GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

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"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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lunes, octubre 05, 2026

Vendo obelisco, buena ubicación (Diagonal Norte y 9 de Julio).

 


Vendo obelisco, buena ubicación (Diagonal Norte y 9 de Julio).

Aproveche amigo.
No se da cuenta que ésta es la oportunidad de su vida? No, no se da cuenta.
De lo que se da cuenta, si, es de que este aviso está tratando de engañarlo Y usted, al engaño no responde Porque nadie se deja "motivar" por estímulos que no son reales.
La publicidad informa, da a conocer, emite argumentos. Cuando esos argumentos no son razonables, usted no les hace caso.
Porque usted piensa.
Porque usted razona Porque usted es libre.
En publicidad, el que miente pierde
1974.

lunes, julio 27, 2026

"CHONGOS" Y "GENTE DE CLASE". PORTEÑOS DE COLOR. Mágicas Ruinas 1967.

 


"CHONGOS" Y "GENTE DE CLASE".

PORTEÑOS DE COLOR.
Aunque no se conozcan se saludan al cruzarse por la calle: son unos tres mil, entre negros, pardos y mulatos; se los encuentra en el Dock, en Ensenada, donde alborotan con sus candombes, y en los escenarios. Nos legaron, además de su música, la empanada y el arrorró.
Hubo tiempos en que Buenos Aires tuvo también su rostro negro, su perfil africano. Eran los tiempos en que los habitantes de color, nucleados en cofradías y "naciones" según su procedencia, alborotaban con sus candombes, iluminaban la ciudad con su alegría de raza triste.
Tiempos viejos, cuando había en la capital del Virreinato 22.000 negros y mulatos y solo 8.000 blancos, como en 1806, en que pelearon en primera línea contra el inglés Beresford. Tiempos en que dejaban centenares de cadáveres en los campos de Maipo, a las órdenes de San Martín.
Después fueron carne de cañón en las contiendas civiles, en la guerra contra el Brasil o el Paraguay. Y finalmente el aluvión inmigratorio disgregó a la raza, y el mestizaje hizo el resto. La historia apenas los recuerda, pero ellos nos dejaron algo de su música, fueron también los porteros del tango, nos legaron la herencia de algunas palabras dulces, como arrorró, alfajor, empanada...
Ahora se los ve raramente en una calle cualquiera, en una boite, en un aula universitaria, en un escenario, y llaman la atención, excitan la curiosidad. Son algunos de los 3.000 negros, mulatos y pardos que restan en Buenos Aires.
¿Quiénes son, qué hacen, qué piensan los argentinos de color? Esta nota trata de ser una respuesta.
¡Pase, calunga!
En una confitería céntrica, el dueño se acercó a la mesa y comenzó a quejarse de su personal:
—Estos negros son una porquería...
Justamente había en la mesa una persona de color, el actor Rey Charol, que increpó duramente al hombre. Este se disculpó:
—Pero no, morocho, no lo decía por usted... Yo tengo gran simpatía por ustedes los morochos. Los que me fastidian son esos negros, los cabecitas negras. ..
Mientras contaba esta anécdota, que data de 1956, año en que llegó a Buenos Aires desde el Uruguay, Charol se vestía con el uniforme de vigilante del 900, en su camarín del Astral. Hombre de rostro bueno y mirada inquisitiva y tierna a la vez, hablaba con cierto tono socarrón, y durante una hora recordó anécdotas, detalles con frecuencia sutiles:
—A veces, cuando camino por la calle, noto que la gente se da codazos, como diciendo: "Ahí va"... Me divierte mucho cuando alguien, al verme, se toca la rodilla. Algunos lo hacen con verdadero y cómico disimulo. Otros creen que es más efectivo tocar un objeto de oro. Por eso algunas mujeres se palpan distraídamente la muñeca buscando su pulsera o juegan con el anillo...
Cuando Charol pregunta a los practicantes de tan misteriosa cábala el motivo de su actitud, suelen contestarle: "Es que ustedes los negritos traen suerte"... Y hasta hubo una señorita que le recordó la famosa copla: Oro toco, negro veo, /San Benito querido, / que se cumplan mis deseos... Sin embargo, ya se sabe que no todo es amable o risueño en el reino del prejuicio:
—Cuando me cruzo con algunas monjas invariablemente se santiguan. Creen que somos hijos del diablo...
En una oportunidad, Charol oyó que una señora le decía a su hijo: "Si no te portas bien, el señor te va a llevar". Pero dejemos que lo cuente él mismo:
—Yo me indigné, y le dije a esa señora que le estaba haciendo a la criatura un daño irreparable. Por ejemplo, si alguna vez llegara a perderse tendría miedo de pedirle ayuda a un negro. Y acto seguido lo alcé y comencé a jugar con el chico hasta que lo hice reír...
Charol tiene que entrar en escena. Antes, cuando llegamos al camarín, nos había recibido con "¡Pase, calunga!", que significa "compañero" en dialecto bangué. Ahora, mientras sale, se despide con una reflexión:
—No quisiera pasar por resentido, porque le debo mucho a la Argentina. Pero aquí hay un racismo solapado. Si hasta desprecian a los propios cabecitas... Nunca pude comprender por qué hay tantas incomprensiones entre los hijos de un mismo país. ¿No te parece, calunga"!
El "chongo" y la "clase"
Cuando dos personas de color se cruzan por la calle, se saludan aunque no se conozcan. Ya nos lo había explicado Guillermina Latorre, presidenta del Shymmy, un club de gente de color: "Es como si tuviéramos un imán en la mirada". Y Rey Charol: "Cuando veo un negro por la calle me dan ganas de gritarle: "¡Chau, hermano!". Y Emilio Montero, cajero del Ministerio de Hacienda: "Es que, ¿sabe?, así uno se siente menos solo".
Católica en su mayoría, la gente de la colectividad porteña de color, una colectividad dispersa que no conserva prácticamente ninguna de sus tradiciones, sigue fiel sin embargo a San Benito, antiguo patrono de los negros, y en algunos hogares hemos visto su imagen. Como toda colectividad, tienen también sus expresiones peculiares, una especie de "santo y seña" para uso interno. Cuando dos personas de color conversan sobre un tercero y quieren saber si es de su raza, generalmente preguntan: "¿Es de clase?". La expresión de clase quiere decir, precisamente, negro, de color, y la clase implica a la colectividad en su conjunto. Un muchacho nos dijo en su casa de Liniers, mientras saboreábamos el mate preparado por las manos expertas de su madre: "Mi hermana está de novia con un chongo". Quería decir que el cortejante era un joven blanco.
Kary Vane, una mujer elegante, culta, de seductora conversación, manifestó que "hay tres clases de negros": el usté, el vos, y el che o chau. El primero sería el que se empeña en progresar, en realizarse en una vocación; el segundo, el que se conforma con un empleo u oficio cualquiera; y los últimos, "los que no hacen nada, y ni se peinan aunque tengan la cabeza llena de abrojos".
Cuando una persona de color visita a gente de la clase, siente una íntima satisfacción si ve la casa arreglada, si se respira confort: como lo expresó una muchacha del barrio de Floresta, "eso quiere decir que la raza anda bien". Del mismo modo, admiran a todo negro "que sea alguien", toman como propio su triunfo: "Sidney Poitier ganó un Oscar. ¡Nos enorgullece que sea de color!", exclamó César Salas, bailarín del Maipo. "Nos llena de alegría que hombres como Nat King Cole, Armstrong, Sammy Davis, Richard Wright, sean negros", comentó su compañero Edmundo Da Cruz, un joven de expresión reflexiva que de día trabaja en la Administración General de Puertos y de noche baila también en el Maipo.
De labios de Eugenia País, una anciana de 75 años, que exhibe una rara lucidez, escuchamos estas palabras: "A Luther King le dieron el Premio Nobel de la Paz. ¡Es como si nos lo hubieran dado a todos los negros!"
"Cada vez somos menos"
Sin embargo, a pesar de esta suerte de cohesión nostalgiosa, la gente de color de Buenos Aires constituye una colectividad dispersa, en extinción, que no hace vida comunitaria. Pocos saben que existe el Shymmy Club, una entidad casi fantasmal que no cuenta con sede propia ni desarrolla ninguna actividad cultural: se limita a organizar bailes en los salones del Sindicato de Cerveceras, de Humahuaca al 4000, el primer sábado de cada mes, y en la Casa Suiza (Rodríguez Peña al 200) durante los Carnavales.
Alfredo Núñez, empleado del Congreso de la Nación y presidente del Shymmy, nos recibió en su casa del barrio Coronel Dorrego. En "la veredita florida", como él la llama, nos sentamos a conversar. Nos dijo: "Nuestra gente va desapareciendo por los matrimonios mixtos. Los negros somos cada vez menos". La dicharachera y cordial Haydee San Martín, o "la Parda Haydee", Dama de Honor del Shymmy, corroboró la afirmación de Núñez. Haydee, que a los 77 años muestra una alegría contagiosa, nos lanzó esta humorada: "Antes, cuando hacíamos un baile, el salón parecía una carbonería"... Y comentó luego: "Ahora la mayoría son blancos. La clase de nosotros se está extinguiendo". Guillermina Latorre nos acogió en su casa de Somellera 943, que hace las veces de secretaría del club y donde reciben la correspondencia. Sobre el bargueño, una muñeca blanca y otra negra parecían todo un símbolo: su marido, el entusiasta Emilio Pérez, director de la típica Chiclana y vicepresidente de la entidad, no es hombre de color.
Para expresarlo con palabras "de José Luis Lanuza, los sobrevivientes de nuestra raza negra se están disolviendo en la Argentina blanca "como una pizca de canela en una taza de café con leche". Ello parece tener su correlativo en la ausencia de continuidad cultural. En general, la gente de color no es aficionada a la música propiamente africana. Le gusta el jazz, el tango, la música tropical, aunque hay un reducido grupo de candomberos, que son vertiginosos bongoceros o tumbadores. "En el salón grande se baila lo que le gusta a todo el mundo, y el candombe en el fondo, frente al bufet", explicó Pérez. Aunque no es raro que, al final, se produzca una especie de candombe general, en el que intervienen todos.
El candombe que se ejecuta en Buenos Aires, al que no hay que confundir con el 'candomblé' o la 'macumba' de los afrobrasileños, con sentido ritual y religioso, mereció esta opinión a Néstor Ortiz Oderigo, reconocido especialista en música afro: "Entre nosotros, lo único que queda del candombe son unos ruidos de tambor".
De todos modos, aunque muchos ignoren su existencia y en los bailes no haya, a veces, más de 100 personas de color sobre un total de 400 ó 500, el Shymmy es la única entidad que los nuclea: "Cuando siento nostalgias de la raza, voy al Shymmy", nos confesó Alicia País, dibujante y modelista de 23 años, esposa de un conocido cortometrajista.
El doctor-ordenanza
No hace mucho, un profesional de color con oficinas en el centro de la Capital, protagonizó un equívoco de perfiles grotescos. Un desconocido preguntó por el doctor, y luego de unos momentos la secretaria lo hizo pasar al estudio. ¡Lo recibió un hombre de color de mediana edad, y como el visitante insistiera en que quería hablar "con el doctor", éste le contestó: "El doctor soy yo". El eventual cliente creyó ser objeto de una broma, y le replicó con displicencia: "Vaya, vaya, llame al doctor; usted es el ordenanza". Finalmente, el prejuicioso señor tuvo que convencerse; expuso su problema y se retiró confundido. Pero no volvió.
Este es un ejemplo típico del prejuicio según el cual, para emplear la expresión de Enrique Nadal, estudiante de sociología de color, se considera a los negros "solamente aptos como personal de maestranza".
La atractiva Elida Obella, propietaria del Instituto de Belleza Chanel, de Bogotá al 4440, en Floresta, que resultó segunda en el certamen organizado en 1965 por la empresa Coca-Cola para elegir la Reina del Carnaval, convino en que a veces se confunde un problema de nivel cultural con una cuestión racial, pero insistió en que no siempre se trata de fantasmas creados por una sensibilidad aguzada. Su novio, un muchacho blanco que trabaja en una repartición oficial, nos contó que en una pizzería de las inmediaciones de Rivadavia y Lacarra no los quisieron atender y hasta les hicieron bromas de mal gusto: "Nos apagaron las luces para que comiéramos a oscuras".
Este tipo de experiencias, que lógicamente pueden crear un sentimiento de minusvalía, provocan en ciertas personas de color una actitud explicable, aunque falsa: "Mi hermanito Juan Carlos desprecia a los de su misma raza", nos confesó un empleado municipal. "No quiero que el día de mañana, cuando vaya a la escuela a buscarlo, mi propio hijo se avergüence de mi color", reflexionó a su vez un joven intelectual preocupado por la educación de su retoño.
En algunos casos, este rechazo de la propia condición no es sino una transferencia inconsciente; rechazan, en realidad, una vida pobre, sin posibilidades, e identifican un nivel social bajo con la condición racial. Cuando ello ocurre, la gente de color es víctima de un prejuicio a la inversa.
Música y combinación de colores
"Me gustaría ser vendedora en una boutique, pero cuando usted acude por un aviso del diario, la gente se siente incómoda. Le dicen invariablemente: "Ya la vamos a llamar". La queja de Kary Vane, una mujer que recorrió "el país y sus alrededores" cantando a dúo con Oscar Porra, el "Carusso Negro" ya fallecido, coincide con las experiencias de otras personas. Por ejemplo, con las de Raquel Ana Moreno: "El negro tiene muchas cualidades, pero solo lo van a buscar para que haga payasadas". Más o menos lo mismo dijo Mamina, bailarina del Florida (tiene 25 años, estudió piano, folklore, danzas clásicas y españolas): "Solo nos quieren para la cocina. Nos dan papeles de sirvienta o mucama. A mí me llamaron de un canal de TV para que apareciera alcanzándole el teléfono y una carta al niño del programa. ¡A las negras les dan buenos papeles cuando son made in!". Ya Rey Charol nos había comentado que si el autor de una obra no especifica que tal o cual papel debe ser protagonizado por un negro, "nuestros directores no son capaces de incluirnos en el reparto para un papel convencional". Y hasta a veces para ciertos papeles, prefieren pintar a un blanco; "¡Eso es lo que más me rebela!", exclamó su compañero Juan Carlos Lima.
Augusto Marcelino, brasileño con más de treinta años de residencia en Buenos Aires, profesor de guitarra y autor de un revolucionario sistema de notación musical simplificada basado en la guitarra, declaró categóricamente: "Hasta no hace mucho tiempo, con excepción de los conjuntos formados en cooperativas, en la Argentina las orquestas importantes no admitían negros, porque la mezcla de color era mal vista por los directores. Por eso los negros decidían formar su propio conjunto".
En el terreno de los prejuicios, un hecho insólito entre nosotros conmovió recientemente a los argentinos: en la Guardería El Grillito, de Salguero 1115, fue rechazado Osvaldo Ernesto Nadal, de un año y medio de edad. La dueña de la guardería, Susana de Yakamoto, declaró muy ufana: "No queremos negros motosos". Por insistir en la admisión del niño fue despedida la psicóloga. La mayoría de las madres retiró a sus niños, y las maestras renunciaron en solidaridad.
Un Harlem argentino
Pocos saben que ahí no más, como quien dice, existe algo así como un Harlem criollo. Barrio humilde en el que abundan casas de chapa y madera, en el que se respira un clima popular de boliches y corrillos callejeros; estamos en Dock Sud, o en el Dock, como lo llaman familiarmente quienes lo habitan. Allí, en cualquier esquina, en cualquier bar puede verse un rostro de rasgos africanos junto a un italiano, yugoslavo, español o polaco. Mezcla de Harlem y Hong-Kong en miniatura, nuestro Dock está poblado por estibadores, marineros, maquinistas, hombres de mar que suelen permanecer tres meses en sus hogares y el resto del año en lejanas tierras.
Allí lo encontramos a don Hilario Díaz, en una esquina. Parecía mirar hacia el pasado, remontar el curso de sus 91 años en un momento de ensoñación. Cuando le hablamos le costó respondernos, tal vez porque estaba mirando hacia adentro y tardó en volver. Pero en seguida sentimos una simpatía profunda por este hombre que llegó al Dock hace cincuenta o sesenta años desde la isla de Cabo Verde, dominio portugués en la costa africana y antiguo destino de desterrados políticos y esclavos negros. Nos hicimos amigos, fuimos a su casa, nos presentó a sus compatriotas y a los hijos de sus compatriotas, argentinos negros o mulatos, o pardos, o casi blancos.
Paradójicamente, esta colonia, relativamente nueva, constituye el único conjunto de hombres de color que en nuestro país hace verdadera vida comunitaria, y conserva ciertas prácticas solidarias de alguna manera semejantes a las de las antiguas cofradías porteñas: por ejemplo, la Asociación de Socorros Mutuos Unión Caboverdeana, que cuenta con 600 socios (algunos viven en La Plata, Tigre, Berisso, Lanús o Buenos Aires), se hace cargo de los gastos toda vez que fallece un miembro de la colectividad y obsequia una corona. En el local de la Asociación se puede saborear la 'cachupa', un plato africano parecido a nuestro locro.
Sin embargo, los miembros de esta colectividad de color se refieren a sí mismos solo como integrantes de la colectividad portuguesa, aunque los lusitanos blancos tienen su propio club en la Capital Federal, el Centro Patria Portuguesa. Al principio, cuando nos acercamos, se mostraron esquivos respecto a su condición de hombres de color. Pero después nació la confianza, y hubo orgullo por su origen africano.
¡Welcome to the Dock!
En la Asociación conocimos a Eudino Livramento, Augusto Custodio, Alberto Monteiro (secretario de la entidad), Felipe Cançado, Andrés Almeida. Livramento, un hombre de tez oscura y ojos verdes, hijo de un blanco y una mujer de color, nos presentó a su esposa morena, a su hijo rubio: "Nunca tuve problema. Ya ve que mi chico es blanco. Si viviera en África del Sur, ¿cree que podría ir al cine con mi hijo?"...
El Dock parecía desmentir ciertas impresiones de algunos argentinos de color que viven dispersos por Flores, Floresta, Liniers, Palermo o el centro de Buenos Aires. Allí la gente se mostró extrañada por nuestras preguntas, parecía no comprender, "¿Dificultades? ¡Por favor! Aquí no hay un solo negrito que no haya tenido cinco o seis novias blancas. Ellas los prefieren negros", expresó con sonrisa traviesa Alberto Monteiro, que trabaja en una cooperativa de Barracas. Y en seguida nos contó una anécdota: el año pasado, cuando vino el "Norkfold", de la marina de guerra norteamericana, lo fueron a visitar e invitaron a varios marineros de color a un baile que se realizó en la Asociación: "Al principio no se atrevían a bailar con las chicas blancas. Hasta que los pusimos frente a varias beldades y al fin se convencieron".
El Moreno de la payada
No es casual que frente a nuestros grandes payadores de la leyenda o la literatura se plante siempre un payador negro. Aunque a veces se lo olvide, su voz puede oírse de pronto, como en el Santos Vega, o dialogando en fascinante contrapunto con Martín Fierro. Sin los gauchos negros, síntesis del negro esclavo y el negro alzado, no podríamos entender nuestra historia. Tampoco el génesis del tango o la milonga sin los tambos o cofradías de negros: la palabra tango parece provenir, precisamente, de tambo o de la expresión toca-tangó (tocar tambor), y según Augusto Marcelino, milonga, plural de mulenga, es palabra bunda, que significa palabrerías, pendencia, acepción que aún hoy es moneda corriente en nuestra habla popular.
Del mismo modo, no podríamos comprender nuestro contorno actual negando la presencia negra en el coro de nuestras voces. Nosotros quisimos que a través de estas líneas volviera por sus fueros el Moreno de la payada, para que escucháramos su palabra tierna, su voz a veces indignada o amarga, para que se filtrara algo de su alegría siempre dispuesta a estallar.
Cada vez son menos, porque, como lo expresó pintorescamente Eleuterio Fernández, obrero de color de Avellaneda, en nuestro país cosmopolita "el negro se casa con la blanca, el blanco con la mulata, el negro con la parda, el pardo con la parda, la parda con el blanco, y ¡cataplún! ¿dónde está el negro?"... Es bueno que así sea, que la mayoría de nuestros compatriotas se fije solamente "en el color del corazón". Esta fusión amorosa nos viene de lejos, desde la época en que se había popularizado la traviesa copla:
Padre negro y madre negra
y niño blanco,
aunque el amo me lo niegue
aquí hubo trampa,
Cachumba, caracatachum...
MÁXIMO SlMPSON
Revista Panorama
junio de 1967.

Publicación de Mágicas Ruinas.

jueves, noviembre 03, 2022

Argentina Potencia.

 

Revista Siete Días Ilustrados
15.07.1974

LA ARGENTINA DE TODOS.
"En el final de este camino está la Argentina Potencia, plena de prosperidad, con habitantes que puedan gozar del más alto standard de vida, que la tenemos en germen y sólo debemos realizarla. Yo quise ofrecer mis últimos años de vida en este logro que es toda mí ambición. Sólo necesito que los argentinos lo crean y me ayuden a cumplirlo". PERON.

A partir de las 13.15 del lunes 19, una extraña sensación anida en el espíritu de los argentinos: la desaparición física del teniente general Juan Domingo Perón sumió al país entero en una consternación que respondía, fielmente, al enorme caudal de afecto que el presidente había tributado a su pueblo. Quienes ese día, y los dos siguientes, nos largamos a las calles de Buenos Aires, pudimos ser testigos de una veneración sin duda inigualada en los anales de la historia nacional; quienes atendimos las llamadas telefónicas de nuestros corresponsales en el interior pudimos, asimismo, recoger el testimonio de una congoja sin límites, a veces expresada en remotos villorrios, dondequiera el mensaje de Perón había abierto una cuña de fe y coraje. A esa tristeza se sumó, a mediados de la semana, la incipiente confianza de que su legado —su prédica en favor de una comunidad hermanada por el interés común: la grandeza nacional— serviría a los argentinos para estimular su tenacidad de todos los días. "En esta lucha —había dicho Perón desde los balcones de la Casa Rosada, el 12 de junio, en el que sería su último contacto personal con el país— no debe faltar ningún argentino que tenga el corazón bien templado." En el breve anuncio de su muerte, María Estela Martínez de Perón retomó ese pensamiento: expresó que la aciaga circunstancia debía "retemplar el espíritu del pueblo argentino en un sentido de verdadera unidad nacional". Ya a partir del sábado 29, cuando el agravamiento de la enfermedad de Perón lo obligó a delegar el mando, la conciencia política del país enfatizó su vocación institucionalista y entregó a la ciudadanía —azorada por las expectativas que se estaban viviendo—documentos que ratifican su clara disposición en favor de los postulados que fueron una constante en el accionar de Perón. Nadie duda de que su proyecto de Reconstrucción y Liberación, consigna oficial que acuñó hace un año, gozaba —y goza— del mayor consenso público.
En torno a esa premisa, sintetizada en el ideal de Argentina Potencia, Siete Días comenzó a elaborar hace dos meses los materiales que ocupan 43 páginas de este número, cuya aparición estaba calculada para la víspera del 158º aniversario de la independencia nacional. Parecía oportuno que, para entonces, la revista estuviera en manos de sus lectores con una entrega específicamente dedicada a reflejar una realidad que forjan con su fervor y su talento quienes anhelan consolidar una nación libre, justa y soberana. Casi todo el número estaba en proceso industrial —y algunos pliegos ya impresos— cuando sobrevino la infausta nueva: hoy, este esfuerzo adquiere una nueva dimensión, es nuestro modesto aporte en beneficio de esa confianza que Perón supo infundir a millones de argentinos y que representa su mayor legado. Una simple ojeada a partir de la página 48 bastará para probar que la Argentina Potencia del próximo decenio empieza a ser tangible. Un orgullo que Siete Días expone aquí ante los ojos del mundo.
EL DIRECTOR
Norberto Firpo.

Publicado en Mágicas Ruinas.

https://www.magicasruinas.com.ar/

https://www.magicasruinas.com.ar/tapas/piehist1800.htm

viernes, noviembre 08, 2019

Las elecciones presidenciales de Argentina de 1931 se celebraron el 8 de noviembre.


"Las elecciones presidenciales de Argentina de 1931 se celebraron el 8 de noviembre. Fueron adelantadas casi tres años, y se realizaron en el marco de la dictadura militar de José Félix Uriburu, impuesta mediante un golpe de estado que derrocó al gobierno constitucional democrático de Hipólito Yrigoyen el 6 de septiembre de 1930. Las elecciones, celebradas con la Unión Cívica Radical proscrita, marcaron el retorno de los conservadores al poder por medio del fraude electoral (llamado fraude patriótico por la dictadura)...." wikipedia dixit
Imágenes de la revista Caras y Caretas de esas semanas.
Publicado en Mágicas Ruinas - Facebook.

viernes, enero 28, 2011

Sobre "La Patagonia Rebelde".

Osvaldo Bayer
Revista Humor (1983)
Foto: sitio Mágicas Ruinas.


ENTRETELONES DEL FILME


"LA PATAGONIA REBELDE"


PARA SU ESTRENO.


TIEMPOS DE CAMPORA, LASTIRI, LÓPEZ REGA Y PERÓN.


Génesis, desaparición y regreso de una película por Osvaldo Bayer.

Justo en 1974 todos aquellos que hicimos La Patagonia Rebelde nos ocupábamos todo el día en hacer posible su exhibición. El film estaba listo pero no podía estrenarse por cuestiones de censura. Juan Domingo Perón era el presidente y todo se había ido corriendo hacia la derecha desde los tiempos de Cámpora. Antes, en el Ente (censura) estaba Octavio Getino y él aprobó el guión sin ningún problema, igual que Mario Sofficci, el talentoso y bonachón director de cine, que presidía el Instituto Nacional de Cinematografía y que no encontró ningún inconveniente en entregar el préstamo a este film histórico. Al contrario, lo hizo con alegría. Pero, ese paraíso de la cultura que fue el gobierno de Cámpora apenas duró cuarenta y dos días y fue reemplazado por el yerno de López Rega, Raúl Lastiri, por orden de Perón.

Yo lo conocía bien a Lastiri. En mis tiempos de estudiante me ganaba la vida como bañero en la piscina del Club de Comunicaciones, en Núnez, en las vacaciones de verano. Y todas las tardes, sin falta, entraba al club este caballero vestido de impecable traje azul marino, camisa de cuello duro y llamativa corbata; se dirigía hacia la piscina y me hacía siempre la misma pregunta: “Y pibe, ¿cómo están las minas?”. Ese señor, que me parecía un tanto ridículo con su atuendo poco deportivo, llegó a ser presidente de la Nación. Lastiri, en aquel tiempo -a fines de los ’40-, era secretario privado del presidente del club. Un empleo tal vez inventado para darle sostén a este personaje que tenía un no sé qué de cafiolo porteño. Pero mi mente adolescente, a pesar de sueños y fantasías, no imaginó nunca, que este señor de diaria pregunta lasciva iba a regir “los destinos del país”, y también el mío, en 1973.

Porque este señor Lastiri -ya presidente- aprobó un decreto por el cual se prohibía mi primer libro, Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia (y por supuesto no sólo el mío, sino una larga lista). Empezaba mal el gobierno peronista. Recuerdo mi sentimiento de impotencia ante el acto degradante para la cultura de un palurdo así que había irrumpido en el escenario político levantado por el dedo del General. Un año después, ya con el General en el poder, nuevamente esa sensación de impotencia. Esta vez todo fue más refinado, lo que pasó con el film La Patagonia Rebelde. Se anunció con grandes avisos en los diarios del país para estrenarla el 2 de abril de 1974. Pero el Ente no es que la haya prohibido, sino que no la calificó, y sin calificación no se podía dar. El representante del Ministerio de Defensa se había mostrado en contra de la exhibición. De manera que el film se encontró en una situación ambigua: ni estaba permitido ni estaba prohibido.

Pero los problemas habían comenzado antes. durante la filmación, en la Patagonia, las noticias que se recibían eran inquietantes. El 22 de enero, cuando estábamos filmando en Puerto Deseado, supimos que Perón había destituido al gobernador de Buenos Aires -Oscar Bidegain, de la izquierda de su partido- y lo había reemplazado por Victorio Calabró, un integrante de la derecha y de la burocracia sindical. Y el 8 de febrero se había producido un episodio, tal vez pequeño en el ámbito político, pero muy significativo, ya que mostraba a Perón decidido a todo en su lucha contra la izquierda. En una conferencia de prensa realizada en Olivos, la periodista Ana Guzzetti, de El Mundo, le pregunta a Perón: “Señor Presidente, cuando usted tuvo la primera conferencia de prensa le pregunté qué medidas iba a tomar el gobierno para parar la escalada de atentados fascistas que sufrían los militantes populares. En el término de dos semanas hubo exactamente veinticinco unidades básicas voladas, que no pertenecen precisamente a la ultraizquierda; hubo doce militantes muertos y ayer se descubrió el asesinato de un fotógrafo. Evidentemente todo está hecho por grupos parapoliciales de ultraderecha”. Perón, fuera de sí, le respondió: “¿Usted se hace responsable de lo que dice? Eso de parapoliciales lo tiene que probar”. Y se dirigió al edecán aeronáutico y le indicó: “Tome los datos necesarios para que el Ministerio de Justicia inicie la causa contra esta señorita”. La joven le informó a Perón: “Le aclaro que soy militante del movimiento peronista desde hace trece años”. Perón le contestó: “Hombre, lo disimula muy bien”.

Nos imaginamos lo que le habría ocurrido a otro presidente que hubiera hecho tal gesto de amedrentamiento contra el periodismo. Pero Perón podía permitirse una cosa así. Este episodio nos hizo ver que todo el escenario represivo aumentaba y paulatinamente se iba trasladando, como siempre sucede, a la cultura, y hasta a la vida íntima del pueblo. Por ejemplo, el decreto de Perón de fines de febrero que controlaba la comercialización de anticonceptivos. Se establecía que sólo podían ser vendidos con receta y éstas debían estar en triplicado. Una medida que se explicaba solamente por la injerencia de la Iglesia. Era un intento de represión de la vida sexual, sin ninguna duda, a pesar de que se explicaba que “una disposición tendiente a aumentar la natalidad como forma de alcanzar la meta de 50 millones de habitantes para el año dos mil”. Si no se permitían condones menos se iba a permitir un film que denunciara una escondida masacre patagónica ocurrida hace medio siglo.

Cuando terminamos de filmar exteriores y vinimos a Buenos Aires para interiores, se produjo algo tan insólito que cuesta creerlo. El “navarrazo”. Se levantó el jefe de policía de Córdoba Antonio Navarro y con una docena de milicos volteó al gobernador Ricardo Obregón Cano y al vicegobernador Atilio López; éste un gremialista combativo. Los dos pertenecían a la izquierda del peronismo. Perón dejó de hacer maniobra e intervino la provincia en vez de defender al legítimo gobernador. El ritmo de la filmación fue acelerado mucho más con todo el apoyo de los actores y de todo el personal técnico, aunque algunos de nosotros ya no creíamos en un buen final, pero por eso mismo aumentaba la porfía. Ya la primera advertencia que debíamos darnos prisa nos la había hecho el gobernador de Santa Cruz, don Jorge Cepernic. A él yo lo había conocido años antes durante la investigación de las huelgas del ’21. Era hijo de un trabajador rural que había participado en la huelga y mucho me ayudó a encontrar testigos de la época y en situar tumbas masivas. En aquel tiempo -estoy hablando del ’69/’70-, él era uno de los pocos justicialistas que hacía fe de su ideología partidaria abiertamente. Ese riesgo y ese jugarse le abrió camino para posteriormente ser el candidato a gobernador indiscutible de ese partido en 1973. Y por supuesto, fue electo gobernador. Cuando supo de nuestros planes de llevar al film aquella investigación histórica, desde la gobernación nos dio pleno apoyo y ayuda. Por eso él se sentía muy responsable y preveía dificultades dado el enrarecimiento político de aquellas últimas semanas. Y en ese enero de 1974, se vino desde Río Gallegos hasta una estancia -a cuarenta kilómetros- donde estábamos filmando la escena del fusilamiento del líder obrero Outerello (que hizo ese gran actor que se llamó Osvaldo Terranova). Desde una loma vimos venir al gobernador, que se había bajado del auto y se aproximaba subiendo el desnivel. Me llevó a un aparte y me dijo: “Acabo de recibir un telegrama del Ministerio del Interior inquiriéndome quien dio el permiso para filmar en Santa Cruz La Patagonia rebelde. Se ve que en el gobierno hay fuerzas que se oponen. Voy a hacer como que no he recibido nada. Lo único que le pido es que traten de acelerar la filmación todo lo posible. Deseo fervientemente que la película pueda terminarse”.

Tomado de Cátedra de Derechos Humanos – sitio de Osvaldo Bayer.

miércoles, enero 26, 2011

LA PELÍCULA "LA PATAGONIA REBELDE".





PELICULAS DEL
CINE NACIONAL ARGENTINO“LA PATAGONIA REBELDE”Año 1974

"La Patagonia Rebelde" es una película argentina del año 1974 dirigida por Héctor Olivera basada en el libro "Los vengadores de la Patagonia trágica" escrita por Osvaldo Bayer, relata los hechos trágicos de la denominada “Patagonia Rebelde” ocurridos en el año 1921.

El guión de este drama sobre los sucesos históricos ocurridos en San Julián, hoy provincia de Santa Cruz, pertenece a Osvaldo Bayer, Fernando Ayala y Héctor Olivera.

La película “La Patagonia Rebelde” primero fue censurada; luego aprobada por el entonces Presidente Juan Perón y se estrenó el 13 de junio de 1974, luego sería censurada de nuevo por el gobierno de María Estela Martínez de Perón esta censura duró hasta el regreso del sistema democrático en 1983 bajo la presidencia de Raúl Ricardo Alfonsín

Dicha película tiene una duración de 110 minutos.
Calificación: No recomendada para menores de 13 años.

ELENCO ACTORAL:
Héctor Alterio, Luis Brandoni, Federico Luppi (interpretando al entrerriano José Font "Facón Grande", dirigente de la huelga rural), Pepe Soriano (en el recordado personaje del Alemán Schultz, el “alemán”), Osvaldo Terranova, Jorge Rivera López, Pedro Aleandro, Héctor Pellegrini, Maurice Jouvet, José María Gutiérrez, Alfredo Iglesias, Eduardo Muñoz, José Villalba, Eduardo Muñoz, Walter Soubrié, Walter Santa Ana, Fernando Iglesias, Franklin Caincedo, Claudio Lucero, Juan Pablo Bayadjian, Carlos Lasarte, Néstor Kirchner, Max Berliner, Mario Luciani, Luis Orbegoso, Emilio Vidal, Carlos Nowik, Antonio Mónaco, Marzenka Nowak , Héctor Olivera, Omar Fanucci, Nora Samsó, Wolfram Hecht, Enrique Milio, Ernesto Nogués, Gunther Schittko, Roberto Landers, Vicente Buono, Horacio Denner, Ricardo Roberts, Osmar Pereyra, Antonio Lamas, Néstor Francisco, Antonio Pizarro, Edgardo Nervi, Teo Kofman, Jorge Velurtas, Eduardo García, Roberto Arizmendi, Tito Durán, Horacio Guisado, Alfredo Suárez, “Coco” Fosatti.
Otros datos de esta producción argentina:
* Diseño de producción: María Julia Bertotto, Oscar Piruzanto
* Música: Oscar Cardozo Ocampo
* Sonido: Norberto Castronuovo
* Fotografía: Victor Hugo Caula
* Fotógrafo de filmación: Alfredo Suárez
* Montaje: Oscar Montauti
* Producción: Fernando Ayala / Héctor Olivera,
* Productor Ejecutivo: Luis Osvaldo Repetto
* Asistente de Dirección: Horacio Guisado
* Cámara: Marcelo Pais
* Vestuario: María Julia Bertotto
* Maquillaje: Blanca Olavego
* Caracterizaciones: Blanca Olavego
* Escenografía: Oscar Piruzanto

Presupuesto: 300 millones de pesos viejos.
Escenario de filmación: Río Gallegos, Río Turbio, Pico Truncado, Lago Argentino, estudios Baires, vecinos a la Capital Federal.
UN FILM SOBRE LOS FUSILADOS DEL AÑO 20
Por HÉCTOR GROSSI.


La sexta película del realizador argentino Héctor Olivera comenzó a filmarse el 14 de enero último en Puerto Deseado (Santa Cruz) bajo el título de "La Patagonia Rebelde", sobre !a base de la adaptación cinematográfica de una copiosa investigación histórica de los fusilamientos ocurridos en el sur en 1920.
Héctor Olivera eligió para comenzar su trabajo —"La Patagonia Rebelde"—, la secuencia que recrea el combate entre Facón Grande y las tropas del Comandante Zabala, históricamente ocurrido en la estación Tehuelches. Esos personajes serán interpretados, respectivamente, por Federico Luppi y Héctor Alterio.
Una nutrida documentación fotográfica —más de 500 fotografías— obtenidas del Archivo Gráfico de la Nación, otras pacientemente detectadas por el autor de la investigación, y las aportadas por un residente de Río Turbio, el profesor George Gooderham, son parte fundamental del ingente instrumental orquestado por Olivera para acceder al conmocionante episodio ocurrido en lugares de Santa Cruz, a comienzos de los años 20, de este siglo. A esos mismos objetivos confluyen la actividad de María Julia Bertotto (vestuario), Oscar Piruzanto (escenografía) y Luis Repetto (productor ejecutivo).
Con un costo estimado en 300 millones de pesos viejos, "La Patagonia Rebelde" se filma en Río Gallegos, Río Turbio, Pico Truncado, Lago Argentino, para culminar con escenas a realizarse en los estudios Baires, vecinos a la Capital Federal, donde se han recreado calles de Río Gallegos, la Federación Obrera, la Sociedad Rural y el Hotel Argentino —lugares de la mencionada ciudad santacruceña— donde ocurrieron episodios claves de la rebeldía referida en el título de esta obra.

Quince años después
"Esta película, el deseo de hacerla, arranca hacia 1959, cuando ensoñamos encarar la adaptación cinematográfica de la novela de David Viñas, "Los Dueños de la Tierra" —recuerda el director Olivera—; el mismo escenario, personajes y situaciones tomados de la realidad histórica, coinciden en aquella novela. Quince años después alcanzamos a concretarlos. Creemos que valió la pena esperar. Ahora, en este momento político del país, las elecciones nacionales y el acceso al Gobierno de una fuerza democrática y popular, han facilitado las cosas, entre otros motivos —precisa Olivera— porque "La Patagonia Rebelde" debe contar con colaboración oficial".
Redacción: ¿Qué clase de colaboración?
Olivera: La que se concreta en el apoyo del Instituto Nacional de Cinematografía cuando declaró a "La Patagonia Rebelde" de interés especial, y el apoyo de armas, municiones y hombres de la policía de Santa Cruz.
Redacción: ¿Y el Ejército?
Olivera: No, el Ejército no. Estimamos que reclamar esa colaboración importa tanto como obligar al Ejército a revisar hechos que, oficialmente, no existieron para la institución.
"La Patagonia Rebelde" será una película absolutamente dramatizada, con excepción de un montaje fotográfico incluido en el comienzo de la misma, documentación que, con el aporte de un locutor, ubica al público respecto de lo que era la Patagonia entre los años 1920 y 1923.

Un fondo militar
"Mi paso de 4 años por el Liceo Militar —declara Héctor Olivera— me ha dejado, en el fondo, algo del Ejército. De allí que del gran número de personajes reales que figuran por su nombre verdadero en la película: Gallego Soto (Luis Brandoni), Facón Grande (F. Luppi), Alemán Schultz (Pepe Soriano), Ministro Gómez (Alfredo Iglesias), Outerello (Osvaldo Terranova). Chileno Fariña (Franklin Caicedo), Graña (Tacholas); y aquellos otros que por razones de producción hemos revestido con nombres inventados: Comandante Zavala (en rigor se trata del famoso Comandante Varela, H. Alterio), Juez Velar (Emilio Alfaro), Méndez Garzón (José María Gutiérrez), Mathews (Jorge Rivera López), Capitán Arzeno (Héctor Pellegrini); de todos, el personaje que más me interesa, por aquel fondo que me ha quedado, es el del Comandante Zavala. Ese hombre viajó dos veces a la Patagonia: la primera para laudar a favor de los obreros, fue un héroe de los huelguistas; la segunda vez, para fusilar a diestra y siniestra. Pienso —dice Olivera— que él es un poco el ejemplo de lo que ha sido, en muchas oportunidades, el Ejército argentino: no tanto victimario, sino ejecutor por cuenta de otros...
Redacción: ¿De quiénes?
Olivera; Ejecutor en nombre de los políticos, de los intereses económicos, de Inglaterra, de Chile y de Estados Unidos...
Redacción: ¿Y usted qué se propone hacer o demostrar en "La Patagonia Rebelde"?
Olivera: Me alarma que el Ejército pueda volver a ser el chivo expiatorio. Lo que narra la película está avalado histórica y documentadamente en cada detalle. Esto ocurrió, no es una leyenda negra. En algún grado mi película tendrá un sentido admonitorio, además del objetivo esclarecedor, el de informar. Los hechos evocados en la película son muy sintomáticos. Por un lado corresponden al período de un Gobierno popular, encabezado por Hipólito Yrigoyen, y eso nos importa. También nos importa presentar una región de nuestro país que no parece pertenecer a él, con características propias, totalmente diferentes al resto de la Argentina.
Redacción: Además de su interés dramático por el personaje del Comandante Zabala. ¿usted tiene partido tomado con respecto a las dos fuerzas que pugnaron en Santa Cruz, hacia 1923?
Olivera: Dentro del marco de objetividad que impone toda recreación histórica, es lógico —además— que no pueda ser una película fría si recordamos que fueron masacrados centenares de obreros. Creo que la película habrá de traducir, emotivamente, lo que propone la misma tragedia.
Redacción: La bibliografía argentina en la materia reconoce un ilustre antecedente, el de Borrero y su libro "La Patagonia Trágica".
Olivera: No podíamos usar ese título pues los hechos culminantes que asumirá la película no fueron tratados por Borrero, él anuncia la continuación de su libro con el tratamiento de aquéllos en una obra jamás escrita, bajo el proyectado titulo de "Orgía de sangre".
Redacción: ¿Cómo vincula esta obra con sus cinco películas anteriores, en su mayoría desplegadas dentro del campo de la comedia?
Olivera: "La Patagonia Rebelde" no tiene nada que ver con mis anteriores películas. Podríamos quizás exceptuar, por la seriedad crítica en sus objetivos crítica en sus objetivos, a "Las venganzas de Beto Sánchez". Pienso que nuestra próxima película se entronca con un proyecto frustrado, si de "Los Caudillos", película que curiosamente habría tratado sobre una expedición del Ejército al interior para someter, como en "La Patagonia Rebelde", a una rebelión popular.
Redacción: ¿Esta película es indicativa de su inmediato futuro en cine?
Olivera: Pienso que marca una tendencia que tanto las circunstancias generales del país como nuestra empresa (Aries) podrán facilitar. "La Patagonia Rebelde" retoma la primera línea temática de Aries (El Jefe, El candidato), con, la diferencia de que hemos logrado armar una estructura industrial y comercial que nos permite afrontar riesgos económicos, como los que supone una producción de esta envergadura.
Redacción: ¿Cuándo se estrena "La Patagonia Rebelde"?
Olivera: Exactamente, el próximo 10 de abril.

Fuente: Mágicas Ruinas.
http://www.magicasruinas.com.ar/revistero/esto/revdesto172.htm