbito racional, en política, la derrota es una contingencia vulgar. En la Argentina peronista, la derrota es algo peor que un pecado. Es un error. La antesala del derrumbe de la estantería. Escenario propicio para extraviarse en el camino de Isabel. En el país donde sobran los buchones y los leñadores de árboles caídos. Y donde abunda la formidable vocación por el suicidio institucional.
escribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial
para JorgeAsísDigital

domingo, mayo 01, 2016

Patoruzú y Néstor Kirchner, dos leyendas argentinas por Carlos Salvador La Rosa.

A fines de la década de 1920, cuando languidecía la Argentina liberal, la historieta nacional produjo el gran mito del final de aquel tiempo.
Que eso ocurre con los mitos y leyendas: se encarnan en la imaginación de los pueblos para recordar la época en que murió como si fuera de oro en comparación con los malestares del presente. Ese personaje legendario se llamó Patoruzú y tuvo su apogeo durante las décadas de 1940 y 1950, en plena Argentina peronista, aquélla que venía a sustituir a la liberal.
Patoruzú es un indio pero de descendencia egipcia faraónica. No trabaja, el dinero fabuloso que posee y sus tierras infinitas las heredó enteramente de sus antepasados. O sea, es un terrateniente pero, en vez de lucrar, pone toda su fortuna a disposición de los necesitados, sólo que él es el único que dispone a quién y cuándo cederá parte de su riqueza.
Sus propiedades se ubican en el extremo sur del país. Sus tierras contienen pozos petroleros; desde el casco se ve la Cordillera de los Andes. Es considerado dueño de media Patagonia. Su creador, Dante Quinterno, lo define como “la auténtica personificación del valor.
Simboliza cuánto de excelso puede contener el alma humana, y en él se conjugan todas las virtudes inalcanzables para el común de los mortales. Es el hombre perfecto dentro de la imperfección humana”.
Patoruzú, aunque personifica al mito de la época liberal, es nacionalista y conservador. Sus enemigos son de origen extranjero: gitanos, turcos, judíos, hindúes. Los militares del 76 lo adoptaron como ícono de la Argentina que querían recuperar para poner fin al país peronista, pero una parte de ellos lo repudió porque las ayudas del indio a los necesitados tenían algo de comunistas.
A los fines de esta nota rastreamos una vieja historieta, hoy casi inhallable, llamada “La reliquia” (agosto de 1959) donde se verifica que Patoruzek (el padre de Patoruzú) fue enterrado en un templo edificado a tal efecto en la Patagonia, donde su momia reposa en un sarcófago al lado de las joyas de la tribu, un tesoro fabuloso que, junto con las tierras y su producido, constituyen la fortuna del indio.
Riqueza que comparte con sus dos hermanos: Patora, que tiene la misma cara de él y Upa, que más bien parece su hijo por la diferencia de edad y que fue recluido en una cueva por Patoruzek al haber nacido deforme, sietemesino, y por no haber pronunciado la palabra “huija” como lo hizo toda la estirpe al surgir a la vida. Patoruzú lo rescata pero Upa, por más que crezca, sigue siendo un eterno infante que habla a media lengua.
Casi un siglo después, otro mito busca remplazar al de Patoruzú en cuanto ícono de la argentinidad. Y es imposible que sean mera casualidad tantas coincidencias. Su origen patagónico. Su intención de convertirse en dueño de media Patagonia. Su nacionalismo y conservadurismo cerrados a los que luego adicionó el progresismo populista encarnado en una multitud de subsidios al pueblo que él y sólo él dispuso a quién y cuándo otorgarlos. Su hermana, con la misma cara. Su hijo, parecido físicamente a Upa. El misterio de su féretro y sus tesoros ocultos. La devoción de sus seguidores que luego de su muerte quisieron transformarlo en el hombre perfecto: así como Patoruzú heredó la fuerza virtuosa de indios y gauchos, Kirchner fue el Eternauta, Juan Moreira, el hijo de Fierro, El Ángel Gris, el superador de Perón... 
Pero también es Lázaro Báez en el espectáculo pornográfico del imperio que este cajero de banco montó como testaferro del Patoruzú siglo XXI. Ésa es la diferencia entre una historieta noble, como lo son los productos de la imaginación, frente a una historia innoble como la que en su decadencia está saliendo a la luz. 
No obstante, el mito de Néstor es tan utópico y desmesurado como el de Patoruzú. Incluso mayor porque Kirchner no heredó nada, sino que se lo construyó todo solo. Se quedó con Santa Cruz entera y quiso ser después dueño de todo el país. Para eso tuvo la genial idea de agregar, a su caudillismo conservador original, una tergiversación de ciertas ideas de izquierda que sometió a su inmensa voluntad de poder. 
Una de las grandes ideas que Néstor hurtó a la izquierda fue la de que hay que apropiarse del Estado para desde allí tener más poder que los dueños de los poderes fácticos, particularmente del económico. Pero para eso el poder debe ser material, traducirse en efectivo, contado, cash, dinero propio. Con una parte del dinero del Estado se subsidia a la gente a fin de que el pueblo sepa que la ayuda se la debe agradecer al faraón y el resto del dinero (la parte del león) se lo lava para que pase a ser, poco a poco, propiedad privada del dueño del Estado.
Como dinero y poder fueron para Kirchner la misma cosa, no hay dinero suficiente para cubrir sus ansias infinitas de poder; es todo o no es nada. Una idea que Cristina Fernández no comparte, porque para ella el poder es poseer el Estado indefinidamente, mientras que para Néstor el poder indefinido sólo se logra si todo el dinero público pasa a ser propiedad privada del caudillo que gobierna el país. Por eso a Cristina le encanta estatizar y a Néstor, tener testaferros. 
Néstor nunca pensó en tener poder para robar sino en robar para tener más poder. Por eso aunque haya delincuencia en el accionar de sus testaferros, como vemos con Lázaro, los fines de Néstor fueron políticos, no meramente delictivos en el sentido de robar dinero y llevárselo a su casa. Más bien quería hacer del Estado su única y permanente casa. Algo que falló porque se murió antes de tiempo. 
Ver hoy en televisión las propiedades de Lázaro y anhelar descubrir sus tesoros ocultos es verificar la utopía perdida, inconclusa. Néstor quería el poder absoluto y para eso pensaba que debía tener la misma cantidad absoluta de dinero. Tanto que no la podía depositar para no dejar huella; sólo podía tener intermediarios que le temieran. No socios. Por eso cuando se murió todos sus testaferros se robaron entre sí y le robaron a Cristina.
Fue gracias a esa suma de traiciones que comenzó a descubrirse el sistema, que Cristina intentó tapar estatizando todo lo posible. Pero para cerrar exitosamente esa operación de cubrir con Estado el peculado del marido, necesitaba continuarse en el poder, lo que el destino (y Aníbal Fernández) quiso que no lograra por un par de puntos. Por lo tanto, ahora que ya no se pueden ocultar los delitos, no le queda más remedio que politizar la cuestión, decir indirectamente que el verdadero robo es el de los capitalistas, no el de ellos, que sólo querían robarle a los capitalistas para dárselo al pueblo.
Ése es el mito cristinista. Izquierdoso pero pequeñito. El de Néstor era mucho más gigantesco. El de un hombre de carne y hueso que quiso tener la fuerza, la fortuna y el poderío de un personaje de historieta como Patoruzú pero que lo único que logró fue convertir a la Argentina en un país de historieta. Como por estos días lo vemos por tevé en esa Patagonia de mausoleos monumentales y de tesoros mitológicos donde comienza a sucumbir la Argentina peronista.
Publicado en Diario "Los Andes", sábado 30 de abril de 2016.